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Voces:
BOLETO DE COMPRAVENTA ~ CAPACIDAD ~ CAPACIDAD PARA CONTRATAR ~
COMPRAVENTA ~ CONTRATO ~ DISCERNIMIENTO ~ INHABILITACION DE PERSONAS ~
INSANO ~ NULIDAD ~ NULIDAD DEL ACTO JURIDICO
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala C(CNCiv)(SalaC)
Fecha: 28/12/2004
Partes: R., A. y otro c. S. U. y otro
Publicado en: LA LEY 16/03/2005, 16/03/2005, 11 - LA LEY2005-B, 384
Cita Online: AR/JUR/4511/2004
Hechos:
El juez de primera instancia rechazó la reconvención deducida por la demandada en un juicio de
escrituración e hizo lugar parcialmente a la demanda incoada por los compradores de un inmueble, condenando
a la accionada a otorgar a favor de los actores la escritura de compraventa. Apelada la sentencia por las partes,
la Cámara revocó la misma.

Sumarios:
1. Cabe declarar la nulidad del boleto de compraventa suscripto por quien carecía del discernimiento necesario
para realizar el acto de disposición, sea que se considere aplicable el art. 473 del Cód. Civil por entender que
prevalece la sentencia que declara la incapacidad en los términos del art. 141 del Cód. Civil y deja sin efecto la
inhabilitación antes declarada, y que tal incapacidad existía públicamente a la época del acto impugnado, o que
se juzgue que se trató de un proceso evolutivo del deterioro psíquico que encuadraba al estado de salud mental
de la vendedora en la inhabilitación del art. 152 bis, inc. 2 del Cód. Civil, por haberse comprobado que al
momento del acto sufría un acceso alienante (arts. 921 y 1045, Cód. Civil).
2. A fin de establecer el estado mental de una persona al tiempo de ejecutar actos de disposición -en el caso,
boleto de compraventa de un inmueble-, la interpretación no debe ceñirse al momento exacto en el cual se
otorga el mismo, sino que también deben apreciarse los acontecimientos inmediatos o próximos ocurridos
previa y posteriormente a la celebración de ese acto, los cuales pueden aportar elementos de convicción
suficientemente esclarecedores sobre la capacidad de discernimiento de los contratantes.
Texto Completo:
2ª Instancia. - Buenos Aires, diciembre 28 de 2004.
¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?
El doctor Galmarini dijo:
I. La sentencia de fs. 614/621 rechazó la reconvención intentada por R. B. M. del R. S. U. contra A. R. y M.
P. de R. y admitió parcialmente la demanda condenando a la demandada a otorgar a favor de los actores la
escritura de compraventa en relación al inmueble ubicado en C. E. B. ..., entre Av. R. y R. L. F., piso ..., Unidad
Funcional n° ... (Circunscripción ..., Sección ..., Manzana ..., Parcela ...) en el plazo de 30 días bajo
apercibimiento de lo establecido en el art. 512 del Cód. Procesal. Asimismo, condenó a la demandada a abonar a
los coactores la suma de U$S30.000 en concepto de multa, en el plazo de diez días bajo apercibimiento de
ejecución. Impuso las costas de la demanda, reconvención y citación del tercero a la parte demandada que
resultó vencida.
Apelan la Sra. Defensora de Incapaces (fs. 621 vta.), la actora (fs. 629) y la curadora definitiva de la
demandada (fs. 648). Se presenta el letrado apoderado de la parte actora y antes de expresar agravios plantea
inconstitucionalidad de la ley 25.561 y del decreto 214/02 (fs.681/687), cuestionamiento que luego amplía con
respecto de la ley 25.563 y los decretos 318/2002 y 320/2002 (fs.692/697). Presenta memorial a fs. 701/706. A
fs.736/740 dictamina el Sr. Fiscal de Cámara respecto de la inconstitucionalidad planteada. Se declara desierto
el recurso de la demandada (fs.713), resolución contra la cual el Defensor de Menores e Incapaces plantea la
nulidad (fs.718 y vta.). La Sala admite parcialmente el incidente de nulidad, deja sin efecto la resolución de
fs.713 y ordena la notificación de los proveídos de fs. 676, 680, 688, 698 y del traslado del memorial de fs.
701/6 en la persona de la curadora definitiva, M. C. R. de C. (fs.743/745).
Esta última contesta traslado de la inconstitucionalidad planteada (fs. 746/747) y expresa agravios a fs.
750/753, contestado por los actores a fs. 756/758. Funda su recurso el Defensor de Menores e Incapaces a fs.760
y vta., que fue contestado por los actores a fs. 763 y vta..
II. Corresponde examinar en primer término los agravios formulados por la reconviniente y por el Defensor

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de Menores de Cámara, referidos a la pretensión de nulidad del boleto de compraventa objeto de la


reconvención, pues lo que se decida en esta materia repercutirá en el resultado de la acción de escrituración.
La cuestión central para decidir el caso está, en determinar si cuando la demandada celebró el boleto de
compraventa gozaba del discernimiento necesario para ese acto de disposición.
El caso en examen presenta la particularidad de que el acto impugnado fue celebrado muchos años después
de que se manifestaran los primeros síntomas de patologías psíquicas en la vendedora, pero poco tiempo antes
de que se promovieran las actuaciones que inicialmente concluyeron en la inhabilitación fundada en el art. 152
bis, inc. 2°, del Código Civil (fs. 292/293 y 307 de los autos "R. de C. M. C. c. S. de U. R. B. M. del R.
s/insania"), aunque a su vez, a raíz de la internación denunciada por el Instituto de Salud Mental de Buenos
Aires el 15 de octubre de 1996 (fs. 351 del citado proceso) a solicitud del Defensor de Menores e Incapaces se
dio curso al proceso de insania -luego acumulado al de inhabilitación preexistente (fs. 380)- en el que
finalmente se dejó sin efecto la inhabilitación dispuesta en la sentencia de fs. 282/283 del 26 de mayo de 1997 y
se declaró que la mencionada vendedora -S. de U.- se encontraba comprendida en el supuesto de interdicción
previsto por el art. 141 del Código Civil, demente en sentido jurídico, bajo la forma clínica de psicosis maníaco
depresiva de larga data (fs. 393 de la insania y consulta decidida a fs. 465),
III. El boleto de compraventa en el que sustentan su pretensión los actores tiene fecha del 22 de marzo de
1995 (fs. 779). El escrito inicial de la inhabilitación promovida por la hija de la vendedora fue presentado el 21
de abril de 1995, donde describe comportamientos extraños de su madre, hace referencia a tratamientos
psiquiátricos comenzados hacía algunos años y a conversaciones con el médico tratante que aconsejaba
imperioso internarla, y si bien encuadra el pedido de inhabilitación en el supuesto de prodigalidad (art. 152 inc.
3° del Código Civil), no deja de señalar la patología psíquica maníaco depresiva, razón por la cual a ese enfoque
jurídico de la hija en manera alguna puede atribuírsele la trascendencia dada por el sentenciante. Pero desde las
primeras actuaciones en ese proceso de inhabilitación obra un informe de la licenciada en servicio social en el
que deja constancia de que se comunicó con el médico que menciona de la Clínica "El Chalet", quien confirma
que la causante se encuentra internada allí desde el 24/3/95, y que presentó a su ingreso un cuadro de psicosis
maníaco depresiva, con características de tipo expansivo. También relata que, con respecto al manejo de dinero,
luego de consultarlo con otros facultativos del lugar, el citado profesional informó que "hoy podría hacerlo, pero
dadas las características del ingreso, de tipo expansivo, considera que en realidad es dudoso y por lo tanto,
desearía ser evaluada a través del Cuerpo Médico Forense" (fs. 31 expte. s/insania). Este informe de la
licenciada lleva fecha del 25 de abril de 1995.
Remitidas las actuaciones al Cuerpo Médico Forense éste en el dictamen deja constancia de que de la
historia clínica con la que concurre surge que presenta antecedentes psiquiátricos por vía materna (madre y
tíos); que ha tenido 3 internaciones psiquiátricas, la primera de ellas en 1987 y la última era la -entonces-actual,
refiriendo tres intentos de suicidio, uno de ellos histriónico; que desde el día 24 de marzo se halla internada en
la Clínica "E. C.", siendo su diagnóstico de ingreso "Síndrome de excitación psicomotriz (psicosis maníaco
depresiva)" y de la lectura de su evolución surge que ha experimentado un cambio hacia la mejoría. Concluye
ese dictamen en que la causante es una enferma mental, no alienada en el momento actual, que presenta un
cuadro de trastorno bipolar de la personalidad; que su estado actual comporta una disminución de sus facultades
mentales en el sentido del art. 152 bis del Código Civil, citando erróneamente el inciso 3°, cuando el supuesto
mencionado es el 2° (fs. 35 y 36 del expte. s/inhabilitación); que en ese momento podría ser externada debiendo
continuar con tratamiento ambulatorio (hospital de día) y tratamiento psicofarmacológico; y que no está en
condiciones de vivir sola, de modo que debiera procurársele la vigilancia y supervisión de una persona
responsable, o en su defecto, alojarse en un establecimiento geriátrico que cuente con asistencia psiquiátrica (fs.
37 expte. cit.).
Designado el curador provisional enmarca la inhabilitación en la disminución de facultades prevista en el
inciso 2° del art. 152 bis antes mencionado (fs. 56).
Al declarar en el expediente sobre inhabilitación el médico tratante en el Centro Psicoasistencial Modelo del
Dr. R., confirma el diagnóstico (fs. 211, resp. 2a.); dice que recibía tratamiento psico biológico, pero como vivía
sola, el tratamiento fue negativo, que la afección que padecía se evidenciaba en el abandono de su aspecto
personal, disgregación, abandono de hábitos alimentarios, agresividad, insomnio y prodigalidad (fs. 211 y vta.,
resps. 3a. 4a. 5a. y 6a.), que requirió a los familiares de la causante su internación en una clínica psiquiátrica
(resp. 8a.), ante lo estéril del tratamiento, la duda de la toma de medicación, el abandono de su persona y el
deterioro progresivo de sus facultades mentales (resp. 9a.). Preguntado si la patología de la Sra. S. de U. puede
ser advertida por personas que tengan con ella frecuencia de trato o relación circunstancial contestó "que
obviamente que sí" (fs. 212, 2a. repreg.).
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En igual sentido declara otro médico del mismo centro asistencial, Dr. S., dice que presentaba mejorías por
momentos y descompensaciones que culminaron en la entonces última internación y alude a un prolongado
tiempo de tratamiento (fs. 213, resp. 5a.); que tenía conductas de retraimiento en los períodos depresivos y
conductas desmedidas en los períodos de manía, y que la patología en los períodos pico era evidente para
cualquiera (fs.213 vta., resp. 6a.); destaca que cuando se determinó la internación no se encontraba en
condiciones de cuidarse a sí misma, incluso en lo relativo a la administración de los bienes (fs. 213 vta., resp.
9a.).
La inquilina del departamento relata hechos que configuran comportamientos extraños o anormales -10 ó 15
veces pedir al cerrajero vecino que abriera la puerta por olvido de las llaves dentro del departamento, dormir en
el sillón de entrada, tocar los timbres de otros departamentos a las dos o tres de la mañana (fs. 214 vta., resps.
11ª y 12ª)- y también que dos veces se tiró del balcón (resp. 12a.). Agrega que hacía cosas propias de una
persona enferma de la cabeza y que cualquier persona que hablara con ella podía advertir que era una persona
enferma, y destaca que el personal de la inmobiliaria Clama sabía tan bien como la dicente el estado de salud en
que se encontraba la Sra. S. U. (fs. 215, resp. 14a. y 15a.).
También la declarante a fs. 230, M. A. R., hace mención a comportamientos similares a los expresados por
la anterior testigo.
Los peritos médicos designados en el proceso originario de inhabilitación destacan que "el denominador
común de las patologías allí descriptas ha sido una alteración del juicio caracterizada por la desviación del
mismo con la consiguiente producción de ideas delirantes configurándose entonces estados psicóticos" (fs. 239,
II - 2, expte. s/insania). Estos profesionales llegaron a la conclusión de que la peritada padece de una psicosis
periódica maníaco depresiva caracterizada por la tendencia a presentar accesos de manía y de melancolía
(depresión mayor), y si bien entienden que en el momento de realizarse la peritación -16 de marzo de 1996- no
está alienada, agregan que debe considerarse como tal durante el transcurso de los accesos mencionados.
Sostienen que las características inherentes a la enfermedad padecida por la peritada le condicionan una
discapacidad tal que, de su libre determinación, resulta presumible un daño para sí, para su patrimonio y para
terceros. De tal forma encuadran el caso en el art. 152 bis del Código Civil (fs. 240 expte. s/inhabilitación).
Cuando responden a las aclaraciones estiman que la psicosis mencionada puede haber aparecido diez años antes
-estas explicaciones fueron presentadas el 8/5/1996 (fs.247vta)-, expresan que aquellas personas que hayan
frecuentado a la causante en forma sostenida a través del tiempo y pudieron percibir los diversos trastornos
ocurridos en su conducta, habrán advertido la enfermedad en cuanto a sus aspectos graves, y que das personas
que sólo han estado próximas a la causante durante los intervalos libres de producción psicótica pueden no
haber advertido la enfermedad en cuanto a esos aspectos graves. Debe ponerse de resalto lo señalado en esa
presentación en el sentido de que los estados depresivos graves y o los de hiperexcitación de las funciones
psíquicas no surgen de manera brusca, de un día para otro (fs. 247 expte. s/insania).
A fs. 249 del expediente sobre insania obra agregado informe la Clínica Privada de Salud Mental "El
Chalet" donde se deja constancia del ingreso a esa institución de la demandada el día 29 de marzo de 1995
debido a episodio de excitación psicomotriz y se hace referencia a probables trastornos bipolares.
La hija que promovió el proceso de inhabilitación a fs. 250 de esas actuaciones expresa haber aceptado la
urgente internación de su madre en la Clínica "E. C.", sita en ...o, teniendo en cuenta prioritariamente las
condiciones de salud en la que se hallaba su madre, pero la evolución de esta última que demandaba visitas más
asiduas, ante la recomendación del Dr. R. de que se la trasladara a una clínica geriátrica con control psiquiátrico,
el 10 de julio de 1996 solicitó ese traslado a un establecimiento más cercano al domicilio de la peticionante, el
Instituto de Salud Mental Buenos Aires, lo cual fue ordenado a fs. 255, y según surge de lo informado a fs. 278
por esa entidad tal internación se llevó a cabo el 14 de octubre de 1996. Es de advertir que a raíz de la denuncia
de esa internación formulada el 15 de octubre de ese mismo año por el mencionado instituto de salud mental al
entonces Asesor de Menores de primera instancia, se inició otro proceso en distinto juzgado, el que ordenó el
examen de la causante por e Cuerpo Médico Forense, que en su primer dictamen del 3 de octubre de 1996,
coincidió con el diagnóstico de síndrome maníaco depresivo, destacándose que se trata de una mujer con
antecedentes con rasgos paranoides y megalómanos de personalidad de larga data, que registraba tratamientos
varios, en forma ambulatoria, y cuatro internaciones previas (1987-1989-1992-1995) siendo la última derivada a
la mencionada institución por orden judicial. Pero además de dictaminar que debía permanecer internada los
médicos concluyeron que su estado actual puede encuadrarse dentro de las previsiones del art. 141 del Código
Civil (fs. 354/355 expte. s/insania). Debe recordarse que estas últimas actuaciones fueron finalmente
acumuladas a la inhabilitación preexistente y se dio curso al proceso de insania, con el respectivo cambio de
carátula. Pero no ha de soslayarse que el último examen médico de la denunciada en el proceso de

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inhabilitación, anterior a la sentencia, se había practicado el 16 de marzo de 1996, por los peritos médicos
psiquiatras designados de oficio por el juzgado (fs. 237), que la sentencia que la declara inhabilitada con el
alcance del art. 152 bis, inc. 2° del Código Civil, fue dictada el 26 de mayo de 1997 (fs. 282), y el
pronunciamiento sobre la consulta el 23 de octubre de 1997 (fs. 307), mientras en el nuevo expediente luego
acumulado los médicos forenses habían dictaminado con anterioridad a esos dos pronunciamientos -el 31 de
octubre de 1996- y encuadraban el estado de la causante dentro de las previsiones del art. 141 del Código Civil,
lo cual fue mantenido en los posteriores dictámenes de fs. 369/370 y fs. 384, y sustentó el nuevo
pronunciamiento del juez que había declarado la inhabilitación, por el que deja sin efecto esa inhabilitación
dispuesta en la sentencia de fs. 282/83, de fecha 26 de mayo de 1997 y declara que R. B. M. del R. S. de U. se
encuentra comprendida en el supuesto de interdicción previsto en el art. 141 del Código Civil, demente en
sentido jurídico, bajo la forma clínica de psicosis maníaco depresiva de larga data (fs. 393), pronunciamiento
que adquirió firmeza con la consulta definida por la Sala E de esta Cámara a fs. 465.
IV. Si se tiene en cuenta que la inhabilitación declarada en el pronunciamiento del 26 de mayo de 1997 fue
posterior al dictamen de médicos forenses en el control de internación, efectuado el 31 de octubre de 1996, que
originó posteriormente el proceso de insania, y la sentencia finalmente dictada en este último proceso dejó sin
efecto la inhabilitación declarada anteriormente, el art. 473 del Código Civil sería aplicable al caso en cuanto
contempla la posibilidad de que sean anulados los actos anteriores a la declaración de incapacidad si la causa de
la interdicción declarada por el juez existía públicamente en la época en que los actos fueron ejecutados. Norma
que también contempla que la nulidad no puede hacerse valer si la demencia no era notoria contra los
contratantes de buena fe y a título oneroso.
No cabe duda de que la enfermedad mental padecida por la vendedora se manifestó muchos años antes de la
celebración del boleto de compraventa, como surge de los distintos dictámenes médicos, patología que se habría
hecho ostensible en el año .1987, según los elementos analizados por el Cuerpo Médico Forense (fs. 405). La
manifestación pública de la enfermedad mental surge comprobada sin duda para quienes tuvieron durante ese
lapso frecuencia de trato y para cualquiera cuando se producía la descompensación psicótica, según se
desprende de los testimonios de quienes declararon en el expediente sobre inhabilitación luego transformado en
insania y en las explicaciones de los médicos, salvo las personas que sólo han estado próximas a la causante
durante los intervalos libres de producción psicótica, que pueden no haber advertido la enfermedad de la Sra. S.
de U. en cuanto a sus aspectos graves, según expresan los médicos que dictaminan a fs. 247. La circunstancia de
que los testigos declarantes en el proceso sobre inhabilitación e insania, no lo hayan hecho en este proceso, no
los priva de eficacia probatoria, ni tampoco ésta se disminuye por esa circunstancia, pues los actores o el tercero
citado que tuvieron conocimiento de la existencia de aquellas actuaciones bien pudieron solicitar la citación de
esos testigos de considerarlo necesario, y no lo hicieron. Tampoco de sus dichos surgen elementos que sean
reveladores de parcialidad o mendacidad, de manera tal que justifiquen su exclusión como prueba en este
proceso.
Si se tiene en cuenta que el Sr. N. L. P., de la inmobiliaria C., administraba el inmueble de la vendedora
desde hacía muchos años, con quien continuó la relación que se había originado con el marido de ella, luego de
la muerte de éste, y que según reconoce en su escrito de contestación con el correr de los años se hubo trabado
una relación amistosa (fs. 195 de estas actuaciones), no cabe duda de que la patología de aquélla era notoria y es
presumible que al menos el intermediario la conociera, más aún tratándose de un acto que fue celebrado en
pleno proceso de producción psicótica, por lo que también debió ser advertida por los compradores.
La jurisprudencia ha resuelto que si la demencia era notoria -existía públicamente- a la época de la
celebración del acto impugnado, su eventual desconocimiento por los compradores no obsta a la anulabilidad,
en virtud de la aplicación del art. 473, primer párrafo del Código Civil. Ello aun cuando aquéllos invocaren la
buena fe y el acto lo fuera a título oneroso, puesto que la notoriedad o existencia pública de la enfermedad que
diera motivo a la posterior interdicción, juegan en beneficio del insano, con independencia de la buena o mala fe
de los cocontratantes (CNCiv. Sala G, junio 26/2002, "F., L. c. G., F. H. s/nulidad de acto jurídico" L. 334.976).
No debe soslayarse lo aseverado por los médicos forenses a fs. 384 en cuanto a que "de la evaluación
practicada, se ha verificado que no se ha producido la más mínima modificación respecto de las peritaciones
anteriores, que lucen a fs. 34/37, 354/355, 359 y 369/70".
Pero aun considerando que se tratara de un proceso evolutivo de la enfermedad mental hecha ostensible a
partir del año 1987, según los antecedentes analizados por el Cuerpo Médico Forense (fs. 405), y que hubo un
lapso en el que la patología sólo encuadraba en el supuesto de inhabilitación del art. 152 bis, inc. 2°, al que no
resultaría estrictamente aplicable el citado art. 473, estimo que existen elementos de juicio con suficiente fuerza
de convicción demostrativos de que la intervención de la vendedora en la firma del boleto de compraventa se
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llevó a cabo sin el discernimiento necesario para hacerlo.


Se ha sostenido que a los actos realizados antes de la iniciación del juicio de inhabilitación no pueden
aplicarse las reglas de los arts. 473 y 474, y se explica que esas normas llevan a la grave consecuencia de la
anulación del acto por causa de ausencia total de discernimiento, situación característica del demente, pero no
presumida en el inhabilitado ("Código Civil y Leyes Complementarias comentado, anotado y concordado"
dirigido por Augusto César Belluscio, T. 1, p. 592).
Sin embargo, se ha considerado también que las distintas causas que pueden llevar a la inhabilitación no
excluyen la posibilidad de actos anteriores realizados con falta de discernimiento (Santos Cifuentes - Andrés
Rivas Molina- Bartolomé Tiscornia, "Juicio de insania y otros procesos sobre la capacidad", p. 365,
Hammurabi, Bs. As. 1990). Según el art. 921 del Código Civil son reputados hechos sin discernimiento los
actos "practicados por los que, por cualquier accidente, están sin uso de razón", y entre estos supuestos se ha
incluido las crisis momentáneas de origen patológico, en cuya situación no pueden ser atribuidos a la voluntad
de la persona, por lo que respecto de ellos ésta es irresponsable, anulándose el acto (Santos Cifuentes, "Negocio
Jurídico", p. 104, Astrea, Bs. As. 1986). A su vez, este autor recuerda el criterio según el cual "lo importante es
establecer el estado mental al tiempo de ejecutar los actos, o sea en el momento de otorgárselos, sin que baste
probar la carencia de discernimiento en la época, pues ello no asegura que el acto no haya sido efectuado en un
momento de lucidez", y que la prueba queda a cargo de quien invoca la falta de discernimiento (Cifuentes op. y
loc. cit., p. 104 y 105).
No obstante, entiendo que la interpretación de ese concepto "momento", distinguiéndolo de "época",
tampoco ha de ser tan estricta como para ceñir la cuestión a la apreciación de los hechos ocurridos durante el
tiempo exacto que demoró la celebración del acto en el que se firmó el boleto de compraventa, pues los
acontecimientos inmediatos o próximos ocurridos previa y posteriormente a ese acto pueden aportar elementos
de convicción suficientemente esclarecedores sobre el estado mental de los contratantes.
El médico que la trataba ambulatoriamente en el Centro Psicoasistencial "Modelo del Dr. R., expresa que en
el tiempo inmediato anterior a la internación el 2 de marzo de 1995, aconsejó a los familiares esa solución ante
el resultado negativo del tratamiento a raíz de que la paciente vivía sola, la duda sobre la toma de la medicación,
el abandono de su persona manifestado en su aspecto personal, en sus hábitos alimentarios, disgregación,
agresividad, insomnio y prodigalidad, y destaca también el deterioro progresivo de sus facultades mentales (fs.
211/212). Otro médico del mismo centro hace mención a descompensaciones que motivaron esa internación
porque se determinó que ella no se encontraba en condiciones de cuidarse a sí misma, incluso en cuanto a la
administración de sus bienes (fs. 213 y vta.). Si a su vez se tiene en cuenta que presentó a su ingreso un cuadro
de psicosis maníaco depresiva, con características de tipo expansivo, y que en cuanto al manejo del dinero
alrededor de un mes después de la internación se haya expresado "hoy podría hacerlo, pero dadas las
características del ingreso, de tipo expansivo, considera que en realidad es dudoso...", debe concluirse que el
deterioro psíquico que determinó la internación se venía gestando con anterioridad a la fecha de la firma del
boleto de compraventa efectuada sólo dos días antes. El Cuerpo Médico Forense en el primer informe destaca
por un lado que desde el día 24 de marzo se halla internada en la Clínica "E. C.", siendo su diagnóstico de
ingreso "Síndrome de excitación psicomotriz (psicosis maníaco depresiva)" y de la lectura de su evolución surge
que ha experimentado un cambio hacia la mejoría, por lo que en ese momento dictaminaron que podría ser
externada debiendo continuar con tratamiento ambulatorio (hospital de día) y tratamiento psicofarmacológico;
pero también destacaron que no está en condiciones de vivir sola, de modo que debiera procurársele la
vigilancia y supervisión de una persona responsable, o en su defecto, alojarse en un establecimiento geriátrico
que cuente con asistencia psiquiátrica (fs. 37 expte. cit.). Asimismo, los peritos médicos designados de oficio
por el juzgado en el trámite de la inhabilitación sostuvieron que si bien en el momento de realizarse la peritación
la causante no está alienada debe considerarse como tal durante el transcurso de los accesos mencionados
(fs.240), pero además pusieron de resalto que los estados depresivos graves y o los de hiperexitación de las
funciones psíquicas no surgen de manera brusca, de un día para el otro, y explican que son precedidos por
trastornos del dormir, cambio de conducta, labilidad emocional, irritabilidad, etc., manifestaciones que pueden
ser evaluadas en su justo significado por quienes conocen al paciente o por el profesional especializado fs. 247)
En el caso los profesionales tratantes fueron quienes advirtieron esos síntomas y ante la gravedad de la situación
descripta aconsejaron a la familia la internación, lo que lleva a considerar debidamente comprobado que la
producción psicótica del síndrome de excitación psicomotriz o psicosis periódica maníaco depresiva de la Sra.
S. de U. se había manifestado también al momento de celebración del boleto de compraventa, y como según el
informe médico debe considerarse que durante el transcurso de esos accesos la causante está alienada,
corresponde concluir que la vendedora al momento de celebrarse el acto carecía de discernimiento.

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Por todo lo expuesto, sea que se considere aplicable al caso el art. 473 del Código Civil por entender que
prevalece la sentencia que declara la incapacidad en los términos del art. 141 del Código Civil y deja sin efecto
la inhabilitación anteriormente declarada, y que tal incapacidad existía públicamente a la época del acto
impugnado, o que se juzgue que se trató de un proceso evolutivo del deterioro psíquico que encuadraba al
estado de salud mental de la vendedora en la inhabilitación contemplada por el art. 152 bis, inc. 2° del Código
Civil, por haberse comprobado que al momento de la firma del boleto aquélla estaba sufriendo un acceso
alienante y por ello carecía del discernimiento necesario para ese acto, por aplicación de lo previsto por los arts.
921 y 1045 del Código Civil, de todos modos corresponde admitir la pretensión de nulidad del boleto de
compraventa introducida mediante la reconvención.
Esta solución que propicio lleva necesariamente al rechazo de la acción de escrituración y de los demás
rubros reclamados a fs. 31 y vta., tornándose abstractos los agravios formulados por el actor.
Por las consideraciones precedentes y de conformidad con los fundamentos concordantes del dictamen del
Sr. Defensor de Menores e Incapaces de Cámara de fs. 760 y vta., voto porque se revoque el pronunciamiento
de fs. 614/621 y, consecuentemente, porque se rechace la demanda en todas sus partes y se haga lugar a la
reconvención, declarando la nulidad del boleto de compraventa de la unidad funcional n° ... piso ... de la calle C.
E. B. ..., agregado a fs. 779, que aparece celebrado el 22 de marzo de 1995, entre la Sra. R. B. M. del R. S. de U.
como vendedora y los Sres. A. R. y M. P. de R.. Concordantemente con lo dispuesto por los arts. 1050 y 1052
del Código Civil las cosas vuelven al estado en que se hallaban antes del acto y las partes deberán restituirse
mutuamente lo que han recibido en virtud o por consecuencia del acto anulado Con las costas de ambas
instancias a cargo de los actores reconvenidos (art. 68 Cód. Proc.).
Por razones análogas a las expuestas los doctores Posse, Saguier y Burnichon adhirieron al voto que
antecede.
Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que antecede, se revoca la sentencia de fs. 614/621
y, consecuentemente se rechaza la demanda en todas sus partes y se hace lugar a la reconvención, declarando la
nulidad del boleto de compraventa de la Unidad Funcional N° ..., ... piso de la calle C. E. B. N° ..., celebrado el
22 de marzo de 1995 entre R. B. M. del R. S. de U. Como vendedora y los sres A. R. y M. P. de R..
Concordantemente con lo dispuesto por los arts. 1050 y 1052 del Cód. Civil las cosas vuelven al estado en que
se hallaban antes del acto y las partes deberán restituirse mutuamente lo que han recibido como consecuencia
del acto anulado. Con las costas de ambas instancias a cargo de los actores reconvenidos. Previamente a la
regulación de los honorarios de los profesionales intervinientes deberá darse cumplimiento en primera instancia
al trámite del art. 23 de la ley 21.839. - Ricardo L. Burnichon. - Fernando Posse Saguier. - José L. Galmarini.

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