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Parte I

Introducción: problemas de teoría sociológica general

Capítulo 1 La estructura social y el análisis del cambio

1. La unidad del mundo sociocultural

La unidad del mundo sociocultural es una postura metodológica que distingue tres
dimensiones: el de la cultura (normas, valores, conocimientos y objetos materiales
transmitidos por el hombre), el de la sociedad (elemento humano constituido por individuos
socializados y grupos sociales, además de sus interacciones y volúmenes) y el de la
personalidad o dimensión motivacional (donde adquieren realidad psicológica los elementos
de la cultura). Todo hecho social debe analizarse en función de estas tres dimensiones, y
cuando ello no ocurra, tener presente al menos la unidad del mundo sociocultural.
La unidad del mundo sociocultural y el análisis de sus tres dimensiones, constituye un recurso
útil toda vez que se consideren a los fenómenos sociales separados en “factores”, o en
distinciones analíticas tales como instituciones económicas, políticas, etc. Sin embargo, estas
últimas son necesarias para analizar el proceso de cambio.
El proceso de cambio que se produce en el mundo sociocultural es asincrónico, es decir,
ocurre con velocidades distintas en los sectores o partes de la sociedad (esto origina la noción
de retraso cultural). El supuesto valorativo del esquema asincrónico implica que las “partes”
se hallaban ajustadas y la sociedad en equilibrio, y que el cambio en una de las partes no
genera un cambio en otra, por lo cual deja de haber equilibrio, correspondencia, ajuste o
integración.
Todas las teorías han considerado la distinción analítica en partes para describir el proceso
de cambio, así como toda noción de cambio supone la noción de estructura social.

2. La noción de estructura social


La estructura social es una categoría de análisis que implica la observación del mundo
sociocultural a partir de un conjunto o totalidad de partes vinculadas entre sí. Con el término
de estructura se hace alusión a la sociedad como sociedad global o estado-nación. El concepto
de estructura social trabaja en torno a la hipótesis de que la sociedad está compuesta por
partes susceptibles de análisis separado y de que dichas partes se encuentran en variable
interdependencia.
a) Las tres dimensiones de la estructura social
La noción de estructura implica la distinción entre estructuras concretas que pueden ser
observables empíricamente y formas estructurales que son el resultado de una abstracción.
Esta noción implica un doble problema: la realidad de la estructura social y su invariancia a
través del tiempo. El primero se soluciona adoptando la unidad del mundo sociocultural y
sus tres dimensiones, mientras que el segundo la noción de estructura supone tanto una
perspectiva dinámica como estática.
Incluso en las definiciones más restringidas del concepto de estructura social, se hace alusión
a una o más de las dimensiones del mundo sociocultural.
La interdependencia de las partes, que implica la noción de estructura social, no quiere decir
que exista necesariamente integración. Para entender un proceso de transición, hay que
atender a los cambios producidos en una o más dimensiones (ya sea la de los patrones sociales
o de composición social). Por lo tanto, se reconocen tres niveles de análisis de una sola
operación, que corresponden a los planos de la organización social, la morfología social y la
psicología social.
Plano de la organización social
Corresponde a la dimensión inmaterial del mundo sociocultural, constituida por patrones de
comportamiento, normas, valores, conocimientos, sistemas de status y roles, todos ellos
abstraídos de sus portadores humanos. Para que este nivel de análisis no se cierre a la
posibilidad de la variabilidad de las formas estructurales y a la consideración de otros
fenómenos de importancia causal para el cambio, será necesario pasar a los otros niveles o
planos. Este plano se halla en el centro de la estructura social pero no es toda la estructura.
Plano de la morfología social
Corresponde a la dimensión material del mundo sociocultural, constituida por el volumen,
composición y distribución ecológica de los grupos sociales. Los criterios de clasificación y
diferenciación para este plano, se hallaran en el plano de la organización social.
La estructura morfológica puede concebirse como una particular dimensión de la estructura
total de la sociedad, y que en base a la tercera dimensión se revela como una estructura de
contenidos psicosociales.
Plano psicosocial
Corresponde a los contenidos psíquicos en tanto internalizaciones del sistema de normas,
roles, etc., es decir, del plano de la organización social. Aquí nuevamente se vuelve a la
primera dimensión, pero en el proceso de cambio los fenómenos morfológicos y
psicosociales puede adquirir independencia causal.
b) La sociedad nacional tomada como unidad mayor en el análisis de la estructura
Además de los tres niveles de análisis mencionados, las estructuras parciales corresponden a
otro principio de diferenciación interna, dado que constituyen partes separables de la
estructura social analizables en función de las tres dimensiones que han permitido distinguir
la superficie material, la inmaterial y la de contenidos psicosociales. En otras palabras, es en
el análisis de la organización social, la morfología social y lo psicosocial que se revela la
diferenciación en estructuras parciales.
Todo el problema se relaciona con la “unidad de análisis”, el que abarca la definición
de la unidad mayor o más comprensiva cuya estructura se estudia, por una parte, y los
criterios de diferenciación interna, por la otra (criterios de identidad, límites y
diferenciación).
A continuación se reseña una de las formulaciones corrientes del tema para así adoptar una
solución a los propósitos de análisis.
En Parsons, una sociedad es un sistema social que posee duración suficiente para trascender
la vida de los individuos y que está en condiciones de asegurar el reemplazo de sus miembros
por medio de la reproducción y la socialización de las nuevas generaciones. Si bien este autor
no elaboro criterios y límites para diferenciar una sociedad concreta, hay referencias que
pueden aplicarse.
Una primera referencia apunta a los límites del sistema de interacción como tal: un área social
en la que existe participación en el sistema de símbolos, aplicabilidad de un sistema de
normas y valores. Este aspecto normativo conduce a la vinculación de la sociedad a un
territorio, pues allí el sistema de normas puede ejercer control.
Esta formulación conecta con otras que ven en el territorio de una estructura global un aspecto
diferenciador de las sociedades. La suma de necesidad de sanciones, ejercicio del poder y
territorio, apunta a una sociedad en particular: un estado nacional. La decisión de asumir este
tipo de estado obedece a una decisión metodológica.
Sin embargo, existen múltiples pertenencias susceptibles de entrar en conflicto con el
estado-nación, el cual reclama una identificación y lealtad superiores. Estas pertenencias
conflictivas pueden en algunos casos generar subestructuras dentro de la estructura
global, por lo que será necesario ponerles atención.
Todos los casos que se mencionaran a continuación, constituyen vínculos de grupos parciales
internos de la sociedad nacional con otras sociedades o estados nacionales. Se trata de
pertenencias cruzadas.
Cuando la sociedad nacional no coincide con el estado
Aquí hay un conflicto entre sociedad nacional (minorías étnicas, por ejemplo) y sociedad
políticamente organizada en estado. En este caso, los grupos parciales internos de la sociedad
podrían representar estructuras parciales.
Sociedad nacional y colonias o colectividades de inmigrantes extranjeros
La doble pertenencia de estos grupos puede representar estructuras parciales de mayor o
menor peso, puesto que el tipo de normas, vínculos y solidaridad reclamados son de igual
naturaleza.
Sociedad nacional y la solidaridad de clase o ideología
En estos casos los vínculos reclamados son de naturaleza distinta. En el primer caso es
producto del retraso de ciertos grupos (incipiente proletariado y aristocracia) con respecto a
su integración a la sociedad nacional. En los países subdesarrollados esto no ocurrió puesto
que la identificación de clase se fusionó con la nacional
Sociedad nacional y vínculos transnacionales
Intereses y vínculos comunes, intelectuales, profesionales, científicos, etc., parecen no tener
la fuerza necesaria para entrar en conflicto con la sociedad nacional, excepto la ciencia a raíz
de los problemas morales producto del cambio tecnológico.
Por último, están las comunidades locales no incorporadas a la comunidad nacional, como es
el caso de áreas menos desarrolladas en América latina. El proceso de transición hacia la
sociedad industrial implica una transferencia de lealtades de la comunidad local pre nacional
hacia la comunidad nacional. Al respecto, en el proceso mismo pueden quedar áreas
retrasadas o marginales con respecto a la sociedad nacional, lo cual conduce a tener en cuenta
el carácter histórico y dinámico de la noción de sociedad nacional y de estado-nación y
sus implicaciones para el estudio de la estructura social.
b) Las estructuras parciales
Aquí se esboza el problema de la diferenciación en unidades internas de la unidad mayor de
análisis, que es la sociedad nacional.
Analizar una estructura social global requiere el empleo de una noción de estructura parcial
que opere a niveles más concretos, de mayor historicidad, es decir, macrosociológicos. En
este nivel, la estructura de una sociedad nacional puede percibirse: como un conjunto de
instituciones, grupos sociales y categorías nominales (todas interrelacionadas y en situación
de reciproca dependencia), y como constituida por diferentes áreas ecológicas que pueden
estar caracterizadas por diferentes tipos de estructura social.

Primer tipo de estructuras parciales (instituciones, grupos sociales y categorías nominales).


Institución
Este concepto es analizado sobre la base de las tres dimensiones del mundo sociocultural.
Organización social  Institución  Se presenta como un conjunto integrado de
normas, valores, y
conocimientos; y como un sistema de status
y roles.
Morfología social  Institución  Constituida por los individuos (“personal”)
y por los objetos materiales
que constituyen el propósito de la
institución y que intervienen en ella.

Psicología social  Institución  Internalización, en diferentes grados, de


normas, valores, conocimientos, etc., en
los individuos que constituyen el
“personal”.

Grupo social
Conjunto de personas que son portadoras de rasgos culturales comunes suficientes para
establecer comunicación y de actitudes que implican pertenencia o identificación al grupo,
susceptibles de transformarse en el fundamento de un comportamiento común. Por otro lado,
dada la multipertenencia a diversos grupos, cada grupo existe y se diferencia de los demás
en virtud de los rasgos comunes, intereses y los sentimientos de pertenencia e identificación:
de aquí nace la identidad del grupo, y es por ello que a pesar de ser un instrumento analítico,
posee un referente empírico, como las actividades y sentimientos de participación, entre
otros. El observador considera un grupo como tal cuando existe este referente. En la noción
de grupo, además, se halla implícita la noción de interacción entre los miembros.
Categorías nominales
El referente empírico de las categorías nominales se forma a través de una clasificación de
los individuos sobre la base de algún rasgo sociocultural de importancia para el
funcionamiento de la estructura social y, presumiblemente, para sus modificaciones a través
del tiempo. Como por ejemplo: población activa en ramas primarias, secundarias y terciarias
es una clasificación que no es arbitraria porque permite describir una estructura social,
compararla con otras y mostrar su valor predictivo en los procesos de cambio. Es por ello
que se considera esta estructura parcial, de categorías nominales, como unidades para el
análisis de la estructura de una sociedad.
Diferencias entre las estructuras parciales
Diferencias entre grupo e institución
Mientras toda institución requiere de un “personal”, esto es, un grupo social, no todo grupo
social constituye una institución. Dentro de cada estructura global, cada institución, como la
familia, por ejemplo, está constituida por una gran cantidad de ejemplares, millones de
familias, y son éstas las que están constituidas por grupos sociales concretos, por grupos
familiares.
Por otra parte, dentro de los rasgos que definen a una institución están las normas que la
regulan –por lo general obligatorias– junto con el cumplimiento que ellas mismas exigen.
Además, dichas normas se extienden más allá de la institución, a saber, a la sociedad global
en términos de validez. El cumplimiento de la norma es esperado por la sociedad y tiende a
ser obligatoria (la violación y la sanción, entonces, le competen a la sociedad).
El conjunto de normas, valores, elementos cognitivos, status y roles tienden a formar un
sistema unificado en el cual sus miembros hallan definidas sus relaciones.
La institución trasciende la vida individual y sus fines constituyen el fundamento del
reconocimiento explícito por parte de la sociedad global.
Todas estas características permiten distinguir al grupo social que constituye a la institución,
del grupo social a secas. Este último debe comprender todas estas características para ser una
institución.
Todas estas distinciones no corresponder a rígidas dicotomías sino que originan un
continuum, grados de institucionalización
Diferencia entre grupo social y categoría nominal
Aquí también se trata de un continuum, además de considerarse la posibilidad de cambios
por los cuales los miembros de una categoría nominal adquieren “realidad psicológica”,
transformándose en grupos, o bien, al contrario, pierden dichas características. Así, una
categoría definida sobre criterios étnicos puede constituir una categoría nominal cuando la
pertenencia a dicha categoría no genera efectos apreciables, o puede constituir un “grupo
social” cuando dicha categoría tiene efectos sobre el comportamiento de sus miembros (ser
percibidos como distintos, por ejemplo).
Estas definiciones permitirán aislar las estructuras parciales a tener en cuenta.

El estudio comparativo de estructuras al interior de una estructura social, junto con el análisis
del cambio, utiliza un esquema de clasificación de sentido común que requiere ser
modificado. Dos son las dificultades. En primer lugar, tal esquema es el producto de una
determinada sociedad, en donde la nomenclatura utilizada para referirse a instituciones
económicas, por ejemplo, tiene vigencia en aquellas sociedades donde la especialización
institucional, y la diferenciación entre ellas, se hallan avanzada. Esto es válido también para
las categorías conceptuales que se empleen. En segundo lugar, la clasificación asume como
criterio de distinción la función, asignándole un papel central (por ejemplo: instituciones
económicas realizan funciones económicas). Pero lo cierto es que instituciones y grupos
realizan muchas funciones, algunas de ellas visibles y reconocidas, al tiempo que otras menos
visibles y no reconocidas. Además, funciones propias de algunas instituciones, las realizan
otras, junto con el mismo cambio de funciones.
Para superar estas dificultadas, se ha distinguido el uso analítico del uso concreto del término
institución. La estructura concreta corresponde a los patrones de comportamiento que definen
unidades susceptibles de separación física en el espacio o en el tiempo de otras unidades de
la misma especie (por ejemplo: familia, empresas, sociedad global). Al hablar de partes o de
estructuras parciales, se hace referencia al uso concreto.

Segundo tipo de estructuras parciales


Estas estructuras parciales son integrantes de la estructura global, y resultan de la
diferenciación en áreas ecológicas, cuando en un área nacional existen diferentes tipos de
estructura social.
El subdesarrollo se relaciona con la coexistencia de áreas que han alcanzado en un momento
determinado diferentes niveles. Se trata de aplicar en la sociedad nacional el esquema que
origina la noción de desarrollo. La existencia de desniveles entre zonas tradicionales y
avanzadas origina fracturas dentro de la estructura social global, tanto en su funcionamiento
como en su proceso de cambio. Este fenómeno ha sido universal, pero en los países de
desarrollo tardío ha presentado una oposición radical.
3. El análisis de la estructura en proceso de cambio
La noción de estructura implica adoptar la hipótesis de la interrelación entre partes, lo cual
constituye un recurso metodológico que solo el análisis mismo verificará en cuanto al
carácter, dirección e intensidad de dicha interrelación.
En primer lugar será necesario especificar los tipos de interrelación que podrían darse entre
las partes de una estructura social global.
1) Interdependencia de las partes entre sí: la modificación en una parte dada determinará
repercusiones de mayor o menor intensidad y extensión en el resto de la estructura. Se supone
entonces la interdependencia entre las varias partes de la estructura.
2) Interrelación como ajuste o desajuste reciproco de las partes: además de la
interdependencia de todas las partes de la estructura, se genera interdependencia funcional,
la cual puede tomar la forma de ajuste o desajuste del buen funcionamiento y desarrollo de
una estructura global (o parcial). Esta es una hipótesis que debe emplearse en el análisis del
proceso de cambio de un tipo de estructura a otra. Para evitar la connotación valorativa
asociada a la idea de ajuste, es conveniente hacer algunas precisiones:
a) En primer lugar, el concepto de función adquiere un papel central. Las funciones de una
estructura parcial o total son aquellas consecuencias observables que contribuyen al ajuste
de un sistema dado. Las disfunciones, por el contrario, contribuirían a disminuir la adaptación
o ajuste. Por otra parte, la no-funcionalidad se presenta cuando las consecuencias observadas
son irrelevantes. Por consiguiente, en este nivel el análisis da paso a los juicios de
funcionalidad, el que debe realizar un cuidado análisis de los supuestos del análisis mismo.
b) Es necesario explicitar el tipo o modelo de estructura social global que se está utilizando
como criterio para el análisis que se quiere realizar, pues el ajuste reciproco de partes siempre
hará referencia al modelo que se está considerando. Este es un problema teórico importante
en los análisis del desarrollo.
c) Hay que especificar si el juicio de funcionalidad recae sobre la estructura global (cuando
se compara un modelo de sociedad con otro distinto) o bien sobre una o más estructuras
parciales (donde es necesario definir la estructura parcial que se toma como objeto de
análisis).
d) El juicio de funcionalidad debe considerar la posibilidad de efectos opuestos o balance de
consecuencias. Las consecuencias pueden tener efectos opuestos o distintos para diferentes
tipos de estructuras parciales: lo cual apunta a la relativa indiferencia de determinadas
estructuras parciales con relación a otras estructuras. (Por ejemplo, el tipo de familia nuclear
podría no ser el único tipo de familia ajustado a los requerimientos de la sociedad industrial).
e) El juicio de funcionalidad es posible cuando se tiene en consideración la distinción entre
punto de vista del observador (el analista) y el punto de vista del objeto observado (el cual se
refiere al ajuste tal como es percibida desde la perspectiva de la estructura global o parcial
de que se trata). La primera implica una perspectiva objetiva, mientras que la segunda es
subjetiva, en tanto corresponde a funciones manifiestas (aquellas consecuencias perseguidas
por los participantes en el sistema). No obstante, el punto de vista del observador incluye
tanto las funciones manifiestas como latentes, ya que en sus análisis deberá incluir la manera
como los participantes perciben la función de las estructuras analizadas (las funciones
manifiestas).
Una estructura parcial o global o una institución, puede tener un reconocimiento
institucionalizado de las creencias y actitudes que son reconocidas como “ajustadas” por la
estructura misma, y frente a ellas las actitudes y creencias concretamente internalizadas por
los integrantes de la estructura. Se podría decir que ambos casos coinciden y que no habría
problema alguno, pero este caso sería raro de considerar en estructuras en proceso de cambio.
Es por ello que el análisis debe considerar los dos puntos de vista: el del observador y las
funciones objetivamente inferidas, y el del objeto observado, que en este caso seria la
estructura, y las funciones que ella le atribuye.

Las consideraciones hechas puedan utilizarse para aclarar dos conceptos importantes en el
analisis de las estructuras en proceso de cambio: la integración y el conflicto
Integración de ajuste
Capítulo 2 Indicaciones sobre la acción social

Los elementos de la tipología de la acción social, tomados de Parsons, han de ser utilizados
en el análisis del desarrollo. En esta tipología, el elemento normativo juega un papel central,
dado que en función de este elemento es que se ha construido dicha tipología. La tipología
incluye la distinción hecha entre punto de vista del observador y punto de vista del actor.

1. Elementos de la acción social


El actor, la situación y el marco normativo constituyen los elementos centrales de esta
tipología, la cual ha sido construida por exigencias de análisis. Al respecto, dos
observaciones: depende del tipo de teoría de acción que se utilice al adoptar uno o más de
estos elementos, y, empíricamente, el fenómeno acción social se da como un todo
Actor: en toda acción social hay un actor, una persona, esto es, un individuo socializado que,
desde un punto de vista empírico, es una versión particularizada de la cultura, es cultura
internalizada. Sociológicamente debe percibírselo como un punto de confluencia de una serie
de status y el ejecutor de ciertos roles, susceptible de ser analizado en función de su ubicación
en la estructura social. Por lo tanto, en la acción social es una persona portadora de pautas
sociales, un conjunto de status, alguien involucrado en una serie de relaciones sociales.
La situación: está dada en primer lugar por el fin, el cual corresponde a un estado de cosas
futuro (sea que exista o que no exista), y es donde el actor actúa. El fin puede ser observado
desde el punto de vista del observador (objetivo) y del actor (subjetivo). También, pueden
haber fines no conscientes…
Las condiciones: son de origen sociocultural y surgen de prohibiciones contenidas en el
marco normativo (por ejemplo, para enriquecerse hay que cumplir ciertas condiciones), sobre
las que el actor no tiene control. Son obstáculos que limitan su acción.
La clasificación precedente es relativa, puesto que una acción, considerada como fin, en
realidad puede ser un medio, y así.
Marco normativo: actor y situación debe percibirse siempre en función de un marco
normativo. Desde el marco normativo, nacen mandatos y prohibiciones de origen
sociocultural. Todo comportamiento social es un comportamiento analizable en base a
normas y pautas, y esta situación se aplica a todos los elementos de la acción social. El marco
normativo fija los medios, dados por la cultura, y además es el que establece bajo qué
condiciones es licito un fin, ya que además de prohibiciones y mandatos el marco normativo
otorga un conjunto de conocimientos. Sin embargo, es plausible que en un proceso de cambio
se creen nuevas normas, conocimientos y marcos culturales.
2. Análisis del fin. Fin y función
En esquema de análisis de la acción, deben distinguirse tanto el punto de vista del actor como
del observador.
Fin consciente y fin no consciente:
Desde el punto de vista del actor, el fin es el estado de cosas futuro al que el actor mismo
tiende a llegar por medio de su acción: fin conscientemente experimentado. En las acciones
habituales, el fin aparece cuando el actor mismo realiza una reflexión sobre dicho fin.
Desde el punto de vista del observador, el fin resulta de un análisis de las motivaciones reales
de la acción, que en ocasiones puede coincidir con el fin consciente del actor. No obstante,
puede suceder que el actor tienda –inconscientemente– a otros resultados, es decir, a otros
fines. En este caso, el fin consciente sería una racionalización, una justificación a posteriori
de una acción.
Este esquema de análisis es que él ocupa el psicoanálisis y algunos sociólogos (como Pareto).
Para el análisis de grupos, este esquema necesita variaciones.
Desde el punto de vista del actor, los fines corresponden a declaraciones públicas, ideológicas
manifiestas y otras expresiones de la voluntad del grupo, mientras que el punto de vista del
observador se refiere a los propósitos verdaderos, a los que apuntan la acción.
Fin y función: toda acción tiene un resultado, que puede o no coincidir con el fin. Este
resultado puede analizarse desde el doble punto de vista ya establecido aquí. Desde el punto
de vista del actor, se trata de la manera con la cual conscientemente el actor percibe el
resultado de su acción. El observador, puede valorar dichos resultados a partir desde el punto
de vista de los propósitos del actor y desde el punto de vista de las consecuencias de los
resultados mismos sobre el actor o sobre otros fenómenos sociales. En este último caso aislara
las consecuencias independientemente de su adecuación con los propósitos (subjetivos) del
actor.
El análisis funcional consiste en la valoración de las consecuencias con respecto a sus efectos
sobre el mantenimiento o eliminación de determinados hechos socioculturales. Se trata sobre
el papel efectivo, la función o disfunción que cumple determinada acción o conjunto o
sistema de acción., como en una ceremonia ritual para producir lluvia, donde la función
latente de la acción es percibida por el observador, mientras que la función manifiesta seria
el fin subjetivo experimentado por el grupo como actor.

3. Medios y condiciones
En cuanto al punto de vista del actor, se tratará de la percepción subjetiva que tendrá el actor,
la cual podrá ser incompleta o deformada con respecto a la que resulta desde la perspectiva
del actor (ignorancia de las condiciones, los medios o ambos). Las divergencias entre los
puntos de vista del actor y del observador, pueden ser intelectuales (imposibilidad de acceso
a conocimientos necesarios o para comprenderlos), emocionales (la correcta percepción de
la situación es imposible por la presencia de bloqueos que la limitan a aspectos no relevantes
del problema) o normativas.
Como toda acción se da en un marco normativo, es importante considerar las posibilidades
resultantes de un enfrentamiento de las dos perspectivas mencionadas.
a) El observador utiliza el marco normativo del actor: en este caso puede haber tanto
coincidencias como divergencias en la percepción de la situación por parte de ambos. El
observador puede constatar la percepción deformada por parte del actor con respecto al marco
normativo, o bien ubicarse en uno que no le corresponda. Aquí el problema tiene que ver con
la asignación que el observador realiza del marco normativo que debiera corresponderle al
actor. El problema deberá resolverse tomando en consideración los objetivos del análisis.
b) El observador utiliza un marco normativo diferente al del actor: en la observación, los
fundamentos de la divergencia en los marcos debe ser explicita, y el marco normativo del
observador no debe tomarse como absoluto. Aquí deben tenerse presente las consideraciones
relativistas del estudio de diferentes culturas.
Una distinción que no debe confundirse es la de medios y condiciones internos y medios y
condiciones externos. Los primeros pertenecer a la persona del actor, de manera inmediata
(capacidades intelectuales, emocionales y físicas). Los segundos son aquellos elementos de
la situación que pertenecen al mundo exterior a la persona del actor (como las oportunidades
realmente ofrecidas para el ejercicio de determinada tarea). Esta clasificación, como las
anteriores, es puramente convencional.

4. Una tipología de la acción para el análisis del desarrollo: Acción electiva y


acción prescriptiva
Esta distinción es fundamental para todo análisis de la acción social en relación al desarrollo.
Se trata de dos formas fundamentales de marcos normativos asociados a dos tipos de
sociedades: acción prescriptiva y sociedad tradicional rural y acción electiva y sociedad
industrial urbana.
La acción prescriptiva se desenvuelve en un marco normativo sumamente rígido, en donde
el margen de variabilidad para el actor es reducido (medios, condiciones y fines están
internalizados por el actor). Se asigna una respuesta determinada frente a una situación dada.
Además, toda decisión que se tome en este marco rígido conlleva una decisión de orden
colectiva, tomada por el grupo y sus intereses: el individuo actúa en tanto portador de las
normas, valores e intereses grupales.
La acción electiva se desenvuelve en un marco normativo que también regula los fines, los
medios y las relaciones entre ellos, pero dicho marco actúa de manera diferente porque
impone cierta elección en lugar de prescribir cierto curso de acción fijo, en respuesta a cada
situación socialmente tipificada. El actor debe considerar determinadas condiciones, criterios
y mandatos o normas para efectuar la elección. Lo que se prescribe aquí es la elección, la
libertad individual para elegir (la que además conlleva la responsabilidad) como un valor
sostenido por la cultura. Incluso la elección colectiva en marco electivo se realiza en base a
normas y supuestos que tienen que ver con decisiones individuales tomadas de forma
independiente.
Por último, una tercera posibilidad reside ante la carencia o insuficiencia de marco
normativo: lo que se conoce como anomia.

5. El problema de la anomia y la acción electiva


La anomia surge frecuentemente como efecto del cambio rápido. El cambio rápido producido
en el curso de una generación impide que las normas internalizadas por el actor en su la
infancia sean aplicables a las circunstancias presentes. El cambio ecológico, es decir, la
migración de un tipo de estructura social a otra. El cambio psicosocial, donde las
internalizaciones son modificadas con relación a un marco normativo que permanece
inmodificado. El conflicto entre normas y sistemas de normas vigentes en una misma
sociedad (como la definición relativa al éxito y los canales ofrecidos a las distintas clases
sociales para lograr dicho éxito). La carencia de normas debido a fallas en la internalización.
Cambios debido a situaciones completamente nuevas. Estas son algunas de las categorías.
Además, debe hacerse la distinción entre anomia subjetiva (psicológica) y anomia objetiva
(estructural). La anomia estructural se confunde con la situación que se da en una sociedad
donde predomina la acción electiva, mas la ampliación del concepto –puesto que el transito
rápido de una sociedad tradicional a otra industrial, se vincula con ello– de anomia sostiene
que ella se puede manifestar en estructuras tradicionales con acción prescriptiva como en
aquellas donde se da la acción electiva, aunque sea en este tipo de sociedades donde se dé
mayormente.
El problema de la anomia se vincula con todo el análisis de la acción social y en particular
con el tema de la racionalidad de la acción.

6. Algunos antecedentes de la distinción


Los dos marcos normativos correspondientes a cada tipo de acción, como se ha dicho, se han
asociado a dos tipos de sociedades. Ahora, se formula una dicotomía análoga, en términos de
sociedades desarrolladas y sociedades subdesarrolladas. Estos dos tipos ideales se fundan en
una larga tradición sociológica, donde usualmente se vinculaba cada tipo de acción con una
estructura social.
Es en Weber donde hay una formulación más explícita de los tipos de acción: acción
tradicional, acción racional con arreglo a fines, acción racional con arreglo a valores y acción
afectiva. La diferencia fundamental con respecto a la tipología aquí desarrollada, tiene que
ver con el marco normativo (que en Weber la referencia no es explicita), pues es dicho marco
el que define que una acción sea tradicional o electiva. Así, al vincularse cada tipo de acción
con una forma de estructura social o de marco normativo puede aclararse la relación entre
acción tradicional y acción habitual.
7. Acción prescriptiva, acción habitual, acción afectiva
a) Acción habitual: como el tipo de acción lo define el marco normativo, el hecho de que
ciertas acciones se realicen sin un proceso de reflexión, no es relevante el carácter electivo o
prescriptivo de la acción misma. Es en la acción habitual donde falta una reflexión con
respecto a los momentos que integran el curso de una acción, pues surge de manera más o
menos automática frente a una situación dada, dando por supuestos los problemas implícitos
en la misma. Se desarrolla por debajo de la acción consciente y, de haberla, tampoco existe
un reflexión explicita con respecto a los medios y los fines. Aquí la noción de habitualidad
se refiere únicamente a un comportamiento aprendido y que tenga referencia con un sistema
de normas. Por medio del marco normativo existente se podrá inferir el comportamiento
aparentemente habitual.
En la acción prescriptiva se eleva a nivel consciente las normas internalizadas que rigen la
acción, identificar la situación, para determinar si corresponde a la situación típica prevista
por las normas. Además, en este marco existe cierta variabilidad, de indeterminación e
indecisión.
Desde un punto de vista empírico, se puede admitir que muchas acciones prescriptivas se
desarrollan como habituales, pero si muchas acciones habituales corresponden al tipo
prescriptivo, hay otras que pueden corresponder al tipo electivo.
El caso de una acción electiva que se desarrolla en todo o en parte por debajo del nivel
consciente, puede parecer una contradicción, pero la habitualidad aparece en el contexto de
un marco electivo. Una acción electiva reiterada muchas veces termina por volverse
habitual, en donde todo el proceso de cálculo aparece implícito. Son acciones electivas, pero
que se desarrollan como habituales. Del carácter habitual de una acción, no se infiere su
carácter prescriptivo.
Una acción aparentemente prescriptiva en un marco electivo, se ve disminuida cuando se
repara en la gama de posibilidades de elección.
El que la gran mayoría de las acciones sean habituales, responde a un requisito funcional:
relacionado con el comportamiento, lo que alguna vez fue consciente pasa al nivel automático
y no consciente al volverse repetitivo.
Hay que mencionar una última posibilidad. A pesar de la extensión del marco electivo, en
toda sociedad hay áreas organizadas según marcos prescriptivos (incluso en las industriales).
La formación de tradiciones en áreas caracterizadas por la elección, resulta de un proceso
vinculado a modificaciones que abarcan una esfera de valores más amplio que el especifico
del área en donde surgió, por lo que el mero hecho de la habitualidad no es suficiente para la
conformación de tal tradición. Sin embargo, este cambio de marco a menudo se acompaña
de habitualidad.
b) La acción afectiva: se indica este tipo de acción como aquella determinada por afectos y
estados sentimentales actuales. También aquí se trata de un aspecto independiente de la
distinción elección/prescripción. En este tipo de acción lo afectivo tiende a eliminar lo
reflexivo. En el marco prescriptivo puede existir prescripción en el sentido de que otorgan
una carga afectivas a ciertas acciones de determinadas situaciones (relaciones
intrafamiliares). Por el contrario, la acción electiva exige reducción y sublimación de la
afectividad, pero aun así hay acciones electivas en las cuales rige algún criterio de orden
afectivo. Las relaciones entre dimensión electiva/prescriptiva y la efectivo/neutral presentan
mayores dificultades en relación al carácter habitual o no de la acción.

Capítulo 3 Análisis de la transición

1. Un mundo en transición
La época actual es una época de transición. Solo el mundo moderno esta asistiendo a la
emergencia de un tipo de sociedad radicalmente distinto de todos aquellos que lo precedieron,
proceso que se vive dramáticamente y al cual hay que ajustarse como a un proceso habitual:
el ritmo del cambio es cada vez más rápido y afecta a todos los aspectos. Es un cambio que
abarca a todas las regiones del planeta y todos los grupos sociales, es decir, es global.
El proceso de transición consiste en la coexistencia de formas sociales distintas, lo cual le
imprime un carácter conflictivo al proceso, el cual es vivido como crisis. Como el cambio
afecta todos los aspectos de lo social, su impacto se ve también en la estructura de la
personalidad.
Lo que suele llamarse desarrollo económico, no es otra cosa que este mismo cambio pero
desde la perspectiva del economista.
Para definir el estado inicial y el estado final del proceso, usualmente se recurre a índices
económicos y condiciones necesarias para el desarrollo. Con respecto a las condiciones,
requisitos y obstáculos, aparece un modelo dicotómico de sociedad tradicional e industrial,
en donde el transito del primero al segundo (termino final) aparece dado por el modelo
empírico de país desarrollado y los factores necesarios para el proceso. Así es concebido el
desarrollo económico.
Esta tipología es el resultado de una simplificación extrema (de allí su limitación y utilidad).
Al respecto, algunas indicaciones: de los dos tipos opuestos han de considerarse los extremos
de un continuo pluridimensional (formas múltiples de transición); desde ambos extremos
cabria distinguir una multiplicidad de formas.

2. Tres cambios esenciales en los fundamentos de la estructura


Se describen los dos tipos de sociedades en función de los cambios que se producen en los
tres principios básicos de la estructura social: el tipo de acción social, la actitud frente al
cambio y el grado de especialización de las instituciones.
Como en el complejo indiferenciado de instituciones de la sociedad tradicional predomina el
carácter sagrado de las mismas, el paso hacia la sociedad industrial ha sido caracterizado
como proceso de secularización, pues este último tipo de sociedad ha sido llamada también
secular, en la cual predomina la actitud racional y la disposición al cambio a través del
ejercicio de la razón.
Los tres cambios señalados pueden sintetizarse de la siguiente forma.
Modificación del tipo de acción social: en las sociedades tradicionales las acciones humanas
se realizan sobre la base de prescripciones, con mayor o menor variabilidad, pero no hay
elección, como sí ocurre en las sociedades industriales donde el marco normativo prescribe
la elección. El tránsito de un tipo de acción a otro se ha llamado proceso de racionalización.
En la sociedad industrial quien viola la norma es quien elige incorrectamente, haciendo caso
omiso de los criterios prescriptos para dicha situación (quien no utiliza la racionalidad
instrumental en economía).
De la institucionalización de lo tradicional a la institucionalización del cambio: la sociedad
tradicional se basa sobre el pasado y la repetición de pautas establecidas, mientras que en la
sociedad industrial el cambio se convierte en un fenómeno normal instituido por las normas
mismas (reglas del cambio se podría decir). [Ejemplo de la ciencia?]
La institucionalización del cambio y la acción electiva se presentan como paradójicas en
virtud de la función que cumplen, para el mantenimiento de la estabilidad, lo cual resulta
fuente de tensiones y de nuevo cambio.
Del conjunto relativamente indiferenciado de instituciones a la diferenciación y
especialización creciente de las mismas: con las sociedades industriales se van diferenciando
cada vez más las distintas funciones, lo cual origina una serie de estructuras cada vez más
limitadas a determinadas tareas claramente fijadas. La diferenciación y especialización
creciente de esferas normativas, tiende a originar también una pluralidad de sistemas
normativos: con ello, cada esfera institucional tiende a adquirir relativa autonomía valorativa.
Aunque esta autonomía valorativa sea efectiva, también es cierto es cierto que la estructura
y sus partes tiende a dirigirse a valores centrales comunes, a pesar de que las sociedades
industriales presenten menor congruencia valorativa.
También, las viejas instituciones se transforman y especializan.
Con respecto a la relatividad de las estructuras poco diferenciadas, hay que mencionar que
toda sociedad implica diferenciación, pero es en las sociedades modernas donde alcanza su
expresión mayor, ya que se modifica el tipo de estructura y es posible hacer un distingo de
este tipo de estructuras con las sociedades tradicionales.
3. Cambios en el tipo de personalidad y en el carácter de las relaciones sociales.
En las sociedades industriales tiende a difundirse un tipo de relaciones sociales distinto del
que predominaba en las sociedades tradicionales, distinguiéndose la oposición entre grupos
primarios y grupos secundarios. En los grupos primarios la personalidad humana se
desarrolla, caracterizándose por su carácter íntimo e inmediatez física (vínculos que se dan
en una familia, una comunidad local), por lo que este tipo de relación no desaparece en la
sociedad industrial, dada su importancia funcional. Es el caso de la familia y la perdida de
muchas de sus funciones, pero que se mantiene en un nivel esencial como grupo de intimidad
y desarrollo de la personalidad infantil. Por otra parte, la sociedad industrial acentúa y exige
relaciones de tipo impersonal, en donde se da el cumplimiento de roles por personas
intercambiables ya que lo que importa es la tarea y no la persona. Por lo tanto, este doble
requerimiento funcional es fuente de tensiones y conflictos.
Las dicotomías aludidas han hallado una nueva formulación en las variables patrones de
Parsons, las cuales ofrecen una articulación en diferentes dimensiones de lo que en las
dicotomías originarias se halla indiferenciado (un bloque de grupo primario y otro
secundario), pueden resultar de utilidad para la descripción de los tipos de estructura
tradicional e industrial. (Ello porque se pueden dar relaciones de tipo primario en situaciones
que son de origen secundario). De acuerdo con Parsons, toda relación social, o todo rol, puede
ser analizado en función de cinco dimensiones.
a) Afectividad vs. Neutralidad afectiva: si bien es cierto que toda acción social se dirige al
logro de cierta gratificación, también es posible que dicha gratificación se manifieste de
forma inmediata, o bien de forma remota, concibiendo en este último caso la acción presente
como instrumental para un fin futuro (el afecto es postergado y la acción misma no está
destinada a gratificar las actitudes afectivas). No obstante, es posible que un rol neutralmente
afectivo con respecto a un fin específico, ofrezca gratificaciones en otros ámbitos de la misma
acción.
b) Particularismo vs. Universalismo: las expectativas relativas a un rol determinado pueden
estar definidas de manera que se refieran a una determinada persona, o a un miembro
cualquiera de una categoría de personas definida de acuerdo con determinados criterios (por
ejemplo la relación madre hijo o la de amigos es particularista, pues las dos personas
incluidas en la relación son dos determinadas especificas personas).
c) Difusión vs. Especificidad: una relación puede ser sumamente especializada en su
contenido (relación regulada por un contrato) o bien puede ser que cubra un área amplia no
claramente definida (como los limites difusos existentes en las relaciones de amistad y los
roles familiares). Los límites son difíciles de establecer.
d) Adscripción vs. Desempeño: se refiere a la dicotomía de status (y roles) adscriptos y status
(y roles) adquiridos. Los roles adscriptos son adjudicados a las personas en virtud de lo que
son (por ejemplo su sexo, edad, antepasados), y pueden clasificarse en dos tipos:
clasificatorios y relacionales. Los roles adquiridos son otorgados en virtud de lo que logran
hacer los individuos, por sus realizaciones (lograr aprobar ciertos exámenes).
Se puede clasificar a las estructuras sociales –tipo tradicional o industrial– según la tipología
de roles dicotómicos aquí descritos.
Hay que tener en cuenta que las diferentes partes de la estructura social pueden requerir
diferentes tipos de organización que acentúen determinados tipos de roles. Por ejemplo, en
los grupos de parentesco predominan el primer par de roles dicotómicos, lo cual es
independiente del tipo de estructura social global en el que se dé.
En cambio las actividades dirigidas al mantenimiento material de la sociedad, considera los
segundos tipos de roles. La transición a la sociedad industrial implica un incremento y
extensión de este tipo de roles (universalistas y por desempeño) a través de la diferenciación
de nuevas instituciones.
Ahora bien, con respecto a la tipología reseñada, esta es altamente abstracta y muy general y
se haría necesario otra taxonomía para acercarse a la multiplicidad de los tipos empíricos
existentes.
El hecho de que la sociedad industrial tienda a imponerse a otras culturas, implica la
necesidad de contar con principia media que aseguren la aplicabilidad de los modelos
abstractos a las cambiantes situaciones históricas.

Con respecto a los tipos de personalidad, la transición hacia la sociedad industrial requiere
como prerrequisito nuevos tipos de personalidad. En el tipo tradicional la estructura mental
y orientación está dominada por la internalización de normas de tipo prescriptivo, dirigidas
hacia dentro como hacia afuera, lo que correspondería a dos etapas de la transición hacia la
sociedad industrial. El primero se orienta hacia un cierto sistema de metas internalizadas que
permiten guiarse a decisiones propias..