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AFIANZANDO MI IDENTIDAD ESPIRITUAL

La maldición de que si comíamos de aquel árbol seriamos dioses, está vigente.

El árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal, no es un pasado en el Edén, si no es una
realidad palpable para cada generación sobre la tierra. Yo, mis padres, y mis nietos tenemos que tomar
esa decisión.

El único Dios es Jehová el creador, y aquella propuesta satánica nos hizo imaginar y nos hace imaginar
que seriamos como él.

En la actualidad el mensaje satánico está siendo entregado, por la nueva era y el esoterismo, que nos
dicen, como si fuera un eco del Edén, “no necesitan de ningún Dios, Uds. Son dioses”.

Entonces el hombre envuelto en la carne y la soberbia que ella produce, se dispone a ser un dios con lo
que la carne tiene, pensamientos, razonamiento, la ciencia, y las emociones.

Producto de creer solo en la mentira de esta existencia y no en la eternidad.

La biblia dice “vosotros soy dioses”.

Pero que dioses y de quién? Según el orden del patrón creativo yo soy un dios, para la creación, para los
animales, para la plantas. Puedo quietarles la vida, puedo manipular sus genes y crear nuevas especies
que me sirvan a mis propósitos.

Pero jamás puedo ser un dios para un ser humano.

Entonces nunca seré como Dios, porque él así lo dispuso. El me dio autoridad para gobernar en su
nombre su creación, pero no para que compita con él, porque eso es de la más pura esencia satánica.

El hombre fue transformado de un ser espiritual a un ser emocional, y perdió así su identidad.

A partir de aquel momento fatídico en el Edén el hombre está anclado a sus emociones, dependiente de
sus emociones.

EMOCIONES
Sus emociones hoy, son para él, el tan precioso termómetro, que define si se siente bien o se siente mal,
si es feliz o infeliz.

Antes su espiritualidad lo tenía centrado en la verdad y podía disfrutar de una sensación de estabilidad y
gozo permanente.

Las emociones no responden a un parámetro fijo, sino que por el contrario responde a un patrón
absolutamente variable.

La variabilidad de las emociones es producto de que ellas no dependen de nuestros deseos o


intenciones, sino que dependen de circunstancia incontrolables fuera del ámbito personal.

Las circunstancias externas sacuden mis incontrolables emociones.

Las emociones están atadas a las relaciones entre las personas.


Las emociones son activadas por nuestros sentidos que son nuestro aparato detector de la realidad que
me rodea.

Según sean mis sentidos, será percibida la realidad y enviada a mis emociones.

Mis sentidos observan la realidad según hayamos sido procesados en la vida con desilusiones,
desvalorizaciones, éxitos o fracasos en los anhelos de la vida.

Este proceso emocional del hombre, lo lleva a ir perdiendo lentamente su esencial natural y se va
transformando en personas que solo ven una realidad, aunque esta no sea la exacta.

Al depender de las emociones el hombre es, según las emociones que están manifestadas en ese
momento.

De pronto es un violento, de pronto es un dulce.

En definitiva, cree que es una cosa, pero es otra.

Su esencia creativa fue dañada y distorsionada, llevándolo a la tristeza e infelicidad.

Intentaremos un vez entender quiénes somos, ya que sin ello nunca alcanzaremos la revelación de la
verdad en nuestras vidas.

Sin saber quién soy, el enemigo hace que mi verdad, sea su mentira.

Si yo acepto y creo que Cristo murió en la cruz y resucito y que lo hizo por mí, para que pueda ser
salvo, debo creer también en mi identidad.

Si yo creo en las promesas de Dios para mi vida aquí en la tierra, y creo también en la eternidad con Dios
para mi futuro celestial, también debo creer en mi identidad.

SI creo en la Palabra de Dios como el Espíritu Santo hablando a mi vida, también debo creer en mi
identidad.

Mi identidad, no es un documento, no es un nombre, sino que es mi esencia, mi


sustancia, mi ser en plenitud.

Mi identidad tiene que ver con quien me formo y de cómo fui formado.

Qué habilidades me fueron dadas y el objetivo por el cual me dieron esas habilidades.

Como se yo, quién soy?


Tengo una sola posibilidad que es revisar la Palabra de Dios.

Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formo al hombre del polvo de la tierra y soplo en su nariz
aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.

Génesis 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza y señoree
en los peces del mar, en las ves den los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal
que se arrastra sobre la tierra.

27) Y creo Dios al hombre a su imagen a imagen de Dios lo creo, varón y hembra los creo.
28) y los bendijo Dios y les dijo Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla y
señoread en los peces del mar, en las ves de los cielos y en todas las bestias que se mueven
sobre la tierra.

Nosotros para la creación dice este versículo que somos sus Señores.

Todos nosotros hemos escuchado y leído estos versículos cientos de veces, pero no nos consideramos
creados así.

El no aceptar profundamente esta creación, me hace perder mi identidad y quedar a merced de la


ignorancia destructora.

Fuimos creados del polvo de la tierra, ¿Por qué?

Por esto: Luego dijo Dios produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y todo
animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Génesis 1:26

El hombre necesitaba tener la misma esencia del resto de la creación, pero también debíamos tener una
esencia superior que nos proyectara como jefes de la creación.

La imagen y semejanza de Dios no se refiere a una composición física, sino a una esencia espiritual de
gobierno, similar a la de Dios, para poder ser representantes de su Reino en la tierra.

Entonces fuimos creados con dos elementos, la sustancia tierra y el poder espiritual de Dios.

Nuestra semejanza con Dios no es en el cuerpo carnal, sino en el espíritu del Hombre.

Dios siempre ha tenido un cuerpo celestial, nunca tuvo un cuerpo carnal. Pero el hombre necesitaba un
cuerpo carnal para poder ejercer su función sobre la tierra.

Juan 4:24 dice que: Dios es Espíritu y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
le adoren.

El espíritu de Dios en nosotros es lo que nos da la filiación, no la carne.

La carne y sus habilidades, nos sirven para que nos respete la creación.

Hebreos 12:9 Por otra parte tuvimos nuestros padres terrenales que nos disciplinaban y los
venerábamos ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus y viviremos?

Entonces Dios es mi Padre y yo soy su hijo cuando entiendo que soy un ser espiritual y vivo como tal, no
lo puede ser antes, porque él es Padre de espíritus.

No puedo ser un hijo desde la carne, porque eso es ir en contra de mi identidad.

Para ser hijo de Dios debo ser un ser espiritual. Ser un hombre o una mujer que se mueve por este
mundo desde lo espiritual. En obediencia a Dios.

Todos los seres humanos tenemos un espíritu, que nos fue dado para que tuviéramos vida de
reino sobre la tierra,

Pero ese espíritu personal o de raza que nos fue dado, se unió con un espíritu de maldad en el
Edén y perdió su identidad.

Por eso hoy el hombre tiene una profunda inclinación para hacer la maldad.
El proceso espiritual, debe ser que nuestro espíritu se una al Espíritu Santo de Dios.

La importancia de tener comunión con el Espíritu Santo, es tanta que llega hasta definir la vida o la
muerte.

Si Ud. no se llena del Espíritu de Dios, está transcurriendo el camino del religioso y se quedara vacio.

Veamos este versículo: Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él. Romanos
8:9

Aquí tenemos una definición clara de la necesidad de que el Espíritu Santo este en nosotros. Nosotros no
podemos ser convertidos, si no está con nosotros el Espíritu Santo.

Porque solo haremos esfuerzos carnales e intelectuales, para ser mejores, y fracasaremos una y otra vez.

Nuestra mente entendió, la inteligencia lo proceso y vio que era bueno, pero le dio la orden a la carne que
haga eso que es bueno, pero la carne no quiere hacer lo que es malo para ella.

Cuando el espíritu Santo esta en Ud. puede decir como decía Pablo: Romanos 1:9 Porque testigo me
es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su hijo, de que sin cesar hago mención
de vosotros siempre en mis oraciones.

Pablo había pasado por el proceso de que su espíritu se uniera al Espíritu Santo y ahora trabajaba con su
espíritu, no con su carne e inteligencia.

Su cuerpo había sido puesto en servidumbre, al espíritu.

Romanos 8:11 Y si el espíritu de aquel que levanto de los muertos a Jesús mora en vosotros, el
que levanto de los muertos a Cristo Jesús vivificara también vuestros cuerpos mortales por
suespíritu que mora en vosotros.

Quiero cerrar esta charla dándoles una confirmación Bíblica preciosa de su identidad y de cómo Ud. tiene
que alcanzarla, para poder recuperar el poder que Dios nos dio a todos nosotros sobre la tierra.

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma
nombre toda familia en los cielos y la tierra, para que os de conforme a las riquezas de su
gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.

Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones ,a fin de que arraigados y cimentados en
amor, seáis plenamente capaces para comprender con todos los santos cual es la anchura, la
longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo
conocimiento para que seáis llenos de la plenitud de Dios