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Mi filosofía de enseñar

Aunque sólo haya enseñado por dos años y medio, mi filosofía y la forma en que enseño han
evolucionado para servir mejor a los estudiantes. Una gran parte de mi filosofía está basada en el
desarrollo profesional. Me encanta asistir a las conferencias de las organizaciones como FLAG
y AATSP. Cada vez, aprendo algún método nuevo o alguna actividad nueva que puedo empezar
a emplear inmediatamente. También, tengo la oportunidad de ser parte de un departamento
grande en Norcross High School. Así que puedo compartir ideas de actividades y estrategias
para mejorar la forma en que enseño constantemente. El desarrollo profesional y la colaboración
con mis colegas han moldeado cómo enseño y cómo mis estudiantes aprenden.

Para mí, es de gran importancia que mis estudiantes adquieran el español y experimenten con la
cultura hispana. Primeramente, en vez de memorizar vocabulario o estructuras gramaticales para
un examen o una prueba, quiero que los alumnos aprendan la lengua para que lo puedan usar
fuera del aula. Por eso, enfoco más en el mensaje general que el estudiante quiere comunicar que
la gramática de cada palabra y frase.

Para realizar esta meta uso varios métodos. Cada día, hablo español por lo menos 90 por ciento
de la clase. En mi opinión, es importante que los estudiantes escuchen y vean el idioma por el
tiempo máximo que puedan porque sólo están en la clase por 52 minutos, cinco veces a la
semana. Durante los dos años y medio que he enseñado, he aprendido que los estudiantes repiten
la mayoría de lo que digo en la clase. Si hablo español, ellos empiezan a repetir los mandatos,
instrucciones y frases que uso diariamente.

No sólo es importante que yo hable español 90 por ciento de la clase, sino también es necesario
que el idioma sea comprensible para los alumnos. Por eso, siempre uso ayudas audiovisuales,
verbales y gesticulares. Por ejemplo, uso fotos que representan las palabras o los temas que
estamos estudiando y también que yo sé que a los estudiantes les va a gustar. Busco fotos
cómicas, de celebridades populares o las que tienen que ver con la vida de los adolescentes. La
mejor forma para que los estudiantes aprendan las palabras nuevas y que las pronuncien bien es
repetirlas muchas veces. Por eso, hago preguntas a los alumnos sobre sus vidas y/o las vidas de
las celebridades en las fotos. En cada pregunta se usa el vocabulario nuevo junto con estructuras
y vocabulario que ya saben para que la información sea comprensible. Repito la pregunta varias
veces y vuelvo a declarar o modificar lo que dice el estudiante. Así que los estudiantes escuchan
la palabra en contexto varias veces.

Igualmente, es importante usar unidades y temas globales. Todo el vocabulario y la gramática


tiene que ser introducido en un contexto para que los estudiantes puedan conectar la información
nueva con lo que ya saben y han experimentado en sus vidas. Además, uso los temas globales
para incorporar la cultura de los países hispanohablantes. No es posible sólo enseñar el español
sin incluir la cultura. Como hay 21 países que tiene el español como lengua oficial, no enfoco
las costumbres y productos de un sólo país sino que en la clase, hablamos de todos los países y
sus distintas costumbres.

Sobre todo, es importante que los estudiantes salgan de la clase con una fuerte base de español
junto con un entendimiento de la culturas hispanas que pueden usar en su comunidad y cuando
viajan a países hispanohablantes. Para lograr esta meta, hablo 90 por ciento del tiempo en
español y uso diferentes tipos de ayuda para que la información sea comprensible. Además,
incorporo los gustos de los estudiantes para que estén involucrados en la lección y por último
discutimos las diferentes culturas de forma regular. Yo sé que nunca voy a dejar de aprender
algo nuevo para seguir adelante y mejorar la forma en que enseño. Al final de cada día, lo más
importante para mí es que mis estudiantes aprendan mejor el español y la cultura hispana.