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“El Juego”: un desesperado recurso de supervivencia Comentarios sobre el texto dramatico y el montaje Susana D. Castillo University of California, L.A. The separation between the analytic theater and the Plastic world seems to us a stupidity. One does not separate the mind from the body nor the senses from the intellegence, especially in @ domain where the endlessly renewed fatigue of the organs requires intense and sudden shocks to revive our understanding. Antonin Artaud" Desde los afios sesenta, cuando el auge del teatro latinoamericano se hizo percep- tible fuera de los limites de América Latina, fue la tendencia de la protesta expli- cita y de fuerte compromiso politico la que tuvo mayor difusion. Figuras como Augusto Boal y Enrique Buenaventura (posteriormente, Santiago Garcia y Maria Escudero) Ilamaron la atencion tanto como teéricos como propulsores de un tea- tro popular, lldmese de creacién colectiva, teatro periddico, etc. Todos ellos pro- Ponian ademas —con el ejemplo de sus grupos de clara conciencia politica y estre- cha solidaridad— otra manera de ser més comprometida para el profesional del 61 ' The Theater and its Double (Grove Press, New York, 1958), 86. morn 62 i teatro. Sus obras, de corte eminentemente didactico, denunciaban la realidad so- cial apoyandose en la revisién de datos historicos y documentandose en hechos actuales y presentando, a fin de cuentas, todo un friso socio-politico. El enfoque era predominantemente panorémico y el personaje principal era el mismo, un personaje colectivo: el pueblo, la clase oprimida, A nivel de dramaturgia indivi- dual sucedfa lo mismo. Dentro del marco venezolano, que ahora enjuiciamos, se podria nombrar a autores como César Rengifo (Las torres y el viento, Lo que dejé la tempestad entre otras muchas) y Rodolfo Santana (Barbarroja, Tardntula).? Paso algo desapercibida otra tendencia que simulténeamente venia desarrollan- dose y que parece cobrar mayor vigencia con el pasar del tiempo.” Se trata de un teatro fisico y de impacto visceral en el cual los rituales son parte esencial, La accién se localiza en un espacio indeterminado y atemporal, generalmente un re- into cerrado, donde se escudrifia sin concesiones la conducta de unos pocos per- sonajes. La palabra adquiere un papel reducido, complementandose con elemen- tos concretos, extralinglifsticos, paracrear un espectaculo superdimensional, total, que logra impactar de raiz la sensibilidad del espectador. Aunque estas obras re- flejan cierta influencia del teatro del absurdo —en especial el de Pinter y Genet— deben ser enjuiciadas, con mayor precision, dentro de la corriente de Théatre de Ja Cruauté postulada por Antonin Artaud. Vale destacar, ademds, que en ellas se revela un fuerte compromiso social. En este aspecto, su intencionalidad se equi- para al teatro de base histérica documental. Cambia, eso sf, su enfoque. Ahora se enjuicia a la sociedad partiendo del individuo. De ahi su énfasis sicol6gico y fa emergencia de un nuevo personaje, un ser —sin pasado ni futuro— cuyas reac: ciones emotivas y actitudes cotidianas dejan entrever la opresi6n, la violencia y [a injusticia del sistema en el que se encuentra atrapado. La noche de /os asesinos de José Triana, Crénica de un secuestro de Mario Diament, E/ campo de Griselda Gambaro, E/ anunciador del ya mencionado Rodolfo Santana, E/ sefior Galindez de Eduardo Pavlowsky y E/ juego de la joven escritora venezolana Mariela Rome- fo —obra que nos ocupa y nos preocupa en el presente estudio son claros expo- hentes de un teatro sico-socioldgico. Obras todas concisas, febriles, taladrantes que desentrafian los signos de la violencia a través de atrevidos ‘‘close-ups”’ en personajes que resultan ingenuos y crueles, sofiadores y cinicos a la vez, Textos abiertos a la interpretacion porque sus apretados parlamentos generan multipli- Cidad de significantes y conllevan toda una gama de matices expresivos. Obras, gn fin, que al proyectar aspectos impactantes por identificables llegan visceral- mente al hombre de cualquier latitud. 2 Datos bio-bibliogrificos de los autores venezolanos aqui mencionados (a excepcion de Mariela Romero y Edilio Pefa) son citados por Carlos Miguel Suarez Radillo en Trece au- tores del nuevo teatro venezolano, Monte Avila, 1971. 2 pespués de la redaccién del presente articulo han aparecido dos interesantes tus os que contieman este punto en el nimero 13/1 de Latin American Theater Review, Fall 1270. i\primer articulo de George O. Schanzer, “El teatro vanguardista de Eduardo Pavlowsky® define Ia corriente sico-soctoldgica y el segundo, “La ritualizacién de la violencia en cuatro Sure teatrales hipanoamericanas” por Nora Eidelberg, especifica el nexo de estas obras con el teatro de la crueldad. ee El juego,* obra que desde 1976 viene haciéndose nombre en el émbito inter- nacional, est estructurada en dos actos en los que se proyecta “una tipica rela- cién de dependencia” entre Anal y Ana II, dos seres del jumpen que desarrollan una serie de juegos, no excentos ni de crueldad ni de ternura, para sobrevivir la abyecta situacién de explotacién a la que han sido reducidas por “éI”, personaje presente por ausencia. En contraposicién con el teatro del Pinter o Beckett, “él”, el exterior hostil, no es una fuerza misteriosa ni ambivalente. Representa el abu- so del poder econémico que arrasa con toda posibilidad de realizacién individual y desconoce la dignidad humana. Con cruel deleite, las dos Anas —que bien po- drian ser nitias 0 mujeres~ recrean situaciones en las que se humillan, se enterne- cen, se aborrecen, se complementan intercambiando alternativamente los papeles de opresora/oprimida, reina/esclava. A estos personajes se podria aplicar la inter- pretacién de Sartre sobre Las criadas de Genet: su cambiante personalidad resul- ta del hecho de que no existen en realidad como individuos. Deben representar el papel de sirvientes, complacientes o dignas segtin la ocasién, delante del amo y cuando estan solas tratan de imitar la conducta del mismo. Ana I, en el primer acto, serd la ingenua que suefia encontrar el amor de un principe azul en un par- que verde, hiimedo y sugestivo. Ana I! se encargaré de instruirla “en el arte de la supervivencia” recordandole brutalmente la violacién sufrida por ella. Ana II: Y el tal principe resulté ser un borracho, delincuente y sifilitico que te acorralé en el matorral y que te miraba con esa mirada sucia de si co hambriento. Ana |: iNo! ‘Ana II: iEso fue fo que pas6! Y no podias huir... iclaro! No pudiste salir corriendo porque eres una idiota paralitica... ni siquiera tuviste tiempo de pedir auxilio porque te quedaste muda de terror. Ana 1: iEres una desquiciada! Ana Il: Y antes de que te dieras cuenta ya el borracho te tenia contra el suelo, con las piernas bien abiertas, revolcdndose sobre tu invalido Cuerpecito, manosedndote con sus asquerosas manos y clavandote su enorme miembro podrido una y otra vez. . .(28) Transformada en reina ~graciasa un vulgar y llamativo vestido dos tallas més grandes— Ana Il empieza un nuevo juego, pero indignada ante el suefio recurren- te de Ana inicia una atrevida escena de seduccién. Ana II: No tengas miedo. Cierra los ojos y piensa que soy tu principe. Ana |: iSuéltame! * Todas las citas de esta obra estén tomadas de la versién publicada por Monte Avila, Caracas, 1977, Introduccién por Isaac Chocrén, La obra fue ganadora del Concurso de Tea- tro de la Prevenci6n del Delito de! Ministerio de Justicia, 1976. 5 Citado por George E. Wellwarth en The Theater of Protest and Paradox (New York @ University Press, New York, 1976), 116. Traduccién libre. tramova