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La ansiedad es un estado mental que se caracteriza por generar en los individuos una gran inquietud e

inseguridad para afrontar actos cotidianos. Este estado de alerta permite estar atentos a sucesos estresantes
que pueden darse diariamente. Sin embargo, cuando estas sensaciones se prolongan en el tiempo de
manera significativa es cuando consideramos la ansiedad como una patología.

La ansiedad tiene efectos tanto en la salud mental de las personas como en la salud física. En este post os
contamos cuáles pueden ser para que podáis identificarlos y poner solución lo antes posible.

¿Qué es la ansiedad?

Cuando una persona sufre de ansiedad, generalmente vive en un estado de preocupación, nerviosismo y
miedo que impide que realicemos las actividades del día a día con total normalidad.

En España, cada vez son más los que sufren de ansiedad debido al estrés que se padece en el trabajo o en
situaciones cotidianas del día a día. A continuación, os dejamos los tipos de ansiedad más comunes,
aunque hay muchos más:

Trastorno de ansiedad generalizada: estado de angustia sin motivo alguno que se prolonga durante más de
6 meses.

Ansiedad social: miedo de ser juzgado o humillado en situaciones sociales.

Trastorno obsesivo compulsivo: pensamientos recurrentes que causan comportamientos específicos.

Trastorno de estrés postraumático: ansiedad severa tras sufrir una situación traumática.

Fobias: miedo a situaciones, objetos o actividades específicas.

Hipocondría: miedo constante a padecer problemas de salud.

Ansiedad por separación: miedo a estar fuera de casa o lejos de la familia.

Efectos de la ansiedad en la salud física

Aunque muchos asocian la ansiedad con la salud mental, esta también afecta de manera significativa a
estado físico, lo que pueden desencadenar enfermedades crónicas. Esto se debe a que cuando el individuo
está en una situación angustiosa, el cerebro manda señales al cuerpo para que responda de manera
inmediata. Algunas de las respuestas más comunes pueden ser:

Cambios en la respiración

Cuando el individuo está pasando por un episodio de ansiedad la respiración se puede hacer más rápida y
menos profunda, lo que se conoce como estado de hiperventilación. En este estado, los pulmones cogen
más oxígeno y los transportan alrededor del cuerpo rápidamente, preparándolo para una situación de
peligro o inesperada.

Cuando una persona está hiperventilando siente que no le llega suficiente oxígeno, lo que suele originar
mareos, debilidad, desmayos, aturdimiento o temblores.

Respuesta del sistema cardiovascular

El sistema cardiovascular es uno de los más afectados por las situaciones de ansiedad, ya que causa
cambios en la circulación de la sangre y en el pulso.
Durante el tiempo que dura este estado de angustia, el afectado puede sentir que aumenta la temperatura
de su cuerpo debido a que al pasar más sangre los vasos sanguíneos se estrechan. Como respuesta, el
cuerpo empieza a sudar para enfriarse.

Si los síntomas se prolongan durante mucho tiempo el sistema cardiovascular puede verse afectado, por lo
que es mejor acudir a un especialista para evitar otras patologías más graves.

Daños en el sistema inmunológico

En el corto plazo, sufrir de ansiedad hace que el sistema inmunológico esté preparándose para reaccionar
en cualquier momento, pero si esta situación se prolonga en el tiempo el cuerpo puede reaccionar de
manera contraria.

Aquellos que sufren de ansiedad de manera continuada tienen más posibilidades de coger un constipado,
una gripe u otras enfermedades comunes debido a un nivel de defensas tan bajo que tienen en su cuerpo.

Cambios en el sistema digestivo

Durante un estado de alerta o peligro, el cortisol que produce nuestro cuerpo bloquea procesos que este
considera no esenciales, como la digestión.

Como causa de esto, una persona con ansiedad puede experimentar problemas digestivos como náuseas,
diarrea y la sensación de tener el estómago revuelto constantemente.

Estos son algunos de los síntomas que las personas con ansiedad pueden sufrir, aunque cada caso es
diferente, por lo que recomendamos acudir al médico especialista para que haga un diagnóstico y ponga el
tratamiento más adecuado.