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Acercamiento a la medicina y saberes tradicionales -

Germán Leonardo Díaz León |Colombia | Publicado | 8 enero 2010 11:12

El tema central de este escrito es la medicina tradicional, tema de estudio frecuente en los últimos tiempos
para antropólogos, historiadores, sociólogos y médicos formados en las diferentes facultades del país.
Actualmente, es de gran interés, pues se ha convertido en un fenómeno, ya que esta medicina tradicional es
objeto de consulta permanente para hombres y mujeres que se han acercado a métodos alternativos de
sanación o curación de enfermedades, que en los métodos de la medicina institucional no encontraban.

El tema central de este escrito es la medicina tradicional, tema de estudio frecuente en los últimos
tiempos para antropólogos, historiadores, sociólogos y médicos formados en las diferentes
facultades del país. Actualmente, es de gran interés, pues se ha convertido en un fenómeno, ya que
esta medicina tradicional es objeto de consulta permanente para hombres y mujeres que se han
acercado a métodos alternativos de sanación o curación de enfermedades, que en los métodos de la
medicina institucional no encontraban.

El interés es mostrar, como cada sociedad ha desarrollado, sus propios conceptos de salud y
enfermedad, así como también han desarrollado sus propias maneras de asumirla y enfrentarla o
protegerla, según sea el caso.

Dentro de nuestro contexto, la medicina tradicional se ha nutrido principalmente de tres culturas: la


indígena, la negra y la europea (española). Estas tres fuentes que han configurado nuestra cultura
actual, se han combinado, se han relacionado y han producido hibridaciones, que dan forma a la
medicina tradicional o popular actual. (Gutiérrez de P., 1985) También es importante resaltar la
manera como las múltiples culturas se han enriquecido con el continuo intercambio de
conocimientos, dilucidando ciertas características y situaciones particulares respecto a este
intercambio.

Sin embargo, en este texto se va a hacer énfasis en ejemplos y contextos relativos a culturas
indígenas, uno de los componentes de nuestra cultura, y desde la cual pretendo empezar a rescatar
elementos de identidad, de conocimientos, etc., para la construcción de una sociedad nueva, en la
cual los latinoamericanos podamos aportar al mundo, desde una nueva perspectiva.

Por esto se resalta la importancia del medio y la relación existente entre las comunidades o pueblos
indígenas y la naturaleza, como fundamento básico para el mantenimiento de la salud dentro de
estas comunidades.

Por otra parte resaltar cómo la medicina tradicional se conecta de diversos modos con la medicina
institucional o facultativa, tratando de encontrar un continuo, un enlace entre cada uno de los
conocimientos locales, que pueden aportar al conocimiento médico universal.

Además de estos ejemplos de complementariedad, de las raíces y origen de la actual medicina


institucional, se pueden observar relaciones simbióticas, de construcción y enriquecimiento
permanente de esta ciencia, gracias a la continua relación existente entre sectores populares y los
médicos y científicos facultativos.
II. EL SABER ANTIGUO

El conocimiento que desarrolla cada sociedad está de acuerdo al medio en que se ha desenvuelto la
historia de esta, de acuerdo al tipo de relaciones establecidas dentro de la misma comunidad y con
el medio natural que le rodea.

Así mismo, cada una de las sociedades que han existido, - ya sea europea, indígena, negra o
cualquier otra -, ha desarrollado sus propios conceptos sobre la salud y la enfermedad; los que le
permiten definir una variedad de condiciones físicas y emocionales que afectan el bienestar de los
individuos. Debido a que estas creencias son derivadas de, y al mismo tiempo reforzadas por, las
relaciones en la comunidad y la percepción del universo físico y cosmológico, ellas revelan en
última instancia no sólo la naturaleza y la estructura social, sino, además, las maneras especificas
en que las enfermedades son identificadas, diagnosticadas y tratadas. (Austin, 1995: 15)

Partiendo de esta premisa, entendemos que las sociedades indígenas de nuestro continente
desarrollaron sistemas de sanación y curación, que respondieron y se adaptaron al medio en el cual
se encontraban, lo aprendieron de manera consciente, lo organizaron y estructuraron de manera
racional y coherente.

Es así como cada sociedad, en este caso las indígenas, entiende de una manera especifica la salud y
la enfermedad, no en hechos aislados, sino de manera integral, lo que hace que estas nociones
crezcan y se desarrollen de acuerdo a su medio: “En ese sentido, las formas en que las poblaciones
nativas entienden qué es lo que significa estar enfermo o sano, no sólo demuestran su conocimiento
de la fisiología y la patología humanas, sino que también explican el significado que le atribuyen a
su propio mundo y a su historia.” (Ibíd: 15) Por esto, la salud y la enfermedad no es para ellos un
hecho aislado o de individuos, sino que corresponde a la estrecha relación de todos los componentes
de la vida de los seres humanos.

Así mismo se puede comprender la manera en que se puede encontrar la cura o el tratamiento a las
enfermedades, pues la medicina debía centrarse más en la prevención que en la cura, restableciendo
el ciclo fisiológico, el equilibrio en el cuerpo y sus componentes, de la misma manera en que la
tierra mantiene su equilibrio, como en el caso de los Qoollahuaya, quienes,

“derivan sus conceptos de la fisiología humana de su comprensión de la relación entre lo


individual, el ayllu, y el medio ambiente serrano en el que han vivido a lo largo de muchas
generaciones. Así como el ayllu controla la tierra a lo largo de un eje vertical envolviendo a una
variedad de zonas ecológicas y depende de la contribución de los productos de cada zona para la
sobre vivencia de la comunidad, de la misma manera el cuerpo es considerado como un eje vertical
con tres niveles por los cuales la sangre y la grasa fluyen del centro a la periferia... Los ayllus,
interdependientes por los lazos de reciprocidad que mantienen entre ellos, actúan de una manera
parecida a las partes del cuerpo que están interrelacionadas y cuentan con el sustento del ‘sonco’
(corazón) que comprime y destila los tres fluidos de la vida. (Ibíd: 18)

Así como el cuerpo y el mundo se conciben de manera integral, la salud y la enfermedad se


entienden y deben vivir de manera integral y armoniosa con la naturaleza, pues solo de esta manera
es posible el bienestar del individuo y la comunidad o sociedad.
Pero esta concepción de integralidad responde a todo un desarrollo de un conocimiento propio, que
fue construido de acuerdo a su medio particular, en el cual encontraban lo necesario para su
supervivencia, e interviniendo y transformando la naturaleza de acuerdo a sus necesidades, pero
respetándola como fuente de vida. Para esto muchas de las comunidades formaron personas
especializadas en el ejercicio de la medicina y otros aspectos de la vida social, quienes tenían la
misión de guardar, mejorar y transmitir los conocimientos construidos durante años y realizar las
labores propias de su condición de sabios y médicos tradicionales. Uno de los muchos casos que
encontramos lo tenemos en la etnia Sikuani: “Hablar de la medicina propia de los pueblos
indígenas es hablar de la vida y la pervivencia. Si hemos pervivido es porque tenemos mecanismos
y estrategias de vida, una de ellas es la medicina propia con un enfoque muy integral.” (Jiménez,
1999: 23) El papel de los sabios no se limita únicamente al ejercicio de la medicina y la cura, sino
que se extiende al de la vida social en su conjunto, como lo refleja la misma autora hablando de la
medicina Sikuani: “En un primer momento la medicina tuvo como función la defensa territorial.
Tuvimos sabios de la medicina en el manejo de estrategias; para todo hubo mecanismos, en la
preparación de los guerreros, en la magia, en el conocimiento de la naturaleza, pero para la defensa.
Por eso cualquiera no podía ser médico, tenía que ser un especialista, o un sabio.

Luego, la medicina propia se relaciona con el control social, el médico tradicional fue y sigue
siendo una autoridad; es quien puede controlar los desequilibrios sociales, los delitos colectivos,
todo lo que atente contra la integridad cultural de un pueblo. Las medicinas tienen unos principios
rectores que son las leyes del origen, o sea, para el control y desarrollo biológico del hombre: los
procesos de desarrollo del niño, del papá, del embarazo, el nacimiento, la etapa fértil, la madurez.
En todo esto la medicina juega un papel importante, porque si yo no tengo esos conocimientos y
saberes mi desarrollo va a estar muy flojo.” (Ibíd: 24)

De esta lectura se pueden extraer varias cosas: en primer lugar el médico propio, tiene que ser un
sabio, una persona con preparación, comprender muy bien los procesos biológicos, y sobre todo
comprendiendo cada una de las etapas de la vida de los seres humanos, la vida como procesos con
especificidades en cada tiempo y lugar. De ahí que la formación que debe recibir cada uno de los
miembros de la comunidad deba ser adecuada a esto, de lo contrario se pueden tener problemas y
deficiencias que pueden afectar, tanto al individuo como a la comunidad. Por otra parte, al ser un
sabio una persona especial, debe recibir una formación especifica, debe serle transmitido toda una
serie de conocimientos acumulados y construidos a lo largo del tiempo, sistematizados de alguna
manera y aumentados por cada una de las generaciones que ha vivido en contado con la naturaleza.
Además, como se entiende, la medicina y el médico tradicional o propio, cumple con una función
social claramente definida, que, además, sirve como reguladora de todos los ciclos: La medicina
también ha servido para la convivencia en armonía con los demás seres de la naturaleza y para el
control y el equilibrio de los estados del hombre: el amor, el dolor, la ira, lo que uno siente como
persona, el afecto; el hombre está compuesto de todas esas manifestaciones y la medicina tiene la
cura para esos males. (Ibíd: 24)

Dentro de la concepción que tiene esta comunidad, encontramos los ritmos del tiempo, los procesos
de la vida de los seres humanos, la diferenciación de las actividades de la sociedad y de quienes la
componen, pero enmarcada dentro de la complementariedad de las relaciones entre la comunidad,
actividades y elementos que se han perdido en nuestra sociedad, tan profundamente afectada por la
hiperespecialización dentro de las disciplinas, entre ellas la medicina.
Dentro de esto es importante retomar el sentido de la medicina tradicional, entendida por los
mismos protagonistas, a la pregunta de ¿Cómo era antes la medicina tradicional? Bueno, antes
había más naturaleza; sobre todo, no había tala de monte, no había contaminación del agua.
(Entrevista a Taita Luciano Mutumbajoy, 1999: 3) En este punto podemos observar la importancia
del mantenimiento de la naturaleza, de la conservación y de la relación recíproca con la naturaleza.
Todo, se puede decir, lo manejaban los mayores; los Taitas, dónde los habla manejaban lo que era
el sistema del bosque y del agua porque ellos tenían contado con los mismos seres del agua o de la
montaña. (Ibíd: 3) Esta afirmación da señales de la permanente observación y contacto con la
naturaleza, con el bosque. Entonces se prestaba para tener más fuerza o poder aprender más de la
medicina tradicional. Ahora se trata de recuperar todo lo que se ha perdido. (Ibíd: 4) Por otra
parte, un elemento fundamental en la construcción del conocimiento indígena, es la permanente
actividad de redes de conocimiento, inscritas en lo que Carlos A. Uribe Tobón llama circuitos de
sanación. Esta permanente actividad, comienza con la formación personal, en las tomas de yajé
desde jóvenes: A medida que iba tomando, iba aprendiendo a conocer, pero sin esforzarse, porque
hay unos aprendizajes con algunos taitas que son bien exigentes y muy delicados.... El aprendizaje
mío ha sido más que todo con la experiencia y a medida que he ido sintiendo la capacidad de
poder ayudar a los pacientes, pues he ido aprendiendo, he ido ayudando y he ido aprendiendo.
(Ibíd: 5) Posteriormente incluye un intercambio permanente de experiencias y conocimientos dentro
de las diferentes comunidades indígenas: Si, yo he tenido experiencias con los Cofanes, con los
Sionas; ellos han compartido mucho conmigo y me han enseñado por medio de tomas (Ibíd: 5)

La medicina tradicional indígena, como se ve, tiene formas de transmisión de conocimientos muy
elaborados y que exigen bastantes años de formación, asegurando ante todo la capacidad de cura y
bienestar del paciente. Una gran diferencia con relación al sistema institucional facultativo, el cual a
través del cumplimiento de unos requisitos temporales - de pocos años y sin establecer verdaderas
capacidades y vocaciones - o académicos pueden tener en sus manos la vida de muchos sin tener la
seguridad en ellos mismos de lo que se hace.

III. LA APROPIACIÓN (Y PERSECUCIÓN) DEL CONOCIMIENTO (Y OTRAS RIQUEZAS)

A través del tiempo, la medicina tradicional ha sido fuente de conocimiento para la medicina
occidental, desde la misma colonia cuando Felipe II nombró los protomédicos de las Indias, se les
asignó la tarea de informar sobre las prácticas médicas locales y tomar nota de cada hierba, árbol
o semilla medicinal que se encontrara, para enviarlas a España en caso de que fueran
desconocidas. (Nieto, 2000: 139) Al ser fuente de conocimiento para las naciones europeas desde la
misma conquista y colonia, el conocimiento indígena se transforma en elemento de valor,
susceptible de ser apropiado por parte de los españoles y demás potencias colonialistas europeas.
De esto fueron conscientes los gobernantes de la época, quienes encontraron en la explotación de
los recursos naturales, en especial de las plantas medicinales y las especias, una alternativa a la
explotación del oro y las piedras preciosas, recursos que eran usados para la compra de elementos
que no poseían. Para esto, en la misma metrópoli se organizaron los llamados gabinetes de
curiosidades, que no eran otra cosa que los regalos de las Indias, los botines de los saqueos, etc.,
[que] conformaron, junto con plantas, piedras, animales, artefactos y toda clase de bizarrerías y
curiosidades de la misma Europa o del resto del mundo bárbaro, las “cámaras de maravillas;
localizadas con frecuencia en corredores y salones de los palacios y castillos de la nobleza, para el
goce de su sensibilidad, mientras que el pueblo las admiraba en los muelles, las tabernas y quizás
en sus propias casas. (Pineda C. 2000: 35) Por esta vía, el conocimiento de la manera de usar cada
hierba, cada planta, se convirtió en medio de dominación del nuevo mundo. De esta manera, el
conocimiento, las personas, los recursos y en últimas, todo lo que constituía y constituye la gran
riqueza de la América indígena, es trivializado, vulgarizado, incluyendo a las mismas personas, al
otorgársele el carácter de curiosidad, carente de significado y validez. En este momento, la ciencia y
el conocimiento se convierten en elementos de poder, ya que no han sido en ningún momento ajeno
a intereses, valores, cosmovisiones y sin cuestionamientos morales. Todo lo contrario, estas
prácticas conllevan relaciones de poder que constituyen importantes herramientas de dominación.
Tales relaciones determinan y definen conceptos de “superioridad” o “subdesarrollo” y
subsecuentemente justifican el control de unas naciones sobre otras. (Nieto: 242)

Aunque, por otra parte, de no haber sido por la Iglesia, que jugó un papel activo en la persecución
del conocimiento y la cultura americana, posiblemente la misma Europa se hubiera inundado de lo
que podríamos llamar hoy bienes chamánicos, cuya difusión hubiese sido paralela a la del tabaco,
el cacao, la papa y otros productos que tanto bien hicieron por mejorar la calidad de vida europea
y transformación de sus sistemas agrícolas, sus dietas y sus costumbres. (Pineda C: 35) Pero esto
también demuestra que el reconocimiento a la validez de prácticas indígenas, estuvo estrechamente
relacionado con las esferas del poder político y religioso, y por consecuencia, con el poder militar,
puesto que aunque en Europa se observaban como curiosidades los bienes y objetos americanos, en
nuestra tierra eran perseguidos de manera implacable, bajo la ley en contra de la demonolatría.

Por esta misma razón, se posee poca información sobre los conocimientos indígenas, pues fueron
siempre vistos como paganos y objeto de creación o de fuente demoníaca, por lo cual fueron
olvidados por los conquistadores y cronistas españoles, a quienes poco les importa comprender o
respetar las formas de vida de los nativos, y por lo tanto no proveen testimonios satisfactorios.
(Nieto: 141)

Por otra parte, la persecución a las riquezas llevó a la persecución de las mismas comunidades, las
cuales fueron esclavizadas, diezmadas directamente o por consecuencia del rompimiento del
equilibrio natural. Esto llevó a la pérdida de la identidad cultural de muchas comunidades, con todo
lo que ello significa, entre otras cosas, la pérdida de los conocimientos médicos.

Por todo esto, la recuperación de la medicina tradicional, significa recuperación de la vida y la


cultura para los pueblos indígenas, que en los periodos de la conquista, colonia y momentos de
bonanzas económicas hasta hoy, sufrieron su exterminio y pérdida de las tradiciones, de su
conocimiento tradicional y de los medios de subsistencia. Esta pérdida significó de manera
indirecta, una reducción sensible de muchas especies naturales de flora y fauna, lo que afecta su
salud, puesto que se ven obligados a desprenderse de un medio al cual estaban adaptados, frente al
cual sabían relacionarse y al relacionarse de una manera armoniosa, sabían transformarlo de manera
adecuada, sin afectar el equilibrio natural.

El rompimiento de este equilibrio entre las comunidades indígenas y la naturaleza, por la acción
violenta de la conquista española, afecta notablemente la salud de estas al introducir en estas
comunidades enfermedades que no existían en América, y frente a las cuales no tenían ningún tipo
de protección natural o inmunidad, no existía cura por parte de los médicos tradicionales y por
último, un factor que frecuentemente se ha olvidado, los comportamientos sociales, usos y
costumbre propias de los europeos.
En el caso de los Yanomami, las continuas intrusiones de los blancos, han llevado a que
continuamente se contagien de enfermedades de blancos. Estos contactos con los blancos ha llevado
a que se dé de manera paralela unos nuevos comportamientos, comportamientos que se han
generalizado en las comunidades indígenas por las nuevas condiciones de vida a las que se han visto
obligados, como el abandono de la vivienda tradicional, por una nueva vivienda al estilo blanco
bastante insalubre, el consumo de alimentos procesados que generan residuos y, por consiguiente, la
proliferación de plagas, el inadecuado manejo de aguas, las cuales son contaminadas, etc.

Tal como lo observa Augusto J. Gómez: Además del impacto causado entre las poblaciones nativas
por enfermedades como la gripe y la viruela, que generaron grandes catástrofes demográficas
regionales, las enfermedades y epidemias fueron esencialmente consecuencia de las
transformaciones de los sistemas adaptativos, alimentarios, de reproducción, de crianza, de hábitat
y de producción económica. Esas transformaciones han sido resultado de los sistemas coercitivos
que en el pasado y en el presente se emplearon y se emplean contra ellos para la obtención del oro,
de la quina del caucho, de las pieles, de la madera, del petróleo, de la coca y hoy nuevamente, del
oro. (Gómez, 1998: 147)

De esta manera, podemos observar que la mano explotadora de los europeos y de los blancos
orientados dentro de la perspectiva de acumulación y enriquecimiento capitalista de occidente, lleva
a la extinción o esclavitud de las culturas y pueblos que no son funcionales a sus intereses: ...en el
REPORTAJE SOBRE EL PUTUMAYO que Sir Roger Casement, Cónsul británico en Río de
Janeiro, entregó en Londres en 1911, después de visitar los campamentos caucheros del Putumayo,
el diplomático subrayó: “la gente más vieja, tanto hombres como mujeres, respetados por su
carácter y por su habilidad para aconsejar sabiamente, fueron considerados desde el principio [de
las caucherías] como gente peligrosa y en las primeras teas de la ocupación [cauchera] fueron
condenados a morir. Su crimen era el de ‘dar un mal consejo’ El haber prevenido a los crédulos o
a los menos experimentados en contra del blanco esclavizador y haber exhortado al indígena a
huir o a resistir antes que consentir en servir en el trabajo del caucho para los recién llegados,
habían determinado su sentencia de muerte. No conocí ningún hombre o mujer indígena anciano, y
pocos habían pasado la edad madura. (Gómez citando a: Gómez, A y otros: 1995)

De la misma manera una concepción incompleta o sesgada de los métodos tradicionales de


sanación, no puede de ninguna manera llevar a la cura de la enfermedad, o al menos a su prevención
efectiva. Y aunque de hecho se han dado avances a través de la medicina tradicional, estas
concepciones incompletas de la vida, la manera en que el mundo moderno se ha desarrollado,
específicamente hoy en tiempos de la globalización de la economía, no podrán solucionar los
problemas de la salud y la enfermedad.

IV. PROCESOS DE RESISTENCIA E HIBRIDACIÓN CONSTANTE.

Así como en el tiempo y en diferentes lugares de América se ha dado un saqueo sistemático de las
riquezas y los conocimientos, la esclavitud planificada de los pobladores nativos y los traídos de
otras tierras, también se han dado procesos de resistencia en diferentes campos. Así como el campo
político ha sido el más citado y reconocido, junto con el de las resistencias e insurrecciones
armadas, también ha de recuperarse la memoria cultural, esta resistencia que también adquiere
características políticas y sobre la cual se puede y debe sustentar un proyecto como sociedad para la
América indígena, negra y popular.
De esta manera se pueden encontrar un sinnúmero de posibilidades de resistencia, empezando por el
tema que se trata en este escrito. Por medio de la medicina tradicional se ha podido mantener en
mucho la identidad cultural de los pueblos de América. De una parte se contrapone al sistema
institucional de salud, cuestionándolo y asumiendo funciones que este no puede. Así mismo, gracias
a una comprensión mucho más amplia de la salud y la enfermedad, atender a las personas, que no
son pacientes en este caso, de enfermedades no reconocidas, pero que, sin embargo, de estas muere
o puede morir la gente.

Otra posibilidad que se abre, es por medio del tratamiento de las enfermedades o desórdenes
mentales, las cuales pueden ser tratadas por medio de los enteógenos, siguiendo un proceso estricto
de control por parte de los chamanes o taitas, quienes son los únicos en capacidad de saber cómo y
quién es apto para recibir la toma del yajé, el principal enteógeno manejado por ellos.

Al lado de esta práctica, se han empezado a conjugar diversas prácticas como las orientales,
musicales como la nueva era europea y norteamericana, etc. Primera muestra de hibridación.

Una de las maneras en que se ha podido mantener y nutrir este conocimiento es la hibridación. En
los estudios y trabajos realizados por Virginia Gutiérrez de Pineda, establece que los elementos
constitutivos de nuestra cultura se encuentran en las fuentes indígenas, negras y europeas
(españolas), de los cuales surgen dos sistemas que aún se pueden encontrar complementarse: el
sistema de salud institucional facultativo, regido por la legislación formal, y el sistema tradicional
popular, el cual tiene dos elementos constitutivos, el mágico religioso y el curanderismo. (Gutiérrez
de P., 1985)

Un estudio interesante, es el realizado por Cristina Barajas (2000), quien previo trabajo de campo
en una comunidad rural en Boyacá, ha planteado algunos elementos respecto a estos procesos de
hibridación:

La creación de un sistema médico, el cual está formado por tres subsistemas, dentro del cual
aparecen las enfermedades padecidas, los cuales son el sistema de signos, significados y acciones
que refleja el conocimiento popular. Otro elemento es la ampliación de la atención en salud, no
siempre institucional, no siempre popular; el cuestionamiento del sistema institucional de salud,
como no siempre infalible; y un amplio número de posibilidades de tratamiento y prevención de la
enfermedad.

V. CONCLUSION

El conocimiento popular e indígena ha sido sistemáticamente rechazado u olvidado, por lo menos


en el sentido de interés para los sociólogos de la ciencia y el conocimiento científico, siendo tomado
en cuenta para el mejoramiento o el conocimiento de las maneras de uso por parte de los científicos
occidentales, los cuales tienen que traducirlo a su lenguaje o sus principios para hacerlos valederos.

La propuesta gira alrededor de la búsqueda de una forma de conocer el mundo a partir de principios
diferentes, desde la integración del conocimiento y partiendo de saberes locales, donde las personas
sean el punto de partida de este, su experiencia y su sabiduría en los momentos de resolver
problemas y aportar soluciones de diversa índole.
En este sentido, si bien es ilusorio pensar en el retomo a antiguas formas de vida en sociedad, es
necesario restablecer la relación equilibrada con la naturaleza, lo que implica un cambio cualitativo
en las relaciones entre los mismos hombres. De esta manera también es importante recordar que es
imposible dejar de lado la influencia de las ideas y concepciones occidentales, que nos han
moldeado durante más de quinientos años, pero que es necesario transformarlas y encontrar puntos
comunes con lo que queda en cada uno de nosotros de nuestro pasado indígena y negro, para
moldear una nueva cultura popular que haga compatible los principios antiguos, con los
requerimientos de la vida actual, que no necesariamente tiene que seguir igual, por lo tanto, que es
susceptible de ser transformada.

Germán Leonardo Díaz León

Sociólogo - UN

VI. REFERENCIAS

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