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El derecho originario de la Organización Internacional está formado por el Tratado constitutivo

de la misma y por las normas convencionales internacionales que modifican y adaptan la evolución
de la Organización. Por tanto, este derecho tiene un origen internacional: un tratado internacional
firmado por los Estados fundadores y que constituye un acto jurídico anterior y exterior a la vida
de la Organización Internacional.

Doble carácter, convencional e institucional, del tratado constitutivo de la


Organización Internacional
Los Tratados constitutivos presentan unas características particulares que, por un lado, permiten
identificarlos dentro de la gama de acuerdos internacionales de la práctica convencional
internacional. El Tribunal Internacional de Justicia dice que son tratados multilaterales de un
tipo particular, pues tienen por objeto crear nuevos sujetos de derecho, dotados de una cierta
autonomía, a los que las partes confían la tarea de realizar unos objetivos comunes.

Por otro lado, estas características lo acercan a las funciones que cumplen las Constituciones
nacionales, en el sentido de que prevén unos órganos a los que se atribuyen unos poderes y por
el hecho de efectuar un reparto de competencias y poderes entre los órganos y los Estados
miembros.

Ese doble carácter convencional e institucional del tratado constitutivo de la Organización


Internacional, es decir, como acto convencional donde se refleja la voluntad concordante de los
Estados partes y como constitución de un nuevo sujeto internacional, hace que las reglas del
derecho de los tratados que le son aplicables presenten rasgos específicos, sobre todo en lo que
se refiere a las reservas, a la primacía de los tratados sobre acuerdos internacionales y a la
revisión de los mismos.

- Principios que inspiran el ejercicio de las competencias de las


Organizaciones Internacionales
En cuanto a las competencias de las Organizaciones Internacionales, éstas son atribuidas a la
Organización Internacional, expresa o implícitamente, por el Tratado que la crea y, desde
entonces, los Estados miembros pierden, total o parcialmente, su ejercicio pasando a las otras a
ejercerlas con carácter exclusivo o compartido, correspondiéndoles en este caso por razones de
eficacia y necesidad. De esto se extraen los tres principios esenciales que inspiran el ejercicio
de las competencias de las Organizaciones Internacionales:

+ Principio de especialidad

Las Organizaciones Internacionales son sujetos internaciones derivados y creados para alcanzar
unos objetivos concretos, fijados por sus Estados miembros, lo que delimita el alcance de las
competencias de la Organización.

+ Principio de subsidiariedad
Las Organizaciones Internacionales sólo intervendrán en la medida en que los objetivos de la
acción no puedan ser alcanzados de manera suficiente por los Estados miembros y puedan
lograrse mejor a nivel de la Organización.

+ Principio de atribución

A diferencia de los Estados, las Organizaciones Internacionales no gozan de competencias


ilimitadas y sólo de una competencia de atribución. Esto quiere decir que sus actividades
pueden y deben desplegarse en un número de campos limitativamente determinados por el
tratado constitutivo.

- Diferenciación entre competencias explícitas o expresas y competencias


implícitas

Esto da lugar a que diferenciemos entre las competencias explícitas o expresas, enumeradas
inequívocamente en el Tratado constitutivo o en actos posteriores; y las competencias
implícitas, que no están enumeradas o definidas formalmente, pero se pueden deducir por
medio de una interpretación extensiva del Tratado creador o de otros actos posteriores de los
Estados miembros o de la Organización Internacional.