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EL PAÍS

Internacional
Argentina entra en el 'club' de
países productores de uranio
enriquecido
Martin Prieto
Buenos Aires 20 NOV 1983

El canciller Aguirre Lanari informó ayer a las misiones extranjeras acreditadas en Buenos
Aires que Argentina se ha incorporado al club de países que producen uranio enriquecido:
Estados Unidos, URSS, China, República Federal de Alemania, Holanda, Gran Bretaña y
Francia. El presidente electo, Raúl Alfonsín, informó asimismo de la adquisición de
tecnología nuclear propia y emitió un comunicado afirmando que su Gobierno mantendrá
un estrecho control sobre el desarrollo nuclear del país y que lo limitará estrictamente a
usos pacíficos.El presidente de la Comisión Nacional de Anergía Atómica, vicealmirante
Castro Madero, dio algunos detalles a la Prensa, como que el uranio enriquecido se está
obteniendo por el sistema de difusión gaseosa, con tecnología exclusivamente argentina y
en la planta hasta ahora secreta de Pilcaniden, en la provincia austral de Río Negro.

Castro Madero también enfatizó que el uranio enriquecido será destinado a usos pacíficos
pero descartó que Argentina suscriba el tratado de no proliferación nuclear por
considerarlo discriminatorio para las naciones que hasta una cierta fecha no pudieron
fabricar armamento nuclear. "La política de las grandes potencias", dijo, "de no proveer
tecnología a los países en desarrollo ha fracasado". La decisión argentina fue tomada en
1978 cuando EE UU suspendió el envío del material por las violaciones de los derechos
humanos por parte de la Junta Militar.

Arce Gómez, en libertad


Por otra parte, el ex ministro del Interior boliviano, coronel Luis Arce Gómez, acusado de
crímines contra la humanidad en su país, durante la dictadura de García Meza y
reclamado por la justicia estadounidense por su vinculación al tráfico internacional de
narcóticos, fue puesto el viernes en libertad por un juez federal argentino. Arce Gómez,
refugiado en Argentina, estaba en prisión hasta que se resolviera la petición
estadounidense de extradicion. El juez Nicasio Dibur, uno de los magistrados más
comprometidos con la Junta Militar, ordenó sorprendentemente su puesta en libertad con
la sola condición de que fijara una residencia en la ciudad de Buenos Aires. El coronel
Arce Gómez, una vez en la calle, ha desaparecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de noviembre de 1983

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