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SEMINARIO TEOLÓGICO ALIANZA (PREP)

TCH 733 - TEOLOGÍA E HISTORIA DE LA A.C.M.


PROFESOR: JULIO APONTE M.A.R.

LA SANTIFICACIÓN

Por Aníbal Rodríguez Nieves


27 de octubre de 1990
INDICE

Páginas

I. Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2

II. La Naturaleza de la Santificación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

A. Definiciones. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3

B. Santificación Inicial. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4

C. Santificación Progresiva. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

D. Entera Santificación. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6

E Separación del Pecado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

F. Dedicación a Dios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

G Ser llenos de Dios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

III. Como se Recibe. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

A. Es Necesaria la Revelación Divina


de la Necesidad de ser Santificado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

B. Entrega total de la Voluntad de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10

IV. Resultado de la Santificación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

A. Victoria sobre el Pecado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

B. La Paz de Dios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

V. Reacción Crítica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12

VI. Conclusión. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

1
LA SANTIFICACIÓN

I. Introducción

El Dr. Alberto Benjamín Simpson presenta, en su libro El Evangelio Cuádruple, a

Cristo como: el Salvador, Santificador, Sanador y Rey que viene. La mayoría de los

círculos evangélicos, entre ellos, la iglesia pentecostal de la cual he recibido la mayor

parte mi educación religiosa, enfatizan las bendiciones del evangelio consistentes en la

salvación, sanidad, bautismo en el Espíritu Santo y segunda venida de Cristo. Así

escuchamos hablar mucho acerca del Cristo que salva, sana, bautiza y viene por

segunda vez. El énfasis en cuanto a ver a Cristo como Santificador, en mi opinión, ha

sido menor o se ha descuidado casi por completo.

Lo anterior no debe entenderse en el sentido de que la doctrina de la

santificación no haya recibido atención alguna por la mayoría de los evangélicos. Creo

que existe el interés y se promueve la inquietud de la feligresía en el logro de la

santidad personal. Sin embargo, esto se hace en forma más bien indirecta, por medio

de exhortaciones a la disciplina personal, la negación al yo y el rendimiento a la

voluntad del Señor. Creo que ha faltado el reclamo directo de una santidad que sea

testimonio para el individuo y los que le rodean de la profesión cristiana de este.

Cuando escuchamos hablar de la santidad como requerimiento de la vida cristiana,

muchas veces, lo que se nos presenta es un concepto producto del razonamiento o

costumbres humanas que resulta muy lejano y hasta extraño a aquel que presenta la

2
Biblia como el estado bienaventurado a que pueden y deben aspirar los creyentes en

Cristo Jesús.

Con el único objetivo de clarificar, hasta donde ello sea posible, y con el deseo

sincero de que esto resulte en mi edificación y la de la Iglesia que por la Gracia de Dios

pastoreo y en temor y reverencia delante de Él decidí explorar lo que la Escritura y

varios hombres de Dios han expuesto sobre el tema de la Santificación.

II. La Naturaleza de la Santificación

A. Definiciones

A través del tiempo se han ofrecido muchas definiciones del término

santificación. Gran parte de tales definiciones presentan aspectos importantes

delo que el referido término envuelve. Nos permitimos citar dos de esas

opiniones que a nuestro juicio son abarcadoras y resultan armoniosas con la

revelación bíblica en relación a la santificación. En la primera de ellas, se

establece:

En su sentido más amplio, el término Santificación incluye todos


esos efectos que la Palabra de Dios produce en el corazón y la
vida del hombre, que principian con su nuevo nacimiento de la
muerte espiritual y que culminan con la perfección espiritual en la
vida eterna.1 (Énfasis suplido).

La segunda definición que también entendemos con fundamento bíblico y

contenida en la "Encyclopedia of Relgition and Ethics", expresa:

La santificación es la obra del Espíritu Santo de Dios, que libra a


los hombres de la culpa y del poder del pecado, que los consagra
para que sirvan y amen a Dios, y que les imparte, inicial y

1
Greathouse William M. Desde los Apóstoles hasta Wesley - Un Resumen de la Perfección
Cristiana. Kansas City, Missouri: Casa Nazarena de Publicaciones, 1978. Pág. 9.

3
progresivamente, los frutos de la redención de Cristo y las virtudes
de la vida santa."2 (El subrayado es nuestro.)

De las definiciones anteriores se puede decir que la santificación es un

proceso que comienza con el nuevo nacimiento, continúa a lo largo de la vida

del creyente sobre esta tierra y alcanza su plenitud en el cielo.

B. Santificación Inicial

Con toda la bendición que conlleva la conversión o regeneración del

creyente, ésta no ha de confundirse con la santificación. La regeneración

constituye el inicio del proceso de santificación en forma similar a la semilla que

luego de ser plantada y siendo objeto de la atención necesaria llegará un día a

ser planta con posibilidad de alcanzar la madurez. Todavía y después de su

conversión será necesaria una acción subsiguiente que permitirá al creyente

obtener la vida más profunda disponible para él en Cristo y mediante la cual

logrará la victoria sobre el pecado.3

Una idea similar a la consignada en el párrafo anterior tenía Juan Wesley

en relación a la conversión y santificación que expresó en la forma siguiente: "En

el momento en que somos justificados, la semilla de toda virtud es plantada en

el alma. Desde ese momento el creyente muere gradualmente al pecado y

crece en la gracia. Sin embargo, el pecado permanece en él; efectivamente la

semilla de todo pecado (queda en él) hasta que es santificado en espíritu, alma y

2
Citado por Greathouse, William M., op. cit., Pág. 9.
3
Simpson, A.B. El Evangelio Cuádruple. Trad. Dorothy Bucher. Harrisburg, PA. Editorial
Alianza-Christian Publications, Inc., 1979. Págs. 25-27.

4
cuerpo."4 Así que la regeneración, además de vivificarnos para Dios por el

Espíritu, constituye la santificación inicial y esta última el principio del camino a

la perfección.5

C. Santificación Progresiva

De acuerdo al Catecismo de Westminster, la santificación progresiva es

reconocida como la obra de la gratuita gracia de Dios que nos capacita más y

más para morir al pecado y vivir a la justicia resultando en una renovación de

todo nuestro ser a la imagen de Dios.6 En cuanto a esta manifestación de la

gracia de Dios, Abraham Kuyper, en su libro, "The Work of the Holy Spirit",

señala:

La mera regeneración no santifica la inclinación y la disposición


(del creyente); ni tampoco es capaz por sí misma de germinar la
disposición santa. Más bien, se requiere el acto adicional y muy
peculiar del Espíritu Santo, por el cual la disposición del pecador
regenerado y convertido va quedando gradualmente en armonía
con la voluntad divina; y este es el don misericordioso de la
santificación.7

Aunque Wesley reconoció la santificación como un proceso progresivo,

fue su enseñanza característica de que dicho proceso podría ser terminado o

concluido en un momento por la fe. Al lograrse ello se quebrantaría el poder de

la raíz interna del pecado que ocasiona orgullo, la voluntad propia y terca, el

4
Citado por Greathouse, William M. op. cit., Pág. 11.
5
Greathouse, William M. op. cit. Pág. 11.
6
Citado por Greathouse, William M. op. cit., Pág. 11.
7
Citado por Greathouse, William M. op. cit., Pág. 11.

5
ateísmo y la idolatría. Seguirá la perfección de ese mismo corazón en el amor a

Dios y al prójimo.8

D. Entera Santificación

Wesley establece fundándose en la experiencia y en las Escrituras que la

salvación y la restauración a la imagen de Dios, además de ser de naturaleza

instantánea y gradual, aumenta desde el momento de la regeneración hasta que

en otro instante, el corazón es purificado de todo pecado y es lleno con amor

puro a Dios y al prójimo.9 Sostuvo que el creyente tiene el deber de orar y

procurar una inmediata y completa santificación de Dios y esto requiere, de su

parte, un acto separado y subsiguiente a la conversión.10

Ser enteramente santificado es tener al dueño de la casa que fue

edificada en la regeneración habitando en ella y llenándola de alegría, vida y

belleza.11 Es amor, amor supremo a Dios y a toda la humanidad.12 Es

Jesucristo que entra a nuestro corazón luego de nuestra invitación, que puede

haber sido producto de nuestra desesperación por fracaso total de nuestros

inútiles esfuerzos. Entra Jesucristo mismo a nuestro corazón y desde allí vive su

propia vida convirtiéndose en nuestra sabiduría, es el Dios vivo habitando en

nuestro corazón. Aún más, "...Es el Espíritu Santo habitando en el corazón de

carne que Dios ha dado, para que cada movimiento, cada pensamiento, cada

8
Greathouse, op. cit., Pág. 12.
9
Ibid, Págs. 12-13.
10
Berkholf L. Teología Sistemática. Trad. Felipe Delgado Cortés 3ra ed.; Corand Rapids Mich.:
Wm. B. Erdmans Publishing Company, 1976, Pág. 635.
11
Simpson, El Evangelio Cuádruple. op. cit., Pág. 26.
12
Ibid, Pág. 31.

6
intención, cada deseo de nuestro ser entero sea impulsado por la vida de Dios

que brota y mana dentro de nosotros. Es Dios manifestado en la carne

nuevamente. Esta es la única consumación verdadera de la santificación. Solo

de esta manera puede el hombre entrar totalmente a la vida de santidad".13 El

profeta Ezequiel lo expresó en esta forma: "Esparciré sobre vosotros agua limpia

y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias. Y os daré corazón nuevo y

pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y

guardéis mis preceptos y los pongáis por obra." La porción bíblica anterior

describe la obra completa que Dios quiere hacer con nosotros, consistente en el

perdón de los pecados, la regeneración y la entera santificación.14

E. Separación del Pecado

El comienzo en la vida de santidad, el progreso en la misma y el logro de

la entera santificación requieren que se dé en el creyente una autoseparación

del mal, de los pecados pasados y del pecado como principio de vida. Es

considerarnos separados por la muerte de nuestra vida vieja y negarnos a

cualquier manifestación del mal procedente de nuestro interior o de las

circunstancias. Esa separación ha de incluir todo lo natural o humano que ha

sido moldeado por el sistema mundano opuesto a Dios y por el príncipe de las

tinieblas.15

13
Ibid, Págs. 33-34.
14
Ibid, Pág. 34.
15
Simpson, A.B. Santificados por Completo. Harrisburg, PA: Editorial Alianza-Christian
Publications, 1981, Págs. 13-16.

7
F. Dedicación a Dios

Luego de nuestra separación del pecado como principio de vida, de lo

mundano y la potestad de las tinieblas, se requiere por la Escritura, que nos

ofrezcamos en dedicación al Señor y le permitamos ser nuestro Dueño

absoluto.16

A ello exhorta el apóstol Pablo indicando en su carta a los Romanos, que

dedicasen sus cuerpos -presentando todos sus miembros y facultades- como un

sacrificio vivo, santo (devoto y consagrado) y agradable a Dios en adoración

espiritual. Esto lo deberán hacer como un culto o servicio de naturaleza racional

le inteligente. Haciendo esto y rehusando adaptarse a las ideas mundanas junto

a la transformación de su entendimiento los creyentes lograrían entender la

voluntad perfecta y aceptable de Dios para ellos.17

G. Ser llenos de Dios

Una vez nos hemos dedicado a Dios, debemos consagrarnos mediante

una actitud de rendimiento constante al Señor que nos permitirá continuar

recibiendo de Él. En forma gradual y mientras Él nos va dirigiendo y reclamando

de nosotros cada parte de nuestro ser y vida, se irá llenando con el espíritu y la

vida de Cristo.18

16
Ibid, Págs. 17-19.
17
The Amplified Bible. Grand Rapids, Michigan: Zondervan Bible Publishers, 1980, Romanos
12:1 y 2.
18
Simpson, A.B. Santificados por Completo., op. cit., Págs. 19-21.

8
III. Como se Recibe

A. Es necesaria la Revelación Divina de la Necesidad de ser

Santificado.

La santificación no es obra que se inicia en el hombre. Hemos de estar

conscientes de que el único Autor y Perfeccionador de la misma es Dios. Es

que fue Cristo quien la ganó para nosotros y la ha puesto a nuestra disposición

como uno de los frutos de su sacrificio en el Calvario. Esto lo logró, como se

expresa en el capítulo diez versículo doce al catorce del libro de Hebreos,

mediante la ofrenda de su vida hecha una sola vez y por cuya ofrenda hizo

perfectos para siempre a los santificados.

Para hacernos conscientes de nuestra necesidad, permite el Señor

circunstancias en nuestras vidas que ponen en evidencia nuestros errores,

equivocaciones, debilidades y flaquezas. Nos demuestra lo fútil de las

resoluciones y esfuerzo en la lucha por alcanzar la santificación por nosotros

mismos. Todo esto lo hace movido por su amor y en su interés misericordioso

de que le permitamos entrar a nuestro corazón para desde allí Él vivir su propia

vida convirtiéndose en esa forma en nuestro Santificador.19 Así será el mismo

Dios de Paz quien nos santificará por completo y todo nuestro ser, espíritu, alma

y cuerpo será guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor

Jesucristo.20

19
Simpson, A.B. El Evangelio Cuádruple., op. cit., Págs. 32-35.
20
La Biblia. 1ra Tesalonicenses 5:23.

9
B. Entrega total a la Voluntad de Dios

Para que logremos a Cristo como nuestro Santificador será necesario un

acto de entrega de nosotros a Él rindiéndonos completamente a su voluntad e

invitándole a adueñarse de nosotros. Este acto ha de ser en un momento

específico, del cual podremos recordar día y hora, y subsiguiente a nuestra

conversión.21

Mediante el referido acto nos ponemos a nosotros mismos -incluyendo

todo nuestro ser con nuestro pasado, presente y futuro- en las manos de Dios y

le permitimos a Él hacer con nosotros y en nosotros como Él quiera. Esta

entrega no tiene que ser dramática ni de carácter altamente emocional. Será

real aunque se trate solo de un consentimiento quieto y aún cuando no

entendamos todo lo relacionado con ello. Es venir a Cristo como somos -con

nuestros interrogantes, complejos y dudas. Es rendir nuestra voluntad a Dios y

esperar confiadamente su obra en nosotros.22

IV. Resultado de la Santificación

A. Victoria sobre el Pecado

Luego de nuestra consagración, nos asaltarán tentaciones que probarán

nuestra confianza en Dios. En esos momentos debemos afirmarnos en Cristo

21
Simpson, A.B. El Evangelio Cuadrúple., op. cit., Pág. 36.
22
Marshall, Catherine. Beyond Ourselves. New York McGraw Hill Book Company, Inc., 1961,
Págs. 44-46.

10
poniendo todo en sus manos y reconociendo que ya entregamos todo a Él y que

Él actuando en nosotros será nuestra victoria sobre las mismas.23

Además, el mismo Señor que es nuestro Santificador, nos irá señalando

cada mal de nuestra naturaleza caída que debemos poner en sus manos para

que Él lo separe de nosotros. Aun aspectos que aunque no sean pecaminosos,

sean obstáculos para nuestra nueva vida resucitada y santificada, debemos

entregar al Autor de nuestra santificación. Así seremos libertados de la lucha de

nuestra carne con el espíritu y la tensión que ello nos produce. Correrá y fluirá

luego en nuestra vida la vida y la pureza del Infinito, Eterno y Santo lo que

resultará en nuestra victoria sobre el pecado.24

B. La Paz de Dios

La Biblia expresa: "Mucha paz tienen los que aman tu ley y no hay para

ellos tropiezo." y ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fueras

entonces tu paz como un río y tu justicia como las ondas de la mar". Es que la

santificación nos armoniza con Dios y con sus mandamientos trayéndonos la

paz que nuestra alma anhela. Aun más, hace que el Dios de Paz resida

permanente en nosotros y que como resultado de ello, se produzca en nosotros

"la tranquilidad profunda y divina de la propia calma eterna de Dios".25

23
Simpson, A.B. El Evangelio Cuadrúple., op. cit., Pág. 37.
24
Simpson, A.B. Santificados por Completo., op. cit., Págs. 12-17.
25
Ibid, Págs. 10-11.

11
V. Reacción Crítica

El requisito de santidad a los miembros del Pueblo de Dios es establecido tanto

por el Antiguo Testamento como por el Nuevo Testamento. Junto a ello la Palabra de

Dios señala la completa incapacidad del hombre para cumplir con la santidad que Dios

demanda. No queda ahí el contenido de la Escritura en relación al tema. En sus

páginas se encuentra la provisión hecha por Dios para el logro de la santidad que Él

requiere de nosotros.

El profeta Isaías reconoció cuán incapaz era por sí mismo de producir la

santidad que Dios por ser Santo demanda. Lo expresó en términos de que moriría

como resultado de haber visto a Dios en su brillantez y gloria. Del mismo trono de Dios

procede el medio utilizado para declararlo sin culpa y limpio de su pecado (Isaías

6:1-7). Tanto Ezequiel como Jeremías predijeron un día futuro en que se cumplirá el

requisito de santidad por el pueblo de Israel. Ello, sin embargo, podrá lograrse solo por

la provisión de Dios del Espíritu Santo en el interior de ese pueblo que les hará vivir y

cumplir el requerimiento Divino.

El Nuevo Testamento presenta tanto a Cristo como al Espíritu Santo en el

corazón del creyente viviendo la vida de Dios desde ese lugar y produciendo el fruto

requerido en cuanto a la santidad.

La visualización del Dr. Alberto Benjamín Simpson relativa a la Santificación,

obtenida del análisis de la Palabra de Dios y de su experiencia, resulta armoniosa con

lo que esa Palabra establece.

Su exposición trae a la luz lo vano de nuestros esfuerzos humanos que nunca

llegarán a satisfacer la demanda divina. Nos exhorta a reconocer actos providenciales

12
dirigidos a demostrarnos esa realidad. A la vez nos señala la necesidad de que luego

de tal reconocimiento haya una acción de nuestra parte por la cual sin reserva nos

entreguemos al Señor invitándole a convertirse en nuestro Santificador.

Tal visualización y exhortación producirán el cumplimiento de nuestros anhelos

en el logro de la santificación y sus efectos de amor a Dios sobre todas las cosas y a

nuestro prójimo, con la paz que ello conlleva. Esta visión no deja lugar alguno para la

vanagloria ni confianza en nosotros mismos aparte de Dios.

VI. Conclusión

La paz y calma de Dios actuando en y desde nosotros es parte del fruto de la

santificación en nuestras vidas. El mundo en el cual vivimos se encuentra

convulsionado por luchas, guerras, codicias y otras causas. La influencia de la iglesia

como agente de preservación resulta endeble. En vez de ser sal de la tierra, en este

sentido, la iglesia misma es afectada y se envuelve en las mismas luchas.

Pienso que tal realidad señala nuestro descuido en la atención de la verdad

doctrinal de la santificación o la presentación incorrecta de tal verdad. Muchos ven la

santificación requerida a la iglesia como algo imposible o con gran pesimismo en

cuanto a su logro. Influye sobre esta visualización el concepto platónico relativo a lo

pecaminoso del cuerpo humano. Puede también ser causada por la experiencia de

fracasos resultantes de la lucha por obtener tal santificación aparte del Autor de la

misma. Otros se convierten en ascetas o siguen reglas y/o interpretaciones de

hombres (ideas farisaicas) en cuanto a lo que el Señor requiere.

13
Para corregir tales ideas erradas es preciso que los que somos responsables del

bienestar de los redimidos nos propongamos a presentar el punto de vista correcto y

bíblico, "la exposición de tus palabras alumbra, hace entender a los simples" (Salmo

1119:130). Además, será necesario que lo que enseñemos en este aspecto esté

respaldado por nuestro ejemplo.

El estudio realizado me ha servido para examinarme delante de Dios y

reconocer en qué posición estoy en lo relacionado a la santidad que el Señor me exige.

Además, para producir en la iglesia que pastoreo el deseo de búsqueda y súplica

delante del Señor para que Él sea nuestro Santificador. Sé que Él lo concederá y así

se producirá en cada uno de nosotros la paz que sobrepasa todo entendimiento y que

alcanzará a nuestros familiares, vecinos y conciudadanos. ¡A Él sea la Gloria!

14
BIBLIOGRAFÍA

Berkhof, L. Teología Sistemática. Trad. Felipe Delgado Cortés. 3ra. ed.; Grand Rapids,
Mich.: Wm. B. Erdmans Publishing Company, 1976

Greathouse, William M. Desde los Apóstoles hasta Wesley - Un Resumen de la


Perfección Cristiana. Kansas City, Missouri: Casa Nazarena de Publicaciones,
1978

Marshal, Catherine. Beyond Ourselves. New York: McGraw Hill Book Company, Inc.,
1961

The Amplified Bible. Grand Rapids, Michigan: Zondervan Bible Publishers, 1980,
Romanos 12:1 y 2

Simpson, A.B. El Evangelio Cuádruple. Trad. Dorothy Bucher Harrisburg, PA: Editorial
Alianza-Christian Publications, 1979

Simpson, A.B. Santificados por Completo. Trad. Harrisburg, PA: Editorial Alianza-
Christian Publications, 1981

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