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CORREGIR, CORREGIR, VOLVER A ESCUCHAR.

LEER COMO LEE UN ESCRITOR


Por: José Zuleta
Escribir mucho, romper mucho y no apresurarse
a publicar. Dijo Borges que le dijo su padre.

Con otras palabras han dicho lo mismo muchos otros. También se ha dicho que
enseñar a escribir literatura no es posible. Que a lo sumo podemos enseñar a corregir.
Que allí es donde reside el verdadero aprendizaje: en aprender a corregirse. El escritor no
avanzará si se complace con facilidad. Una autoestima elevada puede ser nefasta para un
escritor en su época de aprendizaje, y en cualquier época. Se puede inferir que el mejor
lugar en el que puede aprender un escritor es en sus propios textos.
En los talleres que he recibido y en los que he dado, en las conversaciones con otros
escritores, he confirmado que es en la lucha con nuestras torpezas de donde suelen salir
textos legibles. Ariel Rivadeneira dice: “El escritor trabaja con un material rebelde: el
lenguaje común, que es a la vez libertad y prisión, medio y obstáculo. Se escribe con y
contra la lengua, como el escultor con la piedra”.
A ello se puede agregar que se escribe con y contra los propios prejuicios, con y
contra las certezas y los gustos. En esa pugna y en esa confrontación reside en gran
medida el trabajo del escritor. ¿Cómo hacer para avanzar?: riñendo con el texto,
confrontándolo al leerlo a otros y escuchándolo de otros labios. Por ello insto e insisto en
la corrección.
La calidad de un texto literario depende en gran parte del lector al cual se dirige
ese texto. Hay una relativa equivalencia entre la elección de nuestras lecturas y el lector
ideal al cual escribimos. Si nos contentamos con que un texto nos mantenga interesados
hasta el final, es decir, con su aspecto argumental, probablemente leeremos muchos libros
que no nos van a aportar en el sentido de la calidad literaria y en esa misma medida
seremos complacientes con nuestros textos en cuanto a su calidad. Lo que trato de decir
es que un lector exigente es un mejor candidato a ser escritor que un lector complaciente.
Por eso es tan importante aprender a leer con todas las antenas desplegadas: las estéticas,
las de coherencia y equilibrio, las irracionales y las racionales, las de la lógica y las del
gusto, las de la intuición y las del rigor estético. Y saber que la literatura es pensamiento
y música. Y que la calidad tiene que ver con el lenguaje, que la factura del texto está
íntimamente ligada a ello. Y que la poesía ha sido esencial en la formación de los grandes
narradores.
Ministerio de Cultura. (2018). Guía para talleres de escritura creativa. Recuperado de
http://www.mincultura.gov.co/areas/artes/literatura/Documents/MinCultura_Relata2018_html5/index.html