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Tipos de carácter

¿Qué es el carácter? ¿Qué tipos de carácter existen y cómo se clasifican?


El mismo Le Senne define caracterología como “el conocimiento metódico de
los hombres, en tanto que cada uno se distingue de los demás por su
originalidad”. Este concepto nos servirá para comprender la conducta de los
grupos en particular y de los diversos individuos.
En palabras sencillas, la caracterología es la disciplina que estudia el carácter
y su clasificación. Por tanto, resulta evidente que el estudio del carácter es de
vital interés para el estudio de la génesis y dinámica de los más comunes fenómenos
criminales en la medida que el carácter es un factor criminógeno.

Caracterología y su importancia en el estudio


criminológico
Para la caracterología aplicada al estudio del criminal (la
denominada caracterología criminal) la predisposición individual a la
comisión de un acto delictivo viene representada por la hipertrofia de los
mecanismos caracterológicos, de una atrofia consecutiva de los otros
mecanismos, los cuales pierden entonces su facultad de neutralización.
Benigno Di Tulio, eminente estudioso de la criminología señaló que existen
disposiciones y aptitudes propias de cada criminal que hacen que se sienta atraído
hacia una forma determinada de delito, mismas que en ciertos casos hacen
repudiar al delincuente de otras manifestaciones delictivas. Por ejemplo, las
personas con rasgos fetichistas (quienes comúnmente tienden a ser de carácter
sanguíneo) que entra a las casas exclusivamente a robar prendas femeninas, pero
no otros bienes.
Carácter y predisposición a la conducta delictiva
Por otro lado, ya Presten señalaba adecuadamente dos puntos:
1. Ciertos mecanismos caracterológicos predisponen a un sujeto al delito, por
lo que el carácter puede ser un factor criminógeno endógeno.
2. El “poder” criminógeno de un mecanismo parecería estar ligado
directamente a su hipertrofia la cual puede ser global o selectiva (en relación a
los tres factores constitutivos de este)

Caracterología criminal: clasificación de caracteres


La tipología caracterológica estudiada por Le Senne plantea la siguiente
clasificación con un total de ocho perfiles de carácter.

1. Carácter nervioso (emotivo, inactivo, primario)

Emotivo ante todo, siente vivamente todos y cada uno de los estímulos del
mundo exterior, el menor roce es bastante para excitar su sensibilidad
hiperestesiada. Al ser inactivo, posee un alto potencial energético, que al no
descargarse por la actividad persistente queda disponible a las pulsiones, instintos
y tendencias antisociales. Cuando llega a su punto máximo reacciona
instantáneamente sin medir las consecuencias de sus actos. El más criminógeno
de entre todos los caracteres.

2. Carácter apasionado (emotivo, activo, secundario)

Se trata de un sujeto por excelencia relacionado con los llamados crímenes


“pasionales”, pese a que tiene una débil incidencia criminógena. El elemento
peligroso del carácter apasionado proviene de que sus emociones afectadas por
su secundariedad se prolongan con el paso del tiempo que suelen organizarse en
ocasiones sobre una base de odio y/o celos que, ligadas a la actividad que posee,
facilita sus actos y que podrían fácilmente transformarse en acciones con
intenciones homicidas. La hipertrofia adquirida es la consecuencia de una
derivación de la energía psíquica que utiliza la vía de salida que favorece mejor
la perpetración del homicidio, provocado por odio, celos o venganza. Los estados
paranoides se dan con bastante frecuencia y orientan fácilmente al mecanismo
apasionado hacia una conducta antisocial agresiva.

3. Carácter colérico (emotivo, activo, primario)

Fácilmente observable en este tipo que la emotividad se transforma en reacción.


El mecanismo colérico condiciona fácilmente la iniciativa, la combatividad, la
agresividad: estos rasgos del comportamiento corren fácilmente el riesgo de ser
dirigidos contra las personas convirtiéndose en actos antisociales. La necesidad
de acción da lugar a ciertas tendencias tales como la codicia o la sexualidad e
inclusive expresividad. Este mecanismo colérico favorece más a las lesiones y a
la estafa que al robo.

4. Carácter sentimental (emotivo, inactivo, secundario)

Heymans, Wiersma y Resten señalan que este carácter no predispone a la


delincuencia. El sentimental es frenado en la expresividad de sus emociones por
su secundariedad, que traza delante de él unas perspectivas alejadas de su
conducta y también por su inactividad que muy raras veces le encauza por el
camino de la delincuencia. Sin embargo, su secundariedad puede organizar
emociones sobre un tema pasional, cuya base puede ser el odio, rencor, envidia,
etc. De ahí que las reacciones violentas, agresivas e insólitas, la mayor parte de
las veces sean dirigidas en contra de las personas. Como el clásico ejemplo de
algún sujeto que de la noche a la mañana decidió asesinar a toda su familia o
causar un tiroteo en una escuela, y que posteriormente se suicida. Este hecho solo
puede explicarse por un eclipse momentáneo del mecanismo sentimental que
cede ante un mecanismo nervioso.

5. Carácter sanguíneo (no emotivo, activo, primario)

El sanguíneo tiende a dar rápida y completa satisfacción a los reclamos de su


cuerpo: comiendo y bebiendo con avidez por ejemplo, también procurando
saciar su apetito sexual. Interviene relativamente poco en los delitos contra la
propiedad (como el robo por ejemplo), en cambio tiene cierta incidencia en
delitos sexuales y de violencia contra las personas.

6. Carácter flemático (no emotivo, activo, secundario)

Individuos generalmente fríos, tranquilos, puntuales, ordenados, veraces y


reflexivos. De escasa participación en los delitos. Sin embargo sus rasgos
intelectuales y meticulosos pueden hacer que cuando el flemático opte por
encauzarse al delito, realice conductas antisociales largamente meditadas,
cuidadosamente preparas y realizadas, a diferencia de por ejemplo el nervioso o
el colérico quienes pueden delinquir por arrebatos de impulsividad. Comúnmente
se les relaciona con delitos intelectuales sumamente intrincados como asaltos a
bancos, delitos de cuello blanco, etc.

7. Carácter amorfo (no emotivo, inactivo, primario)

Su rasgo dominante es una pereza sumamente radical. Vive en el presente


inmediato y no suele ser reflexivo en cuanto las consecuencias de sus actos, solo
atiende a sus necesidades para darles satisfacción siempre con el mínimo
esfuerzo. El amorfo se deja influenciar fácilmente al delito por influencia de
otros ya que no tiene aptitudes para resistirse a sugestiones de un grupo. El caso
de aquellos que solo son colaboradores secundarios en un delito (por ejemplo en
un secuestro: el que retiene a la víctima en la casa y le da de comer).

8. Carácter apático (no emotivo, inactivo, secundario)

Caracterológicamente mal dotados y difícilmente adaptable al medio. En


ocasiones tienen debilidad mental de algún tipo con fallas en la esfera moral y
volitiva. Con deficiencias notorias en la educación. Especialmente partícipe de
delitos sexuales contra menores, dado a sus múltiples dificultades para establecer
relaciones con otros individuos.
Carácter y prevención de la conducta agresiva y
criminal
Finalmente queremos indicar que la prevención del delito debe comenzar con
la clínica: por el descubrimiento temprano de las tendencias agresivas o
antisociales de los jóvenes y las necesidades caracteriales de cada individuo. El
diagnóstico temprano sobre estas necesidades permitirá establecer relaciones
pertinentes y proactivas sobre reeducación e intervención biopsicosociológica.

Diferencia entre TEMPERAMENTO, CARÁCTER


Y PERSONALIDAD
4 de junio de 2012 de Isabel Eraso Sáiz 7 comentarios
La tradicional distinción entre “temperamento, carácter y personalidad” ha sido objeto de
numerosos análisis y estudios en el campo de la Psicología, desde las tesis cognitivas hasta el
actual enfoque emocional de la personalidad, incluso, en muchos momentos, términos como
“carácter” y “personalidad”, se han utilizado indistintamente. Al margen de las diferentes
teorías, cada uno de los tres conceptos poseen unas cualidades propias y distintivas que las
diferencian. En el siguiente cuadro, lo analizamos:
Por tanto, el Temperamento es la “materia prima”, el material sobre el que se modela el
carácter y la personalidad, es innato, heredado e inmodificable, mientras que el Carácter es el
resultado de actuar sobre esa “materia prima” mediante la interacción con el entorno y las
personas que nos rodean y mediante las acciones educativas. Es, por tanto, adquirido,
modificable y educable y podemos controlar su manifestación externa. Mientras que con el
temperamento nacemos, es en la etapa de la niñez y adolescencia cuando vamos configurando
el carácter, mediante el proceso relacional y educativo.
Como resultado la Personalidad constituye la Integración de los diferentes hechos físicos y
psíquicos de la persona, de su temperamento y su carácter y determina su modo de actuar. Es,
además de un modo de ser, un modo de actuar: una persona puede ser cobarde (carácter) pero
comportarse valerosamente (personalidad). La personalidad de cada individuo es
además única pues es el resultado de la relación “característica” que tienen sus sistemas
psíquicos: percepción, cognición, emoción, motivación y acción.
Tipos de carácter
El carácter es un constructo psicológico compuesto por las características
dinámicas del ser humano. El término alude a la forma de ser y personalidad del
individuo.

A grandes rasgos se podría decir que existen los siguientes:

Nervioso:

Las personas que tienen este tipo de carácter se caracterizan por tener
dificultades en la memorización, comprensión y en el razonamiento lógico. Estas
personas suelen ser desordenadas y carentes de disciplina y perseverancia para
realizar las cosas. Suelen ser personas extrovertidas, cariñosas, sociables,
inestables y de voluntad débil. Además se entusiasman por lo novedoso siempre y
cuando sea práctico. Por último, son muy cambiantes en sus intereses y
ocupaciones.

Sentimental:

A las personas que tienen este carácter les cuesta adaptarse a los cambios, se
desalientan con rapidez cuando aparecen dificultades y les gusta hacer las cosas
bien. En el ámbito laboral resultan indecisos y lentos. Son personas reflexivas y
abstraídas, se desmoralizan con facilidad, son rencorosas y cuesta reconciliarse
con ellas. Son individuos tímidos, sensibles, pesimistas y tienden a buscar el
aislamiento y soledad.

Colérico:

Son personas que no suelen terminar las cosas que comienzan y cambian
constantemente de actividad. En el ámbito laboral son poco disciplinadas. Les
cuesta sintetizar y adquirir nuevos conocimientos, son de tensionarse muy
fácilmente. Además, los coléricos son buenos con la improvisación y comprenden
las cosas rápido. Les agradan las cosas que sean inmediatas, concretas y
técnicas. Suelen ser extrovertidas y en cuanto perciben peligro dejan de lado lo
que estén haciendo. Les agrada hacer cosas nuevas y siempre están ocupados.

Apasionado:

Son muy imaginativos y memoriosos, les gustan las tareas más variadas, estar
ocupados y les aficiona estudiar. Esto último lo hacen ordenada y metódicamente.
Suelen preferir el trabajo individual al grupal. Son personas hábiles para la
literatura, historia, matemáticas y redacción. Las cuestiones relacionadas con la
política, la religión y lo social les atraen.

Sanguíneo:

Las personas con carácter sanguíneo suelen adaptarse con facilidad a cualquier
ambiente, son muy curiosas y toquetean todo. Son trabajadoras, cerebrales y
piensan todo con frialdad. Suelen utilizar la mentira como recurso para alcanzar lo
que deseen y son poco sensibles.

Flemático:

A personas con carácter flemático les gusta trabajar individualmente, son muy
ordenadas y metódicas. Además, se caracterizan por ser callados y muy reflexivos
así como también tranquilos. Les importa que las cosas sean exactas, son
puntuales y su inteligencia es profunda pero lenta.

Amorfo:

Quienes tienen una personalidad amorfa son desordenadas y torpes, evitan los
esfuerzos y suelen dejar las cosas para después. Su vida pasa por comer y dormir
y son muy perezosos. Analizan las cosas superficialmente y razonan lentamente.
Suelen ser extrovertidos y sociales, no se caracterizan por ser entusiastas. Llegan
tarde a todas partes, son poco originales y se dejan llevar por la corriente.
Apático:

Las personas apáticas no suelen interesarse por las actividades, tienen pocas
ideas y estímulos. Son personas melancólicas y cerradas, testarudas y difíciles de
conocer. Son pasivos, indiferentes, rutinarios y también perezosos.

Fuente:https://www.tiposde.org/cotidianos/246-tipos-de-caracter/#ixzz5hJQRSF1Q

¿ CARÁCTER Y PERSONALIDAD, ES LO MISMO?

¿ CARÁCTER Y PERSONALIDAD, ES LO MISMO?


Post under carácter, personalidad. en 5:56 Publicado por RenatO

¿Es lo mismo decir "Pedro tiene un carácter fuerte" a "Pedro tiene una personalidad fuerte"? No, ya
que la personalidad y el carácter de una persona no significan lo mismo, pero pasa a menudo que
se confunden en su uso y definición, pero ¿por qué? ¿Debido a qué están entrelazadas o son muy
similares? la respuesta principalmente a esta pregunta es que una de ellas incluye a la otra, por eso
se cae en la confusión.

En la psicología el CARÁCTER configura la personalidad de una persona junto con el temperamento


y las aptitudes. El cual viene siendo el conjunto de reacciones y hábitos de comportamiento que se
han adquirido durante la vida y que dan cierta particularidad al modo de ser individual. Por lo tanto
el carácter es una combinación de valores, sentimientos y actitudes. Es decir hace referencia a cómo
una persona percibe a los demás o a las cosas y conceptos. El carácter se ha resistido fuertemente
a la investigación psicológica y no hay investigaciones de gran valor sobre él, debido a que está muy
influenciado por factores culturales de la sociedad en la que vive el individuo. Pero existen autores
que han planteado diversas investigaciones y propuestas teóricas reconocidas que han perdurado
con el tiempo tales como las de Klages, Freud, Wellek, Lewin, Rothacker y Lersch. Las cuales todas
ellas tienen en común la idea de que el carácter no se manifiesta de forma total y definitiva en la
infancia, sino que pasa por distintas fases hasta alcanzar su completa expresión al final de la
adolescencia.

Por lo tanto podemos decir que uno es responsable de su propio carácter; es por eso que a veces
este concepto se le da una connotación o valoración moral y es objeto de reflexión en la educación.

Algunos ejemplos de carácter en profundidad podrán verlos aquí:

TIPOS DE CARÁCTER (resumen)

En cuanto a la PERSONALIDAD, en general, vienen siendo pautas de pensamiento, percepción y


comportamiento relativamente fijas y estables, profundamente enraizadas en cada sujeto. En otras
palabras es cuando se suele designar lo que de único, de singular, tiene un individuo, o sea las
características que lo distinguen de los demás. El pensamiento, la emoción y el comportamiento por
sí solos no constituyen la personalidad de un individuo; ésta se oculta precisamente tras esos
elementos. La personalidad también implica previsibilidad sobre cómo actuará y cómo reaccionará
una persona bajo diversas circunstancias.

Las distintas teorías psicológicas recalcan determinados aspectos concretos de la personalidad y


discrepan unas de otras sobre cómo se organiza, se desarrolla y se manifiesta en el comportamiento.
Una de las teorías más influyentes es el psicoanálisis, creado por Sigmund Freud, quien sostenía
que los procesos del inconsciente dirigen gran parte del comportamiento de las personas. Otra
corriente importante es la conductista, representada por psicólogos como el estadounidense B. F.
Skinner, quien hace hincapié en el aprendizaje por condicionamiento, que considera el
comportamiento humano principalmente determinado por sus consecuencias. Si un comportamiento
determinado provoca algo positivo (se refuerza), se repetirá en el futuro; por el contrario, si sus
consecuencias son negativas —hay castigo— la probabilidad de repetirse será menor.
DIFERENCIAS Y SIMILITUDES

Como lo mencione anteriormente, principalmente se tiende a confundirse estos dos términos ya que
es el "carácter" (mas el temperamento y aptitudes) la que esta incluida dentro del concepto de
"personalidad" del individuo. Además se diferencian porque la personalidad tiene pautas de
comportamiento relativamente fijas y estables en la vida del individuo, las cuales están
profundamente enraizadas, a diferencia del "carácter" que tiene hábitos de comportamientos que se
van adquiriendo durante la vida, por lo tanto tienden a ser modificables.

¿Fue maquiavélico Maquiavelo? La pregunta me llega en el momento en


que pienso que sería bueno emprender un trabajo sobre Maquiavelo y el
maquiavelismo, con apoyo en los materiales dejados por Carlos Lozano,
quien fue, tal vez, el que mejor dominó esos temas en América Latina, pero
no alcanzó a desarrollarlos como lo deseaba.

Dotado Carlos Lozano de casi todos los atributos útiles para ganarse el
favor de las multitudes y de los príncipes, para ganar y ejercer el poder, le
faltó, precisamente, uno: maquiavelismo.

Fue, sin embargo, el más lúcido maquiavelista teórico de estos lares. Su


conferencia de 1951 titulada: “Tentativa de revaluación de Maquiavelo”, es
formidable, y más aliándola con su concepción de que Bolívar no hubiera
sido Bolívar sin haber sido, él sí, un maquiavelista absoluto, practicante,
impregnado totalmente de la doctrina del florentino, y diríamos que
fanático si cupiera el fanatismo en la frialdad del maquiavelismo.

“Todo español-dice Bolívar- que nos conspire contra la tiranía a favor de la


justa causa por los medios más activos y eficaces, será tenido como
enemigo y castigado como traidor a la patria, y por consecuencia será
irremisiblemente pasado por las armas… Españoles y canarios: contad con
la muerte aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de
la libertad de América. Americanos: contad con la vida, aun cuando seáis
culpables”.

Bolívar fue maquiavélico y Maquiavelo no lo fue. Sería fácil, y hasta


gracioso, intentar una semblanza de Maquiavelo trasplantado hoy a Bogotá:
un empleado inteligente y acucioso con cierta inclinación a la “lagartería”,
venido de familia distinguida pero de escasos recursos monetarios, a quien
presidentes, candidatos, jefes políticos, gerentes, hombres de club,
ministros, saludan con amabilidad pero sin efusión; y aunque le han dado
una que otra “posición”; ninguno de ellos se ha acomedido a valorar y
recompensar sus servicios.

Y además es politólogo, lo cual, para quienes aún desconfían de esas


disciplinas, acrecienta su categoría de “lagarto”. Pero no voy a caer en la
tentación de diseñar el Maquiavelo local, divertida tarea que podemos dejar
para otro dia. La grandeza de Maquiavelo es tal que se pierde ante ella el
gusto por la parodia o la caricatura: no vienen a cuento. Era, por un lado, el
funcionario que quería ascender haciéndoles un regalo a sus superiores, y
así le hace llegar a Lorenzo de Médicis, Duque de Urbino, un manual para
que cometa el mínimo posible de asesinatos durante su reinado; y por otro,
era un consejero muy poco escuchado: se tomaba más nota de sus
condiciones de empleómano y de “lagarto”.

Por si fuera poco Maquiavelo inaugura el tratamiento intelectual de la


política como una ciencia, y propaga la idea de que Italia debe constituirse
como una nación, para lo cual convendría que los ejércitos dejasen de ser
mercenarios y se volvieran profesionales. Ni la noción actual de patria ni la
de unidad de gobierno pueden disociarse de este tenaz escribidor.

Lo pintan como malo los que poco lo conocen y, usan su nombre como
sinónimo de perfidia y de ambición. Pero en lo que él se ocupaba era, muy
por el contrario, en aplacar furias y crueldades que sus contemporáneos
consideraban normales. En cuanto a derramamientos de sangre, proponía
que las cataratas se redujeran a tenues chorros. Lo más definitorio de la
teoría maquiavélica es esto:
”…el usurpador de un Estado debe procurar hacer todas las crueldades de
una vez para no tener necesidad de repetirlas y poder, sin ellas, asegurarse
de los hombres y ganarlos con beneficios. Quien hace otra cosa por timidez
y mal consejo, necesita estar constantemente con el cuchillo en la mano. y
ninguna confianza podrá tener en sus súbditos…”.

En otro lugar anota, colmado de seráfica bondad, que no quiso decir nada
desagradable, sino que lo que pasa es que “asi como los pintores de países
desde la llanura pintan las montañas y desde los montes los valles…. de
igual modo para comprender la indole del pueblo es necesario ser príncipe.
Y para conocer la de los príncipes conviene ser del pueblo..”.

En su momento no era “maquiavélico” sino piadoso interesarse en que la


sangre y la violencia se redujeran de las proporciones de una orgia
desbocada a las de lo estrictamente necesario para realizar, dizque en
beneficio del pueblo, los fines del Estado. Maquiavelistas reconocidos:
Cayo Graco, Escipión el Africano, Aníbal Barca, Julio César, Cromwell,
Richelieu, Federico el Grande, Napoleón Bonaparte, Cavour, Bismarck,
Lenin, Franco, De Gaulle, Castro.

Pero sobre todo Bolivar. Los trabajos de Carlos Lozano enseñan mucho
sobre los móviles y procedimientos de fundación de nuestra república. De
“Los maquiavelistas”, de James Bumham se deduce que merecen esa
calificación tanto los gobernantes que realizan sus propósitos por el sistema
de decir una cosa y hacer otra distinta, como todo el que profese alguna
noción seria sobre lo que es el poder. En Inglaterra se llama al demonio
“Old Nick”, por causa del “zanahorio” Nicolás florentino. El investigador
Tomasini catalogó quince géneros de maquiavelismo: la elegancia
maquiavélica de lord Chesterfield, el maquiavelismo policiaco de
Ballosardi, el maquiavelismo marital de Balzac, el maquiavelismo literario
condenado por Lilienthal, el maquiavelismo erótico…

El buen Maquiavelo no imaginaba que el escándalo iba a ser tan grande, y


se limitaba a aconsejar, bonachón, patriotero y deseoso, de mejorar
burocráticamente, cosas como estas:

“También debe tener en cuenta el príncipe que necesita vivir siempre con el
mismo pueblo, pero no con la misma nobleza. pudiendo casi diariamente
hacer o deshacer nobles y quitarles o darle elevada posición, según le
plazca”…

“Las aspiraciones de los nobles solo se satisfacen causando daño a alguien,


y las del pueblo no exigen ofensa a nadie; siendo los propósitos del pueblo
más honrados que los de la nobleza, porque esta aspira a establecer la
tiranía y aquel a evitarla”…

“Preciso es… examinar si los innovadores lo son por propla iniciativa o


tienen quien les apoye… porque en el primer caso fracasarán siempre…
pero si son independientes y pueden apelar a la fuerza, cada vez peligrarán.
De esto nace que todos los profetas armados hayan triunfado, y fracasado
todos los inermes”…

“Quien adquiere y desea conservar Estados, necesita dos condiciones: una,


que la dinastía del antiguo príncipe se extinga, otra, no alterar las leyes ni
los impuestos…”. ”Quien ayuda a otro a engrandecerse trabaja en daño
propio, porque el auxilio se lo presta, o con su fuerza o con su habilidad, y
ambos medios infunden sospechas a quien llega a ser poderoso”.

Y murió Maquiavelo en 1527, sin haber sido nunca maquiavélico ni


maquiavelista