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Diego Alejandro Herrera Rodríguez

Investigación III
Universidad Pontificia Bolivariana

La Memoria y la Historia
Tema: la Canonización de la Madre Laura Montoya Upegui, la primera santa
colombiana.
¿Qué recuerda de la canonización de la Santa Madre Laura?
La persona que vive el evangelio y cumple con humildad los mandamientos de la
ley de Dios, según la Iglesia Católica, son las que hacen palpable la santidad en el
mundo. Con estos parámetros dentro del santoral cristiano, existen un sin número
de hombres y mujeres que por medio de los testimonios de quienes los conocieron,
hicieron de sus vida una constante práctica de la santidad. Además, se cree que
estas personas o más bien sus almas, se convierten en intercesores de todos
aquellos que con fe, pidan un favor en especial. La Iglesia Católica para ensalzar a
alguien a los altares, debe llevar acabo un muy exhaustivo proceso que se compone
de un nombramiento sencillo que es “siervo de Dios”, luego lo lleva a una
beatificación y finalmente, a la canonización.
El pueblo es quien le pide a la Iglesia quien verdaderamente puede ser santo, pues
se cree que sus virtudes harán eco, hasta que se conozca la vida ejemplar del dicho
santo, cuando sucede esto la Iglesia particular (la diócesis o arquidiócesis) es la que
da el título de “siervo de Dios”, iniciando así el proceso de beatificación. Durante
este proceso se investiga hasta el más mínimo detalle de la vida del ya siervo de
Dios, lo cual lo llevará a un reconocimiento de sus “virtudes 1 heroicas”. Hecha la
beatificación, se inicia con el proceso de canonización, el cual exige un milagro que
debe realizar el ya beato. Esta tradición a veces parece muy chistosa, pues es como
obligar al dicho santo a hacer su parte. Una vez comprobado el milagro, es elevado
finalmente a los altares y a la veneración de todo el mundo cristiano.
La santidad es una virtud que Laura Montoya Upegui, llevó a la práctica desde su
nacimiento en las lejanas montañas del suroeste antioqueño, en el pueblo de Jericó,
y seguidamente en su ardua tarea misionera en las selvas de Dabeiba. En su
autobiografía, la madre Laura cuenta como Dios dio el toque, surgiendo así la
vocación de servicio:
“Estalló la revolución de 1885, la que llamamos de la regeneración en Colombia y
mi madre volvió a la Víbora. Durante esta revolución mi fe se afirmó, oyendo referir
los estragos del liberalismo. Quizás también en este tiempo me aficioné a la lectura

1
Se refiere al cumplimiento de los mandatos de la ley de Dios y de la Iglesia, que para el
cristianismo, es la Madre y Maestra de los hombres.
y di con el catecismo de la Perseverancia, del Abate Gaume. En él aprendí a amar
a la Iglesia y lo que eran las órdenes religiosas. Además, oyendo referir la historia
de una tía de mi madre, que murió carmelita en el monasterio de Medellín, hice la
resolución de hacerme carmelita. Éste fue el primer toque de vocación. No fue
demasiado vehemente mi deseo porque lo detenía la vergüenza de manifestarlo a
los míos. Convine conmigo misma en que lo haría cuando todos hubieran dejado de
existir. No pensé en que sólo tenía diez años ni en nada. Sólo la vergüenza me
detenía. Con este toque de vocación se afirmó mi fe para siempre, aunque mi fervor
era menos sensible de lo que había sido antes. Comencé a corregir seriamente mi
carácter, y desde entonces no recuerdo que me haya dado una derrota voluntaria,
ni consentía en ningún pecado” (Laura, 1890).
En esta autobiografía la Madre Laura se expresa como cualquier persona, expone
sus más significativas experiencias. Ella misma se da a conocer como una “mujer
errante desde pequeña” pues después de la muerte de su padre, debió huir de su
pueblo natal, iniciando una vida “andariega”2 que la llevó a ser una maestra
destacada y seguidamente, una religiosa fundadora de las hermanas de María
Inmaculada y Santa Catalina de Siena, posteriormente llamadas las Lauritas.
Todos sus escritos entraron en el proceso de revisión por parte de la Iglesia
Católica, pues el Vaticano, lee todo, por eso la canonización se convierte en un
proceso tan demorado. Finalmente, el 20 de diciembre de 2012, el Vaticano, durante
el pontificado de Benedicto XVI, anunció a Colombia que tendría su primera santa
colombiana, siendo un motivo de orgullo y celebración para el cristianismo
colombiano y aún más el antioqueño. Pero la canonización se llevó a cabo el 12 de
mayo del 2013, a manos del recién elegido Papa Francisco, siendo trasmitida esta
celebración en vivo desde Italia, por todos los canales regionales y nacionales.
Para esta época el municipio de Jericó se convirtió en el epicentro de la información
y uno de los lugares más visitados del país. Todos los católicos tenían sus ojos
puestos en este hecho, pues se decía que la Madre Laura era muy buena
intercesora, ya que “evidentemente” ella había curado milagrosamente al médico
antioqueño Carlos Eduardo Restrepo, acción que la llevó a su canonización. Este
hecho se convirtió en uno de los más recordados por la feligresía católica.
Pero, ¿es cierto, qué en nuestra memoria se queda grabado todo aquello que
vemos, escuchamos y nos impacta? Después de leer el documento “Memoria e
Historia” quise llegar a la memoria individual de algunas personas, por medio de
una entrevista, acerca del tema de la canonización de la Madre Laura. Con quince
personas entrevistadas, los resultados fueron muy variados, pues es evidente que
hay personas que recuerdan fácilmente el acontecimiento, mientras otras con toda
su sinceridad me decían “no, yo no recuerdo nada de eso”, pero a medida que
respondían las preguntas se notaba un leve recuerdo, de elementos sencillos, que

2
Persona dedicada a pasar de un lugar a otro, sin encontrar una estabilidad.
llegaban a ellos gracias a un diálogo detenido sobre el hecho de la canonización,
situación que llevaba a mostrar que la memoria colectiva era necesaria en el
proceso de recordar, pues con los recuerdos de dos o más personas, es más fácil
traer a la memoria los hechos de cualquier acontecimiento.
Dentro de las preguntas de la entrevista había una que decía: ¿qué recuerda de ese
día? La mayoría decían que en las noticias habían transmitido todo lo referente a
ese hecho, porque la trasmisión fue a las 3:00 a.m, y era complicado verlo, aunque
uno dijo que había visto la trasmisión. Esto es significativo, porque la mayoría
recuerda la hora de la trasmisión por los canales nacionales. Dentro de los
entrevistados habían tres campesinos, los cuales por su oficio son demasiado
entregados y creyentes en la Iglesia Católica, uno de ellos tenía un escapulario3 y
en él la fotografía de la Madre Laura, pero a la hora de preguntarle me dijo: “Diego,
yo no recuerdo nada de eso, ni que día fue” pero añadió: “yo sentí mucha alegría
con la noticia, porque la Madre Laura pasó por San Pedro de los Milagros”. Es claro
que fue así, esta santa estuvo cuatro años como maestra en este municipio, siendo
curiosa su respuesta, pues este detalle fue bastante revelador.
La alegría y el orgullo de saber que la primera santa colombiana fuera antioqueña,
fue el sentimiento más común en los entrevistados. Todos manifestaron que su
alegría fue mucha, aunque antes de la canonización no sabían quién era Laura
Montoya; por ejemplo Emilce, una de la entrevistadas, me dijo: “Diego, yo no había
escuchado antes a Laura Montoya, ni la había visto. Yo sí conocía al Padre
Marianito4, incluso creía que él era el único santo en Colombia”. Es notorio que la
figura de la Madre Laura para muchos antes de la canonización era desconocida, ni
se incluía en la devoción de los santos comunes, pero después de la noticia se
convirtió en un modelo de santidad, porque el vínculo de que es “paisana” es fuerte,
pues la vida de Laura se acopla más fácilmente a sus vidas, que cualquier otro santo
europeo.
Las curiosidades continúan, a la hora de preguntar ¿Cuál Papa canonizó a la Madre
Laura? seis contestaron que el Papa Francisco, tres Juan Pablo II, dos Benedicto
XVI y cuatro no sabe. Aquí ocurre una confusión, porque a principios de 2013
renunciá Benedicto XVI al papado y fue elegido Francisco, tal vez por eso dudaron
y decían que la canonización fue realizada por Benedicto. Pero lo que no entendía
era porque decían Juan Pablo II, pues este había muerto en el 2005, lo cual me
llevó a concluir que Juan Pablo II fue el que la beatificó, situación que demostraba
que tres de los entrevistados confundían o creían que los términos beatificación y
canonización eran sinónimos, por eso recordaban a Juan Pablo II.
Los medios de comunicación se convierten en cierta medida es la única forma
donde la memoria o el recuerdo se puede mantener, porque varias de las personas

3
Objeto religioso, formado de lana o tela, que demuestra la devoción por la Virgen del
Carmen y de los santos.
4
Religioso del municipio de Angostura, que igualmente está en proceso de canonización.
entrevistadas, decían: “yo vi la novela. Yo vi en un canal católico la historia de
Laura”. Además, a la hora describir la vida de Laura, utilizaban escenas o frases de
lo que vieron en esos medios. A la pregunta ¿dónde escuchó hablar de la Madre
Laura, antes, durante y después de la canonización? Varios decían la novela, la
parroquia o lo que decía el padre en la predicación de la misa.
Jericó, como antes dije, se convirtió en el lugar por excelencia que todo paisa
católico, debía visitaron para ese año de 2013 y los años siguientes, pues nueve de
los entrevistados visitó este municipio. La mayoría recordaba hasta la estatua de la
Madre Laura que se encuentra en la puerta derecha de la catedral de este municipio.
Igualmente manifestaron que visitaron la casa-museo donde la santa nació,
resaltando a haber visto la pila donde la bautizaron. Pero solo dos me hablaron del
convento de las Lauritas que se encuentra en Medellín, pues allí están los restos
mortales de la Madre Laura, situación que es curiosa, pues son muy pocos los que
recuerdan dónde están los despojos mortales de esta santa.
Entre los entrevistados, había dos seminaristas. Estos fueron los más fáciles de
entrevistar, pues a sus memorias llegaban rápidamente los recuerdos, incluso uno,
sin mirar nada, cito las palabras que el Papa Francisco dio durante la canonización:
“Definimos y declaramos santa a la Madre Laura Montoya Upeguí, la primera santa
nacida en las hermosas tierras de Colombia”. Esto muestra que para aquellos que
el tema es apasionante y viven en constante cercanía al tema religioso, la memoria
guarda más fácilmente todo lo relacionado con ese hecho, por eso es tan fácil llegar
a estas personas y emplear un diálogo fluido.
Los devotos a Santa Laura son muchos, como fue dicho antes. La cercanía con el
territorio es un elemento que hace que esta santa sea familiar con estas personas.
Varios manifestaban que recordaban que la Madre Laura, intercedía por ellos en
ciertos momentos, es decir creen haber “recibido milagros” bajo su invocación.
Situación común y que se manifiesta a la hora de hablar de estos temas religiosos,
pues en muchas de las respuestas se mezclaban la experiencia religiosa personal,
lo cual se vuelve un elemento de importancia en sus vidas y que al marcarlos se
hace necesario recordar.
Durante y después de la noticia de la canonización de Santa Laura, se dio por parte
de la Iglesia Católica, la idea de poner a caminar las reliquias de la Madre Laura,
casi recorrió todo el departamento de Antioquia y el resto del país. Los entrevistados
decían que vieron llegar a sus municipios las reliquias, especialmente los que se
encontraban en el municipio de San Pedro de los Milagros, pues estuvieron allí
cuatro días. Uno de los seminaristas manifestó que durante la visita del Papa
Francisco a Colombia, el cuerpo de la Madre Laura fue llevado al encuentro en la
Macarena, en Medellín, este añadió: “recuerdo que el ataúd o cofre estaba en una
esquina de la tarima, donde iba hablar el Papa, fue muy chistoso porque Francisco
no miró. Creo que ni se dio cuenta que las reliquias estaban ahí”.
A la hora de preguntar ¿Qué pensó sobre la canonización? Todos decían que el
orgullo era mucho, pues esta santa los entendería mejor y llevaría a Dios más rápido
las peticiones, como lo manifestó Román, uno de los campesinos entrevistados. La
mayoría asociaba a Santa Laura con expresiones como: “una mujer berraca,
luchadora que desafió a la Iglesia de ese tiempo, misionera, aguantadora…” es decir
que todo colombiano, en especial el antioqueño, reconoce en esta mujer varias
virtudes, que gracias a un hecho como lo fue su canonización salieron a flote.
Finalmente, una de las preguntas era: a partir de las imágenes, pinturas, vitrales,
entre otros ¿Cómo describiría la apariencia física de la Madre Laura? Marcela, otra
de las entrevistadas, manifestó: “yo recuerdo que en el Vaticano pusieron una foto
o pintura, no sé qué era, donde ella se veía muy joven y con la coronita 5 en la
cabeza”. Uno de los seminaristas explicó el símbolo y frase que lleva su hábito: “ella
lleva un hábito gris, con un manto blanco y en su pecho lleva la palabra Sitio, que
significa tengo sed”, en cambio uno de los campesinos, dijo: “ella es una monjita”
es evidente que todos la reconocen según sus experiencias previas y su
acercamiento al tema.
En conclusión, el ejercicio se vuelve bastante complicado, al llegar a personas que
inmediatamente mencionado el tema decían: “yo no sé nada de eso” pues desde
el principio se veía que el resultado no iba a ser tan prometedor y diciente. Pero a
medida que se dialogaba con ellos, muchos de los que manifestaban no saber nada,
empezaban a recordar y mencionaban elementos relacionados con la Madre Laura,
como José Luis, este dijo: “yo recuerdo su acción misionera con los indígenas y que
para la Iglesia se volvió un modelo de misión”. Esto es muestra de que somos seres
de memoria colectiva, pues muchos recordaban, con solo mencionarles un
elemento de este tema, siendo descartada la memoria individual.
La experiencia personal es otro elemento que permitió el éxito del ejercicio, pues
por ejemplo los seminaristas conocían completamente el tema, haciendo más fácil
el trascurso de la entrevista. Los conocimientos previos y el interés en el tema
proporcionaban datos importantes. Me pareció enriquecedor el diálogo con los
campesinos, pues en su inocencia y en su fe inquebrantable, se esforzaban por dar
sus mejores respuestas, porque se notaba su pena por no conocer mucho del tema.
Finalmente, se nota que en las quince entrevistas todos llegaron al mismo punto de
lo que dijo el día de la canonización el Papa Francisco: “Esta primera santa nacida
en la hermosa tierra colombiana nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la
fe solitariamente, como si fuera posible vivir la fe aisladamente, sino a comunicarla,
a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde
nos encontremos. Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer
la indiferencia y el individualismo, acogiendo a todos sin prejuicios ni reticencias,

5
El nombre correcto es aureola, pues este es el signo que toda imagen de un santo lleva
en su cabeza.
con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y, sobre todo,
compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos: Cristo y su Evangelio”
(Francisco, 2013).
Fuentes

Castro, Rafael. «Así fue la canonización de la madre Laura.» El Espectador, 12 de Mayo de


2013.
Cruz, Juan Santa. «Importancia de la canonización de la Madre Laura.» HSB noticias.com,
12 de mayo de 2013.
Guillamón, Guillermina. «Memoria e historia.» Bachillerato de Bellas Artes, s.f.: 1-7.
Upegui, Laura Montoya. Autobiografia. Medellín: Congregación de Misioneras de María
Inmaculada y Santa Catalina de Siena, 1971.

Imagen tomada de: https://es.gaudiumpress.org/content/49984-Reliquia-misionera-


de-Santa-Laura-Montoya-peregrina-por-parroquias-de-Medellin