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I.

GENERALIDADES

I.1 Introducción

Una carta metalogénica muestra la distribución de los yacimientos y concentraciones


minerales, enfatizando su relación con el contexto geotectónico. La interpretación de la
información generada permite definir nuevas áreas con posibilidad de contener
concentraciones minerales. La realización de este tipo de cartas ocasionalmente es muy
compleja, ya que pueden existir diversas interpretaciones sobre la génesis de un mismo
yacimiento, o por el contrario, sólo existir estudios evaluativos de regiones altamente
productivas.

En México, existen varios trabajos sobre cartas metalogénicas, sin embargo, algunos han
quedado como inventarios mineros y otros más ya han involucrado el contexto
geotectónico de la región en cuestión. Se cuenta con una Carta Metalogénica de la
República (Salas, 1980a), la cual es el antecedente más completo que se tiene, sin
embargo, dicha carta está vinculada sólo con las provincias fisiográficas. A partir de ésta,
se ha propuesto otra que relaciona la geotectónica (Clark et al., 1982; Damon et al., 1981)
y que postula un modelo de provincias metalogénicas de México, donde justifica las
mineralizaciones por medio de la evolución tectónica desde el Pérmico tardío hasta el
Mioceno medio, caracterizada por el emplazamiento de un batolito asociado a la sutura
final del protoatlántico; la presencia de un arco magmático de tipo andino al norte en el
Triásico medio con extensión al sur en el Jurásico medio; aparición del arco Cordillerano
en el Jurásico tardío con progresión al oriente en el Cretácico y regresión al poniente en el
Oligoceno y con cese del magmatismo calcoalcalino a lo largo de la cordillera sur en el
Mioceno medio. Dicha interpretación ha permitido mejorar el concepto de superposición
de mineralizaciones, sobre todo en el centro de México. Actualmente, existen nuevos
modelos tectónicos sofisticados que tratan de explicar la evolución geodinámica de México
y que pueden unir los eventos magmáticos de tipo cordillerano en el continente,
fundamentando como posibilidad, una vergencia hacia el oriente durante la fase principal
de la deformación laramídica y una segunda al poniente, la cual sería responsable del
magmatismo del arco, lo que podría explicar las diferencias del magmatismo con relación a
las edades de cada evento (Salinas, 1994).

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Metalogénicamente, esto explicaría la posición subparalela de las franjas, superposición de
mineralización y diferencias de paragénesis minerales en los yacimientos. Estas franjas
metálicas conocidas como provincias, como las correspondientes a las asociaciones Cu-Mo
y Zn-Pb-Ag(Cu), han sido las que preferentemente han aportado los yacimientos más
grandes y económicos de México (Moreno, 1998). Esto muestra que elaborar cartas
estatales es de suma importancia para una interpretación regional.

Algunos estados cuentan con cartas metalogénicas, entre las más conocidas, se tiene la de
Durango (Carrasco, 1980), Sonora (Pérez, 1985), Zacatecas (Vázquez, 1989) y San Luis
Potosí (Alemán, 1991). La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de
México tuvo un programa de elaboración de cartas metalogénicas por medio de tesis, en el
cual elaboraron la carta Querétaro y Guanajuato. Por lo que corresponde al estado de
Hidalgo, sólo se cuenta con documentos en los que se ha compilado información sobre
yacimientos minerales (Dueñas et al., 1992; Piñeiro y López, 1993), además de múltiples
trabajos de exploración geológica regional y de detalle en el Archivo Técnico del Consejo
de Recursos Minerales, existentes y disponibles al público (anexo A) y Cartas Geológico-
Mineras, Geoquímicas y Geofísicas, escala 1:50 000 del estado de Hidalgo (anexo B), así
como otros trabajos publicados con informacion tectónica que incluyen el Estado.

Cada carta metalogénica existente en el país, cuenta con su propia metodología y normas
para su simbología; es de suma importancia que en México sean homogeneizadas las
normas para la elaboración de las cartas metalogénicas, con esta acción se podrá contar con
documentos regionales conteniendo conceptos homogéneos que al conjuntarlos podrán
conformar la Carta Metalogénica de México, la cual sería la más completa después de la
Carta Metalogénica de la República (Salas, 1980a).

I.2 Antecedentes

El proyecto de la Carta Metalogénica del Estado de Hidalgo, fue llevado a cabo en


convenio de colaboración entre la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y
el Consejo de Recursos Minerales (CRM), con el aval de CONACyT. Este proyecto inició
en el segundo semestre de 1997, y nació como una idea que fue evolucionando en sus
objetivos, ya que originalmente tenía en su cometido la caracterización metalogénica del
Estado para definir los modelos de asociación y evolución que rigen la depositación

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mineral, y el comportamiento y asociación de una amplia gama de elementos,
considerándose para ello la elaboración de 12 mapas del Estado escala 1:100,000 que
contendrían la distribución de yacimientos, fases mineralógicas escasas, edades, formas de
emplazamiento mineral y la conjunción de la información existente de carácter tectónico,
estratigráfico, petrológico, radiométrico y de yacimientos minerales. La metodología
utilizada está basada y modificada con base en los tipos de yacimientos del Estado y
tomando en cuenta la metodología de Salas (1980b) y Pérez (1985). Dichos objetivos
evolucionaron a la realización de un compósito de cuatro cartas georeferenciadas escala
1:250,000 que permiten la interpretación global, rápida y con alto grado de precisión
conteniendo la misma información instituida, pero por niveles temáticos. Esta
infraestructura informática ha llevado a transformar en parte la metodología sobre todo, en
lo que concierne a simbología.

I.3 Metodología

La carta metalogénica del Estado evolucionó en sus objetivos dado que se aplicó la
tecnología de punta con la que cuenta el CRM en cuanto a su digitalización,
georeferenciación y edición, lo que permitió manejar la información de manera temática y
lograr compósitos interpretativos. La metodología desarrollada fue la siguiente:

 Compilación bibliográfica geológico-minera, considerándose como fuente de


información al Consejo de Recursos Minerales, así como a las instituciones dedicadas a
las ciencias de la tierra.

 Uso de la cartografía básica generada por el CRM y complemento con la información


geológica existente (Suter, 1990; Córdoba et al., 1992).

 Preparación de los mapas base: topográfico, geológico corregido y canevás de la


entidad.

 Trabajo de campo para la localización y ubicación de obras mineras e indicios


minerales, así como para la caracterización de las mineralizaciones observadas, lo que
incluyó texturas, estructuras, morfologías y tipos de contacto entre roca y
mineralización.

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 Etapa de interpretación de dominios litológicos y metalogénicos, así como de rasgos
tectónicos relacionados con las mineralizaciones.

 Digitalización de la información, edición y redacción del texto.

Dentro de las modificaciones mencionadas se encuentra el mapa base, originalmente


previsto a escala 1:100,000, con la finalidad de tener un panorama regional de áreas
específicas a mayor escala, que muestren de manera clara, la gran concentración de obras
mineras en los yacimientos, por lo que se utilizó una escala 1:250,000 con simbología por
yacimiento.

I.4 Resultados

Se presenta un compósito de cuatro cartas del estado de Hidalgo escala 1:250,000; la


primera es el mapa geológico estructural, que integra la geología del Estado generada en
el programa de cartografía sistemática del CRM (Moreira et al., 1996; López et al., 1997),
complementada con otras fuentes. La segunda, de dominios litológicos, permite observar
de manera integral por grupos las litologías de características similares y su relación con
las obras mineras. La tercera, de dominios metalogénicos observa áreas que definen el
tipo de yacimiento, paragénesis y zonas de influencia, así como accidentes tectónicos
relacionados con la mineralización, lo que permitirá al lector interpretar el potencial de las
zonas de exploración. La cuarta es una imagen de satélite, donde se observa
objetivamente los dominios metalogénicos, distritos mineros, accidentes tectónicos
relacionados con la mineralización y topografía del terreno.

Por último, este texto comprende descripciones por tópicos, lo que permite analizar la
información desde diferentes puntos de vista con figuras, tablas y fotografías al final de
cada capítulo, incluyendo un ensayo interpretativo de la relación entre la mineralización y
el contexto geodinámico, donde se analizaron las variantes de las paragénesis y la
superposición de diferentes eventos de mineralización presentes en algunos yacimientos
(e.g. Zimapán, skarn y epitermal). Se analizaron las diferentes paragénesis de un mismo
evento, como es el caso del distrito de Zimapán, que presenta un skarn cálcico (Pb-Zn-Ag)
mientras que hacia el oriente, en los alrededores de Encarnación, el skarn también es
cálcico pero de (Fe-(Cu)). La interpretación de la relación de la geotectónica y de la

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génesis de los yacimientos, permitió definir subprovincias metalogénicas en el estado de
Hidalgo y aportar conocimientos científicos a la reconstrucción de la evolución
metalogénica de México, tratando de eliminar las formas dogmáticas con las que se ha
abordado la exploración en nuestro país. Finalmente, este texto se apoya con un
subcapítulo de interpretación de algunas guías de exploración regional.

Es importante señalar que este trabajo es de carácter regional, el cual aunado a las
características definidas puede pasar a estudios de carácter local o de detalle que permitirá
enfocar la exploración.

I.5 Localización

El estado de Hidalgo se sitúa en la porción centro-sur de la República Mexicana, cuenta


con una superficie de 20,905.12 km2; colinda al norte con el estado de San Luis Potosí, al
sur con los estados de México y Tlaxcala, al este con los estados de Veracruz y Puebla y al
oeste con el estado de Querétaro (Fig. I.1).

Fisiográficamente, el Estado incluye la provincia del Eje Neovolcánico en la porción sur y


al norte la provincia Sierra Madre Oriental (Fig. I.2a).

La provincia del Eje Neovolcánico de edad Pliocuaternaria está constituida por rocas
volcánicas de composición básica a básica-intermedia, con escasos horizontes intercalados
de rocas volcánicas ácidas. Las texturas y estructuras van desde lavas masivas a tobas y
brechas. Su espesor varía de algunos metros hasta rebasar en ocasiones los 1,000 m. Su
morfología está caracterizada por mesetas, lomeríos, planicies, conos cineríticos y
compuestos, así como calderas. Dentro de las depresiones existentes se depositaron
sedimentos lacustres en ocasiones intercalados con lavas.

La provincia de la Sierra Madre Oriental con espesor variable y sobrepasando los 3,000 m
se caracteriza por un paquete sedimentario que incluye rocas mesozoicas y algunas
paleozoicas con un basamento grenvilliano (Gneiss Huiznopala).

De manera general, en el Estado afloran rocas volcánicas ácidas e intermedias de edad


Paleoceno-Plioceno que corresponden al vulcanismo tipo Sierra Madre Occidental, sin
embargo, su afloramiento no tiene gran distribución, por lo que no se puede establecer la

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presencia de la provincia fisiográfica Sierra Madre Occidental, sino que queda incluida en
la provincia Eje Neovolcánico (Fig. I.2b).

Tectonoestratigráficamente, al oriente del Estado se localiza el Terreno Sierra Madre


caracterizado principalmente por una secuencia sedimentaria compuesta de caliza, lutita y
arenisca, plegada, cabalgada y fallada del Mesozoico, con un lineamiento preferencial
NW-SE. Su límite occidental con el Terreno Guerrero se tiene interpretado hacia la parte
centro-sur del Estado (Fig. I.3), caracterizado principalmente por una secuencia
volcanosedimentaria del Cretácico superior (Campa y Coney, 1983), sin embargo, dicho
límite aun no ha sido definido en el Estado, por lo que es necesario un control
estratigráfico y estructural. Es importante dicho contacto en los eventos mineralizantes, el
cual será tratado en el capítulo de rasgos tectónicos.

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II. CONTEXTO GEOLÓGICO

Estructuralmente, el Estado se caracteriza por rasgos tectónicos de dirección NW-SE (Fig.


II.1a) representados por anticlinales y sinclinales, que generalmente se encuentran
recostados e isoclinales con charnela de orientación NW-SE y vergencia predominante al
NE, de longitud de decenas de kilómetros. Las principales estructuras reconocidas son: los
anticlinorios El Piñón, Bonanza, Pisaflores y Huayacocotla; los sinclinales El Aguacate, El
Fraile, Xilitla-Chapulhuacán y las cabalgaduras Doctor, El Volantín, Jiliapan, Agua Fría,
Misión, El Lobo-La Ciénega, Agua Zarca y Xilitla entre los rasgos más evidentes (Suter,
1987) (Fig. II.1b).

La columna estratigráfica está formada por paquetes litológicos reconocidos como


Formación, en ocasiones de manera formal y en otras informal (fig. II.2), de edades que
van del Precámbrico al Cuaternario (Fig. II.3) (ver mapa Geológico-Estructural).

II.1. Gneiss Huiznopala

Aflora en la parte noreste del Estado (Fig. II.2) sobre los arroyos que van desde
Huiznopala a Chipoco y Chiconcoac (Fig. II.4). Compuesto por dos grandes litologías: la
primera es una secuencia de paragneiss compuesta por un gneiss cuarzo-feldespático
finamente bandeado con abundante granate, niveles de gneiss cafémico rico en biotita y
clinopiroxeno que gradúa a mármol impuro, mineralogía que sugiere un origen
sedimentario; la segunda está representada por una secuencia de ortogneiss compuesto por
un complejo charnockítico-gabroico-anortosítico (Ortega et al., 1997). La edad
radiométrica Pb (Fries y Rincón, 1965) reportada va de 1240  140 ma a 1212  132 ma.
Por U-Pb se evidencía el metamorfismo del protolito ígneo de 987  3 ma, datos que lo
confirman como una localidad grenvilliana (Ortega op. cit.). La afinidad litotectónica de
las unidades charnockíticas ha sido interpretada por Ortega op. cit. como de arco
magmático. El gneiss representa al basamento en el sector de Molango y subyace por
contacto tectónico a la formación Tepexic.

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II.2. Formación Guacamaya

Se observa en la porción noreste del Estado (Fig. II.2), está representada por una secuencia
de arenisca y lutita con fauna de trilobites, equinodermos y braquiópodos; hacia la cima
presenta una brecha con lentes calcáreos con fusulínidos y crinoideos, conglomerado
volcánico con elementos calcáreos y niveles de arenisca tobácea. Se encuentra sobreyacida
por la formación Huizachal, sin estar claramente documentado el tipo de contacto. A esta
formación descrita originalmente por (Martínez, 1962) y definida por (Carrillo, 1961), ha
sido separada en dos formaciones Otlamalacatla y Tuzancoa, la primera aparentemente sin
horizontes volcánicos, mientras que la segunda ha sido descrita como volcanosedimentaria
(Ochoa, 1996, 1997) con grandes volúmenes de volcánicos y volcanoclásticos andesítico-
dacítico (Rosales et al., 1997). Secuencia interpretada como volcanosedimentaria, donde la
edad relativa asignada al magmatismo intercalado por medio de fósiles va del Pensilvánico
superior al Pérmico (Rosales, op cit).

II.3. Formación Huizachal

Aflora en el sector noreste del Estado (Fig. II.2), constituida por una secuencia de
conglomerado con fragmentos de cuarzo, arenisca cuarcífera, lutita y limolita con restos de
plantas. Se encuentra sobreyaciendo discordantemente al Gneiss Huiznopala en el
transecto Tlahualompa–San Mateo, donde también la presencia de plantas
(Asterothecameri) en los niveles de limolita han constatando su edad Triásica. Sin
embargo, es importante remarcar la existencia de fragmentos de otra especie que pudiesen
ser del Carbonífero o bien Pensilvánico (Silva, 1981). Dicha fauna permite ubicar a esta
formación como un depósito continental en un clima cálido y húmedo.

II.4. Formación Huayacocotla

Se observa al noreste del Estado (Fig. II.2). Está representada por una secuencia de lutita
con intercalaciones de arenisca, conglomerado y escasos lentes de caliza y estratos con
fósiles. Diversos autores han descrito esta formación (principalmente Erben, 1956;
Schmidt, 1980), adjudicándole diferentes nombres en función a sus características. Los
nombres utilizados son: formación Las Juntas, Temaxcalapa, Despi, Tenango y Estratos
con Plantas. En términos generales, esta formación se caracteriza por ser una secuencia de

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pizarra negra, arenisca, turbidita, limolita con amonoideos de edad Sinemuriano, un nivel
de arenisca y limolita con plantas terrestres de posible edad Pliensbaquiano (Ochoa, op cit,
op cit ) y niveles volcánicos. Las características de esta formación ponen en evidencia un
carácter de sedimentación de relleno de cuenca de extensión continental (Salvador, 1991).

II.5. Formación Cahuasas

Aflora en la porción noreste del Estado (Fig. II.2) y es equivalente a la formación


Huizachal. De manera general se ha descrito que está constituida por una secuencia de
arenisca, conglomerado con elementos de arenisca, gneiss, limolita, lutita y roca volcánica,
en términos generales se encuentra piritizada sobre todo en los niveles lutíticos (Foto II.1).
Es importante mencionar que se han reportado niveles de lava ácida a intermedia, similares
en características y composición a las presentes en la formación Huayacocotla (Suter,
1987, 1991; Ochoa, 1996, 1997). La edad asignada por relación tectónica es Toarciano-
Batoniano (Suter, op cit, op cit). Ochoa (op cit, op cit) interpreta en la zona un polo de
depósito proximal y un distal de la fuente. La glauconita reportada en esta formación
evidencía una actividad hidrotermal marina rica en potasio. En forma integral se interpreta
como una evolución magmática a partir de la depositación de cuenca en extensión
continental de la cima de la formación Huayacocotla.

II.6. Formación Tepexic

Se observa en la parte noreste del Estado (Fig. II.2), donde se considera la base de la
formación Santiago (Foto. II.2a y II.2b). Está compuesta por conglomerado, arenisca de
grano grueso de cuarzo, caliza pisolítica, caliza arcillosa y marga, contiene abundantes
fósiles excepto en la base. La secuencia presenta un cambio transicional de la base a la
cima, de conglomerado con matriz calcárea y horizontes de arenisca calcárea, graduando a
caliza arenosa con horizontes delgados de finos elementos de cuarzo; donde existen
abundantes fósiles, esta pasa a caliza pisolítica, marga y limolita (coquinas, braquiópodos y
trigonias), encontrándose piritizada. Sobreyace a la formación Huayacocotla en
discordancia angular (Ochoa, 1997). Por datación relativa se le asigna una edad Caloviano
(Cantú, 1971). A partir de esta formación el ambiente de depósito es totalmente marino.

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II.7. Formación Santiago

Aflora en el sector noreste del Estado y está compuesta por limolita negra calcárea,
ocasionalmente presenta estratos de caliza negra en forma aislada, hacia la cima contiene
amonites, lo que ha permitido asignarle una edad del Caloviano-Oxfordiano. En toda la
formación se observa pirita diseminada, la parte intermedia se caracteriza por ausencia de
fósiles y la inferior por presentar amonites y gryphaeas. Esta secuencia sobreyace a la
formación Tepexic en aparente contacto discordante (Foto II.2a y II.2b) y subyace
discordantemente a la formación Chipoco.

II.8. Formación Chipoco

Se observa en la porción noreste del Estado y se compone de una alternancia de caliza de


grano grueso y lutita calcárea, calcarenita, limolita y caliza arcillosa. La formación en la
región de Molango gradúa de la base a la cima en caliza arcillosa manganesífera,
estratificada, con algunas intercalaciones de lutita negra con vetillas de calcita, pirita y
manganita; le sigue una arenisca calcárea con algunos horizontes de elementos de cuarzo
lechoso retrabajado e intercalaciones de lutita arenosa. En los niveles de lutita carbonosa y
lentes de calcarenita los contenidos de manganeso bajan considerablemente. Se encuentra
subyaciendo a la formación Pimienta en contacto concordante y transicional. La edad
asignada a esta formación basada en los amonoideos encontrados es del Kimmeridgiano
temprano-Titoniano temprano (Cantú, 1971).

II.9. Formación Tamán

Aflora al noreste del Estado (Fig. II.2). Compuesta por una secuencia de caliza arcillosa,
lutita, lutita carbonosa y calcárea con algunos horizontes de terrígenos, lentes y capas de
pedernal y concreciones calcáreas. Es subyacida por la formación Santiago y sobreyacida
por la formación Pimienta, ambos contactos son concordantes y transicionales. Su edad es
del Kimmeridgiano- Oxfordiano (Heim, 1926).

II.10. Formación Pimienta

Se observa en el sector noreste del Estado (Fig. II.2). Se compone de caliza negra, caliza
arcillosa, niveles de lutita calcárea, lutita que en parte es bentonítica, y nódulos de

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pedernal. Se caracteriza por encontrarse sumamente plegada, con pliegues tipo chevrón
(Foto II.3). La edad asignada es Titoniano (Heim, 1926).

En el mapa geológico-estructural, las formaciones Tepexic, Santiago, Chipoco, Tamán y


Pimienta se han agrupado en un solo paquete, dada la dificultad para su diferenciación.

II.11. Formación Trancas

Aflora en la porción noroeste del Estado (Fig. II.2). Está constituida por una secuencia
documentada como volcanosedimentaria compuesta por filita, lutita calcárea, limolita,
caliza micrítica con pirita, arenisca y pedernal (Foto II.4), han sido reportados en ella
niveles de lavas y piroclásticos andesíticos y riolíticos, al oriente de San Juan de la Rosa,
fuera del Estado (Carrillo y Suter, 1991). En esa localidad se han reportado alteraciones
como producto de hidrotermalismo, sin embargo, esta puede ser el producto del
metamorfismo regional de bajo grado de facies de esquisto verde. En Apesco al poniente
de Trancas, se han reportado niveles de lava andesítica interestratificada con horizontes de
aglomerado de grano fino (Foto II.5), de caliza micrítica y pedernal con escasos radiolarios
(Yta et al., 1990; Yta, 1992), lo /que puede significar la presencia de una secuencia de arco
mesozoico que pudiera corr25esponder al Terreno Guerrero, como la reportada en
Zacatecas (Yta et al, op cit; Yta, op cit), Guanajuato (Monod et al., 1990) y Guerrero
(Talavera, 1993; Salinas 1994). Dicha secuencia ha sido documentada como
Kimmeridgiano-Barremiano (Carrillo y Suter, 1991).

II.12. Formación Santuario

Se observa en la parte centro-noroeste del Estado (Fig. II.2), donde se presenta como la
cima de la formación Trancas y está constituida por una intercalación de grauvaca, lutita
filitizada, caliza arcillosa y marga (Foto II.6). Por edad relativa de amonoideos se le
considera Valanginiano-Hauteriviano (Segerstrom, 1961), con cierta reserva, dada su
similitud con la litología de la formación Soyatal del Cretácico superior. En el poblado de
Santuario localizado al oeste de Cardonal y norte de Ixmiquilpan, esta Formación se
encuentra subyaciendo a la secuencia calcárea con nódulos de pedernal que correspondería
a la facies La Negra.

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II.13. Formaciones Doctor, Abra, Tamabra, Tamaulipas inferior y superior,
facies La Negra, San Joaquín, El Socavón y Cerro Ladrón

Afloran en la parte centro-norte del Estado (Fig. II.2) como formaciones y unidades
correlacionables que representan cambios de facies correspondientes a sedimentación de
plataforma, talud y cuenca, y cuyo paquete se compone por caliza arrecifal pelágica con
intercalaciones delgadas de lutita con materia orgánica, capas nodulares de pedernal (Foto
II.7) y niveles de caliza masiva de grano grueso recristalizada y dolomitizada. La facie
Cerro Ladrón está constituida por un banco de lodo que se formó en aguas someras, la
facie El Socavón constituye el lado prearrecifal, la San Joaquín y La Negra corresponden a
depósito en aguas profundas. A este paquete se le asigna una edad Aptiano-Cenomaniano
en función de los fósiles de la formación Doctor (Carrillo y Suter, 1991).

II.14. Formaciones Soyatal, Méndez, Agua Nueva, San Felipe y Mezcala

Se observa en casi todo el Estado, se compone de un paquete de flysch constituido por


lutita, marga y caliza micrítica (Foto II.8), la litología varía lateralmente con frecuencia,
siendo en unos lugares más calcárea y pelítica en otros. La edad atribuida es Turoniano-
Campaniano (Carrillo y Suter, op cit).

II.15. Intrusivos

Afloran en casi toda el área occidental y tienen composición principalmente


cuarzomonzonítica con variación de granodiorita a diorita (Foto II 9; II.10 y II.11). Se les
asigna una edad radiométrica por Rb/Sr de 62.2 ma (González y Jaimes, 1986) hasta de 50
y 38 ma (Gaytán, 1975; JICA, 1980). El fechamiento más reciente puede estar relacionado
con las etapas tardías de intrusión o bien puede ser el reflejo del depósito de
mineralización.

II.16. Formación Chicontepec

Se observa en la parte noreste del Estado (Fig. II.2). Se caracteriza por una secuencia de
cuenca continental tipo flysch constituida de una interestratificación areno-arcillosa
gradacional, predominantemente calcárea hacia la base y clástica a la cima con un nivel
intermedio predominantemente arcilloso. Estos niveles son conocidos como formación

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Chicontepec superior, medio e inferior respectivamente. La edad asignada a esta
Formación es Paleoceno-Eoceno, representando la sedimentación de cuenca terciaria
(Ojeda, 1980).

II.17. Formación El Morro (Conglomerado epicontinental)

Tiene escaso afloramiento en el Estado (Fig. II.2) (reportado en los distritos mineros de
Zimapán, al sur y al norte del de Pachuca-Real del Monte). Es un conglomerado fluvio-
lacustre compuesto por elementos de caliza, marga, lutita, pedernal y en escasa proporción
de volcánicos, en una matriz arenosa oxidada, lo que le da una coloración rojiza
característica (Foto II.12). La edad relativa asignada es Paleoceno-Oligoceno (Simons y
Mapes, 1957) por correlación con los Conglomerados Balsas, Rojo de Zacatecas y
Guanajuato (Edwards, 1955; Fries, 1960; Ponce y Clark, 1988). Esta unidad representa un
cambio en el régimen tectónico laramídico compresivo a uno distensivo y marca el inicio
del vulcanismo terciario.

II.18. Formación Las Espinas y Grupo Pachuca

Se observa desde Pachuca hasta Zimapán (Fig. II.2), corresponde a un paquete volcánico
de composición andesítica a dacítica con intervalos de andesita basáltica y escasos
riolíticos, comprende una secuencia de lava masiva, de afanítica a porfídica, con tobas y
brechas de derrame, con horizontes poco consolidados y cuerpos andesítico-latíticos en
forma de diques (Foto II.13). Estas rocas han sido caracterizadas como calcoalcalinas
(Simons y Mapes, 1957, Geyne et al., 1963; JICA, 1980; Reyes, 1998). La formación Las
Espinas y el Grupo Pachuca sobreyace al fanglomerado El Morro y su afloramiento más
extenso es hacia Pachuca-Real del Monte. Este paquete es tipo Sierra Madre Occidental,
donde se tienen reportadas edades desde 38 a 27 ma correspondientes al Oligoceno.

II.19. Formaciones Don Guiño, Zumate y Unidad Riolítica

Expuestas en afloramientos aislados en diferentes partes del Estado (Fig. II.2),


corresponden a una riolita masiva e ignimbrítica con algunos horizontes de brecha,
también de tipo Sierra Madre Occidental. En Zimapán se le asigna una edad 26-27 ma
(JICA, 1980), lo que corresponde al Oligoceno superior. Esta riolita en el área de San
Clemente tiene cierta tendencia alcalina ya que es fuertemente potásica (JICA, 1980). En la

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zona de Agua Blanca, la presencia de una fuerte alteración caolinítica soporta esta
hipótesis, además de evidenciar una alteración hidrotermal. Por relación estratigráfica
diferentes autores sitúan a esta secuencia del Mioceno al Plioceno (Simons y Mapes, 1957;
Geyne et al, 1963; Lopéz et al., 1997).

II.20. Formaciones Las Navajas, Las Piletas, Guajolote y Tlanchinol

Se observan en diferentes localidades del Estado (Fig. II.2), encontrándose distribuidas


más ampliamente al sur del mismo, donde corresponden al vulcanismo tipo Eje
Neovolcánico. Se trata de una secuencia de edad Plio-Cuaternario (Foto II.14). Constituida
en su mayor parte de basalto de olivino de carácter calcoalcalino con tezontle y algunas
variantes a traquiandesita, con interestratificación de riolita, lo que evidencía que el
vulcanismo del Eje Neovolcánico es de tipo bimodal. Al este de la Sierra de Pachuca se
observa un nivel de riolita (Fm. Las Navajas) donde se encuentra obsidiana de color verde,
negra y dorada.

II.21. Formaciones Atotonilco El Grande y Tarango

Se trata de una secuencia de depósito continental documentada del Plio-Cuaternario que se


deposita al mismo tiempo que la actividad basáltica, rellenando los amplios valles con
gravas, arenas, limos y arcillas, formando un conglomerado polimíctico y areniscas.
Sobreyaciendo a estas unidades se tiene aluviones y coluviones derivados de las rocas
preexistentes.

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III.- DOMINIOS LITOLÓGICOS

En este trabajo de investigación, el estado de Hidalgo se ha dividido en 11 dominios


litológicos (Fig. III.1), los cuales desde el punto de vista metalogénico, sólo algunos se
caracterizan por contener yacimientos minerales. En ellos se han conjuntado condiciones
similares tanto litológicas como de respuesta a la concentración de minerales por arriba del
clarke de las rocas, lo que al lector le servirá para interpretar (según sus objetivos) los
posibles medios aportadores o bien concentradores de elementos sean o no económicos.
Dada la compleja geodinámica de la región, los datos estratigráficos y las dataciones
relativas puntuales existentes, en ocasiones han provocado la definición de varias
Formaciones sin considerar los cambios transicionales de litología y su tectónica asociada,
lo que ha provocado el abundante manejo de éstas, que realmente deben ser sólo cambio de
facies (ver mapa anexo de Dominios Litológicos).

Dado lo anterior, la descripción de dichos dominios se refiere a la litología más que a las
Formaciones, no olvidando referir el nombre con el que se denomina a dichas litologías.

III.1.- Dominio Gnéissico

Comprende dos unidades: un paragneiss compuesto por gneiss cuarzo-feldespático,


finamente bandeado, con abundante granate, niveles de gneiss cafémico rico en biotita y
clinopiroxeno, que gradua a mármol impuro; y un ortogneiss compuesto por un complejo
charnokítico-gabroico-anortosítico (Fig. III.1 y III.2). Las edades radiométricas Pb 
reportadas van de 1 240  140 ma (Fries y Rincón, 1965) y de 1 212  132 ma. Por U-Pb
se evidencía el metamorfismo del protolito ígneo de 987  3 ma, datos que lo confirman
como una localidad grenvilliana (Ortega et al., 1997). El gneiss representa al basamento en
el Estado y se encuentra sobreyacido por un Dominio Calcáreo-Pelítico-Arenoso.

En tal dominio no se han detectado evidencias de algún tipo de mineralización; su


afloramiento es restringido, por lo que es muy importante su estudio para la definición de
su contexto geodinámico, lo que permitirá apoyar interpretaciones metalogénicas.

15
III.2. Dominio Pelítico-Calcáreo-Arenoso

Este paquete litológico incluye a las formaciones Trancas y Santuario que afloran en la porción
noroeste del Estado, describiendo una franja de dirección NW-SE (Fig. III.1 y III.2). La parte
basal (formación Trancas) se compone de limolita calcárea, lutita con estratificación delgada
laminar filitizada, con intercalaciones de caliza, caliza arenosa (calcarenita) piritizada, capas
delgadas de grauvaca, niveles de lava y piroclásticos de composición andesítica y riolítica
(fuera del Estado, al poniente de San Juan de la Rosa) (Carrillo y Suter, 1991). En Hidalgo, en
el arroyo de Apesco al oeste del poblado de Trancas recientemente se ha reportado en este
paquete niveles de lava andesítica masiva y aglomerática de grano fino, caliza micrítica y
pedernal. En términos generales, se ha interpretado como una secuencia volcanosedimentaria
de carácter más volcánico hacia el occidente (fuera del Estado) y más sedimentaria hacia el
oriente (dentro del mismo). La parte basal del dominio presenta alteración en los niveles
lávicos (fuera del Estado) lo que Carrillo y Suter (op cit) han adjudicado a una alteración
hidrotermal, sin embargo, ésta puede ser el resultado del metamorfismo regional de bajo grado
de facies de esquisto verde.

Dicho dominio se caracteriza por presentar alteración hidrotermal reflejada por la piritización
en la secuencia (observada en las calcarenitas). También se observan evidencias de
mineralización hidrotermal en el área de Apesco, donde se aprecia una veta de textura masiva
compuesta de barita cortando a la secuencia de lutitas filitizadas, así como especularita
rellenando planos de pseudoestratificación de las lavas masivas y oquedades de los niveles del
microaglomerado. Dicha mineralización puede tener dos interpretaciones: el reflejo de una
actividad metalogénica volcanosedimentaria (dado el carácter volcanosedimentario atribuido a
este dominio), o bien ser el reflejo de una actividad epitermal posterior.

III.3. Dominio Calcáreo-Pelítico-Arenoso

Incluye una serie litológica que comprende desde el Pensilvánico-Pérmico (Paleozoico)


hasta el Jurásico superior (Mesozoico) (Fig. III.1 y III.2). El rango de edad y variación
litológica es amplio, sin embargo, es difícil aún subdividirlo dada la compleja tectónica
compresiva que rige en el sector y las variadas interpretaciones sobre la edad y ambiente
de depósito (Fig. III.2). Este dominio, estratigráficamente presenta de la base a la cima:
una secuencia de arenisca y lutita con trilobites, equinodermos, braquiópodos, fusulínidos

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y crinoideos con niveles volcánicos denominada formación Guacamaya, secuencia
interpretada como volcanosedimentaria del Pensilvánico superior-Pérmico (Rosales et al.,
1997); no se ha observado evidencias de mineralización.

Sobreyaciendo, se encuentra una secuencia continental detrítica compuesta por


conglomerado y arenisca cuarcífera, limolita y lutita con presencia de plantas terrestres del
Triásico (denominada formación Huizachal), sin embargo, la ambigüedad existe dado que
aquí mismo se han reportado fragmentos de una especie de plantas correspondientes al
Carbonífero o Pensilvánico. A esta secuencia no se le ha observado evidencia de
mineralización.

Estratigráficamente, se sobrepone otra secuencia del Jurásico inferior, también detrítica,


interpretada como de sedimentación de relleno de cuenca de extensión continental,
compuesta por una serie de lutita con intercalaciones de conglomerado, arenisca, lentes de
caliza, estratos de arenisca, niveles de volcánicos y limolita con plantas terrestres de
posible edad Pleinsbaquiano, denominada formación Huayacocotla. No se le ha observado
ninguna evidencia de mineralización.

Sobreyaciendo, se encuentra una secuencia que se ha interpretado como parte de la


evolución de la cuenca de extensión continental, compuesta por niveles detríticos de
arenisca y conglomerado con elementos de arenisca, gneiss, limolita, lutita y horizontes de
volcánicos ácidos a intermedios, similares a los de la secuencia anterior con presencia de
glauconita, lo que es evidencia de una actividad hidrotermal marina rica en potasio. La
edad establecida por relaciones tectónicas es Toarciano-Batoniano (Suter, 1990), se le
conoce como formación Cahuasas, presenta evidencias de actividad hidrotermal que se
refleja en una piritización, sobre todo en los niveles lutíticos, lo cual es muy importante ya
que es el primer elemento que se registra como posible indicio de actividad mineralizante.

Sobreyaciendo se encuentra una secuencia del Calloviano (formación Tepexic), de carácter


totalmente marino, de tipo calcáreo arcilloso a la base y detrítico a la cima, compuesta por
conglomerado, arenisca cuarcífera, caliza pisolítica, caliza arcillosa y marga; la secuencia
presenta coquinas, braquiópodos y trigonias. Existe alteración hidrotermal, representada
por piritización que probablemente tenga asociación a eventos de mineralización.

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Estratigráficamente, a la cima se encuentra una caliza de ambiente marino carbonatado que
presenta horizontes de lutita calcárea con amonoideos (formación Santiago) que en
ocasiones pasa transicionalmente a una alternancia de caliza manganesífera intercalada con
lutita, calcarenita y limolita estériles, la cual es interpretada como de talud (Okita, 1992)
(formación Chipoco), que es potencial por manganeso, encontrándose en ésta un gran
yacimiento (distrito minero de Molango). Esta varía hacia la cima a caliza arcillosa, lutita,
lutita carbonosa y calcárea con terrígenos y lentes de pedernal (formación Tamán), pasando
a una secuencia principalmente calcárea con niveles de caliza arcillosa, lutita calcárea y
bentonítica con nódulos de pedernal (formación Pimienta), la cual es aparentemente estéril
desde el punto de vista mineral.

III.4. Dominio Calcáreo

Aflora hacia la porción centro-norte del Estado y describe varias franjas de dirección NW-
SE (Fig. III.1 y III.3). Incluye todas las unidades calcáreas de plataforma, talud y cuenca.
Unidades que han recibido de manera formal o informal nombres como formación El
Doctor, Tamaulipas inferior, El Abra, banco El Doctor, Facies La Negra, San Joaquín,
Socavón y Ladrón. El conjunto está representado principalmente por calizas de
estratificación delgada a gruesa con lentes de pedernal y algunos niveles delgados de lutita
y bentonita, variando a caliza de estratificación delgada a media con finos horizontes de
lutita con materia orgánica y capas nodulares de pedernal con niveles de caliza masiva
recristalizada y en ocasiones dolomitizada. La edad asignada a este dominio es Albiano-
Cenomaniano, se considera de gran importancia ya que es contenedor de mineralización de
tipo skarn en la parte noroccidental del Estado. Es necesario señalar que la paragénesis de
la mineralización presenta variaciones en la región.

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III.5. Dominio Calcáreo-Pelítico

Este dominio incluye varias formaciones como son: Soyatal, Méndez, San Felipe y Agua
Nueva (Fig. III.1 y III.3). Está representado por una secuencia de calcárea a pelítica, de
tipo flysch compuesta de lutita, marga y caliza micrítica. La litología presenta una
variación lateral siendo en algunos puntos más calcárea y en otros más pelítica. La edad
asignada es Turoniano-Campaniano. Desde el punto de vista metalogénico, este dominio
aloja dos tipos de mineralización en la región noroeste del Estado, la primera de tipo skarn,
en los niveles más calcáreos de la zona de La Cruz-La Luz y otra de tipo epitermal tabular
de relleno de cavidades secante al dominio, en el área San Pascual-Santa Gorgonia al
noroeste de Zimapán. Dentro de este tipo de mineralización se observan algunas
variaciones mineralógicas de las estructuras antes mencionadas, como las vetas de fluorita
y calcita de Nanjay al suroeste de Zimapán, las cuales se asocian a cuerpos lenticulares de
antimonio.

III.6. Dominio Intrusivo

Predomina en la región noroeste del Estado (Fig. III.1 y III.3) representado por cuerpos
intrusivos que varían en composición cuarzomonzonítica a diorítica; de manera general son
de ácido-intermedio a intermedio-básico de oeste a este. Se presentan a manera de troncos,
con generación de apófisis de forma irregular, en diques y sills. Se les asigna una edad en
el rango de 62 a 57 ma (Rb/Sr), otras edades radiométricas han reportado de 50 a 38 ma,
este último fechamiento bien podría estar relacionado con etapas tardías de intrusión o bien
con el reflejo del depósito de mineralización. Desde el punto de vista metálico, estos
cuerpos afectan a rocas mesozoicas sedimentarias, provocando metasomatismo en el
contacto con el dominio calcáreo-pelítico y calcáreo, dando como resultado una
mineralogía de tipo hornfels y skarn (actinolita-tremolita-diopsida, hedenbergita-
wollastonita, wollastonita, andradita-grossularita) y mármol según sea el tipo original de la
roca y su distancia de la fuente. La mineralización polimetálica está mejor desarrollada en
los niveles con pedernal (Carrizal-El Monte), mientras que la paragénesis ferrífera se
asocia a wollastonita (Jacala-Encarnación-Zapote).

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III.7. Dominio Andesítico

En este dominio (Fig. III.1 y III.4) se incluye a la base un conglomerado epicontinental


conocido como fanglomerado el Morro y a la cima una secuencia andesítica (Fig. III.4). El
fanglomerado representa la evidencia de un cambio de régimen tectónico laramídico
compresivo a otro distensivo; aflora en la región de Zimapán, se trata de un depósito
fluvio-lacustre que se interdigita con niveles volcánicos. Los elementos componentes van
de angulares a subangulares, de tamaño variable (5 a 20 cm), generalmente de caliza,
marga, lutita, pedernal y en menor proporción de volcánicos andesíticos, bien consolidados
en una matriz arenosa oxidada, lo que les da una coloración rojiza característica. La edad
asignada por correlación con el conglomerado Rojo de Guanajuato, Zacatecas y Balsas es
Paleoceno-Oligoceno.

La secuencia volcánica andesítica es conocida como formación Las Espinas (en Zimapán)
y Grupo Pachuca en la región de Pachuca. Su composición va de andesita basáltica a
riodacita, de textura afanítica a porfídica con interestratificaciones de tobas y brechas de
derrame con horizontes mal consolidados. En Pachuca-Real del Monte se han reportado
niveles riolíticos conocidos como formación Zumate (Geyne et al., 1963), así como
cuerpos andesítico-latíticos en forma de diques. Su afinidad es calcoalcalina y su edad sólo
ha sido determinada en la región de Zimapán correspondiente al Oligoceno (38 a 27 ma)
(JICA, 1980).

Este paquete es importante ya que es contenedor de mineralización en forma de estructuras


tabulares como es el caso de San Pascual-Santa Gorgonia y Pachuca-Real del Monte. Este
último presenta un yacimiento epitermal tipo adularia-sericita de metales preciosos bajo en
sulfuros.

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III.8. Dominio Riolítico

Aflora en todo el Estado (Fig. III.1 y III.4), principalmente en la porción oriental en el


límite con el estado de Veracruz y hacia el poniente en el límite con el estado de Querétaro.
Está compuesto por riolita masiva e ignimbrítica y algunos horizontes de brecha, además
existen evidencias de pequeños domos (San Clemente). Se incluyen las formaciones
conocidas como Don Guiño y Unidad Riolítica. Este dominio tiene carácter calcoalcalino,
sin embargo hay evidencia de una influencia alcalina, mostrada por el alto contenido de
álcalis en la zona de San Clemente al norte de Ixmiquilpan (Na2O+K2O = 7.75 a 8.29%)
(Tabla VI.4.a(a-i)) y la presencia de una fuerte alteración caolinítica en el área de Agua
Blanca que es acompañada por silicificación, diminutas vetillas de sílice y diseminación de
sulfuros (pirita) asociados a oxidación (limonita). También contiene mineralización de
estaño que puede evidenciar una alta diferenciación magmática. La edad asignada por
datación (K/Ar) va de 38 a 27 ma (JICA, 1980), que corresponde al Oligoceno, sin
embargo por correlación algunos autores le dan el rango hasta el Plioceno.

Desde el punto de vista mineralización, este dominio es muy importante ya que se le


observa invariablemente alteración hidrotermal que se asocia a fracturamiento, como es el
caso de la zona de Agua Blanca donde existe la traza de un gran fracturamiento de
dirección NW-SE asociado a caolinización, o bien en el área de San Clemente donde se
asocia mineralización epitermal de oro a un domo y al fallamiento interpretado en este
estudio como de cizalla que atraviesa el Estado con una dirección NW-SE.

III.9. Dominio Terrígeno-Margoso-Pelítico

Aflora en la parte noreste del Estado (Fig. III.1 y III.5), se caracteriza por una secuencia de
cuenca continental terciaria (Paleoceno-Eoceno), constituida por un depósito rítmico
areno-arcilloso-carbonatado, calcáreo a la base y clástico a la cima, con un nivel arcilloso
intermedio. Estos niveles conocidos como formación Chicontepec contienen carbón
sedimentario estratiforme.

III.10. Dominio Basáltico

Incluye la secuencia basáltico-andesítica pliocuaternaria (Fig. III.1 y III.5) correspondiente


al Eje Neovolcánico que presenta derrames y diques de carácter calcoalcalino con

21
pequeñas intercalaciones de niveles riolíticos. Esta secuencia incluye la Unidad Las
Piletas, Las Navajas y las formaciones Guajolote, Tlanchinol. Los depósitos basálticos son
comunes hacia la porción central del Estado, donde las lavas se intercalan con depósitos
fluvio-lacustres. Desde el punto de vista mineralización este dominio es totalmente estéril.

III.11. Dominio Epiclástico

En este dominio se incluyen todos los depósitos fluvio-lacustres, desde el Terciario tardío
al Reciente, secuencias conocidas como formaciones Atotonilco El Grande y Tarango (Fig.
III.1 y III.5). Dominio que no presenta ningún interés en yacimientos minerales metálicos.

22
IV.- DOMINIOS METALOGÉNICOS

Metalogénicamente, el Estado presenta varios eventos de mineralización (Fig. IV.1 y IV.2)


que están asociados a determinados dominios litológicos y delimitados por bloques
definidos por accidentes tectónicos de gran intensidad (Fig. IV.3). En ocasiones los
accidentes tectónicos de menor intensidad (intrabloque) marcan variaciones paragenéticas
dentro de los yacimientos. En el mapa sólo se han marcado los accidentes tectónicos
relacionados a mineralización (Fig. IV.3).

Los tipos de yacimientos reconocidos son: sinsedimentario, skarn, epitermal, halocinético,


kárstico y sedimentario; los combinados corresponden a reemplazamiento-epitermal e
hidrotermal-removilización y posible hidrotermal en ambiente volcanosedimentario, (ver
mapa anexo de Dominios Metalogénicos).

La descripción de los dominios metalogénicos se expone del más antiguo al más reciente
en función de la roca encajonante, denotando sus características principales, su
clasificación y en algunas ocasiones su origen.

IV.1. Sinsedimentario (Mn)

Ubicado en la porción noreste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3), encajonado en el dominio
calcáreo-pelítico-arenoso, en una secuencia jurásica superior (formación Chipoco) del
Kimmeridgiano-Titoniano. Se trata de un yacimiento estratiforme de carbonato de
manganeso. La mineralización se emplaza en niveles calcáreo-arcillosos, de una
alternancia de lutita, lentes de calcarenita, limolita, caliza limolítica y fosilífera. La
estructura de la mineralización es estratiforme con textura de grano fino a criptocristalino
dentro de los niveles calcáreos, denominada caliza manganesífera (Foto IV.1 y IV.2). El
yacimiento se divide en dos partes, al norte Tetzintla, donde la mineralogía es totalmente
carbonatada, compuesta por: manganocalcita, kutnahorita, rodocrosita, manyanacalcita y
calcita con minerales accesorios de arcilla, cuarzo, pirita, magnetita y plianita (De Pablo,
1965; Okita, 1992; Ochoa 1996). El espesor de la mena es de  65 m con una ley de 25 a
30% de Mn en la parte basal (10 m); hacia la cima los valores bajan gradualmente hasta un
2%. En la parte sur del yacimiento (Nonoalco) la mena se encuentra oxidada. Su
mineralogía se compone de nsutita con pequeñas cantidades de psilomelano, pirolusita,

23
criptomelano y hausmanita, donde la ley varía de 12% a 18%. En la mina Tetzintla, se
observan texturas que permiten ubicar la mineralización en el tiempo y confirmar su
origen. Dentro de la caliza manganesífera se observan intercalaciones concordantes de
sulfuros de Fe (pirita) (Foto IV.3), las cuales a su vez presentan alternancia de diminutos
niveles calcáreos. Los sulfuros presentan una deformación dúctil con microplegamiento y
sigmoides con foliación que afecta tanto a los sulfuros como a la caliza, lo cual confirma el
origen singenético predeformación de la mineralización. El origen del yacimiento ha sido
interpretado como sedimentario (Okita, 1992), esto puede ser soportado por la ausencia de
niveles volcánicos en la secuencia, sin embargo, la evolución geológica interpretada para el
Jurásico inferior de relleno de cuenca de extensión continental con presencia de niveles
volcánicos con glauconita, que puede representar una actividad hidrotermal marina rica en
potasio, pasando a un depósito totalmente marino, asociado a la presencia de pirita permite
visualizar características volcanosedimentarias (distal?).

IV.2. Hidrotermal relacionado a evento volcanosedimentario (?). Apesco (Fe-


Ba)

Dominio ubicado hacia el noroeste del Estado y al oeste del poblado de Trancas (Fig. IV.2
y IV.3). Existen evidencias de mineralización encajonadas en el dominio pelítico-calcáreo-
arenoso. Se trata de una estructura tabular compuesta de barita en los niveles filíticos y
mineralización de hematita especular en los niveles andesíticos sobre los planos de
pseudoestratificación (Foto IV.4) entre el microaglomerado y la andesita masiva. Los
elementos para interpretar estas mineralizaciones relacionadas al evento
volcanosedimentario son muy escasos, por lo que tentativamente por su afinidad química
se incluyen en esta clasificación.

IV.3. Skarn

Se sitúa en la porción noroeste del Estado, desde Zimapán a Jacala (Fig. IV.2 y IV.3).
Comprende yacimientos encajonados en el dominio calcáreo en contacto con el dominio
intrusivo, estos se atribuyen al Terciario temprano, originados por magmatismo tardi-
laramídico. Presentan una mineralogía compleja y contrastante que refleja una evolución
metalogénica activa, relacionada con fenómenos tectónicos donde la diferenciación
magmática, profundidad de emplazamiento, contaminación y herencia litológica pudieron

24
influir en la formación de por lo menos tres fases de mineralización: W; Zn-Pb-Ag (Cu);
Fe (Cu-Au). A escala regional, los yacimientos citados pertenecen al tipo cálcico proximal,
sus contrastes mineralógicos permiten dividirlos en dominios: Carrizal-La Cruz-La Luz,
subtipo Zn-Pb-Ag (Cu); El Monte, subtipo Zn-Pb-Ag (Cu, W); Jacala-Encarnación-
Zapote-Cobrecito, subtipo ferrífero; Cerro Colorado y Pechuga, subtipo Zn-Pb con
diferencia en el tipo del skarn. Su mineralogía y características litológicas son las
siguientes:

* Carrizal, La Cruz-La Luz (Zn, Pb, Ag(Cu)), El Monte (Zn, Pb, Ag(Cu,W)).
Carrizal y La Cruz-La Luz corresponden al mismo dominio metalogénico; El Monte
se ha ubicado en otro por su contenido significativo de wolframio, sin embargo, por
sus similitudes en mineralogía y litología serán tratados en una sola descripción.

Carrizal presenta una litología calcárea de estratificación media con niveles de caliza
carbonosa de estratificación delgada, lentes, nódulos y capas de pedernal negro, lutita con
materia orgánica y caliza masiva recristalizada de grano grueso en ocasiones dolomitizada
(facie La Negra). Dicho dominio es afectado por metamorfismo de contacto provocando un
exoskarn de abundante andradita y grossularita, diopsida, hedenbergita, actinolita-
tremolita, wollastonita, epidota, danburita, calcita y cuarzo. La wollastonita no es
abundante y reemplaza principalmente a lentes de pedernal cerca del contacto con el
intrusivo; el cuarzo, clorita y calcita son de una etapa tardía. Se observa un
reemplazamiento de la caliza donde quedan relictos de pedernal (Foto IV.5).

El endoskarn se caracteriza por una sericitización y piritización con granate y menor


wollastonita. El intrusivo es monzonítico–granodiorítico calcoalcalino con contaminación
crustal, de 62 a 57 ma.

La morfología de la mineralización es: chimeneas que se asocian a zonas débiles y


presentan una estructura brechoide, la mineralogía metálica reemplaza a la de skarn;
diseminada que es poco abundante y se encuentra asociada a la zona del exoskarn;
lenticular que se presenta en el exoskarn asociada a diques-sills ó a caliza de
estratificación delgada con contenidos carbono-arcillosos. Su mineralogía metálica está
representada por esfalerita, galena, galeno-bismutinita, calcopirita, pirita, arsenopirita,
pirrotita, magnetita, sulfosales (boulangerita, jamesonita, freibergita, pirargirita, proustita,

25
tetrahedrita). Su textura es de reemplazamiento provocando un bandeamiento en ocasiones
rítmico de pirita, esfalerita, galena, calcopirita y sulfosales pasando a ser masiva.
Megascópicamente el bandeamiento describe plegamiento, lo que microscópicamente no
muestra deformación indicando su origen posterior a la deformación laramídica. Dichos
bandeamientos presentan espesores de 5 m y en ocasiones se acuñan (Foto IV.6).

La Cruz-La Luz se caracteriza por estar encajonado en el dominio pelítico-calcáreo


originando una skarnitización tipo tremolita-actinolita-diopsida-wollastonita en los niveles
más calcáreos. Presenta mayor calcopirita que Carrizal, la morfología de la mineralización
en el exoskarn es lenticular y en el intrusivo es diseminada.

El Monte presenta algunas diferencias como son: menor cantidad de pedernal, no presenta
troncos sólo diques y sills, abundante scheelita, calcopirita, arsenopirita, pirrotita y menor
presencia de pirita. Los datos existentes no permiten interpretar el modelo de este
yacimiento, sin embargo, los resultados dan opción a visualizar para el tungsteno un
posible ambiente de margen continental mesoabisal (con contaminación crustal), y los
skarns ricos en polimetálicos pueden ser producidos en el mismo ambiente pero a
profundidad hipabisal.

* Jacala-Encarnación-Zapote-El Cobrecito (Fe, Cu, Au). Dominio ubicado hacia el


noroeste (Fig. IV.2 y IV.3), entre Jacala y la Barranca de los Mármoles, incluye un
yacimiento de casi 25 km de largo por aproximadamente 10 km. A lo largo del
yacimiento se presenta una variación en el contenido mineralógico, se encuentra
encajonado en el dominio calcáreo, en caliza pura de estratificación media a gruesa
con lentes, capas y bandas de pedernal. Presenta un exoskarn de espesor variable
compuesto por abundante wollastonita, granate (andradita-grossularita), menor
diopsida, vesuvianita, epidota, calcita y cuarzo tardío con un gran halo de mármol
hasta llegar a la caliza recristalizada. El intrusivo es de composición
cuarzomonzonítica a diorítica calcoalcalina, de edad entre 40.5 a 50.9 ma (JICA,
1981). Se observa una fase granítica en el arroyo La Palmita que corta a la diorítica.
La morfología de la mineralización es en lentes interdigitados en el exoskarn,
provocando un fino bandeamiento de mineralización metálica reemplazando a la de
skarn de textura granular sacaroide, o en forma de concentraciones masivas amorfas
en el contacto del exoskarn y endoskarn, que se caracteriza por abundante granate y

26
por su delgado espesor. Se observan óxidos de fierro en textura de reemplazamiento
(Foto IV.7) (hematita, martita y magnetita) removilizados en fallamiento (mina El
Pilón) (Foto IV.8). La mineralización está compuesta por hematita, limonita,
magnetita, escasa pirita, pirrotita, y más escasa o ausente calcopirita, esfalerita,
pentlandita (mina Dos del Aguila), así como estibinita (mina El Encino) y franklinita
(mina Santa Eleonora, (Moreno et al., 1996). El oro nativo y electrum se asocia a la
hematita en oquedades. Es característica la presencia de carbonatos y silicatos de Cu
(malaquita, azurita y crisocola) emplazados en el fracturamiento tardío del
yacimiento. Las leyes reportadas de Fe son en promedio de 60 a 70 % con variaciones
de 10 a 35 %; los valores de Au son erráticos y en ocasiones llegan a 2.0 g/t. El origen
del skarn ferrífero puede estar relacionado al carácter básico de este intrusivo con
respecto a Carrizal; a la presencia de niveles intermedio-básicos en la secuencia
volcanosedimentaria de la formación Trancas subyacente (los skarns de Fe pueden ser
el reflejo de este tipo de secuencias en ambiente de arco de isla océanica), o por un
posible adelgazamiento de la corteza y puede ser el reflejo de una influencia
mantélica.

* Cerro Colorado (Zn-Pb). Dominio ubicado en el noroeste del Estado (Fig. IV.2 y
IV.3), entre Cerro Colorado y Jagüey Colorado. La bibliografía es muy escasa, sin
embargo, por las características reportadas y observadas se puede ubicar en un tipo
skarn. La mineralización está encajonada en caliza masiva fosilífera con lentes de
pedernal asociada a granate (Castro, 1998). Su morfología es de dos tipos, una en
forma de lentes de galena, esfalerita y carbonatos de Cu (malaquita). Se observan
fracturas y fallas rellenas de óxidos de fierro y manganeso (mina Carolina). Los
contenidos son heterogeneos (Au 0.35-27.9 gr/t; Ag 2.85-1195 gr/t; Pb 0.02-7.88%;
Zn 0.08-28.4%; Cu 24-9,200 ppm; Fe 17.48-31.95%; W 23-1,200 ppm) (Castro,
1998). La presencia de lentes de Zn-Pb relacionados a un skarn de granate,
carbonatos de Cu y los valores altos de Fe son similares al skarn de Fe, Cu, (Au), de
Jacala-Encarnación-Zapote, sin embargo, la presencia de sulfuros de Zn y Pb no
permiten englobarlo en el mismo dominio. También se observan vetas con estructura
brechoide de relleno de cavidades con elementos de caliza con texturas cocarde y
drusoide, la matriz es calcita y fluorita con escasa esfalerita, galena y calcopirita . Lo

27
que evidencía un proceso epitermal tardío que bien podría corresponder al evento
volcánico.

* La Pechuga-Bonanza (Zn-Pb). Ubicado al noroeste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3), es


yacimiento inactivo, del cual se tiene escasa información. Se encuentra encajonado en
una caliza obscura de estratificación media a gruesa afectada por un intrusivo
granodiorítico en forma de tronco, asociado a diques y sills. Su morfología es
lenticular, diseminada y bolsadas asociada a un skarn de granate con zoisita,
actinolita-tremolita, diopsida. Se han reportado vetas de dirección NW-SE (Chairez,
1978). La mineralización está constituida por galena, esfalerita, calcopirita y pirita
asociadas a calcita, cuarzo y clorita. Como minerales supergénicos se tiene malaquita,
azurita, crisocola y calcosita, con elevados valores de Pb, Zn y Ag. El yacimiento
corresponde a un skarn cálcico proximal subtipo Pb-Zn. La presencia de una
secuencia volcánica intermedia-ácida, piritizada y silicificada, así como la existencia
de vetas (JICA, 1981), sugieren una mineralización epitermal sobrepuesta al skarn.

IV.4. Epitermal.

Este tipo de mineralización ha sido detectado hacia la porción noroeste, suroeste y sureste
del Estado, sobre una franja de dirección NW-SE, (Fig. IV.2 y IV.3), encajonada en los
dominios andesítico, riolítico y en el contacto del calcáreo. En donde los rasgos
estructurales y texturales de la mineralización han permitido interpretar un fallamiento de
gran magnitud que atraviesa al Estado. Las diferentes paragénesis a través de la franja, han
permitido definir los siguientes dominios metálicos: Pachuca-Real del Monte (Ag, Au),
Denganthza (Calcita), San Clemente (Au), Fluoruros de Hidalgo (Fluorita), Pontiu
(Fluorita), Esperanza-Panzacola-Tasquillo (Sn), San Pascual-Santa Gorgonia (Ag-Pb), El
Caballito (Sb). Los yacimientos de Agua Blanca (Caolín), Vaquerías (Fe) se asocian a otro
fallamiento hacia el norte y este del Estado. Las características de cada uno de ellos son:

* Pachuca-Real del Monte (Ag, Au). Ubicado al sureste, entre la ciudad de Pachuca y
Real del Monte (Fig. IV.2 y IV.3). La mineralización se encuentra alojada en una
secuencia andesítica, conocida localmente como Grupo Pachuca. Su morfología es

28
tabular (vetas) que varía ampliamente tanto en espesor (de cm a 40 m) como en
longitud (de 100 m a 15 km). La mineralización se encuentra bajo dos sistemas E-W
y N-S (Geyne et al., 1963) (Foto IV.9 y IV.10). El sistema E-W con rumbo promedio
NW-SE 75° e inclinación al SW, es concordante con el de los diques (ácido-
intermedios), su espesor y longitud (hasta 15 km, veta Vizcaína) es superior al del
sistema N-S. Este último se desarrolla sobre todo hacia Real del Monte, donde se
intersecta con el E-W con espesor de 0.50 a 12.0 m (promedio de 2 a 4 m). Su
mineralogía está compuesta por pirita, galena, esfalerita, argentita, acantita,
polibasita, estefanita, plata nativa, oro nativo, estenbergita, calcocita, covelita y
bornita, asociadas a calcita, adularia, cuarzo, rodonita y bustamita (Geyne et al., op
cit). Las estructuras y texturas están representadas por brechas, bandeamiento de
cuarzo, cavidades de relleno simétricos de reapertura, cocarde y crustiforme. Se
observa un zoneamiento de metales preciosos a sulfuros básicos (galena-esfalerita) a
profundidad (Yta y Moreno, 1997). La zona de ebullición se encuentra entre los 100 y
200 m, la salinididad de los fluidos promedia en 0.05% Wt. eq. NaCl y un pH de 6.0 a
una temperatura de 200-250°C con una f(O2) de 10-38 y una concentración de plata
en los fluidos de 0.01 ppm (Drier, 1976). La alteración está representada por
caolinización, argilización, cloritización y silicificación. El yacimiento está definido
como epitermal de tipo adularia-sericita de metales preciosos bajo en sulfuros.
(Hayba et al., 1985; Silberman y Berger, 1985; Heald et al., 1987; Bonham, 1988).

* Denganthza (Calcita), se encuentra hacia el suroeste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3).
Encajonado en caliza masiva del dominio calcáreo. Este dominio se puede observar
como potencial por carbonato de calcio (explotado como tal). Es evidencia de un
proceso epitermal concentrador de mineralización metálica a profundidad. La
morfología de la mineralización es en estructuras tabulares (Foto IV.11) de rumbo
NW65°-75°SE con inclinación de 90º-40° tanto al SW como al NE, de espesor de 50
cm a 10 m. Su estructura varía de masiva a brechoide con elementos de caliza y
textura drusoide, esferulítica y bandeada. Su mineralogía es de calcita y aragonito con
menor hematita y limonita. Dada la mineralogía, estructuras y texturas, el yacimiento
corresponde a un epitermal, donde se desconoce el nivel de depósito aflorante.

29
* San Clemente (Au). Se encuentra casi al centro del Estado (Fig. IV.2 y IV.3),
encajonado en un domo riolítico con valores de álcalis anormales (ver dominios
litológicos, características petrológicas y radiométricas), se observa silicificado,
piritizado, ligeramente argilizado y se asocia con mineralización de oro nativo y
electrum. El oro se encuentra diseminado y emplazado en un microfracturamiento.
Por la alteración presente y por la relación litológica, el yacimiento es interpretado
como epitermal, sin clasificar aún su afinidad.

* Fluoruros de Hidalgo (Fluorita). Se sitúa hacia el noroeste del Estado (Fig. IV.2 y
IV.3), encajonado en un contacto de falla entre el dominio riolítico y calcáreo.
Yacimiento abandonado con escasa información. La morfología de la mineralización
es tabular de estructura brechoide con elementos calcáreos y riolíticos, de textura
drusoide y cocarde. La mineralogía está representada por fluorita de color blanco a
púrpura. Este yacimiento corresponde a un epitermal y está relacionado al gran
fallamiento NW-SE interpretado que atraviesa al Estado.

* Pontiu (Fluorita). Localizado al sur de la porción noroeste del Estado (Fig. IV.2 y
IV.3), encajonado en una caliza de estratificación media a delgada del dominio
calcáreo. La mineralización tiene una morfología de estructuras tabulares irregulares
con rumbo NW85°SE y 60° al SW, de no más de 2 m de espesor que en ocasiones se
asocian a diques ácidos. Su textura es masiva, la mineralogía está representada por
fluorita y calcita.

* Esperanza-Panzacola-Tasquillo (Sn). Este dominio se sitúa hacia el noroeste, y


representa sólo evidencias de mineralización estanífera diseminada en riolita.
Megascópicamente es difícil observar la casiterita, sin embargo, los reportes
existentes (Tavera, 1959; Echavarri, 1961) y la explotación que antiguamente se
realizó en Panzacola evidencian su presencia. Su carácter es epitermal, sin embargo,
su trascendencia debe ser grande ya que la presencia de estaño necesita riolitas
altamente diferenciadas, siendo importantes los contenidos de álcalis como elemento
interpretativo.

* San Pascual-Santa Gorgonia (Ag-Pb). Se ubica al noroeste del Estado(Fig. IV.2 y


IV.3). Cuenta con más de 130 obras mineras antiguas y ruinas de una planta de

30
beneficio por lo que la explotación debió ser importante. La mineralización se
encuentra emplazada en el fanglomerado El Morro y la secuencia andesítica en forma
de estructuras tabulares sobre un fracturamiento de cizalla de rumbo NW-SE, lo que
es reflejado por la existencia de abundantes vetas y vetillas de no más de 0.90 m que
se ensanchan o se acuñan tanto hacia superficie como a profundidad. Su estructura es
brechoide, cementada por calcita y menor cuarzo con escasa galena, esfalerita,
calcopirita, pirita y rodocrosita (Foto IV.12 y IV.13). Su textura es drusiforme con
sedimento silíceo bandeado. Se ha reportado plata nativa, pirargirita, tetrahedrita,
argentita y barita (Simons y Mapes, 1957; Pescador, 1985). Las leyes promedio
reportadas son de 350 g/t de Ag y 7.5% de Pb. A pesar de la escasa información, en
función de la estructura, la textura de la mineralización y la paragénesis descrita, el
yacimiento puede ser clasificado como epitermal Pb-Ag.

* El Caballito (Sb). Yacimiento ubicado en la parte noroeste del Estado (Fig. IV.2 y
IV.3), encajonado en el dominio calcáreo y dentro del dominio metálico fluoritífero.
El yacimiento ha sido explotado por gambusinos, sin embargo, la mineralización debe
ser abundante dada la cantidad de rebajes existentes. La morfología del yacimiento es
lenticular, encajonado en caliza de estratificación media a delgada con bancos
masivos. Su estructura es en parte brechoide y en parte masiva. La mineralización
consiste principalmente de estibinita, calcita y escaso cinabrio, como minerales
secundarios estibiconita y cervantita. La caliza se observa decarbonatizada (caliche)
con ligera oxidación. Dicha mineralización fue detectada a manera de indicio en los
alrededores de Pontiu, lo que indica que la zona es potencial para la exploración de
yacimientos minerales.

* Agua Blanca (Caolín). Es una franja que atraviesa las porciones noreste y sureste del
Estado, con rumbo NNW-SSE, asociado a un fallamiento del mismo rumbo (Fig. IV.2
y IV.3). La distribución del caolín está ligada a la traza del fallamiento. Este dominio
es potencial por caolín (explotado como tal), es evidencia de una alteración
hidrotermal y es guía de mineralización metálica. El caolín es producto de alteración
del dominio riolítico y su mineralogía está representada por caolinita, alunita, pirita y
silicificación local y como minerales relictos: cuarzo, magnetita, cristobalita y
feldespatos; se observa oxidación (hematita, goethita) (Foto IV.14). También se

31
observa evidencia de mineralización en estructuras tabulares con pirita, hematita,
azufre, cuarzo y calcedonia (e.g. mina El Jabalí, estructura de rumbo NW30°SE, 66°
al SW), evidencias interpretables como producto de un evento epitermal que tornan
potencial al dominio para la prospección. Es importante señalar que la alunita
presente deberá caracterizarse para definir si su origen es hipogénico, ya que ubicaría
inmediatamente al yacimiento como ácido-sulfatado no reportado actualmente en
México.

* Vaquerías (Fe). Se ubica en el cuadrante sureste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3). El
yacimiento ha sido intensamente explotado por la pequeña minería y actualmente está
abandonado. Encajonado en una unidad basáltico-andesítica del dominio andesítico.
La mineralización se encuentra asociada a un gran fallamiento NE-SW, de morfología
tabular, de espesor variable de 40 cm a 3 m y compuesta por hematita y limonita
(Foto IV.15) asociadas a calcedonia a manera de sínter.

La información es escasa, sin embargo, por relación estructural, textural y mineralógica


corresponde a un evento epitermal.

IV.5. Reemplazamiento – epitermal.

* Cardonal (Pb, Zn, Fe). Se ubica casi en el centro del Estado (Fig. IV.2 y IV.3), se
encuentra encajonado en el dominio calcáreo, en calizas de estratificación media con
abundante pedernal. La morfología de la mineralización es de dos tipos:
reemplazamiento de capas calcáreas por smithsonita asociada a limonita y hematita
supergénicas; los lentes de pedernal son reemplazados por hematita y a su vez el
conjunto se encuentra fracturado y relleno por calcita. La segunda morfología es una
estructura tabular de dirección NW12°SE ligeramente combada, de estructura
brechoide con elementos de caliza, cementada por fierro y menor calcita de un
espesor promedio de 3.0 m y 3 km de longitud. Por relación estructural se define su
carácter tardío, el cual está relacionado al evento epitermal asociado al
megafallamiento NW-SE que atraviesa al Estado.

32
IV.6. Hidrotermal-removilización.

* El Pinalito (Mn), Este yacimiento ubicado al noroeste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3)
presenta minas muy pequeñas. La mineralización está encajonada en el dominio
calcáreo en caliza de estratificación media con lentes de pedernal (no presenta trazas
de Mn); se emplaza en una falla NW-SE que corresponde a la cresta de un anticlinal,
dando una morfología tabular burda. La mineralización se encuentra en brecha con
elementos de caliza cementados por pirolusita y manganita, y escasos carbonatos de
Cu rellenando fracturas, lo que permite constatar el carácter tardío y supergénico del
Cu encontrado en el skarn de Fe (ver skarn de Fe). Hasta el momento no se puede
interpretar la fuente del manganeso, sin embargo, el transporte hidrotermal y
removilización queda evidenciado.

IV.7. Halocinesis

* San Nicolás Tolentino (Yeso). Se sitúa al norte del Estado (Fig. IV.2 y IV.3) en el
poblado de San Nicolás Tolentino. El yacimiento está encajonado en el contacto del
dominio calcáreo y el intrusivo (cuarzomonzonítico-granodiorítico). La caliza es
arrecifal en bancos gruesos con intercalaciones de pedernal y escasa lutita. La
morfología del yacimiento es diapírica alargada (aflora más de 300 m de ancho por
900 m de largo y 180 m de altura); presenta un cap-rock en la cima con fragmentos
calcáreos recristalizados de algunos centímetros a decenas de cm con cementante
arcillo-yesífero. Su espesor varía de 3 a 10 m, en parte está deshidratado (caliche). La
estructura interna del yacimiento refleja su carácter halocinético, mostrando
estratificación truncada, microplegamientos, distorsiones y estructuras. La
mineralogía se compone de yeso masivo de grano fino, nacarado a mate. Las
relaciones litológicas con la mineralización permiten clasificar al yacimiento como
halocinético sobre zonas de debilidad (intrusivo-caliza). Su edad no es más antigua
que el Eoceno, dados los elementos calcáreos del cap-rock y la estructura interna del
yeso. Su origen debe corresponder a niveles evaporíticos profundos que podrían
correlacionarse con la formación Guaxcamá que aflora al norte en el estado de San
Luis Potosí.

33
IV.8. Kárstico

* Pacula (Fósforo). Yacimiento ubicado al noroeste del Estado (Fig. IV.2 y IV.3) en los
límites con el estado de Querétaro. La mineralización se emplaza en calizas
arrecifales fosilíferas. Su morfología es de relleno de cavidades kársticas y describe
un yacimiento en forma de uvala de ± 4 km de largo por 2 km de ancho en su
diámetro mayor. Su mineralogía está constituida por fosforita con flúor y altos
contenidos de sílice. La fuente del fósforo no ha sido aún interpretada, sólo se ha
puesto en evidencia la existencia del paleokarst.

IV.9. Sedimentario

* Chicontepec (Carbón). Yacimiento ubicado en la porción noreste (Fig. IV.2 y IV.3)


en los límites con el estado de Veracruz. Se encuentra encajonado en el dominio
terrígeno-margoso-pelítico, conocido como formación Chicontepec. La morfología
del yacimiento es lenticular y se trata de una concentración de bitumen, el espesor
aflorante es de 1.0 m con dimensiones desconocidas.

34
V. CARACTERÍSTICAS MINERALÓGICAS Y QUÍMICAS DE ALGUNOS
YACIMIENTOS

La información referente a la analítica cuantitativa puntual es escasa, se cuenta con algunos


reportes (JICA, 1981,1982,1983; Villaseñor y Gómez 1991) que proporcionan datos que se
reinterpretaron en conjuntos e integran a continuación.

V.1 Skarn

* El yacimiento de Jacala-Encarnación-Zapote pertenece a un skarn cálcico proximal


tipo Fe-Cu-Au, donde la mineralogía reportada comprende principalmente magnetita,
goethita y hematita asociadas a granate, con escasa calcopirita, esfalerita, pirita,
marcasita, titanita y covelita; también se ha reportado óxidos de Mn, Fe-Mn y escasa
boulangerita y mughearita. La mineralogía secundaria está constituida por malaquita,
menor azurita, crisocola y calcocita, la cual se encuentra depositada en el
fracturamiento. A pesar de que el yacimiento contiene altos valores de oro (no
constantes), no existe información detallada.

Datos de microsonda electrónica han permitido calcular las fórmulas estructurales de los
siguientes minerales
Elemento Au Ag Cu Fe Pb Zn Sb As S Total Fórmula estructural
Referencia
A26R(1) 0.16 79.78 1.65 18.50 100.09 (Cu2.02 Fe0.05) 2.07S0.93
Calcosita
A26R(2) 0.16 79.48 1.67 18.51 99.82 (Cu2.02 Fe0.05) 2.07S0.93
Calcosita
A65R (1) 0.73 0.69 66.74 32.10 100.26 (Zn0.98Cu0.01Fe0.01)1.0S0.98
Esfalerita
A65R (2) 0.80 0.73 66.74 32.08 100.35 (Zn0.98Cu0.01Fe0.01)1.0S0.98
Esfalerita
A65R (3) 0.80 0.73 66.76 32.08 100.37 (Zn1.00Cu0.01Fe0.01)1.02S0.98
Esfalerita
A69R (1) 0.69 67.29 32.07 100.05 (Zn1.01Fe0.01)1.02S0.98
Esfalerita
A69R (2) 0.17 67.23 32.16 99.56 Zn1.01S0.99
Esfalerita
A69R (1) 57.20 24.83 18.59 100.62 Pb5.21Sb3.85S10.94
Boulangerita
A69R (2) 57.20 25.14 18.65 100.88 Pb5.18Sb3.88S10.94
Boulangerita
A69R (3) 56.86 24.84 18.51 100.21 Pb5.20Sb3.86S10.94
Boulangerita

Fórmulas realizadas a partir de datos tomados de JICA, 1981, 1982, 19831

1
En ocasiones el total del Wt% del análisis no alcanza o bien rebasa el 100 %, sin embargo se trabajó como dato de referencia

35
* El yacimiento de Carrizal-El Monte también corresponde a un skarn cálcico
proximal pero de tipo Zn-Pb-Ag-(Cu,W). Contiene una gran gama de sulfuros y
sulfosales (pirita, esfalerita, galena, pirrotita, marcasita, jamesonita, boulangerita,
tetrahedrita, tennantita y freibergita entre las fases minerales más importantes). Los
reportes de microscopía electrónica de barrido y microsonda electrónica confirman
algunos minerales (JICA, 1981, 1982, 1983; Villaseñor y Gómez, 1991).

Se observa que datos sobre esfalerita (Villaseñor y Gómez, 1991) muestran contenidos
altos en Fe que van de 5.94% a 11.68% (marmatita) con un ligero contenido de Cd, lo que
se refleja en su fórmula estructural (ver tabla), donde es notorio el contenido de Fe. El Mn
se considera aquí como una impureza dentro de la estructura.

Elemento Wt% Zn Fe Cd Mn S Total Fórmula estructural

Referencia

Mtra 1 57.29 8.31 0.49 0.124 32.62 98.834 (Zn0.86 Fe0.15)1.01S0.99


Esfalerita

Mtra 2 60.38 5.94 0.667 0.245 33.05 100.282 (Zn0.89 Fe0.10 Cd0.01)1.00S1.00
Esfalerita

Mtra 3 53.81 11.68 0.730 0.470 33.14 99.830 (Zn0.79 Fe0.20 Cd0.01)1.00S0.99
Esfalerita

Fórmulas realizadas a partir de datos tomados de Villaseñor y Gómez, 19911

Por lo que respecta a la freibergita (Villaseñor y Gómez, 1991), se observa que su fórmula

estructural es semejenate a la de las sulfosales de Cu, donde sus contenidos de Ag son

relevantes, los que varían de 33.9 a 19.35 %, lo que se ve reflejado en una alta proporción

atómica de Ag en las fórmulas, sin embargo, se observa que este contenido es muy variable

(de 6.10 desciende hasta 3.26). El zinc detectado se considera como posible reflejo de

inclusiones de esfalerita.

36
Elemento Wt% Ag Cu Fe Zn Sb As S Total Fórmula estructural
Referencia
Mtra 1 33.9 14.77 5.47 0.35 27.08 0.18 19.88 101.67 (Ag6.10Cu4.51)10.61(Fe1.90Zn0.10)2.00(As0.05Sb4.31)4.36S12.03
Freibergita
Mtra 2 22.1 21.67 5.90 0.70 27.51 0.43 21.82 100.13 (Ag3.77Cu6.28)10.05(Fe1.95Zn0.20)2.15(As0.11Sb4.16)4.27S12.54
Freibergita
Mtra 3 19.35 23.79 4.98 1.02 27.99 0.00 22.71 99.84 (Ag3.26Cu6.80)10.06(Fe1.62Zn0.28)1.90(Sb4.18)4.18S12.87
Freibergita

Fórmulas realizadas a partir de datos tomados de Villaseñor y Gómez, 19911

Otras fases minerales han sido documentadas como indeterminadas (JICA, 1981), sin
embargo al hacer un cálculo de fórmula estructural, éstas se aproximan considerablemente
a la serie de sulfosales de cobre (cobre gris) con deficiencia de S y exceso de (Sb-As). Otra
fase reportada como pirargirita (JICA, op cit) muestra una fórmula estructural no
estequiométrica con deficiencia de S y un ligero exceso en Ag y (As-Sb) en comparación
con una formula teórica. El zinc podría representar una interferencia provocada por
esfalerita asociada

Ag Cu Fe Zn Sb As S Total Fórmula estructural


Elemento Wt%
Referencia
Mtra DC1181C (1) 31.21 16.35 3.48 3.06 27.09 2.88 20.84 104.91 (Ag5.36Cu4.76)10.12(Fe1.15Zn0.87)2.02(As0.71Sb4.12)4.83S12.03
Cobre gris
Mtra DC1181C (2) 32.13 14.83 5.89 0.00 23.10 6.98 19.66 102.59 (Ag5.64Cu4.42)10.06(Fe2.00)2.00(As1.76Sb3.59)5.35S11.60
Cobre gris
Mtra DC1181C (3) 64.80 0.00 0.00 0.00 16.91 4.67 17.39 103.77 (Ag)3.16(As0.32Sb0.72)1.04S2.82
Pirargirita

Fórmulas realizadas a partir de datos tomados de JICA, 19811

* En Pechuga-Bonanza, el yacimiento ha sido descrito como transicional


metasomático-hidrotermal (JICA, op cit). Las características de este muestran en
efecto que se trata de un yacimiento metasomático con epitermalismo superpuesto. A
pesar de la superposición espacial tan estrecha de los dos eventos de mineralización

37
diferentes en tiempo y origen, se decidió tratar este yacimiento en este subcapítulo ya
que el skarn es el más abundante.

La paragénesis descrita se relaciona, sobre todo, a la mineralogía del skarn que ha sido
clasificado como un skarn de granate (JICA, 1981, 1982, 1983). La mineralogía se
caracteriza por abundante galena y esfalerita y en ocasiones pirrotita, con escasa presencia
de argentita, calcopirita, bornita, pirita, malaquita, hematita y goethita. El yacimiento
presenta bajos contenidos de cobre lo cual se refleja en la baja presencia de minerales de
cobre.

Los datos existentes de difracción de rayos x y microscopía electrónica de barrido han


permitido constatar las mineralogías reportadas, observándose que la galena se presenta
pura y en ocasiones con bajos valores de Ag y Sb, lo que puede estar relacionado a la
presencia de sulfosales (cobre gris). El cálculo de la fórmula estructural de un mineral
argentífero indeterminado dió una fórmula muy cercana a la tetrahedrita, confirmando así
su presencia.

Referencia Cd125PC: La Pechuga: San Miguel

Elemento Ag Cu Fe Pb Zn Sb As S Total
Wt % 19.62 23.31 2.91 2.19 2.48 27.70 1.14 21.76 101.11
Fórmula estructural (Ag3.4Cu6.8)10.1(Fe1.0Pb0.2Zn0.7)1.9(Sb4.2As0.3)4.5S12.5

Fórmulas realizadas a partir de datos tomados de JICA, 19811

V.2 Epitermal

* En el área de San Clemente, la paragénesis descrita es sencilla, constituida por cuarzo y


electrum, escasa pirita, pirrotita, calcopirita, bornita, esfalerita, galena, tetrahedrita, hemimorfita y
marcasita asociadas a rutilo, magnetita y hematita. Dicha mineralogía se encuentra asociada a una
argilización intermedia. A profundidad, en ocasiones la galena, esfalerita y pirita aumentan en
contenido. Por medio de microscopía electrónica de barrido se ha reportado posible hausmannita y
corolita-holandita. Las relaciones texturales muestran que generalmente la tetrahedrita se asocia a la
calcopirita y a su vez la bornita se intercrece con la calcopirita. Datos de microsonda electrónica
confirman la presencia de los minerales descritos, como se puede observar:

38
Elemento Au Ag Cu Fe Cd Zn Sb As S Total Fórmula estructural
Referencia

NE-1 (1) 76.30 23.20 99.50 (Au0.64Ag0.36)1.00


Electrum

NE-1 (2) 77.00 21.80 98.80 (Au0.66Ag0.34)1.00


Electrum

NE-1 (3) 76.70 21.80 98.50 (Au0.66Ag0.34)1.00


Electrum

SC5R (1) 78.98 21.43 100.41 (Au0.67Ag0.33)1.00


Electrum

SC5R (2) 78.36 22.07 100.43 (Au0.66Ag0.34)1.00


Electrum

SC5R (1) 77.68 22.78 100.46 (Au0.65Ag0.35)1.00


Electrum

SC5R (2) 77.09 22.55 99.64 (Au0.65Ag0.35)1.00


Electrum

DS1-4P (1) 0.30 36.10 4.80 6.30 26.70 2.10 24.70 101.00 (Ag0.05Cu9.30)9.35(Fe1.41Zn1.58)1.99(Sb3.59 As 0.46)4.05S12.62
Tetrahedrita

DS2-2P (1) 13.10 28.20 1.80 7.60 26.60 1.30 22.50 101.10 (Ag2.13Cu7.79)9.92(Fe0.57Zn2.04)2.61(Sb3.84As 0.30)4.14S12.33
Tetrahedrita

DS2-3P (1) 4.30 36.20 1.00 3.60 26.40 1.50 25.20 98.20 (Ag0.68Cu9.69)10.37(Fe0.30Zn0.94)1.24(Sb3.69As0.34)4.03S13.37
Tetrahedrita

DS2-4P (1) 12.00 29.40 7.10 2.20 26.60 1.40 22.80 101.50 (Ag1.92Cu7.97)9.89(Fe2.19Zn0.58)2.77(Sb3.76 As 0.32)4.08S12.25
Tetrahedrita

DS1-5P (1) 0.50 2.10 0.50 64.50 33.00 100.60 (Cu0.01Fe0.04Cd0.01Zn0.95)1.01S0.99


Esfalerita

DS1-5P (2) 0.50 0.10 0.70 65.20 31.70 98.20 (Cu0.01Cd0.01Zn0.99)1.01S0.98


Esfalerita

DS1-5P (3) 0.30 1.00 0.50 65.40 32.90 100.10 (Fe0.02Cd0.01Zn0.97)1.01S1.00


Esfalerita

DS1-5P (4) 1.50 0.80 0.40 63.30 32.60 98.60 (Cu0.02Fe0.01Cd0.01Zn0.95)0..99S1.00


Esfalerita

DS1-1P (1) 0.20 2.10 0.50 65.10 32.80 100.70 (Fe0.04Cd0.01Zn0.96)1.01S0.99


Esfalerita

DS1-1P (2) 0.20 1.50 0.50 64.40 32.80 99.40 (Fe0.03Cd0.01Zn0.96)1.00S1.00


Esfalerita

DS2-1P (1) 0.50 1.40 0.60 64.30 33.50 100.30 (Cu0.01Fe0.02Cd0.01Zn0.95)0.99S1.01


Esfalerita

DS2-1P (2) 0.40 1.80 0.60 63.40 33.00 99.20 (Cu0.01Fe0.03Cd0.01Zn0.95)1.00S1.00


Esfalerita

DS2-2P (1) 0.20 1.10 0.60 65.00 33.40 100.30 (Fe0.02Cd0.01Zn0.96)0.99S1.01


Esfalerita

DS2-2P (2) 0.20 1.20 0.60 66.40 32.60 101.00 (Fe0.02Cd0.01Zn0.98)1.01S0.98


Esfalerita

DS2-2P (3) 0.20 2.40 0.60 64.00 32.80 100.00 (Fe0.04Cd0.01Zn0.95)1.00S0.99


Esfalerita

DS2-4P (1) 1.60 2.80 0.60 61.90 32.60 99.50 (Cu0.02Fe0.05Cd0.01Zn0.92)1.00S0.99


Esfalerita

DS2-4P (1) 0.50 62.50 11.80 25.80 100.60 (Cu4.91Ag0.02)4.93Fe1.05S4.02


Bornita

39
DS2-4P (2) 0.30 61.90 12.00 25.50 99.70 (Cu4.90Ag0.01)4.92Fe1.08S4.00
Bornita

Fórmulas realizadas a partir de JICA, 1981, 1982, 19831

40
VI. CARACTERÍSTICAS PETROLÓGICAS Y RADIOMÉTRICAS

En lo que se refiere a petrología de intrusivos y rocas volcánicas, la información y datos


son escasos en el Estado. Se cuenta con informes y artículos que reportan sólo elementos
mayores en base a óxidos, pero definitivamente los elementos traza y tierras raras están
casi ausentes, salvo los reportados por Reyes (1998). Los datos radiométricos confiables
también son escasos. Por lo que a partir de la información disponible se presenta la
siguiente integración.

VI.1 Dominio Gnéissico

Este dominio está compuesto por un gneiss cuarzofeldespático con abundante granate,
niveles de gneiss cafémico rico en biotita y clinopiroxeno graduando a mármol puro, un
ortogneiss compuesto de un complejo charnokítico-gabroico-anortosítico (Fig.II.4 y III.2).
Este dominio ha sido datado por Pb de 1240  140 ma (Ortega et al., 1997) variando a
1212  132 ma (Fries y Rincón, 1965) con un metamorfismo del protolito ígneo de 987 
3 ma, lo que confirma a este dominio como una localidad grenvilliana (Ortega et al., op
cit).

41
VI.2. Dominio Intrusivo

De los intrusivos aflorantes en el Estado, sólo han sido datados algunos afloramientos en la
porción occidental del Estado.

De manera general, se pueden dividir en dos bloques, el primero que se encuentra en


disposición N-S desde Jacala-Encarnación-Zapote, incluyendo Nicolás Flores y el otro
bloque que incluye Carrizal, La Cruz-La Luz (Fig. VI.2.1). El primer bloque muestra una
composición menos ácida de granodiorita a tonalita, mientras que el segundo bloque tiene
tendencia más ácida; en Zimapán van de cuarzomonzonita, granodiorita hasta llegar a
diorita. Las muestras clasificadas microscópicamente van de cuarzomonzonita a
monzodiorita y gabro, sin embargo no deberán tomarse como parámetro ya que su
clasificación ha sido sólo cualitativa, excepto los datos reportados por Reyes (1998) (Fig.
VI.2.2).

Los análisis químicos por elementos mayores en base a óxidos (Tabla VI.2.a(a-b))
permiten, en función de sus contenidos alcalinos, fémicos y máficos definir la afinidad
magmática de ambos bloques como calcoalcalina (Fig. VI.2.3).

El primer bloque es de carácter granodiorítico-diorítico y se encuentra en un rango de edad


de 40.5 a 50.9 ma (JICA, 1980, 1981) el cual comprende yacimientos tipo skarn ferrífero.

El segundo bloque es de carácter más ácido de cuarzomonzonita a granodiorita y


comprende edades de 62 a 56 ma (González y Jaimes, 1986) (Tabla VI.2.b). Incluye
yacimientos de tipo skarn cálcico polimetálico con contenidos significativos de tungsteno.
Un estudio isotópico Rb/Sr ha mostrado que estos intrusivos se caracterizan por
condiciones de formación de alta temperatura y presión, con influencia de contaminación
86
por la corteza continental, lo que es confirmado por la relación Sr/87Sr (0.70541439-
0.705767) del intrusivo (González y Jaimes, op cit) (Tabla VI.2.b).

42
VI.3. Dominio Andesítico

Los análisis químicos por elementos mayores (Tabla VI.3.a(a-b)) de algunos niveles
volcánicos intermedios de diferentes afloramientos, en la parte centro-oeste del Estado
(Fig. III.4 y VI.3.1), han permitido confirmar que este dominio tiene una variación en
composición de andesítico-basáltica a dacítica pasando por andesita traquibasáltica,
andesita traquidacita y andesita (Fig. VI.3.2).

Su afinidad magmática por medio de diagramas alcalinos, fémicos y máficos (Rollinson,


1993) (Fig. VI.3.3) muestra claramente una afinidad calcoalcalina, donde solamente dos
muestras tienen tendencia toleítica, dichas muestras son coincidentes con su localidad al
centro-sur del Estado (Tulancingo y Actopan).

Este dominio litológico corresponde al Terciario y se encuentra sobreyaciendo al dominio


calcáreo y calcáreo-pelítico en la porción occidental del Estado. Hacia la porción oriental
se encuentra sobre el dominio calcáreo pelítico-arenoso, de escaso afloramiento y
esparcido en el Estado.

Las dataciones existentes (por K/Rb) ubican a este dominio en el Paleoceno tardío-
Oligoceno tardío con edades de 38.1 y 27.2 ma en los alrededores de la ranchería El
Potrero al sur de Nicolás Flores, así como en el arroyo Cerro Blanco en la colina de la
Sierra de Actopan (alternancia andesítica de lava, toba y aglomerado) (Fig. VI.3.1 y Tabla
VI.3.b).

43
VI.4. Dominio Riolítico

Los afloramientos analizados se ubican en la región de San Clemente y Tulancingo,


Providencia, Zimapán y Xajha (Fig. III.4 y Fig. VI.4.1). Los análisis químicos por
elementos mayores (Tabla VI.4.a(a-i)) ubican los datos en una riolita con variante a dacita
(Fig. VI.4.2).

Su afinidad magmática en función a sus contenidos alcalinos, fémicos y máficos es


relativamente calcoalcalina, sin embargo, su tendencia alcalina es muy notoria en todos los
datos reportados, sólo una está fuera de tal influencia (Fig. VI.4.3).

En función de datación radiométrica (K/Ar), este dominio pertenece al Oligoceno superior


con edades que fluctúan entre 27.1, 26.5 y 25.5 ma (Tabla VI.4.b) al oriente de Xajha
(correspondiente a un dique riolítico), al este del Cerro del Cardonal (bloque de textura
micrográfica) y al oeste de Santuario (lava masiva) respectivamente (Fig VI.4.1).

Ambos dominios volcánicos (andesítico y riolítico) se caracterizan por pertenecer a una


afinidad calcoalcalina y su datación permite establecer que tales eventos volcánicos son
tipo Sierra Madre Occidental compuestos a la base por el dominio andesítico y a la cima
por el dominio riolítico con tendencia alcalina, en un rango de edad de 38.1 a 25 ma.

44
VII. RASGOS TECTÓNICOS

VII.1 Características

Los dominios litológicos son afectados por una tectónica compresiva laramídica de
dirección NE y otra extensiva post-laramídica (Fosas y Pilares). El primer régimen
tectónico ha provocado un sistema de fallamiento inverso (cabalgaduras) y plegamiento
(sistema de anticlinales y sinclinales) de dirección NW-SE, así como un sistema de
fallamiento conjugado. El segundo produjo una reactivación del fallamiento compresivo,
así como otro de dirección N-S y su conjugado. Ambos regímenes tectónicos se encuentran
relacionados de dos formas con la mineralización: por una parte, como accidentes de gran
intensidad formadores de bloques que delimitan mineralizaciones y por otra, como
accidentes de menor intensidad que seccionan yacimientos donde sólo varían sus
contenidos mineralógicos sin cambiar su paragénesis, resultado del levantamiento y
hundimiento de bloques.

En el segundo régimen, el fallamiento y fracturamiento regional ha servido de control


físico secundario para el transporte y depósito de mineralización, como es el caso del gran
fallamiento de dirección NW-SE que atraviesa al Estado, desde la presa de Zimapán hasta
Pachuca-Real del Monte, el cual está asociado a un fallamiento ortogonal conjugado que
hace pensar en una megacizalla (Fig. VII.1). En el mapa sólo han sido marcados los
accidentes tectónicos relacionados a la mineralización.

Es muy importante mencionar que el megafallamiento mencionado es coincidente con el


límite del Terreno Guerrero definido por Campa y Coney (1983), esto significaría que pudo
haber sido la reactivación de una falla de gran magnitud y profundidad del primer régimen.
La trascendencia aquí es la relación tan estrecha de la mineralización epitermal a traves de
ella (Fig. I.3, Fig. IV.2 y Fig. VII.1).

Por lo que respecta a la mineralización de skarn cálcico de Fe confinada hacia al NW del


Estado, está dispuesta sobre un rasgo tectónico N-S, mientras que la mineralización
polimetálica con tungsteno se encuentra sobre una traza NW-SE (Fig. IV.2 y Fig. VII.1)
relacionada a la mineralización de la mina La Negra y continúa hasta la región de Xichú,
Guanajuato.

45
Una zona definida como potencial para la exploración por skarn, se ubica en el centro-
norte del Estado (ver subcapítulo VIII.2), donde se observa una estructura combada
marcada por un lineamiento circular asociado a un sistema téctonico radial. Esta estructura
está asociada al dominio calcáreo y calcáreo-pelítico con evidencias de recristalización.

46
VIII. CONCLUSIONES

VIII.1.Ensayo sobre la relación de los dominios metalogénicos y la


geodinámica.

Los estudios publicados del estado de Hidalgo desde el punto de vista yacimientos
minerales, generalmente han sido descriptivos y puntuales como es el Estudio geológico-
minero del área de Zimapán (Simons y Mapes, 1957), la Investigación Geológica de
Pachuca-Zimapán que incluye geología, geoquímica, geofísica y perforación enfatizando
el cuadrante noroeste del Estado (Jacala, Encarnación, Zapote, Cardonal y San Clemente)
(JICA, 1981, 1982 y 1983) y The Geology and mineral deposits of the Pachuca Real del
Monte district, state of Hidalgo, Mexico (Geyne et al., 1963). No existe ningún escrito de
carácter metalogénico dedicado al Estado, sólo algunos de carácter nacional que lo
incluyen en su interpretación como es el caso de la Evolución de los Arcos magmáticos en
México y su relación con la metalogénesis (Damon et al., 1981; Clark et al., 1982), que en
la actualidad con las nuevas teorías de la evolución geodinámica del país tendría que
revisarse, sin dejar de ser una excelente interpretación. Siendo este uno de los primeros que
justifica de manera científica, la presencia de fajas mineralizadas de dirección NW-SE que
se disponen a lo largo del país. Existen otros estudios metalogénicos del Estado pero
siempre de carácter puntal que no dejan de ser de importancia, los cuales permiten iniciar
un ensayo de interpretación regional, entre estos se puede citar: Boulangerita de la
Chimenea las Ánimas en Zimapán (Villaseñor et al., 1987, Villaseñor y Gómez, 1991), o el
Modelo metalotectónico de la mineralización de tungsteno del skarn de plomo, zinc de
Zimapán, Hidalgo (González y Jaimes, 1986), The geochemical environment of ore
depositation in the Pachuca-Real del Monte (Drier, 1976), y Manganese carbonate
mineralization in the Molango district, Mexico (Okita, 1992).

Se cuenta con sustento bibliográfico de carácter tectónico, el cual es de suma utilidad ya


que permite apoyar las interpretaciones sobre la evolución metalogénica del Estado, del
cual se puede citar: Tectónica de los alrededores de Zimapán y Querétaro (Carrillo y Suter,
1991), Geometría de la Sierra Madre Oriental entre Peña Miller y Jalpan, Estado de
Querétaro (Carrillo, 1990), Cordilleran deformation along the eastern edge of the Valles-
San Luis Potosi carbonate platform, Sierra Madre Oriental fold-thrust belt, east-central

47
Mexico (Suter, 1991). Sin dejar de considerar artículos de interpretación regional, como es
el caso de Tectono-stratigraphic terrains and mineral resource distributions in Mexico
(Campa y Coney, 1983).

Partiendo de la bibliografía mencionada y las observaciones de campo se puede razonar el


problema de la evolución geodinámica del Estado con relación a la mineralización de la
siguiente forma:

Para el Jurásico, se reconocen dos regímenes geodinámicos en el Estado. El de la porción


oeste está evidenciado por una secuencia volcanosedimentaria representada por la
formación Trancas, definida como de cuenca post-arco, caracterizada por su bajo contenido
de rocas clásticas (Carrillo y Suter, 1991), con horizontes volcánicos andesíticos (lavas
masivas y microconglomerados interestratificados) y algunas intercalaciones de caliza
micrítica y pedernal (Yta et al., 1996). La presencia de especularita en los planos de
estratificación así como las vetas de barita que cortan a las filitas de esta Formación,
podrían evidenciar la existencia de mineralización volcano-sedimentaria, mismo si no es
económica. La caracterización de la afinidad magmática de tales rocas y su datación
radiométrica, serían trascendentes para fortalecer esta observación. Desde el punto de vista
geodinámico, la confirmación de este post-arco en el sector de Apesco (cerca del poblado
de Trancas) permitiría reubicar para esta zona el contacto del Terreno Guerrero.

En el régimen de la porción oriente del Estado, el comportamiento geodinámico es


diferente ya que la formación Santiago representa depósito de cuenca donde las
condiciones de pre-mena se interpretan como anoréxicas, mientras que su parte superior
muestra también las mismas condiciones pero de menor grado, evidenciado por
estructuras peletoides que representan condiciones de actividad biológica; esta presenta
abundantes componentes sílicos y carbonatados alóctonos derivados por transporte desde
aguas someras. La formación Chipoco también corresponde a un ambiente de bajo
oxígeno, pero no totalmente euxínico, la falta de fauna ha sido atribuida a un posible alto
contenido salino. En la cima de esta formación se han reconocido relictos de algas, lo que
correspondería a un ambiente marino somero de baja energía situado arriba de la base de la
zona fótica. La caliza arcillosa de la parte media de la formación Chipoco representa
condiciones post-mena, depositada en posibles condiciones de bajo contenido de oxígeno.
Los niveles con fragmentos de conchas pueden representar depósitos de tormenta

48
derivados de ambiente de agua somera. La ocurrencia de capas de espículas es coherente
con el depósito de cuenca de los sedimentos de la zona intermedia de la formación
Chipoco.

El origen de los carbonatos de manganeso correspondería a una formación diagenética muy


temprana, producto de la reducción del óxido de Mn asociado con sulfuros y materia
orgánica: a partir de la pila pre-mena (formación Santiago) ya que fue formada en
condiciones anoréxicas o bien proceder de las aguas con alto grado de Mn, en el caso de
que haya sido derivado de actividad volcánica de fuente distante y que pudiese ser el
reflejo de la actividad hidrotermal relacionada a la incipiente apertura del Golfo de
México. La presencia de MnO2 reduce la estabilidad de la pirita, lo que da en su origen a
algo de pirita con rodocrosita y cuando se asocia la oxidación con materia carbonosa, se
genera la producción de óxidos de Fe tales como magnetita y maghemita ayudando a la
precipitación de carbonatos de Mn (rodocrosita). La continua remoción de Mn da como
resultado la precipitación de rodocrosita rica en Ca seguida por calcita rica en Mn y
finalmente por calcita libre de este. La ausencia de óxidos de manganeso con los
carbonatos de Mn en Molango (zona Norte) deberá ser la causa de la gran cantidad de
materia orgánica presente en el marco depositacional. Sin embargo, hacia el sur de la
región podría explicarse como que el proceso de remoción del manganeso fue menos
intenso, depositando algo de óxidos de Mn gracias a menores contenidos de materia
carbonosa. (Okita, 1992).

Para el Cretácico, dos dominios geodinámicos son reconocidos, los cuales desarrollan dos
plataformas, una al oeste conocida como la del Doctor y otra al este denominada
plataforma Valles-San Luis separadas por una cuenca intracratónica (?) conocida como
cuenca de Zimapán. La litología en ambas plataformas se compone de caliza con facies de
plataforma arrecifales de rudistas y bioclásticas oolíticas (formaciones Doctor y El Abra)
con evaporitas hacia los bordes. Se presentan facies de talud compuesta por brechas
sinsedimentarias y calizas bioclásticas (formación Tamabra) y facies de cuenca compuestas
por calizas con capas y nódulos de pedernal con finos estratos de lutita y bentonita
(formación Tamaulipas). Sobreyaciendo esta paleogeografía se tiene una secuencia
flyschoide compuesta por una alternancia de lutita, marga y caliza micrítica. Dicha
secuencia representa por una parte el inicio de los movimientos orogénicos, y por otra

49
parte representa a las rocas premineralización de skarn tardi-postlaramídico. La
mineralización de skarn en la región es de tipo cálcico proximal, sin embargo por sus
mineralogías, este se ha dividido en dos tipos totalmente contrastantes: el primero es un
skarn polimetálico rico en tungsteno y el segundo es totalmente férrico. Aplicando el
modelo tectónico propuesto por Carrillo y Suter (1991) podrían explicarse de la siguiente
forma: el yacimiento de El Monte Zn-Pb-Ag (Cu, W) es el que presenta mayores
contenidos de tungsteno, ubicado en la cuenca de Zimapán (al igual que la mina La Negra,
y Carrizal, este último con menores cantidades de W), dicha cuenca ha sido interpretada
como posible intracratónica, y por otro lado González y Jaimes (1986), por medio de la
relacion Rb/Sr determinan que el yacimiento tiene una contaminación cortical evidente, lo
cual permite evidenciar el carácter intracrátonico de la misma. La isotopía de Pb de
feldespatos y de galenas tienen respuestas muy similares y ambos de respuesta diferente a
la de la caliza encajonante (composición más radiogénica), por lo que estos datos muestran
que la mineralización fue transportada por los fluidos magmáticos y no derivados de las
calizas encajonantes (Lang, 1997). Esta interpretación es semejante con la de Cumming
(1979) quien sugiere por medio de isotopía de Pb, que el plomo de los yacimientos
mexicanos fue derivado de rocas precámbricas o bien fanerozoicas subyacentes. El
segundo yacimiento (skarn) en Jacala-Encarnación-Zapote es totalmente férrico y se
encuentra hacia la parte oriental entre el borde de la cuenca y la plataforma Valles-San
Luis, con una disposición N-S que es compatible con un fallamiento documentado para el
Jurásico medio-superior (Carrillo y Suter, 1991), el que por reactivación debió ser el
responsable del emplazamiento de los intrusivos. El análisis de este fallamiento es muy
importante ya que debe ser de gran magnitud y profundidad, lo que pudo provocar una
contaminación del manto en los intrusivos y el skarn ferrífero pudiese ser el reflejo; otra
posibilidad sería la presencia de niveles más potentes de andesitas de la formaciónTrancas
que pudiesen ser el factor de herencia.

Para el Terciario, las estructuras post-laramídicas de extensión que provocan fosas y


pilares han sido documentadas (Carrillo y Suter, op cit). Es claro que el fallamiento de
dirección NW-SE laramídico de compresión debió ser reactivado en el terciario, pero es
lógico que deben existir rasgos totalmente nuevos. Sin embargo, aquellos documentados
como antiguos son los que tienen relación con minealización tardi o postlaramídica tipo
skarn o bien epitermal relacionada al evento de extensión que generó vulcanismo ácido-

50
intermedio. Dentro del análisis realizado en este estudio, se detectó la traza de un
megafallamiento NW-SE que atraviesa al Estado y que es evidente desde la presa de
Zimapán hasta el distrito Pachuca-Real del Monte, teniendo una apariencia de cizalla (Fig.
IV.2 y Fig. VII.1) que coincide con el límite del Terreno Guerrero (Fig. I.3). A lo largo de
este megafallamiento se tiene ubicados yacimientos típicamente epitermales, algunos ya
definidos como tales y que a lo largo de la falla tienen cambios en la mineralogía. Los
yacimientos minerales y evidencias reconocidas son Pachuca-Real del Monte, Denganthza,
San Clemente, Fluoruros de Hidalgo, San Pascual-Santa Gorgonia, Tetzu y El Caballito
(Fig. IV.2 y Fig. VII.1)

Dichas mineralizaciones se encuentran distribuidas a lo largo de 93 km sobre la franja de


fallamiento a manera de cizalla descrita, donde las estructuras mineralizadas se encuentran
en vetas y ramaleos con espesores variables (ensanchamiento, angostamiento y
cegamiento), las cuales en ocasiones se asocian a diques ácidos. En algunas partes las vetas
se encuentran más formalizadas, asociadas a un relleno de estructuras sobre fallamiento de
tendencia N-S. El yacimiento de Pachuca-Real del Monte (el más estudiado), se caracteriza
por: presencia de adularia, texturas de relleno de cavidades, brechamiento, bandeamiento
coloforme, crustificación, alteración argílica y caolínitica restringida a los respaldos de la
roca, mostrando con los datos de inclusiones fluidas que entre los 100 y 200 m se
encuentra la zona de ebullición, que la salinidad de los fluidos promedia en 0.05% en peso
eq. de NaCl, que el pH fue de 6.00  0.2 a 200-250°C con una f (O2) de 10-38 y que la
concentración de la plata en los fluidos fue de 0.01 (Drier, 1976). Las paleoprofundidades
de depósito estimadas por reconstrucción geológica e inclusiones fluidas indican 400 a 500
m (Heald et al., 1987), lo anterior permite ubicar al yacimiento sobre o ligeramente arriba
de la zona de ebullición, por lo que se espera un aumento de sulfuros base a profundidad,
característica que es evidenciada a inmediaciones del tiro Purísima-Concepción, donde de
550 a 650 m se encuentra un notable aumento de sulfuros base (galena-esfalerita). El
yacimiento ha sido caracterizado como un epitermal tipo adularia-sericita bajo en metales
base y rico en metales preciosos. Dicho tipo de yacimientos y con una dinámica similar de
emplazamiento son comunes en el centro-norte de México. (Hayba et al., 1985; Silberman
y Berger, 1985; Heald et al., 1987; Bonham, 1988).

51
El yacimiento de San Pascual-Santa Gorgonia consiste de un sistema fracturado de
estructuras de dirección promedio NW40°SE con inclinaciones de 70°-80° al SW. La
estructura principal consiste de un ramaleo de vetas y vetillas con relleno de brecha de
elementos de andesita y caliza, cementada principalmente por calcita, menor cuarzo y
rodocrosita, escasa esfalerita, galena, calcopirita y pirita. Sus texturas son drusiformes con
sedimento sílico bandeado; se tiene documentada la presencia de plata nativa, pirargirita,
tetrahedrita y barita (Simons y Mapes, 1957; Pescador, 1985). Como se puede observar, a
pesar de la información restringida, las texturas epitermales, escasa asociación a
mineralizacion metálica de baja temperatura, y asociación barita-cuarzo-rodocrosita y
sedimento sílico, es posible definir que se trata de un yacimiento epitermal bajo en
sulfuros, con posibilidad de ser tipo adularia-sericita, sólo falta detectar la adularia. En
apoyo empírico a la hipótesis de que sea rico en metales preciosos, se puede afirmar que en
el yacimiento se benefició oro, ya que existe una antigua planta típica para beneficio de
este mineral.

El yacimiento de Denganthza se encuentra también sobre la traza del megafallamiento, se


trata de una veta donde el nivel aflorante es representado principalmente por calcita con
escasa presencia de fluorita y barita que cortan a la caliza y a un pórfido andesítico. No
existen elementos para determinar el tipo de modelo epitermal, sin embargo, la ausencia de
texturas crustiformes permiten pensar que el yacimiento se encuentra abajo del nivel de
ebullición.

El yacimiento de San Clemente está encajonado en un domo riolítico, presenta estructura


de stockwork y vetillas sobre franjas fracturadas. La mineralogía está compuesta por oro
nativo, electrum y escasas sulfosales, calcopirita y pirita. El yacimiento se caracteriza por
tener como encajonante una riolita de fuerte tendencia alcalina. A pesar de ser tan escasa la
información, los elementos citados anteriormente constatan un epitermalismo de metales
preciosos, donde sería muy importante contar con análisis de elementos menores y traza
para definir la afinidad magmática, poder sustentar un poco más el modelo, y buscar la
adularia, ya que la sericita es penetrante en el yacimiento.

Fluoruros de Hidalgo, ubicado ligeramente al sur de San Clemente se caracteriza por ser
una estructura de falla rellena por una brecha con elementos de riolita y caliza con matriz
de textura cocarde y drusoide compuesta principalmente por fluorita y menos barita

52
asociada a especularita y calcita, escasa pirita diseminada, hematita y limonita. La
alteración es una argilización penetrante. La fluorita también se encuentra en los planos de
estratificación de la caliza con pedernal a manera de relleno de cavidades. Evidentemente,
la mineralogía, la estructura de emplazamiento en riolita, su carácter brechoide, su textura
cocarde y drusoide, así como su mineralogía y alteración sericítica lo ubican en un
contexto totalmente epitermal bajo en sulfuros.

Pontiu y Noxtey, presentan un yacimiento donde las estructuras mineralizadas cortan a la


caliza. Sólo se detectó fluorita y calcita en relleno de cavidades de masiva a drusoide con
una etapa asociada de estibinita y cinabrio. Lo mismo sucede con el yacimiento de El
Caballito donde la mineralogía está representada por estibinita, calcita y cervantita como
supergénica asociadas a mercurio, encajonada en caliza con morfología estratiforme y
estructura brechoide. Sin embargo, los datos que se tienen sólo permiten ubicar este
yacimiento en un epitermal sin poder considerar un modelo preciso, sólo es evidente que la
estibinita asociada a cinabrio puede ser posible en yacimientos epitermales de baja
sulfidación.

Otros yacimientos epitermales relacionados a fallamiento terciario o bien reactivados en el


terciario son Agua Blanca y Vaquerías. Agua Blanca es un yacimiento de caolín con
evidencias de estructuras mineralizadas rellenas de cuarzo, escasa pirita y hematita sobre
un fallamiento reactivado que corresponde a la continuación del eje del anticlinal de
Huayacocotla donde se extravasaron riolitas de tendencia alcalina reflejada por la fuerte
alteración de carácter potásico, sin embargo, la presencia de abundante caolinita-alunita
permiten pensar en una ubicación en un ambiente ácido de depósito (si es hipogénica) por
lo que no es remota la posibilidad de encontrarse delante de un posible yacimiento tipo
acido-sulfatado. Vaquerías también corresponde a un yacimiento epitermal de baja
temperatura con evidencias de sinterización y con alto contenido de fierro (hematita) que
puede ser el resultado de una oxidación de sulfuros de fierro. A lo largo de este yacimiento
se detectan evidencias de mineralizacion aurífera. La aproximación a un tipo en especial de
yacimiento epitermal no es posible, sin embargo un sínter como tal no puede ser formado
en un ambiente ácido.

53
VIII.2 Guías de Mineralización

La distribución de los diferentes dominios metalogénicos permite establecer modelos


aplicables de exploración para el caso del epitermalismo. Sobre el megafallamiento
Zimapán-Pachuca (Fig. IV.2 y Fig. VII.1) es importante considerar que las guías de
exploración a lo largo tienen parámetros específicos como son: minerales guía (adularia,
sericita, entre otros); sínter que es evidencia de paleosuperficies, el cual marca indicios de
posibles yacimientos de baja sulfidación; identificación de minerales indicadores de
temperatura que pueden marcar el nivel de erosión y de paleoisotermas; reconocimiento de
cuarzo crustiforme que en su origen fue calcita reemplazada por sílice, el cual es indicativo
de niveles de ebullición (ricos en elementos preciosos) en yacimientos de baja sulfidación,
y/o caracterización de los minerales de alteración indicativos de una baja o alta sulfidación.

Para el caso de los yacimientos de skarn (Fig. IV.2 y Fig. VII.1), las evidencias de
mineralización se encuentran generalmente aflorantes, por lo que aquí es necesario
apoyarse con exploración geofísica que permita obtener una respuesta para justificar la
mineralogía descrita. La zona potencial delimitada sin incidencia de mineralización es la
que se situa en la región de Mesa de León (Fig. IV.2 y Fig. VII.1), donde existe un rasgo
tectónico concéntrico que presenta lineamientos radiales, el cual se encuentra asociado a
caliza con pedernal, en menor proporción a caliza arcillosa y evidencias de silicificación,
lo que permite pensar en la presencia de un intrusivo a profundidad.

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