Vous êtes sur la page 1sur 19

Danza y Ritual Del Jach’a Tata Danzanti

Por: Martin Ernesto Saravia Salazar1

INTRODUCCIÓN:

De acuerdo a la Cosmovisión Andina, el ser humano como la naturaleza forman parte de una
totalidad orgánica, donde el tiempo y el espacio están estrechamente ligados y organizados
por celebraciones marcadas por un calendario agrícola, seguidos
por diferentes rituales como mediadores comunicacionales, a través de la música y la danza,
que son maneras de interpretar lo simbólico y subjetivo de un pueblo.

El Jach´a Tata Danzanti en aymará, cuya traducción al castellano es Grande Señor Danzador,
Danza esta que se practica hasta nuestros días en Achacachi. Capital de la Primera Sección
Municipal de la provincia Omasuyos, a una distancia aproximada de 96 Km al noroeste de la
ciudad de La Paz. Donde en junio en la fiesta patronal de San Pedro se realiza esta Danza
aunque con alguna diferencia en la forma de la mascara con la de Umala, Segunda Sección
Municipal, perteneciente a la región de la provincia Aroma. Donde según diferentes autores
esta danza se practicaba mas antiguamente la fecha del 3 de mayo, pero ahora a sufrido una
variación que es los días de Corpus Cristi, en nuestros días se sigue ejecutando la música
pero no la danza debido a que causo sequias y también causaba temor entre los niños, por lo
cual los comunarios decidieron quitarla.

Danza relacionada con la muerte, la fertilidad y reproducción. Según Paredes Salazar,


Siguiendo la leyenda que describe a este personaje, se cree que “El Danzante” era el hombre
ofrendado a los dioses. Debía bailar durante 3 días sin descanso, hasta que la muerte lo
doblegue. (Eveline Sigl & David Mendoza Salazar)

Esta practica también es conocida en las cofradías de diablos danzantes de Yare en San
Francisco de Yare, estado Miranda (Venezuela), se ha convertido en una festividad religiosa
que se practica en Corpus Christi. Donde se la realiza con una ferviente fe para poder liberarse
de enfermedades y todo tipo de problemas. Lo mas relevante del Jach´a Tata Danzanti es el
misterio que representa como una manifestación y expresión que nos acerca a ese instante
tan temido por la visión occidental, que sin embargo para la cultura aymara se ha convertido
en parte de su cosmovisión el paso a la muerte que trascendiendo las limitaciones de un
pensamiento lineal en el cual se construyen las perspectivas occidentales, adaptándose a la
concepción circular donde la muerte se observa como un rito de paso, no como un fin, sino
mas bien el principio de un largo viaje, que se manifiesta en la danza a través de un ayni
(Reciprocidad) Pero esta reciprocidad de uno de los miembros que es escogido por la
comunidad, como representante de todo el grupo hacia la tierra, para mantener el dialogo con
la vida para que así pueda continuar floreciendo.

1. Martin Ernesto Saravia Salazar estudiante de la carrera de Antropología, Músico especializado en Música clásica del norte de la
India y Música Sufí de Pakistán, Países estos donde vivo y estudio la música y la cultura por aproximadamente siete años
permitiéndole desarrollar una capacidad gnoseológica en el área de etnomusicología que es el área en la cual pretende
especializarse dirigiendo su tesis en el estudio de la música del grupo More, en el norte de la amazonia Boliviana grupo con el
cual entro en contacto durante el trabajo de campo realizado en el mes de julio de 2013, en el marco del rescate de la tradición
oral de los pueblos indígenas de Bolivia Realizado con la Productora audiovisual Docuandantes.
ORIGENES DEL JACH´A TATA DANZANTI

El Jach´a Tata Danzanti (Grande Señor Danzador), una tradición que se remonta a la
época de la Colonia, por el traje que tiene mucho de español del siglo XVIII, la monstruosa
careta que luce, y el día en que se presenta, que es el Corpus, es el gigantón español, adoptado
después de la Guerra de la independencia. El indio, durante la colonia, los llamaba Jach´a
Tata danzanti, ¿Desde cuándo se suprimió las dos palabras en aymará?, no se sabe con
certeza; presumiblemente al advenimiento de la república; que por las nuevas ideas
implantadas era contraproducente para los mismos mestizos y blancos hacerse llamar Grande
Señor, optaron por dejar solamente el nombre de Danzanti. Por otra parte, como hubo en
principio fobia a todo lo que pudiera representar auténticamente a España, los criollos se
privaron de continuar la costumbre de vestirse así en aquel día y acompañar la procesión,
dejando para el indígena tal diversión de carácter religioso, quien recibió con los brazos
abiertos la herencia que encajaba tan bien a su manera de ser y a su inveterado amor al baile.
(Eveline Sigl & David Mendoza Salazar)

El investigador Paredes Iturri propone como una de las primeras referencias sobre el
Danzante que data del año 1913. (Eveline Sigl & David Mendoza Salazar)

Nilda Nuñez del Prado e Ismael Sotomayor, sin fundamento alguno aseveran que el danzanti
es una danza dedicada al Sol, y de raigambre india, errores que otros van repitiendo sin
analizar que de los componentes de esta danza,-a excepción de la música que por lo
improvisada no tiene la calidad melódica que tradicionalmente singulariza a toda música
autóctona-, nada es indígena, ni el traje “casaca lujosa con botamanga, y guantes de gamuza”.
Todo nos lleva a aceptar la raigambre española del Danzanti, hecho folklórico que hoy en día
pertenece solamente al indígena. (Antonio Paredes Candia)

En la zona quechua-Sucre y Potosí- Costas Arguedas también nos habla de unos Danzanti,
ahora desaparecidos, que participaban en número de doce en la procesión de la virgen de
Guadalupe (Sucre). (Publicación de La alcaldía de La ciudad de La Paz)

El danzanti tuvo su época de esplendor, Según dice el folclorista Ismael Sotomayor, de


acuerdo a la tradición, para que una persona haga de Danzanti, se escogía a un indio fuerte
de 30 a 35 años, sano en lo moral y en lo físico. Este hombre “se despedía de la vida”, y
varios días antes de la fiesta, era alimentado con bebidas y manjares en grandes cantidades y
a toda hora. Le entregaban una joven virgen para pasar la noche. Finalmente bailaba el día y
la noche entera, “tres días seguidos sin descansar”, lo que podía ocasionarle la muerte por
agotamiento.
JACH´A TATA DANZANTI EN ACHACACHI

Actualmente esta danza se practica en el municipio de Achacachi de la provincia


Omasuyos del departamento de La Paz, cada 29 de junio, en la fiesta de “San Pedro” pero
los residentes de Achacachi recrean el ritual del Jach´a Tata Dansanti con el nombre de Jach´a
Tata Thuquri: Gran señor bailador.
La identidad ritual del Jach´a Tata Dansanti se encuentra en riesgo de desaparecer. Dado
que la danza es interpretada sólo por cinco o seis personas, esta en una posición vulnerable
frente a otras danzas autóctonas y urbanas que convocan mas personas, por tanto, son más
representativas cualitativamente.

JACH´A TATA DANZANTI O WIRACOCHA EN UMALA

Umala de la Provincia Aroma, se concibe como el lugar donde se practicaba esta danza
primeramente, incluso como cuentan algunas personas pertenecientes a la comunidad el traje
y la mascara se enterraban dentro de la tierra y solo se la desenterraba para el evento que
generalmente se efectuaba en la fecha de Corpus Cristi y pasada la danza se la volvía a
enterrar, los pobladores del lugar mencionan que generaba miedo en los niños y también en
algún momento la practica de la danza genero sequias, por lo cual dejo de practicarse. En la
ciudad de La Paz actualmente el grupo cultural de la carrera de arquitectura a tratado de
mantener esta danza, pero el baile ha sido resignificado, teniendo en claro que quienes lo
bailan ya no mueren como se menciona en algunos textos, aunque esta historia ha sido
desmitificada por algunos autores quienes mencionan que si alguien moría era por borracho,
pero algunos comunarios mencionan, que después de bailar el hombre moría, estaban
marcados, eran personas especiales, no cualquiera bailaba, eran escogidos por sus
autoridades. El escogido era una persona fuerte de 30 a 35 años quien era muy bien
alimentado durante 3 días antes con los mejores manjares incluso se ofrecía una mujer virgen.

LA DANZA DE LA MUERTE

El Jach´a tata Danzanti baila durante tres días sin detenerse hasta morir o agonizar por
agotamiento físico. Su muerte, no obstante, no es entendido como una tragedia sino como el
cumplimiento de una función tracendental para la comunidad.

La creencia de que el Danzanti debe morir, es mas una muestra de la adaptación de esta danza
originalmente foránea, a la concepción aymara, ya que se creía este sacrificio era por el
bienestar colectivo y la comunidad estaría a salvo de plagas y sequías. (Eveline Sigl & David
Mendoza Salazar)

Según Francesc Massip hace la conexión de danzas de la muerte que se practican en Verges
España con danzas que se practican hasta el presente en Tíbet, proponiendo la influencia
ideológica de la muerte, presentando a los franciscanos que ya a fines del siglo XIII se habían
establecido en el Pekín Lamánico del reino Mongol de los Yuan, y que serian los principales
difusores de toda la iconografía macabra por toda la cristiandad con sus sermones animados
por danzas y mas tarde estas concepciones sobre la muerte llegarían a America
principalmente a través de la Colonia. (Extraido de Internet)

Jorge Sanjines el cineasta Boliviano, nos presenta en una de sus películas “La Nación
Clandestina” una posible relación con la muerte y el sacrificio humano que surgió en
conexión con las wilanchas (Degüello ritual de auquénidos y otros animales) como una
ofrenda para la Pachamama (Madre tierra). Donde el Danzanti baila hasta morir, esperando
borrar su pasado, y anhelando un renacimiento. (Eveline Sigl & David Mendoza Salazar)

El antropólogo Pedro Velasco cuenta que conoció en Achacachi a la persona que realizaba
la danza y que lo hizo por muchos años sin morir y tuvo que retirarse por la edad dejando el
puesto a otra persona, pero si o si tenían que ser de la misma comunidad, no así permitiendo
esta danza a los mestizos y manteniendo esta practica que se realiza en la fiesta de San Pedro
pero antecedido por ciertos rituales aymaras.

NUMERO DE PARTICIPANTES

Generalmente no pasan de cinco individuos.


El jach´a Tata Danzanti, hoy llamado Wiracocha, es el Danzanti propiamente dicho, figura
principal y central de la comparsa. Dos Diablicos, llamados también diablos, guardias que se
colocan siempre a los lados del Wiracocha, algo así como custodias que también lo sirven.
Dos músicos llamados awilas, con atuendo especial, uno que aporta un pinquillo y el otro un
tambor. (Antonio Paredes Candia)

EL ATUENDO

El Jach´a Tata Danzanti lleva una casaca de estilo español, siglo XVIII, con amplia manga,
ajustada a la cintura y con el faldón acampanado. Lleva bordaduras en los puños y en la
espalda, y una guarda de distinto color en la parte inferior del faldón. Su nombre librea.
Colgándose del cuello una pequeña chuspa (bolsa indígena).

Fuertemente sujeta a la cintura una amplia, pollera plisada, de varios colores, dispuestos
verticalmente y almidonados para que se suspendan sin necesidad de un armazón interior.
Cubriéndoles las canillas, polainas llenas de cascabeles.

La Careta: En este disfraz singular y elegante, es lo que mas sobresale. Principalmente es de


color verde, de facciones monstruosas, con dobles orejas largas y de bordes ondulados. Muy
adornada de pequeños espejitos, que le dan trazas de efigie de un ser fabuloso. Esta cabeza,
a su vez, sostiene un armazón confeccionado de plumas de loro y flores fabricadas
artísticamente de plumas. Este armazón, que tiene la forma de un abanico, remata en plumas
de avestruz cuyas puntas caen sobre la espalda.
Los Diablicos: Pantalón recto de un color, con el bota pie de otro, adornado a los lados con
una delgada faja, donde cuelgan cascabeles y tres borlas.
Una blusa azul de tela industrial, con bordaduras en la espalda. Al cinto una faja con monedas
y un pañuelo de color anudado al cuello.
En la cara una mascara de confección burda; y en la cabeza un remedo de kepí francés, con
un penacho de plumas multicolores en la parte anterior, y saliendo del centro de la copa una
borla de lazo largo.

Los awilas: Con este nombre se presentan los músicos que acompañan al danzanti a los
diablicos. Llevan sobre sus hombros y colgándole en la espalda, una piel de llama blanca
“wari” sobre la que penden infinidad de borlas multicolores.

El sombrero lleva como adornos, sobre el ala plumas rojas de pariwana dispuestas
horizontalmente, y a manera de penacho, en la parte delantera de la copa, tres plumas de
avestruz. (Antonio Paredes Candia)

Llama la atención la similitud de las mascaras, la cantidad de participantes y el tipo de


sentimiento hacia la muerte que emula esta danza en relación a algunas danzas provenientes
de una zona que esta aproximadamente a 3.900 msnm que es Tíbet, que serian mas
comparadas con el estilo de Umala, mientras el estilo de atuendo en Achacachi se parece
mucho al que se utiliza en el festival de Tshechu en Bután, principalmente por la mascara.

INSTRUMENTOS MUSICALES Y DANZA

Los instrumentos que usan son los Pinquillos de dimensiones mayores (0,62 de largo) y
de solo dos agujeros. Acompasando con dos wankharas, tambor indígena.

La danza no tiene evoluciones ni coreografía, se reduce a un andar acompasado del danzanti,


y a un zapateo ágil de los diablicos. Más es un espectáculo colorido que una coreografía
estructurada. (Antonio Paredes Candia)

CONCLUSIONES

La practica del Jach´a Tata Danzanti, tiene todo un aspecto ritual y principalmente
relacionado con la muerte o mejor dicho la transformación, Danza esta que hoy en día se
encuentra en riesgo de desaparecer, debido a la poca cantidad de participantes que no pasa
de 6 personas, pone en una posición de desventaja frente a otras danzas autóctonas que
convocan mayor cantidad de personas, es importante resaltar el misterio que guarda esta
practica, como algunos autores la relacionan también con el Jampatu (Sapo) por la imagen
de la mascara del Danzante y la fiesta de San Pedro que es donde se baila hasta nuestros días,
recordemos que este santo es representante simbólico de agua por lo tanto el llamado a la
lluvia y por ende la fertilidad a través de un intercambio de muerte por vida, aspectos de
posible reciprocidad que se mantienen vigentes de manera simbólica hasta nuestros días.

BIBLIOGRAFIA

- Sigl Eveline, Mendosa David, “No se baila así nomas”, La Paz-Bolivia, 2012

- Paredes, Rigoberto, “El arte folklórico de Bolivia”, Talleres Gráficos Armando


Gamarra. La Paz, 1949

- Publicación de la Alcaldía de la Ciudad de La Paz

- Paredes Candia, Antonio, La Danza Folklórica en Bolivia, Ed. Popular, La Paz- Bolivia,
1991
Imagen del Jach´a Tata Danzanti, de un fabricante de
mascaras del lado de Perú.
Imagen del Jach´a Tata Danzanti, tomada en la ultima
exposición en el museo costumbrista en La Paz-
Bolivia.
Imagen del jach´a Tata danzanti junto a los Awilas
Fotografía del Jachá Tata Danzanti tomada en
el museo costumbrista en La ciudad de La Paz
j

Imagen del Jach´a Tata Danzanti de un texto publicado por la


alcaldía
Imagen del Jach´a Tata Danzanti de un texto publicado por la
alcaldía
Fotografía tomada del Jach´a Tata danzanti en el museo de
etnografía y folklore de Sucre

Festival
Tshechu Butan
Imagen de la deidad
Mahakala
(Maha=sagrado,Kala=tiemp
o)
en la doctrina Budista
Imagen del festival de Tshechu en
Butan
Danzantes en el festival Tshechu en Butan

Jach´a Tata Danzanti como se baila en la


población de Achacachi
Similitud de mascaras entre La imagen
de la izquierda perteneciente a Umala-
Bolivia y la de la derecha a un festival
en Butan. Festival de
Tshechu-Butan.