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NOTICIA #1.

La reforma tributaria y las entidades sin ánimo de lucro


08 de Marzo del 2017

Daniel Puyo Velásquez


Asociado Rodrigo Puyo Asociados SAS

La reciente, pero reiterada reforma tributaria, ha modificado de forma sustancial la


concepción y definición que existían sobre las entidades sin ánimo de lucro (Esal),
en especial la de las fundaciones y corporaciones. Estas dos especies de personas
jurídicas de Derecho Privado tienen su origen en el artículo 633 del Código Civil y
su regulación, si se quiere, era bastante escueta y amplia, lo que permitía variados
emprendimientos y actividades a través de estas, además de una baja contribución
tributaria, justificada en su carácter no lucrativo.

No obstante, a partir de la Ley 1819 del 2016, las Esal están llenas de requisitos,
restricciones, registros, suministro de información, tributación ordinaria y
fiscalización constante. Esto motivado, según el título de la misma ley, en el deseo
de los legisladores y de la Rama Ejecutiva de fortalecer los mecanismos para la
lucha contra la evasión y la elusión fiscal, sin olvidar las necesidades de recursos
que tiene el país por aspectos como la coyuntura económica mundial y el
posconflicto.

La primera modificación que altera el panorama vigente hasta el pasado 31 de


diciembre para las Esal, se encuentra en el artículo 140 de la Ley 1819, que modifica
el artículo 19 del Estatuto Tributario (E. T.). Según la nueva disposición, este tipo
de personas jurídicas quedan equiparadas, a efectos del impuesto a la renta y
complementarios, a las sociedades nacionales, con lo cual la otrora valoración por
los fines no lucrativos en las actividades de los particulares ha desaparecido, de allí
que se niegue el trato preferencial en materia tributaria.

Lo anterior es matizado con una excepción, que consiste en que el objeto social sea
uno de los valorados positivamente por la ley y, en consecuencia, que sus
actividades sean calificadas como meritorias, siempre que sus excedentes no sean
objeto de distribución indirecta y cumpla con los límites establecidos en cuanto a
retribución para sus administradores o directores, caso en el cual podrán acceder a
un régimen tributario especial.

Requisitos

Además de estar legalmente constituidas, el primero de los requisitos que se les


exige a las Esal para acceder al régimen tributario especial (tarifa del 20 % en
impuesto a la renta, entre otros), se encuentra en el modificado numeral 1º del
artículo 19, en el que se establece que el objeto social por desarrollar debe ser de
interés general en una o varias de las actividades establecidas en el nuevo artículo
359 del E. T., a las cuales debe tener acceso la comunidad, asunto que se encarga de
definir el parágrafo 2º de la misma disposición.

Al margen de lo meritorias o no que resulten las actividades descritas en el artículo


citado, saltan a la vista tres aspectos controversiales. En primer lugar, circunscribir
la posibilidad de acceder a un régimen especial tributario a partir del objeto social
de una Esal discriminando entre actividades meritorias y no meritorias es algo
cuasi moralista, que lleva a la segregación de otras actividades que pueden resultar
igual de loables y deseables para la comunidad, pero que no clasifican en la lista de
la reforma, máxime cuando el criterio para determinar lo meritorio del objeto no se
encuentra consagrado en ningún artículo o norma conocida.

En segundo lugar, la necesidad de que las actividades desarrolladas por las Esal
sean de acceso a la comunidad, bajo el entendido de que lo son cuando “(…)
cualquier persona natural o jurídica puede acceder a las actividades que realiza la
entidad sin ningún tipo de restricción, excepto aquellas que la ley contempla y las
referidas a la capacidad misma de la entidad. Asimismo, se considera que la
entidad sin ánimo de lucro permite el acceso a la comunidad, cuando hace oferta
abierta de los servicios y actividades que realiza en desarrollo de su objeto social,
permitiendo que terceros puedan beneficiarse de ellas, en las mismas condiciones
que los miembros de la entidad, o sus familiares” (E. T., art. 359, par. 2º) resulta,
en algunos casos, un imposible frente a la legislación vigente para algunos sectores.

Por ejemplo, en los bancos de órganos o tejidos, que por ley se deben constituir
como Esal, pero, al mismo tiempo, se les prohíbe comercializar los órganos o
tejidos a terceros, privando el acceso a la comunidad, en la medida en que
únicamente los pueden entregar (sin que medie compraventa) a las clínicas y
hospitales del país para que estos dispongan de ellos. Esto demuestra que no a
todas las actividades, por meritorias que resulten, puede tener acceso la
comunidad.

Libertad de empresa

En tercer lugar, si se tiene en cuenta la libertad de empresa e iniciativa privada


consagrada en Colombia (C. P., art. 333), y se compagina con la definición de
empresa del Código de Comercio (art. 25), no es diáfano que el legislador
obligue a la adopción de cierta estructura jurídica para determinados
emprendimientos, so pretexto de poder acceder a un régimen tributario favorable,
discriminando a quien no lo hace.

Bajo ese espíritu intervencionista y de dudosa constitucionalidad que trae la


reforma, se ha pretendido crear mecanismos que permitan identificar cuándo las
Esal están distribuyendo de forma indirecta sus excedentes a determinados
beneficiarios y, para ello, se exige un registro y reporte de una serie de
transacciones y contratos que le permitan a la DIAN identificar esta conducta.

Algunas de estas regulaciones se encuentran en el nuevo artículo 356-1 del E. T.


Esta norma, de un lado, exige que los pagos a los fundadores, aportantes, donantes,
representantes legales y administradores, sus cónyuges o compañeros o sus
familiares parientes hasta cuarto grado de consanguinidad o afinidad o único civil o
entidades jurídicas donde estas personas posean más de un 30 % de la entidad en
conjunto u otras entidades donde se tenga control corresponderá a “precios
comerciales promedio”, lo que, de alguna manera, desconoce la libertad de
profesión y oficio y nos aproxima a una peligrosa tarifa legal para los pagos por
trabajos profesionales.

Así mismo, este artículo establece un monto máximo permitido para remunerar a
las personas que ejercen cargos directivos y gerenciales cuando las Esal obtengan
ingresos brutos anuales superiores a 3.500 unidades de valor tributario (UVT),
limitándolo al 30 % del gasto total anual de la respectiva entidad, sin justificación
adicional a la sospecha de que es una forma de distribución indirecta de
excedentes, y estableciendo una diferenciación entre las Esal que obtienen ingresos
superiores a 3.500 UVT, y las que no logran esta cifra.

Esta misma idea da lugar a una llamativa regulación para las Esal admitidas bajo el
régimen tributario especial que participen en la ejecución de obras públicas o
interventoría, a quienes se les gravan los ingresos producto de estos contratos con
la tarifa general del impuesto sobre la renta, con lo que se desvirtúa el régimen
especial y se crea una nueva diferenciación sin justificación aparente (L. 1819/16,
art. 150, inc. 3º).

Lo anterior, al margen del escarnio público al que quedan sometidas las Esal que
pretendan ser calificadas en el régimen tributario especial, al exigírseles un registro
en un aplicativo web para que la sociedad civil remita sus cometarios y
observaciones sobre la entidad que aspira a esa calificación, violando la privacidad
de particulares que, muchas veces, quieren permanecer en el anonimato y, al
tiempo, promover actividades meritorias para la sociedad (L. 1819/16, art. 162).

Los terceros

Desde otra perspectiva y en relación con terceros que interactúan con las Esal, es
sabido cómo el patrimonio de las fundaciones, principalmente, y en algunos casos
el de las corporaciones, se nutre de las donaciones que particulares efectúan con el
fin de promover las actividades que aquellas desarrollan por considerarlas de
interés general y, en su concepto, meritorias.

Este desprendimiento de sus activos, es decir, de los bienes sobre los que ejerce su
propiedad privada, reconocida constitucionalmente, se consideraba excepcional,
por lo que el Estado había optado por reconocerles a estas personas un beneficio
tributario consistente en la deducción de lo donado, lo que les permitía contabilizar
esa cuantía como un gasto, a efectos de su depuración para el impuesto de renta
(antiguo art. 125 del E. T.).

Esa posibilidad ha desaparecido para los donantes, quienes solo podrán realizar un
descuento sobre el impuesto de renta y equivalente al 25 % del valor donado,
siempre que la entidad receptora de la donación esté bajo el régimen tributario
especial.
Por último, si la idea de fondo de la reforma era propiciar un manejo fidedigno de
la información y de las operaciones en las Esal, se debió haber ideado un régimen
de transición para aquellas fundaciones y corporaciones que tienen unos
beneficiarios identificados, para que se pudiesen “convertir o transformar” en
sociedades comerciales, que, en la práctica, era como operaban, pues el nuevo
régimen legal y fiscal para muchas de estas entidades resulta excesivamente
gravoso.

Así, ante la inexistencia de un régimen de transformación o conversión, les


corresponderá a los abogados asesores de las Esal idearse la fórmula que les
permita a estas adecuar su estructura jurídica a su realidad operativa, bien sea
mediante la escisión de sus activos y operaciones o mediante la transferencia de su
conocimiento a terceros.
ARTICULO 25

NOTICIA #2

Quedan cuatro días para renovar la matrícula mercantil


29 de Marzo del 2019

Los empresarios que aún no han renovado su matrícula mercantil tienen plazo
hasta el próximo lunes 1° de abril para cumplir con este requisito de ley y, de esta
manera, conservar los beneficios que les otorga ser empresas formales y
cumplidoras de sus deberes legales. (Lea: El 1° de abril vence el plazo para renovar
la matrícula mercantil)

Dicho proceso permite al país contar con información actualizada de estas


empresas para el diseño de políticas públicas, la lucha contra la corrupción y, lo
más importante, como respaldo a los mismos empresarios para la promoción de
sus negocios, la toma de decisiones de inversión, el acceso al financiamiento para
apalancar los proyectos de su empresa y participar en licitaciones y concursos y
contratar con el Estado. (Lea: La importancia de renovar la matrícula mercantil).

¿Cómo renovar la matrícula mercantil?

Las cámaras de comercio han implementado diversos mecanismos para facilitar el


proceso de renovación de los registros a través de servicios tecnológicos y virtuales
que permiten a los empresarios cumplir con la renovación de sus registros de forma
fácil, rápida y segura, desde cualquier parte del mundo y a cualquier hora del día.

De esta manera, los empresarios pueden renovar desde sus oficinas o sus casas
ingresando al sitio web de su cámara de comercio.

Igualmente, las cámaras han desarrollado diversas actividades de descentralización


de sus servicios, visitando todos los municipios de su jurisdicción y haciendo
presencia en diferentes zonas y espacios comerciales, con el objetivo de facilitar los
trámites para los empresarios.

¿Cuáles son las obligaciones como comerciante y qué pasa si no cumple con ellas?

De acuerdo con el artículo 19 del Código de Comercio, las obligaciones del


comerciante son:

I. Matricularse en el Registro Mercantil y realizar su renovación


anualmente.
II. Inscribir en el Registro Mercantil todos los actos, libros y
documentos.
III. Llevar contabilidad regular de sus negocios conforme a las
prescripciones legales.
IV. Conservar, con arreglo a la ley, la correspondencia y demás
documentos relacionados con sus negocios o actividades.
V. Denunciar ante el juez competente la cesación en el pago
corriente de sus obligaciones mercantiles.
VI. Abstenerse de ejecutar actos de competencia desleal.
El incumplimiento de las anteriores obligaciones se sanciona con multas
económicas impuestas por la Superindustria de hasta 17 salarios mínimos
mensuales legales vigentes (Smmlv).

Beneficios de la renovación

La renovación de la matrícula le proporciona al sector empresarial el respaldo legal


que necesita para poder funcionar y crecer. Además, acredita al comerciante frente
a sus clientes y proveedores como legalmente constituido y con una trayectoria
reconocida, aspectos que generan confianza y facilitan los negocios.

Igualmente, se benefician del portafolio de productos y programas que ofrecen las


57 cámaras de comercio y diversas entidades públicas y privadas en temas de
desarrollo y fortalecimiento empresarial. Capacitaciones, ruedas de negocios,
misiones comerciales, programas de escalamiento e iniciativas clúster son algunas
de las herramientas a las que pueden acceder los empresarios formales y
renovados.

Otros registros

El 1º de abril también vence el plazo para renovar el Registro Único de Operadores


de Libranza, la inscripción de entidades sin ánimo de lucro y el Registro Nacional
de Turismo. Por su parte, el plazo de renovación para el Registro Único de
Proponentes será el viernes 5 de abril.

* Con información de Confecámaras.

ARTICULO 33

NOTICIA #3
Cambio de composición accionaria no requiere registro
mercantil para su validez
06 de Marzo del 2019

El registro mercantil es un instrumento de publicidad, cuyo objeto principal es


comunicar a terceros información relevante para los negocios mercantiles, tiene un
carácter meramente declarativo y probatorio y no es una condición sine qua
non para la existencia o validez de los actos jurídicos, precisó la Dian.

Teniendo en cuenta este carácter declarativo y, además, que el numeral 6 del


parágrafo 3 del artículo 240 del Estatuto Tributario no condicionó el cambio de
composición accionaria al registro mercantil, no se puede concluir que el
mencionado cambio se entiende efectuado desde la inscripción del acta de
asamblea, sino desde el simple acuerdo de las partes, a menos que exista
disposición en contrario.

Por su parte, las sociedades por acciones simplificadas se caracterizan por su


flexibilidad, en cuanto permite que lo particulares definan las reglas de
funcionamiento y organización. Sus acciones son libremente negociables, basta un
endoso sobre el mismo título y registro en el libro de accionistas, salvo que los
estatutos prevean requisitos especiales.

Así las cosas, para el caso concreto de este concepto, se debe entender que se
perfeccionó el cambio de composición accionaria desde la fecha en la que se levantó
el acta de la asamblea, por tratarse del documento en el que consta el acuerdo entre
la partes y desde cuando adquirió plena validez y existencia el acto jurídico.

La entidad revocó el Oficio 175 del 19 de febrero del 2018, según el cual las actas de
asamblea de socios deben inscribirse en el registro mercantil para que sean
consideradas eficaces y, por ende, para que produzcan efectos jurídicos ante
terceros, so pena de ser ineficaces de pleno derecho.

DIAN, Concepto 27 (1288), Ene. 17/19.


ARTICULO 26

NOTICIA#4

¿Por cuántos años se deben conservar los libros y papeles del


comerciante?
06 de Marzo del 2019

De acuerdo con lo previsto en el artículo 28 de la Ley 962 del 2005 y en los


artículos 51 y 33 del Código de Comercio, los libros y comprobantes que sirvan de
respaldo a las partidas asentadas en los libros de comercio, con los documentos que
los justifiquen, los papeles del comerciante y la correspondencia relacionada con el
negocio deberán ser conservados por el término de diez años.

Este término se cuenta a partir de la fecha del último asiento, documento o


comprobante, indicó recientemente el Consejo Técnico de la Contaduría Pública.
(Lea: Lo que debe saber un comerciante sobre el monotributo)

En este caso, y a elección del comerciante, se puede utilizar la conservación en


papel o en cualquier medio técnico, magnético o electrónico, que garantice su
reproducción exacta.

Vale la pena decir que la obligación de llevar contabilidad está reglamentada por el
referido código y no por las normas tributarias, para lo cual el artículo 19 de ese
estatuto establece cuáles actos son considerados como mercantiles, razón por la
cual se extiende a todos los comerciantes la obligación de llevar contabilidad.
De otra parte, el numeral 5º del artículo 23 señala como un acto no mercantil la
prestación de servicios inherentes a las profesiones liberales.

Así las cosas, su ejercicio no impone la obligación de llevar contabilidad,


independientemente de que la persona sea responsable del régimen común para
efectos tributarios.

No obstante, de acuerdo con lo previsto en el parágrafo del artículo 2º de la Ley


1314 del 2009, una persona natural o jurídica no obligada a llevar contabilidad
puede llevarla voluntariamente, cuando pretenda hacer valer su información
financiera como medio de prueba.

Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Concepto 33, Feb. 27/19.


ARTICULO 33 Y 51

NOTICIA #5

Transformación de la sociedad no impide seguir empleando


libros de comercio en hojas no utilizadas
03 de Agosto del 2017
La adopción de una nueva especie de sociedad no implica un cambio en el
desarrollo de la persona jurídica como tal, pues se trata de un acto compatible con
la naturaleza esencialmente mudable de las sociedades mercantiles, indicó la
Superintendencia de Sociedades.

Adicionalmente, de acuerdo con el artículo 167 del Código de Comercio, de ninguna


manera la transformación significa una nueva persona jurídica con actividades
distintas o que llegue a afectar la prenda general de los acreedores y, mucho menos,
que se vean afectados los libros que determina la ley como obligatorios.

Así la cosas, señaló la entidad, en este evento se pueden seguir empleando los libros
correspondientes en las hojas que existan sin utilizar, aunque con los ajustes del
caso, incluidos los libros de socios y de actas.

Cuando se hace referencia a los libros de comercio, el artículo 49 indica que se


entenderán por tales los que determine la ley como obligatorios y los auxiliares
necesarios para el completo entendimiento de aquellos, en concordancia con lo
determinado por el artículo 195 del mismo estatuto y 125 y siguientes del Decreto
2649 de 1993.

Supersociedades, Concepto 220-146676, Jul. 19/17


ARTICULO 49

NOTICIA #6

Asentar las actas en el libro correspondiente implica ponerlas


por escrito para que consten
15 de Junio del 2017
Asentar en un solo libro las actas de los órganos de dirección, administración y
control implica, de acuerdo con lo previsto en el diccionario de la Real Academia de
la Lengua Española, anotar o poner por escrito directamente en el documento, para
que conste.

Por lo tanto, precisó la Superintendencia de Sociedades, imprimir y adherir una


hoja diferente desdibuja el concepto, pues altera los originales del libro y podría
afectar el valor probatorio del documento como tal, en los términos de los artículos
57 y 58 del Código de Comercio.

Para que tengan valor probatorio, las actas deben estar firmadas por el presidente y
el secretario o, en su defecto, por el revisor fiscal, señaló.

El libro de actas tiene por finalidad dar testimonio de lo ocurrido en las reuniones
de los órganos colegiados, constituyéndose en el relato histórico, aunque resumido,
de aspectos administrativos, económicos, jurídicos, financieros, contables y, en
general, todos los relacionados con el objeto social de la entidad.
Los hechos que consten en las actas serán probados con copias de las mismas
autorizadas por el secretario o por algún representante de la sociedad. Sin
embargo, la copia o el acta correspondiente podrán ser tachadas de falsedad, de
acuerdo con el artículo 189 del Estatuto Mercantil.

En materia contable, indicó la superintendencia, las modificaciones efectuadas por


las normas internacionales de información financiera no establecieron nada
relacionado con los libros de comercio, por lo que continúan vigentes las exigencias
mencionadas y demás aplicables, como es el caso del Decreto 2649 de 1993.

Según esta disposición, los entes económicos pueden asentar en un solo libro las
actas de todos sus órganos colegiados, distinguiendo cada acta con el nombre del
órgano y una numeración sucesiva y continúa para cada uno de ellos.

Supersociedades, Concepto 220-100402, Mayo 16/17


ARTICULO 57 Y 58

NOTICIA#7

¿En qué consiste la desviación de la clientela y el descrédito?


19 de Octubre del 2018
La Superintendencia de Industria y Comercio resolvió una inquietud de un
microempresario relacionada con la forma en que puede competir contra grandes
almacenes que manejan precios muy inferiores comparados con los de su pequeño
almacén.

La entidad recordó que la Ley 256 de 1996 (Ley de Competencia Desleal) establece
una serie de conductas consideradas como actos de competencia desleal por ser
opuestas a la manera corriente de quienes obran honestamente en el mercado,
como son la desviación de la clientela, confusión y engaño, descrédito,
comparación, explotación de la reputación ajena e inducción a la ruptura
contractual.

En cuanto a la desviación de la clientela, indicó que es necesario acreditar por parte


del interesado la existencia de consumidores que tuviesen como propósito adquirir
sus productos pero que, como consecuencia de la conducta del competidor,
contraria a las sanas costumbres mercantiles o a los usos honestos, hayan
modificado su decisión de compra, o que el acto tenga la potencialidad de viciar la
decisión variando su preferencia mercantil.

Los actos de descrédito, por su parte, requieren que la persona, actividad,


prestaciones, establecimiento o las relaciones mercantiles afectados estén
identificados o, por lo menos, que sean identificables, pues de lo contrariono sería
posible determinar la persona cuya reputación está disminuyendo o la cosa cuya
estimación es afectada.

Por lo tanto, indicó la entidad, no basta que las afirmaciones falsas se expresen en
forma genérica o que estén referidas a todos los competidores o productos que se
ofrecen en un categoría, sino que es indispensable vincular al competidor o a sus
productos, para que puedan ser desacreditadas.

Superindustria y Comercio, Concepto 18209776, 10/01/18.

ARTICULO 75

NOTICIA#8

Confirman sanción a Cemex por competencia desleal


20 de Junio del 2018
Al resolver el recurso de apelación interpuesto por la empresa Cemex Colombia S.
A. contra la sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca,
la Sección Quinta del Consejo de Estado realizó algunas precisiones sobre la
ilegalidad de los acuerdos de precios de mercado y la competencia desleal.
(Lea: ¿Existe la excepción de eficiencia para prácticas anticompetitivas?)

Inicialmente confirmó el fallo de instancia que avaló la sanción impuesta por la


Superintendencia de Industria y Comercio a la empresa apelante por incurrir en
acuerdos fraudulentos para la fijación de precios y la repartición de cuotas de
mercado.

En el marco del proceso, la SIC explicó que “del análisis conjunto del acervo
probatorio se pudo constatar que en el mercado nacional las empresas investigadas
determinan unos precios base, a partir de los cuales se construyen los precios de los
diferentes eslabones de la cadena de producción y comercialización”.

Además, agregó que las empresas investigadas transmitían ese precio base y los
parámetros de descuentos a su fuerza de ventas, por lo que a partir de esa
información definían los precios de toda la red de producción.

Consideraciones

La Sección Quinta conoció el asunto en virtud del Acuerdo de Descongestión 357


del 2017 suscrito con la Sección Primera, a quien en principio le correspondía
adelantar el proceso.
En relación con los acuerdos contrarios a la libre competencia y su prueba, explicó
que se configuran cuando tienen por objeto o como efecto la fijación directa o
indirecta de precios.

Así, enfatizó que es inadmisible que empresas diferentes lleguen a fijar precios
idénticos para un mismo producto, con incrementos o variaciones en los mismos
periodos de tiempo y en igual proporción, pues tal ‘coincidencia’ es suficiente para
probar que hubo un acuerdo ilícito.

Dichas coincidencias o simetrías entre dos o más empresas no puede ser el


resultado de la casualidad o del azar, teniendo en cuenta que un producto, como el
cemento en este caso, depende de factores variables como son:

i. Los costos de producción.

ii. Los costos de transporte.

iii. Los costos de operación.

iv. El nivel de eficiencia. (Lea: ¿Qué son los pactos de exclusividad


desleales?)

v. Las expectativas de utilidad del empresario.

vi. El posicionamiento o acreditación del establecimiento comercial.

Aspectos que varían necesariamente de una empresa a otra, no obstante que se


trate de un mismo producto, concluye (M. P. Alberto Yepes Barreiro).

CE Sección Quinta, Sentencia 25000232400020100029101, Jun. 14/18

ARTICULO 75,CAPITULO1, ART 7


NOTICIA # 9

Sus competidores pueden afectarlo a través de actos de


competencia desleal
26 de Octubre del 2018

Nicolás Alviar
Socio fundador de Alviar González & Tolosa Abogados

Para cualquier empresa, sin importar su tamaño, es indispensable tener referencia


de los competidores más relevantes. Esta premisa permite que, con base en las
características de los competidores, se busque tener un factor diferenciador que
garantice el éxito del negocio.

Pero ese diferenciador en la mayoría de los casos está determinado por la


capacidad de innovación técnica, productiva o administrativa de unos pocos
competidores, mientras que, entre los participantes más rezagados del mercado, es
frecuente encontrarse con prácticas que atentan contra la buena fe comercial que
generan ventajas competitivas basadas en perspicacias que terminan rayando con
la ilegalidad.
Por lo anterior, este artículo pretende explicar e ilustrar brevemente sobre aquellas
actuaciones por las que, como empresario, podría iniciar acciones legales contra
sus competidores.

Actos de desviación de la clientela ART 75 CAPITULO 1-ART 8

En un sentido literal de la norma, el acto de desviación de la clientela significa


apartar o redireccionar a un consumidor de su intención de compra, con el fin de
captar dicho cliente para sí, consiguiendo que este se convierta en comprador de los
productos o servicios ofrecidos, mediante cualquier maniobra contraria a la buena
fe comercial.

Actos de desorganización ART 75 CAPITULO 1-ART 9

En términos generales, los actos de desorganización internos a la luz de la Ley 256


de 1996 se limitan a aquellos donde el competidor desleal, por cualquier medio,
logra desestabilizar la estructura productiva, administrativa y, en general, el
funcionamiento de los procesos internos normales de una empresa competidora,
con el propósito de apartarla del mercado u obtener una ventaja significativa.

Actos de confusión ART 75 CAPITULO 1-ART 10

En palabras coloquiales, a lo que se refiere el acto desleal de confusión es a


cualquier conducta del competidor desleal que logra inducir al consumidor a
adquirir un producto o servicio pensando erróneamente que pertenece a una
empresa diferente. Normalmente, en esta conducta el consumidor tiene una firme
intención de compra motivada esencialmente por su atracción a la empresa que
fabrica determinado producto o presta cierto servicio, pero, mediante maniobras
que logran la confusión, el cliente termina adquiriendo el bien creyendo que el
mismo es el que, en principio, buscaba por las cualidades de su fabricante o
prestador.

Actos de engaño ART 75 CAPITULO 1-ART 11

Como su nombre lo indica, este acto de competencia desleal se basa en la


utilización de medios dirigidos al consumidor para que crea algo que no es cierto
acerca de un competidor. Típicamente, el acto de engaño para inducir en error al
público se presenta mediante aseveraciones, afirmaciones, omisiones o acciones
tendientes a implantar en la sicología del público en general una idea falsa o
equivocada de ciertas características, calidades o cualidades de un producto o
servicio del competidor.

Actos de descrédito ART 75 CAPITULO 1-ART 12

El descrédito se traduce en disminuir la reputación de un tercero. Esto aplicado a


los actos de competencia desleal significa que cualquier competidor mediante
acciones u omisiones pretende o logra progresivamente reducir el prestigio o
posicionamiento de cualquier característica de un competidor.

Actos de comparación ART 75 CAPITULO 1-ART 13

A diferencia de los otros actos de competencia desleal, en Colombia la comparación


entre competidores es permitida cuando al comparar dos productos bajo
parámetros ciertos con estadísticas comprobadas, resultados medibles y
mediciones acertadas, no existe ningún acto de competencia desleal. Lo que hace
desleal el acto es realizar la comparación con datos errados, falsos o atreviéndose a
comparar productos cuyas características no sean comparables o análogas.

Actos de imitación ART 75 CAPITULO 1-ART 14

La imitación entre competidores, aunque parezca extraño, no es una conducta


desleal por sí misma y no está prohibida bajo los parámetros de la Ley 256 de 1996.
Para que la imitación sea desleal, debe tener una o varias de las siguientes
características:

- Que la imitación reproduzca prestaciones mercantiles o iniciativas empresariales


ajenas.
- Qué la imitación sea exacta y minuciosa.
- Que el acto de imitación genere confusión acerca del origen empresarial del
producto o servicio.
- Que la reproducción aproveche de forma indebida la reputación empresarial
ajena.
- En caso de ser una imitación sistemática, es decir reiterativa, que dicha imitación
busque obstruir que un competidor participe en el mercado.

Explotación de la reputación ajena ART 75 CAPITULO 1-ART 15

La reputación empresarial hace referencia al grado de reconocimiento que tiene un


producto o servicio en el mercado. Reconocimiento que, sin duda, se logra con el
esfuerzo de los accionistas, directivos y empleados de una empresa encaminado a
consolidar calidades excepcionales de lo que se produce. Por ello, ese
reconocimiento es objeto de especial protección en nuestra legislación y se asumirá
como un acto de competencia desleal cualquier acción dirigida a obtener algún
beneficio mediante la referencia a cualidades de un producto o servicio ajeno de las
cuales carece el propio.

Violación de secretos ART 75 CAPITULO 1-ART 16

Un error común de los empresarios es pensar que cualquier información de su


empresa puede ser protegida como secreto empresarial.

Realmente estamos frente a un acto de competencia desleal digno de ser protegido


cuando se prolifera un secreto o información empresarial que fue adquirida
legítimamente, pero que goza de reserva, confidencialidad o especial protección por
su relevancia comercial, productiva o administrativa en una compañía. Sin duda
alguna, esto lleva a prohibir bajo cualquier circunstancia el espionaje entre
competidores.

Para que la información realmente sea considerada como secreto empresarial, debe
cumplir dos condiciones importantes, según lo manifestado en los fallos de la
Delegatura de Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia de Industria y
Comercio: (i) que realmente la empresa haya creado procedimientos de seguridad
para mantener esta información protegida y en secreto, y (ii) que exista relevancia
de la información para ser usada por los competidores, lo que se traduce en que la
información debe ser de tal importancia empresarial que el uso indebido de la
misma provoque una ventaja en el competidor desleal.

Inducción a la ruptura contractual ART 75 CAPITULO 1-ART 17


En este caso concreto, la inducción a la ruptura contractual se puede entender
como incitar o promover el rompimiento de un acuerdo de voluntades que un
competidor mantiene con sus empleados, proveedores, clientes o cualquier tercero
relevante en la cadena de valor de la empresa. Sin embargo, es importante aclarar
que la Ley 256 de 1996 no solo protege el rompimiento contractual inducido por un
competidor desleal, sino también el indebido provecho que obtiene el competidor
desleal a la terminación de un contrato o del incumplimiento del mismo por quien
lo mantenía vigente.

Violación de normas ART 75 CAPITULO 1-ART 18

Es común ver en nuestro país normas de carácter especial que regulan ciertas
actividades económicas. En el marco de estas regulaciones de carácter especial, es
más fácil entender a qué se refiere el acto de competencia desleal de violación de
normas. Habiendo normas especiales que en muchos casos implican unas cargas
administrativas y financieras para las empresas, el incumplimiento de estas por
parte de un competidor puede significar una ventaja relevante para los demás
partícipes del mercado.
Es así como esta conducta de competencia desleal implica que un participante del
mercado cometa la infracción normativa, otorgándole una ventaja tan relevante en
dicho mercado que tienda a modificar o inclinar a su favor la intención de compra
del consumidor.

Pactos desleales de exclusividad ART 75 CAPITULO 1-ART 19

En términos generales, es erróneo concluir que la legislación colombiana prohíbe


los pactos de exclusividad en los contratos de suministro. Así, como el título de la
conducta lo menciona, lo que prohíbe es la deslealtad en dichos acuerdos. Esto
quiere decir que cualquier competidor puede acordar la exclusividad para
suministrar cierto producto o servicio en determinado territorio, pero lo que hace
la conducta desleal es que este pacto se haga con el fin de impedir que otro
competidor se introduzca en ese territorio o con la plena intención de monopolizar
el mercado.

En conclusión, quien se vea afectado por los asuntos mencionados, debe iniciar las
acciones preventivas o de declaratoria y condena que tiene prevista la legislación
relacionada con la libre competencia económica.

NOTICIA#10
Qué son los pactos de exclusividad desleales?
13 de Febrero del 2018

Los pactos de exclusividad desleales son aquellos capaces de producir un efecto


sustancial de disminución de la competencia, ya sea porque restringen el acceso de
los competidores al mercado o porque monopolizan la distribución de productos o
servicios, precisó la Superintendencia de Industria y Comercio.

No obstante, la simple presencia de cláusulas o pactos de exclusividad en contratos


o relaciones jurídicas no implica de por sí una conducta que vulnere las normas
sobre promoción a la competencia.

De acuerdo con lo previsto en el artículo 19 de la Ley 256 de 1996, son ilegales los
pactos que presenten alguna de las siguientes características:

i. Que tengan por objeto restringir el acceso de los participantes en el


mercado

ii. Que tengan por efecto restringir el acceso de los participantes en el mercado

iii. Que tengan por objeto monopolizar la distribución de productos o servicios

iv. Que tengan por efecto monopolizar la distribución de productos o servicios


Así las cosas, señaló la entidad, los pactos de exclusividad que no presenten alguna
de estas características son lícitos y, por ende, el empresario tiene la posibilidad de
aprovechar las ventajas que los mismos ofrecen, como es la reducción de costos en
las economías de escala, mejora de los canales de distribución y agilidad en las
relaciones comerciales.

A efectos de determinar si uno o varios hechos constituyen conducta desleal, quien


lo considere necesario puede presentar queja ante la superintendencia o la
demanda a que haya lugar, adjuntando para ello las pruebas que considere
pertinentes.

Superindustria y Comercio, Concepto 17418541, Ene. 19/18


ART 75 CAPITULO 1-ART 19