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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA


EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
CIENCIA Y TECNOLOGÍA
INSTITUTO UNIVERSITARIO POLITÉCNICO
“SANTIAGO MARIÑO”
SEDE MARACAY

Ensayo

Br. Rafael Pérez


C.I: 25.542.311
Sección: IA

Maracay, diciembre 2019


INTRODUCCIÓN

En las actuales circunstancias histórico-sociales, es imprescindible


redescubrir una ética que oriente a un verdadero sentido de integridad y afrontar
los grandes desafíos que plantea la sociedad, debido a que en los últimos años,
tanto la ética como la moral ha sido entendida desde una perspectiva
exclusivamente fenomenológica y descriptiva, construida con frecuencia sobre
la base de una casuística interminable.

Como consecuencia, las personas se atienen a ello en su conducta, en


virtud de esa autoridad, sin saber ni preguntarse, muchas veces, el porqué de ellas,
y por qué unas cosas están mal y otras bien, desvinculándolas de su propia
realidad vital. En este sentido, se puede entender, entonces, el resultado de tal
enfoque, ya que, la ética se ha quedado sin fundamento, removida, desvinculada
de la realidad inoperante. Toda profesión lleva sobre sus hombros el peso de
graves deberes y de hondas responsabilidades, que el profesional solo podrá
vencer si pone sus conocimientos al servicio de una conciencia fina y delicada,
debido a que está obligado a amar la verdad, a dedicarse plenamente a la
investigación científica y a practicar el bien en todas sus gradaciones. El primer
deber de la persona que se prepara es ponerse en condición de ejercer su
profesión, cultivando la mente con el estudio de lo que se necesita saber y
pertrechando su voluntad con todos los motivos del bien obrar. Una sólida
preparación técnica y la obtención de excelentes cualidades personales son
requisitos indispensables para realizar un trabajo de primera. El profesional debe
ser un hombre de conciencia, capaz de amar el cumplimiento del deber por
encima de las garantías materiales, ventajas o provechos personales.

En consecuencia, está en la obligación de hacerse con una buena


conciencia, instruyéndola convenientemente, educándola con esmerada
escrupulosidad, formándola en los sanos principios morales, trabajando por hacer
y conservar su rectitud.
En referencia a la ética ontológica, aplicada en educación, ésta debe llevar
al docente a orientar al educando para que se pregunte no simplemente si debe
hacer esto o aquello, sino, el porqué de la bondad o de la maldad moral de un
acto determinado.

Antes de hablar de las reglas éticas, es importante definir


etimológicamente, la palabra ética viene del griego ETHOS, que significa
costumbre, con lo que se puede inferir que esta estudia la costumbre y los hábitos
dando ciertos principios; muchos autores la catalogan como la ciencia de los
actos humanos ya que está más cercana a la orientación en los actos u obras, otros
la llaman ciencia de la voluntad en orden a su fin y algunos creen también que
puede ser denominada como la ciencia de los principios constituidos de la
vida moral. Todos estos preceptos llevan a la misma conclusión, que la ética
estudia el desarrollo de la libre voluntad del hombre sin perjudicar al prójimo, es
decir, que esta va encaminada hacia la realización del hombre, como persona.

En esta misma línea, la ética juega un papel importante, ya que a


diferencia de muchas otras ciencias, esta es mucho más aplicable a nuestras
vidas, debido a su contenido practico-técnico, derivado de nuestras propias
costumbres y de cómo nos comportamos, siendo que esta las perfecciona y nos
ayuda a asegurar nuestra realización como personas teniendo en cuenta que fines
vale la pena perseguir y bajo que condiciones vale la pena perseguirlos.

Debido a que la ética no proporciona una lista o un conjunto de reglas a


seguir para cada una de las situaciones que se nos presentan en el transcurrir
diario de nuestras vidas, debemos apegarnos única y exclusivamente a las bases
del actuar ético, como son la inteligencia y ser consecuentes de cómo nuestras
Gactuaciones pueden perjudicar a los demás, por lo que nosotros discernimos
entre lo que es correcto o incorrecto.

De este modo, la ética nos proporciona un número de principios


fundamentales cuya finalidad es esclarecer el principio de solidaridad,
de equidad o imparcialidad, de eficiencia, de abstenerse de elegir dañar a un ser
humano, de la responsabilidad del papel que hay que desempeñar, de aceptación
de efectos colaterales y el de cooperación en la inmoralidad.

En cuanto a la naturaleza que rigen las profesiones, es compleja porque


no es única o unívoca sino distinta o diversa según cada uno de sus aspectos
constitutivos determinantes, de modo que las normas éticas constituyen un tipo
especial o singular de derecho, que se denomina “Ética Jurídica” y calificando
como “Codificación Jurídica de Cuarta Generación”, según criterios analíticos,
pero que la hace sucesiva o sucesora y superior a codificaciones geológicamente
previas o precedentes.

En este mismo orden de ideas, desde el tabú primitivo, pasando por los
mandatos o mandamientos religiosos y concluyendo con el derecho común, las
mismas se clasifican en: por su estructura, son normas jurídicas y por tanto,
obligatorias bajo coerción del poder punitivo del Estado, en este caso delegado
en los Colegios Profesionales mediante el otorgamiento a estos de potestad
disciplinaria, sometida a los principios y dictados del derecho administrativo
sancionador para enjuiciar, sancionar y ejecutar con carácter forzoso las
sanciones impuestas a sus infractores, sin perjuicio de los procedimientos,
recursos y garantías establecidos legal o reglamentariamente al efecto. Aspecto
éste de su naturaleza, por el que se igualan o asemejan al resto del ordenamiento
jurídico o “Derecho común”.

Por su finalidad, son disolventes del interés o derecho común propio del
que viene llamado a respetarlas. Así que, el aspecto central de la naturaleza de
las normas éticas que determinan y regulan las profesiones, su propósito o
finalidad empezó a ser oneroso o remunerado a los primeros profesionales que
comenzaron a lucrar su actividad, ya que habían sido solo y exclusivamente
incipientes prestaciones institucionales social y políticamente protegidas, en
tanto que actividades ligadas de forma directa a la supervivencia de la
comunidad, y fue a partir de entonces que se convirtieron en pequeñas y
nacientes actividades económicas empresariales ligadas a la prosperidad personal
y familiar de sus facultativos.

De modo que la doble naturaleza del profesional, empresario e institución


pública a la vez, vendrá a poner de manifiesto la verdadera naturaleza de las
normas éticas o deontológicas que regulan la prestación de sus servicios,
facultades o artes: la de constituir una fórmula de disolución de la contradicción
antagónica fundamental en la que lo sitúa esa doble naturaleza entre su interés
personal y el interés del destinatario de sus servicios, por la que se compromete
a actuar con olvido y sin cálculo de su propio lucro y como si no fuera empresario.
y anuncia con su código de buenas prácticas o ético, que situará la prestación de
su facultad en ciencia y conciencia del lado del interés que administre sin dejarse
guiar por el suyo propio.

Por su contenido, son normas de comportamiento y no de Derecho


común, que tiene como finalidad desprender la naturaleza de dichas normas por
sus contenidos y sus cualidades que vienen dictadas como reglas de
comportamiento que las distingue de forma esencial de ciertas acciones que se
deben realizar, y otras que no se deben realizar, más allá de las consecuencias
positivas o negativas que puedan traer. De allí que hay ciertos deberes que se
deben cumplir más allá de sus consecuencias.

Por consiguiente, la deontología tiene un valor en sí mismas,


independiente de la cantidad de bien que puedan producir, de acuerdo con la
convicción de que hay acciones buenas o malas en sí mismas, se sigue el deber de
realizarlas o de evitarlas.

En otro orden de ideas, un colegio profesional o colegio oficial es una


asociación de carácter profesional o gremial integrada por quienes ejercen
una profesión liberal y que suelen estar reconocidos o controlados por el Estado,
que es una corporación de derecho público y normativas nacionales o estatales,
donde sus miembros asociados son conocidos como colegiados. Según otros
autores, lo definen también como: una corporación de derecho público sin
finalidad lucrativa, amparada por Ley y reconocida por el Estado, con
personalidad jurídica propia y capacidad plena para el ejercicio de sus funciones.

Su función tanto en el terreno institucional o jurídico como en el de la


mejora profesional y humana es:

Representar y defender los intereses de sus miembros.

Ordenar y promocionar el ejercicio de la profesión.

Ejercer de representante de sus miembros ante las organizaciones


públicas y privadas y entes particulares.

Prestar servicio a sus colegiados y beneficiar a la sociedad.

Velar por la calidad y profesionalidad en el ejercicio del trabajo.

Y promover el respeto por el código deontológico de la profesión.


CONCLUSIONES

La ética trata permanentemente y vigorosamente de combatir la


separación o divorcio que se ha pretendido establecer entre las ideas y la vida, es
decir, la actitud negativa del hombre que considera que la regla moral hay que
respetarla a distancia. La ética debe ser considerada como constante disciplina
para la vida, pues nos obliga a realizar nuestras labores con eficiencia y a
mantener una actitud de rechazo frente a todo lo que minimice nuestra dignidad.

De aquí es que se dice que el hombre es un ser inexorablemente moral,


pues su vida no le viene dada con dignidad y moral, sino que debe hacerla, debe
construirla con moral y dignidad. El hombre que adquiere una moral bien
pertrechada espiritualmente se convierte en un ferviente defensor de la justicia y
en un fermento de renovación en todos los aspectos de la vida. La personalidad
moral se va definiendo a través de cada uno de los actos humanos, con cada nueva
posibilidad que nos apropiamos, con cada actualización de un vicio o de una
virtud, descubrimos, corregimos o subrayamos los rasgos de nuestro carácter.

El problema del comportamiento ético no es tanto un problema de normas


como un problema del hombre que se realiza o destruye a través de sus obras.
por lo tanto, los pasos conducentes a una mejora de la ética profesional pasan por
la formación moral del hombre, formación basada en la recuperación, o la
afirmación, de la conciencia moral a partir de los primeros principios de la ley
natural y sus consecuencias. De aquí que la principal, y casi única,
recomendación que cabe hacer es la de formar integralmente a las personas, en
todos los niveles de la empresa, mediante la educación y, sobre todo, mediante el
ejemplo.

Las normas éticas, generalmente aceptadas, proveen al profesional de un


medio eficaz para evaluar su propio trabajo y poder determinar si este satisface
sus responsabilidades. El hombre que se gradúa hoy y deja de estudiar mañana,
estará ineducado para el día siguiente. Debe perfeccionarse constantemente,
poniéndose al día con los nuevos avances que se registran en el mundo; pues
aunque los principios fundamentales sean los mismos, las técnicas cambian y las
máquinas se perfeccionan. El hombre que conoce la carrera que ha elegido, y
ayudado por una buena formación ética, o lo que es lo mismo apoderado del
sentido del deber y del derecho de lo que se debe hacer en moral, está llamado a
triunfar en el desempeño de sus actividades.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

http://www.ceccaa.com/15/index.php?option=

https://es.wikipedia.org/wiki/Deontolog%C3%ADa_(%C3%A9ética)