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De Indio a campesino

CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA DEL PERÚ COLONIAL

Karen SPALDING | Instituto de Estudios Peruanos | 1974


Fragmentos
SPALDING, Karen. De indio a campesino: Cambios en la estructura social del Perú colonial

El Kuraka y el comercio colonial


La creación de una sociedad colonial comienza más que termina con la conquista y con la imposición
de un régimen extranjero, pero éste régimen, para ser duradero, no puede basarse sólo en la amenaza
de la fuerza física. La sociedad que existió en el área andina antes de la llegada de los conquistadores
españoles funcionaba a través de una complicada trama de relaciones sociales que regulaba el
intercambio social, económico y político entre sus miembros y determinaba su acceso a los bienes y
recursos producidos por los otros. El largo proceso de colonización implicó la fragmentación de las
relaciones sociales que mantenían unida a aquella sociedad, y su reemplazo por otras relaciones que
ataron a los miembros de la sociedad sometida a sus conquistadores y limitaron su solidaridad
interna.

Gracias a la labor de varios estudiosos, se tiene ahora un bosquejo relativamente consistente del
sistema colonial impuesto a los miembros de la sociedad andina por sus conquistadores españoles.1
Pese a que es necesario investigar más, ya es factible presentar un cuadro de las instituciones
coloniales españolas, legales y extralegales, que afectaban a los indios. Estos antecedentes nos
permiten modificar nuestra atención, acercarnos más a la sociedad nativa preguntarnos cómo es que
aquellas instituciones y la misma presencia española, afectaron la organización interna de la
sociedad andina. El término “andino” tal y como es utilizado en la siguiente discusión, se refiere al
sistema de organización social indígena y a la gente que compartió aquella estructura cultural y
social, en contraste con las de europeos.

En las páginas siguientes quiero examinar un aspecto de la transformación de la sociedad andina


bajo el régimen colonial española contrastando el carácter tan distinto de las transacciones
económicas entre los españoles y los kurakas y la elite étnica andina, durante los siglos XVI y XVII.
En este análisis quiero subrayar el hecho de que el régimen colonial no consistió solamente en la
extracción del excedente de los indios por los miembros de la sociedad española. En realidad, en el
transcurso de dos siglos y medio se modificó íntegramente el sistema social, político y económico de
la sociedad conquistada. Discutiré primero el contexto social de las actividades de los kurakas en el
siglo XVI, luego caracterizaré brevemente el papel comercial que tiene el kuraka del siglo XVIII para
luego examinar algunas implicaciones de estas diferencias para un análisis de la transformación de la
sociedad nativa en el curso del tiempo. No intento establecer en estas páginas la dinámica de esa
transformación que considero una tarea mucho más compleja y ambiciosa.

Un propósito más de este artículo es el llamar la atención sobre la riqueza de los datos disponibles en
dos tipos de fuentes que los historiadores recientemente han empezado a utilizar. El primero
consiste en contratos que registran detalladamente las transacciones económicas entre los miembros
de las sociedades indígena y española en las primeras décadas subsiguientes a la conquista. Estos
contratos se pueden hallar en los archivos notariales de provincias, muchos de los cuales contienen
material que se remonta al siglo XVI2. El segundo tipo de material, (…), consiste en visitas, es decir,

1
Ver: Luis J. Basto Girón, “Las Mitas de Huamanga y Huancavelcia”, Perú Indígena, N° 13, Lima, 1954,
2-28; Guillermo Lohman Villena, El corregidor de indios en el Perú bajo los Austrias, Madrid, 1957;
John H. Rowe, “The Incas under Spanish Colonial Institutions”, HARH, 37:2, 1957, 155-159; Manuel
Vicente Villarán, Apuntes sobre la realidad social de los indígenas del Perú ante las leyes de Indias,
Lima, 1964, para estudios acerca de las instituciones coloniales españolas que conciernen a la
población india en el área andina.
2
Los contratos en los que se basa la mayor parte de este artículo están contenidos en los registros
notariales de la ciudad de Huánuco, Perú, en el archivo de don Guillermo Gayoso G, quien
1
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descripciones detalladas de grupos étnicos nativos, que incluyen las respuestas de ellos a las
preguntas del visitador español. Dos de estas visitas han sido publicadas recientemente3. Estos datos
permiten obtener una idea mucho más precisa de la organización interna de la sociedad andina, de
la que se puede derivar de las fuentes generales más tradicionales.

Los miembros de la sociedad andina lograban acceso a los bienes y a los recursos por medio de los
lazos de parentesco. Era a los parientes a quienes se recurría para la fuerza de trabajo extra que se
necesitaba para construir una casa o para cosechar. Los parientes cultivaban las tierras de los
familiares que se encontraban ausentes, ya sea en el servicio de la mita o en otras tareas. Era a los
parientes a quienes una nueva unidad familiar pedía la tierra y la ayuda que necesitaba para trabajar,
y a quienes esta familia, le debía servicios específicos como retribución. Esta sigue siendo la situación
en la sociedad campesina de la serranía, pero la trama de vínculos del siglo XVI era mucho más
extensa. Los diccionarios quechuas del siglo XVI definen el término andino ayllu, que actualmente
designa a un grupo de parentesco localizado, como a un grupo de cualquier tamaño unido por lazos
de parentesco4. El ayllu tradicional se puede definir como un grupo cuyos miembros se consideran
“hermanos”, que se deben mutua ayuda y sostén, en contraste con otros que se encuentran fuera de
los límites del grupo. El sistema social consistía en una serie de unidades establecidas, definidas en
términos de parentesco, fueran estos reales o míticos. En cada nivel de la sociedad, una persona
reclamaba bienes y recursos basándose en su calidad de miembro de una de estas unidades,
consideradas desde la familia hasta los límites del grupo étnico, fuera éste el extenso reino de
Chucuito o la sociedad relativamente pequeña de Huarochirí5.

En los niveles más extensos de la sociedad, cada uno de estos grupos de parentesco se hallaba
representado y supervisado por un kuraka. El término quechua kuraka se puede traducir vagamente
como “señor” o “jefe”. En el gran diccionario de Diego González Holguín, la palabra es definida como
“el señor del pueblo”, o “el que tiene la voz por todos”6. El kuraka, a diferencia del gobernador
provincial incaico, era un miembro integrante del grupo sobre el cual ejercía su autoridad, y por el
cual hablaba y con cuyos miembros estaba ligado por lazos de parentesco, lealtades y obligaciones
recíprocas. Es difícil dar una definición específica de los derechos y poderes del kuraka. Había claras

amablemente me permitió el libre acceso a los ricos materiales de su colección. En la medida en que
muchos investigadores examinan colecciones locales y regionales se hace cada vez más claro que
existe un rico material documental en muchas capitales locales y de provincias que se remonta al
período colonial.
3
Iñigo Ortiz de Zúñiga, Visita a la; provincia de León de Huánuco en 1562, vol. 1, Huánuco, 1967 y
vol. 2, Huánuco, 1972; Garoi Diez de San Miguel, Visita hecha a la provincia de Chuncuito por… en el
año 1567, Lima, 1964; John V. Murra, quien estuvo dedicado activamente a la preparación y
publicación de estas visitas, ha llamado la atención sobre su valor para la reconstrucción de la
organización social andina. Ver John V. Murra, “Current Researsh and Prospects in Andean
Ethnohistory”, Latin American Research Review, 5; 1970, pág. 3 – 36.
4
Fray Domingo de Santo Tomás, Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú, Lima, 1951, p.
232, define el término ayllu como “linaje, generación o familia”. Diego González Holguín,
Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada quechua o del Inca, Lima, 1952, pág. 39,
define el término como “parcialidad, genealogía, linaje, o parentesco, o casta”.
5
John V. Murra, “An Aymara Kingdom in 1567”, Ethnohistory, 15, 1958, pág. 151 – 155; John V. Murra,
“El control vertical de un máximo de pisos ecológicos en la economía de las sociedades andinas”, en
la Visita de la provincia de León de Huánuco (1562), Huánuco, 1972, vol. 2, pág. 430 – 476; Karen
Spalding, “The Shrinking Web”, inédito.
6
Vocabulario, pág. 55.
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y sustanciales diferencias en el poder y los privilegios otorgados a los kurakas de grupos étnicos de
diverso tamaño y organización, que iban desde los pastores de la alta puna hasta los campesinos de
la arraigada planicie costeña. Dentro del grupo étnico, había kurakas que representaban distintos
niveles en la jerarquía de grupos sociales establecidos. El kuraka principal funcionaba como
representante de la totalidad del grupo étnico y bajo su mando se encontraban desde los señores de
los grupos integrantes de parentesco, hasta el jefe de un solo establecimiento o ayllu7.

La función principal del kuraka era la de ser el representante de su comunidad y el guardián de las
normas sociales que regulaban las relaciones entre los miembros de la sociedad. El kuraka arbitraba
las disputas de asentamiento entre los miembros de su grupo social, velaba por el mantenimiento de
sus ritos y respaldaba las demandas de bienes y recursos hechas por los miembros más débiles o
menos prósperos. Bajo el Imperio Incaico, el kuraka también era responsable de hacer cumplir las
obligaciones de la comunidad para con el Estado, por medio de la organización del trabajo en las
tierras del Estado, los sacrificios a las deidades incaicas, etc.8

En retribución a su papel como guardianes de las normas de la comunidad, los kurakas tenían acceso
especial a los bienes y recursos de sus comunidades. En la provincia de Huánuco, los indios
sometidos al kuraka principal cultivaban y cosechaban sus campos y pastaban sus llamas, construían
su casa y tejían ropa para él. Los indios realizaban estas labores como deberes de la comunidad,
después del trabajo hecho en los campos del Inca y de las principales deidades. Además cultivban
extensiones mas pequeñas de tierra para los kurakas de mayor rango. En cada comunidad, se
asignaban tierras a los kurakas, y éstas eran cultivadas por los indios sometidos a ellos9. Como
resultado de su mayor acceso a los bienes y recursos, el kuraka se hallaba en posición de ampliar la
red de derechos y responsabilidades recíprocas, a través de la cual un miembro de la sociedad andina
solicitaba ayuda y el apoyo de los demás. Lograba tal objetivo distribuyendo juiciosamente su riqueza
entre los parientes, reafirmando y fortaleciendo así las obligaciones de ellos hacia él. (…) Él, al igual
que los otros miembros de la comunidad, tenía que solicitar la ayuda de sus parientes y se esperaba
que retribuyese en alguna forma. Por ejemplo, un kuraka en Huánuco contaba que cuando
necesitaba la ayuda de sus subordinados “ruega a los indios que se la/s den porque él no tiene cosa
cierta que le hayan de dar por vía de obligación…”10

Los conquistadores españoles reconocieron a los kurakas como líderes de sus comunidades. La ley
española puso nominalmente a los jefes locales, como también a los miembros de elite incaica, al
mismo nivel que la nobleza europea, otorgándoles una posición legal equivalente a la hidalguía en
España. Los miembros de la nobleza india no se hallaban sujetos al régimen de trabajo ni a las
regulaciones suntuarias que eran aplicadas a los otros miembros de la sociedad india. La Corona les
garantizaba el derecho de mantener patrimonios personales y recibir el servicio de sus súbditos
indígenas en virtud de su rango social y posición de autoridad. A diferencia del indio tributario,
quien como un menor ante la Ley requería la aprobación de la autoridad española de la provincia

7
John V. Murra, “Social Structural and Economic Themes in Andean Ehtnohistory”, Anthropological
Quarterly, 34, 1961, pág. 50; Karen Spalding, “Indian Rural Society in colonial Perú: the example of
Huarochirí” (tesis doctoral inédita, Berkeley, 1958), pág. 174 – 178. Para descripciones
contemporáneas de la jerarquía del kuraka, ver la Visita de Huánuco, vol. 1, pág. 35; Rodrigo de
Loayza, “Memorial de las cosas del Perú tocantes a los indios (1586), Colección de documentos
inéditos para la historia de España, XCIV, Madrid, 1889, pág. 586.
8
9
Visita de Huánuco, vol. 1, pág. 28, 48, 75.
10
Visita de Huánuco, vol. 1, pág. 28.
3
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para llevar a cabo un contrato, el kuraka se hallaba plenamente autorizado para realizar negocios y
transacciones en la sociedad española11. Sin embargo, no todos los principales de los grupos locales
de parentesco gozaban de tales privilegios. Privilegios específicos tales como montar a caballo o
portar armas, variaban según el rango del kuraka, lo mismo que la cantidad de servicios de trabajo
que las autoridades españolas le permitían pedir de sus indios subordinados. Al nivel del grupo
social, el jefe o principal no gozaba de ningún privilegio especial. En la provincia de Chucuito, en
1567, el visitador recomendó que 36 personas, de una población total de aproximadamente 15.400,
fueran eximidas de tributo y se les otorgase algunos servicios en virtud de su posición como
kurakas.12

A cambio de su posición especial bajo el régimen español, se esperaba que el kuraka vigilase el
cumplimiento de las demandas impuestas a los indios

11
“Real Cédula que se considere a los descendientes de caciques como nobles de su raza”, Madrid, 26
de marzo de 1697, Richard Konetzke (ed.), Colección de documentos para la historia de la formación
social de Hispanoamérica 1493 – 1810, Madrid, 1953, Vol. 3, pág. 67; Recopilacion de leyes de los
reynos de las Indias, Libro VI, título V. Ley XVIII; Libro VI. VI, título III, leyes IV y VIII.
12
Visita de Chucuito, Vol. 1, pág. 206.
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