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Expediente Nº : 29360 – 2009

Secretario : Surichaqui
Sumilla : FUNDAMENTACIÓN DE
RECURSO DE APELACIÓN

SENORA JUEZA DEL TRIGESIMO TERCER JUZGADO PENAL DE REOS


LIBRES DE LIMA

ROSARIO MARIA MARTINEZ JIMENEZ, debidamente representada por su


abogado, el Dr. Raúl Calvo Rabanal, con Reg. CAL Nº 15906, en el proceso penal
seguido en mi contra por la presunta comisión de Delito contra el Honor –
Injuria en agravio de Manuela Inés Alvarado Gutierrez de Gonzáles, a Ud. muy
respetuosamente decimos:

Que, habiendo interpuesto Recurso de Apelación contra la Sentencia pronunciada con


fecha miércoles 20 de enero de 2010, donde se me condena a un año de Pena
Privativa de la libertad y al pago de Cuatro Mil Nuevos Soles por concepto de

Reparación Civil; a favor de Manuela Inés Alvarado Valera de Gonzales , al


no encontrarla de acuerdo a ley ni derecho, dentro del plazo legal establecido por el
artículo 300º del Código de Procedimientos Penales y en uso de mi legítimo derecho
constitucional a la Pluralidad de Instancia y a la Tutela Jurisdiccional Efectiva
consagrados en los Incisos 6) y 14) del Artículo 139° de la Constitución Política del
Estado; procedo a fundamentar el RECURSO DE APELACIÓN interpuesto al
momento de dictar sentencia.

Constituyen Fundamentos de Hecho y de Derecho que dan


sustento al presente recurso, los que a continuación pasamos a desarrollar:

I. ANTECEDENTES.-

I.1. Es materia del presente proceso la determinación de la eventual


responsabilidad penal de mi patrocinada por la comisión del Delito contra El

Honor – Injuria, en agravio de la señora Manuela Inés Alvarado Valera


de Gonzales.
I.2. Mi patrocinada domicilia en el Edificio Mendiburu sito en Calle Mariano Melgar
No 280 Departamento No 502. Asimismo, cuento con un poder especial
otorgado por la señorita Rosa María Jiménez Cáceres a favor de la suscrita con
fecha 8 de agosto de 2006 y el poder especial de fecha 7 de setiembre de 2009,
quien la faculta a representarla y participar en la Junta de Propietarios del
Edificio. Por otra parte, La querellante, señora Manuela Alvarado, domicilia en
el mismo edificio pero en el departamento 203.

I.3. La querellante expresa que con fecha 11 de julio de 2009 mi


patrocinada se refirió contra ella en términos y gestos ofensivos que
dañaron su honor y dignidad. Asimismo, indica que en dicha fecha le
insulté, en voz alta y en presencia de algunos vecinos, en especial
de la señora Cesy Llacsahuanga Angulo, para lo cual acredita los
hechos con la copia certificada de denuncia policial expedida por la
Comisaría de Miraflores, Así como, la testimonial de la señora
Llacsahuanga.

I.4. Durante todo el desarrollo del proceso, no ha quedado demostrado que


mi patrocinada haya inferido ningún término ni gesto ofensivo contra
la querellante.

I.5. Mas aún, debe advertirse que el presente proceso es iniciado por acción
privada, y la querellante sólo participó al momento de presentar la
denuncia, y en tal sentido la actividad probatoria se restringe a un
testigo presentado a favor de la misma.

I.6. Sin embargo, la testigo presentada señora Cesy Llacsahuanga


Angulo, declaró ante el Despacho Judicial que ella se enteró del hecho
por parte de la supuesta agraviada, y en tal sentido no estuvo presente
al momento de LOS SUPUESTOS TÉRMINOS O GESTOS
OFENSIVOS.

I.7. Por otro lado, en el acto de Lectura de Sentencia sólo se dio Lectura a la
parte Resolutiva y no considerativa de la Sentencia, afectando
claramente el Derecho a la Tutela Jurisdiccional efectiva y a la Legítima
Defensa que le asiste a todo justiciado.

I.8. En conclusión, no se le puede imputar a mi patrocinada declaraciones de


ningún tipo sobre este asunto por cuanto La responsabilidad penal tiene
que ser probada; por lo que no cabe condena alguna en base a
presunciones.

II. FUNDAMENTOS DE DERECHO.-

II.1. Se imputa a mi patrocinado la comisión del delito de difamación que se


encuentra previsto en el artículo 130º del Código Sustantivo, el mismo que
establece:
Artículo 130º.- “ El que ofende o ultraja a una persona
con palabras, estos o vías de hecho será reprimido con
prestación de servicios de servicios comunitarios de
diez a cuarenta jornadas o sesenta a noventa días
multa.”

II.2. El bien jurídico protegido es el honor, el cual se observa desde un punto


de vista subjetivo y objetivo. Se requiere como presupuestos del tipo objetivo
y como primer elemento una acción consistente en atribuir a una persona una
conducta que dañe su honor o reputación, o “deterioro sensible en su honor”1.

En el caso examinado, no existe conducta alguna por parte de mi


patrocinada que se adecue al verbo típico imputado, toda vez que la
señora Rosario Tania Martínez no hizo declaraciones ni señaló a la señora
Manuela Inés Alvarado Valera de Gonzales con adjetivos injuriantes,
desprestigiando su Honor y Buena Reputación. De ello, NO EXISTE PRUEBA
ALGUNA.

1
Ibidem.
II.3. En el presente caso, si bien la norma no establece como elemento objetivo del
injusto penal que la injuria se realice ante varias personas reunidas o
separadas, también es cierto que la querellante presente como prueba la
testimonial de una de las vecinas de neustro edificio, la misma que desvirtúa lo
expuesto por la querellantes, pues neiga haber estado presente al momento del
supuesto incidente. norma no establece que la mi patrocinado, en ningún
momento emitió juicios de valor o difundió algún tipo de información que
afecte el Honor de la señora Cecilia Otoya.

En tal sentido, no obra en autos, medio probatorio el cual acredite que mi


patrocinado haya propalado información difamatoria contra la citada
señora Otoya, en tal sentido no realizó ninguno de los dos elementos del tipo
objetivo señalados en el artículo 133 del Código penal.
II.4. Vuestro Despacho DEBE ADVERTIR QUE NO SE HA LESIONADO EL
HONOR OBJETIVO COMO BIEN JURÍDICO PROTEGIDO, el mismo
que consiste en la valoración que otros hacen de nuestra personalidad,
ético-social, estando representado por la apreciación o estimación que
hacen los semejantes de nuestras calidades morales y nuestro valor
social.
II.5.

II.6. durante todo el proceso no Aproximadamente a las 12.30, del día 9 de


julio de 2009, la querellante vino alterada a mi domicilio para hablar
conmigo y se encontraba sola.
II.7.
II.8. Por mi parte, Le manifesté que no disponía de tiempo puesto que
estaba saliendo con Daniel Augusto Valdivia Fernández por asuntos
laborales y había una persona esperándonos en un auto para salir.
Subimos al ascensor y la querellante ingreso con nosotros. En todo el
trayecto guardo silencio no cruzamos palabra alguna. Sin embargo, al
salir del ascensor recién me dijo que era irrespetuosa debido a que “no
quería hablar con ella”. YA EN EL PRIMER PISO, LA QUERELLANTE
EMPEZÓ A GRITAR Y PROFERIR PALABRAS OFENSIVAS HACIA MI
PERSONA “MOCOSA”, “IRRESPETUOSA”, “SINVERGÜENZA”,
“QUE NO RESPETA A LOS MAYORES”. SIN CONSIDERAR QUE LE
HABÍA DICHO QUE ME IBA A TRABAJAR.

II.9. PRIMER ERROR INCURRIDO.- LA FALTA DE MOTIVACIÓN DE LA


RESOLUCIÓN.-

II.9.1. En la Resolución materia de impugnación se ha incurrido en un


gravísimo error in procedendo al vulnerar el principio de
motivación debida de cualquier decisión que se adopte en
cualquier proceso, sea judicial, administrativo, disciplinario, etc.
En efecto, la fundamentación y razonable motivación de toda
decisión expedida en un proceso constituye una de las principales
garantías del proceso judicial. Debemos recordar que el Inc. 5) del
Art. 139° de la Constitución establece taxativamente que las
Resoluciones Judiciales deben ser debidamente motivadas, tanto
en los hechos como en el derecho aplicable:

“Art. 139°.- Son principios y derechos de la función jurisdiccional:

(…)

5. La motivación escrita de la resoluciones judiciales en todas las


instancias, excepto los decretos de mero trámite, con mención expresa
de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho en que se
sustentan.”

II.9.2. En el presente caso, se ha vulnerado dicho principio debido a que


vuestro Consejo no ha resuelto cada uno de los puntos
controvertidos relativos al presente proceso. Si bien existe
“motivación” respecto al fondo de la controversia, debemos
señalar que la misma no existe con relación a dos cuestiones
previas que detallamos a continuación y que incluso fueron
tomadas en consideración por el Consejo de Ética:

“Art. 122.- Las resoluciones contienen:

(...)
4. La expresión clara y precisa de lo que se decide u ordena, respecto
de todos los puntos controvertidos.

(...).”

II.9.3. Asimismo, se señala doctrinariamente que la motivación de las


decisiones que se adopten en un proceso es un elemento
esencial del derecho a obtener una resolución fundada, como
elemento integrante del Derecho a la Tutela Judicial Efectiva. La
motivación supone la explicación de la fundamentación jurídica
que se da al caso concreto que se juzga, no bastando una mera
exposición sino que ha de ser un razonamiento lógico( 2). La falta
de motivación implica la arbitrariedad en la Resolución (la no
exposición de las causas de la decisión o la exposición de una
causa ilógica, irracional). Por ello, la motivación de una
Resolución supone una justificación racional del caso concreto y
que deberá incluir(3):
II.9.3.1. Juicio lógico que ha llevado a seleccionar unos hechos y una
norma.
II.9.3.2. Aplicación razonada de la norma.
II.9.3.3. Respuesta a pretensiones de las partes y sus alegaciones
relevantes para la decisión.

Injuria
ARTÍCULO 130°.- El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o
vías de hecho, será reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a
cuarenta jornadas o con sesenta a noventa días-multa.

2
() CHAMORRO BERNAL, Francisco. La Tutela Judicial Efectiva. Bosch: Barcelona,
1994. P. 206.
3
() Ibid, p. 210-219.