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Día Mundial de los refugiados (20 de Junio)

La Asamblea General de las Naciones Unidas decide que, a partir del año 2001, el día 20
de junio sea el Día Mundial de los Refugiados.
CelebraciónEditar
El 4 de diciembre de 2000 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución
55/76 decide que, a partir del año 2001, el día 20 de junio sea el Día Mundial de los
Refugiados.[1]

En un mundo donde la violencia obliga a miles de familias a abandonar


sus hogares para salvar sus vidas, es el momento de demostrar que todos
estamos con los refugiados #ConLosRefugiados.
El organismo de las Naciones Unidas para los refugiados lanzó la
campaña #ConLosRefugiados en junio de 2016 para pedir a los gobiernos
que colaboraran y cumplieran con su deber en relación a los millones de
personas que se encuentran en esta situación.
En el Día Mundial del Refugiado, que se celebra cada 20 de junio,
conmemoramos su fuerza, valor y perseverancia. Esta celebración nos
brinda la oportunidad de mostrar nuestro apoyo a las familias que se han
visto obligadas a huir.
Organización de las Naciones

El 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado como una expresión de


solidaridad, sensibilización y responsabilidad con todas las personas refugiadas.
Según datos del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para el
Refugiado), actualmente hay más de 45 millones de personas refugiadas,
desplazadas y/o apátridas en el mundo. De ellas, aproximadamente la mitad son
desplazadas internas, desarraigadas dentro de sus propios países.

Los conflictos armados, la pobreza y el subdesarrollo son las principales causas


de los desplazamientos forzados de población. Situaciones que dibujan hoy día,
en pleno siglo XXI, un escenario de flagrante violación de derechos fundamentales
para numerosas personas en los cinco continentes. En este sentido, desde el
Movimiento por la Paz –MPDL- reclamamos a las autoridades, tanto estatales
como internacionales, el cumplimiento de todos y cada uno de los principios
recogidos en la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los
Refugiados, así como garantizar los principios de solidaridad y respeto de los
Derechos Humanos recogidos y ratificados en el seno de las Naciones Unidas y la
Unión Europea, revistiendo una especial relevancia el Derecho al Retorno.
El Movimiento por la Paz trabaja diariamente con miles de personas refugiadas y
desplazadas a causa de conflictos armados o crisis complejas en algunos de los
puntos más inestables del planeta.

Es el caso, por ejemplo, de la población refugiada palestina, que se estima


representa una tercera parte de las personas refugiadas en el mundo, constituyendo
además el grupo de población que más tiempo ha permanecido en el exilio. Según
la UNRWA (la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en
Oriente Próximo), en 2012 se contabilizaron un total de 4.919.917 personas
refugiadas palestinas en Jordania, Líbano, Siria y los Territorios Ocupados
Palestinos (Gaza y Cisjordania). El Movimiento por la Paz apoya a más de 40.000
personas refugiadas palestinas en estas zonas junto con las organizaciones
locales, en ejes de Fortalecimiento de la Ciudadanía, Discapacidad, Mujer y Salud.
Igualmente, en la región de Oriente Medio trabajamos con la población refugiada
siria en Jordania y Líbano. En total, cerca de 2,5 millones de personas sirias han
tenido que abandonar sus hogares a causa del conflicto, de las cuales más de medio
millón se encuentran en Líbano y aproximadamente 475.000 han encontrado refugio
en Jordania.

En Colombia, donde el Movimiento por la Paz se encuentra presente desde 1997,


según fuentes oficiales del gobierno colombiano, la población desplazada por el
conflicto interno asciende a 5.701.996 personas. En concreto, la región de los
Montes de María cuenta con un total de 215.505 personas desplazadas, lo cual
representa casi el 50% de su población total. Es en esta zona donde el Movimiento
por la Paz centran su trabajo en apoyar a esta población, en su mayoría de origen
rural y afrodescendiente, en la que la realidad del desplazamiento forzado y el
despojo de tierras impacta cotidianamente violando de manera masiva sus
derechos fundamentales.
Respecto a la población saharaui, todavía hoy decenas de miles de personas se
encuentran en una situación de refugio, viviendo en los campamentos saharauis de
Tindouf (Argelia), en una zona desértica aislada y dependiendo, para sobrevivir,
de la ayuda humanitaria internacional. El Movimiento por la Paz trabaja en los
campamentos de refugiados saharauis de Tindouf desde 1993 proporcionando
ayuda humanitaria a la población refugiada.

Todas las personas tenemos derecho a vivir en Paz y disfrutar de nuestros


derechos fundamentales en nuestras comunidades de origen. Y si no es así, desde
los países de acogida tenemos la obligación de facilitar que quienes sufren
injustamente el desplazamiento forzado, puedan tratar de restablecer sus vidas
mientras el regreso a su país, o su región de origen, no garantice su seguridad. Por
esta razón, queremos lanzar un llamamiento de comprensión y solidaridad a toda la
sociedad, para que entre todas y todos consigamos que algún día, se haga justicia
con las personas que se han visto obligadas a huir de sus comunidades de origen.