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PRÉDICA: San Marcos 1,14-20.

JOSÉ ALBERTO AC MACZ, Enero 2018

El pueblo elegido de Dios, Israel, experimento la presencia de


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Dios en medio de ellos, a través de los grandes prodigios que Dios
hizo por ellos, pero también conoció durísimos fracasos comprobó
que con sus propias fuerzas no podía alcanzar una situación de
libertad y de paz, pero estaba siempre la promesa de Dios, la
promesa del Mesías, los profetas rehacían la esperanza de un
cambio decisivo cuando llegaría la plenitud de los tiempos, esto
aconteció cuando «Dios envió a su Hijo nacido de una mujer» Él
es el centro del plan de Dios, con él ha llegado el «tiempo de la
salvación»

En este contexto llega el último de los profetas, San Juan Bautista


que tuvo la misión de anunciar la llegada del salvador decía:
“cambien su vida y su corazón, porque el reino de los cielos se ha
acercado”, palabras que también Jesús dirá al inicio de su
ministerio.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1,14-20

“EL SEÑOR NOS LLAMA A UN CAMBIO DE VIDA Y,


ANUNCIAR EL EVANGELIO

San Marcos empieza diciéndonos que una vez arrestado Juan el


Bautista, Jesús se dirige a Galilea para iniciar su predicación. Lo
hace con este llamado: «Se ha cumplido el plazo; está cerca el
reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio».

Jesús anuncia que el tiempo de la espera ha terminado y que Dios


había tomado la decisión de hacer realidad la liberación definitiva,
“El reino de Dios está cerca” el Reino de Dios no significa un
reinado terrenal, significa el reinado de Dios en nuestros
corazones y que su señorío está presente, es actual.

Por tanto, la novedad del mensaje de Cristo es que en él, Dios se


ha hecho cercano, que ya reina en medio de nosotros, el Reino de
Dios aparece en nosotros cuando aceptamos a Jesús en nuestro
PRÉDICA: San Marcos 1,14-20. JOSÉ ALBERTO AC MACZ, Enero 2018

corazón, y le entregamos nuestra vida para que él la gobierne,


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entonces el reino de Dios llegó a nuestra vida.

Para poder percibir la presencia del Reino en la vida, tenemos que


empezar a pensar y a vivir de forma distinta, un cambio radical
de vida, por eso Jesús nos dice: “Conviértanse” El significado
literal de la palabra es "cambiar de camino", es darse cuenta que
el camino que llevamos es camino de muerte, entonces el cambio
es dejar ese camino y volverse a Dios, el cambio tiene que
provocar en nosotros arrepentimiento por nuestros pecados.

Una verdadera conversión va de la mano con la fe, creer en Jesús,


ser obediente a su palabra, por eso el Señor al llamado que hace
a cambiar de camino agrega: «y crean en la Buena Nueva». Es decir
una nueva forma de pensar, la forma de pensar de Cristo, el
cambio de mentalidad consiste en el esfuerzo de abandonar el
pecado, nuestros propios criterios que solo nos hacen obrar en
contra de los mandamientos de Dios. Conversión y fe es un
llamado al cambio de vida que se nota.
«No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien
transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán
distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le
agrada, lo que es perfecto» Romanos 12,2

El hombre, en el mundo de hoy cree que le bastan sus propias


fuerzas y su propia inteligencia, a pesar del avance de la
tecnología, tantas formas de comunicarse, pero el hombre se va
encerrando en sus prisiones de aislamiento y soledad, de
individualismo y egoísmo, buscando su propia seguridad y
bienestar, rompe la relación con los demás, rompe consigo mismo
y anula su relación con Dios.

Así mismo, hay quienes creemos estar convertidos, creemos que


somos buenos cristianos solo porque vamos a misa los domingos,
perseveramos en nuestra comunidad, asistimos a formaciones
bíblicas, todo es bueno, pero convertirse es algo más profundo es
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aborrecer el pecado, es darle la espalda al mundo, es dar media


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vuelta y quedar con la mirada puesta en Jesucristo, es vivir con Él,
saber cómo vive, como piensa, como actúa, al conocerlo
podremos imitar su vida.

Dios siempre es el que nos busca y nos llama, nos entrega una
misión y nos capacita. Jesús no hará la construcción de su Reino
Él solo, busca a sus colaboradores, por eso después del llamado a
cambiar de camino y creer en la buena noticia, Jesús nos invita a
seguirlo. «Síguenme y los haré pescadores de hombres».

Él nos hará anunciadores de la buena noticia, el llamado no es


solo para sacerdotes, religiosas, predicadores es para todos,
Pedro y Andrés; Santiago y Juan; usted y yo… A todos los
bautizados que estén dispuestos a seguir su camino y escuchar su
palabra.

El primer objetivo es formar comunidad, Los cuatro primeros en


ser llamados, escuchan, dejan las redes, barca y familia, lo
dejan todo y siguen a Jesús para formar comunidad con él.
¡Parece amor a primera vista! según el relato de San Marcos, todo
aconteció durante el primer encuentro con Jesús, pero
comparando con los otros evangelios, se percibe que los cuatro ya
conocían a Jesús. Ya tuvieron la oportunidad de convivir con él y
de escucharle en la sinagoga. El llamado no fue cosa de un
momento, sino más bien de repetidos llamados e invitaciones. San
Marcos nos lo presenta como un hecho repentino, de amor a
primera vista, porque el ideal del evangelista; es que el encuentro
con Jesús tiene que producir un cambio radical en nuestra vida.

El Señor no busca a los perezosos, tampoco buscó a sabios,


filósofos, ricos, Cristo elige hombres sencillos, pescadores,
hombres de trabajo, personas como usted y como yo.

Ciertamente andamos “enredados” en mil cosas, pero ahí está la


invitación entusiasta de Jesús para ir a construir su Reino, a
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anunciar el Evangelio a aquellos que no lo han oído “Seguirlo y


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ser pescadores de hombres” Se requiere dejar nuestras redes, que
son nuestros egoísmos y vacilaciones, nuestra indiferencia,
nuestra pereza, todo lo que nos obstaculiza para seguir a Jesús.
No es fácil, ya sabemos lo que le pasó a San Juan Bautista, lo
encarcelaron y lo degollaron por denunciar el pecado, eso mismo
les pasó a los santos mártires, a esto somos llamados, si es
posible dar la vida por el Evangelio.

Exigir la justicia y la verdad, denunciar la corrupción, estafas,


robos… enderezar los caminos, ciertamente lastima y ofende a
quienes se sienten referidos, a quienes se han montado en las
estructuras del poder, desenmascara y denuncia las hipocresías.

En la mentalidad hebrea el mar era el símbolo del dominio del mal


y de la muerte. En efecto, el hombre sin Dios, apartado de Él por
el pecado, hundido en las profundidades del mar de la muerte, se
ahoga sin poder respirar, se destruye a sí mismo, «tiene nombre
como de quien vive, pero está muerto espiritualmente»

En este contexto ser pescador de hombres es el oficio de arrancar


al ser humano de una situación de muerte en vida, llevarlo a
participar de la Vida verdadera, que conozca el evangelio de
Jesús, lo que Dios ha hecho por nosotros, enviando a su único
hijo a rescatarnos, arrancarnos de las profundidades de la muerte,
del dominio de las tinieblas y del pecado, para llevarnos a la vida.

Yo testifico que un día el Señor me rescató de las tinieblas del


alcoholismo, me sacó de ese lodo donde me revolcaba, se había
perdido la esperanza que yo pudiera cambiar, pero un día el Señor
me llamó por medio de unos hermanos, que me invitaron a vivir
un retiro espiritual y a través de ese retiro el Señor tocó mi
corazón y tomé la decisión de seguirlo, desde entonces empezó
mi conversión, hoy puedo decir que el Señor ha cambiado mi vida,
jamás me imaginé que estaría anunciando el evangelio del Señor,
esos son los cambios que el Señor hace en nuestra vida.
PRÉDICA: San Marcos 1,14-20. JOSÉ ALBERTO AC MACZ, Enero 2018

Todos los bautizados somos llamados al cambio de vida y ser


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anunciadores de la buena noticia, no debemos temer hablar
de Jesús en todos los ambientes en donde nos desenvolvemos, en
nuestra familia, en el trabajo, con los vecinos, amistades, en todo
lugar, debemos anunciar la buena noticia de Jesús, con el buen
testimonio de vida.

Los primeros cuatro llamados a seguir a Jesús, dejan redes,


trabajo, barca y familia, esto no significa que ya no trabajemos,
Dios mismo nos dice que tenemos que trabajar para ganarnos el
pan diario, tampoco olvidarnos de nuestra familia, el cuarto
mandamiento nos dice que honremos a nuestros padres y
tendremos larga vida, lo que Jesús nos pide es que Él sea el que
ocupe el primer lugar en nuestra vida, que nos ocupemos de sus
cosas, mientras él se ocupa de las nuestras, dejarlo todo también
significa renunciar a nosotros mismos, somos llamados a un
cambio radical en nuestras vidas.

Hermanos y hermanas el Señor hoy está llegando hasta su hogar,


si usted no ha empezado a seguir a Jesús, este mensaje que está
viendo y oyendo no es por casualidad, el Señor Jesús lo llama ven y
sígueme, cuales son las cosas que le impiden seguir al Señor,
póngalos en las manos de Él, él le ayudará a ordenar su vida,
muchos ocupan su tiempo en la tecnología, televisión, celulares o
se afanan en el trabajo, démosle un tiempo a Dios, esto va a ser
el mejor negocio de su vida, si alguien piensa que su vida está
perdido porque está sumergido en algún vicio eso es mentira,
para Dios no hay nada imposible, yo soy testigo, Jesús nos está
llamando a todos para un cambio de vida y anunciar la Buena Noticia.
Que el Señor los bendiga.