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Consejos para empezar

bien el año

LA IMPORTANCIA
DE DORMIR
Introducción
Según las directrices de la American Academy of Sleep Medicine, los niños en edad escolar,
entre 6 y 12 años de edad, necesitan entre 9 y 12 horas de sueño cada día. Los adolescentes
entre 13 y 18 años deben dormir entre 8 y 10 horas por día.
La Academia Americana de Pediatría respalda las nuevas directrices. Los estudios demuestran
que los niños que duermen lo suficiente tienen mayor capacidad de atención, una mejor
regulación de aprendizaje, de memoria y de emociones, y una mejor calidad de vida en
general. Los niños que no duermen lo suficiente tienen más probabilidades de sufrir lesiones
y de tener presión alta, obesidad y depresión.

David Seiden, M.D., director médico del Baptist Sleep Center, en Pembroke Pines recomienda
que comiencen a hacer un cambio gradual para los horarios regulares de acostarse y de
despertarse, antes de empezar el año escolar. Acostarse a dormir entre 20 y 30 minutos más
temprano, y luego despertar más temprano por la misma cantidad de minutos, ayudará a
alcanzar las metas de dormir lo suficiente y de poder despertarse a tiempo para ir a la escuela.

Cómo promover los buenos hábitos de dormir


Adherirse a una higiene de sueño adecuada es la clave para superar los retos de sueño
asociados con la vuelta a la rutina de la escuela. Otras recomendaciones para dormir bien del
Dr. Seiden para niños y adolescentes incluyen:

 Mantener un horario regular de sueño. Acostarse y levantarse a la misma hora


consistentemente, ayuda a regular el ciclo circadiano del cuerpo. Trate de adherirse a
la misma rutina durante los fines de semana también, permitiendo una o dos horas de
flexibilidad si es necesario.
 Crear un entorno en el dormitorio que promueva el sueño. Comience con lo básico: Un
dormitorio oscuro y silencioso, una temperatura cómoda y una cama confortable.
 Reducir el estímulo y las distracciones por lo menos una hora antes de acostarse. Baje las
luces y apague los televisores y los aparatos electrónicos. “El estímulo y la luz de estos
dispositivos promueven el desvelo e interrumpen las vías neurológicas del cerebro que
ayudan a inducir el sueño”, dijo el Dr. Seiden.
 Establecer una rutina relajante antes de acostarse. Fomente el tiempo de silencio para
ayudar a su hijo a tranquilizarse. Una ducha o un baño, seguido por la lectura de un
cuento son actividades eficaces.

 Evitar el ejercicio y la actividad física pesada cerca de la hora de acostarse. La clave para
lograr un sueño profundo es la reducción en la temperatura del cuerpo y toma tiempo
para que el cuerpo se enfríe después de las actividades físicas. Es mejor participar en
estas actividades alrededor de 5 horas antes de la hora deseada para acostarse.
 Exponerse a la luz natural del sol en cuanto sea posible al despertar en la mañana. Salga
afuera o párese al lado de una ventana sin gafas de sol para beneficiarse de los efectos
completos.
 Limitar el consumo de cafeína. Los adolescentes están tomando más bebidas cafeinadas
hoy en día, y el aumento en el consumo de cafeína les está afectando el sueño, dice el
Dr. Seiden.

Los padres también pueden seguir estas directrices saludables para dormir mejor
y para ayudar a poner un buen ejemplo para sus hijos y reforzar la importancia de
un sueño adecuado y saludable para lograr un año escolar exitoso.