Vous êtes sur la page 1sur 3

Seminario de Psicología de la Salud

¿Cómo deberíamos definir a la salud?


Elaborado por Axel Ramírez Garduño
Abril, 2019.

Las limitaciones de la definición actual.


En 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reformuló el concepto de salud
como “un estado de completo bienestar físico, social y mental, y no solamente la
ausencia de enfermedad o dolencia”, y actualmente, las críticas hacia esta definición por
las limitaciones que representa han ido aumentando.

Un primer problema derivado de esta definición es el hecho de que contribuye a la


medicalización de la sociedad, ya que en términos literales, esto nos dejaría no
saludables a todos, la mayoría de las veces y aumentaría la dependencia médica. Un
segundo problema surge cuando se considera que los patrones de las enfermedades
han cambiado a nivel geográfico y demográfico, actualmente, las personas envejecemos
más gracias al aumento de la esperanza de vida, pero con enfermedades crónicas y esto
se ha ido convirtiendo en la norma, lo que significa que no cumplen con la definición
ofrecida. Un tercer problema es el de la operacionalización del término. Un completo
estado de salud no es medible, y es impráctico.

La necesidad de reformular.

Pese a que ha habido propuestas para reformular la definición de salud, formalmente la


OMS no ha tomado a consideración alguna de las propuestas, lo cual debe hacerse
tomando en cuenta las culturas del mundo, y los futuros avances tecnológicos, científicos
y sociales. Se apunta por una definición consensuada en todos los ámbitos que se
involucre la salud, inclinada más hacia a resiliencia, la adaptación al cambio y la habilidad
de auto gestionarse.
Salud física.

Un organismo saludable debe poseer la capacidad de mantener su homeostasis en el


cambio (alostasis), de manera que al encontrarse con estrés fisiológico, éste puede
reducir el daño y restaurar su equilibrio como respuesta protectora. De fallar este
mecanismo, puede resultar en la enfermedad.

Salud mental.

El sentido de coherencia y la capacidad de poder recuperarse del estrés psicológico


previniendo secuelas es el factor clave de la salud mental, así como la capacidad
fortalecida de adaptación, la cual tiende a mejorar el estado de bienestar subjetivo del
organismo.

Salud social.

En este aspecto, se incluyen distintas dimensiones de la salud, involucrando la vida en


sociedad de una persona. La salud entonces puede ser referida como un equilibrio
dinámico entre las oportunidades de la vida cotidiana y las limitaciones de ésta ajustadas
a la persona, para poder afrontar sus condiciones de salud con el mínimo de coste a su
organismo. Si las personas pueden desarrollar estrategias satisfactorias para el
afrontamiento de dichas condiciones de salud, las limitaciones que cobra la edad no
necesariamente cambiaría la calidad de vida percibida (paradoja de la discapacidad).

Midiendo la salud.

Las definiciones operacionales son requeridas para propósitos de investigación y


evaluación de intervenciones. Estas mediciones deberían entonces inclinarse a medir la
habilidad de los individuos para poderse adaptar, autogestionarse o evaluar la resiliencia
como un todo. Bajo la definición de 1948, actualmente existen instrumentos y sistemas
de medición que se enfocan a ciertas dimensiones de la salud.
Conclusiones.

Se propone una nueva definición para la salud: la habilidad para poderse adaptar y
autogestionar; esta definición representa la naturaleza dinámica del ser humano con
dimensiones medibles.

Definición personal de salud.

Pese a que la definición propuesta por los autores es convincente, prudente y necesaria,
no considero que englobe en totalidad todos los aspectos del ser humano, por lo menos
en cierta medida debería de considerarse el aspecto espiritual y quizás sería más preciso
hablar de salud mental en términos de homeostasis psicológica, así como hablar ya sea
de un proceso o un estado dinámico, antes de una habilidad.

La definición que me gustaría presentar es la de “un estado dinámico de un organismo


caracterizado por el proceso activo y búsqueda de bienestar físico, psicológico, social y
espiritual”.

Referencia.

Huber, M., Knottnerus, J. A., Green, L., Horst, H., Jadad, A. R., Kromhout, D., . . . Smid,
H. (2011). How should we define health? BMJ, 343(d4163), 1–3.
https://doi.org/10.1136/bmj.d4163