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Revista de Psicoanálisis

Publicación de la Asociación
Psicoanalítica de Córdoba
Sociedad componente de la
Federación Psicoanalítica de América
Latina y de la Asociación
Psicoanalítica Internacional
Comité editor Año 7 Número 5 Tapa:
Primavera 2009 Lucas Di Pascuale,
Mariano Horenstein Nollen (detalle)
Director Redacción y administración APC: de la serie Colección
Romagosa 685, B° Colinas de Velez Sarsfield, Rijksakademie Bibliotheek
2008, tinta sobre papel,
Eduardo Kopelman Córdoba (5000), República Argentina
32 x 25 cm.
Claudia Lara Telefax: (++54) (351) 4697186
Daniela Lozita E- mail: apc@apcweb.com.ar
Mónica Santolalla
Correspondencia a:
Corresponsalía: docta@apcweb.com.ar
Federico Ossola Piazza (París) Las opiniones de los autores de los artículos
Eduardo Puch (Ginebra) son de su exclusiva responsabilidad y no
reflejan necesariamente las de los editores
Secretaría administrativa: de la publicación.
Fabiana Giomi Se autoriza la reproducción citando la fuente.

Cuidado de la edición:
Cecilia Curtino Comité de lectura
Ricardo Bernardi (APU)
Arte & diseño:
Marta Baistrocchi (APC)
Di Pascuale estudio
Mario Bugacov (APR)
Traducción: Alberto Cabral (APA)
Eduardo Puch Cláudio Eizirik (SPPA)
Patricia Guzmán Ricardo H. Etchegoyen (APdeBA)
Beatriz Gallo (APC)
Comisión Directiva APC
Javier García (APU)
Elizabeth Chapuy de Rodríguez Carola Kuschnir (APC)
presidente Miguel Leivi (Apdeba)
Jorge Maldonado (APdeBA)
Eduardo Kopelman Norberto Marucco (APA)
secretario general
Clara Nemas de Urman (APdeBA)
Mónica Santolalla Jorge Olagaray (APA)
prosecretaria Oscar Paulucci (APA)
Leonardo Peskin (APA)
Carola Sepliarsky de Kuschnir
Diego J. Rapela (APC)
directora de instituto
Emilio Roca (APC)
Cristina Blanco de Reznichenco Daniel Rodríguez (APdeBA)
secretaria de instituto Elizabeth Tabak de Bianchedi (APdeBA)
Enrique Torres (APA)
Noemí Truscelli
secretaria científica José Luis Valls (APA)
Marcelo Viñar (APU)
Nur Abdel Masih Felipe Votadoro (APF)
tesorera Jorge Winocur (APA)
Bruno Winograd (SAP)
Niris Peralta de Ribotta
protesorera
Indice

Editorial 9

Texturas freudianas 15
El poder de las comparaciones en la adolescencia: estímulo u obstáculo,
por Luis Kancyper 17
Los adolescentes hoy y la cultura de la acción, por Hugo Mayer 34
La adolescencia y sus trabajos. Lo homo está de moda, por Julieta
Paglini y Silvia Tulián 42

Texturas inglesas 49
Las fronteras del psicoanálisis: nuevos pacientes, nuevos analistas, nuevos
modelos, por Antonino Ferro 51
Rapsodia, por Juan Baena-Cagnani, Nira Banhos, Victoria Cané,
Griselda Gianello, Graciela Santiago 64
Adolescencia, adicciones y rock. “Cuando pegó esa sensación quedamos
en presencia de la ausencia de dolor”, por Clara Nemas 70

Texturas francesas 77
Adolescencia y actualidad: mal-estares más frecuentes, por Susana Baima 79
Melancolías, por Haydée Heinrich 87
Las adolescencias del siglo XXI, por Marcelo Viñar 95

Dossier: Juventud, divino tesoro. 117


Un observatorio desde el cual interrogar al mundo, entrevista a Mario
Margulis y Marcelo Urresti 119
Tribus urbanas: jóvenes e identidad(es). Entre la afirmación subjetiva y la
diferenciación social, por Constanza Caffarelli 127
Sin ley, por Roger Alan Koza 141
El gran misterio tribal, por Theodor Reik 150
La filosofía y los adolescentes, por Alejandro Sarbach 157

Índice
Palabras Cruzadas: Lacan en IPA 169
Pequeño drama psicoanalítico, por Susana Baima, Alfredo Finola, Mariano
Horenstein, Emilio Roca y Enrique Torres 173
Combatir la pereza,inventar el futuro, por Carlos Barredo 174
¿Intentar que “los” lacanianos existan, o poner a trabajar nuestras
diferencias?, por Alberto Cabral 177
Lacan aparecía como inexistente, por Isabel Dujovne y Oscar Paulucci 180
La marginación de Lacan de la IPA no podía extenderse a sus ideas, por Abel
Fainstein 183
¿Lacan en IPA?, por Diana Paulosky 187
Un movimiento político para reincorporar a la persona de Lacan redivivo…, por
José Rapela 189
Lacan en IPA o cómo se transmite el psicoanálisis. Testimonio de un
montevideano sesentista, por Marcelo Viñar 190
A mí que me muestren cómo trabajan…, por David Rosenfeld 194
La enseñanza de Lacan… patrimonio de la humanidad… , por Ana Waisman 196
La enseñanza de Lacan en IPA, por Claudia Lara 201

Documentos 205
Te amo, por eso te ignoro, por Fred Busch 207

Contextos 217
Adolescencia en el tiempo de las tribus, por Mercedes Corcoba 219

Con memoria y con deseo 225


La leyenda del santo bebedor, por Mariano Horenstein 227

Lecturas 231
Compleja trama de la subjetividad, reseña de La ética del sujeto, de José 233
Milmaniene, por Carola Kuschnir.

235
Reglamento de publicaciones

Índice
Elogio de la inmadurez

“La adolescencia era mi única institución cultural. Doblemente atrapado y limi-


tado: una vez por mi pasado infantil del que no podía olvidarme; otra vez por
el concepto infantil que otros tenían de mí, esa caricatura de mí mismo que
ellos guardaban en sus almas…”
Así habla el protagonista de Ferdydurke, novela inclasificable de Witold
Gombrowicz, escritor polaco que recalara en Argentina e imposibilitado de vol-
ver a Europa, por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se quedara por
veinticuatro años en nuestro país. Gombrowicz, que ha sido comparado con
Kafka y Musil y es sin dudas uno de los grandes escritores del siglo pasado,
escribió Ferdydurke en torno a dos nociones fundamentales: la Inmadurez y la
Forma. Los hombres, decía, están obligados a ocultar su inmadurez, pues sólo
suele exteriorizarse lo ya maduro. El problema, pensaba Gombrowicz, es que lo
así expresado es una ficción divorciada para siempre de la realidad más íntima.
“Mientras fingís ser maduros vivís, en realidad, en un mundo muy distinto”. La
existencia humana es de algún modo un eterno combate entre esa Inmadurez,
que de algún modo expresa lo mejor de nosotros, y la Forma que ahoga todo
potencial creativo y, paradójicamente, nos pueriliza.

9
Editorial

Es imposible no pensar en Gombrowicz cuando se trata de la adolescencia,


el momento de la vida donde este combate se libra de una manera muchas
veces espectacular. De cómo se tramite el mismo dependerá si nos encontrare-
mos con jóvenes y luego adultos asfixiados por formas vacías y tediosas, mania-
tados por el orden represivo que están condenados a mantener, o ante jóvenes
y luego adultos que guarden espacio en sus vidas para esa oxigenante inmadu-
rez gombrowicziana, siempre ardiente de posibilidades, siempre creativa e
inconciente, en el mejor sentido que podría dársele a ese término.

Este número de Docta, al tratar sobre la adolescencia, trata sobre eso.


Hemos intentado, en la medida de lo posible para una publicación psicoanalí-
tica, hacer un número adolescente sobre la adolescencia. Esto es, apartarnos
del sonoro aburrimiento que campea por buena parte de la bibliografía analí-
tica sobre el tema, separarnos del par consabido “Niñez y Adolescencia”, que
pareciera condenar a la adolescencia, tanto en lo temático como en la organi-
zación de nuestras sociedades, de sus departamentos o publicaciones, a ser un
suburbio temático nunca separado del todo de la Niñez.

Tratamos, sabiendo aún que fracasaríamos en conseguirlo, de estar a la altu-


ra de los jóvenes en este punto. El lector dirá si nos hemos acercado a ese obje-
tivo o no. Siempre estamos atrasados los adultos -psicoanalistas incluidos- fren-
te a los jóvenes. Siempre es fugaz e inaprehensible ese momento de tránsito
donde todo desenlace parece aún posible. En este número de Docta hemos
intentado capturar algo de ese instante provisorio, viajar al mundo adolescen-
te como si fuera trasladarse a un país exótico, subrayando su singularidad y
extrañeza. Lo hemos hecho, como siempre, a través de artículos de prestigiosos
psicoanalistas argentinos y extranjeros, de nuestra sociedad, de otras socieda-
des de IPA y de fuera de IPA también. Pero también lo hemos hecho intentan-
do consignar, aludir apenas, a lo que el arte ha podido captar de los jóvenes, a
lo que la literatura ha podido descubrir de ellos, a las películas que mejor los
muestran en movimiento. Siempre fracasando, pues incluimos cuadros cuando
ellos pintan graffitis, retazos de novelas cuando están leyendo comics o men-
sajes de texto, películas cuando ven videoclips, pensando en el rock cuando ya
bailan reggaetón o música electrónica. Pero de todos modos nos parece capi-
tal este movimiento que, aún condenado al fracaso, a dejar siempre afuera lo
más importante, intenta capturar su mundo, cuya extrañeza y singularidad es
conveniente preservar.

10
Editorial

Así, verán a lo largo de nuestro dossier, sin duda el espacio más extranjero
de Docta, obras de Klimt o de Balthus, de Egon Schiele junto a fragmentos de
Hesse o de Nabokov, de Goethe o de Arlt, de Salinger o de Burgess, además de
sugerencias de películas que planean en torno a la adolescencia. También
encontrarán una nota del destacado crítico de cine Roger Koza, otra de la
antropóloga Constanza Caffarelli sobre tribus urbanas, un escrito de Alejandro
Sarbach, quien trabaja desde la filosofía con esos agudos filósofos naturales
que son los jóvenes, y una entrevista a dos sociólogos argentinos, referentes
indiscutibles en el tema, Mario Margulis y Marcelo Urresti. Se trata en todos
estos casos de incitar al lector a incursionar por nuevos mundos, nuevas formas
de aproximarse a los jóvenes y de una apuesta por evadirnos de la tentación,
siempre presente en nuestra práctica, de aplicar con algún automatismo los
conceptos y categorías analíticos a los jóvenes que puedan frecuentar nuestros
consultorios. Completa el dossier un trabajo histórico del gran Theodor Reik
sobre el misterio tribal, en un movimiento que intenta recuperar una tradición,
tanto para acogerla como para cuestionarla.
Nuestras secciones doctrinarias habituales –siempre con algún forzado enca-
sillamiento formal inevitable–, las Texturas, incluyen trabajos variados, repre-
sentativos de un abordaje de la adolescencia que refleja en su pluralidad la cer-
teza de que no hay verdades consagradas sino provisorias. En Texturas
Freudianas, publicamos junto a un trabajo de colegas de la APC, Julieta
Paglini y Silvia Tulián, dos trabajos escritos por analistas porteños, Luis
Kancyper y Hugo Mayer. En Texturas Inglesas, junto al trabajo de Juan
Baena-Cagnani, Nira Banhos, Victoria Cané, Griselda Gianello, Graciela
Santiago, de la APC, publicamos un texto de Clara Nemas, de Buenos Aires, más
la primera traducción al español de un texto del prestigioso analista italiano
Antonino Ferro, a quien entrevistáramos en nuestro número anterior.
Texturas Francesas ofrece en este número una selección que incluye un tra-
bajo de Susana Baima, integrante de nuestra Asociación, junto a otro sugeren-
te escrito de una analista de la Escuela Freudiana de Buenos Aires, Haydée
Heinrich y un texto, tan extenso como recomendable, del entrañable analista
uruguayo Marcelo Viñar, que aparece por partida doble en este número. En
todos los casos, continuamos con nuestro intento de incluir en nuestra revista
un panorama lo más abarcador y representativo posible, tanto de nuestra ins-
titución como de lo mejor del psicoanálisis contemporáneo.
Quizás la sección Palabras Cruzadas de este número recoja un eco de
aquella entrevista que le hiciéramos tiempo atrás, en nuestra revista, a Joyce

11
Editorial

Mc Dougall. Decía allí la analista que, viviendo en París, efectuaba una prácti-
ca en absoluto sospechada de lacaniana, que habíamos hecho una tontería
enorme en perder a Lacan. Algo de esa tontería, al decir de Joyce Mc Dougall,
ha intentado remediarse a partir de la creación de un espacio inusual en IPA,
donde hace tiempo muchos colegas leen a Lacan y orientan en mayor o menor
medida su práctica en su pensamiento. Se trata del espacio “Lacan en IPA”, al
cual le dedicamos la sección este número, un espacio inmaduro aún, y en tanto
tal, preñado de posibilidades.
Publicamos en este número de Docta, en lo que esperamos sea el inicio de
un debate fructífero, once trabajos, once escritos donde aparecen opiniones
muy diversas en torno al tema. El artículo que vertebra la sección es una suer-
te de drama que con alguna nota paródica intenta pincelar el estado de la
cuestión. El mismo, escrito por miembros de la APC, fue presentado en una jor-
nada en el Palacio Ferreyra de nuestra ciudad. Además de un artículo de
Claudia Lara que da cuenta de su experiencia como candidata en relación a la
enseñanza de Lacan en nuestra institución, hay otros nueve trabajos que mues-
tran un abanico de versiones distintas de lo que puede ser la inclusión del dis-
curso de Lacan en la IPA.
Escriben allí Cali Barredo, inspirador de “Lacan en IPA” y presidente de
APdeBA, institución donde se realizaron las primeras jornadas al respecto,
junto a Oscar Paulucci e Isabel Dujovne, quienes desde APA organizaron otro
encuentro importante este año. Junto a los autores de la ponencia cordobesa
y también, seguramente, Alberto Cabral, quien también escribe algunas férti-
les ideas al respecto, podrían representar algunas voces al interior de “Lacan en
IPA”, espacio en modo alguno homogéneo y monocorde. Abel Fainstein, desde
una reconocida experiencia de gestión, sitúa a “Lacan en IPA” en sus coorde-
nadas institucionales. Incluimos además un trabajo de Marcelo Viñar y su espí-
ritu que, además de montevideano y sesentista, es sobre todo librepensador.
Dos respetadas colegas de la EOL y de la AMP, Diana Paulosky y Ana Waisman
han tenido la amabilidad y el arrojo de exponer sus opiniones críticas, que ade-
más de personales reflejan de alguna manera cierta impronta institucional, en
una revista de algún modo extranjera. Su crítica se amplifica quizás en las inter-
venciones de José Rapela y David Rosenfeld, quienes hacen audibles para la dis-
cusión algunas opiniones que no es raro escuchar en nuestras instituciones.
En el presente número de Docta incluimos una nueva sección,
Documentos, donde iremos incluyendo trabajos, ponencias, seminarios de

12
Editorial

invitados de la APC. En este caso una conferencia de Fred Busch, de la American


Psychoanalytical Association.
En Contextos, Mercedes Corcoba analiza desde el psicoanálisis el fenómeno de las tri-
bus adolescentes, recogiendo de algún modo los ecos del dossier.
Lecturas incluye una reseña que hiciera Carola Kuschnir sobre el último libro de José
Milmaniene. Y Con memoria y con deseo incluye un trabajo sobre Pichon-Riviere, indis-
cutido maestro del psicoanálisis desaparecido hace poco más de treinta años y uno de nues-
tros hombrecitos que, sea en tapa o contratapa, nos acompaña desde el nº 0 de Docta.
Desde nuestro número inicial, la apuesta editorial de Docta ha sido por el pluralismo,
por un pluralismo que sea más efectivo que proclamado, más agudo que cortés, sabiendo
que se trata de una empresa difícil y que las más de las veces debemos conformarnos con
un desarrollo de las distintas versiones teórico-clínicas del psicoanálisis por andariveles
separados, que no se tocan demasiado entre sí. En este número, además de la pluralidad
de autores, de teorías, de disciplinas y de filiaciones institucionales, el título mismo de
Docta está en plural: Adolescencias.
Es obvio que si son muchos los abordajes analíticos de la adolescencia, no lo son menos
sus presentaciones clínicas y culturales, y queríamos puntuarlo para no olvidar esa diversi-
dad, presente también en nuestro Symposium de este año, en el que buena parte de los
analistas que publican sus ideas aquí las discutirán.
A lo largo de seis números, esta publicación ha madurado, ha consolidado quizás un esti-
lo propio, tanto gráfico como editorial, que se ha ganado un lugar entre otras revistas.
Hemos crecido, y hoy en día son muchos más los trabajos que recibimos que los que pode-
mos publicar, y número a número se suman nuevos autores deseosos de colaborar con
Docta. De igual modo, cada número que pasa son más los integrantes de la APC que par-
ticipan directa o indirectamente en Docta, junto a su comité editor, integrado por Eduardo
Kopelman, Claudia Lara, Daniela Lozita, y Mónica Santolalla.
Quizás sea esta incipiente madurez lo que nos permite apostar más fuertemente por la
innovación y la irreverencia. Quizás sea el respeto que le tenemos a los grandes maestros
del psicoanálisis lo que nos permite profanar de alguna manera sus imágenes intocables y
hacer aparecer a Freud con cresta punk o a Melanie Klein con calzas tras un vestido trans-
parente o figurar un Lacan flogger o un Pichon algo emo, quizás no demasiado distinto de
lo que fuera en su adolescencia…
La adolescencia es siempre inquietante, para los jóvenes mismos en primer lugar, pero
también para los adultos y, last but not least, para los analistas a quienes puedan acercar-

13
Editorial

se, que se ven confrontados en esa clínica a la manera en que ellos mismos han transitado
por su adolescencia. Esa inquietante extrañeza aparece con claridad, junto a la sexualidad
-siempre presente cuando se trata tanto de jóvenes como de psicoanálisis- en el arte de
tapa, esta vez a cargo del responsable de arte & diseño de Docta, Lucas Di Pascuale.
De alguna manera, los analistas también tenemos, como los adolescentes, nuestras tri-
bus. La apuesta de esta revista, redoblada en este número sobre Adolescencias, es que nues-
tro mundo de tribus y clanes, nuestra alineación tras maestros más o menos totémicos, sirva
menos a nuestra siempre ilusioria consistencia imaginaria que a una puesta en juego, difí-
cil pero no imposible, de saludables debates, de discusiones aguerridas, de un inestable y
deseado intercambio intertribal.
Mariano Horenstein

14
Texturas freudianas
El poder de las comparaciones en la adolescencia:
Estímulo u obstáculo
Dr. Luis Kancyper*

El saber popular afirma:”Todas las compa- ter y en la producción de los síntomas. El


raciones son odiosas, pero algunas son más develamiento de las mismas en la situación
odiosas que otras”.Y sin embargo otras no analítica puede ser empleado como un ins-
lo son, resultan ser al contrario elocuente- trumento y un punto de partida para cole-
mente necesarias, pues durante el acto gir en una visión conjunta -como en el caso
mismo de la comparación, es decir, del cote- de Fabián, un adolescente que presentaba
jo y confrontación de lo semejante, de lo severos trastornos sexuales y de aprendiza-
diferente y de lo complementario con un je- los siguientes temas:.
otro, que opera como modelo, objeto, rival
1) La historización de los traumas e identifi-
o auxiliar, se promueve una ganancia en la
caciones que subyacen tras las compara-
configuración y consolidación de la identi-
ciones.
dad propia y ajena.
2) La encrucijada narcisista-objetal.
En este trabajo parto de la hipótesis de
que las comparaciones representan un 3) La fantasía básica que comanda incons-
aspecto asombroso de la vida anímica de los cientemente a las comparaciones.
seres humanos. Son manifestaciones de un
4) El desdoblamiento del sujeto como suje-
silencio atronador, generado a partir del
to y objeto; sus respectivas oscilaciones y
accionar inconsciente de traumas e identifi-
los recurrentes juegos de dominio que se
caciones múltiples. Las intentaré articular
reactivan durante cada comparación.
dentro de nuestro edificio teórico.
Las comparaciones tienen una importan-
cia significativa en los trastornos del carác-

* Psicoanalista (APA)

17
Luis Kancyper Texturas freudianas

Las comparaciones: rentes elementos cotejados. Además posibi-


tolerancia e intolerancia litan al sujeto desplegar su inalienable
derecho para el ejercicio pleno de una libre
elección y se hallan signadas por la lógica
La intolerancia es natural en el niño, al igual de la tolerancia que posibilita el registro y
que el instinto de apoderarse de todo lo la aceptación del otro, como un otro dife-
que le agrada. La tolerancia se aprende rente.
poco a poco, desgraciadamente, si bien el Tolerancia no significa complacencia, ni
control del cuerpo se logra a temprana indiferencia, ni renuncia a las propias con-
edad, la tolerancia requiere la educación vicciones, sino el respeto a un principio:
permanente de los adultos. aceptar la existencia y la diversidad del otro
Umberto Ecco que tiene el derecho a pensar y sentir dis-
tinto.
Tolerar significa para Heritier F.
Las comparaciones se presentifican en todas (2002)”aceptar la idea de que los hombres
las etapas de la vida y suelen resignificarse no se definen simplemente como libres e
de un modo muy elocuente durante la ado- iguales ante el Derecho, sino que la catego-
lescencia, llegando al extremo de originar ría de hombre corresponde a todos los seres
situaciones de acoso y violencia.
humanos“.
En primer término diferencio las compa-
La respuesta del sujeto a las comparacio-
raciones estructurantes de las patogénicas.
nes tiene lugar sobre la base de sus pulsio-
Estas últimas ponen de manifiesto la encu-
nes, de la forma en que están imbricadas,
bierta vulnerabilidad de una identidad que
del hecho de que entre éstas prevalezca
ha sido insuficientemente consolidada y
Eros o Tánatos. Cuando prevalece este últi-
que además se sostiene con precariedad y
mo sobre Eros, el cotejo de lo diferente y de
con agresión. Esto se da a partir de la
lo complementario es reemplazado por el
“fabricación” de un otro al que se lo inviste
acto intolerante de la provocación, que al
en el lugar de un rival peligroso, del cual
generar un desafío hostil, detiene al sujeto
hay que salvarse y al que entonces se lo
y al otro en sus posibilidades de evolución.
requiere combatir a través de: la denigra-
ción y el triunfo (comparación maníaca), la Así podemos ver que en la comparación
idealización y el sometimiento (compara- masoquista el sujeto sobrevalora al otro y lo
ción masoquista), la ofensa y el contraata- inviste como un modelo idealizado al servi-
que (comparación paranoide), el control cio de acrecentar precisamente su megalo-
omnipotente y la sofocación (comparación manía negativa: “yo, cuando me comparo,
obsesiva). soy el peor de todo y de todos”.
Las comparaciones estructurantes, a A través de esta comparación compulsi-
diferencia de las comparaciones tanáticas va, satisface el deseo de revolver en la llaga
patogénicas, se hallan comandadas por de su autodesvalorización hasta convertirse
Eros, pues garantizan la presencia de la en el “atormentador de sí mismo”
diferenciación y la pluralidad entre los dife- (Terencio).

18
Texturas freudianas Luis Kancyper

En efecto, la sobreestimación de lo Paul Ricoeur sostiene que “La intoleran-


negativo propio desencadena en el sujeto cia tiene su fuente en una disposición
masoquista sentimientos de culpabilidad, común a todos los hombres, que es la de
vergüenza y autocondena; éstos reaniman imponer sus propias convicciones, dado
el despliegue de la fantasía de “Pegan a un que, cada individuo no sólo tiene el poder
niño” (Freud,1919). para imponerlas, sino que, además, está
En las comparaciones maníaca, obsesiva convencido de la legitimidad de dicho
y paranoide el sujeto se identifica como un poder. Dos son los aspectos esenciales de la
incuestionado amo detentor de un poder intolerancia: la desaprobación de las creen-
soberbio. La soberbia, a diferencia del orgu- cias y convicciones de los demás, y el poder
llo, implica siempre un sentimiento de supe- de impedir a estos últimos vivir su vida
rioridad arrogante, de satisfacción y enva- como les plazca”.
necimiento por la contemplación de lo pro- La observación clínica nos revela, que
pio con menosprecio de los demás. estas comparaciones patogénicas de tipo
En efecto, en la comparación maníaca se puras, suelen presentarse con mucha mayor
activan los mecanismos de negación, deni- frecuencia de un modo mixtas; configurán-
gración y triunfo sádico sobre un otro des- dose entre ellas diversas y múltiples combi-
valorizado, mientras que en la obsesiva la naciones .tales como: comparaciones maní-
agobiante comparación compulsiva imple- aco-obsesivas o del tipo obsesivo-masoquis-
menta los mecanismos de control y dominio tas o paranoide-obsesivas.
cruel y sádico, que socavan en forma gra-
En todas las comparaciones del tipo
dual y progresiva la subjetividad del otro y
puras como mixtas se presentifica una fan-
del sí-mismo propio hasta llegar al extremo
tasía relacionada con la intolerancia narci-
de la aniquilación.
sista, que denominé:”fantasía del unicato”.
En la comparación paranoide, el sujeto
se sobreinviste de una megalomanía perse- “El unicato es una denominación acuña-
cutoria y el otro suele ocupar el lugar de un da a fines del siglo XIX, aplicada al gobier-
rival y/o enemigo al que con recelo se lo no de un solo partido reaccionario y corrup-
debe atacar y del cual se requiere huir to. El eje de ese sistema político era una
defensivamente. concepción absolutista de un poder ejecuti-
vo unipersonal que inutilizaba y avasallaba
En estas cuatro últimas comparaciones a los demás, impidiendo el establecimiento
patogénicas, el sujeto adolece de una mio- de una oposición organizada”. (Romero
pía afectiva. Fuera de la esfera de su sí J.L.1956).
mismo propio no ve a nadie, atribuyéndose
a él solo todo el poder y permaneciendo Con insólita frecuencia hallamos que el
finalmente como un ser intolerante, enalte- amor al poder absoluto que subyace en el
cido y soberano, pero también incapacitado deseo de permanecer en el lugar de la glo-
para respetar el poder y los derechos inalie- ria y de la impiedad del unicato, se ha con-
nables que detentan y poseen los otros servado en lo inconsciente y despliega
junto a él. desde la represión sus efectos particulares.

19
Luis Kancyper Texturas freudianas

Esta fantasía se edifica como el Yo ideal pueden conducir estos celos, bien lo mues-
mismo -que es un cultivo puro de narcisis- tra la saga judía de José y sus hermanos”
mo- sobre la base de desmentidas y, en vir- (Freud 1938:103).
tud de éstas, conserva su existencia. Frente
Las comparaciones patogénicas cobran
a la muerte, eleva su pretensión de inmor-
una elevada importancia para el yo porque
talidad y, frente a las angustias del mundo
le deparan una satisfacción narcisista de la
y sus contingencias, aferra su invulnerabili-
que estaba privado. Así podemos observar,
dad al peligro. Él, en sí y por sí, es digno del
según señala Freud (1926:95), que en las
amor, del reconocimiento y de un poder ili-
neurosis obsesiva y en la paranoia: “las for-
mitado, incuestionado e inquebrantable.
maciones de sistemas de los neuróticos
La fantasía del “unicato” sería entonces obsesivos halagan su amor propio con el
la vigente escenificación imaginaria de la espejismo de que ellos, como unos hombres
hipótesis freudiana de la horda primitiva, particularmente puros o escrupulosos, serí-
cuando se reanima en el sujeto la creencia an mejores que otros; las formaciones deli-
psíquica de ser el elegido incuestionable rantes de la paranoia abren al ingenio y a la
para ejercer un poder absoluto, a imagen y fantasía de estos enfermos un campo de
semejanza de un padre primitivo, despótico acción que no es fácil de sustituirles”.
y brutal, que intimida a los demás para
someterlos a los caprichos de su dominio.
En efecto,”a quien aspira a reinar, cada La genealogía de las
hermano es un estorbo” (Calderón de la comparaciones
Barca). Esta fantasía sempiterna del anhelo Para estudiar los orígenes y precedentes
de un poder irrestricto que subyace en la de las comparaciones estructurantes y pato-
naturaleza humana, representaría la conti- géncias, se requiere diferenciar aquellas
nua oscilación entre la nostalgia de un engendradas a predominio de la propia ela-
padre avasallador y dictatorial y la perma- boración del sujeto, de aquellas otras que
nente lucha fratricida en pos de una heren-
provienen de comparaciones impuestas por
cia a la que cada uno se siente acreedor
traumas e identificaciones no tramitadas de
(Winocur.1996).
otras generaciones.
La fantasía del “unicato” no representa
En un trabajo anterior (Kancyper
la diseminación del poder, sino su antítesis:
2007:158)) señalé los influjos traumáticos
la acumulación del poder. No es lo múltiple,
ejercidos por las comparaciones patogéni-
es lo uno. Es la muerte de la multiplicidad y
cas parento-filiales impuestas en la vida de
de la diversidad. Esta fantasía mortífera sus-
Stanislaus Joyce, denunciadas con dolor y
cita en cada sujeto la reviviscencia de las
humillación en su libro Mi hermano James
comparaciones patogénicas. Y éstas se esce-
Joyce:
nifican ya desde los tiempos primordiales
de La Biblia, por ejemplo, en las representa- “Mi padre me llamaba el chacal de mi
ciones oníricas de los sueños de José, el hijo hermano, y cuando se cansaba de repetir
predilecto declarado de Jacob que despertó esto me explicaba científicamente que yo no
los acérrimos celos fraternos “y adónde tenía luz propia, sino que brillaba con la

20
Texturas freudianas Luis Kancyper

ajena, como la luna. Con este símil me moles- adolescencia, mamá me atribuyó las más
tó amorosamente hasta que le repliqué que altas cualidades intelectuales y morales: se
en lugar de atormentarme con la luna, hicie- identificaba conmigo; humillaba y rebajaba a
ra algo con su nariz, que comenzaba a brillar mi hermana: era la menor, sonrosada y rubia,
con luz propia” (Joyce, S.2000:215). y sin darse cuenta se tomaba con ella su
revancha”

Estas comparaciones hostiles impuestas


por los padres suelen fomentar, por un No nos engañemos, Simone de Beauvoir
lado, profundos trastornos en la construc- ha sacado múltiples ventajas conscientes e
ción de la identidad en los hijos. Por otro inconscientes de esta proyección en el pasa-
lado, al ejercer un poder maquiavélico de do de los conflictos que la oponían a su pro-
dividir para reinar, impiden el estableci- pia hermana menor, aunque sólo fuese
miento de una cooperación horizontal y negando de esta forma su deseo personal
solidaria entre los hermanos, a su vez los de verla ‘humillada y rebajada’. Pero el
padres continúan detentando de este modo juego de prestidigitación que nos describe
un arbitrario poder vertical. se produce con mucha más frecuencia de lo
Mijolla pone al descubierto, en su obra que pensamos en familias donde los herma-
Los visitantes del yo, el nexo que se estable- nos vuelven a representar entre ellos las
ce entre la metapsicología transgeneracio- escenas de tiempos pasados de los que, de
nal y la compulsión a la repetición de situa- hecho, sólo han adquirido un conocimiento
ciones traumáticas e identificaciones fragmentario, transmitido y deformado por
impuestas no superadas de otras generacio- sus padres “(Mijolla, 1986:74).
nes en las dinámicas parento-filiales. Lo ilus-
tra a través de los efectos que han ejercido
las comparaciones fraternas no resueltas de Las comparaciones
la madre de Simone de Beauvoir con la tía en la situación analítica
Lili y con el abuelo materno en el proyecto Las comparaciones tienen en la clínica un
identificatorio de la escritora. alto valor heurístico, pueden ser empleadas
Simone de Beauvoir, en el conmovedor durante el proceso analítico como un recur-
librito que ha consagrado a la memoria de so para el descubrimiento y elaboración de
su madre, nos presenta una muestra perfec- situaciones traumáticas y de identificaciones
ta de la repetición impuesta a tantos niños que se producen como intento de desenlace
de un drama conflictivo transmitido por la de tales situaciones, y que de un modo
generación precedente: latente subyacen tras la manifiesta compul-
sión repetitiva de las comparaciones.
“De mi abuelo, mamá me decía a menu-
do con resentimiento: ‘No veía más que por Partiré de esta hipótesis: las comparacio-
los ojos de tu tía Lili’’. Cinco años más joven nes manifiestas y latentes en la situación
que ella, rubia y sonrosada, Lili suscitaba en analítica representan un atajo privilegiado,
su hermana mayor unos celos ardientes e porque abrevian el camino para reflexionar
imborrables. ‘Hasta las proximidades de mi acerca de uno de los nudos privilegiados en

21
Luis Kancyper Texturas freudianas

donde se refugia la intimidad más escondi- inconsciente básica“ (Baranger, M 1992:


da de la encrucijada narcisista-objetal de 223), a partir de la cual ésta determinará la
cada sujeto, dentro de un campo dinámico dinámica de la comparación.
de fuerzas.
En efecto, el que se compara lo hace
En toda comparación fraterna, edípica y desde una posición determinada por sus
narcisista se coteja la falta y/o el exceso en identificaciones inconscientes, en virtud de
uno mismo y en el otro, a partir del cual se las cuales se coteja con un otro investido
puede llegar a establecer la asunción de la por él, quien, a su vez, asume y reasume ese
diferencia, de lo semejante y de lo comple- rol definido a partir de la historia de sus
mentario. propios traumas e identificaciones que
inconscientemente comandan su vida.
En algunos casos la falta o el exceso
desencadenan sentimientos de compasión, La fantasía inconsciente básica, que se
ternura, amor y cooperación; en cambio, en origina previa y durante cada comparación,
otros reaniman sentimientos de odio, celos, no tiene una clara existencia fuera de la
envidia, resentimiento, crueldad, sadismo y situación de ese campo dinámico, si bien se
persecución. enraíza en el inconsciente de cada uno de
los participantes e incluye zonas importan-
Así, la cualidad positiva de la compara-
tes de la historia personal de los integrantes
ción fraterna puede llegar a fomentar sen-
que asumen cada uno un rol imaginario
timientos de concordia y camaradería. Al
estereotipado.”Esta fantasía no es una
decir de Sábato “La solidaridad salvadora,
suma ni combinación de fantasías indivi-
reabre la posibilidad de recuperar cuanto
duales de los integrantes de la compara-
de humano hemos perdido y además pro-
ción, es un conjunto fantasmático original
mueve la capacidad de imaginar al prójimo,
creado por la misma situación del
que es un modo de inmunizarse contra el
campo“(Baranger, M. 2005:63).
fanatismo” (Oz).
Por intermedio de esta fantasía incons-
ciente básica y de sus transformaciones,
La fantasía inconsciente básica cuando se la entiende y se la interpreta,
podemos entonces comenzar a colegir el
M Baranger (2005:54) señala que:”cada
funcionamiento psíquico y la historia intra-
vez que se establece una relación bastante
subjetiva de cada uno de los integrantes.
duradera, donde los roles se distribuyen y se
Desde la intersubjetividad a la intrasubjeti-
cronifican o se intercambian sobre un fondo
vidad; desde el hic et nunc, al pasado y al
constante, estamos justificados de hablar de
porvenir; desde esta comparación, aparen-
una situación de campo -así lo mismo en
temente atemporal, a la temporalidad de la
una pareja, una familia, un grupo profesio-
resignificación. ( Kancyper. 1997:347) .
nal o institucional-”. En ese mismo sentido,
también en las reiteradas comparaciones se
establece una relación bastante duradera en
la que se genera un campo dinámico de
fuerzas, creador de una singular ”fantasía

22
Texturas freudianas Luis Kancyper

Fabián y las comparaciones el otro puede hablar pelotudeces con las


masoquistas minas y yo no, me comparo y salgo per-
diendo. Y cuando me comparo con un pibe
A continuación presentaré a través de un que no salió ni quince veces en toda su vida
caso clínico cómo las comparaciones maso- salgo ganando y así es con todo.
quistas regían fundamentalmente la vida
atormentada de Fabián, un adolescente de Cuando veo televisión y lo veo a Brad
18 años de edad, que presentaba severos Pitt digo: ‘Mirá qué facha tiene el flaco y
trastornos sexuales y de aprendizaje. todas las minas que se le tiran’, allí salgo
perdiendo y cuando lo veo a Tévez salgo
Fabián había sido identificado en el ganando.
medio familiar como el hijo “vago” y
sufriente. Era el hermano mayor de otras Yo vivo comparándome y me molesta
dos hermanas: Jennifer, de 16 y Mercedes, porque cuando me siento superior me hago
de 12 años. el boludito para que el otro no se sienta mal.

También ellas presentaban dificultades Analista: ¿Boludito o boludo?


en sus estudios. Con Jennifer se había confi-
Yo soy un boludo porque no estudio,
gurado una relación fraterna signada por
porque no me ocupo de lo mío, pero me
una hostilidad irrefrenable, en cambio con
hago el boludito ante los demás para que
la hermana menor se estableció un vínculo
no me envidien. Yo soy un vago, un boludo,
tierno y solidario.
un pelotudo que todo lo analiza. Nunca
La madre de 45 años y el padre de 52 llego a relajarme del todo. Con todos vivo
años habían interrumpido sus estudios ter- comparándome.
ciarios.
Veo un negro enorme y me imagino qué
En las dos sesiones que transcribo a con- poronga deberá tener y a mí me gustaría
tinuación -que pertenecen a su primer año tenerla grande como la de él. ¿Y conmigo
de análisis- se ponen de manifiesto: quién se comparará? A mí me gustaría
poder dejar de compararme pero no lo
a) Las comparaciones masoquistas de
puedo controlar. Esto sí, me gustaría poder
Fabián y sus oscilaciones.
tener un control sobre mí.
b) Los nexos íntimos que se traman incons-
Analista: Le señalo que cuando se com-
cientemente entre la sexualidad y el
para con los otros no focaliza su mirada en
aprendizaje.
lo que él posee de valioso, sino que sus ojos
c) Las comparaciones compulsivas como funcionan como un limpiaparabrisas miran-
manifestaciones de un trastorno narcisis- do hacia los costados. Además le pregunto
ta, edípico y fraterno. de qué modo él se compara conmigo.
Yo me imagino que cuando vos te ponés a
Siempre me gusta no ser yo leer un libro te concentrás en el libro. Yo no
puedo estar concentrado en algo sin que me
“Yo me comparo constantemente. vengan otras cosas a la cabeza. Y hasta cuan-
Cuando voy con amigos a bailar y veo que do estoy mirando TV e intento concentrarme,

23
Luis Kancyper Texturas freudianas

no acabo de ver un programa completo, no Si tuviera más control sobre mi mente o


puedo concentrarme y esto me pesa. sobre mi cuerpo me sentiría mucho mejor y
podría hacerlo.
Intento leer. Leo y no me concentro y
después no me acuerdo nada. Porque soy Si yo tuviera una mente más fuerte
un pelotudo de mierda. Lo mismo me pasa podría aguantar mucho más y garcharía
con el tenis, no puedo estar concentrado mejor. El problema mío, el de la eyaculación
todo el tiempo en la cancha. precoz, me saca muchísima confianza en mí.
Parezco un boludito, por eso me da miedo
Yo no sé qué hacer. Las comparaciones y me da vergüenza y no lo hago.
son muy rápidas y me desconcentran.
Por ejemplo, me encanta la amiga de mi
Yo no quiero tener más comparaciones. hermana y yo sé que le gusto a ella, pero no
Yo veo a alguien y automáticamente lo pien- me acerco y le tengo muchas ganas, pero
so y empiezo a compararme con él y no lo no me animo, para que ella después no les
puedo manejar. Me digo: ‘basta, no te com- diga a las amigas que estuvo conmigo y que
pares’. Pero hay otra parte de mi cerebro yo estuve dos segundos con ella y que no
que está allí comparando todo. Es como un pude. Esto me tira la autoestima por el piso
diablo que me jode y no lo puedo dominar. y me siento un boludito, un forro.
Si voy caminando y no veo en los demás Cuando era chico me decía que quería
nada positivo, no pienso que yo tenga más tener 15 años porque pensaba que me las
que él. Yo nunca digo qué suerte tengo que iba a coger a todas, y ahora que tengo 18 y
yo soy así. Yo casi nunca me digo soy el mejor. es el momento mío no cojo. Yo no cojo no
porque no quiera, sino porque no puedo.
No sé si alguna vez te conté que le tengo
Me da muchísima bronca. Si cogiera bien
miedo al avión y cuando estoy esperando
sería distinto. Tendría más confianza en mí
para hacer el check-in miro a la gente que
mismo.
está en la cola y me digo: cómo me gustaría
ser ese que no tiene miedo a volar. Siempre Analista: Le pregunto si él encuentra
me gusta no ser yo. Me gustaría tener la alguna relación entre lo que le pasa con el
pinta de Brad Pitt, la poronga del negro, la hecho de animarse y con el desanimarse
capacidad de volar sin miedo que otro tiene cuando está con una mujer y lo que le pasa
y no yo, y además poder hablar con las cuando tiene que tomar un libro entre sus
minas sin problemas. Pero si tuviera todas manos y animarse a penetrar en él.
esas cualidades no sería entonces yo. Estoy Sí, seguro. Ante la menor dificultad lo
harto de vivir en la comparación” dejo. Me digo: ‘igual no lo voy a entender’.
Esto me da por las pelotas. También en el
estudio me siento dos minutos y me levan-
Cambiarle el signo a mi confianza to y me voy. Tampoco me concentro en las
clases, me tildo, me voy enseguida para
“El poco poder de la mente que tengo es
cualquier lado.
enorme. Siempre trato de encontrar la
excusa para no hacer algo, en vez de encon- Analista: Parece que es mucha tu con-
trar algo para incentivarme y hacerlo. fianza en que no podés acercarte y perma-

24
Texturas freudianas Luis Kancyper

necer. Tenés una fuerte creencia armada ‘Yo no tengo cura. Soy un “boludito’, y me
acerca de tu fracaso ya antes de penetrar en digo que para mí cogerme a una mina es
un lugar. una utopía. Yo quisiera coger una hora sin
parar.
En casi todas las situaciones parto de la
idea de que me va a ir mal. Cuando cojo Analista (En tono chistoso) ¿Durante una
parto de la idea que voy a acabar rápido, y hora continuada?
cuando estudio, que no voy a poder estu-
(Se ríe) Bueno, es un decir una hora. Me
diar mucho. No me gusta como yo soy. Yo,
conformo con media hora, con veinte minu-
sinceramente te digo Luis, que si no tuviera
tos, pero algo normal. Algo que no me sien-
alguna esperanza de cambiar, me tendría
ta tan mal, porque me ataca la vergüenza y
que pegar un tiro, porque la verdad es que me mata.
todos los objetivos de mi vida dependen
mucho de este cambio. ¿Yo siempre voy a tener esta mentalidad
de un débil que me hace tanto sufrir?
Yo quiero estudiar bien y creo que el
estudio es más fácil de cambiar que el pro- Yo siempre imagino que el otro es mejor
blema mío en las relaciones sexuales. Con el que yo, y no sé cómo yo seré. Yo tengo más
estudio puedo ya empezar a dominar un ganas de cambiar que confianza en mí. Mis
poco más mi concentración, noto un cam- ganas son enormes. Pienso que tengo todo
bio que no es suficiente para nada. Cambio a mi alcance, absolutamente todo lo que
que tiene que seguir progresando bastante, quiero lo puedo obtener. Pero a veces me
porque así no vamos a ningún lado; pero digo si yo podré algún día cambiar y cam-
cuando cojo siempre me pasa lo mismo y biarle el signo a mi confianza para pasar del
me pega más para abajo. negativo al positivo”

Analista: También cuando te comparás


con los otros, que según vos son tan fabu- A partir del discurso de Fabián me plan-
losos, terminás finalmente sintiéndote un teo los siguientes interrogantes:
boludito, porque esa comparación es una
otra manera que tenés para pegarte vos a 1) ¿Cómo rescatar a Fabián de la pala-
vos mismo. bra-cautiva ”boludo-boludito” que devas-
taba a su sentimiento de sí (Selbstgefühl) y
Creo que si tuviera la misma confianza lo instalaba en la posición de un mero obje-
en el éxito que en el fracaso sería muy dis- to de desecho?
tinto y estaría muy bien.
2) ¿Cómo liberarlo de la comparación
Analista: ¿Y cuando venís a sesión? patogénica masoquista que tenía efectos
vejatorios y ultrajantes a su identidad, pero
En realidad es bastante raro lo que me
en la que además él mismo la provocaba,
pasa. Cuando estoy acá en sesión me veo en
comandado inconscientemente por su deva-
algunos puntos mejor. Tengo confianza en
luada autoimagen narcisista de ”vago”?
que voy a poder. Llego y salgo de la sesión
esperanzado. Pero cuando me encuentro 3) ¿Cómo hacer consciente la fantasía
con las minas y no les digo nada, me digo: inconsciente básica de campo de “el débil”,

25
Luis Kancyper Texturas freudianas

que promovía la génesis y el mantenimien- Pero cuando este deseo omnipotente de


to de investir a un otro en el lugar de un soberano y elegido se frustraba en la reali-
sujeto rival y fuerte, mientras que Fabián se dad material, Fabián regresaba entonces a
posicionaba subjetivamente como un obje- su megalomanía masoquista tornándose en
to inerme y expuesto a la derrota? un ser superior y a la vez boludo- boludito
y vago.
Fantasía de disputa tanática, que se des-
plegaba imaginariamente entre los dos Situación de víctima privilegiada
extremos, basada en la certeza absoluta y sin (Kancyper,1991) que promovía un movi-
posibilidad alguna de posiciones interme- miento libidinal regrediente en Fabián,
dias, en la que él mantenía la creencia psí- para refugiarse finalmente dentro de un
quica de su impotencia erótica e intelectual. muro narcisista -masoquista (Kancyper,
Esta fantasía solía tener además un 2007), erigido por él mismo con autorrepro-
aspecto defensivo que encubría, en reali- ches y sostenido defensivamente a través de
dad, una convicción omnipotente de supe- un acérrimo negativismo a estudiar.
rioridad que intentaba mantener en secreto 4) ¿Cómo posicionarse el analista en la
y evitaba ponerla en juego. situación de ese campo dinámico como un
Fabián, como primogénito, mantenía la aliado transitorio y no como un cómplice
creencia psíquica de detentar poderes para que el analizando se anime a cuestio-
mayores y legítimos sobre los otros quienes nar y confrontar lo impuesto por otros y lo
para estudiar, requerían elaborar los cono- promovido y provocado por él mismo,
cimientos en forma gradual y sistemática. desde el lugar de la responsabilidad y no
Mientras que él, con sólo dos noches pre- desde la culpa, del remordimiento y de la
vias a los exámenes, pretendía aprehender vergüenza?
mágicamente los conocimientos que los Para saltar primero el cerco de la lógica
demás habían procesado, como boludos, belicista engendrada por la reactivación de
durante varios meses, y a los que denigraba la fantasía inconsciente básica del campo
y triunfaba sobre ellos maníacamente. del débil y fracasado versus el fuerte y exi-
Fantasía de excepcionalidad narcisista toso, y poder recién luego acceder a cons-
del “elegido”, sostenedora de una legitimi- truir otra lógica, la de la solidaridad que
dad propia que le confería condiciones para posibilita la admisión de la diferencia, de la
suspender la validez de un orden estableci- semejanza y de la diversidad entre el sujeto
do por las normas educativas, colocándose y los otros complementarios. Al decir de
él mismo fuera de ese orden. Levinas “Jamás existimos en singular, por-
que estamos relacionados con los seres y las
Este estado de excepcionalidad
cosas que nos rodean (…) Yo no soy el otro,
(Agambén), autoproclamado por Fabián
pero no puedo ser sin el otro”.
por haber sido el hermano mayor, lo eximía
de todo tipo de obligaciones. Pretendía Fabián en sus comparaciones fluctuantes
además de ser aprobado por las autorida- con el otro hacía un uso masoquista: (soy un
des, estar al mismo tiempo dentro y fuera vago, un boludito) y a la vez maníaco y
de la ley. paranoide del otro (Yo, en dos días estudio

26
Texturas freudianas Luis Kancyper

lo que otros boludos tardan meses, además teológicos, filosóficos, sociológicos, políti-
a mí los profesores no me eximen porque cos, lingüísticos e históricos-, puede tam-
me odia). bién ser empleado desde el psicoanálisis
para describir a un atormentado mundo
Estas comparaciones patogénicas lo ane-
interno del sujeto que vive una existencia
gaban de angustia, vergüenza y dolor e
clausurada al cambio psíquico y signada
interceptaban de un modo elocuente sus
bajo el peso de la desesperanza.
procesos de aprendizaje.
Empleo el término campo analítico kaf-
En la mitad del segundo año del proceso
kiano para describir la presencia de un seve-
analítico de Fabián se presentó un obstácu-
ro obstáculo en el proceso analítico, que
lo en la dinámica del campo intersubjetivo.
intercepta y hasta llega a paralizar la diná-
De un modo gradual y progresivo se había
mica del campo: el baluarte kafkiano inter-
instalado un sistema ominoso de resistencias
subjetivo.
a la prosecución del tratamiento.
El baluarte intersubjetivo es, según M. y
Fabián desafiaba y obstaculizaba siste-
W. Baranger, “una formación artificial, un
máticamente mi función analítica, proyec-
subproducto de la técnica analítica. Se
tando y escindiendo en mi persona una
manifiesta como obstáculo al proceso analí-
posibilidad remota de obtener un cambio
tico. Es una estructura cristalizada o una
psíquico.
modalidad de relación inamovible entre
La dinámica del campo analítico se halla- ambos participantes. Proviene de la colu-
ba comandada por el retraimiento narcisis- sión entre aspectos inconscientes del anali-
ta y la desesperanza. Su atmósfera se ase- zando y aspectos correspondientes del ana-
mejaba a la de un campo kafkiano en el lista. Crea una zona de desconocimiento
que habita “una sensación de opresión, de que ambos participantes comparten, como
angustia, de incertidumbre, de imposibili- si se hubieran puesto de acuerdo entre sí
dad de arribar a la meta, de errar sin rumbo para no ver lo que pasa en ella”.
ni destino por caminos no elegidos, de fra-
En “El canon occidental”, H. Bloom des-
casos y negación.”(Modern, 1993:7).
taca la importancia que tienen en la narra-
tiva kafkiana los recurrentes temas referi-
dos a la indestructibilidad de la culpa, de la
El campo analítico kafkiano y la
desesperanza y del castigo. Nos dice:
necrópolis de analistas de Fabián
“Freud, siguiendo furtivamente a
El término kafkiano se emplea en nues- Shakespeare, nos ofreció el mapa de nues-
tra época como un adjetivo ligado a situa- tra mente; Kafka nos insinuó que no espe-
ciones de condena y tenebrosidad, de injus- ráramos utilizarlo para salvarnos ni siquiera
ticia y ominosidad. de nosotros mismos”. (Bloom.1997: 457)
Si bien se lo utiliza de un modo descrip- En nuestra práctica psicoanalítica, nos
tivo -para referirse a los procesos circulares encontramos con ciertos analizandos que
de encierro y sin posibilidad de salida en la adolecen de la negatividad, retraimiento y
realidad material desde diversos ángulos: desesperanza kafkianas; creándose con el

27
Luis Kancyper Texturas freudianas

analista un campo ominoso repetitivo. dos con la culpabilidad ubicua, reparación y


Campo que representa un preocupante desesperanza; temas que tienen un nexo
reto para nuestra disciplina, ya que pone en íntimo con la historia del analizando pero
cuestión los alcances y límites de la analiza- que también se enganchan inconsciente-
bilidad, y reabre a la vez la búsqueda de mente y en forma conjunta, con ciertas
nuevos aportes metapsicológicos y técnicos. páginas “mal encuadernadas” de la historia
del analista, estructurándose entre ambos
Empleo el adjetivo “kafkiano” en la
una mortífera fantasía inconsciente básica
situación analítica para designar a un repe-
del campo analítico de dos gladiadores, en
titivo desafío y provocación que ataca al
objeto del análisis, generando con el analis- donde uno debe morir.
ta un particular campo que oscila entre la A diferencia del campo perverso sado-
desesperanza y esperanza, entre la culpa y masoquista o voyeurista-exhibicionista,
la condena; interceptando el despliegue resulta difícil, desentrañar en el campo kaf-
normal del proceso analítico. kiano, el placer relacionado con el ataque
Este campo ominoso se estructura a partir al análisis y al analista.
de una fantasía inconsciente básica, producto Así, como en el campo sado-masoquista,
de un enganche inconsciente entre ambos el analizando suele ser martirizado, o el
integrantes de la pareja analítica. Fantasía analista flagelado o viceversa, en el campo
que apunta a destruir la acción mutativa del kafkiano analista y analizando permanecen
psicoanálisis. El analizando, permanece afe- inmovilizados, ambos en una regresiva y
rrado regresivamente a una persistente y repetitiva desesperanza.
repetitiva actitud de desaliento, a una neuro-
sis de destino de fracaso, e intenta derrotar y Una de las últimas frases de Kafka a su
hasta sepultar el potencial rol terapéutico del amigo Max Brod fue: “Hay muchas espe-
analista, para reconducirlo a su privada ranzas pero no para nosotros”.
necrópolis, en la que yacen otros analistas Lo kafkiano estaría constituido probable-
que han sido víctimas del accionar de una mente por identificaciones primarias insufi-
omnipotente fantasía mortífera. En esta fan- cientemente estructurantes que han resenti-
tasía el analizando se posiciona como un ase- do en el sujeto su Selbstgefühl, provenien-
sino serial de los analistas. Obtiene un eleva- tes del desenlace de traumas narcisistas tem-
do goce narcisista a partir de un renovado pranos que han marcado toda imposibilidad
triunfo sádico sobre ellos, manifestación elo-
para acceder al conocimiento de la palabra.
cuente de la megalomanía negativa de su
No son asibles, porque al no pertenecer a la
narcisismo tanático: “Conmigo no van a
conciencia, no pueden reaparecer por el
poder”; poniendo en jaque al analista y pro-
levantamiento de la represión. El desafío
moviendo en él., mediante sofisticadas y
técnico consiste en cómo poder lograr poner
variadas sorpresas y tácticas, comparaciones
en representación de palabra a estas identi-
repetitivas con otros analistas que ya han fra-
ficaciones patógenas e historizar los trau-
casado en sus terapias anteriores.
mas repetitivos para que alcancen a ser
El campo ominoso kafkiano se caracteri- resignadas por otras, porque constituyen -
za por la presencia de los temas relaciona- siguiendo la metáfora espacial de Wisdom-

28
Texturas freudianas Luis Kancyper

identificaciones nucleares y no orbitales en Éstas, se diferencian de las comparacio-


el sujeto resentido. El otro desafío consiste nes intrapsíquicas interinstancias que se tra-
en cómo lograr que el analizando tome dis- man entre el Yo con el Ello, con el Superyo,
tancia de las mismas, para efectuar el reor- con el ideal del Yo y con el Yo ideal.
denamiento identificatorio de estas identifi-
En las comparaciones intrasistémicas de
caciones alienantes, generadoras de un
Fabián, se escenificaban las pugnas escindi-
repliegue regresivo de difícil acceso y de un
das que se desplegaban entre sus posiciones
muro de resentimientos y remordimientos
conflictivas ante la “realidad” de la castra-
manifiestos y latentes; por la pervivencia de
ción y su repetición transferencial en la
arcaicas heridas narcisistas refractarias a la
situación analítica.
cicatrización e infectadas por la memoria
del desquite y del pavor de un invencible Fabián se presentó en la sesión que trans-
pasado que, al no poder ser mantenido a cribo a continuación con una sonrisa amplia
distancia del presente, resulta incapaz de y en sus ojos ardía un destello de victoria.
transformarse en historia.

“Fabián: Creo que pude vencer el hecho


Vencerme: Fabián y las de mentirme. Yo en vez de estudiar dos días
comparaciones intrapsíquicas antes del parcial como siempre hago, pude
por primera vez llamar a un profesor para
Fabián se había acantonado en el decur-
que me explique y realmente me sirvió. Yo
so de la cura analítica, tras un resistente
antes me mentía diciéndome que no me
“muro narcisista-masoquista” (Kancyper,
hacía falta, que yo iba a poder solo y la ver-
2007:189).
dad es que me quedaba mirando televisión
Su tormento se sostenía a partir de la y no me movía de la cama. No sé cómo fue
creencia psíquica que él jamás lograría con- pero ahora ya no estudio más en mi casa.
solidar una relación sexual feliz y que, ade- Cuando siento que me va a agarrar el abu-
más, no alcanzaría a modificar sus repetiti- rrimiento salgo de mi casa y me voy a estu-
vos fracasos en el estudio. diar a un bar solo. Yo cuando estoy solo en
casa no estudio. Y además lo llamé a un
Su rendimiento intelectual se hallaba
amigo mío que tenía que estudiar derecho
totalmente bloqueado. No estudiaba ni
comercial. Y esto para mí es como un triun-
siquiera lo mínimo necesario. Por lo tanto,
fo, es vencerme.
sumaba renovados fracasos en la facultad,
aumentando de este modo el tamaño de su Analista: ¿Por qué vencerme?
desesperanza kafkiana.
Fabián: Hay una publicidad de los Pumas
En la sesión siguiente que intitulé que tiene relación con esto de vencerme. En
“Vencerme”, salieron sorpresivamente a la esa publicidad hay una embarazada que
luz las comparaciones intrapsíquicas intra- está a punto de parir y tiene que bajar una
sistémicas de Fabián, manifestaciones del escalera que tiene quince escalones. Se la ve
funcionamiento de escisiones en el interior agitada y con miedo, pero para darse fuer-
de su Yo. za se dice a sí misma: soy una Puma y

29
Luis Kancyper Texturas freudianas

empieza a mirar con atención para pisar se ellos mismos. Y yo ahora me siento que al
bien cada escalón, porque si no se cae. Y así estar con vos soy tu aliado para que las fuer-
también los Pumas tienen que luchar contra zas de Estados Unidos y de Gran Bretaña me
la adversidad para poder vencer. Porque puedan ayudar contra los alemanes nazis
para lograr cosas tenés que tener conviccio- que yo tenía guardados dentro mío. Mi Yo
nes para poder hacerlas. En cambio yo veía negado, creía que era el vencedor, sentía
la escalera y decía, ‘yo voy a vencer’, pero que no iba a encontrar fuerzas para poder
no miraba cuántos escalones tenía la esca- ser vencido por mi otro Yo poderoso, el
lera. Y me caía de culo y fracasaba. bueno que quiere estudiar y que quiere rela-
Analista: O sea que antes pensabas que cionarse bien con una mina. Pero cuando yo
no necesitabas tomar muy en cuenta la rea- venía acá pensaba que vos tampoco podrías
lidad. Mientras que hoy pensás diferente: ayudarme a mí, porque mi Yo malo era
que para poder llegar se requiere no sola- invencible y me empecinaba en que tampo-
mente ver, sino mirar cada escalón con co vos ibas a poder. Yo me decía cuando
atención. Pero además Fabián, en el rugby venía caminando para acá: ‘estoy yendo a lo
se requiere tomar en cuenta la presencia de del psicólogo, estoy gastando mucha guita y
los otros para poder llegar a formar un él no va a poder’ y yo quería demostrarte a
equipo. Y aquí conmigo en la sesión, ¿per- vos que conmigo, que con mi Yo malo, no
tenecemos los dos al mismo equipo o esta- ibas a poder. Yo sabía que con la mentira no
mos enfrentados entre nosotros? iba a hacer ningún cambio, pero la verdad es
que este, mi Yo malo, mi contra, siempre fue
Fabián: Quiero decirte Luis que yo te
mi peor enemigo. Yo viví en un campo de
quería vencer. Yo me decía, ‘este analista
concentración y recién ahora siento que le
que lo ayudó tanto a mi primo, y que dicen
gané dos pequeñas batallas. El martes rendí
que es tan bueno, conmigo no va a poder’,
matemáticas y el viernes contabilidad. No sé
por eso y no sé por qué recién hoy, te puedo
decir un secreto: yo tenía un Yo malo que cómo serán los resultados.
decía, ‘vos Luis que te crees un capo, conmi- Silencio. Se distiende lentamente en el
go vas a fracasar’, pero mi Yo bueno también diván, y la atmósfera del campo analítico se
me decía ‘estoy desesperado y necesito que torna por primera vez un poco más confor-
Luis me ayude’. Lo que pasa es que los dos table luego de varios meses de un tenso y
recién ahora estamos en el mismo equipo. sostenido malestar.
Antes necesito contarte que yo estaba pre-
sionado por mi Yo malo y no quería abrirme Cambia el tono de su voz, gira su cabeza
y aliarme con vos. Yo quería y venía con para mirarme y pregunta:
ganas a las sesiones pero mi Yo malo era más Fabián: ¿Te acordás la película” La vida
fuerte que mi Yo bueno. A ver como te es bella”, que cuando termina la segunda
puedo explicar: es como que… para darte un
guerra mundial estaban el papá, el tanque
ejemplo ayer vi una película sobre los cam-
y el pibito junto con los aliados?
pos de concentración Habían unos nazis que
decidían qué judíos iban a llevar al campo de Analista: Creo Fabián, que en la sesión
exterminio, pero entre ellos había unos judí- de hoy se produjo un giro, luego de varios
os que eran aliados de los nazis para salvar- meses de batallas entre nosotros dos.

30
Texturas freudianas Luis Kancyper

Tal vez viviste muchos años encerrado mento que condenaba a Fabián a oscilar
en tu propio campo de concentración, entre la inmovilización de la vergüenza y la
guardando un secreto y una creencia que te mortificación de la culpa. Por otro lado, la
avergonzaban. tramitación gradual del duelo acerca de su
creencia psíquica relacionada con la indes-
Fabián: Sí, la vergüenza para mí es lo
tructibilidad de su desesperanza y con su
peor. A mí me limita, me mata. Te pone un
victoria “analicida” posibilitó abrir algunas
freno y lo peor es que no la podés caretear.
grietas en el espesor de su muro defensivo,
Analista: Tal vez esa vergüenza que no que impedía , a semejanza de una “roca de
se puede caretear te generaba una compa- base”, la prosecución del proceso analítico.
ración permanente con otros compañeros y
Es asombroso comprobar cómo el psico-
con personajes que luchaban dentro tuyo y
análisis y la literatura “afrontan en común
que recién te animaste a presentarlos en
la ciclópea tarea de escrutar los abismos del
esta sesión, con tanta claridad y coraje.
alma humana. Comparten el material y
O sea Fabián, que antes, se libraba una difieren en la metodología”. (Aguinis M.
guerra mundial no en Europa, sino dentro 1989:173)
de vos mismo: entre lo que vos llamaste tu
En este caso específico, relacionado con
Yo malo y tu Yo bueno. Y hoy parece que tu
el tema del poder de las comparaciones
Yo bueno obtuvo sus triunfos sobre tu Yo
intrapsíquicas e intrasistémicas, resulta sor-
malo; ese Yo malo que te traicionaba y fun-
prendente cotejar las semejanzas y diferen-
cionaba como un entregador.
cias entre la batalla que se libraba en el
Por otro lado, hoy me ubicaste como en la interior de Fabián en la situación analítica y
película” La vida es bella “ junto a vos en el la guerra desatada en el interior del autor
lugar de un aliado y no como un enemigo.” de “El proceso” entre los dos combatientes,
el malo y el bueno, relatados en la carta
enviada por Kafka a su novia. El paralelo
En esta sesión presenciamos cómo la entre Fabián y Kafka no deja de asombrar.
desesperanza, la vergüenza y el resenti-
El 30 de septiembre de 1917 Franz Kafka
miento operaban en forma conjunta, ali-
envió a Felice Bauer “la carta más desagra-
mentando en Fabián un torrente de resis-
dable que haya escrito jamás”:
tencias complejas e intensas que impedían
el establecimiento de la transferencia positi-
va, “por la certeza interior que la cura ana-
“Como sabes, hay dos combatientes en la
lítica no servirá para nada y de que no es
guerra que se desarrolla en mi interior. Los
posible obtener remedio” (Freud, “Análisis
días pasados he tenido menos dudas que
terminable e interminable” pág.253).
nunca de que el mejor de ambos te pertene-
Además, en esta misma sesión “vencer- ce a ti. Por medio de palabras y silencio, y una
me”, se ponen de manifiesto, por un lado, combinación de ambos, te mantuve sobre la
el comienzo de una cierta superación del evolución de la guerra durante cinco años, y
campo ominoso kafkiano, sostenido por la la mayor parte de ese tiempo has sufrido por
penumbra secreta de un inconfesable tor- ello. Tú eres mi tribunal humano. De los dos

31
Luis Kancyper Texturas freudianas

que están en guerra en mi interior, o mejor Bibliografía


dicho, cuya guerra soy yo -excepto un peque-
Agambén, G. (1995). “Homo Sacer; il potere sovrano e la nuda
ño remanente atormentado-, uno es bueno y vita”, Turín, Einaudi.
el otro es malo…La sangre derramada por el Aguinis, M. (1989). “Dos amores: psicoanálisis y literatura”.
bueno (el que ahora nos parece) para ganar- Revista de Psicoanálisis, XLVI, 2/3.pp.171-188.
te a ti está al servicio del malo.Porque secre- Amati Mehler, J; Argentieri, S.: (1990). “Esperanza y desespe-
ranza ¿Un problema técnico?” Libro anual de psicoanálisis,
tamente no creo que esta enfermedad sea Lima, pp.167-176.
tuberculosis, sino más bien una señal de mi Baranger, M.: (1992). “La mente del analista, de la escucha a la
quiebra general. Creí que la guerra podía interpretación”, Revista de Psicoanálisis, XLIX, 2.
durar más tiempo, pero no es posible. La san- Baranger, M.: (2004). “La teoría del campo en Verdad, realidad y
el psicoanalista”, Londres, API .
gre no sale de los pulmones, sino de una
Baranger, W.: (1982). “Los afectos en la contratransferencia”.
estocada decisiva asestada por uno de los XIV Congreso Psicoanalítico de América Latina. Buenos Aires.
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Cultura, 1 de febrero.
Antes de concluir quisiera señalar que Ecco,U:(2002)“Definiciones lexicológicas de la intolerancia”, en
La intolerancia, Barcelona, Granica,
los poderes de las comparaciones estructu-
Freud, S:
rantes y patogénicas operan no sólo en la
(1915) Los que fracasan al triunfar. Amorrortu XV.
psicología individual, también ejercen sus (1919) Pegan a un niño. Amorrortu XVIII
influjos tróficos y/o tanáticos en la psicolo- (1921).Psicología de las masas y análisis del yo. Amorrortu
gía de las masas. XVIII
(1923) El Yo y el Ello. Amorrortu X IX
Freud lo señala en El porvenir de una ilu-
(1926) Inhibición, síntoma y angustia. Amorrortu X X
sión (1927:13): (1927) El porvenir de una ilusión. Amorrortu XXI
“Con demasiada facilidad se tenderá a (1937) Análisis terminable e interminable. Amorrortu XXIII
incluir entre las posesiones psíquicas de una Héritier, A.:(2002)”El yo, el otro y la intolerancia”, en La intole-
rancia, Barcelona, Granica.
cultura sus ideales, es decir, las valoraciones
Joyce, S: (2000)” Mi hermano James Joyce”. Buenos Aires.
que indican cuáles son sus logros supremos y A.Hidalgo.
más apetecibles….la satisfacción que el ideal Kancyper, L.:
dispensa a los miembros de la cultura es de (1985) “Adolescencia y a posteriori”, Rev. De Psicoanálisis
naturaleza narcisista, descansa en el orgullo XLIII.vol.42 n. 3, p.535-546.
(1992) “El chancho inteligente.La resignificación de las identifi-
por el logro ya conseguido. Para ser comple-
caciones en la adolescencia”. Rev. de Psicoanálisis 1992:
ta, esa satisfacción necesita de la compara- vol.49 n. 5 -6, p p. 751-772.
ción con otras culturas que se han lanzado a (1997) “La confrontación generacional”. Buenos Aires, Lumen.
logros diferentes y han desarrollado otros Confrontacao de Geracoes. Sao Pablo, Casa do Psicólogo
1999. Il confronto generazionale .Milán. F.Angeli, 2.000.
ideales. En virtud de estas diferencias, cada
(1998)“Complejo de Edipo y complejo fraterno en la obra de
cultura se arroga el derecho a menospreciar a Franz Kafka”. Rev. de Psicoanálisis vol.LV, n. 2. pp.324-355.
las otras. De esta manera, los ideales cultura- (2004) El complejo fraterno. Buenos Aires, Lumen. Il complesso
les pasan a ser ocasión de discordia y enemis- fraterno, Roma, Borla 2008.
tad entre diversos círculos de cultura, como se (2006) “Resentimiento y remordimiento”. Buenos Aires, Lumen.
Ressentimento e Remorso. Sao Pablo, Casa do Psicólogo,
lo advierte clarísimo entre las naciones” 1994. Il Risentimento e il Rimorso.Milán F. Angeli, 2003.
(2007) “Adolescencia: el fin de la ingenuidad”. Buenos Aires,
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32
Texturas freudianas Luis Kancyper

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33
Los adolescentes hoy y la cultura de la acción
Por Hugo Mayer*

I. Ser alguien o dejar de ser inducen a buscar el placer y a eyectar el


dolor a voluntad, apoyándose muy a
Los adolescentes siempre se nos antici- menudo en sustancias químicas. La socie-
pan. Sus vidas, aunque no lo sepan, reflejan dad, bajo los efectos de la globalización y
antes que nada los cambios que se están dominada por las leyes del mercado, favo-
dando en la cultura y preparan los que ven- reció y estimuló esta mentalidad consumis-
drán. Son una especie de tomografía vivien- ta deshumanizante.
te, que muestran con soltura lo que aún la
En sociedades como las nuestras, donde
mirada común no alcanza a percibir.
el enorme crecimiento de los recursos tec-
Protagonistas de una época que expresan,
notrónicos se ha puesto al servicio de acre-
construyen y que los marca, son convocados
centar el poder, la riqueza, el éxito, el con-
a asumir una identidad con la que se darán
sumo de objetos y el placer individuales -o
a conocer en ella. Pero una identidad, para de grupos muy reducidos- frente a la mise-
constituirse, necesita nutrirse de los mode- ria de tantos otros -con todos los cambios
los de su entorno y ¿cuáles son ellos para los de valores que esto supone-, no puede
niños y jóvenes hoy en día? resultar extraño que los ideales colectivos se
La disgregación de la familia, una cre- alejen, se vacíen de contenidos humanistas,
ciente automatización del trabajo, la instru- se desvanezcan, renaciendo en los indivi-
mentalización de una educación cada vez duos aspiraciones egoístas, tendencias anti-
sociales y diversas expresiones de una psico-
más selectiva, la despersonalización de la
patología cada vez más narcisista, que no
comunicación y una concepción hedonista e
tiene en cuenta al otro como tal.
individualista, marcada por un afán insacia-
ble de dinero, poder, belleza y juventud, “A cada hora -escribe Ernesto Sábato en

∗ Psicoanalista (APA)

34
Texturas freudianas Hugo Mayer

“La resistencia”- el poder del mundo se con- hijos, un trastrocamiento por el cual la pro-
centra y se globaliza. Veinte o treinta empre- pia cultura de los adultos se muestra desen-
sas, como un salvaje animal totalitario, lo tie- cantada, ambigua, y en cierta medida,
nen en sus garras. Continentes en la miseria regresiva. Antes, no hace mucho, los ado-
junto a altos niveles tecnológicos, posibilida- lescentes apresuraban su paso, ansiosos,
des de vida asombrosas a la par de millones por ser ya adultos. Ahora, los adultos pre-
de hombres desocupados, sin hogar, sin asis- tenden ser eternamente adolescentes, y, a
tencia médica, sin educación. La masificación veces, compiten o tratan de confundirse
ha hecho estragos, ya es difícil encontrar ori- con sus hijos.
ginalidad en las personas y un idéntico pro-
El empuje adolescente por ser alguien
ceso se cumple en los pueblos, es la llamada
original y, especialmente, alguien distinto
globalización. ¡Qué horror!”
del camino que señalan los anhelos paren-
Este fenómeno es notable en América tales o los patrones culturales, es obstinado.
latina, donde, mientras las corporaciones Busca expresarse de las maneras más llama-
multinacionales compran, cada vez más, tivas y singulares, desde los tatuajes, aros,
importantes empresas y mayores extensio- pulseras, piercing vestimentas o cortes de
nes de las mejores tierras ricas en recursos pelo extravagantes y hasta las actuaciones
naturales (como el agua), los países están más escandalosas. No debe sorprender pues
cada vez más endeudados y empobrecidos que los jóvenes se encuentren en la adoles-
patrimonialmente. cencia ante la disyuntiva de tratar de ser lo
que anhelan sus padres o su medio social,
En un medio social así, que sólo se inte-
encarnar su Ideal, o rebelarse, emprendien-
resa por lo que produce un beneficio inme-
do, a menudo, un viaje regresivo que lo
diato y mensurable para cada individuo, no
acerca a la omnipotencia del pensar, los sus-
sólo se distancian los ideales, también se
trae de la realidad penosa y les confiere una
altera su estructura, apuntando a metas
identidad genérica, de masa, que compar-
donde vuelve a prevalecer el narcisismo,
ten jubilosamente con sus pares. En ambos
empequeñeciéndose la capacidad mental
caminos se encontrarán con las sustancias
para elaborar y superar conflictos afectivos.
psicoactivas como medio que vuelve más
Todo esto influirá decisivamente en la soportable el aburrimiento del ser sin dese-
formación -y deformación- de la personali- os propios o el vértigo de ese viaje retró-
dad desde las raíces infantiles hasta el des- grado que los aproxima al cumplimento
pliegue adolescente en el que cada uno alucinatorio de deseos. En esta última
deberá orientarse a partir de su experien- opción, la realidad no requiere ser transfor-
cia, y muy especialmente, de los modelos y mada para adecuarla a sus deseos; ellos
valores que toman de su medio circundante buscan, con exasperante pasividad, la
en el curso de su historia. ayuda de las drogas para lograr su modifi-
cación autoplástica.
Este contexto, lejos de tender puentes
entre las generaciones, ahonda su brecha, La brecha con el mundo de los adultos
al sumarse a las diferencias de época, for- aparece tan insalvable y la frustración, cuan-
mación y al eterno conflicto entre padres e do buscan comunicación -y comprensión-

35
Hugo Mayer Texturas freudianas

con ellos, es tan intensa y reiterada, que los cóctel explosivo para los niños que crecen.
adolescentes pueden terminar dándose por
En pocas décadas se ha pasado sin mayo-
vencidos. Desganados, se retraen entonces
res transiciones de una familia y de una cul-
en sí mismos y buscan un reparo en los sue-
tura patriarcales, caracterizadas por el
ños diurnos que estimulan la televisión,
autoritarismo y la represión, a una modali-
Internet y las drogas, como ruta imaginaria
dad permisiva sin modelos de autoridad
de evasión. En éste último caso, puede ocu-
definidos, que equiparó -equivocadamen-
rrir que, en lugar de retraerse, se vuelquen a
te- libertad con dejar hacer, sin poner ni sos-
acciones transgresivas y violentas con las
tener límites apropiados para un buen
que intentan burlarse de las restricciones de
desarrollo. Las funciones tradicionales que
la ley y de lo que se supone que se debe ser
se suponían propias del ser “hombre”,
o hacer. Es su modo de decir en acto: “esto
“mujer”, “padre”, “madre” o “hijo” fueron
no ha servido para mí, soy distinto, y estoy
perdiendo la nitidez de sus contornos y
por encima de la gente común”.
quedaron indefinidos los roles e imprecisas
El problema de la drogodependencia no sus atribuciones. Esta ambigüedad influyó
es nuevo, viene de siglos. Sin embargo, su en la formación de los hijos y en la relación
crecimiento sostenido en nuestra juventud, el con ellos, como así también en sus trastor-
consumo masivo sin respetar clases sociales, nos de personalidad.
nivel intelectual, cultural o económico y la
Gran cantidad de personas trataron de
cada vez más corta edad en que se comienza
compensar el autoritarismo represivo que
a usar drogas para modificar estados menta-
sufrieron de sus padres asumiendo con los
les o afectivos, debe alarmarnos. Tanto como
hijos una actitud antagónica, con marcada
la falta de políticas gubernamentales efica-
tendencia a ceder frente a sus incesantes
ces, masivas y sostenidas en el tiempo, desti-
demandas. Creyeron ser buenos y fueron
nadas no sólo a disminuir la oferta sino, tam-
demasiado blandos. Los padres, con fre-
bién y, sobre todo, a prevenir, a reducir la
cuencia, sobre todo cuando estamos angus-
demanda por parte de los jóvenes.
tiados, confundidos o simplemente no sabe-
Fabuladores, deshonestos, manipulado- mos cómo proceder, oscilamos entre actitu-
res, egoístas, transgresores, irresponsables, des extremas. Nos comportamos como si
incapaces de querer...esto y mucho más se ignoráramos que se puede ser firmes sin ser
dice de los adictos y, en lo manifiesto, pare- rígidos y flexibles sin ser ambiguos.
ce una buena descripción, salvo que en ella
Aspiramos a educar hijos que sean
no se da cabida a las circunstancias familia-
maduros, obedientes, responsables, gene-
res y sociales de los que emergen.
rosos y, sin embargo, olvidamos algo obvio:
El aislamiento, el vacío, la incomunica- en un principio somos nosotros los únicos
ción afectiva en el grupo familiar, las tem- responsables de que los pequeños salgan de
pranas exigencias y responsabilidades pero, una concepción egocéntrica del mundo. No
sobre todo, la falta de ellas y de una moti- dándole lo que necesitan -incluidos, por
vación genuina que le dé sentido a sus acti- supuesto, amor y educación- o dándoles
vidades en busca de una gratificación per- siempre a los pequeños lo que piden, jamás
sonal y de una realización social, son un aprenderán a valerse por sí mismos, no

36
Texturas freudianas Hugo Mayer

sabrán cómo hacer para transformar lo que empobrece, mientras que la atracción por
no les gusta de la realidad. El error, en este un estado de omnipotencia imaginaria, sea
último caso, radica justamente en darles el generado por el efecto del uso de drogas
demasiado, en no privarlos de nada. o de la realidad virtual, se agiganta.
Comportándose de esta manera, no se pre-
De los muchos rasgos críticos de la socie-
para a los niños para adaptarse creativa-
dad contemporánea, hay tres cuya influen-
mente a la realidad. Como consecuencia de
cia me parece decisiva en la producción, el
tales actitudes parentales es previsible apre-
mantenimiento y el incremento de los com-
ciar en los niños y los adolescentes una
portamientos adictivos:
notable incapacidad para la espera, para
pensar y para elegir antes de actuar. 1) la dispersión del grupo familiar y su
Abundan en ellos comportamientos a tra- empobrecimiento como espacio de con-
vés de los cuales aspiran a descargar por la tención y elaboración de las contradiccio-
acción impulsos egoístas y antisociales, en nes que plantea la vida social;
lugar de procesarlos convirtiéndolos en
fuerzas de amor, trabajo y creación. El resul- 2) el acortamiento de los tiempos y la amplia-
tado es que hoy en día los pequeños se ción de los espacios que han impuesto los
desarrollan, a veces abandonados afectiva- nuevos medios de comunicación al proce-
mente, y otras veces muy sobreprotegidos, samiento psíquico de una información
sin demasiados límites, y se habitúan a cada vez mayor y más variada; y,
tomar lo que necesitan actuando (me refie- 3) la universalización del modelo consumis-
ro a una acción destinada aliviar rápida- ta, acompañado de un crecimiento de la
mente una tensión psíquica sin suficiente cultura oral e imaginaria a expensas de la
elaboración mental), en lugar de pensar, cultura escrita y conceptual.
hablar o pedir. Así, se ha promovido una
cultura de la acción donde falta una refle- Los adictos, que tanta irritación e indig-
xión previa sobre las acciones que se reali- nación despiertan en el imaginario popular
zan como así también sobre las consecuen- son generados por una dinámica social y
cias de ese accionar. familiar perturbada a la que ellos desafían
e interpelan, pero que también reprodu-
Los modelos televisivos, fílmicos, muchos cen. En efecto, en los drogodependientes
de los contenidos a los que se puede acce- pueden verse condensados los rasgos que
der por la Internet y los patrones culturales reflejan grandes orientaciones de la socie-
dominantes en la vida cotidiana, refuerzan
dad actual, como si fueran una grotesca
esa modalidad de descarga. Y digo de des-
caricatura suya. Repasemos algunos:
carga, en lugar de comunicación, para
subrayar una relación donde el otro no a) la alienación de un ser que rehuye su sub-
cuenta como una persona con vida propia, jetividad y se aferra con desesperación a
sólo es tratado como objeto que se usa una sustancia, objeto, relación o activi-
cuando se precisa y, luego, puede descar- dad que le procura una imagen engran-
tarse hasta la próxima necesidad. La capaci- decida de sí -o al menos no inferiorizada-
dad empática con el otro real, con respeto de la que terminará siendo cada día más
de sus diferencias y de su singularidad, se esclavo;

37
Hugo Mayer Texturas freudianas

b) la intolerancia a la espera y la anulación II. Déficit indentificatorio y


de la esperanza, al quedar taponado el sociedad de consumo en la
deseo por una demanda que exige can- juventud actual
celación inmediata; en efecto, los jóvenes
contemporáneos rodeados de incerti- Es necesario reconocer que la concepción
dumbre, sin un territorio propio, cada del hijo como alguien tan frágil y el horror a
vez más diluido en un espacio universal, que sufra no es un capricho antojadizo y ais-
apresurados por un tiempo cuya acelera- lado de ciertas madres sobreprotectoras.
ción crece a cada instante, caminan inse- Refleja también las significaciones y los valo-
guros de una oferta en otra, de un con- res predominantes de una cultura que privi-
sumo en otro. Se vuelcan al presente, a la legia los objetos a las palabras, las acciones a
imagen, a la intensidad de las sensacio- los pensamientos y la satisfacción inmediata
nes, al placer inmediato arrancado a a la espera. Una cultura que sacraliza el pla-
voluntad a una vida insípida, por la vía cer y busca suprimir el dolor del modo más
química; imperioso, sin dejar tiempo ni lugar para
interrogarse sobre los medios y los costos de
c) el aferramiento a objetos externos que las acciones que se realizan en pos de esas
procura compensar una notable carencia metas. En una sociedad como la nuestra,
de representaciones objetales internas e abundan los padres que se desesperan fren-
identificaciones, sobre todo, las que te al llanto del niño, que darían cualquier
deberían constituirse en un sostén inte- cosa para evitar su sufrimiento, sin percatar-
rior, en fuentes de estima y en modelos se de que éste es una parte importante del
de relación amorosa, de autoridad y en proceso madurativo. El infante tomará así de
ideales simbólicos; sus padres, en primer término, una actitud
de intolerancia por la más mínima tensión,
e) la soledad en grupo, donde el otro no
incertidumbre o frustración. Perdurará en él
cuenta como otro sino como mero prove-
una expectativa de cancelación inmediata de
edor de algo que se necesita para seguir
sus impulsos, correspondiente a esa época
“zafando”, como suelen decir muchos
arcaica en la que todavía no se discrimina el
jóvenes;
objeto del yo, ni el deseo de la necesidad. De
f) el avance de las preferencias homosexua- este modo, en importantes zonas del psi-
les, autoeróticas o virtuales, a expensas quismo infantil no podrán estructurarse
del debilitamiento de las amorosas hete- cadenas de representaciones, ni establecerse
rosexuales; una organización fantasmática en la que sea
posible reconocer un sujeto deseante y un
g) el consumismo sistemático y compulsivo
objeto de deseo, y mucho menos una pala-
que se induce por identificación con ricos,
bra que pueda darles expresión. Habrá sólo
bellos y famosos. Se alimenta la ilusión de
una tensión insoportable que exige un acto
una equiparación con ellos, con su ima-
que permita la descarga a través de un obje-
gen de triunfadores dichosos, a través del
to necesario.
actos de consumo (en el que abundan las
sustancias psicoactivas, especialmente Los niños que no han tenido quien les
bebidas alcohólicas y fármacos). enseñe ni los entrene para reconocer límites,

38
Texturas freudianas Hugo Mayer

tolerar esperas y enfrentar problemas, expe- pección ni para la espera y sin tolerancia
rimentan una notable dificultad para desple- para la frustración, las vidas de estos jóve-
gar a través del juego y las fantasías sus dese- nes estarán impregnadas de una sensación
os e identificaciones con sus familiares -con de tedio y de una vivencia de futilidad que
semejantes- como parte de un proceso ela- reclaman un shock adrenalínico que les dé
borativo que los haga sentirse protagonistas, sentido. No importa demasiado si este
capaces de elegir entre las diversas alternati- shock se consigue robando, matando o
vas que se les ofrecen, pudiendo adaptarse matándose con sustancias psicoactivas.
activa y creativamente a la realidad. Así, cre-
Dado el déficit en sus relaciones objeta-
cen pasivos o hiperquinéticos, pero carentes
les y en los modelos identificatorios, marca-
de ideales, proyectos e ilusiones.
do por una figura paterna inoperante y la
Al llegar a la adolescencia, que es cuan- fuerte influencia del vínculo maternofilial
do deben resignar de manera más decidida que imprimió una mujer con rasgos de
su lugar en la familia para conquistarlo en madre abandonante, sobreprotectora,
la sociedad, estos jóvenes suelen quedar imprevisible o intrusiva, los niños tenderán
paralizados y confundidos frente a un vacío a comportarse como si los otros fueran eter-
que no saben cómo superar. Incapacitados nos proveedores, considerándolos partes
para sentir la fuerza de su deseo, exigidos suyas que deben someterse a su voluntad.
por metas a las que no les encuentran sen-
Así, sin haber podido generar un espacio
tido, desbordados por una angustia impen-
propio para crecer y diferenciarse, sin contar
sable, se apartan de la vida familiar y social
con una figura paterna valorizada y desea-
para replegarse de un modo solitario o para
da, a quien amar, odiar, confrontar y con
agruparse en una masa marginal, desesti-
quien identificarse, inundados de ambiva-
mando las restricciones normativas, desa-
lencia, suelen buscar refugio en la ambigüe-
fiando a la autoridad y tratando de ir más
dad, el desencanto, la ironía, la pasión, la
allá de los límites convencionales de un
violencia o el flash químico. Son recursos
modo tosco, más o menos violento.
que les sirven para desmentir una depen-
Sobre esa base, sin grandes apoyaturas dencia patológica inaceptable y ubicarse
afectivas ni identificaciones con roles defi- como implacables críticos con todos los
nidos y modelos confiables, habiendo per- demás, aunque conserven una llamativa
dido la conexión con las raíces que dan la tolerancia para justificar sus faltas o excesos.
tradición, los ritos y la historia, cada uno
El síntoma neurótico queda eclipsado en
deberá hacerse cargo de llenar su vacío con
ellos tras acciones que molestan a la socie-
lo que tenga a mano. La individualidad
dad más que al propio sujeto. En esta trans-
debe ser construida tomando fragmentos
formación, a la que apelan muchos jóvenes
de donde se pueda, debe ser producida por
para desmentir o mitigar su sufrimiento, en
el propio sujeto y, en estos casos, suele ten-
la que los efectos psicopatológicos parecen
der a mostrar que se es alguien, antes que a
tener más resonancia y producir mayor
descubrir quién se es.
malestar en el plano social que en el de su
Sin ayer y sin mañana, sin ideales tras los subjetividad, se ven reflejadas las contradic-
cuales avanzar, sin capacidad para la intros- ciones y disfuncionalidades institucionales

39
Hugo Mayer Texturas freudianas

de la cultura. La familia debería ser el ámbi- Resumen


to para procesar y elaborar esas contradic-
ciones, pero ella también está en crisis y El autor muestra en este trabajo las difi-
agrega sus propios aspectos conflictivos. El cultades que enfrentan los jóvenes, actores
resultado está a la vista: se estrecha el de una cultura cuya dinámica procura
campo elaborativo a nivel del psiquismo robarles su protagonismo para transformar-
individual y el yo se desborda con facilidad los en meros consumidores. Ellos se rebelan,
dando lugar a la actuación de los impulsos no quieren ser tan sólo eso y, muy a menu-
pulsionales y de los mandatos superyoicos do, recurren a las sustancias psicoactivas en
de una sociedad globalizada gobernada busca de un “remedio” que les permita elu-
por el consumo, en lugar de procesarlos, dir la realidad penosa y acceder a un placer
dándoles representación simbólica y expre- inmediato muy personal por un camino
sión verbal. Estas personas difícilmente con- regresivo.
sulten a un psicoanalista por su voluntad, Entre muchos rasgos críticos de la socie-
pero, si lo hicieran, aludirían a un sufrir que dad contemporánea hay tres cuya interven-
se refiere al cuerpo o al mundo externo, ción señala en la producción y el incremen-
dejando poco margen para una interpreta- to de los comportamientos adictivos:
ción que descubra las determinaciones
inconscientes de su padecer. La dispersión del grupo familiar y su
empobrecimiento como espacio de conten-
El abordaje de cuadros de este tipo, en ción y elaboración de las contradicciones
los que el ámbito psíquico y su capacidad de que plantea la vida social.
representación son sobrepasados de un
modo tan notable, requiere, muchas veces, El acortamiento de los tiempos que han
de otros recursos terapéuticos además de impuesto los nuevos medios de comunica-
los estrictamente psicoanalíticos. Pero, en lo ción al procesamiento psíquico de una
que hace al campo específico del psicoaná- información cada vez mayor y más variada.
lisis, la tarea del psicoanalista en ellos no La universalización del modelo consu-
puede limitarse a levantar represiones y mista.
disolver transferencias; debería apuntar,
también, a que emerjan investiduras que
han quedado en estado embrionario o
potencial, aplastadas por las huellas de rela-
ciones narcisistas. De este modo, el análisis
podría -y a mi criterio debería- promover
una elaboración que aspire no sólo a que
donde era eso (ello) pueda advenir yo, sino
también a que pueda transformarse el
yoIdeal en Ideal del yo, la repetición en his-
toria y el narcisismo en autoestima.

40
Texturas freudianas Hugo Mayer

Bibliografía
Freud, S.:
“Introducción al narcisismo”. (1914). Amorrortu Editores. T.
XIV.Bs. As.1979
“Psicología de las masas y Análisis del yo”. (1921). Amorrortu
Editores. Bs As. T.XVIII
“El malestar en la cultura”. Amorrortu Editores. Bs. As. T.XXI
“El Yo y el Ello” (1923). Amorrortu. Editores. Bs. As. T XIX
Castoriadis, C.
“El avance de la insignificancia”. Eudeba. Bs.As.1997
“La crisis actual” (conf.), Zona Erógena. nº 29. 1996.
Mayer, H.
“Adicciones: un mal de la posmodernidad”. Editorial
Corregidor Bs.As. 1997.
“Potencialidad y límites terapéuticos del Psicoanálisis” (en
colab. con Guiter, M.) Editorial Corregidor. Buenos Aires. 1998.
“Drogas: hijos en peligro”. El Ateneo. Buenos Aires.2001
“Drogas: hijos en peligro (en preparación para 2° edición)
Barylko, J. “Los hijos y los límites”. Emecé editores. Buenos
aires. 1995.
Davis, M. y Wallbidge, D. “Límite y espacio. Introducción a la
obra de D. W”.
MC Dougall, J.: “Las mil y una caras de eros. La sexualidad
humana en búsqueda de soluciones”. Paidós. Bs. As. 1998.
Sábato, E.: “La Resistencia”. Ed. Planeta. Bs. As. 2000.
Winnicott, D. W.
“La familia y el desarrollo del individuo”. Edic. Hormé. Buenos
Aires. 1980.
“Realidad y juego”. Gedisa. Buenos Aires. 1986.

41
La Adolescencia y sus trabajos:
“Lo homo está de moda”
Julieta Paglini*
Silvia Tulián*

“En el horizonte del siglo XXI se presentarán otras formas de


elegir el sexo y cierto equilibrio oscilará porque hasta ahora
había una sola forma de hacerlo”

Miller J.A. (2005)

Concebimos la adolescencia como “esa El ideal del púber es la macro alteración


rica zona de transicionalidad suplementa- del carácter. No estar allí donde estuvo. El
ria” (Rodulfo, 2004), caracterizada por la ideal sería la máxima diferencia. Se trata
exigencia de diversos trabajos psíquicos, del rechazo puberal a ciertas identificacio-
entendidos como una extensión -“infiltra- nes y el ensayo de nuevos injertos identifi-
ción”- del jugar en el trabajar. Alguno de catorios. La pubertad y la adolescencia pug-
estos trabajos son la reapropiación del cuer- nan por la invención de un estilo. (Rodulfo,
po, la salida exogámica, la definición de la 2004:92-93)
sexualidad. Lo suplementario tiene la virtud
para este autor de incluir lo que no estaba Reflexionaremos sobre el procesamiento
antes (Rodulfo, 2004:28). Esto admite la pulsional, inscripciones y reinscripciones psí-
potencialidad de engendrar, añadir, causar, quicas en medio de la tumultuosidad que
hacer emerger algo nuevo e inédito, algo desafía las identificaciones, particularmen-
no predispuesto en aquella. Se refiere a lo te en algunos pacientes adolescentes en los
no igual o no repetido que desborda el cir- que algo de la actuación de la sexualidad
cuito cerrado de las series complementarias. está en juego.

Rodulfo especifica también: “se lo Notamos en varias de nuestras consultas


entiende mejor bajo la especie del pedazo algunas particularidades:
de sobra, lo añadido, que asimila al juego”.
-Alejandra, paciente neurótica, anali-
Desde la pubertad y en la adolescencia zando fantasías homosexuales comenta…
se activarían el “deseo de estar solo y deseo “Sofía (su mejor amiga), está en la onda de
de no ser encontrado”, lo que daría visos que es lesbiana, se hizo partícipe de un
particulares al análisis en esos tiempos. grupo de gays que reivindican la igualdad

∗ Psicoanalista (APC)

42
Texturas freudianas Paglini / Tulián

de los sexos y hacen campamentos, se Desearía casarse y tener hijos y aquello le


emborrachan, van a boliches gays. ¡! Yo no inquieta aún cuando ese no es su motivo de
creo que ella sea gay!!!!...... ¡!Está de consulta y pasa largo tiempo hasta que
moda!!!!!.” podemos abordarlo como parte de sus pre-
ocupaciones.
-Nora, dice tener una amistad “rara”
con otra chica, algo más que una amistad. Entendemos que atañe preferentemen-
Se lo comentó a su madre y es ella quién la te a las mujeres porque esas son nuestras
envía a tratamiento. Comenzó yendo a bai- consultas, pero también nos fue posible
lar a boliches gays donde veía que las chicas observar en jóvenes varones de 15 y 16
se besaban. “Empecé pensando que era una años, quienes informaron a su familia de su
joda, pero yo les digo a mis amigas, esto no elección sexual como gays. Tal vez como si
es joda!!!!.” el definir una identidad (en estos casos
homosexual) tomara el color de una fuga
-Ximena es derivada a consulta por una
que tranquiliza y al mismo tiempo obtura
profesional que detecta patología alimen-
cualquier interrogación sobre sí mismos y la
taria desde hace un tiempo. Ximena, quien
particular incertidumbre adolescente. Lo
se manifiesta solícita, amable, distante,
particular es ese “sin dudas”, sin mayores
relata a poco de andar que tiene relaciones
cuestionamientos del lugar.
sexuales (ella lo llama “tener sexo”), con
mujeres y con varones. Los contactos son Sabemos que la pubertad en términos
variados, no identificables. No parece inter- de Gutton es “traumática” en tanto acon-
venir lo amoroso sino la acción. Al mismo tecimiento de “lo inédito”, “lo nuevo” y
tiempo tiene una mejor amiga con la que por su percepción de la genitalidad, que
no tiene intimidad sexual, pero aquella sí, habilita y hace posible esta vía de tránsito
con otras mujeres. para la pulsión.
De Ximena impactan la no personaliza- En estos materiales clínicos nos interro-
ción de sus partenaires: “salgo con hom- gamos sobre sus posibles sin-con-secuencias
bres”, “me acosté con una mujer”. Relata para la vida erótica, al igual que sobre la
una decepción con su primer novio a edad asunsión de una identidad sexual y la
muy temprana, quien de alguna manera adquisición de una posición sexuada en
siente que fue adoptado por su madre tanto tiempo de tránsito. También intenta-
pasando a categoría de hermano-novio. mos soslayar las diferencias de cada caso,
Ximena en algún momento comenta el tanto en su estructuración individual como
enojo que le produce que aún cuando en su problemática personal (que es lo
aquel novio la traicionó con una amiga, específico de nuestra tarea en consultorio)
sigue siendo el “hijo varón” para su propia para ensayar caminos hacia donde nos lleve
madre y de quién tuvo que soportar que la reflexión.
creyeran que era un amante de aquella.
Los casos trabajados -todos femeninos-
-Patricia (18), se vive como “rara” en el parecerían ser más abundantes, en su mani-
momento de la consulta, siente cosas en el festación y expresión sintomal. Esto no es
cuerpo tanto por chicas cuanto por chicos. casual si recordamos aquello de la “femini-

43
Paglini / Tulián Texturas freudianas

zación de la sexualidad contemporánea” como “El sepultamiento del complejo de


(Miller J., 2005:390), que remite a los dife- Edipo”, de 1925, y el artículo sobre la femini-
rentes posicionamientos ante la ley y la lega- dad de 1932, publicado en 1933.
lidad y la laxitud en los modos de evaluación
No es nuestro interés eludir lo particular
de la moral. De hecho nos remite a la sexua-
de la clínica en el “cada caso”, ni atribuir su
lidad femenina y a la posición ante la castra-
importancia exclusivamente a un problema
ción. En fin, a un modo de relación erótica
de los tiempos que vivimos, pero no deja de
en un tiempo de la cultura en la que la figu-
asombrar esa urgencia definitoria y básica-
ra masculina parecería estar “devaluada”.
mente la preeminencia de la actuación por
Sabemos del doble trabajo que la niña sobre la fantasía.
realiza en relación a la elección de objeto ¿Se trataría de fallas en la represión? ¿O
(cambio de objeto). Es la madre quien la ini- simplemente que el juego erotizado dio
cia en el descubrimiento de las zonas eró- paso a la acción erótica en la que no media
genas (a partir de los cuidados corporales), el temor ni la repulsa propios de un estilo
y es también la madre quien prohíbe el pla- funcional de otros momentos fantasmáticos
cer sexual. La niña establece una prolonga- en el conjunto? No observamos compulsión
da relación preedípica, teñida de ambiva- ni una elección objetal exclusivamente
lencia. Se trata de la “ligazón madre” en la homo u heterosexual. No existen relatos
que se juega la elección narcisista de objeto pasionales ni de descargas orgásmicas
y la libido homosexual. Sabemos que con demasiado gratificantes.
dolor y complejo de castración mediante se
introduce en el Edipo. Es conocido que en la cultura existe cierta
promoción de la bisexualidad, o al menos un
Según Freud los destinos de la mujer corrimiento del velo que hacía de aquello
están fuertemente ligados al complejo de algo diferente o lo “por fuera de la norma”.
castración. No es lo mismo que reprima su
envidia fálica a que la desmienta o que la Si bien es propio de la adolescencia y sus
elabore. En esto se juega la estructuración tránsitos pulsionales la indefinición, los
del psiquismo. Tres son los caminos posibles: temores y la búsqueda, nos parece observar
la neurosis (con la consiguiente inhibición en la cultura cierta laxitud y en momentos
sexual), la homosexualidad (complejo de una mirada propiciadora hacia la no dife-
renciación. Lo que es expresado por
masculinidad) o el acceso a la feminidad.
Alejandra como, “está de moda”.
En la actualidad ¿nos encontramos ade-
Tal vez alguno de estos puntos encuen-
más con otros caminos posibles de la sexua-
tren referencias si seguimos la frase de
lidad femenina?
Rodulfo cuando dice “la adolescencia entra
No olvidemos tampoco que la elaboración por los ojos”, tratando de explicar las vicisi-
freudiana del malestar en la cultura (1932) y tudes de la imagen y del cuerpo en los tras-
sus opiniones sobre la constitución del super- tornos de alimentación y algunas adiccio-
yo, (continuidad de Psicología de las masa de nes; la relación con cierta promoción
1925) son sucedáneos de aquellos en que mediática y su valor en el juego especular
aborda la problemática de la feminidad tales en el que el conjunto adquiere preeminen-

44
Texturas freudianas Paglini / Tulián

cia, mas allá del valor que adquiere la pro- los caminos que nos lleven a la imagen de
blemática en la fantasmática individual de varón y al temor que le implica su presencia
cada quien. y su reconocimiento si es que su desear
apuntara hacia ese lado.
Un interrogante por el costado: ¿Qué
influencia ejerce en la constitución del psi- Suponemos que “algo” no se sostiene en
quismo la particularidad de la cultura de el espejo y que probablemente anticipa una
cada época? ¿Será sólo la máscara que da pie ruptura…algo que es vivido como lo “no
a un disfraz o tiene un efecto estructurante? joda”, ¿Del crecimiento? ¿De la renuncia y el
pasaje de este juego al trabajo de vivir con
Nos preguntamos si nos sirven los pará-
metros con que evaluábamos algunos actos otros? ¿Del reconocimiento de diferencias?
como actuaciones en el sentido psicopato- Alejandra agrega “está de moda”, casi
lógico o debemos darle cabida a éstos como como un ropaje o un estandarte que unifi-
juegos, es decir, como partes del hacer ado- ca a los grupos de cierta edad. Pero en estos
lescente y su transicionalidad. Y si así fuera: casos toca el cuerpo, y el vestido se confun-
¿existen consecuencias para la definición y de con el hacer en el cuerpo, casi como un
para la vida erótica en su ejercicio genital? tatuaje, o una marca, una identificación.
Nora dice: “yo les digo a mis amigas, esto En Ximena creemos entrever algo de un
no es joda” ¿Qué querrá insinuar con ello? deseo de hijo varón para la madre, lugar en
Ella entiende que se metió para “joder” el que se coloca y desde el que parece satis-
porque todas lo hacían. A sus 15 años la facer la imaginería en la que sostiene este
joda en su decir implica un: “me terminé dual desvitalizado y casi anónimo mientras
enamorando de esta chica”, “parece un circula por los boliches gays y se emborracha.
hechizo”, “va a terminar mal”. Nora regis- La facilitación de vías de tramitación ¿no
tra cierto temor en este tránsito, da cuentas producirá un detrimento de la confluencia
allí de un espacio otro -¿particular de la libidinal en la sexualidad heterosexual? ¿No
neurosis?- desde el que se interroga. Algo ocurrirá que la amenaza vivenciada supone
de lo igual puede terminar mal. Algo en su que fácilmente se puede retornar a este
desear parece circular hacia un terreno igual sexual que garantiza de algún modo
menos hechizante. Aparece la palabra asfi- la idea de fusión narcisista infantil con todo
xia como indicio de que lo Uno como ideal,
lo que de no construcción de la subjetividad
aunque particular de la adolescencia, es
precisamente representa?
cuanto menos, amenazante.
El concepto de facilitación se vincula a la
Ella tiene enamorados varones a los que
memoria o la falta de ella. Nos remitimos al
no conoce en su faz sexual. Sin embargo se
texto freudiano:
define como “bisexual”. A ese ensayo no se
atrevió y aún no se atreve a pensar que le “uno puede decir: La memoria está cons-
repulsa. Se ubica en el lugar de cortejada tituida por las facilitaciones existentes entre
que se deja cortejar por ambos sexos pero las neuronas y supongamos que todas las
ejerce desde la fascinación con uno de ellos. barreras de contacto estuvieran igualmente
Seguramente deberemos transitar con Nora bien facilitadas o, lo que es lo mismo, ofre-

45
Paglini / Tulián Texturas freudianas

cieran la misma resistencia; entonces es evi- El yo debe pues su génesis a la experien-


dente que no resultarían los caracteres de cia propia de cuerpo. Se trata entonces de
la memoria. En efecto, la memoria eviden- un cuerpo abierto a las experiencias que no
temente es, en relación con el decurso exci- denotan (¿desmienten?) las diferencias.
tatorio, uno de los poderes comandantes,
Así lo igual puede terminar en “¡no es
que señalan el camino, y con una facilita-
joda!!!”o en “es la moda”, pero básicamen-
ción igual en todas partes no se inteligiría la
te con prótesis en la constitución subjetiva y
predilección por un camino”.
con un lenguaje corporal al menos ambiguo.
Por otra parte enlaza las facilitaciones a
Desde las distintas áreas del saber
la cantidad y a la frecuencia con que una
(antropología, sociología, biología, etc.) la
impresión se repite. (Freud, 1974:344-345)
noción de “cuerpo” adquiere variadas sig-
Sabemos que la descarga y la repetición nificaciones según sea la mirada disciplina-
en búsqueda de identidad de percepción ria desde la que se lo estudia. Remitimos al
son parte del procesamiento psíquico y que amplio desarrollo que hace Silvia Reisfeld
la tramitación en el cuerpo hace a la repeti- acerca del cuerpo y un enfoque interdisci-
ción. En este caso se trata de experiencias plinario para ampliar esta temática.
placenteras, no traumáticas ni repudiadas
desde el preconciente, por lo que no se Para nosotras -desde el psicoanálisis- este
reprimen ni se censuran (¿constituciones cuerpo, que no es el de la biología, se consti-
caracteriales?). Entendemos que forman tuye en fenómenos o hace síntomas y, en
parte de la respuesta a la excitabilidad eró- tanto tal, se erige en nuestra tarea. En algu-
gena. La acción en el cuerpo puede adquirir nos de estos casos sin embargo el cuerpo no
preeminencia lo cual no implica patología, hace manifestaciones psicosomáticas, la
y la elección y contingencia del objeto queja no parecen remitir y estar claramente
hacen que la problemática no pase por la constituidos como formaciones sintomáticas.
opción sino por la fantasía que acompaña. En “Tótem y tabú” Freud relaciona el
Entonces ¿que ocurrirá en algunos de estos movimiento pulsional del cuerpo y la cultu-
casos con la heterosexualidad? Ninguna ra. Alude casi a una domesticación, a una
reniega de ella como anhelo y en algunos renuncia al ejercicio de la pulsión directa
casos como ejercicio. como resultado de la interdicción paterna.
El cuerpo para el psicoanálisis es apro- Algo se puede perder en este tránsito.
piación, es trabajo psíquico y construcción Condena al parricidio y al incesto producto
simbólica asociada en el mejor de los casos de la represión de las mociones agresivas y
a la noción de clivaje y constitución de lo sexuales y los ubica como pérdida necesaria
inconsciente, por tanto síntoma. También para la inclusión en el conjunto de la len-
es pulsión y tramitación del deseo. gua. ¿Se trata de la ausencia de renuncia,
de fallas en la interdicción o de vicisitudes
Sabemos que Narciso se ciñe al “sí mismo
particulares en el tránsito de ingreso y de
y al propio cuerpo” como objeto contin-
acceso a la vida adulta?
gente de la pulsión. El ello adviene abierto
a lo somático y “el yo se constituye como Algo se hace en el cuerpo y desde el cuer-
una esencia-cuerpo”. po. Si bien cada una de estas pacientes tiene

46
Texturas freudianas Paglini / Tulián

una psicopatología particular que se traba- No sabemos si la salida a esta problemá-


jará en transferencia, no nos parece encon- tica es una inhibición de funciones, si es un
trar en ninguna de ellas una definida estruc- preanuncio creativo de modos de relación y
tura perversa, podríamos tal vez enunciar construcción psíquica, si supone la no ela-
conductas o rasgos o haceres ligados a la no boración de duelos por la bisexualidad o si
diferenciación. ¿Reinvenciones del acto ese abandono está demorado y ocurrirá en
sexual? ¿Neosexualidades no acompañadas el devenir del trabajo adolescente.
de compulsividad? ¿Sexualidad arcaica? (J.
Rodulfo se pregunta “¿Qué ser es el de
Mc Dougall, 2000).
un “como sí ser”? El joven abre el espejo y
Paul Shilder en “Imagen y apariencia del derrama cosas, derrama por ejemplo no el
cuerpo humano” sostiene: “la imagen corpo- apellido familiar sino todos los nombres de
ral no es una estructura sino una estructura- la historia. Derrama Guns and Rousses,
ción en permanente cambio que se construye derrama al marcar el fin de la infancia, a esa
sobre la base de una experiencia social”. reaparición intensificada y reverberante-
mente “metafórica” del temor a la oscuri-
En la mirada sobre este cuerpo -carne,
dad, a los espejos en silencio que no dicen
falo, fetiche- que transita por los consulto-
nada, y a la coladura de ese indicio de
rios con mayor o menor sensación de angus-
extraño que es lo más espantoso en la
tias fantasmáticas o de descargas impulsivas
escrituración del verdadero “ser-no-ser de
no puede soslayarse el discurso social.
hijo. Narciso aterrado por sus propios
Lo que suponemos que aparece en nues- pasos”. (Rodolfo, 2004:126)
tras pacientes es “lo ajeno de la subjetivi-
Nuestras pacientes pertenecen a un esti-
dad”. Se trata de “un hacerse jugando” -en
lo adolescente, con un modo de tramita-
este caso en la sexualidad- para buscarse en
ción en actos que si bien para nosotros es
otro igual.
ajeno, no dejamos de reconocer como par-
Espejo en que se pierde la distancia. ticular de este tiempo.
Fusión que amenaza con la asfixia o el des-
En cuanto a la estructuración sintomal
moronamiento subjetivo. Actuación del
individual, creemos que la facilitación de
deseo de no ser encontrado en un mundo al
vías de tramitación homosexual probable-
que se juega sin pertenecer.
mente dificulte u obstruya la heterosexuali-
¿Existen consecuencias para la sexuali- dad incipiente. Esto propiciaría retornos
dad adulta? Tratamos de no olvidar que hacia ese modo funcional promoviendo al
éste es el medio y el mundo que habitan menos una disminución de la carga y el pla-
bajo premisas de factores culturales, cientí- cer erótico con cualquiera de los sexos.
ficos y económicos particulares y pleno de
Suponemos que este tránsito por un
estímulos visuales, táctiles, etc. Y todo ello
tiempo especular de alguna manera inscri-
al interior de paradigmas que, en su cons-
be un modo de relación en el que la pareja
trucción y de-construcción, arman y modifi-
heterosexual, tal cual la conocemos, lleva
can soportes que de alguna manera tocan a
las de perder.
la corporeidad y por tanto a la sexualidad
en su expresión.

47
Paglini / Tulián Texturas freudianas

Resumen Bibliografía
Las autoras plantean algunos de los tra- Freud S. (1974) “Obras Completas”. Amorrortu Editores. Buenos
Aires.
bajos psíquicos a los que se ve enfrentado el
adolescente; como son: “la reapropiación Gutton, P. (1993) “Lo Puberal”. Paidós, Psicología Profunda,
Buenos Aires.
del cuerpo, la salida exogámica, la defini-
Mc Dougall J. (2000): “Primera conferencia. Sexualidades y
ción de la sexualidad”.
Neosexualidades”. http.//www.kalathos.com/ago2000/psicolo-
Se interrogan sobre el procesamiento gía/neosexualidades.html
pulsional, inscripciones y reinscripciones psí- Miller J.A (2005): “El Otro que no existe y sus comités de ética”.
quicas en que desafía las identificaciones, Paidós. Buenos Aires.

en algunos pacientes adolescentes en los Reisfeld S. (2004). “Tatuajes, una mirada psicoanalítica”. ED.
Paidós Diagonales. Buenos Aires.
que algo de la actuación de la sexualidad
está en juego. Rodulfo R. (2004). “El Psicoanálisis de nuevo”. Eudeba. Buenos
Aires.
Presentan viñetas clínicas de adolescentes
mujeres donde el definir una identidad (en
estos casos homosexual), tal vez tomara el
color de una fuga que tranquiliza y al mismo
tiempo obtura cualquier interrogación sobre
sí mismos y la particular incertidumbre ado-
lescente. Lo particular es ese “sin dudas”, sin
mayores cuestionamientos del lugar.
Les asombra esa urgencia definitoria y
básicamente la preeminencia de la actua-
ción por sobre la fantasía.
Se interrogan si se trataría de fallas en
la represión, o simplemente que el juego
erotizado dio paso a la acción erótica en la
que no media el temor ni la repulsa propios
de un estilo funcional de otros momentos
fantasmáticos en el conjunto.
Otra preguntas que se formulan: ¿Qué
influencia ejerce en la constitución del psi-
quismo la particularidad de la cultura de
cada época? Y ¿este actuar tiene conse-
cuencias para la sexualidad adulta?
Suponen que este tránsito por un tiem-
po especular de alguna manera inscribe un
modo de relación en el que la pareja hete-
rosexual, tal cual la conocemos, lleva las de
perder.

48
Texturas inglesas
Las fronteras del psicoanálisis: nuevos pacientes,
nuevos analistas, nuevos modelos
Antonino Ferro*

El tema propuesto me parece sumamente poco diferente: transformar el relato de


complejo. Podríamos abordarlo desde dife- una sesión de un paciente, por ejemplo,
rentes puntos de vista subrayando, por obsesivo, en uno de un paciente hipocon-
ejemplo, la difusión creciente de patologías dríaco; o por ejemplo el de un paciente
como la crisis de pánico o de patologías gra- hipocondríaco, en el de uno fóbico o que
ves de identidad, como los trastornos narci- tiene una enfermedad psicosomática. De
sistas que podemos asimilar a una predo- esa manera voy proponiendo transforma-
minancia de la cultura de la evacuación por ciones cada vez más complejas: un niño de
sobre la cultura del rèverie. ocho años gravemente fóbico puede verse
Quisiera plantear también otro punto de transformado en una mujer de cincuenta
vista, que no sea ni pesimista (aumento de hipocondríaca, por ejemplo.
las patologías mas graves) ni optimista (los Es evidente que esos “juegos” son sim-
cambios del psicoanálisis son tantos que se plemente ejercicios, algo así como “gamas
oponen a esa tendencia). Propongo una musicales” a realizar fuera de la sesión.
perspectiva que considere los cambios al Pero estos ejercicios me han llevado a
interior del campo cultural. encontrar elementos variables y elementos
A menudo hago hacer en los grupos de invariables en el funcionamiento psíquico:
formación que dirijo, el “juego psicoanalíti- un núcleo, un aspecto, un funcionamiento
co” siguiente: hay que transcribir una primitivo (o sicótico finalmente) puede ser
sesión de análisis de niños transformándola manejado de maneras muy diferentes
en una de adultos o viceversa. Después de según las defensas que sean puestas en
ese tipo de ejercicios propongo un juego un juego. Estoy convencido de que esas defen-

Versión traducida del francés por Eduardo Puch


∗ Psicoanalista (Sociedad Psicoanalítica Italiana)

51
Antonino Ferro Texturas inglesas

sas dependen en gran medida de lo que tenía “a la mano” la elección de la sintomato-


encontramos al alcance de la mano. logía (o de la defensa del núcleo violento).
Recuerdo, por ejemplo, un niño de cinco Lo que quiero decir, resumiendo, es que
años que me presentaron por un problema el mismo tipo de problema (en este caso una
de travestismo: escondía en realidad una parte escindida violenta) puede entrar en
parte violenta que él temía sólo poder conte- escena con escenarios múltiples y variados.
ner con ropas de niña: una especie de “estro-
Yo creo que el modelo de “aparato psí-
genisación” contínua de un toro furioso.
quico” postulado por Bion conviene para
Este niño podría haber utilizado otros definir tres lugares de patología que pue-
mecanismos de defensa, por ejemplo una den, cada uno, habilitar patologías compa-
caracteropatía violenta como medio perma- rables.
nente de evacuar el “toro furioso” o una
fobia por los cuchillos o rituales obsesivos
referentes a las puertas de su casa por el Un modelo de aparato psíquico
temor de que un asesino pudiera entrar. Si
El modelo de aparato psíquico al que me
pasamos a un paciente adulto podemos
referiré es el modelo de aparato psíquico
pensar en la fobia de las relaciones sexuales
postulado por Bion (1962, 1963, 1965) con
para evitar el acoplamiento con la parte
las modificaciones que he propuesto sobre
“escindida” o también en un problema
algunos puntos (Ferro 2001 a, b; 2002 a, b,
hipocondríaco grave a propósito de un
c). Como mi presentación será por el
“tumor” como lugar a donde condensar y
momento de una simplificación extrema del
controlar los aspectos violentos.
pensamiento de Bion, lo que ganaremos en
En el caso concreto del niño que se traves- claridad será perdido en precisión y comple-
tía, me sorprendió el hecho de que sus padres jidad, pero creo que vale la pena en un pri-
tenían un negocio de lencería y que ellos tam- mer momento de aceptar esta forma de
bién ocultaban las emociones violentas: él reduccionismo

Función digestivo-imagino-
poiética del aparato psíquico
Estimulación extero- Capacidad narrativa del
Propio-ceptivas aparato psíquico
Pictogramas

Fig. 1

En la parte a del cuadro ponemos la sen- En la parte b del cuadro ponemos la fun-
sorialidad, es decir todo lo que pasa o llega ción metabólica del aparato psíquico, capaz
hasta nuestro aparato psíquico y que no fue de condensar en una imagen lo que hacía
aún “digerido”. presión de manera no figurativa y el resulta-

52
Texturas inglesas Antonino Ferro

do de esta operación de alfabetización en mas narrativas coherentes, en cierta medi-


pictogramas: el juego visual de lo que hacía da, con los pictogramas.
presión en forma de estimulación, algo que
Si intentamos reformular todo esto en el
es ahora fácilmente utilizable.
léxico de Bion, obtenemos el cuadro
En la parte c del cuadro ponemos la siguiente:
capacidad del aparato psíquico de tejer tra-

Función alpha ♀ ♂
Elementos beta
Elementos alpha PS ⇔ D
CN ⇔HS

Fig. 2

En la primera parte del cuadro ponemos Entendemos ♀ como el lugar o el funciona-


los elementos beta (lo que quiere decir que miento capaz de contener las emociones, los
los elementos beta no son “cosas malas” en pensamientos y permitir así el desarrollo de ♂.
sí mismas, al contrario, son la fuente de
toda transformación posible). Por PS-D entendemos la oscilación entre
los niveles más fragmentados y niveles más
En la parte b ponemos la “función alfa”, compactos de emociones y pensamientos.
cuya función es transformar los elementos
beta no representables y no figurables en Por CN y HS entendemos la no satura-
“imágenes visuales” o, mejor todavía, en ción (capacidad negativa) o la definición
“pictogramas emocionales” en los cuales lo exhaustiva de pensamientos y emociones
que hace presión como sensorialidad y esti- (hecho seleccionado) (Guignard, 1996).
mulación, puede encontrar una “figurabili-
En c se encuentran todas las “herramien-
dad” elementaria. Bion (1992) dice que un
tas para pensar” una vez que la matriz
dolor intenso podrá ser “pictografiado”
visual del pensamiento ha sido “formada”
como un rostro bañado de lágrimas o como
en sus sub-unidades elementarias (lo que
alguien que se masajea el codo: son los ele-
sucede en b gracias a la función alfa).
mentos beta que nuestro aparato psíquico
produce permanentemente. Si seguimos con el análisis de nuestro
esquema (fig.3) podemos agregar todavía
Para poder ser elaborado a un nivel supe-
una cosa importante: los factores de “cura-
rior, la secuencia de elementos beta debe
ción” con respecto a cada parte del esquema.
encontrar las “herramientas” descriptas en
la parte c del cuadro, es decir, la oscilación Si la patología concierne únicamente a
entre ♀ y ♂, entre PS y D, entre CN y HS. una acumulación de hechos no digeridos

53
Antonino Ferro Texturas inglesas

(de hechos micro o macro traumáticos que nes o en pensamientos) el instrumento prin-
han dado lugar a más estimulación que la cipal de la terapia es la interpretación.
que ha sido posible transformar en emocio-

a b c

OPERACIÓN DE
UNÍSONO INTERPRETACIÓN
REVERIE (ensoñación)

Fig. 3

Si al contrario el lugar de la patología trae una transformación de la técnica clá-


concierne una carencia de la función alfa (y sica : es la receptividad del analista, las
esto es sin duda la situación más grave), el transformaciones que él hace, su tolerancia
factor terapéutico principal es la “capaci- frente a la duda (las interpretaciones no
dad de reverie” del analista que consiste en saturadas y las interpretaciones narrativas)
las operaciones (mentales) que el analista que se transforman en la clave terapéutica,
debe hacer y no decir: es decir que el analis- junto a la capacidad de modulación inter-
ta debe activar su propia función alfa, debe pretativa.
transformar los elementos beta en alfa y
Si retomamos el discurso inicial, obten-
debe, sobre todo, “pasar al paciente” día
dremos la secuencia siguiente:
tras día el método que permite esta trans-
formación. Formación de un pictograma visual (ele-
mentos beta) à encadenamiento de picto-
Si la patología concierne la zona b del
gramas visuales (secuencia de elementos
esquema, el factor terapéutico por excelen-
alfa) = pensamiento onírico del día à deriva-
cia de parte del analista es estar al unísono
dos narrativos.
o en sintonía con el paciente ( lo que permi-
te el desarrollo de♀) y la capacidad de Si se crea en el campo analítico una
duelo y la creatividad del aparato psíquico situación de persecución y enseguida de ali-
del analista, que debería permitirle amplias vio, los elementos alfa que se forman podrí-
oscilaciones entre PS-D y CN-HS, todo esto an ser los siguientes:

♂ significa contenido D posición depresiva


♀ significa continente CN capacidad negativa
PS posición esquizo-paranoide HS hecho seleccionado

SANTA INQUISICIÓN VENTANA ABIERTA

54
Texturas inglesas Antonino Ferro

Esta secuencia podría generar “derivas Un escenario narrativo puede ser por ejem-
narrativas” muy diferentes: plo la reconstrucción de la infancia y de la
historia familiar, el modelo freudiano en su
“Estaba aterrorizado el día del examen,
acepción más clásica. Otro tipo narrativo
pero después del primer encuentro con el
elegido por el analista puede ser un recono-
profesor sentí confianza en mí”.
cimiento y un enfoque del mundo interno
O tal vez: del paciente o tal vez una aclaración de las
características de la relación actual entre el
“Recuerdo que tuve miedo cuando la
paciente y el terapeuta.
policía me detuvo, pero encontré de nuevo
la calma cuando entendí que era sólo un Otro escenario narrativo puede ser la
control de rutina”. creación de un campo, de un teatro afecti-
O tal vez: vo donde pueden desarrollarse, tomar
cuerpo y palabra, todos los personajes que
“Cuando era chico tenía un miedo horri- habitaron la pieza del analista, haciendo
ble del médico, pero cuando la consulta pensable y expresable lo que antes hacía
empezaba me tranquilizaba rápidamente”. presión bajo la forma de condensados inex-
O tal vez: presables. ¿Pero por qué hablamos de una
cosa hoy y de otra diferente mañana? ¿O
“Soñé que era el blanco de preguntas de por qué hablamos de ciertas cosas con un
parte de mi suegro, pero enseguida enten- paciente y de otras con otro? El género
dí que en realidad él se preocupaba por mi narrativo es elegido también día tras día
situación”. por el paciente. Lo importante es la emo-
Las “derivas narrativas” nos permiten ción o la secuencia de emociones que el
también un “sondeo” continuo del campo, paciente expresa o quisiera expresar con la
del sueño alfa, del paciente y del ciclo (que ayuda del analista.
funciona o no), de las transformaciones que Miremos ahora más de cerca al paciente
se van realizando entre identificaciones pro- (si es que es posible mirar un polo de la
yectivas y reverie (ensoñación) -ciclo que pareja analítica sin implicar el otro polo).
pienso como un evento continuo y constante Imaginemos que un paciente tiene la sensa-
del campo, según la concepción de Bion, ción de estar desorientado, angustiado y
quien considera fundamental ver las identifi- solo. El paciente llega a su sesión sin estar
caciones proyectivas como un fenómeno nor-
necesariamente conciente de esas proto-
mal de la comunicación de nuestra especie-.
emociones. Éstas podrán expresarse con
La elección del género narrativo es pro- modalidades narrativas muy diferentes, por
bablemente un serio problema. Esta elec- ejemplo, tipo gacetilla. El paciente dice:
ción no es fácil y depende a la vez del ana- ”estaba en el aeropuerto de Malpesa y por
lista y del paciente; depende del analista en culpa de la nieve todo el aeropuerto estaba
lo que concierne a las teorías explícitas o bloqueado y nadie sabía cómo hacer frente
implícitas que él tiene a su disposición y que a esta situación de urgencia”. Quiero seña-
lo llevan a abrir diferentes escenarios según lar que el género narrativo es un precipita-
el modelo en el que se sienta más cómodo. do, un derivado de la secuencia de emocio-

55
Antonino Ferro Texturas inglesas

nes que están presentes en ese momento Lo que es importante es entender la


preciso, y es eso lo que nos interesa. emoción que habita al paciente en ese pre-
Nuestra atención al texto manifiesto es ciso momento y recibir o recoger su senti-
solamente aparente, en el sentido de que miento de desorientación de soledad y de
nos quedamos en el texto manifiesto, pero angustia.
con la idea de poder ir gracias a él a “bus-
Podríamos seguir hasta el infinito dando
car” el contacto con las emociones que se
ejemplos, pero lo que quiero decir es: que
encuentran detrás.
el psicoanálisis puede ser el método que
Retomando la secuencia desorientación, permite diluir las emociones dentro de una
angustia, sensación de soledad, otro narración y crear narraciones que den cuer-
paciente podría decir: “vi algo que me po a las emociones y así poder éstas volver-
impresionó en la televisión: a causa de las se visibles.
lluvias torrenciales, un grupo de espeleólo-
Con esto quiero decir que no es el relato
gos se encontraron encerrados adentro de
en sí mismo lo que importa, sino más bien
una gruta; no sabían cómo salir, ya que la
el hecho de captar las emociones que están
entrada de la gruta estaba bloqueada por
“río arriba” del relato, que es a su vez un
las aguas del río en crecida; estaban en
derivado narrativo de la emociones.
completa oscuridad y hacía frío”, o tam-
bién, refiriéndose a la misma secuencia de En otros casos, podemos ayudar al
emociones desorientación, angustia y sole- paciente a crear un relato que pueda vehicu-
dad: “me acuerdo que una vez cuando era lizar emociones que el paciente no conoce.
niño, mi madre llegó muy tarde a buscar-
Pero podemos preguntarnos: ¿y qué
me, llovía y se estaba haciendo de noche y
hacemos de los relatos del paciente? Y la
yo tenía cada vez más miedo” o también, si
cosa se vuelve más compleja ya que están,
se trata de un paciente adulto: “esperé
conjuntamente, la complejidad de la forma-
mucho tiempo que Marina regrese para
ción de imágenes y el hecho de que las
que hagamos el amor, pero en cuanto ella
narraciones se desprenden a su vez de estas
llegó, se puso el pijama y las pantuflas y se
imágenes.
fue a la cama con un tremendo dolor de
cabeza”, o también “haciendo el amor con Desde mi punto de vista, el rol del ana-
Marina la sentí tan fría y distante que de lista consiste en favorecer la creación de
pronto no entendí con quién estaba y qué coordenadas afectivo-climáticas que acti-
estaba haciendo en ese lugar”. (Aquí se ven las capacidades imagino-poiéticas del
presenta el problema de qué estatus pode- paciente, haciéndole “hacer su aprendizaje
mos dar en los diferentes modelos a los en el taller del analista”, lugar donde se
recuerdos de la infancia o a la sexualidad). forman imágenes a partir del relato y a par-
tir de lo no dicho.
Sería inoportuno decirle a un paciente,
sin contar las eventuales angustias homose- La formación de la imagen fue durante
xuales que podrían provocar, “usted me mucho tiempo en el psicoanálisis el patri-
está diciendo que ayer usted me sentía dis- monio del sueño: lo que nos sucede cuando
tante, frío, poco disponible, ausente”. estamos en nuestra cama y dormidos, pro-

56
Texturas inglesas Antonino Ferro

ducimos imágenes: el sueño como vía real Esta atención puesta en el funciona-
hacia el inconsciente. miento mental del paciente no tiene siem-
pre la misma importancia: hay pacientes
Bion por el contrario, postuló, y es lo que
que tienen una estructura psíquica lo sufi-
intento demostrar desde el principio, que la
actividad onírica es una actividad constante cientemente sólida y con los cuales pode-
de nuestro aparato psíquico, incluso cuan- mos trabajar sobre los contenidos, en cam-
do estamos despiertos, lo que significa que bio que con otros estamos obligados de
todo el trabajo mental de la vigilia consiste ocuparnos primero de “reparar” su capaci-
en la formación de imágenes que resumen, dad de pensar.
como en el caso del sueño nocturno, la cali- Por ejemplo, hay pacientes con los cuales
dad emocional de lo que estamos viviendo es posible de tocar de entrada, aunque sea
en ese momento preciso. Lo que decimos es
a cuatro manos, una sinfonía, en cambio
el derivado narrativo de esas imágenes.
con otros hay que primero reparar el piano:
A través de esto quiero decir que cada es con estos últimos con los que es indispen-
paciente nos dice permanentemente cómo sable favorecer el desarrollo del aparato
debemos ser, cómo debemos presentarnos psíquico y de la capacidad de pensar antes
para poder acercarnos: uno de los puntos de de acceder a los contenidos.
escucha de lo que el paciente nos dice des-
pués de una interpretación debe ser consi-
derado como el comentario de la interpreta- Factores de enfermedad
ción, comentario que según mi opinión no y factores de curación
debe necesariamente ser interpretado
(corremos el riesgo de generar una relación Sobre la base de nuestros esquemas sim-
que se muerde la cola) pero que debemos plificados no es difícil de distinguir tres
utilizar dentro de la “cocina” analítica para lugares de patología:
encontrar todos los ajustes necesarios.
I. patología grave debido a una carencia de
No hay una sola comunicación del la función α
paciente, sobre su historia, sobre su infan-
II. patología debido a un desarrollo no ade-
cia, sobre su sexualidad, sobre lo que le
sucede en la vida exterior, que no pueda ser cuado de ♀♂, PS⇔D,
“escuchado” desde un cierto punto de C.N.⇔H.S
vista, como una explicación de su sueño de
la vigilia en ese instante. III.patología debido a un exceso de “hechos
no digeridos” pero con una relativa nor-
Sueño del día (vigilia) que encuentra, malidad de los puntos a y b
por supuesto, su origen en la historia, en el
mundo interno, pero no debemos olvidar En todas las patologías de tipo “I” hay al
que esta fuertemente estimulado por nues- origen un defecto en la formación de picto-
tra presencia y por nuestra manera de gramas visuales, que pueden ir hasta la no
tomar o no tomar posición: en otros térmi- formación del aparato psíquico. En otros
nos todo lo que hace o deja de hacer el ana- términos, es como si falta la “película”, esto
lista co-determina la sesión. es los fotogramas de base para la película.

57
Antonino Ferro Texturas inglesas

Dentro de las patologías de tipo “II” Esos pacientes forman parte de la cate-
tenemos la formación de “elementos α“, goría reducida de pacientes analizables
pero el aparato que debe tratar esos ele- según criterios clásicos: ellos toleran las
mentos es defectuoso. La película recibe la interpretaciones clásicas y pueden incluso
impresión pero no hay revelado (carencia enriquecerse por que ellos tienen ya un
de derivados narrativos) o tal vez falta la “lugar a donde” ponerlas y “una manera”
función de puesta en escena del abanico de de elaborarlas.
fotogramas formados, el trabajo PS⇔D, o También hay tratamientos analíticos de
quizás el lugar donde guardar la película tipo “II “ en los cuales antes de trabajar
revelada (carencia de continente), etc. sobre los contenidos no digeridos, hay que
trabajar sobre las funciones mentales que
Pero como decía, es posible también que
faltan: creencia de ♀, carencia en las oscila-
haya una cantidad de estímulos sensoriales,
ciones PS⇔D, etc.
extero-propio-ceptivos que superen la
capacidad de la función α de formar ele- Éstas son las patologías borderline, nar-
mentos α o la capacidad para tratarlos. cisistas, en donde hay una función α, ade-
cuada pero los productos no son maneja-
En las patologías de tipo “III”, que son
bles: en ese caso la interpretación clásica
patologías de acumulación, de traumatis- genera más persecución que crecimiento,
mo, es traumático toda situación que gene- falta el lugar a donde guardarla y la “mane-
re una cantidad de elementos β más grande ra” de utilizarla.
de la que puede ser transformada en α, y
después tratada y tejida en emociones y Tenemos finalmente los tratamientos
pensamientos. analíticos de tipo “I”. Estos son los análisis
de investigación en los cuales hay un defec-
A esta altura, el discurso sobre los facto- to importante de la función α, y hay que
res terapéuticos es simplemente el “positivo “re-hacer” (en este caso hacer por la prime-
reparador” del negativo del que yo hablaba ra vez) el trabajo β-> α, transformando
y que podemos repensar con respecto al “cantidades discretas” de β en un elemento
punto “I”, al punto “II” y al punto “III”, sin α, y permitir de esta manera la formación
olvidar que comúnmente cada paciente es de elementos α y la introyección del méto-
una quimera de “I”, “II”,y “III”. do para hacerlo.

De esta forma existen tratamientos ana- Las interpretaciones clásicas, o interpre-


líticos en los cuales nosotros estamos en el taciones elaboradas, son en este caso las
tipo “III”, con pacientes con función intac- estimulaciones ulteriores que provocan la
ta, con “aparato para pensar los pensa- evacuación, como lo dice el mismo Bion
mientos” (PS/D; ♀/♂, CN/HS) intacto, pero cuando afirma que incluso “pensamientos”
con un exceso de “hechos digeridos” gene- pueden ser evacuados como elementos β, si
radores de transferencias y de identifica- falta la capacidad de contención.
ción proyectivas que esperan que el analis- En el caso de un niño autista hará falta
ta colabore al trabajo de significación y una elaboración puntual, pictograma por
resignificación. pictograma, en lugar de una interpretación

58
Texturas inglesas Antonino Ferro

complicada, elaborada y exhaustiva que muy mal. Las raíces de 11 años de análisis
sería solamente la evacuación de la verdad son profundas, pero los sueños muestran
del analista pero con un receptor ausente. también que renunciar a dos sesiones lo
libera de la obligación de tener que llevar el
Llegados a este punto, podría haber ele-
traje a rayas de “condenado” en el trabajo
gido diferentes tipos de casos clínicos para
forzado del análisis.
representar cada “tipo de patología” y
mostrar qué situaciones clínicas diferentes En la sesión siguiente dice que le gustaría
pueden ser comparables (o presentar mucho ir a estudiar en un “colegio” pero
numerosos elementos invariables). Pero que “cuesta muy caro” y no sabe si puede
prefiero proponer el mismo caso clínico “permitírselo”. Después habla de algo que
visto en su paso a través de los tres “luga- vio: había unos perros a los que, para refor-
res” o tipos de patología. Creo que este zarles la mordedura, les hacían morder un
ejemplo puede volverse una fuente de ejer- pedazo de madera atado a una cuerda.
cicio, y ser transformado, como lo decía al Después tiraban de la soga haciéndola pasar
comienzo, en otras patologías posibles por encima de la rama de un árbol, tiraban
sobre el mismo “lugar de patología”. hasta levantar el perro que quedaba suspen-
dido en el aire agarrado con los dientes. Más
tarde me cuenta que el día anterior (martes,
Ejemplo clínico: Diego sin sesión) sus padres habían salido y él tenía
que ocuparse de su hermanito, a quien quie-
Un diente a la vez re mucho. Pero Diego se enojó mucho con su
hermanito porque éste no lo dejaba mover-
Diego tiene 15 años y está en su quince-
se de al lado de su cama. Diego perdió la
avo año de análisis. En el mes de septiem-
cabeza y le pegó, pero se quedó muy asusta-
bre él decide empezar a disminuir el núme-
do por lo que hizo. Esa noche hizo un sueño:
ro de sesiones, pasando de 4 a 3, y, ensegui-
tenía que cruzar un largo pasillo sombrío,
da, después de las vacaciones de navidad de
en el que también podían haber arañas,
3 a 2. Él decidió esto porque dice que no
pero finalmente lograba pasar.
logra hacer otra cosa que le interese; sin
embargo esta decisión le da miedo, es más, Comentamos todo esto como el desarro-
lo aterra por momentos. Después de tomar- llo de lo que habíamos empezado a decir-
la tuvo dos sueños: en el primero, árboles nos: él querría su independencia, pero esta
con raíces muy profundas estaban cortados; idea le cuesta mucho: la “toma” con respec-
en el segundo, él quería ofrecerle a su her- to al análisis, su apego en muy fuerte; en el
manito, para sus dos años, dos ranas raya- intervalo a él le costó mucho ocuparse del
das (como los trajes de los condenados) niño que quería compañía y que le habían
pero finalmente renunciaba porque costa- confiado y en el sueño aparece el camino
ba muy caro (el mismo precio de la sesión a difícil y peligroso que ha tenido que hacer
la que él había renunciado). en el pasillo que va del lunes al miércoles.
Esos sueños nos muestran que haber En ese momento, creó una imagen, una
“arrancado” la sesión del martes y después imagen que uno ve en ciertos westerns
la del miércoles, le cuesta mucho, le hace (más adelante veremos esto en mis reveries

59
Antonino Ferro Texturas inglesas

iniciales) donde arrancan los dientes con tenecen a su mundo interno, que él podría
una tenaza. Él sonríe, pero agrega que imaginarse como un pequeño albergue que
nunca hubiera creído que nuestra separa- puede “albergar” las diferentes partes que
ción iba a ser una experiencia tan dolorosa. se articulan en él, incluso las más temidas y
las más despreciadas…
Pero veamos lo que pasaba tres años
antes. Desde ahora no es más la figura en dos
dimensiones de un sueño, que le pegaba a
todo el mundo cuando evacuaba emocio-
Las dimensiones del aparato psíquico nes que después lo perseguían porque no
podía “guardarlas adentro”.
Diego tiene doce años y empieza a
hacerse preguntas sobre “personas” que él Diego agrega que él cree que todo esto
encuentra, personas que según él lo siguen. no es debido al análisis si no al “medica-
mento” que toma, aunque pueda parecer
Después de contener el miedo y la inquie-
ingrato cuando dice esto.
tud que eso le genera, le digo que hay otros
aspectos de él con los que está entrando en Le digo que en el pequeño albergue
contacto y que tal vez él se pregunta con debe haber también una habitación para
miedo y curiosidad “quiénes son”. los “ingratos”, que lo importante es que el
“milagro” se haya producido, a que
Al día siguiente llega diciendo que tiene
“santo” (en nuestra jerga analítica) se lo
algo urgente que decirme: descubrió en un
debe no me parece que sea lo esencial.
vagón del subterráneo que existe la profun-
didad, la altura y el espesor. Encuentro que Diego dice una gran ver-
dad, no son sólo las interpretaciones, la
Antes, su mundo había sido siempre
actividad estrictamente analítica los que lo
plano, el está conmovido por este descubri-
han ayudado a salir de “Flatlandia”, está
miento que significa para él ver el mundo
también el “medicamento”: todas esas ope-
de manera diferente, con un espacio, un
raciones mentales que hice durante años
aspecto tridimensional del que ni sospecha-
durante las sesiones sin que surjan inmedia-
ba la existencia.
tamente interpretaciones, el hecho de con-
Pienso en “Flatlandia”, un hermoso rela- tener sus angustias y pasarle progresiva-
to sobre un mundo en dos dimensiones y le mente “el método para tratarlas”.
digo que desde mi punto de vista pasó de la
Esto me permite proponer una reflexión
geometría plana a la de los “sólidos”.
sobre el funcionamiento mental del analis-
Diego sigue hablando y me dice que ta con respecto a todas las operaciones “no
entonces muchos aspectos de él se articulan interpretativas” que él hace: la interpreta-
unos con otros y adquieren espesor; antes ción, que esté saturada o no, es el último
se imaginaba a sí mismo de una manera o acto de una serie de procesos de transfor-
de otra o de alguna otra manera. mación y de búsqueda de sentido.
Yo le digo que ahora hay una profundi- Ahora, vamos a ir ocho años más hacia
dad y un grosor que le pertenecen, que per- atrás.

60
Texturas inglesas Antonino Ferro

La formación de reveries empiezan a formarse en el aparato psíquico


del analista ciertas “reveries” y momentos
Diego es un niño de cuatro años caracte- en los cuales la evacuación es reemplazada
rizado por una violencia incontenible y por instantes de pensamiento en el aparato
desordenada que forma parte de un proce- psíquico del pequeño paciente.
so evacuativo. No habla y presenta una
serie de estereotipos. En otro lenguaje, podríamos decir que
en un momento determinado hay una alfa-
Después de un mes de análisis él hace betización de proto-emociones que “son
una serie juegos que muestran el principio sólidas y funcionan”, pequeños grupitos de
de un reconocimiento de ciertas “notas” o sentido se forman, derivados narrativos, o
para decirlo mejor “ritmos de base del aná- mejor aun, lúdicos. Pequeñas secuencias de
lisis” (juego del cucú, juego de bolas que se elementos α y de sueños del día. Después
encuentran/se golpean/se separan, juegos surgen torbellinos de elementos β, que des-
que están ligados a las secuencias 1-2-3-4-3- truyen todo, que sólo pueden ser evacua-
2-1, lo que corresponde al número de sesio- dos violentamente.
nes. Esos momentos de “calma” son brusca-
mente cortados por tremendas “razzias” en Los sueños de la noche nos muestran
las cuales pone, no sólo el consultorio del que el proceso de alfabetización continúa
analista en un desorden tremendo, sino que como una “tarea de la noche “ por la canti-
también corre por el pasillo y la sala de dad que sobrepasa la capacidad de la fun-
espera donde tira todo lo que encuentra. ción de reverie diurna de elaboración. Este
proceso continúa en el sueño al transformar
La “reverie” que yo hago está ligada a cantidades de elementos β en pequeños
imágenes de películas westerns: el cowboy fragmentos oníricos, que tienen todavía
que empieza a ocuparse del trabajo de la características de sensorialidad: pequeñas
granja y, de repente, llega una banda de secuencias de α tal vez, o de balfa/alfa.
forajidos que destruyen todo y aterrorizan
Hemos seguido a Diego al revés en su
el pueblo. Es claro que en este momento
recorrido hacia la adquisición de una capa-
hace falta una función de sheriff que con-
cidad de pensar autónoma, lo que yo llamo
tenga y ponga límites.
la introyección del “narrador”.
Esa noche yo tengo una serie de sueños
Diego tenía dificultades, incluso al nivel
de contratransferencia fragmentados: una
de la formación del “pictograma emocio-
imagen, un color, otra imagen…
nal” (Barros 2000; Ferro 2002; Bion 1962).
¿Qué pasaría si nos salimos de la metáfo- Entonces hizo falta hacer aportes mínimos
ra, del mito del western, de la fila C de la de mi parte para no inyectar dosis de senso-
tabla para conceptualizar lo que pasa? rialidad o de estimulación que habrían sido
excesivas con respecto a su capacidad de
Seguramente podríamos hablar de fun-
alfabetización.
cionamiento en “D” que empieza a estar
presente en la sesión, con otros más fre- No era posible tener ninguna actividad
cuentes donde aparece “PS”. Pero también de interpretación activa centrada sobre el
podemos hablar de momentos en los que mundo interno del paciente o sobre la rela-

61
Antonino Ferro Texturas inglesas

ción. Las cantidades de proto-emociones Lo importante es el trabajo que el apara-


que se hubieran activado habrían produci- to psíquico del paciente y del analista hacen
do su evacuación inmediata, ya que falta la juntos: de las situaciones más primitivas a
capacidad del aparato psíquico de transfor- las situaciones más evolucionadas. Me pare-
marlas en imágenes, en emociones, en ce importante sugerir la existencia de un
vivencias, en pensamientos. modelo que pueda percibir las invariantes
del funcionamiento mental de nuestra
Durante mucho tiempo, yo me posicioné
especie. No creo que podamos darnos cuen-
en una función de “coro griego” que
ta de los cambios de estructura en la mane-
comenta lo que pasa en la escena.
ra de funcionar del aparato psíquico. Creo
Otro aspecto fundamental es la tonali- que sólo podemos limitarnos a observar
dad afectiva, la calidad emocional de la voz. que, por un lado, nuestro modo de abordar
Esta tonalidad es percibida antes que todo la cuestión se desarrolla hasta alcanzar
contenido posible. niveles del funcionamiento psíquico que no
eran accesibles antes; y, por otro, que los
Todo exceso de interpretación, incluso
factores culturales pueden llevar a nuevas
“justo” actúa como un voltaje excesivo que
modalidades de expresión del sufrimiento
quema los cables que no son capaces toda-
psíquico, pero como “modalidades narrati-
vía de soportarlo y que hace que se “caiga “
vas” diferentes de la misma calidad de sufri-
toda la red de comunicación.
miento.
Poco a poco, vemos el salto hacia un
He intentado identificar tres niveles de
desarrollo de la capacidad de formar imá-
“fallas” posibles dentro del sufrimiento
genes, después el desarrollo de la interac-
humano. Quisiera agregar a título de con-
ción continente/contenido y, finalmente, la
clusión que, como toda especie, la nuestra
capacidad de entrelazar emociones con el
está en “riesgo”, porque estamos someti-
sueño.
dos a una cantidad muy grande de tensio-
nes, de sensorialidad, de proto-emociones,
que van más allá de nuestra capacidad a
Conclusión
transformarlas en pensamientos, fantas-
En conclusión, creo que lo que ha cam- mas, emociones. Por ahora, evacuamos esas
biado en nuestra cultura analítica, son los cantidades no transformadas en sufrimien-
criterios de analizabilidad que se han to mental del individuo y en la locura colec-
extendido hasta los tipos b y c. Numerosos tiva que caracteriza -a menudo- nuestra
son los analistas que se ocupan de pacientes especie.
borderlines, sicóticos y de otras patologías
autísticas -sobre todo en niños-. Y si en
nuestra cultura y sociedad hay un cambio
progresivo hacia una cultura de la evacua-
ción, me parece que en nuestra sociedad
psicoanalítica nos equipamos cada vez más
para ocuparnos de niveles del aparato psí-
quico que no se podían hacer antes.

62
Texturas inglesas Antonino Ferro

Resumen Bibliografía
El autor propone desde distintos puntos Bion, W. R.:
de vista un abordaje de patologías que se - (1962) Learning from Experience. Heinemann. London.
presentan cada vez con más frecuencia, - (1963) Elements of Psycho-Analysis. Heinemann. London.
como las crisis de pánico o patologías gra- - (1965) Transformations. Heinemann. London.
ves de la identidad. Entre ellos toma el del - (1992) Cogitations. Karnac Books. London.
interior del campo de la cultura, en el que Ferro A.:
opone la “cultura de la evacuación” a la - (1992) The Bipersonal Field. Experiences in Child Analysis. New
“cultura del reverie”. Library-Routledge London-New York.1999
- (1996) In the Consulting Room. Brunner-Routledge. 2001
Propone una suerte de juego, que realiza
London New York
en sus grupos de formación, que consiste en
- (2001a) La séparation entre le rêve et l’ évacuation. Revue
transformar la sesión de un niño, en una de
Française de Psychanalyse 2/2001/489-498
un adulto o la de un paciente, por ejemplo
- (2001b) Rêve de la veille et narration.Revue Française de
fóbico, en un paciente hipocondríaco, con Pychanalyse LXV, 285-297
transformaciones de complejidad crecien- - (2002a) Some implications of Bion’s thought: the waking dream
te.Esto le permite identificar núcleos primi- and narrative derivatives. Int. J. Psycho-Anal. 83,597
tivos (o psicóticos) que cada paciente mane- - (2002b) Fattori di malattia fattori di guarigione. Genesi e cura
ja acorde a sus posibilidades. della sofferenza psichica. Cortina Editore Milano
- (2002c) Superego Transformations through the Analyst’s
Tomando el modelo de aparato psíquico
Capacity for Reverie Psychoanal. Quarterly LXXI,477
de Bion modificado por él mismo, define
Guignard F. (1997) L’interprétation des configurations oedipi-
tres lugares posibles de patología que deli-
ennes en analyse d’enfants. Psychanalyse en Europe. Bulletin
mitan a su vez tres factores de curación, FEP, 50
según que el paciente tenga intacta su fun- Rocha Barros E. .(2000) Affect and Pictographic Image: The
ción alfa, carencia de continente o de osci- Constitution of Meaning in Mental Life.
lación PS/PD (patologías borderline o narci- Intern.Journal.Psychoanal. 81,1087
sitas) o bien que esté presente un defecto
importante en la función alfa.

63
Rapsodia
(obra compuesta de retazos ajenos)
En búsqueda del sueño perdido
Juan Baena-Cagnani*, Nira Banhos*, Victoria Cané*
Griselda Gianello*, Graciela Santiago*

Introducción que hace que un período como la adolescencia


sea tan difícil, tanto para el adolescente como
Nos interesa centrar nuestro enfoque de para el observador. (Bion. 1978: 130).
la adolescencia como un estado mental que
transcurre entre la latencia y la adultez, Todo crecimiento, toda adquisición de
pleno de turbulencia emocional por las conocimientos son dolorosos.
transformaciones que sobrevienen en el
sujeto.
Semblanza de una adolescencia
Un período de la vida en el que “la tur-
bulencia ocurre cuando la personalidad es Tomamos el cuento de Borges “Funes el
suficientemente infantil como para recor- Memorioso” desde dos puntos de vista: pri-
dar cómo es ser niño y lo suficientemente mero, para retratar el perfil de un tipo de
adulta como para sospechar cómo es ser adolescencia y, segundo, a modo de viñeta
adulto” ( Bion. 1978: 129). clínica para considerar dos modalidades del
Desorden emocional inevitable en todo funcionamiento mental que en este texto
crecimiento mental, ya que pone en jaque literario pertenecen a un adolescente, pero
lo sabido-conocido por lo no conocido: que podrían estar presente en cualquier
etapa de la vida.
(…) de manera que de los mentales que se
supone están muriendo y de los que se supone ¿En qué mundo habitaba en su niñez
están naciendo surge una confusa situación. No Irineo, el protagonista de la historia? No lo
es sencillo establecer si un determinado estado sabemos, pero su urdimbre mental del pre-
mental está decayendo o madurando. Esto es lo sente habla de un hoy congelado que detie-

* Psicoanalista (APC)

64
Texturas inglesas Juan Baena-Cagnani et al

ne el pensar en una producción grandilo- Desde el funcionamiento mental


cuente que lo des-vela. El pensar, función
simbólica que resignifica la infancia en la La inclusión del relato borgiano tiene
adolescencia apuntalando el crecimiento como objetivo ilustrar clínica y metafórica-
mente nuestras reflexiones. De esta manera
mental, sufrió un duro golpe, trabando el
“Funes el memorioso” pasa a tener una
acceso al crecimiento para evitar la frustra-
particular interpretación que es la que
ción. El precio de esta huida es mantenerse
nosotros le damos, quizás distante, cercana
“vivo” en un espacio inerte.
o parecida de la que pensó Borges cuando
La oscilación Ps- D (desintegración-inte- lo creó.
gración) está enlentecida en un extremo, el
De todas formas, respetuosos de los
de la desintegración, creando un mundo
derechos de autor, queremos comentarles
propio identificado proyectivamente en lo
que cuando estábamos llegando al final de
externo, minuciosamente cosificado y
este trabajo nos encontramos con una sor-
ensalzado por la grandiosidad de su pensa-
presa que gratamente compartiremos con
miento vacuo. El cuerpo tullido fue testigo
Uds. en las conclusiones.
de su empobrecida “alma”. “Sabía la hora
como nadie”, no necesitaba el reloj, pero Ejemplificamos entonces con el relato
detuvo su propio tiempo, no estaba “ni dos aspectos del funcionamiento mental
dormido, ni despierto”. Estaba en un que trasuntan en este texto: prioritaria-
campo de batalla en el puesto de un vigía mente el Funes-Borges donde las funciones
sin descanso. Lo podía todo, aunque no yoicas son atacadas para no pensar y la del
podía nada. Enceguecido por la ilusión Relator- Borges, que se diferencia porque
generó contenidos sin continente: acumuló, compone y describe al personaje de Funes
fabricó, inventó, almacenó en un depósito en una producción literaria magistral.
sin paredes ¡¡ Siempre más!! Todo estaba Se trata de un cuento fantástico donde
ahí alimentado por la pulsión de muerte quien relata en primera persona recuerda
como un polvorín listo para estallar, amena- sus encuentros con un tal Funes, compadri-
zado por la catástrofe impidiendo así el to uruguayo cuya característica principal
cambio catastrófico. era su prodigiosa memoria.
Transitar la adolescencia sería humani- El primer encuentro entre el relator e
zarse, elaborar el dolor de la pérdida, trans- Ireneo Funes fue cuando éste tenía 16 años:
formarse, “ser un hombre”. Sumido en la “alcé los ojos y vi un muchacho que corría
desesperación, Irineo Funes, desechó la por la estrecha y rota vereda como por una
esperanza. estrecha y rota pared”. (Borges, 1944: 161).
` Pedro Leandro Ipuche1 ha escrito que
Funes era un precursor de los superhom-
bres; “un Zaratustra cimarrón y vernáculo;
no lo discuto pero no hay que olvidar que

1 No ignoramos que el Sr. Borges no era inocente en la elección que hacía de los nombres y citas, por lo que sospechamos que no es
una casualidad que el poeta Pedro Leandro Ipuche haya sido uruguayo y su año de nacimiento 1889, o sea el mismo en que murió
Ireneo. Ireneo significa pacífico, tranquilo, sosegado, que no provoca luchas o discordias. En paz, no alterado por guerras o disturbios.

65
Juan Baena-Cagnani et al Texturas inglesas

era también un compadrito de Fray Bentos, cidad por incorporar saber intenta apro-
con ciertas incurables limitaciones”. piarse de todo lo que el objeto posee sin
(Borges, 1944:160). poder disfrutarlo, lo que produce más
vacío que lleno, sólo una satisfacción arro-
El relator vuelve al lugar en donde lo
gante.
conoció, cuando Funes tenía 19 años. Al
preguntar por él, le contestan que lo había El conocer no se da por acumulación de
volteado un redomón y que había queda- información sino por captación de elemen-
do tullido, sin esperanza: tos cualitativos que se puedan abstraer:
Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el
que lo volteó el azulejo, él había sido como francés, el portugués, el latín. Sospecho sin
todos los cristianos: un ciego, un sordo, un embargo, que no era muy capaz de pensar.
abombado, un desmemoriado. (Traté de Pensar es olvidar diferencias, es generalizar,
recodarle su percepción exacta del tiempo, su abstraer. En el abarrotado mundo de Funes
memoria de nombres propios; no me hizo no había sino detalles, casi inmediatos”.
caso.) Diecinueve años había vivido como (Borges, 1944: 172)
quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se
olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, per-
dió el conocimiento; cuando lo recobró, el La creación de un sistema de notación
presente era casi intolerable de tan rico y tan propio, lo sumerge en un mayor individua-
nítido, también las memorias más antiguas y lismo en desmedro de lo social. El aisla-
más triviales. Poco después averiguó que miento va acrecentándose simultáneamen-
estaba tullido. El hecho apenas le interesó. te con la curiosa voracidad:
Razonó (sintió) que la inmovilidad era un
Me dijo que hacia 1886 había discurrido
precio mínimo. Ahora su percepción y su
un sistema original de numeración y que en
memoria eran infalibles. (Borges, 1944:167).
muy pocos días había rebasado en 24000 (…)
Yo traté de explicarle que esa rapsodia de
voces inconexas era precisamente lo contra-
Desarrollo
rio de un sistema de numeración. (Borges
Esta situación produce un estado mental 1944:169-170)
particular. No puede soñar porque proba-
Es un apetito de conocimiento que no lo
blemente esté aterrorizado. Debido a que
conduce a un crecimiento mental, no se
no puede tener una pesadilla, no puede
trata de la curiosidad que impulsa la crea-
despertar ni dormir, permanece insomne en
tividad, sino a una sumatoria sin fin produc-
una vigilia que se prolonga: “Le era muy
to de una pretendida omnisciencia.
difícil dormir. Dormir es distraerse del
mundo(…)”. (Borges.1944:172) El pensar en Funes opera más como cosa
en sí misma que como pensamiento dinámi-
En lugar de elaborar a través del pensar
co capaz de evolución:
su nueva condición, se exacerba la repeti-
ción de datos, la creación de códigos pro- Era incapaz de ideas generales, platóni-
pios, infinitas cantidades de nada. La vora- cas. No sólo le costaba comprender que el

66
Texturas inglesas Juan Baena-Cagnani et al

símbolo genérico perro abarcara tantos indi- Sus recuerdos obturan, lo paralizan, evi-
viduos dispares de diversos tamaños y diver- tando así el contacto con la realidad no
sas formas, le molestaba que el perro de las 3 deseada.
y 14 (visto de perfil) tuviera el mismo nombre
El relator, en cambio, funciona como
que el perro de las 3 y cuarto (visto de fren-
continente de las experiencias vividas
te). Su propia cara en el espejo, sus propias
poniendo la temporalidad como elemento
manos lo sorprendían cada vez. (Borges,
vital. El recuerdo contiene la experiencia
1944: 171)
emocional.
Dice Bion en los Seminarios de Sao
La arrogancia con que se refiere al acci- Paulo:”El único tiempo que puedo vivir es
dente difiere y se contrapone a la posibili- siempre el presente; no tiene valor, por lo
dad de tolerar la frustración y la incerti- tanto lo que puedo recordar acerca de mi
dumbre: ”Llevaba la soberbia hasta el punto pasado, salvo aquello que no puedo olvidar
de simular que era benéfico el golpe que lo por no poder recordarlo. En consecuencia, a
había fulminado.” (Borges, 1944:163) menos que sepa en qué consiste ese pasado
que llena mi mente no podré olvidarlo. De
Hay una hipertrofia de la memoria pro- la misma manera, no podré prestar aten-
movida por la omnipotencia, que se retroa- ción al presente, si me obsesiona el futuro
limentan mutuamente. Esto lo lleva al con- acerca del que nada sé puesto que no ha
sumo de mayor cantidad de objetos, infor- ocurrido”.
mación bibliográfica, como por ejemplo
aprendió latín en una semana y sin otra “El cronométrico” Funes ¿recuerda o
ayuda que la de los libros. Mecanismos que repite? Recuerda y repite. Repetición enci-
no propician la elaboración del dolor pro- clopedista de sucesos ajenos que lo enaje-
ducido por el trauma. Estos objetos son eva- nan de su propia realidad. Recuerda de esa
cuados con vanagloria y rivalidad hacia su manera repetitiva, para no pensar, para no
interlocutor. No puede aprender de su pro- sufrir.
pia condición ni la de los otros, ya que no El relator recuerda a Funes y a sí mismo
dialoga con el visitante sino que lo usa para a través de sus vivencias y realiza una elabo-
demostrar su portentosa memoria. ración. Recuerda con un acopio de objetos
El derrumbe mental en Funes está liga- sensoriales siendo su mente la que los con-
do a la omnipotencia y a la omnisciencia tiene y permite la narración del cuento.
como diríamos en la jerga psicoanalítica. La mente como continente funcionaría
como trama y urdimbre de un telar en el
En Funes podríamos pensar que sus
que se irán tejiendo las narraciones, las
recuerdos son un exceso de contenidos que
nuevas formas de viejas imágenes.
actuarían como ataques a la capacidad de
vincular experiencias, sensaciones y emo- Si quien teje se encarga de memorizar lo
ciones, que impiden la posibilidad de la viejo, repetirá incansablemente la secuen-
emergencia de transformaciones que lo lle- cia, saturando con el mismo contenido la
ven, quizás, a ideas nuevas. trama-continente.

67
Juan Baena-Cagnani et al Texturas inglesas

Si, en cambio, puede despojarse de ese otras que no tengo. Por ejemplo, Funes, el
contenido-recuerdo en particular, tal vez compadrito, no hubiera podido escribir el
surja un entramado diferente donde el con- cuento; yo, en cambio, he podido hacerlo y
tinente albergue nuevas ideas, promovien- he podido olvidarme de Funes, y olvidarme
do crecimiento recíproco entre continente y también -no siempre- del desagradable
contenido. insomnio. Ahora, yo creo que ese cuento
debe su fuerza a que el lector siente que no
se trata de una fantasía habitual, sino que yo
Conclusiones estoy contando algo que puede tocarlo a él
y me tocaba a mí cuando lo escribí. Todo ese
Después de las asociaciones que dieron cuento viene a ser una especie de metáfora,
lugar a este trabajo, encontramos el libro como señaló usted, o una parábola, del
“Conversaciones con Borges” de Roberto insomnio. (Alifano, 1984)
Alifano, en el que entrevista a Borges y le
pregunta entre otras cuestiones acerca de
este cuento. Las respuestas de Borges pare-
cen confirmar nuestras ideas, por lo tanto
nos damos licencia para utilizar las palabras
del propio autor a modo de conclusión:
Alifano: Una de las más admirables
metáforas del insomnio que se haya escrito.

Borges: Bueno, yo no comparto demasia-


do su criterio, pero ¡qué le vamos a hacer!...

Ahora, le voy a revelar un hecho, que tal


vez pueda interesar a los psicólogos. Usted
sabe que una vez escrito ese cuento, una vez
descripta esa horrible perfección de la
memoria, que acaba matando a su hombre,
el insomnio que tanto me angustiaba desa-
pareció.

Alifano: O sea que la consumación de ese


cuento fantástico obró como terapia en
usted.

Hay mucha gente que sostiene que ese


cuento es autobiográfico; sin duda lo es, ya
que es una especie de hipérbole de un esta-
do mental suyo. ¿No es así?

Borges: Cierto, sólo que en lugar de decir


Borges dije Funes. Yo me he quitado ahí
algunas cosas, y obviamente me he agregado

68
Texturas inglesas Juan Baena-Cagnani et al

Resumen Bibliografía
Enfocamos nuestro trabajo a partir de la Alifano, Roberto
semblanza de una particular Adolescencia. 1984. “Conversaciones con Borges”. Atlántida. Bs.As.
Nos basamos en los desarrollos de Bion Bion, Wilfred
acerca de la teoría del pensar -que fue el 1978. “Seminarios de psicoanálisis”.Paidós. Bs.As.
punto de partida de nuestras reflexiones- y 1990. “Volver a pensar”. Hormé. Bs.As.
de un cuento de Borges, “Funes, el memo- 1992. “Atención e interpretación”. Paidós. Bs.As.
rioso”, como viñeta clínica. Borges, Jorge Luis

Con este cuento tratamos de ejemplifi- 1944. “Ficciones” Emecé. Bs.As.


car dos aspectos del funcionamiento men- Freud, Sigmund
tal: el de Funes-Borges, donde las funciones 1979. “Recuerdo, repetición, elaboración” en Obras completas
yoicas son atacadas para no pensar, y las el Amorrortu. Bs. As.

Relator-Borges, que es quien escribe el 1979.”Más allá del principio del placer” en Obras completa.
Amorrortu. Bs.As 1979. “Proyecto de una psicología para neu-
cuento.
rólogos” en Obras completas. Amorrortu. Bs. As.
Se analiza y describe el recuerdo despo- Sor, Darío; Gazzano, M.R.
jado de emocionalidad como contenido 1980. “Cambio catastrófico”.Ed. Kargieman . Bs.As.
que satura el continente y resulta un ince-
sante repetir. La memoria como centro de
la sed de conocimientos de Funes y de su
inventiva que activa la omnipotencia y
omnisciencia que no propende al crecimien-
to mental. El tiempo detenido a la misma
hora. Mecanismos que evitan el dolor del
trauma vivido. Funcionamiento mental que
jaquea la mente del analista en su recurso
técnico “sin memoria, sin deseo, sin com-
prensión”
En las conclusiones se transcriben frag-
mentos de una entrevista del periodista
Roberto Alifano a Jorge L. Borges que
corroboran nuestro análisis del funciona-
miento mental de Funes-Borges y lo auto-
biográfico del cuento, donde el autor con-
fiesa que este trabajo de escribir fue la
manera de elaborar y salir de un pertinaz
insomnio al Relator-Borges.

69
Adolescencia, adicciones y rock:
“cuando pegó esa sensación quedamos
en presencia de la ausencia de dolor” 1
Clara Nemas*

Presentación sólo de los medios sino también de los cole-


gas que nos reunimos en las instituciones
El origen de este trabajo está relaciona- para pensar y ofrecer nuestra experiencia
do con una tragedia ocurrida en Buenos para el tratamiento y contención de las per-
Aires que tuvo el impacto de una catástrofe sonas involucradas en esta tragedia.2
social. El día anterior a Año Nuevo casi 200
jóvenes y algunos de sus familiares murie- Cuando pensamos psicoanalíticamente,
ron en el incendio de un ‘boliche’ mientras intentamos comprender a una persona sin-
tocaba una banda de rock popular llamada gular con una adicción, en todo caso trata-
Callejeros. Los psicoanalistas fuimos convo- mos de establecer nexos entre la influencia
cados por esta tragedia, tanto desde el inte- social y la trama mental de nuestros pacien-
rior de nuestros consultorios como desde la tes. Sin embargo, al compartir nuestras
experiencias hacemos generalizaciones teó-
sociedad que esperaba algunas respuestas.
ricas que en un camino de ida y vuelta irán
Uno de los temas que más se comentó fue
enriqueciendo nuestra clínica.
la creciente preocupación por el consumo
de drogas entre los adolescentes y la apa- La salud, la patología y aún los dramas
rente promoción de su consumo por parte son algo que puede manifestarse o no de
de las bandas de rock. Para mí fue muy inte- acuerdo con las circunstancias de la vida.
resante, y a veces sorprendente, escuchar Nunca es esto más cierto que en la adoles-
las variadas respuestas y comentarios, no cencia. Esto hace necesario que discrimine-

1 De la letra de la canción Sé que no sé del grupo de rock Callejeros.


∗ Psicoanalista (ApdeBA)
2 Los discursos sociales podrían dividirse en tres tipos: el medicalizante, que dispensa al toxicómano de toda responsabilidad en tanto
enfermo necesitado de tratamiento, la banalización con su cuota de complicidad bonachona producto quizás de un cinismo incons-
ciente y de complacencia estética, con una valoración de la belleza lánguida de la delgadez y del descuido y el análisis paranoico que
tiene su vertiente más obvia en las campañas publicitarias contra el consumo y la mirada escandalizada de algunos adultos.

70
Texturas inglesas Clara Nemas

mos entre aquellas situaciones que involu- La temporalidad es una de las categorí-
cran a toda la personalidad -adicción crista- as a la que se han referido casi todos los psi-
lizada- de aquellas situaciones episódicas coanalistas: la capacidad de espera, la res-
características de la adolescencia y que son puesta a la frustración y a la postergación
las que aparecen con más frecuencia en de la necesidad y del deseo, la capacidad de
nuestros consultorios. En medio de la turbu- comprender la caducidad de la belleza, el
lencia de la adolescencia, esta situación tiempo del duelo; el tiempo para adelante,
transitoria puede cristalizarse en pacientes de la esperanza para sostener la confianza
en quienes un aspecto más perturbado en los proyectos y el tiempo para atrás, de
toma el comando de toda la personalidad. la memoria y de la nostalgia. En la adoles-
¿Cuáles serían las características del cencia la relación con el tiempo se ve
mundo adolescente que pueden hacer a sus impregnada de una impaciencia intransi-
habitantes más proclives al consumo de gente. En los Seminarios Novara Meltzer
drogas?3 plantea que los adolescentes desean apode-
rarse del conocimiento y la sexualidad que
Y aquí es donde querría retomar el tras- sienten como expresión del injusto poder
fondo del que les hablé al comienzo. Decidí que los adultos sustentan sobre el mundo.
revisar las letras de las canciones de rock de ¿Continúa siendo así en estos momentos?
los grupos más escuchados en la actualidad, Parecería que para algunos grupos adoles-
ya que, como les comenté, había una idea centes no sólo estos privilegios relacionados
que desde esos grupos se promovía el con- con la sexualidad y el conocimiento se
sumo de droga. Tomé especialmente las encuentran devaluados, sino que la trans-
letras del grupo Callejeros como una base misión de la experiencia de los adultos está
para acercarme al estado mental relaciona- descalificada por la caída del valor simbóli-
do con las adicciones en el mundo adoles- co del maestro, en la medida en que éste
cente.4 Me interesaba discriminar si estas representa un aprendizaje por etapas que
letras expresan una simbolización que evi- requiere tiempo y paciencia. Esto podría ser
dencia el despliegue de un acto creativo o si simplemente la expresión de la brecha
constituyen una referencia directa y no
generacional, pero quizás lo novedoso es
transformada de la experiencia concreta.
que estos ideales adolescentes se sostienen
Seleccioné tres perspectivas desde donde también en la cultura por el valor otorga-
abordar la adolescencia: do a la pronta resolución de los problemas
y a una atracción por lo actual, lo inmedia-
- la relación del adolescente con el tiempo
to y aún lo efímero.
- la omnipotencia vis-à-vis la lucha contra
Pareciera que retornamos al contrapun-
la dependencia
to entre principio de placer y principio de
- el vínculo con el grupo adolescente. realidad: para gozar hay que hacer un

3 Quisiera aclarar que pese a que coincido con Donald Meltzer acerca de que el estado mental adolescente puede aparecer en distin-
tos momentos vitales, a los efectos de esta presentación haré coincidir el estado mental adolescente con la definición del mismo
autor, quien considera a los adolescentes como “esa feliz-infeliz multitud atrapada entre la desestabilización de la pubertad y la esta-
bilización de la adultez”.
4 Agradezco especialmente la colaboración del joven Federico Illanes, quien ha hecho una selección de letras de canciones que de
modo directo o indirecto se refieren al tema de las drogas en el rock así como sus lúcidos comentarios sobre las mismas.

71
Clara Nemas Texturas inglesas

esfuerzo. Ese esfuerzo implica una capaci- ria. El propio cuerpo es esculpido como si
dad de espera y de tolerancia a la frustra- fuera una creación personal o mejor dicho,
ción de la satisfacción alucinatoria del para transformarlo en una creación perso-
deseo, pero sobre todo, el reconocimiento nal. En las adicciones, no sólo se sustituye la
de la ineficacia de la omnipotencia infantil, dependencia hacia el objeto humano por
algo que el adolescente no está dispuesto a un objeto inanimado, sino que se genera
admitir. La droga, y si somos sinceros, con un vínculo que se sitúa más allá del hambre
más frecuencia el tabaco y el alcohol que las y de la sed que corresponden al cuerpo
drogas prohibidas, provee de un objeto “dado” o recibido de los padres. Se crea
fácil de obtener y además indefinidamente algo que se presenta como un “nuevo ins-
renovable, lo que permite eludir la confron- tinto”, con una nueva fuente en el cuerpo
tación con los límites. que tiene que ver con la necesidad de la
La dependencia hacia los objetos y la droga y cuyo objeto está fuera del vínculo
lucha contra la misma absorben gran parte corporal primario con la madre. Como con-
de las relaciones humanas, tal como se secuencia, el paciente adicto sostiene que
expresan en nuestro consultorio. Pero es en no es el pecho sino la droga con quien man-
la adolescencia cuando esta lucha, confun- tiene una relación. Se disfraza de impulsivo
dida con la búsqueda de autonomía, algo compulsivo. Tal como describe magis-
adquiere una turbulencia mayor que en tralmente Melanie Klein en su artículo
otros momentos y se expresa en defensas, a Personificaciones en el Juego de los Niños,
veces extremas, contra la dependencia, que se genera una complicidad entre el ello y el
paradójicamente pueden llevar a la adic- superyó que transforma el deseo en una
ción. En la base de esta lucha contra la orden, mientras el yo se somete al vasallaje
dependencia está en juego una ansiedad, del superyó.
descrita inicialmente por Freud frente a la Tomemos finalmente el otro eje de la
amenaza por la pérdida del objeto de amor. discusión, el vínculo del adolescente con el
Melanie Klein retomó esta idea, pero le dio grupo. Meltzer sostiene que no importa
un giro particular al centrar esta pérdida en cuán delirante o antisocial pueda parecer el
el objeto bueno interno y por lo tanto en el grupo adolescente vis-à-vis el mundo adul-
núcleo de la integridad del self. to, se trata de una posibilidad de conten-
La lucha contra la dependencia de las ción en relación con los procesos de split-
figuras parentales adquiere en algunos ting del self. Este autor propone que es a
adolescentes una forma cercana al delirio través de la diseminación de las partes del
de autocreación del psicótico. En mi expe- self adolescente en los miembros del grupo
riencia clínica con pacientes anoréxicas que se ponen en marcha procesos sociales
(pero pienso que esto se puede hacer que promueven la disminución gradual del
extensivo a otras situaciones compulsivas de splitting, de la omnipotencia y la ansiedad
adicción), la negación de la dependencia persecutoria por medio de logros en el
llega a un intento de negar la escena prima- mundo externo.5

5 En la latencia, el niño proyecta sus vínculos con los objetos y así el mundo se parece mucho a la estructura familiar. En la adolescen-
cia, el joven proyecta aspectos de su propio self en los miembros del grupo que entonces refleja la fluctuante identidad adolescente.

72
Texturas inglesas Clara Nemas

Al contener los aspectos escindidos y ca, triunfo y control omnipotente, permiten


proyectados del self, el grupo está al servi- que la elaboración de las ansiedades depre-
cio de asegurar los límites del adolescente sivas sea más progresiva y gradual. Este
frente al peligro de disolución de los bordes objeto, receptáculo de la proyección de las
de la propia identidad. Este intento de
ansiedades, ayuda a poder tolerar el dolor y
organización puede volverse rígido, perder
reduce su evacuación o evitación. Pero,
las características continentes y devenir un
grupo de supuesto básico con su caracterís- cuando las ansiedades son de una índole
tico ordenamiento jerárquico, negación del muy disruptiva o cuando el continente
paso del tiempo y relaciones sado-maso- (materno-grupal) que debiera recibir la
quistas. Bion considera que todo grupo proyección no es adecuado, estas ansieda-
puede estar sujeto a emociones que lo lle- des adquieren una cualidad -no sólo una
van a actuar como si compartiera ciertos intensidad- que las hace intolerables y que
supuestos básicos acerca de sus fines y pro- Meltzer describió como “terror” y a la que
pósitos. Él describe tres tipos de supuestos:
otros autores, como Tustin o Winnicott, se
el de ataque y fuga, en el que se supone
han referido como el temor a la aniquila-
que el propósito del grupo es luchar contra
algo o huir de eso mismo, el de dependen- ción del sentimiento de existir o de conti-
cia, con expectativas extremas de ser soste- nuar existiendo (“fear of an annihilation of
nido por un líder que proveerá para todos y the feeling of being or “going-on-being”).
el de apareamiento, con la implicancia de Sin embargo, hay otra cualidad de ansieda-
que el propósito del grupo es generar un des, las ansiedades depresivas, que han sido
salvador. Hay un continuo oscilar en el descriptas más recientemente en términos
grupo adolescente que refleja las oscilacio- de dolor mental, que si no son tolerados
nes del sentimiento de identidad y la ines-
aparecen como desesperación (despair),
tabilidad emocional de sus miembros.
sentimientos de vacío que reflejan la sensa-
Una base para estudiar estos fenómenos ción de aniquilación del self y la falta de
grupales se encuentra en la “jerga” adoles- esperanza.
cente, lenguaje idiosincrático que por un
lado es fuente de renovación del lenguaje, Quisiera presentarles en las palabras de
pero que puede funcionar como un ‘slang’ los jóvenes algo de esta angustia tal como
que excluya a los no iniciados y genere un ellos la describen, cuando pueden hacerlo,
espacio de marginalidad que al mismo en un lenguaje metafórico y simbólico pro-
tiempo los aprisiona. ducto justamente de la trama continente
En alguna medida este grupo podría ser que permite expresar estas emociones sin
un representante del “pecho inodoro”, sucumbir totalmente a ellas.
externalización de ese objeto parcial inter-
no en el cual es posible evacuar el exceso Van algunos ejemplos que seleccioné, de
intolerable de dolor mental para que el psi- los que leeré sólo algunos fragmentos para
quismo pueda sobrevivir. Las defensas que quizás podamos reflexionar sobre ellos
maníacas de negación de la realidad psíqui- en la discusión.

73
Clara Nemas Texturas inglesas

Una nueva noche fría Sé que no sé


(2003) Callejeros
Se hizo emoción la inocencia...
Van quedando pocas sonrisas, cuando pegó esa sensación
prisioneros de esta cárcel de tiza. quedamos en presencia de la ausencia del
Se apagó el sentido, dolor
se encendió un silencio de misa. Sé que no sé
Menos horas en la vida, más respuestas a Pero simple
una causa perdida: Siempre opino igual
de porqué los sentimientos, vuelven con el Escribo sin razonar
día. Si lo que hago yo mismo
Solo, como un pájaro que vuela en la está bien o mal.
noche Se hizo emoción la inocencia...
(libre de vos... pero no de mí) cuando pegó esa sensación
Vacío, como el sueño de una gorra. quedamos en presencia de la ausencia del
Lleno de nada, sin saber dónde ir. dolor

Duro como un muerto en su tumba que


murió de miedo, Aquí no podemos hacerlo
por el valor de vivir. Andrés Calamaro
Las nubes no son de algodones y las depre- Morena con la piel de chocolate
siones son maldiciones. no dejaremos de ser dos amantes tú y yo
Te va distrayendo, te enrosca, siempre te llevo guardada muy cerca del
te lleva y te come. corazón
Te lastima y no perdona y en algún lugar Aunque digan que aquí no podemos
te roba la cara, hacerlo…
la sonrisa, la esperanza, la fe en las perso- Dicen que aquí no podemos hacerlo
nas.
Nunca quise apurarte y que te quemes mal
mis dedos sólo sirven para tocarte a ti
Presión Un beso otro beso y la pena se va con el
humo
Desesperación, desesperanza, ya nada te
y dicen que aquí no podemos hacerlo.
alcanza
y encima te hicieron caer en sus tranzas. “Justamente la cabeza es el territorio opri-
No te dan revancha, sólo quedan nervios mido
y el miedo a quedarte bajo esta avalancha.
Donde yo decido… Nada debería estar
Y todo te ayuda a aumentar...
prohibido!”
Cuando hay algo, hay algo que perder.
Creo que sé cómo hacer para resistir al
tiempo
sé cómo hacer para olvidar el dolor

74
Texturas inglesas Clara Nemas

Espero que estas reflexiones resulten Resumen


invitantes para compartir ideas, despertar
controversias y abrir nuevos interrogantes. La autora propone reflexionar acerca de
Esta es la trama que nos sotiene en este tra- las características del mundo adolescente
bajo apasionante con nuestros jóvenes que pueden hacer a sus habitantes más pro-
pacientes cuando emergemos de la intimi- clives al consumo de drogas. Se plantean
dad del consultorio y nos encontramos con tres perspectivas desde donde abordar la
nuestros compañeros de ruta por estos adolescencia: la relación del adolescente
caminos parcialmente conocidos e inexplo- con el tiempo, la omnipotencia vis-à-vis en
rados del análisis. Pienso que un aspecto la lucha contra la dependencia y el vínculo
muy importante de estas reuniones es invi- con el grupo adolescente.
tarnos a reflexionar sobre nuestras tomas Se ejemplifica con algunas letras de las
de posición frente a problemas relaciona- canciones de rock de los grupos más escu-
dos con la sexualidad, las nuevas configura- chados en la actualidad, especialmente las
ciones familiares, la extensión de las adic- del grupo Callejeros, como una base para
ciones, los problemas de género y otros que el acercarmiento al estado mental relacio-
nos convocan con mucha fuerza desde la nado con las adicciones en el mundo ado-
cultura en la que estamos inmersos, que lescente. El interés es discriminar si estas
requiere de nuestro coraje para sostener letras expresan una simbolización que evi-
con firmeza la perspectiva psicoanalítica de dencia el despliegue de un acto creativo o si
observación, y de honestidad para revisar constituyen una referencia directa y no
nuestras ideas frente a la presión de lo polí- transformada de la experiencia concreta.
ticamente correcto por un lado y de los pre-
juicios regresivos por otro. Se propone que las ansiedades presentes
son de una índole muy disruptiva y adquie-
ren una cualidad -no sólo una intensidad-
que las hace intolerables y que Meltzer des-
cribió como “terror”, y a la que otros auto-
res como Tustin o Winnicott se han referido
como el temor a la aniquilación del senti-
miento de existir o de continuar existiendo.
Sin embargo hay otra cualidad de ansieda-
des, las ansiedades depresivas, que han sido
descriptas más recientemente en términos
de dolor mental, que si no son tolerados
aparecen como desesperación (despair),
sentimientos de vacío que reflejan la sensa-
ción de aniquilación del self y la falta de
esperanza.

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Clara Nemas Texturas inglesas

Bibliografía
Harris, M.: (1998) “Adolescentes”. Spatia Editoria.
Buenos Aires
Meltzer, D.: (1967)” The psychoanalytical process”.
Pershire. Clunie Press.
Moguillansky, R. “Escritos clínicos sobre perver-
siones y adicciones”.Grupo Editorial Lumen.
Buenos Aires- México
Nemas, C.: (2004) “El adolescente frente al método
psicoanalítico” Presentado en el Congreso de
FEPAL de Guadalajara, Méjico

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