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Paula Canelo

EL PROCESO EN SU LABERINTO

La interna militar
de Videla a Bignone

prometeo )
Iibros
Canelo, Paula
El proceso en su laberinto : la interna militar, de Videla a Bigno-
Índice
ne. - la ed. - Buenos Aires : Prometeo Libros, 2008.
248 p. ; 21x15 cm.

ISBN 978-987-574-253-6 Agradecimientos 11

1. Sociología Política. I. Título Introducción 13


CDD 306.2
Capítulo 1: La primera presidencia de Videla (1976-1978) 37

Capítulo 2: La segunda presidencia de Videla (1978-1981) 101

Capítulo 3: Las presidencias de Viola, Galtieri y Bignone (1981-1983) 161

Conclusiones 215

Bibliografía y fuentes 227

O De esta edición, Prometeo Libros, 2008


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ISBN: 978-987-574-253-6
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Derechos reservados
Capitulo 1.
La primera presidencia de Videla
(1976-1978)21
El 24 de marzo aparece en escena
un grupo de hombres atípicos en relación con la tradición reciente.
Una nueva generación militar que hace de la unidad interna
un dogma capital saliendo así del dima de competencia y disenso
que frustró los ensayos anteriores.
Mariano Grondona, Carta Política, agosto de 1976.

A primera vista se advierte que la expresión "derecha"


corresponde a una actitud política muy general
en la que pueden coincidir grupos sociales y políticos diversos
y que se definen fundamentalmente por sus opuestos.
Sin duda esos grupos adquieren mayor homogeneidad
cuando las situaciones se hacen críticas
y los enfrentamientos precipitan la polarización.
La imagen de que la derecha
es un sector compacto de la sociedad se acentúa entonces;
pero quizá lo que más contribuya a acentuarla
sea la visualización de sus adversarios (...)
los cuales le prestan una cohesión que no siempre tiene.
José Luis Romero (1970: 23-24)

La alianza cívico-militar que promovió el golpe de Estado de 1976 contra


el gobierno constitucional de Isabel Perón estuvo conformada por los únicos
actores que podían reclamar para sí cierta condición de "inocencia" en relación
con el caos que se proponían conjurar: una nueva generación de militares, di-
ferente de aquélla que había conducido la Revolución Argentina 22, y ciertos

21 Parte de los materiales que se presentan en este Capítulo han sido publicados en Cane-
lo (2001, 2004 y 2007).
22 En contraposición a los "azules" de caballería que habían llevado adelante las sucesivas
presidencias de Onganía, Levingston y Lanusse, los militares que llegan al poder en 1976
habían pertenecido, en su mayoría, al bando "colorado", pero dada su baja graduación du-
rante los conflictos de principios de la década del sesenta, habían sobrevivido a las purgas

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grupos de la "derecha liberal tradicional", cuyos objetivos confluyeron, al me- bares del golpe indicaba que el peronismo había dejado de ser, como habrían
nos inicialmente, con los de una nueva corriente del liberalismo económico, afirmado los "azules", una barrera de contención contra la "subversión",
la "derecha liberal tecnocrática" (Heredia, 2004; O'Donnell, 1997a). -,transformándose, por el contrario, en su puerta de entrada, tal y como ha-
Entre estos actores militares y civiles se consolidó un diagnóstico común brían sostenido los "colorados" herederos de los "gorilas" de la Revolución Li-
acerca de la naturaleza de la crisis argentina y de los instrumentos que de- bertadora. P,fronismo y "subversión" eran ahora asociados en una
bían ser aplicados para restablecer el "orden". Ambos encontraban las causas construcción dual del oponente: la figura de la "subversión" -si bien era com-
principales de la larga crisis argentina en la forma distintiva en que se habían prendida en términos muy amplios, intentaba dar cuenta de un enemigo
establecido las relaciones entre la sociedad y el Estado desde mediados de la ideológico, "nihilista", "apátrida", que llevaba adelante una agresión total, en
década del cuarenta, y en el modo particular de constitución de actores liga- "connivencia" con un enemigo "corrupto", "demagogo" y "oportunista",
dos a ese modelo, que se expresaba en una creciente activación social y polí- principal beneficiario del entramado estatal "ineficiente" y de las prácticas po-
tica que desafiaba el "normal" funcionamiento del capitalismo argentino y líticas "venales" que debían ser objeto de reestructuración. Por otro lado, y
que denotaba la ausencia de una clase dirigente "proba", tras el agotamien- tras el aprendizaje otorgado por sucesivas y "fallidas" experiencias de gestión
to del Proyecto Nacional de la "ilustrada" Generación del Ochenta. La exten- económica "populista", desarrollista o keynesiana, el nudo del problema es-
dida convicción de que se encontraban ante una oportunidad histórica única taba claro para los civiles liberales. A pesar de sus diferenciá, todas habían in-
para impulsar su proyecto refundacional se vio fortalecida por la percepción tentado colocar al sector industrial como eje dinámico del proceso de
de una amenaza común y por un compartido y visceral antipopulismo 23 . acumulación, y, en el caso del populismo, este énfasis se había visto acompa-
Por un lado, para las Fuerzas Armadas cohesionadas tras los postulados de ñado por un aumento "intolerable" de las expectativas y demandas de los sec-
la Doctrina de Seguridad Nacional 24, la profunda crisis imperante en los al- tores populares, y por la creciente gravitación de las organizaciones sindicales
como actores políticos; de allí que el principal objetivo de los liberales -tan-
to
- "tradicionales" como' "tecnocrátioár"- era el desarme de las bases de sus-
tentación económica del populismo.
con que los "azules" habían intentado "depurar" a las Fuerzas Armadas, para comenzar a De esta forma, para ambos aliados, la larga crisis argentina sólo podía ser
ocupar altos cargos recién durante el tercer gobierno peronista. Esta común pertenencia
"colorada" tendrá varias consecuencias, entre ellas, en el diagnóstico sobre la crisis previa solucionada mediante la concreción de dos objetivos inseparables: la desacti-
al golpe de Estado, en la construcción de la amenaza, y en las solidaridades y enfrentamien- vación de las estructuras populistas y el aniquilamiento de la 'subversión", lo
tos que se establecerán con distintos grupos de militares retirados.
23 Para un análisis más completo de la "coalición golpista" que llevaría adelante el golpe, que suponía no sólo desarticular el modelo socioeconómico de posguerra si-
que incluía también a la Iglesia Católica, a algunos partidos políticos y organizaciones em- no también implantar un nuevo orden social. Y esta refundación era insepara-
presarias, etc., véase Sidicaro (2004) y Novaro y Palermo (2003) entre otros. Acerca del rol
juzado por los civiles nacionalistas en el régimen, consutar Canelo (2008).
Lq Desde mediados de la década del cincuenta, en los Estados Unidos había comenzado a
operarse un cambio de concepción estratégica, desde una concepción de "guerra total" y de
defensa hemisférica a otra que, contra el telón de una progresiva capacidad nuclear sovié- por el Ejército francés (García, 1995), la lucha contra el enemigo interno "subversivo" y la
tica, privilegiaba la "guerra limitada", la respuesta flexible y el control del "enemigo inter- preservación de las "fronteras ideológicas" se transformaron, progresivamente, en la nueva
no" —o "subversión comunista"— en las regiones bajo su dominio (López, 1986). En este misión del militar latinoamericano (López, 1986). En la Argentina, esta redefinición doc-
contexto, el país del Norte había comenzado a elaborar una doctrina militar basada en el trinaria y el abandono de la Doctrina de la Defensa Nacional que había primado durante
supuesto desarrollo de una guerra mundial no convencional, que requería de la adopción los años peronistas, había comenzado a operarse hacia 1958 en la Escuela Superior de Gue-
de nuevos métodos de instrucción militar, y a exportar políticas de seguridad que incluían rra a partir de la influencia de ciertos oficiales argentinos que habían realizado sus estudios
la intervención militar oculta mediante el uso de mercenarios, la intervención directa, el en Francia y de especialistas franceses, entre ellos, el coronel Carlos J. Rosas y el teniente
apoyo logístico, el financiamiento, y la asignación y formación de especialistas militares, coronel Patrice de Naurois. Los principales desarrollos teórico-conceptuales de este cam-
además de la coordinación a nivel continental; ya en 1936 los países de la región habían bio doctrinario se darían en las revistas profesionales, y sus "desarrollos prácticos" estarían
adherido a la política de seguridad hemisférica de la potencia occidental, y con posteriori- a cargo del Estado Mayor General del Ejército, bajo la forma de ejercitaciones, cursos de
dad a la Segunda Guerra Mundial se habían institucionalizado las relaciones político-mi- posgrado, juegos sobre la carta, conferencias, etc. (López, 1986; Rouquié, 1981). Acerca de
litares a través del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y los Pactos de la Doctrina de Seguridad Nacional y su influencia en las Fuerzas Armadas latinoamerica-
Ayuda Militar (Frühling, Portales y Varas, 1982; Vázquez, 1985). Asimismo, y de mano de nas pueden consultarse, entre otros, Andersen (2000), Ansaldi (2004), Armony (1999),
los instructores franceses que acercaban las experiencias de la "guerra contrarrevoluciona- García (1995), López (1986), Mazzei (2002), Robin (2005), Rouquié (1981 y 1984) y Váz-
ria" y las metodologías "antisubversivas" empleadas en las guerras de Argelia e Indochina quez (1985).

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ble de una tarea inicial de "reordenamiento" en dos planos: la "lucha antisub- El 23 de diciembre de 1975 el Ejército argentino reprimió un intento de
veTsiva" y la 'normalización" económica, por lo que resultaban imperativos copamiento al Depósito de Arsenales 601 "Domingo Viejobueno" de Mon-
tanto la unidad en las tareas represivas como el alineamiento detrás de las po- te Chingolo -partido bonaerense de Quilmes-, organizado y ejecutado por
líticas del ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz. el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En el asalto, informaban los
En el apartado I de este Capítulo analizaremos cómo la "lucha antisubver- principales diarios de Buenos Aires, habían muerto 50 guerrilleros, 4 milita-
siva" fue empleada como un recurso fundamental de cohesión institucional res y 2 oficiales de policía; La Nación y Clarín coincidían en que se trataba
yyzle legitimación ante la sociedad, e identificaremos los motivos de su agota- de "la agresión (...) más grave que ocurre en una guarnición militar próxima
miento y la apertura de un espacio de revitalización de la legitimidad en tor- a la Capital Federal" (Clarín, 24/12/1975), y también la más importante,
no de una promesa de orden político. En el apartado II veremos cómo "por su sincronización, cantidad de efectivos y armamento, área de operacio-
alrededor de la política económica comenzaron a gestarse incipientes conflic- nes y objetivos" (La Nación, 24/12/1975). El infructuoso intento, en el que
tos internos -generados no sólo por la fragmentación del equipo económico la organización armada había involucrado prácticamente todas sus fuerzas
sino, y sobre todo, por el creciente distanciamiento entre sus objetivos y los disponibles, procurando revertir su situación de aislamiento, no hizo más
de los elencos militares-, y abordaremos también las estrategias mediante las que destruir toda su capacidad operativa (D'Andrea Mohr, 1999; Frontalini
cuales el ministro de Economía buscó sortear estos frentes. En el apartado III y Caiati, 1984). Pocos meses antes, el 5 de octubre, también la organización
analizaremos la experiencia del Ministerio de Planeamiento y su Proyecto Na- Montoneros había producido su última acción militar, con el fallido inten-
cional, plan político cuya posibilidad de existencia respondió a las priorida- to de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte N°29 de Formosa.
des de la "masacre represiva" y cuya pronta decadencia inició el ocaso de la A fines de enero de 1976, el enemigo milita, estaba, a todas vistas, derro-
fracción "dura" del Ejército. En el apartado IV exploraremos el proyecto polí- tado. Así lo aceptaba un informe del Comando General del Ejército:
tico del almirante Massera y su coincidencia con las ambiciones de la Arma-
da, que encontraron en la crítica sistemática de la política económica un "El ataque al arsenal 601 y el consiguiente rechazo del intento, de-
instrumento fundamental para la lucha interfuerzas. Por último, en el aparta- muestra la impotencia absoluta de las organizaciones terroristas
do V veremos cómo, en un contexto de profundas divergencias internas en respecto a su presunto poder militar, a lo que se agrega su nula
captación de voluntades populares. La derrota del oponente reve-
torno de los objetivos políticos del régimen, pero ante la necesidad de revita- ló graves falencias organizativas y operativas que muestran escasa
lizar su legitimidad tras el agotamiento de la "lucha antisubversiva", las tres capacidad militar y sí gran peligrosidad en delincuencia mayor, es
Fuerzas se embarcaron en la redacción y compatibilización de diversos planes decir, el secuestro, el asesinato, el robo, el atentado, la destrucción
políticos con miras a la definición de una propuesta política común. de la propiedad. El episodio de Monte Chingolo indica la incapa-
cidad de los grupos subversivos para trascender el plano militar.
Su actividad se relega al ejercicio del terror, obvia evidencia de su
debilidad" (Clarín, 31/1/1976)
I. La 'lucha andsubversive: el 'mito de los orígenes'
¿Alcanza con decir que no hubo guerra, Sin embargo, para los militares argentinos, la lucha no hacía más que em-
que el campo de batalla nunca se constituyó como tal, pezar. Lejos de limitarse a una amenaza armada factible de ser conjurada me-
salvo en la cabeza de los siniestros ejecutores? Algo es evidente: diante el empleo de la fuerza militar, el enemigo que se proponían combatir,
la intervención de las Fuerzas Armadas fue política antes que mi- sostenían, poseía particularidades excepcionales. El mismo llevaba adelante
litar. Y es en el escenario de la política una "agresión total" mediante una acción "permanente, integral, universal y
o si se quiere del derrumbe y la degradación de la política
(que los militares no construyeron solos), multiforme", empleando estrategias inusuales -la infiltración, la captación
en condiciones que venían del pasado, ideológica, la acción psicológica, etc.- para amenazar todos los ámbitos de
donde hay que situar cualquier intento de entender actividad humana -el moral, el político, el económico, el social, el cultural,
el papel jugado por las representaciones de una guerra etc. Y esta excepcionalidad del enemigo requería y justificaba, además del
que se proyectaba como una lápida sobre la escena colectiva. empleo de una metodología represiva convencional, la adopción de "méto-
Hugo Vezzetti (2002: 78-79)

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dos no convencionales". En la aplicación de la metodología represiva legal o se del que llamaremos "consenso antisubversivo" 27-.
convencional, que fue dirigida sobre todo contra altos dirigentes políticos y La."lucha antisubversiva" fue, en esta etapa refundacional, el principal re-
sindicales, la responsabilidad era asumida por el Estado o por órganos repre- curso de legitimación del régimen militar -con el transcurso del tiempo se
sivos legales, y mediaba algún tipo de normativa previa. Por el contrario, la transformaría, además, en el principal "logro profesional" de las Fuerzas Ar-
metódblbgía ilegal o no convencional, aplicada sobre aquellos opositores madas-. La forma en la cual el Proceso construyó a su oponente fue un cla-
considerados como "infiltración marxista" o "subversión", estuvo basada en ro ejemplo de designación de un "enemigo absoluto"recurriendo a
la dandestinización del Estado, en la actividad de "grupos de tareas" que ope- numerosos elementos propios de la cultura política argentina y agudizados
raban en todo el territorio nacional bajo la dirección centralizada de las Fuer- por el clima de violencia creciente que había comenzado a gestarse a fines de
zas Armadas pero a su vez con significativos niveles de autonomía, y en el - la década del sesenta: entre ellos, la tendencia a la construcción de escenarios
armado y administración de centros clandestinos de detención ubicados en de confrontación totales, la reivindicación de la violencia como herramien-
general en dependencias militares o policiales (Acuña y Smulovitz, 1995). La ta legítima para saldar diferencias políticas, un creciente desplazamiento de
estrategia represiva ilegal, que predominó ampliamente sobre la legal, jugó lo político a lo militar, o de la política a la guerra (Calveiro, 1998), y una ge-
un papel central en la distribución y fortalecimiento del poder militar 25 : la neralizada concepción "unanimista" -entendida como la equiparación de la
mayor participación en las operaciones de aniquilamiento implicaba mayo- propia doctrina con la identidad nacional y una acentuada intolerancia ha-
res cuotas de poder -tal el caso paradigmático de los "señores de la guerra"-, cia el conflicto, asociándolo con la división, el faccionalismo y los intereses
y el involucramiento personal de la inmensa mayoría de los miembros de las particularistas (Martuccelli y Svampa, 1997) . La contienda fue definida en
-

Fuerzas Armadas en el accionar represivo permitía mantener un verdadero términos de una verdadera "guerra total" (Arditi, 1995) o "contraposición
"piab-délarigirlildedoi de la "masacre represiva" (Vezzetti, 2002) 26 -ba- total" (Vezzetti, 2002), donde las Fuerzas Armadas eran las portadoras del
"espíritu heroico" (Janowitz, 1967) 28 necesario para triunfar en una "guerra
de aniquilamiento" (Schmitt, 1984) de tales dimensiones, espíritu que teñi-
25 Entre los factores que determinaron la elección y el predominio de la represión clandes-
tina es posible señalar la, influencia que la Doctrina de Seguridad Nacional había alcanza- ría en forma distintiva los sucesivos escenarios de confrontación que serían
do al interior de las Fuerzas Armadas, la experiencia del gobierno de la Revolución desplegados por la dictadura.
Argentina, cuya estrategia preponderantemente legal se había visto desvirtuada por la "Ley
de Amnistía" y el Devotazo en 1973, la posibilidad que ofrecía la clandestinidad de evitar
o retardar las sanciones internacionales, la siniestra eficacia disciplinaria que el terror tenía
sobre el cuerpo social, la oportunidad que ofrecía para dirimir conflictos internos a las pro-
pias Fuerzas Armadas, etc. (Acuña y Smulovitz, 1995). Potash (1994) afirma que la discu-
sión acerca de cómo enfrentar a la "subversión" había comenzado en 1970 y se había pueda ahorrarles la muerte", entendemos que la "lucha antisubversiva" fue una "masacre
— saldado en 1974 a favor del método empleado desde 1976; según Acuña y Smulovitz represiva" porque fue el producto de una decisión política, llevada adelante por motivos
(1995), la decisión acerca de los alcances y modalidad de la estrategia represiva había teni- políticos, y dirigida contra las víctimas por lo que "hacían o pensaban (o por lo que se cre-
ía que pensaban y lo que se temía que pudieran hacer)" (Vezzetti, 2002: 159).
db-Weli¿Ptienibre de 1975 a partir de tina `resolúción déVidela, entonces comandan- 27 El "consenso antisubversivo" se basaba en un diagnóstico común sobre la naturaleza del
te en jefe del Ejército, en una reunión a la que habrían acudidó Viola como jefe de Estado
Mayor y los comandantes de Cuerpo, y en la que se habría acordado que además de las mo- enemigo sobre la validez de los métodos 'excepcionales" que debían ser empleados en su
difitaciones enTa-ridnriativa legal era necesario desarrollar una estrategia clandestina, y que erradicación, y sobre la convicción de que la "masacre represiva" era necesaria, legítima, y
lOs opositores no iófo deliran ser neutralizados sino también exterminados físicamente. El un verdadero "acto de servido". Sus partidarios compartían el atamiento a un "pacto de
testimonio détirlpettot Peregrino Fernández ante el Comité Argentino por los Derechos sangre" propio de una profesión que desarrolla "tareas fundamentales" -de vida o muer-
del Hombre en Madrid el 1 de abril de 1983, reveló además la existencia de una "Orden te-, por lo que requiere de solidaridades institucionales extremas (Huntington, 1995). El
General de Batalla" del 24 de marzo de 1976 que habría sido comunicada a todos los ge- cumplimiento de dicho pacto requería, asimismo, del respeto a rajatabla de un "pacto de
nerales, almirantes y brigadieres en actividad (Frontalini y Caiati, 1984). silencio" que debía colocarse por encima de cualquier otra consideración moral, conve-
26 Desde el punto de vista estrictamente teórico y siguiendo a Vezzetti (2002), optamos
niencia política o interés personal o institucional.
por la noción de "masacre represiva" por sobre la más difundida de "genocidio", ya que el 28 lanowitz sostiene que "la historia de la moderna organización militar es la historia de la lu-
empleo de esta última ha excedido la calificación jurídica para ser empleada tanto en la cha entre los jefes heroicos, que representan el tradicionalismo y la gloria, y los expertos en or-
descripción de los efectos del terrorismo de Estado como en la de los efectos de pobreza, ganización militar, interesados en la conducción científica y racional de la guerra (...) El experto
precarización y exclusión social de determinadas políticas económicas. A diferencia de lo en organización militar refleja las dimensiones científicas y pragmáticas de la guerra; es el pro-
que implica la definición estricta de "genocidio", que supone que "la víctima es elegida só- fesional que mantiene vínculos efectivos con la sociedad civil. El jefe heroico es una perpetua-
lo por lo que es sin ninguna posibilidad de elegir o actuar para evitar su destino: no hay ción del tipo del guerrero, del oficial a caballo que representa el espíritu marcial y el tema del
profesión de fe, compromiso con el enemigo o incluso colaboración con sus verdugos que valor personal" (Janowitz, 1967: 33). Mientras que los "jefes heroicos" defensores del "espíritu

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En la configuración de este desquiciado escenario es posible encontrar el món Agosti32, además de otros encumbrados jefes militares, en actividad y
origen de dos de los imperativos más importantes que se impuso desde el retirados. Esta labor presentó, durante los primeros años, un ordenamiento
inicio el régimen militar. Por un lado, obtener el apoyo incondicional de la en dos etapas: mientras que la primera podría ser denominada la hora del sa-
sociedad, demandándole no sólo sumisión y obediencia, sino además adhe- crificio, caracterizada por la construcción del escenario de confrontación y la
sión total, ya que en dicho escenario no había lugar para la neutralidad (Ma- primacía del "espíritu heroico", la segunda podría caracterizarse como la de
lamud Goti, 2000) 29 . Por otro, conservar sellada la unidad institucional la soledad del poder, donde el "sacrificio" se transforma en aislamiento,
requerida por la naturaleza de la tarea emprendida y por la autopostulación abriéndose la necesidad de articular una promesa de contenido político.
de las Fuerzas Armadas como "modelo último" de recomposición social. En Inaugurando la hora del sacrificio, hacia mediados de 1976 Videla recor-
la persecución de ambos objetivos, la construcción de la amenaza "subversi- daba cuál había sido el destino del "proceso de institucionalización" encara-
va" jugó un papel fundamental. do por el general Lanusse durante las postrimerías de la Revolución
Durante el Proceso, el fortalecimiento de la unidad interna de las Fuerzas Argentina, y los momentos centrales del proceso de pasaje de la "prescinden-
Armadas fue una de las tareas más relevantes que debieron desempeñar los cia profesionalista" a la intervención militar:
comandantes en jefe y miembros de la Junta Militar, el general Jorge Rafael
Videla30, el almirante Emilio Eduardo Massera 31 y el brigadier Orlando Ra- "El 25 de mayo de 1973, las Fuerzas Armadas de la Nación entre-
garon el poder a quienes, por imperio de un resultado electoral,
debían asumir el poder político de la República. (...) Por cierto
combativo" y la gloria, serían homologables a los "líderes carismáticos" weberianos (Johnson, que el comienzo no fue feliz. Baste recordar (...) que ese día las
1962a), los "expertos en organización", portadores del "espíritu técnico", tenderían a desarro- tropas debían haber desfilado en honor de las autoridades que
llar conocimiento especializado similar al de los administradores y funcionarios civiles (Jano- asumían la función pública y se vieron impedidas de hacerlo por
witz, 1967; Nordlinger, 1977). Así como Weber (1999) señala al proceso de burocratización una turba que desordenadamente copó la calle (...) que esa mis-
como un rasgo central de las sociedades modernas, Janowitz identifica también una tendencia, ma noche fueron abiertas las puertas de las cárceles para que go-
en el seno de la organización militar, a desplazar al "líder heroico" por los jefes "expertos en or-
ganización militar" (Janowitz, 1967). Volveremos sobre esta cuestión en las Conclusiones. zaran de libertad esos mismos delincuentes que hoy constituyen
29 Es en esta necesidad de obtener la adhesión incondicional de la sociedad que deben in- un flagelo social de la Argentina (...) que días inmediatamente
terpretarse varias escalofriantes declaraciones de distintos funcionarios. Entre ellas, sin du- después, las oficinas públicas eran tomadas por asalto por grupos
das la más difundida es la del general Ibérico Saint Jean, gobernador de la provincia de armados que querían imponer a su gente (...). Frente a esa provo-
Buenos Aires, que manifestó al International Herald Tribune, en París, el 26 de mayo de cación, la respuesta de las Fuerzas Armadas fue una sola: pruden-
1977, "primero mataremos a los subversivos, luego a sus colaboradores, luego a sus sim- cia. (...) A partir de mediados de 1974 y más precisamente a partir
patizantes, luego a los indiferentes y por último a los tímidos"; pero también el vicealmi-
rante Lambruschini, jefe del Estado Mayor de la Armada, señalaba en 1976 la necesidad de
considerar enemigos no sólo a los "subversivos", sino también a "los impacientes, los que
ponen por encima del país los intereses de sector, los asustados, los indiferentes" (La Na-
ción, 4/12/1976).
30 El general Videla, del arma de infantería, había ingresado al Colegio Militar de la Nación el moción 73 de la Escuela Naval Militar -paralela a la promoción 75 del Colegio Militar y
3 de marzo de 1942, pertenecía a la promoción 73 -al igual que Viola, Suárez Mason y Urica- a la promoción 12 de la Escuela de Aviación Militar- en 1946. Había realizado varios cur-
rriet, entre otros-, y había egresado de la Escuela Superior de Guerra en 1956 con el título de sos de especialización, entre ellos, el de la Escuela de Aplicación para Oficiales en 1951,
oficial de Estado Mayor. Ese mismo año había ascendido a mayor y había sido asesor de la de- el de Oficiales de Información en 1953, el curso general de la Escuela de Guerra Naval en
legación militar argentina en los Estados Unidos, oficial de Estado Mayor en la Subsecretaría 1958 y el de Extensión Superior en 1967. Entre 1956 y 1957 había sido profesor de la Es-
de Guerra y jefe del Batallón de Infantería en el Colegio Militar. A fines de 1960 había ascen- cuela de Guerra Naval, y a lo largo de su carrera militar había sido destinado, entre otros,
dido a teniente coronel, y un año después había sido jefe del Cuerpo de Cadetes del Colegio al Servicio de Informaciones Navales, al Estado Mayor de la Flota de Mar, al Estado Mayor
Militar; en noviembre de 1962 había prestado servicios en el Estado Mayor General del Ejérci- General Naval y a la Junta Interamericana de Defensa (Vázquez, 1985). Massera había
to; en marzo de 1964 había viajado a la escuela de adiestramiento que los Estados Unidos te- asumido la Comandancia de la Armada en diciembre de 1973, nombrado por el tercer go-
nían en la zona del canal de Panamá; en 1966 había realizado el Curso Superior de Estrategia bierno peronista.
en el Centro de Altos Estudios; en 1971 había ascendido a general y había asumido la direc- 32 El brigadier Agosti pertenecía a la última promoción de la Fuerza Aérea que había ingre-
ción del Colegio Militar, para luego ocupar la jefatura del Estado Mayor y luego la del Estado sado en el Colegio Militar, y que había egresado del mismo en 1947, paralela a la promoción
Mayor Conjunto. En 1975 había ascendido primero a general de división y luego a teniente 76 del Ejército y a la 74 de la Armada. Había participado activamente en la sublevación anti-
general, grado con el que había asumido la jefatura del Ejército en reemplazo del general Al- peronista de 1951 encabezada por el general Benjamín Andrés Menéndez, y había asumido
berto Numa Laplane, designado por el tercer gobierno peronista (Vázquez, 1985). la Comandancia de la Fuerza tras la sublevación del brigadier Capellini, líder del núcleo na-
31 El almirante Massera había ingresado en la Armada en 1942, graduándose en la pro- cionalista-gentista de la Fuerza Aérea, en 1975 (Fraga, 1988; Seoane y Muleiro, 2001).

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de la muerte del ex presidente Perón, el proceso iniciado el 25 de mo contrapartida a toda ideología extraña que pretenda suplantar(los) (...)
mayo de 1973 entró en un franco plano inclinado de deterioro
(...) que hizo crisis a fines de 1975. (...) Las Fuerzas Armadas cre-
erradicar la corrupción, ofreciendo como norma la honestidad, la idoneidad
ían en el proceso y esperaban (...) también hicieron oír su voz res- y la eficiencia. Finalmente, combatir a la demagogia, anteponiendo a ella la
ponsable, serena, advirtiendo los riesgos que el proceso corría". autenticidad de nuestros actos, inspirados solamente en la verdad". (Clarín,
(Clarín, 25/5/1976.) 25/5/1976). El enfrentamiento central entre Fuerzas Armadas/sociedad vs.
enemigo está planteado, mientras prima una legitimidad "heroica" basada
Aún cuando les había entregado un bien muy reclamado, los Decretos casi exclusivamente en la "lucha antisubversiva". Videla recordaba pocos días
N°261, 2770, 2771 y 2772, que disponían la progresiva intervención de las después, en el 166° aniversario de la creación del Ejército, a sus invalorables
Fuerzas Armadas en la "neutralización y/o aniquilamiento" de los "elemen- socios, integrantes de la "gran familia militar":
tos subversivos" 33—, según Videla, el gobierno de Isabel Perón no había es-
cuchado las "serenas recomendaciones" de las en pos de la adopción de "A los integrantes del Ejército Argentino, incluyendo a la Gendar-
"prontas soluciones". Y dado que las Fuerzas Armadas no habían sido escu- mería Nacional (...) les hago llegar mi saludo como comandante
general y les expreso el orgullo que experimento al comandar ese
chadas, éstas se habían visto obligadas a gestar una "respuesta institucional" extraordinario potencial humano. Hago extensivo este saludo a la
ante una "crisis también institucional". Para Videla, no había alternativas. O Armada Nacional, a la Fuerza Aérea Argentina y a toda la gran fa-
los militares asumían el poder de la Nación, o la puerta quedaba abierta pa- milia militar. (...) Continuemos la marcha sin reparar en todo el
ra el copamiento del poder por parte de los "agentes del caos": la "demago- sacrificio que sea menester, confiados en que alcanzaremos el sin-
gia", la "corrupción" y la "subversión". gular destino de bienestar y libertad, que espera y merece el pue-
blo argentino". (La Nación, 30/5/1976.)
"La demagogia, agitada con fines puramente electorales a través
de slogans, rótulos y frases hechas, no hizo más que enfrentarnos Entre mediados de junio y principios de julio de 1976, mientras las Fuer-
en antinomias estériles y confundirnos profundamente, a punto zas Armadas llevaban adelante una masacre dandestina de inusual magni-
tal, que hoy es difícil distinguir dónde está el bien y dónde está el tud y ferocidad, se producían varios atentados contra la "gran familia
mal. Esa demagogia, además, por ser complaciente, dio origen a la
militar". El 18 de junio, una bomba estallaba bajo la cama del general Cesa-
corrupción, concebida ésta en la más amplia acepción de la pala-
bra, que llegó a generalizarse en todos los estamentos del Estado. rio Cardozo, jefe de la Policía Federal; el 3 de julio otra bomba destruía el co-
Esa corrupción -justamente por ser generalizada- motivó el tras- medor de la Superintendencia de Seguridad Federal, dejando un saldo de 21
tocamiento de los valores tradicionales, es decir, subversión. Por- muertos y 63 heridos; inmediatamente después, el 4, en la parroquia San Pa-
que subversión, no es ni más ni menos que eso: subversión de los tricio del barrio porteño de Belgrano, aparecían asesinados tres sacerdotes y
valores esenciales del ser nacional." (Clarín, 25/5/1976.) dos seminaristas de la congregación de los palotinos irlandeses, episodio
que sería conocido como la "masacre de San Patricio" y que, si bien había si-
Ante estos enemigos, las Fuerzas Armadas debían "afirmar los valores tra- do obra de grupos de tareas de la Armada en el marco de su enfrentamiento
dicionales que hacen a la esencia del ser nacional y ofrecer estos valores co- con el Ejército (Kimel, 1989), era presentado ante la opinión pública, como
muchos otros ajustes de cuentas internos, como obra de la "subversión". Pe-
ro los "asesinatos" de militares y miembros de las fuerzas de seguridad en
33 El 5 de febrero de 1975, por Decreto N°261, el gobierno peronista había dispuesto "ejecu-
manos de la "subversión", y la consiguiente multiplicación de "héroes y már-
tar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accio- tires" sólo fortalecían la cohesión institucional 34 .
nar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán"; sería precisamente
en Tucumán donde comenzaría a funcionar el primer centro dandestino de detención en el
marco del Operativo Independencia, bajo el mando del general Vilas primero y del general
Bussi después. Posteriormente, el 6 de octubre de 1975, por Decretos N°2770, 2771 y 2772, el
mismo gobierno había ampliado dicho marco legal y había dispuesto "ejecutar las operacio- 34 En el sepelio de Cardozo, el general Reynaldo Bignone, director del Colegio Militar, sos-
nes militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los ele- tenía, refiriéndose a la "subversión" que "cuando una fuerza está en derrota, cuando no le
mentos subversivos en todo el territorio del país" (D'Andrea Mohr, 1999; García, 1991). queda estructura, cuando no le queda fe (...) cuando en definitiva no es fuerza, produce

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El Proceso en su laberinto
Paula Canelo

El 7 de julio de 1976, durante la cena de camaradería de las Fuerzas Arma- oros, por el general (RE) Carlos Toranzo Montero, ex comandante en jefe
das35, Videla radicalizaba su discurso sosteniendo que "el sacrificio (...) es y del Ejército, cuyo hermano Federico era el presidente de la "Asociación de
será la norma esencial de los hombres de armas a lo largo de todo el proceso Oficiales Retirados de las Fuerzas Armadas" 36 . Estos viejos miembros de la
(...) La subversión sirve a una causa esclavista y a una concepción que aniqui- "gran familia militar" entendían que era fundamental la transmisión de su
la los derechos humanos. Una concepción nihilista, sin Dios, sin libertad, sin experiencia a las nuevas autoridades, a las que consideraban sus legítimas
dignidad humana y sin lealtad. Una concepción donde rigen los antivalores sucesoras: los retirados, si bien estaban libres de las responsabilidades "bu-
de la traición, la ruptura de los vínculos familiares, el crimen sacrílego, la rocráticas" de los funcionarios del régimen, no lo estaban de las "profesio-
crueldad y el engaño sistemático". (La Nación, 8/7/1976). El general Antonio nales". Toranzo Montero afirmaba que "hace un año (...) negros presagios de
Domingo Bussi, comandante de la V Brigada de Infantería y gobernador de la destrucción y caos (...) se habrían cumplido si las Fuerzas Armadas (...) no
provincia de Tucumán, señalaba que "la subversión comete un grave error al hubiesen derrocado al gobierno más corrupto y corruptor de que tienen me-
asesinar militares (...) No se dan cuenta que por cada general que cae hay moria los anales de nuestra historia, digno continuador físico y moral de
otros cuarenta que se disputan la ocupación de su puesto de acción en prime- aquel que tuvo que derrocar la Revolución Libertadora (...) La semilla que la
ra línea" (La Nación, 19/7/76). En agosto, en la celebración del Día de la Fuer- Revolución Libertadora sembró en la tierra fértil de las Fuerzas Armadas (...)
za Aérea, Agosti sostenía que "nuestros muertos (...) constituyen el punto de comienza a rendir sus demorados frutos". (La Nación, 17/9/1976). Rojas de-
no retorno en nuestra decisión de lograr los objetivos propuestos de sanea- claraba su "abierta disposición para ayudar a las Fuerzas Armadas que han
miento y reorganización nacional". (La Nación, 11/8/1976.) tomado a su cargo la abnegada conducción de este pesado y complejo pro-
Pero los militares procesistas no estaban solos en la recreación de una ceso (...) Muchas cosas hay, pues, que aclarar, explicar y enseñar, para evitar
amenaza de magnitud adecuada a la de la tarea emprendida: los acompaña- que el silencio y el olvido faciliten nuevas recaídas como las ya padecidas".
ban, en carácter de "tutela paternal", distintos grupos de militares retirados (La Nación, 17/9/1976).
, A diferencia de los "gorilas" retirados, que se sentían precursores de la
que se hablan empeñado, durante experiencias autoritarias anteriores, en el
exorcismo de otras amenazas variadas. Particularmente éste era el caso de ex nueva experiencia nucleados tras su férreo antiperonismo, distintos protago-
pr-otagonistas dé-Irirévolución Libertadora, ahora agrupados en asociacio- nistas de la Revolución Argentina ingresarían en escena para tender una ma-
nes cívico-militares que realizaban actos de conmemoración del golpe de no solidaria al régimen, pero en forma aislada, enfrentados entre sí por
1955 y de la personalidad del general Aramburu. La agrupación con mayor rencillas no saldadas heredadas del pasado reciente 37 . El general (RE) Rober-
visibilidad pública era la "Comisión de Afirmación de la Revolución Liber- to Levingston advertía que "la nueva etapa requiere, indispensablemente, te-
tadora", presidida por el ex vicepresidente de la Nación, almirante (RE) Isaac ner claridad sobre el pasado para no volver a cometer viejos errores y, sobre
Rojas -paradigma de la recalcitrante Marina "colorada"- e integrada, entre

36 Otras organizaciones del mismo tipo y de fuerte gravitación durante el período eran la
los mayores desatinos, produce mal por el mal mismo, busca en su retirada dejar la tierra "Comisión Permanente de Homenaje a Aramburu", presidida por el general (RE) Bernar-
arrasada. (...) Si quisieron dar signo de su derrota, más cabal no lo pudieron encontrar (...) dino Labayru, la "Cruzada Aramburiana", presidida por el capitán de navío (RE) Aldo Mo-
el sacrificio y las heridas (...) son también un supremo símbolo y una definitiva evidencia linari, y la "Comisión de Homenaje al teniente general Eduardo Lonardi", presidida por el
de dónde está la verdad y dónde está la mentira". (La Nación, 20/6/1976). Durante el acto vneral de brigada (RE) Eduardo Señorans, entre otras.
por el atentado contra la Superintendencia, el comisario general Julio Oruezábal, superin- -17 Por caso, luego de la publicación del libro
Mi testimonio, del general Lanusse, Onganía lo
tendente de Administración, sostenía que "los mensajeros de la barbarie (...) buscan en el acusará de sustentar "una actitud política, intencionada o no, preocupada por sembrar el es-
crimen y en los más torpes y cobardes atentados un escape a sus pasiones incontroladas píritu de derrota en el seno de las Fuerzas Armadas, introduciendo en sus cuadros un falso
(...) Estos camaradas caídos bajo la siniestra mano de la sinrazón son un nuevo estandar- sentimiento de inferioridad respecto a la aptitud de las instituciones castrenses para servir co-
te sagrado y brillante que sabremos mantener en alto" (La Nación, 4/7/1976). mo vehículo creadores (sic) de orden para una Nación en crisis" (La Nación, 2/9/1977). La-
35 Durante el Proceso, los discursos pronunciados en dichas cenas estuvieron a cargo de los nusse, por su parte, será protagonista de varios altercados, entre ellos, será detenido junto a
distintos comandantes en jefe, según un procedimiento "rotativo": el discurso del primer los ex comandantes Gnavi y Rey como consecuencia de la investigación del caso ALUAR en
año le correspondió al comandante en jefe del Ejército, el del segundo año al de la Armada, mayo de 1977, poco después de haber realizado dedaraciones en contra de los métodos re-
el del tercer año al de la Fuerza Aérea y así sucesivamente, recomenzando con el Ejército en presivos dandestinos. Hacia fines de la dictadura, Lanusse calificará al gobierno de Videla co-
1979. Al respecto, consultar Canelo (2001). mo una "calamidad", y al general como un 'gobernante nefasto" (Clarín, 11/10/1983).

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

todo, para eliminar las causas profundas que originaron el desastre, muchas que "hoy sólo operan grupos esporádicos", y que en el caso del ERP "sus cua-
de las cuales se mantienen disimuladas, disfrazadas o encubiertas en el pre- dros ya han sido eliminados", quedando sólo "un treinta por ciento" del to-
sente" (La Nación, 5/11/1976). tal de efectivos (La Nación, 26/8/1976). El general Díaz Bessone, comandante
En la voz de los retirados comenzaban a tomar cuerpo internas militares del II Cuerpo, sostenía que "nuestro cuerpo asestó decisivos golpes a la delin-
de larga data. Las mismas se organizaban aún alrededor del eje "azules"/"co- cuencia subversiva en las seis provincias" de su jurisdicción (La Nación,
lorados": mientras que el antiperonismo de los "gorilas" de la Libertadora 13/10/1976) y el general Bussi afirmaba que "la subversión está erradicada en
parecía haber encontrado a su más fiel heredero en el bando "colorado", en Tucumán" (La Nación, 25/11/1976)40 .
el que habían militado varios integrantes del Proceso, los "azules" de la Re- La trampa estaba tendida. Para que el recurso de la amenaza continuara
volución Argentina quedaban relativamente excluidos de este arco de solida- legitimando al régimen, éste necesaria e inevitablemente debía agotarlo, rin-
ridades, señalados como los culpables del "salto al vacío" de 1973. diendo cuentas de su "eficiencia" ante la sociedad. Y reconocer que la "lucha
Los atentados contra militares parecían multiplicarse mientras las Fuerzas contra la subversión" llegaba a su fin requería reemplazar el principal recur-
Armadas continuaban con la salvaje masacre de opositores. Dos días después so de legitimación del régimen -y también, su recurso de cohesión más im-
del secuestro de los dirigentes radicales Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel portante-, por uno nuevo. Aquí comenzará a articularse una nueva estrategia
Amaya, el 19 de agosto de 1976, un atentado le costaba la vida al ex interven- basada, en primer lugar, en aceptar la necesidad de superar la soledad del po-
tor en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y recientemente designado pre- der mediante la promesa -ambigua y difusa, pero potente- de una "demo-
sidente del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), general (RE) Omar cracia representativa, republicana y federal" y, en segundo lugar, en cerrar la
Actis38 . Sin embargo, hacia fines de 1976, varios altos funcionarios parecían "etapa de reordenamiento" mediante ciertas modificaciones en la construc-
coincidir en que, como afirmaba el ministro del Interior, general Albano Har- ción del escenario de confrontación.
guindeguy39 , el régimen se aproximaba "al éxito final contra los subversivos" Por un lado, en enero de 1977 el régimen daba a conocer, bajo el rim-
(La Nación, 28/11/1976). Entre los comandantes de Cuerpo o "señores de la bombante título Bases para la intervención de las Fuerzas Armadas en el pro-
guerra", máximos responsables operativos de la "masacre represiva", comen- ceso nacional, el primer documento oficial que pretendía encarnar la
zaba a entablarse una siniestra competencia, que buscaba dar cuenta de la propuesta política del régimen y donde la creación de un "Movimiento de
propia eficiencia en la tarea. El general Luciano Benjamín Menéndez, coman- Opinión Nacional" (MON) resultaba centra1 41 . En él se sostenía, entre un
dante del III Cuerpo, afirmaba que en su jurisdicción "la tarea conjunta de las sinfín de ambigüedades, que el objetivo del Proceso
tres fuerzas armadas ha permitido poner en desbande a las dos organizacio-
nes que centraron la lucha antisubversiva: el ERP y Montoneros", destacando "no es otro que la instauración de una verdadera democracia, au-
ténticamente representativa, con plena vigencia de nuestros prin-
cipios republicanos tradicionales, con un auténtico y efectivo
federalismo, sustentadas por corrientes de opinión nacionales

40 Esta "competencia" continuaría por algún tiempo. A mediados de 1977 Menéndez anun-
38 El general Actis, del arma de ingenieros, se había desempeñado en el Comando de Inge- ciaba que "la parte armada de Montoneros y ERP, en toda la jurisdicción del III Cuerpo de
nieros y Dirección General de Ingenieros como 2° comandante; en 1970 había sido desig- Ejército, está absolutamente aniquilada (...) Yo creo que el peligro ahora es que estos delin-
nado interventor general de YPF y hacia 1976 se desempeñaba como presidente del EAM 78, cuentes van a intentar refugiarse en la población (...) para volver a subvertir(la) y excitarla"
organismo a cargo de la realización del XI Campeonato Mundial de Fútbol en la Argentina.
3 J El general Harguindeguy, del arma de caballería, había ingresado al Colegio Militar en (La Nación, 12/5/1977). El general Juan Carlos Trimarco, comandante de la Segunda Briga-
da de Caballería Blindada -Cuerpo II-, señalaba que "las bandas subversivas están virtual-
1943 y pertenecía a la promoción 74 -al igual que Galtieri y la mayor parte de los "seño- mente desarticuladas (...) al ERP se le han producido una serie de bajas de consideración en
res de la guerra"-; había egresado de la Escuela Superior de Guerra con el título de oficial los últimos meses, quedando en una situación sumamente crítica. (Montoneros) también
de Estado Mayor. Durante la comandancia de Carcagno se había desempeñado como jefe ha sufrido fuertes pérdidas a nivel humano, material y de infraestructura (...) han optado
de la Brigada de Caballería Blindada I de Tandil, y como jefe IV -Logística- del Estado Ma- por llevar fuera del país a sus cuadros de mayor valor" (La Nación,
26/6/1977).
yor durante la jefatura de Anaya, para ser nombrado durante la Comandancia de Videla, 41 Este documento inicial será, junto con los Documentos Básicos del Proceso, el punto de
como 2° jefe del Cuerpo de Ejército I y luego como jefe de la Policía Federal (Fraga, 1988; partida para la elaboración de los distintos Planes Políticos que serán analizados en los
Mittelbach y Mittelbach, 2000). apartados III y V de este Capítulo.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

amplias y sólo urgidas por la grandeza del país y el bien común, te y de la expansión experimentada por el marxismo en el mundo.
basada en una sociedad unida, organizada y solidaria y con una (...) b. Las distintas BDSM 42 que actúan en la Argentina aparecen
economía vigorosa que permita la plena realización individual y ofreciendo un espectro de caminos diversos para alcanzar un mis-
social argentina (...) Pero esta intervención de las FF.AA., si busca mo fin: la implantación de un socialismo marxista. Proporcionan
1 el cambio que el país reclama (...) debe también limitarse en el distintas alternativas sobre cómo alcanzar ese objetivo para posi-
tiempo y asegurar su desemboque (...) Para ello es menester que bilitar una mayor captación, al ofrecer posturas ideológicas apa-
la acción de las FF.AA. facilite en el futuro la formación de un mo- rentemente distintas y con mayor o menor grado de un supuesto
vimiento de opinión nacional, vital y amplio, que admita a todos nacionalismo. c. Si bien con una distinta definición del centro de
aquellos que deseen la verdadera grandeza del país y se sientan gravedad (...) todas las BDSM desarrollan o pretenden desarrollar
consustanciados con los postulados del gobierno nacional." (Ba- su acción en todos los ámbitos (político, social, gremial, psicoló-
ses para la intervención de las Fuerzas Armadas en el proceso na- gico, cultural, económico) y mediante la acción armada rural o ur-
cional, enero de 1977, subrayado en el original). bana. Todas también, con sus acciones, pretenden a través de la
adhesión, el control o dominio de la población llegar a la insu-
rrección general. d. La acción subversiva marxista llegó a contar
En abril de 1977, Videla anunciaba vagamente la apertura de un "diálo- con efectivos y simpatizantes en número no despreciable enquis-
go con la civilidad", que "solamente reconoce como exclusiones al corrupto, tados en todos los ámbitos (...) e. El poder de las bandas subver-
al delincuente económico o al delincuente subversivo (y) que acepta el apor- sivas, después de haber alcanzado su mayor apogeo entre
te de todo aquel que en función de idoneidad, capacidad, honestidad y re- mediados de 1974 y 1975, comenzó a dedinar, y se mantiene en
presentatividad quiera enriquecer las ideas que las Fuerzas Armadas vayan un ritmo descendente que no logran modificar. El ámbito donde
lanzando" (La Nación, 5/4/1977). Días después, comunicaba la elaboración más se materializa este constante deterioro es el del accionar ar-
mado. (...) quedando casi exclusivamente limitadas al asesinato y
de una "Propuesta de Unión Nacional": al terrorismo. f. A partir de la asunción del gobierno por parte de
las FF.AA. se produjo el mayor desgaste de las BDSM tanto en per-
"He afirmado hace muy poco que 'el tiempo del silencio ha pasa- sonal como en material, desgaste que continúan sufriendo (...) g.
do. Ello significa cabalmente que hay que buscar las mejores ide- Montoneros continúa siendo la BDSM de mayor desarrollo y pe-
as, allí donde se encuentren, para ir gestando en forma ligrosidad como consecuencia del hábil encubrimiento de su mar-
compartida, la construcción de una Argentina renovada (...) Una xismo. No obstante no han logrado la respuesta buscada en la
dinámica y recíproca comunicación entre gobernantes y goberna- población. (...) h. La BDSM que sufrió el desgaste más fuerte fue
dos, representa el medio más idóneo para alcanzar la concordia el PRT-ERP quien se halla inmerso en una gran crisis (...) k. Me-
que constituye la base para la libertad, la democracia pluralista, la rece destacarse el cambio de estrategias de las BDSM que hizo que
justicia social, el desarrollo económico y el avance cultural. Éstos la lucha armada pasara y se mantuviera en un segundo plano y ad-
son los valores principales en torno de los cuales girarán las ide- quirieran mayor importancia las acciones indirectas. Las actuales
as-fuerza que habrán de sustentar la Propuesta de Unión Nacio- técnicas están destinadas a captar a la población, y de no ser posi-
nal que el gobierno de las F.F.A.A. ha de explicitar al país (...) será ble, llevarla a adoptar, aun involuntariamente, actitudes insurre-
ngcesario convocar a la ciudadanía a una auténtica Unión NaZi-J-- cionales (...)" (La subversión en la Argentina, 20/4/1977).
-T--"á en la convergencia cívico-militar" (La Nación, nalpsm
16/4/197.7).
El documento proyectaba un escenario donde era vital lograr la activa co-
Por otro lado, y en paralelo a estos anuncios, el régimen publicaba un ex- laboración de la sociedad dada la inminencia de "rebrotes subversivos":
tenso documento denominado La subversión en la Argentina, elaborado por "3. La subversión desarrolla dos líneas de acción para alcanzar el
el Estado Mayor General del Ejii-chó, a cuyo frente se encontraba el general poder: la acción armada y la acción insurreccional de masas. El
Viola. En el mismo se detallaban los orígenes, evolución, fases de desarrollo, Ejército, apoyado por las otras dos FF.AA., está derrotando a los ór-
estrategias de acción y situación del "enemigo subversivo":

"a. La subversión no constituye un hecho aislado propio de nues-


tro país, sino que es una manifestación más de la acción constan- 42 BDSM: "Bandas de Delincuentes Subversivos Marxistas".

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

ganos de ejecución de la acción armada y a los activistas de la ac- en la definición de los objetivos que debían evitarla. El 29 de mayo, en el Día
ción insurreccional de masas. Gracias a esta acción militar, la delin- del Ejército, Videla destacaba la necesidad de avanzar en la definición de un
cuencia subversiva se encuentra en franca retirada. 4. Sin embargo, 'sentido político" para el Proceso: según el presidente, "el diálogo será el ele-
debemos estar conscientes que los agentes marxistas seguirán in-
tentando la erosión de nuestros valores y la captación de ingenuos mento más valioso para evitar los males que implica la soledad del poder. La
(...) 6. La estrategia militar argentina ganará esta lucha, como todas consecuencia de esta soledad suele ser la tentación de caer en posiciones eli-
las que libró, pero sólo con el apoyo de todo el pueblo argentino tistas o corporativas (esquemas) proclives a producir la sectorización de las
podremos ganar la paz que anhelamos. En el logro de esa paz Uds. Fuerzas Armadas, como paso previo al fracaso del proceso" (La Nación,
tienen un lugar que ocupar y una tarea que cumplir" (op. cit.). 30/5/1977). Sin embargo, la propuesta también contenía riesgos, ya que "sus-
cita adhesiones pero también genera rechazos. Somos plenamente conscien-
Los cambios en el escenario de confrontación se justificaban por la trans-
formación de la estrategia del enemigo "subversivo": el mismo había sido de- tes de ello" (La Nación, 30/5/1977), los que debían ser asumidos, ya que por
detrás se escondía el peligro mayor: fracasar.
rrotado en la "etapa militar", o de "acción armada", pero poseía la capacidad
de transformarse en "infiltración ideológica", "terrorismo" y "subversión de "Si no le damos a este proceso un sentido político, una propuesta
los valores" -en este marco, la figura de la "campaña antiargentina" 43 comen- política, corremos el riesgo de que pueda terminar como otros pro-
zaba a volverse central- 44 . El cierre de la etapa de "reordenamiento" que ensa- cesos militares, con una salida de compromiso, como consecuencia
yaban las Fuerzas Armadas no prescindía de una conveniente ambigüedad: de no haber encontrado justamente una motivación de orden polí-
tico y haberse esterilizado en una actitud ordenancista. Es decir, al
enunciar por un lado la promesa del "diálogo" y de la "democracia" no cons- dar una propuesta política, en absoluto estoy hablando de calenda-
tituía obstáculo para, por el otro, continuar agitando la amenaza "subversiva". rios ni alianzas políticas. Estoy diciendo que hay que dar una pro-
La nueva etapa buscaba generar un nuevo consenso, el de la "Unión Na- puesta política, convencido de que este proceso tiene que triunfar,
cional", basado en el "diálogo amplio" con la civilidad, aun cuando simultá- porque si así no fuera y corriera el riesgo final de otros procesos, po-
neamente se desalentaban las expectativas sobre "calendarios electorales". En dríamos decirnos que fuimos torpes al no haber aprovechado la ex-
periencia de los anteriores, y en este caso no podemos ni siquiera
este marco, en el discurso de los altos jefes militares comenzaba a crecer tan-
darnos el lujo de haber sido torpes" (La Nación, 18/6/1977).
to la percepción de los riesgos de la soledad del poder, como la imprecisión
Durante la cena de camaradería del 7 de julio, también el almirante Mas-
sera identificaba la aparición de un nuevo imperativo en el camino de las Fuer-
43 El discurso de la "campaña antiargentina" surgía a mediados de 1976, cuando Harguin-
zas Armadas: "en vías de concretarse la victoria en el terreno de las armas (...)
deguy afirmaba que "existe, sin duda, una campaña muy bien dirigida desde el exterior pa-
ra desprestigiar a las actuales autoridades y entorpecer el Proceso de Reorganización quiera Dios que no confundamos la paz con el mero silencio de los explosi-
Nacional" (Clarín, 3/6/1976). Uno de sus principales artífices había sido el contralmirante vos, porque entonces, sólo habríamos conseguido una tregua efímera entre
César Guzzetti, ministro de Relaciones Exteriores, quien, sobre todo durante los meses pre- aquella lucha y una nueva turbulencia ansiosa y destructiva, capaz de retrasar,
vios y posteriores a la visita de la "Misión Amnesty", había declarado en la Asamblea Gene-
ral de las Naciones Unidas que "el terrorismo internacional (...) dramático flagelo que asola más aún, ese futuro tantas veces postergado" (La Nación, 8/7/1977). En ese
el mundo entero (invoca) pretendidas reivindicaciones sociopolíticas y la vigencia de los de- marco, la cohesión interna y la legitimidad eran "primordiales":
rechos humanos" (La Nación, 6/10/1976). Para Guzzetti, "el terrorismo en la Argentina es
una prolongación del terrorismo internacional que tiene sus bases en diversas capitales eu-
ropeas, entre ellas, París (...) los terroristas hallan en dichas capitales un apoyo logístico, fi- "Todos sabemos que la victoria que estamos alcanzando se debe a
nanciero y material, y una base favorable a la propaganda y la acción psicológica" (La . dos factores primordiales, la unidad de las Fuerzas Armadas y la
Nación, 9/10/1976). Sobre la "campaña antiargentina", consúltese Franco (2002) y Jensen solidaridad de la ciudadanía con las Fuerzas Armadas. Pero en la
(2004). Retomaremos estas cuestiones en el apartado IV del Capítulo 2. medida en que vayan desapareciendo los episodios terroristas vi-
44 Varios acontecimientos posteriores parecieron Confirmar, en las desquiciadas mentes
sibles tendrá que hacerse cada vez más evidente nuestra capacidad
militares, el diagnóstico del informe, fundamentalmente, que la "subversión" se transfor-
maba para pasar a operar en forma de "infiltración" y "terrorismo". El 30 de abril de 1977
para crear un fervor de dimensión nacional, porque si la presencia
hacían su primera aparición pública las Madres de Plaza de Mayo, mientras que el 7 de ma- de un enemigo Cornild .d- emostró-hasta qu-é -punio- estaba intacta la
yo el canciller Guzzetti era herido en un atentado supuestamente ejecutado por Montone- aptitud de reacción de este pueblo, vamos a canalizar esta inmen-
ros y debía ser reemplazado por el vicealmirante Oscar Montes.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

sa energía positiva, no ya para defendernos, sino para conquistar Las Fuerzas Armadas habían recorrido un largo camino, de la hora del sa-
nuestro destino como país" (La Nación, 8/7/1977)
crificio a la soledad del poder. Progresivamente, la legitimación basada en la
lucha antisubversiva" iba siendo desplazada por la necesidad de encontrar cri-
Massera realizaba una clara advertencia: una vez agotados los factores que
/Idos de orden más político. Sin embargo, la sola mención del "diálogo" con
habían operado hasta el momento como "garantía de éxito", las Fuerzas Arma-
los civiles parecía haber irritado los ánimos de algunos integrantes de la "gran
das necesitarían revitalizar su legitimidad, canalizando la "solidaridad" de la
ciudadanía en objetivos "de futuro". Y la advertencia alcanzaba su verdadera familia militar" que debía, por todos los medios, mantenerse unida.
Por el momento, este conjunto de recomendaciones de los comandantes
dimensión cuando el almirante comparaba la eficiencia del recurso de legiti-
mación anterior con la incertidumbre actual, ya que "a primera vista parece im- se cristalizarían cuando, el 2 de agosto de 1977, la Junta Militar apruebe los
probable que se pueda reemplazar algo tan concreto como una amenaza física contenidos del Proyecto Nacional, el primer plan político institucional de las
por algo tan poco específico, como un deseo lleno de buenas y vagas intencio- Fuerzas Armadas, a cargo del Ministerio de Planeamiento y el general Díaz Bes-
nes" (La Nación, 8/7/1977). Pero antes de analizar las tribulaciones de los artífices del Proyecto Na-
Ante la necesidad de definir los objetivos concretos que debían subsanar aonal, abordaremos el otro eje fundamental de la estrategia refundacional del
la soledad del poder, comenzaba a colarse en los discursos de los comandan- régimen: la política económica.
tes una incipiente turbulencia que interrumpía la fluida unanimidad de la
perorata de la "lucha antisubversiva". La convocatoria de Videla y las adver-
II. La política económica de Martínez de Hoz en
tencias de Massera encontraban a un Agosti reticente, que señalaba el 10 de
agosto, en el Día de la Fuerza Aérea: un estrecho desfiladero

El programa económico puesto en marcha en la actual etapa


"El futuro, inexorablemente, tomará el rumbo que se le imprima busca adaptarse a las condiciones del mundo moderno
en esta actualidad decisiva. (...) La doctrina del Proceso no prescin- y ajustar la economía a la realidad.
de de la participación de la ciudadanía. Sí -por ahora- la limita, la Es un programa pragmático y flexible en oposición
prepara, normatiza y la selecciona. El diálogo evitará el aislamien- a las rígidas fórmulas dogmáticas; adopta las medidas necesarias
to y la soledad del poder. Pero las formas de participación popular con firmeza y determinación, sin concesiones a la demagogia.
en las decisiones políticas sólo serán posibles cuando se corrijan José Alfredo Martínez de Hoz, Clarín, 12 de septiembre de 1977
las causas del descrédito argentino." (Discursos del Comandante
en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier General Orlando Ra-
món Agosti. 1977-1978: 9-17.) Como vimos, los dos objetivos iniciales que perseguia simultáneamente
el régimen militar eran el aniquilamiento de la "subversión" y la "normali-
El "amplio diálogo" propuesto por Videla en un inicio eran abruptamente zación" económica, privilegiando, por sobre cualquier otro imperativo, tan-
clausurado por Agosti, para quien el acercamiento con los civiles no debía su- to la "masacre represiva" como la política económica de Martínez de Hoz 46
poner, bajo ningún punto de vista, participación popular en las decisiones po- ysueqipo.Snmbarg,ydfecilurtohsónqepab
líticas, sino simplemente la "recolección" de opiniones de "distintos sectores sobre las Fuerzas Armadas la "lucha antisubversiva", alrededor de la política
de la sociedad". Posteriormente, el régimen ejercería su soberanía al "decidir":

"El gobierno nacional recogerá opiniones de distintos sectores de


la sociedad. Y después decidirá. Por sí y ante la historia. Porque su 45 Este plan, que será analizado en el apartado III del presente Capítulo, no encontrará los
legitimidad no reside en el voto, sino en la decisión y en la capa- consensos suficientes para constituirse como el pilar político del régimen. Sin embargo, el
cidad con que cumpla el propósito de recrear la convivencia ar- Proyecto Nacional no agotaba las necesidades ni ambiciones de refundación política de las
gentina." (Discursos del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Fuerzas Armadas que, ya desde enero de 1977, se habían embarcado en la redacción de otros
planes, uno por cada Fuerza, que serán analizados en el último apartado de este Capítulo.
Argentina, Brigadier General Orlando Ramón Agosti. 1977-1978: 46 José Alfredo Martínez de Hoz, abogado y poseedor de una amplia trayectoria profesional,
9-17.) había desempeñado varios cargos públicos, entre ellos, ministro de Economía de la Nación
en 1963, secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación entre 1962 y 1963, presidente de

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

económica comenzarían a gestarse irup_ortantes conflictos, fundamental- puestas -entre otras, la apertura comercial, la política de privatizaciones, la re-
mente en el interior de los cuadros de gobierno -por el momento las críticas ducción administrativa, etc.- parecían atentar directamente contra el poder y
externas no alcanzarían el nivel que presentaron durante la segunda presi- los intereses de perpetuación -de las burocracias estatales, dentro de las cuales
dencia de Videla-. Estas tensiones estaban originadas, por un lado, en las os militaresocupaban un lugar de preeminencia.
diferencias existentes entre los objetivos del ministro y su equipo y los de im- "—Así, bien por inspiración ideológica o por netos intereses materiales, am-
portantes sectores de las Fuerzas Armadas, y por otro, en las contradicciones plios sectores de las Fuerzas Armadas comenzaron a ejercer diversos contro-
que atravesaban el seno mismo del equipo económico. les, bloqueos y resistencias ante los avances de quien con el tiempo se
La coincidencia que había acercado, en los albores del golpe de Estado, el transformaría en "superministro" de Videla. Los mismos se cristalizaron en
diagridsucts civil rern-iiIitar, revelaría muy pronto su fragilidad: a poco de an- un conjunto de "reaseguros institucionales" a los que fue sometido el minis-
da-r, Tos -Objetivos perseguidos mediante la política económica mostraron su tro de Economía. En primer lugar, Martínez de Hoz debió aceptar una eva-
incompatibilidad con valores e intereses arraigados en el imaginario militar. luación permanente de las Fuerzas Armadas, debiendo dar cuenta de sus
En primer lugar, la puesta en escena de medidas económicas que impulsaban —
actos no sólo a la Junta Militar, sino también a las asambleas periódicas que
un vertiginoso crecimiento del mercado financiero -en particular, la Reforma reunían a los cuadros militares superiores. En segundo lugar, la "autonomía
Financiera de 1977- y el consecuente aumento de los comportamientos "es- decisiva" y "normativa" (Oszlak, 1980) de Economía estuvo limitada, por un
peculativos" y "extranjerizantes", amenazaban los proclamados valores "pro- lado, por la Secretaría General de la Presidencia, en manos del general José
ductivistas" y "nacionalistas" de las Fuerzas Armadas. En segundo lugar, el Rogelio Villarreal y de Ricardo Yofre 47 -el primero de ellos cercano a la frac-
anunciado objetivo de lograr una economía abierta e integrada al mercado ción "politicista" del Ejército48 y el segundo a la Unión Cívica Radical
mundial -sobre el que se avanzó fundamentalmente desde fines de 1978, con (UCR)-, y por otro, por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), en
la apertura comercial-, conspiraba contra el crecimiento de una industria que la que estaban representadas tripartitamente las Fuerzas, tutela que fue refor-
14 mayoría de los elencos militares concebía como fundamental para el desa- zada, además, por el nombramiento de tres "oficiales de enlace" ante el Mi-
rrollo bélico nacional. Por último, el proclamado "antiestatismo" del equipo nisterio de Economía, uno por cada Fuerza, con poder de veto sobre las
y su propósito de llevar adelante una profunda reducción del aparato estatal, decisiones ministeriales 49 . Por último, en su proceso de ocupación del apa-
--
generaba un profundo malestar entre quienes, por formación y pertenencia,
entendían que el Estado debía jugar un papel activo como promotor econó-
mico y como actor privilegiado
_ de la planificación (O'Donnell, 1997a; Sch-
47 El general Villarreal pertenecía a la promoción 76 del Colegio Militar y al arma de in-
varzer, 1984). Pero más allá de estas contradicciones "ideológicas", que fantería; durante la Comandancia de Carcagno había sido destinado a la Jefatura V del Es-
respondían a una cierta "incompatibilidad valorativa" entre militares y civi- tado Mayor General y durante la de Anaya había sido jefe de la Brigada de Infantería
les, la amenaza más concreta que presentaba el avance del ministro para estos Aerotransportada IV de Córdoba, cargo en el que había permanecido hasta ser designado
sectores de las Fuerzas Armadas residía en que gran parte de las medidas pro- por Videla como jefe 1 del Estado Mayor General a fines de 1975 (Fraga, 1988). Yofre ha-
bía sido asesor de Arturo Mor Roig, ministro del Interior de Lanusse entre 1971 y 1973 y
activo participante en la "salida política" (Potash, 1994).
48 Definiremos a la fracción "politicista" del Ejército en el Capítulo 3; por el momento basta
señalar que sus integrantes eran partidarios de un acercamiento con las organizaciones civiles
por considerarlag inlérlcicutóras válidas para superar el aislamiento del régimen, y que, aun
cuando podían ser calificados de "desarrollistas" desde el punto de vista económico, su prin-
cipal objeción a la política económica residía en que la misma requería del mismo aislamien-
,P;:i que pretendían evitar. Los principales obstáculos que le presentó esta fracción a Martínez de
la Junta Nacional de Granos en 1957 y ministro de Economía, Finanzas y Obras Públicas de
la intervención federal a la provincia de Salta en 1956. También había ocupado cargos elec- Hoz durante esta etapa inicial fueron la presencia de "politicistas" en la Secretaría General y la
del general Horacio Tomás Liendo al frente del Ministerio de Trabajo, cuyo estilo para con las
tivos: presidente de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial, presidente de la Sec-
organizaciones sindicales fue mucho más "dialoguista" que lo que requería la agenda del "su-
ción Argentina del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, presidente de
perministro" (Abós, 1984; Novaro y Palermo, 2003; Quiroga, 1994).
ACINDAR, presidente del Consejo Empresario Argentino, presidente del Consejo Consulti-
49 Al frente de la CAL se encontraba el vicealmirante Antonio Vañek, sucesor de Lambrus-
vo del Centro Internacional de Informaciones Económicas, vicepresidente de la Fundación
chini -uno de los principales apoyos de Massera en la Armada-. Los "oficiales de enlace"
de Investigaciones Económicas Latinoamericanas y miembro de la Junta Empresarial Aseso-
ra de la Organización de Estados Americanos, entre otros (Vázquez, 1985). eran, hacia 1978, el comodoro Domingo Torea Paz, el capitán de navío Hugo Montagna-
ni y el teniente coronel Mársico Arana.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

rato estatal, las Fuerzas Armadas privilegiaron los organismos donde las fun- porlePieStnt
— l antesde las _viejas clases dominantes agrarias diversificadas en ac-
ciones operativas prevalecían sobre las funciones normativas, ocupando los tividades industriales, comerciales y financieras: aunque se encontraba
centros de gasto del Estado, que quedaron bajo su control (Castiglione, ---6Trticamente debilitada desde los años treinta, conservaba un importante pe-
1992) 50 . Así, la "colonización" y "militarización" del aparato estatal y el mo- so ideológico y un gran prestigio social, además de la propiedad de importan-
delo institucional tripartito 51 fueron herramientas fundamentales para las edios de comunicación -el diario La Nación, entre otros-, desde los
distintas fracciones militares que, por distintos motivos, veían conveniente ales defendía el retorno al liberalismo económico vigente en la década del
controlar la gestión del equipo económico. treinta a través de un discurso oligárquico tradicional (O'Donnell, 1997a) 53 .
Además del frente militar, otra importante fuente de tensiones fue la hete- Por el contrario, los integrantes de la "derecha liberal tecnocrática" postulaban
rogénea composición del equipo económico: entre los reclutados se encontra- la adaptación local de las prepuestas a la Hayek o Erhardt, y, en el marco de las
o--
ban desde hombres de la "derecha liberal tradicional" hasta miembros de una transformaciones internacionales de la década del setenta, y el aumento de la
nueva corriente del liberalismo económico, la "derecha liberal tecnocrática", liquidez en los mercados financieros, abrazaban las propuestas teóricas de Mil-
ambas expresión de las contradicciones que albergaba un liberalismo vernácu- ton Friedman 54 (O'Donnell, 1997a).
lo en plena transformación 52 . La primera de estas vertientes estaba integrada Ambas corrientes compartían un sencillo diagnóstico: la única forma
) de terminar con la inflación era desarmar las bases de sustentación del popu-
rs-m-o. Sin embargo, diferían significativamente en cuanto a las recetas que de-
50 Según Castiglione (1992), aun cuando los militares estaban ausentes de los cargos prin- bían ser implementadas. Por un lado, los "liberales tradicionales" postulaban
cipales en las Secretarías del Ministerio de Economía, sí predominaban en los Organismos una interpretación monetarista clásica de la inflación basada en el enfoque
Descentralizados dependientes de las mismas, con fuerte incidencia en el nivel de gasto pú-
blico: por ejemplo, en el caso de la Secretaría de Comercio, el Instituto Nacional de Vitivi- cuantitativo de la moneda, en la que es la cantidad de moneda la que deter-
nicultura, y en el caso de la Secretaría de Desarrollo Industrial, el caso del Instituto Tina la inflación y el nivel de precios; desde esta perspectiva, el origen de la
Nacional de Tecnología Industrial.
51 Los rasgos centrales del modelo institucional serán analizados en el apartado IV del pre- 'Id ación es el déficit estatal financiado por la emisión monetaria, (Jessua, La-
sente Capítulo. brousse, Vitry y Gaumont, 2001; cit. en Heredia, 2004). De allí que proponían
52 El equipo económico inicial estaba integrado por Juan Alemann -secretario de Hacien- implementar un ajuste ortodoxo, basado en la recesión y el ajuste del gasto
da-, Guillermo Klein -secretario de Programación y Coordinación Económica-, Raymundo
Podestá -secretario de Desarrollo Industrial-, Mario Cadenas Madariaga -secretario de Agri-
cultura y Ganadería-, Fernando Puca Prota -secretario de Recursos Naturales y Ambiente Hu-
mano-, Santiago de Estrada -secretario de Seguridad Social-, Guillermo Zubarán -secretario
de Energía-, Federico Camba -secretario de Transporte y Obras Públicas-, Guillermo Bravo
-secretario de Comercio-, Alberto Fraguío -secretario de Comercio Exterior-, Alejandro Es- 53 Para Rouquié (1981), ésta sería la derecha ilustrada de los "patricios progresistas" po-
trada -interventor en la Junta Nacional de Granos-, Alberto Grimoldi -subsecretario de Co- seedores de la "gallina de los huevos de oro", cuya incuestionada legitimidad social, en un
mercio Exterior-, y Luis García Martínez -jefe de asesores del Ministerio de Economía-, entre marco de agotamiento de su proyecto nacional, estaría en la base misma de la prolongada
otros. Al frente del Banco Central se encontraban Adolfo Diz -presidente-, Christian Zimer- "crisis hegemónica" argentina. Los principales exponentes de esta corriente dentro del
man y Alejandro Reynal -vicepresidentes-, Francisco Soldati y Enrique Folcini -directores-, equipo económico eran Juan Alemann y los funcionarios vinculados con el agro, entre
y Ricardo Arriazu -jefe de asesores-, entre otros. ellos, Mario Cadenas Madariaga, Alberto Mihura y Carlos Lanusse, y fuera del ámbito del
Varios de ellos ya habían ocupado cargos públicos durante la Revolución Argentina o el inte- equipo, el ingeniero Álvaro Alsogaray, Alberto Servente, presidente de la Bolsa de Comer-
rinato de Cuido, entre ellos Martínez de Hoz, Klein, Alemann, Camba, Puca Prota, de Estra- cio, y los miembros del Consejo Empresario Argentino, entre ellos Ricardo García -presi-
da, Estrada y Diz; al menos García Martínez, Cádenas Madariaga y Zubarán provenían del dente-, José Estensoro, Ricardo Grüneisen, Armando Braun, Celedonio Pereda, Francisco
Club Azcuénaga, círculo de intelectuales, políticos y economistas liberales promovido por Soldati, Rafael Ferrer, Agustín Roca y Federico Zorraquín.
Jaime Perriaux -ex ministro de Justicia de Lanusse y miembro de la "Sociedad de Estudios y 54 La influencia de los "tecnócratas" se expandía en círculos privados, tales como institu-
Acción Ciudadana"- y el general (RE) Hugo Miatello, mientras que Martínez de Hoz, Podes- tos de investigación -entre ellos, la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoame-
tá y de Estrada habían militado en los orígenes de la democracia cristiana o en grupos católi- ricanas (FIEL), el Instituto de Estudios Económicos de la Realidad Argentina y
cos. Martínez de Hoz y Perriaux se habían conocido casi treinta años antes del golpe y sus Latinoamericana de la Fundación Mediterránea (IEERAL-FM) y el Centro de Estudios Ma-
inquietudes políticas se habían iniciado durante la década del cuarenta, en tomo del ateneo croeconómicos de Argentina (GEMA), lobbies y empresas, y era la puerta de entrada en la
de estudios "Ateneo de la Juventud Democrática Argentina" y la revista Demos, en los que co- Argentina de los postulados de la Escuela de Chicago que ya habían sido ensayados por la
laboraban numerosos miembros de la elite civil liberal-conservadora integrante de los gabi- dictadura chilena (Heredia, 2004; Novaro y Palermo, 2003; O'Donnell, 1997a; Ramírez,
netes de distintos gobiernos autoritarios (Túrolo, 1996). Perriaux elaboraría en abril de 1978 2003) Sus exponentes en el equipo económico eran Guillermo Klein, Alejandro Estrada,
uno de los tantos documentos políticos con los que se intentaba dar forma y contenido a la Alberto Grimoldi y Ricardo Arriazu, entre otros. Para una amplia caracterización del espec-
"salida política", que será analizado en el último apartado de este Capítulo. tro liberal del momento, consultar Heredia (2004).

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

público, a fin de alcanzar la estabilización macroeconómica, postulada como gico" -conformado por la Presidencia y los Ministerios de Economía e Inte-
objetivo máximo (Reinhardt y Peres, 2000) 55 . Por el contrario, el "enfoque ribr-- estaría dotado de una extraordinaria estabilidad en el tiempo, resis-
monetario de la balanza de pagos" al que adherían los 'tecnócratas" prescin- ileindo las críticas más diversas. Por otra parte, la política económica también
día del control de la demanda para concentrarse en la fijación de algunos pre- encontraba adhesiones entre otros importantes funcionarios, tal como el go-
cios clave: la cotización del dólar, las tarifas de los servicios públicos y los bernador de la provincia de Buenos Aires, general de brigada (RE) Ibérico
salarios. El tipo de cambio debía ser sometido a un cronograma de devalua- Saint Jean, los altos mandos de la Fuerza Aérea, vastos sectores del Ejército y
ción futura a tasas decrecientes -inferiores a la tasa de inflación-, bajo el su- numerosos civiles y militares retirados.
puesto de que las disminuciones en las tasas de crecimiento de las variables El 2 de abril de 1976 Martínez de Hoz dirigió su primer discurso al país,
bajo control provocarían una declinación progresiva de las tasas de inflación, sentando las bases de la "filosofía económica" del Proceso. El ministro resu-
hasta igualarlas -o hacerlas "converger"- con las internacionales. En este es- mía los componentes centrales del diagnóstico liberal que había justificado el
quema era necesaria también la apertura comercial y financiera de la econo- golpe de Estado: la necesidad de eliminar el déficit fiscal y la inflación persis-
mía a la competencia, a fin de desacelerar los precios internos e igualarlos con tente -esta última producto, sobre todo, de la "emisión monetaria" orienta-
los internacionales, al tiempo que la apertura financiera viabilizaba la entra- da a cubrir el primero-, la condena al Estado interventor y una paralela
da de capitales con los que se financiaba el déficit comercial resultante del ti- defensa de la "empresa privada" y del "mecanismo de mercado" como "prin-
po de apertura aplicado. Los "tecnócratas", a diferencia de los "liberales cipio básico, orientador de la actividad económica" (Clarín, 2/4/1976). Re-
tradicionales", eran portadores de una crítica aún más profunda al modelo de chazando al mismo tiempo las opciones tradicionales de shock "que el país
industrialización sustitutiva de importaciones: el objetivo máximo a alcanzar no parece estar en condiciones de soportar" -la memoria del "Rodrigazo" pa-
no era ya la estabilización macroeconómica, sino la completa liberalización recía estar demasiado fresca como para aventurarse en experimentos del esti-
de la economía de la interferencia estatal; de allí que propusieran la liberan- lo- y las estrategias "excesivamente gradualistas por no producir efectos
zacion deTos mercados dordésticos, la privatización de empresas públicas, la suficientemente vigorosos", el ministro pretendía situarse en una posición in-
apertura comercial y la apertura a los flujos financieros internacionales (Rein- termedia. La amplitud de los principios defendidos por el titular de Econo-
hardt y Peres, 2000). mía y su capacidad para restirriklás aspiraciones del también amplio espectro
Martínez de Hoz emprendió su gestión por un angosto sendero, flan- néral permitieron que el apoyo inicial a la política económica por parte de
tmlado por los obstáculos que le opondrían los elencos milita- estos sectores fuera contundente -muy probablemente la drástica caída del
res y por otro poTra--ffetéfóleiieídad deI campo liberal, que se expresaría en salario real provocada por las primeras medidas operó en el mismo sentido-,
el seno Ldel equipo economico. Sus recursos mas preciados serán, por un la- y que los primeros meses de gestión fueran, en términos generales, pacíficos.
_,
do, la hibridez en la implementación de políticas -mezclando estrategias or- Las primeras medidas implementadas consistieron en la aplicación de un
todoxas con políticas gradualistas- y la ambigüedad en su discurso público severo ajuste ortodoxo, mediante una devaluación de la moneda -paralela a
-enarbolando alternativamente las banderas de la heterodoxia y las de la or- la suspensión de las retenciones al agro y a la disminución y/o eliminación
todoxia- y, por otro, ejliállázzósk.sus más-acérrimos defensores en la cúpu- de los reembolsos a las exportaciones de bienes no tradicionales-, un conge-
la misma del poder militar, en las figuras de Videla y Harguindeguy, a lamiento de los salarios del sector público y la liberación de los precios, los
quienes se sumaría posteriormente Galtieri. El que llamaremos "núcleo es- Primeros pasos en la apertura comercial con una modificación de aranceles
table" del Proceso, posicionado, por otra parte, como un 'triángulo estraté- f aestabIecimiento de un doble tipo de cambio. Estas disposiciones, acom-
pañadas por la obtención de un cuantioso préstamo externo, le permitieron
al ministro, en pocos meses, obtener superávit comercial y reducir tanto la
inflación como el déficit fiscal, y habilitaron a Videla a defender estos avan-
55 Según Reinhardt y Peres (2000), este tipo de diagnóstico suponía que el excesivo gasto pú- ces como "una prueba inequívoca de los aciertos iniciales (...) aunque los
blico estaba orientado a sostener un inherentemente deficiente modelo económico, que po- frutos no podrán apreciarse de inmediato" (Clarín, 25/5/1976). Sin embar-
sibilitaba la supervivencia de una industria ineficiente e incapaz de someterse a la go, las resistencias del frente militar, para el que la desocupación y la rece-
competencia internacional, mediante el rent-seeking, los subsidios estatales y un alto grado
de proteccionismo.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

Sión resultantes de este tipo de ajustes no resultaban aceptables, obligaron al de las Fuerzas Armadas, lo llevaron a perder su primera batalla contra la infla-
ministro a rendir cuentas y a advertir que "estamos (evitando) toda causa de ción, que en el último trimestre de 1976 ascendía al 7 por ciento mensual, per-
desocupación masiva de obreros" (La Nación, 30/6/1976). Ante el Consejo judicando la posibilidad de implementar las reformas previstas para 1977, en
de Almirantes, integrado por todos los almirantes en actividad con destino particular, la Reforma Financiera. Así es que el 8 de marzo de 1977 la conduc-
en el país y presidido por el almirante Massera, y el brigadier Agosti, que sos- ción económica estableció una tregua de precios por 120 días acompañada por
tenían estar "preocupados" por los "ingresos de los sectores más bajos de la una reducción arancelaria para aquellos productos que registraran alzas "injus-
población" y que demandaban "resultados positivos a corto plazo", el mi- tificadas", contradiciendo, mediante este recurso a la heterodoxia, el principio
nistro se declaraba partidario de evitar los "costos sociales" clásicos de los de liberación de precios en que había basado el plan del 2 dé abril ., su crítica ha-
ajustes antiinflacionarios -recesión y desempleo-, y que para ello estaba im- cia el "pernicioso mecanismo de control de precios" del gobierno peronista y su
plementando un "programa gradual, no de golpe (porque) si lo hubiéramos vocación antidirigista.
hecho de golpe se nos hubiera podido hacer un cargo serio" (La Nación, La reacción ortodoxa fue inmediata. El ingeniero Álvaro Alsogaray de-
23/9/1976). nunciaba que "la mentalidad estatista, desarrollista, dirigista y populista es-
En la Navidad de 1976, Martínez de Hoz identificaba como sus principa- tá infiltrada dentro y fuera del gobierno (...) la inflación no sólo no está
les éxitos haber "reducido drásticamente la espiral inflacionaria", haber su- contenida, sino que amenaza acelerarse nuevamente (...) volver al control di-
perado la cesación de pagos, haber revertido la "tendencia (negativa) de la recto de precios (supone) una pesada carga y (renunciar) a principios y téc-
balanza comercial (...) y del balance de pagos", detentar un nivel récord de nicas que (el equipo económico) inicialmente proclamó como las mejores"
reservas en el Banco Central, haber reabierto las fuentes de financiamiento (La Nación, 6/4/1977). Martínez de Hoz argumentaba que el "pragmatis-
externo, la disminución de "ciertos factores de creación de expansión mone- mo" de su plan y la "necesidad de reaccionar con rapidez", no implicaban el
taria", etc. En este contexto, el éxito de la gestión a cumplir durante 1977 de- abandono del programa del 2 de abril, y que la "medida artificial" del con-
pendería de lograr "la reducción del déficit del presupuesto (...) a un límite trol de precios sólo había sido motivada por la necesidad de frenar otro fac-
compatible con la reducción de la tasa de inflación y la tasa de crecimiento tor artificial, la "expectativa inflacionaria" (La Nación, 13/4/1977).
de la economía", para lo que resultaba imprescindible tanto aumentar la re- La tregua de precios de 120 días fue suficiente para permitir la implemen-
caudación56 como reducir los gastos estatales, racionalizando las empresas tación de una de las reformas de mayor alcance de la gestión del ministro: la
del Estado y la administración pública. Sin embargo, el ministro advertía que Reforma Financiera del 1° de junio 58. La misma era defendida por el "tecnó-
la "reducción de los gastos del Estado" no era tarea fácil, ya que demandaba Zata" Alejandro Estrada, que sostenía que el sistema financiero heredado era
"además de cierta dosis de paciencia, una gran dosis de persistencia y acertar congruente con el "pernicioso modelo distribucionista" que centraba la dis-
con las medidas que, poco a poco, vayan produciendo un consenso y con- tribución de la riqueza "en el sistema de precios, y no, como lo indica una
vencimiento general de su necesidad" (La Nación, 24/12/1976) 57. sana política, a través del sistema fiscal", donde la "preocupación esencial era
A pesar de sus innegables "logros", las dificultades del equipo económico procurar dinero barato para (...) un grupo de privilegiados", con la conse-
para reducir el gasto público derivadas, entre otros factores, de las resistencias cuente "desaparición del crédito como instrumento de financiamiento" (La
Nación, 5/5/1978). Estrada identificaba la importancia estratégica que la Re-
forma presentaba para los planes refundacionales del ministro: terminar por

56 El objetivo de aumentar los recursos tributarios se había logrado, durante 1976, me- 58 Las primeras medidas preparatorias de la Reforma habían sido implementadas durante
diante la indexación de los recursos impositivos por Ley N° 21.281 de abril de 1976, que
establecía un régimen de actualización de los créditos a favor del Estado; en septiembre 1976, aprovechando el amplio margen de maniobra con que contaba el Banco Central,
de 1977 se extendería la indexación a la mayor parte de los ingresos impositivos con la presidido por Adolfo Diz, cuyos funcionarios se encontraban libres de la interferencia que
Ley N° 21.636 (Schvarzer, 1984). las burocracias militares le presentaban a la aprobación de las leyes. Sin embargo, alrede-
57 Durante el año 1977 la atención de Economía estaría centrada en la reducción de los gas-
dor de la legislación relativa a la reforma definitiva se habían gestado fuertes conflictos, en-
tos del Estado, y tanto Martínez de Hoz como Alemann comenzarían a percibir importan- tre los partidarios de una "garantía estatal para los depósitos", mayoritarios en la CAL, y
tes obstáculos en este plano; analizaremos estas tensiones en el Capítulo 2. quienes la rechazaban; a pesar de que entre estos últimos se encontraba el ministro, la ga-
rantía finalmente fue aprobada (Novaro y Palermo, 2003).

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

un lado con las tasas reales negativas con que el Estado subsidiaba al sector men. Por caso, el Plan Nueva República, de mayo de 1977, elaborado por el
industrial, y permitir por otro la incorporación del capital extranjero al mer- general Jorge Olivera Royere, secretado -general del Estado-Mayerr y cercano
cado de créditos (Kosacoff, 1996). argl_ iiéral Suárez Mason, recomendaba "lograr mantener una situación so-
La Reforma consistió en una rápida liberación de las tasas de interés y en cioeconómica que elimine tensiones sociales", "no sobrepasar los índices
una paulatina eliminación de los controles sobre el flujo de capitales. Fue normales de desocupación" y avanzar "con el menor costo social posible".
acompañada por una política monetaria contractiva, orientada a controlar la En octubre, en el documento Consideraciones sobre el proceso de institucio-
demanda global, con la que el ministro abandonaba las expectativas de cre- Tzación y el Movimiento de Opinión Nacional dela Afinad-Lis:5S marinos
ita2
cimiento, asumiendo el riesgo de provocar una recesión y de crispar los áni- advertían que era "condición fundamental que el gobierno consolide la eco-
mos de los elencos militares. Como consecuencia de la Reforma el sector nomía nacional y mejore las condiciones sociales (para) lograr la adhesión
financiero experimentó una expansión espectacular -a partir de la multipli- Lel apoyo de la ciudadanía", recuperando sobre todo la "capaCidad adquisi-
cación de entidades financieras y del ingreso de los grandes bancos interna-
tkaSk j91 salarios, hoy deprimida a niveles crítiCni". Por su Paité, la 'Fuerza
cionalesirááCijo argentino-,
• pero la inflación continuó creciendo, ahora Aérea, en su documento Bases Políticas para la Reorganización Nacional, pe-
-y con los salarios aún reprimidos- por la incidencia que los costos finan- día "una equitativa distribución de la riqueza y úri mejoramiento en el nivel
cieros comenzaron a tener dentro de los costos empresarios, y dentro de un de vida, particularmente en las clases asalariadas", pero denunciaba "la per-
marco recesivo, producto de la política contractiva que incidió también en manencia de rasgos negativos dentro de la organización económica y social",
una explosión de las tasas de interés 59 . El ministro no se preocupaba por de- tales como "un Estado sobredimensionado que no se ha reducido, y posible-
mostrar indicadores de &seri-ler- lo -favorables, sino por dotar a su gestión de mente haya crecido", al igual que los voceros civiles del liberalismo.
un alto componente de irreversibilidad °: capitalizando el crédito político En diciembre, comenzó a gestarse un enfrentamiento entre las fracciones
acumulado avanzaba en su objetivb de máxima, el de transformar las reglas en que se hallaba dividido el equipo económico, personificadas en este caso
de juego de la economía, demostrando que estaba dispuesto a jugar su jue- en el secretario de Comercio, Alejandro Estrada -quien había asumido ese
go a fondo a pesar de los bloqueos de los uniformados -o tal vez precisa- cargo en abril de 1977, luego de desempeñarse como interventor en la Junta
mente a causa de éstos-. Nacional de Granos- y el secretario de Comercio Exterior, Alberto Fraguío. El
Estas presiones no se limitaban al plano público, y hacia 1977 los mili- conflicto había surgido durante el mes de junio en torno de la política de re-
tares también las volcaban en los documentos reservados que circulaban en ducción arancelaria aplicada por Estrada que, según Fraguío, "perjudicaba a
despachos y cuarteles con miras a consensuar la propuesta política del régi- la industria nacional", para posteriormente ampliarse con motivo de la eleva-
ción de las tasas de interés del régimen de prefinanciación de exportaciones
(La Opinión, 13/12/1977). La disparidad de criterios llevó a Martínez de Hoz
59 Las altas tasas de interés eran en buena medida producto de la "garantía estatal" a los a unificar ambas Secretarías en una sola -de Comercio y Negociaciones Eco-
depósitos, y constituían un elemento clave en en la dinámica de acumulación que comen- nómicas Internacionales-, que quedaba a cargo de Estrada, previa renuncia
zaban a privilegiar los agentes económicos, orientada al aprovechamiento de las ventajas
que otorgaba la denominada "bicicleta financiera". de Fraguío e interinato de Guillermo Walter Klein, secretario de Programación
t'° Según Canitrot (1980) el gobierno, desestimando perspectivas de crecimiento a futuro, y Coordinación Económica, y mano derecha de Martínez de Hoz. El nuevo y
decidicilalrefoi-rna con el objetivo de interrumpir el clima de relativa bonanza de fines de poderoso secretario, que ahora monopolizaba todo el manejo comercial del
1976 y de limitar la libertad de operación de las empresas, favoreciendo los intereses de sus
'aliados sociales. Para Schvarzer (19.84) la Reforma fue la medida fundamental que permi- país, era un fervoroso defensor de la liberalización total de la economía, y par-
tlóno sólo asegurar la irreversibilidad de lo actuado sino, y sobre todo, la permanencia y ticiparía posteriormente en la adopción del "enfoque monetario de la balan-
elpoder del equipo, cuyos integrantes, en caso de mejorar la situación económica general
en un contexto de críticas crecientes, se habrían vuelto prescindibles. De acuerdo con No- za de pagos"61 .
varo y Palermo (2003), la Reforma puede ser comprendida dentro de la estrategia más ge-
neral del ministro, que consistía en combinar objetivos de largo plazo que permanecieron
invariables -y que respondían más a la intención de realizar profundas reformas estructu-
rales que a presentar indicadores satisfactorios de "buen desempeño económico"-, con ob-
jetivos de corto plazo que eran sometidos a cambios de rumbo de acuerdo con las
necesidades coyunturales. 61 Según Túrolo, Estrada había sido "partidario, inicialmente, del desarrollismo (y) se había
orientado hacia la concepción liberal pocos años antes de incorporarse en el equipo econó-

66 67
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

Entre fines de 1977 y principios de 1978 se inició un proceso de impara- estas Comandancias se había cristalizado una elite de "señores de la gue-
bleacürriálát1511 de. poder en manos de Martínez de Hoz, revelando que den- rra" 63, que durante el Proceso encabezó las operaciones "antisubversivas", in-
tro de la estructura de tareas del régimen, la política económica se estaba tegrada por los generales Carlos Guillermo Suárez Mason, comandante del
convirtiendo en el tema prioritario. Posteriormente, el nombramiento de Vi- Cuerpo I, Ramón Genaro Díaz Bessone, comandante del Cuerpo II, Luciano
dela como presidente para un segundo período ampliaría el margen de ma- Benjamín Menéndez, comandante del Cuerpo III, Santiago Omar Riveros, co-
niobra deriii-ifitsTfo, quédu—rante 1978 se lanzaría aún con más fuerza en pos mandante de Institutos Militares y Osvaldo Azpitarte, comandante del Cuer-
de una irreversible transformación de la economía -y la sociedad- argentinas. po V, y sus 2° comandantes y jefes de Estado Mayor 64.
Predominantemente del arma de artillería -y sólo en segundo lugar de ca-
ballería65-, y pertenecientes a la promoción 74 del Colegio Militar, varios de
III. El Ministerio de Planeamiento y los artífices del Proyecto Nacional estos generales "duros" habían participado en la revuelta antiperonista de
1951, en la Revolución Libertadora en 1955 y en el bando "colorado" durante
Lo que en estos momentos no está permitido es la política de partido,
los enfrentamientos de principios de los sesenta. Si bien durante el Proceso
pero nosotros entendemos que estamos haciendo política (...)
en el sentido eminente de esta expresión. estuvieron involu . • • • u. - esivas,...varios, de ellos ha-
General Díaz Bessone, La Nación, 19 de noviembre de 1977 bían 2enelasád9ATp9 19111es_eargos en el enmPlejo militar-indus-
trial y en el Comando de Institutos Militares -que subordina a todos los
Dado que dentro de la estructura de tareas del régimen militar la "lucha
antisubversiva"
. se encontraba dentro de las más altas prioridades, durante es-
ta etapael poder de los comandantes de los Cuerpos de Ejército fue primor- 63 Esta designación responde a que estos comandantes eran depositarios de un poder fun-
' el sd tercer gobierno peronista, al frente de
Ya.-durante las postrimerías damentalmente territorial, basado en el desempeño de las tareas "operativas" contra la
"subversión", dentro de las cuales tenían las más altas responsabilidades, gozando al mis-
mo tiempo de un elevado nivel de autonomía.
64 Entre estos subjefes se encontraban Acdel Vilas, Femando Santiago y Carlos Dalla Tea,
compañeros de la promoción 75 del Colegio Militar, y Jorge Olivera Royere. Vilas, del arma
mico en 1976 (...) el suyo no fue un liberalismo meramente teórico (...) estaba convencido de infantería, llamado también el "general peronista", se había desempeñado desde diciem-
de que la única solución para los problemas del país era la liberalización de la economía (...) bre de 1975 como 2° comandante del Cuerpo V, cargo desde el cual había tenido a su car-
la convicción intelectual de Estrada y del equipo que éste formó dentro del propio equipo go el Operativo Independencia. Santiago, del arma de artillería, se había nucleado en tomo
económico -un grupo pequeño, pero homogéneo y extraordinariamente convencido de sus del desarrollismo de la revista Estrategia, dirigida por el general Guglialmelli, al igual que
ideas- no participaba del gradualismo, al que sí adhirió Martínez de Hoz" (Túrolo, 1996: Azpitarte; entre 1975 y 1976 se había desempeñado como 2° comandante de Institutos Mi-
225). Este "equipo dentro del equipo" estaba integrado por Juan Dumas -secretario de Ne- litares, entre 1976 y 1977 como 2° comandante del Cuerpo III, y desde febrero de 1978 co-
gociaciones Internacionales-, Héctor Legarre -subsecretario General-, Martín Braun Lasala mo director nacional de Gendarmería, para pasar a retiro en noviembre de 1979. Dalla Tea,
-subsecretario de Precios y Abastecimientos-, Hugo Miguens -titular de Lealtad Comercial- del arma de artillería, había militado en el populismo de los generales Carcagno y Cesio,

c 62
y Alberto Grimoldi -subsecretario de Comercio Exterior y luego secretario de Industria-, inspirado en el auge de las corrientes peruanistas dentro del Ejército. Finalmente, Olivera
entre otros. Royere, que pertenecía a la promoción 74 y al arma de comunicaciones, se desempeñaría co-
Durante el Proceso, y bajo la influencia de la Doctrina de Seguridad Nacional, a partir de mo 2° comandante del Cuerpo de Ejército I como subordinado de Suárez Mason, y luego
la división territorial de los Cuerpos de Ejército se establecieron las Zonas que organizaban como secretario general del Estado Mayor; en mayo de 1977 tendría a su cargo la redacción
la "masacre represiva". El Comando de Zona 1 estaba a cargo del Cuerpo de Ejército I, con del Plan Nueva República, plan político de características similares al Proyecto Nacional, pa-
asiento en la Capital Federal y jurisdicción sobre esta última y las provincias de Buenos Ai- ra pasar a retiro en agosto del mismo año.
res y La Pampa; el Comando de Zona 2 estaba a cargo del Cuerpo de Ejército II, con asien- 65 En este punto no coincidimos con la caracterización de Novaro y Palermo (2003), que
to en Rosario y jurisdicción sobre las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, identifican a estos "duros" como participantes del bando "azul", sosteniendo asimismo que
Formosa y Misiones; el Comando de Zona 3 estaba a cargo del Cuerpo de Ejército III, con los "blandos" -o "politicistas"- por ser de infantería, habrían sido "colorados". Los "duros"
asiento en la ciudad de Córdoba y jurisdicción sobre las provincias de Córdoba, San Luis, no eran predominantemente de caballería, sino de artillería, y tanto los "señores de la gue-
Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy; el Co- rra" como los integrantes de la fracción "politicista" habían militado en el bando "colora-
mando de Zona 4 estaba a cargo del Comando de Institutos Militares, con asiento en Cam- do", participación que ha sido constatada por Fraga (1988) entre otros. Riveros, Azpitarte y
po de Mayo y jurisdicción sobre los partidos bonaerenses de Escobar, General Sarmiento, Díaz Bessone, del arma de artillería, habían sido compañeros de la promoción 74 del Cole-
General San Martín, Pilar, San Fernando, Tigre, 3 de Febrero y Vicente López; por último, el gio Militar, mientras que Suárez Mason y Menéndez, ambos de caballería, pertenecían a las
Comando de Zona 5 estaba a cargo del Cuerpo de Ejército V, con asiento en Bahía Blanca y Promociones 73 y 74 respectivamente. Tanto Riveros como Suárez Mason habían participa-
jurisdicción sobre el sector sur de la provincia de Buenos Aires, y las provincias de Río Ne- do en la revuelta antiperonista de 1951, en la Revolución Libertadora y en el bando "colo-
gro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego (Mittelbach y Mittelbach, 2000). rado"; Azpitarte había participado al menos en 1951 y 1955, y Díaz Bessone en 1962.

68 69
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

organismos militares de formación y perfeccionamiento- 66, lo que los llevaba gimen, el Proyecto Nacional70.
a defender posiciones desarrollistas -cercanas a las de los "burócratas" al freh- "--Wsrimitirénsobretritirritnente creación del Ministerio provocaron la reac-
te del aparato estatal-67. Al mismo tiempo, su profundo anticomunismo y an- ción de la opinión pública liberal, que advertía que tras el concepto mismo de
tiperonismo y sus concepciones corporativistas llevaban a estos 'duros" a "planeamiento" se ocultaban las distintas -y a su entender, nefastas- versiones
. del desarrollismo vernáculo. Alsogaray sostenía que se trataba de "un contra-
rechazar cualquier posibilidad de acercamiento con las organizaciones políti-
cas y sindicales. Así, sus concepciones económicas y sus posiciones políticas sentido total porque el gobierno, al querer implantar el sistema de libre em-
los llevaron a ejercer dós resistencias: una contra el liberalismo "antiestatista" presa privada a través del Ministerio de Economía, estaría siguiendo un rumbo
del equipo económico y otra contra la fracción "politicista" del Ejército 68 . determinado y al orientarse hacia la economía planificada al crear el Ministe-
Hacia fines de 1976 el régimen perseguía dos objetivos: la profundiza- rio de Planeamiento estaría siguiendo un rumbo totalmente opuesto" (La Opi-
ción de la "lucha antisubversiva" y la consolidación del plan económico, lo nión, 2/11/1976; cit. en Sidicaro, 1996: 17). Era evidente que la creación de la
que llevó a la cristalización de una coyuntural -aunque sólida- coinciden- pueva cartera contradecía varios de los principios declarados centrales por el
cia entre los imperativos de aislamiento impuestos por la política económi- régimen. En primer lugar, conspiraba contra el propósito de raciónalización de
ca y las prioridades de la masacre ejecutada por los comandantes de Cuerpo "Vadministración pública, ya que suponía una importante proliferación de or-
31,sus subordinados. La necesidad de entregar a los "señores de la guerra" IITitSTrI6s .-S-etiét-arías, Subsecretarías, etc.- y personal 71 . En segundo lugar, y
mayores cuotas de poder en retribución por los avances en la "masacre re-
presiva", y la de progresar en la elaboración de la propuesta política del go-
bierno autoritario, llevó al régimen a involucrarse, el 29 de septiembre de gobierno de Lanusse había sido designado en la Secretaría de Estado de Planeamiento y Ac-
1976, por Ley N° 21.431 en, la creación de un Ministerio de Planeamiento. ción de Gobierno, que absorbía las funciones del CONADE, el CONASE y el CONACyT. Asi-
La nueva cartera, se anunciaba, estaría a cargo del general Ramón Genaro mismo, era uno de los creadores de la "Fundación Argentina Año 2000" y los Centros de
Estudios Prospectivos, integrados por un equipo multidisciplinario de civiles y oficiales reti-
Díaz Bessone69, y su principal función sería redactar el plan político del ré- rados, que había editado en 1973 el Proyecto Nacional Argentina Año 2000 (Quiroga, 1994).
-, Varios de los miembros de la Fundación acompañarían a Díaz Bessone en la nueva cartera.
70 Recordemos que en enero de 1977 las Fuerzas Armadas habían intentado avanzar en este
aspecto publicando las Bases para la intervención de las Fuerzas Armadas en el proceso nado-
nal. Previamente a las Bases... había circulado asimismo, pero en forma restringida, un docu-
66 Riveros, graduado como oficial ingeniero militar, se había desempeñado como director mento elaborado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, general Ibérico Saint Jean,
de la Escuela Superior Técnica durante la Comandancia de Carcagno, y durante las Coman- juntamente con sus asesores Alberto Rodríguez Varela, James Smart y Jorge Aguado, Este plan,
dancias de Anaya y Laplane como director de Producción y luego vicepresidente de la Di- de octubre de 1976, se titulaba Un nuevo ciclo histórico ~tipo: del Proceso de Reorgani-
rección General de Fabricaciones Militares. Azpitarte había militado en el nacionalismo iiain NiCTOnaTiTalerceralte'rxibralinearieZspira una estrategia nacional En él, don-
durante la Comandancia de Lanusse, incorporándose al núcleo de oficiales agrupado alre- e r IffitaireVitténteg `dé Ta`I'fraCdories Más elitistas del régiMen 'anté la
dedor de Estrategia, y durante la Comandancia de Anaya había sido director de la Escuela necesidad de elaborar un plan político, se advertía que "El tema central al que deberá respon-
Superior de Guerra y 2° comandante de Institutos Militares durante la Jefatura de Laplane. der el nuevo proyecto político es el de la vertebración de una nueva dase dirigente (...) inequí-
Suárez Mason había sido director de la Escuela de Caballería en 1972, 2° comandante de vocamente identificada con la heredad tradicional y dispuesta a resistir hasta la victoria a la
Institutos Militares durante la Jefatura de Anaya y jefe de Inteligencia del Estado Mayor -su agresión marxista populista (...) Por lo tanto las FEAA. deberán evitar simultáneamente: el ais-
carrera culminará como presidente de Menéndez había cumplido servicios en el Co- lamiento respecto de la civilidad; la tentación del 'pacto' con la dirigenda civil preexistente (...)
legio Militar de la Nación y en la Escuela Superior de Guerra. Finalmente, Díaz Bessone ha- Por otra parte, los partidos perderán el monopolio de la representación en la sociedad y de la
bía actuado durante la Revolución Argentina primero en la Secretaría de Seguridad y luego conducción del Estado (...) La representación de los intereses tendrá su ámbito propio en el
en la Secretaría de Estado de Planeamiento y Acción de Gobierno. Consejo de la República (donde) las FF.AA. participarán (...) como custodios de los intereses
67 Si bien resulta particularmente notable la ausencia de trabajos que intenten analizar a específicos de la seguridad y el potencial de la Nación, disponiendo de un poder de veto res -
estos "duros" por fuera de las funciones meramente represivas, la recuperación de sus tra-
yectorias profesionales permite ubicarlos más certeramente dentro de la interna militar y
a cto de iniciativas en que estimen vulnerados dichos intereses" (Un nuevo ciclo...).
La nueva cartera estaría conformada por dos Secretarías -la de Planeamiento, a cargo del
explicar, entre otros aspectos, sus posiciones económicas. En este trabajo hemos identifica- coronel Juan Carlos Duret, y la de Proyecto Nacional, a cargo del mismo Díaz Bessone- y
do su cercanía con los que hemos llamado "burócratas", sin dudas una de las fracciones nueve Subsecretarías, al frente de las cuales se encontraban varios ingenieros, economistas
menos trabajadas para el período, que será analizada en el Capítulo 2. Y oficiales retirados. La dotación total de personal sería apreciada inicialmente por el mis-
68 Trabajaremos más profundamente las diferencias entre las fracciones "dura" y "politi- mo ministro en 600 personas (La Nación, 24/11/1976). Tiempo después Laidlaw, su suce-
cista" del Ejército en el Capítulo 3. sor, hablaría de unos 890 empleados, que luego se habrían reducido a 500 durante su
69 La designación de Díaz Bessone no era casual. Durante el gobierno de Onganía se había gestión (La Nación, 27/4/1978). Oszlak (1984) estima estos números en un total inicial de
desempeñado en la Secretaría de Seguridad, dedicada a la planificación estatal, y durante el 1200 empleados, redimensionados a unos 450 en 1982.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

dado que a la nueva dependencia se le otorgaba el carácter


. de un "superminis- 1.3. Servir de base para la consulta y la recepción de aportes de la
terio'qife debía centralizar y coordinar las actividades de las carteras restantes, comunidad a través de sus figuras y entidades más representativas
amenazaba con restarle autonomía a sus pares y con contraponerse asimismo y calificadas (...)
1.4. Predisponer las condiciones para el consenso y la adhesión
con el "superministerio" de Economía. En tercer lugar, la idea misma de plani- activa al Proyecto".
ficación estatal, que asignaba al Estado la capacidad de fijar metas económicas (Proyecto Nacional, Ministerio de Planeamiento, 25/5/1977: 3.)
y políticas, entraba en flagrante contradicción con la "filosofía económica" del
Proceso 72 . Finalmente, entre las atribuciones del nuevo ministro se encontra- El Proyecto Nacional buscaba fundamentar el proyecto político del régi-
ba la de reemplazar al presidente en caso de ausentarse éste del país -con la co- men militar a partir de principios de naturaleza ético-filosófica y de elemen-
rrespondiente merma del poder del ministro del Interior- y de asesorarlo -lo tos teóricos frecuentemente utilizados en las ciencias sociales contemporáneas
que le entregaba a los "duros" acceso directo al presidente-, al tiempo que sus (Sidicaro, 1996). El texto señalaba que la decadencia argentina se explicaba
posiciones políticas eran radicalmente contrarias a las de los miembros de la por la ausencia de una gran política nacional, cuya única expresión se había
Secretaría General de la Presidencia. eclipsado junto con la "Generación del Ochenta". De allí que la larga crisis ar-
A pesar de estas contradicciones, voceros del régimen destacaban que la gentina sólo pudiera ser superada por una "nueva generación del Ochenta",
creación del Ministerio respondía a la necesidad de elaborar un Proyecto Nacio- que emprendiera la fundación de una "Nueva República"; paradójicamente,
nal que estableciera las políticas fundamentales para el mediano y largo plazo. dentro del imaginario de los artífices del Proyecto Nacional convivían tanto
A diferencia de las carteras restantes, de carácter "técnico", las tareas del nuevo componentes del más rancio liberalismo conservador como del nacionalismo
Ministerio, se sostenía, eran de carácter "creativo" o "político". Los objetivos per- " más corporativista. El orden deseado debía consistir, a nivel económico, en
seguidos se explicitaban en las primeras páginas del Proyecto Nacional: una "modernización" estructural concretada mediante una activa presencia es-
tatal, que apuntara, a través de una concepción nacionalista y desarrollista, a
"De acuerdo con las disposiciones de la Ley N°21431 de creación
del Ministerio de Planeamiento y su Decreto Orgánico "a) preservar el poder de decisión nacional frente a la acción de los
N°2594/76 (Anexo IV), competen a dicho Ministerio las misiones países desarrollados y las empresas transnacionales (...); d) fijar cri-
de elaborar y actualizar el proyecto Nacional, con el sentido de terios y pautas de promoción sectorial y regional. (...); f) Establecer
proposición de una empresa r un destino para la nación, acorde y mantener una política de distribución del ingreso y de precios re-
con su perfil humano y su entidad histórica El presente do- lativos (...); g) Delinear y ejecutar un plan de inversiones públicas
cumento también llena otras necesidades operativas para la for- acorde con los criterios de orientación y eficiencia, fijados confor-
mulación del Proyecto Nacional. me a los principios éstablecidos; h) Adecuar el accionar del capital
1.1. Someter los lineamientos generales de su encuadre concep- extranjero y de las empresas transnacionales a los reales intereses y
tual, los objetivos y los cursos de acción propuestos para su logro, prioridades de la economía argentina". (Proyecto Nacional: 310)
a la consideración de la Junta Militar.
1.2. Rermitir_,definir la "Etapa Fundacional" en su verdadero al- "Ejercer a través del Estado, en cuanto gerente del bien común, el
cance, y posibilitar las correcciones necesarias en materia de orga- principio de subsidiariedad; una actividad de supervisión, promo-
nización del Poder Político, ejercido por las Fuerzas Armadas, a ción y ordenamiento; de coordinación y arbitraje de los grupos in-
fin de asegurar la conveniente estabilidad, cohesión y continui- termedios y de sectores, mediante: 1) La orientación de la actividad
dad, más allá de lo personal. (...) El objetivo real es la articulación económica: -Fijando reglas de juego claras y estables. -Promovien-
de un nuevo sistema político apto para realizar y hacer irreversi- do la difusión de la propiedad privada (...) Esto excluye las concen-
bles los logros de la intervención militar. traciones monopólicas sean privadas o estatales. -Desarrollando la
infraestructura necesaria (...). -Asegurando el normal funciona-
miento de los mecanismos de mercado (...)" (op. cit.: 339).

72 Para un análisis detallado de las contradicciones ideológicas entre el Proyecto Nacional A nivel político, el Proyecto Nacional encontraba su antecedente más cer-
y el proyecto Videla-Martínez de lloz, consultar Quiroga (1994) y Sidicaro (1996), entre c,anoeneiciorp-Oritivismo del onganiato. En primer lugar, recuperaba la su-
otros.

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El Proceso en su laberinto
Paula Canelo

alcanzado ya las condiciones para la Nueva República" (La Nación,


cesión por etapas entre el planeamiento, la consulta y la_decisión 73 : el pla-
6/9/1977).
neamiento consistía en el diseño de un plan general -el Proyecto Nacional-
Hasta aquí, los apetitos políticos del Proyecto Nacional eran coherentes
tarea del nuevo Ministerio -órgano que reunía las funciones de planeamien- con el aislamiento social requerido por el plan económico y con los objeti-
to con las consultivas, antaño ejercidas por el triángulo conformado por el vos de la "masacre represiva" que llevaban adelante los- "señores de la gue-
Consejo Nacional de Seguridad (CONASE), el Consejo Nacional de Defen- rra". Estos últimos parecían estar ampliamente consustanciados con las
sa (CONADE) y el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (CONACYT)-, la
propuestas de Planeamiento, apoyo que se manifestaba en un documento de
posterior consulta implicaba el "intercambio de opiniones con los argenti-
"mayo de 1977, el Plan Nu2va República, elaborado por el general Jorge Oli-
nos, con sus instituciones, con los organismos del Estado y naturalmente vera Royere, ex 2° comandante del Cuerpo I y ahora secretario general del Es-
con las propias Fuerzas Armadas (...) con excepción de los que han sido juz-
tado Mayor del Ejército 75 . Además de ofrecer un diagnóstico de la situación
gados por corruptos y subversivos" (La Nación, 12/8/1977) 74, y la decisión
al 24 de marzo de 1977 donde se destacaba la "imprecisión en la definición
descansaba finalmente en la Junta Militar. En segundo lugar, el documento del poder", la "situación social comprimida a límites máximos", el "riesgo
revelaba un significativo desprecio por la representación política partidaria
de aislamiento político-social" del régimen, la "cohesión institucional con
-que "no debía ejercer el monopolio de la democracia"-, y le concedía una alto grado de indefinición político-ideológica" y la "ineficiencia de algunos
extrema importancia a los "cuerpos intermedios" o "asociaciones interme- militares en el ejercicio de la función pública", el Plan coincidía con la pré-
dias" cuya actuación debía ser "encuadrada" con "clara y precisa legislación"
dica desarrollista del Proyecto Nacional cuando proponía "encarar por el
(Proyecto Nacional: 333). Por último, la marca,del onganiato se revelaba en
sector público el incremento de la infraestructura requerida para el desarro-
los largos plazos temporales previstos: "el tiempo mínimo para lograr dicha
llo" y el "desarrollo de industrias básicas" y "polos de desarrollo" en el inte-
recuperación (...) puede fijárselo (...) en doce años" (op. cit.: 354); "(se) pre-
por del país, al tiempo que recomendaba "no sobrepasar los índices
vé la iniciación, en 1986, de una etapa de transición, con la incorporación normales de desocupación" y avanzar en los objetivos económicos "con el
crecléiné-dé-Civiles, hasta llegar al año indicado, de 1991, en que se habrían
menor costo social posible". También sostenía que "un cambio realmente
profundo y renovador sólo podrá efectuarse y consolidarse en un período
que no podrá ser menor a los 12/15 años" (Plan Nueva República: 3 y ss.).
73 Desarrollo, seguridad y planeamiento, conceptos indisolublemente unidos en el idea- Sin embargo, los imperativos políticos del gobierno militar se modifica-
rio de la Revolución Argentina, habían sido los ejes a partir de los cuales se había intenta- rían muy pronto para determinar, en diciembre de 1977, el fin de la expe-
. do rediseñar el Estado durante el gobierno dé Onganía. A nivel organizativo, se había riericia de Planeamiento y el inicio de un proceso de decadencia de los
buscadoIa constitución de una estructura piramidal -como regimientos dentro de una di-
visión- que imbricara tres sistemas: el planeamiento, la consulta y la decisión. A nivel ins- "duros" dentro de la estructura de poder. En el plano externo, tras el viraje en
titucional, el Sistema Nacional de Planeamiento y Acción para la Seguridad Nacional se la política de derechos humanos de los Estados Unidos auspiciado por la fla-
había dividido en tres planos: en el del planeamiento y la acción, se había creado el CO-
NADE; en el de la integración de la seguridad con el desarrollo el CONASE; y en del pla- mante administración demócrata de James Carter, los temores del régimen
neamiento tecnológico el CONACYT (Rouquié, 1981). Esta preponderancia de la hacia posibles sanciones internacionales por el empleo del terrorismo esta-
planificación respondía en buena medida a la influencia que alcanzaban por entonces las
teorías difundidas por los expertos de las organizaciones internacionales, que identifica-
ban a la correcta planificación de la acción de gobierno como una de las claves del éxito de
una gestión, y a la experiencia pionera -1966- del gobierno brasileño en establecer un Mi-
nisterio de Planeamiento, considerado el pilar de su "milagro económico".
74 La consulta se iniciaría con la formación de cuatro comisiones: del Área Educativa, la deno-
minada "sector universitario", con participación de rectores de las universidades nacionales y 75 No coincidimos con Seoane y Muleiro cuando afirman que este plan habría sido avala-
privadas, entre otros; y del Área Economía, las correspondientes al "sector agropecuario", "sec- do por el general Viola (véase Seoane y Muleiro, 2001: 294). El contenido del Plan Nueva
tor industrial" y "sector comercial", de las que participarían, respectivamente, dirigentes de las República coincide con los principios defendidos por entonces por los "duros", y los ante-
corporaciones agrarias -Confederación Intercooperativa Agropecuaria, Sociedad Rural Argen- cedentes profesionales y el perfil público de Olivera Royere lo acercan significativamente a
tina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina, etc.-, industriales - los "señores de la guerra", más concretamente a Suárez Mason, a quien no sólo había
empresarios del Interior, Movimiento de Unidad Industrial, Movimiento Industrial Argentino, acompañado desde diciembre de 1975 como 2° comandante del 1 Cuerpo, sino a quien
etc.- y de servidos -Bolsa de Cereales, Bolsa de Comercio, Cámara Argentina de Comercio, ahora debía su cargo al frente de la Secretaría General del Estado Mayor.
banca nacional y cooperativa, etc.-. (La Nación, 26/8 y 6/9/1977).

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

tal, comenzarían a ganar importancia en la agenda gubernamental 76. En el el seno del Ejército. Si bien los "duros" le habían otorgado su apoyo median-
plano interno, la ambiciosa propuesta de Díaz Bessone comenzaría a girar te-el-Plarrispáb7Tei-las Secretarías de los Comandos en Jefe de las
en el vacío al menos por dos razones. distintas Fuerzas castigaron duramente las propuestas de Planeamiento en
Por un lado, la intención de que Planeamiento operara como un "primer un documento reservado denominado Crítica al Proyecto Nacional, donde
ministerio", no podría superar el hecho de que, hacia fines de 1977, el verda- se sostenía que era "conveniente someter a la Junta Militar tres o cuatro mo-
dero poder pasaba por Economía, único "superministerio" del régimen, y que delos de país para su análisis y selección. Debiera incluir alternativas respec-
dicho privilegio sólo podía ser compartido, en todo caso, por el Ministerio del to a las estrategias en campos prioritarios, a los tiempos probables que
Interior. Así, mientras Díaz Bessone presentaba su renuncia a la Junta Militar, demandará y a los costos sociales y políticos (...) No se identifica claramen-
la prensa informaba que "la decisión del Ministro de Planeamiento fue con- te el modelo económico y el esquema de crecimiento a adoptar (...) No tie-
secuencia de disímiles apreciaciones entre su cartera y la de Economía sobre ne (articulación política), ya que considera la Institucionalización
el tratamiento de algunas cuestiones vinculadas directamente con el área que exclusivamente en lo referido a las FFAA (JM-PEN). No tiene una sustenta-
conduce el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz (...) la consideración de algunos ción política visualizable". (Crítica al Proyecto Nacional. Secretarías de los
temas referidos a la futura estructura económica nacional, crearon (...) una fi- Comandos en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, 1977.)
sura que se fue ampliando con el tiempo" (La Nación, 31/12/1977). La Na- Asimismo, el Plan Nueva República había sido ásperamente criticado por
ción señalaba además que, continuando con la ya tradicional dinámica los "politicistas" de la Secretaría General de la Presidencia, en un trabajo re-
institucional del régimen, la sanción de la "Ley de Planeamiento" había sido servado titulado Comentario sobre el Documento "Plan Nueva República'.
bloqueada por el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Economía, quedando vir- En él se afirmaba, en relación con el plan de los "duros", que "el mismo no
tüalmente "congelada" (La Nación, 3/1/1978) 77 . constituye un aporte suficiente respecto a los lineamientos que exige el Pro-
Por otro lado, y a pesar de la defensa del Proyecto Nacional que había ceso para concretar una nueva síntesis histórica a través de la convergencia
realizado la Junta Militar 78, éste no despertó grandes pasiones, ni siquiera en cívico-militar. Tal aserto se funda en los siguientes criterios: a) Su desarrollo
no contempla la idea de SíNrrEsis, concepto del cual ni se hace mención. b)
Constituye un conjunto de aspiraciones que, sin una sistematización sufi-
ciente, no alcanzan a conformar ni un programa de gobierno ni un plan de
76 Carter había asumido la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero de 1977 y en acción política (...) c) Se evidencia falta de unidad conceptual (...) e) De tal
agosto se había realizado la primera de las tres visitas a la Argentina de Patricia Derian, sub-
secretaria de Asuntos Humanitarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos y modo, se observan algunas contradicciones y se advierten conceptos cuyo
posterior testigo en el Juicio a las Juntas. En septiembre Videla había viajado a Washington sentido merece una mayor aclaración y precisión". (Comentario sobre el Do-
para reunirse con Carter y varios presidentes latinoamericanos, desarrollando la tesis de la cumento "Plan Nueva República': 3-4, énfasis y subrayado en el original.)
"guerra sucia", mientras que en diciembre se había iniciado un proceso de progresivo des-
mantelamiento de los principales centros clandestinos de detención (Seoane y Muleiro, Así, en un contexto de modificación de la política de derechos humanos
2001). Estos temas serán desarrollados en el apartado IV del Capítulo 2. de los Estados Unidos, de profundización del poder de Economía y de ausen-
77 Según La Nación "la iniciativa habría llegado a la Presidencia con el visto bueno de los
restantes ministerios, pero no con la firma del titular de la cartera de Economía (...) A ello cia de apoyos sólidos dentro de las Fuerzas, el destino de la experiencia de Pla-
se habría sumado también la opinión contraria del Poder Ejecutivo, por entenderse (...)
que la Ley Nacional de Planeamiento, tal cual estaba proyectada, convertía prácticamente
a la cartera de Planeamiento en una especie de 'superministerio', que invadía jurisdiccio-
nes y, además, porque en la práctica iba a dificultar el normal desenvolvimiento de las
actividades en los distintos ámbitos del Estado" (La Nación, 3/1/1978). Para una recons- criticaba duramente al Proyecto Nacional -afirmando que "la Junta Militar (...) no ha es-
trucción de las versiones entregadas por la prensa alrededor de la renuncia de Díaz Besso- tado en uno de sus días más felices al convertir 'en general' en documento de Estado a un
ne, véase Quiroga (1994). trabajo en el cual campean muchos conceptos rutinarios y otros expuestos confusamente,
78 En julio de 1977, Massera sostenía en la cena de camaradería que "estamos fundando sin contar con los que son políticamente riesgosos" frente a lo cual, la Junta habría resuel-
otra vez la Patria, cuya expresión es el Proyecto Nacional, que transparenta la vocación hu- to -según consta en las Actas Secretas de la reunión del 18 de octubre de 1977 reproduci-
manística inmanente en nuestra sociedad" (La Nación, 8/7/1977). Agosti afirmaba que "el das en Vázquez (1985)-, "que el secretario general de turno de la Junta Militar conversará
objetivo de fondo es superar los factores causales de los problemas argentinos, restablecer con el director del diario y le expresará el desagrado de la Junta (...) El señor Ministro de
la confianza en el país y su futuro y dar vida a un Proyecto Nacional entendido como des- Planeamiento invitará al señor director del diario para esclarecer el contenido del editorial"
tino para la Nación" (La Nación, 11/8/1977). En Septiembre, un Editorial de La Nación (Sidicaro, 1993: 413.)

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

neamiento fue el olvido 79. Su final iniciaría el ocaso lento pero implacable de tivos "correctivos" de experiencias autoritarias anteriores para internarse en
los "duros": si bien habían sido sometidos por el poder de Economía, serían objetivos de índole "refundacional". Pero fue recién con el Proceso que se es-
pasados a retiro recién hacia fines de 1979, por lo que conservarían durante tableció la "pauta intervencionista" típica de la Doctrina que compromete-
algún tiempo un significativo poder de veto sobre los avances de sus contrin- ría a las Fuerzas Armadas qua instituciones en la gestión de gobierno: las
cantes "politicistas" en la interna del Ejército80. mismas emprendieron una vertiginosa militarización del aparato estatal, a
; partir de un novedoso modelo institucional 82.
El primer rasgo de este modelo era el reparto tripartito del poder. Con ex-
IV. Massera y las ambiciones institucionales de la Armada cepción de los cargos municipales, que quedaban en su mayoría en manos
de civiles afines, las intervenciones a los medios de comunicación, los sindi-
"El poder es una experiencia imborrable. catos, las obras sociales, las organizaciones empresarias y los directorios de
Yo había oido decir que el poder aísla, empresas públicas fueron repartidas "equitativamente" entre las tres Fuerzas;
pero sólo viviéndolo se sabe hasta qué punto
el poder es un pacto con la soledad,
la mitad de las gobernaciones quedó en manos del Ejército y la otra mitad se
aunque yo traté permanentemente de romperlo repartió en partes iguales entre la Armada y la Fuerza Aérea; mientras que la
cada vez que pude". organización y el ejercicio del poder represivo también fueron comparti-
Almirante Massera, La Nación, 17 de septiembre de 1978. mentados según este criterio tripartito. En cuanto al Poder Ejecutivo, mien-
tras que las carteras del gabinete -con la excepción de Educación y
Tras décadas de adoctrinamiento de las Fuerzas Armadas argentinas en Economía, que eran asignadas a civiles- eran repartidas según un criterio de
los postulados de la Doctrina de Seguridad Nacional, el Proceso de Reorga- dos para cada Fuerza83 , la Presidencia quedaba, de acuerdo con las necesi-
nización Nacional marcó el desenvolvimiento pleno de sus tres principios dades de la "situación de excepción", en manos del Ejército 84 .
básicos: una concepción específica de la guerra y del enemigo militar, una El segundo rasgo del modelo era la preponderancia de la Junta Militar
determinada concepción de la Nación y una particular relación entre las por sobre el Presidente. Según los Documentos BáSicos del Proceso85, la Jun-
Fuerzas Armadas y el sistema político, denominada "pauta intervencionista" ta Militar, "órgano supremo de la Nación", definía las funciones y el funcio-
(López, 1986), que supone el involucramiento total de las mismas en la ges- namiento de los tres niveles superiores de gobierno, designaba al presidente
tión de gobierno. Ya durante la Revolución Argentina la influencia de la -requiriendo unanimidad de sus tres integrantes y que se tratara, además, de
Doctrina había ido marcando la creciente participación de las Fuerzas Arma-
das en la estructura y las responsabilidades del gobierno 81 , con el propósito
de permanecer de manera prolongada en el poder, desplazando los impera- debido aceptar una estrecha tutela de la Junta Militar y la seudoparlamentarización de su go-
bierno con una creciente participación de las Fuerzas Armadas, mientras que finalmente La-
nusse, como presidente, había oficiado en rigor como presidente de la Junta (López, 1986).
79 El 24 de enero de 1978 asumía como nuevo ministro de Planeamiento el general Julio 82 Sobre los rasgos centrales de este modelo institucional, consultar entre otros, Acuña y
Laidlaw, saliente secretario de Inteligencia del Estado, que mantendría un bajo perfil pú- Smulovitz (1995), Castiglione (1992) y Novaro y Palermo (2003).
blico, a diferencia de su antecesor. En noviembre del mismo año se tomaría una resolución 83 En el gabinete inicial al Ejército le correspondían los Ministerios de Trabajo e Interior -a
definitiva: convertir a Planeamienlo en una Secretaría dependiente de la Presidencia de la cargo de los generales Horacio Tomás Liendo y Albano Harguindeguy respectivamente-, a
Nación. A su frente quedaría, hasta fines del gobierno militar, el brigadier José Miret, y Pla-- la Armada los de Relaciones Exteriores y Bienestar Social -a cargo de los contralmirantes Cé-
neamitoclbrí edaiónlgusyvarioetd,pnucr- sar Guzzetti y Julio Bardi-, y a la Fuerza Aérea los de Defensa y Justicia -en manos del bri-
peraría la importancia que había mantenido entre 1976 y 1977. Sobre la trayectoria gadier mayor (RE) lose María Klix y el brigadier auditor Julio Amaldo Gómez-.
posterior de Díaz Bessone como presidente del Círculo Militar y su enfrentamiento con el 84 Dada la primacía que en este reparto conservaba el Ejército, autores como Quiroga
general Balza durante la década del noventa, consúltese Canelo (2006a). 1994) califican a esta distribución del poder de "compartida" y no "tripartita".
°C) En este sentido, disentimos con Yannuzzi (1996) cuando sostiene que la caída de Díaz Bes- 5 Con esta denominación se hace referencia a la Proclama, al Acta fijando el propósito y
sone habría implicado un triunfo de la fracción "politicista", ya que los "duros" lograron con- los objetivos básicos para el Proceso de Reorganizacion Nacional, a las Bases para la Inter-
servar un importante poder de veto que les permitiría incidir significativamente en la propuesta vención de las FFAA, a los Propósitos y Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización
política final del Ejército, tal como analizaremos en el apartado V del presente Capítulo. Nacional, al Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, al Reglamento para el
° 1 El involucramiento institucional había aumentado a lo largo de las tres presidencias de di- funcionamiento de la Junta Militar (IM), Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y Comisión de
cho régimen: mientras que Onganía había intentado gobernar con la Junta y las Fuerzas Ar- Asesoramiento Legislativo (CAL) (Ley N°21.256), y a la suspensión parcial de la vigencia
madas al margen, centralizando las decisiones en el Poder Ejecutivo, Levingston había del artículo 23 de la Constitución Nacional.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

un oficial superior retirado- y a los miembros de la CAL, controlaba su ac- de neutralizar el tradicional antiperonismo de la Armada argentina, seleccio-
tuación, se reservaba el derecho de destituirlos, y absorbía varias funciones nando para ello a un oficial en ascenso, llamado Emilio Eduardo Massera,
que según la Constitución Nacional le correspondían al Ejecutivo y al Legis- cuyas ambiciones políticas y erráticas orientaciones ideológicas lo volvían
lativo -el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, las funciones militares y un interlocutor conveniente, proyectándolo velozmente hacia la Comandan-
de guerra y la declaración del estado de sitio, y la designación de los miem- cia de la Fuerza86 .
bros de la Corte Suprema y de otros altos funcionarios-. Un rasgo novedoso A partir de 1976, la Armada intentaría recuperar el protagonismo perdido,
en relación con otros regímenes autoritarios era que los comandantes se re- alineada tras la conducción de un almirante muy particular, portador de un
servaban las decisiones sobre los nombramientos en las Fuerzas Armadas, ambicioso proyecto político de carácter estrictamente personal 87 . Las ambi-
conservando así una herramienta decisiva en el manejo político del personal ciones institucionales de la Marina coincidieron así, próvidencialmente, con
militar; asimismo, el presidente de la Nación no podía ser, al mismo tiem- las del propio Massera, que contaba con sólidos apoyos dentro de los altos
po, miembro de la Junta (Novaro y Palermo, 2003). mandos de la Fuerza -entre ellos, el del vicealmirante Eduardo Fracassi y el
Los propósitos perseguidos mediante la elección de este modelo institu- del almirante Armando Lambruschini, secretario y jefe del Estado Mayor Ge-
cional eran varios, y en buena medida procuraban evitar los errores cometi- neral Naval respectivamente-, y que ejercía un poderoso liderazgo sobre los
dos por gobiernos militares anteriores. Se buscaba un masivo respaldo de las cuadros intermedios (Somos, 17/6/1983). En la disputa por el poder y por la
instituciones armadas al régimen mediante su virtual autoatamiento al des- recuperación del protagonismo perdido resultaba fundamental __la identifica-
tino de la experiencia; un control mutuo del ejercicio del poder entre las di- ción de un adversario común, que fue encontrado en el Ejército 88. Y como,
ferentes Fuerzas con miras a la neutralización de los conflictos internos; y dados los compromisos institucionales contraídos, este adversario común no
sobre todo a partir de las enseñanzas dejadas por la experiencia de "excesi- podía ser atacado directamente, Massera encontró en la crítica hacia la políti-
va" autonomía del general Onganía, se pretendía evitar la "personalización"
del poder mediante el acotamiento de la autoridad presidencial por parte de
la Junta Militar y el desempeño rotativo de los cargos de presidente, miem-
bro de la Junta Militar y comandante en jefe (Acuña y Smulovitz, 1995). Sin
embargz y a pesar de todas estas precauciones, este modelo institucional
atentaría contra el cumplimiento de estos objetivos, potenciando además el 86 Durante el transcurso de su carrera militar Massera había cultivado relaciones estrechas
con políticos y sindicalistas, lo que había sido facilitado por sus destinos profesionales. En
surgimiento y desarrollo de los conflictos internos de las Fuerzas Armadas, 1955, como teniente de navío, había sido ayudante secretario del almirante Olivieri, mi-
trasladándolos a toda la estructura de poder. De esta forma, los clásicos en- nistro de Marina de Perón; en 1958, había sido jefe del Departamento "B" del Servicio de
frentamientos interfuerzas que se habían entablado entre la Armada y el Informaciones Naval, que tenía a su cargo los temas políticos y de inteligencia interior; du-
rante el gobierno de Lanusse había sido destinado por el almirante Gnavi -de orientación
Ejército durante décadas, encontrarían que este modelo les permitía expre- desarrollista-, entonces comandante en jefe de la Armada, al Ministerio del Interior, desde
sarse en la cúpula misma del poder militar, más concretamente, en el seno donde había colaborado con el ministro y'dirigente radical Arturo Mor Roig en la salida
de la Junta, en las figuras de Videla y Massera. política. Posteriormente, estos antecedentes serían apreciados por Perón, que le ofrecería a
Massera la Comandancia de la Armada: el marino asumiría el cargo el 7 de diciembre de
A diferencia del Ejército, la Armada argentina no había desempeñado un 1973, desplazando al almirante Álvarez y a los siete vicealmirantes que lo seguían en el or-
papel político muy relevante hasta 1955, cuando su participación en el de- den jerárquico, menos "apropiados" para los objetivos del flamante gobierno peronista
(Túrolo, 1996).
rrocamiento del régimen peronista la había proyectado a un primer plano. 7 Ha sido ya señalado que Massera tenía aspiraciones presidenciales, y que esto lo lleva-
En dicha oportunidad, el virulento antiperonismo de los marinos, personi- ba a cultivar fluidas relaciones con políticos peronistas, sindicalistas afines y líderes políti-
ficado en la figura del almirante Isaac Rojas, había contribuido significativa- cos internacionales (Túrolo, 1996; Uriarte, 1992; Vázquez, 1985).
88 Las modalidades de presión de la Armada sobre el Ejército combinaron dos estrategias:
mente con el ambicioso intento de retornar a las condiciones del una pública, estructurada sobre los principios y contradicciones del modelo institucional,
preperonismo encarado por la Libertadora, que sin embargo fracasaría ante y una clandestina, apoyada en la modalidad de "ajustes de cuentas" generalizada en las
Fuerzas Armadas, donde se empleaban los mismos métodos que en la "lucha antisubver-
la obstinación de la resistencia popular y el descomunal despliegue político siva". Algunos ejemplos de la estrategia clandestina son los asesinatos del embajador en Ve-
del líder en el exilio. Años después, tras su retorno al país, Perón se cuidaría nezuela Héctor Hidalgo Solá, de la diplomática Helena Holmberg y de los curas palotinos
de la parroquia de San Patricio.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

ca económica de Martínez de Hoz el principal eje articulador de su proyecto, na, y los místicos de la redención por las balas, o los fríos apósto-
volviéndola uno de los principales frentes de inestabilidad del régimen. les de la penetración tecnocrática, conducen, por igual, a la masi-
ficación del individuo, entronizando un dios-destrucción o un
Mientras se desempeñaba como comandante en jefe de la Armada y miem- dios-dinero, que no podrán nunca satisfacer la necesidad de tras-
bro de la Junta Militar, la estrategia pública de oposición de Massera estuvo cendencia (...) de la persona humana. Es así que unos y otros es-
estructurada en dos etapas fundamentales: la primera, de crítica velada a la tán trabajando, ineludiblemente, a favor de la muerte (...)."
conducción económica bajo un discurso "antitécnico", y la segunda, de ma- (Clarín, 7/7/1977).
yor identificación de su objeto de confrontación, potenciada por los impera-
tivos políticos que se gestaban alrededor de la figura del "cuarto hombre". En su crítica al materialismo, Massera establecía una sorprendente iden-
Las veleidades políticas de Massera lo habían llevado, ya desde los inicios tidad entre los "místicos de la redención por las balas" que adoraban al
de su aparición en público, a desarrollar un estilo discursivo complejo, pla- "dios-destrucción" y los "fríos apóstoles de la penetración tecnocrática" que
gado de recursos metafóricos. El efecto de persuasión que buscaba ejercer so- entronizaban al "Dios-dinero". Tanto el "subversivo" como el "tecnócrata",
bre la opinión pública argentina y sobre las Fuerzas Armadas lo llevaba a en su común desprecio por la individualidad humana, masificaban a los ar-
presentarse como "guía espiritual" de la primera y como "líder heroico" de gentinos y trabajaban por la "muerte". El adversario del almirante comenza-
las segundas, y a distanciarse de la prédica "técnica" de otros funcionarios ci- ba a delinearse con mayor claridad: una tecnocracia que le entregaba al
viles y militares. Ya desde 1977 dirigía críticas veladas a la conducción eco- mercado la vida humana y la convertía en una "máquina de consumo com-
nómica advirtiendo contra el "Dios-dinero". pulsivo". Durante esta etapa inicial, sin embargo, los embates públicos de
Massera no superarían las denuncias sobre el avance del "Dios-dinero" ni
"Durante los últimos treinta años se ha venido desarrollando una plantearían, aún, los "costos" y "sacrificios" que acarreaba el plan económi-
verdadera guerra mundial, una guerra que tiene, como campo de co para la sociedad argentina.
batalla predilecto, el espíritu del hombre. (...) Y Occidente, intoxi- Hacia octubre de 1977, imperativos políticos más concretos acelerarán
cado de indiferencia, se fue replegando sobre sí mientras que del
antiguo esplendor de su espíritu sólo un sistema económico pare- tanto la identificación del adversario como la radicalización de las críticas,
cía sobrevivir, como pobre testimonio último, de una civilización abriéndose así la segunda etapa, en ocasión de la necesidad de resolver la
que se refugiaba en sus cavernas de cristal y acero, al amparo de las cuestión del "cuarto hombre". A pesar de que los Documentos Básicos del
computadoras, como si realmente no tuviera otra cosa que ofre- Proceso establecían que el presidente de la Nación no podía ser integrante
cer. (...) queremos un país de personas, no de masas. Queremos de la Junta Militar ni estar prestando servicio activo, el hecho de que el gene-
un país de imaginativos, no de autómatas (...) Queremos un país
en donde la economía no sea un fin, ni el dinero un ídolo, porque ral Videla reuniera la titularidad del Ejecutivo en situación de actividad, la
queremos un país en el que sólo Dios sea más importante que el Comandancia del Ejército y fuera además miembro de la Junta Militar, vul-
hombre" (Clarín, 15/5/1977). neraba todos esos principios. Dado que hacia fines de 1977 la "excepciona-
lidad" que había justificado en un inicio esta situación parecía haber sido
La "decadencia de Occidente", según Massera, respondía al agotamiento superada, los grupos contrarios a Videla, en particular la Armada, vieron en
de su "espíritu" y a su reducción a la "técnica" y la "economía", reductos del la cuestión del "cuarto hombre" una oportunidad privilegiada para avanzar
"materialismo", por lo que era necesario reconstruir un "liderazgo moral". en la conquista de espacios de poder.
Durante la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, Massera afirmaba: Massera señalaba la necesidad de resolver prontamente la cuestión:
'cuando se considere adecuada la aparición de lo que el periodismo ha de-
"Si todo el mundo se debate en la violencia, es porque el materia- nominado el 'cuarto hombre' será porque han desaparecido las razones que
lismo -dialéctico o no- está copando la libertad, y nos está sumer- justificaban la excepcionalidad de la estructura actual. (...) Si el presidente es,
giendo en un universo de cosas sensoriales, en donde el espíritu
tiene, cada día, un lugar más precario y lamentable. (...) Los idea- a la vez, miembro de la Junta, sufre una tensión psicológica extra, ya que se
les dominantes de nuestro tiempo (convierten) a las personas en le exige que sea juez y parte (...) la tremenda dinámica de esa responsabili-
masas amorfas de consumidores compulsivos.(...) Desgraciada- dad necesita que las áreas de incumbencia estén bien limitadas" (Extra, no-
mente (...) suele haber un tremendo desprecio por la vida huma-

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

viembre de 1977). El brigadier Agosti sostenía asimismo que era "necesario mica que para esta circunstancia histórica han adoptado y es la
y conveniente dar plena vigencia al esquema de poder establecido en el Es- política de las Fuerzas Armadas y tiene, en consecuencia, todo y el
total apoyo de éstas (sic.)" (La Nación, 14/10/1977)
tatuto para el Proceso de Reorganización Nacional (porque) el primer man-
datario debe disponer de todo el tiempo y concentración de energías
Preparando su retiro y transfiriendo sus funciones de comandante al vi-
requeridos para el ejercicio de sus elevadas funciones, como impulsor y coor-
dinador de la acción ejecutiva del Estado nacional" (Extra, diciembre de cealmirante Armando Lambruschini 89 , entonces jefe del Estado Mayor Ge-
neral de la Armada y uno de sus principales apoyos dentro de la Fuerza,
1977).
La Armada comenzó a presionar públicamente por el reemplazo del presi- Massera pedía:
dente en octubre de 1977 -simultáneamente con la finalización del plan polí- "Argentinos: vengo a hablarles en voz baja a cada uno, casi vengo a
tico Consideraciones sobre el proceso de institucionalización y el Movimiento callar para que me oigan. En medio del ruido de las máquinas y el
de Opinión Nacional, radicalizando su posición en diciembre, afirmando que tableteo de las cotizaciones, quiero que palabras tan poco frecuentes
"están dadas las condiciones para resolver el tema a muy corto plazo" (La Na- hoy como honor, coraje, dignidad, aceleren otra vez el pulso de un
ción, 21/12/1977). La férrea postura pueblo que no admite más quedar dormido. No soy otra cosa que
_, de la Armada y el respaldo de la Fuerza Aé- un hombre de armas, pero sé que si la conquista y el dinero bastaran
rea le otorgaban una gran oportunidad a Iviassera, quien, al tiempo que para obtener la gloria, la civilización occidental estaría más influen-
rechazaba las versiones que lo colocaban como sucesor de Videla en la presi- ciada por los fenicios que por los griegos" (La Nación, 4/3/1978)
dencia, se lanzaba a una crítica más directa de la política económica.
Verdaderamente, Massera iba a callar -a retirarse- para que lo oyeran
"Ciertos aspectos de la conducción económica deben ser rectifica-
dos y/o dinamizados, para alcanzar el pleno logro económico-so-
-para poder hablar-, y dedicar así todas sus energías a la lucha por el poder
cial del Proceso de Reorganización Nacional (...) La estructura de político. En abril de 1978, ante dirigentes empresarios, planteaba los térmi-
poder en este Proceso se vertebra en la Junta Militar (...) yen el Po- nos de lo que sería su estrategia posterior: la de una lucha cruenta entre la
der Ejecutivo Nacional desempeñado por un oficial superior de política, encamada en su persona, y la economía, personificada en Martínez
las Fuerzas Armadas en situación de retiro, responsable del go- de Hoz.
bierno y dependiente de aquélla. La situación que hoy se vive tie-
ne carácter transitorio y antes de fin del año en curso, la Junta "No voy a hacer una disertación específicamente económica. En
Militar resolverá cuánto durará esta situación excepcional" (La primer lugar, porque no es mi especialidad, y en segundo lugar
Nación, 12/10/1977)
porque creo que, así como soportamos una inflación monetaria,
también padecemos, en este tema, una inflación verbal (...) una
Este cambio de estrategia provocó la reacción del núcleo Videla-Harguin- de (cuyas) consecuencias más notorias (...) es la naturalidad con
i deguy, que se vieron obligados a ratificar el apoyo de la Junta Militar a la po- que se confunden los roles de la política y los roles de la econo-
lítica económica. El ministro del Interior, verdadera contrafigura pública mía. (...) Si fuera cierto que la política está subordinada a la eco-
nomía -como sostienen los miopes de buena y de mala fe-,
ante las declamaciones de Massera, respondía: bastaría corregir las desviaciones económicas para que se solucio-
naran los conflictos políticos, y todos sabemos que no es así. En
"(...) el Proceso de Reorganización Nacional rechazó prejuicios
doctrinarios, influencias ideológicas y la falsedad de la demagogia
para aplicar una política económica realista, seria, eficiente, asen-
tada sobre bases éticas y puesta al servicio de los intereses nacio- 89 Lambruschini había ingresado en la Armada en 1942 -el mismo año que Massera- y se
nales, una política económica que conduce un equipo de había graduado en la promoción 73 de la Escuela Naval Militar. En 1967, como capitán de
hombres que merecen el respeto y la consideración de todos, pe- navío, había sido asesor de la delegación ante la Junta Interamericana de Defensa, había
comandado el crucero General Belgrano y se había desempeñado en la Dirección General
ro una política económica que, repito, y no me he de cansar de re- del Personal Naval. Ya contraalmirante, en 1973, había sido jefe del Estado Mayor del Co-
petirlo, no es de un equipo sino que es la política económica del mando de Operaciones Navales, al tiempo que Massera era nombrado comandante en je-
Proceso de Reorganización Nacional, y por ende la política econó- fe; había ascendido a vicealmirante en diciembre de 1975, desempeñándose corno jefe del
Estado Mayor (La Nación, 15/9/1978).

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

cambio, basta que la política (...) exhiba sentido del mando (...)
mente comenzaba a esbozarse en el discurso del almirante un estilo proposi-
basta que sea capaz de despertar el entusiasmo de la gente, para
que la economía mejore, aumente la producción, y se estimulen tivo en favor de la protección del salario, el trabajo y la "producción nacional"
las inversiones creadoras y no meramente especulativas. (...) sólo en contra de la "especulación". A sólo un mes de su retiro, Massera probable-
así, advertiremos que la economía se subordina a la política y la mente comprendía que si quería sobrevivir políticamente debía afinar su pro-
política a la moral" (La Nación, 28/4/1978). puesta política y económica. Según el marino, la Argentina debía emular el
sendero seguido por los países desarrollados, buscar una alianza entre "clase
Ese mismo día, en una reunión en el Edificio Cóndor quedaba saldada la obrera, clase empresaria y Estado" para "avanzar sobre el conocimiento y sus
cuestión del "cuarto hombre": se designaba a Videla presidente de la Nación instrumentaciones técnicas e industriales", y "abrirse a mercados amplios"
hasta 1981 y se acordaba dar por terminado el período de "excepcionalidad" (La Nación, 8/8/1978); asimismo, debía crearse "un aparato productivo ba-
el 1° de agosto de 1978, día en que el general debía pasar a retiro, habiendo sado fundamentalmente en la iniciativa privada" y "privatizar empresas esta-
cesado previamente como comandante en jefe. Asimismo, se disponía la re- tales (...) con las excepciones lógicas, que permitan confirmar la regla, como
novación completa de los integrantes de la Junta Militar, por lo que Massera por ejemplo lo relativo a la defensa y algunas industrias básicas" (La Nación,
debía abandonar su cargo en septiembre y Agosti en enero. 29/8/1978).
Habiendo concluido la lucha alrededor de la designación presidencial Finalmente, el 16 de septiembre había llegado la hora del retiro para
sin haber obtenido demasiados réditos, la atención de los marinos se despla- Massera, quien en su mensaje de despedida reclamaba:
zó, aún con más fuerza, hacia el campo económico. Cuando, a mediados de
1978, Martínez de Hoz anuncie "ajustes instrumentales en el programa eco- "En los documentos fundacionales del gobierno de las Fuerzas Ar-
nómico, sin cambio de rumbo" -según titulaba La Nación-, aumente la pre- madas figuran como objetivos prioritarios el saneamiento de la
sencia pública de los "tecnócratas", y se filtren rumores acerca de la economía al menor costo social, el establecimiento de una econo-
mía vigorosa (...) mediante el estímulo a la productividad, el alien-
posibilidad de una política monetaria más dura, Massera denostará este nue- to a la inversión, la rápida reactivación del aparato productivo, la
vo avance de la "técnica": racionalización del Estado y la drástica desaceleración de la infla-
ción. Sería mezquino no reconocer que algunos logros se han al-
"No cabe duda de que nos encontramos todos preocupados por la canzado, pero no ignoro que tanto los empresarios, los que viven
situación económica del país (...) Mientras algunos teóricos siguen de jornales y sueldos, como los sectores de menores recursos, están
analizando prolijidades sobre antinomias como capitalismo y po- pasando particulares dificultades, y eso me preocupa, como me
pulismo, el país reclama soluciones estructurales, soluciones que preocupa que no se haya detenido, todavía, el ritmo inflacionario,
deben estar alejadas de ese esquema indeciso que nos ha sujetado y que no se haya obtenido la velocidad que la Nación requiere pa-
durante tantas décadas. Es necesario entender que ahora la batalla ra alcanzar las metas propuestas" (La Nación, 17/9/1978).
se dará en otro campo. Mucho más que una opción entre escuelas
económicas o estilos de gobierno, enfrentamos una disyuntiva mo-
ral. (...) Los utopistas de izquierda y los utopistas de derecha pro-
La condición de retirado le otorgaba a Massera grandes ventajas políticas:
ponen solamente soluciones totalitarias que los argentinos ya no al desligarlo de las ataduras y responsabilidades institucionales, le liberaba
están dispuestos a tolerar. Durante demasiado tiempo se nos ha pe- las manos para avanzar en la consolidación de su proyecto político personal.
dido paciencia y sacrificios para alcanzar un mundo feliz, que pa- A partir de su retiro militar eI almirante comenzará a posicionarse como un
rece estar cada vez más lejos" (La Nación, 17/6/1978) verdadero outsider desestabilizador del régimen, que hará de la crítica viru-
lenta y radical hacia la politica económica su principal instrumento de po-
Según Massera, las especulaciones alrededor de meros "tecnicismos" olvi- der. Sin embargo, este nuevo posicionamiento coincidirá con el inicio de su
daban que "aquí nadie ha muerto por defender la ley de la oferta y la deman- divorcio de la Armada que, bajo la flamante conducción de Lambruschini,
da (ni) el equilibrio de la balanza de pagos (...) pero sí han muerto muchos deberá comenzar a tomar partido ante los embates que su antaño conductor
por defender (...) el crecimiento integral de la República, del cual la economía le dispensaba al régimen, pasando de una ambigua postura inicial a una cla-
sana puede ser una de las tantas exigencias" (Clarín, 14/5/1978). Progresiva- ra opción por el autoatamiento institucional.

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Paula Canelo El Proceso en su laberinto

V. Los Planes Políticos y los fantasmas de la 'convergencia El documento reservado Consideraciones sobre el proceso de institucio-
cívico-militar' nalización y el Movimiento de Opinión Nacional, de la Armada, fue finali-
zado en octubre de 1977. En su Introducción se señalaba el estado de "gran
Aparentemente, los plazos políticos que se prevén aquí desorientación" de la sociedad argentina, y se recordaban los peligros de rea- -
dan la impresión de ser demasiado largos. lizar una convocatoria política sin una definición previa de objetivos consen-
Sin embargo, en este terreno domina la paradoja. suados internamente:
Un gobierno que se niega a hacer política puede
verse impelido a una salida precipitada para salvar
"Existe hoy una gran desorientación respecto al objetivo que el go-
su estabilidad. Un gobierno que emprende una tarea política
bierno persigue con su apertura al diálogo (...) Cabe señalar que si
puede canalizar las expectativas
se inicia el diálogo en lo político, sin que las FF.AA. hayan defini-
y las tensiones hacia la futura salida y,
do un criterio único sobre objetivos, estrategias, procedimientos,
de este modo, trabajar con mayor desahogo.
etc. del proceso de institucionalización, se corre el riesgo de la apa-
Anticipar la salida y orientarla permite demorarla.
rición de fisuras en su seno, dado que esa irresponsable falta de de-
Negarse a ella es el mejor camino de llegar
finición, puede dar lugar al choque de corrientes de opinión no
a ella pronto y sin preparación.
coincidentes existentes en las mismas" (Consideraciones...: 1-2).
De un estudio recibido en el Estado Mayor General del Ejército
en 1969 y reproducido en Lanusse (1977: 67, cursivas del autor)
El documento de los marinos destacaba la importancia de "limitarse en el
Como vimos, si bien desde el inicio del Proceso la primacía de la "lucha tiempo y asegurar un desemboque" mediante "la formación de un movimien-
antisubversiva" y la política económica había implicado la violenta clausura to de opinión nacional, vital y amplio, que admita a todos aquellos que deseen
de los canales políticos, ante el inevitable agotamiento del recurso de legiti- la verdadera grandeza del país y se sientan consustanciados con los postulados
mación otorgado por la masacre, el régimen se había visto en la necesidad del gobierno nacional" (op. cit.: 3), lo que era considerado el imperativo más
de anunciar la apertura del "diálogo cívico-militar" y de iniciar una suerte de relevante para el éxito del régimen. A continuación se detallaban las fases a se-
debate interno que permitiera elaborar una propuesta política común. Así, guir, sin delimitación temporal, siempre sujetas a la obtención de "objetivos":
entre los primeros meses de 1977 -cuando Videla anunciaba el fin de la "eta-
"El proceso se desarrollará mediante la ejecución de tres fases, sin so-
pa de silencio" y el inicio del "diálogo"-, y mediados de 1978, las Fuerzas
lución de continuidad ni lapsos de duración preestablecidos, las que
Armadas se embarcaron en la redacción de diversos planes políticos con el se concretarán a través de la consecución de los respectivos objetivos.
objetivo de presentar ante la sociedad una "Propuesta para la Unión Nacio- Fase 1: Asunción del control. Etapa ya cumplida cuya finalidad fue
nal", posteriormente bautizada Bases Políticas de las Fuerzas Armadas para establecer las condiciones necesarias para transferir el gobierno al
el Proceso de Reorganización Nacional. Sin embargo, dado el reparto tripar- Presidente de la Nación. Fase 2: Reordenamiento institucional. El
tito del poder previsto por el modelo institucional y la necesidad de conci- P.E.N. asume la responsabilidad de la acción de gobierno mien-
tras la Junta Militar retiene la responsabilidad integral del proce-
liar las distintas visiones en pugna, dichos planes debían ser sometidos a dos so. (...) Fase 3: Consolidación. Consiste en la transferencia
procesos de "compatibilización", el primero intrafuerzas y el segundo inter- progresiva a equipos civiles de las responsabilidades ejecutivas de
fuerzas, de los que debía surgir la propuesta definitiva. gobierno. El objetivo fijado es apoyar un sólido movimiento cívi-
Mientras tanto, ante una sociedad expectante, altos funcionarios milita- co consustanciado con los grandes objetivos nacionales que per-
res comenzaron a jugar un juego peligroso y ambiguo, basado en prometer mita materializar el fin ulterior del P.R.N.
2.3. Conclusiones (...)
por un lado una "democracia representativa, republicana y federal", y desa- 2.3.1. En la fase actual de "Reordenamiento Institucional" el go-
lentar por otro cualquier especulación sobre la apertura de un calendario bierno militar deberá:
electoral, el papel futuro de los partidos políticos y las organizaciones sindi- a) Planificar e implementar gradualmente la estructura políti-
cales, etc. El -célebre- slogan de esta estrategia fue "el Proceso no tiene pla- co-institucional que ha de regir en definitiva.
zos sino objetivos que cumplir"; el propósito era, fundamentalmente, ganar b) Normalizar las organizaciones políticas.
e) Concretar las instrumentaciones legales y procedimientos nece-
tiempo (Novaro y Palermo, 2003).
sarios para restablecer la democracia
89
88
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

2.3.2. Se pasará a la 3ra. "Fase de Consolidación" cuando se alcan- 8.4. Minimizar las interferencias extranacionales. El país enfrenta
ce una situación de seguridad, orden legal, eficiencia administra- una campaña internacional con motivo de la 'presunta 'violación
tiva y prosperidad económica. En esta etapa se buscará: de los derechos humanos' que puede derivar en la adopción de
a) Transferir progresivamente el gobierno a los civiles, mientras medidas de presión de tipo político—económico (...) 91
las FF.AA. retienen el poder. Apoyar la constitución de un sólido 8.6. Prever la neutralización de la presión de los partidos políticos.
movimiento cívico que haga suyos los objetivos de las Fuerzas Ar- (...) Para cuando esta presión llegue a un grado comprometedor,
madas y lo herede en el gobierno" (op. cit.: 3-5). deberá tener instrumentada la ley que regle la reorganización de
los partidos políticos (...) 92
La Armada presionaba por la definición de las normas que hacían al "pro- 8.7. Neutralización de la vieja dirigencia sindical. (...) mediante la
ceso de institucionalización", especialmente en lo relativo a la "estructura po- nueva Ley de Asociaciones Profesionales (...) 93
lítico-institucional" 90 , a los "partidos políticos" y a las "instrumentaciones" 8.10. Lograr el apoyo de la masa ciudadana al P.R.N. (...) la polí-
y "procedimientos" que apuntaran a "restablecer la democracia". Sin embar- tica salarial perdura y la prédica negativa de ciertos dirigentes sin-
dicales y políticos desplazados y de los marxistas, está provocando
go, la "transferencia" del gobierno a los civiles quedaba relegada a la "Fase de que este importante sector se convierta en un actor indiferente (...)
Consolidación", subordinada asimismo al logro de los más variados objeti- 8.11. Acción psicológica. Se puede afirmar que el P.R.N. estará
vos. Según los marinos, ,"la mejor alternativa de salida para instituciorializar condenado al fracaso si no logra captar el apoyo de la opinión pú-
al país, de manera tal que el P.R.N. se herede a sí mismo, es implementar una blica (...) Hay que evitar caer en el error de los anteriores gobier-
salida condicionada mediante la creación de un M.C. o partido político" (op. nos militares que no publicitaron convenientemente su acción de
cit.: 14). Ahora bien, esta nueva organización no debía surgir ni de un parti- gobierno (...)" (op. cit.: 22 y ss.).
do político existente ni de la estructura sindical, ya que "se trata de estructu-
ras con vicios y compromisos arraigados de vieja data, difíciles de superar" ( En el caso del Ejército, la elaboración de una propuesta común no fue tan
sencilla como parecía haberlo sido para la Armada, liderada claramente por
que "podrían crear el riesgo de ruptura de la unidad de criterios interfuerzas":
debía ser, sin más precisiones, "totalmente nuevo" (op. cit.: 14). Su "compo- Massera, dado que el grado de fragmentación interna era mucho mayor. En
nente ideológico debe responder a un gran espectro de preferencias, para ser noviembre de 1977, a los planes de la fracción "dura" se agregó un nuevo do-
lo más representativo posible de las aspiraciones del pueblo argentino. En es- cumento reservado, el Plan de Acción Política de la Propuesta de Unión Na-
te sentido lo más conveniente y de más vasta adhesión podría ser un movi- cional, redactado por Ricardo Yofre, subsecretario general de la Presidencia.
miento político 'humanista', identificado con cursos de acción 'liberales' y Este documento representaba una novedad en relación con sus pares de la Ar-
fines 'nacionalistas'" (op. cit.: 18 19, subrayado en el original).
-
mada y del Ejército ya que, mientras que éstos adherían a la estrategia de "no
La tarea requería contar con "suficiente libertad de acción", para lo que hablar de plazos, sino de objetivos" -sujetando los primeros al alcance de los
debían lograrse los siguientes objetivos de corto plazo: segundos-, el Plan de Acción Política... advertía sobre la necesidad de comen-
zar a preguntarse, aun internamente, sobre el 'delicado tema de los plazos":
_ .
"8.2. Consolidar la unidad de las FF.AA. El factor común para
cualquier intento serio de reorganización institucional pasa por la "Hasta la fecha las distintas autoridades nacionales han manifesta-
absoluta cohesión interfuerzas. (...) do que este Proceso no tiene plazos sino objetivos que cumplir. Sin
8.3. Mejorar la situación socioeconómica. Se debe tratar de lograr
la recuperación económica del país en el menor tiempo posible a
la par de mejorar la capacidad adquisitiva de los salarios, hoy de-
primida a niveles críticos (...) 91 Aquí se percibe con claridad la peligrosidad que ya representaba para el régimen el fren-
te de los derechos humanos, lo que en el futuro llevaría a invitar oficialmente al país a la Co-
misión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos.
92 La advertencia de los marinos sobre la necesidad de aprobar el Estatuto de Partidos Po-
90 Puede verse aquí un reclamo directo al Ejército en el marco de la cuestión aún no re- líticos respondía a que era uno de los objetivos clave del régimen que iba siendo peligro-
suelta del "cuarto hombre": según los marinos, la "Fase de Asunción del control" se halla- samente demorado por las desaveniencias internas; el mismo sería aprobado recién a
ba superada, al igual que la "situación de excepcionalidad" que había justificado la mediados de 1982, durante el gobierno de Bignone, como analizaremos en el Capítulo 3.
retención de varios cargos por parte de Videla. 93 La Ley de Asociaciones Gremiales de Trabajadores N°22.105 también sería aprobada
tardíamente, el 15 de noviembre de 1979. Al respecto, consultar Abós (1984).

90
91
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

embargo un plan, en cuanto herramienta de acción política, no como la "incorporación de aquellos civiles consustanciados con los objeti-
¡Buce e rescindir de lazos ,ues naturalmente se inserta en el vos de la Propuesta". Durante la segunda etapa, que se prolongaría entre
tiempo. Por ello, el que se expone a continuación incluye períodos marzo de 1979 y el 1° de marzo de 1983, debían implementarse las siguien-
que, obviamente, son tentativos. Esto no quiere decir que los pla-
. --zos que se establezcan deben publicitarse de inmediato. Por el con- tes medidas en las fechas previstas:
trario, por un tiempo prudencial el gobierno debe insistir con la
ingeniosa frase de que "tiene objetivos y no plazos". La experiencia "6.3.2.2. Promulgación de la Ley de Partidos Políticos. Fecha ten-
indica que si se anuncian los términos sin tener instrumentadas las tativa: marzo de 1980. (...) 6.3.2.4. Levantamiento de la suspen-
soluciones, se reduce de inmediato el margen de maniobra expo- sión de la actividad política. Fecha tentativa: abril de 1980.
niéndose al gobierno al serio riesgo de perder el control del proce- 6.3.2.5. Constitución y Reorganización de los Partidos Políticos.
so político. Sin embargo, lo expresado no es óbice para que las Duración: abril 1980-julio 1981 (...). 6.3.2.7. Convocatoria a
FF.AA., internamente, comiencen a reflexionar acerca del delicado elecciones de convencionales constituyentes. Fecha tentativa: julio
tema de los plazos" (Plan de Acción Política de la Propuesta de de 1981. (...). 6.3.2.10. Elecciones para la Convención Constitu-
Unión Nacional: 24, subrayado en el original). yente.,, Fecha tentativa: primeros días de diciembre de 1981 (...).
6372.13. Elección del Presidente de la República por la Conven-
ción Constituyente para el período 1983-1987. Fecha tentativa:
Los autores del documento advertían sobre la necesidad de acelerar los julio 1982. (...). 6.3.2.15. Convocatoria a elecciones generales. Fe-
tiempos de la salida política, y para ello delimitaban dos etapas en la ejecu- cha tentativa: agosto 1982. En dichas elecciones se elegirán: sena-
ción del Plan. Durante la primera -que se extendería entre noviembre de dores y diputados nacionales, gobernadores, miembros de las
1977 y marzo de 1979-, el régimen debía centrarse en la "selección de inter- legislaturas, intendentes y concejales. (...). 6.3.2.18. Elecciones ge-
locutores", en la definición de la "mecánica y objetivos del diálogo", en el nerales. Fecha tentativa: principios de marzo de 1983. 6.3.2.19.
Asunción del Presidente de la República y demás autoridades el
inicio del "segundo período presidencial de Videla" en diciembre de 1978 94, 1° de mayo de 1983" (op. cit.: 34-38).
y fundamentalmente, en la 'legitimación expresa", que debía ser buscada
mediante un referendum: Al igual que para los marinos, para los "politicistas" del Ejército la san-
ción de la Ley de Partidos Políticos resultaba imperiosa; sin embargo, el inte-
"Este referéndum tendría un alto significativo (sic) político en el
plano nacional e internacional. Representaría la ratificación ciuda- rés de los primeros en la conformación de un MON no parecía ser
dana de la Propuesta y de los instrumentos institucionales que se compartido por los segundos, muy probablemente por la cercanía de algunos
dicten, pero también, y fundamentalmente, la LEGIT1A1ACIÓN EXPRESA miembros de la Secretaría General con distintas figuras de la UCR (Novaro y
del Proceso de Reorganización Nacional. Simultáneamente, contri- Palermo, 2003). Para ellos, la garantía de éxito del Proceso se encontraba en
buirá a distender las tensiones políticas y sociales que, como nues- la delimitación de plazos no demasiado extensos -consideremos el abismo
tra historia lo demuestra, se generan durante el transcurso de todo
gobierno (...) (y su sentido trascendente) radica en que ha de legiti- existente entre los 15 años previstos por el Proyecto Nacional y los escasos 6
mar en una proyección hacia el futuro, la Propuesta de Unión Na- de esta propuesta-. Pero lo que realmente diferenciaba a este plan de sus an-
cional y, consecuentemente, las sucesivas instancias del Proceso tecesores era que presentaba herramientas para alcanzar los objetivos, delimi-
(...)" (op. cit.: 31, énfasis y subrayado en el original) tando plazos concretos de acción institucional y política 95 .

También durante la primera etapa -a diferencia del documento de la Ar-


mada, que preveía la incorporación de civiles recién durante la "Fase de Con- 95 En diciembre de 1977 Americo Chioldi, embajador en Portugal, contribuía con las pro-
solidación"-, debía lograrse la participación civil en el gobierno, entendida puestas de los "politicistas" en un documento enviado al general losé Villarreal, el Plan de
Reforma Política Institucional. En él, el líder socialista advertía que "en la situación actual
de la Argentina (...) las dos funciones, Fuerza y Política, han sido asumidas por las FFAA,
desde luego con el gran consentimiento del pueblo. Éste es un hecho. Este hecho es el ries-
go de las FFAA. No debe demorarse innecesaria e injustificadamente el momento de la res-
94 Como vemos, y al igual que la Armada, los integrantes de la Secretaría General no se titución de la Política a su función histórica. (...) Enunciados desafortunados (...) como los
privaban de intentar influir en la interna, aún no resuelta, del "cuarto hombre", presionan- expresados por altos funcionarios del gobierno acerca de la duración posible del régimen
do en este caso por la "reelección" de Videla. actual, crean desasosiego y desconfianzas. (...) A la hora actual, todo nuestro empeño de-

92 93
El Proceso en su laberinto
Paula Canelo

dad del Ejército. Este documento es interno del Ejército y se difun-


Sin embargo, antes de pasar al proceso de "compatibilización interfuer- de exclusivamente a los señores generales. Es desaconsejable su
zas", el Plan de Acción Política.... debía ser aprobado por los generales. Y los lectura textual a los cuadros de la institución; por el contrario de-
mismos no ignoraban que la propuesta de la Secretaría General suponía re- be aprovecharse toda oportunidad para el comentario y aclaración
nunciar tanto a la profunda renovación de las elites políticas que proponían de sus conceptos principales en ejercicio de una docencia perma-
nente que cohesione a la Fuerza alrededor de estas ideas, en el más
conjuntamente los miembros del ala "dura" y los "moderados", como a los breve lapso posible" (Bases políticas del Ejército para el Proceso
imperativos aislacionistas de la política económica. De allí que, "arbitraje" de Reorganización Nacional: 1-3 a 3-3).
de los generales mediante, entre la propuesta inicial de la Secretaría General
y el posterior documento definitivo del Ejército, las Bases políticas del Ejér- En el balance final predominaban las posiciones más reacias al acerca-
cito para el Proceso de Reorganización Nacional, existió un abismo. El tono miento con los civiles y al acortamiento de los plazos de la salida. Se seguía
y contenido de este nuevo documento, concluido en marzo de 1978, com- sosteniendo que el proceso sería "largo" -y esto como única referencia tempo-
binaba la monotonía y vaguedad del Proyecto Nacional con el fervoroso pe- ial- y se descalificaba a los partidos políticos existentes como posibles partici-
ro impreciso énfasis de la Armada en la conformación del MON, al tiempo pantes de la "convergencia", de allí que se volviera prioritaria la generación de
que eliminaba todas las precisiones operativas de la propuesta de la Secreta- una "descendencia" enteramente nueva, tal y como habían recomendado los
ría General. Ya en la Introducción, los generales advertían: 'almirantes. Pero, a diferencia de la propuesta de estos últimos, para quienes el
MON podía estar encamado indistintamente en un partido político nuevo o
filosofía y la finalidad que sustenta el PRN determinan cla-
en un "movimiento cívico" -términos que empleaban como sinónimos-, en
2) La
ramente que éste será un proceso que podemos calificar de 'largo', la versión de los generales la "descendencia" del régimen debía encamarse en
es decir sin precisiones previas de duración cronológica. forma de movimiento de opinlórt'áuprapartidario", y no COMO- paftido. Si
3) Debe descartarse una 'salida política' como ha sucedido en el bien no llegaba al extremo de pretender reemPlazar a las organizaciones polí-
pasado; el sentido trascendente del PRN impone la gestación de ticas tradicionales por "agrupaciones intermedias" de tono estrictamente cor-
una 'descendencia' que conjugue nuestras ideas y las proyecte des- porativista, como había planteado el Proyecto Nacional, el documento caía en
de el poder.
4) Los partidos políticos preexistentes no aseguran la trascenden- numerosas contradicciones a la hora de determinar qué hacer con aquéllas. A
cia a que se aspira y por lo tanto no son aptos para encarar la des- tono con el "etapismo" del momento, los generales delimitaban, dentro de la
cendencia del PRN. (...) etapa mayor en la que ubicaban al régimen -definida, retomando los términos
Con este documento se aspira a proporcionar puntos de vista co- del Proyecto Nacional, como "Etapa Fundacional"-, varias subetapas, cuya su-
munes que posibiliten la expresión de un lenguaje coincidente y cesión debía estar condicionada al "cumplimiento efectivo de determinados
constituyan una guía cierta en un terreno de por sí dificultoso. Asi-
mismo, evitará conceptual izaciones divergentes e interpretaciones objetivos prioritarios, permanentes y específicos y no a la aplicación de rígidos
dudosas que redundan en perjuicio de un valor prioritario: la uni- calendarios o cronogramas" (op. cit.: 3-11):

"1) Subetapa de estructuración de un MON, sin actividad política


partidaria. A) Objetivo político particular: Estructurar un movimien-
to cívico-militar, suprapartidario y suprasectorial, consustanciado
con los grandes objetivos nacionales implementados por las FFAA
be estar contra el sistema populista, de bases fascista o hitleriana. Pero debemos evitar lo (...) 2) Subetapa de formación y normalización de partidos políticos
que Alberdi, trabajando con la realidad de sus días, llamó 'exclusiones incivilizadas' (...) El con actividad política partidaria. A) Obj etivo político pa rti lar: Lo-
país está necesitando un acuerdo entre la Fuerza y la Política y, dentro de la Política, de los
grar la
formación de nuevos partidos políticos y normalizar los pree-
sectores que la integran (...) El acuerdo debe ser sobre la base de coincidir en un candida-
to a la Presidencia de la República que por los aportes de los firmantes asegure su mayoría.
xistentes sobre bases orgánicas modernas, representativas y
(...) Debe haber acuerdo para introducir una reforma institucional importante: el Poder responsables, aptos para conducir la nueva estructura del estado (...)
Ejecutivo estará integrado por el Presidente de la República y por el Gobierno. El primero, 3) Subetapa de transición con gobierno cívico-militar. A) Objetivo
con funciones de árbitro y de garante de la vigencia de las instituciones democráticas. Se político particular: Implantar un régimen de transición en el cual
trataría de un régimen que Maurice Duverger califica de cuasi presidencial" (Plan de Refor- coexistan autoridades designadas por las FFAA y autoridades electas
ma Política Institucional: 5 y ss.).

95
94
El Proceso en su laberinto
Paula Canelo

puesta política, expresión concreta de la convergencia cívico-militar


por la ciudadanía, a fin de transferir el poder político de manera gra-
que es imprescindible vertebrar (...) La materialización de esta con-
dual y condicionada (...) C) Pautas a tener en cuenta durante su de-
vergencia importará, en este nuevo período, la progresiva incorpora-
sarrollo: (1) Las FFAA darán por finalizado el PRN cuando hayan
ción de los civiles al gobierno (...) Sin duda, esta propuesta, por su
logrado los objetivos básicos de reordenamiento y consolidación y
(op. propia naturaleza, generará la posibilidad de conformar un amplio
esté asegurada la continuidad del proceso por vía democrática."
movimiento de opinión que se situará por encima de los sectores y
cit.: 5-11 y ss., subrayado en el original).
de las tendencias. Todos estos hechos darán lugar a un largo período
de transición hacia la instauración de una democracia moderna, plu-
El propósito de los generales de establecer un cierto equilibrio en la pug- ralista y estable" (Clarín, 30/3/1978) 97 .
na intrafuerzas daba por tierra con el único de los planes que, hasta el mo-
mento, había procurado debatir sobre el "delicado tema de los plazos". La Cuatro meses después de la finalización de la propuesta política de los ge-
única recomendación que recuperaban estas Bases... del documento de la nerales, el 26 de julio de 1978, la Fuerza Aérea, concluía las Bases Políticas pa-
Secretaría General era la de "seguir repitiendo la ingeniosa frase (de que el ra la Reorganización Nacional, documento de trabajo elaborado por la
Proceso) 'tiene objetivos y no plazos"' que cumplir. Sin embargo, el _docu- Secretaría General de la Fuerza a cuyo frente se encontraba el brigadier Basilio
mento final del Ejército presentaba algunas precarias coincidencias con el de Lami Dozo 98 , que completaba tardíamente la tríada de planes institucionales.
la Armada: la importancia de conformar un movimiento de opinión adicto, El trabájo comenzaba descalificando una posible "consulta pública fuera del
la de iniciar algún tipo cle diálogo con "figuras representaiivas", la de incor- propio ámbito militar", considerando que la propuesta definitiva debía "origi-
porar gradualmente a los civiles en la tarea de gobierno, y la de definir el fu- narse en un acto de imperio de la Junta Militar, pues de lo contrario ello (...)
turo esquema institucionaj de las Fuerzas Armadas -en particular enTo aparecería como un signo evidente de duda y falta de convicción", punto que
relativo al "cuarto hombire"- 91 . entraba en conflicto con la postura común del Ejército y la Armada acerca de
En marzo de 1978 algunos contenidos de estos dos planes políticos -el de la necesidad de "dialogar", más tarde o más temprano, con los civiles.
la Armada y el del Ejército- comenzaron a filtrarse en la prensa y el panorama A partir de esta particular observación inicial -válida a modo de muestra
de rumores, sobreentendidos y exacerbación de expectativas se volvió más agu- sobre el contenido del documento-, las Bases Políticas... se internaban en
do. Los civiles parecían haber caído en el peligroso juego planteado por el régi- una multitud de generalidades inspiradas en una concepción corporativista
men, que suponía "anticipar la salida y orientarla" para poder así "demorarla". de la sociedad -muy similar a la del Proyecto Nacional- para, a continua-
El día 30, Videla anunció ante la opinión pública los precarios puntos de acuer- ción, recomendar la adopción de medidas "urgentes" que debían brindar a
do alcanzados, que en nada modificaban la imprecisión generalizada: las Fuerzas Armadas "mayor libertad de acción". Gran parte de las mismas
eran transcriptas del documento de la Armada -"consolidar la unidad de las
"Será preciso, entonces, revitalizar las instituciones (...) Dicha tarea
FF.AA.", "mejorar la situación socio-económica", "minimizar las interferen-
tendrá, como objetivo, la conformación de pocas, vigorosas y pro-
gramáticas corrientes de opinión, la renovación de los cuadros diri- cias extranacionales", "mejorar la eficiencia del gobierno", otorgarle mayor
gentes y la modificación de las prácticas partidistas (...) El diálogo es importancia a la "acción psicológica", etc.-, pero se descartaban sin embar-
un instrumento esencial del plan político y, en consecuencia, serán go las referidas a "lograr el apoyo de la masa ciudadana al P.R.N." ya que, en
convocadas las figuras más representativas del quehacer nacional
(...) Será una tarea común destinada a conformar la definitiva pro-

97 Sobre el tema del "cuarto hombre", Videla anunciaba que "en meses más, se (produci-
96 En este plano el Ejército recomendaba mantener la superposición de funciones entre la rá) una renovación en el más alto nivel de las Fuerzas Armadas" cuando la Junta Militar de-
Junta y el Poder Ejecutivo hasta el "tercer cuatrimestre de 1978", prolongar en un año la signe "al oficial superior, en situación de retiro, que ocupará la Presidencia de la Nación".
duración del futuro período presidencial, conservar las atribuciones de la Junta en cuanto 98 Lami Dozo había sido nombrado secretario general en 1977. El 17 de diciembre de 1981
a la designación por unanimidad del presidente y su renovación, y sostenía que "el cargo asumiría la jefatura de la Fuerza, desde donde sería uno de los principales impulsores, junto
(debe ser) ejercido por un Oficial Superior de las Fuerzas Armadas (con) jerarquía de Ge- a Caltieri y Anaya, de la "recuperación" de las Islas Malvinas, cuestión esta última que ya era
neral o equivalente, encontrarse en situación de retiro y haber prestado servicio en activi- redamada en las Bases Políticas... Investigaciones recientes, en particular la de Sivak (2005),
dad durante el desarrollo del Proceso" (op. cit.: 3-4). sostienen que este documento habría sido redactado por Mariano Grondona.

96 97
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

la óptica de los brigadieres, el Proceso no debía dudar sobre su "incuestiona- respaldo electoral, se los invitará a formar dos o más fuerzas polí-
ble legitimidad". Finalmente, el documento retomaba las preocupaciones de ticas cuyo ideario fundamental será común: el ideario del Proceso
sus pares del Ejército y la Armada acerca de qué hacer con los partidos polí- de Reorganización Nacional. Al gobierno le será indiferente cuál
ticos y las organizaciones sindicales, pero resultaba en este caso evidente que de ellas triunfe en el futuro. Ninguna organización fuera de ellas
será admitida. (...) La opción a ofrecer a los políticos y a quienes
la Fuerza Aérea no le temía a las "exclusiones incivilizadas" contra las que ha-
quieran serlo debe ser actuar dentro del sistema o no actuar en ab-
bía advertido Ghioldi. Para el tratamiento de la dirigencia política y sindical, soluto" (op. cit.: 36)
los brigadieres proponían la sanción de "Actas de Exclusión":
He aquí que, y ya a mediados de 1978 -año durante el cual Videla había
"6.2. Definición nominativa y acumulativa sobre qué personas
prometido la presentación de la "Propuesta de Unión Nacional"-, los avances
quedarán excluidas de la actividad política y gremial. La Junta Mi-
litar resolverá oportunamente sobre la nómina de protagonistas en precisión y operatividad política de los brigadieres completaban un círculo
que por su acción anterior han demostrado una actividad incom- que retrotraía a las Fuerzas Armadas a diciembre de 1976 y a la revitalización de
patible con el ideario de estas bases. (...) La exclusión debe ser las versiones más recalcitrantes de los "duros" del Ejército. Si bien la propuesta
temporaria o de por vida. (...) final de los brigadieres coincidía, en términos generales, con las de /os- almiran-
6.3. Normalización institucional de asociaciones gremiales. pa- aes y generales -donde las posiciones más aperturistas habían sido bloquea-
tronales, profesionales o similares. A efectos de asegurar un fun-
cionamiento normal de estas entidades, y que aquellos que traten das-, quedando así abierto el camino para la "compatibilización interfuerzas",
de asumir carácter de líder lo hagan con verdadero sentido repre- la precariedad de esta coincidencia no auguraba un desemboque feliz.
sentativo, se impedirá la acumulación de poder económico en es- Más aún, las Fuerzas Armadas no parecían advertir que, si bien habían lo-
te tipo de entidades (...) Será incompatible la actuación política de grado tomar la iniciativa ante los civiles -"anticipando la salida y orientán-
los dirigentes gremiales (...) dola" para "demorarla"-, sus profundas divergencias internas y sus temores
6.4. Los partidos políticos existentes deben deiar lugar al naci-
miento de nuevos movimientos de opinión política. Es erróneo
a los fantasmas de la convergencia ya habían perjudicado la posibilidad de
pensar que se podrá inducir desde el poder la creación de partidos refundar significativamente el orden político argentino, aun cuando habían
políticos nuevos o de un movimiento de opinión nacional si se gozado de dos años de ausencia de actividad política.
permite la subsistencia de la antigua estructura política partidaria. El Proceso comenzaba a internarse en su laberinto.
(...) debe promoverse una generación de nuevos líderes naturales
desde las bases, que reemplacen a aquéllos que pretenden serlo
como herencia del sistema vigente con anterioridad a marzo de
1976 (...) Es fundamental la superación de los partidos políticos
nacionales y provinciales existentes a la fecha de aprobación de es-
tas Bases Políticas" (Bases Políticas para la Reorganización Nacio-
nal: 30-31, subrayado en el original).

Así, si bien los aviadores no dudaban de la importancia que adquiría la


creación de "partidos o movimientos políticos adictos al Proceso", descarta-
ban la posibilidad de que éstos compitieran, o tan sólo convivieran, con al-
guna estructura política anterior, proponiendo un esquema donde la
confrontación se redujera al enfrentamiento entre dos o más partidos, am-
bos oficiales y de ideologías idénticas:

in-
tereses y no entre ideologías. llna vez obtenido el elenco de alia-
dos del gobierno que haya probado en el terreno de los hechos su

98
99
Paula Canelo

tanciosos alrededor de otros imperativos urgentes de la naciente democracia,


tales como la profunda crisis económica, la distribución del ingreso o el co-
lapso de las instituciones estatales.
La suerte de la "promesa democrática" (Aboy Carlés, 2001) quedaba sellada
a la potencia de la justicia sobre los crímenes contra la humanidad. Y esta po-
derosa asociación tendría consecuencias demoledoras en el futuro cercano, co- Conclusiones
mo lo demostraría el incierto devenir de la sociedad argentina a partir de 1983.

No existen en la historia de los hombres paréntesis inexplicables.


Y es precisamente en los períodos de "excepción;
en esos momentos molestos y desagradables que las sociedades
pretenden olvidar, colocar entre paréntesis,
donde aparecen sin mediaciones ni atenuantes,
los secretos y las vergüenzas del poder cotidiano.
Pilar Calveiro (1998: 28)

1. A partir de una decisión política por excelencia, el golpe de Estado de


1976, y la constitución de la Junta Militar en poder soberano, las Fuerzas Ar-
madas argentinas se embarcaron en la experiencia autoritaria más ambicio-
sa de su historia: el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
La última dictadura militar, máxima expresión del poder arbitral -basa-
do en la posibilidad de presentarse como árbitros sobre los conflictos de la
sociedad civil defendiendo un "interés universal", el del Estado-, buscó clau-
surar el largó ciclo de inestabilidad política argentina a través de una refun-
dación irreversible de la sociedad. En términos sociales, el régimen se
propuso la recuperación del "orden", la autoridad y los "valores nacionales",
la homogeneización ideológica de la sociedad y la transformación de los
principales actores que habían entablado las alianzas sociales características
de la conflictiva sociedad de posguerra. En el plano económico, buscó la -
"normalización" y reestructuración económicas, la disolución de las bases
estructurales del modelo de posguerra mediante la transformación de los ac-
tores económicos -entre ellos, sobre todo, el "Estado intervencionista"- y
una nueva inserción de la Argentina en el mercado mundial. Asimismo, el
restablecimiento del "orden" resultaba inseparable de la restauración de las
jerarquías en el sistema político, mediante la consolidación de una democra-
cia estable, tutelada por las Fuerzas Armadas y basada en nuevos actores po-
líticos adeptos, previa reestructuración de las mediaciones tradicionales
-sobre todo, los partidos políticos y las organizaciones sindicales-.
Para desempeñar esta tarea "de excepción", las Fuerzas Armadas debían
fortalecer tanto su legitimidad técnico-burocrática -esto es, su "apolitici-

214
215
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

dad"- cuanto su cohesión institucional, evitando los desgarramientos inter- a un breve período inicial de mutua fascinación en torno de la legitimidad
nos que habían frustrado experiencias autoritarias anteriores. Sin embarg9, técnica, para comenzar a derrumbarse a poco de andar, dado el progresivo
y a pesar del alineamiento institucional tras los postulados de la Doctrina de distanciamiento de los objetivos de ambos bandos.
Segu ridad Nacional, ciertas particularidades del régimen militar contribuye-
II. Sólo durante los primeros aflos_del_régirpen -la primera presidencia
ron para que las disputas internas fueran altamente destructivas y conspira= de Videla- los militares lograron mantener un elevado grado de cohesión
ran contra su estabilidad y también contra el logro de los objetivos institucional, basado en la "lucha contra la subversión", que constituía al
perseguidos. En primer lugar, el involucramiento conjunto de las tres Fuer- mismo tiempo su principal recurso de legitimación social. En el contexto
zas en el gobierno superpuso a los conflictos intrafuerzas los enfrentamien-
oiorg-ació-Por la coriltiiicción de un desquiciááo y excepcional escenario de
tos interfuerzas, vulnerando la autoridad soberana de la Junta y confrontación -en la que colaboraron activamente gran parte de la dirigen-
transformando al pretendido Leviathan en un verdadero Behemoth215 . En cia política, empresarial, sindical y eclesiástica, y vastos sectores sociales-, la
segundo lugar, la elección de un modelo institucional basado en el reparto "masacre represiva" fue producto de una decisión política, cuyos motivos su-
tripartito del poder y la supremacía de la Junta Militar sobre el presidente, peraban ampliamente, aun cuando esta mirada es la que ha predominado en
favoreció que estos conflictos se trasladaran a toda la estructura guberna- el debate académico local, los relacionados con la mera implantación de un
mental, cristalizándose una estructura institucional en la cual los distintos "nuevo modelo de acumulación" o la consolidación de un "nuevo poder
grupos operaban según una lógica de veto, empate y paralelismo de poderes económico". La "masacre" que se recubría con un manto de "heroicidad",
permanente. Por un lado, el copamiento tripartito del aparato estatal permi- aun desatada con posterioridad a la virtual desarticulación de las principales
tió la Conformación de verdaderos "cotos de caza" privados, desde los cuales organizaciones armadas, fue sin lugar a dudas la principal herencia de la dic-
los distintos grupos, persiguiendo sus propios objetivos particulares, opera- tadura, pero no sólo por sus efectos sociales devastadores, sino porque se
ron según un criterio cuasi predatorio del sistema en su conjunto; y creó ade- transformaría, con el tiempo, en el único "logro profesional" de las Fuerzas
más una profunda fragmentación
, de los canales institucionales y otorgó a Armadas argentinas, único "combate armado exitoso" (Huntington, 1995)
los procesos de toma de decisiones un carácter tortuoso, lento e "ineficien- librado, que pudo mantenerlas unidas mas allá de sus irreconciliables dife-
te". Por otro lado, la preponderancia de la Junta Militar sobre el presidente
rencias en otros planos.
acotó el poder de este último al tiempo que fragmentaba y debilitaba la au- Las características de este "logro profesional" son fundamentales para
toridad de la primera, sometida a un permanente estado de deliberación. Por comprender los motivos por los cuales el "consenso antisubversivo" caló tan
último, la alianza entablada entre militares y civiles liberales no sobrevivió hondo en las perturbadas solidaridades cuarteleras y la historia posterior de
las Fuerzas Armadas argentinas. El mismo resultó del desempeño exitoso en
una "guerra interna" -"mito de los orígenes" que se correspondía perfecta-
215 Hobbes (1992) personificó en el Leviathan y el Behemoth los dos monstruos de la es- mente con el escenario de "ascenso de los extremos" característico de la dé-
catología judía, el conjunto de las condiciones del orden y del desorden, respectivamente. cada del setenta (Vezzetti, 2002)- mediante la que se perseguía la
En.la discusión intelectual argentina resulta habitual asimilar las características del Estado
terrorista argentino con el Leviathan hobbesiano luego de hermanar el período de grave "salvación" de una humanidad amenazada por un enemigo nada menos que
crisis política anterior al golpe militar con el "estado de naturaleza" -véase, entre otros, Bo- total. La metodología represiva empleada, que en las alteradas mentes mili-
rón (1997)-. También se identifica a la distinción schmittiana de "amigo/enemigo" como
el origen del proceso sistemático de desaparición de personas -véase Malamud Goti tares, y también en la deformada visión que buena parte de la sociedad ar-
(2000)-; o, en la misma línea, se denosta su lógica decisionista de reducción de la política gentina poseía sobre sus propias urgencias, era necesaria dada la naturaleza
a la guerra -véase, por ejemplo, Duhalde (1999)-. En otro trabajo (Canelo, 2002) hemos del enemigo, sólo fue compatible con la constitución de un "pacto de san-
discutido con estas riesgosas extrapolaciones que olvidan, entre otras cosas, las especifici-
dades históricas de los pensamientos de Hobbes y Schmitt. A nuestro entender, el régimen gre", irreconciliable con cualquier revisión de lo actuado, y con cualquier
militar ignoró la "vieja y eterna conexión que existe entre protección y obediencia, manda- consideración moral, conveniencia política o interés personal o institucio-
to y asunción del peligro, poder y responsabilidad", y ejerció "una 'potestas indirecta', que
exige obediencia sin ser capaz de proteger, pretende mandar sin asumir el peligro de lo po- nal. Por último, la inexistente pero no por eso menos feroz "guerra" empren-
lítico y ejerce el poder por medio de otras instancias a las cuales deja toda la responsabili- dida permitía invocar una desquiciada pero eficaz legitimidad de tipo
dad" (Schmitt, 1990: 83). Para un tratamiento más amplio de estas cuestiones, consultar "heroico" (Janowitz, 1967), habilitando el surgimiento y consolidación de
Dotti (2000).

216 217
Paula Canelo
El Proceso en su laberinto

"liderazgos heroicos" de tipo carismático, tal el caso, por ejemplo, de Masse-


oposición" (Yannuzzi, 1996; Novaro y Palermo, 2003) -mucho antes y en for-
ra o Galtieri cuya impronta excedía el campo militar para avanzar sobre la
ma mucho más acentuada que la violación de los derechos humanos-, y el
opinión pública. Menos públicos, pero mucho más sólidos y perdurables,
principal canal de expresión del despertar de la oposición política y sindical,
fueron los "liderazgos operativos" (Waddell, 2006) articulados por los 'le-
cuyos lazos de colaboración con las Fuerzas Armadas o bien sus expectativas
ñores de la guerra" en torno de su propio desempeño en las "tareas antisub-
versivas'216 . en torno a la apertura le impedían denunciar algo más que los costos del plan
económico sobre la sociedad argentina. Pero también las fuerzas centrífugas
Sin embargo, __este eficaz recurso de cohesión interna y de legitimación so-
cial contenía una limitación central: zu eficacia requería de su superación (Ca- que convulsionaban internamente al régimen hicieron de la política econó-
nelo, 2001). Así, las Fuerzas Armadas se vieron, inevitablemente, en la mica su escenario. Mientras sus ejecutores -y defensores- se apropiaban de la
legitimidad técnica para lanzarse en pos de la transformación de la economía
necesidad de anunciar el fin de la "lucha antisubversiva" y sobre todo duran-
y la sociedad argentinas, curiosamente, en este caso, el ejercicio de la política
te la segunda presidencia de Videla, de avanzar sustantivamente en los objeti-
estuvo fundamentalmente a cargo de las Fuerzas Armadas. Así, motivados por
vos refundacionales planteados ya en la primera etapa del régimen: la política
convicciones ideológicas, conveniencias políticas, valores profesionales o inte-
económica y la salida política. Sin embargo, en paralelo a este lento debilita-
reses burocráticos, y haciendo extenso uso de la colonización del aparato esta-
miento del recurso de la "lucha antisubversiva", las diferencias internas en tor-
tal y del modelo institucional, vastos sectores de las Fuerzas Armadas
no a los objetivos económicos y políticos del régimen comenzaron a resultar
ejercieron diversos controles y resistencias ante los avances del ministro y su
evidentes, complicando la posibilidad de arribar al logro de los propósitos per-
seguidos y revelando una situación de extrema fragmentación interna. equipo. Y los bloqueos más significativas fueron ejercidos desde las posiciones
más encumbradas: desde la Comandancia de la Armada por el almirante Mas-
III. El caso de la política económica de Martínez de Hoz resulta particular-
sera, desde las Comandancias de los Cuerpos de Ejército por los "señores de la
mente ilustrativo en este sentido. Al menos desde mediados de la década del se-
guerra", desde los despachos de las poderosas empresas del Estado por los "bu-
senta, la llegada de los economistas liberales a los gabinetes de los gobiernos
rócratas", y desde distintos puestos clave -fundamentalmente, desde la Secre-
autoritarios -el caso más paradigmático, probablemente, sea el de Krieger Vase-
taría General, el Ministerio de Trabajo y la Comandancia del Ejército- por los
na durante la Revolución Argentina-, comenzó a denotar una incipiente con-
vergencia de intereses y valores entre los "técnicos de la violencia" y los "politicistas".
Sin embargo, el ejercicio de la política en el terreno de la economía tam-
"tecnócratas" civiles, y una tendencia a la conformación de una "elite manage-
bién fue utilizado por Martínez de Hoz, que ante estas oposiciones enarboló
rial combinada" (Welch y Smith, 1974). En este marco, el Proceso fue un ver-
alternativamente un conjunto de recursos variados: el apoyo que le brindaban
dadero hito en el ascenso de los economistas liberales como grupo de
sus socios principales, Videla, Harguindeguy y Galtieri -suerte de "núcleo es-
funcionarios gubernamentales. Sin embargo, la coincidencia de diagnóstico
table" o "triángulo estratégico" del Proceso, dotado de una extraordinaria es-
que unió a las Fuerzas Armadas con estos civiles no pudo sortear los obstáculos
tabilidad en el tiempo-, sus contactos internacionales, y una fuerte
que aparecieron a poco de andar: a pesar de la legitimidad técnico-burocrática
ambigüedad e hibridez en su discurso y en las medidas económicas imple-
que ambos grupos pretendían detentar, en el plano económico se entabló una
verdadera lucha entre la técnica y la política. mentadas. Pero su recurso sin dudas más preciado fue su evidente apego a la
La economía se transformó, durante el período, en el terreno privilegiado
realpolitik, central, en la resolución de las tensiones que se plantearon duran-
te el período entre los "liberales tradicionales" y los "tecnócratas" (Heredia,
para el ejercicio de la política. La política económica fue el principal "tema de
2004; O'Donnell, 1997a), cuyo poder como grupo de funcionarios consoli-
dado en un caso o emergente en el otro, a pesar de residir aparentemente en
216 Posteriormente, liderazgos de este tipo también serían articulados por los líderes "cara- la posesión de determinadas pericias técnicas -fundamentalmente, en la ca-
pintadas", basados en este caso en su desempeño en la guerra de Malvinas. En efecto, y con- pacidad para controlar la inflación- respondió, finalmente, a las necesidades
tra la tendencia creciente a reemplazar el espíritu "heroico" por el "técnico" que se iniciará
durante el gobierno de Alfonsín y se prolongará durante el menemismo -dada por el ascen- políticas coyunturales del ministro; y tambien en la conflictiva relación enta-
so de la artillería contra las armas más tradicionales y el de los expertos en organización, ca- blada con los "señores de la guerra", cuyos pavoneos guerreros el ministro su-
so Fernández Torres y Balza-, los "carapintadas" representarán los últimos estertores de este
po tolerar mientras no entorpecieran su marcha hacia la refundación de la
tipo de liderazgo heroico". Al respecto, consultar Canelo (2006a) y l)onadío (2000).

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Paula Canelo
El Proceso en su laberinto

sociedad. Asimismo, en su favor jugó la profunda fragmentación del frente go era el destino laexperienciacrup conjunto. La fragmentación política
militar: las divergencias que atravesaban a las Fuerzas Armadas contribuyeron interna y los fantasmas de aperturas pasadas -particularmente, la conducida
para que las resistencias se presentaran desarticuladas -impidiendo la confor- por el general Lanusse-, llevaron a !vela propuesta, política definitiva del ré-
mación de un frente común desde el cual pudiera impulsarse una propuesa gimen fuera avara, tardía, y quedara aplastada, finalmente, bajo el derrumbe
alternativa a la del ministro y sus socios-, y que su carácter fuera netamente dé lá ecbiiiiri-a:Tárnbién aquí los militare¿VierOnextravijaa la oportunidad
defensivo. -aprovechada por ejemplo, por la dictadura chilena-, de avanzar en la refun-
Si bien estos obstáculos lograron bloquear significativamente los ambicio- dación del sistema político mediante la reforma de la Constitución, limitán-
sos propósitos iniciales del ministro, éste logró concretar su objetivo de máxi- dose a ejercer sobre la misma un "poder comisarial" 218 .
ma -la refundación irreversible de la economía y la sociedad argentinas-, aun V. La fragmentación interna que presentaron las Fuerzas Armadas durante el
cuando para ello debió abandonar varios objetivos menores, renunciables. período desafía a la mayoría de las herramientas analíticas articuladas hasta el
IV. Llamativamente, no fue en el plano de "la política" 217 donde estos momento. La literatura que sostiene la relevancia de una oposición central a
mismos militares, tan activos políticamente en otros planos, jugaron el me- partir de la cual se habrían articulado dos bandos relativamente estables -"libe-
jor de sus juegos. Aquí, la profunda fragmentación interna se combinó con rales" vs. "nacionalistas", "duros" vs. "moderados", "halcones" vs. "palomas",
las particularidades del modelo institucional adoptado para llevar al régi- "corporativistas" vs. "politicistas", etc.-, resulta limitada para comprender un
men al que sería el principal de sus numerosos fracasos. panorama de extrema complejidad 219 . A nuestro entender, la pregunta en tor-
En el ámbito de la "salida política", la "interacción burocrática" (Oszlak, no a la forma en la cual se definieron las fracciones internas durante el Proceso
1980) se impuso ampliamente sobre las necesidades políticas del régimen: el debe plantearse en términos distintos a los habituales: más concretamente,
cumplimiento de los pasos a seguir dentro de los arduos "canales de compa- debemos preguntarnos, ¿qué papel jugaron estas fracciones en el logro de la es-
tibilización" intra e interfuerzas de los planes políticos primó sobre el cum- tabilidad de un régimen que permaneció en el poder durante casi ocho años a
plimiento de los objetivos y sobre el aprovechamiento de las oportunidades pesar de su elevada fragmentación interna? Entendemos que la respuesta a esta
-amplias- con las que contó el régimen en un inicio. A pesar del silencio de pregunta debe buscarse en la presencia de distintos subgrupos que procuraron
la dirigencia política, que se mantenía inmóvil tras las expectativas de la aper- desempeñar, dentro del convulsionado frente militar, el mismo papel de árbi-
tura de un calendario electoral, y del terror generalizado producto de la "ma-
sacre represiva" -que sólo parecía poder ser exorcizado por los organismos de
derechos humanos y los familiares de las víctimas de la represión-, en este
plano el régimen prescindió casi de cualquier tipo de colaboración para fra-
218 Como señala Dotti, en distintos trabajos sobre el tema -ver Yannuzzi (1996) y Quiro-
casar. Asimismo, fue en este ámbito como en ningún otro donde se reveló la ga (1994), entre otroS-, suele haber acuerdo en que el régimen militar fue una "dictadura
particular afición de los militares a saldar diferencias políticas mediante el sa- soberana", por lo que se ubicaría entre aquéllas que detentan la "comisión de acción in-
Coialteldrada de un poávoir constituant", donde la soberanía "nace del acto de la consti-
botaje, el veto y una crítica interna feroz, aun cuando lo que se ponía en ries- titeraiderPoder 'ab,:soluto por el pueblo" (Schmitt, 1999: 193 y 54). Sin embargo,
analizando las tensiones que atravesaron a los integrantes del Proceso en este sentido, con-
sideramos, junto Dotti, que ',pensaron su intervención bajo la forma de una dictadura co-
misarial, provisoria, hasta que pudiera entrar nuevamente en vigencia, una vez
nornialriadála situación, la constitución también momentáneamente suspendida para
a
217 Recurrimos aquí a la distinción de Arditi (1995) entre "la política" y "lo político". protegerla..." (Dotti, 2000: 757). Al respecto, consultar Canelo (2002).
219 La contraposición ideológica "liberales" vs. "nacionalistas" resulta de dudosa utilidad,
Mientras que el espacio de "la política" está integrado por el conjunto de instituciones que
dada la dificultad para identificar posicionamientos ideológicos claros, como resulta evi-
Confrinrian el sistema político o el régimen político, o "el terreno de intercambios entre
dente en el plano de la política económica. El eje "duros" vs. "moderados" -o "halcones"
partidos políticos, de actividades legislativaS y gubernamentales de elecciones -y--represen-
vs. "palomas"- permite distinguir a los militares más proclives al acercamiento con los ci-
tación territorial y, en general, del tipo de actividades, prácticas y procedimientos.quese de-
viles de aquellos más reacios; sin embargo, dentro del segundo grupo suelen ser agrupadas
sarrollan en el entramado institucional del sistema o régimen político" (Arditi, 1995:
figuras tan distintas como las de Videla o Viola, mientras que entre los "duros" suelen ser
342-343), "lo político" -y en este punto Arditi retorna a Schmitt (1984)-, puede ser enten-
incluidas figuras como la de Ilarguindeguy o Galtieri junto a los comandantes de Cuerpo.
dido como un "tipo de relacionamiento que se puede desarrollar en cualquier espacio, in-
l'or último, el eje "politicistas" vs. "corporativistas" sólo resulta productivo a la hora de re-
dependientemente de si permanece o no dentro del terreno institucional de la 'política'"
(Arditi, 1995: 43). ferirse a los posicionamientos en torno de la salida política, pero poco dice sobre los posi-
cionamientos sobre la política económica.

220
221
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

tro que las Fuerzas Armadas pretendían jugar en la escena política más general. distintas salidas para el régimen. En este caso en particular, el faccionalismo
Y esos subgrupos fueron, fundamentalmente, los que podríamos denominar-, militar se expresó inevitablemente como alternancia, dada la elevada frag-
"moderados" -o moderadores- del Ejército en la interna intrafuerza y la Fuer- mentación vertical que habían alcanzado las cúpulas -a diferencia de lo que
za Aérea en la interna interfuerzas. sucedería durante el gobierno de Alfonsín, cuando, como resultado de una
En primer lugar, y frente a los extremos representados por los "duros" y los fragmentación sobre todo horizontal, los principales conflictos se entablen
"politicistas" del Ejército, el que llamamos "núcleo estable" del Proceso -Vide- entre los "carapintadas" y el generalato-. Con la retirada de Videla, el poder
la y Harguindeguy fundamentalmente-, otorgó su apoyo a las distintas fraccio- de los moderadores cedió el paso a los extremos, que jugaron un juego de
nes alternativamente, de acuerdo con las necesidades políticas coyunturales, consecuencias complejas.
jugando como mediador, moderador o árbitro en los conflictos intrafuerzas; y Por un lado, la variedad de los proyectos defendidos por "duros" y "po-
esto es lo que explicaría, además, la permanencia del presidente y su ministro liticistas" en las postrimerías del Proceso permitió contar con distintos recur-
del Interior durante un tiempo extraordinariamente prolongado 220. sos que fueron empleados de acuerdo con las necesidades coyunturales, y la
En segundo lugar, el papel de estos moderadores dentro del Ejército fue ho- alternancia entre fracciones constituyó un elemento fundamental para tran-
mologable al jugado por la Fuerza Aérea en la interna interfuerzas entre almi- sitar la situación de colapso, tal como durante regímenes militares anterio-
rantes y generales -ferozmente potenciada, como vimos, por las ambiciones res -entre ellos, la Revolución Argentina-. Con la política primero, con la
políticas de Massera y las expectativas institucionales de la Marina-. Dentro del guerra después y con la política una vez más, los "politicistas" y los "duros"
esquema de poder tripartito, y continuando en este caso con una tradición his- se sucedieron para intentar superar los agotados recursos de legitimidad del
tórica, la Fuerza Aérea jugó como moderadora entre el Ejército y la Armada, y régimen, alentados por las posturas de una oposición partidaria que se man-
su función principal fue desempatar -en general, a favor del Ejército- cuando tenía obedientemente alineada tras la crítica a la política económica, la con-
las fricciones entre las otras dos Fuerzas se exacerbaron 221 . vocatoria guerrera de Malvinas o las negociaciones por el calendario
VI. Si "lo normal nada prueba, (y) la excepción, todo" (Schmitt, 1985: electoral, sin pronunciarse contra los crímenes de lesa humanidad.
54), el análisis del período de colapso que se extiende entre 1981 y 1983, re- Por otro lado, sin embargo, la forma en la cual se sucedieron las fraccio-
sulta particularmente útil para identificar las regularidades que permanecen nes, mediante putschs internos, único modo de resolver los conflictos en una
ocultas durante los períodos de "normalidad" (Canelo, 20061)). estructura altamente jerárquica dentro de la cual no está prevista su institu-
La sucesión de Viola, Galtieri y Bignone al frente de la presidencia de la cionalización, llevó a las Fuerzas Armadas a pagar altos costos.
Nación expresó la alternancia entre distintas fracciones que intentaron hallar En primer lugar, la pretendida "apoliticidad" del régimen terminó de de-
rrumbarse, en un contexto de acelerada pérdida de legitimidad social y de fla-
grante dificultad para gestar alianzas con actores extra-institucionales -las que
sólo podrían ser reestablecidas por Ríos Ereñú a partir de 1985 222-. Las Fuerzas
Armadas cayeron en un estado de virtual aislamiento, ya que cualquier acerca-
220 Si bien son numerosos los trabajos que se interrogan sobre los motivos de la perdurabi- miento de las cúpulas con la dirigencia política era percibido en el frente inter-
lidad del ministro de Economía en su cargo -entre otros, Canitrot (1980) y Schvarzer
(1984)-, no existe un nivel de reflexión similar en lo que hace a la igualmente sorprendente
no como la vulneración del "pacto de sangre" en el que se apoyaba la cohesión
permanencia de la dupla Videla-Harguindeguy al frente del régimen militar. En este sentido, interna y como la "traición" a los principios de solidaridad institucional.
entendemos que ambos jugaron como verdaderos mediadores o árbitros en los conflictos En segundo lugar, las Fuerzas Armadas perdieron los principales atributos
dentro del Ejército; en forma similar a la de Martínez de 1 Ioz, fue su propia ambigüedad la
que les permitió conciliar las fuertes presiones que recibieron de los más variados frentes y
de su poder arbitral. La derrota de Malvinas, que las reveló incapaces de de-
conservar sus cargos durante el tiempo estipulado.
221 Tradicionalmente ultracatólica y ultranacionalista, cuyo principal exponente intelec-
tual durante la década del sesenta había sido jordán Bruno Genta, durante la dictadura la
Fuerza Aérea hizo reserva de su nacionalismo para apoyar al plan económico liberal, aun
cuando su elitismo a ultranza se expresó en sus posturas políticas. Durante el gobierno de
222 Sobre la alianza establecida entre las cúpulas militares y el gobierno de Alfonsín a par-
Bignone, y tras la flagrante derrota en Malvinas, los aviadores también procuraron renun-
ciar a su elitismo, siendo los primeros en presionar por una rápida apertura del cronogra- tir de 1985, consultar Acuña y Smulovitz (1995), Canelo (200613), Pucciarelli (2006 y
2007), y Verbitsky (2003).
ma electoral, viendo que el sistema amenazaba con desquiciarse.

222 223
Paula Canelo El Proceso en su laberinto

sempeñar su función profesional esencial, el "combate armado exitoso" 1930: su posibilidad de presentarse como árbitros sobre los conflictos de la
(Huntington, 1995) en una guerra externa, dio por tierra con el "espíritu gue- sociedad civil trasla pretendida- defensa de un "interés universal". Sin embar-
rrero" que había predominado durante la mayor parte de la dictadura, e hirió r g6,ta-raféberi- este tránsito, las Fuerzas Armadas supieron desplegar un ca-
de muerte el esprit de corps, abriendo la puerta para la gestación de intensos pital privilegiado que les permitió sortear bastante airosamente los peligros
conflictos. Los mismos fueron particularmente notables -y sin dudas, los más de disgregación, el correspondiente a su poder corporativo, basado en la de-
trabajados por la literatura- en el caso de los enfrentamientos jerárquicos en- fensa de su "interés particular", oculto en el pasado tras los blasones del po-
tre generales y "carapintadas" en el Ejército, pero también se debieron a una der arbitral.
fuerte búsqueda de protagonismo de aquellas Fuerzas y especialidades que La transicióni la democracia reveló la transición de un tipo de poder mi-
, ,

habían salido relativamente airosas del desastre bélico: la Fuerza Aérea, los litar a otro. Lo que fue contemplado por propios y ajenos como una -tran-
"comandos" y la artillería, que alcanzarían mayor importancia durante la quilizadora- descomposición del poder militar parece haber sido, en
postransición (Canelo, 2006a). Asimismo, la revelación progresiva de las verdad, un proceso de profunda recomposición. Y en paralelo al proceso de
atrocidades cometidas durante la "masacre represiva" -encamada con parti- descomposición -y recomposición- del poder milltar, y del colapso del ré-
cular crudeza en el "show del horror" (González Bomba!, 1995)- les arreba- gimen, la transición reveló, también, dos regularidades que se consolidarán
tó la legitimidad suprapolítica de que habían gozado y su condición de como rasgos centrales de la democracia argentina.
garantes del orden y de !ilegalidad estatal,rabastió7onsigp al Estado mis- La primera es el colapso de la dirigencia política. Anticipado en sus pos-
mo, que luego de haber sido ferozmente feudalizado, denotaba una sustanti- turas colaboracionistas con la dictadura durante su período de máximo po-
va descornposición de sus funciones, Intre ellas, su condición fundamental derío, fue claramente observable en las postrimerías del gobierno militar,
de aparato normativo de moralización de las instituciones y-Ta sociedad (Vez- donde un régimen tremendamente debilitado por la derrota en Malvinas pu-
zetti, 2002). do, sin embargo, continuar dominando la agenda durante un período
A partir de estas "revelaciones", la totalidad de las Fuerzas Armadas se prolongado, ante una oposición que no acertaba a retomar las riendas de la
aglutinó tras el objetivo compartido de la impunidad, comenzando a resul- transición. Este colapso fue, asimismo, un verdadero anticipo de las dificul-
tar evidente su alineamiento tras la defensa exclusiva de los propios objeti- tades que tendrá la dirigencia política a la hora de pilotear la "incertidumbre
vos e intereses corporativos, ya no "universales" o asimilables a los del democrática" (O'Donnell y Schmitter, 1986), en un marco en el que los ac-
conjunto de la sociedad, sino "restringidos", en una actitud homologable a tores sociales y políticos entablarán intensas disputas en la lucha por la defi-
lo que Finer (1969) denominó "sindicalismo militar defensivo" y que aquí nición de las reglas.
identificamos como poder corporativo. La segunda es la imposibilidad recurrente de "cerrar" la -herida abierta"
VII. El saldo de la dictadura era complejo. A pesar de que, tal y como ha por la dictadura militar. Ensayados tanto por los jerarcas militares como por
sido afirmado, el Proceso de Reorganización Nacional logró uno de sus pro l, sus sucesores civiles, todos los intentos por "clausurar" el tema de la viola-
irreversibilidad, varios de los objetivos impulsados pósitomayre,ld ción a los derechos humanos fracasaron estrepitosamente, generando el
alcanzaron un carácter
__.„ inconcluso Y lo inconcluso del Proceso se encarnó efecto cabillo: colocarlos en el centro mismo de la escena. En este plano se
no sólo en los variados proyectos políticos que quedaron sepultados luego enfrentaron aun hoy- dos lógicas: la "ética de la convicción"
del veloz derrumbe del régimen sino, también, en una política económica y la "ética de la responsabilidad" (Weber, 1985). La primera fue practicada,
que debió abandonar varias de sus ambiciosas metas limitadas por los impe- paradójicamente, tanto por los militares "duros", los más acérrimos partida-
rativos de la política. rios de la masacre, cuanto por los organismos de derechos humanos, incan-
De la ambiciosa propuesta de refundación inicial, sólo restaba el éxito en sables luchadores por la realización de la justicia sobre los crímenes de lesa
la "guerra interna", lo que marcaría a fuego el futuro de las Fuerzas Armadas, humanidad. La segunda fue invocada tanto por distintos jefes militares -pri-
cuya "profesionalidad" quedaría ligada a la "lucha contra la subversión". Asi- mero por Videla y Viola con el intento "clausurista" de 1979, luego por
mismo,1-6s militares perdieron el atributo fundamental que les había permi- Bignone y en el futuro por Ríos Ereñú mediante la "batalla legal" y por Bal-
tido jugar un papel central en la escena política argentina al menos desde za mediante las "autocríticas" institucionales, entre otros-, cuanto por los

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Paula Canelo

sucesivos presidentes democráticos -Alfonsín, Menem y De la Rúa, entre


otros-, que defenderán la "clausura" desde un cada vez menos tolerable
pragmatismo (Canelo, 2006a). Cuando la "clausura" fue intentada por los
jerarcas militares, el "consenso antisubversivo" predominante en el frente in-
terno desató su potencia, poniendo en peligro la autoridad de las jerarquías,
y cuando fue ensayada por los líderes políticos, arrastraron consigo a la "pro-
Bibliografía y fuentes
mesa democrática", que desde la transición se encontraba estrechamente li-
gada a la realización de la justicia por sobre los crímenes de lesa humanidad.
Fuentes primarias
Y mientras la "ética de la convicción" y la "ética de la solidaridad" conti-
núan enfrentadas, la "herida" permanece, entre nosotros, siempre abierta.
VIII. Durante más de tres décadas, las Fuerzas Armadas argentinas han L NO PUBLICADAS, RESERVADAS O DE CIRCULACIÓN RESTRINGIDA
orientado sus lealtades institucionales hacia el que consideran el único logro
profesional alcanzado en muchos años: la "lucha antisubversiva .. Entre,otras Documento de los "cinco puntos", enero de 1973.
cosas, esta convicción las ha llevado a resistir, más o menos exitosamente, los Directiva Secreta 404/75 del Comandante en Jefe del Ejército, "Guerra con-
intentos civiles por juzgar los crímenes del terrorismo de Estado, y a avanzar tra la subversión", 28 de octubre de 1975.
sobre la seguridad interior manteniendo como hipótesis de conflicióérai —M- Un nuevo ciclo histórico argentino: del Proceso de Reorganización Nacional
b'áte cartáTár",iiireVil formas" de la "subversión", a pesar de que seahárr a la Tercera República. Lineamientos para una estrategia nacional. Gene-
relegadas a espacios periféricos de la arena política, reducidas a la lucha ral Ibérico Saint Jean, octubre de 1976.
por la preservación de los territorios estatales a los que pertenecen, y a las es- Bases para la intervención de las Fuerzas Armadas en el proceso nacional.
caramuzas presupuestarias. Comandos en Jefe del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, enero de 1977.
El futuro de las Fuerzas Armadas argentinas se encuentra aún ligado a un Directiva Secreta 504/77 del Comandante en Jefe del Ejército, "Continua-
pasado que continúa ensombreciendo nuestro porvenir. Es por eso que re- ción de la ofensiva contra la subversión durante el período 1977/1978",
sulta imprescindible la implementación de una política militar integral que 20 de abril de 1977.
les permita construir una nueva identidad dentro del marco democrático, Proyecto Nacional. Ministerio de Planeamiento, 25 de mayo de 1977.
acompañada de una política de derechos humanos que impulse una activa Plan Nueva República de la Secretaría General del Estado Mayor General del
revisión de ese pasado, la preservación de la memoria y el castigo de los res-
Ejército. General Olivera Royere, mayo de 1977.
ponsables de crímenes de lesa humanidad. Comentario sobre el Documento Plan Nueva República, Secretaría General
de la Presidencia, 1977.
Crítica al Proyecto Nacional. Secretarías de los Comandos en Jefe del Ejérci-
to, la Armada y la Fuerza Aérea. 1977
Consideraciones sobre el proceso de institucionalización y el Movimiento
de Opinión Nacional. Documento de Trabajo. Armada Argentina, octu-
bre de 1977.
Plan de Acción Política de la Propuesta de Unión Nacional. Secretaría Gene-
ral de la Presidencia, noviembre de 1977.
Plan de Reforma Política Institucional. Carta y propuesta política de Améri-
co Ghioldi, embajador en Portugal, al general José Rogelio Villarreal, 22
de diciembre de 1977.

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