Vous êtes sur la page 1sur 1

LA ALFABETIZACIÓN

Es la habilidad de usar texto para comunicarse. Se reduce a menudo a la habilidad de leer y escribir, o a
veces, sólo a la de leer, e incluso únicamente a la enseñanza de tal habilidad. Los estándares para los que se
constituyen los niveles de alfabetización varían entre las diferentes sociedades. Algunas otras destrezas como
la informática o las nociones elementales de cálculo aritmético básicas también se pueden incluir en
definiciones más amplias de alfabetización.[cita requerida]
El Día Internacional de la Alfabetización se celebra el 8 de septiembre.
Alfabetización y habilidades lingüísticas y cognitivas
Cuando se habla de alfabetización, se piensa generalmente en el aprendizaje de la lectura y escritura. Sin
embargo la alfabetización se utiliza también en sentido amplio al hacer referencia a las
habilidades lingüística y cognitivas necesarias para el ingreso al mundo de los conocimientos (la ciencia, el
arte y los lenguajes simbólicos y matemáticos) que la humanidad ha producido a lo largo de su historia. 1 Las
personas participan de este conocimiento cuando pueden:
Comprender el lenguaje escrito que ha sido y que es la herramienta fundamental para organizar, sistematizar
y conservar la información a través del tiempo.
Usar el lenguaje escrito para reelaborar y producir nuevos conocimientos.
Las personas alfabetizadas no sólo adquieren conocimientos mediante la escritura, sino que además usan al
pensar y al hablar, las formas más elaboradas de sistematizar la información que aprenden al adquirir el
lenguaje escrito.
Alfabetización visual
La alfabetización visual (y audiovisual) consiste en un proceso de enseñanza y aprendizaje para interpretar las
imágenes, es decir, para decodificarlas reflexivamente. El tema de la imagen, no es nuevo. Se supone que los
primeros trazos humanos apoyaban las recitaciones verbales.2 Hoy, ante el desarrollo exponencial de las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC), se hace imprescindible:
(...) una pedagogía capaz de educar el ojo y sacarle punta incisiva, capaz de afinarlo para que penetre más
allá de las apariencias, de diversificarlo para que enriquezca nuestras formas de ver y de sacudirlo para que
vuele más alto, se asombre y disfrute de la sensibilidad cotidiana.3
Pero no debemos confundir la alfabetización visual con el lenguaje, pues interpretar imágenes no es
combinar signos. La interpretación se realiza de manera individual por el sujeto que lo contempla.
(...) una cadena de palabras tiene un sentido, una secuencia de imágenes tiene mi. Una palabra comodín
puede tener el doble o triple fondo, pero sus ambivalencias son localizables en el diccionario,
exhaustivamente innumerables; se puede ir hasta el fondo del enigma. Una imagen es siempre y
definitivamente enigmática, sin buena lección posible. Tiene cinco mil millones de versiones potenciales,
ninguna de las cuales puede imponer su autoridad. Polisemia inagotable.