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ENSAYO SOBRE EL INCONSCIENTE

Aun no deja de asombrarme aquellos casos en donde una mujer muere a manos de su pareja,
alegando que no era consciente de lo que hacía, pues se sentía dominado por el Diablo.
Bajo este argumento, podemos notar que hay quienes todavía se valen de las creencias antiguas del
inconsciente en donde una entidad superior toma posesión del individuo para desatar en él sus más
bajos instintos. En él también podemos notar que en la antigüedad el concepto de lo inconsciente
era ajeno a nuestra constitución humana.
Con el pasar del tiempo, esta idea del inconsciente ha cambiado mucho a través de pensadores
filosóficos, pero difundida y conocida desde la perspectiva de Freud.
“Mientras que los primeros se referían al inconsciente como el residuo de la actividad consciente
o aquello que en potencia podía ser consciente; Freud lo entendía como el espacio en donde se
guardaban o representaban una serie de acontecimientos que determinaban el comportamiento
de manera significativa así como la fuente de las fuerzas instintivas que impelen el accionar
humano”. (El Inconsciente: Una Mirada sobre su Historia y sus Retos Actuales [archivo PDF]
Pág.176).
Desde mi punto de vista al considerar estas dos definiciones noto que en la primera el inconsciente
no marca una línea divisoria con el consciente por cuanto se menciona que es su residuo, dando a
entender que no es diferente a este. Es como si lo “inconsciente” es tan solo una información que
está a la espera de volver a ser activada. En esta definición, el inconsciente se mueve dentro de lo
consciente o dentro de lo que nos damos cuenta. Mmm… ¿Qué ocurre con aquello que no nos
damos cuenta? Con esta interrogante las limitaciones de esta primera definición salen relucir, por lo
que puedo concluir que los filósofos no concebían la existencia de una entidad independiente como
lo es el inconsciente.
Las limitaciones del concepto dado por los filósofos sería superado por Freud que hizo del
inconsciente una instancia independiente (pero no aisladas de las otras dos instancias con quienes
interactúa) que se gobierna por sus propias reglas. A diferencia de la anterior postura, el
inconsciente formulado por Freud “no incluye todo lo que no es consciente, sino solo lo que se
reprime activamente del pensamiento consciente o lo que la persona es reacia a saber
conscientemente, en cierto sentido, esta visión coloca al yo en relación con su inconsciente como
un adversario, luchando consigo mismo para mantener oculto lo que está inconsciente” (Mente
inconsciente. Extraído el 28 de marzo de https://psicoportal.com/psicologia/mente-
inconsciente/).
A través de este nuevo enfoque, el inconsciente no es ajeno a nosotros como lo pretende señalar los
casos en donde se “argumenta” que una entidad dada asume la dirección de nuestras acciones.
Un término que sale a relucir con este nuevo enfoque es la represión, la cual es entendida como una
forma de impedir que un sentimiento, estado ánimo o impulso se exprese de manera abierta.
Entonces, empero, ¿qué hay de malo con expresar de manera abierta un sentimiento?
Para responder a esta interrogante es necesario recordar que el ser humano se mueve dentro de un
contexto social, estableciendo relaciones con otras personas. Por lo tanto, la represión de ciertos
sentimientos, pensamientos o impulsos es crucial para lograr el éxito en dicho contexto.
Desde muy pequeños las personas suelen usar defensas psicológicas a lo largo de su vida. Son
necesarias cuanto no contamos con los recursos necesarios para lidiar con las situaciones dolorosas.
Su función no sólo facilita la socialización, sino también el desarrollo de la personalidad, lograr el
equilibrio emocional y seguir manteniéndonos en contacto con la realidad.
Sin embargo, la máxima “todo en exceso es malo” puede aplicarse en este caso también, pues
recurrir constantemente a este mecanismo de defensa repercute en nosotros causando síntomas a
nivel aparentemente orgánico. Ahora, que esto pueda darse, pone de manifiesto que la instancia de
lo inconsciente no es capaz de contener nuestras represiones (su influencia es enorme en
comparación con el consciente que sólo ocupa un 5% del funcionamiento de la mente) las cuales
terminan aflorando dejándose sentir sobre nuestro organismo. ¿Acaso hay una vía correcta para
liberar esta fuerza? Sí, y es a través de la instancia consciente mediante un análisis y reflexión sobre
dichas represiones. Sin embargo, una terapia psicoanalítica demanda mucho tiempo porque lo que
se trata es de reconstruir todos los años nuestros vividos y volverlos a reconstruir de una manera
sana, por eso es muy largo. Debido a ello surgen otras alternativa enfocadas en el aquí y el ahora
(téngase en cuenta esta terapia funciona porque coincide con una de leyes del inconsciente, el cual
se mueve en continuo presente), en donde ya no van a ese inconsciente en donde están enterradas
nuestras penurias, sino que van a resolver directamente la conducta, pero lo que produce el síntoma
sigue ahí.
Recuerda:
“La Gestalt, deja de mirar al individuo aisladamente para considerarlo un elemento más de la
situación, de tal manera que la persona crea y es creada por la situación, es actor y actuante de
ella.
El objetivo de la Terapia Gestalt es ayudar al paciente en su problemática, haciéndole más
consciente de cómo ha llegado hasta el punto en el que se encuentra y cómo aprender a hacer
de otras maneras, devolviéndole la capacidad de elegir que opción quiere tomar para afrontar
la vida, ampliar el campo de posibilidades y dejar de reducirla a una o unas pocas opciones
(adicciones, depresión, ansiedad, etc.). Gracias a esto, la persona puede conocerse mejor y
recobrar la creatividad perdida” (¿Qué es y qué consiste la Terapia Gestal? Recuperado el 28
de marzo de https://terapiados.net/articulos/que-es-y-en-que-consiste-la-terapia-gestalt).
El psicoanálisis como método para abordar las represiones resulta eficaz, pero se requiere de un
especialista en el tema para guiar al paciente, ya que el común de ellos no estaría en la capacidad
para abordar su propio inconsciente, debido a que suelen engañarse.
“El terapeuta es entonces un mediador que intenta dejar que lo que no se ha dicho o lo que no se
puede expresar se revele utilizando las herramientas del psicoanálisis, los mensajes que surgen
de un conflicto entre consciente e inconsciente son probablemente crípticos. El psicoanalista se
presenta como un experto en interpretar esos mensajes”. (Mente inconsciente. Extraído el 28 de
marzo de https://psicoportal.com/psicologia/mente-inconsciente/).
Pero los síntomas son tan sólo un grado de alcance que tiene el inconsciente sobre nosotros, pues
este puede incluso ejercer su influencia sobre la instancia consciente alterando su percepción o
distorsionando la información (no pudiendo distinguir entre lo real e imaginario) generando una
interpretación errónea de los hechos, como cuando uno ve a dos personas sonriendo mientras es
observado, entonces podría creer que se están burlando de él.
Que esta situación se dé quiere decir que el inconsciente está accediendo libremente al consciente
(deja existir la distinción entre el yo y el otro) por lo que la barrera de la censura ha dejado de
funcionar. Esto es grave, pues significa que nuestra mente queda a merced del inconsciente, el cual
por una de sus leyes se sabe que no discierne sobre el tema moral, desencadenando en el individuo
acciones motivas para satisfacer sus pulsiones o las necesidades del ello.
https://la-conquista-de-aristeia.com/faro-es/el-inconsciente-2/
https://lamenteesmaravillosa.com/teoria-inconsciente-segun-sigmund-freud/