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INVESTIGACIÓN

Juan José Revenga

Cueva de los Tayos, Ecuador

EL “TESORO” DE
LOS DIOSES
“En una época desconocida, y en una galaxia muy lejana, inteligencias semejantes a la
nuestra habrían librado una guerra interestelar. (…) En su largo viaje por las estrellas,
descubrieron un planeta perdido donde encontraron refugio excavando grandes
laberintos subterranos: la Tierra”. Así comienza El oro de los dioses, de Erich von
Däniken, un relato en el que tiene gran protagonismo la misteriosa Cueva de los Tayos.
Juan José Revenga

S
ecuela del clásico Recuerdos del
futuro (1968), Erich von Däniken
(1935-) sugiere en este best seller
del realismo fantástico que, en un pasado
remoto, el interior de la Tierra se convirtió en
refugio para seres procedentes de otros pla-
netas. “Parecería una historia de ciencia ficción
si no lo hubiera visto y fotografiado yo mismo
–afirmaba el escritor suizo–. Lo que he visto
no es ni sueño ni fantasía, es realidad. Bajo el
continente sudamericano existe un gigantesco
sistema de túneles, hondamente excavado, de
varios miles de kilómetros. ¿Quién lo constru-
yó y cuándo?”.
La Cueva de los
Tayos se popularizó EL ORO DE LOS DIOSES
con la expedición en
la que participó el Däniken relata cómo habría acompañado al
astronauta Neil explorador húngaro argentino Juan Moricz
Armstrong en el (1923-1991) en el descenso por uno de estos
año 1976.
túneles, situado en la frontera ecuatoriana
con Colombia, y que desemboca en la famosa
Cueva de los Tayos: “Valiéndonos de un cable
nos deslizamos hasta una profundidad de
ochenta metros. Ha comenzado la marcha
hacia el submundo de una raza extraña y
desconocida, de miles de años de antigüe-
dad…”. Como legado de la presencia de una
TEXTO Antonio Luis Moyano

misteriosa civilización venida de las estrellas,


diversas leyendas se hacen eco de que las im-
penetrables grutas de esta caverna cobijan “el
tesoro de los tesoros”: una biblioteca grabada
en planchas de oro que albergaría todos los
saberes ocultos del Universo.
Däniken intenta ilustrar su relato con foto-
grafías, pero Moricz se lo prohíbe: “Siempre te-
nía algún nuevo pretexto. Unas veces eran las
radiaciones que de todos modos inutilizarían
los negativos, otras veces era la luz de mag-
nesio que con su intenso resplandor podría
dañar la biblioteca metálica… Al llegar hasta
las placas, expresé nuevamente mi deseo de
tomar una fotografía, sólo una. Nueva nega-
tiva: habría que levantar los bloques de metal
lo que generaría un estrepito que provocaría la
caída de una avalancha de piedras”.
Disuadido ante el temor de que un alud se
precipitara sobre ellos cegando todas las sa-
lidas, Däniken reprimió su instintivo deseo de
tomar fotografías. Pero Moricz compartió con
él un secreto: algunas de las piezas del “oro de
INVESTIGACIÓN

Juan José Revenga

Ac
b
JUAN MORICZ
fue un personaje
enigmático. La
rumorología le
vincula con la
Ahnenerbe,
el siniestro
departamento
de arqueología
del III Reich
–popularizado
en las películas
de Indiana
Jones– que A la izq, estatua del
perseguía la padre Carlos Crespi.
búsqueda de Sobre estas líneas,
objetos sagrados fachada de la iglesia
de María Auxiliadora,
como el Grial
en Cuenca –Ecuador–,
o el Arca de donde se custodiaron
la Alianza. En las piezas del tesoro.
cualquier caso,
su relato de
lo que afirmó
haber visto en
la Cueva de los los dioses” habían sido extraídas por miento… ¡el escritor suizo nunca Juan Moricz se mostrara reacio a
Tayos única-
los indios para vendérselas al padre había visitado el interior de la Cueva divulgar todo lo que había descubier-
mente responde
a un exceso de Carlos Crespi (1891-1982), un religioso de los Tayos! to en laberínticas grutas bajo tierra, y
fantasía: testi- italiano de la Orden Salesiana. A Sonrojado como el estudiante que sólo compartiría entre su círculo
monios de quie- través de Moricz, éste no tendría que es descubierto copiando en un de allegados. Pero, ¿qué pasó con el
nes han accedi- inconveniente en mostrar a Däniken examen, Däniken reconocería que tesoro que había sido extraído de la
do a esta gruta
parte de la misteriosa “biblioteca aquel viaje explorando las entrañas Cueva de los Tayos?
desmienten la
pretendida fac- estelar”, que atesoraba en un trastero de un mundo fantástico no era más
tura artificial de del patio interior de la Iglesia María que el producto de una “licencia ¿UNA BIBLIOTECA
sus formaciones Auxiliadora de la ciudad ecuatoriana literaria” impuesta por su editorial. EXTRATERRESTRE?
geológicas. La de Cuenca... La realidad resultaba mucho menos De las planchas metálicas con
misma fantasía
romántica porque Däniken se había extraños dibujos grabados que el
es la que hilva-
na sus teorías LO QUE DÄNIKEN NO CONTÓ… limitado a engañar a Moricz y trans- padre Crespi custodiaba en la Igle-
pseudocientífi- Erich von Däniken acababa de cribir las notas de su cuaderno de sia de María Auxiliadora, da buena
cas que sitúan realizar un descubrimiento abso- viaje para hacerlas suyas en primera cuenta James Randi (1928- ), el cé-
en América la lutamente desestabilizador para la persona. Luego, con la ayuda de un lebre ilusionista, famoso por ofrecer
cuna del origen
arqueología: bajo la selva ecuato- “negro literario” brindado por su una visión escéptica a los enigmas
del hombre.
riana una civilización desaparecida editorial –Däniken ni siquiera sabía sin resolver. En su libro Flim-Flam!
habría ocultado una biblioteca que escribir–, se dio formato a un best (1982) –Fraudes paranormales
reuniría todo el saber de la Universo seller que se imprimiría precipitada- (1994)–, Randi relata su encuentro
y la humanidad… Su libro, El Oro mente para adelantarse al libro que con el salesiano quien, amablemen-
de los dioses, se convirtió en uno de Moricz tenía planeado escribir. De te, accedió a mostrarle su “tesoro”:
los más vendidos en toda Alemania, esta manera, los pingües beneficios “La colección era un fraude total:
con ventas superiores a los 300.000 del “descubrimiento” de la Cueva de láminas de latón y flejes de cobre
ejemplares. Sin embargo, su publi- los Tayos engrosarían la cuenta eco- abundaban mezclados con pilas de
cación indignó a Juan Moricz quien nómica del escritor suizo, entonces cadenas oxidadas, fragmentos de
no tardó en demandar formalmente perseguido por la Justicia por varios armaduras y trozos de maquinaria.
a Däniken acusándole de haber delitos de fraude fiscal. No es de Algunas de las láminas de cobre
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“plagiado” el relato de su descubri- extrañar que, a raíz de este episodio, estaban grabadas y raspadas con
Bajo la selva ecuatoriana, una civilización
desaparecida habría ocultado una biblioteca
que reuniría todo el saber del Universo

figuras, desde elefantes hasta dino- anidado en misteriosas cuevas bajo aquellas cerámicas comercializadas
saurios, así como representaciones la selva amazónica. En cuanto al por los indígenas procedentes de
Arriba a la izquieda,
de pirámides”. famoso “tesoro de los tesoros”, éste detención de expolios arqueológicos– habría
El testimonio de Randi es se integraba por piezas de burda Von Däniken por sido vendido al Banco Central de
confirmado cuando este reportero artesanía contemporánea con la la justicia suiza en Ecuador para custodiarlo en una
1969. A su derecha, el
viaja hasta la ciudad ecuatoriana de que los nativos lograban sacarle una padre Pedro Crespi cámara de máxima seguridad, el
Cuenca para entrevistarse con va- más que esplendida limosna. Hay muestra uno de los testimonio de los salesianos termina
rios de los religiosos que conocieron quien dice que el religioso prefería supuestos objetos por dinamitar esta leyenda: fueron
antediluvianos ori-
la figura del padre Crespi. Sus testi- dejarse engañar cuando veía el esta- ginarios de la Cueva. ellos mismos quienes, tras la muerte
monios nos dibujan a un personaje do de necesidad en el que se encon- Junto a él, el célebre del padre Crespi, tiraron la mayor
excéntrico, al que sus compañeros traban los indígenas que acudían a libro de Däniken. parte de aquellas piezas a la basura.
prodigaban una caritativa indul- él para venderle estas artesanías y Así que cualquier búsqueda del “oro
gencia cuando éste manifestaba un que fue Däniken el que las presentó de los dioses” debía comenzar… en
espíritu generosamente candoroso como vestigios de los aliens. Frente el vertedero.
a las sugerentes leyendas sobre a quienes aseguran que el famo- Sin embargo, en la misma Iglesia
mundos antediluvianos que habrían so tesoro –dejando a un margen de Maria Auxiliadora nos pusieron

EL TESORO DE LOS TRES MILENIOS


El verdadero tesoro desen- por el más académico de gruta, se deduce que estos
terrado en la Cueva de los shuar–, para ser deposi- objetos tienen una mayor
Tayos presenta un estilo tado en señal de ofrenda. antigüedad. El análisis de los
característico que descarta Teniendo en cuenta que los restos de cerámica –a través
que se trate de objetos rea- jíbaros accedieron a esta de termoluminiscencia– ha
lizados por los jíbaros –tér- zona hacia el 160 de nuestra permitido trasladar su anti-
mino considerado despectivo era, y que son ellos quienes güedad en torno a los tres
y que debe ser reemplazado franquean el acceso a la mil años.
67 | ENIGMAS
INVESTIGACIÓN

sobre la pista de un descubrimien-


to en el interior de la Cueva de los
Tayos que habría pasado desaper-
cibido en los libros de un Däniken
siempre sediento por acariciar
insólitos hallazgos arqueológicos.
Tirando del hilo, lograríamos foto-
grafiar el verdadero “tesoro” de la
Cueva de los Tayos.

¿UNA “SALA CEREMONIAL”


BAJO LA TIERRA?
En julio de 1977 tuvo lugar una
expedición científica ecuatoriano-
británica, con apoyo logístico del
ejército, coordinada por el sacerdote
y arqueólogo Pedro Porras Garcés
(1915-1990), de la Universidad
Católica de Quito. El objetivo era
comprobar las afirmaciones vertidas
por Juan Moricz, popularizadas por
Däniken, en torno a la existencia
de un pretendido tesoro legado por
una civilización intraterrestre. Así
lo relata el propio padre Porras:
“Suspendidos por un cable de acero, Diferentes imágenes del la expedición a la
descendimos a la cueva. Nos sentía- Cueva de los Tayos que coordinó el padre
Pedro Porras en el año 1978.
mos como cazadores persiguiendo
entre las sombras las huellas del
hombre primitivo. Algo en nuestro
interior nos decía que debíamos
hallarlas”.
Su equipo tuvo ocasión de com- como altar, en cuyo costado des-
probar que, en el interior de la cue- cansaban tres montículos de losas,
va, descansaban escalones de piedra cuidadosamente apiladas, en forma
superpuestos, a modo de anfiteatro, de apachitas o toscas pirámides
que “rivalizan con las formaciones de poco más de 1,20 metros de
no geológicas”. Esta caprichosa for- altura. Muy próxima se halló una
mación, lejos de ser artificial como galería cegada con guijarros que no
sostenía Moricz, es producto de la parecían proceder de la formación
acción de la naturaleza. Militares geológica de la cueva. “Procedimos
que han tenido ocasión de explorar a retirar las piedras relata el
esta cueva, y que fueron entrevis- arqueólogo Porras- y nos en-
tados por ENIGMAS, confirmaron contramos con la entrada de un
estas observaciones: en la Cueva de estrecho corredor que apenas
los Tayos no anida ninguna estruc- dejaba paso a un hombre. Uno
tura artificial. de nosotros se introdujo en él
A unos trescientos metros de y al poco tiempo hallamos un
la gruta de acceso, se desemboca verdadero tesoro…”.
en una amplia estancia, bautizada Ante estos datos, nos surge
como “sala ceremonial” –de sesenta una pregunta: ¿Qué clase de
metros de largo por veinte de ancho objetos integraban el “verdadero
Efigie iconográfica que
bajo una cúpula situada a treinta tesoro” que fue descubierto en
ha sido hallada en la Cueva de
metros–. Es aquí donde se en- los Tayos, la Cueva de los Tayos y dónde se
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contró un monolito, empleado encuentran ahora?


A la izquierda, las imágenes de los restos de
figuras y ceráminas halladas en el interior de
la cueva. Sobre estas líneas, Museo
Weilbauer, de Quito, donde se custodia el
“tesoro de los dioses”.

EN BUSCA DEL TESORO


La pista para localizar el “verdadero ¿Qué misteriosos ritos
tesoro” de la Cueva de los Tayos
nos hace viajar hasta Quito. En el
ceremoniales practicaron estos
sector centro norte de la ciudad, hombres y mujeres en el
entre el distrito de Mariscal Sucre
y el parque El Ejido, se encuentra interior de los Tayos?
el Museo Weilbauer. Allí, en una
vitrina alejada de profanadoras
visitas turísticas, se exhibe el más figurilla antropomorfa, sumergida todavía mucho más apasionante: > PARA
codiciado conjunto de piezas para en el eterno letargo de unos ojos la de un grupo de hombres y que SABER MÁS
los entusiastas de los misterios de la cerrados; y piezas deshilvanadas de vivieron hace unos tres mil años en Secretos
arqueología… ¡el verdadero tesoro lo que fue un collar representando un mundo hostil, desnudos de las subterráneos
de los mundos
de la Cueva de los Tayos! una enigmática serpiente bicéfala tecnologías que hoy nos alejan de
olvidados,
La primera contemplación de o el dibujo de un jaguar estiliza- esa misma naturaleza que a ellos les de Débora
este auténtico “tesoro” desilusiona a do. Elementos que, curiosamente, permitió abrigarse en sus mismas Goldstein,
quienes esperan encontrarse con el encontramos en la iconografía entrañas. A juzgar por las piezas que editado por
legado de una civilización extrate- ceremonial de las antiguas culturas integran el auténtico “tesoro”, ¿qué Corona Borealis.
rrestre. No se trata de las planchas andinas… misteriosos ritos ceremoniales prac-
forjadas en oro de una biblioteca Vencido el desencanto de quien ticaron estos hombres y mujeres en
interestelar, sino de rudimenta- anhelara acariciar objetos proce- el interior de la Cueva de los Tayos?
rios objetos: una concha marina; dentes de las estrellas, queda ahora La respuesta, tal vez, no la sepamos
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restos de cerámica que incluyen una el vestigio que escribe una crónica nunca.