Vous êtes sur la page 1sur 13

Expo historia de las culturas

El término posmodernidad o postmodernidad fue utilizado para designar generalmente a un


amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, que se
extienden hasta hoy, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación de las
tendencias de la Edad Moderna.
En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso
cultural observado en muchos países durante el siglo XXI, identificado a principios de los años 1970.
Esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo.
Las diferentes corrientes del movimiento posmoderno aparecieron durante la segunda mitad
del siglo XX. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el
proyecto moderno fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y
la cultura, el pensamiento y la vida social.
Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un
concepto o definición precisa de lo que es la posmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de
diversos factores, como la actualidad -y por tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar- y
la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van
dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo.
Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es
eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad. En
definitiva: coherencia.
Ante tal aceleración e influencia totalitaria resultado del caos generado por el estado postmoderno y
el efecto en su sociedad equivalente a el nuevo orden mundial, nace la idea de la era de una "nueva
modernidad" o "neo contemporaneidad" la cual trasciende a una nueva concienciación de la
humanización universal, por la que el ser humano, su liberación y su sentido universal de la vida se
integra en torno a la protección de la naturaleza, el medio ambiente, las especies, el planeta y se
destaca lo más significativo de la vida inteligente, reflejado en la sociedad, la cultura, la educación,
la ciencia, el arte, la arquitectura, etc. Usando como principal pilar la "inteligencia universal
colectiva", equipada a su vez por la tecnología como fuente sustancial de cambios y soluciones;
tambien unificada en un equilibrio conciente y activo dinamizante para la superación de todos los
problemas del mundo y de la humanidad, la profundización acerca del conocimiento de la vida
misma, la naturaleza y el universo tanto como la búsqueda visionaria del "esplendor de la
humanidad", de un futuro etéreo, así como del cambio que finalmente trascenderá en esencia,
ciencia y conciencia la vida.

Áreas de influencia
Se suele dividir a la posmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia: Como
un período histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico.
Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia
centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el
pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la
emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las
condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las
vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada
de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el
descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.
Características
Las principales características del pensamiento posmoderno son:

 Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así
excluyó del pensamiento ciertas perspectivas. Por otro lado, el posmodernismo valora y
promueve el pluralismo y la diversidad (más que negro contra blanco, occidente contra oriente,
hombre contra mujer). Asegura buscar los intereses de "los otros" (los marginados y oprimidos
por las ideologías modernas y las estructuras políticas y sociales que las apoyaban).

 Cuestiona los textos: Los posmodernos también afirman que los textos ―históricos, literarios o
de otro tipo― no tienen autoridad u objetividad inherente para revelar la intención del autor, ni
pueden decirnos "qué sucedió en realidad". Más bien, estos textos reflejan los prejuicios y la
cultura particular del escritor.

 El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje moldea nuestro pensamiento


y que no puede haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el lenguaje crea literalmente,
realidad.

 La verdad como perspectiva: Además, la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más


que algo universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino
solamente a lo que nos parece a nosotros.

Dónde y cuándo surgió la posmodernidad


Si bien la acepción más frecuente de posmodernidad se popularizó a partir de la publicación de La
condición posmoderna de Jean-François Lyotard en 1979, varios autores habían empleado el
término con anterioridad. Es muy importante destacar que no deben confundirse los
términos modernidad y posmodernidad con modernismo y posmodernismo,
respectivamente. Modernidad se refiere a un periodo histórico muy amplio que supone referirse a
sus características políticas, sociales, económicas, etc. Así podríamos, por ejemplo, hablar de la
civilización o cultura moderna en un sentido muy amplio y ese es el sentido que generalmente se le
da en el ámbito de la filosofía política, la teoría sociológica y la teoría crítica. Siguiendo el mismo
ejemplo, puede hablarse de la cultura posmoderna. Por otra parte, el
par modernismo y posmodernismo se usa para referirse a una corriente estética que emergió en
primer lugar en la literatura, en las artes plásticas y luego en la arquitectura. Así, en este segundo
caso, podemos hablar de la literatura modernista o posmodernista, al igual que en el arte. Por
ejemplo, suele decirse que la Ciudad de las Vegas en EE. UU. es un caso paradigmático de
arquitectura posmodernista. La confusión entre ambos planos ha generado muchas dificultades de
comprensión y debe tenerse siempre en cuenta.

Por ejemplo en el sentido estético, el pintor inglés John Watkins Chapman designó como
«posmodernismo» una corriente pictórica que intentaba superar las limitaciones expresivas del
impresionismo sin recaer en el convencionalismo de la pintura académica; el término no se
popularizó, prefiriéndose la designación de «posimpresionismo» sugerida por el crítico Roger Fry.
Aunque el posmodernismo en este sentido no guarda más que una relación muy lejana con el
posmodernismo tal como se entiende habitualmente —coincidiendo por lo general, de hecho, con
los principios teóricos y metodológicos del modernismoartístico— la relación de ambigüedad entre la
superación y la conservación que dificulta la definición del mismo ya se hace aparente aquí. En el
sentido cultural más amplio —o más bien dicho en el sentido de civilización— el uso que Arnold J.
Toynbee haría del término para indicar la crisis del humanismo a partir de la década de 1870 está
relacionadtambién lo observaría Marx, Freud y Nietzsche.
En 1934 el crítico literario Federico de Onís empleó por primera vez el posmodernismo como una
reacción frente a la intensidad experimental de la poesía modernista o vanguardista, identificada
sobre todo con la producción de la primera época de Rubén Darío; de Onís sugiere que los distintos
movimientos de retorno o recuperación —de la sencillez lírica, de la tradición clásica, del prosaísmo
sentimental, del naturalismo, de la tradición bucólica, etc.— son provocados por la dificultad de las
vanguardias, que las aísla del público. Varios de estos rasgos reaparecerán en análisis posteriores,
aunque la obra de Onís no dejó huella directa en la tradición teórica.
El uso del término por Bernard Smith en 1945 para designar la crítica a la abstracción por parte
del realismo soviético y por Charles Olson para indicar la poesía de Ezra Poundestaba a caballo
entre las dos concepciones anteriores. Si bien subrayaba la ruptura con las tendencias del
modernismo, se carecía de un armazón teórico que permitiese distinguir la producción de las
vanguardias —en sí compleja y multiforme— de la de sus críticos de una manera decisiva. Solo a
fines de la década de 1950, a partir de los trabajos de los críticos literarios Harry Levin, Irving
Howe, Ihab Hassan, Leslie Fiedler y Frank Kermode, el término comenzó a utilizarse de una manera
sistemática para designar la ruptura de los escritores de posguerra con los rasgos emancipatorios y
vanguardistas del modernismo, concebido este último como la exploración programática de la
innovación, la experimentalidad, la autonomía crítica y la separación de lo cotidiano. La concepción
no estaba exenta de dificultades, y algunos autores a los que Levin y Howe —ambos intelectuales
«comprometidos» y de izquierdas— criticaron, como Samuel Beckett, fueron simultáneamente
percibidos por otros teóricos de la cultura —entre ellos Theodor Adorno, un modernista destacado
en derecho propio— como la forma más refinada de modernismo. Sin embargo, lo central de esta
noción —el posmodernismo como renuncia a la teleología emancipatoria de las vanguardias— sigue
siendo considerado el rasgo más distintivo del posmodernismo.
El rasgo fundamental de la ruptura no estuvo en la corrección de la frialdad y las deficiencias
arquitectónicas de los edificios modernistas, sino en el rechazo absoluto de la posibilidad de producir
una innovación verdaderamente radical. El eje del pensamiento moderno —tanto en las artes como
en las ciencias— había estado centrado en la idea de evolución o progreso, entendido como la
reconstrucción de todos los ámbitos de la vida a partir de la sustitución de la tradición o convención
por el examen radical no solo del saber transmitido —como por ejemplo la forma sinfónica en
música, el retrato de corte en pintura o la doctrina clásica del alma en antropología filosófica— sino
también de las formas aceptadas de organizar y producir ese saber —como la tonalidad,
la perspectiva o la primacía de la conciencia; la noción de discontinuidad había adquirido dignidad
filosófica a través de la interpretación marxista y nietzscheana de la dialéctica de Hegel.
o con fracturas amplias que exceden con mucho los aspectos estéticos y se relacionan con la
organización social en su conjunto, como también lo observaría Marx, Freud y Nietzsche.
En 1934 el crítico literario Federico de Onís empleó por primera vez el posmodernismo como una
reacción frente a la intensidad experimental de la poesía modernista o vanguardista, identificada
sobre todo con la producción de la primera época de Rubén Darío; de Onís sugiere que los distintos
movimientos de retorno o recuperación —de la sencillez lírica, de la tradición clásica, del prosaísmo
sentimental, del naturalismo, de la tradición bucólica, etc.— son provocados por la dificultad de las
vanguardias, que las aísla del público. Varios de estos rasgos reaparecerán en análisis posteriores,
aunque la obra de Onís no dejó huella directa en la tradición teórica.
El uso del término por Bernard Smith en 1945 para designar la crítica a la abstracción por parte
del realismo soviético y por Charles Olson para indicar la poesía de Ezra Poundestaba a caballo
entre las dos concepciones anteriores. Si bien subrayaba la ruptura con las tendencias del
modernismo, se carecía de un armazón teórico que permitiese distinguir la producción de las
vanguardias —en sí compleja y multiforme— de la de sus críticos de una manera decisiva. Solo a
fines de la década de 1950, a partir de los trabajos de los críticos literarios Harry Levin, Irving
Howe, Ihab Hassan, Leslie Fiedler y Frank Kermode, el término comenzó a utilizarse de una manera
sistemática para designar la ruptura de los escritores de posguerra con los rasgos emancipatorios y
vanguardistas del modernismo, concebido este último como la exploración programática de la
innovación, la experimentalidad, la autonomía crítica y la separación de lo cotidiano. La concepción
no estaba exenta de dificultades, y algunos autores a los que Levin y Howe —ambos intelectuales
«comprometidos» y de izquierdas— criticaron, como Samuel Beckett, fueron simultáneamente
percibidos por otros teóricos de la cultura —entre ellos Theodor Adorno, un modernista destacado
en derecho propio— como la forma más refinada de modernismo. Sin embargo, lo central de esta
noción —el posmodernismo como renuncia a la teleología emancipatoria de las vanguardias— sigue
siendo considerado el rasgo más distintivo del posmodernismo.
El rasgo fundamental de la ruptura no estuvo en la corrección de la frialdad y las deficiencias
arquitectónicas de los edificios modernistas, sino en el rechazo absoluto de la posibilidad de producir
una innovación verdaderamente radical. El eje del pensamiento moderno —tanto en las artes como
en las ciencias— había estado centrado en la idea de evolución o progreso, entendido como la
reconstrucción de todos los ámbitos de la vida a partir de la sustitución de la tradición o convención
por el examen radical no solo del saber transmitido —como por ejemplo la forma sinfónica en
música, el retrato de corte en pintura o la doctrina clásica del alma en antropología filosófica— sino
también de las formas aceptadas de organizar y producir ese saber —como la tonalidad,
la perspectiva o la primacía de la conciencia; la noción de discontinuidad había adquirido dignidad
filosófica a través de la interpretación marxista y nietzscheana de la dialéctica de Hegel.
En el sentido cultural o de civilización podemos señalar que las tendencias posmodernas se han
caracterizado por la dificultad de sus planteamientos, ya que no forman una corriente de
pensamiento unificada. Solo podemos indicar unas características comunes que son en realidad
fuente de oposición frente a la cultura moderna o indican ciertas crisis de esta. Por ejemplo la cultura
moderna se caracterizaba por su pretensión de progreso, es decir, se suponía que los diferentes
progresos en las diversas áreas de la técnica y la cultura garantizaban un desarrollo lineal marcado
siempre por la esperanza de que el futuro sería mejor. Frente a ello, la posmodernidad plantea la
ruptura de esa linealidad temporal marcada por la esperanza y el predominio de un tono emocional
nostálgico o melancólico. Igualmente, la modernidad planteaba la firmeza del proyecto de
la Ilustración de la que se alimentaron -en grado variable- todas las corrientes políticas modernas,
desde el liberalismo hasta el marxismo, nuestra definición actual de la democracia y los derechos
humanos. La Posmodernidad plantea posiciones que señalan que ese núcleo ilustrado ya no es
funcional en un contexto multicultural; que la Ilustración, a pesar de sus aportaciones, tuvo un
carácter etnocéntrico y autoritario-patriarcal basado en la primacía de la cultura europea y que, por
ello, o bien no hay nada que rescatar de la Ilustración, o bien, aunque ello fuera posible, ya no sería
deseable. Por ello, la filosofía posmoderna ha tenido como uno de sus principales aportes el
desarrollo del multiculturalismo y los feminismos de la diferencia.
Los principales opositores a los planteamientos de la posmodernidad han sido los miembros de
la teoría crítica y los marxistas más contemporáneos que, si bien reconocen los fallos de la
modernidad y su centro ilustrado, reconocen como valiosos e irrenunciables ciertos valores
democráticos de igualdad y ciudadanía. Dichos valores, plantean estos autores, -como por
ejemplo Jürgen Habermas- son la única salvaguarda frente a la fragmentación social y
la precarización del estado nación. Por ello plantean que, más que buscar una posmodernidad, hay
que llevar a cabo -como proyecto filosófico y político- una nueva Ilustración de la modernidad.
Después de los atentados del 11 de septiembre y los profundos cambios geopolíticos que estos
conllevaron, además del debilitamiento de la fuerza jurídica vinculante de los derechos humanos, la
discusión de la posmodernidad perdió empuje, ya que, como hemos dicho antes, esta se caracteriza
―por lo menos hasta el momento― por sus definiciones por negación. El término Posmodernidad
ha dado paso a otros como modernidad tardía, modernidad líquida, sociedad del
riesgo, globalización, capitalismo tardío o cognitivo, que se han vuelto categorías más eficientes de
análisis que la de Posmodernidad. En cambio, el Posmodernismo sigue siendo una categoría que en
los ámbitos estéticos se ha manifestado muy productiva y no necesariamente contradictoria respecto
a las recién indicadas.

Como periodo histórico


Tras el fin de la Guerra Fría como consecuencia de las Revoluciones de 1989, teniendo como
máximo símbolo la caída del muro de Berlín (1989), se hace evidente el fin de la era polar. Esto
produce como consecuencia la cristalización de un nuevo paradigma global, cuyo máximo
exponente social, político y económico es la Globalización. El mundo posmoderno se puede
diferenciar y dividir en dos grandes realidades: La realidad histórico-social, y la realidad socio-
psicológica. A continuación daremos sus características.

Características histórico sociales


 En contraposición con la Modernidad, la posmodernidad es la época del desencanto. Se
renuncia a las utopías y a la idea de progreso de conjunto. Se apuesta a la carrera por el
progreso individual.
 Se predican supuestos límites de las ciencias modernas en cuanto a la generación de
conocimiento verdadero, acumulativo y de validez universal.
 Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de
producción hacia una economía del consumo.
 Desaparecen las grandes figuras carismáticas y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran
hasta que surge algo más novedoso y atractivo.
 La revalorización de la naturaleza y la defensa del medio ambiente se mezclan con la
compulsión al consumo.
 Los medios masivos y la industria del consumo masivo se convierten en centros de poder.
 Deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el
grado de convicción que pueda producir.
 Desaparece la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la
imagen.
 Hay una excesiva emisión de información (frecuentemente contradictoria), a través de todos los
medios de comunicación.
 Los medios masivos se convierten en transmisores de la verdad, lo que se expresa en el hecho
de que lo que no aparece por un medio de comunicación masiva simplemente no existe para la
sociedad.
 El receptor se aleja de la información recibida quitándole realidad y pertinencia, convirtiéndola
en mero entretenimiento.
 Se pierde la intimidad y la vida de los demás se convierte en un show, especialmente en el
contexto de las redes sociales.
 Desacralización de la política.
 Desmitificación de los líderes.
 Cuestionamiento de las grandes religiones.

Características sociopsicológicas
1. Los individuos sólo quieren vivir el presente; el futuro y el pasado pierden importancia.
2. Hay una búsqueda de lo inmediato.
3. Proceso de pérdida de la personalidad individual.
4. La única revolución que el individuo está dispuesto a llevar a cabo es la interior.
5. Se rinde culto al cuerpo y la liberación personal.
6. Se vuelve a lo místico como justificación de sucesos.
7. Hay una constante preocupación respecto a los grandes desastres y al fin del mundo.
8. Pérdidas de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde culto a la tecnología.
9. El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que el subjetivismo i
10. Pérdida de fe en el poder público.
11. Despreocupación ante la injusticia.
12. Desaparición de idealismos.
13. Pérdida de la ambición personal de autosuperación.
14. Desaparición de la valoración del esfuerzo.
15. Existen divulgaciones diversas sobre la Iglesia y la creencia de un Dios.
16. Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones.
17. La gente se acerca cada vez más a la inspiración 'vía satelital'.
18. Las personas aprenden a compartir la diversión vía Internet.
19. Se crean teorías de la conspiración permanentemente para explicar los grandes problemas económicos, p
medioambientales.

LITERATURA POSMODERNA
El posmodernismo surge en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra
Mundial (después de 1945), siendo su máxime el intentar superar el proyecto modernista de
principios del siglo XX. Este intento fracasó en su cometido de renovar de una forma radical las
formas del arte establecidas hasta aquel momento, es decir, las formas tradicionales o formales.
En cuanto al posmodernismo literario, y aun siendo una disciplina difícilmente definible, es al
mismo tiempo una negación y una afirmación del paradigma modernista. Decimos esto puesto que
mientras que reniega de las ideas implícitas en la literatura modernista, no tiene reparos
en continuar con la experimentación en cuanto a estructura narrativa iniciada por los escritores
modernistas.

RELIGIONES
Por concepción teológica[editar]
 Teísmo: es la creencia en una o más deidades. Dentro del teísmo cabe distinguir entre:
 Monoteístas: aquellas religiones que afirman la existencia de un solo dios, que a menudo es
el creador del universo. Las religiones monoteístas más numerosas son el cristianismo y
el islamismo. Otras más minoritarias son el judaísmo, noajísmo y el zoroastrismo30313233 o la
fe bahai.
 Politeístas: creen en la existencia de diversos dioses organizados en una jerarquía o
panteón, como ocurre en el hinduismo, el shinto japonés, o las antiguas religiones de la
humanidad como la griega, la romana o la egipcia. También cabe incluir aquí la mayoría de
corrientes del neopaganismo moderno.
 Henoteístas: el orientalista alemán Max Müller acuñó este término en el siglo XIX para
referirse a la creencia en un solo dios en la que se admiten otras deidades, como
sucedía en la antigua religión egipcia especialmente con Akenatón. Aunque ya en la
época de Muller resultó un término problemático,34 quedó con el tiempo incluido
académicante dentro de politeísmo, panteísmo, etc., dependiendo del caso histórico.
Actualmente, algunas sectas y cultos neopaganos han resucitado el término35
 Dualistas: aquellas religiones que suponen la existencia de dos principios o divinidades
opuestos y enfrentados entre sí, aunque solo uno de ellos suele ser merecedor de
veneración por sus fieles, mientras que el otro es considerado demoníaco o destructivo.
Cabe incluir en esta categoría el maniqueísmo y el catarismo.
 No teístas: Hay religiones como el budismo y el taoísmo que no aceptan o no reconocen la
existencia de dioses absolutos o creadores universales, o bien les otorgan funciones menores o
muy específicas (como, por ejemplo, la creencia taoísta en el emperador de Jade). En
ocasiones, estas deidades son vistas como recursos metafóricos utilizados para referirse a
fenómenos naturales o a estados de la mente.
 Panteísmo: es la creencia de que el universo, la naturaleza y Dios son equivalentes.
Por revelación[editar]
Otra división que se utiliza consiste en hablar de religiones reveladas o no reveladas.

 Las religiones reveladas se fundamentan en una verdad revelada de carácter sobrenatural


desde una deidad o ámbito trascendente y que indica a menudo cuáles son los dogmas en los
que se debe creer y las normas y ritos que se deben seguir.
 Las religiones no reveladas no definen su origen según un mensaje dado por deidades o
mensajeros de ellas, aunque pueden contener sistemas elaborados de organización de
deidades reconociendo la existencia de estas deidades y espíritus en las manifestaciones de la
naturaleza.
Por origen[editar]
Otra clasificación de las religiones es por origen o familia. Las religiones se agrupan en troncos de
donde derivan, por ejemplo:
Usualmente se acepta que las principales familias de religiones son las siguientes:

 Familia de religiones abrahámicas o semíticas.


 Familia de religiones dhármicas o índicas.
 Familia de religiones indoeuropeas
 Familia de religiones iranias.
 Familia de religiones neopaganas.
 Familia de religiones tradicionales africanas.
 Familia de religiones tradicionales nativo americanas.
Arquitectura posmoderna
La primera mención al posmodernismo la encontré en la crítica arquitectónica, cuando cayó en mis
manos el libro de Charles Jenks El lenguaje de la arquitectura posmoderna, publicado en 1977.

El movimiento moderno surge en la arquitectura con un fuerte contenido social. Los pioneros del diseño
moderno se asocian a un ideal profundo de transformación que un tanto mesiánicamente contaba con
cambiar la sociedad a través de la transformación urbana y la de los mismos edificios. Imaginaban poder
lograr, a través de cambios en el habitat, transformaciones sustanciales en los seres humanos y en el
conjunto de la sociedad. La idea era lograr otro modo de vida, el hombre nuevo. habitando otras
viviendas, otros edificios públicos, otras ciudades.

Pero la sociedad siguió otros derroteros, porque la carcasa no cambia los contenidos. En cambio, un
concepto arquitectónico que pretendía superar los estilos del pasado acabó convertido en un estilo más.
Un estilo que además fue pronto adoptado por las fuerzas sistémicas que modelan nuestro entorno para
construir unos edificios y unas ciudades muy alejados de la idea social de aquellos pioneros, Ellos
mismos, trabajando en el espacio socioeconómico del capital, fueron cooptados para realzar los símbolos
de su poder.

Además, los epígonos de los maestros de la primera hora acabaron utilizando las fórmulas adocenadas
de un nuevo academicismo.

La reacción no podía hacerse esperar. Arquitectos innovadores decretaron el fin del estilo
internacional. En adelante, liberados de frenos formales, se lanzaron a rescatar viejos ropajes, a
mezclarlos irreverentemente entre sí, a reivindicar complejidad y contradicción como elementos de la
realidad que también debían serlo, que lo eran sin duda, de la arquitectura, como afirmara Robert
Venturi, que en 1966 publicó su famoso libro con estas tesis.

Naturalmente, el capital, cansado de la monotonía repetitiva del "estilo moderno",abrazó este


nuevo "dogma antidogmático" y pronto la posmodernidad fue su bandera. Lo es hoy a enorme escala
para los más gigantescos símbolos corporativos.

En las manos de Venturi esa complejidad e hibridación mantuvieron una austera simplicidad que a través
de nuevas formas no desdecía en el fondo aquellos ideales del movimiento moderno.
El soporte teórico de la arquitectura posmoderna se corresponde
con corrientesfilosóficas, pero también literarias, culturales y artísticas así llamadas, sin que yo sea
capaz de precisar si fue primero el huevo o la gallina.

Uno de sus postulados básicos es que la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo
universal. Sin acceso posible a la realidad de las cosas, solamente podemos afirmar lo que nos parecen
a nosotros. El relativismo absoluto, valga la paradoja, está servido. La virtud también pasa a ser cuestión
de perspectiva.

“Si Dios no existe, todo está permitido” le hace decir Fiódor Dostoyevski a uno de los hermanos
Karamazov. Tal parece ser el ideal posmoderno. Muerta la Diosa Razón, la ética profesional se
resquebraja. Todo lo que se pueda hacer, se hará.

Nada que objetar si no salimos del campo de la estética. Pero la arquitectura no es solo belleza. No
puede serlo algo que mueve ingentes cantidades de dinero. Y aquí no se trata, como en el "mercado del
arte", de pura especulación monetaria, sino de costes reales. A mayor gloria de corporaciones y
megalómanos con poder.

Como este edificio de James Law Cybertecture en Bombay, que elijo entre muchos millares, tal vez por
su contraste por la pobreza inmensa que alberga esta ciudad:

O este otro, de la televisión china, obra de Rem Koolhaas:


¿Qué decir de este alarde rotatorio de David Fisher, la Torre Dinámica de Dubai?

DIFERENTES LIBERTADES
La libertad de opinión

La libertad de opinión significa que cada uno es libre de tener una opinión o un juicio, de
acuerdo a sus emociones, capacidades reflexivas y conocimientos.
Los niños tienen el derecho a tener una opinión diferente a la de sus padres. Tomando
en cuenta su edad, así como su grado de madurez y discernimiento, los niños tienen
derecho a que su opinión sea tomada en cuenta. Los Estados, las comunidades y los
padres tienen el deber de escuchar a los niños y acordar una consideración particular a
sus opiniones cuando las decisiones que van a tomar les incumben.

La libertad de expresión

La libertad de expresión permite a todo persona expresar libremente sus ideas por
todos los medios que juzgue apropiados.
Cada niño tiene derecho a expresar libremente sus opiniones sobre los asuntos que
tengan que ver con su vida. Además, un niño no debe ser víctima de ninguna presión
que trate de obligarlo o influenciarlo en su opinión y que le impida expresarse
libremente.
La libertad de expresión de los niños implica igualmente su derecho a la información.
Los niños tienen derecho a saber lo que sucede y a acceder a la información que les
interese. Los niños pueden así conocer los problememas actuales, informarse y crear
su propia opinión sobre temas de actualidad.

La libertad de asociación

La libertad de asociación y de reunión permite a todas las personas reunirse para


compartir idea y defender una opinión, una causa.
Así como los adultos, los niños tienen derecho a reunirse para ponerse de acuerdo y
participar en temas que tienen que ver directamente con sus derechos y su bienestar,
pero también sobre asuntos de actualidad que les interesen.

El derecho del niño a la libertad de pensamiento, de


consciencia y de religión
Los niños tienen derecho a pensar libremente y apegarse a los valores, convicciones y
religión de su elección.

La libertad de pensamiento

La libertad de pensamiento es el derecho de toda persona de determinar libremente sus


creencias.
Los niños son libres de tener pensamientos que evolucionan y cambian en función al
grado de madurez y discernimiento.

La libertad de consciencia

La libertad de consciencia permite a cada persona determinar libremente los principios


y los valores que guiarán su existencia.
La libertad de consciencia es una libertad a medio camino entre las libertades de
pensamiento, de opinión y de la libertad de religión. Esta libertad, ligada estrechamente
a las convicciones éticas y filosóficas de las personas, es la afirmación de que todos los
seres humanos están dotados de una consciencia y de una razón. Asimismos, son
libres de determinar cuáles serán los principios que guiarán su existencia.
Los niños tienen derecho a decidir qué principios y guiarán su vida.

La libertad de religión

Se considera como religión un conjunto de creencias y prácticas a las cuales se


entregan los seres humanos con el objetivo de establecer una relación con su(s)
dios(es).
La libertad de religión, permite a cada persona tener la religión o la convicción de su
elección y de manifestarla libremente. Es el derecho a no sufrir coacción ni opresión
que afecte su libertad de religión o a sus demás derechos.
Los niños pueden determinar libremente la religión o la convicción de su elección,
desde el momento en el que alcancen un nivel suficiente de discernimiento. Los niños
tienen derecho a que no les impongan una religión que vaya en contra de su agrado.