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La Educación Romana.

1. EVOLUCIÓN POLÍTICO-CULTURAL
Los historiadores sitúan los orígenes de la civilización romana en el ecuador del s.VIII a.C, los cuales estaban
vinculados al pueblo etrusco y dieron lugar a un imperio y civilización que marcaron la vida y cultura hasta el
476 d.C. Roma se constituyó como una ciudad castrense en continua expansión, organizada en torno a una
estructura militar destinada a defender su territorio. Las conquistan eran para el pueblo romano un deber
civilizador de la propia Roma y aceptado por los dioses.

ETAPAS DE LA CIVILIZACIÓN ROMANA


La historia de Roma se divide en tres periodos político-culturales:
1. Etapa Monárquica (ss. VIII – VI a.C.): Se trataba de una monarquía electiva y no hereditaria, caracterizada
por una cultura cerrada y autárquica, sin apenas contenidos intelectuales, donde predominaba la economía
agrícola, el respeto a las tradiciones de los mayores y una educación heroico-militar que convirtió la patria en
el ideal más noble del romano. Currículum lleno de tradicionalismo y conservadurismo, donde el respeto a las
tradiciones era una norma sagrada.
2. Periodo Republicano: (ss. V – II a.C.): Se instaura bajo la autoridad de dos cónsules y un senado de
patricios y clanes. Periodo de asimilación de lo griego, donde se mezclan la antigua educación arcaica y la
patricia republicana con la educación griega. Momento de grandes conquistas de la Magna Grecia, Roma
tomó conciencia de la fuerza y proyección de la cultura griega, la cual acabó asimilando pero sin perder la
identidad de la primitiva educación romana.
3. Régimen Imperial: (ss. I a.C. – 476 d.C.): Periodo surgido tras una serie de guerras civiles y profundas
crisis económicas, sociales y militares. Periodo expansionista donde Roma se encargó de implantar en el
mediterráneo la civilización helenística que la conquistó. Caracterizado por un carácter cosmopolita y
conquistador, con una fuerte dimensión práctica, la defensa de las tradiciones morales y su personalidad
jurídica que crearon la humanitas romana (asimilación de lo griego pero proyectando el helenismo con toques
de romanidad a los confines de la Tierra)

2. RASGOS DISTINTIVOS DE LA MENTALIDAD ROMANA (Ethos Romano)


Dimensión Religiosa: Religión politeísta y antropomórfica, sin diferencias sustanciales con lo griego, donde
Roma conservó sus divinidades además de incorporar los dioses griegos del Olimpo. Los dioses, al igual que
en Grecia, no fueron creadores del mundo, ni omnipotentes ni omniscientes.
Planto Antropológico: Roma aceptó los valores antropocéntricos griegos (pasión intelectual, cultivo del ocio
noble, pasión política, valoración de la persona, la libertad, la belleza física y moral…), herencia que no sólo
fue asimilada, sino reinventada por los romanos gracias a la practicidad latina.
Practicidad Romana: Primaba el entendimiento práctico y organizativo sobre el teórico o especulativo.
Valoraron más el negocio que el ocio y la ética que la metafísica. El romano, a diferencia de los artistas e
intelectuales griegos, fue un pueblo de campesinos, comerciantes, arquitectos… Sentido Patrio: que marcó el
ideal de la “románitas”, donde la gloria individual quedaba en nada ante el ideal patrio y las tradiciones de los
antepasados.
Plano ético: marcado por la romanidad pero con analogías de la areté griega.
Ética fundamentada en tres pilares o virtudes cívicas:
Piedad reverencia a los dioses, a los progenitores y al vencido,
Lealtad a los pactos políticos y militares, a la amistad y a la palabra dada y
Dignidad dominio de sí mismo, capacidad para afrontar imprevistos y problemas y emitir juicios justos.

Carácter civilizador: ideal canalizado a través del Derecho y Pax romana. Se regía por unas normas legales o
Corpus Legislativo, el cual descansaba en tres pilares: respeto a la tradición, que dio lugar al derecho
particular romano, Legislación que regulaba todo el Imperio y de donde surgió el derecho de gentes, y la
Justicia, la cual dio lugar al derecho natural.
3. CARACTERÍSTICAS DE LA EDUCACIÓN ROMANA

a) PLURALIDAD LINGÜÍSTICA
Los romanos utilizaron varios términos para designar el proceso educativo:
Una de los primeros fue Educatio, como crianza física y moral del niño para incorporarlo al mundo de los
adultos.
Durante la República y con la asimilación de la paideia griega, se denominó de diferentes formas para indicar
las dos etapas de la formación humana: la primera tenía lugar en el seno de la familia (cuidados físicos y
hábitos morales básicos) y la segunda ocurría en las escuelas y la vida pública (donde se adquiría la
verdadera formación moral y cultural). En esta época la educatio adoptó nombres como doctrina, disciplina,
institutio, eruditio… todas ellas más o menos equivalentes.
En la Etapa Imperial, con la interacción entre helenismo y romanidad, surgió el término de humanitas que
englobó los anteriores, siendo responsable de ello Cicerón. Término equivalente al de paideia, expresa el
ideal de formación humana al que aspiraba el pueblo romano. Un ideal dinámico basado en tres ideas:
Clementia sinónimo de misericordia, mansedumbre y filantropía, Condición humana como estilo de vida
superior al de los pueblos bárbaros y sublime perfección de la naturaleza humana a diferencia de los
animales y la Paideia Griega entendida como formación, educación y cultura.

b) MODELOS DE PERFECCIÓN
Se dio también una evolución lógica a la virtus latina:
En un primer lugar, siguiendo la costumbre de los antepasados, el joven romano aprendía a ser un buen
agrícola (dedicado a la agricultura y ganadería) y más adelante también, un buen militar.
En el periodo republicano y con la asimilación de la cultura griega, la virtus latina mantuvo su tradicionalidad y
se enriqueció con el elemento intelectual de la Hélade, lo que resultó en dos características de la romanidad:
la dimensión práctica y humanista de su cultura.
En el periodo imperial se consolidó y perfiló definitivamente el ideal de la romanidad gracias a Cicerón, para
quien la perfección era el buen orador, el cual tenía tres cualidades: saber conquistada a través de la filosofía
y la moral, decir a través de la retórica y vivir como meta y expresión de la vida humana.

c) ELEMENTOS DEL APRENDIZAJE


Copiado de los griegos, los romanos reprodujeron los tres elementos clave de la paideia griega: natualeza,
carácter y razón. Términos identificados con términos latinos: naturaleza denominada como talento o fuerza,
carácter con el ejercicio, la aplicación o el interés y razón con el arte, las normas o la disciplina. La acción
conjunta de estas disciplinas es lo que permitía una educación óptima, aunque no todas tenían la misma
importancia, siendo el talento (ingenium) el que tenía valor supremo, seguido por el ejercicio (clave para
actualizar el talento) y por último el arte.

d) EXIGENCIAS CURRICULARES
Corpus Curricular basado en tres variables: elemento comunicador dominio lingüístico, gramatical y retórico
del latín y el griego, dominio cultural o potencial edudito Sentencias pitagóricas, Odysea y obras de Horacio y
Virgilio y elemento científico-filosófico Astronomía, Historia, Agricultura….

Los romanos tuvieron una reacción hostil ante la gimnástica y la música. Para ellos, el pudor romano chocaba
con el desnudo griego, prefirieron el circo y el anfiteatro, reduciendo la gimnasia a la higiene (ejercicios en los
baños) o al servicio militar. La música se consideró un arte impúdico y deshonesto, estando mejor visto en las
mujeres como parte del “arte de agradar”. Se utilizó más como espectáculo que como arte.

e) ARTÍFICES DE LA HUMANITAS ROMANA


Destacan cuatro figuras, las cuales marcaron el perfil de la educación romana, dándole su fundamentación
teórica:
CATÓN: Cónsul y censor, considerado el primer autor en prosa latina de importancia, impulsó el latín como
lengua literaria gracias a la influencia de sus obras. Su única obra conservada, el manual Sobre la Agricultura,
describe el valor austero, agrícola y militar de la antigua Roma y defiende sus valores morales frente al poder
cultural de la Hélade.
CICERÓN: Fue jurista, filósofo y orador, y es considerado uno de los mayores escritores de prosa latina de la
República romana. Introdujo buena parte de las escuelas filosóficas helenas y el perfil literario de la
humanitas romana. Fijo el ideal en la figura del orador, apostando por una educación integral, progresiva y
personalizada, con predominio moral, filosófico y retórico. Destacan sus obras Orator, Brutus, De inventione y
De officis.
SÉNECA: Senador del Imperio romano y filósofo estoico que antepuso la formación moral a la retórica y
defendió que es la práctica lo que hace al hombre bueno, no su conocimiento. Destacan sus Cartas a Lucilio,
que marcaron la moralidad europea durante siglos.
QUINTILIANO: Abogado y profesor de retórica que abrió su propia escuela. Su gran experiencia docente se
plasmó en su Instituto oratoria, obra cumbre de la educación romana compuesta por 12 libros donde propone
como formar al orador ideal. Trata la educación elemental y métodos formación básica, los fundamentos y
técnicas de oratoria y las cualidades para ser un buen orador.

4. AGENTES E INSTITUCIONES EDUCATIVAS

a) FORMACIÓN FAMILIAR
La FAMILIA, al igual que en Grecia, fue una institución clave y determinante para entender la vida cultural y
social. Su principal referente fue la costumbre de los mayores y su principal agente el PATER FAMILIAS,
como figura omnipresente. Su función principal fue la de ejercer la educación sobre todos los miembros de la
casa.
La casa romana (domus), a diferencia de la griega (oikia), se constituía sobre firmes bases jurídicas,
sometidas al PATER FAMILIAS, quien tiene poder omnímodo, incluso sobre la vida y muerte de todos los
miembros de la familia, a la cual pertenecían tanto el hijo engendrado como el adoptado, un esclavo, un
siervo y todos los habitantes de la casa. La patria potestas tiene carácter vitalicio, y aunque era dura, no era
insensible con los hijos. El padre era juez, con un tribunal doméstico que analizaba sus decisiones y la
opinión pública que no era partidaria de la excesiva severidad.
La MUJER estaba sometida a la potestad del padre, a la del marido o a la de un tutor. Era considerada débil,
con escasa voluntad y una ignorancia legal manifiesta. A ella le correspondía el cuidado de la casa como
ámbito de actuación propio y natural de la mujer, aunque con mayor autonomía que en Grecia gracias a la
practicidad latina; Algunas también trabajaron fuera de la casa (horneras, zapateras, comerciantes…). Era
normal verlas en termas o baños públicos o acompañando a sus maridos a actos públicos. Algunas incluso,
tuvieron formación letrada y cultural importante.
El MATRIMONIO tenía su punto de partida en los esponsales (donde nació la denominación de esposo y
esposa). Existían dos modalidades: el matrimonio cum manu, donde la mujer pasaba de la autoridad del
padre a la del esposo, quedando bajo su autoridad y sin derechos sobre sus bienes ni su vida, y el matrimonio
sine manu, a partir del periodo imperial, donde la mujer permanecía bajo la tutela del padre o tutor y tenía
derecho a herencias y bienes ajenos al marido. El divorcio fue habitual pero no un valor social. Las relaciones
extramatrimoniales, aunque estaban prohibidas, eran más graves en la mujer que en el hombre.
La CONDICIÓN DE HIJO no dependía del nacimiento biológico, sino que dependía de si era aceptado o no
por la familia, mediante un acto de aceptación. Cada romano se distinguía por su nombre (praenomen),
nombre de la familia (nomen) y el sobrenombre (cognomen). La bulla, a la que se atribuían poderes de
protección, era el primer regalo del padre al hijo aceptado en la ceremonia de aceptación, que lucirá colgada
del pecho hasta los 16/17 años, momento que marca el paso de la infancia a la adolescencia y la salida de la
vida doméstica a la pública. Con las mujeres, sólo hacía falta el visto bueno del padre para ser aceptadas en
la familia.
Los ABANDONOS Y FELICIDIOS eran habituales; el responsable de la familia podía asesinar al recién nacido
o abandonarlo. Eran habituales también la crueldad con desvalidos y deficientes o con los abortos.
Las EDADES DE LA VIDA quedaron divididas por los romanos 6 FASES: infancia (hasta 7 años), puericia
(hasta 15), adolescencia (hasta 30), juventud (hasta 40), madurez (hasta 60) y senectud (más de 60).
Durante los primeros 7 años de vida, la crianza biológica, intelectual y moral del niño dependía de la madre o
una nodriza si la madre no se bastaba por sí misma. La vida familiar estaba marcada por un sentido
pedagógico, solía ser práctica, austera, con toques de laboriosidad y ahorro. Era norma cuidar las cosas que
se decía y hacían en presencia de los hijos, debiéndose al niño el máximo respeto.
A partir de los 7 años empezaba la intervención específica del padre, el cual enseñaba al niño a leer, escribir y
contar, a cultivar el campo, a interesarse por sus asuntos y a cultivar las virtudes morales (personales y
cívicas). El padre le introducía gradualmente en la vida profesional y pública, aunque intervenían también
pedagogos y otros maestros profesionales. Si el padre moría prematuramente, esta función la asumían las
viudas, abuelos o tíos.
A los 16/17 años finalizaba la etapa doméstica mediante una ceremonia, donde el adolescente se despoja de
la toga praetexta (de niños) para vestir la toga viril, que lo señalaba como ciudadano libre, aunque seguía
sometido a la patria potestas. Tras un año dedicado al aprendizaje de la vida pública, se enrolaba en el
ejército, donde iba ascendiendo gradualmente. La última etapa formativa se realizaba bajo al patrocinio de
algún personaje respetado y venerado por el joven romano.

b) LA ESCUELA ELEMENTAL
Su inicio se encuentra en el periodo republicano a mediados del s.II a.C. Al principio eran maestros con
iniciativa propia o alentados por padres quienes abrían sus propias escuelas, posteriormente fueron las
municipalidades quienes las sufragaron. A esto se añade la enseñanza privada en familias aristocráticas. En
todo caso, se trataba de instituciones que acogían a hijos libres y a algunas niñas para enseñarles
lectoescritura y cálculo. Los niños esclavos no accedían a los estudios, aunque muchos lo aprendían con
mayor edad al acompañar a los infantes a la escuela.
Acogía a niños entre los 7 y los 11/12 años, en un local pequeño y simple, a veces la propia casa. A veces la
clase se impartía a la intemperie o en las calles de la ciudad. Los alumnos se situaban en torno al maestro, el
cual se denominaba primus magister, con poca remuneración económica y escaso prestigio. El oficio de
profesor particular era propio de personas de origen humilde y era desempeñado generalmente por esclavos
y libertos.
El contenido de la instrucción se basa en enseñar a leer, a escribir y el cálculo elemental. La enseñanza de la
lectura y la escritura se hacían simultáneamente y estaban asociadas también a la recitación; se iniciaba con
el aprendizaje de vocales, luego sílabas y sus combinaciones, para pasar a la formación de nombres;
mientras escribía en su tablilla lo que debía leer. El cálculo, que no se impartía en todas las escuelas,
consistía en enseñar las operaciones aritméticas básicas, añadiendo el ábaco para operaciones más
complejas en la época imperial.
Eran recursos de aprendizaje el ejercicio de la memoria, la voluntad por el esfuerzo y repetición de actos y la
severidad disciplinar.

c) LA ESCUELA MEDIA
Abarcaba de los 11/12 años a los 16/17. Ubicada en lugares céntricos, eran más estables y mejor decoradas
(con bustos y/o mapas geográficos). Sólo accedían los alumnos y alumnas éstas sólo hasta los 14 años que
la sociedad aristocrática permitía. El responsable de la enseñanza era el maestro grammaticus, que, aunque
mejor remunerado que el primus magister, seguía estando mal retribuido.
Prácticamente similar a la enseñanza media helenística, estamos ante una educación bilingüe: los latinos
cultos sabrán griego pero sin renunciar nunca a su lengua madre, el latín. Los contenidos de esta enseñanza
eran el conocimiento teórico de la lengua (dominio del lenguaje apoyado en el conocimiento morfológico y
sintáctico, éste en menor medida) y la explicación de los poetas clásicos (una mezcla de autores
grecorromanos con los que se aprendía el correcto uso del lenguaje oral y escrito, además de una cultura
transversal que incluía conocimientos de geografía, historia, física, religión, mitología…)
A nivel metodológico, esta enseñanza se dividía en 4 partes: lectura, crítica, explicación y juicio. El maestro
seleccionaba y preparaba el texto, leyéndolo, entonándolo y criticándolo previamente para que el alumno
pudiera entenderlo. Posteriormente, los alumnos lo recitaban y prácticamente lo aprendían de memoria. A ello
seguía una explicación sólida y contextual del texto, culminando con una explicación filológica, filosófica o
moral del problema analizado. Metodología complementada con ejercicios de dictado, composición y
elocuencia.
El resto de conocimientos científicos que interesaron a los griegos apenas se dieron en la enseñanza media
romana. Aunque había en la Roma Imperial profesores de aritmética, músicos, astronomía…, sus enseñanzas
sólo interesaban a una minoría de estudiantes.
A los 16/17 años los jóvenes debían decidirse por el ejército o continuar los estudios.

d) LA ESCUELA SUPERIOR
Estaba a cargo del rethor, encargado de la Retórica y la Dialéctica, y de los “profesionales” especializados en
Derecho y Filosofía. El retórico tenía mayor estatus económico que el gramático, y era una profesión ejercida
por hombres de origen humilde, libertos o senadores en desgracia. Sí gozaron de mejores locales, con aulas
circulares habitualmente, muchas al descubierto.
La enseñanza tenía por objeto el dominio retórico y dialéctico del lenguaje, y se dividía en tres partes: teoría,
estudio de modelos (basado en el canon griego) y ejercicios de aplicación práctica. Fue una enseñanza
funcional y práctica, que consideró el derecho una especialidad y la filosofía una vocación.

e) LA ENSEÑANZA DEL DERECHO


Aunque los contenidos y metodología de la enseñanza impartida en Roma fueron griegos, el Derecho es
genuinamente romano. Nueva forma de entender la cultura y la civilización, que se simboliza en la figura del
jurista prudente, experto que conoce las leyes y consolida el orden social mediante las reglas, la justicia y el
bien.
Desde sus inicios hasta el periodo republicano el Derecho era una formación práctica y real, donde la escuela
era la vida de la calle, del foro, del tempo, etc. donde se aprendía viendo y practicando con los expertos
reputados de la ley. En el periodo imperial la profesión jurídica se estabilizó y oficializó y se posibilitó la
aparición de bufetes oficiales y con ellos, una enseñanza jurídica sistematizada.
Instituciones que estaban a cargo del magister iuris, que enseñaba por las tardes en locales cercanos a los
templos para poder aprovechar sus bibliotecas o recursos literarios. Enseñanza que se afianzó con el tiempo
y que solía durar 4 años.