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La organización de la república (1823 – 1830)

La renuncia de Bernardo O´Higgins coincidió con el comienzo de un período de agitación política


en que se sucedieron gobiernos de corta duración. Durante este período, denominado
“organización de la república” o “ensayos constitucionales”, predominó la inestabilidad política,
originada por las disputas entre las clases dirigentes. Aquellos conflictos se debían,
fundamentalmente, a que no había un acuerdo al respecto a cuál era el mejor modo de organizar
la república. Además, fueron profundizados por los conflictos entre las provincias y Santiago,
debido al excesivo centralismo que había impuesto esta última ciudad.

Otro factor que incrementó la inestabilidad del período fue la frágil situación económica en que
había quedado el país tras las luchas independentistas, a causa de la destrucción de los campos y
las deudas contraídas.

En el período existieron múltiples propuestas políticas, agrupadas en torno a dos grandes


tendencias: conservadores y liberales. Los conservadores, o “pelucones”, defendían la supremacía
del Poder Ejecutivo, el orden social encabezado por la aristocracia y la unión entre la Iglesia
católica y el Estado. Los liberales, o “pipiolos”, en cambio, deseaban que los principios de libertad
e igualdad se extendieran a la mayor parte de la población, que existiera un equilibrio entre los
poderes del Estado y que se instaurara la tolerancia religiosa.

La inestabilidad del período se reflejó en que las autoridades del Poder Ejecutivo duraron poco
tiempo en sus cargos. El siguiente cuadro da cuenta de esta situación.

Sucesión de gobiernos, 1823 a 1830

Nombre Cargo Período


Ramón Freire Director Supremo 1823 - 1826

Manuel Blanco Encalada Presidente Julio a septiembre de 1826

Agustín Eyzaguirre Presidente 1826 - 1827

Francisco Antonio Pinto Presidente 1827 - 1829

Representantes de la tendencia liberal y conservadora crearon diferentes proyectos políticos, que


se expresaron en sucesivos ensayos constitucionales escasamente aplicados. Estos fueron:

 Constitución moralista (1823): redactada por Juan Egaña. Su aplicación era muy compleja,
porque buscaba regular el comportamiento privado.
 Leyes federales (1826): Promovidas por José Miguel Infante. Generaron rechazo entre el
sector conservador que consideraba que le daba excesivo poder a las provincias.
 Constitución liberal (1828): Redactada por José Joaquín Mora. Si bien actualmente se
considera que era una Constitución bien concebida, en la época fue criticada por
conservadores y liberales, que deseaban una Constitución que se adaptara más a sus
intereses.

Las disputas entre conservadores y liberales llegaron a su punto cúlmine el año 1830, cuando se
enfrentaron en la batalla de Lircay. En dicho combate el ejército liberal fue derrotado por el
ejército conservador, lo que le permitió a este último grupo gobernar el país durante las tres
siguientes décadas. De esta forma, finalizó el período de organización de la república, durante el
cual grupos dirigentes que contaban con muy poca experiencia, vivieron un proceso de
aprendizaje político en medio de diversos debates y ensayos constitucionales.

Lo gobiernos conservadores (1830 – 1861)

En 1830 comenzó una etapa en que predominó el ideario conservador liderado por Diego
Portales. Portales era un comerciante que ingresó a la política preocupado por la inestabilidad
que el país vivía desde su independencia. Pensaba que se necesitaba un orden y para imponerlo
se debía contar con un gobierno fuerte y centralizado, y mantener la unión entre el Estado y la
Iglesia católica. Estimó además que era necesario institucionalizar su proyecto político mediante
una Constitución. Con este fin, impulsó la redacción de la Constitución de 1833, que daba amplias
atribuciones al Poder Ejecutivo.

Diego Portales nunca fue presidente de Chile.


Sin embargo, fue muy influyente en la política
del país desde sus puestos ministeriales.

Vetar (rechazar) proyectos de ley aprobados


por el Congreso.

Nombrar autoridades del Poder Judicial.

Algunas atribuciones del


Poder Ejecutivo según la Derecho a patronato, que le permitía elegir
Constitución de 1833 autoridades eclesiales.

Declarar estado de sitio, mediante el que se


podía interrumpir algunas garantías
constitucionales.
Los conservadores consideraban que la participación política debía estar controlada por un grupo
minoritario de la población. Para ello establecieron el voto censitario, que exigía la posesión de
cierta fortuna y nivel educacional para sufragar. Además, adoptaron medidas represivas, como
censuras a la prensa, persecución a adversarios políticos y exilio de los opositores. Como
resultado de la reducción de las libertades civiles, la actividad de los grupos contrarios al gobierno
disminuyó, y se acrecentó el orden político.

En este contexto, los gobiernos impulsaron diversos avances culturales y científicos, para lo que
contaron con el aporte de intelectuales chilenos y extranjeros. Uno de los extranjeros más
sobresalientes fue Claudio Gay, quien describió e ilustró parte de la flora, fauna y costumbres de
Chile. También destacó el aporte de Charles Darwin, quien realizó una expedición científica en el
país.

El Estado, a su vez, impulsó la creación de instituciones educacionales, con el aporte de


conservadores y liberales, que en su mayoría consideraban que la educación era la manera de
formar ciudadanos virtuosos. En 1842 se fundó la Universidad de Chile, donde el venezolano
Andrés Bello se desempeñó como rector por más de veinte años. Además, con el objetivo de
formar profesores para las escuelas públicas, se fundaron la Escuela Normal de Preceptores
(1842) y de Preceptoras (1843). En 1860 se promulgó la Ley de Instrucción Primaria, que
estableció la gratuidad de la educación durante los primeros años.

Algunos otros aportes intelectuales del período fueron los realizados por los historiadores Diego
Barros Arana y Benjamín Vicuña Mackenna, y por la generación del 42, movimiento cultural que
reunió a diferentes intelectuales liberales que, como José Victorino Lastarria, se interesaban
principalmente por los asuntos del país.

La posibilidad de reelección presidencial inmediata permitió que cada gobierno conservador


durara un decenio:

 José Joaquín Prieto (1831 – 1841)


 Manuel Bulnes (1841 – 1851)
 Manuel Montt (1851 - 1861