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INTRODUCCION

El feminicidio es aquella variable psicosocial que sufren las mujeres por


el hecho de su identidad de género, la debemos visualizar como una
realidad que en ocasiones pasa por desapercibida pero que denota gran
importancia en las manifestaciones de desigualdad que se ha generado
a través de los tiempos demostrando la relación de poder entre hombres
y mujeres.

La Constitución Política de tiene un marco jurídico que desarrolla la


protección de los derechos humanos de las mujeres, los feminicidios que
constantemente sufren se complementan con los inconvenientes
principales para lograr esa igualdad efectiva de género entre hombres y
mujeres para lograr construir una sociedad justa, equilibrada y
democrática. Este trabajo fortalece la labor de la psicometría en torno
al feminicido contra las mujeres en su máxima expresión y entrevé la
realidad que viven los diferentes departamentos del país

El feminicidio como variable psicosocial no se puede ocultar con el paso


de los tiempos. La acertada acción pública se concreta con los Centros
de Atención a Víctimas de la fiscalía. En esta acción de
acompañamiento integral a las víctimas de feminicidio; la ciencias
sociales como la psicología junto con el Derecho y el Trabajo Social, se
encargan del restablecimiento de derechos
Objetivo General

Identificar las causas del feminicidio con el fin de brindar herramientas


eficaces para erradicar esta problemática

Objetivos Específicos

 Establecer el nivel educativo de las mujeres, para determinar los


factores de riesgo y consecuencias que llevan al feminicidio.

 Identificar el nivel socioeconómico de sus habitantes y brindar


capacitación y apoyo a las familias afectadas.

 Mejorar la calidad de vida del núcleo familiar implementando


evaluaciones y test donde participen los miembros de la familia,
Instituciones municipales y del Estado
.
Marco Teórico

A pesar de que Carol Orlock acuñó –en 1974– el término femicide6


(desde ahora femicidio), fue Diana Russell quien lo retomó e hizo
público durante una de sus intervenciones en el Primer Tribunal
Internacional de Crímenes contra las Mujeres, aunque sin definirlo de
manera explícita. Rusell evidenció que el femicidio es un crimen que se
ha cometido desde tiempos remotos, con la quema de brujas, por
ejemplo, y que se ha mantenido en el tiempo con prácticas de las
sociedades modernas, como el infanticidio de niñas o los crímenes de
honor (Russell & Van de Ven, 1976: p. 104).

Para el caso de América Latina, el término fue introducido


principalmente por Marcela Lagarde, quien tradujo al castellano la
palabra femicide como “feminicidio”, en 1994, con la intención de no
confundirlo con homicidio femenino en general. Lagarde considera que
el término feminicidio incorpora explícitamente el componente político,
al resaltar que el asesinato se da por razones relacionadas con la
feminidad como elemento asociado directamente a las mujeres. Según
ha afirmado, el término feminicidio ha tenido amplia acogida y
utilización en contextos de América Latina (Lagarde, 2006b).

La incorporación del término feminicidio en castellano, diferente de


femicidio, que sería la traducción literal de femicide, ha generado
diversas controversias entre teóricas y activistas feministas en América
Latina, sin que pueda plantearse que a la fecha exista consenso. Al
respecto, Patsilí Toledo analiza los elementos diferenciadores más
manifiestos, señalando que la expresión femicidio ha sido utilizada para
indicar el asesinato de mujeres por el hecho de serlo, circunstancia que
puede provenir de diferentes manifestaciones de violencia configuradas
también como delito, que resultan atribuibles de manera directa a una
persona. Sin embargo, en la voz de feminicidio –de acuerdo con los
desarrollos de Marcela Lagarde– se suman dos componentes que no
habían sido tratados expresamente por el concepto de femicidio: la
responsabilidad del Estado por la impunidad de estos crímenes y las
conductas por acción u omisión que, a pesar de no acarrear la muerte
de las mujeres, sí provocan graves daños a su integridad física, psíquica
o sexual. En ambos casos está presente el elemento misógino.

Las denuncias por feminicidio de acuerdo al informe realizado por


el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y que se
presentó en el VIII Congreso Internacional de La Familia: Mi casa,
territorio de paz, 1 demuestra que tan solo hasta el 31 de julio de 2016,
en la capital del país, se registraron 11.687 casos de violencia
intrafamiliar denunciados ante esta entidad. Consecuentemente, dentro
de las ciudades en las que en Colombia se presentan más casos de
violencia y maltrato también se encuentran Medellín con 2.714
registros de casos por violencia intrafamiliar; Cali donde se presentaron
1.496; Barranquilla con una suma de 1.370. En la ciudad de Neiva las
cifras son desalentadoras, tenemos aproximadamente 400 casos por
cada cien mil habitantes, ubicando a la capital Opita entre el cuarto y
quinto lugar a nivel nacional, lo cual es muy preocupante”.

La Organización Mundial de la salud, se pronuncia con especial énfasis


en la problemática del feminicidio como un problema de salud pública, al

1
Organización Mundial de la Salud, (OMS), Informe mundial sobre la violencia y la salud, Resumen, publicado por la
Organización Panamericana de la Salud , para la (OMS) 2016 Washington, p-5
http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/es/_es.pdf
mismo tiempo recalca, que no es posible definir exactamente esta
violencia, teniendo en cuenta que existe una gran variedad y
complejidad para estructurar cuando un acto de violencia puede ser
considerado violento, pues está caracterizado por factores culturales que
son progresivos o cambiantes; sin embargo, señala que el feminicidio se
sustenta en la alta probabilidad de ocasionar la muerte, por uso
deliberado de la fuerza o el poder

Para logar entender y comprender mejor el concepto de feminicidio


hacia las mujeres por parte de sus parejas; debemos tener en cuenta la
definición y etología de feminicidio: “es un crimen de odio: el
asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El concepto define un
acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de
discriminación y violencia de género, que suele ser acompañado por un
conjunto de acciones de extrema violencia y contenido deshumanizante,
como torturas, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento y violencia
sexual contra las mujeres y niñas victimas del mismo”, además de esto,
en las diferentes definiciones sobre violencia se identifica relaciones
desiguales de poder, teniendo aquel que está en instancia superior la
intención de causar en el otro algún tipo de daño. Según el autor es
clara su definición sobre violencia, puesto que es un daño que se da
entre las mismas personas sin importar quién es la afectada. Existen
varias teorías acerca del origen de la violencia, se localiza en el conjunto
de valores, ideas, creencias, representaciones y atribuciones sociales
construidas en cada cultura pero basadas básicamente en la desigualdad
social y sexual. (Gaitán. 2014). También se puede explicar el origen de
la violencia desde el interior del ser humano donde se encuentran los
impulsos internos de la persona que van desde el psicoanálisis hasta los
estudios etológicos. Este es quien propicia la violencia por cuestiones
que tiene que ver con su ser (Diaz. 2002).
Heise (1998), propone que “el dominio de los hombres sobre las
mujeres es la base para cualquier teoría realista de la violencia”.
Además, “la teoría debe ser capaz de explicar dos cosas: por qué los
hombres se vuelven violentos y por qué las mujeres, como grupo, son el
blanco con tanta frecuencia”. Sin embargo, “excluir otros factores, hace
imposible explicar por qué algunos hombres golpean y violan a las
mujeres y otros no lo hacen”. Se puede complementar lo que dice la
teoría sobre el porqué lo hombres se vuelven violentos, en la mayoría de
los casos y esto se puede explicar por el entorno que los rodea, como
pasa con las mujeres víctimas de violencia que se dejan agredir, porque
quizá presenciaron la violencia en su entorno y los hombres las agreden
porque nacieron y vivieron en hogares donde el hombre siempre era el
que violentaba a la mujer.