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CEREBRO (VII)

Corte Horizontal del Cerebro

Un corte horizontal supone que el plano de sección pasa en forma perpendicular al sagital, en
forma paralela al suelo, dividiendo la masa encefálica en una porción superior y otra inferior.
Notamos perfectamente la disposición externa del manto gris de la corteza, con sus pliegues.
Hacia el centro notamos una imagen bien simétrica, cual dos alitas, una al lado de otra. Es el
espacio de los Ventrículos Laterales, en su prolongación Frontal. Separa ambos lados una delgada
lámina, el Septum Pellucidum, que parece estar colgando de una potente comisura blanca: el
Cuerpo Calloso en su porción anterior. Hacia debajo del Septum Pellucidum, como cayendo en
gota, vemos el Tercer Ventrículo. Limitado a cada lado por dos masas grises, los Tálamos. Si
volvemos sobre las prolongaciones Frontales, veremos que otras dos masas grises, una a cada
lado, estuvieran empujando sobre ellas: se trata de los Núcleos Caudados, derecho e izquierdo.
Por fuera de los Tálamos y los Caudados vemos una formación blanca, en forma de “V” abierta
hacia afuera: es la Cápsula Interna, por donde baja desde el Area Motora Principal el Haz
Piramidal. El Núcleo Lenticular (Putamen más Globo Pálido) forma el límite externo, lateral, de
dicha Cápsula Interna. Yendo hacia lo posterior, también bilateralmente, notamos dos espacios,
bien en negro pues están vacíos: son las prolongaciones Occipitales de los Ventrículos Laterales.
Sobre la Cisura Interhemisférica, en su sector posterior, vemos emerger entre las regiones parieto
occipitales, al Cerebelo que aparece en el corte como “metido” entre los hemisferios cerebrales.
Finalmente, ahora desplazándonos hacia el nivel medio de la imagen, a ambos lados, vemos el
repliegue cortical característico de la Cisura de Silvio, con las Insulas de cada lado.

Hemisferio cerebral
El término hemisferio cerebral designa cada una de las dos estructuras que
constituyen la parte más grande del encéfalo. Son inversos el uno del otro, pero no
inversamente simétricos, son asimétricos, como los dos lados de la cara del individuo.
Una cisura sagital profunda en la línea media (la cisura interhemisférica o longitudinal
cerebral) los divide en hemisferio derecho y hemisferio izquierdo. Esta cisura contiene
un pliegue de la duramadre y las arterias cerebrales anteriores. En lo más hondo de la
cisura, el cuerpo calloso (una comisura formada por un conglomerado de fibras
nerviosas blancas), conecta ambos hemisferios cruzando la línea media y
transfiriendo información de un lado al otro.

Vías[editar]
La sustancia blanca de los hemisferios cerebrales se encuentra debajo de la corteza y
está formada por axones mielinizados. Las fibras nerviosas que forman la sustancia
blanca del hemisferio cerebral se clasifican como:
1. Fibras comisurales, conectan y transmiten los impulsos nerviosos desde un
hemisferio al otro; cruzan la línea media, formando una gruesa y compacta estructura
(cuerpo calloso).
2. Fibras de asociación, operan en las circunvoluciones de un mismo hemisferio:
comunican neuronas de una parte de la corteza de un hemisferio con las de otra parte
del mismo hemisferio.
3. Fibras de proyección, transmiten los impulsos desde el cerebro hacia la médula
espinal (y viceversa); parten de la corteza a centros inferiores; parten de casi todas las
zonas de la corteza y convergen hacia la cápsula interna. Esta lámina de sustancia
blanca separa a los núcleos basales del tálamo.

Funciones[editar]
Las diferencias funcionales entre hemisferios son mínimas y sólo en algunas pocas
áreas se han podido encontrar diferencias en cuanto al funcionamiento y éstas no están
en todas las personas. La parte de la diferencia de competencias entre los dos
hemisferios cerebrales parece ser exclusiva del ser humano. Se ha dicho que nuestros
cerebros se han especializado de este modo, porque el lenguaje y la lógica necesitan
procesos de pensamiento más ordenados y sofisticados que los que necesita, por
ejemplo, la orientación espacial.
Las dos mitades del cerebro son complementarias, en la mayoría de los adultos, los
centros del habla están situados en el lado izquierdo. No obstante, alrededor de un
15 % de los zurdos y un 2 % de los que usan preferentemente la mano derecha, tienen
centros del habla en ambas partes del cerebro.
Algunos zurdos desarrollan el habla en el hemisferio izquierdo únicamente; menos de
la mitad la tienen en la parte derecha. Aun cuando el lado derecho del cerebro controla
principalmente el lado izquierdo del cuerpo, y el lado izquierdo del cerebro controla,
en gran parte, el lado derecho del cuerpo, el hecho de ser ambidextro indica que las
dos mitades del cerebro no han llegado a estar tan completamente especializadas como
lo están en los individuos diestros.
En los niños de corta edad, cada lado del cerebro tiene el potencial de la facultad del
habla y del lenguaje. Una lesión en el lado izquierdo en los primeros años de vida,
produce como resultado el desarrollo de la facultad del lenguaje en el lado derecho del
cerebro. El dominio del habla y probablemente también de otras facultades se
establece firmemente en uno de los hemisferios hacia los diez años de edad y no puede
transmitirse al otro posteriormente. El cerebro procesa la información sensorial,
controla y coordina el movimiento, el comportamiento y las funciones
corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el
balance de fluidos y temperatura corporal. El cerebro es responsable de la cognición,
las emociones, la creatividad, la memoria y el aprendizaje. La capacidad de
procesamiento y almacenamiento de un cerebro humano estándar supera aun a los
mejores computadoras hoy en día.
Hasta no hace muchos años, se pensaba que el cerebro tenía zonas exclusivas de
funcionamiento hasta que por medio de imagenología se pudo determinar que cuando
se realiza una función, el cerebro actúa de manera semejante a una orquesta sinfónica
interactuando varias áreas entre si. Además se pudo establecer que cuando un área
cerebral no especializada, es dañada, otra área puede realizar un reemplazo parcial de
sus funciones.
Hay muchas teorías sobre cómo cada hemisferio afecta a cómo piensa una persona.
Una divide a los pensadores en dos campos: simultáneos visuales y secuenciales
lineales.1234
De acuerdo con esta hipótesis, la mayoría de personas diestras (que usan más su
hemisferio izquierdo) procesan la información de manera "secuencial lineal" en el que
un esquema debe completar su procesamiento antes de que se pueda comenzar con el
siguiente.
En cambio, dice la hipótesis, los individuos cuyo hemisferio derecho es dominante,
procesan la información con "simultaneidad visual", modo en el que varios esquemas
se procesan simultáneamente.

 Un ejemplo para entenderlo es imaginar que hay mil palomitas de maíz, una de las
cuales está coloreada de rosa. Un individuo "secuencial lineal" mirará una por una las
piezas hasta encontrar la coloreada de rosa, mientras que un individuo "simultaneidad
visual" extenderá todas, mirará visualmente al conjunto de palomitas y verá que una es
rosa.
Un efecto lateral de estos modos de procesar la información es que los individuos de
lateralidad cerebral izquierda necesitan completar una tarea antes de empezar la
siguiente. A los individuos de lateralidad cerebral derecha, en contraste, les conforta
cruzar varias tareas, para lo que tienen mayor habilidad. Esto les hace aparecer a la
mayoría, lateral cerebral izquierda, como si no terminasen nada. Alternativamente, los
individuos de "simultaneidad visual" tienen una excelente habilidad multitarea, lo
que quizá esté en el origen de las anécdotas que sugieren que son más creativos.
La mayoría de personas procesan la información usando el "análisis", que es el
método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y analizando estas una
por una. En contraste, los individuos de "simultaneidad visual" procesan la
información usando "síntesis", en donde se resuelve un problema como un todo,
intentando usar un método de relaciones para resolver el problema. 5
Finalmente, no es un "todo o nada". El estilo de procesamiento opera como un
continuo donde algunas personas son más "visualmente simultáneas" y otras son más
"lineales secuenciales".
Esto puede explicarse mejor con la informática. Un procesador de computadora sólo
puede procesar una pieza de información por vez, independientemente de cuántas
tareas esté realizando. Pero una computadora con varios procesadores haciendo lo
mismo a la misma velocidad es más rápido, lo que sería la metáfora del caso del
individuo con dominancia por el hemisferio lateral izquierdo
Hemisferio Izquierdo[editar]
El hemisferio izquierdo es la parte motriz capaz de reconocer grupos de letras
formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que se refiere
al habla, la escritura, la numeración, las matemáticas y la lógica, como a las facultades
necesarias para transformar un conjunto de informaciones en palabras, gestos y
pensamientos. John Hughlings Jackson, neurólogo británico, ya en 1878 describió el
hemisferio izquierdo como el centro de la facultad de expresión. Dependiendo de su
severidad, una embolia que afecte a esta estructura puede producir pérdidas
funcionales, pérdida funcional del habla y afectar destrezas motoras en el lado derecho
del cuerpo.
Según la teoría psicolingüística el proceso de construcción de una frase está regido por
un cierto número de ideas relacionadas entre sí, pero el mecanismo que permite a la
mente agrupar palabras para formar frases gramaticales no está totalmente descifrado.
El hemisferio almacena conceptos que luego traduce a palabras (amor, amour, amore,
love, liebe) mejor que una memoria textual. El cerebro comprende las ideas, los
conceptos y los almacena en un lenguaje no verbal, que luego traduce a un lenguaje o
idioma aprendido por el individuo mediante la cultura.
Los tests de inteligencia que investigan el vocabulario, la comprensión verbal, la
memoria y el cálculo aritmético mental, detectan el origen de la actividad en el
hemisferio izquierdo. El hemisferio izquierdo se especializa en el lenguaje articulado,
control motor del aparato fondo articulador, manejo de información lógica,
pensamiento proporcional, procesamiento de información en series de uno en uno,
manejo de información matemática, memoria verbal, aspectos lógicos gramaticales del
lenguaje, organización de la sintaxis, discriminación fonética, atención focalizada,
control del tiempo, planificación, ejecución , toma de decisiones y memoria a largo
plazo.
Los test de inteligencia miden sobre todo la actividad de este hemisferio. Muchas de
las actividades atribuidas al consciente le son propias. Gobierna principalmente la
parte derecha del cuerpo. Procesa la información usando el análisis, que es el método
de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y examinando estas una por una.
Hemisferio derecho[editar]
El hemisferio derecho gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su
forma de elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. No
utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que utiliza
el hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-
espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y
habilidades especiales como las visuales y sonoras, por ejemplo las
habilidades artísticas y musicales.
Concibe las situaciones y las estrategias del pensamiento de una forma total. Integra
varios tipos de información (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite
como un todo. El método de elaboración utilizado por el hemisferio derecho se ajusta
al tipo de respuesta inmediata que se requiere en los procesos visuales y de orientación
espacial. El lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal derecho parecen los
encargados de ejercer las actividades especializadas no verbales del hemisferio
derecho. Esto se corresponde, en muchos aspectos, con las funciones de control del
habla que ejercen el lóbulo frontal y el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo. Los
otros dos lóbulos del hemisferio derecho, el parietal y el lóbulo occipital, tienen al
parecer menos funciones.
Sin embargo, como resultado del estudio de pacientes con el cerebro dividido
(seccionado), o con pacientes que padecen lesiones en el hemisferio izquierdo, se ha
detectado un pequeño grado de comprensión verbal en el lóbulo parietal derecho, que
tiene la capacidad de comprender una selección de nombres y verbos simples. Y
recíprocamente, el lóbulo parietal izquierdo parece que tiene ciertas funciones
espaciales limitadas. Por lo tanto, aunque el hemisferio derecho está, sin duda,
especializado, en las funciones no verbales, concretamente en las viso-espaciales, no
resulta fácil discernir las diferencias entre los dos hemisferios.
El hemisferio derecho está considerado, como el receptor e identificador de la
orientación espacial, el responsable de nuestra percepción del mundo en términos de
color, forma y lugar.
John Huglings Jackson informó que un paciente con un tumor en el lado derecho del
cerebro no reconocía objetos, lugares ni personas. Utilizando sus facultades somos
capaces de situarnos y orientarnos; podemos saber en qué calle estamos caminando
mirando simplemente la arquitectura de los edificios que hay a uno y otro lado de ella,
esto es, la forma y aspecto de las fachadas, de los tejados y de las puertas de entrada.
Si vamos caminando por la calle y reconocemos un rostro, la identificación de dicho
rostro también corre a cargo de la memoria visual del hemisferio derecho. El nombre
que corresponde a la persona que posee dicho rostro conocido lo proporciona, en
cambio el hemisferio izquierdo.
Muchas de las actividades atribuidas al inconsciente le son propias. Procesa la
información mayoritariamente usando el método de síntesis, componiendo o formando
la información a partir de sus elementos, a un conjunto. Controla, además, el lado
izquierdo del cuerpo humano. En este caso, una embolia puede producir pérdida
funcional o afectar las destrezas motoras del lado izquierdo del cuerpo. También puede
causar alteración de la atención normal a la parte izquierda del cuerpo y sus
alrededores aun con el otro.
LOBULOS

El cerebro humano puede dividirse en dos partes más o menos simétricas


denominadas hemisferios. Cada hemisferio puede dividirse en 4 lóbulos diferentes:
1. Lóbulo Occipital (rojo). En el lóbulo occipital reside la corteza visual y por lo
tanto está implicado en nuestra capacidad para ver e interpretar lo que vemos.
2. Lóbulo Parietal (amarillo). El lóbulo parietal tiene un importante papel en el
procesamiento de la información sensorial procedente de varias partes del
cuerpo, el conocimiento de los números y sus relaciones y en la manipulación de
los objetos.
3. Lóbulo Temporal (verde). Las principales funciones que residen en el lóbulo
temporal tienen que ver con la memoria. El lóbulo temporal dominante está
implicado en el recuerdo de palabras y nombres de los objetos. El lóbulo
temporal no dominante, por el contrario, está implicado en nuestra memoria
visual (caras, imágenes,…).
4. Lóbulo Frontal (azul). El lóbulo frontal se relaciona con el control de los
impulsos, el juicio, la producción del lenguaje, la memoria funcional (de
trabajo, de corto plazo), funciones motoras, comportamiento sexual,
socialización y espontaneidad. Los lóbulos frontales asisten el la planificación,
coordinación, control y ejecución de las conductas.

Es muy habitual creer que los pensamientos, sentimientos y emociones humanas


tienen su origen en dos partes del cerebro que trabajan conjuntamente:
los hemisferios cerebrales, dos mitades prácticamente idénticas entre sí que se
distinguen por los procesos que se llevan a cabo en ellos.

Esta idea, aunque es cierta en parte, aporta una explicación muy simple acerca
de nuestro funcionamiento, porque dentro de cada hemisferio podemos encontrar
una cantidad casi infinita de estructuras orgánicas encargadas de realizar
diferentes tareas y funciones que influyen en nuestro comportamiento.

En este artículo puedes encontrar una explicación general sobre algunas de las
partes más importantes de nuestra "máquina de pensar": los lóbulos del cerebro y
sus funciones.

Aspectos básicos sobre los lóbulos del cerebro


Anatómicamente, es muy fácil reconocer la división que existe entre los dos
hemisferios del cerebro, porque vistos desde arriba un espacio notable los
mantiene separados. Se trata de la cisura interhemisférica, que es algo así como
una grieta rectilínea que separa las partes superiores y más superficiales del
encéfalo y delimita dónde empieza un hemisferio cerebral y dónde acaba otro.

Sin embargo, más allá de este signo tan evidente gracias al cual podemos
hacernos una idea muy superficial sobre la anatomía del cerebro, si lo que
queremos examinar es la estructura de cada uno de estos elementos la cosa se
complica. Cada hemisferio está cubierto por una capa llamada corteza
cerebral (que es la parte más visible del cerebro y parece estar lleno de arrugas y
surcos), y esta corteza puede dividirse en diferentes parcelas atendiendo a sus
distintas funciones y localizaciones.

Estas parcelas son los lóbulos del cerebro, y a continuación puedes leer sus
aspectos más básicos.

Lóbulo frontal

Marcado en azul en la imagen.

En los humanos, es el más grande de los lóbulos del cerebro. Se caracteriza por
su papel en el procesamiento de funciones cognitivas de alto nivel tales como la
planificación coordinación, ejecución y control de la conducta. Por extensión,
también hace posible el establecimiento de metas, la previsión, la articulación del
lenguaje y la regulación de las emociones. Además, del lóbulo frontal nace la
capacidad para tener en cuenta a los demás y establecer teoría de la mente.

En definitiva, es uno de los lóbulos cerebrales con un papel más destacado en las
funciones que relacionaríamos de un modo más directo con la inteligencia, la
planificación y la coordinación de secuencias de movimientos voluntarios
complejos. Esta parte de la corteza es propia de animales vertebrados y es
especialmente grande en los mamíferos y las aves, ya que estos grupos
evolutivos contienen las especies más inteligentes del planeta.

Más sobre este lóbulo en el siguiente post: "¿Qué es el lóbulo frontal y cómo
funciona?"

Lóbulo parietal

Se encuentra entre los lóbulos frontal y occipital (de color amarillo en la imagen).
Se encarga principalmente de procesar información sensorial que llega de todas
las partes del cuerpo, como el tacto, la sensación de temperatura, el dolor y la
presión, y es capaz de relacionar esta información con el reconocimiento de
números. También hace posible el control de los movimientos gracias a su
cercanía a los centros de planificación del lóbulo frontal.

Además, recibe información visual proveniente del lóbulo occipital y trabaja


creando asociaciones entre este tipo de datos y otros inputs provenientes de
otras áreas.

Lóbulo occipital

En los seres humanos, es el menor de los cuatro principales lóbulos del cerebro y
se encuentra en la zona posterior del cráneo, cerca de la nuca (aparece pintado
de rojo en la ilustración). Es la primera zona de la neocorteza a la que llega
la información visual. Por lo tanto, tiene un papel crucial en el reconocimiento de
objetos cuya luz es proyectada sobre la retina, aunque por sí misma no tiene la
capacidad para crear imágenes coherentes. Estas imágenes son creadoas a
partir del procesamiento de estos datos en unas zonas del cerebro llamadas
áreas de asociación visual.

El lóbulo occipital manda información sobre la visión hacia otros lóbulos


cerebrales a través de dos canales de comunicación diferentes.

 El primero de ellos, que va hacia la zona frontal del cerebro a través de la


zona ventral (es decir, la más alejada de la zona superior de la cabeza),
procesa información sobre el "qué" de lo que se ve, es decir, el contenido
de la visión.

 El segundo canal, que va hacia la parte frontal a través de la zona dorsal


(cercana a la coronilla), procesa el "cómo" y el "dónde" de lo que se ve, es
decir, aspectos del movimiento y la localización en un contexto más
amplio.

Lóbulo temporal
Los lóbulos temporales de cada hemisferio se encuentran a los laterales del
cerebro, dispuestos horizontalmente y pegados a las sienes (uno de ellos
aparece marcado en verdeen la imagen). Reciben información de muchas otras
áreas y lóbulos del cerebro y sus funciones tienen que ver con la memoria y el
reconocimiento de patrones en los datos provenientes de los sentidos. Por lo
tanto, juega un papel en el reconocimiento de rostros y voces, pero también en el
recuerdo de palabras.

Ínsula

La ínsula es una parte de la corteza que queda oculta entre el resto de lóbulos
del cerebro y para verla, es necesario apartar entre sí los lóbulos temporal y
parietal. Es por eso que frecuentemente no es tenida en cuenta como un lóbulo
más.

Está pegada a estructuras encargadas de hacer posible la aparición


de emociones y probablemente se encarga de mediar entre estas y los procesos
cognitivos que se realizan en el resto de lóbulos del cerebro.
El cerebro y el sistema nervioso en el día a día
Si te imaginas el cerebro como una computadora central que controla todas las funciones
del organismo, entonces el sistema nervioso vendría a ser una red o entramado que
envía mensajes en ambas direcciones entre el cerebro y las distintas partes del cuerpo. Lo
hace a través de la médula espinal, la cual, partiendo del cerebro, desciende por la
espalda y contiene nervios en forma de filamentos que se ramifican hacia los demás
órganos y partes del cuerpo.

Cuando llega un mensaje al cerebro procedente de cualquier parte del cuerpo, el cerebro le
indica al cuerpo cómo reaccionar. Por ejemplo, si tocas accidentalmente un horno caliente,
los nervios de tu piel enviarán un mensaje de dolor a tu cerebro. El cerebro responde
enviando un mensaje a los músculos de tu mano para que la retires. ¡Afortunadamente,
esta carrera de relevos neurológicos dura mucho menos que el tiempo que se tarda en leer
su descripción!

La manera en que funciona el cerebro

Teniendo en cuenta todo lo que hace, el cerebro humano es increíblemente compacto,


pesando solo unas 3 libras (1.360 g). De todos modos, tiene multitud de pliegues y surcos,
que le proporcionan la superficie adicional necesaria para almacenar toda la información
importante sobre el cuerpo.

La médula espinal, por su parte, es un largo amasijo de tejido nervioso de unas 18


pulgadas (45 cm.) de largo y poco menos de ¾ pulgadas (2 cm.) de grosor. Se extiende
desde la parte inferior del cerebro hasta el extremo inferior de la columna vertebral. A lo
largo de todo su recorrido, diversos nervios se van ramificando hacia el resto del cuerpo.
Éstos conforman el sistema nervioso periférico.
Tanto el cerebro como la médula espinal están protegidos por huesos; el cerebro por los
huesos del cráneo, y la médula espinal, por una serie de huesos entrelazados en forma de
anillo denominados vértebras que conforman la columna vertebral. Ambos están protegidos
y amortiguados por capas de membranas denominadas meninges, así como por un líquido
especial denominado líquido cefalorraquídeo. Este líquido ayuda a proteger al tejido
nervioso, a mantenerlo sano y a eliminar sus productos de desecho.

El cerebro está compuesto por tres partes principales: el prosencéfalo (cerebro anterior), el
mesencéfalo (cerebro medio) y el rombencéfalo (cerebro posterior).

El prosencéfalo
El prosencéfalo (cerebro anterior) es la parte más voluminosa y compleja del cerebro
humano. Está formado por el telencéfalo — el área con todos los pliegues y surcos que se
reproduce típicamente en las ilustraciones del cerebro- así como por otras estructuras que
hay debajo del telencéfalo.
El telencéfalo contiene la información que, básicamente, nos convierte en lo que somos: la
inteligencia, la memoria, la personalidad, las emociones, el habla y la capacidad de sentir y
movernos. Ciertas áreas específicas del telencéfalo se encargan de procesar diferentes
tipos de información. Se denominan lóbulos, y en total hay cuatro lóbulos: frontal,
parietal, temporal y occipital.
El telencéfalo se divide en dos mitades, denominadas hemisferios, que están conectadas
por la parte central mediante un haz de fibras nerviosas (el cuerpo calloso) que les
permite comunicarse.

Aunque ambas mitades pueden parecer idénticas, como una imagen y su reflejo, muchos
científicos creen que tienen funciones diferentes. El hemisferio izquierdo se considera
lógico, analítico y objetivo. El derecho se considera más intuitivo, creativo y subjetivo. O
sea que, mientras resuelves un problema de matemáticas, utilizas el hemisferio izquierdo,
mientras que, cuando escuchas música, utilizas el derecho. Los científicos creen que en
algunas personas predomina el hemisferio izquierdo, o el derecho, y que en otras no hay
un predominio de ningún hemisferio ya que se utilizan ambos hemisferios en la misma
medida.

La capa más externa del telencéfalo se denomina córtex o corteza cerebral (también
conocida como "materia gris"). La información recogida por los cinco sentidos llega al
cerebro a través de la médula espinal. Después, esta información se envía a otras partes
del sistema nervioso para su ulterior procesamiento. Por ejemplo, cuando tocas un horno
caliente, esa información no solo es procesada para que muevas la mano, sino que también
es enviada a otras partes del cerebro para ayudarte a recordar que no debes volver a hacer
esto.
En la parte interna del cerebro anterior se encuentran el tálamo, el hipotálamo y
la hipófisis. El tálamo se encarga de enviar los mensajes procedentes de los órganos
sensoriales, como los ojos, los oídos, la nariz y los dedos, a la corteza cerebral. El
hipotálamo controla la temperatura del cuerpo, la sed, el apetito, los patrones de sueño y
otros procesos corporales que ocurren en el organismo de forma automática. También
controla la glándula pituitaria, la cual fabrica las hormonas que controlan el crecimiento, el
metabolismo, el equilibrio mineral y del agua, la maduración sexual y la respuesta al
estrés.

El mesencéfalo

El mesencéfalo (cerebro medio), situado debajo de la parte central del cerebro anterior,
actúa a modo de maestro de ceremonias, coordinando todos los mensajes que llegan al
cerebro y los que salen hacia la médula espinal.

El rombencéfalo
El rombencéfalo (cerebro la protuberancia), se encuentra debajo de la parte posterior del
telencéfalo y engloba el cerebelo y la médula. El cerebelo — también denominado
"pequeño cerebro", porque parece una versión a pequeña escala del cerebro, controla el
equilibrio, el movimiento y la coordinación. El puente y la médula, junto con el
mesencéfalo, integran el denominado tronco encefálico. El tronco encefálico recibe, envía
y coordina todos los mensajes cerebrales. También controla muchas de las funciones que el
cuerpo realiza automáticamente, como la respiración, la frecuencia cardíaca, la presión
arterial, el tragar, la digestión y el parpadeo.

La manera en la que funciona el sistema nervioso


El funcionamiento básico del sistema nervioso depende en gran medida de una multitud de
células diminutas denominadas neuronas. El cerebro contiene millones de esas células,
que están especializadas en muchos tipos de funciones. Por ejemplo, las neuronas
sensoriales captan información sensorial en los ojos, los oídos, la nariz, la lengua y la piel y
la envían al cerebro. Las neuronas motoras transmiten mensajes procedentes del cerebro y
los envían al resto del cuerpo.
Todas las neuronas se trasmiten información entre sí a través de un complejo proceso
electroquímico, estableciendo conexiones entre sí que afectan la forma en que pensamos,
aprendemos cosas, nos movemos y nos comportamos.

Inteligencia, aprendizaje y memoria

Cuando aprendes algo, los mensajes viajan de una neurona a otra, una y otra vez. Luego,
el cerebro crea conexiones (o caminos) entre las neuronas, de manera que todo se hace
más fácil y mejor.

En los niños pequeños el cerebro es sumamente adaptable. De hecho, cuando una parte del
cerebro de un niño se lesiona, a menudo otra parte puede pasar a desempeñar parte de las
funciones perdidas. Pero, a medida que nos hacemos mayores, al cerebro cada vez le
cuesta más establecer nuevas conexiones o redes neuronales, y esto hace que nos resulte
más difícil aprender tareas nuevas o cambiar pautas de conducta establecidas. Por eso
muchos científicos consideran que es importante seguir planteándole retos a nuestros
cerebros proponiéndonos nuevos aprendizajes y estableciendo nuevas conexiones, ya que
eso nos ayudará a mantener activo al cerebro durante el resto de nuestra vida.

La memoria es otra función compleja del cerebro. Las cosas que hacemos, aprendemos y
vemos se procesan primero en la corteza cerebral y luego, si esa información es lo
suficientemente importante para que merezca la pena recordarla permanentemente, se
envía a otras partes del cerebro (como el hipocampo y la amígdala) a fin de que la
retengamos en la memoria a largo plazo. A medida que esos mensajes viajan por el
cerebro, se crean conexiones (caminos) que son los fundamentos de la memoria.

Movimiento

Distintas partes del telencéfalo se encargan de mover distintas partes de cuerpo. El lado
izquierdo del cerebro controla los movimientos del lado derecho del cuerpo, y el lado
derecho del cerebro controla los movimientos del lado izquierdo del cuerpo. Por ejemplo,
cuando das una patada a una pelota de fútbol con el pie derecho, es el hemisferio cerebral
izquierdo el encargado de enviar el mensaje que te permite hacerlo.

Funciones corporales básicas


Una parte del sistema nervioso periférico denominado sistema nervioso autónomo es la
encargada de controlar muchos de los procesos corporales en los que casi nunca
necesitamos pensar, como la respiración, la digestión, la transpiración (o sudoración) y los
temblores. El sistema nervioso autónomo está compuesto por dos subsistemas: el sistema
nervioso simpático y el parasimpático.
El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para las respuestas rápidas en
situaciones de estrés, como presenciar un robo. Cuando ocurre algo peligroso, el sistema
nervioso simpático hace que el corazón bombee más deprisa para que envíe más sangre a
las distintas partes del cuerpo que podrían necesitarla. También hace que las glándulas
suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, liberen adrenalina, una hormona que ayuda
a proporcionar una fuerza adicional a los músculos para una huida rápida. Este proceso se
denomina respuesta de "lucha o huida".
El sistema nervioso parasimpático hace justamente lo contrario; prepara al cuerpo para
el descanso. También ayuda al sistema digestivo a fin de que el cuerpo pueda asimilar
eficazmente los nutrientes contenidos en los alimentos que ingerimos.

Los sentidos

Tus ojos pueden ver a tu mejor amigo acercándose. Pero si no tuvieras cerebro, ni siquiera
lo reconocerías. Tu pizza preferida seguro que está deliciosa. Pero si no tuvieras cerebro,
tus papilas gustativas no te permitirían saber si te estás comiendo una pizza o la caja de
cartón donde venía. Ninguno de los órganos sensoriales tendría ninguna utilidad sin el
procesamiento de la información sensorial que tiene lugar en el cerebro.

 Vista. Probablemente la vista nos dice muchas más cosas sobre el mundo que nos
rodea que cualquier otro sentido. La luz que nos entra en los ojos proyecta una imagen
invertida sobre la retina. La retina transforma la luz en señales nerviosas y las envía al
cerebro. El cerebro invierte la imagen para que la veamos del derecho y nos indica qué
es lo que estamos viendo.
 Oído. Todos los sonidos que oímos son el resultado de ondas sonoras que nos entran
por los oídos y nos provocan vibraciones en los tímpanos. Esas vibraciones son
transferidas a lo largo de la cadena de huesecillos del oído medio y transformadas en
señales nerviosas. Después la corteza cerebral procesa esas señales y nos indica qué
estamos oyendo.
 Gusto. La lengua contiene grupitos de células sensoriales denominadas papilas
gustativas que reaccionan a las sustancias químicas que hay en los alimentos. Las
papilas gustativas reaccionan a los sabores dulce, ácido, salado y amargo. Ellas son las
encargadas de enviar mensajes a las áreas de la corteza cerebral encargadas de
procesar el sabor.
 Olfato. Las células olfativas de la mucosa que recubre el interior de los orificios nasales
reaccionan a las sustancias químicas que inspiramos y envían mensajes al cerebro a
través de nervios específicos. Según los expertos, el cerebro es capaz de distinguir
entre más de 10.000 olores diferentes. Con una sensibilidad tan desarrollada, no es de
extrañar que los investigadores sugieran que los olores están íntimamente ligados a los
recuerdos.
 Tacto. La piel contiene más de 4 millones de receptores sensoriales -mayoritariamente
concentrados en los dedos, la lengua y los labios- que captan información relacionada
con el tacto, la presión, la temperatura y el dolor, y la envían al cerebro para que la
procese y reaccione.

Afecciones del cerebro

Puesto que el cerebro lo controla prácticamente todo, cuando hay algún problema en el
cerebro, este suele ser grave y puede afectar a muchas partes del cuerpo. Las
enfermedades hereditarias, los trastornos cerebrales asociados con las enfermedades
mentales y los traumatismos de la cabeza pueden afectar la manera en que funciona el
cerebro y alterar las actividades diarias de las demás partes del cuerpo.

A continuación indicamos algunos de los problemas que pueden afectar el cerebro:

Tumores cerebrales. Un tumor es un crecimiento provocada anormal del tejido. Un tumor


cerebral puede crecer muy lentamente produciendo muy pocos síntomas hasta alcanzar un
tamaño considerable. También es posible que el tumor crezca y se extienda rápidamente,
provocando síntomas graves y que empeoran rápidamente.

Los tumores cerebrales pueden ser benignos o malignos. Los benignos generalmente se
limitan a un área específica y se pueden curar mediante cirugía si están ubicados en
lugares donde pueden extirparse sin dañar los tejidos adyacentes. Los tumores malignos
son cancerosos y tienen más probabilidades de crecer y extenderse rápidamente.

Parálisis cerebral. La parálisis cerebral es el resultado de un defecto en el desarrollo o


una lesión cerebral previa al nacimiento, durante el parto o durante los primeros años de
vida. La parálisis cerebral afecta las áreas motoras del cerebro. Una persona con parálisis
cerebral puede tener una inteligencia promedio o presentar graves retrasos del desarrollo o
deficiencia mental.

La parálisis cerebral puede afectar el movimiento corporal de muchas maneras. En los


casos más leves de parálisis cerebral, es posible que la persona afectada solo tenga una
leve debilidad en los músculos de los brazos y las piernas. En otros casos puede haber un
mayor grado de discapacidad motora -la persona puede tener problemas para hablar y para
realizar movimientos básicos, como caminar.
Epilepsia. La epilepsia es una afección del sistema nervioso que puede provocar
convulsiones. Las convulsiones parciales solo afectan áreas específicas del cerebro y los
síntomas varían dependiendo de la ubicación del foco epiléptico. Otras convulsiones,
denominadas crisis generalizadas, afectan una parte más extensa del cerebro y
generalmente se asocian a movimientos descontrolados de todo el cuerpo y pérdida de
conciencia. Aunque en muchos casos los médicos desconocen su causa, la epilepsia puede
asociarse a lesiones, tumores o infecciones cerebrales. La tendencia a desarrollar epilepsia
se puede heredar de la familia.
Dolor de cabeza. Hay muchos tipos de dolores de cabeza; los más frecuentes son:
 la cefalea tensional (el dolor más común de todos) está provocada por la tensión
muscular acumulada en la cabeza, el cuello y los hombros
 la migraña es un dolor de cabeza fuerte y recurrente de causa poco clara
 la cefalea en brotes suele considerarse una forma de migraña

Las migrañas pueden aparecer con o sin previo aviso y durar varias horas o días. La
tendencia a tener migraña parece tener una base hereditaria. Una persona que tiene
migrañas puede presentar un episodio de este tipo al exponerse a un “desencadenante”
(por ejemplo, un determinado alimento), y pueden experimentar mareos, entumecimiento,
náuseas, sensibilidad a la luz y/o ver líneas zigzagueantes.

Meningitis y encefalitis. Son infecciones del cerebro y la médula espinal que suelen estar
provocadas por bacterias o virus. La meningitis es una inflamación de las membranas que
recubren el cerebro y la médula espinal, y la encefalitis, una inflamación del tejido cerebral.
Ambos trastornos pueden provocar lesiones permanentes en el cerebro.
Enfermedad mental. Las enfermedades mentales engloban una amplia variedad de
problemas en la forma de pensar y de funcionar que tienen algunas personas. Los expertos
saben que algunas enfermedades mentales se asocian a anomalías estructurales o químicas
presentes en el cerebro. Algunas enfermedades mentales se heredan, pero a pesar de que
los investigadores saben que esas enfermedades son hereditarias, todavía no han logrado
identificar su causa. Las lesiones cerebrales y el abuso de las drogas y el alcohol también
pueden desencadenar algunas enfermedades mentales.

Los signos de las enfermedades mentales crónicas, como el trastorno bipolar o la


esquizofrenia, pueden empezar a manifestarse durante la infancia. Las enfermedades
mentales que pueden afectar a los adolescentes incluyen la depresión, los trastornos de la
conducta alimentaria como la bulimia o la anorexia nerviosa, el trastorno obsesivo-
compulsivo y las fobias.
Traumatismos craneoencefálicos. Los traumatismos craneoencefálicos se dividen en dos
categorías: externos (generalmente afectan al cuero cabelludo) e internos. Los
traumatismos internos pueden afectar al cráneo, los vasos sanguíneos que hay en su
interior o el cerebro. Afortunadamente, en la mayoría de caídas y golpes en la cabeza
solamente se lesiona el cuero cabelludo, lo que suele ser más aterrador que peligroso. Un
traumatismo interno suele ser más grave porque el cráneo actúa a modo de casco
protector del delicado cerebro.

Las conmociones cerebrales son un tipo de traumatismo craneoencefálico interno que causa
una pérdida temporal de la función cerebral normal. Las conmociones cerebrales repetidas
pueden provocar lesiones cerebrales permanentes en el cerebro. La práctica deportiva es
una de las actividades en que los adolescentes sufren más conmociones cerebrales. Por lo
tanto, es importante que lleves el equipo de protección apropiado cuando practiques
deporte y que dejes de practicarlo cuando sufras un traumatismo craneoencefálico.
CORTES

El sistema nervioso periférico (SNP) es el aparato del sistema


nervioso formado por nervios y neuronas que residen o se extienden fuera del sistema
nervioso central (SNC), hacia los miembros y órganos.1 La función principal del SNP es
conectar el SNC a los miembros y órganos. La diferencia entre este y el SNC está en que
el sistema nervioso periférico no está protegido por huesos o por la barrera
hematoencefálica, lo que permite la exposición a toxinas y daños mecánicos. El sistema
nervioso periférico es, así, el que coordina, regula e integra nuestros órganos internos,
por medio de los axones.23 En algunos textos se considera que el sistema nervioso
autónomo es una subdivisión del sistema nervioso periférico, pero esto es incorrecto ya
que, en su recorrido, algunas neuronas del sistema nervioso autónomo pueden pasar
tanto por el sistema nervioso central como por el periférico, lo cual ocurre también en el
sistema nervioso somático. La división entre sistema nervioso central y periférico tiene
solamente fines anatómicos. Está compuesto por 12 pares de nervios craneales y 31
pares de nervios espinales. En el sistema nervioso periférico (SNP) las células de
Schwann ayudan a guiar el crecimiento de los axones y a la regeneración de las lesiones
(neurapraxia y axonotmesis, pero no en la neurotmesis).

Sistema nervioso somático[editar]


 Nervios espinales, que son los que envían información sensorial (tacto, dolor) del
tronco y las extremidades hacia el sistema nervioso central a través de la médula
espinal. También envían información de la posición y el estado de la musculatura y
las articulaciones del tronco y las extremidades a través de la médula espinal.
Reciben órdenes motoras desde la médula espinal para el control de la musculatura
esquelética. Son un total de 31 pares de nervios,4 cada uno con dos partes o raíces:
una sensitiva y otra motora.
La parte sensitiva es la que lleva los impulsos desde los receptores hasta la médula
espinal.
La parte motora es la que lleva los impulsos desde la médula espinal hasta los efectores
correspondientes. Siempre se tienen que tomar en cuenta los nervios raquídeos.

 Nervios craneales, que envían información sensorial procedente del cuello y la


cabeza hacia el sistema nervioso central. Reciben órdenes motoras para el control
de la musculatura esquelética del cuello y la cabeza; y son 12 pares de nervios
craneales.

Sistema nervioso autónomo[editar]


Regula todas las funciones corporales, controla la musculatura lisa, la cardíaca, las
vísceras y las glándulas por orden del sistema nervioso central.

 Rama parasimpática: Se encuentra activo cuando el cuerpo está en reposo, estimula


la peristalsis, relaja el miocardio, contrae los bronquios, entre otros.
 Rama simpática: Prepara al organismo para la actividad física, aumentando la
frecuencia cardíaca, dilatando los bronquios, contrayendo el recto, relajando la
vejiga, etc.
Lo componen raíces, plexos y troncos nerviosos.

Raíces[editar]
 Raíces cervicales
 Raíces torácicas o raíces dorsales
 Raíces lumbares
 Raíces sacras
 Raíces sinápticas
Plexos[editar]
El plexo cervical es el plexo nervioso más superior en el sistema nervioso periférico. Está
formado por los ramos anteriores de los segundos cuatro nervios cervicales (de C1 a
C4), ramos que con excepción del primero, se dividen en ramos ascendentes y
descendentes, uniéndose con los ramos adyacentes formando bucles. Se encuentra a lo
largo de las primeras 7 vértebras cervicales, anterolateral al músculo elevador de
la escápula y escaleno medio, y en la profundidad del músculo escleidomastoideo.

 Plexo braquial
 Plexo lumbosacral
Nervios[editar]
 Pares craneales
 Nervios de miembros superiores
 Nervios de miembros inferiores

Componentes funcionales del sistema nervioso[editar]


 Sistema sensorial (aferente), que recibe y transmite impulsos al SNC para su
procesamiento.
 Aparato locomotor (eferente), que se origina en el sistema nervioso central y
transmite impulsos a órganos efectores en la totalidad del cuerpo, y éste a su vez se
divide en:
 Sistema somático, en el que los impulsos que se originan en el sistema nervioso
central se transmiten directamente a través de una neurona a un músculo
esquelético
 Sistema autónomo, recibe los impulsos del SNC y se transmite primero a un
ganglio autónomo a través de una neurona; una segunda neurona que se origina
en el ganglio autónomo lleva a continuación el impulso al músculo liso,
al músculo cardíaco o a las glándulas.