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1.

Reseña sobre el proceso de paz en Colombia

Está terminando el primer año tras la firma de un acuerdo entre el Gobierno Nacional y las Farc, la guerrilla más
grande que quedaba sobre territorio latinoamericano. No fue un año fácil.

Coincidió la implementación de un acuerdo controversial –que genera rechazo, pero sobre todo apatía entre
muchos colombianos– con el enfriamiento de la economía y el inicio de la campaña electoral del 2018.
En un ambiente así de caldeado fue difícil discutir de forma calmada sobre los alcances y retos de la
implementación y las perspectivas de construir una paz duradera.

Rápidamente nos dimos cuenta de que había que construir paz en un país en el cual el Estado sigue siendo débil
y la democracia no resuelve muchos problemas del desarrollo.

En este primer año, las Farc se desmovilizaron en más de veinte zonas del país, entregaron alrededor de 9.000
armas, que fueron desactivadas bajo la supervisión de la ONU, revelaron información acerca de decenas de
caletas, participan en actividades para desminar territorios, han ido a varias comunidades a confrontar a sus
víctimas y realizaron un congreso del cual emergieron transformadas en partido político.

Al mismo tiempo, el Estado colombiano ceduló a los desmovilizados, abrió cuentas bancarias, integró a
muchos al sistema de pensiones, construyó campamentos y propuso decenas de proyectos de ley y decretos
para poner en práctica lo acordado.

Al Hospital Militar llegan cada vez menos heridos.

Sí, el proceso ha sido más lento de lo que hubiéramos querido todos. La Farc aprovecha cada pendiente para
reivindicar su reclamo histórico de que el Estado no llega y no cumple, mientras aprende lecciones de cuánto pesa
el pasado en la construcción de su proyecto político.

Las comunidades a las que se les creó la expectativa de que el acuerdo llegaría con “paz territorial” esperan
ansiosas que se salde la deuda histórica del subdesarrollo. Los ocho millones de víctimas cuentan con su
reparación. En algunos territorios han sido asesinados líderes sociales.

Los críticos del acuerdo aprovechan cada mal paso y cada pendiente para remarcar todo lo que se hizo mal y todo
lo que falta.

La coalición del gobierno en el Congreso –la misma que aprobó el acuerdo ajustado por unanimidad– se diluyó
mientras muchos proyectos vitales para la implementación languidecieron en el Senado y la Cámara.

Los cultivos ilícitos aumentaron, brindando oportunidades a nuevas organizaciones o a viejos disidentes para
procurar su pedazo de la torta en las zonas antes controladas por las Farc. Todo esto, en un año electoral en el
que además la economía se enfrió.

Enfrentamos así mismo el riesgo claro de la competencia entre múltiples agendas. Como anunció el presidente
Santos, Colombia –gracias a los esfuerzos de las autoridades económicas– está cerca de ser admitida en la Ocde,
el grupo de los países más prósperos. Al mismo tiempo, el Gobierno se comprometió con una agenda de “paz
territorial” que exigirá gastos y ajustes de prioridades.

El Estado tiene un reto enorme para desplegar rápida y eficazmente las herramientas institucionales y
presupuestales necesarias para traducir principios en acción y para hacerlo de forma equitativa con todos los
sectores de la población. Son problemas grandes, pero se pueden resolver y se basan en un recorrido emprendido
hace varias décadas.

¿Qué opina sobre el manejo del proceso de paz?

El proceso de paz se le ha dado un manejo inadecuado porque muchos de los involucrados en el conflicto, buscan
sobresalir en las esferas políticas después de haber cometido delitos muy graves, la violencia en el país cada día
se ha aumentado ya que los grupos armados organizados, GAO, o más conocidos como disidencias, se
convirtieron en el principal dolor de cabeza de las autoridades. esas bandas delincuenciales que no son otra cosa
que los militantes de las farc que no aceptaron la firma del proceso de paz, y como tal ni se desmovilizaron y mucho
menos entregaron sus armas, están detrás de los recientes hechos de violencia que enlutaron al suroeste del país.

1. Pegar una imagen de los protagonistas del proceso de paz en Colombia

Delegados del Gobierno Nacional en la Mesa de Conversaciones con las FARC

Sergio Jaramillo General Jorge Frank Joseph Pearl


Humberto de la Caro Enrique Mora Rangel General Oscar Naranjo
ExDelegado
Calle Lombana Alto comisionado Delegado TrujilloGeneral (r) de la
Plenipotenciario
Jefe de la para la paz Plenipotenciario Policía Nacional,
Delegación

DELEGADOS DE LAS FARC

Pablo Catatumbo
Iván Márquez Integrante del Carlos Antonio Jesús Santrich Ricardo Téllez
Jefe de la Secretariado del Lozada Jefe de la Integrante del Estado Integrante del
Delegación de Paz Estado Mayor Subcomisión Técnica Mayor Central de las Secretariado del Estado
de las FARC. Central FARC de las FARC FARC Mayor Central FARC
Alias Rodrigo Granda
"

Marcoleón Pastor Alape


Timoleón Jiménez Calarcá Félix Antonio Muñoz
«Timochenko» es Integrante del Lascarro alias "Pastor
el Comandante en Estado Mayor Alape
Jefe del Estado Central de las
Mayor Central de las FARC
FARC