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DELITO DE DEFRAUDACIÓN TRIBUTARIA

La penalización de determinadas acciones o abstenciones es una forma de proteger la marcha


social, de la particular manera como es concebida por un Estado en un momento histórico dado.
La particular sensibilidad social de una cierta nación puede hacer que en un determinado
momento convierta en punibles acciones que en otros lugares en la misma oportunidad se
consideran legítimos. En el caso de Perú, teníamos ejemplos como la tenencia de moneda
extranjera, La ley de la Reforma agraria, etc. Por tanto, la manera como el legislador interpreta
lo que debe estimarse correcto para la vida en sociedad determina, a su vez que actos merecen
sanción penal.

En el ámbito penal, el nuevo Código Penal ha recogido las figuras delictivas que contenía el
Código Tributario, pero ha reducido la pena a un máximo de 4 años. Ante ello, se tiene como
cuestión inicial establecer si el legislador debe dar connotación delictiva a la omisión tributaria.

Primero debemos partir que es constitucional el deber de tributar tal como lo establece el
artículo 77 de la carta magna. Frente al incumplimiento de esta obligación, que le permite al
estado obtener los recursos que necesita para cumplir con su rol de procurar el bien común,
puede reaccionar sancionando administrativamente a los omisos mediante la aplicación de las
respectivas pecuniarias. Sin embargo, es de amplio conocimiento que las sanciones
administrativas pueden resultar de poca eficacia disuasiva en ciertos casos sobre todo si frente
a determinados fiscos el contribuyente se auto justifica moralmente rebatiendo como
fundamento que los recursos serán mal empleados o terminara en manos de funcionarios
corruptos. Por lo cual se puede interpretar que no existe la percepción del carácter delictivo de
la defraudación por la vía del no pago de tributos. Cuando el legislador llega al estadio de la
calificación de la defraudación tributaria como delito pretende evitar la auto justificación moral
de los contribuyentes o responsables.

El delito de defraudación tributaria en el nuevo código penal se encuentra en el libro segundo,


título XI, capítulo II, sección II, aquí se expresa que se incurre en el delito al dejar de pagar en
forma fraudulenta los tributos. La misma que esta sancionada con pena privativa no menor de
uno ni mayor de cuatro años o multa de 60 a 365 días multa. Es importante aclarar que la pena
pecuniaria no es concurrente con la pena privativa de libertad sino alternativa. Por lo cual el juez
podría imponer solo la multa sumando los recargos y ajustes.

Otro aspecto importante es tener en cuenta si para iniciarse el proceso penal debe agotarse la
vía administrativa. Ante ello, podemos decir que ambos cuerpos normativos se complementan
para dar solución de esta inquietud, debido a que normativamente se da cierta prevalencia al
nuevo Código Penal debido a que según el artículo I del título preliminar del código Civil “La
derogación se produce por declaración expresa por incompatibilidad entre la nueva ley y la
anterior o cuando la materia de esta es íntegramente regulada por aquella”. La tipificación de
delitos en el nuevo código penal abarca íntegramente el área contemplada por el código
tributario. En consecuencia, el Código Tributario ha quedado superado por este. Pero como
decíamos al inicio ambos se complementan, ya que no sido abordado por el nuevo código exigir
agotar la vía administrativa antes de iniciar la acción penal pero por razones prácticas se debe
dar la vía administrativa porque para que se configure el delito de defraudación la
Administración tributaria debe establecer si es contribuyente o responsable ha dejado de pagar
algún tributo o lo pagado en forma diminuta. Entonces ello solo puede ser establecido por la
administración, de la misma manera que no le corresponde pronunciarse sobre el carácter
delictivo o no de la omisión.

Se debe considerar además que la omisión para ser considerada de carácter delictivo debe
requerir la existencia de dolo. Por tanto, la sanción administrativa puede continuar a aplicándose
pero siempre y cuando prescinda de la intención del autor. Es importante recalcar que la sanción
penal no constituye prisión por deudas pues se sanciona el fraude para no pagar.

Las modalidades de defraudación tributaria

 Presentar declaraciones, comunicaciones o comunicaciones o documentos falsos o


falsificados que anulen o reduzcan la materia imponible
Para este caso es importante recalcar que gracias a los medios fraudulentos empleados
el obligado resulte sin materia imponible o con una base gravable reducida. Esto nos
dice que la preocupación del legislador está centrada en la cantidad de la obligación más
que en los medios fraudulentos, estos no son importantes si no conducen a la omisión.
 Ocultar total o parcialmente bienes, ingresos, rentas , frutos o productos o consignar
pasivos total o parcialmente falsos para anular o reducir el impuesto a pagar.
Consecuencia de tal actitud debe ser el perjuicio fiscal derivado del no pago o pago
diminuto del impuesto
 Realizar actos fraudulentos en los libros de contabilidad, estados contables y
declaraciones juradas en perjuicio del acreedor tal como alteración, rapadura o tachas
de anotaciones, asientos o constancias hechas en los libros, así como la inscripción de
asientos , cuentas, nombres , cantidad o datos falsos.
En consecuencia, si los actos fraudulentos en los libros que determinan, por ejemplo, un
balance con utilidad menor a la real no perjudican al sujeto al sujeto activo, no existe
delito.
 Destruir total o parcialmente los libros de contabilidad y otros exigidos por las normas
tributarias o los documentos relacionados con la tributación.
No constituye un acto delictivo por sí mismo sino que debe existir un propósito
perseguido de dejar de pagar en todo o en parte los tributos a que se está obligado.
 No entregar al acreedor tributario el monto de las retenciones o percepciones de tributos
que se hubieran efectuado dentro de los 3 meses siguientes al vencimiento del plazo que
para hacerlo lo fijen las leyes y reglamentos pertinentes.
Por ejemplo retener a sus trabajadores los montos que ordene la ley por concepto de
impuesto y no cumplir con entregar al fisco los importes correspondientes. Y además si
el no pago es por distribuir dividendos de accionistas o hechos similares.
 No pagar los tributos a su cargo durante el ejercicio gravable que en conjunto excedan
de cinco UIT vigentes al inicio de dicho ejercicio
Existe una grave confusión pues el conjunto de tributos durante el ejercicio gravable
tendría que estar restringido a los que son aplicables anualmente, lo que carece de
sentido.

Responsabilidad penal

Cuando se trata de una persona jurídica es el gerente o contra el funcionario


directamente responsable. Debemos tener en cuenta que si el agente paga el tributo
dentro de los 10 días siguientes a la fecha en que conoce el requerimiento de la
autoridad administrativa no procede la acción pena. Dado que el delito de defraudación
tributaria es reprimido con pena privativa no mayor de cuatro años la acción penal
prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena. Los plazos de prescripción penal
comienzan a parte del día en que se consumó; sin embargo, la prescripción
administrativa empieza a computarse desde el primero de enero siguiente a la fecha en
que vence el plazo para la presentación de la declaración jurada anual. Con respecto a
la reparación civil debemos tener en consideración que si el contribuyente hubiera
pagado el íntegro de la deuda tributaria aún después de los 10 días y ser sancionado
penalmente, no habrá lugar a la misma.
En conclusión, el legislador ha dejado en claro que la pena no se justifica en la ausencia
del pago sino en el dolo y busca evitar la auto justificación moral del contribuyente y
sancionar el fraude para no pagar. Pero al mismo ha dejado entrever que los medios
fraudulentos no son importantes siempre y cuando no afecten el tributo, lo cual no es
correcto.