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Tacubaya en la historia

Durante el siglo XVIII, los veranos en la Ciudad de México traían consigo enfermedades debido al
calor intenso insoportable, por lo que las condiciones de vida eran muy estrechas. Casi nadie vivía
puertas adentro y las plazas y las fuentes acumulaban suciedad. Uno de los remedios que adoptó
la sociedad, además de mejorar la higiene, era salir de una ciudad que apestaba. La clase pudiente
comenzó a levantar “casas de campo”, saliendo de la ciudad. Tacubaya se convirtió en un
“paraíso” por la abundancia de agua en sus tierras, su clima favorable y la magnificencia de su
paisaje. Se daban frutos en abundancia, por lo que habían muchas huertas, de modo que políticos,
diplomáticos, hombres de negocios, militares y extranjeros hicieron de Tacubaya un lugar de
recreo y descanso.

Tacubaya en náhuatl quiere decir “lugar donde se junta el agua”. El nacimiento del sitio se puede
ubicar desde los chichimecas, hacia el 450 d.C.; en 1276 llegan los mexicas y permanecen en el
sitio hasta 1279 cuando se van a Chapultepec.

A pesar de tratarse de un sitio con la importancia de Coyoacán o San Ángel, perdió su esplendor
cuando inició el proyecto modernizador del siglo XX. El tranvía eléctrico inaugurado en 1900 iba
del Zácalo a la Ermita de Tacubaya. En los años 30, Tacubaya ya no era un suurbio y se integró al
desarrollo paralelo de la ciudad, ahí se construyó el primer edificio alto de la capital del país el
Conjunto Ermita.
En los años 50 se transformó Tacubaya en un lugar fluido para el tráfico con la intención de
integrarla a una modernidad que nunca llegó y que en cambio le restó indentidad, desapareciendo
los sitios con gran tradición. Durante la administración de Ernesto Uruchurtu se comenzaros a
trazar vialidades, abriendo avenidas, quitando callejones, propiedades y jardines. Los ríos fueron
entubados y se destruyeron espacios arquitectónicos de gran tradición.
Entre los edificios más importantes se encuantra el ExArzobispado, en la Avenida Observatorio, la
Casa de la Bola, del siglo XVII, la Casa de los Perros en la calle de Ceballos, el Molino de Santo
Domigo, entre otros.
Tacubaya está increiíblemente transformada, ha padecido una de las destrucciones más
irracionales que se hayan conocio en la Ciudad de México. Durante la construcción del metro
Tacubaya se destrozó la Plaza Caragena. Se realizaron pasos a desniveles sobre Observatorio, hacia
el Viaducto y se perdieron los ríos de Tacubaya y de La Piedad, así como el Puente de la Morena
que conectaba las orillas de lo que es ahora Avenida Revolución.