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Primer presidencia de Yrigoyen (1916-1922).

En 1916 los anarquistas estaban en decadencia, se vieron reemplazados por los sindicatos,
quienes estaban más interesados en mejorar la situación económica de los trabajadores que en
enfrentar al Estado. Los radicales vieron la posibilidad del control político de la ciudad de Bs. As. Ni
los radicales ni los sindicalistas tenían especial interés en la sanción de leyes, y ambos estaban
comprometidos con la preservación del libre mercado de trabajo.

En las elecciones legislativas de 1912, 1913 y 1914 los socialistas obtuvieron en la capital
una sucesión de victorias, beneficiados por la purga de anarquistas, que los concedía el apoyo de
la clase media. En 1915, los socialistas perdieron a uno de sus líderes más influyentes. Los que es
dio la victoria fue la desaparición de sus rivales conservadores de años anteriores y la división de
los socialistas. En 1914, los dos partidos conservadores habían sacado una tercera parte de los
votos.

En el primer gabinete de Yrigoyen, cinco de los ocho ministros eran granaderos de la


provincia de Bs. As. o estaban íntimamente ligados con el sector exportador. Los grupos influyentes
de la elite se vieron alentados a pesar que no habían hecho sino delegar en la nueva administración
el poder directo que antes tenían. En 1916 los radicales apenas obtuvieron algo más que el cargo
de presidente; en casi todas las provincias seguían siendo oposición y también estaban en minoría
en el Congreso.
Tenían como mandato lograr dos objetivos generales: debían apuntalar los intereses
económicos de los grupos terratenientes y por otro lado, debían establecer una nueva relación con
los sectores urbanos, que habían sido la mayor fuente de inestabilidad política desde comienzos
del siglo. El gobierno radical evaluó sus propios éxitos en términos de su capacidad de expandir y
consolidar la economía primario-exportadora. Lo máximo que se atrevieron a hacer fue introducir
cambios secundarios en la pauta de distribución del ingreso y una nueva relación entre el Estado y
los sectores urbanos.
Los radicales apuntaban a lograr una integración política y una situación de armonía entre
clases, manteniendo la estructura socioeconómica existente pero promoviendo la participación
política institucionalizada. La tendencia del gobierno a alinearse en demasía con los grupos
urbanos, comenzó a poner en peligro la relación de la elite con el capital extranjero y los mercados
de ultramar, lo que desencadenó en expresiones de conflicto político y crisis en 1919 y 1930. Este
nuevo estilo de política popular iba acompañado de una participación mucho mayor de los grupos
urbanos.

Cuando Yrigoyen subió a la presidencia, el país estaba viviendo las agonías de una gran
depresión económica, iniciada en 1913 con la súbita interrupción de las inversiones extranjeras, la
cual se vinculaba con la crisis financiera que atravesaba Europa. Ese mismo año la cosecha fracaso
y disminuyó el comercio exterior. El estallido de la guerra en agosto de 1914 profundizó la
depresión; las inversiones extranjeras cesaron por completo y bajó el valor de las tierras. La balanza
de pagos pudo mantenerse equilibrada debido a la reducción de las importaciones.
En el plano económico la etapa de guerra y posguerra se dividió en dos etapas: 1913 a 1917,
fue un período de depresión (gran desempleo); 1918 a 1921, período de auge originado por la
creciente demanda de exportaciones argentinas. El efecto principal de la guerra más marcado fue
la rápida inflación sobre todo en la segunda etapa, debido a que la guerra elevaba velozmente los
costos de producción de Europa y se producía un incremento de los costos de fletes
internacionales. Los precios de los bienes internos se vieron afectados por los de las materias
primas importadas. Los terratenientes se beneficiaron con esta situación, mientras que el costo de
vida aumento en un 65%.

En 1916, ante los efectos de la inflación sobre los consumidores, si bien el gobierno no podía
evitar que los terratenientes sacaran provecho del auge generado por la guerra, debían intentar
disminuir las causas de la inflación, ya que corrían riesgo de perder los vínculos que habían
establecido con los grupos urbanos. Se descubrió que la única forma factible de lograrlo era
aumentar la cantidad de cargos burocráticos y profesionales.
Entre 1919 y 1922 la clase media dependiente porteña tendió a cerrar el cerco en torno del
gasto público nacional, lo que generó inconvenientes con otras provincias donde también había
una cuantiosa población urbana dependiente. El efecto del este sistema de control unitario directo
fue la aceleración de la centralización del poder y la riqueza en la ciudad de Bs. As. Esto dificultó
la posibilidad de conciliar los intereses de los consumidores urbanos con los de los exportadores.

La Reforma Universitaria de 1918: este fue uno de los logros del gobierno a favor de la clase
media, popularizando la democracia educativa y a participación de los estudiantes en el gobierno
de las universidades.
Un fenómeno que acentuó la participación de las capas medias fue el movimiento· por la reforma
universitaria que, iniciada en Córdoba en 1918, contribuyó a eliminar criterios elitistas y anacrónicos
que imperaban en los claustros universitarios. La reforma instauró el gobierno democrático en estas
casas de estudios con la participación activa de los estudiantes y estableció principios aún vigentes
en la universidad pública como la designación de profesores por concurso. Facilitaron el acceso a
la enseñanza. tanto de estudiantes como de profesores provenientes de nuevos sectores sociales,
muchos de ellos afines al radicalismo.
Como señaló el primer presidente de la Federación Universitaria Argentina. OSVALDO LOUDET
en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes en 1918: "no es de este siglo la universidad
cerrada, burocrática, inmóvil. Es de este siglo la universidad abierta. libre. científica. humana".
La universidad no puede limitarse tampoco "a su ·función profesional". es decir. a capacitar los
individuos para el desempeño de las diversas profesiones liberales... ella debe tener una ·función
científica... esto es preparar hombres de ciencia formar la generación de espíritus desinteresados
que han de ser los genuinos representantes de la futura Ciencia argentina"
El gobierno radical manifestó su apoyo a los estudiantes de Córdoba e impulsó cambios reformistas
en la Universidad de Buenos Aires. También creó las universidades de Santa Fe y Tucumán.

Presidencia de Alvear (1922-1928).

La inflación llegó a su fin con la depresión de 1921. En promedio el comercio exterior y las
exportaciones alcanzaron en este período niveles superiores al que tenían antes de la guerra. En
la década del veinte la producción agropecuaria no se expandió al mismo ritmo que lo venía
haciendo antes de la guerra; no había mucha tierra productiva ni programas de inversión. En parte
esta inversión fue desalentada por señales que indicaban un cambio en las curvas de la demanda
mundial de productos agropecuarios. El estancamiento de la economía exportadora alentó las
iniciativas de diversificación económica.
Las importaciones argentinas superaron a las exportaciones y el déficit se cubrió con nuevas
inyecciones de capital extranjero, en su mayoría norteamericano. Aunque el dominio británico
todavía era notorio en cuanto a la magnitud de la inversión bruta y del comercio, no se extendía en
las áreas de mayor crecimiento económico (el petróleo, los bienes de capital y los bienes duraderos
de consumo). La Argentina siguió vendiendo a Gran Bretaña sus artículos primarios, pero en
materia de importaciones tendía a encaminarse hacia EE.UU.

En 1922 los radicales ganaron las elecciones sin dificultad. Alvear buscaba la forma de
promover una alianza eficaz entre la aristocracia y el pueblo. Como condición para cooperar con
Alvear los grupos aristocráticos exigieron que sólo el Congreso estaría autorizado a resolver las
necesidades de una intervención en las provincias (durante la presidencia de Yrigoyen era trabajo
de los federales). La segunda condición era que el gasto público también estuviera bajo el control
del Congreso. Alvear apoyaba estas medidas.
A principios de 1922, hubo una ola de despidos de empleados públicos. En febrero de 1923,
el gobierno adoptó una vía alternativas de tratar de incrementar sus ingresos fiscales, para hacer
frente a la deuda. El incremento de las tasaciones arancelarias implicaba la reintroducción de una
política proteccionista, medida que favorecía a los norteamericanos. El propósito de esta medida
era ampliar la industrialización nacional. El déficit reflejaba la merma de exportaciones e
importaciones a falta de la adopción de medidas deflacionarias por parte del Estado.
En 1923, logró consolidarse una pequeña parte de la deuda, las tentativas de préstamos
externos fracasaron, lo cual llevo al gobierno a adoptar un nuevo plan: sistema jubilatorio para
obraros industriales. La idea era utilizar los fondos para consolidar la deuda. Este plan fue
abandonado en 1925.

A fines de 1923 los comités del partido radical se dividieron: “yrigoyenistas” y “alvearistas”.
La ruptura final, en 1924, fue a causa del intento de Alvear de consolidar su posición estableciendo
lazos más firmes con la elite partidaria. Su fracaso como presidente señala una de las realidades
básicas de la política argentina: la única vía posible de establecer o mantener una alianza entre el
patriciado y las clases medias era adoptar una postura flexible en cuanto al gasto público y
manipular con fines partidarios la expansión burocrática. Durante las elecciones legislativas, Alvear
recibió un ultimátum: debía nombrar a determinados yrigoyenistas en puestos claves, suprimir a los
opositores a Yrigoyen en el gabinete y eliminar al gobierno demócrata progresista de Córdoba.

Entre 1922 y 1928, Yrigoyen conservó su preeminencia y popularidad gracias al estricto


control que ejerció sobre los comités partidarios. A partir 1925, los discursos de los adeptos a
Yrigoyen prometían mayores sueldos para el personal del Estado, la ampliación de los beneficios
sociales y el aumento del gasto público. También inició una campaña para la revitalización del
movimiento obrero (FOM) sugiriendo futuros privilegios.

En 1926, algunos miembros del gabinete comenzaron a apoyar la expansión del sector
industrial y una actitud menos liberal que en el pasado en cuanto a los recursos naturales del país.
Los yrigoyenistas comenzaron a aceptar los principios del Libre Cambio debido a que era imposible
seguir incrementando de forma indefinida el gasto público y la burocracia oficial. Lo que se hizo fue
poner nuevo énfasis en un desarrollo industrial, sin constituir una amenaza directa para la economía
primario-exportadora.
Surgió un fuerte respaldo por parte de los yrigoyenistas a la nacionalización de los recursos
petróleos del país y el monopolio estatal de su destilación y distribución, junto con una expresión
antinorteamericana y contra la Standard Oil (la empresa más importante en el rubro). Ofrecía una
solución de largo plazo a los problemas de las clases dependientes urbanas, justificaba el retorno
a las políticas de gasto público, abría un nuevo ámbito de puestos gerenciales para las clases
medias, representaba una oportunidad de proceso económico e industrial, y eludir los problemas
de los periodos de depresión y merma de los mercados de exportación. Así como también proteger
los mercados de exportación tradicionales del país (Gran Bretaña).

Entre 1926 y 1928, Yrigoyen logró neutralizar la oposición de los terratenientes y


exportadores conservadores, y ganarse el apoyo de los votantes de clase media y clase obrera.

Segunda presidencia de Yrigoyen (1928-1930).

En 1928, el centro de autoridad del partido de Yrigoyen se había desplazado hacia los
profesionales de clase media. En el Congreso, los hijos de los inmigrantes eran entre los
yrigoyenistas una proporción apreciable, muchos de ellos provenían de los comités. Yrigoyen
reimplanto su manejo del patronazgo oficial, y hubo una purga de adeptos a Alvear.
En 1929, el aumento del gasto público llego a su máximo grado posibilitado por la
prosperidad existente, fruto de las exportaciones. El control sobre las finanzas rápidamente quedo
fuera de las manos del Congreso. Yrigoyen procuró consolidar su posición con respecto a la elite,
el ejército y el capital extranjero. Durante el mandato de Alvear hubo oposición del ejército y la
marina al programa conservador de restricción del gasto público. Por otro lado, las propuestas
petroleras de los yrigoyenistas tenían cierto apoyo del ejército.

Yrigoyen no intentó revivir la antigua política laboral; en lugar de ofrecer apoyo a los
sindicatos, confió a los comités la tarea de mantener el control sobre los votos de los obreros. Las
ventajas que tenía utilizar la estructura de los comités son muy claras: el gobierno eludía el estigma
de ser identificado con los “agitadores” y, por lo demás, los comités constituían un instrumento
demasiado débil como para forzar un aumento de los salarios.
El activo y efectivo apoyo dado a los intereses británicos se dió debido a las disposiciones
establecidas: delegaciones comerciales enviadas por Gran Bretaña para ver los medios de combatir
la competencia norteamericana y reducir el déficit de balanza comercial con la Argentina. El
gobierno argentino hizo importantes concesiones: libre importación de gran cantidad de material
rodante inglés para ferrocarriles del Estado, y se dieron prerrogativas en el campo textil. Más
adelante la importación de equipos para la refinación del petróleo.

La estrategia general del gobierno consistía ahora en aumentar o conservar su masa


partidaria en mayor medida y neutralizar los grupos de presión promoviendo políticas que
concordaran con sus intereses. El propósito era allanar el camino para la legislación en materia
petrolera. En 1929, simplemente fue negada por el Senado por voto mayoritario (las provincias del
interior elegían candidatos antiyrigoyenistas). El petróleo podía ser usado para robustecer la
posición de la oligarquía terrateniente del interior o bien en beneficio de las clases medias
dependientes porteñas. Las provincias mediterráneas sabían que si no ponían freno a las
intervenciones, los yrigoyenistas de clase media del litoral controlarían en Senado y merced a ella
tratarían de apropiarse de lo que consideraban sus recursos privados.
En 1928 San Juan y Mendoza habían elegido senadores de partidos antiyrigoyenistas:
Cantoni en San Juan, y el caudillo de una fracción populista Washington Lencinas, en Mendoza. La
importancia de estos movimientos en 1929 derivaba que los yrigoyenistas necesitaban controlar
esas dos provinvias para tener el Senado en sus manos, por ello, resolvieron impedir que Cantoni
y los demás ocuparan sus bancas. Los debates generaron un creciente clima de violencia en
Buenos Aires. En julio surgió una fuerza de choque paramilitar de los yrigoyenistas llamada el Klan
radical. Finalmente en agosto consiguieron vencer en los debates del Senado, y Cantoni y sus
secuaces no fueron autorizados a ocupar sus bancas.
En los últimos meses de 1929 el gobierno había iniciado con gran determinación su segunda
etapa: la organización de elecciones en las provincias intervenidas por decreto, e iniciar a introducir
las leyes sobre el petróleo.

La quiebra de Wall Street en octubre de 1929, la Gran Depresión comenzó a hacerse sentir
en Argentina, luego de haber sido presagiada durante todo el año por el aumento del déficit de la
balanza debido a la disminución de las exportaciones argentinas fue acompañada de una
evaporación de los fondos de inversión, sobre todo estadounidenses. La primera situación de crisis
fue el fracaso de la cosecha, lo que generó consecuencias en el mercado urbano de trabajo
vinculado con el sector comercial externo.
Se cerró la Caja de Conversión, con el cual se abandonaba la convertibilidad del peso vigente
desde el auge exportador en 1927. La medida tenía por objetivo poner fin a la salida de oro
resultante de la balanza de pagos. Además permitía que el peso se cotizara con las variaciones de
las divisas internacionales. Durante todo el año 1930 el peso se depreció, y los precios de las
importaciones fueron forzados al alza a consecuencia de esto.
El abandono de la convertibilidad de la moneda implicó que las condiciones monetarias y
crediticias internas quedaran desvinculadas del sector externo y de la balanza de pagos, y también
una súbita ola inflacionaria. El colapso del sector exportador desencadenó una desocupación
creciente; además, al contribuir a mantener el nivel de demanda, la eliminación de la convertibilidad
no hizo más que acelerar la presión inflacionaria, desequilibrando aún más la balanza de pagos.
Hubo también una marcada reclinación de las importaciones. Como resultante de la
disminución de los ingresos por importaciones las recaudaciones fiscales tuvieron una brusca
caída, pese a lo cual el nivel del gasto público siguió en aumento debido a que el gobierno buscaba
mantener el apoyo popular.
Poco después del cierre de la Caja de Conversión, el gobierno procuró aliviar la presión
sobre el crédito interno tratando de obtener préstamos externos y así transferir su deuda al exterior.
Pero no pudo conseguir más que sumas insuficientes, con el añadido que al depreciarse el peso
implicaban un correspondiente aumento del endeudamiento neto del país.

Ya a comienzos de 1930, alerta ante la amenaza de los terratenientes y una tentativa por
reducir la deuda flotante, Yrigoyen comenzó a disminuir poco a poco el gasto público y al
patronazgo, hasta un momento en el que resultó insuficiente para mantener esta estructura. La
estructura de los comités barriales se derrumbó provocada por la depresión y los esfuerzos
individuales de no perder el contacto con el gobierno.
En Capital Federal y Buenos Aires, como también en Córdoba y Santa Fe, las elecciones
representaron un triunfo para la PSI (Partido Socialista Independiente). Además los yrigoyenistas
perdieron el apoyo de la clase obrera. Los yrigoyenistas perdieron muchos menos votos en las
provincias del interior, donde había menos vínculo con el gran sector exportador y, por lo tanto, los
efectos de la depresión de eran tan marcados.

En los meses de invierno la desintegración política se aceleró. Crecieron las dificultades


financieras, los precios continuaron en alza y el desempleo aumentó a un ritmo más alto. El
gobierno respondió con una estridente propaganda y tratando de ampliar el Klan radical. Cuando
sobrevino el golpe miliar no hubo reacciones de la clase obrera ni de los sindicatos. El golpe militar
comprendió dos procesos fundamentales: la cesión de los intereses conservadores ligados a la
exportación y de los grupos de poder pertenecientes a ellos, y la súbita pérdida de apoyo popular
por parte del gobierno.
Con el nuevo gobierno militar, el gasto público fue reducido para aliviar la presión sobre el
crédito interno e impedir que el país no pudiera cumplir con los compromisos contraídos con el
exterior. Más adelante se introdujo un sistema de cambiario que castigaba a los consumidores
urbanos al aumentar los precios de los artículos importados, al mismo tiempo que se hacía todo lo
posible para apuntalar la situación de los terratenientes, renegociando sus mercados, otorgándoles
generosos créditos y alentándolos a reducir sus costos mediante una disminución de los salarios
agropecuarios.

PROTESTAS SOCIALES GOB YRIGOYEN

En el terreno laboral debió afrontar a su vez tres brotes de malestar obrero con reacciones distintas.
Ocurrió que la fase ascendente del ciclo económico entre 1917 Y1921 fue acompañada por un alza
de los precios que provocó una marcada redistribución de la renta contra las clases medias y
especialmente las bajas. Al mismo tiempo se expandían las ideologías contestatarias o
revolucionarias al influjo de la Revolución Rusa. Como consecuencia de ello las huelgas crecieron
en número e intensidad.

1-La Forestal
La primera huelga, en julio de 1919, estalla con el reclamo de aumento de salarios, suspensión de
los despidos y 8 horas de trabajo. Hay varios días de paro y el conflicto se resuelve cuando los
obreros del ferrocarril de La Forestal obstaculizan el recorrido de los trenes. La Compañía promete
cumplir con el aumento.

Pronto comienza otra huelga, que se extiende hasta Enero de 1920; un duro conflicto en el que los
huelguistas buscan aumentar la influencia del Centro Obrero en todos los lugares de trabajo,
mediante piquetes diarios. La empresa hace venir a un cuerpo de guardia cárceles desde Santa Fe
y a un centenar de soldados de infantería; cuenta también con la policía y la Gendarmería volante.
La lucha se agudiza cuando los ferroviarios impiden nuevamente la circulación de bienes, hasta
que la empresa se compromete en un nuevo aumento de salarios y tres turnos de 8 horas (la
compañía se ve afectada económicamente y ve roto su dominio absoluto sobre los trabajadores).

Luego la empresa realiza despidos, no paga los aumentos prometidos y reprime permanentemente
a quienes protestan con Gendarmería volante y policía no uniformada. Al haber un enfrentamiento
entre los obreros y fuerzas de infantería resultaron muertos 200 trabajadores.
Comienzan los cierres de fábricas en La Forestal y se habla de unas 12.000 personas amenazadas
con perder sus trabajos en el norte santafesino. Los trabajadores consideran que lo que se está
llevando adelante es para eliminar todo desafío al poder patronal. Desde el Centro Obrero se
mantienen las tareas de afiliación y se reciben declaraciones de solidaridad de los sindicatos
obreros de Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Se prepara la gran huelga.

La propia empresa arrasa con los territorios para lograr expulsar a los obreros y hay cientos de
detenidos. El gobierno radical, por su parte, demostró en los hechos la parcialidad abierta cuando
se trata de defender los intereses terratenientes, su ganancia y su propiedad.
2-Semana Trágica fin S XIX.
Se desencadenó a partir de una huelga de los trabajadores metalúrgicos de los Talleres Vasena
que reclamaban mejoras salariales y reducción de las horas de trabajo. La empresa rechazó esa
petición y consideró en rebelión a sus obreros.' quienes declararon una huelga el 2 de diciembre
de 1918. Como el paro _se prolongaba se pidió la intervención policial, que terminó en un
enfrentamiento con los huelguistas. El cual arrojó un saldo de cinco muertos. La masiva
concurrencia de trabajadores que acompañaba a las victimas para su inhumación conmovió a la
ciudad de Buenos Aires con nuevos disturbios y la muerte de una veintena de obreros víctimas de
la represión policial.
La situación derivó en una huelga general que tanto conservadores como sectores del radicalismo
consideraron el preludio de una revolución Bolchevique dirigida desde Rusia. Ambos elementos
contribuyeron para poner fin al conflicto: por un lado, la intervención del Ejército y la Armada cumplió
un rol disuasivo, por otro, la mediación gubernamental permitió el reconocimiento de las
reivindicaciones de los trabajadores metalúrgicos que consiguieron en parte sus objetivos.

Uno de los corolarios de la crisis de enero de 1919 fue la aparición de grupos paramilitares (Liga
Patriótica Argentina) que propiciaron sentimientos xenófobos, antiobreros, anticomunistas.

3-"Patagonia trágica"
La tercera ola de agitación obrera emergió en la Patagonia en 1921 impulsada por una sociedad
obrera anarquista fundada en Rio Gallegos. Los reclamos de mejoras salariales, ocho horas de
trabajo y condiciones higiénicas se difundieron hasta las grandes estancias dedicadas a la cría de
ovejas. Estos establecimientos eran propiedad de tres grandes firmas. Braun-Menéndez Behety.
José Montes y Cia.. y Bridgesy Reynolds. Que sometían a los trabajadores a condiciones laborales
particularmente duras y mal remuneradas.
Se declaró una huelga que originó escaramuzas armadas entre los huelguistas y las fuerzas al
servicio de los estancieros quienes solicitaron ayuda al gobierno nacional. YRIGOYEN cedió a
estas demandas y se enviaron tropas militares. En enero de 1922 se llegó a un principio de acuerdo
entre las partes que pareció terminar el conflicto pero al no ser respetado el acuerdo por los
estancieros la huelga se reinició. Entonces los militares retornaron con el objetivo de reprimir la
huelga y se impuso la ley marcial. El número de obreros muertos como resultado de la represión
incluyendo el fusilamiento de muchos de ellos fue estimado en más de mil.