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Álvaro del Blanco:

Conflictos jurídicos en el
Catastro Inmobiliario
ON MAY 25, 2015 BY ECJLEADINGCASESIN CATASTRO - CADASTER, DERECHO
FINANCIERO Y TRIBUTA RIO - FINANCIAL AND TAX LAW

Conflictos jurídicos en el Catastro Inmobiliario

Álvaro del Blanco García

Instituto de Estudios Fiscales, Doctor en Derecho por la UNED

En la última década, el Catastro Inmobiliario está siendo objeto de múltiples


recursos en la vía judicial. El principal acto administrativo que se recurre por
parte de los contribuyentes es la denominada ponencia de valores. La
ponencia de valores es el acto administrativo de carácter general que recoge
un mapa de valores para la determinación individualizada de los valores
catastrales.

La conexión existente, por un lado, entre el planeamiento urbanístico y la


ponencia de valores y, por otro lado, entre la ponencia de valores y los
valores catastrales individualizados ha provocado un importante número de
litigios que tienen por finalidad trasladar los efectos de nulidad del
planeamiento urbanístico a la ponencia de valores, así como la nulidad de la
ponencia de valores a los valores catastrales individualizados. La diversa
naturaleza jurídica del planeamiento urbanístico y de la ponencia de valores
hace que los efectos de la declaración de nulidad de ambas figuras jurídicas
sean diferentes.
En primer lugar, la nulidad del planeamiento urbanístico implica que la
ponencia de valores sea un acto administrativo anulable, en atención a la
doctrina del Tribunal Constitucional (STC 54/2002, de 27 de febrero y SSTS
de 16 de mayo de 2001 y 28 de septiembre de 2001). En este sentido, si la
ponencia de valores ha adquirido firmeza quedaría convalidada. A su vez,
sería de aplicación el principio de conservación de los actos administrativos
regulado en el artículo 66 de la LRJPAC. Lo anterior se entiende sin perjuicio
de la posibilidad de impugnación de la misma a través de los supuestos de
nulidad regulados en el artículo 217 de la LGT.

En segundo lugar, la nulidad de una ponencia de valores afectaría


únicamente a aquellos valores catastrales individualizados que no fuesen
firmes (ya que estamos en presencia de actos administrativos). Respecto a
éstos últimos, no sería de aplicación el principio de intransmisibilidad de los
actos administrativos regulado en el artículo 64.1 de la LRJPAC, dada la
dependencia existente entre la ponencia de valores y los valores catastrales
individualizados.

Por otra parte, algunos Tribunales Superiores de Justicia (por ejemplo, véase
la sentencia del TSJ de Madrid de 18 de julio de 2014) están permitiendo la
impugnación indirecta de las ponencias de valores a través de los valores
catastrales individualizados. En mi opinión, estas sentencias contradicen de
manera manifiesta la jurisprudencia del Tribunal Supremo (SSTS 10 de
febrero de 2011 y 11 de julio de 2013) así como el artículo 27 de la Ley de la
Jurisdicción Contencioso-Administrativa que sólo admite el recurso
indirecto frente a disposiciones de carácter general.

Por último, la sentencia del Tribunal Supremo de 30 de mayo de 2014,


establece que para la calificación catastral de suelo urbano no es suficiente
con que el terreno esté incluido en un sector o ámbito delimitado para ser
urbanizado sino que es necesario que se haya aprobado el instrumento
urbanístico que establezca las determinaciones para su desarrollo o que
dicho instrumento no sea necesario porque el planeamiento urbanístico
general establezca su ordenación detallada.

En nuestra opinión, el argumento de mayor peso jurídico de la sentencia y el


que compartimos plenamente, va referido al límite establecido en el TRLCI a
la hora de determinar el valor catastral que no es otro, que el valor de
mercado. Por otro lado, la determinación del justiprecio en un
procedimiento de expropiación forzosa, así como las indemnizaciones por
responsabilidad patrimonial de las Administraciones Públicas deben atender
al valor real del bien en el mercado.

Tomando en cuenta ambas regulaciones, el valor catastral no debería ser


mayor, en ningún caso, que el justiprecio establecido en un procedimiento de
expropiación forzosa o la indemnización establecida por responsabilidad
patrimonial.

Sin embargo, la distinta calificación jurídica del suelo establecida en la


normativa catastral y en el TR de la Ley de Suelo provoca este tipo de
situaciones. Es decir, que a efectos de expropiación forzosa o de
responsabilidad patrimonial un terreno tenga la consideración de suelo
rústico, con la consiguiente merma en la determinación del justiprecio o la
indemnización y, a efectos catastrales, tenga la calificación de suelo urbano,
con el consiguiente incremento en el pago de las cuotas del Impuesto sobre
Bienes Inmuebles, sujeción a la plusvalía municipal y a la imputación de
rentas inmobiliarias del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Existen multitud de ponencias de valores que han calificado como suelo


urbano terrenos sectorizados pero en los que no se ha aprobado un plan
parcial que concrete el planeamiento urbanístico general, lo cual contradice
la doctrina legal sentada por el Tribunal Supremo. Esto obliga al Catastro a
elaborar las nuevas ponencias de valores con arreglo a la interpretación
establecida por el Tribunal Supremo. A su vez, debería modificar todas
aquellas ponencias de valores que no fuesen firmes y no cumplan con los
criterios establecidos por el Tribunal Supremo, ya que, de lo contrario, es
previsible que las sentencias posteriores se dicten en sentido desfavorable
para la Administración.

En relación a las ponencias de valores firmes, la naturaleza administrativa


del documento impide que puedan recurrirse de manera indirecta por lo que
únicamente sería recurrible por el procedimiento de revisión de actos nulos
de pleno derecho, regulado en el artículo 217 de la LGT. El Tribunal Supremo
hace una velada suposición de incumplimiento del principio de capacidad
económica en el criterio mantenido por la Administración por lo que podría
fundamentarse el recurso de nulidad en la lesión de los derechos y libertades
susceptibles de amparo constitucional.

Todo lo anterior nos obliga a concluir que el Catastro debe avanzar de


manera decidida hacia modelos de valoración masiva automatizada. De esta
manera, se objetivará y se tendrá actualizada y coordinada a nivel nacional la
valoración catastral mediante técnicas estadísticas y matemáticas avanzadas
como son las técnicas de minería de datos, entre otras.