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ÍNDICE

Huesos
Cráneo
Mandíbula
Aparato hioideo

Músculos
Músculos faciales
Músculos masticadores
Músculos de la lengua
Músculos de la faringe
Músculos de la laringe
Músculos del aparato hioideo
Músculos extrínsecos del globo ocular

Vascularización
Arterias
----A carótida común
----A carótida externa
----A maxilar
Venas
----V yugular externa
----V linguofacial
----V maxilar
Linfocentros
----Linfocentro parotídeo
----Linfocentro mandibular
----Linfocentro retrofaríngeo

Inervación
Nn olfatorios
N óptico
N oculomotor
N troclear
N trigémino
N abducente
N facial
N vestibulococlear
N glosofaríngeo
N vago
N accesorio
N hipogloso
Ramo ventral del nervio C2
Inervación simpática
ESQUELETO DE LA CABEZA

El esqueleto de la cabeza está formado por el cráneo, la mandíbula y el aparato hioideo


(figura 1a). El cráneo, a su vez, se compone de un conjunto de huesos que se encuentran
unidos entre sí mediante articulaciones fibrosas (suturas) y cartilaginosas (sincondrosis).
Estas articulaciones, con la edad, se ven invadidas por tejido óseo y se transforman en
sinóstosis, de manera que los límites entre los diferentes huesos se van haciendo cada vez
más difíciles de discernir y pueden llegar a ser irreconocibles.

La parte caudal del cráneo es el neurocráneo, que forma la cavidad craneana y encierra en
su interior al encéfalo. La parte rostral del cráneo es el esplacnocráneo; el esplacnocráneo
forma la cara del animal y además conforma cavidades como la cavidad nasal, la cavidad
oral o la órbita. Los huesos que forman el neurocráneo son: parietal, frontal, temporal,
occipital, basiesfenoides, presefenoides y etmoides; los tres primeros son pares, mientras
que los cuatro restantes son impares. Los huesos que forman el esplacnocráneo son:
incisivo, maxilar, nasal, zigomático, lagrimal, palatino, pterigoides y vómer. Todos ellos son
pares a excepción del vómer, que es impar. El estudio de cada uno de los huesos
individuales no tiene un especial interés desde el punto de vista práctico, de manera que la
descripción del cráneo se hace considerándolo en conjunto.

El hueso occipital forma la cara caudal del cráneo (figura 1b). En ella destaca, entre los dos
cóndilos occipitales, el agujero magno, por donde el mielencéfalo se dirige caudalmente
hacia el canal vertebral. Otros detalles destacados de la cara caudal del cráneo son la
protuberancia occipital externa, las crestas nucales y las apófisis paracondilares.

En una visión dorsal del cráneo (figura 1c) se aprecian claramente detalles como la
protuberancia occipital externa, el proceso interparietal del hueso occipital, la cresta
sagital externa, las líneas temporales y las apófisis cigomáticas del hueso frontal.

En la visión lateral del cráneo (figura 1d) destacan, caudalmente, la bulla timpánica y el
meato acústico externo. Caudalmente al meato acústico, entre la bulla timpánica y la
apófisis mastoides, se encuentra el agujero estilomastoideo. A través de él sale de la
cavidad craneana el nervio facial (VII nervio craneal). El arco cigomático está formado por
la contribución de los huesos temporal y cigomático; en la parte caudal del arco cigomático
se sitúa la zona articular para la mandíbula, limitada caudalmente por la apófisis
retroarticular. La fosa temporal, que se dispone dorsalmente a la zona articular, sirve de
origen al músculo temporal y se extiende por el hueso parietal y buena parte de la porción
escamosa del temporal.
Al cortar y retirar el arco cigomático se pueden apreciar las paredes óseas de la órbita
ocular (figura 1e). La órbita, que tiene forma cónica, se encuentra entre la cresta
orbitotemporal y la cresta orbitaria ventral. El borde orbitario, que forma la base del cono
imaginario al que se asemeja la órbita, es incompleto; sólo está formado por hueso dorsal,
medial y ventralmente; lateralmente el borde de la órbita se completa por medio del
ligamento orbitario, que se dispone uniendo la apófisis cigomática del frontal y el arco
cigomático (figura 3a). En la parte ventromedial del borde orbitario se encuentra la fosa
del saco lagrimal y la entrada del canal nasolagrimal (figura 1f).

En el vértice de la órbita se disponen tres orificios (figuras 1e y 1f). El más dorsal es el


canal óptico; a través de él discurre el nervio óptico (II nervio craneal) en su trayecto entre
el globo ocular y el encéfalo. El segundo orificio del vértice de la órbita es la fisura
orbitaria; por ella discurren los nervios oculomotor (III nervio craneal), troclear (IV),
oftálmico (ramo del nervio trigémino, V) y abducente (VI). Todos estos nervios se dirigen a
inervar el globo ocular o alguno de los órganos accesorios del ojo. El orificio más ventral
del vértice de la órbita es el agujero alar rostral; por él surgen el nervio maxilar (ramo del
nervio trigémino, V), que desde la cavidad craneana se dirige rostralmente para inervar
estructuras faciales, y la arteria maxilar, que tras atravesar el canal alar está destinada a
vascularizar las estructuras faciales. El canal alar está excavado en el ala del hueso
basiesfenoides, entre los agujeros alar caudal y alar rostral.

Ventralmente a la cresta orbitaria ventral se dispone la fosa pterigopalatina


(figuras 1e y 1f); en esta amplia zona se origina el músculo pterigoideo medial. En la parte
rostral de la fosa pterigopalatina se encuentran otros tres orificios; los tres permiten el
paso de los ramos del nervio y de la arteria maxilar hacia las diversas estructuras y
regiones de la cara. El nervio y la arteria infraorbitarios, que son la prolongación del
nervio y de la arteria maxilar, penetran por el agujero maxilar. Éste es el orificio más
dorsal del grupo y permite la entrada al canal infraorbitario. El agujero esfenopalatino,
dispuesto ventralmente al agujero maxilar, permite el paso del nervio nasal caudal y de la
arteria esfenopalatina hacia la cavidad nasal. El agujero palatino caudal, que es el más
ventral de los tres, es la entrada del canal palatino mayor y permite el paso del nervio y de
la arteria palatinos mayores en su trayecto hacia el paladar. El canal infraorbitario, que
atraviesa el hueso maxilar, termina en el agujero infraorbitario; este orificio se aprecia
claramente en la zona lateral de la cara (figura 1g) y a su través surgen los ramos de la
arteria y del nervio infraorbitarios en su trayecto hacia la región nasal lateral y el labio
superior.
Una visión ventral del cráneo permite observar la base del cráneo, el paladar óseo y, entre
ambas áreas, la zona de las coanas (figuras 1h). La base del cráneo constituye el suelo de la
cavidad craneana. En su formación colaboran los huesos occipital, temporal,
basiesfenoides y preesfenoides. Allí se pueden volver a observar estructuras como el
agujero magno, enmarcado por los dos cóndilos occipitales, la apófisis paracondilar y la
bulla timpánica (figura 1i). Entre la bulla timpánica, que pertenece al hueso temporal, y el
occipital queda el agujero yugular. A través de éste salen de la cavidad craneana los
nervios glosofaríngeo (IX nervio craneal), vago (X) y accesorio (XI). Caudalmente al
agujero yugular, y bastante más pequeño que él, se encuentra el canal hipogloso, que
permite la salida del nervio hipogloso (XII nervio craneal) (figura 1i). Rostralmente a la
bulla timpánica se distingue la apófisis muscular, que sirve de origen a algunos de los
músculos del paladar blando. En la misma zona se encuentran también la entrada del canal
musculotubárico y del canal carotídeo. El canal musculotubárico permite la entrada de la
trompa faringotimpánica hacia la cavidad del oído medio. El canal carotídeo, medial al
anterior, permite el paso de la arteria carótida interna hacia la cavidad craneana. El
agujero oval, que es bastante más grande que los anteriores, se sitúa más rostralmente;
por este orificio sale de la cavidad craneana el nervio mandibular (ramo del nervio
trigémino, V nervio craneal). Rostralmente al agujero oval se sitúa el agujero alar caudal,
por donde penetra la arteria maxilar en su trayecto hacia la cara.

Las coanas son las aberturas que comunican las cavidades nasales con la nasofaringe
(figura 1h y 1j). Se sitúan entre los huesos palatinos y pterigoideos, lateralmente, y la base
del cráneo dorsalmente. Más rostralmente se encuentra el paladar duro, limitado lateral y
rostralmente por los dientes superiores, y constituído por los huesos palatino, maxilar e
incisivo (figura 1j). En la parte caudal del paladar óseo se encuentran los agujeros
palatinos mayor y menor; son la salida del canal palatino mayor, y a través de ellos surgen
los vasos palatinos mayores que se dirigen a vascularizar la mucosa que cubre el paladar.
En la parte rostral del paladar aparecen las fisuras palatinas.

Mandíbula

Las dos mitades de la mandíbula se unen rostralmente por medio de la sínfisis mandibular
(figura 1k). El cuerpo, que es la parte horizontal de la mandíbula, incluye los alveolos para
los dientes inferiores. Su parte rostral presenta los agujeros mentonianos, por los que
surgen los ramos de los vasos y nervio alveolares inferiores; dichos ramos, tras
distribuirse por los dientes inferiores salen del canal mandibular para dirigirse hacia la
región del mentón y el labio inferior (figuras 1k y 1l).
La rama, situada caudalmente, es la parte vertical de la mandíbula (figura 1k). En la rama
se insertan los músculos masticadores. Su extremo dorsal es la apófisis coronoides, que
s¡rve de inserción al músculo temporal. En la cara lateral se encuentra la fosa masetérica,
donde se inserta el músculo masetero. En la cara medial está la fosa pterigoidea, poco
marcada, donde se inserta el músculo pterigoideo medial. También en la cara medial, el
agujero mandibular es la entrada del canal mandibular; por allí penetran la arteria y
nervio alveolares inferiores en su camino hacia los dientes inferiores y la región
mentoniana. La apófisis condilar sirve para articularse con la fosa mandibular del hueso
temporal (figuras 1a y 1m); ambas superficies articulares contribuyen pues a formar la
articulación temporomandibular. La apófisis angular se dispone caudoventralmente
(figuras 1k y 1l); en ella se insertan los músculos masetero y digástrico.

Aparato hioideo

El aparato hioideo, o hioides, está constituído por un conjunto de pequeños huesos que,
desde la base del cráneo, se dirigen ventralmente para formar el aparato de sostén de la
lengua, la faringe y la laringe (figuras 1a y 1m). Los huesos que forman el hioides son el
estilohioides, epihioides, ceratohioides, basihioides y tirohioides (figura 1n). Todos son
pares a excepción del basihioides, al que también se le llama cuerpo del hioides, que es
único y se dispone transversalmente.

MÚSCULOS DE LA CABEZA

Siguiendo criterios ontogénicos y funcionales, se reconocen en la cabeza los siguientes


grupos musculares:

MÚSCULOS FACIALES

Los músculos faciales derivan del II arco faríngeo y están inervados por el nervio facial.
Son responsables de la expresión de la cara.

La capa más externa de la musculatura facial está formada por el Músculo esfínter
superficial del cuello. Sus fibras son transversales y muy superficiales, por lo que
frecuentemente queda unido a la piel. En el curso de la disección es pues más fácil
observarlo sobre la piel retirada.
La capa media de la musculatura facial está representada por el Platisma. Sus fibras,
dispuestas longitudinalmente, cubren parte de la cara y del cuello (figura 2a). Actúa
retrayendo caudalmente la comisura de los labios y moviendo la piel de la cabeza.

La capa interna de la musculatura facial está representada por el Músculo esfínter


profundo del cuello y por un amplio grupo de diversos y pequeños músculos distribuidos
por la cara alrededor o en las proximidades de las aberturas naturales. El Músculo esfínter
profundo del cuello, que se extiende bajo el platisma, está formado por una capa
discontinua de fibras dispuestas transversalmente (figuras 2a y 2b). Dentro del grupo de
pequeños músculos que se sitúan junto a las aberturas naturales se pueden diferenciar

a) Músculos de los labios, narinas y mejillas. Los más relevantes son los
siguientes:

M orbicular de la boca: Queda incluido dentro de los labios, de los que es su principal
componente. Se sitúa formando un anillo alrededor de la abertura de la boca (figura 2b).
Cuando actúa cierra la abertura de la boca y colabora en la succión.

M buccinador: Une el maxilar y la mandíbula, formando la pared lateral de la cavidad


bucal y la base de la región de la mejilla (figuras 2c y 3a). Colabora en la masticación, ya
que cuando se contrae estrecha el vestíbulo oral y lleva el alimento desde el vestíbulo
hacia los dientes y la parte central de la boca.

M elevador nasolabial: Une la región nasal dorsal con el ala de la nariz y el labio superior
(figuras 2a y 2b). Dilata la narina y eleva el labio superior.

M elevador del labio superior: Se encuentra cubierto por el músculo elevador nasolabial.
Se origina en el hueso maxilar, bajo el agujero infraorbitario, y se inserta en el ala de la
nariz y el labio superior. Actúa dilatando la narina y elevando el labio superior (figura 2e).

M canino: Se dispone ventralmente al músculo elevador del labio superior (figura 2e). Su
función es similar a la del M elevador del labio superior.

M cigomático: Se extiende entre el cartílago escutiforme y el ángulo de la boca


(figuras 2a y 2c). Dirige caudalmente el ángulo de la boca o mueve rostralmente el
cartílago escutiforme.
b) Músculos de los párpados. Este grupo incluye:

M frontal: Se dispone en la región frontal, entre el cartílago escutiforme y el párpado


superior (figuras 2a y 2b). Desplaza rostralmente el cartílago escutiforme o, al mover la
piel de la región frontal, eleva el párpado superior.

M orbicular del ojo: Está incluido dentro de los párpados. Se dispone rodeando como un
esfínter a la abertura palpebral (figuras 2a, 2e y 2f), de manera que cuando se contrae
cierra los párpados.

M retractor del ángulo lateral del ojo: Este pequeño músculo se extiende lateralmente
desde el ángulo lateral del ojo (figuras 2a, 2ey 2f). Como su nombre indica, su contración
retrae el ángulo lateral.

M elevador del ángulo medial del ojo: Este pequeño músculo se extiende dorsalmente
desde el ángulo medial del ojo (figura 2f).

M elevador del párpado superior (ver el grupo de Músculos extrínsecos del globo
ocular).

c) Músculos auriculares. Constituyen un grupo numeroso de músculos que desde


orígenes diversos convergen insertándose en el pabellón auricular, de forma que
cuando actúan pueden mover la oreja en varias direcciones. Varios de estos
músculos tienen inserciones en el cartílago escutiforme, que se localiza sobre el
músculo temporal rostralmente a la oreja (figuras 3b y 3d). De acuerdo con su
situación los músculos auriculares se clasifican en cuatro grupos: rostral, dorsal,
ventral y caudal.

Grupo rostral. Se extiende entre el cartílago escutular, o el cráneo, y el oído.

Mm escutuloauriculares superficiales dorsal (figuras 2a y 2b), accesorio (figura 2i) y


medio (figura 2i). Se sitúan entre el cartílago escutiforme y la concha auricular. Son
rotadores internos del pabellón auricular.

Mm escutuloauriculares profundos mayor y menor (figura 2j). Se extienden entre la


cara interna del cartílago escutiforme y la concha auricular. Son rotadores externos.

M cigomáticoauricular (figuras 2a y 2b). Se desprende del músculo frontal y se une al


borde rostral del pabellón. Es un rotador interno.
Grupo dorsal. Se extiende entre la línea dorsal media y el cartílago escutiforme o la
concha auricular.

M interescutular (figura 2g). Une ambos cartílagos escutulares, a los que fija.

M parietoescutular (figura 2i). Une el hueso parietal con el cartílago escutiforme. Fija el
cartílago.

M parietoauricular (figura 2i). Une el hueso parietal con la concha auricular. Actúa
elevando la concha.

Grupo caudal. Se dispone en la región retroauricular, situándose entre el rafe dorsal


medio del cuello y el cartílago escutiforme o la concha auricular.

M cervicoescutular (figuras 2g y 2h). Desde la línea cervical media llega hasta el cartílago
escutiforme. Fija el cartílago y lo dirige caudalmente.

M cervicoauricular superficial (figuras 2g y 2h). Desde la línea cervical media llega hasta
la concha auricular. Actúa elevando la concha.

M cervicoauricular profundos (figuras 2h y 2j). Se sitúan profundamente al músculo


anterior. Desde la protuberancia occipital externa se dirigen hacia la base de la concha
auricular. Son rotadores externos.

Grupo ventral. Se dispone en la región parotídea.

M parotidoauricular (figuras 2b y 2c). Es muy superficial. Se origina en la fascia cervical a


la altura de la región laríngea y se inserta en la parte ventral de la concha. Deprime la oreja.

MÚSCULOS MASTICADORES

El músculo temporal, el músculo masetero y los músculos pterigoideos forman el grupo de


músculos masticadores (figura 3a). Comparten origen embrionario, ya que derivan del I
arco faríngeo, e inervación, ya que están inervados por el nervio mandibular. Todos ellos
elevan la mandíbula e intervienen, por tanto, en el cierre de la boca. El músculo digástrico,
aunque desde el punto de vista ontogénico no pertenece al grupo, colabora con los
músculos masticadores.
M temporal (figuras 3a, 3b y 3d). Se origina en la fosa temporal y se inserta en la apófisis
coronoides de la mandíbula (figura 3c).

 Función: eleva la mandíbula.


 Inervación: Nervio mandibular.

M masetero (figuras 2c y 3a). Se origina en el arco cigomático y en la parte caudal del


hueso maxilar y se inserta en la fosa masetérica de la mandíbula. En función de la
dirección que toman sus fibras se distinguen las porciones superficial, que es la más
grande, media (figura 3e) y profunda (figura 3f).

 Función: eleva la mandíbula.


 Inervación: Nervio mandibular.

Mm pterigoideos. Los dos músculos pterigoideos se disponen medialmente a la


mandíbula. El músculo pterigoideo medial es, con diferencia, el más grande, y también el
más rostral de los dos. Se origina en la fosa pterigopalatina del cráneo y se inserta en la
fosa pterigoidea de la mandíbula y en la cara medial de la apófisis angular (figuras 3g y 3h).
El músculo pterigoideo lateral es mucho más pequeño y se sitúa caudalmente al medial
(figura 3h). Se origina en la cara lateral del hueso esfenoides y se inserta en la cara medial
del cóndilo de la mandíbula.

 Función: ambos músculos elevan la mandíbula.


 Inervación: Nervio mandibular.

M digástrico (figuras 2c, 3b y 3i). Se origina en la apófisis paracondilar del occipital y se


inserta en el borde ventral de la mandíbula.

 Función: Abre la boca.


 Inervación: La doble inervación del músculo es una muestra de su doble origen
ontogénico. El nervio facial inerva el vientre caudal (que deriva del II arco
faríngeo). El nervio mandibular inerva el vientre rostral (que deriva del I arco
faríngeo). Ambos vientres, en el caso del perro, están separados únicamente por
una intersección tendinosa que no siempre es bien identificable.
MÚSCULOS DE LA LENGUA

Los músculos linguales son los responsables de los movimientos de la lengua (figura 4a).
Se clasifican, según su disposición, en extrínsecos e intrínsecos. Los músculos extrínsecos
son el estilogloso, el hiogloso y el geniogloso. El músculo intrínseco recibe también el
nombre de músculo propio de la lengua. Todos ellos están inervados por el nervio
hipogloso.

M estilogloso (figuras 4a y 4b). Se origina en el hueso estilohioides y se inserta a lo largo


de la lengua.

 Función: dirige la lengua caudalmente.


 Inervación: Nervio hipogloso.

M hiogloso (figuras 4a y 4b). Se origina en el basihioides y en el tirohioides. Se inserta en


los dos tercios caudales de la lengua.

 Función: dirige la lengua caudalmente y la deprime.


 Inervación: Nervio hipogloso.

M geniogloso (figuras 4a, 4b y 4c). Se origina en la cara medial de la mandíbula, junto a la


sínfisis mandibular. Enseguida se ensancha en abanico para terminar insertándose a lo
largo de casi toda la lengua.

 Función: debido a la amplitud de su inserción la función es muy variable. Mueve la


lengua rostralmente y la deprime
 Inervación: Nervio hipogloso

M propio de la lengua. Está formado por fascículos que, de acuerdo con la dirección que
toman sus fibras, se denominan longitudinales, transversales y perpendiculares
(figuras 10a y 10b).

 Función: acorta la lengua y hace que se vuelva rígida.


 Inervación: Nervio hipogloso.
MÚSCULOS DE LA FARINGE

Los músculos faríngeos, que derivan del arco faríngeo III, forman la capa muscular de la
pared faríngea (figuras 3a, 4a, 5a y 5b). Actúan durante la deglución, de manera que su
contracción coordinada y sucesiva forma una onda peristáltica que facilita la progresión
del bolo alimenticio (figura 5e). Todos ellos están inervados por el plexo faríngeo, que está
constituido por la red nerviosa que forman los nervios glosofaríngeo y vago.

M hiofaríngeo (figuras 5c y 5d). Se origina en el tirohioides y se inserta en el rafe dorsal


medio de la faringe

 Función: es constrictor de la faringe

M tirofaríngeo (figuras 5c y 5d). Se origina en el cartílago tiroides y se inserta en el rafe


dorsal medio de la faringe

 Función: es constrictor de la faringe

M cricofaríngeo (figuras 5c y 5d). Se origina en el cartílago cricoides y se inserta en el rafe


dorsal medio de la faringe

 Función: es constrictor de la faringe

M estilofaríngeo (figuras 5c y 5d).


Se origina en el estilohioides y se inserta en la parte rostral de la pared faríngea.

 Función: es el único dilatador de la faringe

M pterigofaríngeo (figuras 5c y 5d). Se origina en la apófisis ganchosa del pterigoides y se


inserta en el rafe dorsal medio de la faringe

 Función: es constrictor de la faringe

M palatofaríngeo. Se origina en el hueso palatino y en el paladar blando y se inserta en el


rafe dorsal medio de la faringe

 Función: es constrictor de la faringe


MÚSCULOS DEL PALADAR BLANDO

El paladar blando es la prolongación del paladar óseo. Se dispone entre la nasofaringe, que
queda dorsalmente, y la orofaringe, situada ventralmente (figuras 10a y 10b). En el
paladar blando se insertan los pequeños músculos tensor y elevador del velo del paladar,
que actúan movilizando el paladar blando durante la deglución (figura 5e).

M tensor del velo del paladar (figuras 5c y 5d). Se origina en la apófisis muscular del
temporal y termina irradiando en el paladar blando.

 Función: actúa tensando el paladar blando


 Inervación: N mandibular

M elevador del velo del paladar (figuras 5c y 5d). Se origina en la apófisis muscular del
temporal y termina irradiando en la parte caudal del paladar blando.

 Función: eleva la parte caudal del paladar blando


 Inervación: Nn glosofaríngeo y vago (plexo faríngeo)

MÚSCULOS DE LA LARINGE

La laringe, que está suspendida de la base del cráneo por medio del hioides, se dispone
ventralmente a la faringe y caudalmente a la mandíbula (figuras 3a, 5a y 5c). Los músculos
laríngeos se disponen uniendo los cartílagos de la laringe y actúan provocando
movimientos entre ellos y modificando por tanto las características de la cavidad de la
laringe y de sus paredes. Derivan del IV arco faríngeo y están inervados por los nervios
laríngicos craneal y caudal, que son ramos del nervio vago.

M cricotiroideo (figuras 5c y 6a). Se origina en el arco del cartílago cricoides y se inserta


en la parte caudal de la lámina del tiroides.

 Función: Su contracción hace bascular caudalmente la lámina del cricoides, lo que


tensa los pliegues vocales.
 Inervación: Ramo externo del N laríngeo craneal.

M cricoaritenoideo dorsal (figuras 6a, 6b y 6f). Se origina en la lámina del cartílago


cricoides y se inserta en la apófisis muscular del aritenoides.

 Función: es un dilatador de la glotis.


 Inervación: N laríngeo caudal.
M cricoaritenoideo lateral (figuras 6b, 6c y 6d). Se origina en el arco del cartílago
cricoides y se inserta en la apófisis muscular del aritenoides.

 Función: es un abductor de la glotis.


 Inervación: N laríngeo caudal.

M tiroaritenoideo (figura 6b). Se origina en el cartílago tiroides y se inserta en la apófisis


muscular del cartílago aritenoides.

 Función: Ajusta la tensión de los pliegues vocales y contribuye al cierre de la glotis.


 Inervación: N laríngeo caudal.

M vocal (figura 6c, 6d y 6e). Se origina en el cartílago tiroides y se inserta en la apófisis


vocal del aritenoides.

 Función: Ajusta la tensión de los pliegues vocales.


 Inervación: N laríngeo caudal.

M ventricular (figuras 6b y 6c). Se origina en la apófisis cuneiforme del cartílago


aritenoides y se inserta en el cartílago interaritenoideo, donde se une al músculo
contralateral.

 Función: Contribuye al cierre de la glotis.


 Inervación: N laríngeo caudal.

M aritenoideo transverso (figuras 6b y 6f). Se origina en la apófisis muscular del


cartílago aritenoides y se inserta en el cartílago interaritenoideo, donde se une al músculo
contralateral.

 Función: Contribuye al cierre de la glotis.


 Inervación: N laríngeo caudal.

M hioepiglótico (figura 6g). Se origina en el ceratohioides y se inserta en la epiglotis.

 Función: dirige a la epiglotis ventralmente.


 Inervación: N laríngeo caudal.
MÚSCULOS DEL APARATO HIOIDEO

Los músculos hioideos forman un grupo muscular que tienen como común denominador
el hecho de insertarse en el aparato hioideo (figuras 3a y 7b). Cuando se contraen
provocan movimientos en el hioides y, en consecuencia, mueven también órganos como la
faringe, la laringe y la lengua, con los que el hioides se encuentra estrechamente asociado
(figura 7c). Algunos de ellos, los llamados músculos hioideos caudales (esternohioideo,
esternotiroideo), pertenecen al grupo de músculos ventrales del cuello (figuras 3a y 7b). El
resto de músculos hioideos se describen a continuación.

M tirohioideo (figura 3a y 7b). Une el cartílago tiroides y el tirohioides.

 Función: Dirige el hioides caudalmente o la laringe rostralmente.


 Inervación: Ramo ventral del I nervio cervical y N hipogloso (forman el asa
cervical).

M estilohioideo (figuras 7a y 7b). Es un fino músculo que se origina en el timpanohioides


y en el estilohioides y se inserta en el basihioides. Es inconstante.

 Función: eleva el basihioides.


 Inervación: N facial.

M milohioideo (figura 3a y 7d). Este músculo, que se dispone cerrando ventralmente el


espacio intermandibular, se origina en la cara medial de la mandíbula y se inserta, junto
con el músculo contralateral, en un rafe fibroso medio. La parte más caudal termina en el
basihioides.

 Función: dirige el hioides rostralmente.


 Inervación: N mandibular.

M genihioideo (figuras 4a, 7b, 7f y 7g). Se origina en la parte rostral y medial del cuerpo
de la mandíbula y se inserta en el basihioides.

 Función: dirige el hioides rostralmente.


 Inervación: N hipogloso.

M ceratohioideo (figura 7e). Une el tirohioides con el ceratohioides.

 Función: dirige la laringe rostralmente.


 Inervación: N glosofaríngeo.
M occipitohioideo (figura 7c). De tamaño minúsculo, se origina en la apófisis
paracondilar del occipital y se inserta en el estilohioides.

 Función: Desplaza caudalmente el estilohioides.


 Inervación: N facial.

MÚSCULOS EXTRÍNSECOS DEL GLOBO OCULAR

Los músculos extrínsecos del globo están rodeados por la periórbita


(figuras3i, 4a, 8a y 8b). Considerados en conjunto, se disponen formando un cono cuyo
vértice está en el vértice de la órbita ocular y cuya base se encuentra en el propio globo
ocular (figuras 7c y 8c). Se originan, con la excepción del M oblicuo ventral, en el vértice de
la órbita ocular, en los bordes del canal óptico y de la fisura orbitaria. Todos se insertan en
la túnica fibrosa del globo, en la zona próxima al ecuador del mismo.

Mm rectos (figuras 8c y 8d). Los cuatro músculos rectos (dorsal, ventral, lateral y medial)
se originan en el borde del canal óptico. Desde allí se dirigen rostralmente al tiempo que
divergen para terminar insertándose, por delante del ecuador, en las zonas dorsal, ventral,
lateral y medial, respectivamente, del globo ocular.

 Función: Los músculos recto dorsal y recto ventral provocan el giro del globo
ocular alrededor de un eje horizontal que atraviesa el ecuador del mismo. Los
músculos recto lateral y recto medial provocan el giro del globo ocular alrededor
de un eje vertical que atraviesa el ecuador del mismo.
 Inervación: N oculomotor (Mm rectos dorsal, ventral y medial). N abducente (M
recto lateral).

M retractor del globo ocular (figuras 8e y 8f). Está formado por cuatro fascículos que se
originan alrededor de la fisura orbitaria y que van divergiendo conforme se aproximan a la
zona del ecuador del globo ocular, donde se insertan caudalmente a él. Se encuentra
cubierto por los cuatro músculos rectos y cubre, a su vez, al nervio óptico.

 Función: retrae el globo ocular.


 Inervación: N abducente.
M oblicuo dorsal (figura 8g). Se dispone dorso medialmente al resto de músculos
oculares. Se origina en el vértice de la órbita, en el borde del canal óptico. Aprovecha el
paso por la tróclea situada en la parte dorsomedial de la órbita para modificar
bruscamente la dirección de su tendón de inserción, que termina en el ecuador del globo
bajo el tendón del músculo recto dorsal.

 Función: Provoca el giro del globo alrededor del eje que atraviesa los dos polos del
mismo, de forma que su parte dorsal se dirige medial y ventralmente.
 Inervación: N troclear.

M oblicuo ventral (figuras 8c y 8d). Se origina en la parte rostral de la fosa


pterigopalatina y se inserta, bajo el tendón del músculo recto lateral, en el ecuador del
globo. Es el único componente del grupo que no procede del vértice de la órbita y, por
tanto, no forma parte del cono muscular que se dispone en la órbita ocular.

 Función: Provoca el giro del globo alrededor del eje que atraviesa los dos polos del
mismo, de forma que su parte ventral se dirige medial y dorsalmente.
 Inervación: N oculomotor.

M elevador del párpado superior (figuras 8h). Aunque este músculo no pertenece, desde
el punto de vista funcional, al grupo de músculos extrínsecos del globo ocular, si que
corresponde sin embargo cuando se tienen en cuenta los puntos de vista ontogénico o
topográfico. De hecho, se origina, como la mayor parte de ellos, en el vértice de la órbita.
Desde allí se dirige rostralmente, dispuesto dorsalmente al músculo recto dorsal, para
terminar insertándose en el párpado superior. Es pues un componente del cono muscular
que, cubierto por la periórbita, ocupa la cavidad orbitaria.

 Función: eleva el párpado superior


 Inervación: está inervado por el nervio oculomotor, lo que es una muestra de la
relación ontogénica entre éste y otros músculos extrínsecos del globo ocular.

VASOS DE LA CABEZA

ARTERIAS

La sangre arterial llega a la cabeza por medio de las dos arterias carótidas comunes,
izquierda y derecha, que ascienden desde la cavidad torácica a lo largo del cuello.
Durante su trayecto cervical cada una de las carótidas discurre dorsolateralmente a la
tráquea en el espacio visceral del cuello (figuras 9a y 11a) donde, rodeada por la vaina
carotídea, va acompañada por el tronco vago simpático y la vena yugular interna. Si bien la
arteria carótida común emite a lo largo del cuello pequeñas ramas para la tráquea y el
esófago, la arteria tiroidea craneal es su única rama destacable. La arteria tiroidea craneal
(figura 9b) participa en la vascularización de la glándula tiroides y de la laringe.

Sobre la pared lateral de la faringe,

La arteria carótida común termina su recorrido bifurcándose para dar lugar a las
arterias carótida externa y carótida interna (figuras 9a y 9b).

 La arteria carótida interna, que es la de menor diámetro, se dirige rostro


dorsalmente hacia la cavidad craneana, donde irrigará el encéfalo. En el lugar de
origen de la arteria carótida interna se encuentran el seno carotídeo y el cuerpo
carotídeo
.
 La arteria carótida externa, de mayor calibre, es la prolongación de la arteria
carótida común (figura 9l). Sus principales ramas, que participan en la
vascularización de todas las estructuras de la cabeza a excepción del encéfalo, son
las siguientes:

 Arteria occipital. Se dirige dorsalmente hacia la parte craneal del cuello y


la región occipital (figura 9m).

 Arteria laríngea craneal. Se dirige ventralmente hacia la laringe


(figura9m).

 Arteria auricular caudal (figura 9l). Tiene un diámetro importante.


Además de dirigirse a la oreja, participa en la vascularización de las
glándulas parótida y mandibular, del músculo temporal e incluso de
algunos músculos cervicales.

 Arteria lingual. Toma una dirección rostroventral dirigiéndose hacia la


lengua (figuras 9l y 9m).

 Arteria facial. Se dirige rostroventralmente (figuras 9l y 9m), atraviesa la


parte caudal del espacio intermandibular, donde emite la arteria sublingual
y, tras cruzar el borde ventral de la mandíbula, se dispone en la cara. Sus
ramas llegan a los labios y el ángulo de la boca (figuras 9d y 9f).
 Arteria temporal superficial. Se dirige en un principio dorsalmente
(figuras 9l y 9m), si bien luego se incurva rostralmente para disponerse
sobre el músculo temporal (figura 9e), al que irriga, y llegar hasta los
párpados. Emite la arteria auricular rostral, que participa en la
vascularización de la oreja.

Arteria maxilar. Es la prolongación de la arteria carótida externa una vez que ésta ha
emitido la arteria temporal superficial. De gran calibre, se incurva pasando caudalmente a
la articulación temporomandibular para dirigirse hacia el canal alar (figuras 1f, 9g y 9m).

Antes de atravesar el canal alar la arteria maxilar emite varias ramas. Las de mayor calibre
son la arteria alveolar inferior y la arteria temporal profunda caudal. Una vez atravesado
el canal alar la arteria maxilar se sitúa en la fosa pterigopalatina, sobre el vientre del
músculo pterigoideo medial (figura 9g y 9h), donde da lugar sucesivamente a las arterias
oftálmica externa, temporal profunda rostral, bucal, palatina menor, palatina descendente
e infraorbitaria.

 Arteria alveolar inferior (figuras 9g y 9m). A través del agujero mandibular se


introduce en el canal mandibular (figuras 9i y 9j), atravesando la mandíbula
mientras emite ramas dentarias para los dientes inferiores. En la parte rostral de la
mandíbula, la arteria alveolar inferior continúa formando las ramas mentonianas,
que surgen a través de los agujeros mentonianos para vascularizar la región del
mentón y del labio inferior (figuras 3b y 9q).

 Arteria temporal profunda caudal (figuras 9h y 9m). Se dirige al músculo


temporal.

 Arteria oftálmica externa (figuras 9h y 9p). Entra en la periórbita para dirigirse


al globo ocular y sus órganos accesorios.

 Arteria temporal profunda rostral (figuras 9h y 9p). Se dirige al músculo


temporal.

 Arteria bucal. Se dirige a la zona de los carrillos (figuras 9h y 9p)

 Arteria palatina menor. Se dirige al paladar (figura 9p).


 Arteria palatina descendente (figura 9p). Se bifurca rápidamente dando lugar a
la arteria esfenopalatina, que se dirige a la cavidad nasal, y a la arteria palatina
mayor, que se dirige al paladar.

 Arteria infraorbitaria (figura 9l). Es la continuación de la arteria maxilar. Penetra


a través del agujero maxilar en el canal infraorbitario, donde da lugar a varias
ramas alveolares. Tras salir del canal por el agujero infraorbitario da lugar a sus
ramas terminales (figuras 3b y9q), que son las arterias dorsal y lateral de la nariz.
Ambas llegan hasta las regiones del hocico y del labio superior.

VENAS

 La vena yugular externa, que discurre superficialmente a lo largo del cuello, es la


principal responsable de llevar a cabo el drenaje venoso de la cabeza. Se forma por
la unión de las venas linguofacial y maxilar (figuras 2b y 2c).

 La vena linguofacial se forma por la unión de las venas lingual y facial (figura 9f).
La vena facial, que recorre la cara, se forma por la confluencia de las venas
angular del ojo y de la vena dorsal de la nariz, y va recibiendo sucesivamente a las
venas lateral de la nariz, labial superior, facial profunda y labial inferior
(figuras 9f y 9c).
La vena lingual (figura 9f), por su parte, procede de la lengua. Recibe el arco
venoso hioideo, que es un vaso dispuesto transversalmente que une las venas
linguales de ambos lados corporales.

 En la formación de la vena maxilar intervienen el plexo oftálmico, que participa


en el drenaje venoso de las estructuras de la órbita del ojo, y el plexo palatino, que
es el responsable del drenaje venoso del paladar. Entre sus tributarias se
encuentran las venas temporal superficial y auricular caudal (figura 9c).

LINFOCENTROS

 El linfocentro parotídeo está formado por uno, o a veces dos, nódulos parotídeos.
Son de pequeño tamaño y se sitúan bajo el borde rostral de la glándula parótida
(figura 9c). Reciben linfa de las zonas dorsocaudales de la cabeza (regiones del
cráneo).
 El linfocentro mandibular está formado por dos o tres nódulos mandibulares que
se sitúan ventralmente al ángulo de la mandíbula y junto a la bifurcación de la vena
linguofacial (figuras 2c y 9c). Son bastante más grandes que los nódulos parotídeos
y, al ser muy superficiales, son perfectamente palpables. Reciben linfa de las
regiones rostroventrales de la cabeza (regiones de la cara)

 El linfocentro retrofaríngeo está formado por el nódulo retrofaríngeo medial.


Este nódulo, de gran tamaño, se sitúa en la fosa retromandibular, bajo el ala del
atlas y sobre la pared lateral de la faringe (figuras 3a, 9a y 9k). Recibe linfa de
estructuras profundas de la cabeza, incluyendo la lengua, las paredes de las
cavidades nasal y oral, la faringe y la laringe. La linfa que ha pasado previamente
por los linfocentros parotídeo y mandibular pasa también por el nódulo
retrofaríngeo medial.

INERVACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS CEFÁLICAS

La inervación de las estructuras de la cabeza corre a cargo de los nervios craneales.


Algunos de los nervios craneales (I, II y VIII) son exclusivamente sensitivos y están
relacionados, respectivamente, con los órganos del olfato, de la visión y del oído. Otros
nervios craneales (III, IV, VI y XII) inervan músculos de origen somítico, como es el caso de
los músculos extrínsecos del globo ocular y de la lengua. Los nervios V, VII, IX y X inervan
los músculos de los arcos viscerales.

Diversos nervios craneales (III, VII, IX y X) disponen de núcleos parasimpáticos en el


tronco del encéfalo; estos nervios incluyen, además de las fibras que inervan a los
músculos esqueléticos, fibras vegetativas parasimpáticas que están destinadas a inervar
distintas estructuras glandulares o músculo liso. Además, fibras vegetativas simpáticas
postsinápticas aprovechan el trayecto de algunos de los nervios craneales para, desde el
ganglio cervical craneal, dirigirse a los órganos a los que inervan.

Algunos nervios espinales participan también en la inervación de la cabeza. Es el caso del


nervio C2, algunos de cuyos ramos colaboran en la inervación sensitiva de la

piel cefálica.
Nn olfatorios (I nervio craneal)

El primer nervio craneal está constituido por multitud de filamentos que atraviesan la
lámina cribosa del etmoides (figura 10a), y no por un único tronco nervioso como es el
caso de otros nervios. Los filamentos olfatorios contienen las fibras sensitivas que
transmiten la sensibilidad olfatoria desde la mucosa nasal hasta el bulbo olfatorio.

N óptico (II nervio craneal)

El nervio óptico contiene las fibras ópticas que se dirigen desde la retina hasta el encéfalo,
atravesando la pared craneal a través del canal óptico (figuras 1ey 1f). El recorrido del
nervio en la cavidad orbitaria, desde el vértice de la órbita hasta el polo caudal del globo
ocular, está protegido por los músculos rectos y el músculo retractor del globo ocular
(figuras 8e y 8f).

N oculomotor (III nervio craneal)

El nervio oculomotor es un nervio motor para diversos músculos extrínsecos del ojo. Sale
de la cavidad craneana a través de la fisura orbitaria (figuras 1ey 1f). Una vez en la cavidad
orbitaria da lugar a ramos para los músculos recto dorsal, recto medial, recto ventral,
oblicuo ventral y elevador del párpado superior (figuras 9r y 9u)

El nervio oculomotor incluye también fibras parasimpáticas, destinadas a inervar a


músculos lisos del interior del globo (músculos ciliar y esfínter de la pupila). Las fibras
parasimpáticas preganglionares hacen sinapsis en el ganglio ciliar y, ya como fibras
postganglionares, continúan hacia el globo ocular formando los nervios ciliares cortos
(figura 9v).

N troclear (IV nervio craneal)

El nervio troclear sale de la cavidad craneana a través de la fisura orbitaria


(figuras 1e y 1f). Es el nervio motor del músculo oblicuo dorsal (figuras 9r y 9t).
N trigémino (V nervio craneal)

Es un nervio mixto con una gran área de distribución. Recoge gran parte de la sensibilidad
de la cabeza y, además, es el nervio motor de los músculos que se desarrollan en el I arco
visceral. Tiene tres ramos, los nervios oftálmico, maxilar y mandibular, cuya distribución
en el animal deriva del desarrollo de la cabeza durante el periodo embrionario. Cada uno
de los tres ramos se extiende por alguno de los tres grandes procesos que colaboran en la
formación de la cara. Así, el nervio oftálmico inerva el proceso frontonasal, el nervio
maxilar inerva el proceso maxilar y al nervio mandibular le corresponde el proceso
mandibular. En consecuencia, el nervio oftálmico se distribuye por la órbita ocular y su
contenido, incluyendo lógicamente el propio globo ocular; algunos de sus ramos salen de
la órbita por el borde orbitario para inervar la piel próxima e incluso llegan hasta el seno
frontal. El nervio maxilar se distribuye por las regiones nasal, maxilar y bucal. El nervio
mandibular, por su parte, llega a las regiones mandibular, intermandibular y mentoniana.
Mientras que los nervios oftálmico y maxilar son exclusivamente sensitivos, el nervio
mandibular es mixto; su componente motor inerva los músculos derivados del I arco
visceral, entre los que se encuentra el grupo de músculos masticadores.

 N oftálmico. Es un nervio sensitivo y el más delgado de los tres ramos del nervio
trigémino. Sale de la cavidad craneana a través de la fisura orbitaria
(figuras 1e y 1f) y a continuación da lugar a varios ramos que se extienden por la
órbita ocular.
o N frontal (figura 9r). Tras recorrer la cavidad orbitaria por su parte dorsal
sale de ella por el borde orbitario y se distribuye por la piel del párpado
superior y de la región frontal; también inerva la mucosa del seno frontal.
o N lagrimal. Inerva a la glándula lagrimal.
o N nasociliar (figura 9u). Tiene un corto recorrido antes de dividirse en
varios ramos (Nn infratroclear, ciliares largos y etmoidal).
 N infratroclear (figura 9v). Recorre la cavidad orbitaria
acompañando al músculo recto medial, sale de ella por el borde
orbitario y se distribuye por la piel próxima a la comisura medial
de los párpados. Inerva también estructuras del ángulo medial del
ojo, como el tercer párpado o los conductos y el saco lagrimal.
 Nn ciliares largos (figura 9v). Se dirigen al globo ocular
acompañando al nervio óptico. Son los nervios que recogen la
sensibilidad del globo
 N etmoidal (figura 9v). Deja la órbita a través de los agujeros
etmoidales y se dirige a la cavidad nasal.
 N maxilar. Es un nervio sensitivo. Tras salir de la cavidad craneana a través del
agujero redondo (figuras 1e y 1f), emite el nervio cigomático. Después se dispone
en la fosa pterigopalatina, donde se dispone sobre el vientre del músculo
pterigoideo medial y discurre acompañado por la arteria maxilar (figura 9r). A este
nivel da lugar a los nervios pterigopalatino e infraorbitario.
o N cigomático. Se divide rápidamente dando lugar a los nervios
cigomaticofacial y cigomaticotemporal (figura 9r). Tras recorrer la cavidad
orbitaria, ambos nervios salen por el borde orbitario y se distribuyen por
la piel de la parte lateral de los párpados y de las áreas cercanas.
o N pterigopalatino. Tras un corto recorrido da lugar a varios nervios.
 N nasal caudal (figura 9t). Llega hasta la mucosa de la cavidad nasal
tras pasar por el agujero esfenopalatino (figura 1f).
 N palatino mayor (figura 9t). Se dirige al paladar duro atravesando
el canal palatino (figuras 1f y 1j).
 N palatino menor (figura 9t). Se dirige al paladar blando.
o N infraorbitario (figura 9s). Es la continuación del nervio maxilar. Se
introduce a través del agujero maxilar (figura 1f) en el canal infraorbitario,
donde emite varios ramos para las encías y los dientes superiores. Tras
abandonar el canal por el agujero infraorbitario (figuras 1e y 1g), el nervio
infraorbitario termina ramificándose en los ramos nasales y labiales
superiores, que se distribuyen por el hocico, la piel de la región nasal y la
mucosa y la piel del labio superior (figuras 3b y 9q).

 N mandibular. Deja la cavidad craneana a través del agujero oval (figura 1i) y se
ramifica a continuación. Entre sus ramos destacan los siguientes:
o N masticador (figuras 9g y 9h). Contiene el componente motor del nervio
mandibular ya que, con alguna excepción, el resto de ramos tienen un
carácter sensitivo. El nervio masticador se divide en ramos para los
músculos temporal, masetero y pterigoideos.
o N bucal (figuras 9g y 9h). Participa en la inervación sensitiva de la mucosa
de la cavidad oral.
o N auriculotemporal (figuras 9c, 9e, 9f y 9h). Se distribuye por la piel de las
regiones temporal, cigomática y de la parte rostral de la oreja, así como por
el meato acústico externo.
o N lingual (figuras 9g, 9k y 9m). Participa en la inervación sensitiva de la
mucosa de la orofaringe, de la lengua y del suelo de la cavidad oral. El ramo
comunicante con la cuerda del tímpano (que es un ramo del nervio facial)
aporta al nervio lingual fibras gustativas y parasimpáticas que se
distribuyen con él.
o N alveolar inferior (figuras 9g, 9m, 9i y 9j). Atraviesa la mandíbula por el
canal mandibular. Dentro del canal da lugar a los ramos alveolares
inferiores, que inervan las encías y los dientes inferiores. Además, el N
alveolar inferior da lugar al nervio milohioideo y a los nervios mentonianos.
 N milohioideo (figura 9h). Se origina antes de que el N alveolar
inferior penetre en el canal mandibular. Es un nervio mixto, que da
lugar a ramos motores para el músculo milohioideo y el vientre
rostral del digástrico, y a un ramo sensitivo destinado a la piel de la
región intermandibular.
 Nn mentonianos (figuras 3b y 9q). Son los ramos terminales del
nervio alveolar inferior. Salen del canal mandibular por los
agujeros mentonianos e inervan la piel de la región mentoniana y el
labio inferior.

N abducente (VI nervio craneal)

El nervio abducente sale de la cavidad craneana a través de la fisura orbitaria


(figuras 1e y 1f). Es un nervio motor. Una vez en la órbita da lugar a ramos para los
músculos recto lateral y retractor del globo ocular (figura 9u).

N facial (VII nervio craneal)

El nervio facial sale de la cavidad craneana a través del canal facial y el agujero
estilomastoideo (figura 1d), y rápidamente se incurva ventral y rostralmente alrededor de
la base del cartílago auricular para dirigirse hacia la cara y dividirse en sus diversos ramos
terminales (figura 9c). Incluye sobre todo fibras motoras destinadas a inervar los
músculos faciales, que son derivados del II arco faríngeo. Entre sus primeros ramos
destacan los siguientes:

 N auricular caudal (figura 9e). Participa en la inervación de los músculos de la


oreja y de la piel del pabellón auricular. Inerva también al platisma.
 R digástrico. Inerva al vientre caudal del músculo digástrico.
 R cervical (figuras 2c y 9c). Se dirige al músculo parotidoauricular y a los músculos
cutáneos del cuello.
Los ramos terminales del nervio facial son el nervio auriculopalpebral, el ramo bucal
dorsal y el ramo bucal ventral (figura 9c). Todos ellos, una vez en la cara, quedan cubiertos
por la parte rostral de la glándula parótida, si bien luego se disponen más superficialmente
cubiertos únicamente por algunos de los músculos faciales (figura 2c).

 N auriculopalpebral. Rápidamente da lugar al ramo auricular rostral, que se dirige


a los músculos de la oreja, y al ramo palpebral, que inerva al músculo orbicular del
ojo (figuras 2a y 9c).
 R bucal dorsal (figuras 2c y 9c). Inerva a los músculos de los carrillos, labios y
narinas.
 R bucal ventral (figuras 2c y 9c). Junto al ramo bucal dorsal, inerva a los músculos
de los carrillos, labios y narinas.

El nervio facial incluye también fibras parasimpáticas y fibras sensitivas gustativas. Las
fibras parasimpáticas están destinadas a la inervación de las glándulas lagrimales y
nasales, y de diversas glándulas salivares (del paladar, sublinguales y mandibular). Las
fibras gustativas se dirigen a la mucosa de la lengua. Ambos grupos de fibras no salen del
cráneo con el tronco del nervio facial a través del agujero estilomastoideo, sino que dejan
el canal facial por medio del Nervio petroso mayor y de la Cuerda del tímpano.

 N petroso mayor. Se continúa, ya en la fosa pterigopalatina, con el nervio del canal


pterigoideo. Contiene fibras parasimpáticas preganglionares, que hacen sinapsis
en el ganglio pterigopalatino (figura 9w). Las fibras postganglionares continúan
hacia las glándulas lagrimales, nasales y del paladar incluidas en diversos ramos
del nervio maxilar (nervios palatino mayor, palatino menor y nasal caudal)
 Cuerda del tímpano. Se une al nervio lingual, de modo que las fibras nerviosas
aprovechan el recorrido de este ramo del nervio mandibular para dirigirse a sus
destinos. La cuerda del tímpano incluye fibras sensitivas gustativas, que se
incorporan al nervio lingual y se reparten por los dos tercios rostrales de la lengua.
La cuerda del tímpano contiene también fibras parasimpáticas, que aprovechan los
ramos del nervio lingual para dirigirse a las glándulas sublinguales y mandibular
(figura 9k). La sinapsis se lleva a cabo en el ganglio mandibular, situado junto a la
glándula mandibular.

N vestibulococlear (VIII nervio craneal)

El nervio vestibulococlear es un nervio sensorial. Contiene las fibras procedentes del


órgano del equilibrio y del órgano de la audición. Al no exteriorizarse con relación al
cráneo, es un nervio difícil de evidenciar en el curso de la disección.
N glosofaríngeo (IX nervio craneal)

El nervio glosofaríngeo sale de la cavidad craneana a través del agujero yugular


(figuras 1i, 9m, 9n y 9x). Es un nervio mixto. Incluye fibras motoras destinadas a inervar
los músculos faríngeos, fibras sensitivas y fibras parasimpáticas. Entre sus ramos destacan
los siguientes:

 Ramo para el seno carotídeo (figura 9y). Contiene fibras sensitivas que recogen
información sobre la presión y composición de la sangre.
 Ramo faríngeo (figura 9y). Discurre sobre la faringe y colabora, junto al nervio
vago, en la formación del plexo faríngeo. El plexo faríngeo aporta la inervación
motora para los músculos de la faringe y la inervación sensitiva para la mucosa
faríngea.
 Ramo lingual (figura 9y). Es el nervio sensitivo para la mucosa del tercio caudal de
la lengua.

El nervio glosofaríngeo incluye también fibras parasimpáticas que forman el nervio


timpánico y su prolongación, el nervio petroso menor. Estos nervios contienen fibras
parasimpáticas preganglionares, que hacen sinapsis en el ganglio ótico. Las fibras
postganglionares continúan hacia las glándulas parótida y cigomática, y circulan incluidas
en alguno de los ramos del nervio mandibular.

N vago (X nervio craneal)

El nervio vago sale de la cavidad craneana a través del agujero yugular (figura 1i). Es un
nervio mixto. Incluye fibras motoras y sensitivas y, sobre todo, fibras parasimpáticas. El
nervio vago tiene una amplia área de distribución; inerva la faringe y la laringe, y participa
en la inervación de los órganos torácicos y abdominales. En su recorrido a lo largo del
cuello discurre unido al tronco simpático, de modo que entre ambas estructuras
constituyen el tronco vagosimpático (figuras 9l, 9n, 9x y 11a). El tronco vagosimpático,
acompañado por la arteria carótida común, discurre dorsolateralmente a lo largo del
espacio visceral del cuello en el interior de la vaina carotídea (Ver "El espacio visceral del
cuello" en Músculos del perro II: Cuello, tronco y cola. Atlas virtual).

Entre los ramos del nervio vago en la región cefálica destacan los siguientes:

 Ramos faríngeos (figuras 9x y 9y). Discurren sobre la faringe y colaboran, junto al


nervio glosofaríngeo, en la formación del plexo faríngeo. El plexo faríngeo aporta la
inervación motora para los músculos de la faringe y la inervación sensitiva para la
mucosa faríngea, incluyendo la raíz de la lengua.
 N laríngico craneal (figuras 9n, 9o, 9x y 9y). Se divide en un Ramo externo,
destinado a la inervación del músculo crocotiroideo, y un Ramo interno, que
participa en la inervación de la mucosa que reviste la cavidad laríngea.

En el tórax, el nervio vago da lugar al nervio laríngico recurrente, que se dirige


cranealmente para participar en la inervación de la laringe.

 N laríngico recurrente. El nervio laríngico recurrente izquierdo se separa del


nervio vago izquierdo sobre la base del corazón, da la vuelta alrededor de la aorta
y se dirige cranealmente y en posición dorsolateral a la tráquea hasta llegar a la
laringe (figuras 9x y 9y). El nervio laríngico recurrente derecho es más corto, ya
que tras separarse del nervio vago derecho da la vuelta más cranealmente,
alrededor de la arteria subclavia derecha, para dirigirse después cranealmente y
en posición dorsolateral a la tráquea hasta llegar a la laringe. Esta asimetría en el
origen de ambos nervios laríngicos recurrentes se debe al desarrollo ontogénico
asimétrico de los arcos aórticos durante el periodo embrionario.
 N laríngico caudal. Es la prolongación del nervio laríngico recurrente una vez que
éste emite ramos para la tráquea y el esófago. El nervio laríngico caudal accede a la
laringe por su parte caudal (figuras 9x y 9y) e inerva a los músculos laríngicos a
excepción del cricotiroideo. Participa también en la inervación de la mucosa que
reviste la cavidad laríngea.

El nervio vago, además de fibras motoras y sensitivas, contiene también fibras


parasimpáticas destinadas a las vísceras cervicales, torácicas y abdominales. Las
estructuras viscerales del cuello, como por ejemplo las glándulas de la mucosa de la
faringe o laringe, reciben fibras parasimpáticas; las fibras preganglionares hacen sinapsis
en el ganglio distal del nervio vago y las fibras postganglionares continúan incluidas en el
nervio laríngico craneal (figuras 9z y 9zz). En la cavidad torácica el nervio vago da lugar a
ramos cardiacos y ramos bronquiales, que incluyen las fibras parasimpáticas
preganglionares para el corazón y los pulmones. El nervio vago continúa por el mediastino
hacia el abdomen formando los ramos dorsal y ventral, que después darán lugar a los
troncos vagales dorsal y ventral. Éstos llegan al abdomen tras atravesar el hiato esofágico
del diafragma, y contienen las fibras parasimpáticas preganglionares para las vísceras
abdominales. Las sinapsis donde las fibras preganglionares se continúan con las fibras
postganglionares tienen lugar en ganglios situados en las paredes de los órganos torácicos
y abdominales.
N accesorio (XI nervio craneal)

El nervio accesorio es un nervio motor. Sale de la cavidad craneana a través del agujero
yugular (figura 1i) y se dirige caudalmente (figura 9l) para inervar a los músculos
esternocefálico, cleidocefálico, omotransverso y trapecio. Ver también Los miembros del
perro: Inervación y vascularización. Atlas virtual.

N hipogloso (XII nervio craneal)

El nervio hipogloso sale de la cavidad craneana a través del canal del nervio hipogloso
(figura 1i) y se dirige a la lengua (figuras 9l, 9m y 9n). Es el nervio motor de los músculos
de la lengua, e inerva también a los músculos genihioideo y tirohioideo.

El nervio hipogloso participa en la formación del asa cervical. El asa cervical es un ramo
comunicante que se forma entre el nervio hipogloso y el ramo ventral del nervio C1. El asa
cervical inerva a los músculos esternohioideo y esternotiroideo (figuras 9l y 9m).

Nervios espinales

Algunos nervios espinales participan también en la inervación de la cabeza. Es el caso del


nervio C2, cuyo ramo ventral destaca especialmente por su amplia área de distribución.
El ramo ventral del nervio C2 se divide en los nervios auricular mayor y transverso del
cuello (figuras 2c y 9c); ambos nervios son de carácter sensitivo y participan en la
inervación de la piel de la cabeza.

Inervación simpática de la cabeza

La inervación simpática para los órganos de la cabeza llega desde la médula espinal
toracolumbar por medio de fibras incluidas en el tronco simpático. En su recorrido a lo
largo del cuello, el tronco simpático se dirige en sentido craneal unido al nervio vago, de
modo que entre ambas estructuras constituyen el tronco vagosimpático
(figuras 9l, 9n y 9x). El tronco vagosimpático, acompañado por la arteria carótida común,
discurre dorsolateralmente a lo largo del espacio visceral del cuello en el interior de la
vaina carotídea. Ya junto a la cabeza, el tronco simpático se separa del nervio vago y
termina en el ganglio cervical craneal (figuras 9z y 9zz). Aquí, las fibras preganglionares
hacen sinapsis y se continúan mediante fibras postganglionares que se distribuyen hacia
los órganos diana junto a las arterias o incluidas en diversos nervios craneales.

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