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MAESTRIA EN DOCENCIA

UNIVERSITARIA Y GESTIÓN
EDUCATIVA

MÓDULO
ETICA

TEMA: CUALIDADES MORALES

DOCENTE: Mg. Martin Lucio Chacón Mercedes

ALUMNO: Humberto Hilario Sanchez Vilcarima

LUGAR: Filial Huaraz

2018

CUALIDADES MORALES
- VOCACION
a) CONCEPTO:
La vocación es la inclinación a cualquier estado, carrera o profesión. El término proviene del latín
vocatio y, para los religiosos, es la inspiración con que Dios llama a algún estado. Por eso el
concepto también se utiliza como sinónimo de llamamiento o convocación.

A nivel general, la vocación aparece relacionada con los anhelos y con aquello que resulta
inspirador para cada sujeto. Se supone que la vocación concuerda con los gustos, los intereses
y las aptitudes de la persona.

La vocación también es considerada como un proceso que se desarrolla durante toda la vida, ya
que se construye de forma permanente. Implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde
quiero ir. Las respuestas a esos interrogantes marcarán la vocación y el camino a seguir por el
individuo.

Al finalizar la escuela secundaria, cada ser humano comienza actuar en consecuencia con su
vocación. La elección de una carrera profesional o de un trabajo, por ejemplo, suele responder
a la vocación. En muchos centros educativos, se valen de la ayuda de los orientadores
vocacionales, quienes a través de una serie de tests y charlas intentan que los adolescentes sigan
un camino que los satisfaga al terminar sus estudios obligatorios.

Para conocer la verdadera vocación en una persona, existen tres elementos que influirán en ello,
estos son:

El talento: que es la capacidad que registra el individuo para realizar una actividad en específico.
Este potencial puede pasar a ser con la práctica una capacidad física e intelectual.

Pasión: refiere a la emoción que puede sentir el individuo al llevar a cabo cierta actividad, la cual
es tan intensa que se logra diferenciar lo sentido al realizar otras actividades, ya que la misma
genera una gran felicidad y confort en la persona.

Demanda: referido también como las necesidades del mundo. Se muestra como los servicios y
objetos que los individuos necesitan para vivir, los cuales se obtienen por medio de la vocación
que tiene una determinada persona y lo pone en práctica.

b) TIPOS DE VOCACION
Aquí menciono algunos tipos de vocación y sus características:

Vocación religiosa: Con este tipo de vocación se identifica aquellas personas que dicen que han
recibido el llamado de Dios, y optan por obedecerlo y llevar sus mandamientos y sus exigencias
optando por un nuevo estilo de vida dentro de la iglesia. Estas personas predican diariamente
la palabra de la biblia y la palabra de Dios al mundo, con el objetivo de lograr un arrepentimiento
del pecador.

Vocación artística: Se refiere a los gustos, intereses y deseos que desarrolla la persona ante
ciertas actividades que tiene que ver con el arte, como es la actuación, la pintura, la música, la
escultura, el cine, el diseño, etc. Para muchos la vocación artística nace de la persona, sin
embargo, la misma se puede crear con el tiempo y con las necesidades que pueda surgir en la
persona.
Vocación profesional: Es del tipo de vocación más frecuente a nivel mundial. En esta la persona
muestra su interés y placer en aprender, desarrollar y llevar a la práctica una carrera en
específica sea para ayudar a las personas o para desarrollarse como persona.

Deportista. También hay quien sabe de pequeño que quiere ser futbolista, o jugador de
baloncesto, o nadador, etc. El hecho de que puede que no lo consiga no hace que la vocación
desaparezca, simplemente quedaría insatisfecha. Pero esa vocación puede reconvertirse, y la
persona podría inclinarse hacia otras metas relacionadas, como la de ser entrenador o
preparador físico.

Político. Aunque parezca mentira (por lo desprestigiada que está la profesión), hay quién quiere
ser político de mayor.

Docente: La profesión docente es una de la más sensible a los cambios sociales, políticos,
culturales, tecnológicos de las sociedades. Ya que tiene el desafío permanente de contribuir con
la formación de actores sociales que a su vez sean capaces de emprender las trasformaciones
del mundo actual a través del desarrollo de sus competencias. La profesión docente puede verse
en una dimensión justa y real que, si bien tenga un alto reconocimiento, éste no signifique que
la educación sea sólo responsabilidad del docente y por ello, se piense en fortalecer el valor
formativo de otros actores: líderes comunitarios, políticos, religiosos, comunicadores sociales,
etc. Quien tiene vocación docente es alguien que siente la necesidad de brindarse, de contribuir
al perfeccionamiento social, que posee paciencia, comprensión, es altruista, y por sobre todo,
ama compartir lo que sabe y siempre está dispuesto a aprender

c) REFLEXION SOBRE LA VOCACIÓN DOCENTE


“La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios”

(Gabriela Mistral)

Hoy en día en que cada vez se cuestiona más la carrera docente y se recuerda con nostalgia la
época de los profesores normalistas, se mira con emoción la labor de los profesores rurales, se
cuestiona la calidad de la formación docente y se critica ampliamente la decisión de ser profesor,
es bueno dar una mirada a los motivos, las dudas y las consecuencias de ser profesor hoy.
Olvidemos por un momento la triste realidad de quienes son profesores no por opción sino por
descarte, los que están porque “no les quedo otra” y trabajan sin amor a lo que hacen y que
suelen empañar la imagen de un gremio que en su mayoría trabaja con esfuerzo por el bienestar
de sus alumnos.

Si hablamos de las razones para ser profesor, sólo una respuesta: Vocación, el firme interés por
la justicia, por el derecho que todos tenemos a superarnos, a ser más, la convicción de que
somos capaces de modificar realidades y hacerlas más favorables para quienes empiezan el
camino de la vida. Y en este camino siempre tropezamos con las dudas: ¿cómo voy a ser yo capaz
de eso? , la respuesta: no, no soy yo, son los niños, son ellos que despiertan al mundo, ellos que
logran crecer, avanzar y desarrollarse, ellos que necesitan un apoyo para volar con alas propias,
entonces el docente se transforma en el mediador, el facilitador del conocimiento y el
aprendizaje, el que se prepara, estudia e investiga para que sus alumnos aprendan.

Las consecuencias de ser profesor: la maravilla, el esplendor de una estrella que comienza a
brillar con luz propia, la satisfacción del cansancio, la alegría del murmullo constante de voces
joviales que comienzan a vivir, el dolor de la frustración que nos recuerda que cada día podemos
aprender algo nuevo, el reconfortante reconocimiento de que siempre podemos mirar hacia al
lado y ver a un colega del cual podemos aprender y pedir consejo, la certeza de que nos
desempeñamos en el lugar en que renace la alquimia, donde surge la magia, donde las personas
forjan su futuro y tú, profesor, tuviste la oportunidad, la dicha de estar allí.

Ser profesor hoy no es una última opción, es un primer amor, es dormir tranquilo porque sabes
qué hiciste tu mejor esfuerzo, es dormir preocupado porque sabes que un alumno tiene
problemas en su familia, es dormir intranquilo porque tienes deudas, es dormir feliz porque
recuerdas una anécdota del día. ¿Y por qué todo se traduce al dormir? Porque los que somos
profesores somos los que soñamos, los que un día tuvimos el sueño de un mundo más justo y
más feliz para vivir.

Es así como nos presentamos los que amamos nuestra labor, a los que llaman locos e ilusos y
entre éstos ilusos están los se apasionan por la historia forjada por nuestros antepasados con
sangre y sudor, los que se maravillan con la geografía de nuestro planeta, los que crean mundos
nuevos con palabras y las embellecen con la poesía del lenguaje, los que cálculo a cálculo tratan
de llegar a la ecuación perfecta entre la información cuantitativa y la calidad humana, los que
saben que el cuerpo es un templo y se debe cuidar, los que con otro idioma conocen el mundo,
los que mediante ideas crean nuevas corrientes filosóficas, los que enseñan algo de Dios y
también estamos nosotros, los salmones: siempre nadando a contra corriente, contra la
corriente de la sociedad que cree establecer los parámetros de la normalidad, nosotros, los más
felices de todos, los que tenemos la gran posibilidad de compartir con las personas más sinceras,
los que tenemos la responsabilidad de no abusar de eso y aceptar con entereza más de algún
golpe, grito o comentario inesperado, y con esta descripción no me refiero a los profesores de
educación diferencial, me refiero a todos aquellos profesionales que trabajamos con personas
con necesidades educativas especiales, retos múltiples, autismo y otras características que les
hacen merecedores de apoyos específicos, los que recibimos el don más preciado que debemos
valorar, potenciar , respetar y luchar con pasión por sus derechos.

Ser profesor hoy no es enseñar, sino motivar y acompañar la construcción de un aprendizaje


para la vida, para una buena vida.

Esperemos que la docencia siga siendo el campo de los idealistas, apasionados e inconformistas
y que el tiempo no diluya los sentimientos y emociones del amor primero, que no muera el dolor
de estómago el primer día de clases ni el nerviosismo al llegar a un curso nuevo para que siempre
recordemos que seguimos siendo aprendices.

Para finalizar esta pequeña reflexión le dejo una oración de una maestra a quien tal vez también
llamaron “tía” o “Señorita” para que la lea los días de cansancio o incertidumbre y ayude a
recargar las fuerzas y la ilusión.

La Oración de la Maestra.
“¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú
llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi
ternura de todos los instantes.

Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro


deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí
cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que
enseñé.

Dame el ser más madre que las madres, para poder amar y defender como ellas lo que no es
carne de mis carnes. Dame que alcance a hacer de una de mis niñas mi verso perfecto y a
dejarte en ella clavada mi más penetrante melodía, para cuando mis labios no canten más.

Muéstrame posible tu Evangelio en mi tiempo, para que no renuncie a la batalla de cada día y
de cada hora por él.

Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu corro de niños descalzos.

Hazme fuerte, aun en mi desvalimiento de mujer, y de mujer pobre; hazme despreciadora de


todo poder que no sea puro, de toda presión que no sea la de tu voluntad ardiente sobre mi
vida.

¡Amigo, acompáñame! ¡Sostenme! Muchas veces no tendré sino a Ti a mi lado. Cuando mi


doctrina sea más casta y más quemante mi verdad, me quedaré sin los mundanos; pero Tú me
oprimirás entonces contra tu corazón, el que supo harto de soledad y desamparo. Yo no
buscaré sino en tu mirada la dulzura de las aprobaciones.

Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser complicada o banal en mi lección


cotidiana.

Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no
lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada
hora.

Aligérame la mano en el castigo y suavízamela más en la caricia. ¡Reprenda con dolor, para
saber que he corregido amando!

Haz que haga de espíritu mi escuela de ladrillos. Le envuelva la llamarada de mi entusiasmo su


atrio pobre, su sala desnuda. Mi corazón le sea más columna y mi buena voluntad más horas
que las columnas y el oro de las escuelas ricas.

Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar
intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado
ardiente de amor.”

Gabriela Mistral