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Introducción

Hasta siglo XVIII al calor se le describe como un fluido que se podía mover de un cuerpo a otro; a
tal sustancia, que no se suponía masa y que gozaba de la invisibilidad, se le llama calórico. La
teoría calórica explicaba muchos fenómenos como el flujo de calor en un sistema caliente a otro
frio. El calor específico de un material es característico para cada sustancia y depende de su
estructura interna. Como puede ser visto de la definición, el calor específico de una sustancia dada
puede ser determinado mediante la entrega de una cantidad de calor conocida a una cantidad de
masa determinada de la sustancia y con un apropiado registro del cambio en su temperatura. El
propósito de este experimento es determinar el calor específico de un material en particular
mediante los métodos de calorimetría (Burbano et al., 2015).

Diferentes sustancias requieren diferentes cantidades de calor para producir un cambio dado en
su temperatura (Burbano et al., 2015).

En calorimetría se utiliza el calorímetro para aislar los materiales que serán puestos en contacto
térmico y al medir masas y cambios de temperatura se puede determinar el calor específico de un
material. Partiendo de un análisis de las transferencias de energía en forma de calor que se
presentan dentro del calorímetro, podremos determinar el calor específico. Por ejemplo, si en este
proceso están involucrados tres materiales a, b y c, y si la energía en forma de calor que transfiere
a es completamente absorbida por b y c entonces: Energía cedida por a = Energía absorbida por b
+ Energía absorbida por c (Burbano et al., 2015).

Bibliografía

Burbano, S. Burbano, E. García, C. 2015. Física general 32ª edición. Editorial Tébar. Madrid. 719pp.