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¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CONTAR?

La importancia del ejercicio de contar es el hecho de que además de ayudarnos a agrupar y organizar elementos, nos permite
manipular lo intangible, de este modo conceptos tales como el de distancia ayuda al momento de comercializar tela o distribuir
terrenos para el abono de la tierra, así como la noción del tiempo e incluso saber a qué temperatura hervirá el agua para el café según
el concepto de ebullición que se desprende del estudio de la temperatura.
¿QUÉ NECESIDADES ORIGINARON EL HECHO DE CONTAR Y MEDIR?
Medir y contar fueron las primeras actividades matemáticas del hombre primitivo. Haciendo marcas en los troncos de los árboles
lograban, estos primeros pueblos la medición del tiempo y el conteo del número de animales que poseían, así surgió la aritmética.
Sin embargo, es importante recalcar que para algunos historiadores las llamadas sociedades primitivas no hacían uso de la geometría,
pues su aritmética muchas veces conlleva a un transparente sentido antropomórfico, esto porque el concepto de número es el de
correspondencia y el número cardinal se capta a través del ordinal. Por lo común para llegar al número cardinal de un conjunto de
objetos se hace corresponder cada uno de estos objetos con un elemento de un conjunto previamente ordenado (casi siempre las
distintas partes el cuerpo humano: los dedos de las manos, los pies, la muñeca, el codo, las axilas, entre otros) y al coincidir el último
término de este conjunto ordenado con la totalidad de los objetos del primer conjunto, el número ordinal se identifica con el cardinal de
dicho número.
La etnografía nos pone en claro dicho fenómeno: los hombres en dichas sociedades necesitan contar objetos tales como piezas de
caza, entre otros y es precisamente por sus modos de subsistencia nómada que la geometría no tiene sentido ya que no hay nada que
medir.
Es entonces que se le atribuye el uso de la geometría a las sociedades jerarquizadas, donde esta se utiliza para marcar los límites de
los territorios en el que por cierto existe un modo de producción en el cual unos miembros se eximen del trabajo material a través de la
explotación económica que ejercen sobre el resto de la población.
Como consecuencia de ese poder constituido tiene lugar la realización de inventarios, censos, cálculos de impuestos, mediciones de
terrenos, entre otros.
¿CÓMO CUENTAN LAS CULTURAS INDÍGENAS AZTECAS, MAYAS E INCAS?
Los mayas contaban con un sistema numérico no posicional de base 20 compuesto por una serie de símbolos que consisten en la
combinación de líneas (las cuales representan 5 unidades cada una de ellas), puntos (representan la unidad) y un grafo semejante a
una concha (denota al número cero), los cuales siguiendo un conjunto de “reglas” representaban una determinada cantidad.
Dichas reglas se describen a continuación:
R1: combinamos los puntos, de 1 a 4 puntos.
R2: cinco puntos forman una línea.
R3: combinamos las barras, de 1 a 3 barras.
Cabe resaltar que las primeras civilizaciones que usaron base 10 lo hicieron probablemente porque los seres humanos tienen 10
dedos en las manos, es por esto que se cree que los mayas contaban también con los dedos de los pies y por eso utilizaban base 20.
Los incas por su parte disponían del quipu, un artefacto que sirve como registro numérico.

Está compuesto por dos partes. La primera es una cuerda gruesa de 1 centímetro de diámetro, aproximadamente, la cual se llama
cuerda primaria. Usualmente es de varios colores y, en otras contadas ocasiones es reemplazada por un palo de madera. A veces
tiene una borla que podía identificar quién lo había elaborado o, incluso, cuál era el tema que estaba registrado. En las cuerdas
secundarias o colgantes se hallan los nudos que contienen la información. De estas a veces cuelgan las subsidiarias.

Como registro numérico, el quipu no permitía hacer cálculos, sino que se limitaba a indicar cantidades en un sistema decimal. Para
hacer complejos cálculos matemáticos, existía la yupana, una suerte de ábaco.

La lectura numeral del quipu numérico evidencia que los antiguos peruanos, tuvieron dos grandes privilegios, en el campo de la
historia de la humanidad: 1) haber practicado la matemática de posición; 2) haber reconocido el valor del número 0 (la cuerdecilla sin
nudos).

Los aztecas, el sistema de numeración de los aztecas era vigesimal y de tipo aditivo. Se empleaban cuatro símbolos diferentes que
estaban muy influidos por el cultivo del maíz, que era el principal alimento en esta civilización. Los símbolos utilizados eran para el “1”,
un punto o borrón que representaba una vaina de la semilla del maíz; para el “20”, una bandera de las que se empleaban para marcar
los límites de un terreno; para el “400”, el esquema de una planta de maíz; y para el “8000”, una muñeca de maíz, que vendría a ser
como las figuras decorativas que tradicionalmente se tejen con paja en algunos países europeos. No obstante, hay otras
interpretaciones para los símbolos numéricos aztecas para el cual el “20” viene representado por un hacha, el “400” por una pluma y el
“8000” por una especie de bolsa.

¿CÓMO MIDEN LAS CULTURAS INDÍGENAS AZTECAS, MAYAS E INCAS?

Los mayas de hecho siendo un pueblo destacado en el campo de la geometría, emplearon un sistema similar tomando las medidas
de su cuerpo, de tal manera que establecieron las siguientes medidas:
Los aztecas utilizaban su propio sistema para medir sus parcelas de tierra a través de dibujos de corazones, manos y flechas que
representaban fracciones de unidad lineal, según un estudio realizado por Bárbara Williams y María del Carmen Jorge, dos
investigadoras pertenecientes a universidades de EEUU y México, respectivamente.

Los incas

Medidas quechuas antropométricas

La medida más importante fue la rikra o braza, que es la distancia que hay entre los extremos de los dedos cuando los brazos están
tendidos horizontalmente. La voz rikra o ricratupu significa, como sustantivo hombro/brazo o medida, y como verbo, rikrani, el acto de
medir con una rikra (González Holguín, 2007 [1608]: 209). Luego hubo la sikya, medida equivalente a la mitad de la brasa o media
brazada y que los españoles la llamaron la “vara andina” por corresponder más o menos a una vara castellana. Sikyani (verbo) define
el acto de “medir con media braza que es medir a varas” (González Holguín, 2007 [1608]: 214). También existía el cuchuch o codo del
brazo que en los diccionarios contemporáneos se escribe kuchuch / kukucho (Yaranga, 2003; Academia, 2005). La medida era la
distancia que va del codo hasta la extremidad de la mano y también se decía cuchuch topo o huc cuchuch tupullam. Siempre en orden
decreciente, la siguiente medida fue la capa o palmo o cuarta, que es la distancia, para una mano extendida, desde la punta del dedo
pulgar hasta el extremo del meñique. El acto de medir a palmos se expresaba como capana gui o ccapani. En los actuales diccionarios
se escribe kapa o kapay. Otra medida fue el yuku o jeme (escritura actual yuqu/wik’u), distancia entre la extremidad del pulgar y la del
índice con mano abierta. El acto de medir jemes se decía yukuni o yukuhuan tupunu.

A estas medidas se añade otra muy difundida en el mundo andino, pero cuya voz de origen Aymara: la t’axlli o palma que, según
Bertonio (2011 [1612]: 493), corresponde al ancho de la mano con los dedos juntos, sin especificar si el pulgar está o no incluido. Los
historiadores que hacen referencia a esta medida la escriben de diferentes maneras: ttahlli (Rostworowski, 1985: 309); tahlli (Espinoza,
1987: 160) o tajlla (Calvo, 1987: 279). En quechua, la voz palma de la mano se escribía ttaklla maqui y actualmente se
escribe taqlla o t’aqlla.

Medidas quechuas de distancia o itinerantes

Las medidas de distancia estaban basadas en el thatquiy o paso, equivalente, más o menos, a 130 cm (Rowe, 1946: 324). Luego
venía, en orden creciente, el tupu, la unidad de medida por excelencia en el imperio Inca, que en su significado más general, designa
simplemente la “medida” sin corresponder necesariamente a una unidad de medición en particular. Como unidad de distancia se la
aplicó para dimensionar, principalmente y los caminos, los españoles la llamaron la legua andina. Así, González Holguín (1608: 227),
define el tupu como legua y el acto de medir por leguas tupuni tupurcayani. Son, sobre todo, los cronistas los que nos dan las
informaciones las más precisas. Cieza (1880 [1554]) nos dice que un topo es “una legua y media de las de Castilla” y Murúa (1946
[1590]), afirma que un topo es igual a seis mil pasos. Si se tiene en cuenta que la legua de Castilla en el siglo XVI era igual a 5.572 km,
según el valor del paso considerado: andino (130 cm) o castellano (139 cm), el valor del tupu podía variar de 7.8 km a 8.5 km. Es el
cronista Pachacuti (1613), quien nos habla de la medida la más grande del sistema: el wamanin. El la define como igual a 30 topos.
Según los valores de referencia considerados, un wamanin podía estar comprendido entre 180 y 234 km.

Aquí es preciso señalar que tanto el tupu como el wamanin, probablemente fueron medidas que incluían en su definición un factor
tiempo/energía además de la distancia. Antonio Raimondi viajando por el Perú en 1874, constató que la longitud de la legua andina,
heredera del tupu incaico, variaba según que el terreno recorrido fuese llano o quebrado. Y González Holguín (1608: 132) menciona
en su diccionario el huc huamani como el “camino de diez días”.

Le existencia de todas estas unidades de medidas conduce naturalmente a considerar que debió haber instrumentos de medición. En
efecto, González Holguín (Ibíd.: 103), nos habla del chuta cazquicomo “medida pública de tierras que era una braça” y Rowe (1946:
324), del cota k’aspi como una “vara de longitud de la rikra (=1.6 m) medida estándar de terreno”. Este patrón de medida debió servir
para medir dimensiones pequeñas: puertas, ventanas, escaleras, etc. Y para dimensiones superiores, probablemente se utilizo la ñañu
huasca, o cuerda delgada, como lo menciona Betanzos (2004 [1556]) en su crónica sobre la reconstrucción de la ciudad de Cusco por
el Inca Pachacútec. Agurto propone que esta cuerda-patrón debió ser equivalente a 4 ricra = 6.4 m. La imagen 2 muestra el trazado de
una residencia inca, en la costa central peruana.

¿CUÁL ES LA MANERA MÁS ADECUADA DE ENSEÑAR A CONTAR?


Según Adriana Briseño, psicóloga infantil, el apoyo visual para asociar número y cantidad, manipular los objetos para su conteo y
el apoyo auditivo en la voz del adulto son los elementos que favorecen el aprendizaje.