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158 DAVID BLOOR

al límite mismo de sus capacidades físicas y mentales. u


· • para recordárnoslo: basta pensar en ¡ n
caso ext remo serv1ra
h azanas · que los hombres indios norteame · u
• d e res1stencrn
·
, nea-
nos suf nan _Pªra convertirse en guerreros plenamente inicia-
dos de su tnbu. El que las teorías y las ideas científicas estén
adecuadamente adaptadas a los requerimientos convencio-
nales que se _esperade ellas quiere decir, entre otras cosas
que son pred1c_cionesexitosas. Ésta es una ardua disciplin~
que he?1os de imponer en nuestra constitución mental; pero
sigue siendo una convención. V. LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGIA DE LA
CIENCIA* 1
. Sin duda, persistirá el sentir de que alguna forma de Juju-
na se ha cometido. Se dirá todavía que la verdad se ha re- MARY HESSE
ducido a m~a mera convención social. Este sentir es la fuerza
mo,tnz <letras de todos los argumentos en contra de la socio-
1,ogrndel c~noCim1ento que se han examinado en los dos La tesis fuerte en la historia de la ciencia
ultimos cap1tulos. Hemos enfrentado y rechazado dichos ar-
gumentos, pero tal vez el sentir persista. Por tanto tomé- Hoy en día resulta una obviedad sostener que los dos en-
moslo como un fenóm~no en su propio derecho y t;atemos foques a la historia de la ciencia, etiquetados respectivamente
de explicar ~u presencrn. Su existencia misma nos puede como "interno" o "racional", y "externo" o "social", son com-
revelar algo mteresante en relación a la ciencia porque algo plementarios y no contradictorios, y que cualesquier supues-
en la naturaleza de la ciencia debe provocar esta respuesta tos conflictos entre ambos son pseudoconflictos. Ambos en-
protectora y defensiva. foques han partido de sus bases originales para abrazarse
entre sí en una posición más auténtica y más comprensiva-
mente histórica. Por un lado, estudios como los de Yates,
Pagel, Rattansi, Webster y Debus, sobre el contexto intelec-
tual de la ciencia de los siglos xv1 y xvn, han mostrado
cómo la "racionalidad interna" de la ciencia ha debido am-
pliarse para abarcar la ideología de sistemas de creencias de
todo tipo: magia, mitología, alquimia, sectas religiosas; en
otras palabras, todos aquellos factores culturales que, dentro
de una historia más liberal, se pensaba quedaban más ale-
* "The Strong Thesis of Sociology of Science" apareció originalmente como e1
capítulo 1, sección 2 de Revolution and Reconstructions in the Philosophy .ºf
Science, The Harvester Press, Brighton, 1980. Impreso en españo1 con el permiso
de la autora y de la Harvester Press.
1
Un primer esbozo de este artículo fue leido en la conferencia de la British
Society of the History of Science en Southampton, en julio de 19?6, ~grfdezco
!os comentarios que se me hicieron entonces, y las subsecuentes d1scus10nes con
Barry Bames y David Bloor. Agradezco también a David Bloor varias de las re-
ferencias a la literatura en sociología de la ciencia que se discuten más adelante.
!!
,1
11

160 MARY HESSE

jados de la ciencia.' Por otra parte, la historia social O "e


LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA

deology and Utopía (Londres, 1_936),Karl M~nnh;im ex-


161
l
11

terna" de la ciencia no se contenta ya solamente con el est 2 dos tesis importantes. En pnmer lugar, d1stmgma entre
dio de factores sociales periféricos que inciden en la cienciu us~as particulares y teorías totales de la ideología, de la 11
teon "d 1 '
como por ejemplo, los determinantes educativos y financier~;, ¡auiente manera. Las teorías_particul~r~s-ven una I eo og1a
5
del trabajo científico, o incluso la sociología y psicología de cima un conjnnto de creencias o pre¡mc1os que enmascaran
la subcnltura científica, a la manera de Kuhn. La historia distorsionan la realidad, lo cual conduce al concepto de
social de la ciencia se ha abocado, de un modo creciente y ~alsa conciencia, entendido como una _desviació_n de una _nor-
con sumo interés, al estudio del condicionamiento social a que requiere ser curada o corregida. El e¡empl~ pnma-
de los sistemas teóricos de creencias de la ciencia - en otras · 11_1'es h teoría de Marx de ideologías basadas en mtereses
00 ' 1 d..
palabras, la sociología de la ciencia se ha convertido en una de las clases que detentan el poder, e~t_oes, c ases 1stmtas
rama de la sociología del conocimiento. del pwletariado, en contraste con la v1SIÓnclara que ~l p~o-
Entre estudios de este tipo, algunos de los más sobresalien- letariado, socialmente sin poder, puede tener de_la historia,
tes son los de Paul Forman sobre la teoría cuántica en la la sociedad, e incluso del_mundo natural. Se ~ostie1;1e, e1;1ton-
República de Weirnar, los artículos en el volumen de Teich ces, que las ideologías particulares wn no soh> dis~ors10nes
y Young, Changing Perspectives in the History of Science, de ]a realidad, sino distorsiones socialmente mducidas ~u~ 1
!
así como algunos estudios más recientes de casos particulares suraen del interés de clase de quienes proponen Y son victi-
de los que me ocuparé más adelante. Además de estos estu- ma~ de las creencias ideológicas. Pero ¿_por qué, pre9~i~t~
dios de casos particulares, se pueden mencionar tres libros Mannheim, excluir a cualquier grupo social de este anahs1s. !
en donde se reflexiona sobre puntos filosóficos e historiográ- El proletariado, Marx, el partido comumsta, todo~ tienen
ficos en cuestión: Scientific Knowledge and Sociological intereses a los que sirven sus propias ~;eenc1as, e 1_ntere_s;s
Theory (Londres, 1974) e Interests and the Growth of para enmascarar o engañarse en relac10~ con _la situac10n
Knowledge (Londres, 1977) de Barry Barnes, y Knowledge real; el marxismo mismo tiene una fonc10n socia~ y es una
and Social Imagery (Londres, 1976) de David Bloor. ideoloaía social. Esto lleva a Mannhe1m a su teona total de
La sociología del conocimiento es una notoria mancha la ide~loaía que convierte al 'desenmascaramiento' en una
oscura para accidentes fatales de índole sociológica y filosó- guerra to!al de todos contra todos: todas las creencias so~re
fica. Algunos consideran que las tesis relacionadas con ella el hombre y la sociedad son inducidas Pº'. u1;1_contexto soci~l
son tal claramente subversivas a todo buen orden y objeti- y tienen funciones sociales. A un mvel, mdividual, la teona
vidad, que se encuentra más allá de los límites de una dis- de Freud es un ejemplo de una 1deologia total, e~1donde la
cusión racional; otros las consideran como una parte esencial distinción entre una psique normal y una desviada queda
de una variedad de compromisos no científicos dentro de la sumergida dentro de una psicopatología total, esto es, en
ideología, la moral y la política. Para presentar una discusión donde se sostiene que las características psíq?ic,as_de todos
de cómo la historia de la ciencia puede abarcar la historia los individuos son inducidas por su histona biologica.
social del conocimiento científico, empezaré por considerar Mannheim nunca logró resolver la contradicción del con-
algunos problemas más generales que se relacionan con la traste entre la creencia "real" y la "distorsionada", por un
sociología del conocimiento misma. lado, y la noción de que todas las creencias_dist?rsio~an lo
En su obra seminal sobre la sociología del conocimiento, "real", por el otro. Porque, si todas las creencias d1storsi?nan,
•cómo puede haber, entonces, creencias verdaderas de lo"Teal,
2
Para referencias, véanse los ensayos en M. Teich y R. M. Young, Chanaing ten particular, cómo sabemos que hay algo "real" q1;1ese_pue-
Perspectivcs in the History oí Science, Londres, 1973-; véase también Ch?rles
\Vebster, The Great Instauration, Londres, 1975. de distinguir de la distorsión? Este argumento reflexivo cierta-
162 MARY HESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 163
mente ataca la propia teoría de Mannheim, porque se trat
claramente de nna teoría social del mismo tipo de aquél] a' ón de que la creencia verdadera. y _laracionalidad son ex-
a las que se refiere y, por ende, debe también estar soci ~'. ada de la sociología del conoc1m1ento, del mismo modo
mente inducida, según sus propios principios. La sugerencª anlo son el error y la no racionalidad, y por tanto, que la
del propio Mannheim para resolver este dilema consiste e1ª ue ·a y la lógica habrán de incluirse en el programa total.•
ene, • , el l · · t
af'u:mar que, despues
' de todo, la intelligentsia es una clase 11 e sigue de la tesis fuerte que la soc10lo~1a ef_condoc1m 1en o
desmteresada cuyas creencias están mínimamente distorsio- ess1m · e'
trica en la medida en
. que
. no esta
. el con ma a a 1a
el · ., pa-
~adas. Es difícil tomar esto como algo distinto de una frivo- 1
toog1a ' de la creencia: a la macwnahda , error,
.. , d o esviacwn
¡
lidad más, pero si se toma en serio, ciertamente contradice de las normas racionales. Rechaza la pos1c10n e que e uso
la noción misma de ideología total, según la cual no puede recto de la razón y la creencia verdadera y fundamentada,
h~ber creencias sobre lo real contra las cuales se puedan me- ~: necesitan una explicación causal, mientras que el error
du los grados de distorsión. , , Existe desde luego, un sentido en el que esto es verda-
Mannheim intenta salvarse de las peores consecuencias de . ~~ro, per~ trivial. Porque,. por ejen:iplo, si se ofrece como
su teoría ~on su segun~a tesis, que explícitamente exceptúa explicación de por qué algmen r~solvio corre,?tame,nteun pro-
d,e _la teona a la c1~ncia natural, a las matemáticas y a la blema matemático, la afumac10n de que s1gmo las reglas
logica. Presupone, sm mucha argumentación, que al menos racionales", esto puede seguirse inmediatame1üe por,:ª pre-
en estas á_reaspodemos preservar la distinción entre el cuerpo gunta causal: "¿Por qué siguió las reglas racwnal~s? , a lo
de creen?ia~ verdaderas y fundamentadas que se equipara con cual se puede responder mediante una_ c~~bmac10n de e;'-
el conoc1m1ento, por un lado, y la creencia falsa o el error plicaciones biológicas, psicológicas y soc10log1cas.Y esto sena
por el otro. Esta situación, desde luego, no resulta insatis'. cierto incluso si también fuera cierto que existen argumentos
factoría para quien sostenga el punto de vista positivista de conclusivos para la necesidad de las reglas racionales, porque
que sólo podemos tener conocimiento y darle sentido al con- queda claro que pocas personas ( si es que existen algunas)
cepto de verdad dentro de las áreas de la ciencia y la lóaica de hecho adoptan tales reglas s~bre _bases_puras d_enecesidad
(si bien esta creencia positivista, al no ser una creencia cien- racional no causadas por una h1stona social _prev'.ª·
tífica o lógica, es atacada por la autorreflexividad de Mann- Incluso los críticos de la tesis de la soc10logia total del
heim, como Haberm~s, Gouldner y otros han subrayado) .5 conocimiento por lo general admiten esto ( se acepta, _por
Aunada a la declmac1ón actual del positivismo, sin embar- ejemplo, en la reseña de Steven Lukes sobre el pn1;1~rhbro
go, esta segunda tesis de Mannheim ha sido rechazada por de Barnes _ una nota que, de otro modo, es_cnhca con
algunos de aquéllos que practican y reflexionan sobre la so- respecto a la tesis) ,8 Pero, por lo general, se piensa _que la
ciología del conocimiento científico, con el costo de reintro- tesis implica mucho más, a saber, la posi;ión de_que mcluso
ducir los problemas de reflexividad en formas más intra- si existen reglas racionales que son en ultima mst_an?ia m-
tables. dependientes de una causación social (y tal vez b10log1ca),
En la parte que sigue, denotaré como tesis fuerte la posi-
6 Al caracterizar así la tesis fuerte 1ea /ª~ª/~
sigo los . c~atro ,,Postualdos Bloor
ª P. !"orman, "Weimar C?l~ure, Causality and Quantum Theory, 1918-1927. ")ro rama fuerte en la sociología del conoc1m1ento en Know e ge an ° 1
Adaptahon by German PhyslC!sts and Mathematicians to a Hostile Intellectual
~.nv11·, Historical Studics in thc Physical Sciences, ed. R. McCormack, vol.
r1 g 4-5 Si bien estoy de acuerdo con muchos de sus argumentos sub-
1n, 9o7n1m,
, 1nt'',
. s~~~!~fds p~frezc~ más adelante una interpretación algo distinta de sus conceptos
de "im ~rcialidad'' y "simetría". . . . .
~ Cf. tam~ién R.
Sc1ence Stud1es, vol.
<?· A. Dolby,
1, 1971, 3.
"Sociology of Knowledge in Natural Scieoce" 7 Lo pinverso ha sido presupuesto a menudo en la h1stona de la c1e~c.1.!0~or
6 e'em lo el título del libro de Bachelard, Psicoanálisis del fuego (ed1c16n m-
J. Habermas, K:1owle~g~ and Human Intercsts, Londres, 1972, cap. I; A.
Gouldner, The Commg Cr1S1sof Western Sociology, Londres, 1970, partes I y IV,
g~es/ Londres, 1964) describe exactamente su conten!do como .r.re~cup~do
calor en el siglo xvm estudiado como un mero apénd~ce a 1a lnstona c1enh rea,
,lºr
s S. Lukes, Social Studies of Science, vol. v, 1975, ,OL
164 LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 165
MARY HESSE

~¡ menos. no se puede apelar a dichas reglas como optar criterios tales, los cuales se pueden considerar dife-
mdependrentes dentro de una explicación social - . ntes para diferentes grupos, en diferentes períodos, debe
miento. conoc1. er explicable mediante factores sociales más que lógicos.
Para entender por qué una tesis tan radical ha sido . La sugerencia queda reforzada por el énfasis de Kuhn y
derada _recientemente como relacionada con la historioc~n~1- feyerabend en la "inconmensuarbilidad". 10 Paradigmas cien-
~e la ciencia, debemos considerar ciertos desarrollos rec1~ afia tíficos o teorías fundamentales en competencia difieren no
d engo. de la filosofía de la ciencia. En particular las ~~tes sólo en lo que afirman corno postulados, sino también en
_ed_ume, Kuhn y Feyerabend han conducido a' los 1 . ras. el significado conceptual de los postulados y en sus criterios
na ?res. a suplementar tipos internos de ex licaciones11sto- de Jo que cuenta para formar una buena teoría: criterios de
exphcac10nes sociales de ideas científicas Epi! d con simplicidad y buena aproximación; de lo que es una "expli-
porq n e est os t res escn.lores hayan hecho algo
· eo I'
suce
.1t e, no cación" o una "causa" o una (¡buena inferencia", e incluso de
P_araalentar. el estudio de la sociología de la ci:~c\~ ª( 1te
, af.nmar que 1os
:::t cuál es la meta práctica de la teorización científica. Todas
estas diferencias son inexplicables mediante la lógica de la
bcasos
· ¡de Qmne y Kuhn ' de hecho , se Pod na ,
t;;í~tii1sº~~:to es cierto), si,no.porque existen ciertas ca~~~
ciencia, dado que precisamente se trata de disputas sobre
' . unes en sus analms que se pueden resumir el contenido de dicha lógica. El historiador las debe hacer
referencia_ ~ lo~, conceptos de "subdetern1inación" e Hincoen inteligibles mediante una causación extra científica.
~nensurab1lrdad ·, Quine hace notar' que las teorías cien:: Un ejemplo de ello se encuentra en los artículos de Cantor
icas nunca estan . det~m1inadas lógicamente por datos i y Shapin en relación con el debate sobre frenología en Edirn-
burgo en los años 1803-28.11Cantor muestra cómo la adop-
~u~den tonsecf enc1a, siempre existen teorías alternativas qu~
ción de diferentes teologías, filosofías naturales, e incluso
~uadaªP~; :hí os r datos de una manera más o menos ade- filosofías sociales, condujo a distintos grupos a adoptar o
pueiedsalvarne d~ ~:1d~a~it~~~;~n:~~ d~;osc~~!~~:ei~:~:: rechazar, respectivamente, la teoría de la localización de la
con ra ictonos, e mversamente que se puede af· función del cerebro y sus correlaciones observables en "chipo-
cualqu·e t ' , f ¡ •. ' 1rmar que tes11en el cráneo. La frenología sugería una unidad mate-
, 1 r_ .eona es_ta a s1f1cada, siempre y cuando se efee-
iuen suf1c1ent~s a¡ustes a los criterios extra-empíricos para realista entre cerebro y mente y, por tanto, era rechazada por
o que se considera una buena teoría. Ninguna teoría uede los que aceptaban la dualidad mente-cerebro. La frenología
capturar exactamente los "hechos de la cuesf, ,, . { . también se presentaba a sí misma corno una ciencia supre-
tuviera_sentido hablar de "hechos de la cuesti~~~,,f~~r:uJ~ l~ rnarnente empirista dado que su evidencia quedaba abierta
pos1b1hdad de descripción dentro de uno u 0 t a cualquiera que quisiera estudiarla, incluso sin un largo en-
ceptual teórico . Ma' , dad o que Qume
,s aun, . rof marco con- trenamiento profesional en las disciplinas de anatomía y
existe una categoría separada de una verdad ;os ien~ que_ no fisiología. No es necesario decir que, por ende, se le oponían
que estos criterios extra-empíricos no se bas P1l?1l, sef s1gdue las instituciones médicas y científicas. Y éstas eran diferen-
mentas ,· • an n1 en un a-
empmcos 111 en racionales Así s '! h _
paso de esta filosofía de la cienci~ a ¡;
s:~e ay _undpequenol
b rencia e que e
10 Principalmente T. S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions, 2a. ed.,
Chicago, 1970; y P. K. Feyerabend, "Problems of Empiricsm", University of
Pittsburgh Series in Pllilosophy of Scicnce, ed. R. G. Colodny, Englewood Cliffs,
9 "Two Dogmas of Empiricism" en From . . . N. J., vol. ii, 1965, y vol. iv, 1970.
Mass., 1953, p. 20, y Word and Ob'ect ª Logical Pomt of View, Cambridge, n G. N. Cantor, "The Edinburgh Phrenology Debate: 1803-1828", Annais of
cuentemente Ouine se ha movid 0 1' .' Nueva York, 1960, caps. 1 y 2. Subse- Scicnce, vol. xxxií, 1975, 195; S. Shapin, "Phrenologica1 Knowledge as tha Social
1 '.~. iacia una posición al
que e conoc1m1ento científico aceptad 0 t
d. ¡
go _menos ra 1ca en a
¡ Structure of Early Nineteenth-century Edinburgh", ibid., 219; y G. N. Cantor, "A
el sentido de que es lo mejor ' d ac ua1mente se considera privilegiado, en Critique of Shapin's Social Interpretation of the Rdimburgh Phn:nology Debate",
Nueva York, 1969, partícularmen!ª:a~~ ~
1
:ºf yco;ocer; cf. Ontological Refatil'ity, ibid., 245.
166
MARY HESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 167
ci~s que no p~dían resolverse mediante una .
ª, ,a _expenencia y el experimento, dado simple apelació f]ejar la mejor interpretación de los datos, en un momento
dia :nterpretar, y de hecho esto sucedí que cada grupo po, sterior no hacerlo, y más tarde, de nuevo ser favorecidos,
cruciales en conformidad con s . a, los expenmentos bien con cambios de definición y connotación. Ésta es
ª_festa dispu_taparticular, las te~rk:0~1~
s1 icables e rnconmensurables.
~~~h3: tCon respecto
ic o eran mfa¡_
Una característica de la teoría científica que vuelve peligroso
el oso de concepciones teóricas en boga como legitimaciones
En su respuesta al artículo de C . para una ideología social o religiosa, si bien queda claro, a
mente de acuerdo en relación con :;:tor,./haf'.rn está total- partir de la historia de la ciencia, que a menudo se les ha
lo que difiere es en el énfasis a s1 uacwn lógica. En usado en ese sentido.
en las posibilidades de u~a equf. sub~ecuentemente coloca Farley y Geison describen cómo, en la década de los años
queja de que Cantor no ha /P IC~c1011soc1~!. Shapin se 1820, Cuvier, científico empírico y conservador políticamen-
mensurabilidad y los malos e pt oc~~do a explicar la incon- te, se alineó en contra del postulado de la generación espon-
de sus orígenes de clase y met~se~o:iaf!smu~ts _en té_rminos tánea que se asociaba con la Naturphilosophie romántica, la
h acerlo. En su se undo ' ' y e mismo rntenta política revolucionaria y el materialismo filosófico. Para
propiedad de talesgex ¡· articulo, Cantor cuestiona, no la la década de 1870, sin embargo, la legitimación científica
. p 1cac1011esen p · · · .
c16'.1ideológica particular a partir d ~rnc1p10,smo _la posi- había cambiado de lado político y favorecía la generación
su mtento - una osición e . a cual Shapm lanza espontánea. Entonces era el darwinismo el que poseía una
telectuales conscienies e que su~~strma las elecciones in- posición científica de importancia y el darwinismo cierta-
de clase inconscientes P~ co~~aracwdn con _lasmotivaciones mente requería de la generación espontánea de las especies
na que reducir lo cognosc~:r:oaa a; y e_sentido común. Opi- separadas durante el curso de la evolución, y tal vez, original-
arriesgado para el histori·,d·o d do social es, por lo general, mente, también de la vida misma. El darwinismo se percibe
fluenc1as · ' r, a o que hoir e d' ¡ · también en esta época como adverso al orden religioso y al
cognoscitivas en los individ _n ia as m-
que s~ causación social subyacente ~os ~e enb;nden me¡or conservadurismo político ( que en Francia significaba la pre-
relacwn con la presencia de f . a iscuswn no es en servación del Segundo Imperio). Es Pouchet quien apoya
ción científica sino sobre acttorelsexternos en la teoriza- a Darwin y la generación espontánea, y se encuentra ogligado
p . ' . su na ura eza.
untos h1stonográficos como ' t ' a argumentar su consistencia con la religión. Pasteur, por
adelante en relación con I t . ;5 e seran retomados más otro lado, está apoyado por la ciencia francesa oficial, que
ejemplos má.s serán de u:rJs~ uerte. Mientras tanto, dos es anti-Darwin, y está respaldado por el propio Napoleón.
las disputas sobre ciencias ~~: para moSt rar que no sólo Farley y Geison reconocen que, hasta cierto punto, los ar-
como la frenología, se reitan e encuen!ran en los márgenes, gumentos de ambas partes en la disputa de la generación
ejemplo de ello es el !studio ~e u;a anahs1s ex~ralógico. Un espontánea son válidamente "científicos", si bien el uso que
debate Pasteur-Pouchet e . rley Y GeISon sobre el hace Pasteur de los experimentos es en ocasiones cuestiona-
,
t anea.12 n re1ac16n con la a ·,
Incidentalmente t b., beneracwn espon- ble, y parece haber modificado en privado sus posiciones en
p 1o de la manera en
, es e es tam
.
1en un .
exce1ente e¡em- relación con la aceptación de la generación espontánea, como
~f
1
nados, de índole tan i::ei~~mp~f m s teóricos subdetermi- lo requería el darwinismo, sin revelar dicho cambio hasta
la "generación espontánea',' Y dexi e como es el caso de que la década de 1860, sensible políticamente, había pasado.
' ' pue en en un momento dado Los autores concluyen que su comportamiento es consistente
i2 J. Farley y C. Geison, "Science Pon· ~ con un mayor grado de influencia de factores externQ!ique
~nd ür,ontaneous Generation in Nine-
teent_h:century France: the Pastcnr-Pouc~e1tcs
Med1cme, vol. :xlviii, 1974, 161. ,, ebate ' Bulletin of the History of en el caso de Pouchet, pero no niegan que existían "hechos
de la cuestión" científicos que salieron progresivamente a la
168 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 169
luz. También creen que hay hechos liistóricos sobre la cue . abilidad de método al desarrollar una teo~ía, y de. int?;és
tión, porque en un párrafo final de autorreflexión, se pr!. ognoscitivo, esto es,_de las metas de la teona en ~phcac1011.
guntan si su propio enfoque de la historia ha estado influid if Ja inconmensurabrhdad ocurre dentro de una c1ene1ama·
por su anhpatía a las posiciones sociales y políticas de Pa~ temática reciente en el curso ordinario del desarrollo de una
teur, y. ¡afuman que han tratado de dejar de lado sus pro- teoría.
pias opm10nes y de buscar una objetividad de manera crítica! Hasta ahora parece ser que no se requiere nada tan fuerte
Este ca'.o presenta dos características importantes. La pri- como la tesis fuerte para justificar las investigaciones histó-
mera consiste en los cambios en el significado de 'generación ricas del tipo que hemos ejemplificado. Sólo hemos mostra-
espontánea' durante el curso del debate, que conduce a la
inconmensurabilidad de los conceptos usados en ambas par-
do, se puede afirmar, que cuando _lalógica y fa
obser~aci?:'
resultan insuficientes para determmar conclus10nes c1entíf1-
tes. En la medida en que Pasteur afirmaba que la vida 110 cas, los historiadores pueden buscar ahí una explicación so-
se producía por "procesos químicos ordinarios", estaba en ¡0 cial que llene los huecos. Un análisis reciente de_la subde-
correcto a la luz de teorías subsecuentes; en la medida en terminación e inconmensurabilidad ha mostrado simplemen-
que negaba que pudiera producirse por procesos molecula- te que la lógica no nos lleva demasiad~ lejos al explicar el
res inorgánicos suficientemente complejos, estaba equivoca- curso real de la ciencia dentro de la hrstona, como alguna
do. La segunda característica importante del caso es el uso vez se creyó; pero no muestra que la causación social esté
de legitimación científica de ambas partes en los debates relacionada simétricamente con la lógica verdadera y falsa
religioso y político, dependiendo de las circunstancias histó- y con la ciencia verdadera y falsa. Una respuesta tal deman-
ricas de los distintos períodos. Ello sugiere que la sociología da mayor claridad en relación con la a!irmación de la. rela-
del wnoc1m1ento no desembocará en una correlación simple ción "simétrica" y, por tanto, en relacron con el srgmfrcado
de tipos de metodología y tipos de estructura social a través de la tesis fuerte. El primer sentido de 'simetría' qne habre-
de la historia.
mos de examinar es el uso que, al parecer, tienen en mente
Otro ejemplo de análisis social de una ciencia todavía más los exponentes de la tesis fuerte, es decir, la posición de que
dura se refiere al debate entre Pearson y Yule en relación no hay bases extranaturales y extrasociales de _racionalida_dy
con el m~jor método para calcular regresiones y correlacio- verdad en lo a priori, lo analítico, o lo necesano y, a fortwrz,
nes.ª partir de datos estadísticos. En "Statistica] Theory and que ningún argumento trascendental o intuición racional
Social Interests: a Case Study", 13 MacKenzie muestra cómo el puede afirmar tener acceso a dichas bases. Será conveniente
uso de Pearson _dela distribución normal le proporcionó un estudiar este sentido de simetría a través de su inverso, es
'?ºdelo lo suf1c1entemente poderoso para una teoría predic- decir, mediante el examen de algunos tipos de argumento
tiva de la. herencia, con aplicaciones, por tanto, dentro de racionalista que afirman encontrar una racionalidad irreduc-
la eugenes1~;Yule, por otro lado, rechazaba la hipótesis de tible y perenne que no es explicable mediante la causación
la d1stnbuc1011normal, y permaneció más cerca de la clasi- na tura! o social.
ficació~ del lenguaje ordinario _delas variables de propiedad.
Su teor_mera, por ende, predictiva de una manera débil, pero Argumentos racionalistas en contra de la tesis fuerte
~ra s:1f1c1entepara las aplicaciones que deseaba hacer, que
mclman problemas sobre vacunación, pero no aplicaciones Los araumentos que tengo en mente son aquéllos que
a la eugenesia, la cual rechazaba. He aquí una inconmensu- algunas v;ces han sido llamados "trascendentales", y segm1los
13 _D. MacKenzie, "Statistical Theory and Social Intercsts: a Case Study" Social cuales hay ciertas condiciones necesarias que se imponen a
Studics of Science, vol. viii, 1978, 35. '
un lenguaje o sistema de creencias si ha de haber alguna
170 MARY HESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 171
posibilidad de comunkación interpersonal dentro de él.14 L
argumentos pueden distmgmrse en tres tipos según · 11 a nuestros criterios), pero en donde podemos llegar a
f. d'. • b nvencernos con el tiempo de que estas locuciones forman
re ieren a con ic10nes necesarias que sean lógicas O científ
cas, o se basan en las características comunes de la vid h rte de un lenguaje porque somos_capaces de exte~der nues-
mana como una entidad biológica. Finalmente consi·dªe u comprensión y nuestro lengua1e de maneras impredeci-
l . b , • rar les para producir inteligibilidad. En dichos casos, carecemos
e aigumento so re el caracter de aparente autorrefutació
de la tesis fuerte. n. e evidencia para afirmar que existen reglas para tales exten-
, l. Consideremos_primero. el_postulado de que la verdad 1·ones de la comprensión - ciertamente no se conforman
logica es una necesidad a fmorz del lenguaje. Se arguye algu- e maneras obvias a la aplicación de la lógica proposicional.
nas _ve~esque al menos los conceptos de negación de ca _ :Por ejemplo, algunas locuciones extrañas llegan a entenderse
_tradicción (la distinción 'sí/no') y de implicación debe: con el tiempo como metáforas comparables c?~ nuestro uso
110 proposicional del lengua1e en contextos poeticos. Por tan-
estar presentes para que podamos saber si otro sistema de
signos es un len~ua¡e o no. Por tanto, se afirma que se sigue to nunca es seguro afirmar que hemos encontrado verdades
que todos los sistemas de creencias deben tener al menos n:cesarias para demarcar el lenguaje en cuanto .tal. Hacerlo
esta parte de una lógica común. Se puede responder de dis- es definir los límites del lenguaje en modos a prwrz que pne-
tmt_as :11anerasa este punto. Es primer lugar, es un punto den resultar arbitrarios y poco iluminadores.
positivista en el sentido de que presupone que no puede ha- Una segunda respuesta al argumento, a favor de necesida-
ber lengua¡e a menos que nosotros ahora, o tal vez en un des lógicas en el lenguaje sería la de apuntar vanas formas
futuro, lo entendamos como un lenguaje. Pero supongamos de lógica no estándar que se han propuesto en contextos dis-
que nos topamos con marcianos que hacen gestos visibles tintos al de la argumentación en discusión. Por ejemplo, exis~e
audibles y quienes muestran un control razonable sobre sí
0 una lógica intucionista en los fundamentos de, l~s matema-
mismos y su medio ambiente, y sin embargo fracasamos ticas, y están también las propu~stas de una log1ca de tres
persistentemente en nuestros intentos de traducir su sistema valores en la física cuántica. 15 Este es un problema muy
de signos porque no se puede dar un sentido consistente a amplio para incursionar en él en este mom~nto, pe.ro pode-
cualqufer hipót~sis que hagamos en relación con los signos mos decir que la posibilidad de diferentes logicas bas1cas no
para s, y no. Si esto parece poco posible, podemos pensar es por sí misma muy convincente, porque se puede afi;n_iar
en este e¡emplo como el límite de los casos en el que hemos que los ejemplos que conocemos dependen todos de la logica
encontrado sistemas de signos ininteligibles (como sucede estándar para su aprendizaje y defensa. Lo más seguro e_s
tal vez tomar de este argumento solamente el punto qm-
en m~chos ejemplos_ antropológicos y teológicos en donde
neano de qne algunas, mas no todas, las verdades lógicas de-
los entenas de identidad, para mencionar un punto entre
ben preservarse de sistema a sistema, pero q~e no podemos
hombres con pájaros, tres personas en una, etc., no ;espon-
afirmar a priori cuáles resultarán ser las mas convementes
"
11

No estoy tr~tad?; desde luego, en este contexto, de ofrecer nada que se pa- que habrá de retenerse en cualesquier circunstancias dadas.
Lzca .ª una exphcac10n ~decuada de argumentos de este tipo, que son tema de Un argumento más importante, y que a mí me parece
nna literatura en . exp~ns1ón dentro de la filosofía analítica actual. Intento sola-
mente apuntar vanos tipos de argumentos que han sido explotados particularmente decisivo en contra de la posición racionalista en relación con
dentro ~e un cont~xto _no disímil_ del presente, a saber, el problc,~a antropológico la lógic; del lenguaje, consiste en señalar que lo único que
de explicar la rac10nahdad de sistemas ajenos de pensamiento en relación con
el nuestro. Véase, particulan~entc, los artículos de P. Winch, E. Gellner, A. probaría sería una semejanza puramente formal de estruc-
Macintyre, S. Lukes, M. Holhs y B. Barnes en Rationality, ed. B. Wilson. Oxford, tura lógica entre sistemas de creencias. Si un lenguaje 'ha de
1970_; Modes of Thought, ed. R. Horton y R. Finnegan, Londres, 197\ y l\.1.
Hollrn, Modcls of Man, Cambridge, 1977.
15
Cf. S. I·faack, Dcvfrmt Logic, Cambridge, 1974.
172 MARY HESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 173
transmitir información, entonces se sigue necesariame t
Con t 1·en e a1 menos a1guna d"1stmc10n
· ·, b"maria que corresn e que
d ecesaria de un lenguaje y, en cualquier caso, parecería, a
al sí/ no, a_cuerdo/ desacuerdo, verdadero¡ falso, esto ef ºn e rtir de nuestras conclusiones hasta ahora, que si bien pue-
contiene bits elementales
., de información. Pero esto no1ce
' d~ue en tener un alcance universal sobre todos los lenguajes exis-
n,ad.a en relac10n con e1 contenido de los principios de la tentes, son verdaderas de una manera contingente y no ne-
log,ca formal, e~to es, de la manera en que éstos clasifican cesaria.16
el mundo del discurso en cualquier lenguaje particular p z. Esto nos lleva a la segunda afirmación importante del
e¡emplo, las llamadas "leyes del pensamiento" 110 deter · · or argumento racionalista, a saber, que existen ciertos prerre-
un con t ·d · 1 mma11
. em o particu . ar. Los diversos candidatos para a~ f" quisitos de la ci~ncia empíric~ ele'?ental que debe1;1ser con-
mac10nes necesanamente falsas que se han vertido (por e· diciones necesanas de cualqmer sistema de creencias. Debe
1 " b" · ¡em- haber, se arguye, alguna referencia empírica en común de
p o, u1;1º. ¡eto ro¡o no está coloreado") ciertamente no son
contrad1cc10nesformales en el sentido requerido si la 1 d alcrunos términos generales en todos los lenguajes, si ha de
1a contrad"1cc10n·' ¡1a de ser necesaria en cualquier lenguaje
ey e te~er lugar la comunicación. En relación con este punto
natural. Es perfectam~nt~ _posible, y de hecho ocurre, que sólo me referiré a los poderosos argumentos de Quine al
supuestas falsedades smteticas particulares en nuestro Ien- efecto de que no se pueden extraer conclusiones sobre lo
gu~¡e no lo sean en otros lenguajes, y con ingenuidad y tra- que son los referentes, o cómo se les puede clasificar, a par-
ba¡_oduro_ podemos entender y, con el tiempo, traducirlas tir del éxito en la comunicación interpersonal basada en un
satisfactonamente a nuestro lenguaje. Se podrían desarrollar comportamiento puramente lingüístico. Se arguye, además,
argumentos semejantes p~ra- el concepto de implicación y que se necesita algún conocimiento del medio ambiente del
otras_supuestas verdades log,cas necesarias. Cuando son ne- tipo científico elemental en todas las sociedades para la so-
cesanas -~e las encontrará huecas, cuando son informativas brevivencia humana. Esto es cierto, pero no se sigue de nin-
en ~elac10ncon el contenido de otro lenguaje, se las encon- guna manera que este "conocimiento" común tenga que ex-
trara contmgentes. presarse en un lenguaje o incluso que forme parte de un
Existen , otros argumentos para la necesidad de algunas sistema explícito de creencias. En este punto, incluso los
ve:dades}og,ca~ que dependen del uso extendido de la no- experimentos mentales de Quine requieren demasiado - por
c10n de lóg_1ca como un tipo de "racionalidad natural" que ejemplo, aprender que 'gavagai' tiene que ver con los cone-
cfob~'.1ex;11bntodos los lenguajes, la cual es realmente "apren- jos en una sociedad extranjera presupone que los extranjeros
chda mas que meramente desarrollada por hábito condicio- tienen que hablar de cosas observables directamente tales
1'.ado.El carácter de una racionalidad natural tal permanece, como las presas de caza, contenidos de cacerolas de cocina,
sm embargo, extremadamente oscuro. ¿Es una forma de lo etc. Pero esto no parece ser una consecuencia necesaria de te-
!:ascendente kantiano, como lo sugiere la metafísica descrip- ner un lenguaje. Supongamos que una cierta sociedad hablara
tiva de Strawso~ de espacio y de personas? •Es como Ja sólo de cosas más importantes como su relación con el mun-
estructura
, b • mterlmgual, de . la lincrüística
b
de CI1oms
¿ k 7 ·O
y. ¿ es do espiritual, y no hablara de procesos mundanos como man-
mas . 1en como el habito de hacer generalizaciones inducti- tenerse vivo, la procreación, etc. No podríamos concluir que
vas simpl,es:que c,erta,m_entees resultado del condicionamien-
to ps1colog1coy fmolog1co en el tipo de mundo contingente 111 Robin Horton ha sugerido una teoría strawsoniana de algunos universales
e:1. el que" nos enco';'.tramos: Ninguna de estas supuestas biosociales tales a través de todos los lenguajes naturales, pero esto está lejos del
trascendentalismo kantiano, y ciertamente no es una hipótesis que tengatft que re-
log1cas de contemdo o rac10nalidades han sido adecuada- chazar los sociólogos del conocimiento a menos que se adhieran a un prejuicio
mente desarrolladas como candidatos para la racionalidad marxista a favor de una causaci6n medioambiental en vez de una hereditaria
("Material•object Language and Thcoretical Language: Toward a Strawsonian Socio·
logy Thoughf';, de circulación privada).
174
MARY HESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 175
no tienen lenguaje, si bien para nuestra sociedad secular s ,
inch a las características universales de nacimiento-vida-
muy d"f' i ici·¡ JIegar a entender dicho
• lenaua¡·e porque poderia, •
t f , b,
no ener re erentes en comun con los nuestros. na uerte que sirven como motivo para algun tipo de obser-
ncia ritual dentro de todas las sociedades. A aquéllos con
Otrn. ar~ume_nto racionalista de la supuesta comunidad
de la ciencia afirma que la ciencia proporciona un ac ¡ ªeferencias más em¡Jiristas, debemos también hacerles notar
'}2r .. d" .,,,
t ivo cont ro¡ pred"ichvo · d el medio ambiente y que su pos·
umu·, a- la observación interlingual de Qmne u orac10nes e ocas10n ,
· d . . . , icion Jos "sianificados de estímulo" que proporcwnan un tipo
evi ~nt emente pnvi 1egiada en este sentido sobre todos los
demas sistemas de creencias conocidos es una piedra de to ~niversat de vínculo causal entre las oracio;1es observaciona-
. 1 el . . que les y el medio ambiente. En lo que se refiere aeles\os hp?s
umversa e rac10nahdad. Pero se debe recordar que much
argumentos de este t~po todavía asumen una posición pr~~ de argumento, Barry Barnes concluye que,, cuan º. ~s epis-
kuhmana de la relac10n entre la teoría científica y el e'x·t temólogos parecen estar desarrollando te~nas a pnon de la
't" d" . i O inducción y de otras formas de mferencia rac10nal, lo q~e
pragma ico pre ichvo. Incluso si la noción de "éxito" misma
de hecho están haciendo es describir procesos de mferencia
llega a se; un punto d~ co_inci~encia,no se sigue que los as-
pectos tea.neos de la c~encia, m sus lenguajes de observación y aprendizaje naturales- _procesos_ que son esenciali:nent~.del
( que e'; si mismos estan cargados de teoría), compartan las mismo tipo que los refle¡os cond1c10nadosy los d1spos1hvos
c_aractensbcasprogresivas y acumula tivas de la prffictica cien- de aprendizaje más complejos que los homb'.~s co~parten
hfica .. No_ hay, bases para suponer que dos sociedades con con los animales, si bien en formas de evoluc10n mas _avan-
una ciencia practica comparable compartan necesariamente zadas." Incluso si se acepta que todas estas caractensh:as
c_ualesqmerpr~sup?siciones particulares de referencia empí- de racionalidad humana son universales, y en cierto sentid_o
nca u ontolo~1~ teonca. Muchos de dichos candidatos, ama- ciertamente deben de serlo, no ofrecen bases para concl_mr
dos por los fifosofos racionalistas del pasado, tales como las qne tales características unive;sales s~an verdades ;1ecesa_nas.
supuesta~,rropiedades a priori ele espacio, tiempo, materia En el mejor de los casos, podna sugenrse que la umver~ahclad
Y causacion, han demostrado ser modificables en la física y necesidad biol6flica de !~ "infer,enci,a nat~ra)" da, pie para
moder~a, sin menoscabo de_contenido empírico. De nuevo, conceptos pragmahcos de verdad y conoc1m1ento 9ue ha-
la metafora de Neurath-Qume de sustituir las planchas en brán de formar parte de las pretensiones de conocimiento
un bote en flotación viene a cuento; sin duda, seremos capa- dentro del ámbito de cualquier cultura.
c~s de ver pos,t hoc que hay algún traslape en las presuposi- 4. El argumento racionalista más fuerte en, contra de l~
c10nes de teonas sucesivas así como en la extensión de algu- posibilidad de una tesis fuerte en la sociologia del conoci-
nos de sus respectivos términos generales, pero ninguna de miento es, sin duda, el llamado argumento de auto-~efuta-
ellas puede, antes o después, identificarse como necesaria. ción La forma usual que asume este argumento es la sigmen-
No, e~iste un contenido material ele lenguaje o teoría que te: Sea P la proposición "Todos los criterios de verdad son
este dictado por lo empírico. relativos a una cultura local; así, nada puede conocerse como
3. Finalmen:e,_ existe un grupo de argumentos que van verdad excepto en los sentidos de 'conocimiento' y. 'verdad'
de la base b10logica común de la vida humana en la necesi- que también son relativos a dic:rn cultura". Ahora bie1;, si P
dad de alguna "racionalidad" compartida por todos los siste- se afirma como verdad, ella misma debe ser verdad solo en
mas de creen~ias. Entre estos argumentos se encuentran e] el sentido de 'verdad' relativo a una cultura local ( en este
i~tento de J?ilt?ey de. articular una Lebensphilosophie uni- caso, la nuestra). Por tanto: no hay bases para afin;:ar P
' ersat el anallSls func10na] de Malinowski en términos de ( o, incidentalmente, para afirmar su contrano).
necesidades humanas biológicas, e incluso la referencia de 11 Scicntific Knowledge and Sociological Thcory, p. 25; A Tl1eory of Classifi-
cation, por pub1icarse.
176 MARY I-IESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 177
Esta sencilla _autor~~futación es tma fala?ia, porque <lepe¡ ·nsiderado cuestionables. Considérense las siguientes situa-
de de una eqmvocac1011en la termmolog1a cognoscitiva d .
ones alternativas:
'conocimiento', 'verdad', y 'bases'. Si se presupone una r~
definición de terminología cognoscitiva como relativa a una ( i) Poseemos algunos criterios absolutos de co~ocimiento en tér-
cultura local al afirmar P, entonces P también debe juzgarse minos de los cuales podemos hacer evaluac10ncs absolutas de
de acuerdo con esta redefinición. Es decir, es una falacia · sistemas de creencias incluyendo otras .partes del nu~st701 Y
( ¡¡) Poseemos criterios culturalmente relativos de c~noc1m1ent?
pedir "bases" para P en algún sentido absoluto; si se afirma términos de los cuales podemos hacer evaluacrnnes relab-
P, se afirma en relación con los criterios de verdad de una ~~s de sistemas de creencias, incluyendo otras partes del
cultura local, y si dicha cultura es una en la que se acepta nuestro.
la tesis fuerte, entonces P es relativa a dicha cultura. No
podemos pedir consistentemente bases absolutas para acep- ·· La opción ( ii) es sin duda autorreferencial,_ pero no se
tar P o la tesis fuerte. autorrefuta .. Me parece que Steven Lukes, por e¡emplo,_reco-
Ahora bien, desde luego, éste no es un argumento conclu- noce tácitamente esto en sus argumentos a favor de entenas
yente para aceptar la tesis fuerte. No existe un argumento independientes de verdad en su "On the_Soóal Determ1~at10n
concluyente tal. No se sigue de un análisis ideológico de las 0 ¡ Truth". Afirma: "Cualquier relat1V1sta mflex1ble simple-
creencias de otras personas y ciertos aspectos de las nuestras mente rechazaría estos argumentos [a favor de la verdad m-
que el resto de nuestro sistema esté condicionado cultural- dependiente] como relativos, per? al hacer!~ debe p~rcatarse
mente y sea culturalmente relativo. Lo que ha hecho el ar- de todas las implicaciones del sohps1smo social plurahsta q~e
gumento de la sociología es sugerir que cambiemos nuestro conlleva su posición ... ¿Acaso las verdad~s de fas creencias
concepto de 'conocimiento' de manera que la supuesta re- [de un grupo] y la validez de su razonam1ento, simplemente
futación se vuelva una equivocación. Este cambio es la esen- dependen de ellos, son sólo una función de las normas a las
cia de la tesis fuerte: el conocimiento habrá de tomarse cuáles se conforman? Sostengo que la respue~ta a estab pre:
ahora como lo que se acepta como tal en nuestra cultura." gun t a es no - O al menos que nunca . . podnamos b. sa 'er ·s1
Éste parecería ser un apoyo circular de la tesis mediante la es sl; de hecho, que no podríamos s1qmera canee ir que sig-
redefinición de sus términos. Pero supongamos que tratamos nificaría que fuera SÍ. 19 11
·

la tesis, no como una conclusión demostrable a partir de Aquí 110 parece haber la. sugerencia de que la resp,uesta
afirmativa se autorrefuta, sino que, en pnmer lugar, sena su-
premisas aceptables, sino más bien como una hipótesis a la
mamente desagradable y, en segundo: _qu~ tal vez no po-
luz de la cual decidiremos considerar el conocimiento, y
damos siquiera concebir lo que s1gmf1can~ un~ ,respuesta
examinar si sus consecuencias son consistentes o no con el afirmativa. No objetaré el primer punto, solo d1re que ca-
resto de lo que deseamos afirmar sobre el conocimiento, y racterizarlo como que hace la verdad y la validez .111e_r;imente
ver si al final ofrece o no una explicación más adecuada y algo "que depende de nosotros" es ur~a mal,a descnpc1on,_por,
plausible que las diversas posiciones racionalistas que hemos que si algo es una función de una situac1011cuHurat cierta-
18 mente no está totalmente bajo nuestro control md1v1dual Y,
En su respuesta a la objeción de la autorrefutación, ( op. cit., p. 13) Bloor
no llega a atacar plenamente este punto, Arguye que todas esas objeciones depen- por tanto, no sólo "depende de nosotros". Y el segundo punto
den de la premisa ?culta de que lo que está causado socialmntc es falso; a tesis de Lukes en relación con la mcapac1dad de concebir, s1m~le-
fuerte es autoreflexwa y por tanto está causada socialmente; por ende, 1a tesis
fuerte es falsa. Pero el argumento de la autorrefutación es más fuerte que eso- mente me parece equivocado: sus argumentos depende~ solo
porque implica que el concepto de lo que ha de ser "verdadero" o "falso" debe de la posición inobjetable de que no podríamos entender el
cambiarse para permitirnos afirmar consistentemente que Ja tesis fuerte es ver-
dadera.
rn I\fodes of Thought, ed. R. Horton y R. Finnegan, pp. 237-8.
178
MARY l-IESSE
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCL , , 179
lenguaje del otro grupo o incluso llegar a saber si estáu afir- t' principalmente a discusión entre Shapm /
mando o argumentando, a menos de que ellos tengan ciertos s que¡ es an .b. la historia de la ciencia: uno adopta a
criterios de verdad y validez en común con nosotros. Pero ntor a escn ir . (" 1 b"o ha de ras-
a. "ón de la historiografía marxista e cam i f de
incluso si esto fuera cierto, no muestra que estos criterios sean os1c1 1 lucha ele clases")' el otro adopta nn ipo
en algún sentido externos o "absolutos", sino sólo que son rears~ en / más tradicional y descriptivo. Pero, desde blu~-
relativos al menos a nuestro par de culturas, más que sola- histonogra ia c1·d q e ambos han expuesto su tra a¡o
mente a nuestra cultura. en la me 1 a en u · 1 ber sus
go, d omunidacl profesional parhcu ar, a sa. '
En mi discusión de los tipos de argumento racionalista
a favor de la verdad necesaria en las secciones anteriores in-
dentro e fªª c . tas ele la historiografía de habla mglesa,
colegas y as rev1s . ente los constreñimientos comunes
diqué mi opinión en el sentido de que ninguno de dichos han ~doptaclo ne~e~namconstreñimientos ele evidencia y ar-
argumentos es convincente. Si esto es correcto, se sigue que ele dicha comum a , crenerales y comprehensivos que los
no hay argumento capaz de establecer (i) en lugar de (ii). gumento_q_uesonclmas b ropias posiciones particulares. El
Nuestros propios criterios de conocimiento incluyen tantas constrefüm1entos e s~s !:' tos comunes se adoptan en el
, dichos constremm1en , e
:~¿~~ occicle~tal-~el siglo1vtnte ~::at~~~~~~a
de las numerosas normas de lógica y ciencia como las que
adoptamos normalmente dentro de nuestra cultura. La tesis :~ :i!stfin
fuerte no acarrea ninguna especie de restricción en su uso busca una exphcac1011soCJa:, elróoi·ca pirque no hay expli-
( intento, por ejemplo, usarlos correctamente ahora). La te- 1 ·, con una regres1011 g , . .,
en _reac1011 , . En al ún lado, la exphcac1011se
sis fuerte sugiere que, dado que están condicionados cultu- cac1ones que sean ultimar ne taf vez temporalmente, no la
ralmente, y tal vez biológicamente, de hecho somos menos detiene en el punto en e q ' etente Lo que han apun-
libres de cambiarlos como una cuestión de decisión indivi- cuestiona el consenso local c~:pcle los. racionalistas es que
dual, como algunos relativistas pueden haber pensado. Pero tado mis argumentos en con e tra dentro del área de la
si hay problemas en relación con cuáles criterios son más dicho punto ele parada 1:º_seencu n
centrales que otros, o si debemos añadir o sustraer algunos, verdad necesaria Y a pnon.
cada sociedad posee diversos medios ele resolver disputas ta-
les. Ante la ausencia de necesidades, la afirmación de que
La tesis fuerte y la epistemología
existe una distinción entre ( i) y ( ii) es una distinción me-
tafísica en el sentido de que no podemos derivar ninguna con-
tradicción con nuestro comportamiento racional desde nin- La sección anterior ~e ocup~d: ::C~s~~:r~~:~ci~~ i!~r~
guna ele las dos posiciones. tesis fuerte que excluma/a ~~ la sociología del conoci-
Podemos preguntar, por ejemplo, si reconocer el carácter diente dentro ele la exp icaCJon en entos racionalistas con-
autorreflexivo ele la sociología del conocimiento causa inco- miento. Si cualesquiera de los argu~ d da la tesis fuerte
. · entes entonces, sin u ,
modidades o inconsistencia en el trabajo ele los historiadores tranos son convmc ' h ·c1 lo son la
1 d0 . como e sugen 0' 110
caería. Por otro ~ , si,
o sociólogos ele la ciencia. Farley y Geison, como he obser- '
ue considerar si hemos
vado, plantean la cuestión explícitamente, y hacen descansar tesis fuerte sobrevive,,per~ tenemo!tJraleza y consecuencias.
-sn respuesta en el supuesto ele que existen, en nuestra so- aprendido mucho mas so_re su n no hay verdad necesaria,
ciedad, criterios reconocidos para la "historia objetiva", los En primer lugar, no se sigue ?"1ee remisas analíticas,JJara
cuales esperan haber satisfecho. En otros casos, la cuestión
. surge en el debate entre diferentes principios historiográfi-
sólo que si la hay, no prcl~- ~ r~c ~!
la ciencia. Desde lue- .
explicaciones dentro de ,3 is ona rir ne nunca podemos
..cos. Por ejemplo, hemos visto que son las "reglas del juego" go, la tesis fuerte no esta sola al sugeen ~ sentido del cono-
afirmar con validez conocemos

JN,®1THJ"l00~
__,,_.-~-,-=-
180 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 181

cimiento _q:1~implica que lo conocido es verdadero. Cual- Según esta nueva interpretación de la terminología cog-
qmer pos1c10n que rechace la posibilidad de fundame t . oscitiva, las reglas de argumentos y criterios de verdad son
seguros para e1 couoc1m1ento
· · se enfrenta a la consecuen os
• ternas a un sistema social, o tal vez a un conjunto de sis-
d t 1 1- . nc1a ernas sociales, pero esta explicación no elimina la motiva-
e que a es ap 1cac10nesde terminología cognoscitiva s 'l 0
pueden hacerse
. tentativa y relativamente a cualesquier fo~
ión para estudios epistemológicos ni mutila a las teorías
damentos msegu:os que parezca plausible adoptar. filosóficas. Tales consecuencias se seguirán solamente para
Tampoco se sigue de tales posiciones o de la tesis fuert quienes preservan una teoría racionalista del conocimiento,
que_todo lo que se diga de la verdad, las razones y el ca~ . no para quienes aceptan la redefinición de 'verdad' y 'racio-
noc'.m1ento se vuelva maphcable y huero. Ciertamente, to- nalidad' implicada por su status como interna a sociedades
d~via po,demos dade un uso a la terminología cognoscitiva, si dadas.
b1e:1ser~ un uso diferente del que impera entre los filósofos Una referencia a algunos casos históricos ayudará a cla-
r~c10nahstas. De acuerdo con la tesis fuerte, lo que los e- rificar el lugar de las "reglas racionales" definidas interna-
p1s'.emólogos estudian son las reglas que se aceptan como mente, dentro de la historiografía de la ciencia. Un punto
ra910nales dentro de su propia sociedad, en gran medida del particularmente importante en juego es la cuestión de la
mismo modo como los matemáticos estudian las relaciones demarcación de la "ciencia" misma. Si se acepta que la cien-
entre, ~ las consecuencias de, los postulados que se adoptan cia no es distinta de otros tipos de sistemas de creencias con
arb1tran_a?J,entecon respecto a criterios externos tales como respecto a la racionalidad a priori de su base, ¿tiene algunas
lo emp¡r~co, lo auto-evidente, o lo lógicamente necesario. otras características que la distingan, que el historiador de
Cada soc1eda? establece una distinción entre algún conjunto la ciencia deba reconocer, incluso si es únicamente para de-
de regla_sumdas. cognoscitivamente, por un lado, y meras marcar su propia materia?
convenc10nes sociales, por el otro. Las reglas que rigen acti- En su defensa de la tesis fuerte, Barry Barnes ha argüido
vidades como contar y argumentar discursivamente, son dis- que todos los intentos de encontrar criterios de demarcación,
tintas _de convenc10nes.tales com~ _conducir por la izquier- esto es, condiciones necesarias y suficientes para que un sis-
?ª, ~ mcluso de expres,10ness1mbohcas como persignarse de tema de creencias sea una ciencia, han fallado.20 Estos fra-
1zqmerd_aa derecha mas que derecha a izquierda. Y dentro casos abarcan todos los criterios de verificabilidad y falsabi-
del con¡unto de reglas "racionales", cada sociedad distinaue lidad, y todas las apelaciones específicas a la experimentación
entre normas y desviaciones, lo correcto y el error, la verdad y/ o a tipos particulares de inferencia inductiva o teórica. En
Y.la fal~edad; Por tanto, cada sociedad puede tener sus pro- el mejor de los casos, arguye, el concepto 'ciencia' debe con-
p10s ep1stemologos y sus maneras estándar de usar la termi- siderarse como una asociación holgada de características fa-
nolo?ía cognosc(tiva. La f~ndó~ de los epistemólogos que miliares de semejanza que incluyen, entre otras cosas, una
co~sISte en explicar estas d1stmc1ones y estudiar sus interre- aversión hacia todas las formas de antropomorfismo y teleo-
laciones es importante y no es directamente sociológica. Y logía, y las consiguientes tendencias al secularismo, imper-
n_o queda . o~v1_amentesocavada por subsecuentes investiga- sonalidad, abstracción y cuantificación. Más aún, no debemos
c10~1essoc10log1casde la causación de estas reglas y compa- imponer nuestros criterios científicos sobre el pasado; el
rac10nes entre éstas y las reglas de otras sociedades, como tema del historiador de la ciencia sólo se puede demarcar
tampoco por d hecho de que dicha investigación utilice al- mediante el reconocimiento de aquello en el pasado que
gunas de las mIS1_11as regla~ que estudian los epistemólogos. exhibe una continuidad causal con la ciencia actual. "
Llevamos_a cabo mvestigac10nes que se apoyan circularmente
todo el tiempo. ~ Scicntific Knoll'ledgc and SociologicalTbeory, cap. 3.
182 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 183
Si bien aceptamos el marco general de Barnes no es · de criterios que se pueden encontrar en operación bajo
• L ' l~
cons1s,ente apuntar que los historiadores de la ciencia ne •!tintas circunstancias. Si deseamos comprender por qué la
s1·tan_rec?nocer y explicar diversos tipos de reglas de inferen-
~
iencia nos parece necesariamente p'.ogresiw, y no obs!ante
cia c1enbfica que fueron adoptadas consciente o inconsciente- deseamos tomar en cuenta los camb10s radicales a traves de
mente tanto en el pasado como en el presente. Por ejemplo los cuales pasa la ciencia y en los cuales no par~ce haber
e~ su artículo "Statistical Theory and Social Interests" men'. progreso teórico, podría par~cer q~e. el modelo té~mco ?e un
c10nado ~rriba, MacKenzie acepta el "interés técnico" como control predictivo con creciente ex1to.sea el me¡or. S1, por
un cnteno de demarcación para la ciencia, esto es, el requeri- otro lado, nos interesan las congruencias y contn~mdades de
miento de predictibilidad y potencialidad para el control de la ciencia natural y social, tal vez sea necesano subrayar
la naturaleza; pero apunta que,. dentro de este interés gene- otras características más teóricas y hermenéuticas que pro-
ral, _se pueden. ~amfestar d1stmtas metas específicas para porcionan una función de legitimación social. No s?lo exis-
la ciencia en distintos tipos de aplicación. Y reconoce que ten varios modelos viables para nuestra ciencia, smo que
las '.'convicciones" individuales ( que, supuestamente, pueden también cada imagen que una cultura tiene de su propia
deb1htarse mediante un argumento racional) se pueden dis- ciencia es distinta. El historiador de la ciencia tiene que to-
ti_ngmrde los constreñimientos sociales, como cuando, por mar en cuenta tanto la autoimagen de su actor, como la
e¡emplo, hace notar que Yule y sus seguidores no constituían de su propia sociedad, además de aquéllas _que se extienden
una escuela profesional estrechamente vinculada ni presen- a través del proceso históricamente contmuo que_ cuenta
taban antecedentes sociales y orientaciones comunes. Nada como la historia de la ciencia. De modo que la tesis fuerte
de esto es inconsistente con la tesis fuerte, porque los "inte- no implica ninguna suerte de homogeneidad entre disti1:'tos
reses técnicos" y las "convicciones racionales" pueden enten- conjuntos de reglas convencionales, racionales o de otro tipo,
derse como reglas adoptadas dentro de una sociedad bajo sólo porque reconoce que todos están condicionados social-
estudio. mente .
. De _n~evo,en el debate con Cantor sobre frenología, Sha-
pm d1stmgue algunos mtereses no técnicos de los frenólo-
gos Y sus operantes, por ejemplo, el reformismo social y el La tesis fuerte y la causalidad
llamado al sentido común democrático. Pero ni él ni Cantor
tienen problemas para distinguirlos de lo que Cantor llama Se requiere clarificar más la tesis fuerte en relación con
factores "cognoscitivos". El punto de discusión entre ellos el uso de los términos 'explicación', 'causación', 'determina-
~o e~ el de la posib!lidad de demarcar diferentes tipos de ción' y 'condicionamiento'. ¿Qué tipos de causación social
mteres y, _correspond1en!em~nte,~iferentes tipos de ciencia del conocimiento implica?
o pseudoc1encia, smo mas bien cuales son las relaciones cau- En primer lugar, se debe subrayar como un principio ge-
sales y red~ctiv~s entre estos diferentes intereses, y qué es neral de la filosofía de la ciencia, qne la explicación causal
lo que el h1stonador debe tomar como 'explicación'. y la existencia de leyes generales no implican un determinismo
Lo que esto muestra es que, aun cuando. adopten la tesis causal. El determinismo es la característica de una teoría
fuerte con respect~ a fa ciencia, los historiadores pueden y según la cual, a partir de una descripción completa del es-
deben establecer d1stmc10nesentre los tipos de reglas racio- tado presente y tal vez algunos estados pasados de un siste-
nales desarrolladas socialmente dentro de las cuales ellos y ma, se pueden calcular todos los estados futuros de una ma-
sus actores operan. No existen criterios demarcadores satis- nera precisa y única. Ninguna ciencia natural ha afirmado
factorios únicos para la ciencia, pero existen diversos conjun- con validez que el mundo sea determinista en este sentido,
7

184 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 185 ,1


1

m siquiera la mecánica newtoniana, debido a que la info • utuamentc excluyentes del evento de la elección dentro
mación completa requerida para probar dicho determinism~ del mundo físico o social, o ambos, y en donde dichos re-
nunca puede estar disponible. En cualquier caso, la física 'su!tados son consistentes con todas las teorías físicas y so-
moderna describe el mundo como en principio indetermi- ciales, independientemente, de lo completo f adecuad~ que
msta, y da explicaciones y predicciones sólo en términos de dichas teorías sean. Despues del evento de hbre elecc1011,el
leyes estadísticas. No por ello deja de ser una ciencia causal mundo se encuentra en uno y sólo en uno de los posibles
Más aún, existen otras ciencias naturales como la cosmolo: estados de resolución. No deseo analizar el concepto d_e_h?;e
gía, la geología y la biología evolucionista que contienen ' elección más, excepto para decir que la antenor def1111c10n
correlaciones y tendencias causales especificadas de una ma- me parece ser el mínimo requerido para la noción ordinaria
nera más suelta. En algunos casos los eventos individuales de libre elección, y que si no ocurren elecc10nes hbres ~n
significativos son impredictibles, y no obstante causan cam- este sentido, se causan dificultades particulares para la s?c10-
bios radicales en el curso futuro del sistema; por ejemplo, loaía del conocimiento ( así como, me parece, para la ehca,
las desintegraciones de partículas individuales o las muta- p:ro ésta es otra cuestión). Porque supongamos que 1~
ciones individuales. Todo esto no nos impide hablar de leyes sociología del conocimiento es una teoría total y determi-
y explicaciones causales en la ciencia natural. nista. Entonces, el hecho de que en ciertas sociedades ( entre
Se debe esperar al menos la misma variedad de causalidad ellas la nuestra), algunas personas adopten formas de la
no determinista en las teorías sociales. Al considerar la po- tesis de la sociología del conocimiento, sería un hecho de-
sibilidad de la sociología del conocimiento, la distinción en- terminado. Esto haría inútil hablar de este enfoque del co-
tre causalidad y determinismo es particularmente importante. nocimiento como libremente elegido después de considerar
La explicació_nsocial del conocimiento puede ser causal pero inferencias razonables, pero no lógicamente concluyentes, a
no determm1sta, esto es, puede restringir las posibilidades partir de premisas filosóficas y empíricas. Pero la ?1ayoría
sin determinar ninguna de ellas. Puede resultar tentador ar- de los sociólogos del conocimiento plantean sus tesis como
güir que los huecos en la explicación causal podrían ser lle- posiciones que habrán de discutirse, y como per~uasivas, pero
nados entonces por más explicaciones en términos de racio- no coercitivas, de las creencias. La consecuencia parece ser
nalidad: "Recibió entrenamiento a través de tales y tales un recluctio acl absurclum de la sociología del conocimiento,
prnce~i~ientos de aprendizaje para saber hacer operaciones y ciertamente, de todo argumento, ya sea que se le entienda
antmebcas, pero lo que completa la explicación de que re- en el sentido del racionalista o del sociólogo. En lugar de tra-
solvió bien las sumas fue la corrección racional de sus pro- tar de ofrecer argumentos más fuertes para su carácter desa-
cedimientos." Pero una sugerencia tal sería inconsistente con gradable, prefiero tomar el curso realista de abandonar el
lo que he afirmado que sostiene la tesis fuerte· más aún he supuesto del determinismo. Si se entiende la causalidad_so-
ind_icadoen la secci?n 2 por qué no creo que' tales fact~res cial en los sentidos más débiles qne son comunes en la cien-
racionales mdepend1entes desempeñen papel alguno dentro cia natural, no surge este tipo de refutación autorreflexiva
de la explicación.
de la tesis fuerte.
Un punto de mucho mayor importancia se refiere a las Sin embargo, hay otros dos puntos a considerar. El pri-
consecuencias que tendría para la sociología del conocimien- mero es la pregunta de si, consistentemente con la tesis fuer-
to el que una te?ría social tuviera que presuponer que el te, es posible comprometerse con el tipo de argumento que
mundo es determm1sta. Un mundo determinista es un mun- acabo de esbozar. ¿Qué pasa, por ejemplo, con la 4'libre
do sin libre elección. _Tomo "libre elección" como aquélla elección después de considerar las inferencias razonables pero
que considera que existen dos o más resultados posibles y no lógicamente concluyentes"? Glosado dentro de las formas
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 187
]86 MARY HESSE

de terminología cognoscitiva que requiere la tesis fuerte, esto 1conocimiento. ¿Preferirían que los determinantes del p~n-
se convierte en "libre elección constreñida pero no determi- emiento fueran puramente físicos en lugar de estar media-
nada por reglas racionales locales". En lo que se refiere a la ~s por relaciones sociales?
explicación causal, dicha libre elección aparecerá como un
evento individual al azar, del mismo modo que ocurre para
nn no determinista en relación con las explicaciones dentro La explicación subestructura/ y la ley histórica
de, por ejemplo, la fisiología del cerebro o la psicología so- i
cial. He dicho que no tengo intenciones de profundizar en A falta del determinismo, hay muchos tipos de explicación
esto y tratar de elucidar la noción de libre elección, pero causal a los que el sociólogo del conocimiento puede apelar. 11
/1
resulta apropiado en el presente contexto observar que, yo Una cuestión que reviste una importancia particular es la
11
vería cualquier elucidación futura en términos de eventos reducción causal de los sistemas superestructurales de ideas 1!
morales más que de reglas racionales. Es decir, creo que los y culturas, incluyen,do_al conocimie~to,_;1la s~~estructura de
sociólogos del conocimiento tienen razón al negar la posi- sistemas socioeconomicas. La mohvac10n ongmal de Marx
bilidad de premisas puramente racionales como variables in- con respecto a la sociología del conocimiento surgió a partir
dependientes dentro de la explicación, pero que se equivo- de su creencia en que la estructura socioeconómica si cons-
can si niegan la posibilidad de elección moral no causada. tituye una base reductiva para explicar la ideofogía y la c?l-
El segundo punto en relación con el determinismo se re- tura, y queda claro que muchos estudios .de h1stona soCJal
fiere a un argumento que un determinista persistente puede de la ciencia a los que he hecho referencia comparten esta
usar en contra de la tesis fuerte. Si se adopta la tesis fuerte presuposición, y la incluyen en. la tesis fueüe.
junto con el determinismo, podría decir, parecería que lle- Podemos, sin embargo, segun a Durkhe1m y W, eber para
gamos a un reductio ad absurdum según el argumento de- asumir una posición más liberal sobre esta cueshon, y su~-
sarrollado anteriormente. De modo que, ¿por qué no aban- traer ]a tesis fuerte del reduccionismo subestructura!. La tesis
donar mejor la tesis fuerte en lugar del determinismo? Esta fuerte, tal y como la he explicado, sólo requiere que todos
sugerencia no funciona, sin embargo, porque el argumento de los aspectos de la estrnctura social,_inclu~e1;1dosus mamfes-
reductio se aplica a todas las formas de inferencia racional, taciones culturales en ideas, creencias, rehg10nes, formas ar-
y no solamente a la tesis fuerte. En un mundo estrictamente tísticas y el conocimiento, constituyan sistemas intervincu-
determinista toda inferencia racional resulta vacua a menos lados de causalidad. Algunas veces la estructura de clase
que, como la glándula pineal de Descartes, tenga algunos puede ser un factor causal en la ideología; algunas ve~es la
efectos en el mundo físico, aunque éstos sólo sean productos exhortación ideológica puede ser una causa de camb10 so-
de enunciar y escribir las expresiones del argumento racio- cial. Se debe examinar cada caso histórico con base en sus
nal. En un mundo determinista, todos estos efectos físicos méritos individuales. Algunas veces "factores cognoscitivos"
están determinados ellos mismos. Así, abandonar la tesis fuer- tales como las reglas racionales locales pueden actuar como
te no ayuda en sí mismo al determinista; meramente añade variables sociales independientes, como sugiere Cantor, e
la afirmación de que los determinantes de la racionalidad incluso MacKenzie, y Farley y Geison. Algunas veces el do-
son sociales más que meramente físicos. Resulta extraño que minio de la elección racional independiente es pequeño en
a menundo los filósofos racionalistas contemplen con ecua- comparación con las metas sociales de un individuo, o con
nimidad la posibilidad de un mundo natural estrictamente factores causales debidos a antecedentes de clase, la estruc-
determinista, si bien reaccionan con extremo desagrado a la tura social contemporánea y el conflicto social. Ésta ~ la
sugerencia de que existen leyes explicativas de la sociología posici6n de la sociología del conocimiento que se ha e¡em-
MARY HESSE 189
188 LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA

plificado de una manera clásica en La ética protestante y· S


ido suficientemente desarrollados de modo que sea
~ ' ' ' o
el espíritu del capitalismo de Weber, así como en el reco- asible juzgar sn éxito, pero las primeras 1mpres10nes n
nocimiento de Durkheim de los sistemas simbólico e ideo. arecen ser favorables. Porque, es 7vi?ente que en d1f,erentes
lógico como sui generis.21 No sorprende, desde luego, que .. 'odas de la historia y ba¡o d1stmtas c!fcunstancias, las
quienes adoptan una orientación marxista hacia la reducción pen ,1 'd l' ,
,alineaciones de alianzas ':ntre factores soC1,aes e I eo og1cos
subestructura!, tiendan también a ser deterministas sociales 11
susceptibles de cambiar - vimos un e¡emplo de ello en
dado que no se preocupan por los tipos de problemas en' :~ debate de la generación espontá~ea, o,~º ejemplo pro-
relación con la elección individual que discutí en la sección . e de las implicaciones del mecamsmo fis1co en los siglos
v1en . p · ti 1
anterior. Existen, sin embargo, otros autores que no vincu- ' xvII y xvm. En el siglo xvm, .por e¡emp1o, nes ey es e
lan explícitamente la tesis fuerte con el reduccionismo mar- hombre marginal, disidente rehg10so, que favorece las teo-
xista, pero que no obstante parecen moverse, sin pensarlo, e rías dinámicas de la materia en contrn de la ley, puramente
innecesariamente, tanto hacia el reduccionismo subestructu- ecáníca favorecida por el establec1m1ento rehg1oso. En el
ra! como al determinismo social estricto. :glo xvn, por otra parte, algunas v~ces fueron los nu,evos
Una cuestión más en relación con el carácter de la cansa- secularistas radicales quienes se asociaron con el atom1sm?
eión social se puede expresar en términos de lo que llamaré mecánico en contra de la institución ~scolástica con su mult;;
los enfoques "intensivo" y "extensivo" a la historia de la cien- Jicidad de formas esenciales y cualidades de la n:atena.
cia, Los historiadores al modo extensivo tienden a hacer hipó- p Tales ejemplos sugieren que por lo menos no existen co-
tesis generales y a buscar correlaciones generales a través de rrelaciones simples a través de los penados. qu~ se .puedan
sociedades, períodos y ciencias. Se han sugerido dichas co- encontrar en la superficie conceptual de la h1stona. S1 estruc-
rrelaciones entre, por ejemplo, la clase social de origen y las turas más profundas como las que sugiere F~ucauh h~brán
propensiones al positivismo o al realismo, o al atomismo de encontrarse, ello es materia para futuras mve~hg~c10nes.
o a la teoría de campo, al catastrofismo o al uniformitarismo, Pero independientemente del resultado, los estud10s mtens1-
al individualismo o al holismo, Ahora también se prueban vos de la historia de periodos particulares junto con sus
en la historia y filosofla de la ciencia, hipótesis con una apli- vínculos causales multifacetados, seguirán siendo un prerre-
cación social más general.22 Ciertamente, dichos intentos no quisito indispensable de la historia de la ciencia. Este enfo-
que ha sido bien ejemplificado e~1todos los ~asas que hemo_s
2.1 Véase por ejemplo E. Durkheim, The Elementary Forms of the Religious considerado hasta ahora. Otro e¡emplo que ilustra su 1mph-
Lile, 19126 edición inglesa, Londres, 1915, p. 423 ss. [Edición castellana: Las
formas elementales de la vicia religiosa, Buenos Aires, 1968.] cación es el estudio que realizaron MacKenzi~ y ~arn<;s ,de
~2 Cf. el uso de Bloor y Caneva de la sugerencia de Mannheim en el sentido la controversia Pearson-Bateson entre las teonas b10metr1ca
de que hay correlaciones recurrentes de romanticismo con conservadurismo y
racionalismo con liberalismo (Bloor, op. cit., p. 54; K. L. Caneva, "From Galvanism y mendeliana de la herencia. 24 Aquí, los autor~s argum,e,n'.an
to Electrodyuamics: the Transformatíons of Genmm Physics and its Social Context'', a favor de una correlación general del graduahsmo fabiamco
Historical Studies in the Physical Sciences, ed. R. McCormack, L. Pyenson y
R. S. Turner, vol. ix, 1978, 63; K. Mannheim, Essays on Sociology and Social de la clase media profesionista del grupo soC1alde Pearson,
Psychology, Londres, 1953, cap. 2. La "arqueología de las ideas" de M. Foucault
es un intento de encontrar isomorfismos de una estructura 'profunda' entre las riadores de 1a ciencia que incluyen a D. Bloor, Ki l. Caneva Y ·M. J. Rudwick en
distintas ciencias dentro de un periodo histórico dado; The Order of Things, Exercises in Cultural Analysis: Grid-Group Analys1s, ed. M. Douglas Y D. Ostran-
edición inglesa, Londres, 1970; The Archaeology of Knowledge, edición inglesa,
Londres, 1972. La hipótesis de Mary Douglas de tm "grupo-rejilla" en la sociología
der, Nueva York, 1979.
2a Véase por ejemplo, J. Passmore, Priestley's Wnhngs
.. ¡ ·¡ h s·
on P ll osop Y, cien.ce
de las ideas encuentra correlaciones entre grados de elaboración simbólica de la and Politi;s, Nueva York, 1965, y R. H. Kargon, Atornism in England fro~ Hanot
vida social, por un lado, y la fuerza de las estructuras de autoridad individuo-grupo, to Newton, Oxford, 1966. . e
por el otro. Esta hipótesis ha sido aplicada a cosmologías científicas y su origen 2e1 D A Mackenzie y S. B. Barnes, "Biometrician :versus Mendehan: a . ontro-
social, por la propia Mary Douglas, en Natural Symbols, Londres, 1970; lmplicit versy ;nd · its Explanation'', Külner Zeits fur S?ziologic ~nd So~ialpsycholog1c, vol.
i\foJnings, Londres, 1975, parte III; y Cultural Bias, Londres, 1978, y por histo- xviii, 1975, 165, y University of Edinburgh Sc1ence Studies Umt, 1974.
190 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 191
con su interés en la "ingeniería" eugénica y su consiguient , • encía o impertinencia ideológica que con una mera co-
aversión positivista y precavida en contra de una teoría es~ ,nelación externa de factores en casos particu
. lares. Por e¡em-
.
pec_ulativa y mal fundada. Por otro lado, los antecedentes
sociales de Bateson eran la élite de Cambridge, con una
\0MacKenzie y Barnes juzgan que las características del
t~enamiento científico tienen una posible importancia en
afinidad conservadora y casi romántica con las teorías no
mecánicas, holísticas, una aversión a la ingeniería social, y
¡ estilo científico subsecuente, y que las afiliaciones ~
;sociedad fabiana se relacionan posiblemente con el darwmrn-

un rechazo no sólo del darwinismo social sino también del ;mo social y natural. En un caso tan cercano a nosotros his-
gradnalismo natural aparentemente implicado por la teoría torica y culturalmente como éste, en donde compartim?s
de Darwin. El método histórico no es aqní la inducción ge- concepciones de racionalidad, el historiador puede estar gma-
neral, porque no se afirma que estas características sociales do por su propia "comprensión" de lo~ juicios de rela~ión e
y estas propensiones científicas estén correlacionadas en todo inferencias de sus actores. En casos mas remotos en tiempo
tiempo y lugar. Existen, de hecho, en el trabajo de Mac- . y espacio, este tipo de comprensión interna se vuelve más
Kenzie y Barnes, ciertos intentos del tipo de argumentación problemática.26
baconiano en relación con la presencia y ausencia de factores E] enfoque intensivo no es, sin embargo que un método
en diferentes casos particulares: por ejemplo, la socializa- no causal de Verstehen. Como el propio Weber advirtió
ción y el entrenamiento científicos se rechazan como causas claramente, se puede llegar a correlaciones causales medi~n~e
suficientes de diferencias de un estilo científico subsecuente comparaciones entre acuerdos y diferencias entre casos h1sto-
sobre la base de que algunos individuos cruzan de un grup~ ricos particulares análogos, incluso cuando no se pueden en-
a otro. Por otro lado, no se permite recurrir a casos de indi- contrar leyes causales aplicables generalmente. 27 Más aún,
viduos aislados como contraejemplos de la tesis principal, esto está en línea con el propio uso de los métodos de M1)l
como cuando los autores observan que Weldon, el colabo- de acuerdo y diferencia, cuya intención no era la de produm
rador de Pearson, no reveló ningún compromiso político, y inducciones universales, sino más bien "educciones" de par-
que en general no existen necesidades en la cadena de afilia- ticular a particular entre un conjunto de ~asas que eran lo
ciones de un individuo. El análisis abarca más bien "la
suficientemente análogos entre sí. En los tipos de casos _que
práctica en curso, ideología, y estructura i~stitucionaf de
hemos estado considerando, la evidencia puede, por e¡em-
"grupos sociales coherentes" 25 , en donde los grupos sociales
plo, ser suficiente para permitir generalizaciones causales de
son evidentemente tipos ideales en el sentido de 'N eber más
un individuo a otro individuo análogo en circunstancias his-
que entidades reales con un poder causal intrínseco.
tóricas semejantes, pero no entre una situación histórica y
Ello sugiere que la causalidad buscada en tales casos tiene
otra.
más que ver con las percepciones del historiador de la per-
Un último caso puede servir para ilustrar este punto. En
su artículo titulado "From Galvanism to Electrodynamics:
~ lbi1., p. 185. Bames parece haber cambiado un poco entre su primer y se-
gundo hbro hacia una mayor simpatía hacia lo que he llamado métodos "inten- the Transformation of German Physics and its Social Con-
sivos", así como haber debilitado su énfasis en el carácter "científico'' e incluso
determini_sta de la sociolo~ía. de la ciencia. Compárese "La posición determinista 26
Cf. el método de Verstel1en de Weber, que no tenía la intención de ser u~a
[en relación con el conoc1m1ento humano] se puede ver como una extensión na-
especie de empatía subjetiva, sino más ~ien un_ reconocin:iento mutuo ~e rac10.
tural de fa teorización científica: es un movimiento característicamente científico
nalidad de parte de los actores y científicos socia~es. Se sigue que eI m:todo es
que tomar" (Scientific Knowledge and Sociological Theory, p. 81), con "no se
sólo aplicable idealmente cuando el contexto esta tan cerca de la lóg1¡t Y l_a
proponen leyes o conexiones necesarias para ligar al conocimiento con el orden
ciencia empírica como es posible. Véase, por ejemplo, The TJ1eory of Econom1c
social. .. la af_irmación_de que el conocimiento es un recurso en la actividad y
and Social Organization, edición inglesa, Oxford, 1947, cap. I. .
no un determmantc duecto de ella hace que un enfoque tal resulte inapropiado'' 27
(Interests and tlie Growtl1 oí Knowledge, p. 85). Cf. The Protestant Ethic and the Spirít of Capitalism, ed. mglesa, ~ondres,
1930; The Sociology of Religion, ed. inglesa, Londres, 1963, vols. xv, xv1.
192 MARY HESSE LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA 193
28
text" , K. L. Caneva contrasta los estilos respectivos de dos 011clusión
generaciones de físicos alemanes en la década de 1820. La
He sugerido que la tesis fuerte de la sociología de la cien-
generación más antigua mantiene el estilo tradicional, con-
. es tan fuerte como algunos de sus defensores han
creto, cualitativo del galvanismo; la generación más joven 1
trabaja en una ciencia crecientemente profesionalizada, y
ª {I~adoy algunos de sus críticos han obj?tado. He t~ma~o
iesis en lo que yo entiendo como el esp'.ntn de la teon~
abraza el estilo abstracto, cuantitativo y racionalizador de la
~tal de la ideología" de Mannheim y el ' programa fuerte
nueva electrodinámica. Caneva tiene incluso una hipótesis
de Bloor, a saber, que las normas rac10nales y creencias ve,r-
psicológica general: supone "que existe un mecanismo me-
;'del ras en la ciencia natural son explananda de la soc10logia
diante el cual una percepción de las relaciones sociales se
puede transformar en una concepción metafísica de la na-
d: 1: ciencia tanto como lo son la n?racionalidad y _elerror.
En las últimas tres secciones he argmdo que esta tesis, ¡u,:it?
turaleza del conocimiento en general". Pero sería difícil en-
· con todas las demás epistemologías que rechazan 1~ p_os1b1-
contrar pruebas (y él no pretende haberlas hallado) para
J"d
1 d de una base racional absoluta para el conoc1m'.ento,
afirmar que dicho mecanismo, una vez encontrado, opera
- ªlica que la terminología cognoscitiva no puede aplicarse
en la misma forma en distintas situaciones históricas, pro-
en un sentido absoluto. Pero 1a tesis
imp · r1ca qtre la ter -
· no_1mp
duciendo correlaciones como leyes a través del tiempo. Una
minología cognoscitiva pierda su uso, smo m~ramente que
correlación se identifica, en este caso, entre la tradición con-
tiene que redefinirse explícitamente para referJISe a las ~hr-
servadora y el enfoque empírico hacia la ciencia, por un
maciones sobre el conocimiento y la verdad que son relativas
lado, en contra del reformismo y programas para una socie-
dad planeada, junto con la abstracción y el método hipo- aagnn1 ' con¡·unto O cou¡·untos de normas culturales. Éstas
. db"]'"
pueden ser tan amplias como la hnmamda 10og1ca, pero
tético-deductivo que impone una forma a la naturaleza, por
si es así incluso en ese caso no pueden hacerse abs_olntaso
el otro. Ésta es una correlación semejante a la que encontró
trascendentalmente necesarias en sí mismas._L~, tesis fuerte
l\facKenzie con respecto al empirismo de Yule en contra de
no implica, sin embargo, que no haya distmc10n ent;e los
la abstracción estadística y la eugenesia reformada de Pear-
diversos tipos de reglas racionales adoptadas en una sociedad,
son. Es, sin embargo, la correlación inversa la que encuentran
por 1111 lado, y sus convencion~s, por el otro. Pueden existir
Barnes y MacKenzie en su comparación entre Bateson y
Pearson, porque, en ese caso, Pearson es todavía el eugenista jerarquías de reglas y convenc10nes,_en donde algun~~ con-
venciones pueden justificarse mediante argumentac10n en
reformador, pero se dice que la necesidad de cuidado en la
aplicación produce aversión al tipo de teoría especulativa términos de algunas reglas racionales, y algu~os subcon¡nntos
que es característica del mendelianismo de Bateson. La co- de dichas reglas, en términos de otros. Nmgnna de, esta~
rrelación del tipo de Caneva se encuentra también en el caso posibilidades implica que las r:glas racionales ;ªY~n mas alla
que estudiaron Farley y Geison con respecto al conservadu- de las normas sociales y biologicas hacia alg:1,n area de ra-
rismo empírico de Cu,-ier, pero se invierte en el debate Pas- cionalidad trascendental. Finalmente, en relac1~11- con la c~u-
teur-Pouchet. El significado de términos como 'empirismo', l"d d 1 tesis fuerte no implica un determmismo social,
sa i a , a , . . .d t" 1 de ]a
'abstracción', 'conservadurisn10', 'reformismo', dependen de- como tampoco una direccion pnv11egia a par 1cu ar .
masiado del contexto histórico para producir leyes generales: causalidad de la subestructura a la snperestr:1ctura, o a la m-
cuando se les precisa, las correlaciones diacrónicas resultan versa. Tampoco implica que haya leyes umversales de desa-
falsas; cuando se las deja vagas, las correlaciones se vuelven rrollo científico y social aplicables de una manera _g~eral
vacías. a través del tiempo. Todo lo que implica es la pos1bihdad
~ Véase nota Z3. de encontrar algunas correlaciones, refendas a exphcac10nes
LA TESIS FUERTE DE LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA
195
194 MARY HESSE

hist6ricas en casos particulares, entre tipos de teoría una manera, nuestro lenguaje y ciencia son las cimas de
fica y el origen social particular. ]gevolución histórica de las ideas, son. en efecto evoluc10-
Se puede pensar que ahora la tesis "fuerte" se ha vuelto istas progresivos con ~~specto. a las. 1~e~s, mientras que
tan débil que llega a ser indistinguible de lo que cualquier ienes creen que el anal1S1ssocial e h1stonco pued_epropor-
racionalista o realista aceptara en relación con el desarrollo ? ar una crítica válida, incluso de nuestras propias presu-
de la ciencia. Se pnede objetar que los tipos de argumentos 101:cionesestán más cerca de la tradici6n de la hermenéuti-
os1 , . 'l" · 't·
racionales a los que hice referencia en la sección 2 no tienen y la hermenéutica no depende m de un ana 1s1sacn 1co
la intención de establecer bases extraempíricas o extrasociales ;; nuestro lenguaje como si se tratara del lenguaje e_ncuanto
de racionalidad, sino solamente la de elucidar las presuposicio- tal, ni de la relatividad inconmensurable de lengua¡es y far-
nes lógicamente necesarias de creencias que nosotros ( dentro
de nuestra cultura) aceptamos de hecho, sobre la naturaleza
= ' .
de Vida sino del supuesto de que la comprensión "bl
través de culturas y la crítica autorreflex1vason tanto pos1 es
a

del lenguaje, la comunicación y la ciencia - creencias hacia como iluminadoras.


las cuales mostramos nuestro compromiso en relaciones in-
terpersonales. He dejado abierta la posibilidad de que exista
un análisis "trascendental" tal de nuestras presuposiciones; y
he objetado solamente que tales conclusiones no pueden ser
intrínsecamente necesarias, sino que dependen de creencias
sostenidas contingentemente, así como de creencias sobre
contingencias. La "racionalidad" que así se arguye no es más
fuerte que estas creencias contingentes.
Es aquí tal vez donde empieza a surgir el verdadero punto
que divide a racionalistas y sociólogos del conocimiento.
Asociada a la forma moderada de racionalismo recién des-
crita, está, a menudo, la creencia de que 1111 análisis de "nues-
tro" lenguaje, racionalidad y ciencia, revelará las presuposi-
c10nes de cualquier lenguaje, racionalidad o ciencia posible.
En otras palabras, los racionalistas no están impresionados
por las sugerencias que vienen de la historia de la ciencia y
la filosofía, la antropología de otras culturas, y los análisis
mar:xistasde la ideología, en el sentido de que "nuestro" Jen-
gua¡e pueda estar condicionado y limitado culturalmente.
Quienes adoptan la tesis fuerte, por otra parte, incluso en
la versión severamente modificada que he presentado aquí,
son qmenes aceptan al menos parte del relativismo implicado
por dichas disciplinas críticas y comparativas. Visto bajo
esta luz, el debate no es tanto entre racionalistas y relati-
vistas, como entre evolucionistas y teóricos críticos o herme-
néuticos. Porque aquéllos que basan su fe en una racionali-
dad universal, sobre una creencia contingente de que, ele