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SIGNIFICADO Y SIMBOLISMO DE QUIRÓN.

UNA DIMENSIÓN PSICOLÓGICA DE LA


ASTROLOGÍA
Melanie Reinhart

Significado
y simbolismo de
Quirón
U na dimensión psicológica
de la astrología

EDICIONES URANO
Argentina - Chile - Colombia - España
México - Venezuela
Título original: Chiron and the Healing }ourney.
An Astrological and Psychological Perspective
Editor original: Arkana, Penguin Books Ltd., Middlessex
Traducción: Marta l. Guastavino

Reservados todos los derechos. Queda ri­


gurosamente prohibida, sin la autoriza­
ción escrita de los titulares del Copyright,
bajo las sanciones establecidas en las leyes,
la reproducción parcial o total de esta
obra por cualquier medio o procedimien­
to, incluidos la reprografía y el tratamien­
to informático, así como la distribución
de ejemplares mediante alquiler o présta­
mo públicos.

© 1989 by Melanie Reinhart


© 1991 by EDICIONES URANO, S. A.
Aribau, 142, pral. - 08036 Barcelona
www.edicionesurano.com
ISBN: 84-7953-010-3
Depósito legal: B. 38.547 - 1999

Fotocomposición: Línea Fotocomposición, S. A. - Almogavers, 189


08018 Barcelona

Impreso por l. G. Puresa, S. A. - Girona 206 - 08203 Sabadell (Barcelona)

Impreso en España - Printed in Spain


A mis difuntos padres, Val y Rosemary,
a todos mis antepasados,
y al Espíritu de Zimbabue
Indice

Agradecimientos ................................. . ............................ 13


Introducción .................... . ...... . ....................................... 17

PRIMERA PARTE: LA IMAGEN MÍTICA

l. El chamanismo: las raíces ........................................... 25


El caballo en el mito y en el folklore antiguo .................. 26
El chamanismo: sus perspectivas cultural e histórica ......... 28
La vocación chamánica: crisis y llamada ......................... 30
La cartografía chamánica ............................................ 31
El viaje del sufrimiento, la muerte, el renacimiento y el
retorno .................................................................... 32
El caballo en el chamanismo ........................................ 33
2. Quirón en la mitología griega ...................................... 35
Los centauros ........................................................... 35
Quirón y sus orígenes ................................................. 35
La herida del propio Quirón . . . . . . . ...... . . . .... . . ..... . . . . . . .. . .... 40
Hércules y lo heroico ............. . ................................... 41
Quirón se libera del sufrimiento ................................... 42
Quirón y Prometeo .................................................... 43
3. El Sanador Herido en la actualidad ............................... 49
4. El viaje de lo femenino .............................................. 57

SEGUNDA PARTE: EL VIAJE INDIVIDUAL

5. Los temas quironianos ................................................ 69


La configuración de Quirón ......................................... 69
La posición de Quirón en el sistema solar ...................... 72

9
La individuación, la inmortalidad y el Maestro Interior ..... 77
El Sanador, el Herido y el Heridor ............................... 82
La repetición y las pugnas inútiles ................................ 85
Lo que hacemos por los demás .................................... 87
Sombra y polaridad .................................................... 88
Posición y autoengrandecimiento .................................. 91
Encarnación y reencarnación ....................................... 94
El sacrificio .............................................................. 95
6. El asunto de la regencia ... . .......................................... 101
De la Era de Piscis... ................................................. 101
Quirón y la cruz mutable ............................................ 104
Quirón como corregente de Sagitario y de la casa IX ....... 104
Exilio en Géminis ...................................................... 106
Exaltación en Virgo ................................................... 107
Caída en Piscis .......................................................... 107
... a la Era de Acuario ............................................... 108
7. Quirón por signo y por casa ........................................ 113
Quirón en Aries y en la casa I ..................................... 116
Quirón en Tauro y en la casa 11 ................................... 122
Quirón en Géminis y en la casa III ............................... 128
Quirón en Cáncer y en la casa IV ................................. 134
Quirón en Leo y en la casa V ...................................... 139
Quirón en Virgo y en la casa VI ................................... 145
Quirón en Libra y en la casa VII .................................. 151
Quirón en Escorpio y en la casa VIII ............................ 157
Quirón en Sagitario y en la casa IX .............................. 164
Quirón en Capricornio y en la casa X ............................ 169
Quirón en Acuario y en la casa XI .............. ................. 174
Quirón en Piscis y en la casa XII .................................. 181
8. Quirón en aspecto ..................................................... 193
Los planetas interiores ................................................ 193
Los planetas exteriores ............................................... 194
Aspectos difíciles y aspectos fáciles ............................... 197
La cuestión de los orbes ............................................. 197
Quirón en aspecto con el Sol ....................................... 197
Quirón en aspecto con la Luna .................................... 202
Quirón en aspecto con Mercurio .................................. 208
Quirón en aspecto con Venus ...................................... 215
Quirón en aspecto con Marte ....................................... 221
Quirón en aspecto con Júpiter ................................... . . 229
Quirón en aspecto con Saturno .................................... 235
Quirón en aspecto con Urano ...................................... 241

10
Quirón en aspecto con Neptuno .................................. 247
Quirón en aspecto con Plutón .................................... 253
Quirón en aspecto con los nodos lunares ...................... 262
Quirón en aspecto con los ángulos .............................. 267
9. Kairós: los tránsitos de Quirón ................................... 269
El ciclo de Quirón .................................................... 270
El crecimiento vertical y el horizontal .......................... 275
Los rituales de transición y los tránsitos de Quirón ......... 275
La represión de lo sublime ......................................... 278
Los tránsitos de Quirón con respecto a los otros planetas 278
La herida o la sanación del otro principio planetario ....... 279
Experiencias típicas de sanación .................................. 280
La activación de los temas míticos en la historia de Quirón 281
Los tránsitos de Quirón y la imagen de la iniciación cha-
mánica ................................................................... 282
Los tránsitos de los planetas en relación con el Quirón natal 283
Las progresiones en que está en juego Quirón ............... 284
Quirón en el horóscopo de una visionaria ..................... 284
10. Quirón en su contexto: la historia de una vida ............... 293
11. El Espíritu de una Época .......................................... 307
Sanación y salud ...................................................... 307
El retorno de la mortalidad . . . .. . .................................. 310
El racismo, el noble salvaje y el «Black is beautiful» ...... 319
La ecología ............................................................. 329
El abuso de las drogas y la búsqueda de la conciencia ..... 337
Epílogo ...... ...................... ................... .......................... 347

APÉNDICES

Apéndice 1: Información astronómica ................................. 355


Apéndice 2: Detalles y fuentes de los datos astrológicos usados 357
Apéndice 3: Efemérides de Quirón 1900-2000 ...................... 361

Notas............................................................................ 413
Bibliografía ..........................................................._......... 423

11
Agradecimientos

Muchas personas han contribuido, cada una a su manera, a que yo escri­


biera este libro, y aquí les expreso a todas mi agradecimiento. Howard
Sasportas me proporcionó la oportunidad de hacerlo y me alentó en todo
momento. La sensibilidad de Christine Murdock para el trabajo edito­
rial, su claridad y su sentido del humor me fueron muy útiles y mucho
los agradezco. Ronald Cohen tuvo la bondad de prestarme el ordenador
en que varios años atrás ya había empezado a reunir material de inves­
tigación, y me dio acceso a su nutrida biblioteca. Con mis colegas, espe­
cialmente con Darby Costello y Steven Sinclair, mantuve conversaciones
tan gratas como estimulantes, que me ayudaron a formular mis ideas;
Mike Harding respondió pacientemente a múltiples preguntas técnicas.
En la librería Changes Bookshop jamás dejaron de conseguirme las
oscuras publicaciones que mi investigación requería, y David Fisher me
proporcionó información del banco de datos de la Asociación Astroló­
gica.
Este libro es el resultado de un viaje personal durante el cual he
recibido la influencia de numerosas personas con quienes estoy en
deuda: a algunas las he conocido personalmente, en tanto que otras me
inspiraron con sus ideas. Freda Kroeger y Lama me iniciaron en la senda
que lleva hacia adentro; Elizabeth Burke despertó mi amor por las pala­
bras, y Godfrey Chidyausiku me volvió a conectar con mis raíces. Mucho
he aprendido de Diana Whitmore, y también de la obra de C. G. Jung
y de Stanislav Grof. Dane Rudhyar fue el primer inspirador de mi com­
promiso con la astrología, que se nutrió posteriormente de los aportes
de Alan Oken, Liz Greene, Howard Sasportas, Stephen Arroyo, Geof­
frey Cornelius y muchos otros. También quisiera dar las gracias a todos
los que han dedicado su tiempo y sus energías al estudio de Quirón y

13
que han ofrecido al público sus ideas, tanto si me son conocidas como
si no.
Un agradecimiento muy especial debo a los muchos clientes, colegas
y amigos que a lo largo de los años han compartido conmigo no sólo sus
sufrimientos, sino también su viaje hacia la salud. Gracias a su espíritu
abierto he aprendido mucho de lo que aparece en este libro, y muchos
de ellos me han autorizado generosamente a incluir en él material anec­
dótico de su horóscopo y de su vida. Finalmente, mi más profunda gra­
titud a John Miller por ser un espejo de compasión y desapego.

14
Gran parte de vuestro sufrimiento
es por vosotros mismos escogido.
Es la amarga poción con la cual
el médico que se oculta en vosotros
cura a vuestro Yo doliente.
Confiad, por lo tanto, en el médico,
y bebed su medicina en silencio
y con tranquilidad:
porque su mano, aunque pesada y dura,
está guiada por la suave mano del Invisible.
KHALIL GIBRAN, El profeta
Introducción

El descubrimiento de un nuevo planeta exterior es un acontecimiento


decisivo, que sugiere que una pauta arquetípica, otra faceta de lo divino,
está poniéndose en marcha en el seno del psiquismo colectivo, empe­
zando a moverse en lo más hondo de las profundidades inconscientes y
buscando reconocimiento. Jung creía que la conciencia humana era
indispensable para el cumplimiento de la Creación, y en este sentido
somos todos cocreadores del proceso de ser y devenir, así como somos
creados por este mismo proceso. Cuando se descubre un planeta nuevo,
se producen muchos acontecimientos sincrónicos que manifiestan su
tema arquetípico; se puede ver, nítidamente, cómo un conjunto de imá­
genes y de figuras míticas opera en el seno de los acontecimientos his­
tóricos y políticos, y de las tendencias generales inherentes en lo colec­
tivo, y cómo su significado puede tener también un enorme influjo sobre
la psique individual.
Quirón, bautizado con el nombre de un centauro de la mitología
griega, fue descubierto en 1977, aproximadamente a las diez de la
mañana del primero de noviembre, por Charles T. Kowal, de los Obser­
vatorios Hale de Pasadena, California. Aunque entre los observatorios
astronómicos de diversos países se reunió un archivo fotográfico que se
remonta hasta la década de 1890, el planeta nunca había sido observado
antes, quizá porque no estábamos preparados para responder a la pauta
arquetípica que representa Quirón, la del Sanador Herido. Sin embargo,
varios astrólogos habían hecho predicciones que apuntaban al inminente
descubrimiento de algo. Dane Rudhyar postulaba una «Luna Superior»
entre Saturno y Urano; Charles Jayne predijo que en 1975 se descubriría
un nuevo planeta, próximo a su propio nodo, con una órbita de unos
cincuenta años. A Quirón se lo descubrió a menos de cuatro grados de

17
su nodo sur, sólo dos años después de la fecha predicha para el descu­
brimiento, y su período orbital es efectivamente de cincuenta años.
La posición, el tamaño y el comportamiento de Quirón se salen de
lo común: es grande para ser un asteroide, pequeño para ser un planeta
y se lo encontró donde no se lo esperaba, de acuerdo con los modelos
matemáticos previos, especialmente la Ley de Bode. 1 * Perplejos ante la
forma en que se debía clasificar a Quirón, los astrónomos acuñaron el
término «planetoide», que significa «parecido a un planeta», pero yo,
para simplificar, seguiré usando la palabra «planeta», que se deriva de
un término griego que significa «vagabundo».
Astronómicamente, Quirón muestra una periodicidad de unos cin­
cuenta años, con una órbita sumamente elíptica que presenta una fuerte
inclinación hacia la eclíptica; astrológicamente, el tema del vagabundo,
del forastero, del solitario o el inconformista tiene que ver con Quirón.
Algunos astrónomos creen que es probable que algún día Quirón resulte
expulsado de nuestro sistema solar, al que debe de haberse colado
viniendo desde afuera, como un cometa, y por el que quedó atrapado. 2
Sin embargo, es indudable que seguirá aquí mientras vivamos, y que está
demostrando ser cada vez de mayor interés para los astrólogos a medida
que se va conociendo mejor su significado.
El estudioso de la astrología estará familiarizado con las creencias
astrológicas populares de otras épocas, en las que, en un amplio sistema
de correspondencias, se relacionaba a los planetas con los reinos animal,
vegetal y mineral, y se los consideraba literalmente causantes de acon­
tecimientos, enfermedades y condiciones vitales. Al hombre se lo veía
en gran medida como un ser a merced del destino que le señalaba su
horóscopo, aunque quizá pudiera contrarrestar un destino nefasto
valiéndose de encantamientos, talismanes y cosas semejantes. Desde el
advenimiento de la «astrología humanista», inaugurada por la obra de
Dane Rudhyar, se ha popularizado la visión del horóscopo como un pro­
ceso y un mapa de las potencialidades que esperan ser cultivadas.
Podríamos considerar aquel primer punto de vista como un enfoque
saturnino, para el cual la libertad de elección individual es desdeñable,
y que considera los problemas en una dimensión muy concreta; en fun­
ción de los paradigmas científicos, está dominado por la visión carte­
siano-newtoniana del universo, preocupada por los mecanismos de causa
y efecto. En contraste con él, el segundo modelo, más actual, es bastante
más uraniano, ya que retrocede cautelosamente ante la idea de un hado
inmutable y se orienta, en cambio, hacia una «auto-realización»; aquí

* Para notas con número véanse pp. 413-422.

18
son los descubrimientos de Einstein y las indagaciones recientes de la
nueva física los que proporcionan el paradigma científico.

Contra los conceptos clásicos de permanencia e identidad se yergue


ahora, respaldada por todo el edificio de la investigación científica, la
comprensión creciente de que todo lo que vive es un proceso dinámico
de transformación, del cual no escapa entidad alguna. Sobre las ruinas
del mundo del pensamiento que tan dogmáticamente ensalzaron las men­
tes del siglo XIX, somos testigos de la reaparición de los antiguos concep­
tos que durante milenios constituyeron los cimientos del conocimiento
humano. 3

Quirón fue descubierto entre Saturno y Urano, y la perspectiva


astrológica que representa es, en mi opinión, tal que incluye estas dos
visiones y abarca la paradoja que de ellas resulta. Dicho de otra manera,
en tanto que los momentos de inspiración confirman la verdad de la
visión arriba presentada de la vida como un proceso de transformación
incesante, también vivimos en el mundo de las formas separadas, de la
estructura, la limitación y el sufrimiento. Por una parte, el destino sitúa
a la psique en un momento y un lugar concretos, que implican deter­
minadas influencias parentales y ancestrales, un específico condiciona­
miento social y educativo y quizá también la herencia espiritual y el
karma que todos aportamos a esta vida; por otra parte, sin embargo, la
psique es también algo ilimitado y fluido que está siempre en proceso.
En física se puede ver la materia como algo constituido tanto por par­
tículas como por ondas, según la forma en que se la considere, y quizás
esta analogía sea útil para nuestros fines. El horóscopo individual repre­
senta aquella porción del universo que, por así decirlo, nos es dada para
que trabajemos con ella; aunque su diseño se fija en el momento del
nacimiento, también está continuamente en un proceso cuyo despliegue
va siendo indicado por los ciclos de los tránsitos y de las progresiones.
Así pues, nuestra relación con lo que se nos da simbolizado en nuestro
tema natal y la forma en que lo integramos y lo expresamos en nuestra
vida son peculiares para cada uno de nosotros, y además son algo que
evoluciona y cambia con el tiempo.
Simultáneamente con el descubrimiento de Quirón, en el seno de la
astrología ha surgido un enfoque que incluye los puntos de vista de
la psicología profunda. Dane Rudhyar se contó entre los primeros en
usarlo, y recientemente su alcance se ha expandido gracias a la obra de
astrólogos como Liz Greene, Stephen Arroyo y otros; sin embargo, sus
raíces se hunden en precedentes históricos que se remontan a casi un
milenio, por ejemplo en la Centiloquia, atribuida a Ptolomeo. 4 Las pau-

19
tas astrológicas son reconocidas en función del significado que damos a
las experiencias internas y externas, aunque quizás a la vez estemos pre­
dispuestos a la calidad de nuestras experiencias en virtud de las propias
pautas. Sin embargo, en vez de tratar de ganarle de mano al destino,
de defendemos de él o de fingir que no existe, quizá podamos trabajar
con él tan conscientemente como nos sea posible: así participamos en el
opus alquímico, en el viaje del héroe, en la búsqueda de la piedra filo­
sofal o en el descubrimiento del reino durante tanto tiempo perdido.

La necesidad rige los movimientos del alma y también los de las estrellas.
Así como las almas pasan por debajo de su asiento, sobre sus rodillas gira
el huso que rige los movimientos planetarios. Lo que sucede al alma y a
las estrellas está en la misma trama. Así procura uno desenmarañar las
compulsivas necesidades del alma consultando los movimientos de los pla­
netas [ ...] Pero los astrólogos han entendido literalmente esta correspon­
dencia, y no como una imagen. Porque no son ni las estrellas ni los pla­
netas los que rigen la personalidad. La astrología es una forma metafórica
de reconocer que los regentes de la personalidad son poderes arquetípicos
que están más allá de nuestro alcance personal, y que sin embargo par­
ticipan necesariamente en todas nuestras vicisitudes.5

En los más o menos diez años transcurridos desde el descubrimiento


de Quirón, se ha producido en el mundo astrológico una respuesta sin
precedentes: el interés se encendió inmediatamente, y desde entonces
han aparecido múltiples libros y artículos en los que se investiga, se
informa y se hacen conjeturas sobre Quirón. Ahora son cada vez más
los astrólogos que empiezan a integrar en su trabajo a este planeta, que
les resulta especialmente útil para asesorar y orientar psicológicamente
a sus clientes, cosa nada sorprendente dada la naturaleza de la pauta
arquetípica que se oculta tras el planeta Quirón, ya que en su núcleo
mismo se encuentra el enigma del significado que en última instancia
podemos hallar en nuestro sufrimiento personal, y que echa firmes raíces
en el terreno de nuestra propia vida, lo suficiente quizá para que pode­
mos realizar nuestra individualidad poniéndonos al servicio de los
demás. Con frecuencia son nuestros problemas «quironianos», espe­
cialmente a medida que los tránsitos los llevan a primer plano, lo que
primero nos mueve a buscar ayuda; son muchos los ciclos de curación
natural que han culminado en éxitos tras haber empezado durante trán­
sitos auspiciosos de Quirón.
En este libro he insistido hasta cierto punto en la cuestión de nuestra
condición de seres heridos tal como la representa la posición de Quirón,
por razones que, espero, se harán obvias en los capítulos en los que

20
exploro el significado arquetípico de este planeta. Si avanzamos atro­
pelladamente hacia la auto-realización, pugnando por manifestar nues­
tro potencial sin aceptar también nuestra condición de seres heridos,
puede suceder que caigamos presa de la trágica unilateralidad que pode­
mos ver en la vida de aquellas personas que fueron famosas pero des­
dichadas, notorias y poderosas pero profundamente insatisfechas, o que
-en una dimensión menos fascinante- no hicieron más que autoen­
gañarse. En tanto que sigamos proyectando nuestro sufrimiento sobre
los demás, e incluso sobre el mundo, es probable que una autocuración
personal sea imposible, y que los ideales de servir a la humanidad lle­
guen a degenerar en miseria y autosacrificio. Puede ser que el hecho de
admitir conscientemente, por primera vez, el propio sufrimiento, pueda
por sí mismo iniciar un ciclo natural de curación, y con este espíritu
ofrezco estas observaciones sobre Quirón según la casa y el signo que
ocupe y los aspectos que forme.
Este libro es una especie de mosaico; el largo proceso de investigar
y escribir ha sido bastante parecido a la experiencia de tratar de com­
poner un rompecabezas del cual, al comienzo, no se tenía el modelo...
¡y del que, finalmente, llegó a haber varios modelos diferentes! El lector
encontrará muchos aspectos irreconciliables, unos junto a los otros, y a
veces sin que se haya hecho el menor intento de resolverlos. La natu­
raleza arquetípica del propio Quirón también es así: los opuestos, el ser
humano y el caballo, están incómodamente sometidos a una forma
única, en espera de aquella síntesis más amplia que sólo puede surgir
de un descenso a las profundidades de su propia naturaleza interior.
Echar mano de teorías prefabricadas no funciona necesariamente allí
donde está en juego Quirón, porque esta pauta arquetípica sugiere la
necesidad, y ofrece la oportunidad, de que nos entreguemos, cada uno,
a nuestra propia búsqueda, personal y única, del significado de nues­
tra vida. Durante este proceso, inevitablemente, tropezaremos con mu­
chos imponderables, con muchas paradojas y con muchas preguntas sin
respuesta.
En la primera parte de este libro se describe, con todo el detalle
posible dadas las limitaciones de espacio, el trasfondo arquetípico del
planeta Quirón tal como opera en el horóscopo. Mi intención, aquí, es
crear y ofrecer como recurso un banco de imágenes, asociaciones y
temas relacionados con los aspectos somático, psicológico y espiritual
del viaje representado por el planeta Quirón. Además, sumergirse en
los antecedentes mitológicos y arquetípicos de un planeta suele tener
como efecto el de vivificarlo en nuestra vida, y por lo tanto estimular
un proceso espontáneo de aprendizaje a partir de la observación y de
la experiencia, como lo expresa elocuentemente Richard Tarnas:

21
El estudio continuo de la astrología concede a la conciencia humana la
experiencia de indicaciones claras y contundentes de una inteligencia
divina de infinita complejidad, poder y belleza[... ] Al ver nuestro limi­
tado marco de referencia racional demolido repetidamente por poderosas
sincronicidades, nuestra visión del universo se abre a un íntimo conoci­
miento de lo numinoso. 6

El trasfondo arquetípico más amplio proporciona un contexto dentro


del cual se puede ver la coherencia de todos los significados diferentes
que se atribuyen al planeta Quirón. Su estructura subyacente es como
la urdimbre y la trama en un telar; en cada vida individual, el diseño
que sobre ellas se teja será único. Si hasta cierto punto así lo hemos
captado, es probable que cuando abordemos a Quirón en el horóscopo
seamos más capaces de apreciar cómo se están entretejiendo estos hilos
de significado, de ver el diseño que se está formando e incluso, quizá,
de empezar a disfrutar del hecho de estar tejiéndolo.
Aunque yo haya detallado algunas de las múltiples manifestaciones
de Quirón que he observado en vidas individuales, en última instancia
el proceso de entender a este planeta con la profundidad suficiente como
para integrarlo verdaderamente en nuestro vocabulario astrológico nos
exige, a cada uno de nosotros, que hagamos nuestro propio viaje de
exploración. Creo que esto es lo que el mismo planeta representa: un
espíritu de independencia filosófica, de compasión ante nuestro sufri­
miento, y un proceso interminable que implica aprender a confiar en
nuestro Maestro o Guía Interior. La forma quironiana de aprender es
prepararse para escuchar al Maestro Interior, cuya aula es nada menos
que la experiencia de nuestra propia vida, y cuyas habilidades se desa­
rrollan con el tiempo, permitiendo que el significado vaya emergiendo
en forma orgánica. Por eso espero que el libro estimule este proceso de
descubrimiento personal simbolizado por Quirón, y que con ello sea de
utilidad práctica tanto para aquellos astrólogos que trabajan con clientes
como para quienes usan su propio horóscopo como guía para entender,
a medida que se va desplegando, su propio viaje interior.

22
Primera parte

La imagen mítica
1
El chamanismo: las raíces

En alguna parte, más allá de las murallas de nuestra con­


ciencia [ ... ], lo que tenemos de solitarios, lo que tenemos
de cazadores, lo que tenemos de buscadores, está espe­
rando retornar.

LAURENS VAN DER POST 1

Antes de estudiar el tema central de Quirón, echemos una mirada a su


sistema de raíces, constituido por una red de materiales provenientes de
diversas fuentes prehelénicas. Un tema importante simbolizado por el
planeta Quirón es la reconciliación y la reparación de la escisión fun­
damental que hay en nosotros entre lo espiritual y lo instintivo; esto
sirve, a su vez, como un prototipo de los otros múltiples pares de opues­
tos que viven en el seno de la psique. Para la época en que Homero y
Hesíodo dieron formulación a la mayor parte de los mitos helenos, hacia
el año 750 aC, esta decisión estaba ya institucionalizándose, a medida
que las formas sociales y religiosas patriarcales reemplazaban a sus pri­
meros equivalentes matriarcales. Antes de esta época, en las zonas que
ahora corresponden a Europa y al Oriente Próximo, se adoraba, en mul­
titud de formas diferentes, a la Gran Madre. En cuanto era sinónimo
de fertilidad y de la vida instintiva, la supresión de su culto significó una
desvalorización general de lo femenino; con el advenimiento del cristia­
nismo, el mundo de los sentidos quedó relegado al dominio del Demo­
nio, del enemigo de Dios. Quedamos así divididos en contra de nosotros
mismos, pero si hemos de sanar de esta escisión, si hemos de conseguir
que la imagen mítica de Quirón vuelva a hablarnos, debemos examinar

25
profundamente los tiempos del Paleolítico, el amanecer de la conciencia
humana, porque hasta allí se remontan los orígenes de su historia.

El caballo en el mito y en el folklore antiguo

Quirón tenía cuerpo y patas de caballo, y el torso y los brazos de hom­


bre. La simbología del caballo es rica, y sugiere una vitalidad en bruto
y una energía instintiva -una libido-- salvaje, pero potencialmente
domesticable. Sus movimientos desenfrenados sugieren una expresión
sexual libre y extática, pero también hacen pensar en los peligros del fre­
nesí y de la locura; cuando se los embrida, los caballos representan los
instintos cultivados, el poder canalizado por obra de la disciplina y de
la conciencia, y la armonía entre el hombre y lo que hay en él de animal.
El culto al caballo fue uno de los rasgos de muchas culturas prehe­
lénicas. En Micenas, por ejemplo, se dice que Deméter, la diosa que
una vez se convirtió en yegua, es la madre de los centauros; sus sacer­
dotes se castraban y usaban vestimenta femenina. En el norte de África
y alrededor del mar Negro, las amazonas adoraban a la diosa en su
forma de yegua, y de ellas se decía que habían sido las primeras en
domar caballos; 2 a los hombres que penetraban en su territorio sin haber
sido invitados los sacrificaban a la diosa-yegua. Como veremos luego,
la figura de la Amazona es una de las que acompañan la mitología de
Quirón.
Desde los tiempos prehistóricos, en Inglaterra el caballo ha sido un
animal sagrado, asociado con los antiguos ritos de la fertilidad y el rena­
cimiento. En Irlanda, ya desde el siglo XII, la adoración pagana del caba­
llo coexistió con el cristianismo,3 y antes de ascender al trono, a los reyes
irlandeses se los hacía renacer simbólicamente de Epona, la yegua
blanca que Robert Graves equipara con Deméter. 4 Los devotos de este
culto tallaron su imagen gigantesca en la cretosa ladera de una colina
en Uffington, Berkshire, donde aún hoy se la puede ver. A los caballos
les cupo un papel importante en las costumbres populares inglesas, algu­
nas de las cuales sobreviven aún: la cabeza de caballo de madera, mon­
tada ·sobre un palo, con que se bailan algunas danzas populares, está
estrechamente asociada con los ritos de fertilidad. En Gales, entre la
Navidad y el Año Nuevo, una pantomima ecuestre acompaña a los ale­
gres grupos que van de granja en granja llevando la buena nueva. Lady
Godiva, la que a caballo recorrió desnuda las calles de Coventry, aunque
fue una mujer real, pasó luego a la mitología y quedó vinculada con la
diosa de los rituales paganos de quien se creía que aseguraba la fertilidad
durante la estación siguiente. 5

26
En Escandinavia, a los caballos se los consideraba esenciales para los
ritos funerarios de los grandes guerreros, y con frecuencia, cuando un
héroe moría, su caballo era sacrificado y enterrado con él, en la creencia
de que lo necesitaría para que lo llevase al cielo. En los Felices Cotos
de Caza, el dominio en el que moran los indios norteamericanos muer­
tos, los guerreros disfrutan galopando montados en caballos mágicos,
como también, en el cielo de los chinos, los caballos de color de luna
del conocimiento permiten que los guerreros visiten el pasado, el pre­
sente o el futuro. En el Islam se dice que el profeta Mahoma cabalga
una yegua mítica llamada Buraq.
Al caballo se lo asocia frecuentemente con el Árbol del Mundo, el
Árbol de la Vida, que conecta el dominio humano con las regiones supe­
riores e inferiores del espíritu y con el mundo subterráneo, el ámbito de
la Muerte. En el arte griego se representa con frecuencia a los centauros
con un pino cortado, lo que también hace referencia al vínculo de la
vida y la muerte. En su búsqueda de la sabiduría, el dios escandinavo
Odín se colgó del Fresno del Mundo, llamado Yggdrasil, y se desangró
durante nueve días y nueve noches; en escandinavo antiguo, drasil sig­
nifica a la vez «árbol de la horca» y «caballo», e Yggr era el nombre de
Odín en cuanto Señor de la Muerte, cuando cabalgaba un caballo de
ocho patas, una criatura mítica que también desempeña un importante
papel en otras culturas chamánicas. Las Valquirias, las hijas semidivinas
y emisarias de Odín, aparecían montadas a caballo cuando venían a
anunciar a los guerreros predestinados su muerte inminente.
Sin embargo, es probable que las raíces de esta mitología europea
del caballo se hundan en la India védica. Los ghandarvas eran los equi­
valentes indios de los centauros, y habían nacido de las bodas de sangre
de la Madre Tierra y el Pene del Caballo. 6 Esto implicaba el sacrificio
ritual y el desmembramiento de un caballo, al cual cortaban el pene para
enterrarlo ceremonialmente en lugar sagrado y asegurarse así una abun­
dante cosecha. Los ghandarvas tenían la reputación de ser poderosos
hechiceros y sanadores expertos; eran hábiles para la música y la danza,
y no desdeñaban actividades como secuestrar jóvenes vírgenes recién
casadas. Representaban la contraparte ctónica y fálica del sacerdocio
ortodoxo, y eran de carácter muy similar a los centauros griegos. Ade­
más de renombrados por su fertilidad, se creía también que los ghan­
darvas representaban la parte del alma que sobrevive a través de dife­
rentes reencarnaciones,7 un detalle que estudiaremos más adelante.
Esto nos lleva a la raíz principal de la que se alimentan todas estas
diversas fuentes, que penetra profundamente en el dominio de los
arquetipos y que en la época griega contribuye a formar la historia de
Quirón, donde volvemos a encontrar la figura del chamán, la pauta

27
arquetípica del Sanador Herido. Simultáneamente con el descubri­
miento de Quirón, ha ido en aumento el interés por otras culturas, por
sus creencias religiosas y por sus cosmologías: en Occidente se han publi­
cado recientemente muchos relatos fascinantes de viajes personales de
iniciación chamánica realizados por occidentales. 8 Aunque los detalles
de las prácticas chamánicas varían de una a otra cultura, en lo que se
refiere al significado hay una coherencia subyacente que me parece
importante para entender a Quirón.

El chamanismo: su perspectiva cultural e histórica

Históricamente, el chamanismo floreció en las sociedades de cazadores


y recolectores del Paleolítico; hoy son pocas las culturas fundamental­
mente chamánicas que sobreviven, aunque se encuentran excepciones
entre las tribus indígenas de África y los indios de América. En su libro
Up from Eden, Ken Wilber describe como «tifónica» a cualquier figura
representada como mitad animal y mitad humana; también usa esta
palabra para describir el modo de la conciencia que prevaleció aproxi­
madamente desde hace unos doscientos mil años hasta cincuenta mil
años atrás. La imagen mítica de Quirón se deriva evidentemente de este
antiguo modo de conciencia. Esta imagen nos da una pista de su signi­
ficado astrológico en el horóscopo, un significado que se funda en la
observación de lo que sucede durante sus tránsitos principales: sugiere
la reaparición de una antigua visión del mundo, que permanece aletar­
gada en los sustratos de nuestra psique individual, y que quizás estemos
siendo llamados a adoptar nuevamente.
La mentalidad y la sensibilidad «tifónicas» y la iniciación chamánica
se caracterizan por una vivencia directa del campo de fuerzas subyacente
en las miríadas de formas que perciben nuestros sentidos. La conciencia
racional se especializa en discriminar, analizar y separar las cosas; esta
otra conciencia, por el contrario, es holista y capaz de intuir directa­
mente la significación de los acontecimientos personales, como también
el carácter numinoso y la trabazón interna de la muerte física. La con­
ciencia que llamamos «primitiva» abarca paradojas que confundirían
totalmente a una conciencia occidental, que se mueve con arreglo a un
pensamiento lineal y racional, condicionado y saturado por la visión del
mundo cartesiano-newtoniana:

Puesto que la mente no se ha desarrollado todavía, no tiene la capacidad


necesaria para diferenciarse del cuerpo, y por eso también el yo está
sumido en el cuerpo y no se diferencia de él [ ... ] el hombre no aprendió

28
a distinguirse claramente de su cuerpo hasta un momento bastante tardío
de su carrera evolutiva; de hecho, se produjo una grave escisión entre la
persona y el cuerpo, el yo y la carne, la razón y el instinto. Pero antes
de esa época, la persona y el cuerpo estaban más o menos fundidos y
confundidos, en una total indiferenciación. El ángel y el animal, el hom­
bre y la serpiente, eran uno. 9

Históricamente, pues, el período chamánico se caracteriza por la


vida tribal, en que la individualidad del ser humano está inmersa en una
totalidad que comprende su familia, sus antepasados, el mundo de la
naturaleza y, de hecho, la totalidad de la vida, a la que con frecuencia
se ve como un reflejo de diversas deidades cosmológicas. De ahí que la
individualidad de una persona no exista en el aislamiento, sino que tenga
validez en relación con la comunidad y con el lugar que esa persona
ocupa en ella. Precisamente esta carencia es nuestra herida, la enfer­
medad de nuestra industrializada sociedad occidental. Jung lo expresa
con una conmovedora profundidad:

A medida que el conocimiento científico ha ido creciendo, nuestro mundo


se ha ido deshumanizando. El hombre se siente aislado en el cosmos,
porque ya no participa en la naturaleza y ha perdido su «identidad emo­
cional inconsciente» con los fenómenos naturales, que lentamente han
abandonado sus implicaciones simbólicas. El trueno ya no es la voz de
un dios colérico, ni el rayo su proyectil vengador. Ningún río alberga un
espíritu, ningún árbol es la personificación de la sabiduría, ninguna ca­
verna la morada de un gran demonio. Ahora no hay voces que hablen al
hombre desde las piedras, las plantas y los animales, ni tampoco él les
habla con la convicción de que pueden oírle. Su contacto con la naturaleza
se ha perdido, y con él la profunda energía emocional que le proporcio­
naba esta conexión simbólica. 10

Hombre o mujer, el chamán es alguien a quien la fuerza y la inme­


diatez de su experiencia religiosa personal, de su visión espiritual, man­
tienen apartado de su tribu: alguien que logra la «realización hierofán­
tica», la «toma de conciencia de una interfusión mucho más profunda,
de algo que habita tanto en el mundo externo como en la propia vivencia
interior, que confiere a todo un carácter sagrado». 11 Una vez que ha
aceptado esta vocación, sin embargo, el chamán es tenido en gran con­
sideración en el seno de su grupo, y ejerce una influencia considerable
en virtud de su vocación de sanador, de intermediario, de adivino y de
visionario. Los chamanes han transmitido con frecuencia visiones que
son advertencias para su pueblo, y han funcionado como una fuente a
partir de la cual puede renovarse y reaprovisionarse la vida espiritual de

29
la colectividad. Entre los zulúes, el jefe de un kraal (pueblo) es también
el sacerdote y, en consulta con el adivino, la salvaguarda del bienestar
de su clan; el «rebaño celeste» es el responsable de traer la lluvia. En
Zimbabue, todas las familias shona tradicionales incluyen un médium
espiritual que ayuda a mantener, entre los vivos y los muertos, una red
de relaciones armoniosas, que ellos consideran esencial para la salud no
sólo de la Tierra, sino de cuantos viven en ella.
Así, el chamán es el custodio de una herencia de acceso directo a los
ámbitos de lo sagrado, inaccesibles para la mayoría de la gente, y el
guardián de la historia del alma de un pueblo. El conocimiento espe­
cífico puede ser transmitido de un chamán a otro, y la historia de su
personal viaje interior puede ser comunicada mediante diversas formas
artísticas, como por ejemplo la pintura, la música, la danza y la narra­
tiva. Sin embargo, la sustancia de la experiencia chamánica y su pro­
funda influencia transformadora son peculiares de cada individuo y no
son transmisibles.

La vocación chamánica: crisis y llamada

Los signos espontáneos de la vocación pueden aparecer a cualquier


edad, y van acompañados generalmente del inicio de una enfermedad,
física o mental, o ambas cosas. El candidato puede haber sido un niño
nervioso, retraído y soñador; también puede tener una deformidad o
una incapacidad física. En algunas culturas, especialmente esquimales y
africanas, se considera la epilepsia como un signo de vocación chamá­
nica. Entre los shona, si una enfermedad no responde a las formas con­
vencionales de tratamiento (generalmente a base de hierbas medicina­
les), se recurre a un nganga (chamán). Si éste determina que la enfermedad
es un signo de vocación, intercederá en nombre del espíritu que está inten­
tando adueñarse de la persona; si ésta accede a actuar como su médium,
la recuperación seguirá a la aceptación de la vocación. 12 En la mayoría de
las sociedades chamánicas se considera que negarse a ello es un grave error
que casi con seguridad conducirá a la muerte.
A medida que se profundiza en el proceso de iniciación, pueden
darse la ruptura con la vida normal y el apartamiento del mundo coti­
diano; esto puede ocurrir varias veces durante un período prolongado.
Por ejemplo, en Sudáfrica se necesitan unos siete años de dedicación
exclusiva al proceso para alcanzar la condición de sangoma (adivino y
sanador). En todas las tradiciones chamánicas, el candidato debe pasar
por un período de intensas pruebas psicológicas, físicas y espirituales,

30
o, para decirlo con una expresión occidental, por un «viaje nocturno por
mar» dentro del inconsciente. Su antigua personalidad ha muerto; está
en comunión con los espíritus y con el mundo de la naturaleza como
preludio a su futuro papel de intermediario entre los dominios de la
naturaleza, la vida humana y los espíritus, porque «el chamán es el canal
de la comunicación entre especies». 13 Con el fin de adquirir y consolidar
las habilidades que necesitará para su labor en el futuro, debe ser capaz
de atravesar el país de los muertos y regresar de él.

La cartografía chamánica

Para describir algunos de los rasgos arquetípicos del viaje que emprende
el chamán, empecemos por consultar el mapa del territorio cosmológico
a través del cual tendrá que viajar. Con frecuencia, en las antiguas prác­
ticas chamánicas estaba en juego una elaborada cartografía del mundo
de ultratumba. 14 En las culturas occidentales, por comparación, esta car­
tografía ha sido, hasta hace muy poco tiempo, bastante rudimentaria.
Muchos estados de conciencia extra-ordinarios, en los que los chamanes
reconocían un valor potencial de sanación si se los manejaba correcta­
mente, los occidentales los interpretamos como patológicos, los etique­
tamos, los suprimimos por medio de fármacos o de actitudes negativas
y quizás, incluso, los somatizamos hasta convertirlos en enfermedades
fatales.
En cuanto colectividad, hemos padecido la dolorosa carencia de una
topografía espiritual y psicológica flexible, capaz de encarar con ánimo
creativo las experiencias potencialmente transformadoras que muchas
personas atraviesan. El cielo y el infierno del cristianismo son dominios
a los cuales, después de la muerte, se nos envía por toda la eternidad.
Es probable que el carácter final y literal de estas imágenes esté empo­
breciendo nuestra vida humana, en vez de enriquecerla; asegurarnos
nuestro lugar en el cielo (obedeciendo a la Iglesia) se convierte en una
necesidad aterradora cuando no hay segundas oportunidades, de modo
que el resultado que cada acción trae como consecuencia es la conde­
nación eterna o la gloria. Por contraste, en las tradiciones chamánicas
(y en las religiones orientales como el hinduismo y el budismo), a los
ámbitos correspondientes se los reconoce como dimensiones intempo­
rales y no físicas de la conciencia, que de ordinario el alma atraviesa
después de la muerte, pero con las que también se tropieza durante el
proceso de la iniciación chamánica o de la expansión de la conciencia,
y que acompañan naturalmente al alma en su viaje evolutivo, en vez de
amenazarla con una condena para toda la eternidad. 15

31
En la visión típica del chamanismo, que encontramos en culturas
muy diferentes, el mundo se divide en tres reinos. En el Reino Medio
vivimos nuestra vida terrenal, y es el único dominado por las leyes del
tiempo lineal y del espacio tridimensional; «arriba» está el Reino Celes­
tial, y «abajo» el Reino Infernal. Si relacionamos esto con nuestro modelo
astrológico, podemos decir que los planetas personales, Júpiter y Saturno
se relacionan principalmente con el Reino Medio, en tanto que el Celestial
y el Infernal pertenecen a los planetas exteriores. En los capítulos dedi­
cados a los aspectos y los tránsitos ampliaremos esta analogía.

El viaje del sufrimiento, la muerte, el renacimiento y el retorno

Los dominios mitológicos recorridos durante el viaje interior están fuera


del tiempo y del espacio, y se puede tener la vivencia de ellos en sueños,
visiones y estados alterados de conciencia. En muchas culturas se recurre
a plantas alucinógenas o narcóticas para inducir el éxtasis, y se considera
que la planta misma es sagrada, análoga al dios con quien se pone en
contacto el chamán, y de quien, interiormente, aprende. Externamente,
muchos lugares sagrados de peregrinación actúan como poderosas evo­
caciones de este territorio interior, y se los considera como la morada
de espíritus, demonios o dioses. De la misma manera, los procesos ini­
ciáticos pueden incluir duras pruebas de resistencia física y psicológica,
destinadas a suscitar la experiencia interior. Durante la famosa Danza
del Sol de los indios siux de Norteamérica, al candidato se lo cuelga con
garras de águila sujetas a los músculos pectorales, como se ve en la pelí­
cula Un hombre llamado caballo.
El inicio del viaje puede ir acompañado por imágenes de umbrales,
encrucijadas, puertas, agujeros o aberturas con formas uterinas, como
pueden ser cavernas, grutas y lugares subterráneos. Con frecuencia, los
períodos de renacimiento psicológico movilizan recuerdos biológicos y
espirituales y resonancias de nuestro nacimiento real. 16 Seguidamente,
tiene lugar un período de incubación, encierro o gestación, durante el
cual el futuro chamán puede estar física y/o mentalmente enfermo, en
que desciende al terreno de la «muerte». Es posible que se vea llamado
a luchar con demonios, a soportar diversas pruebas físicas o a enfren­
tarse con espíritus que se han apoderado de él, y que así se inicie su
viaje. Las imágenes relacionadas con la muerte pueden simbolizar una
visión del mundo, un concepto del propio yo o una fase de la vida que
deben morir para que pueda producirse el renacimiento. Por ejemplo,
el chamán puede ser devorado hasta los huesos por una legión de demo-

32
nios o de espíritus hambrientos; puede ser que le extraigan los intestinos
para reemplazarlos por cristales de cuarzo, o que lo torturen, lo quemen
vivo o lo despedacen. Si todo va bien, sin embargo, resucitará, y esos espí­
ritus (animales, ancestrales o arquetípicos) que lo atormentaron pueden
convertirse luego en sus aliados y ayudarle en su trabajo, sellando con él
«un pacto forjado en la muerte y en espíritu entre el que devora y el devo­
rado». 17 En comunión con las fuerzas de la naturaleza, el chamán repre­
senta el puente que vincula los diferentes niveles de la realidad.
El momento de retornar al mundo puede estar señalado por sueños
de pájaros u otras criaturas que vuelan; la revitalización y el renaci­
miento se producen cuando el espíritu retorna al cuerpo. Los picos de
montañas sagradas, el centro del sol y diversas imágenes que evoquen
la acción de centrarse, reconectarse y reintegrarse y el encuentro y la
reconciliación de los opuestos son, todos, rasgos importantes del período
de restitución. El Árbol del Mundo o axis mundi, en el centro del uni­
verso, simboliza el intercambio armonioso entre el mundo subterráneo,
el mundo cotidiano y los reinos celestes, que se han abierto para el cha­
mán durante su viaje interior.
Tras haberse apartado de la sociedad durante su período de enfer­
medad e iniciación, finalmente el chamán debe regresar, reemprender
su vocación y, dentro de ella, consagrarse a servir. Prolongar demasiado
la estancia en el mundo de los espíritus puede hacer que sea imposible
un retorno creativo. Aunque pueda haber complejas ceremonias que
señalen su graduación, lo único que en definitiva califica a una persona
para ser reconocida como chamán es el reconocimiento de la comuni­
dad. «El chamán [...] tiene una razón más bien social que personal para
abrir su psique, en la medida en que le preocupa el bienestar de la comu­
nidad. [... ] los chamanes están entrenados en el arte del equilibrio, en
moverse de forma segura y airosa en el umbral de los opuestos, en crear
el cosmos a partir del caos. El Reino del Medio sigue, pues, siendo un
sueño al que el soñante puede dar forma. »18

El caballo en el chamanismo

Para volver a nuestra imagen del caballo, digamos que se la encuentra


con frecuencia en la cosmología y en las prácticas rituales del chama­
nismo, porque en muchas culturas el caballo está literal y simbólica­
mente presente en la sesión chamánica. Representa el «vuelo» extático
del chamán en trance, y facilita lo que Eliade denomina «una irrupción
en otro plano», el paso de este mundo a otros mundos. El caballo repre-

33
senta un puente entre el mundo de la forma y el mundo de lo no visto.
Además, transporta a los muertos a lo que hay más allá de la vida y
permite que el chamán vaya en busca de las almas perdidas de los que
están enfermos: es un animal funerario y un psicopompos, es decir, un
guía o alguien que muestra el camino. En Asia central, cuando un cha­
mán está llamando a un alma errante, se tiene atado, cerca, a un caballo;
cuando éste se estremece, ello señala el retorno del alma. Es común que
durante los rituales se quemen pelos de caballo blanco, para evocar al
animal mágico; el chamán suele sentarse sobre una piel de yegua; puede
inducir el éxtasis golpeando un tambor con un palo en forma de cabeza
de caballo o danzando montado en éste, que es el medio simbólico de
su vuelo mágico, durante el cual accede a la adivinación e imparte la
curación.
Nos adentraremos ahora, siguiendo esta imagen, en la historia cen­
tral de Quirón, para estudiar la forma en que representaron los griegos
la antigua figura del Sanador Herido. Tal como dije al comienzo de este
capítulo, la escisión entre lo espiritual y lo instintivo comenzaba ya a
producirse en el seno de la cultura helénica de aquel tiempo. La evo­
lución del yo heroico estaba ya bastante avanzada, en cuanto el hombre
pugnaba por separarse de la unidad urobórica con la Gran Madre y con
toda la vida orgánica.

34
2
Quirón en la mitología griega

Los centauros

La relación de Quirón con los centauros, las míticas bestias que eran
mitad hombre y mitad caballo, se encuentra descrita de diversas maneras
en las diferentes fuentes. A veces Quirón es el antepasado de los cen­
tauros, a veces su sacerdote y gobernante, y en ocasiones no hace más
que buscar su compañía para el jolgorio y la alegría. Aunque también
el origen de los propios centauros es objeto de diversas descripciones,
dos de los relatos más comunes dicen o bien que descendían de Cen­
tauro, hijo de Apolo y Estilbe, o bien que provenían de la unión de
Ixión y Néfele (una nube que por obra de Zeus se parecía a Hera). 1
Vivían en el monte Pelión, en Tesalia, y en las historias que se cuentan
de ellos se destacan sus guerras contra sus vecinos los lapitas, también
descendientes de Ixión.
Estas guerras ponen de manifiesto un tema central en la mitología
referente a Quirón: el del conflicto entre «civilizados» e «incivilizados».
Los centauros eran notoriamente rebeldes y lascivos, y formaban parte,
tradicionalmente, del séquito de Dionisos, en tanto que los lapitas eran
de temperamento opuesto y hasta se decía que habían sido los primeros
en embridar los caballos;2 en conjunto, ambos dan una imagen suma­
mente apropiada de la yuxtaposición de las respuestas instintivas y
«desenfrenadas» con un comportamiento más controlado.

Quirón y sus orígenes

En la versión más común de su nacimiento, Quirón es hijo de Cronos


(Saturno) y de la ninfa Fílira, hija de Océano y de Tetis. Cronos conoció

35
a Fílira en Tesalia, mientras buscaba a su hijo Zeus, a quien su mujer,
Rea, había ocultado de él, cansada de que Cronos devorase repetida­
mente a su progenie. En su intento de escapar de Cronos, que empezó
a perseguirla ardientemente, Fílira se convirtió en yegua (como Demé­
ter), pero Cronos la engañó a su vez convirtiéndose en caballo para
poder aparearse con ella. De esta unión nació finalmente un hijo, que
fue Quirón, el Centauro, con cuerpo y patas de caballo y torso y brazos
de hombre. Cuando Fílira lo vio, se horrorizó tanto que rogó que la
transformaran en cualquier cosa, porque no quería seguir siendo lo que
era. Los dioses accedieron a su petición y la convirtieron en un tilo. 3
Así quedó abandonado Quirón, que más tarde fue hallado por Apolo,
quien se convirtió en su padre adoptivo y le enseñó muchas de sus habi­
lidades.
En la historia del nacimiento de Quirón ya podemos ver algunos
motivos psicológicos importantes relacionados con el significado de este
planeta. Quirón fue rechazado por su madre, y es de suponer que jamás
conoció a su padre, Cronos. Fue concebido mientras sus padres tenían
una forma animal, es decir, como fruto de una unión instintiva. Yo no
he encontrado ningún relato de una reconciliación entre Quirón y Cro­
nos, y el rechazo por parte de Fílira del producto y la expresión de su
propia vertiente instintiva llegó hasta tal punto que prefirió quedar eter­
namente prisionera bajo la forma de un árbol.
En nuestra sociedad, muchísimas personas comparten la herida del
rechazo de lo instintivo. Muchos de los que hemos recibido la influencia
primordial de las formas de pensamiento de la cultura occidental judeo­
cristiana nacimos de padres cuidadosamente entrenados y «educados»
en la represión de su vertiente instintiva. Este rechazo de sí mismos hizo
que fueran incapaces de reconocer ese mismo aspecto en sus hijos, y
más aún de aceptarlo y cultivarlo. Con las tendencias culturales que más
adelante expresaron la «liberación sexual», el péndulo se ha ido al otro
extremo; sin embargo, no podemos relacionarnos con una fuerza por la
cual estamos poseídos, ni menos aún respetarla.
La soledad y el aislamiento resultantes de esta combinación de una
madre negativa y rechazante con un padre ausente o débil es un tema
psicológico común en nuestro tiempo, y que proporciona la puesta en
escena necesaria para un guión arquetípico, el del «nacimiento de un
héroe». Es frecuente que los hijos de padres así se sientan huérfanos y
fantaseen que sus padres terrenos no son sus verdaderos progenitores,
y que un día sus padres «de verdad» acudirán en su rescate; éste parece
ser un tema que emerge a medida que se desarrolla el sentimiento de
individualidad, especialmente como una reacción autoprotectora ante
una situación inicial lesiva. Cuando un niño no tiene una relación de

36
amor con sus padres o cuidadores, su psiquismo queda ampliamente
abierto al ámbito de lo imaginario, y la formación del yo se halla obs­
truida o totalmente impedida. En un sentido positivo, esto puede favo­
recer en nosotros (como sucedió con Quirón) un precoz sentimiento del
destino, y el empeño por cultivar nuestra propia individualidad; nega­
tivamente, puede impulsarnos a escapar del dolor de nuestras heridas
poniendo cada vez más el acento en lo espiritual, pero de una manera
unilateral y enrarecida, en la que se suprime lo instintivo para así man­
tener un falso sentimiento de elevación de la conciencia. Innecesario es
decir que tarde o temprano los instintos volverán por sus fueros para
corregir el desequilibrio, causando frecuentes crisis y enfermedades,
sean éstas mentales o físicas, que se cuentan entre las manifestaciones
más obvias de Quirón en la carta natal.
Otro punto interesante aparece en esta etapa. En la evolución del
relato griego de la Creación, el nacimiento de Quirón es bien peculiar:
es el producto de la primera unión que no es directamente incestuosa.
Todos sus antepasados por el lado paterno fueron concebidos en uniones
de madre e hijo o de hermana y hermano. Fílira era sobrina de Cronos,
de modo que todavía hay un parentesco, pero es más distante. Así pues,
Quirón representa también un alejamiento de la matriz original, de la
Madre Tierra primordial, Gea, y de su progenie. Esto simboliza la afir­
mación de la individualidad mediante un proceso de fragmentación de
la unidad original, y en la historia de Quirón vemos simultáneamente
las dolorosas repercusiones del conflicto y también su resolución. En el
momento de nacer, Quirón se encuentra con la Deidad Terrible en su
forma más destructiva, la del rostro rechazante de su propia madre;
como veremos luego, su liberación final del sufrimiento se produce
mediante una entrega voluntaria a la muerte, un retorno a la Madre
Tierra, pero esta vez a su aspecto acogedor y sanador.
Apolo, el dios solar tan reverenciado por los griegos, fue el padre
adoptivo y el maestro de Quirón; en ausencia de Cronos, la suya es la
primera influencia masculina importante en la evolución de Quirón.
Apolo era el dios de la música, la profecía, la poesía y la sanación, un
noble parangón de juventud, belleza, sabiduría y justicia. Sin ser jamás
vengativo, purificaba en cambio a los hombres de su culpa y de sus trans­
gresiones. Ofrecía además su divina protección contra los animales sal­
vajes y contra la enfermedad, aunque era el dios de la caza, y bien capaz
de enviar plagas. Sus amores eran en su mayoría desdichados; su escasa
capacidad para relacionarse (Eros) parece haberle creado dificultades,
en tanto que en él estaba mucho más desarrollado el principio de la
razón y el orden (Lagos). La energía arquetípica representada por
Apolo es lo directamente opuesto a la unión instintiva de la cual nació

37
Quirón; en la relación entre ambos, sin embargo, vuelve a aparecer el
tema de la yuxtaposición de lo instintivo desenfrenado con los factores
de control que son la razón y la educación.
Según otra versión, Quirón alcanzó la sabiduría cuando Atenea le
apoyó la mano sobre la frente. Aunque la imagen de Atenea echa raíces
en las antiguas figuras femeninas de la sabiduría, para la época en que
su imagen hubo pasado el filtro del pensamiento patriarcal griego se
decía ya que había nacido armada con casco, lanza y escudo de la cabeza
de Zeus. O sea que es una imagen poderosa pero un tanto desencarnada
de lo femenino, puesta principalmente al servicio de lo masculino y dedi­
cada a los procesos de la educación y la civilización.
De ahí que, aunque Quirón sobreviva, sigue estando eternamente
herido, en pugna con su ser instintivo, que había sido humillado y recha­
zado; se convierte en cambio en el mediador de los ideales apolíneos en
una especie de armonía, cultura, orden y creatividad que se pone en
contra de lo instintivo. Ésa es su primera herida, y es una herida que
muchos compartimos. Robert Stein describe muy claramente esta situa­
ción:

El cultivo y la evolución del yo individual requieren ciertamente un pro­


ceso de restricción y domesticación de nuestra propia naturaleza, de lo
cual se sigue que el desarrollo de la civilización bien puede haber exigido
la diferenciación y separación entre las naturalezas espiritual y animal del
hombre. Pero una vez que el caballo está domado y embridado, es des­
tructivo el empeño de llegar a controlarlo por completo, valiéndose de la
brutalidad y de la fuerza. La relación entre el hombre y el caballo debe
llegar a ser una relación de armonía y de amor; el Amo de verdad está
tan afinado con su caballo que no necesita riendas. De la manera más
simple, el hombre occidental no se ha mostrado dispuesto a renunciar a
ninguna porción del poder que ha obtenido en su conquista de la Natu­
raleza. Por miedo a perder su poder, sigue abusando de su caballo y des­
cuidándolo. La dificultad reside en que el poder de la conciencia se apoya
en la individualidad, en tanto que la Madre Naturaleza ama a todos sus
hijos de forma igual e indiscriminada. Así, el hombre moderno considera
que renunciar parcialmente a su poder o devolvérselo en parte a la Natu­
raleza es una pérdida de individualidad. Además, las medidas represivas
que el hombre ha tomado en contra de la Naturaleza han tenido como
resultado una tremenda acumulación, en su propia alma, de potencias
oscuras y violentas que amenazan con hacer erupción en cualquier
momento. 4

Quirón se convirtió en sabio y profeta, en médico, maestro y músico.


Su ministerio incluía también a los rebeldes centauros, y a varios reinos

38
pequeños del norte de Grecia. Los reyes locales le confiaban a sus hijos
para que los educara en las habilidades del liderazgo que su rol les exi­
giría en el futuro. Quirón fue el mentor de muchos y muy famosos
héroes griegos, entre ellos de Jasón, Aquiles, Hércules y Asclepio [Escu­
lapio]; este último terminó a su vez por ser inmortalizado por sus gran­
des poderes de sanador. Quirón les enseñó de todo: desde la equitación,
el tiro con arco, la caza y las artes de la guerra y la medicina (todas ellas
habilidades de supervivencia) hasta la ética, la música, los rituales reli­
giosos y los rudimentos de la ciencia natural. A veces se atribuye a Qui­
rón la invención de la flauta y de la lanza, y también el mérito de haber
descubierto varias constelaciones cuando empezó a cartografiar los cie­
los. Asimismo se dice que inventó el uso medicinal de las plantas, aun­
que, como hemos visto en el capítulo anterior, ésta es una asociación que
tiene que ver con la figura arquetípica del Sanador Herido más bien
que con el propio Quirón; los chamanes eran hábiles en el uso de las
plantas mucho antes de que los griegos dieran forma al mito de Quirón.
Hay numerosos relatos de sanaciones y adivinaciones realizadas por
Quirón, pero quizás el episodio más interesante para nuestros fines sea
la sanación de Télefo, quien -herido por una lanza que Quirón había
dado a Peleo- consultó al oráculo de Apolo al ver que su herida no
cicatrizaba, y recibió como respuesta que «la herida sólo podía ser
curada por su causa». Así queda asociado Quirón con el principio
homeopático del restablecimiento, en el cual «lo igual cura lo igual»;
por ejemplo, para curar mordeduras de serpiente se pueden usar can­
tidades ínfimas de veneno de serpiente. Podemos observar este principio
en acción cuando se producen tránsitos importantes de Quirón, y tam­
bién en las relaciones en que están en juego aspectos significativos entre
éste y otros planetas. En términos psicológicos podemos equiparar esto
con la «repetición compulsiva». El recuerdo de una sensación dolorosa,
almacenado en el inconsciente, tenderá a atraer, en el presente, situa­
ciones que repitan los mismos ingredientes, renovando así la antigua
herida. Sin embargo, estos ciclos de repetición ocurren porque hay una
herida que aún sigue intentando sanar, y/o porque algún cambio de ac­
titud o alguna expansión de la conciencia pugna por realizarse. En
momentos así es posible la sanación, pero si la dosis de repetición es
exagerada, puede llegar a abrumar a la persona, y la herida, en vez de
curarse, puede hacerse más profunda o convertirse en una enfermedad
fatal.

39
La herida del propio Quirón

El episodio que significó para Quirón el título de Sanador Herido es de


importancia básica para su historia. En su versión más difundida, Hér­
cules fue invitado a cenar por los centauros, pero surgió una disputa y
el invitado comenzó a pelearse con sus anfitriones. Los centauros huye­
ron en todas direcciones, perseguidos por Hércules, y una de las flechas
que éste disparó hirió a Quirón en una pata, causándole la herida incu­
rable que le hizo padecer durante el resto de su larga vida. En una varia­
ción de este tema, un centauro herido buscó refugio en la caverna de
Quirón. Mientras intentaba ayudarle, éste se cortó a su vez con la flecha
envenenada y quedó sometido a una incesante agonía. 5 Otra versión
relata que Quirón fue herido en una batalla entre los lapitas y los cen­
tauros, provocada porque estos últimos, ebrios, habían intentado violar
a una novia lapita.
Cuando nos detenemos a considerar las implicaciones de esta historia
nos encontramos con varios puntos importantes. En la batalla durante
la cual Quirón resulta herido participan los centauros, ya sea contra Hér­
cules o contra los lapitas. Es decir que las facciones en pugna simbolizan
el conflicto encarnado en la forma misma de Quirón: los centauros
representan la mitad inferior de Quirón, su parte animal y rechazada,
en tanto que los lapitas y Hércules representan su mitad superior, su
parte humana. Esta herida es la herencia de siglos de represión y de
persecución de lo instintivo que hay en nosotros, y es el estado en que
se encuentra hoy gran parte del mundo que llamamos civilizado. El con­
flicto se expresa en lo que tiene de más negativo, en la herida del propio
Quirón, y anuncia el peculiar destino de éste como imagen de la poten­
cial reconciliación de estos dolorosos opuestos.
Hércules es un ejemplo bien conocido y típico de la figura griega del
héroe, y una imagen del impulso hacia el logro y la perfección; durante
los últimos siglos, gran parte de la cultura occidental ha estado dominada
por este aspecto del principio masculino. Aunque en su aspecto positivo
Hércules representa las nobles virtudes de la fuerza, la resistencia y la
individualidad, que son necesarias para que el yo pueda emerger desde
la inconsciencia, su lado negativo es desagradable y destructivo, y puede
caracterizarse por la conquista y la dominación como fines en sí mismas,
por una psicología del «derecho de la fuerza», por una devaluación de
lo instintivo y de lo femenino, y por una sobrevaloración del heroísmo
a costa de mucho sufrimiento humano. Apenas si es necesario llamar la
atención sobre las manifestaciones de todo esto en la historia y en el
mundo de hoy, y por eso se justifica que prestemos algo más de atención
a Hércules.

40
Hércules y lo heroico

En la Grecia preclásica, el culto al héroe, como el culto de los muertos,


era la contraparte ctónica de la adoración de los dioses. Representaba
un avance en relación con el culto de los antepasados, pero seguía siendo
algo de alcance local. La tumba de alguien a quien hubieran elevado a
la categoría de héroe solía ser el escenario de sacrificios sangrientos y
de complicados rituales mortuorios. Grandes males podían emanar de
la cólera de un espíritu no apaciguado que, de la misma manera, también
podía cubrir de favores a quienes le rendían homenaje en su tumba. Las
hazañas de los héroes, idealizadas a lo largo del tiempo, fueron creando
una figura compleja, que las generaciones posteriores procuraron emu­
lar. Así, en cuanto intermediario entre los vivos y los muertos, el héroe
tuvo originariamente una función religiosa, e incluso casi «chamánica».
Sin embargo, poco a poco esta imagen terminó por literalizarse hasta
convertirse en una manera ideal de estar en el mundo, en un intento de
alcanzar la inmortalidad y de evitar el olvido.
Hércules tenía un hermano gemelo, Ificles, tan temeroso y tímido
como duro, osado y heroico era su hermano. Hieles se pierde en la insig­
nificancia, muere oscuramente en combate y, por su ausencia, intensifica
la unilateralidad de la figura de Hércules, que al parecer no encama
ninguna de las cualidades de Hieles; su apetito de conquista se desata,
al no contar con el freno del miedo, la fragilidad y la moderación que
representa su hermano gemelo.
Hércules fue uno de los discípulos de Quirón, y esto hace aún más
conmovedor el hecho de que fuera él quien le causó la fatal herida. La
flecha que hirió a Quirón estaba emponzoñada con la sangre de la Hidra,
uno de los monstruos con quienes se había enfrentado Hércules en el
curso de uno de sus famosos trabajos. Cada vez que le cortaba una
cabeza, le aparecían otras nueve, con lo que el mito sugiere el poder
devorador y destructivo de lo femenino; es también una imagen de la
maraña opresiva y bestial en que se convierte el submundo de nuestros
propios instintos cuando, sin hacer caso de ellos, los reprimimos, o
cuando los abordamos agresivamente, con la intención de «confron­
tarlos». Finalmente, Hércules consiguió vencer a la Hidra arrodillándose
ante ella y levantándola en el aire. Yo entiendo este punto como la des­
cripción de la forma en que cualquier intento nuestro de cercenar o erra­
dicar nuestros instintos será causa de que se multipliquen, nos dominen
y busquen venganza. Quizá sea necesario que, en cambio, mostremos
humildad y respeto ante el numinoso poder instintivo que representa la
Hidra, protegiéndose a conciencia de la probabilidad de que ésta nos
venza.

41
Da que pensar el hecho de que finalmente Hércules encontrase la
muerte por mediación de un centauro, Neso, quien quería vengar la
devastación causada entre los de su raza por el héroe griego. Hércules
mató a Neso porque éste intentaba violar a su mujer, Deyanira, y el
centauro, antes de morir, dijo a ésta que impregnara con su sangre una
túnica, para usarla como hechizo contra las frecuentes infidelidades de
su marido. Pero la sangre estaba emponzoñada, y Hércules encontró
luego una muerte horrible, envuelto en una túnica impregnada por un
ardiente veneno.
Así pues, vemos a Quirón en una relación de curiosa ambivalencia con
el principio heroico. Apolo le salva la vida y le enseña muchas de las habi­
lidades que él después transmitirá a sus jóvenes discípulos, y sin embargo,
es uno de estos mismos héroes quien lo hiere. Lo mismo vemos donde­
quiera que sea que el planeta Quirón se encuentre en la carta: con fre­
cuencia, representa cosas que podemos hacer muy bien por los demás, pero
que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, o cualidades que
otros perciben claramente en nosotros, pero que nosotros no vemos, y que
suelen ser lo mismo que necesitamos urgentemente para poder crecer y
sanar; sin embargo, «se nos escapan» y van a dar a manos de otros.
En el mito de Quirón se hace referencia también a un terceto de
figuras que se constela alrededor de la posición del planeta en la carta
natal, en aquellos dominios de la vida señalados por el signo y la casa
que Quirón ocupa. Estas figuras pueden ser internas, ya sea subperso­
nalidades conscientes o figuras inconscientes que pertenecen al reino de
la sombra, o bien pueden actuar como proyecciones sobre personas rea­
les. De cualquier manera, entre ellas se pueden plantear conflictos con­
siderables. Estas tres figuras son: el herido o víctima, el heridor o per­
seguidor, y el sanador o salvador, el que rescata. Tal como en el mito,
en la vida a veces es posible liberarse de situaciones que han llegado a
un callejón sin salida psicológico si se descubre esta tríada interior. Más
adelante estudiaremos de forma más detallada estos temas.

Quirón se libera del sufrimiento

Quirón sufrió incesantemente por culpa de su herida. Como era inmor­


tal, no podía provocarle la muerte, pero él no logró curársela a pesar
de todas sus habilidades. Irónicamente, su capacidad para ayudar a los
demás se enriqueció gracias a su continua búsqueda de alivio para su
propia herida incurable. Esta situación, dolorosa y humillante, se da con
frecuencia entre las personas que trabajan en profesiones relacionadas

42
con la medicina, ya sea ortodoxa o alternativa. Describe también aque­
llas pautas repetitivas que parece que no se resolvieran nunca y en las
que, aunque uno intente continuamente «hacerlo mejor», y procure
sanar y cambiar, se mantiene obstinadamente en una senda que conduce
a desastres cada vez peores (como la repetición compulsiva a que nos
referimos antes). En estas ocasiones, la sabiduría de los instintos podría
reorientamos; sólo con que fuéramos capaces de escucharlos, sabríamos
inmediatamente que nos hemos equivocado de camino. Sin embargo, lo
triste es que una vez que la relación se ha roto, como le pasó a Quirón,
aprender humildemente a escuchar de nuevo puede costamos la vida, o
poco menos. Nuestra virtuosa «mitad superior» está demasiado bien dis­
puesta a convertir nuestra disociación en una filosofía, e incluso a tratar
de convencer a los demás de su verdad. Ésta es una expresión del celo
misionero que se asocia con Quirón. Allí donde éste se encuentre en la
carta, el individuo corre el riesgo de convertirse en un «poseído», en
una persona obsesionada por alguna idea, creencia o propósito que
puede perpetuar sus propias heridas y conducirla a tratar de convencer
a los demás de esa «verdad» que quizá no sea más que una defensa
desesperada contra su propio dolor interior. Al decir esto, mi propósito
no es desvalorizar los inmensos aportes que han hecho a la humanidad
personas motivadas por sus propias heridas, sino ofrecer a nuestra época
una imagen de sensatez y reserva en momentos en que una plétora de
filosofías y de métodos de curación y de crecimiento nos inducen con­
tinuamente el insidioso sentimiento de que «Si pudiera decirlo a gritos,
analizarlo, descubrir qué significa, entenderlo desde el punto de vista
astrológico o lo que sea, entonces, todo se resolvería». La historia de
Quirón subraya la necesidad de aceptar que estamos heridos como con­
dición previa para que se produzca la sanación y demuestra también
cómo la sabiduría de nuestra propia psique puede aportarnos la curación
de maneras que nos resultan difíciles de aceptar.

Quirón y Prometeo

Finalmente, Quirón fue liberado de su tormento por mediación de un


curioso intercambio de destinos con Prometeo, quien llega así a ser una
figura clave en el desenlace de la historia de Quirón, y que quizá también
pueda significar para nosotros una imagen que nos guíe en la resolución
apropiada de nuestros conflictos y en la sanación de nuestras heridas.
Zeus había hecho encadenar a Prometeo a una roca, como castigo por
haberse burlado de él y haberle robado el fuego. Todos los días un águila

43
venía a devorarle el hígado (regido por Júpiter), que volvía a crecerle
noche tras noche, de modo que la tortura de Prometeo era continua.
Zeus decretó que Prometeo sólo podría ser liberado si un ser inmortal
accedía a descender en su lugar al Tártaro, renunciando así a su inmor­
talidad, y con la condición de que en lo sucesivo, Prometeo llevara siem­
pre una corona de hojas de sauce en la cabeza y un anillo en el dedo.
Hércules abogó en favor de Quirón, y Zeus terminó por acceder al
intercambio. Esto tiene mucho que ver con el significado de Quirón en
la carta: el que hirió a Quirón es también el que le facilitó la sanación.
Tampoco aquí Quirón (el sanador/salvador) actuó por sí mismo; en
última instancia, es aquello que llevamos dentro de nosotros y que nos
hiere lo que debe arrepentirse y acudir en nuestra ayuda, porque si no,
seguiremos siendo víctimas de nuestro destino, sin darnos cuenta de
nuestra propia destructividad. Quirón ocupó el lugar de Prometeo, y
finalmente murió; después de nueve días, Zeus lo inmortalizó, dándole
la forma de la constelación del Centauro. Hércules, invocando a Apolo,
atravesó con una flecha el corazón del águila que devoraba el hígado de
Prometeo. Esta es también una imagen sugerente. Las aves monstruosas
y rapaces suelen ir asociadas con el lado destructivo del espíritu mas­
culino: los pensamientos destructivos que devoran y estorban nuestra
creatividad y nuestro sentimiento de un significado, y que nos vuelven
en contra de la vida del cuerpo. Con frecuencia, lo único que puede
acallar a estos monstruos que se alojan en la mente es una apertura del
corazón que nos lleve a aceptarnos y a compadecernos, y a aceptar y
compadecer también a los demás.
Veamos ahora más de cerca la historia de Prometeo. Se dice que fue
él, hijo de Jápeto (un titán) y de Clímene, el que creó a los primeros
mortales, haciéndolos de arcilla y agua, tras lo cual la diosa Atenea les
insufló el aliento y les dio la vida. Originariamente, a Prometeo se lo
presentaba como un embustero que se divertía siendo más listo que los
dioses, pero más tarde Esquilo hizo de él un héroe de la cultura, una figura
que soporta sufrimientos por una causa noble, el campeón y salvador de
la humanidad, a la que enseñó diversas habilidades para ayudarla a evo­
lucionar. Celoso quizá del papel que había desempeñado Prometeo en su
creación, Zeus despreciaba a la raza humana y estaba disgustado con ella;
quería eliminarla y crear algo mejor. Si le perdonó la vida fue sólo porque
Prometeo defendió la causa de los hombres. Este lamento del coro, en el
Prometeo encadenado, de Esquilo, expresa su dilema.

Tú eres desafiante, Prorneteo, y tu espíritu,


pese a todo tu dolor, ni una pulgada cede.
Pero hay demasiada libertad en tus palabras.

44
Y responde más adelante Prometeo:

Oh, es fácil para quien está fuera de las murallas del dolor,
exhortar y enseñar al que sufre. 6

A Prometeo le pidieron en una ocasión que mediara en una disputa


sobre qué partes de un toro sacrificado se debían reservar para los dio­
ses, y cuáles se debía permitir que comiera el hombre. Prometeo des­
pellejó al toro y con su cuero hizo dos bolsas. En una puso la mejor
carne, pero oculta debajo del estómago. En la otra puso los huesos y
las menudencias, escondidos debajo de una jugosa capa de grasa. Pro­
meteo se rió estrepitosamente cuando Zeus cayó en la trampa, y éste,
muy enfadado, castigó a Prometeo privando del fuego a la humanidad.
El titán se sintió entonces obligado a recuperarlo, ya que la humanidad
era, después de todo, obra de él. Se fue secretamente al Olimpo, volvió
a robar la preciosa brasa, la ocultó en un tallo de hinojo y se fue sigi­
losamente a devolver el fuego a la humanidad.
Cuando descubrió lo que había hecho Prometeo, Zeus se vengó
haciendo una hermosa mujer de arcilla, llamada Pandara, con su famosa
caja llena de desdichas para la humanidad, y se la envió a Epimeteo, el
hermano de Prometeo, quien la rechazó porque éste le había advertido
que no aceptara regalos de Zeus. Nuevamente frustrado, Zeus se enfadó
todavía más, y en una demostración definitiva de su supremacía, hizo
encadenar a Prometeo a una roca y le impuso el tormento del águila.
Prometeo se quedó allí, impasible, hasta el día en que Quirón le ofreció
su lugar.
Aunque el robo del fuego es un tema mitológico famoso, quizá la
primera parte del relato no sea tan conocida. A Prometeo se lo considera
con frecuencia, de modo simplista, como «el que aportó a la raza
humana la iluminación de la conciencia». Sin embargo, tal como lo
muestra la primera parte de su historia, es una figura de significado un
tanto más complejo. No sólo representa una sana rebelión contra una
autoridad inhumana o suprapersonal, sino también una falta de respeto
por los dioses y un peligroso intento de burlarlos y humillarlos, de
negarse a reconocer su deuda con ellos. Su historia ejemplifica el hecho
paradójico de que, aunque el esfuerzo por evolucionar y hacerse más
consciente y por tanto el intento de -por así decirlo- tratar de que­
darse con la mejor parte del toro parecería ser parte de la naturaleza
humana, si el hombre lo hace sin mantener el debido respeto por los
dioses a quienes está robando puede recibir un «castigo» en forma de
una enfermedad, física o mental.

45
Por eso, al buscar el significado de vuestro sufrimiento buscáis el signi­
ficado de vuestra vida. Estáis escudriñando el diseño más amplio de vues­
tra propia vida, lo que indica por qué el sanador herido es el arquetipo
del Sí mismo -uno de sus rasgos más difundidos-, y se lo encuentra en
el fondo de todos los procedimientos de sanación auténticos. 7

Prometeo representa también el proceso de crecimiento del alma que


se despliega a medida que desmantelamos valientemente nuestra falsa
apariencia de divinidad, descubriendo nuestro autoengrandecimiento y
nuestra identificación con imágenes arquetípicas, y renunciando a todo
ello. El dolor que inevitablemente experimentamos durante este proceso
nos vuelve más humildes, y también más compasivos con nuestro propio
sufrimiento y con el ajeno; nos hace más humanos. En un momento u
otro, podemos caer en el autoengrandecimiento y la soberbia, y es pro­
bable que tengamos que «pelear con los dioses» para hacer honor a nues­
tras necesidades y nuestros sentimientos de seres humanos, a nuestras
limitaciones y nuestras flaquezas. Quizá tengamos también que luchar
con los valores parentales y sociales para hacer honor a nuestra condi­
ción humana y a nuestra propia alma.

El acto de percibir los arquetipos astrológicos y de liberarse así de la escla­


vitud del inconsciente es, en un nivel, una hazaña extraordinaria de la
rebelión humana contra la manipulación arquetípica; es, en esencia, robar
el fuego de los dioses. En un nivel más alto, ese mismo robo está arque­
típicamente dispuesto, y ese arquetipo es Prometeo. La astrología es el
fuego de Prometeo.8

Algunos astrólogos9 han vinculado la historia de Prometeo con el


signo de Acuario, y como nos encontramos ahora en el umbral de la Era
de Acuario, sin duda no es accidental que en esta época se haya des­
cubierto el planeta Quirón, y que la resolución del destino de Quirón
en el mito haya de estar íntimamente vinculada con Prometeo. La pauta
arquetípica del Sanador Herido se ha constelado, y a Prometeo se lo
puede ver, por cierto, como un espíritu guía para nuestra época: repre­
senta el reconocimiento claro de la necesidad de defender a cualquier
precio nuestros valores humanos y, paralelamente, una advertencia de
que demos a los dioses lo que les pertenece. Simboliza la pugna de la
individualidad que emerge del encadenamiento impuesto por las fuerzas
de la opresión que no valoran la vida humana, independientemente de
que se trate de fuerzas políticas o transpersonales. Joseph Campbell
establece una analogía entre el espíritu chamánico del individualismo y
el titán Prometeo.

46
[Este espíritu] se está desatando ahora dentro de nosotros [ ...] para la
nueva era del mundo. Y bien pueden temblar los sacerdotes de Zeus,
porque los vínculos se están desintegrando solos. 10

Para insertar esta apasionada predicción en el contexto de la historia


de Quirón y Prometeo, vamos a ver lo que les sucedió a cada uno de
ellos después del cambio. Prometeo fue liberado, con la condición de
que usaría siempre un anillo y una corona de hojas de sauce.
Al anillo se lo puede considerar un recordatorio simbólico del ator­
mentado período de su encadenamiento; como condición de su libera­
ción, parecería aludir a la necesidad de ser humilde. Ninguno de noso­
tros puede ser libre si desafía durante demasiado tiempo a los dioses, a
menos que podamos sustituir nuestros límites por otros que incluyan el
respeto por ellos. En tanto que no podamos o no estemos dispuestos a
rendir honor a los dioses, y además a considerar los límites apropiados
a nuestra propia hechura, a la sociedad en que vivimos, a las relaciones
que establecemos y a la vida que llevamos, jamás seremos libres: esta­
remos siempre reaccionando ante alguna autoridad externa, con fre­
cuencia de forma negativa. Esto es lo que nos dice la posición astro­
nómica de Quirón entre Saturno y Urano, ya que Saturno representa la
forma y la tradición, las estructuras de la sociedad y la necesidad de
conservar y mantener, en tanto que Urano representa el deseo de des­
truir la estructura y lo establecido, o de rebelarse contra ellos en nombre
de la libertad, del progreso y de la individualidad. En este contexto,
Quirón representa una autoridad interiorizada, que es socialmente res­
ponsable y tiene conciencia de los límites de la mortalidad humana, pero
que también mantiene un compromiso con el crecimiento individual.
La corona de sauce también tiene su significado, ya que en general
se asocia a este árbol con la muerte. Al llevar su corona, Prometeo es
una imagen de la aceptación de la mortalidad. También Quirón tuvo
que renunciar a su inmortalidad y descender a los infiernos, al dominio
de la «anciana de la muerte», antes de ser inmortalizado. Aunque en la
mitología griega Hades es un dios masculino, el país de los muertos era
antes el dominio de la gran Madre Tierra en su aspecto de muerte. De
ahí que la entrega y la liberación de Prometeo y la muerte y la resu­
rrección de Quirón tengan el mismo significado esencial. Tanto Zeus
como Hades son medio hermanos de Quirón: en la intersección sim­
bólica del reino olímpico de Zeus y del reino infernal de Hades, se cierra
el círculo de las historias de Quirón y Prometeo. Este último recupera
su libertad y Quirón encuentra la sanación largamente buscada: en este
intercambio, los dos quedan liberados de su sufrimiento eterno.

47
3
El Sanador Herido en la actualidad

Tal como hemos visto, el chamán representa tanto una figura histórica
-la del sanador/sacerdote- como una figura arquetípica proveniente
de las profundidades del psiquismo colectivo y, por lo tanto, también
de nuestro psiquismo individual: forma parte de nuestra prehistoria,
tanto psicológica como cultural. Sin embargo, no podemos atrasar el
reloj de la historia y regresar a la visión del mundo según la cual ope­
raban las sociedades chamánicas. Las sociedades chamánicas, tanto las
del pasado como las actuales, son por lo común de carácter tribal, y
viven en un contacto con la naturaleza y con el mundo de los instintos
mucho más estrecho que el que tenemos hoy en día la mayoría de noso­
tros. Los chamanes llegan a individualizarse por mediación de su enfer­
medad iniciática y la consiguiente perturbación de su vida normal.
Actualmente existen culturas enteras que se encuentran en un estado de
perturbación, disociadas de la armonía con la naturaleza y debatiéndose
en una profusión de tradiciones religiosas, sociales y familiares rotas y
desgarradas. En todo esto podríamos ver los síntomas de una enfer­
medad iniciática colectiva.
Tal como ya he sugerido, la llegada y el reconocimiento del planeta
Quirón simbolizan tal vez la necesidad de trabajar con la pauta arque­
típica del Sanador Herido, que se ha constelado en respuesta a nuestra
necesidad global presente, y de reintegrarla conscientemente. Este
período de la historia señala también el final de la Era de Piscis y el
comienzo de la Era de Acuario, un tema sobre el cual volveremos en el
capítulo 6. Sin embargo, la importancia actual del paradigma chamánico
no significa necesariamente que las experiencias «chamánicas» que pue­
dan ocurrir en la vida de los individuos sean signos de una vocación de
sanador. Estos acontecimientos psicológicos y espirituales acompañan al

49
proceso de individualización, tal como lo hicieron, históricamente ha­
blando, para el chamán.
Vamos a estudiar qué es lo que podría significar esto en función de
la psicología individual. Nuestro desarrollo físico intrauterino, desde la
concepción al nacimiento, resume muchas de las características de nues­
tro pasado evolutivo arcaico, ya que «la ontogenia resume la filogenia». 1
Por lo que respecta a la conciencia, el paralelo es éste: antes de que
hayamos empezado a tener la vivencia de que somos individuos aparte,
nuestro modo de conciencia primario es «tifónico», tal como lo describí
antes. En el universo mágico cuyo centro somos, lo interior y lo exterior
están mezclados, las emociones y las sensaciones forman una trama sin
costuras donde la vulnerabilidad se alterna con una sensación de omni­
potencia. Un bebé todavía experimenta la vida en su plena intensidad
arquetípica, como algo poblado de dioses y demonios primordiales, con­
trapartes imaginarias del «mundo real» con el que poco a poco el niño
se familiariza, primero en la forma de su madre, y más adelante en la
de otras personas que forman parte de su entorno. A los fines de este
análisis, me valdré del término «tifónico» para referirme al modo de
conciencia que prevalece durante el período que, desde la concepción y
pasando por el nacimiento, llega aproximadamente hasta los tres años.
En las culturas occidentales la conciencia tifónica se esfuma con el desa­
rrollo del lenguaje; a diferencia de las culturas «primitivas», nosotros
tendemos a subrayar la diferenciación y la separación más bien que el
mantenimiento de la unidad.
Así, es frecuente que el paradigma chamánico, con su modo de con­
ciencia arcaico, se constele en respuesta a las heridas, los traumas, los
conflictos y las privaciones de este temprano período. Sin embargo,
incluso en la más amante y armoniosa de las situaciones, nuestro sen­
timiento de la individualidad evoluciona, en parte, por obra de enfren­
tamientos «hirientes» con un «otro» respecto del cual tenemos que
aprender que no está sometido a nuestra omnipotencia mágica. Las frus­
traciones que se derivan de la confrontación con un universo que no
podemos controlar son endémicas en el proceso de crecimiento, y la
transición de un campo de la conciencia unificado y onmímodo a las
formas de pensamiento más diferenciadas a partir de las cuales evolu­
ciona nuestro lenguaje es, en el mejor de los casos, dolorosa. Las difi­
cultades y los traumas específicos de este período temprano dejan cica­
trices muy profundas, y con frecuencia durante los tránsitos de Quirón
son estas tempranas heridas las que comienzan otra vez a sangrar, por
así decirlo, reclamando atención y cuidado. Tanto si lo reconocemos
conscientemente como si no, la reaparición del dolor que se origina en
el período preverbal de nuestro pasado va acompañada frecuentemente

50
de una expansión de la conciencia que se adentra en ámbitos vitalistas
y/o arquetípicos, congruentes con las etapas más tempranas de nuestra
evolución psicológica.
Los tránsitos de Quirón acompañan con frecuencia a tales expansio­
nes, pero estas experiencias transpersonales no se limitan a ser una
expresión o un soslayamiento de nuestra fundamental herida: suponer­
lo así sería una estupidez neofreudiana. Sin embargo, durante los perío­
dos de enfermedad y crisis o en los estados de conciencia expandida,
si abrazamos uno de los niveles con exclusión del otro, podríamos in­
terpretar mal las señales de la psique, y quizás interrumpir de forma
tajante un proceso de sanación o de «integración» que pugna por
producirse.
Resumamos, pues, diciendo que la conciencia chamánica y su carac­
terística «inmersión prepersonal en la naturaleza y el instinto»2 pueden
ser el acompañamiento arquetípico de cualquier viaje interior suscitado
por nuestra propia condición de heridos, un viaje que es el preludio de
un paso más hacia la individualización y la expresión de un destino per­
sonal. Sin embargo, el propósito y el objetivo del viaje de la sanación
son peculiares de cada viajero, aunque, Deo gratias, pueden dar como
resultado tanto la recuperación de un perdido sentimiento del propio ser
individual como su realización, mediante la consagración a un propósito
más vasto. La vocación del chamán es la de entregarse a este proceso,
sea lo que fuere lo que suponga. Para algunos, la experiencia humillante
de sentirse como un niño desvalido y sufriente podría ser lo indicado
como contraparte de sus arrogantes ideales y de su rebuscamiento men­
tal. Para otros, una vivencia de expansión de la conciencia y un cambio
de perspectiva filosófica podrían ser necesarios para equilibrar una iden­
tificación arraigada, pero quizás inconsciente, con el sufrimiento y el
desvalimiento de la condición de víctima.
Mircea Eliade define el chamanismo como una «técnica del éxtasis». 3
«Éxtasis» significa literalmente «ser llevado fuera de uno mismo o estar
en un estado descentrado», y proviene de una palabra griega que sig­
nifica «desplazamiento». Durante los períodos de re-orientación, como
los que a menudo se producen durante los tránsitos en que interviene
Quirón, puede ser que tengamos vivencias extáticas y que nos descen­
tremos en medidas diversas. Lo que antes tomábamos como el centro
de nuestra visión del mundo, de nuestra vida o de nuestro concepto de
nosotros mismos se vuelve inadecuado; mientras esperamos que se
genere y pueda emerger un centro nuevo, es necesario que admitamos
el hecho de que durante un tiempo considerable podemos estar dese­
quilibrados. Saber que pueden reactivarse recuerdos largamente olvi­
dados, dolores o recuerdos traumáticos reprimidos, puede ayudarnos a

51
determinar cuándo actuar y cuándo limitarnos a la reflexión, cuándo
hablar y cuándo guardar silencio.
En El proyecto Atman, Ken Wilber describe un modo de la con­
ciencia al que llama «centáurico», que tiene que ver con el planeta Qui­
rón no sólo a causa del nombre sincrónicamente elegido. Wilber con­
trapone claramente este modo centáurico, más complejo y refinado, al
«antiguo» modo tifónico, cuya base es exclusivamente instintiva:

Recuérdese que el yo-cuerpo infantil era una etapa en la cual el cuerpo


y el sí mismo, o el cuerpo y el yo, no se diferenciaban. El Centauro
maduro, o mente-cuerpo total, es el punto en donde el cuerpo y el yo
empiezan a adentrarse en la transdiferenciación y en una integración de
orden superior; es decir, tras haber estado una vez diferenciados, el
cuerpo y la mente-yo ahora están integrados. 4

De ese modo la reintegración de mente y cuerpo es la clave, y éste


es por cierto uno de los temas principales asociados con el planeta Qui­
rón. La conciencia centáurica es, pues, la capacidad de no sólo / sino
también: de disponer no sólo del pensamiento racional diferenciado,
sino también del conocimiento del campo de fuerza unificado que se
encuentra más allá de lo que pueden percibir nuestros sentidos. Con­
fundir estas dos cosas significaría posiblemente dejar sin vendaje nues­
tras heridas sangrantes, con repercusiones inevitables más adelante,
tanto para nosotros como para los demás, porque: « Una cosa es volver
a hacer contacto con el Tifón e integrarlo en la mente para poder, final­
mente, trascenderlos a ambos, y otra muy diferente volver a contactar
con el Tifón y quedarse ahí». 5

En el nivel maduro del Centauro, el individuo ha completado la forma­


ción del lenguaje y del pensamiento conceptual; ha transformado los
deseos infantiles del Tifón en formas más sociales y consensuales; ha
salido de la incrustación en las estructuras infantiles [ ...] El proceso de la
fantasía ya no es ahora una manera de regresar a fantasías preverbales,
sino una manera de establecer contacto con las realidades transverbales. 6

Ahora veamos y exploremos desde una perspectiva más amplia las


implicaciones religiosas de todo esto. Históricamente, tal como ya lo
hemos visto, el papel del chamán era esencialmente religioso; la palabra
«religión» se deriva del vocablo latino religo, un verbo que significa reli­
gar, unir, vincular o reconectar. En virtud de su conexión personal con
la totalidad más amplia de la vida visible e invisible, el chamán puede
cumplir esta función para su tribu o su sociedad. Cuando las leyes, las
escrituras y el dogma cobran precedencia sobre la vivencia personal de

52
lo divino, lo único que queda es, con el tiempo, una religión institucio­
nalizada, que finalmente llega a estar cada vez peor adaptada y, por lo
tanto, a ser más inadecuada a las necesidades religiosas de la colectivi­
dad; entonces es cuando puede convertirse principalmente en un instru­
mento de control social, un «opio del pueblo», para decirlo con la
famosa frase de Marx. El fundamentalismo y el dogmatismo van en
aumento; la ley de las escrituras, tomada al pie de la letra, se impone
por la fuerza, mediante la culpa y el miedo al ostracismo. La gente per­
sigue, e incluso mata, en su desesperación por convencer a los demás
de su propia posición favorecida con respecto a Dios. La historia abunda
en ejemplos así; sin embargo, en el capítulo 11 estudiaremos la situación
inversa, en que la «libertad religiosa» sin precedentes de los Estados
Unidos permitió que las revelaciones personales de un ministro consa­
grado, un tal reverendo Jim Jones, alcanzaran las proporciones de una
catástrofe en la cual murieron casi mil personas.
Hoy estamos presenciando la desintegración progresiva de las estruc­
turas religiosas que una vez estimularon a la gente a sostener los códigos
morales que contribuían a la cohesión de la sociedad. Un poco a la
manera del chamán, un sacerdote que administra la Sagrada Comunión
o realiza cualquier otro ritual es un mediador: alguien que representa,
encama y dramatiza los poderosos símbolos que se ocultan en lo pro­
fundo del psiquismo colectivo del grupo. La religión organizada también
protege a los individuos de posibles enfrentamientos no mediados con
lo numinoso, que podrían provocar desorientación. Por otra parte, pres­
cribe qué es lo que se les «permite» tener como vivencia, y qué es lo
prohibido: la revelación personal y la experiencia numinosa no son bien
recibidas, a menos que se las pueda interpretar dentro de la estructura
de creencias existente. Abrimos a las dimensiones interiores del psi­
quismo individual nos llevará generalmente a nadar contra la corriente,
filosóficamente hablando; de todas maneras, el fermento actual está
urgiendo a muchas personas a buscar una experiencia extática directa
que las conduzca a la gnosis o a un profundo sentimiento de comunión
con una fuente interior de sabiduría divina, de fuerza y de energía.
A pesar del fundamentalismo que actualmente florece en el seno de
algunas sectas cristianas e islámicas, podemos ver también cómo se da
en gran escala una fertilización cruzada en el terreno religioso, una recu­
peración de los descartados elementos «primitivos» del chamanismo, y
también de religiones que, en una u otra forma, han mantenido su
herencia chamánica (el budismo tibetano y el tantrismo, por ejemplo).
La proliferación de cultos nuevos, el intenso cuestionamiento de puntos
hasta ahora indiscutibles del dogma, y el apartamiento de muchas per­
sonas de toda afiliación religiosa manifiesta, son todos síntomas de esta

53
necesidad urgente de una reconexión personal con lo numinoso. Esto
no deja de tener sus peligros, como señala Wilber:

En Norteamérica (y en Europa), donde más clamorosamente se anuncia


la Nueva Era, una mayoría significativa de individuos están padeciendo
a causa del estrés que significa para estas civilizaciones no haber podido
servir de base a estructuras yoicas verdaderamente racionales, de modo
que estos individuos están, de hecho, regresando a búsquedas de tipo pre­
personal, sectario y narcisista. [ ... ] Con frecuencia, sin embargo, los cul­
tos de Narciso pretenden que esta regresión es efectivamente una bús­
queda de realidades transpersonales o, por lo menos, de una libertad
«humanista».
De modo, pues, que el mayor servicio que podrían prestar los trans­
personalistas, y también los humanistas, no sería precisamente defender
la «transrazón», sino abrazar sinceramente la causa de la razón pura y
simple [ ...] si el Holocausto termina por devorarnos a todos, no demos­
trará, para decirlo con palabras de Jack Crittenden, «que la razón haya
fracasado, sino principalmente que todavía no se ha intentado usarla a
fondo». 7

De tal modo, Quirón en el horóscopo muestra dónde es probable


que se dé con particular intensidad esta búsqueda, en ocasiones peli­
grosa. Con frecuencia, la casa donde está emplazado Quirón representa
un dominio de la vida que inicialmente está bloqueado o herido, o que
funciona mal, aunque también puede expresar dónde tenemos que hacer
una aportación única e individual: Richard Nolle se refiere a la casa
donde está emplazado Quirón como la casa quironiana, o la cueva donde
habita. El dolor y la frustración que experimentamos aquí pueden obli­
garnos a que nos adentremos en nosotros mismos y a empezar así nues­
tro viaje interior de sanación, que a menudo queda descrito, cualitati­
vamente, por el signo que ocupa Quirón. También los planetas que están
en aspecto con él nos dicen algo sobre el tipo de terreno que quizá ten­
gamos que atravesar, los amigos o enemigos que encontraremos y los
monstruos a quienes tal vez necesitemos ayudar o vencer, o por quienes
debamos ser devorados, y que son como los diversos héroes confiados
a la tutela de Quirón, que se apartan de lo quironiano para hacer su
propio viaje, simbolizando así los dotes y las potencialidades que podría­
mos expresar.
Quirón estimula este proceso de iniciación y nos conduce hacia un
nuevo comienzo, un renacimiento psicológico. Nos desmantela la con­
ciencia, nos desafía a transformar nuestros conceptos de la realidad y
quizás hasta nos imponga intensas experiencias transpersonales. Si no
podemos entregarnos y aceptarlo gentilmente, es probable que nos

54
espere una vida de infructuosas pugnas, como las de Quirón en el mito,
empeñados eternamente en sanar nuestras heridas, para sucumbir quizás
a una enfermedad grave o a la locura. La invitación a nuestro viaje inte­
rior puede llegarnos por la vía de una enfermedad, de una crisis, de
encuentros fortuitos o de otros fenómenos sincrónicos: Quirón nos sigue
en nuestro camino, ofreciéndonos la oportunidad de digerir y procesar
tanto la experiencia de nuestro propio sufrimiento como la expansión
de la conciencia que puede acompañarlo.
Es decir que las características astrológicas que rodean a Quirón en
el horóscopo representan nuestra vía natural para restablecer el contacto
con las dimensiones numinosas de la vida, además de una oportunidad
para volver a acoger compasivamente nuestro propio y desatendido
sufrimiento. Tal vez Quirón esté anunciando el amanecer de una nueva
clase de conciencia, como he procurado describirlo antes: una conciencia
que sea capaz de abarcar el dualismo y el pragmatismo que son nuestra
herencia de occidentales, y también de expandirse hacia una cosmología
que vaya más allá de ella misma, incluyéndola e impregnándola. Yo la
llamaría una «conciencia bioespiritual», ni exclusivamente material/psi­
cológica ni exclusivamente religiosa/espiritual, sino ambas cosas. La con­
ciencia quironiana no intenta elevarse por encima de la vida humana ni
trascenderla, sino más bien abrazarla, reconociendo simultáneamente la
inmanencia divina y la realidad de lo incognoscible que hay más allá de
las formas que los sentidos perciben y que la mente imagina.
El papel que le cabe a Quirón en la transición de la Era de Piscis a
la Era de Acuario se estudia más a fondo en el capítulo 6, y en el capítu­
lo 11 seguiremos investigando la forma en que los temas quironianos se
han manifestado recientemente en el seno de lo colectivo. Entretanto,
vamos a ver una característica muy importante, y que no hemos abor­
dado todavía, del mito de Quirón.

55
4
El viaje de lo femenino

Los mitos griegos fueron formulados en una época en que muchos san­
tuarios y templos consagrados a las diversas formas de la Diosa eran
desalojados para volver a consagrarlos a Zeus y a otros dioses del
Olimpo. De ahí que en muchos de ellos a las figuras femeninas no les
fuera demasiado bien, y la historia de Quirón lo confirma. Contiene,
sin embargo, dos pautas arquetípicas propias de lo femenino, a las que
se puede ver en acción en la vida de las mujeres en cuyo horóscopo
Quirón ejerce una importante influencia, ya sea por su emplazamiento
natal o por tránsito. Toni Wolff, discípula y amante de C. G. Jung, sugi­
rió que en la psicología femenina individual había cuatro «tipos» prin­
cipales; cada uno de ellos está representado por una pauta arquetípica,
pero es también «una forma de vida básica, instintiva y primaria». 1 Este
modelo es útil para nuestros fines, aunque no se lo ha de tomar de
manera demasiado rígida y literal.
Estos cuatro tipos se dividen en dos parejas. La primera pareja la
forman la Madre y la Hetaira. La Madre se centra en cuidar de los
demás, sin que importe que lo necesiten o no. Puede proporcionar esta­
bilidad, seguridad y sabiduría instintiva, pero también puede devorar,
poseer y destruir a sus hijos, incapaz de dejarlos ser individuos por dere­
cho propio. La Hetaira, su opuesta, es amante y compañera erótica más
bien que esposa y madre. Con su encanto rutilante y su belleza, puede
inspirar a un hombre a la realización de su creatividad, pero en su
aspecto negativo, su volubilidad y su carácter engañoso pueden seducir,
engatusar y herir al hombre que espere de ella un compromiso que no
es capaz de asumir. Toni Wolff observa que la segunda pareja ha ido
ganando en importancia en épocas recientes: 2 la Médium y la Amazona.
A diferencia de las otras dos, ninguna de ellas se centra en las relaciones
con los hombres; ambas están en cierto modo divorciadas del lado ins-

57
tintivo de la vida, que puede crear problemas en las relaciones. Y a ellas
les cabe un papel de protagonismo en la historia de Quirón.
La Médium es permeable al inconsciente de los demás; es sensible
a las ideas y los sentimientos que están por debajo de la superficie, y
puede facilitar su expresión consciente, a veces con resultados desastro­
sos. Parece ser alguien más bien impreciso, que vive en otro mundo y
no es nada práctico; está más concentrada en el ser que en el hacer.
Tiene una vena de histerismo, que a menudo la arrastra a relaciones
emocionales complejas y enmarañadas. Con la madurez, sin embargo,
la Médium puede mostrar sabiduría intuitiva y dones visionarios, ade­
más de la capacidad para ayudar a otras personas en su crecimiento emo­
cional. En ocasiones, cuando estos dones le son negados, se sentirá des­
valida, una víctima de sus propias emociones y de las ajenas.
En contraste con ella, la Amazona representa el principio de auto­
suficiencia. Halla la satisfacción en su independencia y su reserva, y en
su esfuerzo por expresar sus talentos y capacidades. Su relación con los
hombres puede ser de rivalidad, de cooperación o de enfrentamiento,
pero depender de un hombre es inconcebible para ella. Le importan la
actividad práctica y el triunfo en el mundo, y es una personalidad por
derecho propio: no deriva su sentimiento de identidad de aquellas per­
sonas que dependen de ella o con quienes se relaciona. Su lado oscuro,
sin embargo, puede ser el de una personalidad dominante, arrogante,
castradora y solitaria.
Todos los personajes femeninos que aparecen en la historia de Qui­
rón muestran rasgos del tipo Médium, pero su contraparte en la sombra,
la figura de la Amazona, tampoco está nunca muy lejos. Cariclo, la
mujer de Quirón, era una náyade, o ninfa de agua dulce, a quien apenas
si se menciona en la historia. Las ninfas, como espíritus de la naturaleza
semidivinos, eran objeto de cultos religiosos; no eran inmortales, pero
llegaban a vivir 9.260 años,3 y ocasionalmente visitaban el Olimpo. Ori­
ginariamente, sin embargo, las ninfas no eran espíritus desencarnados
sino mujeres que servían como sacerdotisas en los antiguos templos de
la Diosa, especialmente en las ceremonias sexuales; eran profetisas y
sanadoras, tenían el don de la adivinación y bailaban danzas sagradas. 4
Su fuerte conexión con la sexualidad se mantiene en la palabra «nin­
fomanía». Pero para la época de los mitos griegos, las ninfas habían
perdido la mayor parte de su vitalidad y su dignidad instintivas origi­
nales, y habían quedado reducidas a benévolos espíritus de la natura­
leza, cuyas funciones eran profetizar, sanar, actuar como oráculos y ser
guardianas de las plantas y del ganado. Sombras de su naturaleza inicial
se pueden ver en los mitos en que, a veces, las ninfas se vuelven peli­
grosas para los mortales, a quienes suelen favorecer: como las sirenas o

58
las rusalkas eslavas, los seducen y los arrastran a morir en las aguas, en
lo más profundo de su dominio.
Caricia no es un personaje de quien haya datos concretos, de modo
que quizá podamos suponer que coincide con esta imagen de la ninfa,
que tiene resonancias evidentes con el arquetipo de la Médium. Como
espíritu de la naturaleza, no sabemos si Caricia cumplió con su papel de
esposa, madre y colaboradora. Ella y Quirón no tuvieron hijos varones,
sino solamente una hija a quien se conoce con diversos nombres -Ocí­
rroe, Endeis o, más comúnmente, Hipe-, quien desagradó a Quirón al
profetizarle que un día habría de renunciar a su inmortalidad. Hipe era
compañera de caza de la diosa Ártemis, vidente y profetisa por derecho
propio, y por lo tanto un riesgo para la autoridad de su padre. Clemente
de Alejandría la considera importante en su condición de astróloga y de
estudiosa de las ciencias naturales. 5 Hipe quedó embarazada por obra
de Éolo, 6 hijo de Helén y de la ninfa Orséis, y era tal el miedo que tenía
a la ira de su padre, Quirón, y de su protectora, Ártemis, que buscó
refugio con su tío Poseidón (Neptuno). Cuando nació su hija Melanipa,
Hipe se convirtió en la constelación que hoy se llama Pegaso, por el
famoso caballo volador. Melanipa pasó por muchas vicisitudes: seducida
por Poseidón, se hizo cambiar el nombre por Arne, fue cegada por su
celoso guardián y enterrada viva en una tumba. Dio a luz gemelos, que
le fueron arrebatados y abandonados en la falda de una colina, pero
igual que a Quirón, y en el más respetable estilo de la leyenda y el mito,
les salvó la vida un pastor que los encontró y los adoptó. Finalmente
regresaron a liberar a su madre, después de haber tomado conocimiento
de su ascendencia divina gracias a Poseidón, que además devolvió la
vista a Melanipa.
En otras fuentes encontramos, sin embargo, una reina de las ama­
zonas cuyo linaje no está claro y que también se llama Melanipa: a veces
se la equipara con Hipólita, quizá la más famosa de las amazonas, a
quien dio muerte accidentalmente su hermana Pentesilea, otra reina de
las amazonas, tal como Quirón fue herido por Hércules. En otra versión
se dice que dar muerte a Melanipa fue el sexto o el noveno trabajo de
Hércules. 7 Quirón tiene una fuerte relación con los signos sexto y
noveno del zodíaco, y Hércules encontró la muerte a manos de un cen­
tauro. Esta red de conexiones recíprocas entre las amazonas, los cen­
tauros y los dioses sanadores8 se mantiene para la posteridad en el tem­
plo griego de Epidauro, el santuario del dios Asclepio, discípulo de
Quirón: el frontón oriental representa a los centauros guerreando, mien­
tras que el occidental está ornamentado por las amazonas. Dentro del
recinto hay un altar consairado a Ártemis, la diosa a quien rendían
homenaje las amazonas. 9 Artemis mató a la madre de Asclepio, cuyo

59
padre era Apolo; Asclepio, su hijo, fue entonces adoptado por Quirón,
tal como éste había sido adoptado por Apolo.
Las amazonas estaban estrechamente relacionadas con Ártemis, que
era también la diosa protectora de Hipe; a Ártemis se la considera gene­
ralmente hermana melliza de Apolo, el padre adoptivo de Quirón. Los
nombres de las amazonas incluyen con frecuencia la partícula «ipe» o
«ipo», del término griego que significa caballo, lo que subraya su rela­
ción con estos animales: Hipe significa «yegua buena», y Melanipa
«yegua negra». Sus desdichas, seducciones y persecuciones las presentan
como «víctimas», lo cual constituye una deformación del arquetipo de
la Médium, que ofrece un nítido contraste con la figura de la Amazona
adoradora de Ártemis, a quien los habitantes de la Táuride sacrificaban
caballos.
La imaginación griega se encendía con las descripciones de mujeres
guerreras, salvajes y vestidas con pieles de animales, que cargaban escu­
dos en forma de media luna. Usaban lanzas, arcos y flechas; su insignia
era el labyris o hacha doble consagrada a la diosa lunar. Aunque no han
quedado representaciones de ello en el arte griego, se decía que las ama­
zonas se mutilaban el pecho derecho para poder estirar con más facilidad
el arco. IO Significativamente, de ellas se decía también que habían sido
las primeras en domar y criar caballos, que montaban para ir al combate,
lo cual da una convincente imagen del dominio de la energía instintiva.
Las amazonas excluían de sus campamentos a los hombres, salvo
durante un festival anual de primavera que dedicaban a hacer el amor
en la oscuridad de la noche para que los padres de los niños que pudieran
concebir siguieran siendo desconocidos. Se decía que a los varones los
mutilaban para mantenerlos luego como sirvientes. La figura de Ártemis
constituye el trasfondo de su culto:

Ella, a quien Homero llama «la jubilosa arquera», galopa con bullicioso
y ebrio alborozo, con su arco de oro y sus flechas letales, y un aire de
fiereza y ardor. Los picos de escarpadas montañas tiemblan y los bosques
sombríos se desploman con un espantoso ruido cuando culmina la cacería;
la tierra y el mar se estremecen; en torno de ella forman enjambre las
ninfas de pies ligeros, los aullantes perros y los gritos penetrantes de la
cacería. 11

Ártemis es orgullosamente virgen, soltera y completa en sí misma.


Aunque ella preside la pérdida de la virginidad, el embarazo y el parto,
las sacerdotisas y las muchachas que forman su corte son físicamente
castas y les está prohibido tener hijos. De ahí que Ártemis sea más bien
partera que parturienta, madre adoptiva en proceso de convertirse, en

60
todos los niveles, en Madre de madres. Su energía es activa, poderosa
y transformadora: la fertilidad incansable de la naturaleza cuando no la
limitan la convención, la sociedad ni el matrimonio. Una de sus repre­
sentaciones animales mejor conocidas es la Gran Osa, la Ursa Majar,
que rige las estrellas y es la protectora del axis mundi. Según Ptolomeo,
esta constelación es de naturaleza marciana 12 y se hace eco de las carac­
terísticas psicológicas del arquetipo de la Amazona.
Históricamente, las leyendas de las amazonas compensaban la situa­
ción real de las mujeres en la Grecia clásica, donde la mayoría de ellas
vivían virtualmente bajo arresto domiciliario, y si se las consideraba
imposibles de casar, se las vendía como esclavas. 13 Antes de los anti­
conceptivos, las mujeres estaban atadas implacablemente al proceso de
la procreación, sin que importara si individualmente estaban hechas para
la maternidad o no. Ahora que ésta es una cuestión de opción, muchas
mujeres se encuentran buscando un nuevo modelo de identidad feme­
nina mediante el cual expresar su naturaleza innata de maneras que
arraiguen en las profundidades de su propio ser instintivo. Tal como ha
dicho René Malamud: «[...] podemos entender que Ártemis, la divina
Amazona, es una nueva imagen que guía a la mujer en su proceso de
toma de conciencia». 14
En nuestro siglo, a partir de las sufragistas, se puede ver cómo la
figura arquetípica de la Amazona confiere su potencial al movimiento
de liberación femenina. Pero, como suele suceder con cualquier movi­
miento colectivo, sus actitudes y sus creencias pueden anegar a los indi­
viduos que lo integran. Aquí, la sombra incluye una agresividad des­
tructiva hacia los hombres y el principio masculino, una avidez de poder,
una obsesión por la autosuficiencia hasta el punto de ser incapaces de
relacionarse, y a partir de ello, en ocasiones, la esterilidad emocional y
quizás incluso física. Desde un ángulo positivo, algunos de los epítetos
de Ártemis reflejan las cualidades que ella puede conferir a quienes la
sirven: se la conoce como «la Señora de lo silvestre», «la que golpea a
distancia» o «la Dueña de los animales», expresiones con las que se
alude a su contenida bravura y a su capacidad de apuntar bien y de poner
su energía instintiva al servicio de la formulación y el logro de sus ambi­
ciones.
La Amazona es lo «femenino heroico». Así como los héroes mas­
culinos deben matar al dragón que simboliza sus deseos regresivos de
demorarse inconscientemente en el abrazo de la Madre, puede ser que
las heroínas necesiten llegar a un acuerdo con su atracción hacia el
incesto con el Padre espiritual para poder alcanzar su plena condición
de mujeres. Hay una serie de bajorrelieves de las metopas de mármol
del Partenón, actualmente en el Museo Británico, que representan las

61
furiosas batallas entre las amazonas y los héroes, que dan testimonio de
esta pugna. Para hacer esta transición, es probable que una mujer nece­
site recurrir a sus cualidades de amazona en vez de resignarse mansa­
mente a tomar sus valores y sus actitudes de su padre y los demás hom­
bres de su vida, o de confiar en que ellos expresen su propio aspecto
masculino. Por otra parte, si una mujer no llega a relacionarse amoro­
samente con el principio masculino, tanto en lo interior como en lo ex­
terior, el resultado bien puede ser la esterilidad, emocional o creativa,
o ambas simultáneamente. Como la mujer de tipo Amazona tiene ten­
dencia a rechazar los instintos femeninos por temor de que éstos la supe­
diten a un hombre, sus sexualidad puede permanecer latente, o bien
convertirse en un impulso obsesivo y subordinado al poder: de cual­
quiera de las dos maneras, una mujer así ve a los hombres, ya sea de
forma manifiesta o inconscientemente, como enemigos a quienes hay
que conquistar, explotar y dominar, valiéndose de la sexualidad o de
otros medios.
Evolutivamente, el umbral de la pubertad y la iniciación sangrienta
de la primera menstruación anuncian el hecho decisivo de la fertilidad
biológica y el encuentro del «otro». Sin embargo, esta metáfora actúa
en todos los niveles de la psicología femenina en donde la fertilidad y
la creatividad andan en busca de expresión. El significado de esta tran­
sición, ya sea evolutiva y biológica o artística y cultural, es el de dejar
atrás el séquito de Ártemis, la virgen salvaje e indómita, y el mundo
limitado de las mujeres, para someterse a las limitaciones impuestas por
la fertilidad y por la relación con el principio masculino. En cualquier
nivel que sea, las consecuencias de la fertilidad implican la responsabi­
lidad de madurar, alimentar y nutrir, y de asumir nuestro lugar en el
mundo, una responsabilidad a la cual se negará una mujer que esté aún
bajo el influjo de Ártemis. La Amazona es la figura que corresponde a
la sombra de la tímida ninfa, la etérea y mediúmnica «hija de papá»,
que puede ser no menos devota de la sobrecogedora Ártemis, la que es
«un león para los hombres» y exige sacrificios sangrientos.
Tal como podemos verlo en las historias de Hipe y Melanipa, su tran­
sición a la fertilidad estaba, en el mejor de los casos, cargada de peligros;
en el peor, era fatal. Hipe tenía sus propios dones creativos y espiritua­
les, pero cuando quedó embarazada, violando su deber de lealtad a
Ártemis, sufrió consecuencias horrendas: su encuentro con el ámbito de
lo biológico y con la maternidad hizo que se convirtiera en un caballo
volador, y a Melanipa no le fue mucho mejor. Hipe se refugió en el mar
(con Poseidón), y Melanipa perdió la vista y el nombre, y tuvo que sufrir
un período de encierro en una tumba. Tanto por la rama materna como
por la paterna, Quirón era descendiente de los titanes, la progenie

62
terrestre tan despreciada y vilipendiada por su padre Urano, dios del
cielo. A las descendientes femeninas de Quirón les falta, al parecer, esta
condición terrena, y de hecho, como sus antepasados varones, tienen un
conflicto con los elementos de agua y tierra. Esas imágenes del útero­
mar y del aislamiento en una tumba terrena, nos hablan de lo femenino
primordial y hacen pensar que aquí hay una dificultad con el ámbito de
lo instintivo. De una manera o de otra, sin embargo, debemos llegar a
un acuerdo con él, si es necesario mediante un viaje a las profundidades
del inconsciente.
Exploremos ahora lo que podría significar esto en función del viaje
femenino individual. En el horóscopo, parece que Quirón representara
el lugar donde procura cobrar forma alguna expresión no biológica de
lo propio y peculiar de una mujer. Hay varias formas en las que se puede
ver cómo funciona esto en la vida. Con frecuencia una mujer se siente
atraída, por obra de la fatalidad o más bien del destino, por hombres
que encarnan las características a que apunta su Quirón natal. Puede
ser que se trate de figuras «quironianas»: gurus, mentores, maestros,
sabios o incluso hombres heridos. Es probable que dé a luz un hijo sobre
quien proyectará las cualidades, los dones, las heridas y las posibilidades
que sugiere el emplazamiento de Quirón en su propia carta, y que pue­
den o no ser congruentes con la naturaleza individual del niño. Es muy
posible que sus relaciones se den en forma sumamente cargada, carac­
terizada con frecuencia por agresiones, heridas y desilusiones mutuas.
En caso de que una relación importante llegue a romperse, posiblemente
el sufrimiento emocional que le siga inicie un importante período de
crecimiento psicológico. Si, considerando simbólicamente la situación y
reflexionando sobre cuál podría ser el significado íntimo de esta rela­
ción, la mujer puede finalmente reconocer sus propias cualidades qui­
ronianas, es probable que renazca con un nuevo sentimiento de inde­
pendencia y de creatividad. En una escala aún más amplia, una mujer
puede tener la capacidad de fomentar, estimular y cultivar en otros sus
propias cualidades quironianas; algunas mujeres pueden pasar gran
parte de su vida haciendo, sin que en modo alguno sea visible, preci­
samente esto por los demás, y es probable que necesiten aprender silen­
ciosamente a valorarlo sin alcanzar reconocimiento. Sin embargo, si el
destino de una mujer es luchar por expresar su individualidad de una
forma que le sea propia, generalmente en algún momento de su vida,
con frecuencia cuando Quirón está activado por un tránsito, se verá pre­
cipitada a un viaje a sus propias profundidades interiores.
En el horóscopo de una mujer, Quirón muestra dónde y de qué
manera está herida su naturaleza instintiva, pero también dónde y cómo
hiere. Puede ser que estén afectados los dominios relacionados con la

63
atracción y el intercambio sexual, con la capacidad de tener hijos y de
criarlos con afecto, y también con la capacidad de promover la relación
entre las personas. Una mujer así puede tener una profunda descon­
fianza de la vida, y mantenerse apartada de ella, refugiándose en acti­
tudes y aspiraciones masculinas. La pauta arquetípica de la Amazona
puede adueñarse de ella: con la ayuda y la complicidad de las actitudes
colectivas «feministas», puede que no haga caso de su propia condición
de herida en sus relaciones con los hombres. Una mujer así puede tener
dones propios, pero ser incapaz de disfrutarlos o de dejarlos fructificar
a menos que se haya reconciliado con el lado instintivo de su naturaleza
y tenga una relación positiva con el principio masculino. Por otra parte,
la preocupación por la condición maternal y por la relación con otros
puede estar sobredesarrollada hasta el punto de sofocar el intelecto y
otras potencialidades creativas que le son propias y que necesitan de lo
masculino interior para poder expresarse en la vida. Una mujer que vive
solamente para servir a los hombres que hay en su vida puede realizar
así una parte de su naturaleza, pero si su propio espíritu creativo sigue
quedándose totalmente fuera de ella, sin que jamás lo reclame, la inca­
pacidad de hacer justicia a su propio potencial de creación tendrá como
consecuencia el sufrimiento.
Saturno, el padre de Quirón, castró a su propio padre, Urano, cuyos
genitales sangrantes fertilizaron el mar, adonde fueron arrojados; de
esta unión nació Afrodita, la diosa del amor sensual, y una figura impor­
tante a la cual regresaremos. Saturno terminó sus días en el Tártaro, la
región más profunda del mundo subterráneo, en tanto que la muerte de
Urano está asociada con el mar. Así, en la secuencia de la creación tal
como la describe Hesíodo, la transición a la etapa que sigue a la encar­
nación se realiza atravesando los portales del agua y la tierra. Como
hemos visto, este motivo se repite en el destino aciago de las descen­
dientes de Quirón: su hija buscó refugio en el mar y en él encontró la
muerte, en tanto que su nieta padeció cautiverio en una cueva.
Entiendo que esto alude a la necesidad de que la creatividad no bio­
lógica de una mujer esté arraigada en los valores del sentimiento y de
la relación (el agua) y cimentada en su cuerpo y en su dimensión instin­
tiva (la tierra). Sin ello, corre el riesgo de verse abrumada por su aspecto
masculino, el animus, bajo la forma de un convencionalismo restringido
por el deber, de aspiraciones seudoespirituales y de una acción y una
abstracción prematuras que de hecho la aíslen de la vida y en última
instancia puedan provocar una reacción (por ejemplo, una crisis emo­
cional y física) de sus propios instintos femeninos agraviados. Como
resultado de sus trabajos iniciales con la histeria, Freud afirmó que la
mayoría de los síntomas tenían su origen en problemas sexuales. Aun-

64
que esta teoría ya no se acepta, vale la pena reflexionar sobre el área
donde opera Quirón. Histeria significa «útero vagabundo», y parecería
que tanto Hipe como Melanipa tuvieran actitudes ambivalentes hacia su
fertilidad física, de lo cual dan testimonio las tragedias que se abaten
sobre ellas y que hacen que terminen encerradas en el útero de los ele­
mentos.
Es probable que a la mujer cuyos instintos han sido grave y tempra­
namente lesionados no le sea posible expresar y afianzar su naturaleza
instintiva mediante el cumplimiento de los roles tradicionales de esposa
y madre, o bien que estos roles, simplemente, no se adecuen a su natu­
raleza individual. Muy posiblemente, en cambio, tenga que cultivar inte­
riormente su arraigo, sufriendo conscientemente el dolor de estas heri­
das. En vez de sentirse exiliada del mundo tradicional de la actividad
femenina, podría entonces renacer -emergiendo desde la amarga
matriz de la autorrecriminación y la envidia- y tener compasión por sí
misma, con lo que su propia creatividad podría volver a aflorar en otro
nivel. Con frecuencia los tránsitos de Quirón inauguran la posibilidad
de que se inicie este proceso. El renacimiento de un sentimiento íntimo
de fertilidad puede seguir a un período de lo que sería psicológicamente
una regresión uterina; el caballo alado de nuestra creatividad y de nues­
tra intuición puede quedar liberado en la vida, y entonces es probable
que nos regocijemos en él, en vez de temerlo o de proyectarlo sobre los
demás.
Quirón promueve el no sólo/ sino también, e intenta sanar las dis­
yuntivas del tipo esto o lo otro; aquí cobra importancia la figura de Afro­
dita (Venus), que como regente de Libra y de Tauro abarca tanto el
ámbito de las ideas (actividades culturales y artísticas) como el de los
sentidos (el cuerpo y los recursos materiales). Aunque notoriamente
hermosa y deseada por muchos hombres, Afrodita se convirtió en la
renuente esposa de Hefesto, una figura quironiana con quien volvere­
mos a encontrarnos en la sección sobre Quirón en Tauro. Una de las
pasiones que la consumían era la que le despertaba Ares, el dios de la
guerra; a diferencia de las amazonas, que adoraban a Ares, la poderosa
sensualidad de Afrodita hace de ella el contrapeso adecuado para las
características bélicas y marcianas de él. En contraste con la agreste
Ártemis, Afrodita es cultivada y refinada, pero su deleite en la belleza
y en la sensualidad terrenales ofrece también una imagen femenina que
llega más lejos que las imágenes desdichadas y un tanto desencarnadas
de Hipe, convertida en caballo volador, y Melanipa, prisionera en una
tumba. La preocupación quironiana por llegar a una toma de conciencia
de algo que sea definitoriamente nuestro en un sentido creativo, y por
tener la posibilidad de expresarlo, puede convertirse en una presión des-

65
tructiva y aislante para las mujeres cuyo legado es un rechazo de la vida
instintiva; esto hace que sea difícil que nuevas orientaciones o ideas crea­
tivas cobren forma en la vida real, y puede también desbaratar las rela­
ciones. Sin embargo, cuando Quirón es fuerte por tránsito o en la carta
natal, puede también aportar una reconexión con el cuerpo y con los
instintos. Una saludable dosis de placer y de autocomplacencia venusina
puede proporcionar un asidero suficiente en la experiencia positiva de
la vida, que nos permita abrazar la aceleración del crecimiento psico­
lógico y aceptar el cambio de perspectiva que con frecuencia acompaña
a los tránsitos de Quirón. En la figura de Afrodita, la ninfa desencarnada
completa el círculo, volviendo a conectarse con su vitalidad sexual ori­
ginaria y deleitándose tanto en el mundo de los sentidos como en el del
espíritu.

66
Segunda parte

El viaje individual
5
Los temas quironianos

No soy un mecanismo,
no soy un conjunto de partes diversas,
ni estoy enfermo porque el mecanismo
funcione mal.
Estoy enfermo de heridas del alma,
hasta el yo emocional profundo.
Las heridas del alma duran mucho, mucho tiempo,
sólo el tiempo las puede curar,
y la paciencia, y cierto difícil arrepentimiento,
largo y difícil arrepentimiento,
y la comprensión del error de la vida,
y la liberación de la eterna repetición
del error que la humanidad
ha decidido santificar.
D. H. LAWRENCE, «Healing»

La configuración de Quirón

En los próximos capítulos, referentes al significado de Quirón en la carta


individual, usaré, para simplificar, la frase «configuración de Quirón»
para describir todos los factores astrológicos conectados con este pla­
neta. La configuración de Quirón comprende los siguientes elementos:

l. El signo donde está emplazado Quirón

2. El planeta que rige el signo donde está emplazado Quirón

69
Por ejemplo, si Quirón está en Aries, entonces seguramente Marte
muestre a su vez temas quironianos. Si Marte ya está acosado por aspec­
tos difíciles, es probable que éstos sean de naturaleza quironiana (en
este caso, el lector puede remitirse a la sección sobre Quirón en aspecto
con Marte).

3. Todos los planetas o ángulos de la carta en aspecto con Quirón

4. La casa donde está emplazado Quirón

Todo lo que tenga que ver con esta casa se verá afectado por temas
quironianos, pero los diferentes temas pueden darse en distintos niveles
de significado. Sin embargo, un estudio más minucioso con frecuencia
mostrará que estas manifestaciones aparentemente diferentes se reducen
a un único tema.
Por ejemplo, una clienta con Quirón en Escorpio en la casa VIII
estaba siempre endeudada, y tener que pedir dinero prestado le resul­
taba humillante e hiriente (la casa VIII se refiere, en el aspecto material,
a los recursos de otras personas). En el dominio escorpiano de la sexua­
lidad, sin embargo, esta mujer se consideraba una persona muy libre,
hasta incluso promiscua. Cuando Plutón transitaba sobre su Quirón en
Escorpio se dio cuenta de que estos dos ámbitos sobresalientes en su
vida se relacionaban con la rabia que sentía contra su madre: las deudas
eran una expresión del sentimiento de que otra persona (la madre) debe­
ría estar cuidando de ella, en tanto que su promiscuidad reflejaba por
una parte un deseo de intimidad física con alguien que le hiciera de
madre, y por otra un intento de superar a una madre a quien consideraba
sexualmente reprimida.
En otro ejemplo, una clienta con Quirón en Aries en la casa VI pare­
cía tener mucha fuerza de voluntad e iniciativa en las situaciones labo­
rales, pero se encontró con que le aterrorizaba aprender a conducir. Al
hablar de esto descubrió que sólo era capaz de demostrar iniciativa en
interés de otras personas; ansiaba poder hacerlo también para sí misma,
y eso era lo que significaba para ella saber conducir.

5. El signo en la cúspide de la casa donde está emplazado Quirón,


y el planeta que lo rige

Por ejemplo, si Quirón está en la casa VI y la cúspide de ésta se encuen­


tra en Capricornio, entonces el emplazamiento y los aspectos del Sa­
turno de esa persona pueden mostrar también temas quironianos.

71
6. Las parejas planetarias reunidas por el hecho de tener a Quirón en
su punto medio

Por ejemplo, aunque la Luna y Marte no formen ningún aspecto, cuando


Quirón esté en su punto medio directo o indirecto, será probable que
muestren temas quironianos. Las probables manifestaciones de ello
incluirían: conflictos (Marte) con la madre o con otras figuras femeninas
(Luna); una actitud militar (Marte) hacia la sensación de vulnerabili­
dad (Luna); inestabilidad emocional (Luna) que interfiere en la capa­
cidad de entrar en acción (Marte).

Tras haber estudiado con cierto detalle los orígenes y el trasfondo arque­
típico de la historia de Quirón, podemos describir ahora los temas prin­
cipales que éste representa en nuestra vida, tal como se reflejan en nues­
tras respectivas cartas natales. Es evidente que no todos los temas que
mencionemos aquí se manifestarán en una vida determinada. Sin
embargo, si cualquiera de los temas siguientes domina alguno de los
ámbitos de nuestra vida o de la de un cliente, es probable que por detrás
de esta dificultad encontremos la pauta arquetípica del Sanador Herido.
Saberlo puede ser útil, ya que entonces una mirada en profundidad a la
configuración de Quirón podría permitirnos intuir el significado subya­
cente en una pauta vital, una experiencia transpersonal o un ciclo repe­
titivo de sufrimiento y enfermedad.

La posición de Quirón en el sistema solar

Quirón se encuentra entre Saturno y Urano; sin embargo, en su camino


hacia el perihelio atraviesa la órbita de Saturno y pasa algún tiempo
entre este último y Júpiter (se encontrarán más detalles sobre este tema
en el apéndice 1 ). En la mitología, el dios primordial del cielo
-Urano- fue castrado por su hijo Cronos (Saturno). Posteriormente,
éste fue informado por un oráculo de que uno de sus propios hijos, a
su vez, lo destronaría. Decidido a impedirlo, se los tragaba a todos tan
pronto como nacían. Como vimos en el capítulo 2, mientras andaba en
busca de su nuevo bebé, Zeus, Cronos se enamoró de Fílira, que luego
fue la madre de Quirón. Cronos jamás encontró a Zeus, a quien Rea
había escondido y que fue adoptado por tres ninfas, entre las cuales se
contaba la bondadosa cabra-ninfa Amaltea. Al crecer, Zeus llegó a cum­
plir la profecía y destronó a su padre con ayuda de Poseidón y Hades,
fulminando a Cronos con un rayo.

72
Así, Quirón fue concebido durante una época en la cual su padre,
Cronos, intentaba escapar del destino que le había pronosticado el orá­
culo. Cronos estaba tratando de «detener el proceso», de evitar lo ine­
vitable, y fue depuesto a la fuerza por aquellos a quienes previamente
había confinado en el Tártaro, en lo más profundo del cual él, a su vez,
fue recluido. Quirón, sin embargo, renunció por su propia decisión a la
inmortalidad; en términos psicológicos, esta «muerte» es nuestro rena­
cimiento a la vida. En la carta individual, Quirón puede indicar una
herencia que recibimos de nuestros padres y que es una carga y un infor­
tunio (Saturno), pero que también representa la oportunidad de incor­
porar sus elementos a nuestra vida, de una manera nueva y creativa
(U rano). El tema de la herencia ancestral es especialmente fuerte
cuando Quirón está en aspecto con Saturno, como veremos en el capí­
tulo 8. Esta herencia puede ser inconsciente y consistir en sueños o espe­
ranzas no realizadas; puede ser también una concentración de presión
psicológica allí donde, durante generaciones, se han cultivado ciertas
características personales a expensas de otras; esta unilateralidad puede
pugnar por liberarse y recuperar su equilibrio, y para ello creará en la
familia una «oveja negra» o un tercero en discordia, que puede ser posi­
tivo o negativo. De modo similar, la posición de Quirón por casa indica
a menudo, en ese preciso dominio, un bloqueo de la energía, una nega­
tiva a encarnarse, una especie de «no» a la vida; sin embargo, abre tam­
bién la posibilidad de una canalización creativa del sufrimiento que de
todo ello resulta.
Por ejemplo, una mujer con Quirón en Libra en la casa II, en opo­
sición con el Sol y la Luna en Aries en la casa VIII, fue concebida
durante una época en que los padres pasaban por graves conflictos eco­
nómicos (casa 11). Más adelante, la pauta interior que en ella corres­
pondía a esto tomó el aspecto de sabotaje, interferencia y lucha entre
sus lados masculino y femenino, y durante largo tiempo fue incapaz de
independizarse económicamente de sus padres. Su bloqueo evidente era
una incapacidad o una negativa a echar mano de sus propios recursos
(Quirón en la casa JI). Siempre que el Sol en Aries quería iniciar algo
nuevo o enfrentarse con un reto, la Luna respondía demoliéndolo con
autocríticas y una actitud emocional destructiva. De ahí que, inicial­
mente, ambos principios, el solar y el lunar, estuvieran operando de
manera negativa. Coherente con la influencia de Aries, que rige la
cabeza, la consultante era propensa a las migrañas. Sin embargo, cuando
Quirón formó una oposición con su lugar natal, ella empezó a estudiar
artes marciales y posteriormente, a su vez, a dar clases. Esta disciplina
le dio la oportunidad de equilibrar los aspectos en guerra dentro de sí
misma, y de expresarlos de forma concentrada (Quirón en oposición con

73
el Sol en Aries) y estética (Quirón en Libra), poniendo en juego a su
cuerpo (Quirón en la casa 11, en oposición con la Luna) a la vez que
equilibraba las corrientes de energía sutil que había dentro de ella
(casa VIII). Una disciplina que promueve el bienestar personal y la
armonía entre mente y cuerpo, no cabe duda de que es una profesión
típicamente quironiana.
Quirón simboliza una combinación peculiar de la creatividad poten­
cial y la visión de Urano con el respeto saturnino por el pasado, los
límites personales y las leyes de la sociedad y del mundo material. Ade­
más, está la oportunidad de incorporarlo a nuestra vida, de socializar
este impulso en el dominio de Júpiter. No necesitamos traicionar nuestra
individualidad creyendo que estamos bloqueados y frustrados por los
aspectos saturninos negativos de lo colectivo, como pueden ser la apatía,
el conformismo, la preocupación por la posición social y el conserva­
durismo no reflexivo. Tampoco es necesario que estemos en el limbo,
alienados del resto de la sociedad por unos ideales uranianos iconoclas­
tas, antisociales y nada realistas. Con Quirón tenemos la oportunidad
de combinar ambas cosas de forma creativa, lo que ofrece la posibili­
dad de hallar significado, liberación y expansión (Júpiter) en el proceso
de ser auténticos con nosotros mismos. Al permanecer en el umbral,
Quirón nos relaciona, por una parte, con el mundo saturnino de la forma
y la estructura, y por otra con el deseo uraniano de romper estas estruc­
turas establecidas y liberar la energía potencial oculta en ellas. De esta
manera nos vemos estimulados a la creación de formas nuevas, internas
y externas, que expresen este nuevo orden del ser.
Varios investigadores, entre ellos Zane Stein, que fue el primero en
sugerir este principio, han llegado a la conclusión de que el punto medio
entre Saturno y Urano es, en la carta, un punto «sensible a Quirón».
Esto significa varias cosas. Primero, que si en este punto medio se
encuentra un planeta o un ángulo, se comportará como si estuviera en
aspecto con Quirón. Por ejemplo, a una persona que tenía el Medio
Cielo en el punto medio entre Saturno y Urano, un clarividente le dijo
que debía trabajar como sanadora; esto le ocurrió en el momento de su
primera cuadratura Quirón/Quirón, a los catorce años. La joven se pasó
más o menos los veinte años siguientes, hasta su oposición Quirón/Qui­
rón, luchando por reconciliarse con este problema, ya que inicialmente
se sentía abrumada por él (Saturno) al mismo tiempo que se rebelaba
contra él (Urano). En segundo lugar, si un planeta transita por ese punto
medio, especialmente en conjunción, pero también en cualquier otro
aspecto difícil, en la vida de la persona se movilizarán los temas qui­
ronianos. Cuando el propio Quirón activa ese punto por tránsito, con
frecuencia los problemas representados por Quirón en el horóscopo

74
cobran prioridad; sin embargo, además de desencadenar posiblemente
destructividad y sufrimiento, parece haber también una especial opor­
tunidad para solucionarlos. Lo mismo es válido si alguien tiene en su
carta natal a Quirón en el punto medio entre Saturno y Urano, y la vida
de la persona puede estar fuertemente teñida por temas típicamente qui­
ronianos.
En nuestra época, las estructuras saturninas de todo tipo se están
desintegrando, y el individualismo reaccionario uraniano, desatado en
su forma más notable durante los años sesenta, se estrella hoy sobre las
rocas del aislamiento, el sinsentido y la fragmentación. Quizás el des­
cubrimiento de Quirón durante este período de desorientación nos
ofrezca la posibilidad de una síntesis nueva, que respete ambas cosas.
En términos psicológicos, Quirón está en el umbral entre los ámbitos
personal y transpersonal. Representa el punto de conexión entre los
límites del yo y las estructuras del mundo conocido, y el vasto campo
de fuerza de las energías arquetípicas y transpersonales que se encuen­
tran más allá -y de hecho dentro- del mundo de la forma. La dimen­
sión y la manera de pensar de Quirón es la del «no sólo / sino también»,
más bien que la disyuntiva entre una cosa y otra. Si estamos identificados
con el principio saturnino, puede ser que nos mostremos rígidos y teme­
rosos de expresar nuestra individualidad. Cualquier cambio en la situa­
ción externa o en la actitud interna puede ser vivido como una amenaza
contra la cual debemos protegernos, y es probable que de esta manera
nos limitemos. Por otra parte, si en nuestra vida domina la perspectiva
uraniana, puede ser que nos veamos sometidos al cambio sin ser capaces
de integrarlo; que abracemos compulsivamente el futuro, las nuevas
visiones e ideas, pero a un alto precio para nuestra vida sentimental y
para nuestras necesidades humanas.
Entre 1952 y 1989, Quirón hizo unas cuarenta y una oposiciones
exactas con Urano; se mantuvo dentro del orbe durante casi todo este
período, y verdaderamente, se puede ver que fuertes influencias ura­
nianas operan en el seno de lo colectivo. Por contraste, Saturno sólo ha
formado dos conjunciones exactas con Quirón durante los últimos cien
años: en abril de 1883 y en abril de 1966. Los símbolos sabianos para
los grados en que ambas se produjeron son interesantes, ya que forman
una secuencia que tiene significado a la luz de los temas de Quirón. La
primera conjunción se produjo a 27 grados de Tauro, y el símbolo es:
«Una anciana india vende los artefactos de su tribu a los transeúntes».
La interpretación de Rudhyar habla de una aceptación pacífica y una
reintegración del individuo en la matriz psíquica de su grupo y de su
cultura:

75
En la vejez, el poder de la colectividad vuelve a reafirmarse, superando
el esfuerzo, quizás agotador, que hace el hombre por imponer su carácter
único e individual. 1

La segunda conjunción se produjo a 24 grados de Piscis; el símbolo


es: «En un islote rodeado por la vasta extensión del mar, se ve que la
gente vive en estrecha interacción». En su interpretación, Rudhyar
subraya la «necesidad de aceptar conscientemente las propias limitacio­
nes personales para que uno pueda concentrar sus energías y vivir una
vida de centramiento y realización». 2 Continúa luego señalando que el
yo es necesario para «establecer límites y dar un carácter específico a la
conciencia», y por más que nuestro deber consista en ser aquello que
somos como individuos, tenemos también «un dharma o lugar y función
que nos es propio dentro de una vastedad mayor». 3
Consideremos ahora el posible significado de estos dos símbolos rela­
cionados con las dos últimas conjunciones Quirón/Saturno. En el pri­
mero, no se dice si los transeúntes son indios o turistas norteamericanos,
pero la imagen de comprar y vender (típica de Tauro) simboliza algo
que cambia de manos. La anciana ofrece artefactos que simbólicamente
contienen su herencia cultural, y quizá religiosa. Lo que se ofrece es la
sabiduría de una cultura indígena que vivía en mayor armonía con
la naturaleza (Tauro), y a la que se reconoce como algo valioso, por lo
cual se da dinero a cambio.
El segundo símbolo presenta una isla donde la gente vive en estrecha
interacción, rodeada por un vasto mar. Aquí se pone el acento sobre la
relación, no sólo de un hombre con otro, sino también de la comunidad
con el todo más vasto, representado por el mar (Quirón y Saturno en
Piscis). A fin de que esta relación se desarrolle, es necesaria la sabiduría
instintiva y femenina representada en el símbolo anterior por la anciana
india. En las interposiciones de Rudhyar vemos la evolución de una
perspectiva «no sólo / sino también», que es típica de Ouirón: en la pri­
mera, se renuncia pacíficamente a la individualidad, en tanto que en la
segunda se reconoce tanto la necesidad de individualidad como la de
relación con el todo.
Si yuxtaponemos las dos conjunciones Quirón/Saturno con las múl­
tiples oposiciones Quirón/Urano, vemos que simbólicamente Quirón ha
traspasado el principio saturnino al atravesar su órbita, a fin de que sea
absorbida la energía femenina e instintiva de la tierra. Así Quirón equi­
libra la naturaleza impracticable de una actitud unilateralmente uraniana
ante la vida.

76
La individuación, la inmortalidad y el Maestro Interior

Podemos definir el término «individuación» como el despliegue de aquel


o aquella que somos de forma innata, de la misma manera que al crecer,
un gatito se convertirá en un gato y no en un perro o un canguro. No
hay un factor astrológico aislado que sea el indicador de este proceso,
sino que más bien la totalidad del horóscopo es como un reflejo de quié­
nes somos, un espejo de la psique, tanto en sus aspectos conscientes
como en los inconscientes. Sin embargo, el impulso a la individuación
cobra especial urgencia en el caso de los factores afectados por Quirón.
Allí, la flecha del centauro nos infunde una intensidad que con frecuen­
cia significa gran sufrimiento, pero indica también la posibilidad de crear
algo individual y solamente nuestro, basándonos en la aceptación de
nuestra auténtica naturaleza interior y de nuestra relación con este sí
mismo misterioso, que contiene todas nuestras múltiples facetas, posi­
tivas y negativas, y a la vez es mayor que todas ellas.
Esta presión que nos urge al autodescubrimiento interior, y a darle
luego expresión externa, nos ofrece dones y oportunidades, pero tam­
bién tiene sus trampas. Porque, como veremos, allí donde se encuentra
Quirón hay también una tendencia a exteriorizar cosas que quizá sea
necesario tomarse interior y simbólicamente, y hay una urgencia impla­
cable -lo que de hecho puede ser realmente un intento de autosana­
ción- de «conseguir» algo que en nuestro despiste imaginamos que cal­
mará nuestro dolor. El equilibrio entre lo interno y lo externo o entre
lo literal y lo simbólico es, en última instancia, peculiar del particular
destino de cada persona; sin embargo, si observamos que la configura­
ción de nuestro propio Quirón parece expresarse repetidamente en
forma de enfermedades o catástrofes, tal vez valga la pena considerar
si no estará actuando este principio y si no habrá algo que sea necesario
desliteralizar o interiorizar, tomándolo en un sentido simbólico más bien
que como base para la acción. Las preocupaciones sociales, profesio­
nales o políticas pueden contener un fuerte elemento de todo esto:
luchar por resolver y sanar los problemas colectivos puede ser un intento
de sanar, por intermedio de terceros, nuestro sufrimiento interior.
La configuración de Quirón describe el «sendero» de una persona,
lo que se expresa en la palabra árabe tariqa. En el sufismo tradicional,
un grupo de discípulos se reúne en torno de un maestro que encarna
ciertas cualidades representativas de la peculiar tariqa o «sendero hacia
lo divino» que ellos desean seguir mediante la instrucción y el ejemplo
del maestro. Algunos buscan la relación con Dios a través de la música,
otros por medio de la filosofía, otros la hallan por la vía de la acción, y

77
así cada uno. Si un individuo es devoto de un determinado guru o de
cierta tradición espiritual, es frecuente que proyecte sobre el maestro o
el grupo las cualidades que describe su personal configuración de Qui­
rón, que a su vez define los tipos de experiencia que la persona tiene
en esta dimensión. Un ejemplo que no es específicamente religioso lo
ilustrará: un hombre que tenía a Quirón en Escorpio, en cuadratura con
Saturno y Plutón en Leo, era miembro de un movimiento político clan­
destino en África, que exigía secreto (Plutón) y una disciplina estricta
(Saturno), y cuyos miembros participaban en peligrosas actividades gue­
rrilleras. Aunque era ateo declarado, su tariqa o sendero era evidente­
mente plutoniano: su total lealtad a la revolución que se ponía como
meta precipitar el renacimiento de su país incluía la posibilidad de ejer­
cer y sufrir violencia, e incluso de perder la vida.
En términos psicológicos, Quirón es el Maestro Interior a quien
debemos lealtad y sumisión. El conjunto de elementos astrológicos que
lo rodean puede simbolizar las pruebas, los sufrimientos, las disciplinas
y las tareas que se despliegan bajo la tutela de este Maestro Interior,
cuyo sendero o tariqa es la vida misma, independientemente de que esto
incluya o no el seguir una determinada tradición espiritual. Las crisis o
las experiencias de aprendizaje importantes pueden reflejarse en cual­
quier factor del horóscopo, pero es probable que se las interprete y pro­
cese de una manera congruente con la configuración de Quirón, planeta
que describe la naturaleza de lo que aprendemos de nuestras experien­
cias vitales. Por ejemplo, es probable que quienes lo tienen en Sagitario
experimenten muchos giros y vueltas en su búsqueda del significado de
la vida. Sus entusiasmos, «viajes» y desilusiones pueden ser irritantes,
para ellos mismos y para los demás, pero deben proseguir con la bús­
queda. Tras haber «fracasado» en su intento de hallar significado en algo
externo, la búsqueda y el cuestionamiento pueden llevarlos a la idea de
que quizá no se trate de hallar un significado final y definitivo, ya que
el significado es algo subjetivo que infundimos en una experiencia, y no
algo intrínseco a ésta que haya que perseguir hasta «atraparlo». Y es
probable que así se alcancen la sabiduría y el entendimiento, para bene­
ficio propio y ajeno. Por dar otro ejemplo: quienes tienen a Quirón en
Escorpio suelen interpretar la experiencia en función de luchas de vida
o muerte, donde uno de los contendientes gana y el otro muere, uno es
todo bondad y el otro decididamente malo. Es probable que estos nati­
vos gasten mucha energía en su intento de refutar su propia convicción
de que la vida se empeña en destruirlos, o de que ellos son demasiado
destructivos para que las cosas que los rodean, y que les importan, estén
seguras. Una persona con un Maestro Interior plutoniano, por así
decirlo, se enfrentará sin duda tanto con la realidad de la muerte como

78
con los misterios de la transformación, la negatividad y la destructividad,
sin desconocer en sí misma estos elementos ni responsabilizarse de que
los demás los tengan, con lo que cultivará una aceptación de la muerte
en la vida y de la vida en la muerte. Si no somos capaces de escuchar a
nuestro Maestro Interior -o no estamos dispuestos a hacerlo-, puede
ser que nos ataque silenciosamente por la espalda. Entonces quizá nos
convirtamos en alguien que se siente forzado a dar consejos no solici­
tados; tal vez seamos incapaces de escuchar sin sentirnos en la obligación
de «arreglar las cosas», sugerir técnicas psicológicas, aconsejar a qué
sanador se puede recurrir y otras cosas por el estilo. Esto es un «Quirón
bloqueado», semejante a Cronos cuando intenta evitar su destino.
Respecto de la cuestión de la inmortalidad, hemos visto que después
de su muerte en los infiernos, Quirón quedó inmortalizado en la cons­
telación del Centauro, o, según otras versiones, como Sagitario. Con
frecuencia, la gente presenta preocupaciones u obsesiones que la posi­
ción de Quirón describe muy gráficamente: quieren hacer algo, o llegar
a ser algo que haga de ellos personas sabias, ricas, famosas, respetadas,
amadas por todo el mundo... dicho de otra manera, que los inmortalice.
Al estudiar los horóscopos de personas conocidas se ve con cuánta fre­
cuencia Quirón describe con precisión -a veces divertida- aquello
mismo por lo cual la persona fue famosa o infame, célebre o temible.
Hay muchos ejemplos de esto en los capítulos siguientes, pero veamos
aquí unos pocos.
Rodolfo Valentino tenía a Quirón en conjunción con la Luna en
Libra en la casa VII, en sesquicuadratura con Mercurio en Tauro en la
casa II, en trígono con Plutón en Géminis en la casa 111, y en cuadratura
con Júpiter en conjunción con Marte en Cáncer en la casa IV. Se lo
aclamó como «el mayor de los amantes (Ouirón en Libra) del cine
mudo». En su carta, Quirón estaba en aspecto con Mercurio, y también
con Plutón en Géminis, que aquí representa el poder por mediación del
silencio. Su sexualidad (Ouirón en aspecto con Plutón) era a la vez refi­
nada y exótica (Quirón en Libra, regido por Venus); provocaba la his­
teria en las mujeres (Ouirón y la Luna en la casa VII... ¡las otras se
ponían histéricas!), y a su muerte se convirtió en un ídolo que llegó a
ser una especie de objeto de culto, figura típica de Quirón en aspecto
con Júpiter.
Alfred Hitchcock tenía a Quirón en conjunción con Urano en Sagi­
tario, y en cuadratura con Mercurio en Virgo. Se hizo famoso por sus
películas de desapasionado (Quirón en conjunción con Urano) misterio,
que con frecuencia incluyen dimensiones mentales aterradoras y retor­
cidas (Quirón en cuadratura con Mercurio); sus argumentos son astutos
y calculados (Quirón en cuadratura con Mercurio en Virgo); fue un

79
maestro del suspense, capaz de conjurar (Quirón en cuadratura con
Mercurio como el Embaucador) un miedo intenso en su público al insi­
nuar la posibilidad de violencia (Quirón en Sagitario suele centrarse en
posibilidades negativas).
D. H. Lawrence tenía a Quirón en Géminis en la casa VIII, y en los
capítulos 7 y 8 profundizaremos más en su horóscopo. Se lo ha llamado
el «profeta de la liberación sexual», e inicialmente sus libros fueron cen­
surados, e incluso quemados. Consiguió expresar (Géminis) una sen­
sación del carácter sagrado de la comunión sexual (casa VIJI), tanto en
sus dimensiones personales como en las transpersonales (Quirón en
Géminis).
Dennis Nilsen, con Quirón en Libra en la casa XII, asesinó a quince
personas, generalmente estrangulándolas, y descuartizó los cuerpos.
Salvo una de ellas, a las demás nadie las echó de menos, porque eran
personas solitarias y desarraigadas a quienes conocía en los bares; la

KC.

D. H. Lawrence

80
biografía de Nilsen se titula Killing far Company [Matar por compañía]
(Quirón en Libra). Sus víctimas, los lugares donde las encontraba y su
manera de matarlas son todos, típicamente, elementos de la casa XII,
como también lo es el estilo florido con que escribía, mezclando la fan­
tasía y la realidad. Quirón en Libra se expresa también en su manera
de verse y de juzgarse sin remordimientos, sopesándose compulsiva­
mente en la balanza libriana de la justicia.
Así pues, Quirón describe la naturaleza de nuestra contribución a la
vida, ya sea positiva o negativa; con frecuencia simboliza aquello por lo
cual seremos recordados, convertidos en héroes o inmortalizados. Sin
embargo, desde un punto de vista psicológico, lo que hacemos o creamos
siempre puede ser validado, admirado o denigrado por otras personas,
pero la experiencia subjetiva, y por consiguiente perdurable, de nuestra
propia inmortalidad sólo podemos encontrarla nosotros mismos, en
comunión con nuestra profundidad más íntima. El grado en que el
potencial interior se pondrá de manifiesto para que todos lo vean no se
puede deducir solamente del horóscopo. El sufrimiento que soportamos
en nuestro viaje interior puede ser invisible para todo el mundo excepto
unas pocas personas, y tal vez no lleguemos a expresarlo de forma
importante y tangible. La individuación no es algo que podamos «con­
seguir» o «hacer»; nos debatimos contra la entrega que significa o coo­
peramos con ella, según la manera en que estemos hechos.
Sin embargo, la preocupación por encontrar nuestro propósito en la
vida es una inquietud típica de la Nueva Era y se relaciona con el planeta
Quirón, en cuanto éste representa la auténtica necesidad de expresar la
verdadera individualidad puesta al servicio de la totalidad de la vida.
Esta necesidad puede, sin embargo, estar contaminada por la avidez de
«inmortalidad» acicateada por el miedo a la muerte. La humanidad ha
demostrado de muchas maneras su deseo de inmortalidad: el culto al
héroe que se menciona en el capítulo 3 es un ejemplo de ello. Procrear
hijos que lleven nuestro nombre, construir grandes tumbas y mausoleos,
la creación de obras de arte que perduren después de nuestra muerte,
todo ello da testimonio de lo difícil que se nos hace aceptar el carácter
final de la muerte física. Sin embargo, todo esto es también una expre­
sión del impulso creativo de Prometeo, la urgencia de encontrar dentro
de uno mismo esa chispa invisible de divinidad, ese vacío, esa alma
inmortal que persiste y que no está limitada ni atada por las leyes del
tiempo lineal y de la decadencia física.
En este contexto, entonces, Quirón describe con frecuencia la con­
creción de una cualidad del ser o una transformación de la conciencia
que intenta nacer y evolucionar en aras de nuestra totalidad; una cua­
lidad que puede ser inadecuada o compulsivamente traducida en algo

81
que se ha de hacer, lograr o perseguir. De ahí el tema de la búsqueda,
que es tan importante para Quirón. El objetivo de la búsqueda es el sí
mismo, que no se deja encontrar en otros lugares o con otras personas,
aun cuando ellos y ellas puedan proporcionarnos un reflejo; no está en
los libros ni se lo puede conseguir, comprar, pedir prestado ni robar.
Sin embargo, cuando hemos aprendido a escuchar al Maestro Interior,
cualquier experiencia puede ser enriquecedora como parte del viaje que
es nuestra vida, que no podemos dejar de recorrer, ni siquiera en la
muerte.
Nunca se acabará nuestra exploración,
y el final de toda nuestra búsqueda
será llegar allí donde empezamos
y conocer por primera vez el lugar. 4

El Sanador, el Herido y el Heridor

La imagen del Sanador Herido es una figura evocadora, fácil de asociar


con la configuración de Quirón en el horóscopo. Sin embargo, hay que
considerar un elemento más para que esta imagen represente verdade­
ramente lo que encontramos cuando observamos la forma en que se
expresan en la vida real los temas de Quirón. Jung señala «la verdad
mitológica de que el heridor herido es el agente de la sanación, y de que
el sufriente es quien aparta el sufrimiento ». 5 Con frecuencia, añadir «al
que hiere » confiere sentido a manifestaciones de Quirón que de otra
manera parecen enigmáticas. Por ejemplo, vemos a Quirón en estrecha
conjunción con el Ascendente en la casa XII en el horóscopo de Dennis
Nilsen. En su caso, la figura del heridor, del asesino, es la más obvia,
pero su biografía revela también detallada y conmovedoramente su pro­
pia condición de herido y su creciente identificación con «el que sufre»,
tanto en el sentido específico de identificarse con sus víctimas como tam­
bién en cuanto rol en el seno de lo colectivo. «Quiero que otros vean
que sufro » , escribió durante su proceso. «No me gusta sufrir, pero pa­
rece que es lo que ahora se espera de mí. » 6
Este terceto de figuras -el Sanador, el Herido y el Heridor- apa­
rece también claramente representado en el mito, ya que en él Quirón
es herido primero por su madre, y después por su discípulo Hércules.
De recién nacidos nos hieren, literalmente, al cortarnos el cordón umbi­
lical, y las etapas posteriores de la separación psicológica de la madre
pueden ser, de diferentes maneras, no menos dolorosas. Si echamos una
mirada retrospectiva a acontecimientos que inicialmente sentimos como

82
otras tantas heridas, podremos comprobar que por mediación de ellos
crecimos en entendimiento. Cuando Quirón decide renunciar a su
inmortalidad y escoge la muerte, toma una decisión heroica que lo trans­
porta al dominio de la Diosa Muerte. Mediante este acto, abraza sim­
bólicamente a los dos agentes de su propia condición de herido, asu­
miéndolos conscientemente en su vida. En un nivel psicológico, cuando
tomamos conciencia de lo que dentro de nosotros nos hiere, y que tam­
bién hiere a los demás, y lo aceptamos plenamente como parte de lo
que somos, hay veces en que «aquello» puede acudir inesperadamente
en nuestra ayuda. Mientras sigamos intentando liberarnos de ello, es
probable que «el que nos hiere» vuelva a atacarnos a nosotros y a nues­
tros seres más queridos.
En el horóscopo, Quirón describe la naturaleza de las heridas que
hemos recibido en las primerísimas etapas de la vida, y de las influencias
importantes sufridas durante esos años formativos. Por ejemplo, cuando
Quirón está en aspecto con Júpiter, eso indica generalmente que las
influencias religiosas durante los comienzos de la vida no son una mera
música de fondo, sino que pueden encarnar intensos conflictos y pro­
blemas que reclaman una solución, y que con frecuencia están teñidos
por elementos psicológicos que pertenecen a la relación herida entre el
padre o la madre y el hijo. Una mujer que tenía a Júpiter en conjunción
con la Luna en Sagitario, en cuadratura con Ouirón en Piscis en la
casa 11, tuvo grandes dificultades para separarse de su madre, con quien
mantenía una estrecha relación (Quirón en cuadratura con la Luna). La
madre tenía fuertes anhelos espirituales que no había concretado, e
introdujo a su hija desde muy pequeña en las religiones orientales, esti­
mulándola en esa dirección. Más adelante la hija se rebeló, rechazando
todo lo que tuviera que ver con la espiritualidad. Sin embargo, durante
su primera cuadratura Quirón/Quirón enfermó y se dio cuenta de que
tenía que encontrar otra manera de abarcar esa herencia de nostalgia
espiritual (Quirón en Piscis) y de confusión filosófica (Quirón en cua­
dratura con Júpiter en Sagitario).
La configuración de Quirón describe con frecuencia lo que relaciona
a un ser humano con su sufrimiento interior, y señala también una ruta
hacia la sanación. Por ejemplo, quienes tienen a Quirón en Géminis, en
la casa 111 o en aspecto con Mercurio, pueden encontrar en las palabras,
escritas o habladas, algo muy sanativo; son personas vulnerables, a quie­
nes una palabra bondadosa puede rápidamente deshacer en lágrimas.
De la misma manera, es probable que en la infancia se hayan sentido
repetidamente lastimadas por palabras hostiles y coléricas, por críticas
destructivas o discusiones con hermanos y hermanas. Los que tienen a
Quirón en Tauro o en la casa II suelen responder muy bien al masaje y

83
otras formas de trabajo corporal, mientras que quienes lo tienen en
aspecto con Venus experimentan tanto la herida como la sanación por
mediación de sus relaciones con otras personas.
De la misma manera, la configuración de Quirón describe también
la naturaleza de la sanación que una persona puede tener para ofrecer.
Esto vale independientemente de que alguien trabaje o no profesional­
mente en este campo, ya que se trata de un don natural, una emanación
más bien que una técnica aprendida. Por ejemplo, quienes tienen a Qui­
rón en Cáncer poseen la capacidad de conectar empáticamente con los
demás. La persona con Quirón en Virgo puede caracterizarse por gestos
simples y prácticos, que demuestran gran bondad: por ejemplo, puede
ser alguien que, cuando un amigo está enfermo, en vez de enviarle una
tarjeta deseándole que se ponga bien, va a verlo y le lleva una bolsa
de provisiones. Una mujer con Quirón en aspecto con Saturno en la
casa X se sintió herida por las actitudes estrictas y represivas de su
ambiente familiar, especialmente por las de su madre. Se fue de casa
muy joven, rebelándose y rechazando a la sociedad hasta tal punto que
llegó a hacerse arrestar por ladrona de tiendas. Al sentirse herida por
el principio saturnino, intentaba herir a su vez. Cuando se produjo la
oposición de Quirón con su lugar natal, empezó a trabajar en un centro
diurno para jóvenes delincuentes en libertad provisional, y por lo que
ella misma me contó, su forma de vincularse con ellos era típicamente
saturnina en un sentido positivo. Me habló de la necesidad de poner
límites y de ser directa para así crear un ámbito apropiado para los jóve­
nes que tenía a su cuidado. Al haber sido herida en su momento por el
principio saturnino, se había vuelto capaz de poner esas cualidades al
servicio de quienes a su vez necesitaban sanar.
Como Quirón simboliza también al Heridor Interno, puede mostrar
de qué manera infligimos inadvertidamente dolor a otras personas o des­
cargamos sobre ellas una agresividad reprimida. Un hombre con Quirón
en la casa I se dio cuenta de que al no hacerse valer estaba descargando
pasivamente su agresividad sobre otras personas; esperaba que los
demás tomaran la iniciativa para entonces pelearse con ellos. Una mujer
con Quirón en Géminis en la casa VIII comprendió que echaba a perder
sus relaciones al tener sobre ellas ideas negativas que no expresaba y ni
siquiera admitía; se creaba así un clima emocional negativo que hacía
de ella una persona inalcanzable. Como ejemplo final, consideremos el
horóscopo de Dennis Nilsen. Con su Quirón en Libra en la casa XII,
anhelaba una unión total de su experiencia con la del otro, hasta el punto
de llegar a la extinción de las respectivas personalidades: una fantasía
típica de la casa XII, que él concretaba al pie de la letra. En su proceso
intervinieron testigos que habían sobrevivido al intento de asesinato, y

84
que lo describieron como una persona inicialmente encantadora y socia­
ble (Quirón en Libra), que había llegado al punto de consolar a su frus­
trada víctima después de haber intentado matarla.

La repetición y las pugnas inútiles

Los dominios de la psique señalados por la configuración de Quirón pue­


den ser muy vulnerables, ya que muestran dónde estamos heridos, por
muy inconscientes que sean tales heridas. Más adelante puede produ­
cirse una secuencia de emociones y acontecimientos sincrónicos, inter­
nos y/o externos, que de hecho representa una nueva versión de la situa­
ción que causó la herida original, es decir, la repetición compulsiva que
describimos en el capítulo 2. Así como Quirón revela dónde estamos ya
heridos, enseña también en qué ámbitos podemos atraer sobre nosotros
nuevas situaciones que nos hieran; sin embargo, esto puede ser también
como la «espada que sana la herida que infligió», razón por la que lo
que tememos y rechazamos puede ser también aquello por mediación
de lo cual nos llegue la sanación.
Por ejemplo, a una persona con Quirón en Virgo en la casa XI le
horrorizaba estar en grupo (seminarios, clases, etc.), y finalmente
incluso los grupos sociales fueron inspirándole cada vez más miedo y
disgusto. Esta persona, una mujer, se retraía, o bien asumía el papel del
extraño que siempre trae a colación otro tema. Debido a su necesidad
innata de desafiar a la autoridad (Quirón en la casa XI), lo hacía de
manera compulsiva en los grupos, a pesar de su vulnerabilidad y de su
miedo, para después terminar sintiéndose inaceptada e inaceptable.
Durante un período de terapia llegó a ver con claridad que lo mismo
sentía con su familia; invisible e inaceptable en lo más profundo de sí,
tenía que adaptarse sin embargo a unos valores familiares que reflejaban
la parte más negativa de Virgo: la insistencia en el control emocional y
en las «normas» adecuadas. Ella se rebelaba de la misma manera, y reci­
bía la misma respuesta. Esta pauta se activaba cada vez que se ponía en
contacto con grupos, especialmente si éstos perseguían un objetivo
común. Finalmente, tomó contacto con el recuerdo de una «experiencia
de una vida pasada» en la cual había muerto a manos de una multitud
colérica. Por más angustiante que fuera el enfrentarse con esto, contri­
buyó a que pudiera ir liberándose poco a poco del miedo, la conectó
con la profunda cólera que le inspiraba su rol en la familia y también
con su necesidad de sentirse aceptada, y gradualmente la repetición
compulsiva fue desapareciendo. En el momento en que Quirón en trán-

85
sito se acercaba al término de la cuadratura con su Quirón natal, esta
mujer empezó su formación para trabajar con grupos de personas, ense­
ñando habilidades artesanales ( Quirón en Virgo) a personas hospitali­
zadas como parte de su rehabilitación.
Otra pauta cuyo modo de operar se puede observar en relación con
la configuración de Quirón es un ciclo aparentemente inútil de lucha
y fracaso, en el que no podemos triunfar, pero que tampoco podemos
abandonar. Sísifo, que era un remoto descendiente de Quirón, cometió
la imprudencia de encadenar sobre la tierra a Tánato, de modo que
nadie pudo morirse mientras no intervino Ares y lo envió a su vez al
Hades. Su orgullo fue humillado por otro famoso castigo eterno: tenía
que empujar una enorme roca pendiente arriba por la ladera de una
colina, pero tan pronto como llegaba a la cumbre, la roca volvía a rodar
hacia abajo y Sísifo tenía que reiniciar una vez más su esfuerzo para
subirla. Es probable que, como descendiente de Quirón, Sísifo sea una
imagen del resultado de una reiterada negativa a afrontar la mortalidad
y la muerte: la convicción de que la vida es una ronda de luchas sin
sentido, en la que nada se puede lograr, nada conduce a ninguna parte
y ningún esfuerzo fructifica. A veces, las luchas aparentemente inútiles
que libramos, condicionadas por la configuración de nuestro Quirón,
son una manera de proteger algo que de hecho ya está muerto y no existe
más que como una forma vacía, un sueño acariciado o nuestra pesadilla
preferida. Quizás un ideal, una fe o una ambición se haya sobrevivido
a sí misma, una relación o una carrera haya cumplido su ciclo y se haya
muerto. Si somos incapaces de renunciar y de hacer el duelo, puede
parecer que también «se nos mueren» otros aspectos de la vida.
Con frecuencia, la configuración de Quirón describe un grupo de
acontecimientos, pautas y circunstancias que se repiten indefinidamente,
a pesar de nuestros esfuerzos por cambiar las cosas. Nada de esto se va,
y tampoco nos es posible elaborarlo, en el sentido de ordenarlo y dejarlo
atrás. Se puede, sin embargo, trabajar con ello y, una vez aceptado con
compasión, a veces se lo puede sanar. Sin embargo, como las antiguas
heridas de guerra, es probable que de cuando en cuando todavía nos
duela: Jung ha dicho que no podemos curar los complejos, pero que
podemos superarlos. Los intentos de deshacernos de nuestro dolor
valiéndonos de técnicas innecesariamente fuertes para afrontar las limi­
taciones que éste nos crea activan esta pugna incesante. Como Quirón
en el mito, la configuración de este planeta muestra dónde es probable
que intentemos infructuosamente hacer algo mejor, hasta que final­
mente quizá nos veamos obligados a abandonar.
Cualquier cosa en la vida puede ser un «síntoma»; por ejemplo, los
antiguos griegos consideraban la pobreza como una dolencia curable,

86
una legítima enfermedad con la que se podía acudir al templo de Ascle­
pio para sanar. Una clienta que tenía a Quirón en la casa I, en cuadra­
tura con Saturno en conjunción con la Luna en la casa IV, no podía
mantener el orden en su hogar: tenía cinco hijos, y su casa era siempre
un caos y un desaliño, lo que le provocaba irritación, frustración, culpa
y pérdida de energía. Durante años se esforzó por recuperar el control
de la situación, y cuando finalmente admitió que aquello la superaba,
se dio cuenta de que lo que necesitaba era contratar a alguien que la
ayudase. Tenía el dinero suficiente para permitírselo, pero jamás se le
había ocurrido: su obstinada independencia (Ouirón en la casa I) le
impedía reconocer su incapacidad de arreglárselas sola. Saturno en con­
junción con la Luna, y ambos en aspecto con Quirón, hacen pensar aquí
en la negación de sus propias necesidades, y representan también la
carga de los «deberías» heredados de su familia de origen, que le hacían
sentir que era su obligación arreglárselas sola y eficientemente con su
familia, y que todo lo que no fuera eso sería un fracaso. Una vez que
pudo admitir este «fracaso», la solución evidente se le apareció por sí
sola. Además, se dio cuenta de que la verdadera fuente de su frustración
era, en realidad, su propio enojo por esas actitudes interiores innece­
sariamente autorrepresivas, que la mantenían atada a sus obligaciones
de una manera muy insatisfactoria. Su culpa provenía en realidad de
pasarse tanto tiempo tratando de mantener el control de su hogar que
no le quedaba ni el tiempo ni la energía suficientes para dedicarse de
forma creativa a sus hijos.
Sin embargo, saber si estas pugnas son realmente inútiles es una
cuestión que queda abierta, porque depende de cómo definamos nues­
tros objetivos en la vida. La lucha a muerte que es el nacimiento va
precedida por un período de intensa presión y de creciente sensación de
confinamiento: es la vivencia de una situación «sin salida». Más adelante
en la vida, el nacimiento de una nueva conciencia suele ir precedido por
intensas pugnas, tanto en lo interno como en lo externo. Y como espec­
tadores, no sabemos si la pugna de otra persona es realmente inútil,
porque no podemos conocer qué es lo que se propone el sí mismo o
Maestro Interior de esa persona, ni qué es lo que está luchando por
nacer en el momento oportuno.

Lo que hacemos por los demás

Con frecuencia Quirón simboliza las cosas que podemos hacer por los
demás, pero que no podemos hacer por nosotros mismos. El paralelo

87
mitológico de esto está claro, ya que Quirón no pudo sanar sus propias
heridas a pesar de que era capaz de sanar las de los demás; no podía
beneficiarse de lo que ofrecía a los otros. Por ejemplo, a veces las per­
sonas que tienen a Quirón en aspecto con Mercurio pueden aportar
orden y claridad a cualquier situación, salvo a su propia vida o a sus
propios procesos de pensamiento; es probable que todos consideren ori­
ginal e inteligente su manera de pensar... salvo ellas mismas. Es fre­
cuente que quienes tienen a Quirón en la casa I sientan que les falta
fuerza de voluntad, sin darse cuenta de lo fuertes que se los ve desde
fuera. Una mujer con Quirón en conjunción con Venus se había sentido
siempre fea, aunque todos la admiraban por su belleza.
Con frecuencia encontramos estas extrañas discrepancias y estos
puntos ciegos allí donde está Quirón. Son cosas que en ocasiones ocultan
una forma de falsa omnipotencia, cuando intentamos «hacer afuera», en
los demás, lo mismo -la sanación- que nosotros necesitamos inte­
riormente pero sin poder realizar la íntima entrega necesaria para reci­
birlo. Por otra parte, estos desequilibrios y excentricidades ofrecen la
oportunidad de elegir creativa y conscientemente, con un pleno cono­
cimiento de la propia e incurable herida. Por ejemplo, una mujer que
tenía a Quirón en oposición con la Luna era incapaz de concebir, cosa
que la angustiaba mucho. Ella y su marido decidieron aceptarlo como
un hecho, en vez de intentar los diversos tratamientos que les sugería
el médico, y finalmente optaron por hacerse cargo de criar niños pro­
venientes de hogares deshechos, para quienes se convirtieron en unos
comprensivos padres. Este ejemplo recuerda el tema quironiano de cul­
tivar cualidades en otras personas y atender a su crecimiento: Quirón
era como un hijo para Apolo, y a su vez se condujo como un padre con
muchos héroes griegos.

Sombra y polaridad

En términos psicológicos, la sombra representa lo que está «por detrás»


o «por debajo» de nuestra conciencia, a menudo en oposición con nues­
tro modo de comportamiento habitual o con nuestro concepto de noso­
tros mismos. Puede ser positiva o negativa, y contiene generalmente ele­
mentos que pertenecen al pasado, como los problemas no resueltos con
los padres. Sin embargo, contiene también cualidades potenciales que
no han llegado a desarrollarse y no se encuentran presentes en nuestra
vida. Como inicialmente la sombra representa una amenaza para el yo,
o para nuestro conocimiento y nuestra experiencia actuales de nosotros

88
mismos, su aparición suele ir acompañada de miedo y cólera y del
intento de eliminarla de nuestra vida. Con frecuencia proyectamos la
sombra, que es inicialmente una incógnita, sobre los demás, y esto se
manifiesta cuando tenemos una fuerte e incontrolable reacción ante
cierta persona, grupo racial o sistema de creencias. No hay un único
factor astrológico que represente a la sombra; cualquier parte del horós­
copo puede simbolizar características que están reprimidas o son incons­
cientes, y que por lo tanto parecen ausentes.
Allí donde está en juego Quirón hay también, como ya hemos visto,
un grupo de tres figuras: el Sanador, el Herido y el Heridor. En la vida
de cada persona una de ellas será, generalmente, más visible que las
otras dos, que serán inconscientes, es decir, formarán parte de la som­
bra. Con frecuencia la que está más desarrollada es la figura del Sana­
dor, que por cierto no sólo representa a alguien cuya profesión está rela­
cionada con la salud o que se complace en ser útil a los demás. En el
mito, Quirón era también un sabio, un mentor bondadoso y un guía...
y además extraordinariamente civilizado. Mediante los procesos de edu­
cación y socialización se nos anima, generalmente, a cultivar estas cua­
lidades; y es probable que nuestro profundo dolor y nuestra capacidad
de herir queden atrás y permanezcan sepultados, por más que, como ya
veremos, hay excepciones. A fin de dominar nuestro dolor, y de sobre­
vivir a él, puede suceder que cultivemos «la mitad de arriba» en detri­
mento de «la mitad de abajo», por expresarlo con la imagen del propio
Quirón, en quien la mitad de arriba es un sabio y un sanador, en tanto
que la mitad de abajo es un animal herido. Podemos ser corteses, refi­
nados y elegantes, o bien idealistas y plenos de aspiraciones nobles, y
no hacer caso del animal herido sobre el cual cabalgamos, hasta que una
enfermedad o una crisis nos obliga a tener en cuenta nuestro dolor.
En algunos horóscopos, Quirón representa la figura del Herido.
Estas personas se identifican con sus heridas, con los aspectos no evo­
lucionados y relegados de su propia psique, o quizás han nacido con
lamentables anormalidades mentales o físicas. Pueden ser seres aislados,
víctimas o chivos expiatorios que pasan gran parte de su vida en insti­
tuciones u hospitales. Según una antigua costumbre, que aún sobrevive
en la dimensión psicológica, las sociedades solían liberarse del mal pro­
yectándolo sobre un chivo expiatorio, es decir, un animal --o incluso
una persona- a quien después se mataba ritualmente o bien se lo ais­
laba en el desierto, librado a sus propios medios. En el norte de la India,
y probablemente en otras partes, se usaba de esta manera a los caba­
llos, y aquí es clara la asociación antropológica con Quirón.
En ocasiones, la figura del Heridor será la dominante, y la persona
puede dedicar mucha energía a tratar de suprimirla, o bien, trágica-

89
mente, a comportarse de acuerdo con ella. En los horóscopos de Hitler
y de asesinos de masas como Dennis Nilsen y Jim Janes, podemos
ver expresada esta peculiaridad, y en los capítulos que siguen volve­
remos a referirnos a ellos. Raras veces es posible determinar, sola­
mente a partir del horóscopo, cuál de estos tres rostros de Quirón
llegará a ser dominante, especialmente porque el equilibrio entre
ellos puede alterarse con el tiempo. Por ejemplo, Jim Janes inició su
carrera como salvador y sanador, y la terminó siendo a la vez asesino
y víctima. Los que cometen atrocidades y son castigados por ellas se
convierten en chivos expiatorios de lo colectivo; tomamos contacto
con el horror mediante el periódico, nos sentimos aliviados porque el
mal ha sido puesto a disposición de la justicia y nos tranquiliza la
confirmación de nuestra propia pureza.
Desde un punto de vista psicológico, Quirón encarna una imagen que
hace pensar en una necesidad urgente de reconciliación, de sanar las
escisiones profundas que llevamos dentro. Cuando se considera a Qui­
rón por signo y casa dentro del horóscopo, es útil tener también en con­
sideración el signo y la casa opuestos. Esto puede ser especialmente
revelador si lo más visible parecen ser las cualidades quironianas de sabi­
duría, civilización y educación, o bien si Quirón se presenta como una
«nota muda» en el horóscopo. En un caso así, podemos buscar refugio
frente a nuestro dolor en las actividades propias del signo o de la casa
opuestos. La pena es que al hacerlo también podemos estar renunciando
a las posibilidades creativas del emplazamiento de Quirón. A veces, con
el fin de alcanzar la estabilidad personal y la fuerza suficientes para afrontar
nuestro dolor más profundo, es necesario que nos escondamos durante
algún tiempo. Sin embargo, si convertimos nuestro refugio en una posición
atrincherada, ya no nos servirá para seguir creciendo, y es probable que
suframos en cambio sutiles sentimientos de culpa, por habernos defrau­
dado a nosotros mismos o ser de alguna manera unos farsantes.
Algunos ejemplos lo aclararán. Una mujer tenía a Quirón en Libra
en la casa IV, lo que hace pensar en heridas recibidas en el contexto de
las relaciones familiares, quizá principalmente por obra del padre. Deci­
dió que no quería formar a su vez una familia y canalizó toda su energía
hacia su carrera (casa X). Aunque logró un alto cargo directivo en el
competitivo mundo del comercio, cuando Quirón en tránsito dejó de
estar en cuadratura con su emplazamiento natal, ella se dio cuenta de
lo insatisfecha que realmente se sentía, y de que gran parte de la energía
emocional que la había llevado a la cumbre de su profesión se alimen­
taba, en realidad, de un enojo inexpresado con su padre. Decidió cam­
biar de orientación y formarse para trabajar en el departamento de per­
sonal -algo que se adecuaba muy bien a su Quirón en Libra-,

90
relacionándose con la gente en un nivel de mayor igualdad y afecto, en
vez de competir en el sentido de su casa X en Aries, que en su caso
expresaba el aspecto de la sombra de Quirón en Libra. Empezó además
a tomar clases de corte y confección, algo que siempre había querido
hacer, y al confeccionar ropa tan hermosa como original satisfizo el lado
artístico de Quirón en Libra.
Quienes tienen a este planeta en la casa I pueden tomarse las rela­
ciones como una escapatoria, que los lleva a centrar su sentimiento de
identidad y sus valores en torno de otras personas. Las actividades de
la casa I, tales como tomar la iniciativa, pueden volver a abrir su dolor
más profundo, que las confronta entonces con extremos: obstinación o
falta de voluntad. Otro ejemplo se puede ver en la vida de una mujer
que tenía a Quirón en conjunción con el Sol en Escorpio en la casa V,
un emplazamiento que hace pensar en una posible herida en el dominio
de la expresión sexual. Cuando Plutón en tránsito estaba formando con­
junción con esta configuración, la nativa se unió a un grupo de la Nueva
Era ( casa XI) orientado hacia el crecimiento personal, y aunque estaba
casada, decidió optar por el celibato. Reconoció que de este modo evi­
taba encarar las dificultades de su matrimonio, pero también tenía la
esperanza de que con el apoyo que recibía del grupo y el crecimiento
personal que estaba logrando en él, llegaría a encontrar la fuerza nece­
saria para hacerlo.

Posesión y autoengrandecimiento

En el chamanismo tradicional, que se da en culturas muy diferentes, el


fenómeno de la posesión solía ser el centro de la enfermedad y de la
iniciación del chamán, para convertirse luego en parte intrínseca de sus
habilidades para la sanación y la adivinación chamánicas. En tiempos
de la antigua Grecia, se consideraba que los síntomas eran expresión del
toque de un dios o de una diosa; para conseguir la sanación era necesario
descubrir qué deidad se ocultaba detrás del síntoma y establecer con­
tacto con ella, para entonces realizar las ofrendas y los sacrificios apro­
piados, consagrando un altar a la divinidad en cuestión o tal vez de­
dicándose a su servicio. Esto no es lo mismo que exorcizar; en el exor­
cismo intentamos librarnos de algo, pero aquí nos referimos a crear una
relación con una energía arquetípica que incide fuertemente en nuestra
vida, y que puede ser causante de enfermedad o de desastre si no la
reconocemos o si dejamos que nos controle.
Cuando nos fijamos en Quirón en el horóscopo natal, es frecuente

91
que veamos un fenómeno curioso, simbolizado por estos antiguos prin­
cipios e imágenes. A veces un planeta en aspecto con Quirón aparecerá
como dominante en la vida de un individuo, independientemente de que
esté o no acentuado por otros factores. La naturaleza del aspecto no
parece aquí tan importante como la exactitud del orbe. Puesto que Qui­
rón representa el punto donde estamos heridos, donde la membrana que
nos separa del inconsciente colectivo y del dominio de los arquetipos es
muy tenue o está dañada, es aquí donde los niveles arquetípicos del otro
planeta se vierten en nuestra vida personal, con frecuencia de manera
unilateral y exagerada hasta que hayamos aceptado nuestra propia con­
dición de heridos.
Por ejemplo, Marilyn Monroe tenía a Quirón en conjunción con el
Medio Cielo, ambos en Tauro, y también en conjunción con Venus en
Aries en la casa IX; éste es el único planeta personal que tenía en as­
pecto con Quirón, ya que los otros aspectos que éste formaba eran un
trígono con Neptuno en Leo en la casa I, y un quintil con Plutón en
Cáncer en la casa XI. Marilyn Monroe quedó prácticamente absorbida
por el exageradísimo estereotipo venusino que la industria del cine edi­
ficó en torno de ella (Ouirón en trígono con Neptuno) y que servía para
enmascarar su íntimo dolor. Representó para el mundo (Quirón en con­
junción con el MC) la bella diosa (Ouirón en la casa IX) del amor (Qui­
rón en conjunción con Venus), pero sufrió una enorme infelicidad en
sus relaciones personales; incluso se ha conjeturado que murió asesinada
por haberse complicado sexualmente con figuras clave del mundo polí­
tico (Quirón en quintil con Plutón). Pasó buena parte de su niñez en
orfanatos, sufriendo continuamente por sus relaciones fragmentadas
(Ouirón en conjunción con Venus), y posteriormente fue explotada
de la forma más despiadada por los estudios cinematográficos que
habían elaborado su imagen... otro riesgo de la conjunción Quirón/
Venus. En 1987, cuando Quirón en tránsito formó una conjunción
póstuma con el Sol en Géminis de Marilyn, Gloria Steinem, autora
de una reciente biografía de la actriz, anunció que las ganancias pro­
ducidas por el libro se destinarían a la creación de un fondo para ayu­
dar a «niños profundamente dañados». Hay aquí un conmovedor con­
trapunto con la imagen arquetípica de la que fue en el mundo del
celuloide la Diosa del Amor, una imagen que en realidad ocultaba a
la primitiva niña herida a quien ahora, finalmente, el público empieza
a ver con compasión.
De manera que el individuo puede estar impulsado o parecer
«poseído» por una versión desproporcionada del planeta que está en
aspecto con Quirón. Con frecuencia la persona no se da cuenta de que
esto es obvio para los demás. El conocido rastreador de nazis Simon

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Wiesenthal tiene a Quirón en la casa V en Acuario, en cuadratura con
Marte en Escorpio en la casa II y en trígono con Plutón en Géminis en
la casa IX. Wiesenthal se ha convertido en un agente del desquite y la
venganza colectivas (Quirón en cuadratura con Marte y en trígono con
Plutón); aunque su dolor y su cólera personales no pueden menos que
servir de motivación a sus acciones (Quirón en cuadratura con Marte),
él dice sentirse personalmente desapegado de su cometido (Quirón en
Acuario), y señala que de no ser así, la intensidad de sus emociones
negativas lo habría destruido hace ya tiempo.
Al mismo tiempo, Quirón en el horóscopo puede mostrar los puntos
donde albergamos un autoengrandecimiento oculto o manifiesto, es
decir, nuestras identificaciones extremas, grandiosas o inconscientes,
con figuras míticas a las que podemos aferrarnos tenazmente porque con
frecuencia ocultan el dolor de nuestras heridas más profundas. Los trán­
sitos que ponen en juego la configuración de Quirón aportan a veces la
experiencia de una ruptura súbita con esta inviolabilidad ficticia, que
permite el acceso a la dimensión de humildad con que nos pone en con­
tacto la vivencia de la dependencia y la fragilidad humanas.
Por ejemplo, una mujer que tiene a Quirón en conjunción con la
Luna en Escorpio en la casa IV creía que en una encarnación anterior
había gozado de gran poder y carisma (Quirón en la casa IV), tanto de
forma manifiesta en la sociedad (ecos de la casa X) como mediante su
influencia personal, por haber sido el centro de un círculo de gente influ­
yente (Quirón en conjunción con la Luna en la casa IV). En su vida
actual, sin embargo, estaba prisionera de un trabajo que aborrecía, sin
poder ni influencia, y ello le provocaba un gran enojo. En este caso,
Quirón en Escorpio indica la sensación de verse privada de la gracia, de
haber caído del poder a la impotencia. El día de la lectura de su carta,
Mercurio en tránsito estaba formando una oposición exacta con su Qui­
rón natal. La consultante, muy alterada, expresó por primera vez esta
convicción sobre su vida pasada, diciendo que no podía entender la dis­
crepancia entre su antigua posición de poder y su situación actual, aun­
que temía que también podría haber hecho algo terrible por lo cual
ahora recibía su castigo: ésta es una creencia que con frecuencia mani­
fiestan las personas que tienen a Quirón en Escorpio. La energía puesta
en esta imagen reprimida (Quirón en la casa IV) le impedía enfrentarse
a su situación actual y proceder de manera creativa: era más fácil afe­
rrarse a la fantasía de su gloria pasada. Tras haber expresado esta fan­
tasía no tardó en empezar a sentir la vulnerabilidad y el enojo que eran
resabios de la relación que tuvo en la infancia con su madre, a quien
describió como una mujer poderosa y dada a la manipulación emocional,
es decir, una versión negativa de la figura que ella misma creía haber

93
sido en una vida pasada. La fantasía de la vida pasada la protegía del
impacto de estos sentimientos dolorosos. Aunque esto no significa que
no hubiera verdad alguna en su creencia, su interpretación exclusiva­
mente literal la había privado de mucha energía; dar cabida al aspecto
simbólico de la fantasía dejó margen para que pudieran emerger sus
sentimientos personales.

Encarnación y reencarnación

Varios investigadores han sugerido que quizá Quirón tenga algo que ver
con el proceso de encarnación y reencarnación. Aunque respecto de lo
que esto significa hay muchas opiniones diferentes, me gustaría explorar
brevemente este tema desde un punto de vista que, espero, puede ser
útil para los astrólogos que trabajen con sus clientes en un contexto psi­
cológico. Hay un paralelo mitológico en la consideración de este tema:
de los ghandarvas, el equivalente védico de los centauros, se dice que
representan aquella parte del alma individual que continúa su viaje a
través de las diferentes encarnaciones.
Un punto de vista que se expresa comúnmente es que el alma, o bien
elige a sus padres en el momento de la concepción, o es atraída hacia
ellos, tras haber pasado cierto tiempo en otros niveles preparándose
para una nueva encarnación. El alma trae consigo su karma: fragmentos
de una experiencia personal que se relaciona con otras épocas y otros
lugares, y que pueden incluir deudas kármicas que es menester pagar;
también trae consigo dones y experiencias ganadas durante esas otras
vidas. Este concepto implica la idea de un tiempo lineal, y a lo largo de
él, la continuación de la misma alma individual. Sin embargo, hay otra
visión de la reencarnación, que considera el tiempo como no lineal.
Según esta concepción, todos los momentos del tiempo están eterna­
mente presentes, y no hay en él una continuidad del alma individual,
sino más bien un universo que se despliega eternamente con nuestra
participación temporal; la individualidad no continúa, sino que vuelve
a disolverse en la totalidad que constantemente se reconstruye, for­
mando «individuos» nuevos. En los niveles más profundos de la psique,
todos nos reunimos con la acumulación intemporal de la experiencia
humana, con el inconsciente colectivo, y todos somos «todo el mundo»
en nuestro viaje. 7
Es frecuente que los tránsitos de Quirón traigan a la luz sueños, pen­
samientos y fantasías que se relacionan con vidas pasadas. Desde un
punto de vista psicológico, es útil considerar simbólico el material de

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vidas pasadas, sin tener en cuenta qué visión tiene más sentido para
nosotros personalmente, o para el cliente que haya aportado el material.
Es un enfoque que no niega los aspectos metafísicos implícitos ni entra
en conflicto con ellos, sino que más bien proporciona la oportunidad de
entender e integrar el significado de la experiencia. Sea lo que fuere lo
que se traiga de otros planos de la existencia, habrá con frecuencia frag­
mentos de experiencias no resueltas que se vuelven a constelar en esta
vida exactamente de la misma manera que lo hacen las vivencias trau­
máticas de nuestra infancia. Este proceso se puede ver como una exten­
sión del concepto freudiano de la repetición compulsiva: los aconte­
cimientos que en esta vida ponen en movimiento la repetición son movi­
lizados a su vez «antes de esta vida», un proceso que asimismo puede
continuar con intensidad creciente hasta que se hace posible alguna
forma de sanarlo o resolverlo.
Los recuerdos de vidas pasadas pueden ser muy dramáticos, muy
extraños, y con frecuencia inquietantes y difíciles de integrar. Justificar
las experiencias como algo que se remonta a una vida anterior puede
dejarnos prisioneros de la fascinación de la experiencia sin afianzarla en
esta vida. Cuando un dolor emocional es demasiado intenso al principio
para soportarlo, es frecuente que la psique lo compense produciendo
una experiencia interior fantasiosa que durante un tiempo nos proteja
de los sentimientos. Sin embargo, el proceso no termina ahí, y creo que
si no lo consideramos así nos estamos privando de algo. Si se consideran
simbólicamente las experiencias de vidas pasadas, es frecuente que
anuncien algo importante que se relaciona con nuestra vulnerabilidad
humana en esta vida.
No estoy sugiriendo, en modo alguno, que todo el material de vidas
pasadas pueda ser explicado mediante un análisis reductivo. ¡En el cielo
y en la tierra hay más cosas de las que pueden saber los astrólogos y los
psicoterapeutas! Sin embargo, el astrólogo puede encontrarse con clien­
tes que le traen este tipo de material para hablar de él, evaluarlo y acla­
rarlo. Desde un punto de vista práctico, el enfoque simbólico puede per­
mitirle a uno acercarse al ámbito de sufrimiento que se relaciona con
esta vida y que se oculta en ese material, y esto suele proporcionar un
alivio enorme, e incluso puede poner en marcha un proceso de sanación.

El sacrificio

El tema del sacrificio aparece frecuentemente en relación con la casa y


el signo donde está emplazado Quirón: puede ser que sintamos que se

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nos separa por la fuerza de algo sin lo cual creemos que no podemos
vivir, y que así nos veamos precipitados, lo queramos o no, a nuestro
viaje interior. Por ejemplo, el tema de la pérdida de una posición de
poder, por accidente o por elección, es común en la vida de quienes
tienen a Quirón en Escorpio. Con Quirón en la casa VII, la pérdida
de una relación importante puede ser lo que inicie el viaje interior. Para
una mujer que tenía a Quirón en Géminis y que no consiguió una beca
para continuar sus estudios universitarios después de que sus padres ya
no pudieron seguir pagándoselos, aquello significó el fin de su mundo;
sin embargo, tras un largo período de confusión, aprendió a hablar por
señas y empezó a trabajar con sordomudos, expresando así su Quirón
en Géminis con personas cuya capacidad para la comunicación verbal
estaba herida. Un hombre que tenía a Quirón en Sagitario se educó en
un hogar ardientemente católico. Estaba a punto de entrar en un semi­
nario cuando admitió para sí mismo que en realidad ni creía lo que le
habían enseñado, ni tenía la fe suficiente como para seguir por la senda
que le habían marcado. Sacrificó entonces la religión tradicional en que
había sido educado y se vio obligado a encontrar su propio camino para
volver a conectarse con Dios.
A veces la vida misma dispone el sacrificio; en ocasiones, la gente
lo toma en sus propias manos, para consternación de los amigos, de la
familia e incluso de ellos mismos. Kerenyi señala que a Peleo, que vivía
en el monte Pelión, se le ofrecían sacrificios humanos, y desdeña una
sugerencia de que lo mismo se hacía en honor de Quirón. 8 Sin embargo,
era costumbre ofrecer sacrificios humanos a los peligrosos dioses ctó­
nicos, y para suponer que Quirón fuese la excepción, Kerenyi no da más
razones que insistir en sus nobles cualidades. Creo que una considera­
ción cuidadosa de los sucesos que se producen durante los tránsitos de
Quirón es causa suficiente para incluir esta metáfora como imagen de un
sacrificio desplazado o literalizado, una exteriorización o manifestación de
un impulso que, en la historia del propio Quirón, da como resultado la
renuncia a su inmortalidad, y de esa manera produce la sanación.
Muchas tradiciones incluyen sacrificios humanos y/o animales, una
práctica que en la actualidad se mantiene secretamente en muchos paí­
ses. Aunque la idea nos inspire horror, el sacramento cristiano de la
Eucaristía es una versión simbólica de lo mismo, cuyo rasgo principal es
la omofagia (en este caso, la ingestión del cuerpo del dios) que formaba
parte de los famosos ritos dionisíacos. La metáfora del sacrificio san­
griento está más próxima a la superficie de nuestra conciencia de lo que
nos gusta admitir.
El sacrificio se puede realizar por muchas razones, pero hay varios
principios que se observan con frecuencia en diversas culturas y que para

96
nosotros tienen importancia en términos psicológicos. Un sacrificio se
puede ofrecer para que el suplicante se congracie con los dioses, obtenga
su favor o se los propicie, evitándose así su cólera; el sacrificio puede
inducir o reducir la santidad. Dicho de otra manera, cuando algo se
vuelve demasiado numinoso se convierte en un peligro, y se lo ha de
sacrificar para restablecer el equilibrio de la vida. Por otra parte, cuando
de algo «se ha ido el espíritu» se puede ofrecer un sacrificio para hacerlo
volver. Es decir que el sacrificio «consiste en establecer un medio de
comunicación entre los mundos sagrado y profano por mediación de una
víctima, es decir, de algo que se ha de destruir en el curso de la cere­
monia». 9 Es un foco de energía destinado a alcanzar un propósito mucho
mayor que la ceremonia misma.
En términos psicológicos, la metáfora del sacrificio se activa cuando
nos desequilibramos, cuando una parte de nosotros se desarrolla o se
cultiva a expensas de la totalidad. La psique puede, por así decirlo, dis­
poner la matanza del ternero cebado: en aras de la totalidad, y para que
algo más pueda vivir, se ha de permitir que mueran los proyectos, las
aspiraciones e imágenes de nosotros mismos que más queremos. Pode­
mos encargarnos del acto de sacrificar algo que nos es querido en la
esperanza de dar vida a otra cosa; pero también podemos ayudar a otra
persona mediante un acto de autosacrificio. Una mujer con Quirón en
Aries se había puesto muy enferma coincidiendo con el retorno del pla­
neta a su posición natal, y finalmente terminó por admitir que quería
abandonar a su marido. El miedo de sacrificar su matrimonio, con todas
las repercusiones que se imaginaba, entre ellas cómo se las arreglaría el
marido sin ella, había contribuido a enfermada. Por fin la consultante
decidió, literalmente, sacrificar su matrimonio.
Hay ocasiones en que el significado simbólico de la urgencia expe­
rimentada puede venir más al caso. Por ejemplo, una mujer con Quirón
en Virgo trabajaba como secretaria con dedicación parcial y al mismo
tiempo estaba estudiando y practicando masaje y técnicas de sanación,
ambas actividades propias de su signo. Cuando Quirón en tránsito dejó
de estar en cuadratura con su Quirón natal, se sintió intensamente pre­
sionada para «liquidar» su trabajo como secretaria, y sin embargo sabía
que era un lujo que no podía permitirse porque tenía dos niños que
mantener. Cuando estudió más cuidadosamente la situación, se dio
cuenta de que lo que tenía que hacer era integrar en su práctica de masa­
jista la habilidad organizativa y el sentido práctico que la caracterizaban
en su función de secretaria. El deseo de «liquidar» su trabajo de secre­
taria le sirvió para separarse emocionalmente de él, y le permitió empe­
zar a canalizar de otro modo la energía que le estaba dedicando. De
haber cedido simplemente a este impulso sin comprenderlo, limitándose

97
a dejar su trabajo, podría haber necesitado mucho más tiempo para
recuperar las cualidades que había depositado y cultivado en él, y que
necesitaba urgentemente para convertir su condición de masajista en
una ocupación económicamente viable.
Algunas personas expresan sentimientos suicidas durante tránsitos
fuertes que afectan a su configuración de Quirón, en momentos en que
está tratando de producirse algún tipo de transformación. Si estamos
muy apegados a algo, o identificados inconscientemente con ello, es pro­
bable que cuando «eso» necesite morir, la necesidad se nos haga literal
y se exprese en sentimientos suicidas. Una mujer con Quirón en Escor­
pio los sintió cuando Plutón en tránsito estaba en conjunción con su
Quirón natal. Cuando examinó más profundamente qué era lo que nece­
sitaba sacrificar, se dio cuenta de que en realidad era su antigua actitud
hacia sí misma, que se reducía esencialmente a: «No sirvo para nada» y
«La vida no vale la pena de ser vivida». Aunque -o tal vez porque­
sus experiencias recientes le habían venido demostrando lo contrario, se
le hacía muy aterrador el tener que renunciar a aquel antiguo dolor e
invitar a algo nuevo a que echara raíces en su vida. Otra persona se sintió
atraída por el suicidio cuando Quirón en tránsito estaba en cuadratura
con su Saturno en Virgo en la casa X, y en oposición con su Quirón
natal en Sagitario. Era un estudiante maduro que, tras haberse esfor­
zado mucho, estaba terminando el último curso de una carrera univer­
sitaria a la que se había dedicado de forma exclusiva. Finalmente se dio
cuenta de que tenía miedo de perder la seguridad que representaba el
mundo del campus, y de que aquello en realidad era un nuevo reto para
que volviera a encontrar su camino en el mundo. Tras haber logrado
por fin su deseo más querido, le parecía como si delante de él se le
estuviera abriendo un vacío.
En la brillante película de Tarkovsky El sacrificio, se nos muestra el
viaje interior de un hombre que aparentemente «se vuelve loco»: se
niega a hablar, quema hasta los cimientos el hogar familiar y finalmente
lo ingresan en un asilo. A la luz de las vivencias internas del personaje,
sin embargo, estas acciones parecen perfectamente sensatas. El hombre
estaba tratando de impedir un holocausto nuclear y había hecho un trato
con Dios; le había prometido que si evitaba el holocausto, él, a su vez,
renunciaría a todo lo que le era más querido: su familia, sus posesiones
e incluso su habla.
Puede ser útil considerar esta metáfora si durante los tránsitos impor­
tantes de Quirón se producen enfermedades o crisis catastróficas. Una
enfermedad puede ser un intento de «hacer un trato con Dios» de alguna
de las maneras que antes se describieron. Es probable que inconscien­
temente optemos por sacrificar nuestra salud con tal de no tener que

98
renunciar a otra cosa; con frecuencia esto incluye algún tipo de actitud
unilateral o de autoengrandecimiento a la cual nos hemos acostum­
brado, pero que necesitamos cambiar para llegar a estar enteros. Con
palabras de Khalil Gibran: «Vuestro dolor es la fractura de la cáscara
que envuelve vuestro entendimiento». 10 En el horóscopo, Quirón indica
con frecuencia dónde y cómo se nos requiere que renunciemos a
«autoengrandecernos», positiva o negativamente, y que sacrifiquemos
nuestro falso sentimiento de inmortalidad. Por detrás de nuestros sín­
tomas pueden acechar sentimientos tales como: «Si digo todos los días
mis oraciones... o dono todos mis bienes a obras de caridad... o soy
amable con todo el mundo...», entonces «por favor, ¿me dejarás en
libertad?». Y así perpetuamos nuestro propio sufrimiento.

99
6
El asunto de la regencia

Se ha dicho que, debido a su naturaleza inconformista e independiente,


a Quirón no se lo puede encasillar atribuyéndole la regencia de un solo
signo específico. 1 Otras opiniones favorecen tanto a Virgo como a Libra,
Escorpio o Sagitario. 2 Al referirse al tema, Richard Nolle llega incluso
a cuestionar la idea misma de regencia planetaria, que se remonta a la
época de Ptolomeo, e incluso quizá más lejos. 3 En este capítulo se usa
el concepto de «regencia» en el sentido tradicional que se le da al refe­
rirse al horóscopo individual, pero también ampliándolo para abarcar la
importante relación de Quirón con el contexto, más extenso, de la inmi­
nente Era de Acuario.

De la Era de Piscis...

Quirón parece ser un planeta de transición. En un nivel individual, esta


característica se puede apreciar fácilmente si se observa lo que sucede
durante sus tránsitos; en un nivel cósmico, su descubrimiento acompaña
la transición de la Era de Piscis a la Era de Acuario. 4 Desde el famoso
musical Hair, hasta la gente que nada sabe de astrología tiene claro que
«estamos en el amanecer de la Era de Acuario». ¿Qué significa real­
mente esto, tanto desde el punto de vista astronómico como desde el
simbólico?
Los estudiosos de la astrología sabrán que una era precesional se
define por el retroceso del punto vernal (Oº de Aries) en relación con
las constelaciones del zodíaco sideral. Este movimiento recibe el nombre
de «precesión de los equinoccios» y lo causa la oscilación del eje po­
lar de la Tierra alrededor del polo de la eclíptica. Son necesarios unos

101
25.800 años para que el punto vernal efectúe una vuelta en torno de
todo el zodíaco sideral, es decir que una era precesional dura aproxi­
madamente 2.150 años; el momento de su comienzo no se puede esta­
blecer con exactitud, ya que las doce constelaciones del zodíaco no
miden lo mismo.
Cada era precesional se corresponde de una manera sorprendente
con las civilizaciones dominantes durante ese período, especialmente en
lo que toca a su orientación religiosa. Por ejemplo, durante la Era de
Tauro (que comenzó aproximadamente hacia el año 4000 aC) florecie­
ron diversos cultos consagrados a la adoración del toro, y como repre­
sentaciones terrestres de los principios cósmicos se construyeron grandes
templos y pirámides. La Era de Aries (que empezó hacia el año 2000
aC) se caracterizó por la conquista y la exploración; la tradición judía
narrada en el Antiguo Testamento incluía el sacrificio de corderos.
Algunos dioses que habían sido adorados en la Era de Tauro se meta­
morfosearon, cambiando sus atributos de manera congruente con la
nueva Era de Aries. Así, el dios persa Mitra, que había sido antes el
«Toro Sagrado», se convirtió en el «Matador del Toro», en tanto que
el asirio Asur, conocido anteriormente como el «Gran Toro», se con­
virtió en un dios marciano de la guerra. 5 Tal como se vio en el capítulo
3, la desintegración y la transformación de las formas religiosas están
afectando en la actualidad a nuestra civilización, a medida que vamos
pasando de la Era de Piscis a la Era de Acuario. Indagaremos ahora un
poco más qué es lo que puede significar esto, ya que:

La historia y la antropología nos enseñan que una sociedad humana no


puede sobrevivir durante mucho tiempo a menos que sus miembros estén
psicológicamente contenidos en un mito central viviente, que proporcione
al individuo una razón de ser [... ]. La causa radical de nuestro actual
sufrimiento, tanto individual como social, es la pérdida del mito que nos
contenía, y solamente el descubrimiento de un nuevo mito central resol­
verá el problema, tanto para el individuo como para la sociedad.6

Si buscamos un enfoque panorámico de los últimos dos mil años de


la Era de Piscis, podemos ver cómo en el cristianismo se reflejan no sólo
las características del signo de Piscis, sino también las de los otros tres
signos pertenecientes a la cruz mutable. Los primeros cristianos se iden­
tificaban mediante el símbolo del pez, y muchos de los discípulos ori­
ginales eran pescadores a quienes Jesús había escogido para que fuesen
«pescadores de hombres». El Dios compasivo que envió a su único Hijo
a que se encarnara para redimir el sufrimiento de la humanidad es una
figura auténticamente pisciana. La doctrina de la imitación de Cristo, ade-

102
más de promover el altruismo y la caridad, puede ser tomada al pie de la
letra como autosacrificio, martirio y culpa, que también son conocidos
temas piscianos. La nostalgia del Reino de los Cielos, un dominio aparte
de la vida humana y superior a ella, condujo no sólo a la mortificación,
sino incluso a la «demonización» del mundo y de la carne. A Sagitario le
cabe un importante papel en la riqueza y magnificencia del Vaticano, lo
mismo que en el fanatismo de la Inquisición y de las Cruzadas, cuando las
conquistas militares imponían conversiones en masa al mismo tiempo que
el fervor devocional se juntaba con las ambiciones imperiales. Géminis
representa el dualismo que impregna a la cristiandad, y se refleja también
en las teorías según las cuales el Jesús histórico tuvo en realidad un her­
mano, que hasta podría haber sido Judas, el que lo traicionó.
Virgo está representado en el cristianismo por la figura de la Virgen
María. El materialismo se puede ver como la adoración de la materia
(Virgo), y en el capitalismo hay un curioso paralelo terrenal con la insis­
tencia cristiana en la vida después de la muerte: también se supone que
la acumulación de riquezas y posesiones asegura una vida mejor para el
futuro. La austeridad, el pragmatismo y la simplicidad, características
típicas de Virgo, se pueden ver también en las sectas protestantes que
reaccionaron contra los abusos, típicos de Piscis, de la Iglesia Católica
Romana, que vendía «indulgencias» a los pecadores que buscaban el per­
dón y en la que el tráfico de supuestas reliquias de los santos se había
convertido en un gran negocio. Curiosamente, la importancia de la Virgen
María se redujo al mínimo en el protestantismo, pero hoy en día la devo­
ción a la Virgen va en aumento. En 1950, el Vaticano ratificó oficialmente
la doctrina de la Asunción: se decretó que a su muerte, la Virgen María
había ascendido corporalmente al Cielo, con lo que se la santificaba al
mismo nivel que al propio Cristo. En 1983, el papa Juan Pablo II formuló
la doctrina de María como Redentora junto con Jesús; muchos sospechan
que esto terminará por convertirse en una doctrina oficial de la Iglesia
Católica, que de hecho concederá a María un rango espiritual comparable
al de Cristo, ampliando así su papel de Theótokos o Madre de Dios.
Desde 1900 ha habido una cantidad extraordinaria de apariciones de
la Virgen María: se han registrado más de treinta, y algunas de ellas han
sido respaldadas por el Vaticano. 7 En Fátima, en 1917, a uno de los
visionarios le fue revelado un secreto que, de acuerdo con las instruc­
ciones, fue celosamente guardado hasta 1960; existe el rumor de que el
papa Pío XII se desmayó al leerlo. En mayo de 1981 se dio a entender
que el documento contenía una profecía según la cual el Diablo alcan­
zaría poder en el Vaticano. 8 El 13 de mayo de 1981, el papa Juan Pa­
blo II estuvo a punto de ser asesinado. Éste fue un mes significativo
también desde el punto de vista quironiano: el 21 de mayo de 1981 Qui-

103
rón atravesó la órbita de Saturno para ocupar su posición actual entre
este planeta y Júpiter, donde permanecerá hasta el 7 de julio de 1998.
Así la suprema autoridad terrestre (Saturno) de la Iglesia Católica fue
simbólica y físicamente atacada (Quirón).
Más o menos un mes después, el 23 de junio de 1981, se inició en
Medjugorje, Yugoslavia, la serie más larga de que se tiene noticia de
apariciones diarias de la Virgen María, que continúan todavía en el
momento de escribir esto, aunque se espera que terminen pronto con la
prometida aparición de un signo visible, un acontecimiento ansiosa­
mente esperado tanto por los fieles como por los escépticos. Al término
de la Era de Piscis, Virgo está buscando manifestarse tanto en el nivel
literal como en el transpersonal, y la actual fascinación por los antiguos
cultos paganos asociados con la adoración de la Diosa ha dado como
resultado una explosión de interés y de publicaciones relacionadas con
imágenes de la Diosa como intacta en sí misma, o Virgen.

Quirón y la cruz mutable

Si usamos el concepto tradicional de lo que es la regencia, por lo que


he observado Quirón es, junto con Júpiter, el corregente de Sagitario,
y está en exilio en Géminis, en exaltación en Virgo y en caída en Piscis.
Esto lo vincula con todos los signos mutables y con las casas que éstos
naturalmente rigen, es decir, la III, la VI, la IX y la XII. Las imágenes
tradicionales aquí siguen siendo vigentes: un planeta en su domicilio (el
signo que rige) es como una persona en su propio hogar, donde funciona
fácilmente y sin trabas; en exilio es un visitante en casa ajena, donde su
propia naturaleza puede encontrarse en desventaja o reprimida o expre­
sarse con esfuerzo y dificultad; en exaltación, un planeta es como un
huésped de honor en el hogar de alguien que le permite expresar sus
mejores cualidades de manera digna y controlada, pero, como tiene que
demostrarlas, no es tan natural y espontáneo como cuando está en su
domicilio; finalmente, cuando está en caída, un planeta es como un des­
terrado: sus cualidades no tienen hogar, están sometidas a tensión y, al
ser desdichadas, es probable que se expresen de manera debilitada,
deformada o negativa.

Quirón como corregente de Sagitario y de la casa IX

Sagitario está regido por Júpiter y, como nos lo ha enseñado la mito­


logía, fue Zeus (Júpiter) quien hizo prisionero a Prometeo, con quien

104
tan entretejido está el destino de Quirón. El símbolo tradicional de Sagi­
tario es un centauro, pero no debemos olvidar que en astrología eso­
térica la flecha del centauro apunta hacia abajo, un símbolo adecuado
para el énfasis quironiano en la encarnación de los dones y en la indi­
vidualidad, en la reconexión con el ámbito de lo instintivo y en el
compromiso de la vida humana. El regente esotérico de Sagitario es
la Tierra, a la cual finalmente Quirón tuvo que rendirse para ser libe­
rado de su dolor. 10
Zeus, Akraios del cielo y de los picos de las montañas, es medio
hermano de Quirón y comparte con él un santuario en el monte Pelión,
el hogar tradicional de los centauros. El templo de Zeus se encuentra
en el lado sur, de frente al Sol; el lado quironiano o cueva de Quirón
está del lado de la sombra, mirando al norte. Esto simboliza la comple­
mentariedad de Quirón con Zeus, que gobierna a todos los dioses y dio­
sas del Olimpo, el lugar de la eterna luz. Por debajo de la cueva de
Quirón se encuentra el valle de Peletronion, donde las plantas curativas
crecen en fértil abundancia. Al pie del monte Pelión hay un profundo
lago, el Boibeis, consagrado a la diosa lunar Febe, antepasada del linaje
de Apolo, que adoptó a Quirón cuando éste fue abandonado. Se dice
que en las costas de este lago, en el amanecer de los tiempos, se produjo
la unión entre la diosa primitiva, la primera mujer, y un dios fálico que
representaba la virilidad. A la diosa del lago Boibeis se la llamaba tam­
bién Brimo, el nombre que en el norte de Grecia se daba a la diosa
Perséfone, que durante los misterios eleusinos da nacimiento al Niño
Divino (a quien a veces se llama Brimos); sobre esta relación volveremos
en el capítulo 11.
La mitad de la montaña que pertenece a Quirón representa, pues,
las cualidades ctónicas, femeninas y lunares simbolizadas por la caverna,
el lago y el valle con sus plantas medicinales. Quirón mantiene su con­
dición animal y terrena; así complementa, fundamenta y equilibra la ten­
dencia al autoengrandecimiento de la casa IX y de Sagitario, en cuanto
su regente es Júpiter. Quirón salvaguarda nuestra humanidad, instán­
donos a que miremos hacia abajo tanto como hacia arriba, a que seamos
humildes frente a nuestro dolor y a que valoremos tanto los oscuros
rincones de nuestra imaginación como la luz brillante de nuestra visión
olímpica de lo que es posible. El centauro sagitariano sostiene un arco
y una flecha: irónicamente, en su propia mano lleva el instrumento que
lo hiere. Es probable que, para no estar constantemente hiriéndose en
el pie, quienes tienen a Quirón en Sagitario o en la casa IX necesiten
descubrir dentro de sí mismos a este autoheridor potencial. De hecho,
el Heridor Interno vive en el mismo lugar que el Sanador Interno, sin

105
que importe que su energía esté canalizada hacia nosotros mismos o
hacia los demás.
Se ha de señala que aunque Quirón y Zeus tienen el mismo padre
(Saturno) y el mismo abuelo (Urano), Quirón es ajeno a la gloria del
Olimpo. El planeta Quirón, sin embargo, es uno de los que «cruzan
órbitas», y representa por ello la posibilidad de «fecundación cósmica»,
por usar una expresión que Dane Rudhyar aplica a Plutón, cuya órbita
atraviesa la de Neptuno. Aunque el centro de nuestro sistema solar es
el Sol, el sistema como tal gira en torno del Centro Galáctico, que en
términos zodiacales se localiza actualmente a 26º 42' de Sagitario (1988)
y avanza aproximadamente unos 8' por década. Del eje entre Sagita­
rio y Géminis se dice que tiene una connotación religiosa específica,11 y
así como al Centro Galáctico se lo considera como la fuente de la mayor
parte de la energía gravitacional que satura nuestra galaxia (la Ví� Lác­
tea), este eje simboliza el Sol de nuestro Sol, por así decirlo: un principio
o centro organizador de orden superior al del centro individual repre­
sentado por nuestro Sol. La carta del descubrimiento de Quirón tiene
el Ascendente en conjunción con el Centro Galáctico, a 26º 3' de Sagi­
tario, de acuerdo con el papel que cabe a este planeta como heraldo de
una Nueva Era y con el influjo de energía cósmica que esto lleva con­
sigo.

Exilio en Géminis

Quirón parece encontrarse incómodo con el dualismo extremo con que


está en pugna Géminis. Los Gemelos son una imagen de lo irreconci­
liable, de lo mortal y lo inmortal que se suceden uno al otro en ciclos
alternos, y que jamás coinciden. En la mitología, los gemelos suelen ser
seres numinosos, que al emerger de la unidad forman un par de opuestos
a los que se puede distinguir uno de otro por contraste y comparación.
El estado de guerra que con frecuencia sigue a la separación recuerda
las batallas, que ya antes mencionamos, entre los lapitas y los centauros.
La mente de los Géminis suele estar dominada por un pensamiento dua­
lista: pueden ir contra los instintos para diferenciarse, luchando por la
racionalidad y la objetividad; pueden escindirse entre mente y cuerpo,
y así dificultar que la naturaleza instintiva e intuitiva de Quirón halle su
lugar. La entrega a la mortalidad suele ser difícil, porque para Géminis
esto significa con frecuencia la separación del esplendor del ámbito del
gemelo inmortal, lo que trae un agudo sentimiento de pérdida y depre­
sión.

106
Exaltación en Virgo

Quirón funciona de manera más integrada en el signo de Virgo. Al ser


un signo femenino de Tierra y estar regido por Mercurio, Virgo reúne
a la vez el don del discernimiento intelectual y el de la conexión con la
sabiduría de la Tierra. Además, a Virgo se lo asocia tradicionalmente
con las artes de sanar, el uso medicinal de las plantas y de otras sustan­
cias, y el aprendizaje, temas todos que se manifiestan en el mito de Qui­
rón. Barbara Hand Clow sugiere que Quirón rige a Virgo, señalando
que «la Virgen o Virgo es la Gran Madre que da nacimiento a Cristo o
Piscis». 12 En este contexto, el descubrimiento de Quirón señala la posi­
bilidad de que los individuos encuentren dentro de sí el principio erís­
tico. Tal como se dijo en el capítulo 3, el paradigma chamánico que
representa Quirón es el medio por el cual se produce este proceso de
interiorización. Mediante el proceso de crucifixión de los opuestos que
llevamos dentro de nosotros y en nuestra vida, puede suceder que ter­
minemos por dar nacimiento a un nuevo ser que sea fructífero en función
de nuestra vida humana. Como Quirón, que renunció a su inmortalidad,
Cristo se sometió a la cruz; ambos murieron y fueron posteriormente
inmortalizados.

Caída en Piscis

En un nivel personal, la fluidez y la falta de límites que caracterizan a


Piscis pueden ser causa de que a los nacidos con Quirón en este signo
se les haga difícil no dejarse arrastrar por la conexión con el ámbito de
lo numinoso que es natural para ellos: el resultado bien puede ser
autoengrandecimiento, confusión y una distorsión de la idea de sacrifi­
cio. La necesidad quironiana de tener a la vez individualidad y conexión
con lo transpersonal no se satisface fácilmente en Piscis. Con frecuencia,
el equilibrio se inclina hacia la disolución y estalla el caos emocional.
Los que tienen a Quirón en Piscis suelen sufrir por la falta de un vehículo
adecuado que les permita expresar la profundidad de su compasión por
los demás. Durante este siglo hemos sido testigos, a escala planetaria,
de muchas de las características más negativas de este signo: caos
masivo, guerras, «gurumanía» y el abuso de las drogas. Estos temas
serán estudiados en detalle en los capítulos siguientes. Sin embargo, en
el contexto de la actual transición quizá podamos ver en todo esto los
últimos estertores de una era que se extingue.

107
... a la Era de Acuario

Así como a lo largo de la Era de Piscis se pueden percibir ecos de la


cruz mutable, también podemos discernir vestigios de la cruz fija en el
mito de Quirón y en las preocupaciones colectivas de la actualidad.
Como el signo de Acuario describe algo referente al contexto religioso
hoy emergente, dentro del cual se desplegará la religión del futuro, qui­
zás estos vestigios ofrezcan algún indicio de lo que nos espera en el otro
lado del umbral en que, colectivamente, nos encontramos hoy. ¿Cómo
sería, cómo se sentiría -podríamos preguntarnos- una religión acua­
riana? ¿Qué clase de imagen de Dios irá consolidándose para dominar
los próximos dos mil años?
Un tema importante de la Era de Acuario será, probablemente, el
conflicto entre el individuo (Leo) y la tiranía (Saturno) que pueden ejer­
cer las ideas colectivas (Urano) -políticas, científicas o religiosas- e
incluso las aparentemente benignas aspiraciones a la fraternidad que
abundan ya hoy en los círculos de la Nueva Era. Los pasos que llevan
de la fraternidad al conformismo y de éste a la tiranía pueden ser asom­
brosamente pequeños. Para muchas personas, un grupo, el líder (Leo)
de un grupo o el ideal constituido por una revolución social o un cam­
bio de conciencia (Acuario) puede convertirse en un dios que, como
cualquier cosa a la que se inviste con una poderosa energía transper­
sonal, es potencialmente peligroso en la medida en que su nombre sirva
de estandarte para pisotear a los demás. Por ejemplo, Quirón estaba en
conjunción con Plutón en Leo cuando el Tercer Reich alcanzó la cima
de su poder.
Por el lado positivo, en cuanto es el signo opuesto de Acuario, Leo
sugiere la importancia que tiene descubrir nuestros propios centros crea­
tivos individuales (Leo), ya que sólo sobre esta base podemos participar
en el fermento de nuestra época sin vernos arrebatados por el «pensa­
miento de grupo» (Acuario). También el tema de la revelación personal
y de la experiencia religiosa (Leo) sugiere a Quirón como representante
de la pauta arquetípica del chamán, y subraya la naturaleza esencial­
mente religiosa de la búsqueda de individuación. El signo de Leo nos
insta a que encontremos, cada uno, nuestro propio sentimiento de un
valor especial e individual, para no dejarnos absorber y deshumanizar
por la identidad de cualquier grupo o sistema de ideas al que pudiéramos
adherirnos (Acuario).
Las características acuosas y emocionales que el cristianismo recibió
de Piscis están bien expresadas en los grandes oratorios clásicos, que
con frecuencia dramatizan con gran patetismo el sufrimiento experi­
mentado por los personajes bíblicos. Por el contrario, Acuario es un

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signo de aire, notorio por su desapego de los sentimientos personales,
aunque esté emocionalmente comprometido con las ideas y en general
se dedique a perfeccionar algo, o a poner a nuestro alcance las intuicio­
nes de un plan cósmico o de un orden divino muy alejado de la realidad
de la vida humana. En la mitología griega, donde muchos dioses eran
antropomorfos, Urano representa un principio tan remoto que ni si­
quiera se lo adoraba en ningún altar. El actual interés por la ufología y
la ciencia ficción simboliza la búsqueda de una conexión con ese ser
extraño, distante y ajeno al que en general se considera de una inteli­
gencia enormemente superior. La fantasía de criaturas humanoides -o
en ocasiones de seres angélicos provenientes del espacio exterior- que
se ponen en contacto con nosotros, los terrestres, está hoy muy difun­
dida, como lo ejemplifican películas como E. T. y Encuentros en la ter­
cera fase. ¡En vez del «Jesús te ama» de la Era de Piscis, el mensaje de
Acuario es «No estás solo»! El tema de la revelación personal (Leo) se
hace presente también en el fenómeno de la «canalización», en el cual
frecuentemente está en juego información que se considera que pro­
viene de seres extraterrestres. 13
El siglo XX ha visto un renacimiento del interés por las religiones
orientales, y además la Nueva Física describe una visión de la realidad
que ofrece apoyo a estas antiguas tradiciones. Aparte del aislamiento
en que permanecían las tradiciones mistéricas y esotéricas, en Occidente
hubo hasta hace poco un cisma infranqueable entre la visión materialista
de la realidad y las vivencias personales íntimas de naturaleza mística o
unitiva, que han sido elaboradamente conceptualizadas y expresadas en
el chamanismo y en las principales religiones orientales. Con palabras
de Laurens van der Post, «Nos hemos convertido en la mayor colec­
ción de sabelotodos que se haya visto jamás. Pero la sensación de que
nuestro conocimiento está contenido en una forma mayor de ser que
conoce ha desaparecido». 14 La idea de un plan divino (que incluya nues­
tra propia disciplina, la astrología) o de un ser extraterrestre superin­
teligente responde ciertamente a esta necesidad, ya que la mente indi­
vidual no puede conocerse a sí misma mediante un riguroso autoes­
crutinio, ni por la vía del psicoanálisis, la astrología o las disciplinas espi­
rituales.

La psicología occidental considera que la mente es el funcionamiento


mental de un psiquismo, la «mentalidad» de un individuo [... ] y ya nos
hemos acostumbrado tanto a este punto de vista que la idea de «mente»
ha perdido completamente su carácter universal. Se ha convertido en algo
más o menos individualizado, sin rastro alguno de su anterior aspecto
cósmico de anima rationalis. 15

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La sabiduría, o «conocimiento de la mente», proviene más bien de
la toma de conciencia de «ser conocido» por la Mente Única y trascen­
dente, tal como una gota de lluvia podría darse cuenta súbitamente de
que su origen está en la nube de donde ha caído.
Desde el punto de vista astrológico, esta mente universal está repre­
sentada por Urano, en tanto que la sabiduría lo está por Júpiter, el pla­
neta interior mediante el cual podemos tener la vivencia de «ser cono­
cidos», a menos que nos lo impida nuestro orgullo intelectual. Júpiter
es también el regente esotérico del signo de Acuario. En el mito, Qui­
rón es medio hermano de Zeus, y el planeta Quirón liga las órbitas de
Júpiter, Saturno y Urano, relacionados todos con el signo de Acuario.
En la cruz mutable, Júpiter es corregente de Piscis y de Sagitario; en la
cruz fija es el regente esotérico de Acuario. Júpiter y Quirón son corre­
gentes de Sagitario, mediante el cual nos llega la energía del Centro
Galáctico, y por lo tanto ambos están íntimamente vinculados con la
transición desde la Era de Piscis a la Era de Acuario.
Respecto del eje Tauro/Escorpio, Quirón fue descubierto a 3º 8' de
Tauro, y estaba en el mismo signo cuando se descubrió (o cuando se
«dio sustancia») a Urano y Plutón. Durante los últimos tránsitos de Qui­
rón nacieron varias personas que salvaron diferentes niveles de con­
ciencia con un estilo auténticamente quironiano; muchas de ellas han
afectado profundamente nuestra visión de la realidad, y varias incursio­
naron ampliamente en la filosofía oriental y la hicieron más accesible a
los occidentales. La lista incluye a Franz Anton Mesmer (pionero del
hipnotismo y maestro de Freud), Lewis Carroll (que se hizo famoso con
Alicia en el País de las Maravillas), Alice Bailey, Madame Blavatski,
Pablo Picasso, Paul Klee, James Joyce e Igor Stravinski; y más recien­
temente, a Colin Wilson (autor de The Outsider), Jane Roberts (médium
del espíritu desencarnado llamado Seth), Bhagwan Rajneesh, Stanislav
Grof y Baba Ram Dass (Richard Alpert), como también al propio Eins­
tein, cuya teoría de la relatividad revolucionó la física hasta tal punto
que la materia (Tauro) nunca volverá a ser lo mismo.
En la historia de Quirón hay varios motivos típicamente escorpianos:
tras haber sido envenenado por la sangre de la Hidra, a la que con fre­
cuencia se asocia con Escorpio, sorportó la muerte, el desmembra­
miento, el sufrimiento y el renacimiento. Aunque muchas veces se ha
profetizado un final apocalíptico del mundo, ahora la humanidad tiene,
literalmente, la capacidad (Tauro) de autoaniquilarse (Escorpio). El
reciente descubrimiento de Quirón en Tauro ha coincidido con un incre­
mento de la conciencia ecológica (tema sobre el que volveremos en el
capítulo 11). En la teoría de Gaia, James Lovelock describe a la Tierra
como un sistema viviente que se autorregula y que por lo tanto es capaz

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de sobrevivir incluso a graves crisis ecológicas. Sin embargo, si no quiere
extinguirse como especie, será necesario que el Horno sapiens descubra
el «uso correcto de los recursos». 16 Es más, de acuerdo con una profecía
actual, la vida biológica tal como la conocemos se apartará del planeta
Tierra hacia los comienzos del cuarto milenio. 17 El uso de los recursos
es un tema de Tauro, en tanto que la naturaleza de vida o muerte de la
cuestión es nítidamente escorpiana.
En resumen, en la actualidad es posible observar claramente cómo,
en la vida individual, los temas quironianos actúan más fuertemente por
mediación de la cruz mutable, especialmente de Sagitario y Virgo. Sin
embargo, dentro de unos pocos centenares de años, cuando la Era de
Acuario esté más establecida, quizá se lo vea funcionar por mediación
de la cruz fija, posiblemente como regente de Escorpio y en exaltación
en Leo. Trabajar con los problemas personales que representa Qui­
rón en nuestro horóscopo nos ofrece un medio de afirmarnos en nuestra
condición humana y también de definir nuestro peculiar aporte a esta
transición, en la cual todos participamos por el solo hecho de estar vivos
en este momento.

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7
Quirón por signo y casa

Algunos individuos son más sensibles que otros a las energías de Quirón,
lo mismo que a las de cualquier otro planeta. Si se dan una o más de
las condiciones que enumeramos a continuación, se puede considerar
que Quirón es de central importancia en un horóscopo determinado: es
probable que, en la vida de esa persona, los temas quironianos sean
dominantes y que se vean fuertemente activados cuando cualquier pla­
neta exterior transita en contacto con la configuración de Quirón.

l. Quirón en conjunción con cualquiera de los ángulos de la carta.


2. Quirón en conjunción o cuadratura con los nodos lunares.
3. Quirón en aspecto con muchos planetas, especialmente si entre
ellos se cuentan el Sol, la Luna y/o el regente del Ascendente.
4. Una posición focal de Quirón de acuerdo con la forma de la carta.
De ello serían ejemplos Quirón como el asa de una carta en forma
de «cubo» o en medio de un stellium, o en un aspecto difícil con
el punto medio de un hemisferio o cuadrante vacío.
5. Sagitario o Virgo en el Medio Cielo o en el Ascendente.
6. Quirón en Sagitario o en Virgo.
7. Un stellium de planetas en Sagitario o Virgo.

En las descripciones siguientes, las casas y sus respectivos signos van


agrupados juntos, de modo que en general será necesario remitirse a
dos secciones para estudiar el emplazamiento por signo y por casa. Ade­
más, si Quirón es fuerte en el horóscopo con que estamos trabajando,
quizá sea aconsejable explorar la red de factores asociados en la confi­
guración de Quirón. Por ejemplo, si uno tiene a Quirón en la casa I en
Libra, es probable que Venus, como regente de Libra, esté afectada por
temas típicamente quironianos. De igual manera, estos temas pueden

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expresarse por mediación de Marte, como regente natural de esta casa.
Venus y Marte formarán parte de la configuración de Quirón, tal como
ya se la describió.
Richard Nolle ha sugerido, para la casa donde se encuentra Quirón,
la imagen de la cueva de Quirón, la Quironiana. Ciertamente, esta ima­
gen tan evocadora parece aplicable, en cuanto por casa Quirón se con­
centra en los dominios en que podemos sentir dolor y tropezar con difi­
cultades, así como donde intentamos expresar lo peculiar de nuestra
individualidad. Es probable que evitemos «salir a la luz» de este ámbito
de la experiencia vital, y ocultemos nuestro dolor como lo hacía Quirón
con su herida incurable; tal vez sólo podamos entrar en este dominio de
la vida con una actitud heroica y sobrecargada, como Quirón cuando
emerge como sanador y mentor de héroes. Sin embargo, también pode­
mos considerar la posición de Quirón por casa como un temenos, es
decir, un recinto sagrado donde podemos enfrentarnos con lo que tiene
de numinoso la vida. Otra imagen que describe la posición de Quirón
por casa está tomada del budismo: cuando consideramos que Quirón es
el Maestro Interior, como dijimos en el capítulo anterior, es frecuente
que su casa y su signo describan lecciones importantes que hemos venido
aquí a aprender. Estas lecciones representan, más bien que nada
externo, el objetivo interior del viaje, y ponen en juego el Sendero del
Medio, o camino «correcto», que no es «correcto» por oposición a «erró­
neo» o «equivocado», sino que es más bien aquello que es apropiado
para que podamos realizar nuestro dharma individual, para que com­
prendamos la ley universal y nuestro papel en la totalidad de la existen­
cia. Antes de que se haya encontrado y se aprecie el Sendero del Medio,
Quirón tiende a manifestarse de una manera «herida», en un todo-o­
nada, tal como se describirá ampliamente en los capítulos que siguen.
Sin embargo, con la madurez y la entrega puede advenir un sentimiento
de «estar en lo correcto» que con frecuencia tiene resonancias de sig­
nificación religiosa y/o está relacionado con el dharma, con algún con­
texto mayor que nosotros: éste es el don de Quirón. Además, los pla­
netas que estén en aspecto con Quirón representan fuerzas interiores y
exteriores con las que debemos enfrentarnos para que no nos aparten
del dharma. He aquí, enumerados por casas, algunos ejemplos típicos,
tomados de las «lecciones» que, según nos han confiado, muchas per­
sonas aprendieron a lo largo de un período de enfermedad o de crisis
en el que estaba en juego su Quirón.

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Casa I: Iniciativa o acción apropiada.
Casa II: Valores, o manejo de los recursos, apropiados.
Casa III: Comunicación, pensamiento y expresión verbal apropia-
dos.
Casa IV: Vínculos emocionales y actitud hacia la familia apropiados.
Casa V: Autoexpresión y creatividad apropiadas.
Casa VI: Formas apropiadas de servir a los demás y respeto por el
cuerpo.
Casa VII: Relaciones apropiadas.
Casa VIII: Actitud apropiada ante la sexualidad y la muerte.
Casa IX: Actitud apropiada ante las posibilidades.
Casa X: Vocación y participación en la sociedad apropiadas.
Casa XI: Ideales y amistades apropiados.
Casa XII: Renuncia apropiada.

Cuando a esto añadimos el carácter del signo donde está emplazado


Quirón, ello llena la descripción y sugiere una manera de ser que nos
sostiene en el dominio de la vida representado por la casa de Quirón.
Por ejemplo, una mujer con Quirón en Virgo en la casa V sufrió
durante muchos años lo que ella sentía como un completo bloqueo de
su creatividad; había querido ser bailarina, pero un matrimonio con­
traído cuando era aún muy joven, y luego los hijos, habían interrum­
pido su carrera. Finalmente, redescubrió su creatividad cuando
aprendió eurítmica, una disciplina más referida al proceso de evolu­
ción interior y a su expresión externa que a una actividad como puede
ser representar ante un público piezas previamente coreografiadas.
La posición de Quirón por signo puede mostrar también la forma en
que buscamos protegernos de nuestro íntimo dolor, a qué recurrimos
en nuestro intento de enfrentarnos con un ámbito de la vida en el cual
podemos estar bloqueados. Por ejemplo, alguien que tenga a Quirón
en Sagitario en la casa I puede tener dificultades para hacerse valer,
y puede fabricarse una filosofía (Sagitario) de pasividad optimista que
le lleve a creer que al final todo se arreglará. Una mujer con Quirón
en Escorpio en la casa VII se sentía muy vulnerable ante los demás,
y para ocultar su debilidad mostraba una manera seudoindependiente
y emocionalmente abrasiva de relacionarse. Es decir que el signo
puede actuar como una especie de vendaje sobre nuestra herida, tal
como ésta se revela en la posición de Quirón por casa, y -como vere­
mos en el capítulo de los tránsitos- este vendaje se quita a menudo
durante un tránsito fuerte de Quirón.
Innecesario es decir que en lo que sigue no se hallará una descripción
de la forma en que se manifestará o «debería» manifestarse Quirón, ya

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que sus diversas expresiones son tan peculiares como la vida misma de
la persona cuyo horóscopo estemos examinando. Sin embargo, si un
cliente le consulta un problema específico, es probable que el astrólogo
reconozca en lo que le está diciendo la presencia de temas específica­
mente quironianos. Al examinar la configuración de Quirón, como tam­
bién al estudiar el proceso psicológico y los acontecimientos coincidentes
con el ciclo de Quirón en la vida de esa persona, quizás el astrólogo
pueda contribuir a su proceso de sanación si le ayuda a tener una idea
más clara de lo que está tratando de suceder y del propósito que se
oculta detrás del sufrimiento o de la crisis.

Quirón en Aries y en la casa I

Al principio y al fin, el hombre está solo.


Solo nace y solo muere,
y en su ser más profundo, solo está mientras vive.

D. H. LA WRENCE, «Deeper than Love»

La casa I y Aries aportan el sentimiento básico de «yo existo», el deseo


de emerger hacia la vida con la conquista, la autoafirmación y la inicia­
tiva; también pertenecen a esta casa el «yo soy», el sentimiento interior
del propio ser y la identidad primaria. Se dice que la descripción de la
apariencia física corresponde al Ascendente, y se la usa a menudo para
rectificar una hora de nacimiento desconocida.
Con Quirón en Aries o en la casa I encontramos la herida, a menudo
profundamente sepultada, en este dominio. Después de todo, si uno
siente que no tiene derecho a existir, la autoafirmación y la iniciativa
bien pueden ir acompañadas por el miedo al no-ser. Por consiguiente,
es probable que con este emplazamiento el nativo sienta inconsciente­
mente que sólo existe como un espejo de los demás (un eco de la
casa VII); sólo se siente motivado para defender una causa si es la causa
de otras personas, como un caballero revestido de su resplandeciente
armadura, pero sin voluntad propia. El dolor, la inseguridad y el miedo
subyacentes están compensados por huecas exhibiciones de bravura y
por un espíritu belicoso que podrían llevar a un ciclo repetitivo de
empresas infructuosas y autodestructivas; existe la tendencia a empren­
der la acción prematuramente, como una traducción inmediata de la ten­
sión emocional. Con este emplazamiento de Quirón, es probable que

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nos hagamos daño por obra de nuestra autosuficiencia militante, y que
luego seamos incapaces de pedir ayuda y apoyo, convencidos de que
debemos salir adelante solos. Por debajo de todo esto, sin embargo,
subyacen la desesperación y una identificación con el no-ser, un «deseo
de muerte» y un profundo miedo de hacer algo que exprese verdade­
ramente lo que queremos, ya sea porque no sabemos qué es o porque
el miedo de que nos lo quiten, lo estropeen o lo destruyan nos mueve
a esconderlo. Una persona con Quirón en la casa I dijo:
-Allí donde debería tener la sensación de ser yo, hay un agujero
enorme y un dolor que supera mi capacidad de soportarlo.
Con Quirón en la casa I o en Aries, es probable que nuestras expre­
siones espontáneas de pasión, autoafirmación o voluntad hayan sido
aplastadas cuando éramos pequeños, ya sea de forma sutil o manifiesta
con frases hechas como «A tu padre no se le contesta» o «Cuando los
mayores hablan, los niños se callan». Los métodos represivos de crianza
de los niños, como pueden ser la alimentación sujeta a horario, la falta
de contacto físico y visual y la imposición prematura y sistemática del
control de esfínteres son, con frecuencia, acompañamiento y causa de
las primeras heridas características de este emplazamiento. Si la inter­
ferencia con -y el rechazo de- los ritmos naturales es lo suficiente­
mente grave, el resultado es una profunda confusión, y la convicción de
que lo que queremos -e incluso lo que somos- no es aceptable, y de
que no debemos empeñarnos en conseguir nuestros deseos. El resultado
es una parálisis de la voluntad, bajo la cual se oculta, comprensible­
mente, una profunda rabia, a veces mal canalizada. Más adelante, es
probable que uno sienta que debe ocultar lo que realmente quiere, por­
que si no, será destruido por fuerzas externas. De ahí que se encuentre,
en cambio, obteniendo exactamente lo que no quiere. Reconocer lo que
uno verdaderamente quiere puede, inicialmente, crear el pánico porque
hiere la hipersensibilidad de la zona herida.
A veces, el medio donde transcurren los primeros años de quien
tiene a Quirón en Aries o en la casa I es hostil y está cargado de agre­
sividad reprimida o manifiesta, lo que abona en el niño los sentimientos
de timidez y de no tener ningún valor propio ni derechos personales.
Entonces la supervivencia se equipara con tener que aprender la forma
de complacer y de aplacar a los demás (eco de la casa VII). Una mujer
lo expresó diciendo que era como una capacidad de «llenar los agujeros»
de otras personas o situaciones, pero permaneciendo en el anonimato,
ya que para ella «dejarse ver» era demasiado peligroso. A la inversa,
hay individuos que, con este emplazamiento, se esfuerzan hasta que su
voluntad llega a un grado tal de autoengrandecimiento que se presentan
como virtuales personificaciones de la voluntad, el impulso, la energía

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y el entusiasmo. Este emplazamiento de Quirón se caracteriza a veces
por la áspera actitud de quien abre caminos. Albert Schweitzer, médico,
pionero y misionero, lo tenía en su carta natal, lo mismo que Jan Smuts,
quien encabezó a los guerrilleros bóers en su lucha contra los ingleses y
llegó a ser primer ministro de Sudáfrica. Margaret Thatcher, hasta hace
poco primera ministra de Gran Bretaña, tiene a Quirón en Aries en la
casa VI (¡la del trabajo y el servicio!) y no es por casualidad que se la
conoce como la «Dama de Hierro» (el hierro es el metal asociado con
Marte). Sin embargo, a veces esta poderosa energía es tan frágil como
una burbuja. Cuando ésta estalla, la persona puede desinflarse, convir­
tiéndose en una lamentable mezcla de dolor e inseguridad, y llegando
incluso a desear la muerte. Las relaciones en que se plantean problemas
de dependencia/independencia, a modo de un eco de la casa VII, son
con frecuencia la causa de esto, como lo son también aquellas que cau­
san un sentimiento de impotencia.
Con Quirón en Aries o en la casa I, es probable que haya propensión
a las fantasías o sentimientos suicidas, que a veces son respuesta a emo­
ciones como el enojo, la frustración o la sensación de no controlar una
situación; también pueden ser un deseo de recuperar cierto sentimiento
de poder, o una reacción ante la imposibilidad de salirse uno con la suya.
Con este emplazamiento, es frecuente que un adolescente testarudo,
que no tolera interferencia alguna en su omnipotencia, soporte convivir
con la timidez y la vulnerabilidad que lo acosan, y tenga una aguda per­
cepción de la naturaleza efímera de la vida física. Una persona con este
emplazamiento se autodescribía como alguien que vivía con la concien­
cia implacable de que cuando muriera, de ella no quedaría nada, ningún
rastro: se limitaría a desaparecer como un fuego fatuo.
Si Quirón está en conjunción con el Ascendente, los comienzos pue­
den ser difíciles. O bien nos precipitamos a empezar algo, o nos que­
damos vacilando -e incluso enfermamos- con tal de no tomar deci­
siones; también es probable que nos derrumbemos en el umbral mismo
de lo que parecía una fase nueva e interesante de la vida. Por detrás de
ello encontramos con frecuencia que la vivencia física del nacimiento ha
sido especialmente significativa o traumática; a partir de entonces, cada
«nacimiento», cada comienzo de un nuevo ciclo vital, puede ser una oca­
sión erizada de miedos, resistencia y tumulto. La naturaleza de esta
pugna la describe, con frecuencia, el signo donde está emplazado Quirón
y/o el Ascendente y los aspectos que éstos forman, que a su vez expre­
san, generalmente, las características físicas del nacimiento.
Algunos ejemplos servirán para aclarar este punto. Un hombre que
tenía a Quirón en la casa I en Piscis solía refugiarse en la confusión, el
distanciamiento e incluso, a veces, en las borracheras cada vez que se

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aproximaba a una nueva fase de la vida y tenía que tomar decisiones o
poner iniciativas en práctica. A su madre la habían anestesiado durante
el parto, y él decía que se sentía igualmente «anestesiado»: aturdido,
confuso, tan incapaz de pensar con claridad como de saber identificar
lo que sentía. Una mujer con Quirón en conjunción con el Ascendente
en Acuario consultaba siempre a un astrólogo o a un médium antes de
tomar decisiones, ya que le aterrorizaba «equivocarse» (véase la sección
sobre Quirón en Acuario). Ocultaba su miedo no consultando nunca dos
veces a la misma persona, y descartaba desdeñosamente, por inútiles,
las sucesivas y diversas lecturas. Cuando yo, inocentemente, le pregunté
si antes de mí había consultado alguna vez a un astrólogo, me «confesó»
el problema, se mostró dispuesta a hablar de él y así lo hizo. El prolon­
gado diálogo le permitió empezar a afrontar y a manejar los verdaderos
sentimientos subyacentes: mi clienta había estado haciendo que ellos «se
equivocaran», como defensa contra la aterradora sensación de que no
tenía derecho a existir y de que estaba fundamentalmente «equivocada».
He aquí las conclusiones emocionales a las que había llegado poco des­
pués de su nacimiento: su madre, inicialmente, la había rechazado y se
había negado a alimentarla, porque deseaba un hijo varón. Con Quirón
en Acuario somos muy capaces de rechazar a la gente que no cumple
con los requisitos necesarios, y esto nos hace recordar que Quirón fue
rechazado por su madre. Un segundo ejemplo es el de una persona con
Quirón en la casa I y Ascendente Escorpio, en cuadratura con Plutón
en la casa X. Esta mujer estuvo a punto de morir durante el parto, y la
extrajeron con fórceps. Posteriormente, ella misma relacionó su falta de
fuerza de voluntad con la circunstancia de haber sido «doblemente
derrotada» durante su nacimiento: primero, cuando se esforzaba por
salir y no podía, y luego, cuando ya había renunciado y estaba murién­
dose y la sacaron contra su voluntad. Su actitud básica ante la vida era
de desafío y empeño en derrotarla negándose a cooperar; por debajo
de ello había un profundo deseo de muerte que, una vez que lo encaró,
fue el comienzo de una transformación notable.
Cualquier planeta que haya en la casa I, especialmente si está pró­
ximo al Ascendente, representa una fuerte energía arquetípica con la
que nos enfrentamos al comienzo de la vida y que con frecuencia se
convierte en una seudoidentidad de la que es menester despojarse en la
búsqueda de nuestra verdadera naturaleza interior. En los casos extre­
mos, si el yo es débil, parece como si los planetas que están en conjun­
ción con el Ascendente se «posesionaran» de la persona. Si uno de ellos
es Quirón, puede producirse una identificación con el Sanador Herido.
Eve Jackson descubrió que éste es un emplazamiento común en los sana­
dores y terapeutas. 1 Desde muy temprano en la vida, incluso durante la

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vida intrauterina o el nacimiento, es posible que una persona asuma el
papel del sanador en lo que respecta a su familia y sus amigos, y que
esto se mantenga durante toda la vida, quizás hasta convertirse en una
carrera. Con frecuencia, es una manera de ocultar un profundo senti­
miento de estar herido, similar a la bien conocida pauta de la «identi­
ficación con el agresor». 2
Con este emplazamiento de Quirón, es probable que derivemos nuestro
sentimiento de identidad de los demás, modelándonos según su molde,
haciendo nuestros sus ideales, lealtades, pensamientos e incluso sentimien­
tos, lo cual es otro eco de la casa VII. Tal como lo expresó una de estas
personas: «Estoy tomando conciencia del horror del hecho de que me guío
siempre por puntos de referencia externos, ajenos, y de que por debajo
de todo ello me siento totalmente irreal». Previamente, este hombre había
padecido una manifiesta falta de motivación. Sin embargo, cuando Quirón
en tránsito formó una cuadratura con su Sol natal, empezó a darse cuenta
de lo que había por debajo de aquello: el sentimiento de que no valía la
pena hacer nada porque la persona que lo hacía era irreal, de modo que
cualquier cosa que hiciera sería igualmente irreal.
A veces, las personas que tienen a Quirón en la casa I o en Aries se
esfuerzan mucho por encontrar algo que puedan hacer y que les dé la
sensación de «ser» que les falta. Puede que se impongan tareas poco
menos que imposibles, cargadas con la misma intensidad con que buscan
la confirmación de que existen. Con frecuencia, a lo que tienen que
renunciar es a esta pugna inútil, pero este emplazamiento también se
encuentra con frecuencia en los horóscopos de personas que son real­
mente originales y únicas en su individualidad, quizá precisamente por­
que el ser interior ha tenido que pasar por esa lucha. Jung tenía a Quirón
en Aries; su conflicto con Freud (un típico eco de la casa VII) lo condujo
a crear un nuevo modelo de la psique, basado en su original exploración
de su propio mundo interior. Isadora Duncan tenía a Quirón en Tauro
en conjunción con el Ascendente en Aries, y mediante su propio y sen­
sual estilo de bailar se adelantó a la evolución de las formas de danza
caracterizadas por movimientos fluidos, sensuales y terrenos (Tauro).
Christian Samuel Hahnemann, el hombre que formuló los principios
(Capricornio) de la medicina homeopática, tenía a Quirón en Capricor­
nio en la casa l. Tanto Mick Jagger como Muhammad Ali («¡Yo soy el
más grande!») tienen a Quirón en la casa I, en Leo, ¡y a Leo en el Ascen­
dente! Y aunque Muhammad Ali ha perdido favor últimamente, tanto
el uno como el otro «encarnan» el instinto animal que distingue su forma
de actuar. ¡Hasta mortales de menor estatura, con este emplazamiento,
se sienten urgidos a ser los primeros, los mejores y los únicos!
Con Quirón en la casa I o en Aries, es probable que el nativo pro-

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yecte sobre su cuerpo el íntimo sentimiento de incomodidad y vergüenza
que le produce el hecho de existir; quizá se sienta mortificado por rasgos
que los demás ni siquiera advierten, pero que a él le parecen monstruo­
samente feos o deformes. Tal vez se crispe interiormente a causa de unas
orejas demasiado grandes o de unas piernas demasiado gordas. Con fre­
cuencia se siente demasiado alto o demasiado bajo, descoordinado o
torpe, y las situaciones que lo ponen físicamente en evidencia, las sexua­
les o deportivas, por ejemplo, se convierten para él en potenciales pesa­
dillas. Cecil Rhodes, con Quirón en Capricornio en la casa I, tenía en
una mano un dedo torcido del cual se avergonzaba muchísimo, y ni
siquiera el hecho de haber engrandecido el Imperio Británico pudo com­
pensarle esa deformidad que siempre ocultaba cuidadosamente cuando
lo fotografiaban. Se encontrarán más detalles de su horóscopo en la sec­
ción sobre Quirón en aspecto con Marte.
Lon Chaney, quizás el más famoso de los «Jorobados de Nótre
Dame», tenía a Quirón en la casa I en Tauro; sus padres eran ambos
sordomudos, y la familiaridad de Chaney con los sufrimientos, frustra­
ciones y vulnerabilidades de los disminuidos contribuyó a su conmove­
dora plasmación de esta figura, que es ciertamente una víctima arque­
típica. El tema de la incapacidad física o de una temprana enfermedad
que imprime su sello en el resto de la vida es frecuente cuando Quirón
está en Aries o en la casa I. Es como si lo que se nos pidiera fuese que
incluyéramos nuestra enfermedad, incapacidad o herida en el senti­
miento de nuestro propio ser, y quizá nuestra lucha consista en no iden­
tificarnos completamente con ella, y convertirnos en cambio en «el que
ha sido herido». Así como algunos de los que tienen este emplazamiento
se identifican como sanadores, otros se identifican como víctimas, sin
darse cuenta de que están atrapados en un diseño arquetípico que
empaña la verdad de sus sentimientos y de su situación.
Al ser tan conscientes de su propia y profunda impotencia frente a
la inmensidad del universo, los que tienen a Quirón en la casa I o en
Aries tienen la posibilidad de capacitar y potenciar a otras personas.
Porque viven próximos a los bordes de la existencia, dan a menudo la
impresión de ser bastante salvajes e indomables; con frecuencia son soli­
tarios, por más que estén casados o mantengan una relación estable y
comprometida. También puede suceder que los demás los vean como la
personificación de determinadas cualidades: véanse más adelante los
horóscopos de Martín Luther King y del doctor Ian Player, que así lo
ejemplifican. He conocido a varias personas con este emplazamiento
que se pasaron muchos años buscando intensamente un sentimiento de
identidad del que carecían y que las eludía, y cuando finalmente renun­
ciaron a la búsqueda y aceptaron su propia nada, descubrieron en su

121
interior una sensación de ser y una vitalidad enormes: la chispa del ser,
finalmente, se había encendido.
Este emplazamiento de Quirón va frecuentemente acompañado de
un don para coordinar intuitivamente las acciones de manera de poder
«atrapar el momento». Uno puede caracterizarse por una peculiar com­
binación de compasión y acción adecuada, por una capacidad para ser
sumamente innovador y para tomar la iniciativa, especialmente cuando
está en juego el bienestar de otras personas. Alguien así gana fuerzas
al superar y combatir las dificultades, pero también debe aprender la
lección de cómo ser un «noble rival» para aquellos con quienes compite.
Si el lector con este emplazamiento consigue marchar por la senda estre­
cha que implica no sucumbir ante la agresividad pasiva sin tampoco
actuar destructivamente, quizá pueda llegar a sentir cómo fluye a través
de sí la «voluntad de la vida». Pero no olvide que usted no es omni­
potente ni tiene que hacerlo todo. Independientemente de que trabaje
o no en el campo de la salud, física o psíquica, es probable que tenga
la capacidad de actuar como catalizador en ciertas situaciones, y de con­
tactar con el ser interior de otras personas; aunque su herida es la duda
de su propia existencia, es probable que usted sea una personalidad con
mucho magnetismo, de modo que no se sorprenda si las reacciones de
los demás ante usted son fuertes.

Quirón en Tauro y en la casa 11

Ningún hombre, a menos que haya muerto, y aprendido


a estar solo, penetrará jamás en el misterio del tacto.

D. H. LAWRENCE, «lnitiation Degrees»

La casa II describe lo que nos da un sentimiento de seguridad y solidez;


es también la casa que se refiere a nuestros valores, a lo que cultivamos y
nos apropiamos, a la naturaleza de los recursos internos y externos con que
afrontamos la vida -incluyendo el dinero, la propiedad y las posesiones­
y a la forma en que nos relacionamos con ellos. Desde el punto de vista
evolutivo, aquí se inicia la separación de la madre, aquí empezamos a deri­
var nuestro sentido de la sustancia de nuestro propio cuerpo y de los obje­
tos, y ya no de ella. Nuestro sentimiento de nosotros mismos sigue estando
arraigado principalmente en nuestros instintos y en nuestras vivencias cor­
porales, y si durante esta transición se producen heridas, es probable que

122
más adelante proyectemos nuestros instintos y nuestro sentimiento del
cuerpo sobre otras personas o sobre objetos materiales.
Aunque ya hayamos estudiado algunas de las implicaciones más
metafísicas de Quirón en Tauro, ahora vamos a ver su significado en el
horóscopo individual. Con Quirón en Tauro o en la casa 11, es probable
que nos falte el sentimiento del propio valor, que seamos incapaces de
autovalorarnos y nos sintamos inseguros e insustanciales. Como nunca
se siente totalmente sólida y a salvo, puede ser que la persona con este
emplazamiento asigne gran importancia a las posesiones materiales. El
sentimiento subyacente podría ser un «tengo, luego existo», por más que
llegue luego a descubrir que ni siquiera la adquisición de posesiones sirve
de mucho. Los que tienen este emplazamiento pueden ser profunda­
mente posesivos y materialistas, y tienden a aferrarse a personas y pose­
siones, en la esperanza de que puedan proporcionarles el sentimiento
de sustancialidad que les falta.
Hasta el propio cuerpo puede ser vivido como indigno de confianza,
defectuoso o herido; como sucede con Quirón en la casa I, cuando el
planeta está en la II puede haber alguna incapacidad real, una herida o
un trauma físico que hay que afrontar. También el cuerpo puede ser
objeto de temor y de un control riguroso, ya que de él emanan pode­
rosos e inaceptables instintos sexuales y territoriales. Muchas personas
con Quirón en Tauro han poseído un gran magnetismo sexual: Isadora
Duncan y Marilyn Monroe, a quienes ya hemos mencionado, son ejem­
plos de mujeres con Quirón en Tauro. Marilyn Monroe, con Quirón en
Tauro en conjunción con el Medio Cielo y con Venus en la casa IX,
intentó alcanzar un sentimiento de sustancialidad tanto de su imagen
pública ( casa X) como de sus relaciones ( Quirón en conjunción con
Venus). Con Quirón en Tauro o en la casa 11, el nativo también puede
identificarse inconscientemente con los instintos heridos; el legado
colectivo de rechazo de lo instintivo puede ser vivido como personal, a
menos que uno sea capaz de llegar a una relación saludable con una
naturaleza poderosamente sensual e instintiva. Si no se aprende a reco­
nocer y a vivenciar conscientemente esos sentimientos e impulsos, se
puede llegar a estar poseído por ellos, o bien a usar una gran cantidad
de energía intentando reprimirlos. El cuerpo puede, entonces, expre­
sarse mediante un lenguaje de síntomas que son incómodamente gráfi­
cos. Por ejemplo, un hombre con Quirón en Tauro había dejado de decir
muchas cosas en su vida, especialmente a los seres que amaba: en su
edad madura lo atormentaban los dolores de garganta. Una mujer que
tenía a Quirón en Cáncer en la casa II no podía «tragar» sus propios
sentimientos de posesividad y territorialidad, y con frecuencia le resul­
taba imposible comer, porque no podía «incorporar sustancia».

123
Conviene que quien tenga este emplazamiento sepa que la sanación
se produce a menudo al aprender a confiar en la sabiduría instintiva del
propio cuerpo. En la medida de lo posible, será bueno que aprenda a
escucharlo: a comer lo que el cuerpo le dice, y a dormir cuando lo nece­
sita. Si usted carga con la herencia de no haber hecho caso de sus ins­
tintos, o de tenerlos programados de acuerdo con normas ajenas, puede
que necesite dar, suavemente, marcha atrás. Es probable que inicial­
mente sienta que su condición física, su cuerpo y el mundo material son
sus enemigos, y que consiguientemente malgaste mucha energía en el
intento de mantenerlos a raya, controlarlos y dominarlos. La lección de
este emplazamiento puede consistir en aprender a ser amigo de todos
ellos; el masaje, una ejercitación física placentera y consciente (¡nada
de ejercicios de dureza militar para «estar en forma»!) y el hecho de
aprender a complacerse en el arreglo personal pueden ser otras tantas
formas de sanación.
A la inversa, a algunos individuos que tienen este emplazamiento les
horroriza estar limitados por las posesiones, y se resisten a tener cosas.
Una mujer con Quirón en Escorpio en la casa II se había sentido herida,
en su niñez, por los valores de sus padres, que asignaban más impor­
tancia a las posesiones materiales y a la riqueza que a los sentimientos;
su furia inconsciente contra esto siguió manifestándose como un sabo­
taje inconsciente de sus propios esfuerzos por alcanzar una seguridad
material. Un hombre con Quirón en la casa 11, en Sagitario, padecía un
agudo sentimiento de la transitoriedad de la vida material, y sentía por
ella un desprecio que, de hecho, era la compensación del miedo que le
inspiraba. Finalmente abrazó una filosofía oriental de la vida que lo esti­
mulaba a renunciar a los bienes materiales; en vez de enfrentarse a su
miedo, el sistema de creencias elegido (Sagitario) le servía para refor­
zarlo y ocultarlo.
Quirón en Tauro o en la casa II significa con frecuencia problemas
referentes a la riqueza y al dinero. Algunos individuos que deben adap­
tarse al hecho de ser muy ricos se sienten incapaces de aceptar la res­
ponsabilidad que ello implica; otros pueden tener un auténtico deseo de
compartir sus recursos con los demás. De cualquiera de las dos maneras,
el control de los recursos es un importante tema de este emplazamiento.
Cuando su influencia se da negativamente, estas personas pueden con­
trolar de forma obsesiva sus necesidades instintivas y sexuales, o bien
mostrarse muy controladoras con los demás (eco de la casa VIII); si se
da positivamente, pueden ser excelentes administradoras de los recursos
ajenos. Quienes tienen este emplazamiento pueden perder y ganar for­
tunas, y suelen tener un olfato impresionante para las finanzas, acom­
pañado tal vez de dificultades para administrar los propios recursos. A

124
una mujer con Quirón en Virgo en la casa II se le hacía difícil impedir
que sus propios asuntos se deslizaran hacia las deudas y el caos, ¡pero
administraba impecablemente una agencia de cobros! Aquí volvemos a
encontrarnos con la capacidad de Quirón de hacer por los demás lo que
no es capaz de hacer por sí mismo. Pero Quirón en la casa II o en Tauro
puede significar también pobreza material, que se siente entonces como
algo hiriente y humillante; con frecuencia, esto crea un sentimiento exa­
gerado de la importancia de las posesiones materiales. Una mujer con
Quirón en Tauro que había pasado algunos de sus años formativos como
refugiada, decía que había tenido que reconocer finalmente que «el ser
humano hombre no se alimenta sólo de pan».
Otra manifestación frecuente de Quirón en Tauro o en la casa II es
la incapacidad de ver simbólicamente las cosas y la tendencia a tomár­
selo todo demasiado al pie de la letra. A veces parecería que la realidad
práctica clavara estrepitosamente los frenos cuando el individuo se
encuentra en una maraña de problemas o de decisiones que hay que
tomar; la persona se siente atascada en el barro, incapaz de girar el
volante a derecha ni a izquierda; las situaciones y los dilemas se con­
vierten en una masa compacta que la paraliza. Cuando así sucede, suele
ser el cuerpo el que encierra el camino hacia la solución del problema;
en vez de tratar de resolver la dificultad o de ordenar los detalles prác­
ticos, es probable que sea más creativo dar un paso atrás -irse a limpiar
de malas hierbas el jardín o a fregar los platos- para dar tiempo a que
la energía se disperse. Pero esta actitud no es fácil para los que tienen
a Quirón en Tauro, que con frecuencia muestran la obstinación y la ter­
quedad típicas de este signo. La inseguridad que sienten en el dominio
de lo inmaterial suele ser la razón subyacente por la cual confieren a las
cosas una solidez y una literalidad inapropiadas o prematuras; su capa­
cidad para pensar simbólicamente está dañada, simplemente porque esta
manera de pensar les inspira demasiado miedo.
Puede suceder que la gente que tiene a Quirón en Tauro o en la
casa II se haya sentido herida por valores ajenos a su verdadera natu­
raleza; con frecuencia, son personas incapaces de aceptar el sistema de
valores que heredaron de sus padres o de la sociedad en que viven, y
deben luchar por descubrir qué es lo realmente importante para ellas.
A veces, tienen que aceptar dificultades financieras para poder mante­
ner en alto sus propios valores, y aunque esto sea muy amenazador para
algunas personas de estas características, también puede aportarles un
sentimiento de fortaleza interior.
En el horóscopo de Stanislav Grof, Quirón está en Tauro en la
casa V, en sextil con Plutón en la VIII; ambos forman quincuncio con
el Ascendente, que es el foco de una pauta en Yod o «Dedo de Dios».

125
Grof es un psiquiatra e investigador de los estados alterados de con­
ciencia, que en su trabajo terapéutico empezó a usar LSD y posterior­
mente elaboró otras técnicas que, sin requerir drogas, producen efectos
similares. Su trabajo conceptual y experimental tiende puentes entre
todos los niveles, desde el instintivo al arquetípico, y estimula la expre­
sión (casa V) de su condición profundamente herida. El título de uno
de sus libros sintetiza su propia configuración de Quirón: Beyond the
Brain: Birth, Death and Transcendence in Therapy [Más allá del cerebro:
nacimiento, muerte y trascendencia en la terapia]. En él, Grof expresa
(casa V) un marco conceptual (Ascendente Sagitario) que abarca y sin­
tetiza la mayoría de los principales modelos terapéuticos (Quirón) hoy
existentes. El contexto lo forman el nacimiento (Ascendente), la muerte
(casa VIII) y la trascendencia (Sagitario).
Como se dijo en el capítulo 6, hay un paralelo entre las figuras de
Quirón y Vulcano, el dios herrero de los romanos y también el nombre
de un planeta no descubierto, del que se dice que está situado entre el
Sol y Mercurio, y que en el sistema de Alice Bailey rige a Tauro. En el
mundo del mito hay con frecuencia una conexión entre los chamanes y
los herreros; en algunas primitivas culturas europeas una misma persona
desempeñaba a menudo ambos papeles. El nombre griego de Vulcano
es Hefesto, el que fabricaba las joyas y los adornos frívolos y superfluos
de dioses y diosas. Fue él quien forjó las cadenas que mantenían a Pro­
meteo atado a su roca, y también hacía los rayos de Zeus y las flechas
de Ártemis y Apolo.
Como Quirón, Hefesto estaba herido: había sido rechazado por su
madre, Hera, quien lo encontró tan feo que lo arrojó desde el monte
Olimpo, por lo cual quedó cojo. A diferencia de Quirón, sin embargo,
Hefesto se vengó de su madre, haciéndola sentar en un trono de oro
que había hecho para ella y en el que quedó aprisionada, y negándose
a liberarla por más que los dioses del Olimpo le imploraron que les diese
la llave. Finalmente accedió, a condición de que le fuera concedido cual­
quier deseo, y entonces pidió por esposa a Afrodita, que no pudo rehu­
sar dadas las circunstancias. Su destino de ser rechazado continuó, ya
que Afrodita le era notoriamente infiel y lo trataba con hostilidad.
Impertérrito, sin embargo, él siguió creando cosas bellas.
Hefesto representa una energía creativa que no se vuelve contra sí
misma ni destruye su propio potencial en respuesta al dolor de haber
sido rechazada. Aunque ridiculizado por los altos y poderosos dioses del
Olimpo por ser tullido, por su rostro manchado de hollín y su torpeza,
Hefesto era un artesano y orfebre delicado, y desempeñaba el papel
clave de catalizador que ayudaba a dioses y diosas a cumplir con sus
funciones. No era servil; ideaba ingeniosas venganzas y preparaba diver-

126
sas trampas que le permitían desquitarse humillándolos. Hefesto deja
que los demás expresen su individualidad y su peculiaridad, o divinidad
interior, y este don forma parte de su propia individualidad. A pesar de
su herida, se dedica plenamente a su oficio. Se niega a dejarse aplastar
por la humillación y el rechazo, y en cambio honra y expresa su propia
creatividad, valiéndose con frecuencia de materiales extraídos de la tie­
rra misma, como los metales.
La figura de Hefesto representa la capacidad potencial de convertir,
mediante el respeto a uno mismo y la perseverancia, el lugar donde está
la propia herida en una fuente de la cual puede manar la creatividad.
Aunque los que tienen a Quirón en la casa II o en Tauro pueden sentirse
incapaces de materializar su propia creatividad, con frecuencia están
dotados para contribuir a que la creatividad de los demás dé frutos.
Puede pasar que inicialmente admiren y envidien las dotes creativas aje­
nas, y que subvaloren las propias. Si pueden aceptar este dolor sin des­
cargarlo sobre su sentimiento del valor que ellos mismos tienen, los na­
tivos con este emplazamiento pueden llegar a reverenciar el proceso
creativo como tal; y una vez que su propia creatividad se transperso­
naliza de esta manera, es frecuente que comience a fluir. Con la terri­
torialidad de Quirón en Tauro o en la casa II, puede suceder que la
creatividad haya de ser experimentada como algo en lo cual participa­
mos, como un proceso al que servimos, más bien que como algo que
nos pertenece. Una mujer con este emplazamiento dijo que el proceso
de la creación le resultaba muy iaborioso, y que solía soñar con figuras
como la de Hefesto en su fragua.
Otra mujer, que tenía a Quirón en conjunción con Mercurio en Libra
en la casa 11, recuerda que cuando iba al colegio, una vez un compañero
le pidió que le escribiera un cuento, porque él no había hecho los debe­
res. Rápidamente, ella urdió un breve relato y comprobó, horrorizada,
que con él su compañero obtenía mejor nota que ella con el que había
presentado con su propio nombre. (¡El apellido del compañero era
Terranova, y su padre era el dueño de la guardería del pueblo!) Ya de
mayor, le habría gustado ser escritora, pero se sentía bloqueada; sin
embargo, en su trabajo como correctora de estilo y encargada de edi­
ciones, sus dotes de creatividad, espontaneidad y generosidad fluían sin
la menor traba, y esta mujer, que con el auténtico ingenio de Quirón y
Mercurio expresaba: «Lo que yo necesito en mi vida es alguien como
yo», era capaz de entender y dar apoyo a los escritores con quienes tra­
bajaba.

127
Quirón en Géminis y en la casa 111

Dos almas, ¡ay de mí!, imperan en mi pecho,


y cada una de la otra anhela desprenderse.
Una, con apasionado amor que nunca se fatiga,
como con garras de acero a lo terreno se aferra;
la otra a trascender las nieblas terrestres aspira,
buscando reinos afines y de más alta estirpe.

GOETHE, Fausto

En la casa 111 empezamos a comunicarnos verbalmente, a explorar nues­


tro entorno, a relacionarnos con él, a desmenuzarlo en el intento de
entenderlo. Nuestra capacidad de reflexionar y de pensar se inicia aquí;
observamos los detalles y los asociamos, de manera personal y subjetiva,
con nuestras propias reacciones; empezamos a diferenciar lo exterior de
lo interior. Esta casa también está asociada con los hermanos (los geme­
los de Géminis), con los viajes cortos (como un niño que se aleja a corta
distancia de su madre y necesita regresar), con la lectura y la escritura,
el aprendizaje, el habla y la solución de problemas.
Con Quirón en Géminis o en la casa 111, la persona puede sentir que
su mente está herida, que no es de fiar, corre el riesgo de desintegrarse
o está sometida a ataques de actividad incomprensible. Es probable que
estos nativos absorban indiscriminadamente ideas tomadas de cualquier
parte, en su esfuerzo por entender lo que está sucediendo. Con fre­
cuencia se les hace difícil creer en sus propias ideas; quizá les preocupe
no saber si tienen o no razón y terminen repitiendo como loros ideas
ajenas, que incluso asumen como propias, o que usan como una red de
seguridad para contener los fragmentos dispersos de su pensamiento.
Con este emplazamiento, el impulso a entenderlo todo alcanza con fre­
cuencia proporciones obsesivas: a medida que la confusión o la disocia­
ción van en aumento, la persona se «identifica con su mente», se pone
nerviosa y se ve abrumada por la tensión.
Sin embargo, si hay madurez y una seguridad personal básica, la mente
de quienes tienen a Quirón en Géminis o en la casa 111 puede estar muy
abierta a las fuentes transpersonales, de un modo que favorece la creati­
vidad y la sanación, y que puede ser profético y mediúmnico en un sentido
positivo. Ruth White, la conocida médium del espíritu desencarnado lla­
mado Gildas, tiene a Quirón en Géminis en la casa VII. Su libro Seven
Inner Journeys [Siete viajes interiores] cuenta la historia de su relación inte-

128
rior con Gildas. Mediante la comunicación (Géminis) con él, White tiene
una capacidad extraordinaria para esclarecer y sanar, en el nivel anímico,
a aquellas personas que buscan que las tranquilicen y las guíen.
Es frecuente que los individuos con este emplazamiento posean una
gran originalidad y brillen con luz propia, ya que su búsqueda y su cues­
tionamiento incesantes los llevan a aventurarse en terrenos que otros no
se atreven ni siquiera a mirar. Ken Kesey tiene a Quirón en la casa 111,
y fue uno de los que iniciaron a mucha gente en el uso del LSD, ya fuera
dándoselo o contando por escrito sus experiencias (casa 111). Sigmund
Freud, el padre de la «curación por el habla», también tenía a Quirón
en la casa 111, en Acuario; en sus últimos años padeció un doloroso cán­
cer que le destruía la mandíbula y le impedía hablar (casa III), una paté­
tica imagen del vínculo entre la herida y la capacidad de sanar. Freud
redescubrió y empezó a explorar el mundo interior que hoy llamamos
«inconsciente », y al hacerlo alteró radicalmente la percepción colectiva
de la realidad: una expresión de su Quirón en Acuario en la casa 111.
Volveré a referirme a la carta de Freud en la sección en la que estudio
a Quirón en aspecto con Plutón.
Werner Heisenberg, el fundador de la mecánica cuántica, tenía a
Quirón en la casa III, en Capricornio. Su famoso «principio (Capricor­
nio) de incertidumbre » fue formulado en 1926-1927, durante una serie
de tránsitos exactos de Quirón, en quincuncio con su Mercurio en Escor­
pio en la casa l. En junio de 1926, mientras las discusiones con sus cole­
gas alcanzaban un punto crítico, Heisenberg sufrió un grave ataque de
fiebre del heno (una afección mercuriana que afecta a la respiración y
las membranas bronquiales superiores). Buscó refugio en una isla rocosa
(¡un lugar adecuadamente capricorniano!), empezó a recuperar la salud
y una noche, durante la semana en que el quincuncio era exacto, lo
despertó una «experiencia cumbre » que fue la confirmación profunda
de la orientación de sus investigaciones. «Tenía la sensación -escribe
Heisenberg- de que a través de la superficie de los fenómenos atómi­
cos, estaba contemplando un interior de extraña belleza, y me sentía
casi mareado al tener que ahondar en esa riqueza de estructuras mate­
máticas que tan generosamente había desplegado ante mí la natura­
leza. »3 La formulación teórica de esta visión tuvo lugar durante los dos
siguientes quincuncios exactos de Quirón con su Mercurio natal, por
intermedio de una correspondencia escrita que mantuvo con algunos
colegas, una actividad propia de Géminis y de la casa 111. Durante el
último quincuncio exacto, Heisenberg acuñó la expresión que hoy lleva
el nombre de «Principio de incertidumbre de Heisenberg ». Ésta es una
experiencia típicamente quironiana: la «irrupción en otro plano» que
mencionamos ya en el capítulo 1, el hallazgo inesperado de una clave o

129
solución que proviene de una dimensión superior de la conciencia, la
clarificación del propósito que uno tiene en la vida y, de manera suma­
mente obvia, la enfermedad que sirve de catalizador de la experiencia.
Obsérvese también esta actitud, humilde y típicamente capricorniana,
de un sentimiento de responsabilidad ante su vivencia: él consideraba
que era su deber seguir y dar fundamento a su visión. Durante la guerra,
Heisenberg permaneció en Alemania bajo el gobierno de Hitler; aunque
estaba en desacuerdo con su régimen político, se sentía obligado a que­
darse para salvaguardar la tradición científica alemana. Posteriormente,
Heisenberg volvió a establecer muchos institutos dedicados a la inves­
tigación científica (otra vez Capricornio). Louis de Broglie, a quien se
le concedió el premio Nobel por el descubrimiento de la naturaleza
ondulatoria del electrón, también tenía a Quirón en la casa 111.
Con Quirón en este emplazamiento, es probable que necesitemos
tomar conciencia de las pautas de pensamiento contraproducentes y des-

Werner Heisenberg

130
tructivas que tienen origen en las heridas de la niñez, o que constituyen
las actitudes y las creencias tácitas que hemos heredado del medio
ambiente de cuando éramos niños. Es probable que muy precozmente
hayamos tomado decisiones inconscientes basadas en reacciones emo­
cionales dolorosas. Por ejemplo, una mujer que tenía a Quirón en Virgo
en la casa III hizo votos de no ser jamás una árida intelectual como su
madre: creció negando su propio intelecto, pero habitualmente se ena­
moraba de intelectuales. El proceso de desenterrar estos modelos de
pensamientos destructivos actúa como «la espada que sana la herida que
ella misma abrió», hasta que finalmente podemos llegar a tomar deci­
siones diferentes.
Con Quirón en la casa III o en Géminis puede haber una discrepan­
cia entre el concepto que tiene la persona de su propia capacidad para
comunicarse y la forma en que se hace entender por los demás. Tras
haberse esforzado por expresar sus ideas, puede suceder que el nativo
después crea que en realidad no ha dicho lo que quería decir y que sienta
frustración y enfado. Sin embargo, con frecuencia la realimentación reci­
bida de los otros le hace ver que en realidad ha sido muy claro, y que
incluso ha conseguido despertar admiración por su capacidad de expre­
sar verbalmente lo que piensa y siente, ¡y paradójicamente eso aumenta
su frustración y su desconcierto! Pero también he observado lo contra­
rio, es decir, que quienes tienen este emplazamiento de Quirón pueden
expresar sus ideas de manera confusa e idiosincrásica, llena de incohe­
rencias y contradicciones, y después se asombran de que los demás no
los entiendan.
Con este emplazamiento es frecuente que, en la niñez, los padres del
nativo no le hablaran de las cosas que son realmente importantes, como
los sentimientos personales o los temas relacionados con la sexualidad,
la enfermedad y la muerte, en la errónea creencia de que así evitaban
herir los sentimientos de su hijo. De este modo, podemos crecer sin
tener conocimiento del vocabulario que nos permita comunicar nuestros
pensamientos y sentimientos más íntimos, y con un funcionamiento
mental principalmente defensivo que no tiene conexión alguna con la
vida real. Y podemos ser capaces, inteligentes y bien educados, pero
ineptos cuando se trata de expresar la verdad de nuestros más íntimos
sentimientos.
Es probable que la mente de una persona que tenga a Quirón en la
casa 111 o en Géminis funcione de una manera intuitiva o asociativa; es
lo que se suele llamar una mente «primitiva», que tiende a ver la tota­
lidad de la imagen más bien que las partes. En la educación, donde el
dios es la lógica, una persona así puede tener «dificultades de aprendi­
zaje» en su niñez. Sin embargo, éstas se deben con frecuencia a una

131
discrepancia entre el modo natural de pensar del niño y el método de
enseñanza. He conocido a varias personas que tuvieron esta experiencia
y más adelante aprendieron a valorar la originalidad de sus ideas y per­
cepciones al expresarlas mediante imágenes y otros recursos no verbales.
Para quienes tienen a Quirón en Géminis o en la casa III puede ser útil
descubrir un marco de referencia para la síntesis (ecos de Sagitario) den­
tro del cual se atenúen sus temores de estar locos y que les sirva para
conceptualizar y validar sus intuiciones; les conviene leer la bibliografía
actual que vincula los descubrimientos de la nueva física con los diversos
estados de conciencia. 4 Cuando la mente asociativa o transpersonal no
ha sido reconocida, los que tienen a Quirón en Géminis o en la casa III
pueden volverse paranoides, acosados por extrañas percepciones sub­
jetivas; es probable que se sientan en el centro de un laberinto de impre­
siones, tan inexplicable como hostil, e incapaces de liberarse de él y de
distinguir el adentro del afuera. Cuando la función de aclaración, sepa­
ración, división y discriminación del Logos está dañada, el resultado
puede ser terrorífico. También aquí, un marco de significación adecuado
(nuevamente, ecos de Sagitario y de la casa IX) puede significar la dife­
rencia entre el desastre y un auténtico proceso de sanación.
A veces la gente que tiene este emplazamiento es intelectualmente
arrogante y tiende a endiosar la mente y a no valorar lo irracional, con­
siderando que quienes no están intelectualmente cultivados son seres
inferiores. Estas personas pueden beneficiarse de algún tipo de actitud
religiosa que les permita reconocer que, en cuanto seres humanos, no
pueden saberlo todo, que sólo Dios lo ve todo y es omnisciente (de
nuevo la polaridad de la casa IX). Esto es especialmente válido para
nuestra cultura, donde no solamente hemos perdido toda humildad
frente a la Creación, sino que además hemos entronizado al Logos en
el altar del único Dios verdadero: el resultado es el equívoco según el
cual llegar a ser como los dioses significa saber más, entender más y,
por lo tanto, controlar el universo. Es lo que se expresa tan perfecta­
mente en Fausto:

En vano he acumulado en mi interior


todos los tesoros de la mente humana,
y cuando me detengo, y por fin descanso,
ningún poder que emane de mí encuentro,
ni que un pelo de altura se añada a mi estatura,
no estoy más cerca del Infinito. 5

Por otra parte, las personas con este emplazamiento pueden tener
una conciencia tal de la insignificancia de la mente humana que lleguen

132
a desesperar de ella y por lo tanto a no respetarla ni cultivarla; puede
ser que, en cambio, cultiven sus sentimientos o sus intuiciones. Pero si
en el horóscopo hay una acentuación de los signos de aire, esta táctica
puede dar como resultado un sentimiento de vacío e insatisfacción, y
una sutil sensación de que uno se está estafando a sí mismo.
A veces, con este emplazamiento (y especialmente con Quirón en
Géminis), el problema de la dualidad es crítico. Puede ser que nos sin­
tamos casi paralizados por una aguda percepción de nuestras oposiciones
internas, que sepamos que, sea lo que fuere que hagamos o decidamos,
la otra polaridad vendrá a interferir o a quejarse, o provocará melancolía
y depresión. Quizá tengamos que resignarnos a no alcanzar jamás la
síntesis que ansiamos (casa IX); puede parecer que nuestros recursos
internos se agotan, que nuestra herida es demasiado profunda o que el
momento ya ha pasado. Podría ser que tuviéramos que aceptar el dolor
de un cierto desequilibrio, y llorar por aquellos aspectos nuestros que
quedarán sin expresarse o realizarse; la aceptación consciente de cir­
cunstancias como éstas genera una compasión capaz de sanar tanto al
propio nativo como a los demás.
El «otro gemelo» o el «compañero del alma» puede constituir una
preocupación para quienes tienen a Quirón en Géminis, que pueden
buscarlo, y a veces encontrarlo, en relaciones obsesivas que se carac­
terizan por un intenso juego de espejos y por sentimientos de déja vu.
Por ejemplo, una mujer que tenía como único planeta en aire a Quirón
en Géminis en trígono con su Ascendente Libra se casó con un hombre
que, siendo en todos los sentidos totalmente opuesto a ella (y muy inte­
lectual), representaba todo lo que ella no quería en un hombre. Cuando
se conocieron, ella dijo que había sentido una «intervención desde otro
nivel» (una declaración típicamente quironiana). La relación resultó ser
el punto focal de su vida, y sobrevivió a mil conflictos; tanto ella como
su marido terminaron por hacer carrera como sanadores.
Sucede a veces que, con este emplazamiento, un hermano o una her­
mana esté literalmente herido, es decir, que esté físicamente enfermo o
que sea deforme o mentalmente retardado, o también que por alguna
otra razón llegue a ser muy importante en nuestra vida. Estas relaciones
pueden ofrecer especiales posibilidades de dañar o de sanar. Es probable
que haya rivalidad u hostilidad, que sintamos que el otro -o la otra­
fue de alguna manera el favorecido. Por otra parte, podría ser que tuvié­
ramos que afrontar el sentimiento de incomodidad y culpa que repre­
senta saber que uno mismo fue el favorito en la familia. Las relaciones
entre hermano y hermana pueden tener intensas resonancias sexuales,
que a veces se llevan a la práctica; sin embargo, es más frecuente que
busquemos posteriormente una pareja que se parezca a la hermana o

133
hermano amado, que también puede asumir el papel del mentor o del
sabio que ejerce una influencia positiva en nuestra vida.
Uno de los dones de este emplazamiento es la capacidad para expre­
sar en palabras los sentimientos y las emociones, para pronunciarse
sobre problemas controvertidos y para dar expresión a experiencias rela­
cionadas con otras dimensiones de la realidad. D. H. Lawrence, que
tenía a Quirón en Géminis en la casa VIII, fue un portavoz de los ins­
tintos heridos, y especialmente de la sexualidad (casa VIII). Murió de
una enfermedad pulmonar ( Géminis en la casa VIII), y en la etapa agu­
da solía sangrar por la boca, una dolorosa imagen de lo característico
de su poesía: sus palabras son como sangre que fluyera de sus heridas (Qui­
rón en Géminis). Su biografía más importante (escrita por Harry T.
Moore) llevó originalmente el título de The Intelligent Heart [El corazón
inteligente], un símbolo del don de Quirón en Géminis o en la casa III.

Quirón en Cáncer y en la casa IV6

[... ] Al igual que retornáis al hogar llegado el crepúsculo,


retorna el viajero que hay en vosotros, aquel que está
siempre remoto y solo. [ ...] Porque aquello que es infinito
en vosotros, en el castillo celestial habita, su puerta es la
bruma de la mañana, y sus ventanas son los cánticos y
silencios de la noche.
KHALIL GIBRAN, El profeta

Las casas IV y X han sido durante largo tiempo objeto de controversia:


¿cuál se relaciona con la madre y cuál con el padre? Para nuestros fines,
he de considerar que ambas casas apuntan a nuestra «imagen» -y por
consiguiente a nuestra experiencia- de nuestros padres. La casa IV des­
cribe al progenitor «oculto», 7 es decir, a aquel que ha estado menos
presente física o emocionalmente y es, por consiguiente, más descono­
cido y misterioso. Si se considera que muchos hombres «se casan con su
madre», y que en nuestra cultura es frecuente que el padre esté todo el
día fuera de casa, quizá no sea sorprendente que muchos astrólogos
encuentren que, en la práctica, el Imum Coeli se refiere generalmente
al padre.
Quirón en la casa IV subraya la relación con el padre. Éste puede
haber sido vivido como alguien que hiere y daña, o que es inadecuado
en algún aspecto importante; quizá la relación haya sido sumamente

134
conflictiva. Tal vez el padre fuera totalmente desconocido, hubiera
muerto o se hubiera ido antes del nacimiento del hijo. Podría haber sido
clérigo o médico, un sanador quironiano o una figura de salvador, con
la cual ningún hijo ni otro mortal puede competir. Las variaciones son
interminables, pero lo que describe generalmente la naturaleza de la
herida son el signo donde está emplazado Quirón y los aspectos que éste
forma. Por ejemplo, un hombre con Quirón en Sagitario en la casa IV
estaba siempre en conflicto con su padre, manifiestamente por cuestio­
nes religiosas (Sagitario). El padre era un católico ferviente, pero el Qui­
rón del hijo en la casa IV en Sagitario buscaba incansablemente algo
que trascendiera esta religión heredada. Después de una discusión que
estuvo al borde de llegar a la violencia física, el joven se fue de casa.
En ese momento, Neptuno en tránsito formaba una conjunción exacta
con su Quirón en la casa IV, y activaba al mismo tiempo una conjunción
Sol/Plutón en la casa XII que, en trígono con el Quirón natal, describe
el volcán emocional que acompañó a la partida; su alejamiento del hogar
fue vivido por toda la familia como un acontecimiento hiriente (Quirón
en la casa IV). Durante este tránsito de Neptuno en conjunción con
Quirón, el hijo contrajo la polio (Neptuno significa devastación y pará­
lisis), que lo dejó parcialmente tullido. Sanó de su amargura más ade­
lante, cuando tuvo un hijo, al convertirse a su vez en el padre herido.
En la carta de una mujer, Quirón en la casa IV puede acompañar el
tema de un deseo incestuoso por el padre. Haya o no un contacto sexual
explícito, el «romance familiar» puede haber tenido lugar entre padre e
hija, no entre el padre y la madre, y una mujer así puede seguir repi­
tiendo este modelo al enamorarse siempre de hombres inalcanzables. Si
el padre era viudo o divorciado, o si demostró más empatía que la
madre, es probable que más adelante la mujer trate de satisfacer sus
necesidades insatisfechas de atención materna por mediación de los
hombres: las mujeres también son capaces de «casarse con la madre».
Independientemente de que su actitud consciente hacia el padre sea de
idealización o de desprecio, es frecuente que una mujer con este empla­
zamiento esté fijada en él... o más bien, que él esté fijado en ella: él es
Dios, y debe ser obedecido. A veces las mujeres tienen que luchar para
evitar la identificación con imágenes fuertes o «figuras del anima» que
el padre puede haber proyectado sobre ellas en forma de expectativas
sobre cómo deberían o no deberían ser. Sin embargo, puede ser difícil
arriesgarse al rechazo y a la desaprobación que pueden generarse si la
pantalla de proyección se escapa de la imagen y «desobedece». Por
ejemplo, a una mujer que tenía a Quirón en la casa IV en Géminis, su
padre la estimuló desde muy temprana edad a valorar las actividades
intelectuales; en alas de la energía que representaba la aprobación del

135
padre, la joven ingresó en la universidad. Sin embargo, como en su
horóscopo estaban acentuados los signos de agua y de fuego, terminó
por sentir que se apoyaba en sus puntos más débiles; sus estudios se
convirtieron en un tormento, y llegó a ser muy desdichada. Abandonó
la universidad después del primer año, aunque hacerlo era para ella una
cosa aterradora, en cuanto significaba «abandonar a papá».
Si la separación no se produce, una mujer con Quirón en la casa IV
puede convertirse en «la princesita de papá», y encontrar su propio
camino adulando y mostrándose seductora o bien por medios más des­
póticos. Por ejemplo, una mujer con Quirón en la casa IV en Libra
criticaba la falta de refinamiento cultural de su padre y sentía desprecio
por él. Llegó a ser tan esnob que su actitud le hizo perder el contacto
con muchas personas que podrían haber sido amigas suyas (Quirón en
Libra, haciendo daño a sus relaciones). Al final terminó por darse
cuenta de que estaba «haciéndolo en nombre de papá»: la estridencia
de sus pretensiones culturales provenía del deseo insatisfecho de su
padre, que habría querido ser un hombre refinado y tener educación
artística. La hija había percibido ese dolor y quería aliviarlo, pero sólo
sentía desprecio por él.
La casa IV es también, para decirlo con palabras de Dane Rudhyar,
«nuestro punto de apoyo más profundo y el más seguro de los cimientos
para edificar cualquier cosa que haya de elevarse por encima del suelo». 8
Esto se refiere a nuestra historia personal, nuestros antepasados, la
herencia emocional y psíquica que recibimos de la familia. Son nuestras
raíces y, en última instancia, nuestro arraigo en el núcleo más íntimo de
nosotros mismos. Una planta absorbe los nutrientes de la tierra por las
raíces, que además constituyen el soporte que hace que el viento no se
la lleve. De manera semejante, la casa IV tiene que ver con la necesidad
de recibir alimento, de defender nuestro terreno y de estar firmemente
arraigados en el suelo de nuestro ser interior.
Si tenemos a Quirón en la casa IV o en Cáncer, nuestra herida está
inevitablemente relacionada con los primeros cuidados maternos y con
las necesidades básicas de seguridad. Muchas personas con este empla­
zamiento sienten la nostalgia del útero materno, se sienten agraviadas
por la expulsión del nacimiento y andan en busca de un hogar, de una
sensación de pertenencia y de seguridad. Con este emplazamiento pode­
mos vernos forzados a hacer un largo viaje interior para encontrar nues­
tras raíces en el interior de nuestra propia psique, un viaje que nos es
impuesto por el sentimiento de estar exiliados de la vida humana. Final­
mente, la fuerza proviene de la íntima sensación de que la vida entera
nos pertenece y de que no necesitamos poseerla, porque ya la tenemos.
Una mujer, después de una fuerte experiencia transpersonal, dijo que

136
se había dado cuenta de que «todos somos bebés en el útero del uni­
verso».
La cuestión de la pertenencia es algo que con frecuencia se exterio­
riza y se idealiza, y entonces sacrificamos nuestros propios sentimientos
y potencialidades a fin de pertenecer a otra persona o grupo. Al sentir­
nos exiliados, vamos en busca de una matriz donde podamos quedarnos
para siempre, protegidos en una especie de contenedor maternal. La
actitud tácita ante los demás es: «Cuídame, y yo seré cualquier cosa que
tú quieras que sea». Es probable que nos afiliemos a una estructura
capricorniana, como puede ser una corporación comercial, una escuela
o una sociedad donde los principios sean importantes, pero aún segui­
remos sintiéndonos exiliados. Sin embargo, la matriz que elegimos tiene
generalmente límites firmes, que terminan por coartar nuestra evolu­
ción, como una concha que le ha quedado pequeña al cangrejo que
crece, y entonces debemos luchar por salir de ella. La vida empieza a
darnos la sensación de una serie de prisiones o de «úteros malos» hasta
que, como Jonás en el vientre de la ballena, nos vemos obligados a refu­
giarnos, para buscar nuestro sustento, en nuestra profundidad interior,
donde es probable que encontremos nuestros orígenes espirituales.
Con Quirón en Cáncer, la madre puede haber sido vivida como
alguien que hiere, a causa de algún trauma específico o de una sepa­
ración súbita que nos haya dejado aturdidos e incapaces de entender
qué demonios fue lo que pasó; puede ser que entonces lleguemos a la
conclusión de que nosotros hicimos algo malo, y que más adelante ten­
damos a ser hipersensibles a la desaprobación. Peter Fonda tiene a Qui­
rón en Cáncer en la casa II, y cuando tenía diez años se disparó un tiro
en el estómago (regido por Cáncer) en respuesta al suicidio de su madre.
Una mujer con Quirón en Cáncer en la casa II tiene el vívido recuerdo
de cómo su madre le decía: «¡Tú no existes!». Más adelante en su vida,
era incapaz de mantener una independencia emocional y económica
(casa II). Como lo único que existía era la madre, ella misma se des­
moronó cuando su hija se fue de casa: si no era madre, según las ins­
trucciones recibidas, no existía.
La herida de Quirón en Cáncer es la que toda la humanidad com­
parte: la de la expulsión originaria del útero y la separación de la madre.
Las personas que tienen a Quirón en Cáncer son muy sensibles al sufri­
miento emocional de los demás, y son capaces de empatizar con ellos,
lo que hace que a la gente le sea fácil expresar en presencia suya sus
sentimientos, y en especial su dolor. Si usted tiene este emplazamiento,
posee la capacidad de nutrir emocionalmente a su prójimo, de aceptarlo
cuando es más vulnerable, sin sentirse amenazado. Pero su dificultad
puede estar en las relaciones que no se ajustan al modelo de la dualidad

137
madre/hijo, en el cual se encuentra sumamente cómodo y que si de usted
dependiera no abandonaría en ningún momento. La separación se le
hace difícil porque necesita que lo necesiten, y puede recurrir incluso a
sutilezas emocionales para volver a establecer la «unidad umbilical» con
la gente. No le es fácil dejar que los demás sean independientes, y puede
sacar a relucir las pinzas del cangrejo si su papel de «nutridor» se ve
amenazado. Sin embargo, si usted siente que abusan de sus buenas
intenciones, puede ser bastante mordaz y rencoroso.
A los que tienen a Quirón en Cáncer también puede hacérseles difícil
recibir alimento, tanto emocional como físico, por lo que siempre se
sienten hambrientos y nostálgicos, muriéndose de hambre en medio de
la abundancia. Entonces, el nativo se esconde: se siente demasiado vul­
nerable para abrirse y recibir de los demás, pero dentro de su caparazón
protector se reseca y se encoge. En estos casos el estómago puede ser
un punto vulnerable del cuerpo, y expresar las intensas emociones de la
persona con este emplazamiento, que también podría convertir en ham­
bre física otras necesidades emocionales, y dedicarse a comer cuando lo
que en realidad necesita es sustento emocional. El ritmo vital natural­
mente cíclico que caracteriza a Cáncer puede verse perturbado o quedar
relegado al inconsciente cuando Quirón está en este signo; por ello, con­
viene que las personas con Quirón en Cáncer tomen conciencia del flujo
y reflujo de sus propias mareas energéticas, para así no contraponerse
inconscientemente a ellas cuando se sientan emocionales y pegajosos, o
bien taciturnos y retraídos.
Es frecuente que los hombres con este emplazamiento se pasen por
lo menos la primera mitad de su vida «en el útero»: eligen mujeres que
son «buenas madres» e incluso llegan a estar celosos de la atención que
ellas dedican a sus hijos. Un divorcio o una separación es un duro golpe
para ellos, porque se les vuelve a abrir la herida original de la separación
de la madre. Sin embargo, una vez que se han reconciliado con estas
características, son hombres que demuestran tener una intensa capaci­
dad afectiva y un contacto bien desarrollado con su mundo interior; con
frecuencia son psíquicamente intuitivos y saben lo que les está suce­
diendo a los seres que aman, incluso a distancia.
Es probable que las personas que tienen a Quirón en Cáncer o en
la casa IV provengan de una familia que los ha dañado, ya sea por una
prepotencia manifiesta o mediante manipulaciones emocionales sádicas,
presentadas como «bromas sin mala intención». Si cuando expresamos
nuestras emociones se burlan de nosotros o nos tildan de melodramá­
ticos, aprendemos que las emociones no están bien vistas o no son acep­
tables, y que debemos tratar de ocultarlas para que los demás no las
vean o, lo que es aún peor, de escondémoslas a nosotros mismos. Enton-

138
ces nos volvemos manipuladores o emocionalmente explosivos y gasta­
mos mucha energía en el intento de controlar y suprimir nuestros sen­
timientos (aquí aparece la sombra de Capricornio). Puede ser que nos
lleve algún tiempo aprender a defendernos de nuevas heridas emocio­
nales, especialmente en aquellas relaciones de intimidad en que están
en juego problemas de dependencia.
Walt Disney tenía a Quirón en Capricornio en la casa IV, y su carta
permite establecer una comparación interesante con la de Werner Hei­
senberg, a quien mencionamos en la sección dedicada a Quirón en
Géminis y en la casa 111: el momento del nacimiento de ambos sólo está
separado por unas pocas horas, pero las respectivas posiciones de Qui­
rón por casa ilustran claramente lo peculiar de la contribución de cada
uno de ellos al mundo. Heisenberg, con Quirón en Capricornio en la
casa 111, dio forma (Capricornio) a ideas nuevas e inspiradas (casa 111)
en el dominio de la ciencia. Walt Disney, mediante sus películas, dio
forma (Capricornio) y expresión a sentimientos y sensaciones simples e
infantiles (casa IV) valiéndose de personajes de dibujos animados cuyos
nombres se hicieron familiares en todo el mundo. Su obra tiene un atrac­
tivo universal, no sólo porque expresa de forma contemporánea los
temas y relatos arquetípicos, sino también porque recupera y muestra
la ternura de sus contenidos (casa IV). Aunque hay quien lo condena
por su sentimentalismo, con sus películas Disney ha llegado al corazón
de millones de niños e incluso de adultos. En ellas vemos reflejados la
inexperiencia y el carácter directo de nuestro propio niño interior. El
camino de muchas personas con Quirón en Cáncer las lleva no sólo a
descubrir a su vulnerable y necesitado niño interior, sino también a ocu­
parse de él; cuando llegamos a ser, para nosotros mismos, la madre que
sana, esto pone fin a la búsqueda del útero perdido.

Quirón en Leo y en la casa V

Inmóvil en su jaula, el león


llora coléricas lágrimas de rubí...

STEVIE SMITH, «The Zoo»

La casa V se relaciona con la etapa de la niñez en que empezamos a


separarnos de la madre para enfrentarnos con el mundo del padre, un
cambio de foco que simboliza el nacimiento del sentimiento de ser un

139
individuo aparte. El niño, a la vez humano y divino, es también una
imagen del sí mismo, cuyos sellos distintivos son la alegría de vivir, la
espontaneidad en la expresión, la inocencia, la simplicidad y el amor
que se irradia desde el corazón. Esta casa describe nuestros placeres:
aquí tenemos encuentros románticos que pueden ser fugaces, pero que
nos tocan profundamente y hacen que nos sintamos especiales; aquí
tenemos también la vivencia de nuestra naturaleza íntima y rejuvene­
cemos por obra del proceso de expresión creativa.
Con Quirón en uno de estos dos emplazamientos, nuestra capacidad
de ser espontáneos puede verse disminuida; nos sentimos incapaces de
soltarnos para disfrutar sin trabas del momento, o --cuando lo hace­
mos- nos dejamos deslizar quizás a extremos potencialmente destruc­
tivos. Con frecuencia, las personas con este emplazamiento vieron cómo
su espontaneidad era gravemente aplastada en su niñez, y son hipersen­
sibles al ridículo. Hay quien se enfrenta a esta situación haciéndose el
payaso, defendiéndose anticipadamente del ridículo al hacer que la
gente se ría de él. Otros se invisten de una máscara noble, casi regia,
que los hace parecer siempre tranquilos y controlados, y así hacen que
sean los demás quienes se sientan desaliñados y ridículos.
Nuestra creatividad y nuestra capacidad de expresarnos son lo que
puede estar herido con este emplazamiento de Quirón. Tal vez en la
infancia hayamos tenido que renunciar a una posibilidad creativa que
nos estimulaba, o nos vimos obligados a montar el espectáculo para glo­
ria de nuestros padres... algo en el estilo de «¡Mirad qué bien toca el
niño el violín!». Una lesión física o un fracaso inexplicable pueden haber
abortado una carrera promisoria en el mundo del espectáculo. He cono­
cido a varias personas con este emplazamiento que «fracasaron» en su
carrera personal como actores, pero llegaron a ser sumamente hábiles
para apadrinar, promover y facilitar la creatividad y la expresión per­
sonal en otras personas, con frecuencia valiéndose de técnicas que enca­
ran a la persona en su totalidad en vez de limitarse a enseñar habili­
dades. Por ejemplo, una mujer se convirtió en arte-terapeuta; otra, en
vez de convertir la actividad de escribir en su carrera, se valió de ella
como medio de relacionarse con su propia experiencia interior. De niña,
a una mujer que tiene a Quirón en la casa V le encantaba tocar el piano,
pero tuvo que abandonarlo cuando su familia pasó por una etapa de
dificultades económicas y se vieron obligados a vender el piano. Cuando
Quirón en tránsito formó una oposición con su Quirón natal, la joven
recordó su amor por este instrumento, que presentaba un doloroso con­
traste con la naturaleza de su vida en ese momento, en el que no tenía
salidas creativas. Intentó volver a tomar lecciones, pero no disfrutaba
de ellas; la pugna por tocar el piano la puso en contacto con todo el

140
dolor que se remontaba a la época en que había tenido que abandonarlo.
Esta situación la movió a buscar ayuda, y así se inició su viaje interior
hacia el descubrimiento de sí misma, que también es un tema importante
de este emplazamiento de Quirón. Finalmente pudo hacer el duelo por
la pérdida de este potencial creativo y confiar en que su lugar fuera ocu­
pado por otro interés.
Si tenemos a Quirón en la casa V o en Leo, es probable que hayamos
aprendido desde temprano que lo que expresamos no es bien recibido.
Nuestras primeras creaciones son la orina y las heces, y según cuál sea
la actitud de nuestros padres hacia nuestras excreciones, podemos llegar
a creer que lo que producimos es sucio, inaceptable y molesto. Más ade­
lante, si nos esforzamos por expresar algo genuinamente nuestro, puede
suceder que tropecemos con un terror inexplicable, con bloqueos a la
creación, resistencias y conflictos internos. Quizás estemos más ansiosos
de liberarnos mediante alguna forma de creatividad que de ninguna otra
cosa, pero seamos totalmente incapaces de hacerlo. Con frecuencia, tras
esta aparente incapacidad se ocultan experiencias y sentimientos dolo­
rosos del pasado, y es probable que si somos capaces de aceptar estas heri­
das el bloqueo desaparezca. Algunas personas que tienen a Quirón en Leo
o en la casa V enferman cuando se ven frente a la posibilidad de hacer
algo creativo, especialmente si es algo que les exige mostrarse o actuar
frente a un público. La posibilidad de constituirse en espectáculo les pro­
duce una sensación de vulnerabilidad que se expresa físicamente como
enfermedad. Por un lado, es probable que sientan una falta de confianza,
pero por el otro también puede ser que alberguen un deseo inconsciente
de ser estrellas más resplandecientes que cualquiera de los que les rodean,
héroes o heroínas de proporciones desmesuradas. Generalmente, son más
conscientes de lo primero, y es probable que tengan muchas dificultades
para admitir su necesidad de admiración. Darse un poco de lustre frente
al espejo es muy importante para los que tienen a Quirón en Leo o en la
casa V, ya que pueden estar gastando muchísima energía en el intento de
mantener a raya su fantasía de llegar a ser superestrellas.
La generación nacida entre fines de 1940 y mediados de 1943 ha pro­
ducido varias superestrellas con un acento característicamente leonino;
todas estas personas tienen, además, a Plutón en Leo, lo cual incrementa
la intensidad de su impulso a expresarse cueste lo que cueste. Janis
Joplin y Jimi Hendrix tenían a Quirón en Leo, y se expresaron con una
intensidad casi sobrehumana, desnudando el alma en escena para expre­
sar un dolor y un júbilo que eran tanto personales como colectivos. La
expresión personal de quienes tienen a Quirón en Leo o en la casa V
puede ser áspera, visceral e indiferente a toda preocupación por lo que

141
puedan pensar los demás, llegando al extremo de que les divierta mos­
trarse ofensivos e iconoclastas.
Con este emplazamiento es probable que, por más deseos que ten­
gamos de alcanzar belleza, adulación y fama, todo esto nos sea negado.
Quizá pongamos a otros en un pedestal, y ello propicie la envidia, como
le sucede a la reina de Blancanieves, a quien le enfurece el hecho de no
ser «la más hermosa». Si no podemos reconocer estos desagradables sen­
timientos de querer arruinar el éxito, la buena suerte y los logros artís­
ticos de los demás, es probable que gradualmente vayamos agriando y
destruyendo todo lo que hemos creado en nuestra propia vida. Nos limi­
taremos a mantener perpetuamente abierta nuestra herida ocultando
nuestras aspiraciones creativas, so pretexto de que no son importantes,
o denigrando las cosas que en realidad más nos interesan. Con frecuen­
cia temeremos la envidia ajena, y puede suceder que lleguemos a com­
plicarnos la vida con personas envidiosas y vengativas cuando corremos
el riesgo de liberar nuestra vena creativa.
Con Quirón en la casa V o en Leo, puede ser útil que aprendamos
a distinguir entre crear para impresionar a los demás y adquirir poder y
prestigio, y crear por el placer de hacerlo. Una mujer que tenía a Quirón
en Leo se marcaba metas tan elevadas para lo que tenía intención de
lograr (resonancias del perfeccionismo acuariano) que llegó a ser inca­
paz de disfrutar de su creatividad tras haber fracasado en su carrera de
actriz. En su segunda cuadratura Quirón/Quirón inició una terapia y
empezó a dibujar y pintar las imágenes de sus sueños. En vez de empe­
ñarse en alcanzar una norma externa de excelencia, empezó a participar
en el proceso de la creación como tal y a sentir su influencia sanadora.
Esto, a su vez, le permitió dejar aflorar una profunda inseguridad, que
ella misma había reprimido en el «estéril empeño» por llegar a ser una
actriz famosa. Finalmente empezó a ver que la totalidad de la vida es
un proceso creativo en el cual no sólo somos creadores, sino que con­
tinuamente nuestras experiencias nos van creando y volviendo a crear.
Esta manera de ver las cosas es, por cierto, un don de este emplaza­
miento: vivir una vida creativa no significa necesariamente pintar cua­
dros ni escribir poemas.
Con Quirón en Leo o en la casa V es probable que seamos incura­
blemente ingenuos y estemos convencidos de que si nos comportamos
con nobleza la vida nos tratará de la misma manera. Sin embargo, si en
repetidas ocasiones eso no sucede, es probable que nos quedemos per­
plejos o nos deprimamos. Aunque tengamos fe en la bondad básica de
la gente, también puede suceder que estemos ansiosos de estar a salvo
de la mezquindad del mundo, y que al hallarnos en situaciones que nos
exigen hacernos valer o buscar desquites ingeniosos, demos marcha atrás

142
y, considerándonos por encima de semejantes mezquindades, ocultemos
nuestro miedo con el desprecio y con actitudes en el estilo de «Yo estoy
por encima de esas cosas». A estos nativos se les hace difícil aceptar el
lado bajo e innoble de la vida. Prefieren ver las cosas desde el ángulo
de los grandes gestos, las actitudes teatrales y los dramas arquetípicos
del corazón y sus pasiones. A veces, al mismo tiempo que miran con
disgusto la mediocridad, la mezquindad y la traición a uno mismo que
nos impone a todos la vida, se sienten avergonzados de su propia peque­
ñez de corazón.
A quien tiene a Quirón en Leo o en la casa V, el sufrimiento puede
llegarle a través de los hijos. Quizá no pueda tenerlos, por más que los
desee; puede ser que nazcan enfermos o disminuidos, o que mueran
jóvenes; tal vez se sienta herido por ellos, porque no lo valoran, o lo
envidian, o por mil razones. Pero con este emplazamiento de Quirón
los hijos pueden también ser fuente de júbilo y de sanación, gracias a
su generosidad, su espontaneidad y su sabiduría naturales. De cualquier
manera es probable que las relaciones con los niños, sean o no nuestros
hijos, se caractericen por temas quironianos: experiencias de aprendi­
zaje, de herir y de sanar. Por ejemplo, una mujer con Quirón en Leo
en la casa V se angustiaba por no haber tenido hijos, y al dejar atrás la
edad en que podía tenerlos, se deprimió gravemente. Durante su pro­
ceso terapéutico redescubrió su niña interior, con toda su expontánea
energía vital. Era una artista de éxito, y durante este período no sólo
cambió su estilo de pintar, sino también su actitud ante su trabajo;
empezó a encontrar que le hacía bien entregarse a una plena partici­
pación emocional cuando pintaba y permitir que las ardientes pasiones
leoninas se virtieran sin reservas en su trabajo.
Otra característica de Quirón en Leo o en la casa V es que el «viaje»
puede significar el encuentro con el centro creador de nuestro propio
ser interior, y no el mero hecho de montar un espectáculo o de perfec­
cionar una determinada técnica creativa. Si nuestro sentimiento de que
somos excepcionales está lesionado, esto podría impulsarnos a intentos
cada vez más desproporcionados -y quizá más inútiles- de obtener
de los demás la valoración positiva que nos falta interiormente. Sin
embargo, esto mismo puede generar también una búsqueda interior del
perdido sentimiento de quiénes somos. Nos sentimos como si nos faltara
algo y lloramos por una espontaneidad perdida o borrosamente evocada.
Nuestro viaje hacia este reencuentro puede exigirnos correr algunos ries­
gos en el dominio de nuestra propia expresión; quizá clases de teatro,
lecciones de canto o ejercicios de dibujo libre nos ayuden a reconectar­
nos con ese perdido sentimiento de quiénes somos. Si podemos disfrutar
de estas actividades por lo que son, o por el bien que nos hacen, y olvi-

143
darnos de la necesidad de impresionar a los demás, mediante ellas pode­
mos liberar una gran vitalidad.
Es frecuente que el hecho de tener a Quirón en uno de estos empla­
zamientos ciegue a una mujer para los aspectos destructivos del principio
masculino. Tal vez, y es probable que esto sea un eco de su relación con
el padre, repita la experiencia de verse abandonada, herida y traicionada
por los hombres que hay en su vida. Tal vez adopte desde temprana
edad valores masculinos y entre en la pugna por un desarrollo intelec­
tual, una ambición y un control excesivos, a expensas de sus sentimien­
tos y de su cuerpo. O bien puede ser su aspecto masculino el que esté
herido o sea negativo (quizá también como un eco de su relación con el
padre) y el resultado de esto sean dificultades con la creatividad. Puede
enfrentarse con persistentes sentimientos de culpa o de falta de todo
valor personal propio cada vez que intente crear algo; hasta puede ser
que renuncie a la lucha por rendir honores a su propia capacidad de
crear y se limite a vivirla por interpósita persona, por mediación del
marido y de los hijos. Y aquí también la envidia puede ser un problema:
quizá sólo sea capaz de estimular a sus hijos a hacer las cosas que ella
habría querido realizar, pero que finalmente no hizo. De la misma
manera, muchas personas que tienen a Quirón en Leo o en la casa V
han tenido que luchar contra esta misma actitud, pero en sus propios
padres; para descubrir su propia creatividad han tenido que optar entre
dos alternativas: conformarse o despertar envidia.
Aquí viene al caso que hablemos de un bien conocido tema del que
encontramos ejemplos en el mundo de los cuentos, del mito y de la
leyenda. Un anciano rey está enfermo, y su reino se vuelve cada vez más
estéril. El rey espera la llegada de un sucesor que sea capaz de redimir al
reino y que le permita morir en paz. Tiene varios hijos que deben demos­
trar su valor, entre ellos uno que --esto varía según los relatos- puede
estar lisiado, o bien ser feo o estúpido. Tal vez los hermanos se burlen de
él, pero en todo caso, nadie lo considera un heredero digno del trono de
su padre. La imagen del tonto inocente (como Parsifal) que a través del
sufrimiento termina por llegar a la sabiduría y así redime al reino, suele
tener mucho peso para la gente que tiene a Quirón en Leo o en la casa V.
Sanar es el proceso que se produce cuando aceptamos en nuestro
interior a este hijo aparentemente «inútil», que representa aquella parte
de nosotros que es torpe, inadaptada e ingenua, la parte que se siente
inferior e infantil. El reino estéril de nuestra vida bien puede quedar
redimido si nos reconciliamos con las experiencias anteriores de fracaso,
rechazo y sufrimiento, una reconciliación que nos permite compadecer­
nos de nuestro propio dolor y del de los demás. Por otra parte, las per­
sonas que tienen este emplazamiento suelen desempeñar el papel del

144
héroe o la heroína de la tragedia, los personajes preocupados por su
dolor y su drama interior, y perder así no sólo el impulso para el viaje,
sino también el sentimiento de que tenga algún sentido realizarlo. El
«rey viejo y enfermo» suele representar las experiencias represivas y
negativas que padecimos en el hogar de nuestra infancia, y se lo puede
relacionar con el padre. Si estas pautas se interiorizan, se convierten en
un superyó restrictivo y punitivo, un hiriente crítico interior que hace
pedazos nuestros esfuerzos creadores y cuyas actitudes negativas nos pri­
van de todo júbilo en la vida. Con Quirón en Leo o en la casa V, parece
que cualquier cambio en esta pauta nos exigiera la aceptación gozosa
del propio sufrimiento: sólo después puede avanzar hacia el foro nuestro
Parsifal. Esto significa el deseo de asumir la responsabilidad de la salud
y de la expresión de nuestro ser interior, y el compromiso de construir
el reino de nuestra vida en función de él. Entonces recibimos el don de
un profundo respeto por nuestro propio ser interior y por el de los
demás, además de la capacidad de ver y respetar la chispa de divinidad
que hay dentro de cada uno de nosotros.

Quirón en Virgo y en la casa VI

Si tienes amor, harás bien todas las cosas.

THOMAS MERTON

En la casa VI cultivamos el discernimiento y empezamos a definirnos


por aquello que no somos (en Leo y en la casa V todavía lo vemos todo
como una extensión de nosotros mismos); empezamos a pensar refle­
xivamente y a tener deseos de mejorar; cultivamos nuestras habilidades
y también la perseverancia necesaria para aplicarlas. Virgo es el signo
de la cosecha; es donde reconocemos y recibimos los frutos de nuestro
esfuerzo, y después nos esforzamos por perfeccionarlos y mejorarlos.
Con Quirón en Virgo o en la casa VI, el control suele ser un pro­
blema, por exceso o por defecto. La vida en general y el cuerpo en par­
ticular pueden estar rígidamente controlados, o sometidos a disciplinas
de ejercicios y a dietas especiales. Para las personas con este emplaza­
miento son importantes la pureza y el orden, y es probable que sientan
la necesidad de estar constantemente organizando sus pensamientos, su
vida y la de los demás, en su intento de mantener a raya el caos que
siempre parece estar a la vuelta de la esquina. Quizá tengan que apren-

145
der por ensayo y error qué es lo que se puede controlar y qué no, hasta
que terminan por encontrar alivio cuando aprenden a aceptar que hay
emociones caóticas y situaciones prácticas. Al arriesgarse a delegar cier­
tas responsabilidades en los demás, ven que el universo no se cae en
pedazos si no son solamente ellos quienes lo organizan.
Virgo rige los intestinos, y es posible que las personas con Quirón
en este signo encuentren dificultades para procesar la información, los
pensamientos, las emociones y, en general, la experiencia de la vida.
Son gente que colecciona objetos varios, fotografías, ideas o informa­
ción, sin llegar a digerirlos ni a crear algo propio; se les hace difícil des­
pegarse de una experiencia antes de haberla ordenado y tenerla archi­
vada en la memoria; pueden seguir durante años procesando una
experiencia dolorosa, evaluando todos sus matices; sometidos a estrés,
pueden volverse obsesivamente pragmáticos y analíticos, y llegan a preo­
cuparse por detalles aparentemente sin importancia. Sin embargo, a
modo de ejemplo de sus posibilidades de sanación, obsérvese que Fritz
Peris, fundador de la terapia Gestalt, tenía a Quirón en Virgo. Sus téc­
nicas son características de este signo, en la atención que prestan en
primer lugar a los detalles del aquí-y-ahora: la voz, el movimiento y la
postura, mediante los cuales la gente reconoce, discierne y separa (todas
actividades de Virgo) las partes de sí misma que están en conflicto y que
generalmente se encuentran trabadas en un diálogo interno --o incluso
en una guerra-, y luego a la representación exterior de este intercam­
bio, un proceso que con frecuencia libera sentimientos muy profundos.
Cuando Quirón está en Virgo o en la casa VI, los problemas emo­
cionales suelen reflejarse de manera particularmente directa en los sín­
tomas físicos. Quizá la posibilidad de contraer enfermedades graves sus­
cite fobias, y también es probable que estos nativos aborrezcan alguna
parte de su cuerpo o se avergüencen de ella, o que tengan problemas
con la comida. Los sentimientos característicos de Piscis y de la casa XII,
con su carácter oceánico, están incómodamente cerca, y es probable que
estas personas coman para sentir que son sustancia, para ocultar su
miedo a la disolución o para interceptar sentimientos profundos o impul­
sos instintivos que amenazan con arrasar el control propio de Virgo.
También es posible, alternativamente, que se maten de hambre para
mantener a raya la materia y la sustancia, y que encuentren cierto con­
suelo en controlar su propio cuerpo. Con este emplazamiento, sin
embargo, el cuerpo no sólo les sirve para conectarse con los dolores
emocionales del pasado personal, sino que también es fuente de sana­
ción, vitalidad y de una poderosa sexualidad.
Algunas personas con Quirón en Virgo o en la casa VI dan la impre­
sión de no tener nada en cuenta la mentalidad analítica y ser, en cambio,

146
más bien de la naturaleza de Piscis o de la casa XII: ocultan a los demás
sus características obsesivas típicas de Virgo. Los que tienen este empla­
zamiento suelen ser capaces de organizar la vida de otras personas, pero
no la suya. Pueden ser bastante «volados», desorganizados y caóticos,
pero a veces tienen también capacidades mediúmnicas. Bernadette de
Lourdes, cuyo horóscopo estudiaremos en el capítulo 9, tenía a Quirón
en Virgo, lo mismo que la mujer cuyos sueños visionarios figuran en el
epílogo de este libro.
Con este emplazamiento, es frecuente que haya una experiencia de
esterilidad en algún nivel. Quizás el nativo no pueda tener hijos, o sea
incapaz de concretar sus pensamientos; o bien, aun siendo capaz de
ambas cosas, es probable que subjetivamente se sienta estéril, cosa que
es fuente de un intenso dolor. Quien aprenda a sobrellevar con dignidad
esta carga, sin caer en la amargura, quizá pueda redescubrir su aptitud
para ser madre -o padre- de otra manera: en profesiones que incluyan
el hecho de cuidar a otras personas (médico, enfermera, asistente social,
etcétera), en la enseñanza o convirtiéndose en asesor y guía de quienes
así se lo pidan. Es necesario que las personas con este emplazamiento
estén atentas a su tendencia recurrente a sentirse mártires y a experi­
mentar, como corresponde, sentimientos de culpa; éstos son los aspectos
menos placenteros del eje VI-XII, y suelen resultar del hecho de con­
sagrarse a servir a los demás sin ocuparse lo suficiente de uno mismo.
Este emplazamiento de Quirón nos confiere el don de entender instin­
tivamente cómo auspiciar y cultivar lo mejor que hay en los demás y en
nosotros mismos.
Si el lector tiene a Quirón en Virgo o en la casa VI, las actividades
típicas de Piscis y de la casa XII pueden facilitarle la sanación, y es pro­
bable que instintivamente se sienta atraído hacia ellas. Los períodos de
soledad para dejar que las cosas se disuelvan tranquilamente, la proxi­
midad del mar o el recurso de embriagarse y entregarse al caos son al­
gunas de las maneras de liberar las tensiones típicas de este emplaza­
miento. También será útil cuidar del propio cuerpo, aprender sus nece­
sidades dietéticas y las señales que envía, ya que los problemas emocio­
nales, las fuentes de tensión vital y las actividades que nos desequilibran
se cobran inmediatamente su tributo físico. En vez de considerar esto
como una molestia, intente el lector establecer un diálogo permanente
con lo que experimenta su cuerpo, y tal vez se quede sorprendido por
la forma en que éste es capaz de guiarlo y apoyarlo. Aprender a dejar
que hable la sabiduría del cuerpo y acostumbrarse a escucharla es, con
frecuencia, un rasgo característico del viaje de los que tienen a Quirón
en Virgo o en la casa VI.
Sanar la escisión entre cuerpo y espíritu, entre lo corpóreo y lo incor-

147
póreo, es en este caso un tema muy importante, ya que, en mi opinión,
Quirón está en exaltación en Virgo. Arquetípicamente, la imagen de la
Virgen Negra tiene asociaciones con este signo y simboliza esta unión.
Las imágenes y los santuarios de la Virgen Negra son relativamente
raros, pero gozan de renombre como fuentes de milagros y de sanacio­
nes.9 A veces están emplazados en sitios donde antaño se solía adorar
a diosas paganas, como Diana de Éfeso. La Virgen Negra representa un
puente entre los antiguos cultos de la fertilidad y las imágenes más
recientes de la Virgen María, que son, por el contrario, un tanto ase­
xuadas. A veces, por ejemplo en el caso de Nuestra Señora de Gua­
dalupe en México, la Virgen Negra representa una mezcla de ingre­
dientes cristianos y paganos, tomados de las religiones indígenas que aún
perviven y que están más próximas a lo que D. H. Lawrence (que tenía
al Sol y Júpiter en conjunción en Virgo, ambos en cuadratura con Qui­
rón en Géminis) llamaba «la religión de la sangre».
Sin embargo, en la psique individual esta imagen por lo general se
divide en dos, y las dos figuras que de ello resultan, la Virgen y la
Hetaira, 10 pueden ser netamente opuestas entre sí. Con Quirón en la
casa VI o en Virgo, una de estas figuras puede estar manifiestamente
ausente, herida o incluso magnificada, y una sanación profunda acom­
paña por lo general al reconocimiento y la aceptación de ambas. Una
de las dos figuras puede ser prominente, mientras que la otra es incons­
ciente e irrumpe de cuando en cuando, como se ve en el caso que apa­
rece en el capítulo 10. Las relaciones con los hombres pueden ser difí­
ciles para las mujeres que tienen a Quirón en Virgo o en la casa VI. La
Hetaira puede buscar el poder sobre los hombres a través de su sexua­
lidad, con una tendencia a explotarlos más que a relacionarse con ellos,
o bien puede agraviarse a sí misma entregándose indiscriminadamente
a cualquiera. A la Virgen, por su parte, le aterra la penetración, tanto
física como psicológica, y con frecuencia, para defenderse de ella, se
convierte en una difusa y piadosa figura materna (matices de Piscis y de
la casa XII) y, en cuanto tal, imposible de penetrar. También puede
«congelarse» emocional o físicamente, con lo que quizá se aparte por
completo de toda relación sexual. Puede mantener con los hombres un
tipo de relación seudoplatónica, en la que nunca se reconocen abierta­
mente los aspectos sexuales, y que suele desembocar en una agria rela­
ción, crítica y destructiva por ambas partes, que al parecer da a ambos
miembros de la pareja un curioso sentimiento de satisfacción sadoma­
soquista. Sin embargo, si se utiliza positivamente, este emplazamiento
de Quirón representa para una mujer la oportunidad de embarcarse en
un viaje de crecimiento espiritual firmemente arraigado en el cuerpo,
un viaje que no es una mortificación, sino una exaltación de la carne.

148
La antigua figura de la sacerdotisa del templo, que se analiza en el capí­
tulo 4, es quizás otra de las imágenes que sirven de guía para este empla­
zamiento.
Con frecuencia, los hombres que lo tienen en su carta temen a las
mujeres e intentan controlarlas, o manifiestan la pauta de «escisión del
anima» y alternan entre estas dos figuras en las mujeres de quienes se
enamoran o con quienes deciden casarse. Un hombre que tenía a Quirón
en Virgo era un católico devoto de la Virgen María que terminó por
buscar ayuda porque su compulsión a relacionarse con prostitutas lo
estaba llevando a endeudarse. Otro quedó emocionalmente deshecho al
descubrir que su sumisa esposa se estaba ganando algún dinero extra
mediante la prostitución mientras él trabajaba en el turno de noche. En
ambos casos, fue la aparición conjunta de las dos figuras opuestas lo que
precipitó a ambos nativos en una crisis que, en última instancia, les per­
mitió sanar.
A Virgo se lo asocia tradicionalmente con las artes y los oficios
-incluso el de la medicina (especialmente la naturista y la homeopática)­
que mejoran la calidad de nuestra vida terrena y ponen en juego el tra­
bajo con materiales concretos. El proceso de crear y perfeccionar una
habilidad con paciencia y cuidado puede esclavizar -o poco menos- a
una persona. A la gente que tiene este emplazamiento se la puede oír
decir, por ejemplo: «Pero no puedo imaginarme la vida sin ser violinista
(o maestro o lo que sea)». Si la vocación escogida es un vehículo ade­
cuado para la expresión de nuestra verdadera naturaleza, encontraremos
un significado y un sentimiento de realización en el trabajo y el servicio.
Pero en caso contrario, ésta será potencialmente un área de crisis, y el
dominio vital regido por la casa VI implicará dolor. Entonces será difícil
que el nativo se consagre a la tarea que tiene entre manos, los detalles
prácticos se le escaparán y su vida se convertirá en un desorden.
El aprendizaje de un oficio requiere una entrega al proceso creativo,
una disposición a cosechar aquello que hemos sembrado, a seguir y guiar
la evolución de nuestros hijos o a perfeccionar nuestras creaciones. Sin
embargo, si estamos demasiado obsesionados por «hacerlo todo bien»,
esta urgencia de mejorar, pulir y perfeccionar las cosas puede conver­
tirse en una exigencia perfeccionista que marchita todo lo que toca. Es
esto lo que en ocasiones se oculta tras la esterilidad que atormenta a
algunas personas que tienen este emplazamiento. Porque Quirón en
Virgo o en la casa VI se refiere más bien a aprender a trabajar con las
imperfecciones inherentes en la vida encarnada, a aceptarlas y a incluir­
las. Para citar a Marion Woodman: «A veces hay en nosotros una ima­
gen perfecta, una obra de arte perfecta, una máscara bien modelada que
nos está aislando de nuestra propia carne y de nuestra sangre». 11 Si ésta

149
es nuestra herida, podríamos convertirnos en negreros, intolerantes
tanto con nuestras propias «imperfecciones» y debilidades como con las
ajenas, y sentirnos compelidos a mostrarnos ante los demás con una
máscara de perfección. Sin embargo, aprender a aceptar lo que es imper­
fecto y sucio, lo que está herido y desordenado, no sólo es la prueba
que debe superar este emplazamiento, sino también el don que se le ha
concedido.
Con frecuencia, las personas que tienen a Quirón en Virgo o en la
casa VI están empeñadas en el cultivo de sí mismas, y si trabajan en el
campo de la sanación pueden dejarse seducir inconscientemente por este
impulso a la perfección. Cuando se oye hablar con fácil elocuencia de
curar depresiones o de «llegar a ser quien verdaderamente eres», quizá
sea necesario aclarar si esto es simplemente una manera sutil de exor­
cizar cualquier cosa que no sea perfecta o ideal, o si se trata de un autén­
tico proceso de crecimiento orgánico que va en busca de una integración
o totalidad capaz de incluir también nuestras imperfecciones. Las per­
sonas que tienen este emplazamiento, a veces pueden llegar a una pro­
funda aceptación de los demás, aunque su propia aceptación de sí mis­
mas implique a menudo un largo proceso. Igualmente, es probable que
su necesidad de perfeccionarse o de perfeccionar su actividad no les deje
descanso, a menos que, como señalamos ya, la meta de su trabajo sea
más bien la totalidad que la perfección. Para decirlo con palabras de
Jung: «El individuo puede esforzarse por alcanzar la perfección [ ... ] pero
en aras de la integridad debe sufrir a causa de lo opuesto a sus inten­
ciones».12
Tradicionalmente, Virgo también tiene vínculos con las relaciones
jefe/empleado, amo/esclavo y maestro/discípulo. Con frecuencia, los
que tienen a Quirón en Virgo o en la casa VI descubren que sus com­
pañeros de trabajo se acercan a confiarles sus más profundas heridas.
Una mujer con este emplazamiento trabajaba como ayudante técnica de
un maestro de arte y se enamoró de él; tuvieron una tempestuosa rela­
ción amorosa, y después él se volvió con su mujer. Esta dolorosa expe­
riencia a ella le sirvió para tomar conciencia de un aspecto hasta enton­
ces inconsciente de su relación con su padre y para iniciar su propio
proceso de sanación. A veces estas personas tienen dificultades con los
problemas de igualdad en una relación, y asumen un papel didáctico o
creen que siempre saben lo que es mejor para los demás. El resultado
de ello pueden ser la superioridad y la reserva, aunque con frecuencia
el nativo no se da cuenta y se queda auténticamente asombrado ante las
reacciones de los demás a sus gestos que, aun siendo bienintencionados,
al otro le llegan como una torpe interferencia. Algunas personas que
tienen a Quirón en Virgo o en la casa VI asumen habitualmente el papel

150
del inferior o el sirviente. Uno de los dones de este emplazamiento, sin
embargo, es la capacidad de servir a la vida como tal sirviendo a la pro­
pia y auténtica verdad y a la de los demás. Más allá de la herida del
exceso de control y de distancia pueden existir un profundo sentimiento
de conexión con la totalidad de la vida y una experiencia de estar total
e íntimamente interpenetrado por ella.

Quirón en Libra y en la casa VII

Te busqué, pero no pude encontrarte;


Te llamé en alta voz, de pie sobre el minarete;
a la salida y la puesta del sol,
hice sonar la campana del templo [ ... ]
Te busqué sobre la Tierra; Te busqué en los Cielos,
mi Bienamado, pero finalmente Te he encontrado
oculto como una perla en la concha de mi corazón.

HAZRAT INAYAT KHAN, Gayan, Vadan, Nirtan

Con este emplazamiento, las relaciones son de primordial importancia,


y aquí encontraremos a Quirón en todas sus diversas facetas; es probable
que muchas veces nos metamos en el fuego y nos quememos. Esta situa­
ción es con frecuencia una repetición de nuestra relación inicial con el
progenitor del sexo opuesto, y puede hacernos creer que las relaciones
son peligrosas y es mejor evitarlas, o por lo menos abordarlas bien per­
trechados para la batalla. Esto puede llevamos al sufrimiento, a la soledad
y a ponemos a la defensiva, mientras no hayamos reconocido la fuente de
esta pauta. El entorno de nuestra niñez puede haberse caracterizado por
relaciones destructivas, o quizá por la falta de relación y el mantenimiento
de una máscara de cortesía como pantalla para ocultar la hostilidad, la
venganza y la competitividad (matices de la casa I y de Aries).
Es probable, por lo tanto, que hayamos aprendido más sobre la
forma de defendernos que sobre cómo establecer relaciones, y las cosas
se complican porque el enemigo es esencialmente invisible: los senti­
mientos que no se expresan pueden herirnos mucho más que los que
reconocemos abiertamente, incluso cuando estos últimos son muy desa­
gradables. Tal vez hayamos aprendido a complacer a todo el mundo, a
ser todo lo que los demás necesitan, a suavizar los posibles conflictos.
Quizá tengamos una sobredosis de la diplomacia y el tacto de Libra, que

151
nos deje temerosos, frágiles y en actitud defensiva, porque con Quirón
en Libra o en la casa VII los conflictos interpersonales nos pertur­
ban más de lo que es habitual, debido quizás a este conflicto manifies­
to o subterráneo en el ambiente de nuestros primeros años. Paradó­
jicamente, aquí puede haber otro ejemplo de la herida que se cura
por la acción de la espada que la produjo: con Quirón en Libra o en la
casa VII, tenemos la capacidad de aprender a permanecer creativamente
en situaciones llenas de conflictos, a pelear con limpieza y a confiar en
nuestras relaciones durante el proceso.
En Libra y en la casa VII nos encontramos también por primera vez
con el «otro»: tanto con «otras» personas diferentes de nosotros como
con nuestro propio «otro» interior, la sombra o el lado inconsciente de
nuestra naturaleza. Con frecuencia, las características representadas por
los planetas emplazados en la casa VII las encontramos por primera vez
«afuera», proyectadas sobre otros hacia quienes experimentamos fuertes
emociones. Con Quirón en Libra o en la casa VII, muchas experiencias
de aprendizaje se producen porque nos reconocemos en el espejo de los
demás, y también porque aprendemos a respetarlos con sus diferencias
y su condición de personas aparte. «Donde hay otro, hay miedo», dicen
los Upanisads. Este emplazamiento de Quirón incrementa nuestra ten­
dencia a reaccionar ante las personas como si fueran extensiones de
nosotros mismos; es probable que nuestras reacciones emocionales ante
los demás tengan más que ver con nosotros mismos que con ellos. Puede
ser que tengamos dificultades en las relaciones, en las que parece que
los demás se pelearan con nosotros: en realidad, están luchando por no
ser la imagen que proyectamos sobre ellos. Así pueden generarse situa­
ciones de servidumbre emocional; las relaciones pueden terminar vol­
viéndose lesivas para las dos personas implicadas que probablemente se
autodestruyan.
En cuanto la imagen de Quirón ya pone en juego un difícil aco­
plamiento de elementos irreconciliables, cuando el planeta está en la
casa VII, aumenta la tendencia a vivir los problemas quironianos por
intermedio de terceros. Por ejemplo, es probable que inconscientemente
el nativo se adapte a alguno de los papeles asociados con Quirón: el de
herido, el de sanador, el de maestro, el de aprendiz, el de proscrito, el
de salvador, el de héroe y el de heridor. Entonces atraerá hacia sí a las
personas que representen su opuesto; de hecho, quienes tienen este
emplazamiento de Quirón aprenden mucho sobre sí mismos fijándose
en la clase de personas hacia quienes se sienten atraídos, y en las que
se sienten atraídas por ellos, en la medida en que simbolizan lo que en
ellos mismos es débil o se encuentra en estado potencial. Por ejemplo,
quien siempre atraiga a los «patitos feos» tendrá que preguntarse si no

152
estará negando algún doloroso fallo propio, o si no necesitará de ellos
para sentirse poderoso; quien se relacione siempre con personas domi­
nantes tal vez no esté reconociendo su propio poder. Quien termine fre­
cuentemente sintiéndose víctima en sus relaciones necesitará descubrir
poco a poco los mecanismos con que, sin darse cuenta, provoca estas
situaciones. Porque si insistimos en ver al «heridor» como alguien que
está fuera de nosotros, es probable que culpemos a los demás y no haga­
mos caso de nuestra propia contribución, con lo que dejamos la puerta
abierta para que la situación se repita una y otra vez. La actitud de víc­
tima inocente no tiene mucho que ver con Quirón en la casa VII o en
Libra.
Muchas personas con este emplazamiento han vivido como muy
lesiva una relación importante en su vida, de la cual no podían escapar
o que les exigió un largo tiempo de recuperación, porque contactan con
el mundo arquetípico por mediación de otras personas, y el dolor y el
voltaje emocional del contacto pueden ser una característica de su vida.
Aunque en un nivel nuestras relaciones puedan ser el eco de la relación
que tuvimos con nuestro padre o nuestra madre, con este emplaza­
miento de Quirón es fácil que la sanación dé la impresión de producirse
mediante el reconocimiento del nivel arquetípico. Por ejemplo, una
mujer, a quien llamaré Verónica, tenía a Quirón en Escorpio en la
casa Vil; su madre tenía al Sol en conjunción con Plutón en Géminis y
había sufrido varios trastornos mentales graves durante los cuales solía
estallar en accesos verbales de furia por trivialidades. Más adelante,
Verónica vivía con el miedo de que esto le sucediera con otras personas,
y estaba siempre en una expectativa angustiada; en realidad, tuvo varias
relaciones que incluían episodios similares de súbitos estallidos críticos.
Durante su terapia fue elaborando sus sentimientos de miedo y ultraje
mediante el dibujo y la pintura. Emergió entonces una figura arquetípica
a quien ella llamaba la Mujer de la Muerte: «la enemiga de la vida, la
que puede abatirte de un golpe, sin advertencia, cuando menos te lo
esperas». Mientras trabajaba con este tema, Verónica se dio cuenta de
que todavía no se había reconciliado con el hecho de la muerte; era algo
que estaba siempre «ahí fuera», personificado por su madre y poste­
riormente por otras personas, que esperaban el momento de segar su
vida. Al trabajar con esta figura durante un tiempo, cuando Plutón en
tránsito formó conjunción con su Quirón en la casa VII, Verónica inició
lentamente el proceso de alcanzar su propio sentimiento de poder.
Con Quirón en Libra o en la casa VII, podemos sufrir indeseables
períodos de separación y aislamiento, y mantener relaciones que nos
dañan hasta el día en que sentimos que ya es demasiado, cerramos a cal
y canto el corazón y nos aislamos de la gente. Pero este retraimiento

153
también puede tener una dimensión creativa, si el nativo utiliza el espa­
cio reservado detrás de la barrera para estudiarse a fondo y descubrir
qué es realmente lo que pasa. Con este emplazamiento se da una fuerte
necesidad de mantener la distancia, y una resistencia no menos intensa
a esa misma actitud. Son personas que periódicamente necesitan distan­
ciarse de los demás para recuperar lo que pueden haber proyectado
sobre ellos, y que también tienen tendencia a desplazar sus sentimientos
y emociones. Por ejemplo, un hombre que tenía a Quirón en la casa VII
se sentía limitado, herido y poco valorado en una relación; como se le
hacía difícil confrontar directamente a la otra persona, mostraba el sín­
drome de «patear al perro», descargando sus sentimientos en otra parte.
Su cólera contaminó así a otras relaciones, que se volvieron cada vez
más tensas e irreales, hasta que el hombre deseó escapar de todas ellas
y quedarse totalmente solo.
Estos nativos aprenden mucho, también, cuando encaran los aspec­
tos menos placenteros de las relaciones: aquí resuenan ecos de las carac­
terísticas marcianas de Aries y de la casa I. Entonces pueden verse
envueltos en luchas subterráneas por el poder, sin querer relacionarse
más que en los términos que ellos mismos fijan para poder afirmar
subrepticiamente su propia voluntad. Pueden ser muy competitivos,
pero -tal vez afortunadamente- sin darse cuenta de ello; son capaces
de provocar inconscientemente a los demás y de generar conflictos para
apartarse de su propia tensión interior. A la inversa, también pueden
tener mucho miedo de estas características y ser víctimas de ellas cuando
se dan en los demás. Sin embargo, con Quirón en Libra o en la casa VII,
nos podemos ver obligados a aceptar el hecho de que si somos auténticos
con nosotros mismos no vamos a gustarle a todo el mundo, y de que
tener enemigos no significa que uno sea una mala persona. Nuestro sen­
timiento de individualidad no tiene por qué depender de que gustemos
a los demás.
Quien mantenga una relación con alguien que tiene a Quirón en
Libra o en la casa VII necesitará aprender a defender su terreno y no
terminar definiéndose como su mero opositor. Aunque la esperanza de
las personas con este emplazamiento es crecer gracias al reto que les
plantean las relaciones, con frecuencia ellas mismas lo dificultan porque
su propia herida, o punto ciego, está precisamente allí, y es probable
que quien se acerque a ellas se tenga que enfrentar con represalias pon­
zoñosas o con un silencio glacial. Por otra parte, si no crecen es muy
probable que la relación se estanque. Estos nativos son muy sensibles
si se sienten juzgados u observados; pueden sentirse atacados si ven que
otra persona quiere mantener la distancia, o considerarla fría o indife­
rente. Les horroriza la posibilidad de ser irracionales o injustos y pueden

154
pasarse de diplomáticos y cautelosos en la expresión de sus sentimientos.
Con frecuencia tienen miedo de sus propios sentimientos negativos, que
pueden acumularse hasta hacer erupción en escenas de recíprocas acu­
saciones. El nativo que tiene a Quirón en Libra o en la casa VII, si no
es capaz de respetar su necesidad de estar solo, tenderá a llevarla lite­
ralmente a la práctica, y en ese caso, es probable que él (o su pareja)
haga las maletas y se vaya, cuando con un poco más de sinceridad emo­
cional podría haber bastado.
Con frecuencia, quienes tienen a Quirón en Libra o en la casa VII
se casan o tienen relaciones de intimidad con personas que trabajan en
el campo sanitario. Incluso es probable que puedan asumir el papel del
herido, y en este caso se produce una situación sumamente destructiva,
a la cual son muy vulnerables las personas cuyos padres -uno o
ambos- son médicos, sacerdotes, sanadores o maestros. Una mujer con
Quirón en conjunción con Neptuno y Júpiter en el Medio Cielo en Libra
era hija de un ministro protestante y se casó con un médico. Era pro­
pensa a las crisis nerviosas, tenía frecuentes colapsos emocionales y pre­
sentaba síntomas físicos graves; la relación se mantuvo durante muchos
años, a pesar de su carácter manifiestamente destructivo. Tal como se
podía predecir, la carrera del marido --el «sanador»-- floreció, ¡mien­
tras que ella asumía el papel de la «enferma»! Durante su matrimonio
tuvo varias relaciones extramatrimoniales, muy intensas, en las que ella
era habitualmente la «sanadora», o servía de catalizador para el hombre;
en esas ocasiones el marido se sumía en su propia condición de herido.
Las personas con Quirón en Libra o en la casa VII tienen también
mucho para ofrecer en aquellos dominios en que la calidad de la relación
es un factor de importancia central. Aunque las relaciones son impor­
tantes en cualquier situación terapéutica, estos nativos destacan cuando
se trabaja de forma directa y consciente con la dinámica de la relación,
por ejemplo, en las situaciones de transferencia tal como se dan en la
terapia psicoanalítica. Este es un ejemplo más en que el arma misma
que causó la herida es lo que la sana. En una versión de la historia de
Quirón, éste cobija en su cueva a un centauro herido. Como la herida
estaba emponzoñada con la sangre de la Hidra, infectó a Quirón, quien
recibió así su herida incurable. Es probable que quienes tienen a Quirón
en Libra o en la casa VII y trabajan en el campo de la sanación, se
encuentren siempre confrontados con su propio dolor por mediación de
las personas a las que tratan. Este emplazamiento confiere el don de
estar en contacto tanto con el nivel humano como con el arquetípico en
las relaciones. La experiencia de ser verdaderamente visto de esta
manera puede ser muy benéfica, y los que tienen a Quirón en Libra o
en la casa VII tienen mucho para ofrecer a quienes se relacionan con

155
ellos, no sólo por su penetración psicológica, sino también por su capa­
cidad para «dejarles tener su espacio». Ira Profogg tiene a Quirón en
Aries en la casa VII. Fue a él a quien se le ocurrió (Quirón en Aries)
el sistema de llevar un diario para anotar el crecimiento psicológico per­
sonal. Formado inicialmente como analista junguiano, trabajó dentro
de la tradicional relación analítica bipersonal (casa VII). Posteriormente
llegó a cuestionar la validez de este método: fiel a su Quirón en Aries,
tuvo que seguir su propio camino. En él, Quirón en la casa VII, se
expresa en la creencia de que el verdadero crecimiento espiritual sólo
puede producirse si uno se relaciona privada y profundamente con su
propio mundo interior ( Quirón en la casa VII), sin depender de otra
persona (Quirón en Aries).
Finalmente, en la Orestíada la diosa Atenea aparece como una figura
de reconciliación, justicia y respeto por las fuerzas potencialmente nega­
tivas, que nos proporciona una imagen que evoca la de Quirón en la
casa VII o en Libra. Atenea era tan famosa por sus hazañas en el campo
de batalla como por su benevolencia en la paz y su influencia civiliza­
dora: jamás provocó una batalla, pero tampoco perdió ninguna. En la
Orestíada, Orestes mata a su madre para vengar el asesinato de su padre,
y despierta así la ira de las Furias, que lo persiguen implacablemente y
lo condenan al exilio y la locura. Finalmente, busca refugio en el templo
de Atenea, quien convoca un tribunal para decidir su destino... un guión
adecuadamente libriano. Sin embargo, la votación termina en un
empate, y la propia Atenea, con su voto, deja a Orestes en libertad y
lo descarga de su culpa, pero así atrae sobre sí misma la cólera de las
Furias, aunque gradualmente va ganándoselas mediante el respeto:
«Soportaré vuesto enojo porque sois mayores». Y les dice que «sin ellas
no hay casa que prospere». Les asegura un lugar en el nuevo orden
«donde el dolor y la angustia se acaban», y llega a pedirles que se que­
den.13 Finalmente, su ira queda apaciguada por la actitud calmada y per­
suasiva de Atenea, por su franca admisión de las similitudes entre ella
y las Furias, y su disposición a aceptarlas y respetarlas. De la misma
manera, con Quirón en Libra podemos vernos continuamente «con­
frontados por las Furias» en nuestras relaciones, hasta que aprendamos
a respetar e incluir su mundo sin dejarnos arrastrar a él. Porque así como
la casa VII y Libra representan otro importante umbral de separación,
aquí pueden enfrentarse a nosotros las Furias de nuestros propios deseos
regresivos, y quizás el trato que les da Atenea sirva como metáfora de
la manera adecuada de proceder con ellas.

156
Quirón en Escorpio y en la casa VIII

Todos los hombres están resplandecientes


como si fueran al gran banquete del sacrificio [...]
Sólo yo sigo indeciso porque aún no he recibido señal
alguna:
como un niño todavía incapaz de sonreír;
inquieto y andariego como quien no tiene hogar.
Todos los hombres gozan de abundancia,
sólo yo parezco olvidado.
Tengo el corazón de un loco: tan confundido, a oscuras
[ ... ]
como si estuviera encerrado en mí mismo [ ...]
Todos los hombres tienen su objetivo,
sólo yo ando a tientas como un mendigo [ ...]
Pero a mí me parece valioso
buscar el alimento de la Madre.
LAO TSE, Tao Te King

En Escorpio y en la casa VIII buscamos la transformación personal,


intentamos superar nuestra condición de seres aparte y llegar a ser algo
más que simplemente nosotros; merced a nuestros profundos enfren­
tamientos con los demás, y a nuestro deseo de unificarnos con ellos,
crecemos. Aquí encontramos los poderosos temas de la sexualidad, el
nacimiento y la muerte, la pérdida y el abandono, la destructividad emo­
cional, el renacimiento y la regeneración. Por mediación de esta casa y
de este signo podemos renacer, experimentando nuevamente los pro­
fundos sentimientos de épocas preverbales que hasta ahora habían
estado sepultados, pero que vuelven a aflorar a la superficie en nuestras
relaciones de intimidad y en nuestros contactos sexuales, que bien pue­
den parecer campos minados. Con Quirón en Escorpio o en la casa VIII,
nuestras heridas más profundas están presentes y nuestra vida emocional
puede haber quedado fijada en una etapa infantil. Por eso es importante
que estos nativos se familiaricen con la vida emocional de su primera
etapa instintiva, tanto con sus extremos de rabia, voracidad, envidia des­
tructiva, depresión y culpabilidad, como con su amor, su profunda vita­
lidad y su capacidad de crecimiento, importantes también para tener una
vivencia profunda del aspecto positivo de su vida emocional y de su
conexión con los demás.
Con este emplazamiento, es probable que el nativo se enfrente desde

157
muy temprano con la muerte, por ejemplo por obra de un trauma de
nacimiento grave como el que veremos en el capítulo 10, de una enfer­
medad que ponga en peligro su vida, de la temprana muerte de uno de
los padres o como resultado de alguna otra experiencia de proximidad
con la muerte. Freud creía que en el ser humano conviven dos poderosos
impulsos contrarios, uno orientado hacia la vida (Eros) y el otro hacia
la muerte (Tánatos). Aunque controvertida, es probable que esta idea
no nos parezca tan absurda si tenemos a Quirón en Escorpio o en la
casa VIII, porque poseeremos una conciencia clara, aunque a menudo
incómoda, de nuestra propia destructividad o de nuestra fascinación por
la muerte. Tánatos parece a veces el más fuerte de ambos impulsos, el
que impone a estos nativos su aguda percepción de la fragilidad de la
vida. Entonces pueden volverse muy controladores en su intento de pro­
tegerse de la pérdida y del abandono. También pueden manifestar esta
característica en el ámbito del dinero, e imponerse una dura lucha, qui­
zás estéril, por lograr la independencia económica. Como cualquier
escorpiano, sin embargo, estos nativos son habilísimos para ocultar su
vulnerabilidad y su dependencia tras una máscara de malhumor o una
fachada de seres poderosos e inescrutables.
Muchas personas con este emplazamiento tienen también, en algún
momento de la vida, sentimientos suicidas, y en ellas los cambios y tran­
siciones importantes suelen ir acompañados de fantasías de suicidio y de
muerte. Esto se puede considerar como una expresión de su deseo de
retornar a la fuente, una fuente que, con Quirón en Escorpio o en la
casa VIII, no es de una espiritualidad enrarecida y trascendente: estos
nativos desean retornar al profundo útero de la Madre primordial, a una
densa oscuridad y a una especie de conciencia celular desde donde se
pueda renacer. En estos casos, puede ser útil reflexionar sobre la cues­
tión siguiente: «¿ Qué hay dentro de mí que necesite morir para que yo
pueda renacer?». Con este emplazamiento, el crecimiento personal
suele ser bastante tumultuoso, y a veces parece que todo fuera cuestión
de vida o muerte.
En algunas sociedades primitivas se cree que en el mundo no hay
más que un determinado cupo de bien, y que si alguien empieza a des­
tacar sobre sus pares está privando a los demás de algo. Sentimientos
similares se encuentran en las personas que tienen a Quirón en Escorpio
o en la casa VIII, que suelen sentirse inexplicablemente nerviosas y cul­
pables por cada éxito que logran, y que constantemente esperan que les
suceda algún desastre. ¡Innecesario es decir que a veces les sucede, y
que unas gotas de humor negro son un ingrediente saludable con este
emplazamiento! Por debajo de su baja autoestima, de la facilidad con
que se sienten mal, indignos y -sin saber por qué- equivocados, es

158
posible que estos nativos teman su propio potencial destructivo y se
impongan un riguroso control emocional destinado a proteger a los
demás de él. Con este emplazamiento, la destructividad emocional
inconsciente puede ser proyectada sobre otras personas, y entonces el
individuo se vuelve bastante paranoico y vive preocupado por protegerse
de su perseguidor, real o imaginario, procurando continuamente bur­
larlo o aplacarlo. Estos nativos pueden leer una amenaza potencial en
situaciones en que, aun cuando ésta exista, no necesariamente se dirige
contra ellos. También pueden tender interiormente a asumir la culpa de
malentendidos o situaciones equívocas que afectan a otras personas.
Pueden ser supersticiosos por pequeñeces, y sentir que los aguarda un
día malo si el autobús que esperan se retrasa. Todos estos rasgos con­
figuran un negativo autoengrandecimiento, en virtud del cual se iden­
tifican con su maldad imaginaria y que puede indicar heridas profundas
sufridas en la etapa preverbal, a las que todavía no se les ha permitido
tener acceso a la conciencia.
Las raíces de tan incómodos sentimientos se hunden en la temprana
relación con la madre: el niño la quiere, la necesita para su superviven­
cia, y sin embargo teme su tremendo poder, puesto que ella puede satis­
facer o no sus deseos. Querría devorarla totalmente, tragársela para que
ella jamás pudiera abandonarlo; todas sus emociones, las positivas y las
negativas, tienen este carácter devorador. La intensidad de estos sen­
timientos, normalmente se mitiga por obra de una buena actitud por
parte de la madre, pero con Quirón en Escorpio o en la casa VIII es
frecuente que vuelvan a aflorar en la vida adulta cada vez que se tiene
un intenso deseo de algo: poder, fama, sexo, dinero, comida, posición
social o lo que fuere. Un poco como Fílira, la madre de Quirón en el
mito, estos nativos anhelan fundirse completamente con otra persona,
convertirse en ella y ser diferentes de lo que son. Si alguien despierta
en ellos un fuerte sentimiento de amor o de odio, pueden sentirse a
merced del otro, y entonces, «convirtiéndose en él», intentan recuperar
algún sentimiento de su propio poder. De esa manera, la relación se
vuelve devoradora y apasionada: el nativo quiere incorporarse, física y
psíquicamente, al objeto de su deseo. Una persona con Quirón en
Escorpio soñó varias veces que se comía a las personas que amaba. Aun­
que todos llevemos la herida de la separación de la madre, los que tienen
a Quirón en Escorpio o en la casa VIII pueden necesitar mucho tiempo
para perdonar a quienes los han herido, y son incapaces de fingir que
los perdonan. Tal vez sean personas que experimentan un incómodo
placer al castigar y vengarse, un placer que sólo es posible superar si
comienzan por reconocer que existe.
El reconocimiento de este terreno fue la especialidad de la psico-

159
analista Melanie Klein, cuyas ideas, aunque de avanzada, fueron suma­
mente controvertidas hasta que recientemente se abrieron paso en la
«psicología pop» merced al libro de Nancy Friday Jealousy [Celos], que
hará bien en leer cualquiera que tenga este emplazamiento en su carta.
Klein tenía a Quirón en conjunción con Neptuno, Plutón, Saturno y
Júpiter en Tauro, y en trígono con Urano en Virgo, un emplazamiento
que describe su capacidad de analizar (Quirón en trígono con Urano en
Virgo) poderosas fantasías (Quirón en conjunción con Neptuno) pro­
venientes de dominios del psiquismo que siguen estando íntimamente
ligados con la experiencia física e instintiva (Quirón en Tauro en con­
junción con Saturno y Plutón), y de trabajar con ellas. Nuestras más
precoces fantasías de sexualidad, destrucción, amor y muerte son, todas
ellas, temas típicos de Escorpio y de la casa VIII.
La gente que tiene este emplazamiento se suele beneficiar de la tera­
pia de renacimiento (rebirthing), ya que en ocasiones el trauma real del
nacimiento es un punto focal de la condición de herido, y por lo tanto,
también de la sanación. Las pautas establecidas en el nacimiento pueden
repetirse al comienzo de cada nuevo ciclo vital, como se ejemplifica en
el capítulo 10, y en estos nativos la sanación puede iniciarse con la toma
de conciencia de lo que son, y con la liberación de las emociones que
los mantienen frenados. Quien tiene a Quirón en Escorpio o en la
casa VIII sabe-o se imagina- que no fue un hijo deseado; es probable
que el nacimiento haya sido físicamente muy traumático para la madre,
o que haya creado dificultades económicas; la madre puede haber sacri­
ficado, a regañadientes, una carrera en aras de la maternidad, y quizás
al reprimir su resentimiento no haya podido evitar que a su hijo se le
hiciera dolorosamente evidente. Más adelante, «dejar a la madre» -en
un sentido más profundo-- significa dejar atrás estos conceptos nega­
tivos de uno mismo y estas reacciones negativas ante la vida. En última
instancia, con Quirón en Escorpio o en la casa VIII necesitamos encon­
trar dentro de nosotros mismos a la madre buena, echando mano de los
recursos psíquicos más profundos para llegar a aceptarnos y amarnos a
nosotros mismos, y también a los demás.
Es frecuente que quienes tienen este emplazamiento se sientan heri­
dos en el dominio de la sexualidad: el incesto, los malos tratos y ate­
rradores episodios de sadismo y violencia suelen ser acontecimientos fre­
cuentes, ya sea en la vida real o en la fantasía de estas personas, que
pueden recibir o infligir heridas tremendas (pero también curarlas) por
medio de sus experiencias sexuales, que para ellas son siempre motivo
de confrontación con sus sentimientos más profundos. Una mujer que
tenía este emplazamiento se sentía atravesada como por una lanza por
el pene de su compañero, que le causaba no sólo un dolor físico, sino

160
también psicológico; otra sangraba profusamente de alguna herida vagi­
nal imposible de encontrar cuando hacía el amor con un hombre que
tenía a Quirón en Escorpio. Otro hombre con este mismo emplaza­
miento se las arreglaba para mantener relaciones sexuales con cuatro o
cinco mujeres; cada una de ellas sabía que no era la única, y él decía
que estaba «decidido a no dejarse poseer por ninguna mujer». Wilhelm
Reich tenía a Quirón en conjunción con Urano en Escorpio y con
Saturno al comienzo de Sagitario, y este emplazamiento describe de
forma bien adecuada su obra. Fue uno de los primeros en trabajar direc­
tamente para quebrar (Urano) las rígidas corazas musculares (Saturno)
y liberar las emociones reprimidas y encerradas en ellas ( Quirón y Urano
en Escorpio), con lo que se volvían a despertar la energía sexual y la
potencia orgásmica (Quirón en Escorpio).
Los hombres que tienen a Quirón en este emplazamiento viven con
frecuencia su masculinidad como algo que quedó herido en su relación
con la madre, y es probable que busquen constantemente mujeres más
poderosas que ellos; puede ser que intenten someterlas, que compitan
con ellas sexual o profesionalmente, o que las contemplen reverente­
mente a distancia. Sin embargo, si pueden reconciliarse con su temprano
sentimiento de estar heridos, pueden ser muy afectuosos y mostrarse
tiernos como pareja sexual, como padres, terapeutas o maestros, porque
entienden lo que es el sufrimiento emocional. Los hombres con este
emplazamiento suelen ser muy carismáticos, con el aura típicamente
escorpiana de promesa sexual y de intensos sentimientos reprimidos;
generalmente son muy atractivos para las mujeres, y no tienen reparos
en explotarlo.
Con este emplazamiento, es posible que el nativo tenga que enfren­
tarse en algún momento con sus impulsos de poder, sus motivaciones
ocultas y sus intentos de controlar y dominar a los demás, pero la alter­
nativa es que también puede encontrarse en situaciones de impotencia
en las que aparezcan elementos típicamente escorpianos: triángulos
amorosos, celos y luchas inconscientes por el poder. El aprendizaje de
lo que es el poder y lo que significa usar y abusar de él suele ser un rasgo
característico del viaje vital de los que tienen a Quirón en Escorpio o
en la casa VIII, que pueden estar dotados de carisma, magnetismo
sexual y la capacidad de influir en los demás, gracias tanto a sus palabras
como a sus intensas emociones. Esto puede ser motivo de abusos cuando
están en juego pautas infantiles inconscientes o, con más razón, si el
nativo se empeña en fingir que nada de eso existe. Por ejemplo, una
mujer con Quirón en Escorpio se sintió herida cuando heredó una con­
siderable suma de dinero (un problema de la casa VIII) y sufrió terri­
blemente cuando la nueva situación fue cambiando gradualmente su

161
estilo de vida. Tenía miedo de que la gente dejase de amarla por lo que
era; le desesperaba pensar en el poder que, en su imaginación, aquello
le daba sobre los hombres, y temía que ellos, sintiéndose castrados por
su riqueza, la envidiaran y la hicieran de lado, o bien se sintieran dema­
siado inferiores para tener relaciones sexuales con ella. Otra mujer, con
Quirón en la casa VIII, se sentía amargada y enfadada ante su pauta
dominante, la impotencia, pero igualmente asustada por la sensación de
poder que la invadía cuando intentaba tomar en sus propias manos las
riendas de su vida. Finalmente, al reconocer las fantasías destructivas
que la llevaban a temer su propio poder, poco a poco pudo sentirse más
cómoda con él. Uri Geller, que tiene este mismo emplazamiento, es
capaz de doblar cucharas por telequinesis, lo que equivale a actuar como
agente de un poder que puede afectar incluso a la estructura de la mate­
ria. Además, ha ganado una fortuna gracias a este don; ¡Plutón, regente
de la casa VIII y de Escorpio, es también el dios de la riqueza! El prín­
cipe Carlos de Inglaterra tiene a Quirón en conjunción con el Sol, ambos
en Escorpio en la casa IV, y en quincuncio con la Luna en Tauro en la
casa X y con Urano en Géminis en la casa XI. Pertenece a la familia
más poderosa de Inglaterra ( Quirón en Escorpio en la casa IV, la de la
familia y los antepasados), y es además una figura controvertida por
derecho propio: se ha convertido en portavoz (la Luna en la casa X en
sextil con Urano en Géminis) de la medicina alternativa y de otros temas
que son motivo de discusión, todo lo cual constituye un papel adecua­
damente quironiano (la Luna en la casa X en quincuncio con Quirón);
fiel a su Quirón en Escorpio, tiene la capacidad de elevar o disminuir
la temperatura de la opinión pública y de movilizar tanto enérgicas crí­
ticas como un apoyo fervoroso. Se está preparando para su futuro papel
de rey en una época en que ha habido una serie de ataques sin prece­
dentes de los medios de comunicación contra la imagen pública de la
familia real (lo que quizá sea una expresión colectiva de algunas de las
pautas de envidia destructiva que antes mencionamos). Separar los sen­
timientos personales de los problemas políticos emocionalmente carga­
dos suele ser un tema importante para las personas que tienen a Quirón
en la casa VIII o en Escorpio, que a veces son propensas a politizar sus
sentimientos.
El camino de los que tienen a Quirón en Escorpio o en la casa VIII
puede conducirlos al «corazón de la oscuridad», porque la vivencia que
tienen de las cosas es muy profunda, y a quien los ve desde afuera pue­
den darle la impresión de que se demoran innecesariamente en los
aspectos negativos y morbosos de la vida. Sin embargo, esto es algo que
debemos respetar, ya que si interferimos, ello puede significar la pérdida
de su amistad; los bien intencionados intentos de levantar el ánimo a

162
estos nativos pueden provocar en ellos estallidos de cólera o de rechazo.
Con Quirón es Escorpio o en la casa VIII, el viaje personal incluye gene­
ralmente alguna confrontación con la muerte o la experiencia de un des­
membramiento mental y emocional. Sin embargo, si el nativo también
puede reconocer los elementos transpersonales que hay en su propia
experiencia, ellos podrán guiarlo hacia una seguridad y una regeneración
interiores que quizá signifiquen para él renacer con una confianza en la
vida, una compasión y una profundidad personal nuevas. Con Quirón
en este emplazamiento, también es probable que haya que renunciar a
la preocupación por el propio sufrimiento y a los estados de ánimo som­
bríos; la dificultad puede consistir en dejarse alcanzar por el júbilo, la
esperanza y otras vivencias positivas, ya que todo esto puede significar
para estos nativos un dolor menos soportable que el dolor, ya conocido,
del sufrimiento.
Quien tiene a Quirón en Escorpio o en la casa VIII ve por debajo
de la superficie de la vida y penetra en la oscuridad de la que la mayoría
de las personas prefieren no enterarse. Para quien además esté, por
naturaleza, colmado de dulzura y de luz, esto es una carga, pero impo­
sible de evitar. Incluso se puede tener la sensación de que la oscuridad
de semejante visión es un castigo o una enfermedad, pero en realidad
no es ninguna de las dos cosas: Quirón en Escorpio o en la casa VIII
nos ofrece la oportunidad de aceptar profundamente el lado oscuro de
la vida, sin identificamos con él y sin intentar cambiarlo. Lo que se nos
pide en este caso es que abarquemos nuestras propias profundidades
emocionales y una amplia gama de sentimientos positivos y negativos;
quizás empecemos a sentimos más cómodos en la vida después de haber­
nos enfrentado conscientemente, de alguna manera, con la muerte. Tal
vez necesitemos también aprender a no rechazar ni desdeñar la visión
de otras personas que sean más alegres que nosotros. La gente que tiene
a Quirón en Escorpio o en la casa VIII suele tener una presencia pode­
rosa, y es frecuente que los demás confíen instintivamente en ellos, al
percibir su profundidad emocional y su familiaridad con el sufrimiento
íntimo. En tanto que sanadores, es probable que puedan ayudar a quien
está atrapado en el dolor y la oscuridad, ya que su propio don es el
conocimiento y la experiencia de estos ámbitos.

163
Quirón en Sagitario y en la casa IX

Oh buscadores, cuando abandonéis la búsqueda,


os daréis cuenta de que jamás hubo nada que buscar.

D. H. LAWRENCE, «Seekers»

En la casa IX empezamos a expandir nuestros horizontes mentales y


filosóficos; perseguimos nuestros intereses especiales y vamos en busca
de las pautas de significado que se revelan en nuestra experiencia per­
sonal de la vida. Ensanchamos nuestra comprensión de la vida viajando,
experimentando o estudiando otras culturas, sus religiones y su mito­
logía. Con Quirón como corregente de esta casa y de este signo, aquí
se expresan con intensidad sus temas.
Cuando Quirón está en Sagitario o en la casa IX, la fuerza impulsora
de la vida es de naturaleza religiosa, aunque quizá no lo parezca a pri­
mera vista. Con frecuencia, el marco de referencia heredado de la reli­
gión no se adecua a las necesidades íntimas del nativo, que ha de reco­
rrer un largo y a veces solitario sendero en busca de su propio significado
individual y de su propósito en la vida. A veces esta búsqueda se hace
literal, y hay personas con este emplazamiento que son grandes viajeros:
se sienten sanados y espiritualmente alimentados por sus peregrinacio­
nes a santuarios y lugares sagrados, y disfrutan también de la música,
la comida y las costumbres de otras culturas. Los seres humanos han
emprendido siempre viajes rituales de sanación, ya fuera a visitar gran­
des iglesias y famosos lugares sagrados, o simplemente a sentirse en con­
tacto con un árbol o una piedra que les dice algo. Es posible que ten­
gamos sueños recurrentes o que guardemos la imagen de lugares
sagrados donde podemos regresar en nuestra imaginación, y también
nos sentimos fortalecidos por la comunión con la naturaleza, especial­
mente en zonas incontaminadas por la civilización. Con este emplaza­
miento de Quirón el nativo puede haberse criado en una cultura extran­
jera o donde su religión no era reconocida; quizá se haya sentido
perseguido por sus pares a causa de sus creencias o le toque vivir en un
país donde se está produciendo una transición cultural; tal vez sus padres
sean extranjeros, exiliados, o sus creencias religiosas sean tales que los
aparten del resto de la población.
Una mujer con Quirón en Sagitario en la casa I, en conjunción con
el Ascendente, tuvo varias experiencias aterradoras mientras viajaba
sola. Al reflexionar posteriormente sobre ello, sintió que se había ex-

164
puesto casi deliberadamente al peligro, para ver si Dios acudiría en su
ayuda. Estaba poniéndolo a prueba, para comprobar si estaba y si estaba
de su parte; aunque tenía una fe indefinible en «algo», había sido criada
por padres ateos, y por lo tanto tenía que establecer sin ayuda de ellos
esta conexión interior. Con Quirón en Sagitario o en la casa IX, pode­
mos sentir que por alguna razón estamos «heridos por Dios»; quizá nues­
tros padres se pelearon por cuestiones religiosas. Estos nativos son muy
sensibles a ideas como la del pecado original, y pueden creer que cuando
las cosas van mal, eso significa que Dios está enojado con ellos; también
pueden haber heredado un conflicto o confusión religiosa que necesitan
resolver.
A diferencia de Freud, Jung creía que el instinto religioso y la bús­
queda de significado y de una correcta relación con los dioses eran un
impulso natural humano, que no se podía reducir a sus contrapartes bio­
lógicas ni desechar pegándoles el rótulo de patológicos. Con Quirón en
la casa IX o en Sagitario, es frecuente que el instinto religioso se des­
pierte en la infancia; desde la niñez, el nativo cavila sobre las más pro­
fundas cuestiones referentes al significado de la vida, y tal vez nunca
reciba respuestas satisfactorias. ¡He conocido a varias personas con este
emplazamiento que ya de niños llegaron a la conclusión de que «los
mayores son estúpidos»!
Con Quirón en la casa IX o en Sagitario, el nativo tendrá general­
mente un profundo sentimiento religioso, un celo apasionado y ávido
de consagrarse a algo; literalmente, cualquier cosa puede convertirse en
dios para él si este instinto religioso está desubicado. Hay quienes sin
darse cuenta deifican la comida, la educación o incluso la última película
de moda, y siguen con fervoroso entusiasmo al objeto de su devoción.
Sin embargo, el descontento divino que los ha herido no puede satis­
facerse de esa manera. Podría ser útil que se preguntaran dónde está ( o
quién es) el dios o la diosa que da sentido a su vida, ya que su impulso
religioso podría arrastrarlos a aguas peligrosas si abrazan causas o se
encaminan por sendas espirituales en donde las cuestiones y creencias
personales ( Géminis y la casa 111) puedan ser barridas por una ola de
fervor colectivo. Peor sería que la imagen del dios o la diosa fuera pro­
yectada sobre un guru o líder, ya que entonces los individuos se vuelven
susceptibles a la explotación y a la violación psicológica. Como Quirón
indica a menudo dónde se encuentran nuestras primeras heridas, a
menos que hayamos hecho algún trabajo tendente a resolver los pri­
meros problemas que tuvimos con nuestros padres, podemos tener con­
flictos con ellos cuando nuestra energía religiosa se movilice. Un poco
de racionalidad geminiana y una pizca de buen humor pueden servir
para �quilibrar la tendencia a establecer compromisos fanáticos con un

165
antiguo mentor o maestro espiritual, que puede terminar no siendo otra
cosa que una figura materna o paterna glorificada. Si se tiene a Quirón
en Sagitario o en la casa IX, es posible que se tenga el sentimiento de
haber encontrado la Verdad, y el deseo de comunicársela a todo el
mundo puede dar al traste con la vida personal. Se llega, incluso, a limi­
tar las amistades a aquellas personas que comparten las propias creen­
cias. En esta postura se pueden ver matices geminianos: «Si yo tengo la
Verdad, entonces tengo razón, y tú te equivocas. Al tratar de conven­
certe o convertirte, te estoy haciendo un favor, porque entonces tú tam­
bién podrás unirte a los elegidos, a los que sabemos. Tú no puedes tener
razón, porque eso significaría que yo me equivoco».
La importancia que tiene para este emplazamiento la cuestión reli­
giosa se ejemplifica en la vida de una mujer (a quien llamaré Diane)
que tiene a Quirón en Escorpio en la casa IX, en cuadratura con Saturno
y Plutón en la VII (su historia, además, ejemplifica claramente los temas
de Quirón en aspecto con estos dos planetas). La concepción y el naci­
miento de Diane estuvieron precedidos y rodeados de elementos de la
casa IX. Sus padres eran misioneros (una actividad de la casa IX), y tres
generaciones de su familia habían participado activamente en sociedades
eclesiásticas y misioneras. Durante la Segunda Guerra Mundial, su
padre estuvo en Birmania (los viajes al extranjero son experiencias de
la casa IX) e hizo un trato con Dios (¡algo muy propio de la casa IX!):
si salía con vida, se iría al África y se consagraría a servirlo como misio­
nero. Finalmente, cuando regresó a Inglaterra inició la carrera de teo­
logía (casa IX) para cumplir con su promesa. Durante esa época nació
Diane, cuyo primer hogar fue el ambiente, también típicamente de la
casa IX, de una universidad. Pero cuando su padre ya se había gra­
duado, la partida de la familia al África sufrió un retraso porque la niña
contrajo una tuberculosis primaria. En aquel momento Quirón estaba
en conjunción con su Medio Cielo por arco solar, y formaba una cua­
dratura exacta con su Ascendente; quizá podríamos preguntarnos si
Diane no se estaba rebelando instintivamente porque la hicieran parte
de un trato con Dios. Tras haber pedido otra opinión médica sobre la
seguridad del viaje, la familia terminó por irse al África, y más adelante
la madre consagró a Diane a su continente de adopción, en señal de
agradecimiento; el Sol de la madre está en conjunción con el Quirón en
Escorpio de Diane.
Diane cree que ha interiorizado el impulso religioso que forma parte
de su herencia familiar. Cuando Quirón en tránsito estaba en conjunción
con su Sol natal, su búsqueda la llevó a ponerse en contacto con distintos
marcos de referencia religiosos, desde Billy Graham y el cristianismo
evangélico hasta el sufismo; finalmente, se decidió por otra tradición

166
esotérica. Se casó con un hombre procedente de un país del Caribe, lo
cual provocó una crisis en la familia, obligando a los padres a revisar
algunas de sus actitudes raciales y por lo tanto sus convicciones religio­
sas. En la carta de Diane, Quirón está en cuadratura con Saturno y Plu­
tón en la casa VII, una imagen del poder de transformación de esta
relación. También el hecho de que Quirón esté en la casa IX apunta a
estos temas: Diane se casó con un extranjero, de otra raza además, lo
que causó una crisis familiar que condujo a sus padres a una nueva eva­
luación de sus creencias religiosas y favoreció una profundización del
contacto entre todos ellos. Y curiosamente, Diane confirmó también la
consagración africana que cuando era pequeña le impuso su madre.
Con Quirón en Sagitario o en la casa IX, es probable que tengamos
que sufrir por obra de nuestra visión de las cosas y de nuestro concepto
de lo que es posible, ya que a menudo tenemos dificultades para com­
prometernos y encontrar una dirección adecuada en la vida. Las flechas
de nuestra intuición vuelan hacia todas partes, pero es probable que nos
desalentemos al descubrir que las cosas no suceden solas, y nos sintamos
renuentes a tomar una actitud activa para conseguir que sucedan. Como
Quirón, podemos ser heridos por los demás; el globo de nuestro entu­
siasmo y de nuestro autoengrandecimiento puede recibir muchos pin­
chazos antes de que aceptemos la brecha que hay entre lo que podemos
y lo que no podemos conseguir que suceda. Puede costamos mucho
dolor renunciar a una visión o a una esperanza, e incluso -si nuestro
sentimiento de individualidad y de identidad está muy ligado con ella­
podríamos sentir esta renuncia como una muerte. Sin embargo, con este
emplazamiento suele ser exactamente ésta la crisis con que nos enfrenta
la vida. Si podemos aceptar la renuncia, descubrimos que nuestra visión
no solamente sobrevive, sino que en realidad hemos establecido con ella
una relación más sana, en vez de sentirnos arrastrados por ella o iden­
tificados con ella.
La imagen de Quironiana, la cueva de Quirón en el lado oscuro del
monte Pelión, es sugerente en cuanto señala un aspecto importante del
viaje de quienes tienen este emplazamiento. Las personas con Quirón
en Sagitario o en la casa IX no pueden autoengañarse con la visión de
un significado que excluya el sufrimiento, los aspectos dolorosos y res­
trictivos de la existencia y la mortalidad. Necesitan una filosofía personal
de la vida que pueda abarcar las contradicciones y los diferentes pun­
tos de vista sin escindidos unos de otros ni contraponerlos entre sí.
Encontrarla puede ser una ardua tarea para quien haya sido educado en
un marco tradicional judeocristiano, donde el Diablo es el enemigo de
Dios y de la verdadera fe, pero no se admite que pueda formar real­
men�e parte de ella. La misma escisión se produce en la imagen feme-

167
nina de la deidad: del lado del Bien está la maternidad, sea la madre
virgen o no, en tanto que a otros aspectos de lo femenino se los deja de
lado o se los condena. Es frecuente que las mujeres que tienen a Quirón
en Sagitario o en la casa IX tengan que luchar para sacudirse de encima
las actitudes negativas resultantes de la herencia del estereotipo judeo­
cristiano que presenta a las mujeres como criaturas malignas y peligrosas
que despliegan las tentaciones de la carne y engatusan a los hombres
para apartarlos de su búsqueda de la iluminación. Con frecuencia estas
nativas tienen una sabiduría natural que trasciende en mucho su edad y
su experiencia de la vida, e inicialmente puede ser difícil para ellas reco­
nocerla o valorarla. En las culturas occidentales, durante muchos siglos,
las mujeres no han tenido ninguna imagen transpersonal de una mujer
sabia que no haya rechazado su aspecto sensual. Fuera de la Virgen
María, las mujeres no han tenido para adorar ninguna imagen divina,
ni un nombre sagrado para invocar. Para una mujer que tenga a Quirón
en Sagitario o en la casa IX, podría ser enriquecedor estudiar las his­
torias e imágenes de deidades femeninas en las grandes religiones del
mundo. Tanto los hombres como las mujeres que tienen este emplaza­
miento son especialmente sensibles a las imágenes de lo divino, y su
necesidad de adoración y de homenaje precisa de una expresión natural
y adecuada.
Con Quirón en Sagitario o en la casa IX puede darse una tendencia
a ver significados personales en todo. Aunque éstos nos inspiren y nos
den fuerzas, podemos sentirnos confundidos cuando los significados que
nosotros hallamos no cuadran con lo que otras personas consideran sig­
nificativo. Es necesario aprender que el significado no es algo absoluto,
sino relativo. Nuestra facilidad para encontrar significados puede ser
también una defensa contra el sufrimiento. Los sentimientos subyacen­
tes de desesperación, desesperanza y depresión pueden hallar compen­
sación en nuestros tensos intentos de parecer positivos y espontáneos.
A la inversa, con este emplazamiento a veces se hace difícil encontrar
ningún significado en nada, aunque por debajo podríamos estar ateso­
rando una visión o una esperanza inconsciente e irrealizable, que quizá
se remonte a la niñez, como la herida incurable de Quirón. Permitirle
acceso a la conciencia puede tener como consecuencia un gran alivio. Por
ejemplo, un hombre que tenía a Quirón en Cáncer en la casa IX, se obse­
sionó con la historia del pasado de su familia; escudriñó la vida de sus
antepasados, sufrió con sus tragedias y sintió la abrumadora sensación de
que tendría que estar «haciendo algo» al respecto. Finalmente se dio cuenta
· de que estaba tratando de asumir la carga del dolor inconsciente de la
familia y de sanarlo. Tenía la sensación de haber defraudado las esperanzas
que sus padres habían depositado en él (casa IX), y ya antes de haber

168
llegado a ver con claridad aquello se embarcó en una misión que, aunque
inconscientemente, él mismo se impuso (Quirón en la casa IX) para llegar
a sentir el dolor que había sufrido su familia en el pasado.
Muchas personas con este emplazamiento alcanzan una poderosa
visión de otras dimensiones en algún momento de su vida: se sienten
traspasadas por un intenso sentimiento de propósito y significado, a
veces mediante el uso de alguna droga y con frecuencia durante un trán­
sito importante de Quirón. Es probable que más adelante sufran inten­
samente por su incapacidad para seguir creyendo lo que una vez cre­
yeron. Sienten una frustración intensa al saber que en su interior hay
algo que quieren dar pero no saben cómo y ni siquiera saben lo que es.
Con frecuencia, sin embargo, cuando Quirón está en Sagitario o en la
casa IX, los naturales sentimientos de expansividad y de optimismo
están bloqueados para facilitar la expansión de la conciencia y el enten­
dimiento interior. Quirón en esta casa o este signo puede introvertir el
carácter jupiteriano; si el nativo acepta este proceso, podrá desarrollar
una sabiduría terrena, humor y una actitud abierta hacia la vida. La
visión puede ser más bien una característica de la conciencia que una
posibilidad respecto de la cual debamos hacer algo, y quizá haya que
resistirse a la compulsión a exteriorizar y a ir hacia arriba y hacia afuera
con el fin de permitir que esto suceda. En última instancia, el don de
este emplazamiento es la capacidad de consagrarnos a la vida como
expresión de lo divino, aquí y ahora: una vez que confiamos en su pre­
sencia, ya no necesitamos ir en pos de ello (véase el texto de D. H.
Lawrence en la sección Quirón/Júpiter). Pero esta confianza puede ser
difícil de alcanzar con un emplazamiento así; periódicamente recaemos
en una visión dualista en la que algunas cosas son sagradas y otras no,
como los gemelos de Géminis. Puede ser que el frenesí de la búsqueda
vuelva a aflorar y que sea necesario renunciar una vez más a él.

Quirón en Capricornio y en la casa X

Pero vosotros que sois fuertes y veloces,


guardaos de cojear por complacencia en la presencia de
los cojos.
KHALIL GIBRAN, El profeta

La casa X describe los problemas con los padres. Nuestra actitud hacia
el ml,lndo «de afuera» y hacia las figuras de autoridad está fuertemente

169
teñida por nuestra vivencia de la madre, y aquí aparecen generalmente
simbolizadas sus características. Saturno es el regente natural de esta
casa, y nuestros primeros límites son los que recibimos de nuestra
madre. Además, hasta hace poco tiempo, en nuestra cultura muchas
mujeres vivían el principio saturnino por mediación de su marido,
tomando de él sus papeles, estableciendo contacto con el mundo por
mediación de él, e incluso usando su apellido. Así pues, es probable que
la casa X describa las ambiciones inconscientes de la madre, su avidez
de alcanzar éxito, independencia y poder en el mundo, y si es así, la
vida que ella no llegó a vivir y las ambiciones que le quedaron por rea­
lizar han de afectarnos profundamente.
La casa X describe nuestro lugar natural en el mundo, nuestra heren­
cia y la forma en que intentamos expresarla. Se refiere también a las
leyes, instituciones y estructuras de la sociedad y del mundo material, y
en un nivel más profundo, a cómo aspiramos a dar forma a nuestras
potencialidades, a manifestarnos y a participar en el mundo. Con Quirón
en Capricornio o en la casa X, es frecuente que el nativo tenga dificul­
tades para fijarse objetivos y cumplirlos, y para encontrar su lugar en
la sociedad. Quizá tenga que ser paciente en su ansia de encontrar una
vocación que le permita hacer su contribución al mundo, ya que puede
llegar tarde en su vida, precedida por muchos falsos comienzos. Por otra
parte, tal vez se le haga difícil disfrutar del prestigio que los demás le
atribuyen, y esté acosado por sentimientos de fracaso, independiente­
mente del éxito que parezca haber logrado. Generalmente, es útil exa­
minar un poco las razones profundas que hay por detrás de esto: quizá
nos estemos imponiendo normas imposibles, o esperando que cada
nueva montaña por la que tenemos que subir será la última. Podemos
estar luchando abrumados por una carga de expectativas parentales que
jamás podremos cumplir, quizás intentando triunfar donde nuestros
padres fracasaron o tratando de alcanzar objetivos a los que ellos no se
atrevieron a apuntar. Finalmente, tal vez nos veamos arrastrados a fra­
casar para decepcionar a nuestros padres, y la verdad es que éste podría
ser nuestro primer éxito. Sin embargo, si todo esto es inconsciente, el
nativo puede seguir una y otra vez subestimándose y fracasando para
castigar a sus padres, no porque le falte ni la capacidad ni el interés de
triunfar. Con Quirón en Capricornio o en la casa X, podemos llegar a
sentir júbilo al esforzarnos por subir a la montaña de nuestras propias
ambiciones. Quizá nos aferremos a las fachadas externas y a papeles
estereotipados para ocultar nuestra vulnerabilidad y nuestra sensación
de estar, sin saber bien cómo, fuera de lugar. Tanto podríamos poner
un acento exagerado sobre el éxito material, el prestigio y la posición
social, como esquivar el poder mundano, sin otro resultado que terminar

170
poniéndonos a malas con el sistema, ya sea pagando continuamente mul­
tas por aparcar mal, soportando continuas intromisiones en nuestros
asuntos fiscales o enfrentándonos con figuras de autoridad.
Con este emplazamiento, puede parecer que al nativo le falta el sen­
tido de la responsabilidad, pero una mirada más atenta revelará una
imagen diferente: quizás esté asumiendo la responsabilidad de cosas que
en realidad escapan de su control. Eso traba su capacidad de ser inde­
pendiente en el mundo y lo impulsa a buscar a alguien que se haga cargo
de él (matices de las casa IV). Necesita renunciar a su inútil pugna con
dificultades y cargas que en realidad no le corresponden. Quien lleva
cargas ajenas, esperando a cambio de ello alguna retribución o reco­
nocimiento, puede terminar decepcionándose y amargándose, y en defi­
nitiva, negándose a participar en la vida. En ocasiones, evaluamos mal
nuestras propias capacidades, asumimos demasiadas cosas, fracasamos,
y finalmente nos sentimos culpables por no haber estado a la altura de
nuestras responsabilidades.
Aunque a estos nativos pueda asustarles destacar o estar en una posi­
ción de control y autoridad, también puede ser que alberguen fantasías,
suprimidas generalmente por vergüenza y miedo, de un poder desme­
surado y despótico. Si estos incómodos sentimientos se mantienen
inconscientes, la persona puede llegar incluso a autosabotearse en el
umbral del éxito. Por ejemplo, una mujer con Quirón en la casa X
estaba convencida de que en una vida pasada había sido miembro de
una familia real en el antiguo Egipto. Se sentía deprimida y preocupada
por la cosa espantosa que debió haber hecho para caer en desgracia
hasta tal punto que en esta vida estuviera luchando para ganar un poco
de dinero y viviendo en un humilde piso londinense, junto con millones
de otros seres que ni siquiera reconocían sus nobles orígenes. Al trabajar
durante mucho tiempo con esta fantasía, llegó a darse cuenta de que
sólo podía sentirse valiosa si tenía poder y posición en el mundo. La
imagen de la princesa que ella creía haber sido representaba en realidad
su objetivo, y le impedía conseguir cosas cuyo logro estaba perfecta­
mente a su alcance. Finalmente, empezó a comprender que aquella
figura simbolizaba las siguientes cualidades interiores: dignidad, presen­
cia de ánimo y reserva. Una vez que el sentimiento de su propia valía
empezó a afianzarse, el problema del éxito o el fracaso medido en valo­
res mundanos fue perdiendo intensidad, y la consultante empezó poco
a poco a fijarse, y a alcanzar, objetivos más realistas. Uno de los dones
de este emplazamiento es un éxito que dimana de un saludable senti­
miento de respeto por uno mismo y de conciencia del propio valor, y
que nunca llega como compensación por no haberlo alcanzado antes. Mu­
chas _personas con Quirón en Capricornio o en la casa X poseen una au-

171
toridad y una dignidad naturales que les ganan el respeto de los demás.
Con Quirón en Capricornio, la herida puede estar en el dominio de
la relación con el padre personal, y por consiguiente, con el principio
paterno en general. Quizás el nativo no haya conocido a su padre; tam­
bién puede haberlo visto como un ser débil e incapaz, o bien rígido y
autoritario, o ambas cosas: «No hagas lo que yo hago, sino lo que digo»,
es un mensaje familiar para muchas personas con este emplazamiento.
La decisión de que no quieren llegar jamás a ser como su padre es común
en estas personas, tanto si son hombres como mujeres, y se empecinan
en luchar contra este modelo, sin más resultado que descubrir, mucho
más adelante, que aquel padre herido o autoritario desempeña un
importante papel en su interior, y amenaza el resultado positivo de los
objetivos conscientes que tal vez están esforzándose por alcanzar.
Muchos hombres asumen la paternidad con la intención de «ser dife­
rentes» y terminan descubriendo, para su propio horror, que han repe­
tido exactamente, aunque de otra forma, aquellas características que
tanto les habían disgustado en su propio padre.
En el ejemplo siguiente, sin embargo, la persona superó la pauta,
porque tuvo la oportunidad -y el coraje- de enfrentarse primero a sus
propias heridas. Este joven, a quien llamaré Roger, tenía a Quirón en
Capricornio en la casa V, formando parte de una T-Cuadrada o cua­
dratura enT: Quirón en oposición con Urano en conjunción con Júpiter
en Cáncer en la casa XI, todos en cuadratura con Neptuno en Libra en
la casa 11. El padre de Roger era un hombre que se había hecho a sí
mismo, había alcanzado una posición importante y ofrecía a su hijo un
modelo adecuadamente capricorniano. Sus actividades comerciales y su
afán por triunfar (en realidad, por superar a su vez a su padre) le obli­
gaban a pasar largos períodos fuera de casa, de modo que a Roger lo
educó principalmente su madre, sin que apenas llegara a conocer a su
padre. Cuando éste se dio a la bebida (en el tema de Roger, Quirón en
Capricornio está en cuadratura con Neptuno en Libra) y se volvió vio­
lento a imprevisible ( Quirón en oposición con U rano), Roger protegió
su vulnerabilidad negándose a reaccionar ( Quirón en Capricornio), y
además rechazó los valores de su padre, centrados en el éxito y en los
logros materiales. Más adelante, sin embargo, se encontró prisionero de
su falta de capacidad de reaccionar emocionalmente; se sentía parali­
zado interiormente, y con frecuencia a merced de un crítico e implacable
juez interior. Cuando Saturno y Plutón en tránsito formaron conjunción
con su Neptuno natal, y por lo tanto entraron en cuadratura con su Qui­
rón, Roger inició una terapia. Tuvo una serie de sueños en que una
banda de hombres violentos lo atacaban y violaban. Al elaborar estos
sueños emergió una vulnerable y hasta entonces invisible parte infantil

172
suya (Quirón en la casa V). Inicialmente, Roger no sentía hacia ese niño
más que desprecio y miedo; había aprendido de su padre que mostrar
la más mínima sensibilidad era un signo de debilidad. Poco después, su
mujer quedó embarazada, y aunque él quería que abortase, cambió su
decisión en el último momento, a pesar de sus temores de «no tener
madera de padre». Finalmente, merced a la relación con su propio hijo,
pudo ir llevando a la práctica el respeto, que tanto le había costado
ganar, por su propio sentimiento de vulnerabilidad.
Conozco a una mujer cuyo padre estaba en el Ejército de Tierra
[voluntario] inglés, y faltaba frecuentemente de casa. En la carta de ella,
la configuración de Quirón muestra a Plutón en la casa XII y a Marte
en la I, ambos en Cáncer, en conjunción con el Ascendente y en quintil
con Quirón en la casa X, y Saturno, regente natural de esta casa, está
en Sagitario en sesquicuadratura con Marte. El padre se incorporó al
ejército el año en que nació su hija, y ella se convenció, con el tiempo,
de que había sido la causa de que su padre se alejara de casa. La madre
solía estar enfadada y se le hacía difícil arreglárselas sola, con lo cual
reforzó el mensaje de que todo era culpa de la niña: esto está simboli­
zado por Quirón en la casa X (que representa aquí a la madre que hiere
y al padre ausente) en quintil con Marte (ser herida por el enojo). Esta
sensación de ser responsable de la ausencia del padre fue reprimida
hasta que él murió, cuando la hija tenía cincuenta y tres años. Entre­
tanto, para ella, la conclusión inconsciente de que era mala, sin que se
supiera muy bien por qué, había tenido un efecto demoledor sobre el
sentimiento de su propia valía.
Otra mujer tenía a Quirón en Capricornio en la casa IV, en aspecto
con casi todos los planetas de la carta. Provenía de una familia aco­
modada y netamente patriarcal; el rechazo que sentía por su padre y por
todo lo que él representaba era tal que terminó por volverse lesbiana y
adherirse a un feminismo radical. Odiaba abiertamente a los hombres e
intentaba excluirlos de su vida en la mayor medida posible, y pertenecía
a un grupo que propugnaba la reforma de las leyes referentes a la vio­
lación. Sin embargo, por debajo de su cólera se ocultaban dolorosos
sentimientos de vulnerabilidad y dependencia (Quirón en la casa IV),
además de un intenso amor por su padre.
A veces, la herida de Quirón en la casa X refleja problemas con la
madre. Puede haber sido ella quien hirió, y las mujeres con este empla­
zamiento suelen esforzarse por no repetir los modelos heredados de su
madre. Se trata de un emplazamiento común en las personas que tra­
bajan en el campo de la salud, y en ocasiones la elección profesional es
un intento directo de contrarrestar los efectos lesivos de la relación que
tuvi�ron con su madre en la infancia, ya que les permite convertirse, a

173
su vez, en «madres buenas». También puede ser un acto de desagravio
por la rabia inconsciente que sienten contra su madre. Si ésta a su vez
estaba herida o padecía alguna incapacidad, puede ser que desde muy
pequeña la hija haya sido capaz de enfrentarse con el mundo y de ocu­
parse de otras personas. Más adelante, es frecuente que quienes tienen
este emplazamiento se dediquen a trabajos que significan una gran res­
ponsabilidad y sean capaces de mantenerse en una situación estable; sin
embargo, es probable que no puedan aceptar que la vida los nutra (aquí
hay ecos de la casa IV). Por ejemplo, a una mujer que dirigía un centro
de salud le decían que era una especie de proveedora de salud, pero que
parecía no poder recibirla ella misma. Inicialmente, se le hacía imposible
valerse de lo que tenía para ofrecer, como Quirón, que brindaba a los
demás la sanación que no podía hallar para sí mismo. Por otra parte,
un don de este emplazamiento es la capacidad de favorecer el cre­
cimiento de otras personas, asumiendo para ellas el rol de «nuevos
padres» que les brinden el amor y les ofrezcan la orientación que tal vez
antes les hayan faltado. Las personas con este emplazamiento suelen
tomarse con seriedad sus deberes para consigo mismas y para con los
demás, y no les da miedo luchar con dificultades y cargar con pesos que
a otros quizá los arredrarían.

Quirón en Acuario y en la casa XI

La salvación humana está en manos de los creativamente


inadaptados. [...] la sinceridad me mueve a admitir que
una no conformidad transformada, que es siempre cos­
tosa y nunca del todo cómoda, puede significar atravesar
a pie el valle de la sombra del sufrimiento.

MARTIN LUTHER KING, Strength to [ove

En la casa XI buscamos grupos de mentalidad afín a la nuestra para


ampliar nuestra esfera social. Tomamos distancia frente a la sociedad
para reflexionar sobre el contexto colectivo y más amplio de la política
y de la historia, y quizá para criticarlo. Probablemente queramos refor­
mar el mundo que vemos e intervenir en causas sociales o políticas dedi­
cadas a mejorar la suerte humana. Las personas que tienen a Quirón en
las casas XI o XII, en Acuario o en Piscis, lo mismo que quienes lo
tienen en la casa VIII o en Escorpio, suelen estar intensamente canee-

174
tadas con la profundidad de la psique y con el inconsciente colectivo,
pero también se defienden enérgicamente de todo ello. Hay que poseer
una gran fuerza para poder dar expresión a ideas (casa XI) o senti­
mientos (casa XII) colectivos sin dejarse llevar por ellos ni perder la
propia individualidad en el proceso. Sin embargo, en estas casas y estos
signos Quirón ofrece la posibilidad de que seamos capaces de hacerlo,
aunque por ello se paga generalmente un precio, el de sentirnos un tanto
aislados en nuestro viaje.
Saturno y Urano son los regentes antiguo y moderno respectiva­
mente de Acuario; con Quirón en este signo o en la casa XI, vemos
cómo se entretejen los temas de estos dos planetas. Algunas personas
con este emplazamiento parecerán más saturninas, otras más uranianas,
pero tal como se vio en el capítulo 5, el hecho de que el planeta Quirón
esté situado entre Saturno y Urano hace pensar en una perspectiva «no
sólo / sino también». Las personas con Quirón en Acuario experimentan
la oposición de este planeta con su emplazamiento natal antes del
retorno de Saturno, y esto les crea problemas con la conjunción de
Saturno en tránsito con su lugar natal, porque la oposición Quirón/Qui­
rón puede hacer que se impacienten con la limitación y que estén mal
dispuestas a enfrentarse con los problemas del pasado que tienden a
aflorar hacia la época del retorno de Saturno: quizás un anhelo de liber­
tad las lleve a esquivar responsabilidades, con el resultado de que en la
siguiente cuadratura Saturno/Saturno, aproximadamente a los treinta y
cinco años, estalle una crisis. Sin embargo, hay personas que viven esta
oposición de Quirón consigo mismo como un influjo de energía creativa,
que puede significar para ellas un importante avance en la expresión de
sí mismas y en su participación social.
Con Quirón en Acuario o en la casa XI, somos vulnerables a la
influencia del inconsciente colectivo en la esfera de las ideas y los idea­
les. Aunque tengamos la posibilidad de ser pensadores originales y revo­
lucionarios, también somos propensos a adoptar actitudes estereotipa­
das. En lugar de arriesgarnos a expresar nuestras propias opiniones,
podemos adoptar algún tipo de línea partidista, siguiendo las aspiracio­
nes políticas o espirituales del grupo al que pertenecemos. Existe la posi­
bilidad de que nos dejemos esclavizar por las ideas de otra persona, sin
darnos cuenta de que así frenamos nuestra propia evolución, y de ese
modo, en nuestra búsqueda, podemos adoptar y rechazar muchos sis­
temas ideológicos diferentes. Con este emplazamiento de Quirón, el
nativo se beneficiará si aprende a usar su mente individual de manera
creativa, concreta y con un discernimiento racional. Si es capaz de cons­
truir un vehículo adecuadamente saturnino para transmitir la energía
uraniana de sus pensamientos, descubrirá que puede aportar a los demás

175
algo importante por mediación de una forma de pensar verdaderamente
independiente. Y es posible que en este proceso descubra muchos
«debes» y «deberías» a los que está prestando crédito u obedeciendo de
forma servil. Con Quirón en la casa XI o en Acuario, nos convendrá
dirigir nuestro espíritu revolucionario contra nuestro propio sistema de
creencias, permitiendo que se revolucione la calidad de nuestro propio
pensamiento antes de participar impensadamente en movimientos colec­
tivos consagrados al cambio social o político.
Algunas personas con Quirón en Acuario o en la casa XI se con­
vierten en vehículo de ideas colectivas aún sujetas a controversia, y con
frecuencia la respuesta que reciben les hace sufrir, porque es probable
que se hayan adelantado a su época. Puede ser el caso de escritores,
poetas, maestros o filósofos, que influyen en el pensamiento del pueblo
en cuanto formulan lo que está a punto de hacerse consciente en el seno
de la mente colectiva. Entre las personas con Quirón en este emplaza­
miento encontramos a muchas cuyos nombres se han vuelto casi sinó­
nimos de sistemas ideológicos. Por ejemplo, el dramaturgo y filósofo
francés Jean-Paul Sartre, que fue el existencia]ista por excelencia, tenía
a Quirón en Acuario, al igual que el dramaturgo irlandés George Ber­
nard Shaw, notorio por su vehemente defensa de la ideología socialista.
Por medio del escritor Laurens van der Post, en cuya carta Quirón
está en Acuario en la casa IV, muchas personas han tomado conoci­
miento de la belleza del mundo interior de los khoikhoi y otras tribus
que están desapareciendo en África. Su Quirón en cuadratura con la
Luna en Escorpio en la casa I es una imagen adecuada a la vez para la
soledad de la naturaleza y para la exploración interior que su obra sim­
boliza. Se dice que África es la cuna de la humanidad, una expresión
que en la carta de Laurens van der Post encuentra resonancia en Quirón
en la casa IV en aspecto con la Luna. Quirón también está en sesqui­
cuadratura con Plutón en Géminis en la casa IX, lo que simboliza el
poder de sus palabras y su rol de portavoz (Géminis) de un pueblo ame­
nazado por la extinción (Plutón), alguien que explica al mundo cómo
son los dioses y la filosofía (Plutón en la casa IX) de este pueblo. La
obra de Van der Post se podría ver como una expiación de los pecados
de los padres (Quirón en la casa IV) y un intento de reparación por el
agresivo sistema de creencias (Quirón en Acuario) del apartheid en
Sudáfrica, el país de origen del autor (Quirón en la casa IV).

Pensar en lo que tanto los blancos como los negros hicieron a los bos­
quimanos es casi más de lo que puedo soportar. Lamentablemente, no
puedo devolverles la vida, y sin embargo me parece que se lograría alguna
especie de expiación si yo les ayudara a ver a ustedes que el significado

176
A.C.

Laurens van der Post

que su vida tenía para ellos no ha de perecer como ellos perecieron.


Siento que es una deuda de honor, durante largo tiempo impagada, reco­
ger en nuestro propio espíritu lo que en el de ellos vivía [... ] Si de los
escombros de nuestro pasado he rescatado algo de esta magia de la cual
me parece que estuvo cargado el espíritu de los bosquimanos o, como tal
vez ellos mismos habrían dicho, si he «ayudado a la luna en su camino»,
estaré más que contento [Quirón en la casa IV en cuadratura con la Luna
en Escorpio]. 14

Dante Gabriele Rossetti tenía a Quirón en la casa XI, en Tauro y


en conjunción con un stellium de planetas en la casa XII: la Luna, Mer­
curio y el Sol. En el arte del siglo XIX, Rossetti fue uno de los funda­
dorf:S del movimiento prerrafaelista, que intentaba volver a conectarse

177
con la simplicidad (Quirón en Tauro), la pureza y el idealismo (casa XI)
del arte anterior (casa XII) a Rafael, y transmitir las realidades espiri­
tuales mediante hábiles representaciones pictóricas (Quirón en Tauro,
en conjunción con el stellium de la casa XII). Escogía generalmente
temas mitológicos o pastorales, ambos simbolizados por su configura­
ción de Quirón. Sus principios e ideas (casa XI) respondían al anhelo
de re-espiritualización de la materia (Quirón en Tauro) característico del
sentir colectivo de su época (casa XII). Igual como Hefesto (Quirón en
Tauro), que daba forma a los atributos de los dioses, Rossetti los repre­
sentaba con luminoso realismo.
Con Quirón en Acuario o en la casa XI, el nativo suele tener una
actitud intensamente crítica ante la sociedad, y la rechaza en la medida
de lo posible; por debajo de ello, sin embargo, puede haber un fuerte
deseo de aportar una contribución positiva, y si no puede encontrar la
manera de hacerla, es probable que se deprima y se enoje, y que canalice
entonces su necesidad en actos de rebelión, destructividad y anarquía.
Se le hace difícil aceptar las cosas tal como son ahora y partir de esa
base para lograr el cambio. Si estos nativos abrazan ideales espirituales
o utópicos y proponen marcos de referencia políticamente revolucio­
narios, es probable que se vayan desilusionando al comprobar que sobre
la Tierra no hay personas ni sistemas perfectos. Aunque tal vez crean
fervorosamente que saben cómo deberían ser las cosas, necesitan apren­
der a ser humildes para no adoptar ideas o formas de vida «nuevas» pero
no menos rígidas que el antiguo sistema que rechazaron, y caer así en
su propia sombra.
Sin embargo, con Quirón en Acuario o en la casa XI tenemos, poten­
cialmente, el don de equilibrar los opuestos representados por Saturno
y Urano, de tender realmente un puente entre lo viejo y lo nuevo, y ser
capaces de abrazar la innovación sin rechazar totalmente el pasado,
incorporándolo como el firme cimiento de nuestra vida individual y de
nuestra conexión con la sociedad. Entonces influimos sobre los demás
de forma positiva, dando el ejemplo de un inconformismo creativo, más
bien que intentando convencerlos de la «corrección» de nuestras ideas;
defendemos nuestra propia individualidad (ecos de Leo y de la casa V)
y hacemos una contribución positiva al colectivo en el que vivimos, aun­
que sea improbable que lleguemos a pertenecer al status quo. Aceptando
las limitaciones e imperfecciones, podemos permitir que los demás
encuentren su propio camino, en vez de imponerles nuestras ideas.
A algunos individuos que tienen a Quirón en Acuario les resulta casi
imposible relacionarse sentimentalmente con personas cuya estructura
mental sea diferente de la suya. Uno puede sentirse un poco irreal
cuando está cerca de una persona así, ya que para ellas nadie existe a

178
menos que se apunte a las mismas ideas y creencias, sean éstas políticas
o espirituales. Y no estamos exentos de ello los astrólogos, los psico­
terapeutas y otras personas que se interesan por las diversas artes meta­
físicas o disciplinas espirituales. Podemos ver la vida entera a través de
los lentes d_e nuestro propio sistema de creencias, y si aparece algo que
no cuadra, hacer caso omiso de ello, desdeñarlo... o podarlo para que
encaje. Puede suceder que, sutilmente, manipulemos a nuestros clientes
para que concuerden con nuestra propia visión de la realidad o con nues­
tras creencias favoritas. En estos campos, una vez que algo se convierte
en un «debería», estamos cerca del peligroso enclave del control mental,
y quizá sea necesario que recordemos que «el mapa no es el territorio».
En homenaje a la sensatez, conviene darse cuenta de que los medios de
comunicación continuamente están lavándonos el cerebro, condicionán­
donos para que pensemos de cierta manera, mantengamos ciertas acti­
tudes, etcétera. ¡E incluso este libro hace lo mismo! Con Quirón en
Acuario o en la casa XI, podría ser útil preguntarse: «¿De quién son las
ideas que estoy recibiendo?» o «¿De quién es la verdad que me estoy
creyendo?». Las imágenes e ideas colectivas que nos ofrecen tanto los
telediarios como los anuncios publicitarios crean nuestra visión del
mundo e influyen en nuestras actitudes, nuestras aspiraciones y nuestros
ideales; si no ejercitamos el desapego acuariano, sucumbimos a formas
sutiles de control del pensamiento que hacen recordar las que en 1984
describía George Orwell (que tenía a Quirón en Capricornio y a Saturno
en Acuario).
Con Quirón en Acuario o en la casa XI, el nativo puede estar exce­
sivamente pendiente de «hacerlo todo bien», y complicarse la vida en
su intento de estar a la altura de sus ideales espirituales. En este caso,
es probable que haya transferido a su sistema de creencias el intento de
conseguir el amor de un progenitor (padre o madre) frío y distante.
Semejante apego a la perfección es destructivo, porque si sólo permi­
timos que sobreviva lo perfecto, el resultado podría ser que muchos pro­
yectos creativos, carreras y relaciones se nos fueran por el desagüe.
Mientras no hayamos encontrado la medida de nuestra libertad interior,
es probable que temamos comprometernos. Sin embargo, Quirón pro­
porciona la posibilidad de mantener la libertad individual dentro de un
compromiso con la vida, y este tema es particularmente importante
cuando Quirón se encuentra en Acuario. Así lo ejemplifica la historia
de Prometeo: una condición para verse liberado de la servidumbre y el
sufrimiento era que usara un anillo a modo de recordatorio del período
que había pasado encadenado.
Este emplazamiento de Quirón puede inspirar en quienes lo tienen
un cie�to horror a los grupos y a lo colectivo, en parte porque son per-

179
sonas muy sensibles a la influencia y el dominio de las ideas colectivas,
y que quizá sólo se sienten cómodas cuando son dueñas de sí mismas o
cuando toman el papel del extraño o el disidente. Pueden proyectar
sobre el grupo la figura del Heridor, y entonces se vuelven paranoicas
e intentan protegerse mediante el retraimiento o bien con un compor­
tamiento agresivo. «No hay nada tan poderoso como una idea cuyo
momento ha llegado», decía Martin Luther King. Algunas personas que
tienen este emplazamiento se han opuesto conscientemente a lo colec­
tivo, mostrándose creativamente revolucionarias y facilitando el cambio
social. Emmeline Pankhurst, quien conquistó el derecho al voto para las
mujeres en Gran Bretaña, tenía a Quirón en Acuario en la casa XII, en
cuadratura con Marte en Escorpio en la casa VIII, en trígono con Júpiter
en Géminis en la casa 111 y en quincuncio con la Luna en Virgo en la
casa VII. Mientras Urano en tránsito formaba una conjunción exacta
con su Quirón natal, el movimiento sufragista estaba montando protes­
tas cada vez más vehementes. Una de las seguidoras de Pankhurst se
arrojó bajo las patas del caballo del Rey en el Derby y resultó muerta,
en una curiosa inversión del mito de Quirón. Sin embargo, algunos bió­
grafos creen que este acontecimiento obligó al Parlamento a darse
cuenta de lo profunda que era la determinación de las sufragistas a obte­
ner el cambio, y abrevió por consiguiente la lucha. Emmeline Pankhurst
es además un ejemplo de la mujer que expresa la pauta arquetípica de
la Amazona, tal como la estudiamos en el capítulo 4.
Es frecuente que las mujeres que presentan este emplazamiento ten­
gan problemas en la relación con su padre, que quizás haya encarnado
las características más difíciles de Acuario: frío, crítico, distante, insen­
sible y autoritario. A la inversa, una mujer con Quirón en Acuario decía
tener la sensación de que su herida era mental, y se generaba en el hecho
de haber reconocido desde muy temprana edad que ella era la persona
más inteligente de su familia. Su padre era una persona particularmente
terrena, y ella aprendió a negar la superioridad de su evolución mental
y sus propias capacidades para poder sentir que el padre era mayor y
más fuerte que ella. La claridad, el desapego, un sentido sumamente
desarrollado del potencial social o político y una gran capacidad para
expresar las tendencias actuales dentro de lo colectivo son algunos de
los dones de este emplazamiento, que sin embargo también son, a la
vez, espadas de doble filo que es necesario templar mediante la humil­
dad que proporciona el hecho de haber sentido nuestro propio sufri­
miento y aceptado las limitaciones inherentes en la vida.

180
Quirón en Piscis y en la casa XII

¿Puedes educar tu alma de manera que abarque el Uno


sin tener que dispersarse?
LAO TSE, Tao Te King

En el signo de Piscis y en la casa XII -los últimos del ciclo- las formas
se desintegran; el pasado se disuelve y hay una renuncia a nuestra con­
dición de seres aparte para que pueda iniciarse un ciclo vital nuevo y
más amplio, acompañado --esperemos- por la sabiduría adquirida en
el ciclo anterior. Este signo y esta casa nos vinculan con el sentimiento
vital de lo transpersonal y de lo colectivo, y especialmente con el anhelo
de retornar a la unidad. Esto se puede experimentar de muchas mane­
ras, que van desde el caos de un partido de fútbol a la atmósfera enra­
recida de una meditación sobre el amor universal... porque el senti­
miento de lo transpersonal y de lo colectivo puede tener tanto que ver
con la ferocidad como con la elevación. Jung trató extensamente en sus
escritos el dualismo inherente en el signo de los peces eternamente uni­
dos, pero que nadan eternamente en direcciones opuestas. 15 Es posible
que las cosas no sean lo que parecen: el engaño, la manipulación emo­
cional y las auténticas experiencias trascendentales pueden entretejerse
y dar como resultado una mezcla confusa que desafía todo intento de
comprensión racional.
En este signo y en esta casa, el anhelo de renacer como individuo,
pero con una conciencia más amplia, está eternamente en pugna con el
de destruir la individualidad y regresar a un estado preconsciente de
beatitud intrauterina. A quien tiene este emplazamiento de Quirón, con
frecuencia se le hace difícil alcanzar un sentimiento de individualidad
personal, de ser aparte, y cada paso que dé en esta dirección puede estar
inicialmente cargado de culpa, e incluso de enfermedad. Por otra par­
te, si se defiende demasiado de la experiencia oceánica de Piscis y de la
casa XII, y se encierra en un rígido caparazón defensivo (ecos de Virgo
y de la casa VI), el nativo podría retroceder en su camino, ahogando
sus penas en la bebida, buscando refugio en las drogas, llevando una
vida delictiva o separándose de la sociedad. Para quien tenga a Quirón
en Piscis o en la casa XII, es probable que la pérdida de la identidad
personal mediante la experiencia del éxtasis y del sentimiento de unidad
con la totalidad del cosmos sea una intensa necesidad psicológica, y que
su dilema consista en saber cómo rendir honor a esta necesidad sin
dejarse arrastrar por las tendencias regresivas del caos material o emo­
cional que puede entonces arrasar con su vida.

181
Poseidón (el nombre griego de Neptuno) era medio hermano de Qui­
rón e hijo también de Saturno, y esto nos da un atisbo del significado
que se oculta detrás de algunos temas que aparecen en la vida de quienes
tienen a Quirón en Piscis o en la casa XII (a Dionisos también se lo
suele asociar con Piscis 16). Los caballos eran sagrados para Poseidón,
quien asumió la forma de uno de estos animales para conquistar a la
diosa Deméter, y se dice a veces que de esta unión nacieron los centau­
ros. En todo caso, la relación de Poseidón con los caballos es una expre­
sión de su carácter originariamente lunar: los caballos eran sagrados
para la diosa Luna, ya que las huellas de sus cascos tenían la forma de
una luna creciente. Se dice que el tridente de Poseidón era el labyris,
es decir, el hacha doble de la diosa Luna. Esta línea de asociaciones cala
profundamente en la mitología prehelénica, y nos conecta con Deméter,
la diosa con cabeza de yegua, cuyo antiguo culto es anterior a la historia
de Quirón.
El nombre de Poseidón se deriva de Ida, una diosa del agua, y alude
por lo tanto a las aguas primordiales de Piscis y al significado de la
casa XII: nuestra individualidad vuelve a ser llamada al mar de nuestros
orígenes, nuestro futuro y nuestro retorno -a la mare, mater, madre-,
y para poder renacer se disuelve en el caos. Caos es uno de los nombres
de la prima materia, la sustancia sobre la cual se realiza la obra alquímica
de la transformación interior. Un grabado de Marolles representa los
opuestos desatados en el caos: oscuras nubes rodean las imágenes de las
diversas bestias del zodíaco, todas ellas trabadas en lucha con sus res­
pectivas parejas. El Aguador intenta extinguir el fuego del León, el
Arquero está a punto de disparar contra los Gemelos Celestes, y así
sucesivamente. Es un tema que, tanto por su humor como por sus impli­
caciones más profundas, merece ser estudiado por quienes tengan a Qui­
rón en Piscis o en la casa XII.17 La imposibilidad de desenmarañar el
mundo interior, en el estilo que tan caro es a Virgo, queda clarísima.
Con Quirón en Piscis o en la casa XII, es probable que luchemos por
establecer un orden interior y descuidemos los aspectos prácticos de la
vida (Virgo y la casa VI), o que la preocupación por todo ello se vea
amenazada una y otra vez por nuestro caos interior.
Tras haber ayudado a sus hermanos Zeus y Hades a destronar a su
padre, Cronos, a Poseidón se le concedió el dominio del mar, en tanto
que a Zeus le correspondió el del Monte Olimpo y a Hades el de los
Infiernos. Poseidón estaba resentido por ello y ambicionaba los reinos
terrestres. Era conocido por su agresividad y sus periódicos ataques de
cólera; en ocasiones hacía conquistas territoriales, enviando tormentas
y enormes olas a inundar las ciudades y destruir sus murallas. Si se le
prohibía hacerlo, podía mandar en cambio una sequía asoladora. Gene-

182
ralmente, para disuadirlo se necesitaba alguna forma de pacto o regateo,
y con frecuencia su protección había de pagarse con algún sacrificio, un
tema éste cuya importancia en relación con el significado de Quirón ya
hemos señalado.
Para evitar que el mar inundara y destruyera su ciudad, Minos, el
rey de Creta, hizo un trato con Poseidón: si el dios contenía los mares,
él le sacrificaría su mejor toro. Sin embargo, cuando tuvo que cumplir
su parte del trato, el rey Minos se valió de un toro cualquiera y reservó
para sí su magnífico toro blanco. Cuando Poseidón descubrió el engaño,
se enfureció y se vengó de Minos con ayuda de Afrodita, quien inspiró
a su mujer, Pasífae, una ardorosa pasión por el toro, hasta tal punto que
finalmente logró consumar la unión con él, de la cual nació el Mino­
tauro. Este monstruo fue encerrado en el Laberinto, desde donde exigía
continuos sacrificios humanos, pero acabó por ser vencido por Teseo,
con ayuda de Ariadna y de su famoso hilo.
Cuando nos detenemos a reflexionar sobre el significado de estos
míticos diseños en lo que respecta a Quirón en Piscis o en la casa XII,
advertimos que el tema del sacrificio adquiere aquí dos formas distin­
tas ... quizá como los dos peces. Estemos o no preparados y dispuestos
a hacerlo, este emplazamiento nos exige que sacrifiquemos nuestro sen­
timiento de ser un individuo aparte y tengamos en cuenta una perspec­
tiva más amplia. Sin embargo, como no se puede sacrificar lo que, para
empezar, no se tiene, es probable que estos nativos se vean obligados a
librar una dura lucha para alcanzar algún sentimiento de individualidad.
Las personas con Quirón en Piscis tardan más que las que lo tienen en
cualquier otro signo en experimentar la primera cuadratura por tránsito
de este planeta con su propio lugar natal: ello les sucede alrededor de
los veintitrés años. Para entonces ha transcurrido ya la mayor parte del
primer ciclo de Saturno, que ofrece la oportunidad de afirmarse en el
mundo de la forma antes de la primera cuadratura de Quirón consigo
mismo, que es cuando frecuentemente hacen erupción los temas piscia­
nos del emplazamiento natal.
Con Quirón en Piscis o en la casa XII, es probable que el nativo viva
como un sacrificio este proceso de afirmación, ya que su morada natural
se encuentra en el ámbito de la unidad, y siente el proceso de diferen­
ciación como algo excepcionalmente doloroso. Sin embargo, si no se
hace este primer sacrificio se pueden destruir, en cambio, las estructuras
externas de la vida, y crear dificultades en el mundo de los objetos sóli­
dos, la realidad material y las exigencias saturninas. Relaciones, traba­
jos, proyectos y hogares pueden desmoronarse y desaparecer si el nativo
se aferra a un estado de unidad indiferenciada y rechaza el mundo de
la for�a: entonces estará sacrificando el «toro común» de su vida ordi-

183
naria en vez del «toro especial» de su exagerada sensación de ser alguien
único. Puede haber en estos casos un horror hacia la vulgaridad, y con
todo el sufrimiento que ello implica, quizá proporcione cierto consuelo
el hecho de quedarse a la expectativa allí donde todo es posible pero en
realidad no sucede nada, sacrificando así la forma antes de que haya
tenido siquiera ocasión de manifestarse.
El toro es un antiguo símbolo de poder fálico, de fertilidad y pro­
creación instintivas; su sacrificio es una imagen que también viene al
caso aquí. Quien ofrece un sacrificio desea a menudo incorporarse las
cualidades y los atributos de su víctima, sea ésta humana o animal. Aquí
volvemos a encontrarnos con la omofagia, la ingestión del cuerpo del
dios que mencionamos ya en el capítulo 5. En realidad, se dice a veces
que el Minotauro representa estas ceremonias, que se celebraban anual­
mente en Creta: entre los rituales orgiásticos figuraba el de despedazar
y devorar crudo un toro, en honor de los dioses de forma taurina, como
Zagreo, Dionisos Omadius o incluso Zeus, las piedras de cuyo santuario
en el monte Ida estaban unidas con sangre de toro. 18 Obsérvese la men­
ción del Ida, incorporado en el nombre «Poseidón», y también que Júpi­
ter (Zeus) era el regente tradicional de Piscis. Tras esto se cierne el
espectro de los sacrificios humanos, «mitologizados» por culturas más
tardías con el fin de evitar el peligro de la «culpa de sangre» relegando
la responsabilidad de los sacrificios a dioses y monstruos míticos.

Cuando un pueblo ha superado culturalmente el estadio de sus propios


ritos primitivos, cuando se avergüenza o por lo menos se angustia un poco
y se siente incómodo al hacer algo que todavía no se atreve a dejar de
hacer, recurre instintivamente a la mitología, a lo que constituye su teo­
logía, y dice que los hombres de antaño lo hacían o que los dioses lo
padecían. 19

Con Quirón en Piscis o en la casa XII, el primer sacrificio es como


la omofagia, en cuanto para reclamar algún sentimiento de individua­
lidad aparte y de poder propio para entrar en la vida quizás el nativo
necesite «comerse el toro», es decir, retomar el contacto con la potencia
fálica primordial que se oculta en su interior y rendirle culto. Esto puede
significar enfrentarnos por primera vez con nuestro egoísmo, la fuerza
de nuestra voluntad y la destrucción que podemos causar con gran suti­
leza si estamos enojados. Quirón nos conecta con el primitivo revés de
cualquier casa o signo donde se encuentre, y aquí el territorio parece,
ciertamente, muy extraño al principio, al ser tan diferente del estereo­
tipo de Piscis a que nos hemos acostumbradao. Quizá quienes tengan a
Quirón en Piscis o en la casa XII sientan una profunda envidia de la

184
gente que da la impresión de poseer un sólido sentimiento de identidad
personal, como Poseidón, que codicia la tierra firme que heredaron sus
hermanos. Entonces pueden reaccionar enviando «mareas» de estados
anímicos y emocionales tortuosos, calculados para desgastar las «mura­
llas de la ciudad» de la víctima a quien envidian y sobre quien han pro­
yectado su latente sentido de la individualidad. Entonces establecen
complejas relaciones con las personas, en un intento de absorber por
ósmosis su individualidad, porque es muy raro que la lucha por con­
quistar territorio personal sea manifiesta en las personas con este empla­
zamiento.
El desarrollo del sentido de la individualidad puede ir acompañado
de un sentimiento de culpa. Las personas con Quirón en Piscis o en la
casa XII podrían tener dificultades con los sentimientos de cólera que
acompañan al proceso de crecer e ir dejando atrás el papel de niño que
depende de las figuras parentales. En los ritos de las antigua Grecia, la
comunidad lapidaba al que asesinaba a un pariente cercano, ajusticián­
dolo ritualmente o expulsándolo de la ciudad como pharmakos, el reme­
dio, el purificador de males. Los penetrantes sentimientos de indignidad
y de autorrecriminación que pueden perseguirnos se originan a menudo
en enojos sofocados; en circunstancias extremas es probable que nos
identifiquemos con el extranjero solitario, el exiliado o el chivo expia­
torio, el pharmakos culpable.
El segundo sacrificio, para llevar adelante esta analogía, asume la
forma de la consagración del toro de nuestra potencia activa y de nuestro
poder de creación. En vez del amor al poder que puede manifestarse en
la energía instintiva inconsciente, la persona se siente imbuida del poder
del amor, y en bien de todos ofrece sus talentos individuales, su ferti­
lidad y la propia expresión de sí misma. Esta entrega, en cuanto es una
opción consciente, satisface la individualidad en vez de desmembrarla,
y proporciona la ocasión de servir a los demás. Sin embargo, si el indi­
viduo llega a desafiar o defraudar a Poseidón, entra en juego otro tema
de este emplazamiento de Quirón: un anhelo apasionado de algo inal­
canzable, y entonces la persona llora en secreto por una estrella de cine,
por un personaje de novela o por la mujer de un amigo o el marido de
una amiga. Como el toro especial del rey Minos, podría ser alguien que
encarne un sentimiento instintivo de la individualidad, potente y orgu­
lloso. Sin embargo, el objeto de esta pasión, sea quien fuere, tiene como
efecto desmembrarnos; así el sacrificio tiene lugar con la ayuda de Afro­
dita, la diosa del amor (obsérvese que Venus está en exaltación en
Piscis). Pero este doloroso anhelo, yacente como el Minotauro en su
laberinto, también puede ser el medio por el cual el corazón se nos abra
a los _sufrimientos ajenos.

185
La persona con Quirón en Piscis o en la casa XII puede tener, en
especial mientras es joven, la sensación de que lo que imagina es total­
mente real. Al comienzo, el nativo no es capaz de diferenciar (Virgo)
los diferentes niveles de la realidad, y es probable que se confunda o se
aliene. Sin embargo, Poseidón puede enviar también la aflicción de la
sequía, y hay personas con este emplazamiento que se refugian en un
cinismo (Virgo) incómodo, teñido de pragmatismo e hiperracionalidad,
con la correspondiente tendencia a ser excesivamente literales y rígidas.
Este emplazamiento puede conllevar un profundo miedo a la vivencia
de la entrega y de la disolución, y por lo tanto incrementar las limita­
ciones, el control emocional y la tendencia a las divisiones mentales que
son características de Virgo. Otro resultado de ello es el sufrimiento, ya
que nuestra necesidad de experimentar la unidad con la humanidad
entera quedará insatisfecha, y entonces es probable que la busquemos
en otras partes, mediante amigos interesados en el ocultismo, en las dro­
gas o en otras actividades características de Piscis.
Con Quirón en Piscis o en la casa XII, es probable que el nativo
necesite sacrificar sus deseos para «salvar» a otras personas. El reino de
Poseidón es submarino, y nuestras heridas personales no llegarán a
hacerse visibles si nuestra preocupación se centra en el sufrimiento del
mundo como totalidad. Una preocupación como ésta lleva a sacrificar
la salud y el bienestar propios por los demás, haciendo trabajos como
voluntario o escogiendo profesiones como la enfermería. El sentimiento
del deber de ayudar a los demás puede ser la ruina de estos nativos si
la preocupación global por la humanidad significa que sin darse cuenta
violen su propia necesidad de separación, aislamiento y actividad indi­
vidual. Quirón en Piscis o en la casa XII puede pedirnos antes que nada
que aceptemos el sufrimiento como parte de la trama de la vida, sin caer
en la tentación de asumirlo y de identificarnos con una figura erística
que redime a los demás asumiendo el sufrimiento de ellos o sintiéndolo
en su nombre. Una persona que cae en esta tentación se identifica con
la víctima, y puede dar la impresión de que su destino es cargar con un
sufrimiento injustificado; cree en el poder redentor de la inocencia
sufriente sin considerar si hay otras alternativas; quizá se vea repetida­
mente arrastrada a situaciones cuyo resultado será, con seguridad, más
dolor. Aunque el significado de la vida estará íntimamente ligado con
la vivencia del sufrimiento, con Quirón en este emplazamiento la per­
sona puede verse, finalmente, ante la exigencia de sacrificar su sufri­
miento. ¿Qué podrá hacer entonces sin ese dolor familiar que tan bien
conoce, sin el constante amigo y compañero que jamás la abandona?
Si usted tiene a Quirón en Piscis o en la casa XII, es probable que
como autodefensa se dedique a alguna de las profesiones relacionadas

186
con la salud. Quizás atraiga hacia sí a personas que necesiten consuelo,
compasión y apoyo, y que le exijan una incesante dedicación, en tiempo
y energía. Sé de varias personas con este emplazamiento que le hicieron
frente decidiéndose a seguir la marea y aceptar lo inevitable: eligieron
un trabajo que les permitiera encauzar ese destino por una vía muy
de Virgo y de la casa VI, con sólidos límites y habilidades específicas.
¡Como no podían ir contra la marea, decidieron organizarse de tal
manera que pudieran sacar partido de ella! Si usted tiene a Quirón en
este emplazamiento, puede venirle bien una saludable dosis de sentido
práctico y de interés por sí mismo, aunque al principio el pragmatismo
de Virgo y su oportunismo mercuriano puedan parecerle bastante aje­
nos. Un compromiso con la forma y la estructura, tanto en su propio
beneficio como en el de los demás, suele ser una solución creativa para
el dilema que plantea este emplazamiento. Por otra parte, con Quirón
en Piscis o en la casa XII, necesitará períodos de aislamiento creativo,
aunque al principio pueda temerlos y resistirse a ellos. Si es su caso,
lector, su sensibilidad puede dejarlo a veces con una abrumadora sen­
sación de agotamiento que le imponga periódicamente la necesidad de
aislarse.
Es frecuente que a estos nativos les resulte muy difícil tolerar la sepa­
ración, y es probable que carcoman el sentimiento de iniciativa personal
de su pareja o de sus hijos, o que les exijan sacrificios con una tácita
demanda de unidad que puede llegar incluso a convertirse en chantaje
emocional. Pueden ponerse enfermos e incluso amenazar con suicidarse
si sus seres amados se apartan demasiado de ellos; quizá sean habilísimos
para generar el caos emocional y hacer que los ánimos se caldeen a su
alrededor, sin perder por ello un incierto aire de inocencia. Un hombre
cuyos padres tenían, ambos, a Quirón en Piscis, se encontraba con que
le montaban el mismo número cada vez que él decidía hacer algo que
no coincidía con los deseos de ellos. Su pugna por hacerse valer tenía
como música de fondo palabras como: «No tienes idea del daño que le
estás haciendo a tu padre [o a tu madre, según con quién hablara]».
Con Quirón en Piscis o en la casa XII hay, con frecuencia, una pro­
funda herida relacionada con la aflicción. Quizá la persona sienta una
«aflicción existencial» crónica y llore a menudo, sin ninguna razón mani­
fiesta; se aflige por el dolor que, según ella, sienten los demás, aunque
ellos mismos no se den cuenta siquiera. En estos casos los sentimientos
pueden ser más bien arquetípicos que personales: quizá se llore por la
pérdida de la unidad y la beatitud originarias, que acompaña inevita­
blemente las etapas iniciales de la maduración psicológica. Además, con
este emplazamiento es frecuente que se den traumas específicos como
los d� la aflicción bloqueada o el duelo postergado, porque apenarse

187
significa reconocer la muerte, la dualidad y la separación... y eso puede
resultamos imposible, a menos que tengamos ya algún sentido de la con­
tinuidad global de la vida. En cambio, el individuo puede negar los sen­
timientos que acompañan al proceso de duelo y mantener, por el con­
trario, una felicidad enrarecida y precaria que, con el tiempo, puede dar
al traste con su salud y su bienestar. Sin embargo, la primera experiencia
de duelo profundo también puede quitar el cerrojo de nuestro mundo
interior y encaminarnos en el viaje de autodescubrimiento que, final­
mente, nos permita disolver la ilusión de la dualidad y descubrir que ya
hemos llegado al lugar donde deseábamos estar, que ya no somos exi­
liados ni extraños en la vida.
Con Quirón en Piscis o en la casa XII es probable que la persona
sienta una profunda compasión por los demás, y que la pugna central
de su vida sea la creación de un vehículo (Virgo y la casa VI) adecuado
para brindar esta compasión. La astróloga Eve Jackson descubrió que
Quirón en la casa XII es un emplazamiento común en la carta natal de
los sanadores. Con frecuencia, la enfermedad expresa el hecho de estar
desconectado del sentimiento de unidad con la vida, y los que se man­
tienen en contacto con esta vivencia de la casa XII son sanadores natu­
rales. Con este emplazamiento es probable que terminemos sintiendo el
«vacío que nos abre hacia la sabiduría», del que se habla en el budismo:
tal como el proceso de analizar minuciosamente algo revela cada vez
más vacío y menos forma, así podemos terminar renunciando a nuestra
búsqueda de un sentimiento de identidad personal y, en cambio, basar
nuestra seguridad en el misterioso proceso de la vida como tal.
Varios compositores y músicos famosos han tenido este emplaza­
miento; la música se dirige a los sentimientos y se comunica directa­
mente con nuestro anhelo de unidad, amor y redención. Yehudi Menu­
hin tiene a Quirón en Piscis en la casa 11; durante su retorno de Quirón,
Menuhin hizo vastas incursiones personales y musicales en la filosofía
oriental. En las cartas natales de las cantantes Ella Fitzgerald, Billie
Holliday, Mahalia Jackson y Muddy Waters, Quirón está en Piscis; el
blues es una música que expresa múltiples matices sutiles del dolor, la
nostalgia y el amor que no halla respuesta. Richard Wagner tenía a Qui­
rón en Piscis en la casa XI, en cuadratura con el Sol y posiblemente con
el Ascendente, ambos en Géminis, y en quincuncio con Júpiter en Leo
en la casa IV. Un tema central en sus óperas es la búsqueda de un amor
que redima; la preocupación de su vida -personal y artística- fue la
idea de la mujer que estuviera dispuesta a sacrificarlo todo por amor.
Es más: se las arregló para conseguir que su mujer, su amante, sus cole­
gas y amigos se sacrificaran muchísimo por él y sus aspiraciones, sin que
él mismo se avergonzara de recurrir a su apoyo emocional y financiero...

188
¡una expresión interesante de Quirón en la casa XI! Quirón en quin­
cuncio con Júpiter en Leo en la casa IV describe la dramatización de los
extremos emocionales en las músicas de Wagner; Quirón en Piscis indica
su efecto hipnótico y evocador sobre el inconsciente profundo. El tema
del amor trágico o no correspondido también es común en la obra de
Wagner, y se lo ve con frecuencia en la vida de quienes tienen a Quirón
en Piscis o en la casa XII, cuyo ideal de amor universal o arquetípico es
tan fuerte, que quizá se les haga difícil encontrar pareja en la vida real.
Como a este signo y a esta casa les preocupan los problemas uni­
versales, cuando Quirón transita por Piscis esperamos ver manifestarse
sus temas en lo colectivo... y eso es lo que sucede. Desde comienzos del
siglo XIX, cada tránsito de Quirón por Piscis ha sido testigo de una gue­
rra importante, y ha visto destacarse problemas como los derechos de
los negros y de otros grupos socialmente oprimidos. El racismo y el atro­
pello de los derechos humanos nos provocan intensas emociones: culpa,
miedo, cólera y dolor; son ejemplos flagrantes de todo lo que divide
entre sí a los hombres y traiciona nuestro sentimiento subyacente de
unidad, y por lo tanto, tipifican en un nivel colectivo la herida de Quirón
en Piscis.
Quirón estuvo en este signo entre 1861 y 1869. Durante este período
la Guerra de Secesión asoló a Estados Unidos; la abolición de la escla­
vitud era algo a lo que los estados sureños se oponían porque no querían
renunciar a los privilegios que les reportaba. Aunque la décimotercera
enmienda a la Constitución (1865) dejó en libertad a los esclavos, la
igualdad jurídica de los negros fue de corta duración.
Quirón volvió a estar en Piscis entre 1910 y 1918. La Primera Guerra
Mundial «cambió para siempre la faz de Europa»; invasiones y contrain­
vasiones alteraron radicalmente los límites de muchos países. Millares
de hombres quedaron incapacitados por la acción de los gases, usados
por primera vez en una guerra. Las sufragistas exigían activamente, en
Inglaterra, el voto para las mujeres. Invasiones, gases y sufrimientos
masivos son todos temas típicamente neptunianos, congruentes con la
presencia de Quirón en Piscis; la carnicería de la guerra ofrece una seme­
janza escalofriante con los ritos sangrientos del dios-toro: es el sacrificio
simbólico del poder fálico del macho, lo mismo que, literalmente,
hace la guerra. El tránsito más reciente de Quirón por Piscis (1960-
1969) fue testigo del período más feroz de la actividad guerrillera en
la guerra de Vietnam. Innumerables jóvenes murieron o quedaron
mutilados; muchos regresaron a Estados Unidos desilusionados, o
adictos a las drogas duras; otros desaparecieron sin dejar rastro. Son
de nuevo los temas de Piscis: enemigos invisibles, engaño, sacrificio,
desilusión, drogadicción. En Norteamérica, el movimiento «Paz y

189
Amor» desarrolló su actividad con acompañamiento musical de temas
inspirados en las experiencias con la droga; la desilusión en masa se
instaló a medida que el «sueño norteamericano» se iba transformando
en la «pesadilla norteamericana». Por mediación de la guerra se
expresan en una escala masiva las experiencias características de Pis­
cis: el caos material y emocional, la inseguridad y el duelo. Imagínese
el dolor que sienten las personas que han perdido a un ser querido,
y hágalo extensivo a los millones de vidas humanas perdidos en estas
guerras en gran escala que tuvieron lugar mientras Quirón estaba en
Piscis: eso le ayudará a comprender la experiencia emocional colec­
tiva generada por la guerra.
Rodesia se declaró unilateralmente independiente en 1965, recha­
zando las demandas de los negros, que exigían su derecho al voto. Las
Naciones Unidas se vengaron declarándola una «nación ilegal», y Rode­
sia fue progresivamente aislada por sanciones económicas. Finalmente,

.Jt.C.

Rodesia

190
después de quince años de guerra con rasgos piscianos tan claros como
excepcionales, se convirtió en Zimbabue. La carta de Rodesia muestra
a Quirón en conjunción con Saturno en Piscis en la casa II: Quirón en
conjunción con Saturno sugiere aislamiento, y la erosión sutil de la gue­
rra de guerrillas (Quirón en Piscis); Quirón en la casa II simboliza aquí
el sufrimiento debido a la falta de recursos materiales y a la rigidez
de los valores (Quirón en conjunción con Saturno). Apropiada tam­
bién para Quirón en Piscis, la inspiración popular para esta guerra
provino de la primera mártir de la causa de la liberación, una mujer
shona llamada Nehanda, que fue ejecutada a finales del siglo pasado
y se dirigió hacia la muerte anunciando: «Mis huesos volverán a levan­
tarse». Se dice que desde aquel día hasta hoy, su espíritu se ha adue­
ñado de multitud de médiums. Es el espíritu guardián de la nación,
una figura materna arquetípica en su aspecto iracundo de justa cólera
en nombre de sus hijos. Durante esta guerra, los médiums colabo­
raron activamente con los guerrilleros gracias a su íntimo conoci­
miento del terreno local; además, consultaban a los espíritus ances­
trales, que con frecuencia les revelaban la situación del enemigo. 20
Este rico entretejimiento de las diferentes dimensiones de la realidad
se expresó por mediación de canciones que crearon un ímpetu político
al abrazar la ideología marxista. La forma era típica de Piscis: durante
un pungwe (una sesión, de una noche de duración, de danzas y cantos
extáticos), los médiums entraban en trance e inspiraban a la gente
un compromiso espiritual con la causa de la liberación. Marx tam­
bién tenía a Quirón en Piscis (en conjunción con el Quirón de la
carta de Rodesia), en cuadratura con Neptuno en Sagitario (en con­
junción con el Neptuno en Sagitario de la carta de Zimbabue ). El
marxismo fue usado de manera quironiana, como una filosofía de
transición complementada en otras dimensiones por las actividades
de los médiums.
Este último tránsito de Quirón por Piscis vio también la culminación
de la carrera de Martín Luther King. Quirón ocupa una posición pro­
minente en su carta, y mucha gente cree que su muerte hizo incluso más
de lo que él había hecho en vida para movilizar los sentimientos de culpa
a escala nacional (se hallará más información sobre su horóscopo en la
sección sobre Quirón en aspecto con Neptuno). Tanto él como el pre­
sidente Kennedy estaban en la culminación de su carrera cuando Quirón
transitaba por Piscis, e inspiraban a la gente de manera típicamente nep­
tuniana, apelando a su idealismo y a su necesidad de un líder carismá­
tico; ambos encarnaban el Zeitgeist [Espíritu del Tiempo] de Quirón en
Piscis, como los dos peces. Quirón está en el último grado de Piscis en
la carta de Kennedy, y se ha dicho que su asesinato señaló el fin de una

191
era. Su reputación se ha visto un tanto empañada por el descubrimiento
de sus relaciones con la mafia, su enredo con Marilyn Monroe y la insi­
nuación de que estuviera relacionado con la muerte de ésta. Como
sucede siempre con la casa XII, con Piscis y con Neptuno, a menudo las
cosas no son lo que parecen.

192
8
Quirón en aspecto

Los planetas interiores

Tradicionalmente, el Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Marte represen­


tan las diferentes esferas de nuestra vida personal, en tanto que Júpiter
y Saturno nos relacionan con la sociedad: Júpiter representa nuestro
deseo de expansión y nuestras aspiraciones filosóficas y sociales; Saturno
se refiere a la forma y la estructura, a los objetivos y las ambiciones. En
la cartografía chamánica clásica mencionada en el capítulo 1, estos pri­
meros siete planetas representan el Reino del Medio, regido por las
leyes del espacio y del tiempo. Sin embargo, cada uno de estos principios
planetarios tiene también su nivel arquetípico y numinoso: no por casua­
lidad los planetas llevan nombres de dioses y diosas. Por ejemplo, en
un nivel personal Venus representa lo que nos da placer; sin embargo,
por detrás de nuestro instinto humano de embellecernos, atraer a los
demás y así enriquecer nuestra vida, se cierne la figura de Afrodita, con
sus sobrecogedores poderes de fertilidad a la vez que de venganza.
Para resumir los temas importantes que mencionamos ya en el ca­
pítulo 5, diremos que cuando Quirón está en aspecto con cualquier
planeta, incluyendo a Saturno, es posible que su principio esté herido;
puede ser un punto ciego psíquico, que señala dónde podemos hacer
por los demás lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Además,
las experiencias transpersonales que caracterizan a un planeta pueden
abrirnos y tener la potencialidad de aportarnos creatividad, inspiración
y originalidad, pero quizá también de provocar miedo, crisis y dolor. A
ello podemos responder de diversas maneras, que van desde una resis­
tencia total hasta una «posesión» total, tal como se ha descrito. Es
común pallar una respuesta de «todo o nada», que se ajuste a una pauta

193
disyuntiva, y esta misma escisión es la herida que necesariamente se ha
de abarcar para que las energías que representa el aspecto puedan que­
dar integradas en nuestra vida. Allí donde Quirón nos toca estamos heri­
dos, y también podemos herir; aquí podemos sanar, y estamos también
naturalmente abiertos a lo transpersonal, tanto en sus dimensiones celes­
tiales como en las infernales.

Los planetas exteriores

Vamos ahora a explorar los planetas exteriores en función de la carto­


grafía chamánica clásica que describí en el capítulo 1. Cuando está en
aspecto con un planeta exterior, Quirón aporta la probabilidad de que
en algún momento de la vida tropecemos con el ámbito que ese planeta
representa, con frecuencia cuando la configuración de Quirón resulta
movilizada por un tránsito importante de Quirón o del otro planeta.
Entonces podemos vernos en poder de experiencias interiores o de acon­
tecimientos poderosos: de pronto entramos en otra dimensión de la rea­
lidad, nos detenemos por el camino, inspirados y momentáneamente
transformados. Sin embargo, éstos son dominios intemporales, y por
más que puedan abrirse ante nosotros por obra de los sueños, de estados
crepusculares o de experiencias de alteración de la conciencia, la metá­
fora del viaje no implica ni una progresión de un ámbito al otro ni una
secuencia lineal de tiempo mensurable con el reloj: el viaje es nuestra
vida, tanto en sus aspectos interiores como en los exteriores, y estas
experiencias pueden exigir un tiempo considerable para quedar integra­
das. Aunque existe la opinión de que evolucionamos desde las limita­
ciones de Saturno hacia las perspectivas que representan los planetas
exteriores, este modelo lineal no queda confirmado por la observación
de lo que pasa en la vida real, y en mi opinión puede provocar «luchas
inútiles» acompañadas de culpa, frustración y traición de las exigencias
del principio saturnino: quizás es más bien una cuestión de conciencia.
La cartografía chamánica nos proporciona una imagen global útil
dentro de la cual se puede situar este entretejimiento, ya que encara de
manera no lineal el proceso de la individualización. Los planetas exte­
riores no sólo representan problemas colectivos, sino que también des­
criben un terreno de la experiencia subjetiva interior, que es más bien
transpersonal que personal y donde se tocan los motivos universales de
la vida interior. Sin embargo, como se describió en el capítulo 3, con
frecuencia este proceso está apuntalado por vivencias inconscientes
sumamente dolorosas que se remontan al período preverbal de nuestra
vida.

194
En este esquema, se puede ver a Urano como el cartógrafo celestial
que representa nuestra intuición latente del orden divino. Sin alguna
especie de mapa, podríamos despistarnos en la selva interior. En última
instancia, sin embargo, el mapa de nuestro propio y exclusivo mundo
interior evoluciona por mediación de la vivencia misma del viaje, arrai­
gada en los temas arquetípicos comunes con que tropezamos. Por más
que este mapa no es, seguramente, el territorio, y que Urano pueda
errar por exceso en el sentido de mantener una distancia mental segura
ante las experiencias emocionales profundas, aun así ofrece una pers­
pectiva y una comprensión. En este sentido, la astrología es una disci­
plina uraniana, un mapa antiguo y sumamente complejo del psiquismo,
que ha sobrevivido al proceso de ser adaptado, a lo largo del tiempo, a
múltiples culturas. Urano representa también el comienzo súbito del
proceso de iniciación y la ruptura con el mundo cotidiano, además del
período de apartamiento de la sociedad y la iluminación mental que
pueden venir después. Negativamente, sin embargo, una sobredosis de
Urano puede dejarnos tan sin base como a Ixión, 1 atados a la rueda de
fuego de nuestras visiones intuitivas y dando incesantes tumbos por el
cielo, fuera de contacto con la vida humana: quizá pensemos que lo
entendemos todo, pero estemos trágicamente despojados de los recursos
que nos permitirían vivir nuestra visión. Podemos conocer a fondo nues­
tro propio horóscopo, pero esto no necesariamente enriquece nuestra
vida ni significa que el conocimiento que tenemos de nosotros mismos
alcance una profundidad real.
Neptuno representa el ámbito celestial del paraíso con sus profundos
sentimientos de unidad, bienaventuranza, redención del sufrimiento, y
comunión con los seres cósmicos y con el omnímodo amor divino. Aquí,
la experiencia del éxtasis nos traspasa; estamos arrebatados, transpor­
tados y disueltos en un océano de sentimiento. El peligro obvio es que
no queramos retornar, o que al hacerlo nos sintamos confundidos, enga­
ñados y despojados, temerosos de las duras aristas de un mundo material
de formas separadas, y quizás deseosos de renunciar totalmente al
mundo.

Toda vida emerge de las aguas primitivas que manan del árbol (de la vida)
y se reúnen en su base, aguas que son ilimitadas, un mar esencial que
circula por toda la naturaleza. Estas aguas son el comienzo y el final de
toda existencia, la matriz perpetuamente móvil que alimenta la vida y la
preserva. El Árbol del Mundo, que vierte su savia lechosa y dorada, sig­
nifica la «realidad absoluta», un retorno al centro y lugar de origen, el
hogar de la sabiduría que sana. 2

195
Plutón representa los ámbitos infernales que alimentan las raíces del
Árbol del Mundo. La palabra «Tártaro», la región más profunda del
Mundo Subterráneo, tiene la misma raíz que la palabra «tortuga»: en la
antigua mitología hindú, se decía que la Tierra se apoyaba sobre el dios
Visnu, encarnado en una tortuga. De la misma manera podemos des­
cender al Tártaro para que el árbol de nuestra nueva vida pueda arraigar
profundamente. En el Mundo Subterráneo, el chamán se enfrenta con
los espíritus de sus antepasados: en términos psicológicos, aquí nos
enfrentamos, y lentamente nos reconciliamos, con nuestra peculiar
herencia psicológica y con nuestras relaciones familiares inmediatas. El
chamán se encontrará con diversos demonios y con espíritus malignos o
destructivos, que pueden ser personificaciones de nuestra propia cólera
inconsciente --o de nuestra envidia, nuestra codicia, nuestra avidez de
poder y cosas semejantes-, pero también de potencialidades positivas
que quizá se hayan vuelto en contra de nosotros porque nos hemos
negado a reconocerlas. Sin embargo, en un nivel transpersonal, estas
vivencias del Mundo Subterráneo pueden impresionarnos como parti­
cularmente aterradoras y ajenas, ya que el panteón tradicional judeo­
cristiano no incluye imágenes de talante aparentemente colérico y des­
tructivo. Ejemplos de esta clase de imágenes son las deidades del
budismo tibetano, como Kalachakra o Yamantaka, o la diosa hindú
Kali; estas figuras, así como las imágenes tántricas de la unión sexual
provenientes de ambas tradiciones, ofrecen un contexto transpersonal
para experiencias que son típicamente plutonianas.
Durante la pérdida de la inocencia que es un rasgo principal de este
terreno podemos sentir que estamos asándonos en un infierno de dolor
emocional, sometidos a diversos tipos de torturas: quizá nos atormenten
con deseos inalcanzables o sintamos que nos están devorando vivos,
antes de encontrarnos re-construidos y de volver a nacer a nuestra olvi­
dada forma anterior. En la mitología griega, sin embargo, el Mundo
Subterráneo incluía también los cálidos y placenteros Campos Elíseos,
cuyos habitantes vivían en una sensual bienaventuranza, libres de volver
a nacer sobre la Tierra cada vez que lo desearan. El Mundo Subterráneo
es también el dominio de los instintos, y para muchas personas estas
experiencias anticipan una conexión nueva y más profunda con la sexua­
lidad y la creatividad, a medida que la «conciencia celular» de Plutón
vaya cobrando vida.

196
Aspectos difíciles y aspectos fáciles

Los aspectos difíciles (Oº, 45º, 90º, 135º, 150º y 180º ) suelen transmi­
tir un sentimiento de presión, conflicto o urgencia; también son comu­
nes las sensaciones de pugna, dilema, tensión y oposición. Sin embargo,
estos aspectos también nos ayudan a fortalecer el carácter y aumentan
nuestra capacidad de soportar conflictos y alcanzar logros en el mundo.
Los aspectos difíciles son los que tienen más probabilidades de manifestarse
abiertamente, mediante acontecimientos o personas que encarnen sus
características. Por otra parte, los aspectos fáciles (60°, 120º y los llamados
aspectos abstractos) expresan de manera más cualitativa los atributos y los
temas de Quirón, más bien como un aura personal o un sentimiento del
propio ser que como una experiencia o un acontecimiento de la vida real.
Los aspectos fáciles fluyen con naturalidad, de manera creativa o destruc­
tiva, y puede llevar tiempo descubrir sus tendencias, menos obvias exte­
riormente y difíciles de manejar conscientemente.

La cuestión de los orbes

En la práctica, es conveniente ser flexible: usando el sistema que el lector


haya aprendido como básico, haga su propia estimación de los orbes que
le parecen apropiados para cada horóscopo, juzgado en sus propios tér­
minos. Pruebe con los orbes que usa generalmente para Saturno, tenga en
cuenta la fuerza tanto de Quirón como del otro planeta, e introduzca las
modificaciones necesarias para incluir los detalles de lo que puedan con­
tarle los propios clientes sobre sí mismos y sobre su vida.

Quirón en aspecto con el Sol

Cuando tenemos a Quirón en aspecto con el Sol, lo que está herido es


el principio solar masculino, y por lo tanto nuestra experiencia de la
individualidad, la soledad y la resolución. Es probable que esté dañado
nuestro sentimiento de ser el centro creativo de nuestro propio mundo,
y puede suceder que convirtamos a otra persona en el centro de nuestro
universo; en ese caso, el nativo convierte a ese otro en el centro de sus
intereses y le ayuda a brillar con un resplandor prestado que no es más
que un reflejo de su propio aspecto entre Quirón y el Sol. Es capaz de
respaldar el talento y la necesidad de expresión de los demás sin hacer

197
caso de su propio valor, hasta terminar sintiendo desesperación y envi­
dia. Al faltarle el sentimiento de un centro personal íntimo, puede ser
especialmente propenso a dejarse invadir -para bien o para mal- por
energías arquetípicas. Se hallará un ejemplo de esto en el horóscopo del
«reverendo» Jim Janes, en el capítulo 11.
A la inversa, con este aspecto alguien puede también estar dotado
de un fuerte carisma que le dé un brillo propio: entonces se convierte
en el centro de la atención de los demás, muchas personas lo admiran
y lo aman, pero el nativo, sin saber por qué, no puede reconocerlo ni
disfrutarlo. Quizás en la infancia le haya faltado la experiencia de ser el
centro de la vida de sus padres. Tal vez ellos mismos hayan sido un tanto
infantiles y esperado del hijo la validación de su propio valor, infligién­
dole así la herida del aisl�miento narcisista. Si un niño no recibe la sufi­
ciente validación de su propia condición de ser único, es probable que
desde muy temprano aprenda a sobrevivir complaciendo a los demás,
reflejando sus aspiraciones y siendo únicamente lo que a los demás les
place. Podemos adoptar entonces muchas personae [la autora usa aquí,
en plural, el término latino persona, al que Jung devuelve su sentido
etimológico de «máscara» para designar los distintos rostros o papeles
que una «persona» (en el sentido que se le da en el lenguaje común)
usa o desempeña en la vida diaria a modo de máscaras protectoras], pero
nos sentimos ajenos a nosotros mismos. Lo que se ve es nuestro falso
«sí mismo», mientras que el auténtico quizás esté escondido en algún
rincón, llorando. Puede ser que tengamos necesidad de hacernos ver, y
que sólo nos sintamos reales cuando estamos montando un espectáculo;
quizá seamos hipersensibles a la crítica o a los enfrentamientos, que
intentamos evitar con un exagerado aire de triunfo. Por otra parte, tam­
bién podemos tener miedo de mostrar nuestro propio brillo, ya que inte­
riormente sentimos la dolorosa sensación de no haber sido nunca reco­
nocidos ni valorados: de ahí que miremos a todas partes en busca de
otro espejo, sin hallar más que nuestro propio reflejo.
El Sol es el único cuerpo celeste que echa sombra directa sobre la
Tierra; la Luna llena arroja sombras, pero su luz, más difusa, es un
reflejo de la del Sol. Este «lado oscuro del Sol» cobra importancia
cuando Quirón forma aspecto con el Sol. Representa la egomanía, el
narcisismo, una creencia en que los propios fines obedecen a órdenes
divinas y, por consiguiente, cualquier medio de alcanzarlos se justifica.
Con Quirón en aspecto con el Sol, el nativo puede volverse autoritario
y desear hacerse con el control exclusivo de la vida y de todas las per­
sonas con quienes está en contacto; puede volverse obstinado, inflexible
y despreciativo, y necesitar tener siempre la razón. Con frecuencia, el
enfrentamiento con este aspecto controlador, destructivo y autocrático

198
del principio masculino es una parte difícil del viaje de quienes tienen
algún aspecto entre Quirón y el Sol. El lado positivo de tales aspectos
puede significar la capacidad de luchar por aquello que queremos en la
vida hasta alcanzarlo. En este caso puede haber un don natural para el
liderazgo, al cual la gente responde. Hay quien con alguno de estos
aspectos llega efectivamente a convertirse en líder, pero son más los que
terminan siendo ardientes seguidores de otros, proyectando su indivi­
dualidad en ellos, emulándolos y viviendo a su sombra.
Es frecuente que a las mujeres con alguno de estos aspectos les falte
confianza en su propio lado masculino, y quizá sea difícil para ellas
embarcarse en empresas creativas para las que se necesite concentra­
ción, orientación hacia objetivos determinados y espíritu de organiza­
ción. Es probable que vivan a la sombra de su padre, tomando como
modelo las imágenes y expectativas inconscientes que él tiene o tenía de
las mujeres. A veces están preocupadas por encontrar al «hombre ade­
cuado», lo cual significa generalmente alguien por cuyo intermedio ellas
puedan vivir su propio lado masculino, y de quien puedan tomar su sen­
timiento de identidad, propósito y logro. Por ejemplo, una mujer con
Quirón en oposición con su Sol en Géminis se casó con un hombre con
el Sol y la Luna en Géminis, atraída por su ingenio y su brillo mer­
curianos, que ella no podía sentir dentro de sí misma; más adelante
esas mismas cualidades llegaron a exasperarla, y comenzó a dirigirle
violentos ataques verbales. Jackie Kennedy tiene al Sol en Leo en la
casa IX, en cuadratura con Quirón en la casa VI en Tauro en conjun­
ción con el nodo norte y posiblemente con el Descendente; aun siendo
una mujer con estilo e individualidad por derecho propio, su fama
proviene de haber sido la mujer de dos hombres sumamente ricos y
poderosos. De ella se cuenta que siendo todavía niña ya había dicho
a su padre que cuando fuera mayor se casaría con el presidente de Esta­
dos Unidos.
Con Quirón en aspecto con el Sol, la imagen del padre estará teñida
por los temas quironianos. Tal vez haya sido un hombre débil, enfermo,
impotente o herido; quizás haya estado ausente o no haya tenido peso
alguno. Pero también puede haber sido alguien violento y rudo que ejer­
ció una influencia dañina. A veces, sin embargo, el padre es un mentor
espiritual, un maestro y un guía que brinda apoyo, es sabio y prudente
y favorece el crecimiento del hijo. El hijo de un hombre así puede tener
problemas con su padre y sentirse incapaz de competir con él; quizás
incluso rechace los atributos positivos que ha heredado o tenga que reco­
rrer un largo y tortuoso camino para hacerlos suyos. Las mujeres con
Quirón en aspecto con el Sol suelen tender a proyectar su imagen interna
del salyador o el líder y a convertirse en groupies que van en pos de

199
hombres carismáticos, ya sean éstos músicos, gurus u otras figuras popu­
lares, intentando convertirse en su contraparte: la mujer herida, la don­
cella en dificultades o la esposa del gran hombre. Pero también puede
ser que vean a los hombres como seres heridos y atraigan a los «patitos
feos» necesitados de apoyo emocional o económico, los cuales terminan
a su vez por herirlas.
Las personas con Quirón en aspecto con el Sol tienen una capacidad
natural para reflejar el sentimiento de sí mismos que tienen los demás,
y que a menudo es precisamente lo que ellas no pueden experimentar
interiormente. Quizá tengan un magnetismo y un atractivo especiales,
pero también son seres muy solitarios, aunque a veces no se permitan
la soledad. Los hombres con Quirón en aspecto con el Sol se sienten a
veces responsables de sanar o resolver algo heredado de su padre. Algu­
nos poseen el don de un instinto paternal positivo, independientemente
de que tengan o no hijos; es probable que trabajen con niños, facilitando
su creatividad, o que ayuden a otras personas a cultivar su individualidad
hablando con ellas de sus metas y objetivos desde una posición de res­
peto y distancia emocional.
Susan Atkins tiene al Sol en Tauro en la casa 111 en oposición con
Quirón en Escorpio en conjunción con el Medio Cielo y en cuadratura
con Marte y Saturno en Leo en la casa VII. Su padre era un hombre
débil, violento y alcohólico. Ella llegó a ser la esclava psicológica de
Charles Manson, y fue encarcelada por su participación en el asesinato
ritual de Sharon Tate. A Charles Manson se lo ha descrito como el «Hijo
de la Madre Terrible»,3 y él simboliza el Quirón de Susan en la casa X,
en Escorpio, ya que estaba poseída por una figura semejante a Kali,
consagrada a la destrucción. Escribió una autobiografía con el signifi­
cativo título de Child of Satan, Child of God. En la cárcel descubrió que
tenía poderes de sanación; esto es lo que representa Quirón en conjun­
ción con el Medio Cielo, una vocación de sanadora. Esta mujer cuenta
una conmovedora anécdota de su niñez: vio sobre una colina un gigan­
tesco crucifijo, que sus padres consideraron «pura imaginación». Más
tarde, mientras leía la Biblia a la luz de una vela, se acercó demasiado
a ésta y la llama hizo un agujero en el libro. Este episodio la llenó de
terror y de sombríos presentimientos, y a partir de aquel momento sintió
que le esperaba un destino espantoso... un sentimiento típicamente
escorpiano. Quirón en oposición con el Sol en la casa 111 da a esta mujer
su apertura hacia el ámbito de la imaginación y de las ideas transper­
sonales. Un libro es un objeto de la casa 111, y el hecho de haberlo
quemado y la consiguiente convicción de un destino fatal son un ejemplo
trágico de Quirón en esta casa como idea hiriente o como una convicción
rígida y autodestructiva.

200
Susan Atkins

D. H. Lawrence, a cuya carta ya nos hemos referido, tenía a Quirón


en Géminis en la casa VIII, en cuadratura con el Sol y Júpiter en Vir­
go en la XI. Durante toda su vida estuvo en conflicto con su padre, y
pasó su juventud compitiendo con su hermano mayor, William, que era
brillante, atlético y «de aspecto animal» (Quirón en Géminis, herido por
la rivalidad entre hermanos). Cuando murió William, D. H. Lawrence
fue empujado por su madre (Quirón en la casa VIII) a ocupar, por así
decirlo, su lugar bajo el Sol. Su padre era minero, y Lawrence envidiaba
su incultura y el hecho de haberse librado de las presiones del sistema
educativo que él tanto había padecido (Quirón en Géminis), ya que
durante la pubertad su salud se había visto socavada de forma perma­
nente por las largas horas de viaje y las presiones impuestas por el éxito
escolar (Quirón en Géminis). Además, Lawrence expresaba su conjun­
ción Quirón/Sol mediante una fascinación por el físico masculino, y creía
fervor:osamente en el valor de la fraternidad entre los hombres. Aunque

201
la homosexualidad le horrorizaba, consideraba que la evitación de la
intimidad y del contacto físico entre hombres era una influencia invali­
dante para la sociedad (Sol en la casa XI). También podemos ver aquí
el anhelo, característico de Quirón en Géminis, del «otro gemelo». Law­
rence escribió (Quirón en Géminis) sobre las mismas cualidades que
rechazaba en su propio padre, y se esforzó por vivirlas. Con frecuencia,
estaba rodeado (algo igualmente típico de los aspectos entre Quirón y
el Sol) por un círculo de admiradores -por lo general, mujeres- a
modo de planetas que girasen alrededor de su Sol. Fiel a la función qui­
roniana de mentor o padre adoptivo, podía ser como «un bondadoso
jardinero que había decidido, con mucha precisión, que tenías que cre­
cer, y que en virtud de ese acto despertaba en ti el sentimiento de que
en tu interior había algo capaz de crecer». 4
Un aspecto entre Quirón y el Sol es un poderoso estímulo del pro­
ceso de individuación. Siempre ha habido una conexión entre los caba­
llos y el Sol, y ésta «no se debe meramente a que el caballo fuera el
"vehículo" del dios solar, sino a que, en virtud de su rapidez, su acti­
vidad y su fuerza, era en sí mismo un símbolo del Sol». 5 Hemos visto
que los caballos son importantes en muchas culturas chamánicas, en
cuanto medio simbólico para el vuelo mágico o el éxtasis. El ciclo de la
iniciación del chamán incluye un estadio que Joan Halifax llama la «sola­
rización de la conciencia», en el que pasamos de la periferia al centro
de nuestra vida. Con Quirón en aspecto con el Sol, la sanación de nues­
tros sufrimientos puede llegar por la vía del reconocimiento de un con­
texto vital más amplio y de un sentimiento del lugar que individualmente
ocupamos en él, donde «la risa de la compasión mana a borbotones del
corazón humano». 6 Con Quirón en aspecto con el Sol, no sólo estamos
llamados a brillar por nosotros mismos, sino por la mayor gloria de Dios.

Quirón en aspecto con la Luna

Cuando Quirón está en aspecto con la Luna, generalmente destaca la


relación con la madre, que suele ser fuente de profundas heridas. Puede
ser que ella haya sido emocionalmente inadecuada a las necesidades del
niño: quizá rechazaba la maternidad y habría preferido hacer otra cosa;
tal vez el niño se sintió rechazado o abandonado en algún momento
crítico. Es probable que quien tiene en su carta algún aspecto entre Qui­
rón y la Luna haya asumido desde muy temprano en la vida una función
maternal, antes de haber recibido a su vez los necesarios cuidados. Hay
niños a quienes les toca actuar como la madre de su madre, o cuidar de

202
sus hermanos en una familia numerosa. Más adelante, es probable que
se queden pegados en esa situación y se conviertan en «supermadres»,
porque abandonar ese papel significaría sentir el sufrimiento, el enojo
y la privación emocional subyacentes en él. Una mujer con la Luna en
oposición con Quirón se sintió rechazada por su madre, que había que­
rido un hijo varón. Ella, a su vez, tras haber sido madre muy joven y
haber criado varios hijos, empezó a trabajar en hogares para ancianos
y a cuidar enfermos. Durante toda su vida intentó «hacerlo mejor que
su madre», y sufrió una crisis cuando su hija mayor inició una terapia
por causa de la relación que había entre ambas: el mundo se le vino
abajo cuando se dio cuenta de que su hija, pese a todos sus esfuerzos,
se sentía herida por ella. Llegado su retorno de Quirón, se embarcó
valientemente en la empresa de reconstruir su sentimiento de identidad,
incluso aquellos aspectos de su naturaleza que habían quedado excluidos
por obra de su fuerte identificación con el papel de madre.
Si usted tiene a Quirón en aspecto con la Luna, es probable que sea
más consciente de las necesidades emocionales de los demás que de las
suyas propias; instintivamente, usted sabe dar a los otros lo que nece­
sitan para estar cómodos, pero se siente resentido si se detiene a pre­
guntarse quién se ocupa de usted. La presión de sus necesidades insa­
tisfechas puede convertirle en una persona manipuladora que extremará
sus esfuerzos para conseguir la atención que no es capaz de pedir direc­
tamente. Por eso, puede ser que usted ande en busca de una figura
materna, en la esperanza de que ella satisfaga sus necesidades sin tener
jamás que pedírselo, lo mismo que hace usted mismo con los demás. Es
probable que ejerza una gran atracción sobre los que necesitan una aten­
ción de tipo maternal, ya que usted sólo se siente fuerte cuando está
cuidando de alguien. ¡Tal vez sienta incluso que sabe lo que es mejor
para los demás, y se quede sorprendido cuando ellos se las arreglan sin
usted! Aunque en este dominio pueda tener una profunda sabiduría ins­
tintiva, tiende también a interferir un poco; para usted no es fácil dejar
en paz a los demás o permitirles que se equivoquen solos.
A veces, una mujer con Quirón en aspecto con la Luna puede cana­
lizar hacia afuera su tendencia instintiva a ser una buena madre, y reser­
var para sí misma sus malos tratos. Quizá tenga siempre la casa abierta
para que todos los chiquillos del vecindario acudan a ella a merendar o
a que les ponga una tirita si se han caído y raspado las rodillas. Tal vez
trabaje con niños, con bebés incluso, o se ocupe de personas maltratadas
o desnutridas. Sin embargo, su propia autoestima suele ser baja, y por
eso se esfuerza por mantenerse en el papel de madre buena, a modo de
compensación que demuestre su valía. Pero también sucede lo inverso: que
mujei:es con Quirón en aspecto con la Luna rechacen el papel materno y

203
conscientemente no sientan ningún instinto maternal, se les haga difícil
disfrutar con los bebés y los niños pequeños, y les horrorice la proba­
bilidad de que alguien llegue a depender de ellas. Cuando el propio ins­
tinto maternal es rechazado o se encuentra bloqueado o herido, no desa­
parece, sino que se vuelve inconsciente, hasta que quizá más tarde pueda
manifestarse de un modo exagerado. Otra posibilidad es que estas muje­
res se desvitalicen y se vacíen a medida que van estrechando su mundo
en el intento de protegerse de la madre mala «de afuera».
Con este emplazamiento sucede a veces que los instintos maternales
de una mujer estén heridos hasta tal punto que sea incapaz de tener
hijos o no quiera tenerlos. Entonces, parte de su proceso de individua­
ción puede ser un duelo consciente por esta herida y un intento de desa­
graviar a sus instintos, para no verse ella misma poseída por su cólera
por no haber sido físicamente satisfechos. En vez de encogerse a fuerza
de amargura, puede optar por abrirse a una relación profunda con el
mundo interior de las imágenes, el lado no racional y lunar de la con­
ciencia que es un don de este emplazamiento. La conciencia lunar refleja
e ilumina la red de conexiones invisibles que constituyen la trama de la
vida, en forma de sentimientos, campos de energía sutil e imágenes. Más
bien que un sistema de ideas superpuesto, la conciencia lunar es sub­
jetiva, intuitiva y holista, y está arraigada en la vida orgánica.
La diosa lunar tiene una faz luminosa y otra oscura, como hemos
visto ya en la figura de Ártemis. Su aspecto brillante refleja la luz en su
forma de cuidar de los otros y de hacer su aporte a la vida honrando los
elementos sentimentales que forman parte de las situaciones; sus dones
son el éxtasis, la percepción holista y la intuición. Su aspecto oscuro, sin
embargo, incluye la irracionalidad destructiva en forma de subjetividad
militante, una tendencia a dejarse anegar por reacciones emocionales
ante las proyecciones, y una resistencia al orden y a la disciplina. Las
personas con contactos Quirón/Luna en su carta pueden autosabotearse
con su propia emotividad, y sin embargo, no tener conciencia de sus
sentimientos. Estoy usando estos términos en el sentido junguiano, en
el que la emoción es la descarga de energía que acompaña a algo que
emerge del inconsciente, ya sea un recuerdo, un sentimiento, un pen­
samiento o una idea nueva. El sentimiento, por otra parte, es una fun­
ción consciente que posibilita la relación en el presente y también un
sentido de valoración de uno mismo y de los demás. Es frecuente que
quienes tienen a Quirón en aspecto con la Luna sean muy emotivos, y
a veces acusan a los demás de ser insensibles. También pueden tiranizar
a otras personas y estropear sus relaciones con sus estallidos emocio­
nales; generalmente, este comportamiento de exigencia emocional se

204
origina en la primera infancia: aún siguen reaccionando coléricamente
ante el dolor del niño a quien «le ha faltado la madre».
En ocasiones, la herida del contacto Quirón/Luna se manifiesta en
trastornos de la alimentación, porque el nativo puede tratar de com­
pensar la falta de afecto materno comiendo en exceso. Por ejemplo, una
mujer tiene en su carta a Quirón en la casa X en conjunción con el
Medio Cielo, ambos en Acuario; Quirón forma un trígono con la Luna
en la casa V en Libra, y además un quincuncio con el Sol en Cáncer en
la casa II; el Sol y la Luna están en cuadratura. La consultante era una
. persona obesa, y su cuerpo se había convertido para ella en una fuente
de incomodidad y vergüenza. Poco a poco fue teniendo cada vez más
miedo de salir de casa (Quirón en la casa X, el miedo del mundo); en
particular, le desagradaba que los hombres la mirasen. Cuando se dio
cuenta de la gravedad de su problema, su reacción inicial fue muy acua­
riana: siguió varios cursos de fin de semana sobre los trastornos del
comer, y como resultado decidió que seguiría una carrera (Quirón en la
casa X en conjunción con el Medio Cielo) que le permitiera ayudar a
mujeres con problemas similares al suyo. Entretanto, su propio pro­
blema de peso seguía siendo intratable. Tenía a Tauro en el Ascendente,
y cuando Quirón formó una conjunción por tránsito con él, inició una
psicoterapia profunda. Finalmente empezó a perder peso, a medida que
confrontaba algunos de los problemas más profundos que se expresaban
por mediación de su obesidad. Como Quirón, tuvo que entregarse al
Mundo Subterráneo para poder sanar.
Es frecuente que los hombres que tienen contactos Quirón/Luna
estén durante toda su vida dolorosamente pendientes de su madre, y
que consciente o inconscientemente se sientan ansiosos de complacerla
y hacerla feliz, llegando hasta el punto de convertirse en el tipo de hom­
bre que a ella le gustaría que su hijo fuese... quizá como un sustituto
del marido. Pueden llegar a estar «poseídos por el anima» o dominados
por sus estados anímicos, la tendencia a la manipulación emocional y
una hostilidad velada o manifiesta hacia las mujeres. En etapas más tar­
días de la vida, estos hombres establecen con frecuencia relaciones
-independientemente de que se trate de una relación laboral, una amis­
tad o un matrimonio-- en las que ellos desempeñan el papel de la madre.
También pueden ser atractivos para mujeres que están a su vez heridas, o
comprobar que son muy conscientes del sufrimiento emocional de los
demás y que quieren contribuir a remediarlo. Como tienen un intenso con­
tacto con el lado femenino de su naturaleza, pueden ser también muy crea­
tivos. Robert Graves tenía a Quirón en conjunción con la Luna en Libra;
mediante su enfoque histórico de los mitos llegó a remontarse hasta sus
raíces lunares en los tiempos del matriarcado. Un ejemplo interesante de

205
un hombre con Quirón y la Luna en aspecto es el doctor Benjamin Spock,
con Quirón en Capricornio en oposición con la Luna en Cáncer, que esta­
bleció las normas (obsérvese que Quirón está en Capricornio) de cuidado
y atención de los bebés que influyeron sobre toda una generación de jóve­
nes madres y sobre sus hijos, especialmente en Estados Unidos; uno no
puede dejar de preguntarse si estaría tratando de ser más maternal que su
madre, ya que por su intermedio millones de bebés se vieron tratados con
el mismo desdén por los ritmos naturales que Spock debió de haber expe­
rimentado cuando a su vez era un bebé.
Sin embargo, hay veces en que los hombres con Quirón en aspecto
con la Luna no parecen tener contacto alguno con sus sentimientos
ni con su lado reflexivo, excepto por mediación de las mujeres, a quienes
quizás intenten dominar y controlar. Entonces nos encontramos con un
machista cuya masculinidad se expresa de forma burda, sin que la atem­
pere ninguna cualidad perteneciente a su lado femenino. Es probable
que idealice y denigre simultáneamente a las mujeres, y en los casos
extremos puede ser violento y despreciativo. Todo esto apunta a situa­
ciones que lo han herido en su temprana relación con la madre. Por
ejemplo, Charles Manson tiene a Quirón en Géminis en la casa 11, en
trígono con la Luna y con el nodo norte en Acuario en la casa X; ade­
más, Quirón forma cuadratura con una conjunción Marte/Neptuno en
Virgo en la casa V, y está en quincuncio con Júpiter en Escorpio en la
casa VII. Fue el guru (Quirón) de un grupo llamado «La Familia»
(Luna). Su ideología (Quirón) incluía la creencia en que él y «La Fami­
lia» morarían en el interior del «Agujero Místico» (Luna = Madre =
Útero) en el Valle de la Muerte, en tanto que en las ciudades, blancos y
negros seguirían luchando hasta matarse; esta fantasía expresa la batalla
de los opuestos de Quirón en Géminis. Equipó con ametralladoras unos
cuantos jeeps para gue fueran los Caballos (¡Quirón!) del Apocalipsis, y
se hizo llamar el «Angel del Pozo sin Fondo». Tenía conexiones con un
grupo ocultista encabezado por una mujer que se creía una encarnación
de Circe, la diosa lunar, y se supone que existen testimonios filmados de
las orgías y los sacrificios que celebraban durante los plenilunios y novi­
lunios (Quirón/Marte/Neptuno). Manson odiaba a las mujeres; según él,
no tienen alma y deben ser esclavas de los hombres. En el grupo se les
exigía que se le sometieran sexualmente en cualquier momento y lugar
(Quirón en quincuncio con Júpiter en Escorpio en la casa VII); esto bien
puede haber sido el efecto de una temprana privación materna. Sus can­
ciones abundan en frases como: «Soy un niño mecánico, soy el juguete de
mi madre», y «Vivimos en el pensamiento de una mujer».7 Esto sugiere el
carácter hiriente de Quirón en aspecto con la Luna en Acuario, y hace
pensar que se había sentido despersonalizado y tratado como un objeto

206
A.C.

Charles Manson

por su madre; quizá la idea que ella tenía de su hijo era más bien algo
propio que nada relacionado con él, y ciertamente Manson debe de
haberla sentido como alguien distante, inaccesible y cruel.
El actual Dalai Lama tiene a Quirón en Géminis en la casa XI, en
cuadratura con la Luna en Virgo en la II. Su liderazgo espiritual se reco­
noce a escala internacional (casa XI), y tanto los orientales como los
occidentales responden a su compasión, su proximidad (Luna) y la cla­
ridad de sus enseñanzas (Géminis). El aspecto Quirón/Luna se muestra
también en su preocupación por el bienestar político de su pueblo. Este
papel dual y controvertido ( Quirón en Géminis) le fue impuesto cuando
Quirón en tránsito formó una oposición con su propio lugar natal en
la carta del Dalai Lama y una cuadratura con su Luna: fue testigo de la
destrucción de gran parte del antiguo pasado cultural del Tibet cuan-

207
do lo invadieron los chinos y actualmente vive exiliado (Quirón en la
casa XI) de su país natal (Luna). El aspecto Quirón/Luna se expresa
también en su niñez excepcional: cuando era todavía un bebé fue reco­
nocido como la reencarnación del anterior Dalai Lama y con apenas seis
años empezó su rigurosa y especializada educación (Quirón en Gémi­
nis), que lo preparó para su destino.
La doctora Miriam Stoppard tiene a Quirón en conjunción con el
nodo sur y con la Luna, todos en Géminis y en la casa 11. La doctora
Stoppard es bien conocida por la audiencia de la televisión británica por
su programa Where there's life [Donde hay vida], en el cual se tratan
temas de interés médico y psicológico, generalmente analizando expe­
riencias de la vida real con miembros del público. Su forma de entre­
vistar es cálida y maternal (Quirón en conjunción con la Luna), pero
sencilla y directa (Quirón en la casa 11). Tiene el don de facilitar a la
gente la comunicación (Quirón en Géminis) de sus sentimientos per­
sonales y de sus experiencias vitales con excepcional sinceridad, y de
una manera que conmueve y beneficia a la práctica totalidad del público;
el mensaje implícito en el programa es que hablar de cosas dolorosas
(Quirón en Géminis) hace bien y sana.
La madre Teresa de Calcuta tiene a Quirón en Piscis en oposición
con el Sol en Virgo, ambos en cuadratura con la Luna en Géminis. En
1979 ganó el premio Nobel de la Paz por su trabajo en Bombay con
personas desheredadas y sin hogar, una actividad a la que había sido
llamada por Dios. Su vida es un modelo de compasión desinteresada
(Quirón en Piscis). En sus plegarias y meditaciones abundan las imá­
genes lunares -de alimentación y nutrición- y se habla de los nece­
sitados: «Cristo está deseoso de ser vuestro Alimento. Rodeados por la
plenitud del Alimento viviente, os dejáis morir de hambre [ ...] En el
mundo de hoy hay una gran hambre de Dios». Y habla de Cristo, que
se acerca a nosotros «con vestidos de penuria, en el hambriento, en el
solitario, en el niño sin hogar y en busca de protección». 8

Quirón en aspecto con Mercurio

Cuando Quirón se encuentra en aspecto con Mercurio, es frecuente que


el principio de este último planeta se halle herido y entonces nos encon­
tramos con los «tipos supermercurianos», que retratan las diversas figu­
ras arquetípicas relacionadas con él. Pam Tayler describe dos rostros de
Mercurio, regente a la vez de Géminis y de Virgo. Asocia al dios Hermes
con el signo de Géminis, y al antiguo dios egipcio Tot con el signo de
Virgo. Ahora compararemos brevemente a ambos.

208
Ya desde la cuna, Hermes empieza con sus maldades: roba los bue­
yes sagrados de Apolo y cuando lo descubren se evade del problema
merced a su encanto, con lo que sienta el precedente para muchas de
sus ulteriores fechorías. Burla a sus superiores con su astucia; se rebela
y, sutilmente, se evade. Desenfadadamente se introduce él solo en el
círculo del Olimpo y poco a poco se gana el título de «Mensajero de los
dioses», muchos de los cuales están en deuda con él por haberlos res­
catado de diversas dificultades. Consigue escapar de situaciones sin
salida o potencialmente humillantes, y con frecuencia es una figura clave
en la evolución del destino de otros dioses, ya que llega en un abrir y
cerrar de ojos con un mensaje importantísimo o cierra un trato decisivo.
Hasta donde yo sé, no hay relatos en los que el propio Hermes resulte
capturado o castigado; generalmente, se las arregla para escabullirse de
las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, es también el dios
de los límites; su nombre proviene de la palabra griega herma, una
pila de piedras que se usaba en la antigüedad para señalar los límites de
una propiedad. Quizás esta paradoja explique la movilidad de Hermes,
que pasa sin obstáculo por todas partes, desde las alturas del Olimpo
hasta las profundidades del Mundo Subterráneo.
Tot, por su parte, representa a Ra (otra deidad solar), y actúa como
su servidor y escriba. Es quien guarda y hace cumplir las leyes de Ra,
el defensor y administrador de su justicia. Fue Tot quien intervino en
la lucha entre Osiris y su perverso hermano Set, y les curó a ambos las
heridas que habían recibido. En su asociación con Virgo, Tot representa
el control, la disciplina y el uso productivo de la energía mental; significa
la capacidad de encarar el conflicto, de abarcar con dignidad las obli­
gaciones de la vida diaria, y por lo tanto, de ser productivo.
Sin embargo, cuando Quirón está en aspecto con Mercurio, con fre­
cuencia aparece otra figura arquetípica: el Embaucador. Jung señala que
la figura alquímica de Mercurio contiene muchos elementos típicos de
embaucador, y esta figura ambigua fue también un personaje importante
en el mundo de los mitos e historias del Paleolítico. Aunque se lo repre­
sente como un bufón, un libertino y un astuto estafador, el personaje
es sin embargo una especie de héroe cultural al que se le reconoce el
haber aportado a la humanidad habilidades tales como la metalurgia, el
uso del fuego y la medición del tiempo. Todavía hoy se pueden ver rema­
nentes del Embaucador en las figuras carnavalescas de los payasos, bufo­
nes, demonios, diablillos, griots (África) y polichinelas. Estos revoltosos
personajes ponen las cosas patas arriba y provocan el caos y el desorden;
infringen los límites de la convención y el tabú y se deleitan en ello.
El Embaucador es, pues, una figura universal, como el chamán, con
quien comparte ciertas características. Representa una forma de con-

209
ciencia que todavía está conectada con el reino animal y con los instin­
tos; puede cambiar de forma a voluntad, convirtiéndose en un animal o
adoptando otra forma humana. Su energía es caótica y amoral. Las par­
tes de su cuerpo pueden ser autónomas. Por ejemplo, se dice que puede
quitarse el ano para encargarle diversas tareas; puede suceder que se le
peleen las manos, y el pene puede crecerte hasta el punto de ocasionarle
problemas muy desconcertantes. Se dice también que en su pene tuvie­
ron su origen muchas plantas útiles, una idea que relaciona al Embau­
cador con el espíritu creativo y la fertilidad (recuérdese que a Quirón
se le atribuye también el haber sido el descubridor del uso medicinal de
las plantas). Es decir que inicialmente, el Embaucador representa una
conciencia emergente, fértil y caótica. Sin embargo, termina por ser
reducido y torturado; mediante el sufrimiento crece en fuerza moral y
se consagra al servicio de la humanidad. En cierto sentido, su progresión
desde la condición de un demonio primitivo y enfant terrible a la de una
figura a quien el sufrimiento ha serenado, volviéndola prudente y res­
ponsable, permanece oculta tanto detrás del astuto Hermes griego como
del sombrío Tot egipcio; sin embargo, el ciclo de su evolución contiene
todos estos aspectos, y es peligroso olvidar sus orígenes.
Psicológicamente, parece que el Embaucador representa la fuerza
que desde nuestro interior opera en sentido contrario al de nuestros
objetivos más nobles y elevados. Le encanta ver que el orgullo sufre una
caída, y es un antídoto natural para la sensación de la propia importan­
cia, las pretensiones y la soberbia que suelen acompañar a la búsqueda
de la conciencia y de la integración. Cuanto más nos empeñamos en
alcanzar nuestro punto más elevado, en volvernos semejantes a los dio­
ses, en actualizar nuestro potencial, tanto más se constela esta figura,
silenciosa y ocultamente, dispuesta a hacernos tropezar en cualquier
momento en que nos atrevamos a olvidar los orígenes caóticos de nues­
tro duramente logrado sentimiento de orden, integración personal y
conciencia. El Embaucador está en funciones siempre que fastidiosas
sincronicidades, fallos de la memoria, relaciones erróneamente estable­
cidas y malentendidos diversos nos impiden alcanzar los objetivos que
son más caros a nuestro yo. Aunque lo tengamos todo cuidadosamente
ordenado, él puede reducir a polvo nuestra pauta de significación, nues­
tro plan de acción o el ficticio concepto que tenemos de nosotros mis­
mos, ya que se resiste especialmente a que lo controlen, lo aten a la
tierra o se adueñen de él. Si nos volvemos demasiado «civilizados», es
probable que nos estemos buscando complicaciones provenientes del
Embaucador, que compensará nuestras pretensiones poniendo rápida­
mente en evidencia el vacío que se oculta detrás de nuestra fachada y
de nuestra adaptación a lo colectivo.

210
En su ensayo «Sobre la psicología de la imagen del Embaucador»,
Jung adopta el punto de vista, un tanto lineal, de que «el Embaucador
es una figura de la sombra colectiva, un epítome de todos los rasgos
inferiores del carácter individual». 9 En respuesta a ello, dice Joseph
Campbell:

Esta visión, sin embargo, se presenta sobre la base de nuestro estilo pos­
terior de pensamiento «ligado». En la visión paleolítica de la cual se
deriva esta figura, [el Embaucador] era el héroe arquetípico, el que otor­
gaba todos los grandes dones, el que trajo el fuego a la humanidad y fue
su maestro. 10

En un nivel personal, quien tiene a Quirón en aspecto con Mercurio


no es el bufón de nadie, y penetra en las apariencias. Como el Embau­
cador, puede ser que disfrute poniendo a la gente en su lugar con un
comentario certero que va más allá de la fachada. De todas maneras, a
veces estos nativos envidian la claridad, la vanidad y la sofisticación de
los demás. Tal vez tengan que aguantarse sus observaciones crueles e
hirientes, pero generalmente son de los que disfrutan negándose a la
unión con una torpe mayoría, y siendo, además, los que siempre encuen­
tran el pelo en la leche. Pueden tener la actitud de un cronista de socie­
dad refinadamente maligno, que anda siempre en busca de la historia
jugosa capaz de empañar el brillante cuadro que pintan los demás.
Hedda Hopper, con su afición a «meterse en lo que no le importa», tiene
a Mercurio en Géminis en semicuadratura con Quirón en Cáncer.
Con Quirón en aspecto con Mercurio, el nativo puede ser un pode­
roso comunicador -en ocasiones compulsivo--, ya sea que se exprese
por medios no verbales como la música o la mímica, o bien por media­
ción de las actividades tradicionales de Mercurio, como son las de con­
ferenciante, escritor, periodista o maestro. Quizá sea alguien que quiere
retar a la gente para que tome conciencia de sus propias motivaciones
y reflexione sobre sí misma, o que siente que tiene cosas importantes
que decir... ¡y también puede tener olfato para las controversias y dis­
frutar provocándolas! Hay personas con Quirón en aspecto con Mer­
curio que están muy dotadas para las lenguas: Maria Callas tenía a Qui­
rón en trígono con Mercurio y en poco tiempo aprendió a hablar con
fluidez varias lenguas. Un ejemplo siniestro de aspecto entre Quirón y
Mercurio se encuentra en el horóscopo de Joseph Paul Goebbels, con
Quirón en conjunción con Mercurio en Escorpio en la casa IV. Como
propagandista oficial de la Alemania nazi, ayudó a Hitler a subir al
poder, y durante un tiempo controló la totalidad de la red de comuni­
cacion�s alemana. El contacto Quirón/Mercurio en Escorpio indica en

211
este caso el control de los pensamientos ajenos mediante la diseminación
de ideas dañinas e irracionales. Cuando cayó el régimen nazi, Goebbels
se suicidó con toda su familia. Con Quirón en la casa IV su identificación
con la «Patria» era tan profunda que no pudo sobrevivir a su «herida».
Las personas con Quirón en aspecto con Mercurio tienen a menudo
una mentalidad agudamente intuitiva que, si se le permite expresarse,
puede mostrar una gran brillantez y originalidad de percepción. La
mente de estas personas funciona de manera directa e instintiva, sin el
lastre de prejuicios ni de conceptos rancios. Tienen la capacidad de ir
al nudo de la cuestión, y pueden ser buenos mediadores. Les encantan
los problemas discutibles, y generalmente se puede confiar en que se les
ocurran puntos de vista originales y soluciones inesperadas; con fre­
cuencia tienen el don de expresar lo obvio que a todos los demás se les
escapa. La gente que tiene a Quirón en aspecto con Mercurio puede ser
excelente para ayudar a que los demás clarifiquen sus pensamientos y
para reforzar la capacidad de comunicación de la gente.
Cuando Quirón está en aspecto con Mercurio, es frecuente que la
comunicación asuma formas no verbales. Por ejemplo, Meher Baba, el
«místico silencioso», tiene una Cuadratura en T o T-Cuadrada con Qui­
rón en Virgo en oposición con Mercurio en Piscis, ambos en cuadratura
con Plutón y Neptuno en Géminis. Después de una experiencia que
alteró su visión de la realidad, y que se produjo cuando Quirón estaba
en tránsito en Piscis, en oposición con su Quirón natal y en conjunción
con su Mercurio, mientras Saturno transitaba sobre Plutón y Neptuno
en Géminis, Meher Baba se mantuvo en silencio trece años. Durante
este tiempo, y mediante su presencia silenciosa, llegó profundamente a
muchas personas, facilitando su sanación y su inspiración (Quirón en
oposición con Mercurio). Solía escribir sencillas frases que expresaban
su vivencia de lo Absoluto en que estaba sumido. Cuando empezó a
hablar de nuevo, su Saturno natal estaba en oposición con Quirón, una
configuración que es una metáfora adecuada para la actitud de romper
las murallas del silencio.
Los aspectos entre estos dos planetas también son frecuentes en los
horóscopos de músicos famosos. En las cartas de Jimi Hendrix, Pau
Casals, Yehudi Menuhin y Maria Callas hay contactos Quirón/Mercurio,
y todos ellos han trabajado con técnicas (Mercurio) sumamente origi­
nales. Tienen la capacidad de suscitar en el oyente la conciencia de los
niveles transpersonales de la realidad. En la carta de Maria Callas hay
un Gran Trígono en los signos de fuego: el Sol en conjunción con Mer­
curio y el Ascendente en Sagitario, en trígono con Quirón en Aries y
con Neptuno en Leo. 11 Callas tenía además a Quirón en cuadratura con
Plutón, y representó el papel de Medea en la película de Pasolini del

212
mismo nombre. Quirón aparece en la escena inicial, mitad caballo y
mitad hombre; más adelante aparece como dos seres completamente
humanos. Sin embargo, lejos de considerarlo como un progreso, Quirón
ahora se siente profanado. El Centauro no debe ser civilizado hasta pri­
varlo de existencia, sino que se le ha de conceder que siga viviendo den­
tro del ser humano y dándole inspiración. «Su lógica es tan diferente de
la vuestra que la encontraríais incomprensible», se nos dice, pero quizás
ésta sea la lógica de Quirón en aspecto con Mercurio, del Embaucador.
Algunas personas con este contacto en su carta tienen dificultades
en la escuela. Es probable que su don para la comunicación no resida
tanto en el dominio de lo racional y verbal como en otros ámbitos que
se orientan hacia los sentimientos y hacia el lado intuitivo y no racional
de la vida. Otros se asustan y se confunden cuando intentan confiar sus
sentimientos al papel o expresarlos verbalmente. Quizá sus propios pen­
samientos se oculten tras un estado de caos mental que al principio
puede causarles miedo porque se resiste a dejarse meter dentro de nin­
gún molde lógico. Cuando Quirón está en aspecto con Mercurio, el pro­
ceso del pensamiento aún sigue estrechamente conectado con sus orí­
genes caóticos; la irracionalidad del Embaucador está al acecho, y su
acción puede impedirnos usar la mente de manera creativa, aunque si
corremos el riesgo, los resultados pueden ser realmente extraordinarios.
William Blake tenía a Quirón en conjunción con Venus en Capricornio
en la casa VI, en sextil con Mercurio en Escorpio en la V. Sus escritos
son un buen ejemplo de alguien capaz de comunicar verbalmente la
experiencia visionaria, y muchas personas encuentran totalmente incom­
prensible su estilo florido y subjetivo, que incluye visiones oscuras y pro­
féticas (Mercurio en Escorpio en la casa V).
Por otra parte, hay personas con Quirón en aspecto con Mercurio
que tienen el don del pensamiento claro y lógico y son capaces de poner
orden en una maraña de información e impresiones sensoriales. Dotadas
de una mente penetrante, estudian temas oscuros y esotéricos. Por ejem­
plo, en la carta de Walter Koch, creador del sistema de división de las
casas que usamos en este libro, Quirón está en conjunción con Mercurio
en Libra en la casa I (Quirón en la casa I es el innovador). Fue un inves­
tigador intelectualmente muy dotado, y tenía una memoria asombrosa;
tras haber sufrido una herida en una pierna durante la Primera Guerra
Mundial, escribió abundantemente sobre astrología. Michel Gauquelin,
otro investigador famoso, tiene a Quirón en Tauro en la casa X, muy cerca
del grado en que fue descubierto, en oposición con Mercurio en Escor­
pio en la casa IV. Empezó a examinar los fundamentos (casa IV) de la
astrología, al principio con el objetivo de demolerlos o menoscabarlos
(Quirón en oposición con Mercurio en Escorpio), pero su meticulosa

213
investigación le proporcionó pruebas estadísticas que lo llevaron a inte­
resarse cada vez más por la astrología; su obra es muy controvertida, ya
que cuestiona conceptos básicos, pero al mismo tiempo proporciona a
los investigadores una fecunda fuente de datos ya clasificados. Para quie­
nes tienen a Quirón en aspecto con Mercurio, cultivar el lado de Mer­
curio que se relaciona con Tot puede ser tan difícil como gratificante.
El miedo al caos interior puede casi paralizar mentalmente a algunos de
los nativos que tienen este emplazamiento, incapacitándolos para comu­
nicar sus experiencias, aunque sean capaces de escribir técnica o cien­
tíficamente sobre las cosas que los separan de ellas. Por eso a las per­
sonas con Quirón en aspecto con Mercurio se las suele encontrar
haciendo trabajos típicos de Virgo, que implican actividades como inves­
tigar, clasificar y ordenar.
Con Quirón en aspecto con Mercurio es posible tener una buena
capacidad para soportar el conflicto mental y aceptar paradojas sin que
el sujeto se sienta inquieto por ellas; la conciencia de la incongruencia
y la apreciación del absurdo pueden estar muy desarrolladas. Son per­
sonas que pueden tener un sentido del humor ácido y estrafalario, y que
no vacilan en decir la verdad sin que les importe a qué títere dejan sin
cabeza. El humor puede ser hiriente si es el disfraz del miedo a los sen­
timientos profundos y a la intimidad personal. Cuando se tiene un as­
pecto entre Quirón y Mercurio no hay vacas sagradas, y cualquier cosa
puede ser objeto de un comentario chistoso, o de una observación sim­
ple pero penetrante. Como Hermes, el humor puede liberar emociones
y abrir callejones sin salida; nos ayuda a relajarnos y a vernos en nuestra
propia locura. Varios comediantes famosos tienen contactos entre Qui­
rón y Mercurio, y su humor contiene, con frecuencia, comentarios socia­
les o políticos. El humor de estos nativos puede ser muy serio e ir orien­
tado a una ampliación de la conciencia, a educar a la gente y a hacer
mofa de las costumbres, los prejuicios y las instituciones que configuran
nuestra sociedad. Por ejemplo, Alan Alda tiene a Quirón en Géminis
en la casa V, en trígono con el Sol en conjunción con Mercurio en Acua­
rio en la casa l. Alan Alda interpreta el papel de uno de los médicos de
la famosa serie de televisión MASH, una comedia negra basada en una
unidad del ejército durante la Guerra de Corea. La serie no hace pro­
selitismo, pero su humor negro hace que el espectador tome conciencia
de la inhumanidad de la guerra. Esto es parte del estilo típico de Quirón
en aspecto con Mercurio: en vez de recurrir a sesudas y pesadas refle­
xiones, facilita la toma de conciencia mediante la parodia y la burla.

214
Quirón en aspecto con Venus

Con este aspecto, el nativo puede tener el don de ver la belleza allí
donde los demás no la advierten, y de encontrar valor en lo que otros
desdeñan por feo o insignificante. Sus valores son intensamente perso­
nales y movilizan una fuerte adhesión; la persona se adhiere tenazmente
a ellos, y sus preocupaciones venusinas pueden llegar a asumir dimen­
siones políticas o filosóficas: son gente capaz de hacer campañas por los
derechos de la mujer o por la armonía racial, o se convierten en entu­
siastas defensores de las artes. Van en busca de algo o alguien de gran
belleza y valor, o quizá corran en pos de la riqueza, el encanto personal
o un romance perdurable. Con este emplazamiento, es frecuente que
uno conozca a personas que le dan la impresión de ser ya familiares; tal
vez sienta que las ha conocido en otra vida, y hasta es posible que tenga
alguna idea de los detalles. He conocido a varias personas con Quirón
en aspecto con Venus que tenían en alguna relación problemas dificilí­
simos que sólo pudieron resolver enfocándolos desde este ángulo; con
frecuencia, los aspectos entre estos dos planetas nos abren a otras
dimensiones de la conciencia por la vía de relaciones interpersonales
dolorosas. Estos nativos encuentran inspiración y descubren cuáles han
de ser sus siguientes pasos en la vida mediante encuentros importantes
y sincrónicos con otras personas que les aportan ideas nuevas, fecundos
encuentros interpersonales, sugerencias o contactos comerciales diver­
sos. Sin embargo, puede ser que no adviertan que también ellos, a su
vez, hacen lo mismo por los demás, y no lleguen a darse cuenta de la
medida en que la gente los aprecia. Las relaciones más importantes en
la vida de quienes tienen a Quirón en aspecto con Venus suelen ser
aquellas que les aportan inspiración o crecimiento personal, más bien
que las conducentes al matrimonio o a la crianza de hijos.
Cuando Quirón está en aspecto con Venus, el nativo es muy sensible
a la desarmonía entre las personas, y puede ser que se vea complicado
en discusiones ajenas y se las tome personalmente aun cuando nada ten­
gan que ver con él. ¡Quizás inconscientemente se sienta responsable de
ser quien aporte amor y armonía a la vida! Esto puede remontarse a
situaciones de su niñez: tal vez él (o ella) haya asumido el papel de paci­
ficador en las discusiones de sus padres, hermanos u otros familiares;
tal vez se haya visto presionado para tomar partido por uno u otro de
los padres con ocasión de un divorcio o de una separación. Más ade­
lante, estas personas se empeñan en inútiles esfuerzos por resolver situa­
ciones insolubles en sus relaciones, y es posible que tengan que aprender
a no intentarlo siquiera. Puede resultarles difícil soportar conflictos, al
estar en perpetua lucha por llegar a un nivel de armonía falto de rea-

215
lismo o imposible de alcanzar. Pero también es posible que se manten­
gan inmersas en situaciones de conflicto interpersonal poco menos que
intolerables, en la esperanza de poder llegar a la armonía y la reconci­
liación, y que en el proceso se hagan daño a sí mismas.
Con un aspecto entre Quirón y Venus puede pasar que las primeras
relaciones íntimas signifiquen un bautismo de fuego; si estas personas
no aprenden a defender sus propios valores, terminarán por establecer
la pauta de adaptarse siempre a los demás, cosas que generalmente se
origina en dificultades muy tempranas. La gente que tiene a Quirón en
aspecto con Venus sigue a veces caminos ajenos, y se hace cargo de los
valores y las aspiraciones artísticas de otras personas. Por ejemplo, un
hombre que tenía a Quirón en conjunción con Venus en la casa X en
Libra, en conjunción con el Medio Cielo, también en Libra, tenía una
historia de relaciones con mujeres que habían seguido diversas carreras
artísticas, e invariablemente terminaba haciendo lo mismo que su pareja
del momento: si se trataba de una fotógrafa se hacía fotógrafo, y tra­
bajaba en el teatro cuando estaba viviendo con una actriz. Esta pauta
se originaba en su relación con la madre, que había renunciado a una
prometedora carrera de cantante para hacerse cargo de su familia, y
esperaba que su hijo diera los pasos que ella no había dado e hiciera
carrera en las artes del espectáculo.
Cuando está en aspecto con Venus, Quirón suele aportar una autén­
tica capacidad para movilizar la potencialidad de relacionarse de otras
personas y conmoverlas profundamente. Sin embargo, ésta es una cua­
lidad que llega generalmente con la madurez, e inicialmente es probable
que el nativo se debata con una imagen idealizada o deformada de
lo que son las relaciones. Tal vez necesite que los demás se muestren
con él más abiertos de lo que él mismo es capaz de ser, o los vea como
otros tantos espejos de sí mismo y se le haga difícil advertir las diferen­
cias. Aunque esté ávido de armonía interpersonal, es probable que a los
demás se les haga opresivo, y si no tiene conciencia del efecto que tiene
sobre los otros, mal podrá manejar sus repercusiones. A veces incura­
blemente románticas, estas personas sufren aislamientos y decepción
cuando la vida real no alcanza la altura de sus ideales. Tal vez se sientan
traicionadas por amigos o amantes, cuando en realidad es su propio
idealismo lo que las traiciona con una expectativa de armonía imposible
de alcanzar: van en pos de alguien inalcanzable, complaciéndose en el
sabor agridulce de dramas emocionales, situaciones conflictivas y tra­
gedias de amor no correspondido. Como dice Robert Johnson: «Una de
las grandes paradojas del amor romántico es que mientras sigue siendo
romántico jamás produce una relación humana.» 12 Si en aras de la crea­
ción de armonía o de una «relación perfecta» no hacemos caso de los

216
sentimientos difíciles, es frecuente que se produzcan desastres emocio­
nales.
A quienes tienen a Quirón en aspecto con Venus, las relaciones les
dan la lección más importante de su vida. Son personas que suelen tener
dificultades con el lado más oscuro de la relación, con sus aspectos de
competitividad sexual, manipulación emocional y luchas subterráneas
por el poder. Sin embargo, generalmente su viaje las llevará a estos terri­
torios, y el intento de aferrarse a la inocencia puede dar como resultado
que sean más vulnerables a la explotación emocional, sexual y econó­
mica. Por debajo de su considerable encanto venusino, de su tacto y su
diplomacia, estos nativos son hábiles para salirse con la suya; saben
cómo manipular los sentimientos ajenos e incluso cómo hacer que los
demás se peleen; pueden ser muy controladores, y se las arreglan para
dominar en una relación mediante el recurso de negarse sutilmente a
cualquier compromiso.
Es probable que se sientan atraídos por la «gente guapa» y de figu­
ración social, y que envidien a los que son dueños de riqueza y fasci­
nación, o que se han hecho famosos por sus logros artísticos. Quizá se
dejen engañar por las galas externas de Venus, y tal vez parte de su
búsqueda consista en volver a conectarse con su capacidad para el placer
sensual y en redescubrir su necesidad de relaciones auténticas, en vez
de empeñarse en estar a la altura de tal o cual imagen. Estos nativos
pueden ser un tanto vanidosos y vivir obsesionados por su apariencia
física, y se sienten incómodos a menos que estén «vestidos para matar»:
el amante o los amigos íntimos jamás pueden verlos desarreglados, y
cualquier signo de vejez los descalabra. Es probable que disfruten secre­
tamente provocando la envidia ajena y que usen su belleza, sus talentos
artísticos y su magnetismo sexual como si fueran armas. Por otra parte,
también puede darse el caso de que sean incapaces de valorar sus pro­
pios talentos o su belleza, digan lo que digan los demás. Pueden estar
temerosos de la envidia ajena y sentirse privados del don venusino de
disfrutar del ámbito de los sentidos. Con los contactos Quirón/Venus,
el dolor de no haber cultivado nuestros dones o de haber abusado de
ellos puede terminar haciéndonos ver en la belleza física, el placer y los
talentos artísticos otros tantos dones divinos que es menester apreciar y
compartir.
La historia de Psique y Eros es uno de los temas que aparecen con
frecuencia en la vida de las personas que tienen contactos entre Quirón
y Venus. Psique es una joven de belleza tan deslumbrante que la gente
la adora en vez de rendir culto a la diosa Afrodita, que, celosa, se
enfada. Sin embargo, pese a su belleza Psique está sola y se siente frus­
trada. Después de que un oráculo le predice que no hallará jamás

217
marido mortal, con mucho dolor y duelo Psique se resigna a un matri­
monio con la muerte. Sin embargo, en vez del esperado desastre se
encuentra arrebatada por el viento y transportada al palacio de Eros,
donde la tratan con amabilidad y los sirvientes están atentos a todas sus
necesidades. Pasa noches idílicas en compañía de su amante Eros, pero
él la deja siempre antes de que amanezca, ya que a ella le está prohibido
verlo a la luz del día. Psique tiene dos hermanas que envidian profun­
damente su belleza y su recién hallada gloria. Eros le advierte que son
destructivas y le aconseja que no se deje influir por ellas. Sin embargo,
cuando van a visitarla a su magnífico palacio, las hermanas siembran en
ella las semillas de la desconfianza y el miedo, convenciendo a Psique
de que su amado Eros es un monstruo peligroso y feo, y de que ella
debe arreglárselas de alguna manera para verlo a la luz. Una noche,
dominada por la curiosidad y angustiada por su propia seguridad, Psique
ilumina con una lámpara a Eros dormido, con la intención de matarlo.
Pero lo que ve no es un monstruo, sino un hombre de tal hermosura
que ella, embriagada, se arroja sobre él devorada por la pasión. Sin
embargo, algunas gotas de cera caliente de la lámpara caen sobre Eros,
lo despiertan, y así la transgresión de Psique queda al descubierto. Eros
huye, perseguido desesperadamente por Psique, que finalmente, sola y
desplomada en tierra, ve desaparecer a su amante, solo, en las alturas.
Eros busca refugio temporalmente junto a su madre, Afrodita, quien lo
echa de su lado, enfurecida por el amor de él por Psique. Ésta, a su vez,
anda vagando en su desesperación, hasta que llega a la casa de Afrodita,
quien le impone una serie de pruebas aparentemente imposibles de rea­
lizar para que demuestre su valor. Con la ayuda de varios animales ami­
gos, Psique consigue superarlas todas, entre ellas un arriesgado viaje al
Mundo Subterráneo, y finalmente logra reunirse con su amado Eros.
El mito se sustenta en el contraste entre la noble, doliente e inocente
Psique, acosada por dolorosas pruebas, y el poder de Afrodita, venga­
tiva y envidiosa. Es Afrodita quien causa el sufrimiento de Psique, pero
paradójicamente también es ella -bajo la apariencia de las celosas her­
manas de Psique- la que la estimula en su búsqueda de la conciencia.
Psique pasa por un período de pruebas y sufrimiento hasta poder reno­
var su relación, y mediante ello gana su propia integridad. Afrodita
representa los aspectos negativos de la conciencia matriarcal, opuesta a
las relaciones individuales con los hombres: es una diosa madre que se
niega a dejar en libertad a su hijo y no soporta la competencia con otras
mujeres. Los colaboradores de Psique pertenecen siempre al reino ani­
mal, y esto simboliza la pérdida gradual de su inocencia gracias a la
asimilación del lado instintivo de su naturaleza. De este modo queda

218
superada la envidia destructiva de Afrodita, y sólo entonces puede recla­
mar Psique su derecho al amor individual. 13
Estos personajes contrapuestos aparecen con frecuencia en la vida
de quienes tienen a Quirón en aspecto con Venus. Algunas mujeres con
este contacto han tenido dificultades con una madre o unas hermanas
envidiosas. El crecimiento hacia su madurez femenina y su creatividad
puede estar tan teñido de miedo que esta transición nunca se concreta,
y tal vez la nativa opte en cambio por una melancólica inocencia; reco­
nocer lo que hay en ella de Afrodita, su propia competitividad sexual y
su deseo de ocupar el centro del escenario puede ser difícil pero es
importante. Una madre que no tome conciencia de su propia envidia
puede enfermar mental o físicamente en la época en que su hija se apro­
xima al umbral de la pubertad; puede asumir el papel de la injustamente
maltratada, y demostrar tan poco placer en nada que la hija sienta que
la sexualidad, el placer sensual y el disfrute de la vida son tabúes, porque
la madre los niega. Las hijas de mujeres así crecen sin tener conciencia
de su sexualidad, pero son muy atrayentes para los hombres; con fre­
cuencia provocan sin quererlo agresiones sexuales que les producen ver­
güenza, miedo, cólera e indignación.
Psique sufre por renovar una relación en un nivel más consciente que
aquel en que se le daba antes, y el sufrimiento provocado por una rela­
ción también puede ser un tema dominante en la vida de quienes tienen
contactos entre Quirón y Venus. Sin embargo, es necesario que des­
cubran y reconozcan el propósito de tal sufrimiento para no quedarse
inmovilizados en el papel de víctima. Mediante las pruebas que nos son
impuestas por el lado más sombrío de las interacciones humanas expe­
rimentamos una pérdida de la inocencia, pero también así puede enri­
quecerse nuestro sentimiento de identidad individual, y podemos ganar
en compasión y en conciencia. La embriaguez de estar enamorado del
amor, sólo para después estrellarse violentamente contra la tierra, es
también una experiencia conocida de quienes tienen a Quirón en aspecto
con Venus, y que quizá se aferren implacablemente a sus ilusiones, tal
como Psique se quedó pegada a Eros mientras éste desaparecía en el
cielo. Son personas que por lo común tienen que sufrir más de una vez
las consecuencias de haber convertido a alguien en el centro de su uni­
verso; cuando este alguien se va, ellas tienen que reconstruir su vida
empezando de cero y pasar por un doloroso período de pruebas íntimas
como le sucedió a Psique.
Los hombres que tienen a Quirón en aspecto con Venus pueden,
como Eros, huir volando tan pronto como tropiezan con una mujer que
quiere ser una persona por derecho propio. Puede ser que busquen
mujeres dóciles, que se queden en segundo plano, ¡pero que luego se

219
vean enfrentados con el pleno poder de una Afrodita que emerge! En
algún momento de su vida, estos hombres suelen encontrarse con una
mujer poderosa, magnética y sensual. La relación tanto puede ser de
recíproca cautela como de una entrega y una admiración apasionadas.
Es frecuente que estos hombres mantengan a la mujer a una distancia
segura y hagan de ella una confidente y una amiga, más bien que su
amante. ¡Pero también una mujer con Quirón y Venus en aspecto puede
preguntarse por qué los hombres guardan las distancias con ella, cuando
ella a su vez se sabe inequívocamente atractiva! Por lo general, un hom­
bre que tenga a estos dos planetas en aspecto también tiene estilo, gusto
para vestir, ojo para la belleza (propia y ajena), y le gusta hacerse ver
en los mejores lugares. Recomiendo a mis lectoras que si su marido o
su amante tiene algún contacto Quirón/Venus se compren un perfume
caro y cuiden su apariencia; déjenle saber que en ustedes el lado de
Afrodita existe, ¡pero no lo ahuyenten asustándolo con una sobreactua­
ción! Y sobre todo, no se muestren maternales con él. Los hombres que
tienen estos contactos aprecian profundamente la belleza femenina y con
frecuencia son parejas estupendas para las mujeres que aspiran a ser
autosuficientes y, al mismo tiempo, profundamente femeninas. También
en ellos el lado artístico y femenino puede estar bien desarrollado, y por
eso están bien dotados para la creatividad artística. Por ejemplo, un
hombre que tenía a Quirón en Capricornio en la casa VI en cuadratura
con Venus en Libra en la casa IV, provenía de una familia pobre, y se
burlaban de él por su apariencia física femenina. Con el tiempo llegó a
ser profesor de educación física y un reconocido escultor en piedra. Su
sentido venusino del ritmo y de la belleza se canalizaba en su trabajo
(Venus en aspecto con Quirón en Capricornio en la casa VI). A sus
estudiantes les insistía más bien en el placer, la gracia, la salud y la
belleza que en el espíritu de competición (Quirón en aspecto con
Venus). Su interés por la escultura se expresa en Quirón en Capricornio
en la casa VI, un signo de tierra en una casa de tierra conectada tradi­
cionalmente con los materiales de artesanía.
Un ejemplo histórico puede servir para ilustrar algunos otros temas
Quirón/Venus. Todos los miembros de la primera familia que estableció
una misión en la región de Asia que llegó a ser Rodesia tenían aspectos
entre Quirón y Venus en su horóscopo. 14 A partir del contexto social y
moral de su época y de su participación en la actividad de misioneros
cristianos durante varias generaciones, podemos concluir con bastante
fundamento que eran personas que negaban enérgicamente el mundo
del disfrute sensual, del instinto en bruto, la autocomplacencia creativa
y otros placeres venusinos. Eran portadores de la herida colectiva de la
falta de relación con los instintos (Quirón/Venus), una herida cuya pre-

220
sión los empujó a «lo más oscuro de África», para allí encontrar su «otra
mitad», proyectada sobre los negros cuyas almas se empeñaban en sal­
var. Tal como es característico de Quirón en aspecto con Venus, les
impusieron sus valores (Venus) y su religión (Quirón) en vez de com­
prometerse con ellos en un auténtico intercambio recíproco. Robert
Moffat, el padre de la primera familia, tenía a Quirón en Virgo en trí­
gono con Venus en Capricornio y en cuadratura con Mercurio en Sagi­
tario. Era un hombre robusto e idealista, que escribió voluminosos dia­
rios (Quirón en cuadratura con Mercurio) en forma de cartas dirigidas
a su mujer (Quirón en trígono con Venus) en los que incluía detalladas
descripciones de sus encuentros con Mzilikazi, el notorio jefe guerrero
de los Ndebele. Con el tiempo, entre aquellos dos hombres de antece­
dentes culturales, raciales y personales tan diferentes se estableció un
curioso vínculo, que constituye un ejemplo de una relación Quirón/
Venus que hizo historia, y gracias a la cual se firmaron tratados y se
consiguió el permiso para el establecimiento del primer emplazamiento
misionero. En el capítulo 11 se puede ver el horóscopo del doctor Ian
Player, otro ejemplo de una relación Quirón/Venus cuyas ramificaciones
llegaron a abarcar un contexto global. Es interesante señalar que Robert
Mugabe tiene a Quirón en conjunción exacta con Venus en Aries, en
trígono con Júpiter en Sagitario. Cuando era primer ministro de Zim­
babue (antes Rodesia), inició oficialmente una política gubernamental
«de reconciliación» (Quirón en conjunción con Venus) que tuvo el
efecto de un telón de fondo que propició la creación de un nuevo Estado
multirracial, pero que inicialmente provocó diversos abusos en nombre
de la unificación. Otras características de su liderazgo expresan las cua­
lidades «de puente» de los contactos entre Quirón y Venus: sus valores
políticos no son ni exclusivamente marxistas ni capitalistas, y ahora se
está llegando a revalorizar la cultura africana tradicional al mismo
tiempo que la educación y la tecnología de Occidente.

Quirón en aspecto con Marte

Con Quirón en aspecto con Marte, es probable que hayamos sido heri­
dos por las expresiones negativas y destructivas del principio marciano
en nuestro entorno de cuando éramos niños. Si el ambiente hogareño
era una especie de campo de batalla -ya fuese la guerra abierta o encu­
bierta-, quizás hayamos decidido que nunca seríamos así. Entonces,
crecemos temiendo que la destructividad vuelva a hacer erupción, nos
volvemos cautelosos hasta el punto de no saber distinguir lo importante

221
de lo que no lo es, y suprimimos no sólo nuestra propia capacidad de
hacernos valer positivamente y de expresar de forma saludable el enojo,
sino el deseo de llegar a ser dueños de nuestra vida. Con aspectos entre
Quirón y Marte es frecuente que, si crecemos temiendo la confrontación
y sin llegar a ser conscientes de nuestro enojo y nuestra obstinación,
tropecemos frecuentemente con la agresividad ajena.
Si una persona con este contacto carga con un fardo de sentimientos
coléricos provenientes de situaciones pasadas en las que no pudo hacer
las cosas a su manera, fuese o no apropiada, también puede ser que
cargue con un sentimiento exagerado de su propia capacidad de des­
trucción, y que se controle cuidadosamente para así proteger de ella a
los demás. Tiende entonces a declinar la responsabilidad o a renunciar
a su poder de la manera que sugieren los signos y las casas implicados
en el aspecto Marte/Quirón, y se dedica a pelear con quienquiera que
haya tomado la iniciativa. Por ejemplo, una persona con Marte en Libra
en cuadratura con Quirón en Cáncer puede caer en sentimientos de des­
valimiento (Quirón en Cáncer) para evitar enfrentamientos personales
o no tener que tomar decisiones (Marte en Libra) y contraatacar enfu­
rruñándose (Quirón en Cáncer) y negándose a cooperar (Marte en Libra).
Así puede de hecho controlar la situación sin pasar a la acción, sin expre­
sarse a sí misma ni tomar decisiones. A su vez, esta agresividad pasiva atrae
la agresividad de los demás, y puede ser que cuando el nativo termine por
sentir que él es «el agraviado», realmente no tenga ni la menor idea del
porqué, y que a modo de venganza cultive el arte de fastidiar y provocar
a los demás, ya sea con sutileza o de forma más directa.
Si la persona con Quirón en aspecto con Marte tiene lesionada su
capacidad marciana de hacerse valer, emprender una acción directa y
responder a un reto o desafío, puede resultarle difícil saber lo que quiere
y quizá tienda a quedarse inerte o a demostrar una agresividad y un
resentimiento pasivos. También es probable que se ponga enferma para
poder controlar a los demás, como salida para su cólera inexpresada o
para hacer menos explosivas situaciones en las que la negatividad ha ido
en aumento porque ella misma no ha asumido una posición ni expresado
sus sentimientos. Los síntomas afectarán entonces a las funciones cor­
porales y los órganos regidos por Marte: habrá brotes de fiebre o de
anemia, erupciones en la piel y dolores de cabeza, o debilidad muscular.
Yukio Mishima, el escritor japonés que se hizo el harakiri, es decir, se
suicidó ritualmente, tenía a Quirón en conjunción con Marte en Aries;
fueran cuales fuesen las razones religiosas o filosóficas de su suicidio,
sirve como una expresiva imagen de aquellas personas que tienen aspec­
tos entre Quirón y Marte que se han vuelto en contra de ellas.
Con frecuencia, la gente que tiene estos contactos hace saltar, sin

222
darse cuenta, los fusibles de un inexpresado enojo en los demás. Enton­
ces retroceden, atónitos, al ver cómo un amigo, un amante o un com­
pañero de trabajo reacciona mostrándose colérico, irrazonable e incluso
violento. Algunas de estas personas tienen, por así decirlo, el don de
no ensuciarse las manos, y si usted tiene una relación con alguien con
un contacto Quirón/Marte en su carta, ¡vale más que no se sorprenda
si con frecuencia es usted mismo quien se enoja! Y si es usted quien
tiene a Quirón en aspecto con Marte, podría serle útil aprender cómo
funcionan, en usted mismo y en los demás, la agresividad inconsciente,
la obstinación y el espíritu destructivo, porque probablemente tropezará
con ellos.
También suele pasar lo contrario, el caso de gente con contactos Qui­
rón/Marte cuya vida parece plena de logros, acción positiva y disciplina.
Yo asociaría con este aspecto a Ares, el dios de la guerra, que representa
también la sed de sangre, la agresividad descontrolada, el placer de la
destrucción y el deseo de provocar conflictos. Sin embargo, la diosa Ate­
nea consiguió en dos ocasiones vencerlo en combate, y como ella repre­
senta, entre otras cosas, la capacidad de mediar en los conflictos y de
reflexionar antes de entrar en acción, esto sugiere algo importante para
que lo tengan en cuenta quienes tienen a Quirón en aspecto con Marte:
un poco de reflexión puede llevarlos muy lejos.
En la vida de Cecil Rhodes encontramos lo que quizá sea una com­
pensación por la sensación de no tener derecho a la existencia que con
tanta frecuencia acompaña a Quirón en la casa I, regida por Marte. Su
Quirón en Capricornio formaba muchos aspectos, entre ellos un quin­
cuncio con Marte. Su carácter explotador y su avidez de territorios fue­
ron tal vez el producto de su esfuerzo por sustituir de alguna manera el
sentimiento primario de ser alguien inadecuado (Quirón en la casa I);
Rhodes se esforzó por inmortalizarse por mediación de sus conquistas
para honrar a su reina y su patria (Quirón en trígono con Plutón y Urano
en Tauro en la casa IV). Hay un país que llevó su nombre (Rodesia), y
así culminó su búsqueda de una confirmación de su existencia. Rhodes
encontró la ruina por mediación de una tal princesa Radziwill, una
mujer inestable, con dotes psíquicas (Quirón en aspecto con la Luna en
Cáncer en la casa VII), que había estado secretamente al servicio de
Bismarck y persiguió implacablemente a Rhodes. Éste hablaba libre­
mente con ella de asuntos de estado, aunque sabía que la princesa man­
tenía correspondencia con periódicos franceses y rusos. Tras haber tra­
bajado noblemente por el Imperio Británico, estuvo peligrosamente
próximo a traicionarlo, lo que constituye una situación congruente con
Quirón en la casa I en Capricornio y en aspecto con Marte en Géminis.
Ella imitó su firma en letras de cambio (aquí, el Quirón en la casa I de

223
.Jt.C.

Cecil Rhodes

Rhodes simboliza a alguien que trata de robarle su identidad) y provocó


un escándalo financiero (Quirón en trígono con Plutón en Tauro) que
empañó la reputación de Rhodes y lo mantuvo durante varios años en
la picota. Algunos biógrafos sugieren que la tensión nerviosa provocada
por todo aquello debilitó su salud y contribuyó a su muerte. Como es
típico de Quirón en aspecto con Marte, Rhodes fue siempre una figura
controvertida, pero con Quirón en Capricornio es indudable que cual­
quier daño a su imagen pública lo habría herido profundamente.
Si estudiamos más de cerca la vida de quienes, teniendo contactos
entre Quirón y Marte, son conocidos por sus características marcianas
positivas (rectitud, liderazgo y dinamismo), con frecuencia encontramos
que tienen relaciones en las cuales se los mima como a bebés; por otra
parte, es habitual que descarguen sobre una persona determinada el lado
negativo de Marte, y que intimiden a su mujer o a su amante con acti-

224
tudes de extrema impertinencia, con su malhumor e incluso con su mani­
fiesta crueldad. Cecil Rhodes es un buen ejemplo de ello. Sus caracte­
rísticas Quirón/Marte eran obvias: ejercía el control supremo sobre
todos los que dependían de él; no hizo el menor intento por hacer las
paces con sus enemigos; con su voluntad decididamente inflexible y su
intensa lealtad patriótica, trabajó por el engrandecimiento del Imperio
Británico. Era un ardiente admirador del emperador romano Marco
Aurelio (obsérvese que en su carta Quirón está en oposición con el Sol
en la casa VII) y se quedó particularmente impresionado por sus escritos
sobre la naturaleza perdurable de los logros humanos (Marte en la casa
VI en quincuncio con Quirón en Capricornio), por oposición a la natu­
raleza transitoria de la vida del hombre. Rhodes reunió en torno de sí
a una vanguardia de jóvenes aventureros a quienes trataba con despia­
dada autoridad, exigiéndoles grandes sacrificios personales y obligán­
dolos a que estuvieran atentos a todos sus caprichos. Sin embargo, un
observador describe a Rhodes como un «gran bebé», incapaz de quedar
librado a sus propios medios.15 Entre la primera y la segunda conjunción
de su retorno de Quirón, Rhodes murió de una hidropesía con dilatación
de los vasos sanguíneos que le impedía respirar bien; tenía a Marte (aso­
ciado también con la sangre) en Géminis, que rige los pulmones. Su
epitafio expresa de forma conmovedora el contacto Marte/Quirón: «Tan
poco hecho, tanto por hacer».
Esto ejemplifica la tendencia compulsiva a la acción que suele ser la
pesadilla de los que tienen a Quirón y Marte en aspecto, y en quienes
el tema quironiano de las «pugnas inútiles» puede estar especialmente
destacado. Si usted tiene una pauta de actividad inquieta y compulsiva,
que no le da como resultado sentirse satisfecho y productivo, sino que
agota sus recursos y lo conduce a la frustración, cuando no a la enfer­
medad, podría ser útil que se preguntara qué es lo que está tratando
realmente de hacer. Con Quirón en aspecto con Marte, podría descubrir
que su objetivo inconsciente es potencialmente autodestructivo, un
empeño inútil o imposible que es mejor abandonar. Ejemplos de esta
actitud son: «Si pudiera hacer algo totalmente original, entonces me
prestarían atención», o «Si pudiera llegar a ser rico y poderoso, mi padre
me envidiaría». Aquí, es frecuente que temas como querer ser el pri­
mero, el mejor y el único, o una actitud de «Ya les enseñaré», estén
entretejidos con el deseo de castigar a los demás. El descubrimiento de
ocultas fantasías de omnipotencia y de magníficas conquistas puede sig­
nificar que el nativo tiene cierta opción de reencauzar o tal vez de domar
esa energía, en vez de verse compulsivamente arrastrado más allá de sus
límites y tener luego que afrontar las consecuencias. Ross y Norry
McWhirter, los gemelos que iniciaron el Guinness Book of Records, tie-

225
nen a Quirón en Aries en trígono con Marte en Leo: ¡sería interesante
saber cuántas de las personas que figuran en él por obra de sus dispa­
ratadas conquistas también tienen aspectos Quirón/Marte!
La gente que tiene a Quirón en aspecto con Marte dispone de una
poderosa energía creativa que puede ser feroz, deliberada e implacable;
aunque son capaces de lograr mucho, estos nativos también pueden ser
despiadados y hacer caso omiso de los sentimientos ajenos. Tienen una
comprensión instintiva de lo que es competir, saben cómo derrotar a
rivales y enemigos poniendo en evidencia sus debilidades; para ellos es
fácil herir la confianza en sí mismas de otras personas y hacer que se
sientan impotentes. Generalmente, aquellos que tienen este contacto en
su carta manifiestan una poderosa capacidad de liderazgo y una voluntad
disciplinada en sus logros militares, deportivos o físicos, y son figuras
muy controvertidas, como Cecil Rhodes. Winston Churchill tenía a Qui­
rón en Aries en la casa VII, en oposición con Marte en Libra en la ca­
sa l. Las opiniones sobre su contribución a la historia difieren: algunos
lo consideran el héroe que con sus logros y superando todas las desven­
tajas ayudó a salvar a la civilización occidental del azote del nazismo;
otros creen que fue un belicista arrogante y agresivo. Obsérvese que
tenía a Quirón en la casa VII, donde con frecuencia encontramos a nues­
tra sombra proyectada sobre los demás; en un nivel personal, es pro­
bable que Churchill estuviera combatiendo con su propia sombra.
La mayoría de las personas que tienen a Quirón en aspecto con
Marte no están destinadas a convertirse en líderes famosos como Rhodes
o Churchill, o en seres infames por su violencia como Susan Atkins,
Charles Manson o el «reverendo» Jim Jones (los horóscopos de todos
ellos se estudian en otras partes de este libro). Sin embargo, son por­
tadoras de esa poderosa energía con su potencial de creación o de des­
trucción, y la pugna por reconciliarse con ella formará parte de su viaje
por la vida. Cuando su sesquicuadratura entre Quirón y Marte estaba
estimulada por un tránsito de Plutón, una mujer estuvo soñando fre­
cuentemente con hordas de berserkers. De estos temibles y casi míticos
guerreros escandinavos se decía que cuando estaban poseídos por el fre­
nesí de la batalla destrozaban cuanto hallaban a su paso. Esta mujer, a
la vez madre dedicada y mujer de carrera, se consideraba como una
persona eficiente, que estaba siempre activa y haciendo algo creativo;
este tránsito significó un cambio de perspectiva que la llevó a desechar
algunos logros que, vistos retrospectivamente, ya no le parececían tan
importantes y se habían convertido para ella en una carga.
Quien tenga a Quirón en aspecto con Marte necesitará acostum­
brarse a la idea de que no gustará a todo el mundo y en ocasiones se
hará enemigos, ya que la gente puede proyectar sobre él -o ella- su

226
propia agresividad inconsciente. Para expresar de forma positiva la ener­
gía de este aspecto será necesario tener un intenso sentimiento del pro­
pio valor, ya que en su recorrido por la vida será probable que un nativo
así tropiece con oposición, hostilidad subrepticia o manifiesta y com­
petitividad por parte de sus rivales. Tendrá que descubrir qué es lo que
quiere verdadera y profundamente, e ir en pos de ello... y eso puede
ser difícil para las personas que necesitan confirmaciones de afuera, o
que tienden a dejarse arrastrar por una marea de actividad que, en
última instancia, para ellas resulta ser insensata. Es más, para estos nati­
vos una de las principales lecciones puede ser aprender a respetar su
propia capacidad de logro, de emprender una acción positiva y de tomar
las decisiones adecuadas. Quizá tengan el don de ser capaces de enfren­
tarse a problemas espinosos directamente y con sensibilidad, y por lo
tanto, de abrir posibilidades nuevas y disipar la confusión y las actitudes
evasivas en sus relaciones. Y tienen también la posibilidad de potenciar
a los demás, ayudándoles a clarificar lo que quieren, a formular su orien­
tación vital y a movilizar su energía hacia el éxito. Dicho de otra manera,
pueden ayudar a los que tienen problemas con su propio Marte.
A veces, a las mujeres les resulta difícil manejar los aspectos entre
Quirón y Marte, en los que la imagen de la Amazona adquiere gran
importancia y puede causar dificultades en sus relaciones con los hom­
bres. Una mujer con Quirón en aspecto con Marte puede llegar a iden­
tificarse con lo que es capaz de lograr, o bien sentirse bajo la compulsión
de competir con los hombres por el puro logro y, en el proceso, ganarse
la reputación de «rompepelotas». A la inversa, al devaluar o mutilar su
propia capacidad de logro, una mujer con Quirón en aspecto con Marte
puede atraer a hombres que muestran el rostro negativo de Marte en
forma de brutalidad y violencia. Claretta Petacci era la amante de Mus­
solini, y fue ejecutada junto con él; tenía a Quirón en Piscis en cuadra­
tura con Marte en Géminis. Su Marte natal estaba en conjunción con
el stellium de cinco planetas en Géminis que tenía Mussolini, y que
incluía a Quirón y Marte. Y ella fue sirena, musa e inspiradora (Quirón
en Piscis) para el Marte de Mussolini; tal vez su propio Marte en la
casa I se haya expresado principalmente en su obsesión por el dictador,
que se inició cuando ella era todavía una niña, y que la condujo a la
muerte.
Los hombres que tienen a Quirón en aspecto con Marte pueden sen­
tir que su masculinidad está en cierto modo herida. Ares, agresivo, com­
petitivo y más bien bruto, es una figura que representa características
masculinas impregnadas de una buena dosis de energía vital, que, si se
las confina en el inconsciente, pueden volverse muy desagradables y
peligrosas. 16 Los hombres con aspectos Quirón/Marte pueden enmas-

227
carar su sensibilidad tras el machismo, pero también pueden parecer
dóciles, refinados y cultos, y mediante su atractivo, conseguir que muje­
res poderosas se hagan cargo de ellos. ¡Y pobre de la mujer que caiga
en esta trampa, ya que puede encontrarse convertida en blanco de una
descarga continua de hostilidad inconsciente que sea el cuento de nunca
acabar! Es frecuente que los hombres con contactos entre estos dos pla­
netas tengan que construir desde cero su sentimiento interior del poder
masculino, y para ello encontrar el término medio entre los opuestos de
la brutalidad y la impotencia... una tarea nada fácil.
Con Quirón en aspecto con Marte, las actividades deportivas com­
petitivas o las pruebas de aguante físico suelen proporcionar una libe­
ración para estas poderosas energías instintivas. El cultivo de una buena
musculatura puede ayudar tanto a los hombres como a las mujeres a
contener esta energía y a encauzarla hacia logros positivos, en vez de
dejarla que se enrancie, se vuelva hacia adentro y lesione su propio sen­
timiento de confianza. A los que tienen contactos Quirón/Marte suele
sentarles muy bien dedicar su considerable energía a otra persona o a
una causa impersonal. Su enorme vitalidad puede llevarlos a exagera­
ciones, sin embargo, ya que con frecuencia les cuesta regular su energía.
Cuando los contactos entre estos dos planetas funcionan en forma com­
pulsiva, la gente pone demasiado esfuerzo en todo, y pueden llegar a
convertir algo tan simple como preparar una comida en un verdadero
trabajo de Hércules.
En la carta de Roberto Assagioli, Quirón está en Géminis en la
casa XII, en conjunción con su Ascendente Cáncer y formando un
Gran Trígono con el Medio Cielo en Piscis y Marte en Libra en la
casa V. Assagioli fue el fundador de la psicosíntesis, una síntesis de dife­
rentes formas esotéricas y psicológicas de abordar el psiquismo, cuyas
técnicas destacan el uso de la voluntad. Escribió The act of will, donde
sugiere la necesidad de asociar la voluntad personal de la personalidad
con la voluntad transpersonal del sí mismo superior. Ésta es, con fre­
cuencia, una consideración importante para quienes tienen a Quirón en
aspecto con Marte, ya que por naturaleza tienden a estar por sí mismos
y por el logro de sus deseos. Si este principio está herido, quizá se vean
forzados a buscar una perspectiva colectiva o transpersonal más vasta
dentro de la cual puedan operar. De hecho, en las personas con con­
tactos Marte/Quirón, sus propios deseos personales se encuentran con
frecuencia bloqueados y frustrados hasta que hallan una manera de vin­
cularlos con las preocupaciones más profundas del resto de la humani­
dad.

228
Quirón en aspecto con Júpiter

Es frecuente que los nativos que tienen estos contactos muestren ten­
dencias mesiánicas; en cuanto a la naturaleza de su mensaje, está indi­
cada por los signos y las casas que estén en juego: son grandes busca­
dores que van en pos de una iluminación, una panacea o una verdad
definitiva que perpetuamente los elude. Júpiter monta en Quirón como
un niño en un caballito de juguete, y parte en su misión, ansioso de
reunir tantos seguidores como le sea posible. Sin embargo, con uno
de estos aspectos también es posible tener grandes esperanzas o aspi­
raciones desmesuradas, pero evitar la vida humana en los dominios afec­
tados por este aspecto; como Prometeo, castigado por Zeus, estas per­
sonas generalmente tienen que someterse, en esos dominios, a grandes
sufrimientos. Si un conflicto íntimo crece es probable que no puedan
contenerlo, y que su dolor las inste a dedicarse a causas más amplias.
Sin embargo, en cuanto son mortales comunes con algún aspecto entre
estos dos planetas, es improbable que, solas, puedan detener la carrera
armamentista o poner término al hambre en el mundo; en cambio,
puede pasar que sean llamadas a reconocer el propio dolor interior que
han canalizado en sus causas. Por ejemplo, si han descuidado su propia
naturaleza animal, e incluso abusado de ella, puede que se dediquen a
hacer una apasionada campaña por los derechos de los animales; si inte­
riormente están en lucha con ellas mismas, quizá se apunten a la lucha
contra el racismo, y si lo que temen es su propia agresividad reprimida,
tal vez protesten por la violencia que impera en su ciudad.
No pretendo insinuar que no haya valor alguno en poner nuestro
sentido de la justicia al servicio de una causa colectiva. Sin embargo,
en nuestro trabajo de astrólogos podemos encontramos de cuando en
cuando con alguien con uno de estos contactos que acaricia algún sueño
que lo ha llevado a perder todo sentido de la proporción y acude en
busca de ayuda. Aunque con un enfoque muy terrenal se puede evitar
el desastre, quizá también sea posible ver el problema como una expre­
sión simbólica válida del instinto religioso de la persona, que le indica
la senda interior de integración que la psique intenta seguir. Algunos
están destinados a representar o cumplir la misión que ellos mismos se
han fijado; a otros quizá se les pida que la sacrifiquen en aras de su
propia integridad. Sin embargo, tal vez sea más apropiado analizar el
posible significado simbólico que dar consejos, ya que, por bieninten­
cionados que sean, al ofrecerlos quizá no logremos más que hacer el
juego a la tendencia que impulsa a nuestro cliente con un contacto Qui­
rón/Júpiter a buscar una autoridad espiritual externa. Como dice D. H.
Lawrence:

229
Ya he dejado atrás mi misión y no tengo nada que ver con ella [... ] en
mí, el maestro y el salvador han muerto; ahora puedo ocuparme de mis
cosas y de mi vida[...] Quise ir más allá de los límites de mis manos y de
mis pies, de modo tal que me traicioné a mí mismo[...] porque he muerto,
y ahora conozco mis propios límites. 17

Con frecuencia, la pérdida de una visión o de una misión muy pre­


ciada forma parte de la trayectoria vital de quienes tienen aspectos entre
Quirón y Júpiter, lo mismo que de quienes tienen a Quirón en Sagitario
o en la casa IX.
A veces, con aspectos entre Quirón y Júpiter, nuestra propia capa­
cidad de simbolizar y de interiorizar significados está herida; entonces
representamos nuestros problemas internos de una manera concreta que
en el mejor de los casos nos deja con una sensación de agotamiento y
de vacío, y en el peor puede ser causa de una catástrofe emocional o
económica. Por otra parte, cuando Júpiter está en aspecto con Quirón,
nuestra experiencia podría incluir búsquedas, peregrinaciones y viajes
enormemente productivos en el sentido de una sanación y un creci­
miento interiores. El factor decisivo es nuestra disposición a reflexionar
profundamente sobre nuestras experiencias, a equilibrar nuestra expan­
sión con la quietud y la introversión necesarias que permitan alcanzar
alguna forma de síntesis (Júpiter) interior. Si el nativo se deja arrebatar
por Quirón en aspecto con Júpiter, estará en peligro de dejar tras de sí
una huella de experiencia vital todavía no procesada, con el resultado
de quedarse sin base y de perder su humanidad. Por otra parte, quien
afrente a Júpiter podría, como Prometeo, quedar encadenado al senti­
miento de haberse traicionado a sí mismo y de haber negado su propia
visión y su verdad interior.
La gente que tiene contactos entre estos dos planetas se encuentra
con frecuencia con que alguna forma extraordinaria de gracia salvadora
se hace sentir en su vida: algún factor nuevo se introduce en una situa­
ción en el preciso instante en que todo parecía perdido. Por otra parte,
en ellos se suele encontrar también la herida de una defraudada fe en
Dios. Quien tiene a Quirón en aspecto con Júpiter puede sentir secre­
tamente que es alguien especial, que goza del favor y el amor de los
dioses. Con esta actitud es probable que inicialmente, con su firme e
íntima convicción de que se las merece, el nativo obtenga muchas cosas
buenas en la vida, pero después del rudo despertar a la conciencia de
sus límites mortales, vienen la indignación y la rabia. La desgracia puede
golpear con tanta más fuerza cuanto que la persona no está preparada:
el optimismo sin límites se convierte en desesperación y en la convicción
de estar perseguido por la mala suerte cuando las cosas no salen de

230
manera tan ideal. «Ruega a Alá, pero no te olvides de atar tu camello»,
dice al respecto un proverbio sufí. Sin embargo, con Quirón en aspecto
con Júpiter tenemos una capacidad asombrosa para recuperarnos de
enfermedades, tragedias personales y crisis de fe.
Allí donde se encuentran estos aspectos tendemos a exagerarlo todo
y a tener experiencias extraordinarias. En estos dominios, estamos muy
alertas al nivel arquetípico de la vida, pero a veces propendemos tam­
bién al exceso, el fanatismo y el mesianismo. Es probable que se pierda
de vista la vida ordinaria y la simple verdad, y que el nativo tienda a la
exageración en estos ámbitos de la vida. Lord George Byron tenía a
Júpiter en conjunción con Quirón, ambos en Géminis, en la casa XII.
El frondoso exceso emocional de sus escritos (Géminis) corresponde
ciertamente a la casa XII por su carácter más arquetípico que personal.
Para quienes tienen a Quirón en aspecto con Júpiter en Libra, por ejem­
plo, las relaciones no pueden ser ordinarias, sino que se convierten en
un medio para conectarse con ámbitos de conciencia superiores, o en
una experiencia de expansión social o cultural. Con Quirón en aspecto
con Júpiter en Cáncer o en la casa IV, es posible que una persona llegue
poco menos que a deificar su hogar y su familia, o sus raíces y orígenes
nacionales.
Una mujer, a quien llamaré Brenda, tiene a Júpiter en Leo en la
casa X, en cuadratura con Quirón en Tauro en la casa VII, y Júpiter
rige también a su Sol y su Luna en Sagitario. Ella quería trabajar en el
campo de la sanación, pero se le hacía difícil hallar el canal adecuado.
Llegó a obsesionarse con David Bowie, cuyo Quirón forma una con­
junción exacta con el Ascendente Escorpio de Brenda, en tanto que su
Júpiter está en oposición con el de ella. Su obsesión la llevó incluso a
mudarse a Inglaterra para estar cerca de él, porque sentía que él la
sanaba; la mudanza tuvo el carácter de peregrinación y literalidad típico
de Quirón en aspecto con Júpiter. Esta relación fantaseada (Quirón en
la casa VII) proporcionó a Brenda un marco arquetípico para la explo­
ración de su propio mundo interior. Irónicamente, lo que empezó siendo
un experimentar por intermedio de otra persona su propio Júpiter en
Leo, con su necesidad de prominencia social, adoración y fama, dio
como resultado cierta medida de notoriedad para ella como «la admi­
radora del gran hombre». Tal como lo ejemplifica la historia de Brenda,
Quirón en aspecto con Júpiter tiene una fortísima capacidad para la
devoción.
A quienes tienen este contacto suele encantarles correr riesgos y ten­
tar al destino. De Zeus se dice a veces que fue el padre de las tres Parcas,
que ejecutaban sus decisiones, pero algunas versiones anteriores del
mito ponen la autoridad suprema en manos de las Parcas. Cuando hay

231
contactos Quirón/Júpiter, se puede tener el furtivo sentimiento de que
es uno el árbitro final de su propio destino... ¡una idea que nos mete en
dificultades cuando vamos más allá de nuestros propios límites! Puede
haber, sin embargo, una tendencia a jugar a ser Dios al mismo tiempo
que se pone a prueba a la vida para ver quién está realmente a cargo
de qué; el hombre está ávido de los mismos límites que él no es ca­
paz de fijarse.
Los aspectos entre Quirón y Júpiter significan con frecuencia una
capacidad de enseñar e inspirar a los demás, y de ayudarles en el proceso
de encontrar significado a su propia vida. Quizá tengamos el don de
alcanzar una visión global de las situaciones y seamos capaces de sacar
a la luz lo mejor de cada persona, sus verdaderas esperanzas y aspira­
ciones. Algunas personas pueden disfrutar de la visión positiva de la vida
que tienen estos nativos, que confían en su prodigalidad. A veces, sin
embargo, Quirón en aspecto con Júpiter significa la herida de un exceso
de optimismo: el nativo podría provenir de una familia o de una cultura
en donde inmediatamente a cualquier signo de depresión o de tristeza
se le resta importancia, se lo borra con el «pensamiento positivo» o se
niega su existencia con alguna distracción. Antes de haber aprendido a
valorar nuestro lado más oscuro, podríamos estar representando el papel
de un quebradizo «super-Júpiter» para no dejar que nadie -ni nosotros
ni los demás- vea nuestro lado pesimista, melancólico y depresivo,
incapaz de percibir significados ni esperanzas, y que no tiene ninguna
visión filosófica de expansividad que lo consuele. La cueva Quironiana
y el templo de Zeus, que comparten la cima del monte Pelión, son aquí
una imagen sugerente. En la gente que presenta estos aspectos puede
haber una tendencia maníaco-depresiva, en la que la depresión alterna
con períodos de jubiloso entusiasmo.
Los aspectos entre Quirón y Júpiter indican a veces que nuestra espe­
ranza, nuestro optimismo y nuestra confianza en la plenitud de las posi­
bilidades vitales están heridos. Es probable que, de niños, tras haber
visto pisoteados nuestros sentimientos expansivos de generosidad y de
optimismo, hayamos preferido sepultarlos. Quizá nuestros padres hayan
tenido grandes esperanzas que se vieron defraudadas: tal vez perdieron
una fortuna o se vieron perseguidos por la mala suerte. Puede ser que
nos hayan advertido del riesgo de ser demasiado felices y despreocu­
pados, o que su actitud religiosa haya sido demasiado represiva y severa
para que nuestro Júpiter pudiera sentirse verdaderamente cómodo. Tal
vez hayan sido ateos sin ninguna tradición religiosa, y en este caso, el
hijo puede ser el portador de las aspiraciones religiosas, acumuladas en
el inconsciente y reprimidas, de los antepasados. Entonces quizá se
sienta compelido a emprender una larga búsqueda a través de diversas

232
situaciones peligrosas y extremas. Con esta combinación, la tendencia a
basarse en lo externo es muy poderosa, y con frecuencia son necesarias
repetidas desilusiones para que la gente que tiene aspectos Quirón/Júpi­
ter sea capaz de redescubrir su autoridad espiritual interior. Krishna­
murti tenía a Quirón retrógrado en Libra en la casa VIII, en cuadratura
con Júpiter en Cáncer en la casa IV. Los teósofos lo «descubrieron» de
niño, en la India, y lo educaron para que fuera su futuro Maestro. Él
rechazó de plano la imposición de esta identidad hueca (Júpiter en la
casa IV), y formuló en cambio una filosofía (Júpiter) que considera pro­
fundamente (Quirón en la casa VIII) la naturaleza del conflicto como
tal (Quirón en Libra) y estimula a la gente a confiar en su propia fuente
de orientación interior (Júpiter en la casa IV). Irónicamente, y quizás
esto no sea una sorpresa, aun así llegó a ser el guía espiritual de muchí­
sima gente.
Con Quirón en aspecto con Júpiter, al nativo puede obsesionarle la
búsqueda de un «significado superior» en los dominios regidos por las
casas y los signos en que están emplazados los dos planetas. Son per­
sonas fuertemente intuitivas, que pueden tener premoniciones del fu­
turo, pero que también tienen dificultades para dar forma a esas posi­
bilidades o ideas tan elevadas. Una parte de la órbita de Quirón pasa
entre Saturno y Júpiter, y esto simboliza quizás una perspectiva (Qui­
rón) que puede hacer honor tanto a la forma (Saturno) como al signi­
ficado (Júpiter) sin confundirlos ni violentar a ninguno de ellos. Jung
tenía a Quirón en Aries, en oposición con Júpiter en Libra. Su enfoque
de la psicología profunda se originó principalmente en su propia expe­
riencia (Quirón en Aries), fue formulado merced a su intuición (Quirón
en oposición con Júpiter) y lo llevó a un conflicto con su mentor, Freud
(Quirón en oposición con Júpiter en Libra). Escribió mucho sobre la
base alquímica de la relación transferencia} (Júpiter en Libra) y sobre
sus posibilidades de transformación. Dio forma a una «religión» del sig­
nificado íntimo individual (Quirón en oposición con Júpiter), un proceso
de interiorización de los símbolos religiosos contenidos antaño den­
tro de las formas religiosas externas.
D. H. Lawrence tenía a Quirón en Géminis en la casa VIII, en cua­
dratura con el Sol y Júpiter en conjunción en Virgo en la casa XI. Aun­
que este aspecto suyo quizá no sea demasiado conocido, D. H. Law­
rence alimentó la típica fantasía mesiánica de fundar una orden religiosa
selecta, una colonia que él llamaba Rananim. Retirados del mundo, sus
miembros habrían de sufrir una transformación personal y un renaci­
miento (Quirón en la casa VIII) para luego volver al mundo a favorecer
un nuevo crecimiento y «fecundar las ruinas estériles de la civilización
occiqental» (Júpiter en exilio en Virgo). Comenzó a reclutar gente en

233
serio cuando Quirón en tránsito pasaba por su casa V, en cuadratura
con su emplazamiento natal, y en oposición con la conjunción natal
entre el Sol y Júpiter. De esta empresa dijo Cecil Gray, un acaudalado
músico y esnob:

La idea de pasarme el resto de la vida en los Andes en compañía de


Lawrence y Frieda me llenó de horror; la combinación de las alturas de
la montaña y las profundidades psicológicas era más de lo que me ani­
maba a contemplar. Además, me sentía fatigado, escéptico y enfermo, y
ya estaba harto de sus dioses oscuros, de sus mórbidos submundos y de
todas sus otras «propiedades» literarias. Lo acusé de dejarse convertir en
objeto de una especie de culto esotérico femenino, de una religión de tipo
dionisíaco cuya figura central era él, un Jesucristo para un regimiento de
María Magdalenas. 18

Este punto de vista tan saturnino quizá sea el único derecho de Gray
a la inmortalidad, ya que parece haberse ocultado a la sombra de Law­
rence.
Originariamente, D. H. Lawrence quiso ser un hombre de Iglesia,
intención de la cual lo apartó la moral religiosa rectrictiva que le inculcó
su madre. De niño solía rezar para que su padre se convirtiera o muriese
(véase la sección sobre Quirón en aspecto con el Sol). Se puede consi­
derar que la comunidad de Rananim era una puesta en escena de los
problemas no resueltos que Lawrence tenía con su familia (comunidad
= familia); su sentimiento de no pertenencia lo llevó a imaginar un lugar
propio para poder invitar a otros a pertenecer a él; obsérvese que habla
de «renacimiento» y no de «iluminación», cosa que es congruente con
su Quirón en la casa VIII. Quizá su rechazo de la civilización europea
fuera una exteriorización de su apasionado intento de liberarse de la
estricta ética protestante que durante su niñez había reprimido severa­
mente su vida instintiva. He aquí su credo personal:

Quiero volver a insuflar en el mundo la antigua y gran visión pagana [...]


Mi religión es una fe en la sangre y en la carne porque son más sabias
que el intelecto. Con la mente podemos equivocarnos, pero lo que siente,
cree y dice nuestra sangre es siempre verdad. El intelecto no es más que
un freno y una brida. ¿Qué me importa a mí el conocimiento? Lo único
que quiero es responder a mi sangre, directamente, sin la frívola inter­
vención de la mente, de la moral o de lo que sea. 19

Obsérvese la yuxtaposición quironiana de la sangre y el intelecto, y


el triste hecho de que el propio Lawrence era incapaz de tener hijos
(Quirón en cuadratura con el Sol). En este sentido no podía responder

234
a su propia sangre, aunque ciertamente, sí lo hizo con sus palabras.
Típico también de Quirón en aspecto con Júpiter es su empeño en for­
mular una filosofía personal. Con estos planetas en aspecto, el nativo
puede verse compelido a encontrar una filosofía de significado personal
que se ajuste a su propia experiencia vital; tal vez le sea negado el con­
suelo de pertenecer a la religión aceptada por su colectivo, y esto sea a
la vez su herida y el desafío al que se enfrenta:

Me propongo encontrar a Dios: Mi deseo es realizar mi relación con él.


Ya no planteo objeciones a la palabra «Dios». Mi actitud con respecto a
esto ha cambiado. Debo establecer una relación consciente con Dios. 20

Esto ejemplifica otro tema característico de los contactos entre Qui­


rón y Júpiter: tendemos a jugar a ser Dios (o Diosa) y después nos sen­
timos desamparados; primero nos inflamos y después nos desinflamos.
Con los contactos Quirón/Júpiter, aun reconociendo nuestra profunda
necesidad de una fuente interior de sabiduría que nos guíe, quizá poda­
mos finalmente renunciar a estos extremos y encontrar al Maestro Inte­
rior que nos habla quedamente desde adentro.

Quirón en aspecto con Saturno

Tal como se describió en el capítulo 5, la relación de Quirón con Saturno


lleva implícita la disolución de las fronteras y abre la posibilidad de una
actitud diferente ante la cuestión de los límites necesarios para la vida
humana. Los individuos que tienen a Quirón en aspecto con Saturno
reaccionarán de diversas maneras ante este proceso de transformación,
pero inicialmente lo que se les plantea es la lucha con una situación
disyuntiva: o bien reciben demasiada influencia de Saturno, y son rígidos
y temerosos, terminantes en sus juicios sobre ellos mismos y sobre los
demás, o bien no reciben suficiente influencia de Saturno y se sienten
deprimidos, inseguros e incapaces de funcionar en el mundo. Además,
con Saturno en aspecto con Quirón, la influencia del padre es muy
importante. Aquí nos enfrentamos con las formas más severas y pro­
hibitivas del Padre arquetípico -uno de los rostros de Saturno-, cuya
primera personificación es generalmente el padre real. Sin embargo, los
problemas Quirón/Saturno ponen en juego diferentes niveles: el per­
sonal, el ancestral, el colectivo y el arquetípico. En la realidad, estos
temas se superponen y se entretejen, como se ve en el capítulo 11 con
las cartas del doctor Jan Player y del «reverendo» Jim Janes; aquí, sin
embargo, los describiré por separado.

235
En un nivel personal, los temas quironianos se ven generalmente en
la relación con el padre, que puede haber estado física o mentalmente
enfermo, haber sido débil o padecido algún tipo de carencia de la que
necesitara sanar o redimirse; también puede haber sido un pequeño y
mezquino tirano. Quien haya crecido con una herida en el dominio
saturnino de los límites, las fronteras y la estructura se sentirá profun­
damente inseguro; quizá su rebeldía no haya sido saludablemente con­
tenida, o el nativo haya tenido una educación estricta y autoritaria. De
cualquier manera, es alguien que puede envejecer antes de tiempo y ser
muy serio desde muy temprana edad, ya que por una razón u otra ha
tenido que ser su propio padre. El padre puede ser también el que hiere,
persigue o domina, dejando en el hijo un legado de odio y miedo. De
forma similar a los que tienen a Quirón en Capricornio, es frecuente
que quienes lo tienen en aspecto con Saturno crezcan rechazando a su
padre; quizás huyan lejos de su desvalimiento, su violencia o las abru­
madoras restricciones que él pueda haberles impuesto, sólo para des­
cubrir que ese «padre» los sigue a todas partes y se manifiesta en sus
relaciones con figuras de autoridad y también en las personales. Puede
pasar que en la pugna por ser diferentes estén viviendo potencialidades
que el padre no vivió, y que intenten redimirlo cumpliendo, sin darse
cuenta de ello, sus ambiciones no realizadas y sus deseos inconscientes.
Cuando hay contactos entre Quirón y Saturno, si el principal vínculo
emocional de una mujer fue con el padre, más adelante puede fijarse
en hombres que parecen muy diferentes de él, pero que al mirarlos más
de cerca revelan ser muy parecidos al inconsciente del padre; además,
es posible que la hija se case con un hombre exactamente igual al abuelo,
e incluso al bisabuelo. Otra alternativa es que se rebele y se convierta
en una «Amazona» que va en pos del logro personal y de la indepen­
dencia emocional. Quizá rechace a los hombres y no entable más que
relaciones que «no llegan a nada», en la medida en que tienen como
modelo la relación con el padre.
Los problemas con el padre que sugieren los contactos entre Quirón
y Saturno son generalmente de mayor alcance que el padre personal, y
es frecuente que durante varias generaciones afecten a nuestra herencia
psicológica -nuestra pauta colectiva-, y en última instancia, al prin­
cipio arquetípico del Padre. Si usted tiene a Saturno y Quirón en
aspecto, puede ser aconsejable que estudie su árbol genealógico para
descubrir las pautas vitales y las características psicológicas del lado
paterno de su familia. Podría descubrir, por ejemplo, que está siguiendo
ciegamente una senda ancestral que ha heredado y que puede conducirlo
al desastre y al fracaso; podría estar creando estructuras vitales basadas
en opciones que fueron elegidas generaciones atrás y siguiendo así, sin

236
darse cuenta, las huellas de su padre. Con aspectos entre Quirón y
Saturno hay personas que sienten que su propósito es redimir una heren­
cia negativa proveniente de la rama paterna de la familia: puede haber
cargas, responsabilidades o tenebrosos secretos familiares que no acaban
de saldarse. Hay quienes deberán luchar con cosas como éstas durante
toda su vida; otros tendrán la oportunidad (generalmente un tránsito
que ponga en juego a Saturno o a Quirón) de desprenderse del pasado
y de reconocer el viejo aforismo de «lo pasado, pasado». Por otra parte,
también podemos heredar características positivas: sentirnos conectados
con las aspiraciones y los valores de nuestros antepasados puede aportar
un consuelo considerable, y movilizar sentimientos de apoyo interior.
El tema de la continuidad ancestral y de una relación creativa con nues­
tro pasado familiar es importante cuando hay contactos Quirón/Saturno:
profundiza en nuestro sentimiento de participación en la historia y de
pertenencia al tiempo (Saturno).
Con frecuencia, la presencia arquetípica que planea por detrás de los
aspectos entre estos dos planetas es inicialmente una figura masculina
de actitud crítica y condenatoria, como el lado negativo de Yahvé en la
Biblia, un dios que nos vigila para que no vayamos a caer en el error y
el pecado, y que nos castiga si lo hacemos. Conceptos tales como el del
pecado original, el de la caída del hombre en la desgracia y el exilio
del paraíso debido al capricho del género femenino, y todo ese tipo de
cosas pueden dañar profundamente el sentimiento del propio valor en
aquellos que tienen contactos entre Quirón y Saturno. Si consideran que
la creación como tal es imperfecta y censurable, será necesario que
alguien los redima y los salve de su «perversidad», y siempre estarán
teniendo que autojustificarse. Entonces necesitarán proyectar las culpas
para apaciguar su sentimiento de indignidad, y poder recuperar los frag­
mentos de su propio valor: otros deberán ser castigados para que ellos
puedan seguir siendo justos. Este guión de juicio y culpa, si no se lo
representa exteriormente, puede continuar representándose interior­
mente en la mente de los que tienen a Quirón en aspecto con Saturno,
que pueden autodestruirse o destruir sus propias creaciones. En el mito,
Saturno se tragaba a sus hijos por miedo de que uno de ellos llegase a
destronarlo. Cuando Quirón está en aspecto con Saturno, este tema apa­
rece con frecuencia: nuestros mecanismos de control trabajan horas extras,
y el resultado son agotadores períodos de esterilidad creativa, depresión y
miedo. Sin embargo, a diferencia de los aspectos, natales o por tránsito,
Urano/Saturno, cuando Quirón está en aspecto con Saturno existe la posi­
bilidad de abarcar más bien que de intentar liberarse de esto: a ello pueden
seguir la compasión y una bien fundada creatividad, como en la Edad de
Oro .de los primeros días del reinado de Saturno.

237
Los contactos entre Quirón y Saturno indican con frecuencia un
superyó fuerte, que critica y ridiculiza, cubriendo de escarnio todo lo
que uno intenta hacer. Con frecuencia, esta voz es inconsciente y se la
proyecta sobre la pareja o los amigos, sobre los padres, la sociedad o
cualquier otra pantalla adecuada... y entonces, ya podemos luchar con­
tra esta «autoridad externa». Su efecto puede ser paralizante y dejarnos
deprimidos e impotentes para disfrutar de la vida y hasta para esperar
algo mejor. Espoleado por su sentimiento del propio valor interior
herido, el nativo puede convertirse en el «buen chico» y esperar el pie
que le dan los demás para actuar. Puede llegar a preocuparse por su
aspecto, por el prestigio, el éxito y la posición social, pero basar el sen­
timiento de su propia identidad y de su estructura en su profesión y en
las organizaciones, sociedades o instituciones a que pertenece. La irri­
tación que acompaña a su lucha por desprenderse de esta carga de indig­
nidad y de culpa puede desbaratar su vida, tanto interior como exterior.
El orden, la disciplina, la ley, las responsabilidades, el lugar que se
ocupa en la sociedad, la capacidad de lograr y de crear mediante la per­
severancia y la superación de obstáculos son algunos de los terrenos en
donde pueden aparecer dificultades. Cuando hay aspectos Quirón/
Saturno, la relación con la totalidad del ámbito físico puede volverse
difícil: quizá la persona sufra desastres súbitos, mareos, fallos y sienta
que está herida o es impotente en los dominios de la vida que repre­
sentan las casas y los signos afectados. Sin embargo, es importante no
perder de vista cuál es la situación subyacente: con frecuencia, los repe­
tidos intentos de conseguir que las cosas vuelvan a funcionar están con­
denados al fracaso si los problemas subyacentes -el juicio negativo de
uno mismo y la falta de confianza en su propia valía- no se van tra­
yendo gradual y compasivamente a la luz.
Cuando Quirón está en aspecto con Saturno tenemos la combinación
de una vulnerabilidad extrema y una actitud a la vez defensiva y que­
bradiza, a la que le cuesta admitir sus propias necesidades emocionales;
quizá la persona jamás pueda acercarse a nadie sin su coraza emocional
completa, aunque cuando está sola se sienta dolorosamente vulnerable
y esté ávida de que los demás lo adviertan. Es alguien que puede parecer
agresivamente autosuficiente, independiente y capaz, pero a quien
periódicamente todo se le derrumba: la ambición, la capacidad de tra­
bajo o el sentimiento de una coherencia interior. Un contacto Quirón/
Saturno puede significar tal dificultad para imaginarse que las cosas pue­
dan ser distintas que hasta puede llegar a ser una profecía que se auto­
rrealiza. En este caso, generalmente están en juego problemas muy acu­
sados en relación con el padre personal. Por ejemplo, un joven que tiene
a Quirón en conjunción con Saturno en Piscis fallaba repetidamente en

238
los exámenes y no conseguía aprobar las pruebas de aptitud para el
ingreso en la universidad, aunque se sabía que era inteligente. Su padre
-un hombre sin educación alguna, que bebía en exceso, y era hosco y
nada comunicativo- se había ido de casa cuando su hijo era todavía
muy joven. El muchacho estaba intentando ser como el padre ausente
a quien inconscientemente seguía llorando (Quirón en Piscis), y por eso
se resistía a continuar con su educación.
La expresión «mentalidad laager» será conocida para cualquiera que
se interese en la política sudafricana, y se la usa a veces para describir
los aspectos Saturno/Quirón. En Sudáfrica, los pioneros tenían la cos­
tumbre de montar todas las noches su campamento [laager] formando
un círculo con sus carromatos para protegerse de los animales salvajes
y de la hostilidad de las tribus negras. Hoy en día, los afrikaners de línea
dura, que descienden de aquellos pioneros, creen que el deber que les
ha conferido Dios y la responsabilidad que tienen para con el mundo es
preservar intacta la raza blanca frente a toda posible contaminación por
otras razas: de aquí el apartheid. (En el capítulo 11 se encontrará el
horóscopo de Sudáfrica.) Hendrik Verwoerd tenía a Quirón en Sagita­
rio, en conjunción con Saturno en Capricornio, ambos en la casa XII;
en su carta, Saturno está en conjunción con el Ascendente, y Quirón
forma además oposición con Neptuno en Cáncer en la casa VI. Ver­
woerd, como primer ministro, cargo que ocupó desde 1958 hasta 1966,
sacralizó e institucionalizó esta creencia, que de todas maneras ya fun­
cionaba en la práctica. Ian Smith tiene a Quirón en Aries en la casa IV,
en sesquicuadratura con Saturno en Leo en la casa IX. Como último
primer ministro de Rodesia, se atrincheró contra la opinión pública
mundial durante una sangrienta guerra de guerrillas que se prolongó a
lo largo de quince años antes de que se reconociera la independencia de
Zimbabue. Tuvo poliomielitis en su juventud, y tiene paralizado el lado
izquierdo de la cara... e indudablemente se resistió a «cambiar la cara»
de su país (casa IV). Además, cosa característica del lado positivo de
Quirón en aspecto con Saturno, en vez de huir después de su derrota,
permaneció siete años más al servicio del gobierno.
Margaret Mead nació unos días antes que Verwoerd, y su configu­
ración de Quirón muestra de qué forma tan diferente pueden expresarse
los mismos temas en dos vidas diferentes. También ella tenía a Quirón
en conjunción con Saturno en Capricornio en la casa XII, y a Saturno
en conjunción con su Ascendente Capricornio. Mead fue una antropó­
loga que llegó a ser poco menos que una figura de culto con sus estudios
de tribus primitivas... un interés adecuadamente quironiano. Aunque
en época reciente su obra ha sido parcialmente desacreditada, ya que se
duda de la objetividad de su investigación (Quirón en la casa XII), sus

239
descripciones de la combinación de la libertad sexual con la responsabilidad
moral fascinaron ciertamente la imaginación del público (Quirón en la casa
XII). Independientemente de la «objetividad» de su investigación, es un
hecho que Mead dio forma (Saturno) al anhelo colectivo (casa XII) de
redimir al «primitivo» interior, y que presentó la imagen de una «Edad de
Oro» de sana y espontánea expresión del ser instintivo (véanse en el capí­
tulo 11 otras consideraciones sobre este tema saturnino).
Cuando Quirón está en aspecto con Saturno, debemos generalmente
tropezar con nuestro propio miedo interior, con nuestra rigidez y nues­
tro desprecio de los demás, y al mismo tiempo con nuestras actitudes
heredadas o colectivas de represión y ultraconservadurismo; y es fácil
que nos sintamos profundamente avergonzados la primera vez que des­
cubrimos dentro de nosotros tales características. Es probable que inten­
temos colgárselas a otras personas, que las neguemos o que nos sintamos
virtuosamente indignados; mientras luchamos contra el opresor interno
culpamos de que las cosas sean así al gobierno, a la gripe o a nuestro
horóscopo. Sin embargo, si podemos incluir sinceramente tales rasgos
como parte de nuestra hechura, sin empeorar las cosas exigiéndonos
cambio y transformación, probablemente encontremos que ello nos con­
fiere cierta medida de libertad interior y un sentimiento de estar mucho
más «en casa» en el mundo de la forma. Con palabras de Kahlil Gibran:
« Y si al que queréis destronar es a un déspota, mirad primero si su trono
está bien destruido dentro de vosotros mismos». 21 Aunque podamos ir
cargados con una subpersonalidad «de tirano», todavía es posible reco­
nocer que no es eso lo único que somos, soportarla con humildad y, de
esa manera, no oprimir a nadie con ella. Si usted tiene un aspecto fuerte
entre Quirón y Saturno, tal vez un vistazo a la imagen de Nabucodo­
nosor pintada por Blake podría ayudarle a ver ese aspecto de sí mismo
con un punto de humor y de compasión.
En ocasiones nos encontramos con alguna persona que, teniendo en
aspecto a Quirón y Saturno, muestra un sentido natural y relajado de
la autoridad. Y no se trata de autoridad en virtud de la riqueza, de su
posición en la sociedad, su profesión o sus logros: es más bien la dig­
nidad duramente ganada de alguien que se ha enfrentado a las profun­
didades de su propia alma, tanto a su oscuridad y su desesperación como
a su esperanza y su júbilo, que ha emergido de ellas con un sentimiento
de sabiduría y de aceptación de la vida, y que está dispuesto a asumir
una responsabilidad considerable. Los aspectos entre Quirón y Saturno
pueden, finalmente, aportar el don de una aceptación profunda de la
encarnación: de lo que antaño fue una dolorosa herida puede, con el
tiempo, emerger el Anciano o la Anciana de la Sabiduría. Esta figura
respeta la tradición y los límites, pero no se identifica con ellos; la sabi-

240
duría se obtiene mediante la disciplina de una plena participación en la
vida, más bien que distanciándose de ella. Y, sea masculina o femenina,
la imagen está verdaderamente en el mundo, pero sin pertenecerle.

Quirón en aspecto con Urano

Cuando está en aspecto con un planeta exterior, Quirón actúa como un


mediador o un puente que permite que las características del otro pla­
neta puedan expresarse poderosamente en nuestra vida, para bien o
para mal. Pero la intensa presión del aspecto también puede hacer que
nos veamos absorbidos por preocupaciones que ensanchen demasiado
nuestros horizontes; atentos en demasía a la dimensión colectiva o espi­
ritual de la imagen mayor, no hacemos caso de las exigencias de nuestra
vida individual. De una manera o de otra, será necesario que nos recon­
ciliemos con los poderosos problemas colectivos y también con la con­
ciencia transpersonal, representados ambos por los aspectos de Quirón.
Entre 1952 y 1989 ha habido aproximadamente cuarenta oposiciones
exactas Quirón/Urano, y este período ha estado erizado de múltiples
tendencias y acontecimientos típicamente uranianos. Desde que terminó
la Segunda Guerra Mundial, la conmoción política y social ha sido
grande; en muchos países han germinado toda clase de subculturas revo­
lucionarias; el terrorismo se ha extendido; el problema de los derechos
del individuo se ha convertido en centro de controversias, protestas, y
en ocasiones, de actividad militante; toda clase de grupos minoritarios
han luchado por su derecho a existir y a expresarse. Los descubrimientos
de la Nueva Física han hecho estallar el mito de la realidad sólida, y el
rechazo del materialismo condujo a muchas personas a abandonar la
principal corriente establecida (Saturno) de la sociedad. En un estilo
auténticamente uraniano, se buscaron mejores opciones y se ensayaron
estilos de vida alternativos, basados con frecuencia en modelos comu­
nales. La agitación social ha ido desde el escapismo y el rechazo pasivo
del sistema hasta las tentativas violentas de forzar el cambio, derribar
el antiguo orden y desafiar las actitudes predominantes.
En la carta individual, Quirón en aspecto con Urano incrementa con
frecuencia el deseo de liberarse de limitaciones, especialmente en las
relaciones. Las personas con este contacto suelen ser «superuranianas»,
capaces de hacer cambios súbitos y de cortar inesperada y bruscamente
carreras y relaciones; también pueden ser propensas a que les sucedan
cosas inesperadas, y con frecuencia indeseables; les encantan las ideas
nuevas y siempre quieren probar nuevas maneras de vivir, quizá porque

241
se sienten compelidas a superar las limitaciones y destacarse entre la
multitud. George Sand, que fue la amante de Chopin, tenía a Quirón
como parte de una T-Cuadrada, en Capricornio en la casa X, en opo­
sición con el Sol en Cáncer en la IV, ambos en cuadratura con Urano
en Libra en la casa VIII. Era una mujer sumamente individualista, que
vestía ropa de hombre cuando aquello era inaudito. Las personas con
aspectos Quirón/Urano tienen una sólida fe en el individualismo, ¡siem­
pre y cuando sea el de ellas! Pueden ser intolerantes con las ideas ajenas,
y aunque crean en la libertad de palabra y de pensamiento, también son
capaces de desentenderse beatíficamente de las contradicciones que hay
en su propio comportamiento. Estos nativos sienten una urgente nece­
sidad de dejar huella, de ser recordados, sobre todo, como individuos,
independientemente de lo que puedan o no haber logrado. Quieren que
su vida individual signifique algo en la trama global de la historia, y con
frecuencia están preocupados por problemas sociales y políticos.
Incluso los que son más introvertidos y tienen menos inclinación a
comprometerse directamente en cuestiones sociales o políticas buscarán
silenciosamente lo excepcional, lo extravagante, y tomarán sendas que
contravienen las normas colectivas; habrá veces que tengan íntimos ami­
gos -o enemigos- con rasgos evidentemente uranianos. Edgar Allan
Poe tenía a Quirón en conjunción con el Sol y Mercurio en Acuario, y
en cuadratura con Urano en conjunción con el nodo norte en Escorpio.
Escribió cuentos macabros y fantásticos (Quirón en conjunción con Mer­
curio) que a menudo dan un giro inesperado al final. Tales of the Unex­
pected [Cuentos de lo inesperado] es uno de sus libros de narraciones
más famosos... ¡adecuado para un lector que tenga a Quirón en aspecto
con Urano! Las personas con este contacto planetario pueden ser pen­
sadores brillantes y originales; de espíritu revolucionario y desafiante, a
menudo perciben las situaciones con penetrante claridad; su mentalidad
de rayo láser puede hacer que los demás se sientan incómodos, ya que
a menudo estos nativos contemplan la vida desde una posición de dis­
tancia y desapego. Su herida puede ser una falta de conexión con sus
sentimientos personales, amén de la desilusión que sienten cuando la
vida no llega a estar a la altura de su plan ideal.
Una característica de la combinación Quirón/Urano es la convicción
de que todo se puede cambiar; nada es sagrado, y es posible que estas
personas vean la tradición como un mero conjunto de restricciones de
las que no hay que hacer caso. El poeta francés Charles Baudelaire tenía
a Quirón en Aries en la casa VIII, en cuadratura con Urano en Capri­
cornio en la casa IV. Sus excesos sensuales y psicológicos lo llevaron a
morir de sífilis (Quirón en la casa VIII). Transgredió toda clase de lími­
tes; su poesía invierte la estética de lo sentimental y lo exangüe para

242
glorificar en cambio lo depravado, lo pervertido y todo aquello que la
sociedad rechaza. Obsérvese el tema autodestructivo de su búsqueda,
característico de la casa VIII, y también su cuestionamiento de las nocio­
nes corrientes de lo que es aceptable (Urano en Capricornio).
Las personas que tienen este contacto pueden rebelarse de forma
indiscriminada contra las restricciones externas, y sin embargo, para­
dójicamente, se resisten a cambiar interiormente en profundidad. La
introversión creativa les resulta difícil porque a menudo les inquieta su
búsqueda de algo nuevo y diferente. Algunos de estos nativos tienen
una habilidad sobrecogedora para incorporar lo inesperado sin que se
les mueva un pelo y sin desviarse de su camino; el cambio puede ser
como un abono para ellos, y es algo que por lo general no les falta, lo
busquen conscientemente o no. Con frecuencia son los únicos en defen­
der una posición y en intentar valientemente cosas nuevas, aunque para
hacerlo hayan de enfrentarse al ridículo o quedarse sin ningún apoyo.
Sin embargo, puede resultarles difícil admitir sus errores; además, pue­
den ser fríos e inflexibles, incapaces de variar el rumbo y de dejarse
llevar por la marea de la necesidad. Generalmente, las verdaderas capa­
cidades creativas de las personas que tienen algún contacto Quirón/
Urano sólo ocupan el primer plano una vez estas personas han encon­
trado y aceptado sus propios criterios internos de limitación y disciplina,
o, dicho de otra manera, cuando tienen una relación firme con su propio
principio saturnino.
La necesidad de mejorar el mundo suele ser fuerte en estos nativos,
a la manera de un eco de la historia de Prometeo. Si uno se esfuerza
demasiado por alcanzar el poder de la elección individual, la libertad y
la conciencia, sin rendir al mismo tiempo homenaje a los dioses a quie­
nes se lo arrebata, puede sufrir el dolor de ser incapaz de manifestar su
individualidad. Con palabras de Océano, el suegro de Quirón:

Oh, mi desventurado amigo,


arroja lejos tu cólera e intenta liberarte
de todo tu sufrimiento [...]
lo que te atormenta, Prometeo,
es la recompensa ineludible
para quien habla con demasiado orgullo.
Aún no estás dispuesto a ser humilde
ni a doblegarte ante el dolor;
deseas añadir nuevos sufrimientos
a los que ya tienes [ ... ]
Eres mucho mejor consejero para los demás
.que para ti mismo.22

243
Cuando está es aspecto con Urano, Quirón suele traer dificultades
con la autoridad. Sin embargo, nuestra rebelión, y de hecho nuestra
herida, puede ser una incapacidad de aceptar una autoridad superior a
nuestra propia opción personal. No importa que esa autoridad se le apa­
rezca a la persona como la policía, o sus padres, o Dios, o incluso como
las exigencias de su propio crecimiento psicológico; el hecho es que parte
del viaje puede ser la necesidad de aprender a distinguir entre una acti­
tud de desafío saludable y creativa y un obstinado sentimiento de rebe­
lión indiscriminada, que quizá sea un remanente de la adolescencia. Y
puede crearse una frustración considerable cuando el impulso uraniano
hacia la libertad provoca repetidos desastres en vez de llevar a la práctica
el cambio creativo que la persona espera.
Parte de esta búsqueda será encontrar vías creativas para expresar
la propia individualidad. Hay personas con aspectos Quirón/Urano que
se toman su tiempo para construirse una relación cómoda con las ine­
vitables limitaciones saturninas de la vida en el mundo, haciendo todo
lo que pueden para no tener que inclinarse ante ningún tipo de autori­
dad. Otros se despiertan ya bien avanzada la vida a las exigencias ura­
nianas: son los individuos que deshacen su matrimonio, abandonan a
sus hijos, inician aventuras amorosas o cambian de profesión en su
urgencia de experimentar con su recién descubierta avidez de libertad.
Es probable que estos nativos sean realmente imparables y se vayan a
los extremos en su intento de romper los límites que antes se pusieron,
y en estos casos, la enfermedad puede ser lo que ponga freno a un sis­
tema que amenaza con quedar fuera de control.
La gente que tiene estos contactos puede ser rápida para detectar la
hipocresía en los demás, pero ciega para la propia. Una mujer, por
ejemplo, despreciaba hasta tal punto la sociedad en que había crecido
que la rechazó por completo y se unió a una comunidad espiritual aislada
de la corriente principal de la sociedad. Aunque había asumido su Urano
en lo referente a abandonar el viejo orden, no se daba cuenta de que
su verdadera personalidad estaba igualmente aprisionada por las nuevas
restricciones y normas que había asumido, y siguió su nuevo camino con
un resuelto entusiasmo y una impasible hipocresía. Los que tienen
aspectos Quirón/Urano pueden pensar que alcanzarán la libertad recha­
zando o demoliendo las estructuras «de afuera», porque ven la falta de
libertad individual como un problema de la sociedad, y es posible que
muestren más inclinación que la mayoría a buscar, para sentirse cómo­
dos, un marco de referencia alternativo, ya sea de ideas políticas, socia­
les o esotéricas.
Son personas muy receptivas para las ideas colectivas y susceptibles
a su influencia, y es probable que reaccionen emocionalmente ante ideas

244
inconscientes de cuyo poder sólo se liberan una vez que han podido
separar las ideas de la emoción. Por ejemplo, una mujer con Quirón en
oposición con Urano era clarividente de profesión, y le aterraban las
situaciones sociales en que tenía que conocer a gente nueva; temía espe­
cialmente que los hombres se mostrasen cínicos y despectivos cuando
descubrieran cuál era su profesión, y se encolerizaba interiormente hasta
tal punto que se mostraba hostil, a veces ya antes de que se hubiera
producido conversación alguna. Finalmente cayó en la cuenta de que en
realidad estaba reaccionando ante la idea colectiva inconsciente de que
las mujeres clarividentes son brujas, es decir, mujeres peligrosas que
pertenecen a lo marginal de la sociedad. Ella misma había estado con­
virtiendo a los hombres en depositarios de esa idea hiriente, sin darles
oportunidad de mostrarse diferentes de lo que ella esperaba; de esa
manera los deshumanizaba en la misma medida en que se sentía des­
humanizada por ellos. Otras ideas uranianas tienen que ver con los dere­
chos individuales, las creencias y los ideales políticos y las causas socia­
les, como también con los sistemas de crecimiento personal.
Si usted tiene a Quirón en aspecto con Urano, es probable que su
viaje tenga algo que ver con el descubrimiento de tales ideas colectivas
en su interior, ideas que tienen un efecto hiriente o deshumanizador,
especialmente en las relaciones. Puede serle útil examinar críticamente
las actitudes y los sistemas de creencias, ya sean religiosos, sociales o
políticos, que formaron su ambiente mental en la época de su creci­
miento. Con un aspecto Quirón/Urano es probable que la persona esté
realmente luchando por su libertad mental, pero quizá para alcanzarla
tenga que esforzarse mucho por trascender esas estructuras de pensa­
miento. Las reacciones emocionales y el rechazo no funcionan si antes
no se han desmantelado los condicionamientos previos enfocando sobre
ellos el conocimiento consciente. Ir más allá de nuestras limitaciones
mentales significa examinar nuestros propios procesos de pensamiento,
y eso es algo que exige mucha disciplina.
Tanto Robert ( a quien ya mencionamos en la sección sobre Quirón
en aspecto con Venus) como Mary Moffat tenían a Quirón en conjun­
ción con Urano, en Leo y en Virgo respectivamente: esto refleja la
fuerza de sus convicciones y de su deseo de iluminar a la gente con «la
palabra de Dios», y realmente llegaron a ser agentes del cambio. Tuvie­
ron una hija, llamada también Mary, que nació sólo tres días después
que Baudelaire, y es interesante comparar ambas vidas. Tanto Baude­
laire como Mary tenían a Quirón en Aries, entre un stellium de dos
planetas en Piscis y cinco en Aries, todos en cuadratura con Urano en
Capricornio. Mary se casó con David Livingstone, el famoso misionero
y explorador, que sin duda era el compañero adecuado para una mu-

245
jer con semejante énfasis ariano en cuadratura con Urano... El punto
medio entre Quirón y Urano en la carta de su padre está en conjun­
ción con el nodo norte de Mary, lo que simboliza que los problemas
Quirón/Urano de él se trasladaron e incorporaron al destino de la
hija. Podemos ver la similitud entre lo que Mary vivió externamente y
la vivencia interior de Baudelaire... Mary se expuso constantemente a
los peligros de lo desconocido al aventurarse allí donde jamás había es­
tado una mujer blanca, en la creencia de que estaba «llevando la luz
al Continente Negro». Baudelaire exploró lo más oscuro del África de
los sentidos en una orientación interior típica de la casa VIII; enfocó la
luz sobre los habitantes salvajes del mundo subterráneo de su propio
psiquismo.
Cuando Quirón y Urano se activan recíprocamente por tránsito, se
puede tener la vivencia de una expansión extraordinaria de la conciencia
que puede ser difícil de integrar; en estas ocasiones el nativo puede ver
y entender el mapa de su propia vida y experimentar un sentimiento de
aterrada reverencia ante su orgánica simetría. Estas visiones pueden
acompañarlo durante el resto de su vida, y constituirse en una presión
que le exige seguir u obedecer lo que ha visto, por lo que el nativo se
angustia si siente que ha tomado una decisión errónea. Quizá fuera una
analogía adecuada comparar estas visiones con la vista aérea que se tiene
al volar sobre la propia vida, como en un avión: uno no puede quedarse
allí arriba para siempre, porque la vida humana encarnada se vive sobre
la tierra. Y bajar no es, en realidad, traicionar aquella visión, porque
la vista a vuelo de pájaro se mantiene. Parte del viaje puede ser confiar
en que allá arriba hay alguien (Quirón en aspecto con Urano) que se
ocupa de ti, de modo que puedes descender a vivir tu vida humana en
la seguridad de que incluso si alguna vez te sientes perdido, también eso
es parte del viaje. Las visiones puramente uranianas tienden a tomar la
forma de: «Si yo fuera un ser perfecto podría... ». Sin embargo, Quirón
en aspecto con Urano nos estimula a que incluyamos nuestras imper­
fecciones, limitaciones y heridas.
Los dones de este contacto incluyen, además de la capacidad para
dar nacimiento a lo nuevo sin rechazar indiscriminadamente lo viejo,
una poderosa intuición, la capacidad de desapegarse compasivamente
de las ideas y situaciones emocionalmente cargadas, y una comprensión
profunda del proceso creativo del inconsciente. Los aspectos entre Qui­
rón y Urano expanden nuestro pensamiento más allá de las disyuntivas
que se excluyen recíprocamente para alcanzar formas de pensamiento
nuevas y más orgánicas. «La energía sigue al pensamiento» es un cono­
cido principio de la filosofía esotérica que los nativos que tienen este
contacto entienden de manera intuitiva, sabedores de que, a menos que

246
nuestras pautas de pensamiento se modifiquen en el más profundo de
los niveles, cualquier cambio de comportamiento no es más que una
frágil pantomima que se desintegra bajo la presión del estrés.

Quirón en aspecto con Neptuno

Las personas con Quirón en aspecto con Neptuno suelen tener un acceso
notable al mundo de los sueños, la imaginación y la fantasía; es probable
que no hayan perdido nunca esta conexión, característica de los niños,
que para muchos de nosotros no sobrevive a la educación, al proceso
del crecimiento y a las exigencias de la vida en el mundo material. La
vivencia que se tiene entonces de estos ámbitos es totalmente real, qui­
zás incluso más que la sólida realidad externa, y en ello reside la herida
de Quirón en aspecto con Neptuno: el don y la debilidad de un senti­
miento natural de la realidad unificada de la cual se deriva el mundo de
las formas, y a la cual termina por regresar. Para estos nativos, lo que
piensan, sienten o quieren es tan real y tangible como cualquier otra
cosa, y puede personificarse con rasgos dramáticos en su imaginación.
Les resulta difícil ver que la realidad mundana se interpone para mos­
trarles que su imaginación no es dueña de una omnipotencia mágica,
que no se corresponde necesariamente con lo que hay «ahí fuera», y que
sus anhelos no se verán satisfechos por la única razón de que sean tan
intensos.
Cuando hay contactos entre Quirón y Neptuno, los límites, las fron­
teras o los exclusivismos que impiden esta fusión pueden hacer que la
persona se sienta perseguida, se encolerice, se deprima o se aturda. El
conflicto es particularmente amenazador e hiriente en cuanto destaca la
realidad de su condición de ser aparte, y puede resuitarle difícil defender
sus necesidades personales. Una respuesta común de estos nativos ante
los conflictos interpersonales es deshacerse en lágrimas, hundiéndose en
el sentimiento de que son incapaces de hacerles frente. Es frecuente que
los que tienen aspectos Quirón/Neptuno se idealicen o se desprecien a
sí mismos, y que hagan lo mismo con los demás, recurriendo a la defensa
histérica de jugar a la víctima y al «pobrecito de mí» si perciben la inmi­
nencia de una confrontación; es probable que para hacerse valer recu­
rran a oportunas exhibiciones de emoción y de vulnerabilidad o debili­
dad física, y tampoco tendrán inconveniente en hacerse los locos si así
pueden evitar situaciones incómodas. Por otra parte, a veces es fácil
engañarlos, y tienden a ser fácil presa de quien intente burlarlos o explo­
tarlos, ya que muy frecuentemente no advierten el peligro hasta que ya
es demasiado tarde.

247
La disolución de la ilusión de dualidad suele ser característica de la
vivencia de estos nativos, pero dejar que la propia vida individual se
disuelva en el caos es tomárselo de un modo demasiado literal. La per­
sona con Quirón en aspecto con Neptuno puede experimentar periódicas
oleadas de emoción y sentir como si su solidez se disolviera; entonces
se siente despojada de su difícilmente obtenido sentimiento de identidad
individual y de su capacidad de arreglárselas en el mundo. Antes de
haber vuelto a conectarse con el sentimiento interior de que Todo es
Uno, el deseo de unidad de estas personas puede expresarse por medio
de borracheras, confusión, autodestructividad, falta de responsabilidad
en la vida cotidiana y otras dificultades clásicas de Neptuno. Quirón en
aspecto con Neptuno exige que este deseo sea reconocido consciente­
mente, porque no podemos encarnar de manera adecuada estas energías
si no tenemos conciencia de lo que representan sus compulsiones, ya
que entonces es más que probable que nos veamos, en cambio, cauti­
vados y arrebatados por ellas.
Con frecuencia, para estos nativos, discernir los hechos de las fan­
tasías es un proceso que les lleva largo tiempo, y sus anhelos espirituales
están generalmente contaminados por un deseo regresivo de retornar a
un estado indiferenciado de bienaventuranza y de eludir las responsa­
bilidades adultas. Los contactos Quirón/Neptuno, sin embargo, ejercen
una presión efectiva para que la persona incorpore lo neptuniano a su
vida. Quizás algunos de estos nativos se sientan atraídos por actividades
en que la imaginación es importante, como pueden ser el cine, la tele­
visión o el teatro; otros recurrirán a su mundo de imágenes interiores
para pintar o para escribir, y también habrá los que trabajen en los cam­
pos quironianos de la sanación y la enseñanza. De una manera o de otra,
Quirón en aspecto con Neptuno pide una forma adecuada que le permita
expresarse o, por lo menos, permanecer en nuestro corazón como una
verdad interior que penetra y santifica la vida cotidiana, en vez de dejar­
nos arrastrar a un imaginario país de nunca jamás donde languidecemos,
despojados de toda vitalidad.
Las personas que tienen a Quirón en aspecto con Neptuno absorben
estados anímicos y sentimientos provenientes del entorno sin darse
cuenta, y no tardan en prorrumpir en lágrimas en presencia de alguien
que esté procurando contener su propia tristeza. Y esto puede exten­
derse hasta abarcar el ámbito de lo colectivo. He aquí un ejemplo impre­
sionante de ello: una mujer con Quirón en Piscis en trígono con Neptu­
no en Escorpio se encontró llorando inexplicablemente durante horas,
inundada por imágenes de caos, tumbas y gente que gritaba y se moría.
Más tarde, cuando encendió el televisor, se encontró con que mientras
a ella le pasaba todo aquello, una bomba había matado y herido a

248
muchas personas en Irlanda del Norte. Cuando lo supo, su estado de
ánimo cambió y dejó de atormentarla la experiencia. Ciertos sentimien­
tos personales dolorosos que había estado tratando de contener se
habían impregnado de aquella oleada de sentimientos colectivos que se
había apoderado de ella; sólo cuando pudo liberarse de su identificación
con el sufrimiento colectivo tomó contacto con sus propios sentimientos
subyacentes. Sin embargo, es probable que, con el tiempo, quien tenga
a estos dos planetas en aspecto llegue a ser capaz de expresar creati­
vamente lo que no se dice y lo que los demás todavía no sienten, sin
que el proceso represente una desintegración de su propio yo. Así podrá
ayudar a otros a recuperar su sentimiento de conexión consigo mismos
y con la vida, sirviendo de manera individualizada al principio neptu­
niano. Estos nativos, si poseen un buen discernimiento y un yo lo bas­
tante estable, pueden tener auténticas dotes mediúmnicas, ya que per­
ciben otros niveles de la realidad y son capaces de poner este don al
servicio de los demás.
Cuando Quirón está en aspecto con Neptuno, es probable que haya
intentos de manejar esta sensibilidad mediante el aislamiento. Aunque
esto pueda representar un benéfico alivio, si la persona no toma con­
ciencia de por qué necesita aislarse, puede hundirse en sentimientos de
impotencia y de identificación con la figura del extraño, el chivo expia­
torio o la víctima, retrayéndose en un mundo de fantasía y negándose
a comprometerse con la vida. Quizás en este mundo fantástico el nativo
se vea como sanador y redentor, y entonces el miedo a su poder ima­
ginado puede aumentar su impotencia en la vida diaria. Pero también
es posible que la persona se acorace tras sólidas defensas y rechace enér­
gicamente todo lo que intente disolver el control que ejerce sobre su
vida; de este modo, puede volverse cínica, empobrecerse emocional­
mente o defenderse con escepticismo y hostilidad de todo lo que le
parezca místico e intangible. Un hombre con Quirón en conjunción con
Neptuno en Libra en la casa X era un decidido escéptico respecto de
todo lo que fuera mágico, oculto o inexplicable, pese a que trabajaba
en una editorial de gran éxito (casa X) especializada en libros sobre estos
temas, y por lo tanto tenía muchos amigos y relaciones de trabajo (Qui­
rón en Libra) que se dedicaban a actividades neptunianas; él actuaba
como un puente (Quirón) entre ellos y el público (casa X). También en
este caso Quirón hace por los demás lo que que no puede hacer por sí
mismo.
Sin embargo, es frecuente que estas personas se sientan atraídas irre­
sistiblemente por lo oculto, por la experimentación con drogas y por
diversas técnicas de expansión de la conciencia conducentes al éxtasis y
a la pérdida de límites. Por más que estas experiencias sean naturales

249
en la senda de Quirón/Neptuno, y características de ella, están erizadas
de riesgos y pueden debilitar más aún la estructura de un yo ya de por
sí bastante endeble. Aunque las personas que tienen a Quirón en
aspecto con Neptuno pueden creer que su uso de las drogas obedece a
fines sacramentales o de autoexploración, en él hay también un ele­
mento de escapismo y un deseo de habitar de forma permanente en esos
ámbitos, para así evitar el sufrimiento derivado de la condición de seres
aparte que les revelan sus sentidos. Timothy Leary, cuyo horóscopo se
verá en el capítulo 11, tiene a Quirón en Aries en la casa IV, en trígono
con Neptuno en Leo en la VIII. Su famoso credo personal: Turn on,
tune in, drop out [ «Conéctate, colócate, vuela»] apareció en su libro The
Politics of Ecstasy... ¡un título neptuniano si los hay!
Un joven con Quirón en conjunción con Neptuno en Libra en la ca­
sa VI se hizo monje budista, hizo votos de celibato (Quirón en la casa VI)
se fue a trabajar a un campo de refugiados en Asia. Mostró gran for­
taleza mientras era testigo de tremendos sufrimientos, pero cuando
regresó a Europa estaba enfermo, presentaba varios síntomas difíciles
de diagnosticar (Quirón en la casa VI) que lo debilitaron y lo sumieron
en la confusión mental (Neptuno), además de impedirle comer. Se
negaba a reconocer la realidad de sus síntomas, y más aún a considerar
la posibilidad de que estuvieran intentando decirle algo; en principio, él
negaba el dolor personal, ya que creía que el yo y el cuerpo no son más
que un delirio. Solamente hablaba en aforismos filosóficos, y me dio la
espeluznante sensación de que «allí no había nadie». Como en aquel
momento Saturno y Plutón estaban en conjunción por tránsito con su
conjunción natal Quirón/Neptuno, me imagino que su estado debe de
haberse agravado hasta llegar a una situación de vida o muerte. Cuando
Quirón forma aspecto con cualquiera de los planetas exteriores, es pro­
bable que no nos quede otra salida que vivir sus temas de la forma más
extrema. Sin embargo, para la mayoría de la gente, los contactos Qui­
rón/Neptuno significan que nuestra convicción vivencia! de la unidad
cósmica nos pide que le permitamos existir lado a lado con nuestra pro­
pia vida individual, pero abrazar esta paradoja no es fácil, y frecuen­
temente nos sentiremos impulsados a sacrificar uno u otro de sus tér­
minos.
Estos nativos son con frecuencia fuertemente carismáticos, los
envuelve un aura de aceptación y amor que atrae a las personas que
sufren o están necesitadas. Sin embargo, esta característica puede dege­
nerar en una situación de tener «poder sobre», de delirio compartido,
explotación y vampirismo psíquico, en la que una persona hace el papel
del salvador y la otra se convierte en el perpetuo sufriente que necesita
que lo rediman. Es probable que, si hemos de honrar las necesidades

250
más profundas de los demás -y también las nuestras-, tengamos que
contener esa urgencia de redimir, de verternos en la compasión, de sanar
y de dar consuelo. Sin embargo, una vez que el nativo haya confrontado
su regresiva y mal orientada tendencia al sacrificio, y que haya aceptado
y abrazado su propio dolor, los contactos entre Quirón y Neptuno pue­
den señalar la capacidad para una honda compasión, un amor incondi­
cional y una profunda aceptación de sí mismo y de los demás tal como
son, con sus fallos y todo. Quizás esta cualidad del sentimiento neptu­
niano sea realmente esencial para el proceso de disolución y cambio,
porque sin ella la «transformación» no es más que otra vana pugna por
vivir a la altura de nuestro sueño imposible de nosotros mismos, una
lucha que ahonda nuestras heridas e impide que tenga lugar una ver­
dadera sanación.
Es posible ver en Neptuno al Uno interior, que abarca y contiene lo
Múltiple. Como todos los neptunianos, los individuos con Quirón en
aspecto con Neptuno buscan la unidad y necesitan encontrar algún con­
texto espiritual unificado por detrás de la dualidad de la vida en el
mundo. El sentimiento de unidad de Quirón/Neptuno es más bien emo­
cional que intelectual o filosófico; como es inclusivo, intenta no elevarse
con desdén por encima de la vida material sino, en última instancia,
abarcarla con amorosa aceptación. A diferencia de la visión uraniana,
a Quirón en aspecto con Neptuno no le preocupa ni el potencial indi­
vidual ni la inspiradora complejidad de los sistemas del orden cósmico.
Lo suyo es más bien un sentimiento oceánico de participación en el des­
pliegue del cosmos, o una sensación de verse devorado por el océano
primordial del ser.

Todos los hombres están atrapados en una inevitable red de reciproci­


dades, enlazados en un único destino. Todo lo que afecta directamente a
un individuo afecta indirectamente a todos los demás. Yo jamás podré
ser lo que debo ser mientras tú no seas lo que debes ser, y tú nunca po­
drás ser lo que debes ser mientras yo no sea lo que debo ser. 23

Martin Luther King tenía a Quirón en trígono con Neptuno en Virgo,


y esta inspirada declaración sintetiza el reto que plantea Quirón en
aspecto con Neptuno: hallar una manera de ser que haga honor al mismo
tiempo a la realidad de la unidad que subyace en las diferentes formas
de la vida, y a la exigencia de las fronteras y los límites personales nece­
sarios para la vida humana en el mundo. Porque «ser lo que debo ser»
me impone también cuidar de mí mismo como individuo, porque yo no
soy algo aparte del resto de la humanidad. No hacer caso de mis nece­
sidades individuales podría ser un sacrificio fuera de lugar, tal como se

251
lo describió en el capítulo 5 y también en la sección sobre Quirón en
Piscis y en la casa XII.
La configuración de Quirón en el horóscopo de Martin Luther King
es la siguiente: Quirón está en la casa I en Tauro, en conjunción con
Júpiter y el Ascendente en Tauro, en cuadratura con Mercurio en Acua­
rio en la casa X, en trígono con Neptuno en Virgo en la casa V, y en
semicuadratura tanto con la Luna en Piscis en la casa XI como con Marte
en Géminis en la casa 11. El símbolo sabiano para su grado de Quirón
es especialmente interesante: «Un puente voladizo atraviesa una pro­
funda garganta». Rudhyar lo interpreta como:

La conquista de la condición de ser aparte mediante la cooperación con


el grupo. La persona que ha sufrido privación y soledad puede dar nueva
sustancia a su vida emocional participando en un proyecto colectivo.
Todos los grandes retos evolutivos implican la superación de dificultades

.Jt.C.

Martin Luther King

252
básicas. Se ha de dar un paso.adelante, y sin embargo un abismo con­
fronta al hombre que evoluciona. 24

Quirón está también, en la carta de Martin Luther King, en el punto


medio entre Mercurio y Júpiter, y esto describe su poder como orador.
Su discurso más famoso insistía en el estribillo: «Tengo un sueño... ».
Este sueño (Quirón en aspecto con Neptuno) era un ideal de igualdad
racial y de liberación de los prejuicios; King llegó a encamar (Quirón
en la casa I) este sueño, especialmente para los negros oprimidos de Norte­
américa, y más aún, él representa para toda la humanidad un ejemplo
de esperanza (Quirón en conjunción con Júpiter) y de idealismo práctico
(Quirón en Tauro en conjunción con Júpiter y en trígono con Neptuno).
Cuando pronunció aquel discurso, Quirón en tránsito estaba a 12º 57'
de Piscis, en conjunción con su Luna y su Venus en Piscis; también
estaba en oposición por tránsito con el Sol, Venus, Urano y Plutón,
todos a comienzos de Virgo, y los tres primeros en conjunción con su
Neptuno natal. Este discurso expresó indudablemente un momento tem­
poral neptuniano. Martin Luther King recibió un balazo en el cuello
cuando Marte estaba en tránsito por Tauro (que rige el cuello), apro­
ximadamente 30' después de una conjunción exacta con su Quirón natal.
Quirón en tránsito estaba exactamente a Oº 12' de Aries, en quincuncio
con su Neptuno natal. El Medio Cielo en Tauro de James Earl Ray, el
presunto asesino, está en conjunción con el Quirón de Martín Luther
King, a menos de 1' de arco. Aunque Ray pretende haber sido la víctima
inocente de una conspiración, mediante aquel acontecimiento consiguió
hacer impacto en el mundo. Su Quirón está en conjunción con su Medio
Cielo, y por consiguiente, también en conjunción con el Quirón de Mar­
tin Luther King: él selló el destino de King, no sólo en cuanto profeta
sino en cuanto víctima.

Quirón en aspecto con Plutón

En las principales experiencias de aprendizaje de las personas que tienen


a Quirón en aspecto con Plutón se destacan los temas típicamente plu­
tonianos, como la sexualidad, el uso o el abuso del poder, la destruc­
tividad, ya sea en el nivel personal o colectivo, una emocionalidad pro­
funda y compleja, experiencias capaces de transformarlas y la capacidad
de auto-regenerarse. Una vez que se han reconciliado con el potencial
destructivo de este aspecto, es frecuente que los nativos con Quirón en
aspecto con Plutón sean capaces de canalizar hacia los demás su pode­
rosa capacidad de sanadores; quizá tengan una experiencia consciente

253
de los dominios que hay más allá de la muerte física y alcancen una
profunda comprensión instintiva de las leyes de Plutón. Estas leyes no
se refieren solamente a nuestra supervivencia corporal como individuos,
sino que tienen que ver también con la voluntad del «cuerpo de la huma­
nidad», del cual formamos parte.25 En el momento en que nos negamos
a reconocer esto y tomamos en nuestras propias manos el poder de la
vida y la muerte, la destructividad de Plutón se desata. La experiencia
de quienes tienen este contacto es que la vida y la muerte son dos caras
de un mismo proceso; y eso nos recuerda que en última instancia sólo
tenemos que responder ante nuestra alma, y que la voluntad del uni­
verso en su despliegue opera por mediación nuestra, con nuestra par­
ticipación consciente o sin ella.
En términos del chamanismo, «encontramos nuestros demonios» en
los ámbitos de la experiencia que rigen las casas en donde están empla­
zados Plutón y Quirón, y su descripción corresponde a los signos que
están en juego. Por ejemplo, es probable que quienes tengan a Plutón
en conjunción con Quirón en la casa X en Leo puedan enfrentarse con
situaciones potencialmente destructivas en su profesión; esto, a su vez,
puede significar proyecciones de sus propios sentimientos inconscientes
de envidia, rabia, celos y codicia; los «demonios» leoninos sufren de
egomanía, están centrados en sí mismos y son narcisistas; como esta con­
junción se encuentra en la casa X, está en juego la temprana relación
con la madre.
En tanto que generalmente los plutonianos poseen la capacidad de
ver el lado oculto y oscuro de la vida, algunas personas con Quirón en
aspecto con Plutón tienen aquí un punto ciego, y no son capaces ni de
detectar su propia destructividad o la de los demás ni de enfrentarse con
ella. Quizá sobreestimen el poder de los otros y se vean afectadas por
una envidia o una agresividad inconsciente dirigida hacia ellas o que ellas
mismas sienten. La gente con Quirón en aspecto con Plutón puede
ponerse tensa o tener reacciones emocionales sin saber por qué; son
personas que inicialmente desconfían de su reacción instintiva ante los
demás, atribuyendo todo lo bueno a los otros y todo lo malo a sí mismas,
o al revés. Sin embargo, es frecuente que lo que les dice su instinto
resulte ser correcto: parte del viaje de estos nativos es volver a conec­
tarse con sus instintos más profundos y aprender a confiar en ellos.
Entonces, las personas que tienen a Quirón en aspecto con Plutón pue­
den «ver en la oscuridad»: tienen un misterioso sentido de la autopre­
servación; son capaces de percibir el peligro y por lo tanto tienen el don
de evitar desastres, gracias a su capacidad de reaccionar instintiva y crea­
tivamente ante el peligro. Por ejemplo, una amiga mía estaba disfru­
tando tranquilamente de una romántica cena con un hombre que tiene

254
a Quirón en quincuncio con Plutón cuando de pronto él salió corriendo
del restaurante, derribando su silla y derramando el vino. Resultó que
una motocicleta se había estrellado contra su coche, que estaba aparcado
en la calle siguiente, sin que se hubiera alcanzado a oír nada, y él llegó
a tiempo para llevar al motociclista al hospital. El incidente lo dejó no
menos azorado que a mi amiga, y la única descripción que él pudo dar
de lo sucedido fue que había sentido una abrumadora compulsión física
que lo llevó a donde estaba el coche; en aquel momento, Mercurio for­
maba una oposición por tránsito con Quirón, y el Sol estaba en cuadra­
tura con su Plutón natal. La exactitud de ambos aspectos era sólo cues­
tión de minutos.
Las personas que tienen a Quirón en aspecto con Plutón suelen sen­
tirse irresistiblemente atraídas por situaciones que prometen peligro,
emoción, poder sexual e intrigas financieras o emocionales. Disfrutan
secretamente del fuego de las experiencias intensas, con lo que ponen
a prueba su capacidad de reconstruirse después de la catástrofe, como
el fénix. ¡A muchos de los que tienen a Quirón en aspecto con Plutón
les resulta familiar el antiguo hechizo que arrastra a una polilla hacia la
llama! Pero esto es también una adicción a la cual este contacto, final­
mente, nos insta a resistirnos, entendiéndola y desprendiéndonos de
ella. Más que invocar a Plutón para que suba a la superficie y nos des­
calabre la vida, un aspecto entre estos dos planetas nos invita a distan­
ciarnos, a transformarnos dejando que mueran nuestra antigua manera
de ser y esas actitudes inmaduras de omnipotencia que nos llevan a creer
que «a nosotros jamás nos sucederá». Con la madurez, las personas que
tienen a Quirón en aspecto con Plutón pueden sentir la paz y la tranquila
confianza que nacen de haberse enfrentado con una buena dosis de sufri­
miento emocional; entonces la muerte se convierte en un aliado, en vez
de ser un enemigo que hay que vencer o un riesgo que corremos.
Con frecuencia, las personas con Quirón en aspecto con Plutón tie­
nen dificultades con sus relaciones íntimas, que pueden degenerar en
luchas por el poder si las amenaza un exceso de vulnerabilidad emocio­
nal. Suelen guardar en secreto sus verdaderos sentimientos, y puede ser
que lleguen a la promiscuidad sexual para asegurarse de mantener su
desapego emocional y por lo tanto su control de la situación. Es pro­
bable que mediante estas actitudes intenten inconscientemente sanar
profundas heridas que se remontan a su primera relación con la madre.
Esto puede empujar a estos nativos a seguir implacablemente hacia ade­
lante, sintiéndose siempre insatisfechos y enojándose cada vez más,
hasta que quizás una crisis grave los obligue a interiorizar el proceso,
momento en el que pueden recibir finalmente, de la arquetípica Madre
de Todos, la sanación que necesitan.

255
Estas personas suelen tener una gran profundidad emocional y una
penetrante comprensión de los demás. Una vez que pueden sanar sus
propias heridas emocionales, son capaces de una gran lealtad en las rela­
ciones; nada las escandaliza, porque ven y aceptan lo peor, tanto en ellas
mismas como en los demás. Quirón en aspecto con Plutón inicia la trans­
formación en el nivel más profundo, mediante la aceptación de «lo que
es». La reserva emocional que muestran muchas personas que tienen
este contacto en su carta oculta a veces un miedo de su propio enojo y
de su destructividad, no expresados o quizá sólo imaginados; silencio­
samente, pueden estar diciendo: «No te acerques a mí, por tu propio
bien», pero también tienen la esperanza de que el otro no cumpla con
ese deseo inexpresado, ya que están ansiosas de que les demuestren que
sus temores no tienen fundamento. En los casos extremos, estas per­
sonas pueden vivir atormentadas por sus sentimientos de ser responsa­
bles de la negatividad ajena, que ellas no pueden controlar, y sienten
que esos miedos paralizan su propia voluntad personal. En psicología
se llama a esto «autoengrandecimiento negativo», y es una actitud que
enmascara la vulnerabilidad extrema que sienten estas personas, a quie­
nes en una etapa muy temprana de la vida les ha faltado la contención
positiva de la madre. Su respuesta a esta precoz herida puede ser la
conclusión, profundamente arraigada pero inconsciente, de que las están
castigando por ser malas personas; así es como se convierten en el «agre­
sor», identificándose con la madre mala. Más adelante deben mantener
oculta esa «maldad», y entonces les resulta prácticamente imposible
sacar nada a la luz, expresarse o ser creativas, ya que sienten que lo que
hay dentro de ellas es esencialmente malo. Estos nativos, independien­
temente de la calidad de los cuidados maternos recibidos, suelen sentir
que han perdido absolutamente el favor de los demás, una tendencia
que comparten con los que tienen a Quirón en aspecto con Saturno; para
ellos, el concepto de pecado original puede ser incómodamente real.
Los plutonianos tienen, frecuentemente, un fuerte impulso hacia el
poder; puede ser que las personas con Quirón en aspecto con Plutón se
hayan pasado su juventud inmersas en una omnipotencia jamás cuestio­
nada, actuando a su aire sin consideración alguna por los demás y lle­
vando despóticamente la voz cantante; más adelante, quizá se sientan
fuertemente impulsadas a transformar los dominios vitales representa­
dos por las casas y los signos que están en juego. Si la necesidad de
cambiar y regenerar a personas y situaciones es compulsiva, sus resul­
tados pueden ser la desdicha, la culpa y el desastre emocional. Reco­
nocer conscientemente los problemas de poder y situarlos en la pers­
pectiva adecuada es importante para quienes tienen a Quirón en aspecto

256
con Plutón, porque si los reprimen provocarán situaciones autodestruc­
tivas, relaciones negativas e incluso sentimientos suicidas.
Algunas personas con este contacto en su carta son capaces de hacer
importantes contribuciones a la colectividad. Por ejemplo, el primer
africano negro que fue Procurador General de Zimbabue tiene a Quirón
en Escorpio en cuadratura con Saturno y Plutón en Leo, y se ha esfor­
zado por transformar el sistema existente de derecho romano (Saturno)
para abarcar aspectos importantes del derecho tribal africano. Pero las
personas que tienen a Quirón en aspecto con Plutón también pueden
ser dominadas y explotadas por individuos poderosos, y tener la nece­
sidad de luchar para liberarse, con lo que consiguen aprender de primera
mano cuál es la naturaleza del poder y cuáles sus usos y sus abusos. Los
sentimientos de impotencia, desvalimiento y una vulnerabilidad extrema
son bien conocidos para estos nativos, que finalmente pueden llegar a
tener la sensación, incluso a nivel celular, de que la vida sobrevive y de
que ellos, «muertos» o «vivos», forman parte de ella.
A veces, cuando Quirón está en aspecto con Plutón, hay una herida
heredada del lado materno de la familia: puede haber enfermedades
mentales o físicas, pautas psicológicas difíciles o problemas familiares en
los que están en juego el poder y la riqueza. Como sucede con Quirón
en aspecto con Saturno, a las personas que tienen a Quirón en aspecto
con Plutón puede serles útil estudiar su árbol genealógico, especialmente
por la rama materna, aunque también las mujeres de la rama paterna
de la familia representan imágenes de lo femenino que pueden ejercer
una profunda influencia. Los individuos con este contacto en su carta se
ven forzados muchas veces a aceptar una poderosa herencia, que tanto
puede ser positiva como negativa. Sin saberlo, podrían verse obliga­
dos a contribuir a la realización y la sanación de su madre, y en oca­
siones de los antepasados de ella, quizá manifestando el potencial que
ellos no alcanzaron a vivir o representando, sin saberlo, guiones que
corresponden a la vida de ellos. Parte del descubrimiento de esa he­
rencia podrían ser las mujeres que en ella representan imágenes positi­
vas de la fuerza femenina y que son un aporte positivo de inspiración
y sanación.
Una mujer con Quirón en trígono con Plutón en Leo en la casa X
recuerda haberse dicho a muy temprana edad: «Aunque sea la última
cosa que haga, yo voy a ser diferente de las mujeres de mi familia». Las
mujeres de su familia eran principalmente figuras sometidas, frustradas
y sin la menor oportunidad de expresar una creatividad independiente.
Sin embargo, ella se tomó su decisión tan al pie de la letra que abortó
porque no quería verse sometida a un marido y un hijo; para su propio
desconsuelo, después empezó a sabotear otras de sus actividades crea-

257
tivas, con lo que de hecho siguió la misma pauta que rechazaba. Cuando
Quirón en tránsito se opuso al punto medio de su trígono Quirón/Plutón,
se apartó de su lucha por convertirse en una mujer más individualizada
«oponiéndose» a la pauta ancestral de hacer algo en representación de
sus antepasadas, e invocó en cambio el apoyo de éstas mediante su cam­
bio de actitud: así empezó a cooperar con el diseño de su destino, en
vez de oponerse a él.
En la mayor parte de las religiones africanas los antepasados desem­
peñan un papel decisivo. Tal como se mencionó en el capítulo 1, la red
de relaciones familiares se extiende más allá de la muerte física; los vivos
incluyen a los muertos como parte de la vida, les rinden honores cere­
moniales y los consultan en busca de orientación material y espiritual.
Y, lo que es quizá más importante, los muertos forman una membrana
protectora que rodea a los vivos, protegiéndolos de la exposición directa
al mundo de las energías arquetípicas, del más allá. En términos cha­
mánicos, necesitamos la protección de nuestros espíritus ancestrales si
somos llamados a enfrentamos con las capas más profundas de la psique.
En términos psicológicos, esto significa una reconciliación profunda con
nuestra herencia familiar; incluso si nuestras relaciones actuales son ya
irreparables, todavía podemos trabajar con las imágenes interiores
representadas en el seno de la familia, ya que éstas siguen vivas en nues­
tro interior, como espíritus ancestrales interiorizados. En el nivel físico,
nuestros antepasados son los portadores de nuestra herencia genética;
sus pautas psicológicas y sus propensiones arquetípicas representan el
punto de conexión entre las capas personales y las colectivas del incons­
ciente. Quirón y Plutón cruzan, ambos, la órbita del planeta interior
inmediato; este proceso de interpenetración, como la sangre que circula
a través del cuerpo, puede -incluso después de la muerte- constituir
una influencia sanadora para las relaciones que forman parte de la trama
ancestral.
El hecho de que pensemos literalmente en los espíritus de los muer­
tos o psicológicamente en las imágenes parentales quizá no importe
tanto como nuestra actitud hacia lo que hay más allá de la vida humana.
La perspectiva psicológica puede proporcionamos el consuelo de sentir
que hemos hallado la explicación de algo y, por consiguiente, en cuanto
al atribuírselo a tal o cual complejo lo estamos manteniendo a raya,
podemos tener con ello un trato seguro. Sin embargo, un enfrenta­
miento con los espíritus de los muertos provocará un miedo y un espanto
reverentes que quizá sean más apropiados para el reino de Plutón que
un entendimiento distante y presuntuoso. En nuestra cultura estamos
cómodamente protegidos de la realidad de la muerte, pero los nativos
que tienen contactos Quirón/Plutón necesitan examinar en sí mismos

258
esta antiséptica actitud colectiva, ya que de no hacerlo puede adueñarse
de ellos una obsesión morbosa por la muerte, que va acompañada del
miedo a la vida. El núcleo de muchos rituales de iniciación chamánica
es una experiencia, literal o simbólica, de enfrentamiento con la muerte.
De la misma manera, muchos nativos que tienen a Quirón en aspecto
con Plutón llegan, por lo menos una vez en su vida, a estar próximos a
la muerte, debido a enfermedades o a crisis emocionales, o bien expe­
rimentan a muy temprana edad la pérdida de personas muy próximas a
ellos. Con frecuencia, la primera revelación de la muerte representa un
choque, pero con un aspecto entre Quirón y Plutón puede haber un
trauma muy específico que se conecte con ella. Por ejemplo, una mujer
que tiene a Quirón a 29° 57' de Géminis en la casa VIII, en semisex­
til con Plutón a Oº l' de Leo en la casa IX, se enfrentó por primera
vez con la muerte de niña, un invierno que vio un ratón congelado. Lo
dejó debajo de un seto, con la esperanza de que se descongelara y
huyera, pero al ver que eso no sucedía, algo en ella se congeló de per­
plejidad y dolor (Quirón en Géminis). A su vez, aquel recuerdo quedó
congelado durante unos cuarenta años, y cuando finalmente se descon­
geló, esta mujer pudo liberar un dolor mucho mayor: su madre había
muerto cuando ella tenía once años, y la niña -y después la adulta­
jamás había hecho verdaderamente el duelo por aquella pérdida, ya que
su primera vivencia de la muerte estaba aún sin procesar (Quirón en la
casa VIII).
Sigmund Freud tenía a Quirón (formando parte de una Cuadratura
en To T-Cuadrada) en Acuario en la casa III, en cuadratura con Plu­
tón en Tauro en la casa VII y con el Ascendente, en Escorpio. Para
Freud, el inconsciente era un depósito de impulsos instintivos reprimidos
(Quirón en cuadratura con Plutón) y de aspectos socialmente inacep­
tables de uno mismo. Sus métodos analíticos (Quirón en Acuario en la
casa III) intentaban reconectar al paciente con las situaciones traumá­
ticas originales o con sus sentimientos reprimidos, un enfoque literal
muy típico de Tauro. Sin embargo, con esta Cuadratura en T fija, en la
que intervienen Quirón y Plutón, la obra de Freud equivale a un encon­
tronazo frontal con el Mundo Subterráneo. En Londres, el Museo Freud
está situado en la casa donde vivió durante la última parte de su vida.
Su consultorio está exactamente tal como era cuando él atendía allí a
sus pacientes, y es típico del clima de los sanadores que tienen a estos
dos planetas en aspecto. Es oscuro, tranquilo y silencioso, y está ates­
tado de estatuillas, cuadros, iconos y artefactos de civilizaciones anti­
guas, especialmente de Egipto y de la antigua Grecia. A pesar de que
Freud negara la naturaleza intrínseca del instinto religioso, para mí esta
habitación está impregnada de la reverencia que inspiran los «dioses

259
.J't.C.

Sigmund Freud

oscuros» (por decirlo con una expresión de D. H. Lawrence, que a su


vez estuvo influido por los escritos de Freud).

Finalmente, intentaremos seguir la pista del ciclo actual de estos dos


planetas, desde la última conjunción hasta la que se aproxima. Quirón
estuvo en conjunción con Plutón en Leo desde junio de 1941 hasta mayo
de 1942, una época durante la cual Europa sufría el genocidio perpe­
trado por el Tercer Reich. La asombrosa organización y el secreto que
requirió esta campaña de exterminio sin precedentes fueron tan típica­
mente plutonianos como su objetivo mismo. Se suponía que la «solución
final» de Hitler debía liberar al mundo del azote de la raza judía: una
imagen monstruosa de la conjunción Quirón/Plutón en Leo, para la cual
sólo el héroe puramente solar -lo que aquí significaba alguien de pura
e incontaminada raza aria- era digno de sobrevivir y de gobernar el

260
mundo. A comienzos de 1947 Quirón estaba en Escorpio, en cuadratura
con Saturno y Plutón en Leo, y se mantuvo dentro del orbe de la cua­
dratura con Plutón hasta octubre de 1948. Todavía aturdidas, millones
de personas intentaban retomar algo que se pareciera a una vida normal,
tal vez dándose cuenta de que de alguna manera, la vida ya nunca vol­
vería a ser la misma (Escorpio). Desde comienzos de 1961 hasta comien­
zos de 1966, Quirón en Piscis estuvo en oposición con Plutón en Virgo.
Mientras se libraba la guerra de Vietnam -típica de la dualidad de Pis­
cis- las consignas características de este signo, en el estilo de: «Haz el
amor, no la guerra», proclamaban el poder del amor. La defunción del
Imperio Británico se produjo cuando muchos países africanos fueron
independizándose durante este período.
Desde agosto de 1992 hasta agosto de 1993, Plutón estará en Escor­
pio, en cuadratura con Quirón en Leo, es decir, la misma cuadratura
que se produjo en 1947-1948, pero con los signos invertidos. Es posible
que se vean cuestionadas, probablemente por obra de desastres natu­
rales y financieros (Escorpio), las ideas separatistas de la individualidad
o de la nacionalidad (Leo), y que ello nos obligue a reconocer más direc­
tamente nuestra recíproca interdependencia para poder sobrevivir, ya
sea como naciones o ya como individuos. Puede ser que vaya en
aumento, quizás hasta el punto de empezar a incidir en la formulación
de las políticas gubernamentales, la conciencia de la limitación de los
recursos planetarios (Escorpio); los individuos nacidos durante la cua­
dratura de 1947-1948 estarán entonces a mitad de la cuarentena y serán
portadores de una herencia natal Quirón/Plutón. Será interesante ver
quiénes aparecen en el escenario mundial. Las dudas sobre la supervi­
vencia de la Tierra en cuanto ecosistema pesarán sobre nuestra con­
ciencia en cuanto colectivo, y estaremos enfrentándonos con los efectos
de la epidemia de sida.
La siguiente conjunción exacta entre ambos planetas señala la des­
pedida del siglo y la entrada al nuevo milenio: se producirá a 11º 24' de
Sagitario, el 30 de diciembre de 1999, y se mantendrá durante la mayor
parte del año 2000. Es probable que veamos una escalada -y esperemos
que la resolución- de guerras religiosas y conflictos doctrinarios (Sagi­
tario). Uno piensa tanto en Irlanda del Norte como en Sudáfrica. La
carta de 1801 para el Reino Unido tiene a Quirón a 3° 42' de Sagitario,
y a Plutón a 5 ° de Piscis; por consiguiente, esta conjunción por tránsito
de Quirón con Plutón afectará a todo el Reino Unido señalando además
su retorno de Quirón. En la carta de Sudáfrica, el Medio Cielo está a
8° 14' de Sagitario, y también está en juego una Cuadratura en T que
comprende, además del Sol, Plutón, Quirón y los nodos, al eje Ascen­
dente/Descendente (véase en el capítulo 11 el horóscopo de la República

261
de Sudáfrica); hay una sugerencia de participación encubierta (Plutón)
de potencias extranjeras (Sagitario), y tal vez de un colapso en la estruc­
tura de la sociedad (casa X). Es interesante señalar que la última con­
junción entre Quirón y Plutón en Sagitario se produjo durante una fase
significativa de la historia de Sudáfrica, que se caracterizó por una
expansión intensiva (Sagitario) de los colonos relacionados con la Com­
pañía Holandesa de las Indias Orientales hacia el interior del país. Los
primeros choques importantes entre los bóers y los bantu se produjeron
sólo unos años después, en 1779. La Iglesia Reformada Holandesa
estaba estrechamente asociada con la Compañía, y en esa época no
había otra secta cristiana a la que se le concediera libertad de culto. Los
primeros bóers se consideraban descendientes de Sem, en tanto que los
negros eran descendientes de Cam. 26 En el Antiguo Testamento, Noé
maldijo al pueblo de Canaán, los descendientes bíblicos de Cam, con
las palabras: «Esclavo será para sus hermanos». 27 Esta justificación
bíblica permitió que la esclavitud y la explotación coexistieran con la
piedad (Quirón en conjunción con Plutón en Sagitario).
Un peligro obvio con Quirón en conjunción con Plutón en Sagitario
es la pérdida de significado y de la esperanza en gran escala, lo que a
su vez hace que la gente propenda al fanatismo, a la persecución reli­
giosa y al deshumanizador «fascismo espiritual», tan bien ilustrado por
el ejemplo anterior tomado de la historia sudafricana. También es pro­
bable que seamos testigos de una explosión de profecías del fin del
mundo, pero esperemos que la conjunción Quirón/Plutón en Sagitario
signifique una renovación del significado personal por mediación de un
nuevo examen de tales actitudes «religiosas». Quizá esta conjunción sim­
bolice la posibilidad de una síntesis (Sagitario) de lo viejo y lo nuevo
(Quirón) en muchos ámbitos de la vida. El interés por las religiones
antiguas (Plutón) se difundirá cada vez más a medida que nos demos
cuenta instintivamente de que adherirnos a un contexto arquetípico ade­
cuado puede permitirnos sobrevivir y prosperar, en cuanto individuos y
en cuanto especie. En el sistema de Alice Bailey, la Tierra es el regente
esotérico de Sagitario, y quizás esta conjunción subraye inequívoca­
mente la necesidad de ofrecer reparaciones a la Tierra y de revisar nues­
tras actitudes antes de que sea demasiado tarde.

Quirón en aspecto con los nodos lunares

Los nodos son una polaridad por signo y por casa, y aunque un extremo
puede estar destacado por aspectos natales o estimulado por tránsitos,

262
la evolución general de la vida que sugieren los nodos se produce
mediante un intercambio cíclico entre ellos. En pocas palabras, el nodo
norte representa un territorio no cartografiado donde debemos luchar,
ejercitar la voluntad y tomar decisiones. Aunque da la sensación de des­
conocido e incómodo, esmerarse en este domino de la vida y aprender
sus lecciones trae beneficios considerables en lo que respecta a bienestar
y satisfacción. Por contraste, los dones, las cualidades y los problemas
que representa el nodo sur ya son familiares, y generalmente se mani­
fiestan sin excesivo esfuerzo. Allí encontramos nuestra herencia kár­
mica, no importa que la consideremos como pautas familiares, como
vidas pasadas o ambas cosas; es también nuestra línea de menor resis­
tencia, donde nos retiramos cuando las cosas se ponen mal. Aunque en
el nodo sur podamos retirarnos a descansar de forma creativa, si nos
ocultamos ahí podemos sentirnos empobrecidos y engañosos. Con fre­
cuencia, es necesario que nos liberemos de cualquier cosa que pueda repre­
sentar el nodo sur, que la dejemos ir o le demos una forma simbolizada
por el nodo norte para hacerla aflorar. Los temas de Quirón aparecen en
su forma más directa cuando el planeta está en conjunción o cuadratura
con los nodos. Aunque cualquier aspecto puede ser importante y se lo ha
de tener en cuenta en la configuración de Quirón, esta sección se limita a
comentarios referentes a la cuadratura y la conjunción.
Cuando Quirón está en cuadratura con los nodos, la persona puede
sentirse bloqueada por sus heridas y limitaciones; cada vez que intenta
avanzar en la vida tropieza con los mismos problemas (sugeridos por el
emplazamiento de Quirón, por casa y por signo). Estas personas tienen
a menudo un intenso sentimiento del destino, que no les permite des­
canso. Por ejemplo, una mujer tenía a Quirón en la casa XI, en cua­
dratura con el nodo norte en la II y con el nodo sur en la VIII; quería
ser terapeuta corporal, pero tenía un trabajo muy bien pagado y con
considerable influencia política como funcionaria de un sindicato (ca­
sa XI). Aunque terminó su formación como masajista y sentía que su
verdadera vocación era trabajar en el dominio de la transformación per­
sonal (casa VIII) sanando el cuerpo (casa 11), su necesidad de tener
poder «revolucionario» a ojos de su colectivo (Quirón en la casa XI)
hacía que le fuera difícil cambiar de carrera, ya que sabía que si tra­
bajaba como sanadora tendría que hacerlo en una relativa oscuridad.
Finalmente, renunció a su antiguo trabajo y con el tiempo llegó a expre­
sar su Quirón en la casa XI en Cáncer de otra manera: enseñando
masaje a grupos de personas (casa XI); su especialidad era ayudar a la
gente a retomar el contacto con sus sentimientos (Quirón en Cáncer)-.
Cuando Quirón está en cuadratura con los nodos, es necesario que
incluyamos nuestras limitaciones y heridas en nuestro concepto de naso-

263
tros mismos y en nuestra idea de lo que es tener un propósito en la vida;
cualquier obstinación en salir adelante intentando excluir todo esto ter­
minará en una crisis. Probablemente tengamos que revisar en su tota­
lidad nuestra idea de la autorrealización, y quizá debamos transfor­
marla, pasando de una visión del «progreso espiritual» parcial y
orientada al logro a otra que se dirija a la totalidad de la persona. Por
ejemplo, un hombre que tenía pretensiones espirituales de las que ini­
cialmente no se daba cuenta coordinaba grupos terapéuticos; tenía a
Quirón en Libra en la casa IV, en cuadratura con el nodo norte en Cán­
cer en la I y con el nodo sur en Capricornio en la VII. Culpaba a su
mujer y a su familia (Quirón en Libra en la casa IV) de frenarlo; final­
mente las abandonó, sin más resultado que darse cuenta de que se sentía
tan inseguro emocionalmente (Quirón en la casa IV) y tan deprimido
que en realidad no había salido ganando nada.
La vida de quienes tienen a Quirón en conjunción con cualquiera de
los nodos refleja fuertemente los temas quironianos. Quizás encarnen a
una de las figuras del mito y les toque vivir el papel del maestro, el sabio,
el sanador, el mentor, el salvador o la víctima, el sufriente, el herido
o el heridor, el acólito, el devoto o el aprendiz. Por ejemplo, Gandhi,
que tenía a Quirón en conjunción con el nodo sur en Aries, encarnó y
personificó su doctrina de la revolución no violenta (Quirón en Aries
puede significar agresividad pasiva), aunque costara miles de vidas,
entre ellas la suya propia. Laurens van der Post tiene a Quirón en con­
junción con el nodo sur en Acuario en la casa IV; es una figura quiro­
niana típica que ha hecho de puente entre diferentes culturas y ha ejer­
cido una influencia enorme en el pensamiento colectivo. Los nativos que
tienen a Quirón en conjunción con cualquiera de los nodos pueden tener
un fuerte sentimiento vocacional en los dominios propios del planeta,
como la enseñanza o la sanación; otra alternativa es que alcancen a enta­
blar intimidad con terapeutas, sacerdotes, personas que están enfermas
o disminuidas, física o mentalmente, o que representan de alguna
manera las imágenes y los temas míticos en la historia de Quirón. Por
ejemplo, Jane Roberts tenía a Quirón en conjunción con el nodo norte
en Tauro, formando parte de una agrupación de planetas formada por
Quirón, la Luna, el Sol, Júpiter y el nodo norte, todos en Tauro.
Roberts era una médium por cuyo intermedio se expresaba una entidad
llamada Seth; a partir de sus discursos se compilaron varios libros de
enseñanzas. Ella misma cuenta que con frecuencia recibía sus comuni­
caciones cuando estaba ocupada en actividades prácticas (Quirón en
Tauro), aunque después llegaron a tomar la forma de sesiones forma­
lizadas.
Cuando Quirón forma aspectos difíciles con los nodos, si el nativo

264
no vive conscientemente sus temas -quizá mediante su compromiso con
una búsqueda personal de conciencia, o bien siguiendo una vocación
relacionada con la salud-, suele suceder que éstos se manifiesten de
todas maneras, e incluso que se adueñen de forma negativa de la vida
de la persona. Por ejemplo, una mujer que tenía a Quirón en conjunción
con el nodo norte en Capricornio en la casa VII se distanció de muchos
amigos; sin darse cuenta, solía adoptar un falso tono de sabiduría y bene­
volencia y dar consejos sin que se los pidieran, con lo que conseguía que
la gente se sintiera tratada con condescendencia y se irritara. La verdad
es que su padre había sido maestro, y aunque ella secretamente se sentía
llamada a seguir sus pasos, se había decidido a no hacerlo porque los
dos estaban perpetuamente en conflicto... un problema típico de Quirón
en Capricornio.
Karen Ann Quintan tenía a Quirón en conjunción con el nodo norte
en Capricornio en la casa 11, formando el ápice de una Cuadratura en
To T-Cuadrada en la que intervenía también Venus en Aries en la casa
IV en oposición con Neptuno en Libra en la casa X. Cayó en coma en
1975, cuando Quirón en tránsito hacía una conjunción exacta con su
Venus natal. Durante los diez años siguientes antes de su muerte, vivió
literalmente el mito de Quirón, incapaz tanto de morir como de sanar;
además, su Cuadratura en Tsugiere poderosamente el cuento de la Bella
Durmiente. 28 Cuando finalmente murió, Mercurio estaba en oposición
exacta con su Marte en Sagitario en la casa X, un tránsito que quizá
simbolice al Príncipe Encantador que la despierta a una nueva vida más
allá del dominio de lo físico. Durante el primer año que estuvo en coma,
la tuvieron conectada a un respirador; sus padres plantearon y ganaron
un caso histórico en los tribunales, y obtuvieron autorización para des­
conectarla del respirador y dejarla morir. El sistema jurídico fue desa­
fiado (Quirón en conjunción con el nodo norte en Capricornio), y el
derecho a negarse a una intervención médica no deseada y a morir de
muerte natural se convirtió en tema de controversia a medida que la
publicidad que rodeó al caso iba en aumento. Sin embargo, desconec­
tado legalmente el respirador, Karen Ann no murió hasta pasados nueve
años más. En el momento de su muerte, Quirón estaba en Géminis, en
oposición con su Ascendente Sagitario; su carta muestra un interesante
novil de Quirón en tránsito con su Urano en Cáncer en la casa VIII,
tradicionalmente asociada con la muerte. Rudhyar describe el novil
(aspecto de 40º) como «un período de tribulación y formación inte­
rior», 29 como los arquetípicos cuarenta días en el desierto; Michael R.
Meyer dice que el novil es un «crecimiento subjetivo o no manifiesto». 30
Jamás sabremos qué fue lo que Karen Ann vivió en su vida interior
durante esos años.

265
Si los que tienen a Quirón en conjunción con cualquiera de los nodos
son incapaces de tomarse en serio su vida interior y la urgencia de indi­
viduación (incluyendo tanto sus dones como sus heridas) o no están dis­
puestos a hacerlo, desencadenan en ocasiones una gran destructividad,
que los convierte en «el que hiere». Alternativamente, es probable que
caigan en intentos compulsivos de «sanar» situaciones, de mejorar las
cosas, y que atraigan siempre a personas que necesitan ser reconocidas,
redimidas o sanadas; también pueden identificarse con la víctima o con­
vertirse en el chivo expiatorio o en el intruso. Hitler tenía a Quirón en
conjunción con el nodo norte en Cáncer en la casa IX, en oposición con
la Luna, Júpiter y el nodo sur, todos en conjunción en Carpricornio en
la casa 111. Su contacto Quirón/nodo destaca su filosofía (casa IX); su
misión genocida se puede ver como una promulgación filosóficamente
racionalizada (Quirón en la casa IX) del antisemitismo profundamente
enterrado en el psiquismo colectivo de los europeos. Hitler se esforzó
por «sanar» y salvaguardar a su propia raza (Quirón en Cáncer) elimi­
nando a otra. Sus antecedentes familiares y raciales son inciertos, pero
hay investigaciones recientes que hacen pensar que posiblemente su
abuelo era judío, o que él puede haber creído que lo fue. 31 Así pues, su
intento de exterminar a los judíos puede ser considerado también como
una escalada (Quirón en oposición con Júpiter) de su deseo personal de
vengarse de toda su familia, a cuyas manos sufrió de niño un tratamiento
brutal (Quirón en oposición con la Luna). En un nivel arquetípico, sin
embargo, a Hitler se lo ha «mitologizado» (Quirón en oposición con
Júpiter) como el Anticristo. Obsérvese que la última conjunción exacta
de Quirón con Plutón en Leo, a mediados de julio de 1941, tuvo lugar
en la casa IX de la carta de Hitler, apenas a un grado del Medio Cielo;
esto es un macabro indicador de su «vocación» plutónica. En 1938-1939,
cuando se produjo su retorno de Quirón, Plutón estaba empezando a
entrar en Leo, y por lo tanto a formar cuadratura con su Sol en Tauro.
El retorno de Quirón puede ser una época de profunda conexión con el
auténtico sentido vocacional de una persona, de dedicación a un sendero
que lo preocupará a uno durante el resto de su vida. Como veremos en
el capítulo siguiente, con puntos significativos del ciclo de Quirón, las
posiciones de otros planetas ejercen también una importante influencia.
En este caso, Plutón llamaba y Hitler respondió.
Las personas que tienen a Quirón en conjunción con cualquiera de
los nodos se convierten con frecuencia en ardientes devotos de algún
guru, 32 y para ellas romper un vínculo de esta clase puede ser difícil, si
no imposible. Con frecuencia, la experiencia se les corrompe bajo el
peso de problemas no resueltos con los padres, y es probable que ter­
minen por oponerse con vehemencia a las creencias y los principios espi-

266
rituales que habían abrazado. Aunque al principio las personas que tie­
nen esta conjunción puedan sentir una necesidad urgente de una figura
externa que las ayude a conectarse con su fuente interior de orientación
y guía, por lo común terminan por verse forzadas a buscar su propio
camino.
Por otra parte, son personas que pueden ser naturalmente carismá­
ticas y atraer seguidores; el lado sombrío de esta disposición es, para su
propia desventaja, su incapacidad para aceptar consejos, sugerencias u
orientación de nadie. Una mujer con Quirón en conjunción con el nodo
sur en Géminis en la casa III se pasó la mayor parte de su vida adulta
trabajando como maestra; cuando Neptuno se opuso por tránsito a esta
conjunción, vendió todo lo que tenía, dejó su trabajo y se unió a una
comunidad espiritual. Después de una prolongada e intensa relación con
el guru y de su preocupación por su propio viaje espiritual, se encontró
sin dinero y con poca inclinación a abrirse camino sola en el mundo. El
retorno de Quirón le reportó algunas duras lecciones, ya que su situación
económica la obligó a trabajar como empleada de oficina (casa 111) para
poder sobrevivir.

Quirón en aspecto con los ángulos


Finalmente, cuando Quirón está en aspecto con el eje Ascendente/ Des­
cendente, o con el eje Medio Cielo/ Imum Coeli, o con ambos, se com­
porta de forma bastante semejante a como si estuviera realmente en esas
casas, especialmente si forma un aspecto difícil con las respectivas cús­
pides. Se encontrarán detalles de esto en las secciones que corresponden
a Quirón en las casas. Si Quirón forma un aspecto fácil con cualquiera
de estos dos ejes, suele ser un aspecto favorable, que destaca las posi­
bilidades creativas de las casas afectadas. En cualquiera de ambos casos,
los asuntos relacionados con las casas que están en juego estarán influi­
dos por los temas típicos de Quirón, y el planeta intentará expresarse
por mediación de esos dominios de la vida.

267
9
Kairós: los tránsitos de Quirón

Y si en las fases cambiantes de la vida humana


caigo en la enfermedad y en la miseria,
mis muñecas parecen rotas, muerto el corazón
y desaparecida la fuerza, y mi vida
no es ya más que un resto de la vida [ ...]
entonces debo saber
que aún estoy en manos del Dios desconocido;
él me desintegra hasta su propio olvido
para enviarme a un nuevo amanecer, un hombre nuevo.

D. H. LAWRENCE, «Shadows»

Tal como hemos visto, el proceso de Quirón estimula el despliegue de


nuestra individualidad y su expresión en la vida. Su espacio caracterís­
tico es la abertura, el umbral, el eslabón, el puente o la puerta; a su
momento característico, cuando está en tránsito tanto por su propio
lugar natal como en relación con otros planetas, le cabe como descrip­
ción la palabra griega Kairós. Kairós era la personificación de la opor­
tunidad, y tenía su altar sobre el Olimpo. 1 De ahí que la palabra sig­
nifique una oportunidad, el momento correcto en que se produce la
intersección de los ámbitos intemporales o eternos con nuestro tiempo
cronológico, es decir, de Cronos (Saturno); súbitamente, puede revelár­
senos la naturaleza arquetípica de una experiencia, desencadenando un
proceso que hasta ese momento había estado inmovilizado o atascado;
entonces cede un dique y esto permite que el río de nuestra vida siga flu­
yendo. Kairós es la vivencia de un «¡ajá!», que puede quitar el cerrojo a
la puerta que se abre hacia visiones y posibilidades nuevas. Sin embargo,

269
esto puede ser vivido por el yo como un ataque hiriente, y como pronto
veremos, es probable que al principio nos enfrentemos a la vivencia de los
tránsitos de Quirón excluyéndolos y defendiéndonos de ellos.

El ciclo de Quirón

Como la órbita de Quirón es muy elíptica, el planeta pasa mucho más


tiempo en algunos signos que en otros: hasta siete u ocho años en Piscis
y Aries, y sólo dos -o incluso menos- en Virgo y Libra. De ahí que
no se pueda hallar una manera conveniente de dividir su ciclo en cuartos
aproximadamente iguales, como el ciclo de Saturno. El ciclo de Quirón
estimula intensamente nuestro viaje de individuación, y esto puede o no
acomodarse a las necesidades del ciclo de Saturno; representa, en un
nivel, el crecimiento de la parte del sí mismo que está ligada al yo, y la
asimilación del pasado, y en otro la integración de todo esto en formas
viables y/o colectivamente aprobadas. La primea cuadratura de Quirón
con su propio emplazamiento natal puede suceder en cualquier
momento entre los cinco años (Quirón en Leo/Virgo/Libra) y los vein­
titrés aproximadamente (Quirón en Acuario y Piscis).
Si seguimos los tránsitos de Quirón a lo largo de nuestra vida, vere­
mos que con frecuencia se corresponden con importantes momentos de
cambio, con crisis, con acontecimientos o experiencias vitales que dejan
una profunda huella y que pueden influir permanentemente en el curso
de nuestra vida. Los problemas que quedaron sin resolver y las espe­
ranzas que abandonamos pueden regresar en la siguiente vuelta de la
espiral, lo que quizá permita integrarlos de otra manera; las viejas heri­
das pueden reabrirse en el intento de sanar, y cosas que en el pasado
quedaron inconclusas pueden tener la impertinencia de reaparecer. El
tono del ciclo Quirón/Quirón es el de un despertar, que reequilibra e
intensifica nuestro compromiso con la vida; representa una serie de
oportunidades de reacomodarnos interiormente con nuestra naturaleza
más profunda, y quizá tambien un darse cuenta de la forma en que ésta
intenta manifestarse en el mundo exterior. De esta manera, es frecuente
que podamos advertir que un hilo de significado personal recorre el ciclo
de Quirón, que Deo gratias culmina hacia los cincuenta años con una
sensación de renacimiento, de nueva vida, y un propósito más amplio
con ocasión del retorno de Quirón.
Vamos a estudiar cuatro puntos referentes al ciclo de Quirón, los
principales aspectos «difíciles» que forma con su propio emplazamiento
natal: el creciente o primera cuadratura; la oposición; el menguante o

270
segunda cuadratura, y la conjunción o retorno de Quirón. Son los puntos
más obvios con que se puede alcanzar una visión global de su ciclo, ya
que son los que más fácilmente se manifiestan en hechos y vivencias
observables. También puede ser muy revelador levantar cartas para el
momento exacto del tránsito que se está estudiando; habrá una o tres,
según cuántos tránsitos exactos haga Quirón. Lo que esto demuestra es
el kairós del tránsito o de la serie de tránsitos. Como las puertas que
dan hacia los ámbitos intemporales están abiertas, este momento puede
hacernos una poderosa impresión, y por lo tanto puede describir tam­
bién la naturaleza de los ingredientes que se repetirán más adelante, en
la vuelta siguiente de la espiral. Otros tránsitos importantes que puedan
darse en ese momento formarán parte del carácter global del momento,
como lo ejemplifica el horóscopo que se estudia al final de este capítulo.
Como breve ejemplo, digamos que una mujer tenía a Plutón en con­
junción con su Ascendente durante su primera cuadratura Quirón/Qui­
rón, y todos los puntos subsiguientes del ciclo de Quirón quedaron teñi­
dos por los temas plutonianos, incluyendo la muerte de tres personas
próximas a ella y una serie de cambios tremendos en su apariencia per­
sonal y en su concepto de sí misma.
Si la primera cuadratura de Quirón con su emplazamiento natal se
produce muy temprano en la vida, antes de la primera cuadratura de
Saturno con su emplazamiento natal, es probable que esté marcada por
situaciones traumáticas e infelicidad; entonces, es frecuente que la ace­
leración del crecimiento psicológico que de ello resulta se estabilice por
mediación de una enfermedad física. Los aspectos difíciles en el ciclo
Quirón/Quirón suelen corresponderse también con una apertura a lo
transpersonal que hace que realidades espirituales más vastas pesen
fuertemente sobre nosotros. Por consiguiente, cuanto más temprana sea
la primera cuadratura de Quirón, más difícil será digerir e integrar estas
experiencias, ya que a menudo en ellas subyace la vivencia de una pro­
funda herida. Positivas o negativas, estas experiencias transpersonales
pueden permanecer latentes durante muchos años antes de que la per­
sona pueda aproximarse conscientemente a su núcleo y entender su sig­
nificado íntimo, quizás en espera de la oposición de Quirón con su
emplazamiento natal, o del tránsito de un planeta exterior por una parte
clave de la configuración de Quirón. Durante los siguientes tránsitos del
planeta, sobre su propio emplazamiento o sobre los de otros planetas,
la persona puede volver a pasar por la misma enfermedad o encontrarse
en la vida con situaciones similares; los mismos ingredientes psicológicos
se constelarán de diferente manera, pero serán portadores del mismo
significado.
�on frecuencia, la primera oposición Quirón/Quirón señala muy cla-

271
ramente algo referente al propósito y el significado de la vida de una
persona, y muchas veces se hace eco de acontecimientos vitales e incluso
de síntomas físicos provenientes del período de la primera cuadratura
del planeta con su emplazamiento natal. Tanto la oposición como la
segunda cuadratura también pueden ofrecer oportunidades de sanar
heridas infligidas a la naturaleza instintiva. Con frecuencia, los tránsitos
de Quirón van acompañados de una reconexión con la sexualidad y con
la vida de los sentidos; esto proporciona una oportunidad de reequilibrar
las partes «superiores» e «inferiores» de nuestra naturaleza, y al hacerlo,
de mitigar la unilateralidad que puede haber ido desarrollándose a lo
largo de la vida o que quizá sea intrínseca a nuestra naturaleza.
La última cuadratura de Quirón con su emplazamiento natal es,
potencialmente, una época muy creativa, ya que para entonces es pro­
bable que tengamos más madurez y comprensión de nosotros mismos y
más sentido de cuál es nuestro lugar en la vida. Sin embargo, si hemos
vivido principalmente en el marco de estructuras saturninas heredadas
y/o colectivas, sin tomar en serio la vida de nuestra propia alma, ésta
puede ser una época muy dolorosa. Es probable que tengamos que hacer
el duelo por pasadas traiciones a nosotros mismos y no pensar más en
ello; quizá necesitemos enfrentarnos interiormente con nuestra apatía,
nuestra intransigencia y nuestra falta de responsabilidad por nuestro ser
interior. Con frecuencia, la respuesta a este dolor es empezar seriamente
el intento del descubrimiento de nosotros mismos, encarado con toda la
intensidad que dimana del reconocimiento del tiempo perdido y de las
oportunidades desperdiciadas.
Con el retorno de Quirón, si ya no lo hemos hecho antes, empezamos
a orientarnos hacia la muerte, el término de nuestra vida física sobre la
Tierra. El punto medio de la vida ha pasado. Las mujeres ya no tendrán
más hijos; generalmente, unos pocos años antes habrán pasado por la
menopausia y las exigencias de su papel de madres habrán cambiado a
medida que los hijos iban haciéndose más independientes. El retorno
de Quirón nos plantea la cuestión de qué es lo que vamos a hacer en la
última parte de nuestra vida. Con frecuencia volverá a emerger algún
material relacionado con puntos anteriores del ciclo Quirón/Quirón,
para ser reelaborado y vuelto a situar de otra manera en la estructura
global de la vida. Una vez más, pueden producirse enfermedades, depre­
siones y una confrontación interior con nosotros mismos; esta vez, todo
ello suele tener como objetivo la integración de la totalidad del ciclo,
una revisión y una reestructuración interiores, para que la esencia de
todo pueda ser incorporada en la parte final de la vida.
Si todavía no se ha hallado un sentimiento personal de conexión con
lo numinoso, es probable que la negación y el miedo de la muerte sus-

272
citen la vivencia, insidiosa y agotadora, de la falta de sentido. Sin em­
bargo, para muchas personas el retorno de Quirón aporta una sensación
muy real de participación en el proceso global de la vida como tal, que
trae como resultado un compromiso consciente con su propia indivi­
duación y con la vida espiritual. En la sociedad hindú tradicional, las
etapas de la vida están claramente delimitadas: un hombre puede renun­
ciar al mundo para convertirse en sadhu-un contemplativo o un monje
perteneciente a una orden religiosa-, pero sólo cuando ha cumplido
con sus responsabilidades sociales como marido y jefe de una casa. Con
cincuenta años de experiencia vital, una persona puede estar bien equi­
pada para intuir la pauta general del significado de su vida y embarcarse
en un nuevo ciclo de autodescubrimiento.
Los dos primeros aspectos Quirón/Quirón, especialmente si se pro­
ducen temprano en la vida, acompañan a menudo a la vivencia de ser
herido por los demás, de ser la víctima de los padres, hermanos, maes­
tros y otras figuras de autoridad. Desde un punto de vista psicológico,
las experiencias de nuestros primeros años afectan irreparablemente a
nuestra evolución ulterior. Sin embargo, desde el punto de vista astro­
lógico los ingredientes de estas experiencias ya están dispuestos por la
mano del destino. La vida misma interviene misteriosamente en la inter­
pretación del guión escrito en el horóscopo, que desde este punto de
vista representa y describe la porción del infinito que nos ha sido con­
cedida para que trabajemos con ella, de buena gana o a la fuerza.
El retorno de Quirón nos invita a aceptar de esta manera el reto de
la vida. Si todavía no se ha reconocido y sentido plenamente el resen­
timiento, la cólera o la culpa por el dolor causado por anteriores situa­
ciones hirientes, esos sentimientos pueden hacer erupción ahora en
forma de amargura, enfermedad, desesperación y depresión. Sin
embargo, es frecuente que haya fuertes motivaciones para renovarse en
este período; tal vez tengamos la sensación de que es la última opor­
tunidad. Sin embargo, para decirlo con la profundidad de Gibran, tam­
bién ésta plantea sus dificultades, ya que:

No, no será sin una herida en el alma que dejaré esta ciudad.
Largos fueron los días de amargura que pasé dentro de sus muros, y
largas las noches de soledad; ¿y quién puede despedirse sin tristeza de su
amargura y de su soledad?2

Las personas que han estado muy próximas a la muerte relatan con
frecuencia que han pasado por una revisión, de dimensiones monumen­
tales, de su vida entera, que a veces se produce en apenas unos segundos
de tiempo terrenal; digerir las implicaciones ulteriores de ello puede lle-

273
var años. Este proceso de revisión de la vida se produce a menudo
durante la última parte del ciclo de Quirón, de forma espontánea, y más
intensiva cuando un tránsito del planeta lo pone a más o menos 6° de
su primera conjunción exacta con su propio emplazamiento natal.
Durante este período pueden producirse muchos fenómenos sincrónicos
que nos reconectan con el pasado y nos refrescan la memoria, señalando
quizá que hay algo que es menester reconsiderar, o sentirlo plenamente,
reflexionar sobre ello, entenderlo de una forma nueva, o incluso per­
mitirle por primera vez el acceso a la conciencia.
Durante este período, puede ser beneficioso aseguramos de contar
con la soledad suficiente, con tiempo para reflexionar sobre el término
del ciclo de Quirón -y quizá para hacer el duelo por este final- y para
dar la bienvenida a los últimos años de nuestra vida, y procesar y digerir
el pasado en la medida suficiente para poder convertirlo en una especie
de mantillo que asegure la fertilidad del período siguiente. Quizá sea
preciso sacrificar las esperanzas y los sueños que ya no pueden ser satis­
fechos en su forma original, ya que la energía invertida en ellos será
necesaria en otra parte para que pueda tener lugar la renovación. El
segundo retomo de Saturno, hacia los cincuenta y seis años, llega pisán­
dole los talones al retomo de Quirón, lo que representa una oportunidad
de concretar de una forma nueva el proceso interior del retomo de Qui­
rón, de manifestar de manera concreta el significado que éste tiene en
nuestra vida. Sin embargo, si para esta época tenemos muchas expe­
riencias vitales sin digerir, demasiados asuntos no resueltos que no
somos capaces de encarar -o que nos negamos a encarar-, es probable
que después del retomo de Saturno no tarden en llegar la contracción
psicológica, la estrechez de miras y la declinación física.
Por ejemplo, una mujer que se aproximaba a su retomo de Quirón
quería empezar nuevamente a pintar, una actividad de la que había dis­
frutado de niña, pero que no había continuado luego. Para su gran
decepción, halló que se sentía muy bloqueada e inhibida, y que real­
mente no disfrutaba al hacerlo. Su Quirón natal estaba emplazado en
los últimos grados de Tauro, en conjunción con el Sol al comienzo de
Géminis, ambos en la casa V. Al hablar del contexto más general de su
vida, la consultante manifestó que se sentía culpable de no haber dado
un hijo a su marido. Él deseaba un varón, pero ella había dado a luz
dos niñas. Aquello la carcomía, pese a su mentalidad geminiana, que
procuraba encararlo racionalmente. Su Quirón en Tauro se expresaba
con una obstinación literal, que es una expresión frecuente de este
emplazamiento. Cuando trabajó un poco con la fantasía de la clase de
hijo que desearía haber tenido, éste apareció -previsiblemente- sim­
bolizado por su propio Sol en conjunción con Quirón en la casa V. Dijo

274
que habría sido «físicamente hermoso, práctico e ingenioso, y dotado
para alguna rama de las artes». Su culpa se fue desvaneciendo poco a
poco una vez que pudo entender simbólicamente esta nostalgia; enton­
ces empezó a ver la posibilidad de dar nacimiento al hijo que siempre
había deseado bajo la forma de su propia creatividad que todavía
no había tenido oportunidad de salir afuera y de manifestarse ( Quirón
en la casa V).

El crecimiento vertical y el horizontal

Consideremos el símbolo de una cruz, partiendo de la idea de que los


ejes horizontal y vertical representan dos clases diferentes de creci­
miento: el eje horizontal del crecimiento se refiere a nuestra relación
con el mundo y con las demás personas, y a las formas exteriores de
nuestra vida; el eje vertical del crecimiento está representado por la ima­
gen de Quirón y se refiere principalmente al autodescubrimiento interior
y al progresivo establecimiento de un vínculo entre todos los nieveles,
desde el instintivo hasta el espiritual. Si las primeras relaciones en el
seno de la familia son demasiado negativas, agitadas o tenues, los pri­
meros tránsitos de Quirón pueden coincidir con la detención o con la
total frustración de la evolución «normal» de la vida. Es como la herida
en la mitad animal de Quirón, que puede interrumpir el proceso de
maduración de la vida instintiva: nuestros instintos básicos de supervi­
vencia, nuestros deseos sexuales y los rituales del cortejo con ellos aso­
ciados, y que conducen al apareamiento y a la reproducción de la espe­
cie, y posteriormente a la crianza y educación de los hijos.

Los rituales de transición y los tránsitos de Quirón

En muchas culturas «primitivas» se honraba a los importantes umbrales


de la vida psicobiológica con rituales, celebraciones y ceremonias de ini­
ciación. De esta manera, aquellas sociedades se dirigían tanto al eje ver­
tical del crecimiento como al horizontal, proveyendo un contexto mítico
dentro del cual pudieran tener lugar estas expresiones decisivas de la
evolución psicobiológica y permitiendo la participación de toda la comu­
nidad en el proceso. Todavía hoy, entre los shona de Zimbabue, por
ejemplo, se sigue honrando cada fase de la vida con ceremonias que
incluy�n a los espíritus ancestrales; la continuación y el desarrollo de los

275
aspectos biológicos de la vida humana son, en sí mismos, un proceso al
que se considera sagrado, algo que es menester celebrar.
Por el contrario, en las culturas occidentales son pocas las personas
que se benefician de estos rituales de transición; los que se mantienen
han perdido desde hace tiempo, por lo general, su significado numinoso.
En su momento, entre los cristianos existía la costumbre, al llegar la
pubertad, de ser confirmados en su condición de miembros de la Iglesia,
el «Cuerpo de Cristo». Hasta época reciente, la ceremonia incluía la
renuncia «al Mundo, el Demonio y la Carne», y en algunas Iglesias cris­
tianas todavía se usan estas palabras. Así, en el delicado momento del
surgimiento de la sexualidad, a muchos jóvenes se los «inicia» en una
definición y un compromiso religiosos que los estimulan a reprimir su
vitalidad y su naciente individualización.
Durante la pubertad se produce con frecuencia una apertura hacia
las dimensiones transpersonales de la vida. Acicateadas por la incipiente
fertilidad del cuerpo, poderosas imágenes inspiran al adolescente, en
quien va surgiendo un sentimiento religioso a medida que, tanto en la
dimensión sexual como en la arquetípica, va tomando conciencia del
«otro». Es más, parecería que durante las etapas más importantes de la
transición psicobiológica, como son la primera menstruación, el matri­
monio, la instalación de un nuevo hogar, el nacimiento del primer hijo
y así sucesivamente, la psique necesitara -y buscara- un contexto
transpersonal dentro del cual pueda quedar contenida la experiencia. De
ahí que las imágenes que en estos momentos se incorporen al psiquismo
puedan tener un efecto profundo sobre el resto de nuestra vida, aunque
sea de forma inconsciente. A falta de rituales de transición que conten­
gan las imágenes transpersonales adecuadas para celebrar con júbilo el
florecimiento de la condición de mujer o de hombre de una persona,
el individuo adoptará las imágenes arquetípicas dominantes en ese
momento en el colectivo. Para muchas personas en el mundo occidental,
éstas pert�necerán al marco de referencia judeocristiano, con el consi­
guiente atropello de los instintos. Como alternativa, en las últimas déca­
das, han surgido estrellas del cine y del rock y héroes populares que,
para muchos adolescentes, se han convertido en portadores de pode­
rosas imágenes arquetípicas; estas encarnaciones de Ares, Dionisos o
Afrodita provocan arranques histéricos de emulación y adoración. La
ausencia de todo ritual de transición manifiesto deja sin orientación
alguna a los jóvenes, cuyo psiquismo intenta, por consiguiente, procesar
lo mejor que puede las poderosas emociones que en él se liberan.
Un tránsito de Quirón puede, además, acompañar la interrupción de
la natural evolución psicobiológica. La ruta directa de la expresión está
cerrada, y el proceso se desplaza a otro nivel. Como el avance está ahora

276
alimentado por la energía vital o la libido instintiva bloqueada, su desa­
rrollo puede acelerarse, intensificarse y, por lo tanto, dar como resul­
tado las manifestaciones exageradas de Quirón con que ya nos hemos
encontrado. Por ejemplo, una mujer a quien llamaré Laura tenía a Qui­
rón en Capricornio en la casa II. Se sentía emocionalmente rechazada
por su padre, a quien ella consideraba frío, rígido y excesivamente for­
mal, características que se acentuaron progresivamente con el desarrollo
sexual de la hija. Con Quirón en Capricornio, todo esto alcanzó una
gran profundidad. Cuando Laura tenía trece años, Quirón formó una
conjunción por tránsito con su Venus en Piscis en la casa IV. Laura tenía
talento musical, y desde los once años había dedicado muchísima energía
a estudiar piano y violín. Después de la escuela iba a un conservatorio
de música; su primera cuadratura Quirón/Quirón se produjo durante su
segundo año de estudios musicales, época en la cual Laura se deprimió
muchísimo y buscó ayuda. Se sentía desesperadamente sola y ansiaba
tener una relación con un chico, pero no era capaz de unirse a la burda
y pendenciera competencia por encontrar pareja. Aunque físicamente
era muy atractiva, Laura no tenía confianza en su belleza, lo cual es una
manifestación típica de Quirón en la casa II.
Durante una sesión de terapia, Laura descubrió que tenía la fantasía
oculta de que ningún hombre sería capaz de resistírsele si ella tocaba
con él. Como toda su energía sexual estaba depositada en la música, la
diligencia con que practicaba estaba, en realidad, consagrada a agudizar
sus poderes de seducción. Entonces, cuando le tocó hacer música con
hombres que no sucumbieron a su fantasía (inconsciente) de ser irresis­
tible, empezó por esforzarse más y practicar más, y terminó, inexpli­
cablemente, por deprimirse. Quirón había transitado sobre su Venus
cuando ella estaba en la pubertad, cuando su necesidad de afirmar su
emergente condición de mujer era más intensa. Fue en aquella época
cuando arraigaron en ella los sentimientos de rechazo, inconscientes en
aquel momento, en consonancia con su Venus en Piscis en la casa IV.
Toda la cólera y la decisión de la muchacha de ganarse la atención del
padre, es decir, de «seducirlo», se canalizaron hacia la música. Al llegar
la primera cuadratura de Quirón consigo mismo, el problema afloró a
la conciencia. La imagen proyectada de uno mismo, acompañada o no
de una fantasía de omnipotencia sexual, es algo que se encuentra fre­
cuentemente con los aspectos entre Quirón y Venus, y aquí su expresión
incorpórea en la música es típica de Piscis y Neptuno. Laura se veía a
sí misma, inconscientemente, como una figura neptuniana, una sirena
que atraía a los hombres hechizándolos con su música.
Aquí tenemos un ejemplo de energía bloqueada en un nivel instin­
tivo, ·que sigue funcionando poderosamente, pero de manera más indi-

277
recta. Laura tuvo la suerte de que todo esto aflorase a la conciencia unos
pocos años después, antes de que se hubiera acumulado demasiada pre­
sión, y por lo tanto la cuadratura Quirón/Quirón le dio la oportunidad
de traspasar el umbral que le faltaba y de liberarse de la necesidad de
recibir su validación sexual del padre. Otros no tienen tanta suerte, y
puede suceder que continúen por una senda unilateral, convirtiéndose
en personas aparentemente brillantes o triunfadoras, sin perjuicio de
que más adelante los instintos heridos puedan rebelarse reclamando
atención y trayendo como secuelas la enfermedad y el caos.

La represión de lo sublime

También existe la posibilidad de que se reprima la expresión de las mani­


festaciones espirituales y transpersonales que aparecen durante los trán­
sitos de Quirón. Como ha señalado Roberto Assagioli, no sólo podemos
reprimir nuestros impulsos sexuales e instintivos, sino que muchas per­
sonas sufren la «represión de lo sublime». 3 Muchos niños poseen una
gran percepción intuitiva de otras dimensiones; por ejemplo, tienen
compañeros de juego imaginarios que para ellos pueden ser más reales
que personas de carne y hueso, y sus sueños y vivencias de la zona inter­
media entre el sueño y la vigilia pueden ser totalmente reales. Si los
padres no son capaces de validar estas experiencias y ayudar al niño a
que empiece a discernir entre los diferentes niveles de la realidad, enton­
ces estas experiencias, al ser recibidas con desdén o racionalizadas, pue­
den quedar suprimidas. Más adelante, es probable que el adulto tenga
miedo de lo que no es racional, e incluso que muestre tendencia a
dejarse invadir por ello.

Los tránsitos de Quirón con respecto a los otros planetas

Tradicionalmente, se ha tendido a describir los tránsitos en un lenguaje


que da a entender que el planeta de movimiento más lento «actúa sobre»
el otro. Por ejemplo, un tránsito de Saturno en relación con el Venus
natal será experimentado como que Saturno «le hace» a Venus algo en
virtud de lo cual nuestra capacidad de disfrutar mengua, la vida se vuelve
sombría, las relaciones pierden su magia y una serie de cosas en ese
estilo; positivamente, podría ser que los proyectos artísticos se conso­
lidaran y cobrasen forma. Esta visión es análoga a la idea científica según
la cual la materia consiste en partículas que actúan unas sobre otras. Sin
embargo, si adoptamos otro punto de vista, para el cual la materia con-

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siste en ondulaciones de energía, es posible ver los tránsitos como una
relación recíproca de fuerzas dinámicas. Aún podemos seguir sintiendo
que los tránsitos «actúan sobre» nosotros, pero desde un punto de vista
quironiano, si hay una entrega voluntaria al proceso puede darse una
vivencia de la relación recíproca entre dos energías planetarias; esto es
posible que se exprese bajo la forma de acontecimientos peculiares de
nuestra propia vida individual, pero ahora tendremos una sensación
de participar en el proceso. Es lo que se sintetiza en las palabras de Da­
ne Rudhyar, quien dijo que: «no es que a la persona le suceda un acon­
tecimiento, sino que al acontecimiento le sucede una persona». 4

La herida o la sanación del otro principio planetario

Si Quirón forma una conjunción por tránsito con nuestro Marte natal,
puede ser que percibamos hostilidad en los demás, pero también podemos
tomar conciencia de nuestra propia agresividad no reconocida y de nuestro
reprimido impulso de independencia y logro. Los detalles específicos de la
experiencia corresponden generalmente al emplazamiento tanto de Quirón
como del otro planeta, por signo y por casa. Por ejemplo, si el tránsito
Quirón/Marte al que nos referimos se produce en la casa IV y en Géminis,
entonces la experiencia bien podría tomar la forma de discusiones y dis­
cordia (Quirón en conjunción con Marte en Géminis) dentro de la situa­
ción doméstica. Sin embargo, la carga emocional que acompañe al acon­
tecimiento podría registrar ecos de enfrentamientos con un padre agresivo
durante la niñez (Marte en la casa IV), y podríamos tropezar también con
nuestra propia necesidad de tener razón (Marte en Géminis). Una expe­
riencia hiriente que sucede durante un tránsito de Quirón suele ser una
repetición de una situación previa, y por lo tanto una oportunidad de sanar,
una ocasión de hacer las cosas de otra manera, de adquirir comprensión y
quizá de ejercitar alguna posible opción.
Es probable que las experiencias vitales y las cualidades represen­
tadas por el planeta con el que Quirón está en aspecto por tránsito pue­
dan sanar, y quizá sean liberadas o vividas por primera vez. Una mujer
que había pasado algún tiempo sin tener ninguna relación sexual expe­
rimentó un importante despertar durante un tránsito de Quirón en con­
junción con su Venus natal; en una ocasión tuvo simultáneamente dos
o tres amantes, lo que para ella era un experiencia nueva y fascinante.
Durante los tránsitos de Quirón tanto las heridas como la sanación pue­
den llegar por mediación de otras personas. En términos psicológicos,
una parte de la pauta arquetípica asociada con Quirón se proyecta sobre
otra per:sona, que se convierte entonces en agente de Quirón. Podemos

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encontrarnos con personificaciones de nuestro propio Quirón, o bien del
planeta con quien éste se encuentra en aspecto en este momento. Por
ejemplo, cuando en su tránsito por Géminis Quirón pasó por el Ascen­
dente de una mujer cuyo Quirón natal estaba en Libra en la casa V, ella
tuvo dos amoríos consecutivos con hombres que tenían, ambos, el Sol
en Libra: ¡por supuesto, al transitar por Géminis, Quirón le trajo dos
sanadores! Por mediación de esas dos relaciones ella tuvo la vivencia de
un despertar de su Ascendente Géminis, con las resonancias venusinas
de su Quirón natal en Libra. Experimentó un renovado placer en acti­
vidades culturales como recorrer galerías de arte e ir al teatro; además,
empezó a encontrar placer en embellecerse y acudir a la sauna, un tipo
de «mimos» que hasta entonces jamás se había permitido. Los dos hom­
bres eran de tipo intelectual y la estimularon mentalmente (Quirón en
tránsito por Géminis), y ella recuperó cierto sentimiento de alegría y de
espontaneidad que había perdido tiempo atrás por obra de un matri­
monio desdichado (Quirón en Libra en la casa V). Aunque ambas rela­
ciones fueron encuentros fugaces típicos de la casa V, para ella repre­
sentaron un aumento de su confianza en sí misma e hicieron que se
sintiera sumamente renovada.

Experiencias típicas de sanación

Con frecuencia, los tránsitos de Quirón significan una fuerte activación


de la necesidad de individuación, que a su vez estimula cambios impor­
tantes en el estilo de vida y en la orientación personal. Es probable que
después de una crisis física y/o emocional, busquemos por primera vez
ayuda; quizás un maestro significativo o una materia importante se cruce
en nuestro camino, y también es probable que tengamos experiencias
de aprendizaje muy fuertes, descritas por el aspecto en cuestión. Final­
mente, es posible que hallemos un renovado sentimiento de nuestra
importancia personal o de nuestra realización vocacional a medida que
nos conectemos con la sensación de tener un propósito en la vida.
La experiencia de la crisis nos puede proporcionar la oportunidad de
atravesar el umbral de maduración que nos hemos saltado. Un ejemplo
lo dan los tránsitos de Quirón en el caso de Laura, que ya describimos.
Con frecuencia nos vemos inmersos en duros enfrentamientos con las
oposiciunes y los conflictos que llevamos dentro. Volver a equilibrar una
unilateralidad puede ser un proceso estrepitoso o sutil; quizá lo acoja­
mos bien, pero también puede parecernos amenazador, si lo que nos
exige es familiarizarnos con los aspectos reprimidos, indeseables y des-

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tructivos de nuestra propia sombra, o incluso si significa cambios posi­
tivos que nos resultan difíciles de aceptar.
Diversos tipos de experiencias transpersonales, tanto positivas como
negativas, pueden acompañar a la vivencia del sufrimiento y de la sana­
ción. Cualquiera de los dominios transpersonales, tal como se los des­
cribió al comienzo del capítulo 8, podría abrirse ante nosotros y traernos
un cambio de percepción, una «irrupción en otro plano», seguida por
una experiencia de «realización hierofántica», es decir, por una apre­
ciación de la unidad subyacente en toda vida, más allá del dualismo que
normalmente llamamos realidad. Este tipo de experiencias promueven
la sanación, y su negación puede ser el factor subyacente en nuestra
enfermedad.
La experiencia de la enfermedad, lo mismo que la muerte de un ser
próximo a nosotros, nos enfrenta con la fragilidad de nuestra condición
mortal; la aceptación de la muerte, por sí misma, aporta una medida de
sanación a nuestrsa actitud ante la vida, así como en el caso del propio
Quirón la sanación siguió a su viaje al Mundo Subterráneo. Después de
los tránsitos importantes de Quirón, la gente que ha tenido dificultad
en «estar aquí» suele tomar aguda conciencia de la transitoriedad de la
vida sobre la Tierra, y sentir una sensación de compromiso y un entu­
siasmo renovados.

La activación de los temas míticos en la historia de Quirón

Como sucede con cualquier otro planeta, cuando Quirón está fuerte­
mente activado por un tránsito podemos ver ejemplos sorprendentes de
cómo, en la vida de los individuos, cobran forma los temas míticos. Por
ejemplo, un hombre con el Sol en Aries en oposición con Quirón en
Libra empezó a dedicarse al tiro con arco y a la equitación cuando llegó
el momento de su oposición Quirón/Quirón, y dedicó obsesivamente
dinero, tiempo y energía a estas actividades, que no tenían absoluta­
mente nada que ver con el resto de su vida. A medida que el tránsito
pasaba, empezó a despertarse como de un sueño que le había costado
una pequeña fortuna, y a preguntarse qué era lo que en realidad estaba
haciendo. Con Quirón opuesto a un Sol en Aries, su sentimiento central
de masculinidad individual estaba herido por la falta de un modelo del
papel masculino: su padre había muerto cuando él tenía cinco años.
Aunque él ansiaba ser una figura viril y heroica, también tenía a Nep­
tuno en Libra, en oposición amplia con el Sol y en conjunción con Qui­
rón; era muy sensible a los estados anímicos ajenos, estaba ansioso de

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no herir los sentimientos de nadie y su propio sentimiento de los límites
no era muy fuerte. Marte, el regente de su signo solar, estaba en Cáncer,
y él se encontraba a menudo inmerso en relaciones de dependencia y
era vulnerable a los intentos de manipulación de las mujeres; aunque aque­
llo lo irritaba, se sentía impotente para cambiarlo. La oposición de Quirón
trajo consigo un brote de autoafirmación masculina de matiz ariano que
no parecía encontrar lugar en su vida, y por lo tanto se expresaba com­
pulsivamente en esa forma mítica. Con su Quirón natal en Libra, sin
embargo, empezó a darse cuenta de que el desafío al que tenía que res­
ponder era el de relacionarse a partir de una posición de igualdad, que
significaba primero familiarizarse tanto con sus propios deseos regresivos
(Marte en Cáncer), que daban como resultado una sutil servidumbre emo­
cional respecto de otros, como también con su deseo subyacente de domi­
nar a los demás (Quirón en Libra en oposición con el Sol en Aries).
A una mujer con Quirón en los últimos grados de Géminis, en opo­
sición con su Ascendente Sagitario, sólo se le había desarrollado un
pecho en la pubertad; por lo tanto, encamaba físicamente la imagen de
la Amazona, y tenía además una rara -y potencialmente fatal- alergia
a los caballos. Cuando Quirón en tránsito estaba en los primeros grados
de Géminis, en conjunción con su nodo sur y en oposición con su Sol
en Sagitario en la casa XII, se entregó intensamente a actividades que
significaban tanto sanar como ser sanada. Acudió a un centro de retiro
en el campo y después de unos días cayó en la cuenta de que aquello
era también una caballeriza, y de que había estado rodeada de caballos
sin sentir ningún efecto negativo. Durante los años siguientes, un
cúmulo de circunstancias la forzó a independizarse económicamente por
primera vez en su vida y, por tanto, a recurrir a la parte que en su natu­
raleza correspondía a la Amazona. Fundó con éxito un periódico local,
que apareció exactamente en coincidencia con su retomo de Quirón
(Quirón en Géminis) y demostró ser gratificante desde el punto de vista
creativo y viable desde el económico. Congruente con el retomo de Qui­
rón, era también un proyecto de orientación comunitaria que apuntaba
a crear una red de personas para el intercambio de recursos, servicios y
habilidades. Durante el tránsito de Quirón por Géminis, el pecho atro­
fiado empezó efectivamente a crecer: dicho de otra manera, su Ama­
zona interior se despertó y empezó a funcionar.

Los tránsitos de Quirón y la imagen de la iniciación chamánica

Durante los tránsitos de Quirón puede ser útil tener presente la pauta
arquetípica de la iniciación chamánica tal como lo vimos anteriormente

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ya que proporciona un contexto mítico para lo que está sucediendo
en nuestra vida, que puede, por sí mismo, facilitar la profundización
de nuestra experiencia, permitiendo que el proceso se pueda cumplir
con nuestra participación consciente. La secuencia de una enfermedad o
crisis, con una ruptura de nuestra situación vital presente, seguida por
un viaje al Mundo Subterráneo, y que tras un período de sufrimiento y
muerte deja paso a la renovación y al retomo, puede sonar bastante espec­
tacular. Sin embargo, ¡cualquiera que haya tenido alguna vez un catarro y
se haya metido durante un día en la cama ha tenido la experiencia de una
desintegración y de una renovación! La intensidad de esta pauta varía
desde una progresión sutil del cambio, que puede pasar casi inadvertida,
pero que sin embargo nos enriquece la vida, hasta períodos de perturba­
ciones importantes, crisis emocional y la potencialidad de profundas trans­
formaciones de la personalidad y del propósito que se tiene en la vida.
La visión de crisis incluso menores a la luz de esta imagen nos per­
mite la comunicación con el Maestro Interior, que a su vez puede damos
una oportunidad de reequilibrar nuestra vida, aclarar un problema, aflo­
jar tensiones y obtener una perspectiva mejor. En la medida en que
seamos capaces de tomamos todo esto en serio y de permitir el proceso
de retraimiento, introversión y nuevo despliegue, también nos abrimos
a la ayuda, la orientación y la transformación interior que nos esperan
si las buscamos. Además, cualquier «estación» (cambio de movimiento)
de Quirón que pueda producirse durante este período representa un
momento en que está a nuestra disposición un gran caudal de energía
sanadora.

Los tránsitos de los planetas en relación con el Quirón natal

A veces, cuando otro planeta transita en aspecto con el emplazamiento


natal de Quirón, se produce una recapitulación de alguna situación rela­
cionada con la posición de Quirón, por signo y por casa. Por ejemplo,
una mujer tenía al Sol a comienzos de Escorpio, en conjunción amplia
con Quirón; durante el año en que Plutón había estado en conjunción
por tránsito con su Sol natal, su padre murió; ese mismo año, ella se
divorció. Unos años más tarde, cuando Plutón en tránsito estaba en con­
junción exacta con su Quirón natal, cerca del aniversario de la muerte
de su padre, se le murió un gato al que quería mucho. Este episodio
abrió las compuertas de un duelo no finalizado, tanto por el padre como
por el marido. Esta mujer había estado debatiéndose en el dilema de si
tener o no un hijo, y además se sentía muy estéril en otros aspectos de

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su vida. No podía reivindicar su fertilidad en ningún nivel de su propia
vida, ya que todavía seguía atada al padre por los lazos de un duelo no
terminado. Aquí, el tránsito de Plutón en aspecto con Quirón acom­
pañaba a una «situación de repetición», otra muerte que permitió que
empezará a fluir la sanación.

Las progresiones en que está en juego Quirón

Si Quirón forma un aspecto cercano con cualquier planeta natal y progresa


hasta alcanzar la exactitud, los temas quironianos teñirán durante muchos
años la vida del individuo y se manifestarán en el dominio de ésta que
indiquen las casas afectadas, y de una manera congruente con los signos
afectados. Las progresiones de los planetas interiores respecto del Quirón
natal serán efectivas durante más o menos un año, según cuál sea la velo­
cidad del planeta progresado, y durante ese año formarán parte del con­
texto global de la vida. Sin embargo, si Quirón está en aspecto con la Luna
progresada, este aspecto se manifestará de la forma más obvia durante
aproximadamente un mes. De modo similar, si el Medio Cielo o el Ascen­
dente progresado formara un aspecto exacto con Quirón, natal o progre­
sado, los temas quironianos pueden ser muy fuertes durante ese período:
he visto muchos ejemplos de personas que cambiaron de carrera -y con
frecuencia, para escoger profesiones quironianas- mientras su Medio
Cielo progresado estaba en aspecto con su Quirón natal.

Quirón en el horóscopo de una visionaria

Finalmente, veamos los tránsitos de Quirón en la vida de una persona


excepcional que se sometió totalmente a los niveles transpersonales de
una dimensión que se le abrió durante algunos tránsitos clave, y cuyo
destino fue llevar todo esto a una conclusión creativa. En el horóscopo
de Bemadette de Lourdes, Quirón está a Oº 51' de Virgo, y por lo tanto
en exaltación, en la casa IV. Ocupa la punta de una formación en Yod
o Dedo de Dios, en quincuncio tanto con Urano en Piscis en la casa XI
como con Mercurio en Acuario en la IX. Quirón también está en opo­
sición con Júpiter en Acuario en la casa X y en sesquicuadratura con el
Sol en Capricornio en la VIII.
A los catorce años, Bemadette tuvo una visión de una mujer vestida
de blanco con un ceñidor azul y una rosa debajo de cada pie; la imagen
terminó por darse a conocer como la Virgen María. De acuerdo con sus
instrucciones, Bemadette cavó un pequeño hoyo al pie de la colina

284
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Santa. Bernadette de Lourdes

285
donde se le había aparecido la imagen; de él empezó a salir un hilo de
agua, que llegó a convertirse en una vertiente con propiedades sanadoras
milagrosas. Hasta el día de hoy, el santuario de Nuestra Señora de Lourdes
atrae a millones de peregrinos por año, en busca de solaz y para sanar de
sus dolencias físicas y espirituales. Obsérvese que en la carta de Bemadette
Quirón está en Virgo, y que la imagen transpersonal a la cual se abrió la
psique de la joven fue la de la Virgen María. A pesar de las imágenes un
tanto diluidas de la Virgen María que abundan en el catolicismo popular,
sus raíces míticas se remontan a diosas antiguas como la Isis egipcia y la
Reina del Cielo, Astarté-Ishtar, cuya posterior manifestación griega fue
Afrodita Urania. Durante los primeros cien años después de Cristo, apro­
ximadamente, muchos templos de Ártemis pasaron a manos de los cristia­
nos. Las imágenes de Ártemis, orgullosa virgen cazadora, fueron simple­
mente reemplazadas por las de la Virgen María; una yuxtaposición
interesante, en cuanto la Virgen María es una imagen de compasión, per­
dón y redención; ella intercede en nombre de los mortales pecadores, y de
su vientre nace el Cristo encamado.
En el horóscopo de Bernadette, el nodo norte se encuentra en Sagi­
tario, el signo regido por Quirón; está también en conjunción con la
posición del Centro Galáctico (en aquel momento a 24º 41' de Sagita­
rio), que simboliza la naturaleza religiosa de su destino y su papel de
canal para la transmisión de energías provenientes de un orden superior
de la realidad. Su Júpiter natal, emplazado en la casa X en oposición
con Quirón en la IV, le confiere también un fuerte sentimiento religioso.
Júpiter es el regente transpersonal o esotérico de Acuario, y por lo tanto
éste es un emplazamiento fuerte; aquí, simboliza también una versión
espiritualizada del papel maternal (casa X). Bernadette cuidó de muchas
personas (expansión de los horizontes por obra de Quirón en oposición
con Jupiter), en vez de ocuparse de los pocos hijos que ella misma podría
haber tenido. Su Urano natal en Piscis en la casa XI simboliza una res­
puesta individual (Urano) a los anhelos espirituales (Piscis) en el seno
de lo colectivo (casa XI); las cualidades sanadoras y redentoras de esta
visión quedan descritas por el signo de Piscis, regido por Neptuno. Qui­
rón en la casa IV simboliza la pobreza y la privación que caracterizaron
la niñez de Bernadette, cuando sus necesidades básicas quedaron más
de una vez insatisfechas por obra del infortunio, la enfermedad y el ham­
bre; de pequeña, Bernadette cuidaba de sus hermanos y su hermana
mientras los padres salían a trabajar, a pesar de que su propia salud no
era buena. Mercurio en Acuario en la casa IX simboliza su estar en
armonía con las realidades arquetípicas. Quizá Quirón en sesquicuadra­
tura con el Sol en Capricornio en la casa VIII represente un bloqueo en
la expresión de su sexualidad, que puede haber constribuido a. que la

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joven tuviera una apertura aún mayor a otras dimensiones. Mediante
su unión interior con la imagen transpersonal de la Virgen María y su
expresión de la visión que ésta contenía, Bernadette trajo a muchas per­
sonas la sanación y la gracia. En un nivel personal, esto sugiere también
que Quirón en oposición con Júpiter en la casa X fue una figura materna
de tamaño mayor que el natural, hacia la cual se volvió Benadette; en
un nivel transpersonal, la Virgen María la reclamó.
Si nos fijamos en los tránsitos del día en que Bernadette tuvo la
visión, veremos que Quirón está en Acuario en la casa IX, a 1 ° 3' de
una conjunción exacta con el Medio Cielo. Dane Rudhyar describe el
significado abstracto del Medio Cielo como la revelación final del pro­
pósito de nuestro destino, donde tras haber pasado por la muerte del
egoísmo del yo y habernos realizado en entendimiento (casa IX), nos es
conferida la «maestría» con el fin de que la obra de nuestro destino
pueda hacerse manifiesta para que todos la vean. Rudhyar describe un
«nacimiento de luz», en virtud del cual la personalidad transfigurada se
convierte en un agente de la totalidad mayor que es lo que le corres­
ponde por herencia, en un avatar. 5
Sin duda, muchos encontraremos un poco difícil de entender la des­
cripción de Rudhyar, preocupados como estamos por nuestros proble­
mas con la casa X en cuanto representa nuestros complejos parentales
y nuestra lucha por encontrar el lugar que nos corresponde en el mundo.
Sin embargo, la verdad de la visión de Rudhyar queda demostrada por
la vida de quienes, como Bernadette de Lourdes, nacieron destinados a
cumplir el compromiso de su alma de manera directa y sin concesiones,
para beneficio de la herencia espiritual de la humanidad.
Si seguimos examinando los tránsitos del día de la visión, vemos que
Quirón está en conjunción con Venus y Mercurio en Acuario, y está
además dentro de los 45' del punto medio de la conjunción entre Mer­
curio y Venus de Bernadette. Venus es el regente transpersonal o eso­
térico de su Ascendente Géminis, de modo que los planetas que repre­
sentan ambos niveles del Ascendente están bajo la influencia del tránsito
de Quirón, lo que sugiere un kairós, tal como se lo describió antes, un
puente entre la eternidad y el mundo humano. Aquí, el acontecimiento
anunciaba el sacrificio de las relaciones de amor exclusivamente humano
y sexual que podrían haberla conducido a tener hijos y llevar la vida de
una mujer normal. Venus está en tránsito a 1 ° 35' de una conjunción
exacta con Neptuno en Acuario en la casa X, haciéndose eco del mismo
tema: el sacrificio del amor personal para poder ser un adecuado reci­
piente de renovación espiritual para la colectividad. El día de la visión,
este Venus natal en la casa IX ocupaba el ápice de una Cuadratura en
T, formada por una oposición de Marte en tránsito por Escorpio con

287
Júpiter en tránsito en conjunción con Plutón en Tauro. Desde un punto
de vista psicológico, en una carta como ésta, con tantos planetas en
Acuario y Piscis, uno bien puede imaginarse que una irrupción de estas
energías Tauro/Escorpio, con frecuencia primitiva y explosivamente
sexual, al enfocarse sobre Venus en Acuario, no podía menos que trans­
mutarse en una experiencia visionaria, en una unión divina.
También Marte en tránsito estaba a 3 º 9' de una cuadratura exacta
con el Neptuno natal de Bernadette, y Neptuno en tránsito a 1 ° 28' des­
pués de la conjunción exacta con su Marte natal, con lo que se repite
una combinación de planetas que a menudo señala una pérdida de vita­
lidad física, el debilitamiento o la purificación de los impulsos instintivos
en favor de las aspiraciones espirituales. De hecho, Bernadette enfermó
después de haber tenido estas visiones, con síntomas de un carácter mar­
ciano-neptuniano típico, que incluían fiebre (Marte), una parálisis tem­
poral (Marte/Neptuno) y debilidad (Neptuno). Marte en aspecto con
Neptuno describe también la tormenta de controversias y confusión que
todo aquello provocó: Bernadette fue interrogada por las autoridades
de la Iglesia; se desmintieron los rumores de curaciones milagrosas (que
ella personalmente no había difundido), y los periódicos dijeron que se
trataba simplemente de una enferma mental. El día de la visión, el Sol
estaba a menos de 2º 25' de la conjunción exacta con su Neptuno natal,
y el centro simbólico de este momento estaba en armonía con su vida
personal por mediación de Neptuno, cuyo símbolo sabiano es: «Una
gran paloma blanca portadora de un mensaje». 6 En el cristianismo, la
imagen de una paloma blanca simboliza con frecuencia la presencia del
Espíritu Santo en las representaciones de la Anunciación. Además, las
palomas estaban consagradas a la diosa Afrodita, y a Neptuno se lo con­
sidera como la «octava superior» de Venus (Afrodita), es decir, se rela­
ciona con el amor transpersonal, por contraposición con el amor más
personal representado por Venus.
Vemos que Mercurio en tránsito está a 7' de la conjunción exacta
con el Saturo natal de Bernadette en Capricornio, en la casa IX. En su
carta, la casa IX simboliza su capacidad de conseguir la manifestación
(Saturno) de una visión poderosa (casa IX). Este Saturno evoca también
al severo dios judeocristiano que ve en la mujer a la portadora de las
maldades de la carne. Si Mercurio, como mensajero de los dioses, estaba
actuando en nombre del dios Saturno, el mensaje debe de haber sido
algo en el estido de: «Es la Virgen María o nada». Es decir: no al cuerpo
y sí al espíritu. En todo caso, mediante una sumisión total a su expe­
riencia (un don de Quirón en Virgo), Bernadette consiguió posterior­
mente enriquecer la vida de millones de personas.
Estas visiones de la Virgen María se prolongaron unas tres semanas

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durante las cuales se reunió en el lugar cada vez más gente que quería
ver a Bemadette en su estado extático y beneficiarse del poder sanador
de las aguas. Durante este tiempo llegaron a su punto exacto varios de
los tránsitos que ya hemos mencionado. Marte llegó a formar una cua­
dratura exacta con Neptuno, y Quirón pasó por el Medio Cielo, lo que
aquí simboliza el cumplimiento de su destino de sanadora: además, Mer­
curio formó una conjunción con su propio emplazamiento natal, luego
con Venus, después con el Medio Cielo y finalmente con Neptuno,
actuando como «mensajero» para todos estos planetas. El Sol formó una
conjunción con Júpiter, y también una oposición con su Quirón natal,
reiterando el carácter visionario de estos dos planetas en combinación.
El 25 de marzo de 1858, cuando Marte en Sagitario en la casa VI for­
maba una cuadratura exacta con su Quirón natal, la figura protagonista
de la visión de Bernadette proclamó que era la Inmaculada Concepción.
La concepción es un acontecimiento bastante marciano; aquí, el con­
tacto Quirón/Marte simboliza una concepción en otro nivel, una impreg­
nación del Espíritu, la paloma blanca de la Anunciación, el símbolo
sabiano correspondiente al Neptuno de Bemadette. Entonces se le con­
fiaron también secretos que ella se negó a divulgar, incluso al Papa. Esto
expresa su aspecto Quirón/Sol, en virtud del cual obedeció a su auto­
ridad interior incluso a riesgo de desafiar la autoridad establecida de la
Iglesia. La autenticidad de sus visiones fue reconocida en 1872, cuando
Quirón en tránsito formó una oposición con el Quirón natal de Bema­
dette.
Los tránsitos para el 16 de abril de 1879, el día de la muerte de Ber­
nadette, son igualmente interesantes a la luz de la imagen que antecede.
Vemos que ese día Quirón en tránsito formó una conjunción con Nep­
tuno en tránsito, ambos en Tauro y en conjunción con la cúspide de la
casa XII. Esta conjunción Quirón/Neptuno estaba en cuadratura tanto
con su Venus natal en la casa IX como con Mercurio en Acuario, pro­
minente también en los tránsitos del día de la visión. Neptuno volvía a
cobrar importancia; sus temas característicos de sacrificio personal, com­
pasión redentora y armonía con los anhelos espirituales de la colectivi­
dad estaban irrevocablemente entretejidos en el destino de Bemadette.
El punto medio de su contacto natal entre Quirón y Neptuno estaba a
25° 23' de Escorpio; el día de la visión, Urano en tránsito por Tauro
estaba a menos de 4' de la oposición exacta con este punto medio; el
día de su muerte, Plutón en tránsito estaba en conjunción con Venus en
tránsito, exactamente a 1º de la oposición con este mismo punto y en
aspecto también con el punto medio de su aspecto Saturno/Urano (27º
46' de Acuario), un punto sensible a Quirón, tal como se describió en
el capítulo 5. Esta secuencia sugiere primero la apoteosis (Urano) de la

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figura neptuniana de la Virgen María, y después la muerte de Berna­
dette al cumplirse (Plutón) el destino que le estaba reservado. El día de
su muerte, el Sol en tránsito estaba en conjunción con Mercurio, en
cuadratura con su Saturno natal. Si se considera que Mercurio es el men­
sajero de Saturno, como lo sugerimos antes, quizás esta vez el mensaje
haya sido algo así como:«El mensaje ha sido entregado. Ya puedes vol­
ver a Casa».
Urano en tránsito se encontraba a 43' de la conjunción exacta con
su Quirón natal, y justo después del mediodía la Luna formó una opo­
sición con este punto. El lazo entre cuerpo y espíritu, del que podemos
suponer que ya era tenue, quedó finalmente cortado. Marte en tránsito
estaba en conjunción con su Neptuno natal, lo que señala aquí la diso­
lución final (Neptuno) de la vitalidad física (Marte); esta combinación
Marte/Neptuno se destacaba también en la carta de la visión. El tercer
retorno de Júpiter en la vida de Bernadette acababa de producirse: con
Júpiter en tránsito en oposición con su Quirón natal, quizá sus capaci­
dades visionarias se hayan expandido más allá de la capacidad de su
vehículo físico para contenerlas.
Bernadette pasó por su primera cuadratura Quirón/Quirón cuando
tenía sólo cinco años; en los años que siguieron antes de su visión de la
Virgen María, Quirón había estado en oposición -y posteriormente en
cuadratura- con los emplazamientos natales de Marte, Urano y Plutón.
Cuando Quirón forma una oposición por tránsito con un planeta, se pro­
ducen con frecuencia acontecimientos que hieren; el agente que causa
la herida está «afuera», y uno se identifica o bien con el aspecto de sana­
dor de la figura de Quirón o con el de víctima. Este tipo de experiencias
hirientes de naturaleza marciana, uraniana y plutoniana, a tan temprana
edad, podían ciertamente preparar a una niña para que se identificase
con la figura de la víctima o con la del sanador. Además, durante el año
en que Quirón en tránsito estuvo en cuadtratura con su Urano natal en
Piscis, el padre de Bernadette perdió la vista del ojo izquierdo en un
accidente; cuando Quirón en tránsito estaba en conjunción con el Sol,
el padre se quedó sin trabajo y la pobreza de la familia fue en aumento
hasta que finalmente no pudieron pagar el alquiler y vivieron en un
cobertizo que había quedado abandonado porque era insalubre e ina­
decuado como vivienda. Éste es, sin duda, un triste símbolo de lo que
representa Quirón en Virgo en la casa IV, un emplazamiento que se
centra en el padre. Estas conjunciones de Quirón en tránsito con el Sol
y Saturno en Capricornio en la carta de Bernadette se manifestaron exte­
riormente como las desgracias recaídas sobre el padre, que significaron
sufrimientos y estrecheces para la familia. En términos psicológicos, sin
embargo, estos tránsitos sugieren que también la evolución de su yo y

290
de su sentimiento íntimo de seguridad y de estructura puede haber resul­
tado herida, dejando a la niña más abierta a la dimensión transpersonal
de lo que suele ser común. Bernadette fue, al parecer, una niña enfer­
miza y atrasada en su desarrollo físico (Quirón en Virgo). A la luz de
estos tempranos tránsitos de Quirón, parecería que el sacrificio de su
vida personal, y posteriormente su temprana muerte, fueran cosa del
destino.
Inicialmente, los escépticos se apresuraron a señalar que estas visio­
nes se produjeron sólo cuatro años después de que el papa Pío IX pro­
clamara oficialmente la doctrina de la Inmaculada Concepción, insi­
nuando que todo el asunto había sido urdido por la Iglesia católica para
fundamentarla. Sin embargo, en 1909, cuando Quirón en tránsito estaba
en Acuario, en conjunción póstuma con Júpiter y Neptuno en la carta
natal de Bemadette, al exhumar su cuerpo se encontraron con que
estaba incorrupto. Un testigo ocular declaró que no había signos de des­
composición ni de mal olor. 7 A la incorruptibilidad se la considera, teó­
ricamente al menos, como un requisito previo a la canonización, y la
exhumación se repitió otras cuatro veces, cada una de las cuales su
cuerpo apareció incorrupto. En 1925 fue beatificada. Su cuerpo está
ahora colocado de forma visible en un ataúd de cristal, en Nevers, donde
año tras año lo visitan millares de peregrinos; describirlo como «carne
incorruptible» es sin duda una imagen impresionante del hecho de que
el día de su muerte Urano en tránsito estaba en conjunción exacta con
su Quirón natal en Virgo. Pese a la comercialización (otro tema muy de
Virgo), que le ha conferido dimensiones propias de Disneylandia, el
espíritu de esta notable serie de acontecimientos sigue vivo en Lourdes
hasta el día de hoy, con una serie impresionante de curaciones milagro­
sas médicamente documentadas que se han producido allí. 8

291
10
Quirón en su contexto:
la historia de una vida

Para estudiar la vida de una mujer a quien llamaré Sara, y examinar su


reflejo astrológico, me concentraré en la configuración de Quirón,
siguiendo los temas que ésta expresa y demostrando cómo se han des­
plegado efectivamente en su vida interior y exterior. La configuración
de Quirón en el horócopo de Sara es la siguiente: Quirón está en la
sa VI, en Escorpio; se opone a la Luna en Tauro en la casa XII y está
en semicuadratura con Mercurio en Virgo en la V y en cuadratura con
Plutón y Saturno en Leo en la IV ( se incluye a Saturno porque está en
conjunción con Plutón). Además, la Luna está en oposición exacta con
el punto medio entre Quirón y Júpiter, ambos en el mismo signo y la
misma casa, de modo que, como veremos, hay una atracción por los
temas jupiterianos. Además de las casas donde caen estos planetas,
tamübien la VIII, la IX y la X participan en la configuración de Quirón,
ya que sus respectivos regentes «naturales» están todos en aspecto con
Quirón.
Sara nació en el seno de una familia de misioneros cristianos. Cuando
ella tenía cuatro meses, con Quirón en tránsito en conjunción exacta
con su Júpiter natal, la familia se mudó de Inglaterra a una misión en
el oeste de África. La belleza silvestre, el ambiente natural y el rico
entorno emocional de África habrían de desempeñar un importante
papel en la vida interior de Sara; todo aquello, en su conjunto, simboliza
ahora sus verdaderas raíces, el objetivo de su búsqueda interior. La cua­
dratura de Quirón con Plutón y Saturno en la casa IV describe muy bien
el sentimiento de desarraigo que tiene Sara. Parte de su herida, y tam­
bien de su peculiaridad, es el haber estado expuesta a dos culturas y dos
arquetipos nacionales irreconciliablemente diferentes, y el haberse sen­
tido incapaz de pe"rtenecer verdaderamente a ninguno de ellos. Ingla­
terra es un país notoriamente saturnino, y África puede ser muy plu-

293
toniana, con su abundancia en naturaleza virgen y vida animal, con
sociedades tribales que en aquel tiempo aún seguían viviendo en comu­
nión con ello y estando más próximas a la vida y la muerte que la mayor
parte de las sociedades europeas.
Como, en la Cuadratura en Ten que participa, Quirón en Escorpio
está en oposición con la Luna en la casa XII, y ambos están en cuadra­
tura con Plutón en la IV, esperaríamos que estén en juego tanto los
niveles ancestrales y colectivos de lo femenino como los personales. El
nivel ancestral de la configuración de Quirón, en el caso de Sara, se
refleja en el hecho que dos generaciones de antepasados de su madre
también habían sido misioneros; asimismo, los tíos de ambas ramas de
la familia habían participado de esta actividad típicamente quironiana,
y Júpiter tradicionalmente significa el tío. Los temas jupiterianos y de
la casa IX -los viajes al extranjero, la filosofía religiosa y la expansión
de ideas mediante la enseñanza y la evangelización- cobran importan-

.Jt.C.

Sara

294
cia como ingredientes de la configuración de Quirón, lo mismo que la
profesión (casa X ) y los temas ancestrales por el lado materno de la
familia (Quirón en cuadratura con Plutón en la casa IV).
Vamos a examinar de qué manera evolucionaron estos temas. Desde
los tres a los diez años, a la madre de Sara la habían dejado en Inglaterra
con su tutora, mientras su madre (es decir, la abuela materna de Sara)
se quedaba en África dedicada a su labor de misionera. La abuela final­
mente volvió a Inglaterra a ver a la madre de Sara, quien tiene el nítido
recuerdo de que su madre no la reconoció. Sus padres pasaron junto a
ella sin darse cuenta, y parece que posteriormente su madre tuvo un
trastorno nervioso que la incapacitó para hacerse cargo de la familia. A
la madre de Sara le cupo un importante papel en el cuidado de sus her­
manos y hermanas; esto es un reflejo del papel de cuidadora que vere­
mos en la vida de la propia Sara. El impacto cultural que significó para
ella Europa después de años de aislamiento en la selva africana y posi­
blemente también la culpa de haber traicionado a su hija se cobraron
sus derechos, y, como veremos, esta pauta de separación se repitió deta­
lladamente en la vida de Sara.
Con esta configuración, se deduce que la relación de Sara con su
madre también fue vivida como un herirse recíprocamente, en el que
cobraba especial importancia el tema plutoniano de una lucha de vida
o muerte. Y realmente fue así: Sara casi no sobrevivió a su nacimiento
(Quirón en cuadratura con Plutón = trauma relacionado con un enfren­
tamiento con la muerte). Su madre sufrió una eclampsia, y durante el
parto empezó a tener convulsiones tan graves que le administraron mor­
fina y estuvo inconsciente durante el resto del nacimiento (Quirón en
oposición con la Luna en la casa XII). Este fármaco suprime la respi­
ración del bebé, lo que significa que es potencialmente letal. La decisión
médica que presidió su llegada al mundo fue que si las cosas iban a peor,
se sacrificaría la vida del niño para salvar la de la madre. Aunque ésta
era la política médica normal, el sentimiento de tener que luchar siempre
para sobrevivir ha acompañado a Sara a lo largo de su vida, y es una
medida de la profundidad del conflicto que sentía en su relación con la
madre: una lucha de vida o muerte, de la cual dan una amplia descrip­
ción las posiciones de Quirón� Plutón y la Luna. (Obsérvese que pos­
teriormente Sara llegó a ser enfermera, de acuerdo con su Quirón en la
casa VI.) Finalmente la sacaron con fórceps y tardó en respirar. Después
del parto, la madre quedó tan mal que no pudo ocuparse de ella durante
una semana. Aquí, Quirón en oposición con la Luna es la madre herida
y ausente, la herida de la separación prematura y la falta del vínculo
primario.
El nacimiento también fue una herida para la madre, a quien le dije-

295
ron que si quería tener otro hijo tendría que pasarse todo el embarazo
en Inglaterra. Quizá porque sentía que su labor de misionera era más
importante, decidió que no lo tendría, una decisión que fue una nueva
fuente de cólera y culpa para Sara. Se sentía enojada y defraudada por­
que quería tener un compañero de _juegos. Obsérvese que la Luna rige
a Cáncer, y en el horóscopo de Sara está en la cúspide de la casa 111, la
casa de los hermanos: aquí, el dolor se refiere a un hermano que nunca
existió. Es probable que ella se haya sentido, además, culpable y en
cierto modo responsable de herir a su madre: otra expresión de la opo­
sición Quirón/Luna. La pauta de este grave trauma de nacimiento se ha
repetido varias veces en la vida de Sara, como veremos; el dolor emo­
cional y físico relacionado con todo aquello se ha mantenido con un
trasfondo que de cuando en cuando avanza poderosamente al primer
plano, reapareciendo cada vez que hay cualquier amenaza de separación
y, astrológicamente, cada vez que se destaca la Cuadratura en Ten que
participan Quirón, la Luna, Saturno y Plutón. Todos «perdemos» a
nuestra madre al nacer, pero en el caso de Sara su primera pérdida
estuvo a punto de ser su propia vida, y ésta es una medida de ia deses­
peración que le moviliza cualquier separación inminente.
Las relaciones más importantes de Sara han tendido a seguir la pauta
de su nacimiento; con Quirón como probable regente de su Descendente
Sagitario, las relaciones abren de nuevo las heridas que sugiere la con­
figuración de Quirón. Sara ha tendido a preocuparse más de las nece­
sidades y los sentimientos ajenos que de los propios, y ha tenido que
aprender a tener conciencia de sus sentimientos y a hacerlos valer (Qui­
rón en oposición con la Luna en la casa XII). Esto contribuye a que sus
relaciones acaben dándole la sensación de algo desagradable y tóxico
(análogo a la morfina que usaron durante su nacimiento); se siente sofo­
cada e incapaz de ser ella misma (Quirón en cuadratura con Saturno).
Cuando se siente atraída por alguien, vuelve a conectarse con su sexua­
lidad (Quirón en cuadratura con Plutón) y con su ser vital, pero entonces
empieza una lucha de vida o muerte (Quirón en cuadratura con Plutón,
la segunda etapa del parto), para salir de la situación y poder estar con
un hombre (salir a la vida, nacer). Sin embargo, una vez que está
«afuera», lo que hay es mucho dolor, intensificado por la separación
originaria de la madre. Sara se autodescribe como «arrancándose» de la
situación: la imagen trae el recuerdo del fórceps que la extrajo del útero
y le salvó la vida.
Cuando Quirón formó su primera cuadratura con su emplazamiento
natal Sara tenía siete años y tuvo una experiencia que habría de afectarla
profundamente. Recuerda que un joven negro la llevó a uno de los dor­
mitorios de la misión. Ella se tendió en la cama y él, aunque no la pene-

296
tró, se masturbó sobre ella. Sara recuerda nítidamente los detalles de la
experiencia y recuerda también haber accedido a encontrarse nueva­
mente con él, aunque finalmente le dijo que jamás volviera a acercár­
sele. Después de esta experiencia sufrió un largo período de culpa abru­
madora. La atormentaba la imagen de verse frente a Dios en la sala del
Juicio, al final de los tiempos; entonces la llamaban por su nombre, su
pecado era puesto en conocimiento del mundo entero y la avergonzaban
y acusaban públicamente. Hay que recordar que no tenía más que siete
años y que soportó sola el tormento de sentir la inminencia de la acu­
sación pública y el castigo, mientras rezaba fervorosamente para que
Dios la perdonara.
Durante todo el período en que Quirón en tránsito estuvo en trígono
con su Neptuno natal, la vida sentimental de Sara estuvo teñida por estas
experiencias característicamente neptunianas de sentirse pecadora y cul­
pable, de añorar la redención y la expiación y de suplicar perdón.
Por fin se sintió efectivamente perdonada, como si Dios la hubiera
liberado de su carga de culpa. Aunque ciertamente se sentía aliviada, el
problema se había sumergido en un nivel subconsciente, mezclado con
otros contenidos, para volver a aflorar más adelante. Repetidas veces
se había «confesado» con su madre en su fantasía, pero hasta que no
tuvo quince años no se dio cuenta de que en la vida real no se lo había
dicho, y entonces lo hizo. En su tránsito, Quirón estaba en quincuncio
con Neptuno, que a su vez por tránsito estaba en conjunción exacta con
su Quirón natal. A esas alturas, para ella el delito imperdonable era que
aquello le había gustado y había querido más. La experiencia no era de
una violación física, aunque al hablar de ello la palabra que usaba Sara,
a falta de otra, era ésa.
A los diez años, poco después de su vivencia interior del perdón, la
enviaron a una escuela en Gales, con lo cual se repetía la pauta de
la vida de su madre. En aquella época Quirón estaba en oposición exacta
con su Plutón y en cuadratura con su Luna, y le faltaba poco para una
cuadratura exacta con su Júpiter natal; la familia se había mudado a
África cuando Quirón formó una conjunción exacta con su Júpiter natal.
A Sara le enfermaba Gran Bretaña y le dolía que la hubieran alejado
de la familia; recuerda que se sentía expulsada y que echaba de menos
a su querida África. Parece posible que inconscientemente sintiera que
la estaban castigando por haber disfrutado del contacto con aquel joven,
y temiera que la hubieran desterrado a causa de su pecado y su trans­
gresión de las normas. Lo que arquetípicamente describe esta pauta es
la posición de Quirón: aunque mediante aquel encuentro, y los adornos
que le habían añadido posteriormente la memoria y la fantasia, Sara
hubiera experimentado y expresado su natural curiosidad sexual -los

297
aspectos físico e instintivo de su latente condición de mujer (Quirón en
Escorpio en cuadratura con Plutón)-, lo único que podía permitirse,
por obra de su educación, era, en cuanto mujer, ser pura, casta y ase­
xual, y estar consagrada a los ideales cristianos de servir a la humanidad
(Quirón en la casa VI), tal como se expresaban en el seno de su familia.
Más adelante, en su afán de servir a los demás, sojuzgaba con frecuencia
el lado rebelde, sexual y apasionado de su naturaleza para ponerse al
servicio de los otros (Quirón en la casa VI en Escorpio), y tuvo que
tomar considerable conciencia del problema para no hacer de todo ello
una mera actitud de autosacrificio servil.
Cuando llegó a Gran Bretaña, Sara quedó bajo la tutela de una tía
que al año siguiente murió de cáncer, aunque a ella no le dijeron nada
de la enfermedad hasta su muerte. Durante el período que la precedió,
la niña se volvió cada vez más «difícil»; Quirón estaba en tránsito por
su casa X en Acuario, y formó una T-Cuadrada exacta con su Luna natal
en la casa XII y su Plutón en la IV, y más adelante, en la época de la
muerte de la tía de Sara, una oposición con Saturno, que a su vez estaba
en conjunción por tránsito con su Quirón natal, lo que en términos gene­
rales describe una situación de nueva pérdida y separación, y tambien
la concreción de la herida original de Quirón en Escorpio, la del trauma
relacionado con la muerte. Así volvieron a constelarse los elementos
emocionales que caracterizaron su nacimiento, sólo que esta vez la
«lucha de vida o muerte» culminó con la muerte de su tía. Quirón en
tránsito formó también una configuración en Yod, en quincuncio tanto
con su Marte natal como con la conjunción Sol/Venus en Virgo, y esto
hace pensar en su reactividad emocional y en el hecho de que la niña
estaba allí en contra de su voluntad. Con Quirón en Escorpio, Sara bien
puede haber estado actuando como médium de las emociones negativas
de su ambiente, sintonizando los sentimientos de la moribunda y expre­
sándolos, además de reaccionar coléricamente ante ellos (Quirón en
tránsito en quincuncio con Marte y Venus), dando una respuesta sin­
cera, aunque inconsciente, al ambiente emocional de desintegración y
muerte, que por supuesto era también un recordatorio de su propio naci­
miento. Igualmente, la intensidad emocional de lo que estaba sintiendo
Sara puede haberse visto intensificada por el elemento ancestral de repe­
tición de la vida de su propia madre, cargada con una herencia de emo­
ción plutoniana. Después de la muerte de su tía, Sara sintió en algún
nivel profundo que la culpa era suya, que el hecho de que ella fuera
«difícil» había matado a su tía. Este elemento adicional de la muerte de
la tía ahondó la culpa de Sara, resonando como un eco de la culpa ori­
ginal de haber «herido a su madre» cuando nació.
Más adelante, cuando Sara conoció al que habría de ser su marido,

298
Quirón estaba en cuadratura exacta por tránsito con su Urano natal.
Quedó embarazada antes de que se casaran, e increíblemente, antes de
que él la hubiera penetrado, y decidió interrumpir el embarazo. La ope­
ración se efectuó durante una semana en la que tanto Quirón como
Urano cambiaban de signo para entrar respectivamente en Aries y en
Libra, y formaban una oposición. La imagen del punto medio era la
siguiente: Quirón -Y Urano = Luna/Saturno, Luna/Plutón, Saturno/Plu­
tón, destacando los tres planetas participantes en la configuración de
Quirón, y también describiendo gráficamente el aborto. No solamente
este tema de la «inmaculada concepción» -que es médicamente posible,
pero sumamente raro- expresa el emplazamiento de Quirón en la casa
VI (y los tres planetas de Sara en Virgo), sino que subraya la polaridad
de la Virgen y la Prostituta que Sara encuentra dentro de sí misma como
mujer. Quirón estaba en movimiento retrógrado y formó una conjun­
ción exacta con el punto medio de Mercurio en Virgo y Neptuno en
Libra durante la quincena que siguió al aborto, cuando el padre de Sara
se enteró de la noticia y se quedó muy escandalizado por ella, lo cual
describe la forma en que el embarazo lesionó para siempre la imagen
de su hija como un ser puro, inocente y sensible. En la experiencia
resuena también un eco escalofriante de aquel contacto, mucho más pre­
coz, con el joven negro, en el cual no había habido penetración; mi
conjetura es que inconscientemente, Sara puede haber sentido que el
«hijo no deseado» era el producto de su fantaseada unión con él, la
expresión de su propio aspecto de «Prostituta», que naturalmente gene­
raba culpa y no se podía permitir. Sin embargo, es significativo que su
madre la haya apoyado incondicionalmente durante esta época, y que
la relación de ambas haya mejorado mucho; además, Sara también pudo
expresar por primera vez parte de su enojo. Esto es típico de los temas
enhebrados por Quirón: aunque sus elementos puedan estar reflejados
en otros puntos de la carta, la configuración de Quirón delimita los prin­
cipales temas arquetípicos en la vida de una persona, indicando los
momentos propicios para tender un verdadero puente entre distintos
niveles y los dominios donde se disuelve el mundo de la dualidad, y las
pautas arquetípicas cobran forma de acontecimientos y experiencias, con
frecuencia en ciclos repetitivos que, si les prestamos atención, pueden
llevar paulatinamente a la sanación y la integración.
A los veintitrés años, cuando Sara finalmente se casó, Quirón estaba
en oposición por tránsito con Neptuno. Significativamente, ella y su
marido se fueron a África, la escena del crimen, por así decirlo; Quirón
estaba en ese momento en oposición exacta con Neptuno. En su matri­
monio, que durante unos siete años fue feliz, Sara sintió el consuelo de
estar _haciendo finalmente algo que le aportaba seguridad dentro del

299
marco de la aprobación familiar. Es interesante la frecuencia con que
los contactos Quirón/Neptuno cobran importancia en este destacado
rasgo de la vida de Sara. Yo lo vería como algo que se conecta con el
hecho de que su Quirón está en oposición con su Luna en la casa XII,
regida por Neptuno y Piscis. Además, como ya vimos en el capítulo 9,
la posición de Quirón en una carta tiende con frecuencia a incluir ecos
del signo y/o de la casa opuestos.
Si en un horóscopo el emplazamiento de Quirón sugiere temas ances­
trales profundos, como sucede con el de Sara, con Quirón en Escorpio
en aspecto con planetas emplazados en las casas IV y XII, puede ser útil
fijarse en la posición de Quirón en las cartas de los padres y de los abue­
los; aquí podemos encontrar sugerencias referentes al tipo de heridas
que tenían los padres, y que -a menos que se produzca alguna sana­
ción- pueden pasar a la generación siguiente. Con Sara y sus antece­
dentes africanos, lo que periódicamente hace erupción -en función de
influencias del inconsciente colectivo mientras ella era niña-, y que sin
duda fue parcialmente responsable del colapso sufrido por su abuela
cuando regresó a Europa, son las energías plutonianas, sexuales e ins­
tintivas. Sin embargo, Sara fue capaz de incluir este aspecto de sí misma,
y de expresarlo de una manera que sus antepasadas no pudieron. Si con­
sideramos además que Quirón sugiere cuál es la naturaleza de nuestra
conexión individual e innata con el ámbito de lo transpersonal, lo que
queda claro es que los medios naturales con que cuenta Sara para con­
tactar con lo divino son su cuerpo y su sexualidad. Su poderosa emoti­
vidad, que había intentado subyugar y que la hacía sentir culpable, es
lo que ahora se le aparece como una forma de adoración de un dios que
no es el Jesús dulce y enrarecido que fue la figura importante de su
niñez; el sentimiento de descontrol, que tan temible puede ser para quie­
nes tienen a Quirón en la casa VI o en Virgo, ahora se le presenta más
bien como un amigo que como un enemigo.
Después de siete años de matrimonio y de haber tenido dos hijos,
llegó el momento en que Quirón formó oposición con su emplazamiento
natal, con lo que empezó nuevamente a movilizar la Cuadratura en T
fija del tema natal de Sara. En el momento de la oposición exacta, en
una fiesta, Sara conoció a un hombre con quien luego inició una relación
desastrosa. Aunque había obtenido un gran placer de su condición de
esposa y madre, cuenta que por esa época se había quedado «engan­
chada en la actitud de servir» (Quirón en la casa VI), ya que además
estaba trabajando de enfermera. Entonces volvió a descubrir, y con cre­
ces, su sexualidad y su carácter rebelde. Bajo la tensión, el matrimonio
empezó a desintegrarse, y aunque finalmente el otro hombre dejó de
interesarse por Sara, ésta y el marido decidieron separarse.

300
En ese momento Sara inició la psicoterapia, cuando Quirón estaba
en trígono exacto con su Mercurio natal, regente tanto de su Sol como
de su Ascendente, y por lo tanto un planeta importante en su carta.
Empezó además a llevar un diario psicológico, que desde entonces ha
sido muy importante para ella. Con Quirón en la casa VI, y además en
semicuadratura con su Mercurio natal, éste es un ejemplo de cómo la
posición de Quirón tiende a simbolizar cosas que aportan la sanación a
las personas afectadas. Escribir es una actividad mercuriana; en un dia­
rio psicológico podemos expresar nuestros sentimientos más profundos
(Escorpio), registrar nuestro viaje interior y reflexionar sobre nuestra
vida (una actividad de la casa VI). Con Quirón en Escorpio, en oposi­
ción con la Luna y en cuadratura con Plutón, un tema fundamental en
su terapia fue su temprana relación con la madre; Sara sentía, y expresó,
gran cantidad de emociones primarias que habían quedado durante
mucho tiempo bloqueadas, y alcanzó una nueva visión en profundidad
de su vida. Otro tema importante, congruente con el tránsito de Quirón
en cuadratura con su Saturno natal en la casa IV, fue el hecho de que
Sara aprendiera a reconocer, pero sin prestarles atención, sus parali­
zantes voces interiores de autoenjuiciamiento, autocrítica y castigo, lo
que le permitió ir consolidando lentamente su sentimiento de autoes­
tima. Además, Quirón en la casa VI o en Virgo va acompañado con
frecuencia por la exigencia punitiva de ser una persona perfecta de
acuerdo con normas que, de hecho, constituyen una violación de la per­
sonalidad en vez de estar al servicio de su integridad.
Durante los meses que siguieron, Quirón estuvo en conjunción con
su nodo norte en Tauro en la casa XII, formó cuadratura con Saturno
y se preparó para cruzar el Ascendente. Tras el difícil período de la
separación de su marido, después de mudarse a una casa nueva y encon­
trarse responsable de sus dos hijos, Sara salió de la crisis con cierta
medida de independencia, todavía tentativa, pero creciente; Quirón en
cuadratura con Saturno por tránsito le planteó desafíos en dominios típi­
camente saturninos: el de su responsabilidad parental, emocional y eco­
nómica, además de obligarla a confiar en sí misma y a ser independiente.
Con Quirón en tránsito en conjunción con su nodo norte en Tauro, Sara
se vio obligada a afrontar muchísimos problemas prácticos y económi­
cos, en medio de su profunda conmoción emocional (casa XII).
Por esta época dejó aflorar materiales sentimentales que no sólo se
referían a su situación actual, sino que volvían a hacerse eco de los
comienzos de su vida y de su relación con ambos padres; la elaboración
de las pautas establecidas por intermedio de su trauma de nacimiento
se hizo cada vez más importante. Esto es, sin duda, congruente con el
tránsito de Quirón en conjunción con su Luna en la casa XII y en cua-

301
dratura con su Plutón natal en la casa IV. Cuando Quirón transita por
la casa XII, es frecuente que la gente inicie una terapia, ya que las barre­
ras que pueden estar conteniendo una inundación potencial del incons­
ciente son especialmente tenues en ese momento; las heridas pueden
hacerse dolorosamente obvias cuando Quirón cruza el Ascendente, y
por eso mismo puede darse también la sanación.
Poco antes de que Quirón transitara sobre su Ascendente, Sara deci­
dió iniciar su formación para ser enfermera domiciliaria; se sentía capaz
de enfrentarse al reto de vivir sola y de ser la persona nueva que estaba
empezando a conocer. El final de esta fase de la terapia estuvo marcado
por una gran cantidad de material referente a su nacimiento (típico de
la conjunción por tránsito de Quirón con el Ascendente), incluyendo un
sueño en el que ella daba a luz un niño mestizo, de quien todo el mundo
decía que no sobreviviría, aunque ella sabía que sí. En el sueño se entre­
tejen muchos hilos de su vida. En él resuena su propio nacimiento físico,
cuando Sara se enfrentó con el Mundo Subterráneo, al nacer solamente
a medias viva; resuena su pasado africano, como también el episodio
con el joven negro, y simboliza una unión entre las dos mitades de sí
misma, el nacimiento de un nuevo sentimiento de sí misma, y su con­
vicción de que aquello viviría, dijeran lo que dijesen los demás.
Cuando Quirón atravesó por segunda vez su Ascendente, empezó su
formación como enfermera domiciliaria, una profesión simbolizada por
su Quirón, una forma práctica de servicio (casa VI) a la comunidad
como tal (Luna), atendiendo con frecuencia a personas inmovilizadas en
cama o aisladas en su hogar (casa XII). Cuando Quirón formó su última
conjunción exacta con el Ascendente -poco antes del cumpleaños de
Sara-, su padre murió. En función de la secuencia nacimiento/renaci­
miento que este tránsito evoca, esto vuelve a ser congruente con la
pauta, y la concreción indica la profundidad a la cual, de hecho, estaba
teniendo lugar el proceso. Con frecuencia he observado que, si hay
algún trauma físico relacionado con la respiración en el momento del
nacimiento (estrangulación, demora en respirar, corte prematuro del
cordón umbilical o algún otro), parece que en un nivel arquetípico esto
corriera paralelo con problemas posteriores relacionados con el padre.
Jung señala que hay conexiones arquetípicas y etimológicas (mediante
la palabra griega pneuma) entre el espíritu, el aliento ( «aire en movi­
miento») y las figuras del padre y el anciano sabio. Al nacer, Sara no
respiraba: su respiración había sido sacrificada para salvar la vida de su
madre. Hacia el final de su renacimiento psicológico, cuando ella
«nacía» de la terapia, murió su padre. Así, después de la muerte de él,
se reabrió también la herida del profundo duelo de la hija por su tem­
prana separación de la madre. Una vez más, Sara se enfrentaba con la

302
muerte al entrar en la vida, y estaba tremendamente sola con su sufri­
miento.
Tres días después de la muerte de su padre, Sara conoció a un hom­
bre a quien llamaré Joel; Joel tiene a varios planetas en Géminis: el Sol,
Mercurio, Venus, Saturno y Urano; Quirón estaba a punto de empezar
su tránsito por Géminis. A decir verdad, Sara descubrió después que el
padre de Joel había muerto el día siguiente del cumpleaños de ella, el
mismo año de la muerte de su propio padre; esto es típico de la telaraña
de sincronicidades que acompaña a cualquier recapitulación importante
de material inconsciente --especialmente si está en juego el trauma del
nacimiento- y que es tan común con los tránsitos de Quirón. Algún
tiempo después, cuando volvieron a encontrarse, iniciaron una tormen­
tosa relación que duró hasta que Quirón en tránsito formó conjunción
con Urano en la carta de Sara. La misma pauta volvió a repetirse: la
situación se había vuelto cada vez más sofocante para ella, y aquello la
ayudó a precipitar la separación.
Al reflexionar más adelante sobre esta relación, Sara cayó en la
cuenta de que lo que la había atraído de Joel era, en parte, que él le
recordaba a su padre, a quien ella acababa de perder. Al no haber ter­
minado de hacer el duelo por su padre, estaba expuesta a acabar encar­
nando la imagen que otros tenían de cómo debía ser ella para él. A Joel,
con sus planetas en Géminis en conjunción con Quirón en tránsito, se
lo puede ver como un agente de Quirón, tanto en su condición de heri­
dor como en la de sanador. Esta segunda condición emergió retrospec­
tivamente; a medida que Quirón formaba conjunción con su Urano,
Sara se dio cuenta de los elementos inconscientes de su temprana rela­
ción con el padre, que se estaban recapitulando en su relación con Joel,
y entendió en parte el dolor que le provocaba esta segunda relación.
Obsérvese que Quirón en tránsito por Géminis estuvo en cuadratura con
su Sol, su Venus y su Mercurio en Virgo durante el período de la rela­
ción. La profundidad del dolor de Sara por la muerte de su padre era
tal que, dadas sus heridas primarias relacionadas con la pérdida, no pudo
completar en aquel momento el proceso del duelo; la vida le trajo a
alguien que le permitió llenar aquella brecha, pero por eso tuvo que
pagar un precio.
Joel tiene a la Luna en cuadratura con Plutón, igual que Sara, y final­
mente fue esto, que se manifestó como celos, posesividad y tendencia a
la manipulación, lo que la hizo sentirse estrangulada e incapaz de ser
ella misma. Empezó a ver, reflejada en un lado de aquel hombre, la
faceta ligera, juguetona y alegre de su padre, en tanto que el lado oscuro
de Joel le traía el recuerdo de su madre. «Es como si, para tener a mi
padre, yo tuviera que luchar contra el lado oscuro de mi madre»,

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comentó. Sus palabras subrayan los componentes edípicos de la situa­
ción, que en este caso arraigan profundamente en el trauma del naci­
miento. Durante su relación con Joel, Plutón estuvo unos dieciocho
meses en conjunción con el Quirón natal de Sara, y ella decidió hacerse
esterilizar, porque tenía ya dos hijos y él cuatro. Quirón en la casa VI
o en Virgo se asocia a veces con la esterilidad física, y Quirón en Escor­
pio es, con frecuencia, autodestructivo; hacerse esterilizar es una actitud
fuertemente simbólica del deseo de «matar a la madre», tal como se
detalló antes. Para el momento en que fue posible la operación, la pareja
ya no convivía, y Sara había cambiado de idea respecto de la esterili­
zación, pero comprobaron la existencia de células pre-malignas en el
cuello del útero. Aunque la detección se hizo a tiempo para impedir un
cáncer, el impacto del descubrimiento decidió a Sara a terminar con la
relación, ya que se daba cuenta de que esas células potencialmente can­
cerosas habían estado creciendo dentro de ella al mismo tiempo que su
sensación de sentirse herida dentro de aquella relación. Estuvo a punto
de hacer literal su deseo de «matar a la madre para poder llegar al
padre», un deseo que incluía tomar contacto con los sentimientos de
duelo por la muerte de su padre.
Sin embargo, Joel y Sara habían llegado a trabarse en una recíproca
lucha por el poder, y Sara se dio cuenta de que tenía que abandonar la
parte que le correspondía en ella si quería liberarse; era capaz de ejercer
sobre él un poder considerable gracias a los fuertes sentimientos sexuales
que provocaba en Joel, y al hecho de que él dependía de ella como
«Proveedora» de muchas de sus necesidades. Se