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Módulo 9

Sociedad mexicana contemporánea


La lucha armada de la Revolución

La
lucha armada
de la Revolución
Francisco I. Madero convocó en el Plan de San Luis
a la rebelión general para el 20 de noviembre de 1910.
El llamado fue acogido por grupos del norte y del centro-
sur del país, incluyendo el Partido Liberal Mexicano; los
trabajadores de las huelgas de Cananea y Río Blanco;
grupos campesinos, como la Junta por la defensa de las
tierras de Anenecuilco, encabezada por Emiliano Zapata,
y pueblos rancheros del norte que se habían organizado
poco antes de 1910 con dirigentes populares como
Francisco Villa. Así se produjeron múltiples levantamientos
en regiones enteras, lo que precipitó la caída de Porfirio
Díaz, quien el 11 de marzo de 1911 salió del puerto de
Figura 1. “Francisco I. Madero, ‘Sufragio Veracruz rumbo a París.
efectivo, no reelección’”, de Juan O’Gorman.

La presidencia interina fue asumida por Francisco León de la Barra, quien se encargó de organizar nuevas
elecciones. Madero pidió cesar la guerra; sin embargo, los zapatistas se negaron a entregar sus armas hasta
que se efectuara el reparto de tierras y se detuviera la represión contra los pueblos por parte del general
Victoriano Huerta.
Madero asumió la presidencia e incumplió los compromisos agraristas, lo que generó una ruptura con los
zapatistas, quienes elaboraron un programa de lucha, el Plan de Ayala, y extendieron la rebelión. En febrero
de 1913 estalló un golpe de Estado organizado por Victoriano Huerta, Bernardo Reyes y Félix Díaz, en el
cual, Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron apresados y ejecutados el 13 de febrero. A
dicho episodio se le conoce como la decena trágica.
Huerta tomó por asalto la Suprema Corte de Justicia y el Congreso; detuvo y mandó asesinar a algunos
diputados y senadores opositores e instaló un régimen militar en el país. La rebelión generalizada no se hizo
esperar: en el norte, los villistas y otros grupos acudieron al llamado del entonces gobernador de Coahuila, el
rico hacendado Venustiano Carranza, quien se declaró jefe de la Revolución contra Huerta. En tanto que los
zapatistas intensificaron sus operaciones en el sur, aunque no reconocieron la jefatura de Carranza.

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La lucha armada de la Revolución

Pronto se verían organizados y definidos los líderes de los ejércitos formados:

Ejércitos

División del Norte Ejército Libertador


Noreste Noroeste
del Sur

Álvaro Obregón Pablo González Pancho Villa Emiliano Zapata

Figura 2. Los ejércitos de la Revolución.

Huerta cayó, debido a la derrota de su ejército frente a los grupos revolucionarios y porque había perdido el
apoyo del gobierno de Estados Unidos, cuyo ejército invadió el puerto de Veracruz entre febrero y octubre
de 1914. El régimen militar no soportó la presión interna y externa: Huerta fue fusilado mientras Carranza
negociaba el retiro estadunidense y el reconocimiento de su gobierno.
La División del Norte convocó a una reunión de todos los generales revolucionarios que habían acudido al
llamado de Carranza para resolver las diferencias y definir así el rumbo político del país. El resultado fue la
Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes de 1914. Los villistas invitaron a la Convención
a los zapatistas, quienes pusieron como condiciones la inclusión del reparto agrario en el programa y el
desconocimiento de Carranza como presidente de la república. El resultado de la Convención fue la ruptura
entre convencionistas (villistas y zapatistas) y carrancistas.

Figura 3. Villa en la silla presidencial. Conoce más sobre esta emblemática fotografía.

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Debido a las dificultades, Carranza salió de la capital


para instaurar su gobierno en Veracruz y regresó
hasta que la capital fue ocupada por fuerzas de Álvaro
Obregón. Con el respaldo estadunidense, don Venustiano
organizó un gobierno provisional y convocó un Congreso
Constituyente, pues comprendió que la Constitución
de 1857 no respondía a las necesidades de la nueva
república, así que se elaboró una nueva, que fue jurada el
5 de febrero de 1917 y esclarecía el verdadero significado
de la Revolución, reafirmando el federalismo, las garantías
constitucionales y la separación entre el Estado y la Iglesia.
De esa manera se atendieron las demandas que había
exigido la sociedad antes y durante la Revolución, así como Figura 4. “Constitución de 1917”, de Jorge
la libertad política mediante el voto universal y directo. Se González Camarena.
establecía entonces un equilibrio nunca antes visto entre el
pueblo y la élite.
A partir de entonces, las tropas carrancistas tomaron
el nombre de ejército Constitucionalista y su estrategia
consistió en atacar una por una las amenazas rebeldes;
se lanzaron primero contra la División del Norte que fue
derrotada en 1915. Una vez desarticuladas las fuerzas
villistas, Carranza instruyó a Pablo González para realizar
la campaña militar contra los zapatistas, hasta reducirlos a
tácticas guerrilleras.
A finales de su mandato, Carranza comenzaría a pensar
en su reelección, para lo que había planeado utilizar a
Ignacio Bonilla como puente para reelegirse después. Sin
embargo, este hecho no se consumaría dada la oposición
de Obregón y Elías Calles, quienes se sublevaron, y
desconocieron como presidente de la república a Carranza,
de acuerdo con el Plan de Agua Prieta, que declaraba ley
fundamental de México la Constitución de 1917. Figura 5. Álvaro Obregón.

Debido a que en el constituyente de 1917, fueron los


militares y civiles aliados de Obregón, quienes buscaron
incluir el reparto agrario y los derechos laborarles en
la nueva Constitución. Ello que les valió el apoyo de los
trabajadores industriales de la capital y la alianza con
Gildardo Magaña, quien ocupó el lugar de Zapata; éste
moriría a traición el 10 de abril de 1919.
Carranza escapó de la capital; llamaron a nuevas elecciones
y Obregón se convirtió en presidente de la república. Para
evitar atentados contra su gobierno, mandaó asesinar a
Villa, mientras el antiguo primer jefe murió acribillado de
camino a Veracruz. De este modo terminó la etapa de
lucha armada.

Figura 6. “La trinchera” de José Clemente Orozco.

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Fuentes
Adaptado de Clara Inés Ramírez González, “La Revolución mexicana”, Enciclopedia de conocimientos
fundamentales, Tomo 3, México, UNAM-Siglo XXI, 2010, pp. 161-164.

Figuras:
Figura 1. O’Gorman, Juan, Francisco I. Madero, ‘Sufragio efectivo, no reelección’, en Cultura Genial [en línea],
https://www.culturagenial.com/es/sufragio-efectivo-no-reeleccion/ (consultado el 11 de septiembre de
2018).

Figura 3. Agustín Víctor Casasola, Villa en la silla presidencial, en Ejecentral [en línea], 6 de diciembre de
2014, http://cdc-s3-ejece-main.s3.amazonaws.com/uploads/2014/12/Villa_y_zapata.jpg (consultado
el 11 de septiembre de 2018).

Figura 4. Jorge González Camarena, Constitución de 1917, en Instituto Nacional de Antropología e Historia,
México, 2 de febrero de 2017, http://www.inah.gob.mx/boletines/5892-veracruz-cuna-de-las-leyes-
que-inspiraron-la-constitucion-en-la-parte-social (consultado el 11 de septiembre de 2018).

Figura 5. Aurelio Escobar Castellanos, Álvaro Obregón, en Andy King 50, Wikimedia [en línea], 22 de
noviembre de 2013, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alvaro_obregon.jpg (consultado el 11 de
septiembre de 2018).

Figura 6. José Clemente Orozco, La trinchera, en Museo de San Ildefonso [en línea], http://www.sanildefonso.
org.mx/mural_trinchera.php?iframe=true&width=810&height=100%25 (consultado el 11 de septiembre
de 2018).