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UROFILIA

Esta parafilia se basa en fantasías relacionadas con la orina, limitando la


sexualidad a eso.
El de la urofilia, estamos ante una parafilia en que el objeto de deseo o el motivante de la
fantasía y activación sexual es la orina o el hecho de orinar. Tocar, ver, escuchar u oler a
alguien orinando o el líquido en sí resulta gratificante para estos sujetos (urolangia).
Generalmente los sujetos con hemofilia sienten atracción ante la idea de orinar encima de
su pareja o en que la pareja orine encima suyo (pudiendo tener el propio sujeto un papel
pasivo o activo en la micción). También es posible que resulte excitante la idea de ingerir
el fluido.

Aunque socialmente poco aceptadas, las prácticas sexuales vinculadas a la urofilia no


suelen generar gran peligro para las personas que las realizan. Sin embargo, hay que tener
en cuenta sin embargo la existencia de cierto peligro en este tipo de prácticas en lo que se
refiere al contagio de infecciones bacterianas.

A pesar de que la urofilia no es muy habitual como parafilia, es tenida en cuenta como
alteración o trastorno.

Concretamente la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos


Mentales recoge la urofilia dentro de la clasificación de “otros trastornos parafílicos
específicos”.

DIFERENCIACIÓN CON PRÁCTICAS


ESCATOLÓGICAS
Ante esta definición de la urofilia es probable que muchas personas puedan considerar que
el hecho de mantener prácticas sexuales en las que orinar encima del otro o jugar con orina
implique por tanto una alteración o psicopatología. Pero resulta necesario aclarar que esto
no es así.

Esta aclaración es muy necesaria, dado que existen prácticas sexuales como las
escatológicas que si bien no son socialmente bien vistas o aceptadas no implican
patología. Al igual que ocurre con otras prácticas sexuales poco habituales, la conocida
como lluvia dorada no es más que una forma de obtener gratificación sexual a través de una
experiencia concreta o simplemente de experimentar.

Dicho de otro modo, el hecho de excitarse en un contexto en que participe la orina no


implica la presencia de urofilia como parafilia. Sólo consideraremos que estamos ante una
patología cuando esta práctica suponga el único medio para obtener gratificación
sexual, limite la vida del sujeto y/o le genere malestar y sufrimiento.
CAUSAS
Las causas que generan la urofilia son desconocidas, si bien existen diversas
interpretaciones al respecto. Al igual que ocurre con otras parafilias se considera que la
urofilia puede tener su origen en el aprendizaje por condicionamiento, habiéndose asociado
casualmente la excitación sexual con el hecho de orinar y posteriormente habiéndose
fortalecido dicha asociación con prácticas como la masturbación.

Esta explicación puede tener cierto sentido especialmente si tenemos en cuenta que las vías
genitales y urinarias están muy próximas en la mujer mientras que en el hombre tanto
semen como orina pasan por la uretra, pudiendo asociarse la excitación sexual con las
sensaciones producidas al orinar.

Otra explicación posible tiene que ver con la asociación que se hace de la orina como
elemento de poder. En la naturaleza, la orina es empleada en gran cantidad de animales
como un elemento que permite señalar la propiedad de un territorio. La excitación sexual
ante prácticas de tipo urofílico podría estar vinculada a este hecho, siendo un juego de
poder o sumisión. En este sentido, existen autores que vinculan la urofilia con el
sadomasoquismo.

TRATAMIENTO DE ESTA PARAFILIA


Cuando estamos hablando de urofilia propiamente hablando, es decir la situación en que la
excitación sexual es restringida a estas prácticas y su realización genera malestar,
sufrimiento o limitaciones a sí mismo o a otros, puede hacerse necesaria la intervención
psicológica.

Lo primero sería averiguar el nivel de afectación que supone para la persona implicada, que
aspectos limita y qué pensamientos o sentimientos le genera su objeto de deseo. Hay que
valorar dónde puede estar su origen y qué significado tiene para el sujeto la orina en la
vinculación sexual.

Además de ello será necesario trabajar en la medida de lo posible sobre posibles problemas
de pareja y sexuales que puedan existir de manera comórbida o que puedan relacionarse
con la génesis de la parafilia. Se trabajará el desarrollo de vínculos positivos y puede
buscarse el análisis y modificación de fantasías: recuperar las fantasías del sujeto y valorar
qué parte de ellas le resultan excitantes, así como el motivo de ello. Localizado dicho
aspecto, se indica al sujeto que vaya introduciendo alteraciones en dichas fantasías en el
momento de masturbarse.

Otra técnica que puede emplearse es el reacondicionamiento masturbatorio, en que se


indica al paciente que se masturbe en múltiples ocasiones y tras ello (especialmente en el
periodo refractario) describa los elementos que le generan deseo sexual. Se buscaría en este
caso hacer que la orina no se asociara a la excitación sexual.