Vous êtes sur la page 1sur 5

EDUCACION EN SPARTA

La
“Polis”
como una
forma

educativa y un ideal ciudadano

A partir del siglo VI AC, la concepción griega toma un rumbo distinto a lo planteado por el
mito, el cual expresaba que todas causas naturales eran provocadas por los dioses y como tal
no valía más que un simple asombro sobre ello; la investigación era un aspecto común
(doxa), hasta que un hombre llamado Tales, de la colonia de Mileto, no se conformó con este
argumento y fundó la filosofía de todo el mundo occidental.

La Polis Griega representa un nuevo principio, una forma más firme y más completa de la
vida social, porque es el individuo que vive dentro de ese estado y es en ella donde logra su
realización según la ideología griega; y es ahí donde surge la palabra “política” derivada de la
polis, es decir, todo ciudadano es político porque vive en un estado democrático.

El ideal Espartano
Esparta no tiene lugar independiente ni en la historia de la Filosofía ni en el arte, sin
embargo, Esparta halla en cambio un camino preponderante en la historia de la Educación: la
creación del Estado representa por vez primera una fuerza pedagógica para la defensa del
mismo.

En el siglo VIII AC aparece cerca de la extremidad Sudoriental del Peloponeso, la Ciudad de


Lacedemonia que después adquirió el nombre de Esparta, cuyo significado era “país vacío”.
Los vestigios arqueológicos brindan pistas de que fue una ciudad rica y culta, que ejerció su
hegemonía sobre otras ciudades griegas.

En el siglo VII AC, Esparta entró en conflicto armado con Mesenia (ciudad vecina); la victoria
Espartana provoca la huida de muchos nobles mesenios que se encaminan hacia Italia, así
que los espartanos se convierten en dueños de una población amplia. Cabe hacer la
acotación de que las invasiones a otras colonias significaban dominios educativos hacia los
derrotados.

La base agraria de la vida espartana queda reflejada en la organización política de su estado,


en su “timocracia”, la cual exigía posesión de tierras como requisito para la concepción de los
derechos políticos. Existía en la propia sociedad espartana una división entre los ciudadanos,
por una parte, estaban los Periecos, que eran ciudadanos de los pueblos aledaños, libres
pero sometidos por los espartanos, quienes les pedían tributo; por otra parte, los Hilotas,
que eran los mesenios, quienes de igual forma debían servir a la clase alta, que era la
aristocracia, clase dominante a quien también se le rendía tributo.

El ideal del valor militar:

La formación del guerrero patriota


Las conquistas que realizó Esparta provocaron un cambio ideológico del propio estado
espartano, por lo que era de vital importancia que la sociedad de hombres se volviera a un
ideal militar marcial, con el fin de mantener sus dominios estables y sofocar futuras
revueltas. El ideal militar se volvió una virtud, es decir, ser soldado era igual a un hombre
virtuoso.
Se tiene poca información sobre la educación espartana, ya que esta sociedad no solía
cultivar el aspecto cultural histórico. Fue gracias a Jenofonte (430- 369 AC), quien fue un gran
admirador de Esparta, y al Ateniense Plutarco de Queronea (46- 120 DC) que sabemos un
poco más del aspecto educativo de esta cultura, que nos llena de admiración a lo largo de la
historia.

Se tienen algunas pistas sobre la formación del ciudadano espartano desde la niñez, como la
siguiente:

En la formación educativa de un niño, era de suma importancia no padecer alguna


malformación congénita, ya que quienes nacían con esta condición, eran abandonados al pie
de la sierra de Táigeto para morir; aquellos que superaban esa prueba al nacer, quedaban al
cuidado de sus padres durante los primeros siete años de vida.

A los siete años de la vida del niño, los varones debían alistarse en regimientos militares,
colocados bajo el mando de un Comandante de Campo. A partir de los veinte años, entraban
a formar parte de una compañía, la cual era a su vez integrante de un batallón; a lo largo de
este proceso los jóvenes adquirían las virtudes principales de Esparta: la prudencia, la
templanza, la fortaleza y la obediencia.

Los varones tenían que estar hasta los treinta años dentro de los cuarteles y se les incitaba a
tener experiencias homosexuales, esto con el fin de fortalecer el ejército y generar
camaradería entre ellos en el campo de batalla, un ejemplo se tiene entre Aquiles y Patroclo,
quienes estuvieron presentes en la guerra de Troya, según lo describe el Poeta Homero.

El ideal de la maternidad: la muchacha espartana


El hogar espartano quedaba bajo el cuidado de la mujer espartana; desde su infancia las
niñas se preparaban para ser esposas y madres al servicio del estado, también en ellas, como
en los varones, se fomentaba la homosexualidad; en esta condición, la familia no existía
como tal, sino todos vivían para el estado; como sabemos la familia fue fundada por los
esclavos, al igual que por los pedagogos.

Dentro del mito espartano se dice que a Gorgona, la mujer de Leónidas, un día una
extranjera le preguntó cómo era posible que las mujeres espartanas fueran las únicas que
“mandaban” a los hombres, respondiendo ella: “es que somos las únicas que parimos
hombres”.

El tipo de educación pedagógica no estuvo enfocado en el progreso social académico, sino en


mantener el ideal estético del cuerpo. Hoy sabemos que el mayor progreso que puede
alcanzar la sociedad, es la educación intelectual.
Decadencia de Esparta
La guerra del Peloponeso (431-404 AC) entre Esparta y Atenas menguó de forma alarmante la
población de espartanos, pese a que ellos ganaron, su número se vio reducido de una forma
peligrosa; por otra parte, la propia ideología de Esparta provoco su extinción, como ejemplo
de ello está la economía, que dependía de una agricultura esclavista, con un mínimo de
comercio exterior; en el tema educativo, sus objetivos se reducían al ideal del cuerpo, un
ideal viejo incapaz de mirar a su alrededor y los cambios que iban sucediendo en la Filosofía
Griega.

Recordamos a Esparta por su ideal obsesivo por el cuerpo, por el dominio hacia los demás,
por aguantar golpes para endurecer la piel, sin embargo, en opinión personal, se considera
que una cultura se recuerda por su herencia intelectual y progresista para un cambio, como
sucedió con Atenas, quien logró con su Filosofía trascender hasta nuestros días, muestra de
ello es que aún hace eco en las mentes del siglo XXI.

Queda en el aire este cuestionamiento:

¿Nosotros los docentes somos espartanos o atenienses en el aspecto


educativo?

Fuentes de consulta.
 Werner Jaeger, Los ideales de la cultura griega, Fondo de cultura económica; 2012
México.
 James Bowen, Historia de la educación occidental; Herder 1976, Barcelona.

https://historiaybiografias.com/la-educacion-grecia-antigua/