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DESPRENDIMIENTO PREMATURO DE PLACENTA

DEFINICION:
El desprendimiento prematuro de placenta normalmente inserta es la separación
prematura, parcial o total, de una placenta de su inserción decidual después de la
semana 20 o 22 de gestación o de 1-4 semanas antes del periodo del
alumbramiento.
COMO SE PRESENTA:
El desprendimiento prematuro de la placenta ocurre debido a la ruptura de los vasos
maternos en la decidua basal, donde se interconectan con las vellosidades de
anclaje de la placenta. En raras ocasiones, la hemorragia se origina en los vasos
fetoplacentarios.
La sangre acumulada divide la decidua, separando una fina capa de decidua de su
anclaje a la placenta. El sangrado puede ser pequeño y autolimitado o puede
continuar disecando así la interfase entre placenta y decidua, llevando a la completa
o casi completa separación de la placenta. La porción desprendida de la placenta
es incapaz de realizar el intercambio de gases y nutrientes, de forma que, en el
momento en que la unidad fetoplacentaria restante sea incapaz de compensar esta
pérdida de la función, el feto se verá comprometido.
TIPPOS DE DESPRENDIMIENTO
1. Desprendimiento agudo de placenta:
El desprendimiento agudo de placenta se presenta clásicamente con:
 Sangrado vaginal brusco. Es el signo de presentación más frecuente (78%
de los casos).
 Dolor abdominal leve-moderado y/o dolor lumbar (suele aparecer cuando
la placenta está en la pared posterior del útero).
 Contracciones uterinas hipertónicas.
El útero suele encontrarse aumentado de tono/rígido y puede estar sensible
durante y entre las contracciones.
 Patrón anormal de la frecuencia cardíaca fetal (FCF). Cabe destacar que
la presencia del cuadro clínico completo sólo se produce en un número
reducido de casos.

2. Desprendimiento crónico de placenta: Las pacientes con un desprendimiento


crónico presentan un sangrado intermitente, leve pero crónico, que con el
tiempo conduce a la presencia de manifestaciones clínicas relacionadas con
una enfermedad placentaria isquémica: oligoamnios, restricción del
crecimiento fetal y preeclampsia. En ellas, los estudios de coagulación son
normales y la ecografía puede identificar el hematoma placentario (tras las
membranas, marginal o central). El desprendimiento en el segundo trimestre
acompañado de oligoamnios tiene un pronóstico sombrío, incluyendo altas
tasas de muerte fetal, parto prematuro y morbilidad neonatal grave o muerte.

FACTORES DE RIESGO

 Hipertensión arterial prolongada (crónica)

 Presión arterial alta súbita en mujeres embarazadas que antes tenían presión
arterial normal

 Diabetes

 Tabaquismo

 Consumo de alcohol o cocaína

 Desprendimiento prematuro de la placenta en un embarazo anterior

 Una lesión en la madre (como un accidente automovilístico o una caída con golpe
en el abdomen)

 Ser mayor de 40 años.

 Cocaína y otras drogas.

Señales del desprendimiento prematuro de la placenta


Los síntomas más comunes son sangrado vaginal y contracciones dolorosas. La
magnitud del sangrado depende de la cantidad de placenta que se haya
desprendido. A veces, la sangre que se acumula cuando la placenta se desprende
permanece entre la placenta y la pared uterina, por lo que puede que no se presente
sangrado de la vagina.

 Si la separación es leve, es posible que se presente un sangrado ligero. También le


puede dar cólicos o sentirse sensible en su abdomen.

 Si la separación es moderada, puede tener un sangrado más abundante. Los cólicos


y el dolor abdominal serán más intensos.

 Si más de la mitad de la placenta se desprende, puede tener dolor abdominal y


sangrado abundante. También puede tener contracciones. El bebé puede moverse
más o menos de lo normal.

Si usted tiene alguno de estos síntomas durante su embarazo, coméntele al médico


de inmediato.

DIAGNÓSTICO DEL DESPRENDIMIENTO PREMATURO DA PLACENTA


El diagnóstico del DPP se realiza a través de los resultados clínicos, pero exámenes
de imagen y de laboratorio pueden ser utilizados para reforzar la sospecha clínica.

La presencia de sangrado vaginal asociado con dolor abdominal y un útero muy


rígido al examen ginecológico habla fuertemente a favor de la separación de la
placenta. Anormalidades de la frecuencia cardíaca fetal, hipotensión materna o
signos de coagulación intravascular diseminada (hemorragia, anemia, fibrinógeno
bajo y cambios en las pruebas de coagulación) aumentan aún más la posibilidad del
diagnóstico.

La ecografía es útil para identificar hematoma retroplacentario y para excluir otros


problemas que pueden también cursar con sangrado vaginal y dolor abdominal.

TRATAMIENTO DEL DESPRENDIMIENTO PREMATURO DE LA PLACENTA

La conducta ante un desprendimiento placentario varía según la severidad del


cuadro, la edad gestacional del feto y de las condiciones clínicas de la madre del
bebé.

1- Feto muerto

Si el desprendimiento placentario ha sido serio y el feto no ha resistido, el nacimiento


debe ser inducido para evitar que ocurran complicaciones. Si la madre está
clínicamente estable, el parto puede ser vaginal. Si la madre está inestable, el parto
se realiza por cesárea

2- Feto vivo, pero con signos de sufrimiento

La conducta médica correcta es inducir el trabajo de parto a través de una cesárea.


No existe tratamiento para la placenta volver a unirse al útero, así que, si el bebé
está en peligro de muerte debido a la privación de oxígeno, la única solución es
quitarlo tan pronto como sea posible del útero, sin importar la edad gestacional. Si
el embarazo tiene menos de 34 semanas, el bebé va a necesitar invariablemente
permanecer en la unidad de cuidados intensivos neonatal en los primeros días de
vida.

3- Feto vivo, con más de 34 semanas y no hay signos de sufrimiento

Si el embarazo tiene menos de 34 semanas, lo más seguro es inducir el trabajo de


parto a corto plazo, incluso si el bebé no muestra signos de sufrimiento en ese
momento. Desprendimientos pequeños pueden convertirse súbitamente en grandes
desprendimientos.
En los casos de DPP con episodio de sangrado mínimo y aislado, que no va a
suceder otra vez, y ausencia de otros signos y síntomas de gravedad, algunos
obstetras están tratando de llevar el embarazo hasta la 37ª semana.

4- Feto vivo, con menos de 34 semanas y no hay signos de sufrimiento

Si la madre y el feto están bien, el desprendimiento es pequeño y no hay ningún


signo de hemorragia continua, la conducta más utilizada es la hospitalización de la
madre para la vigilancia. Se administran corticoides para acelerar la maduración
pulmonar fetal, que aumenta la probabilidad de supervivencia caso haya un parto
prematuro inducido en las próximas semanas.

Mientras que la madre y el bebé estén bien, el obstetra intentará llevar el embarazo
lo más cerca posible de la 37ª semana.