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Jon Sobrino * ANTE LA RESURRECCION DE UN CRUCIFICADO, Una esperanza y un modo de vivir |. Muertos y victimas D € diversas maneras com- pprenden los seres humanos fa muerte y lo que ocurre tras ella, Y esa ‘comprensién puede configurar también sus vidas. A veces, han comprendido la muerte como el final de su existen: cla en paz y con cierta naturalidad, y, asf, en culturas en que el pue- blo era considerado mas importante que el individuo, como en el antiguo Israel, se podia decir “cumplié sus aftos y fue a reunirse con sus padres”. A veces, como en el cristianismo, tras la muerte se afirma vida y plenitud: “dichosos los que mueren én el Senior”. Con todo, la muerte sigue siendo negatividad. Muchos sienten sin consuelo el desgarro de la separacién o se resisten a pactar con la nada (Unamunol. Algin alivio para la psicologia puede aportar Epi- ccuro: “mientras vives no tienes por que preocuparte, y cuando estas + Jow Soenio. Nac en 1938. Reside permanentemente en San Salvador desde 1974. Profesor de Teoloia y dector del Centto Monsefor Romero, Ua Citimas publicaciones: Monsefior Romero, San Salvador, 1990; Jesueristo Liberador San Salvador "19, El Principio Misericordia, San Salvador 1992, 1a fe en fesucisto. Ensoyo desde ls vieimas, Maddy San Salvador "2000; £1 Sahiador, Nueva York, Aiganistin: teremote,terorismo, babar y utopia, Mack 2002 Direccién: Centro Monsedor Romero/UCA, apartado 01-106, San Salva- dor (Et Salvador). Cone elect nico: pobrinogemuca.edu sy Conca 5107 757 JON soBRINO ANTE LA RESURRECCION DE UN CRUCINCADO. ‘muerto ya no puedes preocuparte”. O més sapiencialmente, Sécrates ante sus jueces: “Ya es hora de partir, yo a la muerte y ustedes a la Vida. ;Qué es mejor? Eso esta escondido a los mortales, Sélo la divini- dad io sabe’. Hoy, en las sociedades de abundancia, aunque también se la resista, se esta imponiendo la actitud de no tener que enfrentar la muerte con seriedad. Y se tiende a ocultarla, maquillala Estas, y muchas otras, son reacciones, si se me permite hablar at, ante la muerte de “muertos” Pero hay otras muertes que llevan consigo un elemento anadido de escndalo irrecuperable para la razon y también para la fe. Escndalo mayor es la muerte de nifios, que no han cumplido sus dias, y que incluso, inocentes, han muerto asesinadas. Para Ivan Karamazov no es consuelo que ninos destrozados por pertas, por orden de un terra- teniente, puedan ir a un lugar en el que seran integrados en una armonia universal: “si me invitan a ese cielo desde ahora devuelvo la entrada”. Es el escandalo que no tiene compostura, y sigue ocu- rriendo. Nifios, y también hombres, mujeres, ancianos, son asesina~ dos inicuamente por regimenes de seguridad nacional, o mueren en “dafos colaterales" o mueren a causa del hambre perfectamente superable'. Por eso, digamos desde ahora que hay que tomar en serio el recuerdo de “los santos inocentes", y no trivializarlo como ele- mento decorative navideno, Y escandalo es también la muerte por asesinato de los que han tra- bbajado y luchado por la justicia: desde los profetas de Israel, hasta los innumerables martires y caidos en los ciltimos treinta aos en Amé- rica Latina. Algo puede aliviar saber que sus muertes han producido vida, y que algunos de ellos siguen vivos de alguna forma, Pero ante la muerte de “victimas" permanece el escandalo: a los mejores, a quienes defienden al oprimido, la injusticia les da muerte. Lo que acabamos de decir es bien sabido, pero lo recordamos para encuadrar bien el tema de este atticulo. En la tradicién cristiana se comprende el destino de los seres humanos desde el destino de Jests. En lo que hay que estar claros es en que Jestis no acabo su vida “cum. ‘Cien mil personas mueren de hambre, o de sus consecuencias inmedia tas, cada dla. Un nino de menos de 10 abios mucre cada siete segundos y ‘cada cuatro minutos otro queda ciego por falta de vitamina A- Un nino que ‘muere de hambre hoy, muere asesinado.” Jean Ziegler, relator de la ONU para la alimentacion, Enirevista en £1 Pas, 9 de mayo de 2005, ido aos, sno como una “vctima ue a resuecién no rage em devolver avd a un cadaver sino en hacer jsicin a