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High School DxD no me pertenece sólo hago esto para entretener y disfrutar...

Simbología nueva, para no confundir…


- hola – dialogo normal
- [buena estrategia socio] Draig o algún ser poderoso
- (estabas en lo correcto) conversación mental con Ddraig u otros seres
- Es muy hermosa – pensamiento individual
- *hola alguien me escucha* llamadas y comunicaciones
- [Querido compañero] La vos de la Muerte

Dios de la Muerte
Capítulo 4
Misión

Obligaciones
¿Qué son las obligaciones?
Bueno, son cosas que debemos cumplir obligatoriamente como dice su nombre.
La palabra viene del latín Obligationem, que simplemente son las responsabilidades
impuestas en nuestra vida que debemos cumplir obligatoriamente.
Es muy simple asi que no tengo que enrollarme en esto.
En si tiene muchos más significados, políticamente y los temas de carácter jurídico.
Cada persona tiene una obligación única para la misma, pero cada quien la cumple como
debe o como pueda.
Yo por ejemplo tengo la obligación de escribir este fic y ustedes la de leerlo.
Luego de eso vienen los deberes y derechos.
Sus nombres lo describen muy bien.
Cada persona tiene el derecho de algo pero si no cumple su deber no tiene sentido tener
el derecho de eso.
Un ejemplo básico seria.
Cada persona tiene el derecho de estudiar, pero si no cumple el deber de estudiar no
tiene por qué tener el derecho del mismo.
Otro ejemplo seria en mi país.
Algunas personas que se hacen llamar “Campesinos sin tierras” piden su derecho de
tener un terreno en el país pero cuando le dan un terreno para que todos puedan vivir ahí.
Al mes siguiente lo venden…
Si, y luego reclaman nuevamente hasta que lo consiguen y asi sucesivamente, es
estúpido pero un buen negocio.
Pero bueno vasta de ejemplos.
Pensándolo bien no son difíciles las obligaciones del ser humano.
Pero…
¿Para un ser sobrenatural?

Sentado, pensando, el castaño se encontraba en el verde césped del inframundo,


mirando el sol ocultándose, para dar el inicio de la noche artificialmente hermosa que le
ofrece el inframundo.
Meditando en algo, o mejor dicho en alguien…
-Draig…- hablaba el castaño aun admirando el ocaso del inframundo.
[Socio, en una semana termina tu entrenamiento y también partiremos al mundo humano-
hablo de repente el dragón sin dejar margen de responder al castaño.
-Lo se…- hablo el castaño con media sonrisa.- He estado esperando ir casi tres años, no
perderé la oportunidad de volver a tener una vida normal y también… volveré a verla-
termino el castaño, cerrando los ojos al mismo tiempo que menciono lo último.
[Socio, no es exactamente lo que te mencionaron, pero de igual forma aun no puedes
volverte su siervo]- hablo Draig un poco dudoso por lo dicho por el castaño.
-Sí, aún recuerdo el momento que sera-chan me lo dijo…- respondió el castaño, tirándose
en el césped verde de las profundidades del mundo.
[Es raro que se comporte seria, pero solo fue un momento…]

Flashback – Dormitorio de la mansión Leviathan


Caminando por su mansión, se encontraba la morena caminando sin rumbo, o eso se
veía.
Estaba buscando a cierto castaño, sabia donde se encontraría, tenía que decirle una
noticia que para la seria de mucha importancia.
Llegando a su destino, parada frente a una puerta bien lujosa, cosa normal para los
demonios.
Levantando la mano para poder dar el aviso de llamada…
TOC
TOC
TOC
-Adelante…- se escuchó una voz muy familiar para cierta morena.
Abriendo la puerta, la morena se dispuso a entrar al lugar donde se encontraba su
castaño.
Vistiendo un polo blanco, con un jeans azul y unas zapatillas blancas, al parecer estaba
pensativo, sentado en un extremo de su cama con su mano levantada. Hablando con
Draig seguro.
Entrando, al parecer no se dio cuenta se sentó bruscamente a lado suyo.
Mirando el causante de tal estruendo, encontrando a su morena sentada a lado suyo. Lo
único que pudo hacer es saludar como se debe.
-H-hola- respondió el castaño con una sonrisa forzada al no darse cuenta de su
presencia.
-Hola I-chan, tengo que decirte algo…- respondió de la misma manera pero de una forma
más juguetona, algo característico de ella.
-Si, por supuesto- respondió rápidamente el castaño.
-Emm… es algo complicado de explicar, pero da igual- respondió la morena
acomodándose su cabellera.- Primeramente en una semana terminaría tu primera fase de
entrenamiento y tendrás un tiempo libre determinado por nosotros.- hablo la morena
notablemente seria pero solo un poco de igual manera.
-¿Enserio?, ¿ósea que estaré vagando por el inframundo?- preguntaba el castaño un
poco desanimado, obviamente por la razón de que es la única forma pasar el tiempo del
castaño.
-¡NO!- hablo un poco enojada por la forma que respondió el castaño anteriormente.
-¿Entonces?- pregunto el castaño.
-¡No me dejaste terminar!, además de terminar tu primera etapa de entrenamiento,
tendrás una misión…~
-¿Misión?-
-Iras al mundo humano, vivirás ahí como una persona normal, harás amigos, estudiaras
como todo el mundo y cuando termines tus estudios volverás a entrenar aquí en el
inframundo, pero eso solo depende de ti.- hablo la Sitri mayor moviendo su dedo índice de
arriba y abajo, en forma de señalar algo invisible.
-¿Volveré en el mundo humano, nuevamente?- pregunto el castaño esbozando una
sonrisa muy notoria.
-Sí, pero con una condición…- hablo notoriamente más seria de lo normal para su
carácter.
Pero cada quien tiene su carácter oculto.
-¿Cuál?, lo que sea…- dijo este con las manos juntas en forma de súplica, mirando a la
morena.
-Tendrás que cuidar, vivir y proteger a la ciudad de Kuoh- respondió la morena
sorprendiendo al castaño por lo último dicho.
-¿Kuoh?, ¿volveré a Kuoh?, ¿Enserio?- preguntaba frenéticamente el castaño mirando
aún más feliz a la morena.
La morena aun con la mirada penetrante, leve pero de igual forma fue notada por el
castaño pero este solo la dejo pasar, fufando a la espalda de la morena.
-¿Eh?- pregunto el castaño viendo el comportamiento de la morena.
-Nada, solo cuídate y quiero que cuides a Sou-tan- le respondió ella agachando la cabeza
sin ánimo de mirarle o volver a su actitud alegre y juguetona.
-Entendido- respondió al instante el castaño.
Asistiendo y levantándose la morena se disponía a retirarse de la habitación del castaño.
Pero algo o mejor dicho alguien lo detuvo
El castaño estaba agarrando su brazo para detenerla, pero la misma se oponía, tratando
de liberarse de su agarre.
Su instinto le decía que no tenía que dejarla ir, por ninguna razón.
Forcejeando a su recio agarre, al final hace quedar a la morena frente a él, mirando a sus
ojos violetas.
-sera-chan…- decía este, para cuando no recibía ninguna respuesta lo único que pudo
hacer era abrazarla para nunca más dejarla ir.
La misma se sorprendió por el acto, pero solo atino a corresponderlo y empezar a llorar
en el hombro del mismo.
Pasando los minutos se reponía la misma, mirando los oscuros ojos del castaño, solo le
Salió de su cabecita algo para hacer.
Pero no era en sus labios, era en su frente, un beso asi solo puede significar algo, un acto
es mejor que mil palabras.
Lo único que podría significar en ese momento seria.
Te estaré esperando…
Para luego no decir ninguna palabra al castaño solo se dispuso a marcharse y cerrar la
puerta.
Dejando su aroma a chocolate en el ambiente que para luego prepararse para dormir.
Pasaron los días, días interminables, el castaño ansiaba volver a su hogar, un trauma.
Interminable…
Quería volver a ver su hogar.
Quería volver a ver a su personita favorita.
Luego de pasar casi tres años entrenando con la Maou Serafall, extraño la favorita risita
de Sona Sitri.
Desde ese momento nunca más la volvió a ver, pero…
Hace un año aproximadamente recibió una carta de ella.
Avisando que iría a estudiar en el mundo humano, para aprender la sociedad humana.
Al final de la nota, estaba la mejor oración que pudo leer en toda su vida.
Algo muy parecido para no decir idéntico a lo dicho la morena luego de hablarle sobre irse
al mundo humano.
Te estaré esperando…Ise
Esbozando una gran sonrisa el castaño se dispuso a bajar a la sala, para luego ir directo
a su hogar en el mundo humano.
Vistiendo algo simple para la ocasión, un jeans azul marino, un polo blanco, con una
chaqueta de cuero azul, completamente desabotonada y remangada, y para dar
comodidad a sus pies, solo llevaba un Crocs blanco para complementar con su
vestimenta.
Ahí abajo se encontraba Grayfia Lucifuge, la actual esposa de Sircherz Lucifer, la reina
más poderosa de todo el inframundo. Por ahora.
Alado de la misma se encontraba su amada morena, la persona que debe tanto pero sin
importar lo que haga nunca le pagara todo lo que le debe.
Serafall Sitri…
La mujer que cambio totalmente su vida…
Pero…
Escucho una voz en mi cabeza constantemente.
Pronto, pronto nos veremos nii-chan…
Esa voz se escucha nuevamente en mi cabeza, una voz de un niño resuena mi
subconsciente por las noches, sin importar lo que me diga Draig que solo es un recuerdo
retenido de mi pasado, nunca recuerdo tener hermano.
-Señorito hyoudou, por favor póngase encima del circulo de transporte- hablo la Maid
peliplatina al ver bajar al castaño.
-Por supuesto Grayfia- hablo el castaño dirigiéndose al lugar indicado por la peliplatina.
Colocándose en el círculo mágico, brillando intensamente solo se dispuso a alzar la mano
para despedir a su amada, por culpa de Grayfia no podían hacer nada más, solo se
dispuso a esperar para que su nueva vida la trate bien.
Solo faltaba poco para volver a ver a su querida Sona Sitri…

Mundo Humano - Ciudad de Kuoh


Apareciendo entre un haz de luz, un castaño con ojos oscuros se encontraba parado
frente a una puerta, al parecer estaba desolada, con telarañas cubriendo su marco.
-Así que esta es mi casa, interesante…- ingresando con la llave dada por la Maid antes de
partir, encontraba todo en orden, todo limpio, todo lujoso…
Algo normal para un demonio.
-¿Esto era necesario?- se decía asi mismo, suspirando con pesadez al ver la cosa
enorme que era su casa.
La puerta vieja era solo para despistar, un viejo truco para algunas cosas o actos que se
hacen día a día.

La casa de Issei es la misma que cuando Rias la remodelo, así solo búsquense en
google y ya, no quiero estar describiendo toda la casa, encima soy malo en eso :v

Luego de un tiempo de ordenar su habitación y comer un poco, se dispuso a ir a conocer


nuevamente su ciudad natal.
Caminando por las frías calles de Kuoh, obviamente por culpa de que pronto llegara
navidad, exactamente en 6 duros días.
Los petardos resuenan en las calles, los niños tirando explosivos “inofensivos” hacia la
calle, divirtiéndose “sanamente” con sus amigos.
Ignorando ese hecho, se dirige en el lugar donde pasara el mayor tiempo de su vida en la
ciudad Kuoh.
La academia Kuoh, el lugar donde se encuentra su queridísima Sona.
Caminando unos minutos más, llego a su destino, un portón que daba la entrada a su
futura academia…
Entrando sin problemas, a sabiendas que en esa academia están dos demonios de clase
alta y sus siervos actuales.
Sona Sitri y Rias Gremory.
Ocultando su aura al instante que piso un pie en la academia y también escuchando
murmullos de los estudiantes cercanos al castaño.
Haciendo caso omiso a las personas que opinaron del castaño, ingreso a una sala donde
se sentía el aura de la pelinegra y también un aura muy familiar, anteriormente le habían
dicho que era la presidenta del consejo estudiantil y era obvio que ese lugar era la sala
del consejo.
Para divertirse un poco el castaño pidió para que le cambiaran su nombre a uno falso,
pero algo parecido a su nombre original, Ise Goch, algo obvio para alguien que lo conoce.
Para divertiste aún más, cambio el color de sus ojos a uno diferente porque sus ojos son
oscuros y solo una persona puede tenerlos, era más que obvio para no ser identificado.
Solo estaba jugando, pero al ver completamente a la pelinegra que veía, vino una idea en
su cabeza, al instante puso los ojos de un color diferente cada uno, uno color miel casi
dorado y otro color azul claro no tan profundo, aparentando tener heterocromia.
Tocando la puerta y al instante fue abierta por una mujer con lentes, al instante miro sus
ojos, eran de diferente color, tenía heterocromia
-Hola, ¿Aquí es el consejo estudiantil?- pregunto el castaño con una sonrisa sincera en su
rostro.
-Sí, ¿Qué se le ofrece?- pregunto la pelinegra con su rostro de póker al ver los ojos del
mismo, un poco sorprendida al verlo pero tenía que mantener su actitud.
-Quiero inscribirme en la academia- respondió al instante el castaño, con seguridad
mostrando una carpeta donde presumiblemente estaría todos sus documentos
necesarios.
-Por supuesto, pero ahora mismo se está llevando una reunión con otro club, pero podría
pasar a sentarse en un lugar a esperar- hablo la morena tomando la carpeta y
señalándole el lugar donde sentarse.
-No hay ningún problema ¿…?- dijo el castaño, con un tono de pregunta a la última parte.
-Tsubaki, me llamo Tsubaki- respondió la misma con su misma cara de póker adornando
su hermoso rostro.
-Gracias Tsubaki-san, esperare hasta que la reunión termine- dirigiéndose al lugar
indicado, el castaño se sienta y observa con una gran sonrisa la reunión que tenía las dos
personas.
Más bien una partida de ajedrez estaban llevando a cabo, hablando bajo, para que
ninguna persona los oyera.
Con las piernas cruzadas y una mano en la barbilla, el castaño observaba atentamente
las acciones de las dos herederas.
En si no sabía jugar ajedrez como juega su querida Sona, pero sabe algo, digámosle así.
Hay personas que pueden prever 10 movimientos o más con solo unos dos o tres jugadas
de su contrario.
Pero en realidad solo observaba a la pelinegra, sus movimientos, su típico ajuste de
lentes, todo lo que la caracteriza, era impresionante.
Bueno ni que hablar de la pelirroja, era impresionantemente hermosa, la veía desde atrás
solamente pero ya se notaba su aroma y su calidez que emanaba.
Rias Gremory…
La pequeña mimada del Maou Lucifer.
Algo normal para familias como la Gremory.
Ustedes saben porque.
Al parecer termino la partida de ajedrez, muy rápido.
Deduciendo quien gano, sería la pelinegra.
Pero en toda la partida no dirigieron ninguna palabra entre ellas, nada.
Las mujeres se levantaron y se acomodaron en sus respectivos lugares, aun sin dirigirse
la palabra.
Parándose, el castaño atrajo la atención de las herederas, que lo miraron fijamente, algo
que no inmuto al castaño.
-Ejem…Busco a Souna Shitori, creo que es la presidenta del concejo estudiantil- hablo el
castaño con una leve sonrisa de amabilidad dirigida a las dos mujeres.
-Soy yo- hablo la pelinegra con un tono de autoridad. -¿Qué necesitas?- pregunto la
morena aun con la típica pose de los puños sobre la barbilla.
El castaño solo se acercó lentamente hacia el escritorio de la misma, entregándole una
carpeta de color rojo, donde estaban todos sus documentos falsos.
Ojeando la carpeta, la pelinegra volvió a encarar al castaño, algo que no molesto en lo
más mínimo al castaño, que a su vez solo le regalo una gentil sonrisa.
-Así que Ise Goch, ¿Estoy en lo correcto?- pregunto la morena mirándole por encima de
sus lentes.
-Correcto, me quiero inscribir en la academia, ¿Tengo que hacer el examen de ingreso?-
metiendo sus manos en sus bolsillos, miro a la pelinegra al parecer más molesta por la
actitud del castaño.
Se la creyó… mi querida Sona es muy fácil de engañar- pensó para sí mismo el castaño,
suspirando por fuera, algo normal en él.
-Por supuesto, mañana mismo sera tu examen de ingreso y espero que seas más
respetuoso con tus superiores…- acomodándose en su silla, moviendo su lente de un
lado a otro, eran falsos por algo podía ver aun, pero eran muy bonitos.
-Claro, Sona-san- diciendo eso, más lo último que molesto aún más a la pelinegra, fruncía
el ceño al escuchar cómo se dirigió a ella.
Quería mandarlo a volar con un ataque, pero era un humano y tenían que mantener su
perfil bajo ante eso.
Con tantas cosas en la cabeza de la pelinegra, no se dio cuenta de que el aura del
castaño no era una normal, despedía un aura de un Sacred Gear.
Pero eso no pasó desapercibido por la pelirroja, que ya tenía en mente algo pero tenía
que estudiarlo más, hasta que ingrese en la academia.
La pelirroja al no escuchar nada más de la pelinegra, solo se levantó y se despidió de la
Sitri para dirigirse a su salón del club.
Caminando por la academia, la pelirroja llego a la puerta de su club, estaba sola, obvio a
esas horas era horario escolar.
Haciendo aparecer un murciélago pequeño en la palma de su mano, la pelirroja miro a su
animal, o mejor dicho su familiar.
-Quiero que vigiles a ese joven, tiene algo especial y lo quiero para mí- le daba órdenes al
murciélago pequeño, mientras arreglaba su uniforme.
PUF
Desapareció, el familiar de la pelirroja se esfumo para hacer su misión encomendada,
mientras la misma solo miraba por la ventana del viejo edificio, suspirando.

Calles de Kuoh
Caminando por la fría acera, se encontraba el castaño, sumergido en sus pensamientos,
sin darse cuenta de quien lo vigilaba entre las sombras, indagando en su vida privada,
grabando en su memoria todo y cada uno de los movimientos que realizaba el castaño.
(Sí que se la creyó)- llevando su mano a la nuca, el castaño se dirigía tranquilamente a su
hogar, absorto de lo que pase a su alrededor.
[Es muy inteligente, si prestara atención a su alrededor, sabría que tenías un Sacred
Gear, pero estaba con muchos problemas al parecer]- le decía el dragón a su socio o más
bien amigo.
(Eres muy dócil aun mi querida Sona)- se sentaba en una banca el castaño, mirando
hacia el frente, como si fuera a buscar algo o alguien…
(Draig, ¿Lo sentiste?)- pregunto el castaño afilando su mirada frente a él, a las inmensa
oscuridad que Kuoh ofrece.
[Claro socio, tiene dentro de ella el aura de la chica Gremory, seguro es un familiar que
nos vigila, cuidado]- le hablaba el dragón.
(No te preocupes Draig, si me ataca le daré una lección.)- hablo el castaño un poco
desafiante aun mirando el lugar.
Para el pequeño murciélago no era nada igual, sentía como el castaño la miraba, aun
estando camuflada le miraba fijamente.
Luego de unos minutos así, el castaño se alejó del lugar, para la suerte del pequeño
murciélago, que ahora se dirigía a comunicar lo sucedido.
Alegándose a paso tranquilo, el castaño miraba de un lado a otro apreciando el hermoso
lugar que le ofrecía la ciudad de Kuoh a estas horas.
Llegando a su hogar, el castaño solo se dirigió a su habitación para dormir, ya que
mañana sería un largo día, porque al parecer justo cuando pase el examen tendrá que
pasar al salón de clases de su respectivo curso.
Un suspiro pesado fue lo último que se escuchó del castaño, para luego caer directo a los
brazos de Morfeo.
Primer día de clases – Academia de Kuoh
Saliendo de su casa, el castaño se dirigía hacia su academia, algo que sería sumamente
normal para estos días.
Pero cada persona se acostumbra a todo, se adapta.
Caminando por las tranquilas calles de Kuoh, el castaño estaba llevando su uniforme
típico de la academia, ya que le obligaron por así decirlo para que lo lleve si o si hoy.
Ustedes ya se imaginaran como va vestido…
Tras unos minutos de caminata, sintiendo aun el aura de aquel familiar de la pelirroja, el
castaño solo suspiro de pesadez y procedió a entrar a los terrenos de la academia,
dirigiéndose directamente hacia el consejo estudiantil.
Donde se encontraba la presidenta y seguro el maestro con quien tomara el examen de
ingreso.
Tocando gentilmente la puerta, luego de unos segundos fue abierta por Tsubaki, algo
predecible, por la cuestión que es su reina y siempre tiene que estar al lado de su rey.
-Hola Tsubaki-san- saludo cortésmente el castaño a la morena, que al mismo tiempo solo
asintió con la cabeza, dejando pasar al castaño.
Pasando se encontró con un hombre mayor, que presumiblemente seria su maestro que
tomaría su examen.
Sentándose donde le indicaba el hombre, solo pasaron unos minutos para que el castaño
completara todo su examen, algo que sorprendió al profesor.
Algo obvio porque en el inframundo no solo entreno físicamente, nunca despreocupo sus
estudios académicos, a sugerencia de Serafall.
Algo que siempre se quejó, algo que ahora le servía mucho al parecer.
Pasaron los minutos donde el profesor reviso el examen, luego le pasó a la presidenta y al
mismo tiempo lo metió en una carpeta.
-Por favor podrías pasar a tu sala, aquí está la dirección y el nombre- hablo el hombre
dándole un papel que contenía exactamente lo que le dijo anteriormente.
-Muchas gracias sensei- se despedía el castaño, pasando por la puerta que fue abierta
por la morena, que solo agacho la mirada sin ninguna interacción con el castaño.
Abandonando el lugar, el castaño vio el papel que le dieron y siguió todas las
instrucciones, no era difícil.
Eso creía, luego de 20 minutos aun no encontraba la maldita sala 2-b.
Hasta que finalmente encontró la maldita sala, parándose delante de ella…
TOC
TOC
TOC
Golpeteando suavemente la puerta, que al final se oyó una voz de un hombre diciendo
que pase.
Haciendo caso a lo dicho, giro el picaporte y abrió la puerta, pasando directamente a mirar
a todas las personas, solo dos personas no le miraban a él.
Una peligrosa, hermosa y un poco voluptuosa.
Parecía alegre, ya que estaba sonriendo buenamente, casi gritando.
Y una pelinegra con anteojos, que también era muy bonita pero no tan voluptuosa como la
anterior.
Hacia señas hacia un costado, extrañando al castaño.
Ella solo bajo los anteojos, mirando sobre ellos, analíticamente.
El maestro empezó a toser falsamente para llamar la atención de los demás.
-Tenemos un nuevo alumno, por favor trátenlo bien- decía el maestro con una sonrisa
forzada que solo hizo que el castaño suspirara derrotado.
-Mi nombre es Ise Goch, yo nací aquí en Japón, pero por problemas familiares tuve que ir
al extranjero, pueden decirme Ise.- se presentaba el castaño a sus nuevos compañeros,
obviamente no diría su nombre real, pero da igual, más diversión para el castaño.
-¿Alguna pregunta para su nuevo compañero?- pregunto el maestro mirando hacia sus
estudiantes.
Como no hubo ninguna respuesta, el maestro solo lo identifico como un no y procedió a
explicarle donde se sentaría el castaño.
Justo le toco casi al frente y en el costado, donde estaba una ventana que daba a casi
toda la academia.
Empezando la clase, no hubo ningún problema para el castaño que ya se sabía casi todo.
Algunas cosas no sabía o más bien era diferente a como le explicaron.
Llegando la hora del almuerzo, el castaño se dispuso a ir a comer en algún lugar alejado.
Pero un escándalo azotó su salón, o más bien una persona…
-Kyaaa, es Kiba-kun, ¿Qué querrá aquí?-
Se escuchaban gritos provenientes de mujeres.
Al parecer tenemos un príncipe en la academia, pero no es humano…- Pensó
internamente el castaño, ya que le llamo mucho la atención que no era un humano, sino
que un demonio.
Pasando entre la multitud el rubio se paró frente al pupitre del castaño, algo que le llamo
la atención.
-¿Eres Ise Goch?- pregunto el rubio con una sonrisa neutra, algo característico en él.
-Si soy yo, ¿Por qué?- pregunto el castaño, haciendo su típica sonrisa animada.
-Me mandaron para llevarte junto a alguien que quiere verte.- le respondió el rubio
mirando a su alrededor como si fuera a buscar algo…
-¿Puedo saber quién es esa persona?- pregunto el castaño siguiéndole la vista para ver
que busca el rubio, algo que lo dejo más confundido.
-¿Podemos hablar mientras caminamos hacia ahí?- le pregunto el rubio, caminando hacia
la puerta.
-Por supuesto- siguiéndole el paso.
Hasta llegar al lugar, solo hablaban de temas triviales, algo normal para el rubio, sabiendo
que él era solo un humano.
O eso pensaba el rubio. El castaño solo le seguía el juego.
Llegando al lugar donde el rubio lo llevaba era lo más alejado del centro de la academia,
encima de la puerta había un cuadro que decía simplemente.
“Club de Investigación de lo Oculto”
Disponiendo a entrar cuando se escucha “Adelante” desde atrás de la puerta
Abriendo la puerta, el rubio se dirigió a sentarse en un sofá, no sin antes de decir “Lo traje
buchou”.
Mirando alrededor, observando a las personas presentes, estaban 4 personas contando al
rubio.
Estaba una pelinegra, con una cola de caballo llegando hasta sus pies, para no decir el
suelo, era voluptuosa, la más destacable de entre todas, la que tenía una charola de plata
que llevaba algunas tasas, presumiblemente de té.
También había una pequeña loli peliblanca que estaba lamiendo gentilmente una paleta,
que solo miraba con un rostro inexpresivo.
Pero la más llamativa de todas era una pelirroja que estaba sentada frente a su escritorio,
seguramente sera la que le mando llamar, estaba mirando directamente al castaño, sin
despegar la vista de él.
Lo más lógico que se le ocurrió fue sentarse en una silla que estaba frente al escritorio de
la pelirroja.
Sentándose y sin despegar la vista de la pelirroja, lo mismo hacia ella, solo le pregunto
una cosa.
Sabiendo ya que eran ellos, tuvo una vaga idea de lo que querían, pero…
El solo es un común y corriente humano.
-¿Por qué me mandó llamar, Gremory-san?- pregunto juguetonamente el castaño.
-Quiero saber algo y también ofrecerte algo- respondió directamente la pelirroja.
-Con gusto responderé a sus preguntas, eso si entra en mis capacidades…Gremory-san-
-Gracias…- levantándose de su silla, empezó a caminar por el salón.- Bueno en si no sé
por dónde empezar…- paro la pelirroja un poco apenada.
-Se lo hare más simple esto Gremory-san, se vagamente sobre que ustedes no son
humanos, ya que tengo algo llamado Sacred Gear o eso me dijeron.- respondió el
castaño, haciendo que la pelirroja se frotara las sienes de su frente.
-Eso ayuda un poco…- dijo la pelirroja cruzada de brazos, haciendo resaltar sus
atributos.- Bueno primeramente te tendré que decir que nosotros somos demonios y…~
Continuando explicando el mundo sobrenatural al castaño, que solo asentía
indiferentemente.
Él ya sabía todo eso porque cuando despertó como el Sekiryuutei, Draig le explico todo
eso, el solo se hacia el impresionado, para joder un poco a la pelirroja.
Ella se sentía orgullosa al explicar todo eso al castaño, que se dio cuenta que era una
niña mimada por papi y mami.
En este caso sería su Onii-sama.
Cuando explico todo eso, la pelirroja se sentó nuevamente en su asiento frente a su
escritorio.
-¡Guau! ¿Así que ustedes son demonios y todas las mitologías existen?- respondió el
castaño con los ojos brillosos.
-Exactamente…- una sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirroja.
-Pero… ¿Usted me ofrecería algo o no?- pregunto el castaño siguiendo el juego a la
mujer frente a él.
-Si, por poco lo olvido, te quería ofrecer un trato.-
-¿Cuál es?-
-Quiero que te conviertas en mi siervo…-
Algo ya sabía mal desde un principio para el castaño, el joven estaba en lo correcto, no le
podría decir que no podría ser reencarnado porque solo podrá ser con las piezas de peón
que le pertenecen.
El castaño se levando lentamente de su silla, con una sonrisa muy llamativa por así
decirlo en su rostro.
-Por supuesto…-
En el rostro de la pelirroja se dibujó una sonrisa triunfadora, pensando que obtendría todo
lo que quiera con solo pedirlo.
Sacando de su bolsillo una pieza de torre y colocándolo frente el pecho del castaño, cosa
que no funciono, no emitió ninguna luz.
Eso era malo para la pelirroja, o mejor dicho muy bueno.
-Al parecer no podre reencarnarte como mi torre, ya que vale 5 piezas de peón, en este
caso usare mis peones sobrantes.- explico la pelirroja, sacando varias piezas de peón de
su bolsillo.
Al parecer eran 6 piezas, colocándolas en el pecho del castaño, esperando que lo
reencarnara, pero de igual forma no paso absolutamente nada.
-¿¡Que pasa!?- hablo exaltada la pelirroja al ver que no podía reencarnarlo.
Usando todas sus piezas como último recurso, colocándolo en el pecho del castaño,
emitiendo un leve brillo al entrar en contacto con él…
Pero no todo es color de rosas.
Solo por unos segundos la pelirroja pudo tenerlo a su disposición, pero el destino es muy
mala compañía.
Cesando el brillo, el castaño solo mantenía su rostro de póker impugnable.
La pelirroja estaba sorprendida de que no pueda reencarnar a un humano.
Lógicamente un humano con Sacred Gear puede reencarnarse fácilmente e igual si su
talento latente estaba aún oxidado, por así decirlo.
Algo erróneo para este caso.
-¿Qué pasa Rias Gremory?- hablo por primera vez a la pelirroja.
-¿Qué pasa?- pregunto la pelirroja aun un poco sorprendida por no poder reencarnar al
castaño presente.- ¿Por qué no puedo reencarnarte?- le pregunto la pelirroja con las
piezas de peón en su mano.
-JAJAJAJAJA- se escuchó una risa fingida que salía del castaño.- ¿Pensaste que solo te
diría “Por supuesto, viviré toda mi vida protegiéndola, me sacrificaría un brazo por ti, que
me mataría entrenando por ustedes, que nunca la dejaría sola.”? Estas totalmente
equivocada Rias Gremory, futura heredera del clan Gremory, hermana del Maou Sircherz
Lucifer, la niña mimada de su Onii-sama, que piensa que con solo con desearlo se tiene
todo.- hablo el castaño con un tono de furia.
Algo que sorprendió a la pelirroja. Nunca pensó que el castaño supiera quien era
exactamente ella.
-¿Cómo sabes eso?- pregunto la pelirroja parándose de golpe de su silla, algo que los
demás demonios imitaron.
-Eres muy débil Rias Gremory, ni en un millón de años no podrás reencarnarme…- hablo
el castaño un poco más intimidante de lo normal.- Además ya tengo dueño- hablo en casi
un susurro el castaño para que los demás no lo escuchen.
Miradas por miradas, pasaban de ojos en ojos el castaño, observando detenidamente a
cada uno de los presentes.
Quedando así por unos minutos más, el castaño se tranquilizó y se dispuso a retirarse del
salón, pero sin antes volver a hablar a la pelirroja.
-Perdón por eso, espero que no me marquen como enemigo por decirles eso...-hablo el
castaño ya un poco más calmado, volviendo a la normalidad.- Pero por favor deje de
enviar a su familiar murciélago a seguirme, yo no soy su enemigo, si no me molestan yo
no haré nada en contra de ustedes.- hablo el castaño cerrando la puerta tras de él.
-Informa esto a Sona, Akeno- hablo la pelirroja tajante.- Koneko no pierdan la vista del,
pero se más cuidadosa para que no te descubra- ordeno la pelirroja a sus siervos.
-Entendido buchou- respondieron los tres al unísono.
Retirándose los tres a sus respectivos trabajos encomendados, excluyendo al rubio que
se dirigió a su casa.
-¿Quién eres?- se preguntó a sí misma la pelirroja.
Fuera del salón del club – Academia Kuoh
-Creo que me pase Draig-
[Por supuesto, si expulsabas tu aura la pequeña Sitri te hubiera descubierto en un
instante, gracias a mí que aún no te descubren]
-Si si si.
[A veces eres muy despreocupado]
-Y tú siempre eres perezoso
[Larva insignificante]
-Dragón cagon-
Pasaron los minutos y los insultos aun no terminaban, hasta que llego en su destino, su
salón, ya estaba vacío, cosa que no sorprendió mucho a él.
Dirigiéndose hacia la salida del complejo, el castaño se encontró con una gran pila de
libros que se movían rítmicamente en su andar. Un lacio cabello negro se asomó por unos
lados, apunto de bajar las escaleras o mejor dicho a punto de caer.
-Kyaa…
El castaño se movió rápido para evitar eso, algo que no pudo porque los libros cayeron
por la escalera, haciéndoles inservible.
Pero pudo salvar a la persona que llevaba la pila de libros, era nada más y nada menos
que Tsubaki Shinra, la vice-presidenta del consejo estudiantil, la chica que tenía
heterocromia, como él.
Sosteniéndole en forma de princesa, el castaño miraba a la hermosa mujer frente a él.
-Tsubaki-san, ¿Qué hace aquí a estas horas?- pregunto inocentemente el castaño.
Obviamente sabía sobre su trabajo como demonio.
-¡EHH! ¿GOCH-SAN?- exclamo la pelinegra alarmada.
Dándose cuenta de cómo cargaba a la pelinegra, el castaño se sonrojo por vergüenza y la
bajo nuevamente.
-Perdón, pero cuando la vi a punto de caerse solo actué por reflejo.- respondió el castaño
tímidamente.
-G-gracias g-goch-kun- respondió la pelinegra sonrojada notoriamente, al ver en qué
posición la tenía.
-No fue nada, pero… ¿Qué hace a estas horas aquí?- pregunto inquisitoriamente el
castaño.
-Eso tendría que preguntar yo…- respondió tajante la pelinegra, ya volviendo a su típico
semblante serio.
-Me llamaron al club de Gremory-san- hablo el castaño tratando de recoger los libros
tirados, aunque ya no sirven de nada.
-Claro, yo estoy aquí por el consejo, pidieron libros y fui a recogerlos de la biblioteca, pero
ahora ya no sirven.- se quejó la pelinegra obviamente por los libros.
-Pero un libro sobre demonios, ¿Por qué lo querría el consejo estudiantil?- pregunto el
castaño con una sonrisa traviesa.
-Es algo que solo el consejo lo maneja, ningún alumno que no sea de ahí no puede saber
nada.- dijo la pelinegra sonando como un agente del FBI.
-¿Entonces si me uno al consejo podre saberlo?- pregunto el castaño viendo los libros en
su mano.
-Si…- respondió la pelinegra pero sabiendo lo que dijo se calló al instante.
-Qué suerte, ya que pensaba unirme al consejo, yo quiero ayudar mucho con el ambiente
escolar.- respondía el castaño con una notoria sonrisa en su rostro, pero en su mente en
realidad solo quiere joder más a la pequeña morena.

N/a: a Sona le diré pequeña morena y a Serafall morena, a Tsubaki pelinegra o


alguna variación de su cargo y estatus en el clan de Sona.

-¿EH?, no puedes unirte así como así en el consejo, es muy estricto en esos aspectos.-
respondió la pelinegra tratando de evitar que el castaño trate de entrar al consejo.
-Da igual, pasare todas las pruebas que pueda para unirme.- respondió retadoramente el
castaño.
Suspirando pesadamente, la pelinegra se dispuso a volver al consejo estudiantil…
-Nos vemos Goch-kun- se despidió la pelinegra, sin volver a mirar los libros esparcidos en
la escalera.
-Nos vemos Tsubaki-san- se despidió también el castaño, moviendo su mano en señal de
despedida, pero de igual forma la morena no volteo a verlo.
Retirándose hacia su hogar, el castaño se dispuso a retomar su monótona vida sin ningún
dato interesante.
Pero…
Ya llegara lo interesante.

Golpeando los frágiles vidrios de las ventanas que daban la vista al sol desde la
habitación del castaño.
Tapándose la cara con la manta que lo rodeaba, se dispuso a volver a dormir
plácidamente en su cómoda cama.
Pero luego recordando algo, el castaño se paró de golpe con los ojos bien abiertos.
-¡MIERDA, HOY TENGO CLASES!- grito el castaño, girando para ver su reloj en el
estante derecho.- ¿¡PUTA MADRE!?- se asustó más al ver que solo faltaban 10 minutos
para que empiecen las clases.
-¡¿Cuánto tiempo me quede dormido?!- se preguntó a sí mismo el castaño.
Disparado directamente hacia el baño, lavándose su cara, para luego arreglar toda su
habitación y bajar directamente al comedor, a una velocidad que dejaría en ridículo a
Wally West en su mejor momento.

N/a: Si no saben quién es, es el tercer flash, el más rápido de todos los flash.
Comiendo como si su vida dependiera de ello, el castaño termino y se salió corriendo
hacia la academia.
Llegando en unos cuantos minutos, solo podía decirse a si mismo que no estuviera ahí la
pequeña morena para reclamarle porque llego tarde, algo inútil ya que cuando llego
estaba ella ahí con su fiel reina, mirando a los lados, al parecer buscando algo, o a
alguien.
Acercándose a paso lento, para no huir despavorido, algo que quería hacer en todo
momento.
Las pelinegras giraron sus rostros para divisas al castaño, que se acercaba lentamente
hacia su presencia.
-Buenos días, Kaichou y Fuku-kaichou- hacia una leve reverencia hacías las dos
mujeres.- Perdón por llegar tarde, mi colectivo no venía.- respondió el castaño riendo
nerviosamente.
-Levántate más temprano.- respondieron a unísono las dos pelinegras.
-Por supuesto, la próxima no llegare tarde.- respondió energéticamente el castaño,
pasando a retirarse y también su expresión, pasando de una energética a una de
satisfacción por haber superado su mayor reto.
Una Sona enojada…

Pasando el tiempo en la academia, nada interesante, el castaño rara vez ponía atención a
lo que decían, ya sabía la mayor parte de lo que “enseñaban” en la academia que asistía.
Pero bueno, como dice el dicho
Al que llega tarde, chichigami ayuda…
En los parlantes de toda la academia se escuchó una voz de una mujer atreves de la
misma.
Diciendo algo que sorprendió un poco al castaño, pero si era llamándole esa forma por
toda la academia, tenía que asistir.
Recordando lo que acababa de escuchar…
“Ise Goch, se le necesita en el complejo del consejo estudiantil para discutir sobre su
ingreso al mismo.”
Algo que no pensó que pasaría tan pronto.
-Seguramente Gremory-san le advirtió sobre mí.- pensó el castaño un poco inseguro de lo
que podría pasar.
El no quería que sus planes fueran truncados de esa forma, quería seguir divirtiéndose a
costa de su querida Sona un poco más, ya que dentro de poco de armara una grande y
no podrán detenerlo solos.
Pero nunca falto los gritos de asombros de los demás al saber de qué el castaño entrara
en el consejo.
Muy pocos lo pueden hacer…
Es muy exclusivo…
Y muchas cosas más que escucho por ahí y por allá.
Pero seguramente ya se dio cuenta de que no soy un humano normal.
Seguramente le propondría para que se convirtiera en su siervo, algo que ya era, pero la
misma no sabía quién era.
Soy pero no soy…
El ultimo día que vio a su amada, que trajo sus Evil Pieces.
Ese día marco el destino del castaño para siempre y por todos los siglos, amen.
Naaa, eso no viene al caso.
Flashback – Mansión Sitri
Caminando por los frondosos pasillos de la mansión Sitri, el castaño buscaba a su
compañera, amiga, amor secreto, lo que pueda ser de él.
Su corazón.
-Sona-chan…- llamaba el castaño con la esperanza de que respondiera a su llamado,
como su corazón al suyo.
Esperando pacientemente que apareciera, pero nunca llego, sollozando levemente por no
poder despedirse de su persona favorita, de su ángel demoniaco guardián, su salvadora.
Este era su último día que la vería, antes de volver a su entrenamiento durante tres años,
con su mentora Serafall Sitri.
Pasaron los minutos, resignándose a irse sin despedirse, irse…
Apunto de abrir la puerta para poder ir a su infernal entrenamiento, una luz azul segadora
aparece en medio de la habitación, dejando un haz de luz que de ella salió su amada, la
persona que vería por última vez, se había resignado a retirarse por no saber nada de
ella, pero que la puta madre…
-Potiusque sero quam nunquam…- se dijo a si mismo el castaño, para posar su vista a la
pequeña pelinegra que acababa de aparecer.
Más vale tarde que nunca…-se corrigió el castaño mentalmente para las personas que no
entienden latín.
Vestía un blusa azul entre abierta por la parte de su cabeza, seguramente por donde se la
coloca, un jeans de licra ajustado con unos tenis blancos, parecía modelo de victoria
secret.
Si, ahí estaba Sona Sitri…
-¿Ise-kun?- pregunto la mencionada anteriormente, inocentemente.
Caminando hacia ella, a paso lento, recordando cada parte de su rostro, cada centímetro,
porque si pasa algo malo, esta sera la última vez que la vera.
-Sona…- hablo es castaño, estremeciéndola levemente con solo una palabra.- ¿Dónde
estabas?- pregunto el castaño mirando fijamente los ojos violeta de su amada.
-Espera…Ise-kun…te tengo que contar algo...- hablo torpemente la pequeña pelinegra,
reteniendo su emoción.- ¡Ya tengo mis Evil Pieces!- respondió alegre, cerrando los ojos y
apretando los puños de tanta emoción retenida.
-Eh- fue lo único que pudo responder el castaño.
-¡Ise-kun!- le recrimino la pelinegra, haciendo un adorable puchero.
Procesando lo dicho por la pelinegra, el castaño se reincorporo sobre sí mismo para
poder continuar con su charla.
-Eso es excelente.
-Por supuesto, ahora estaré contigo…- diciendo lo último casi en un susurro, pero
lastimosamente no tanto.
-Siempre…
-Pero mis peones tienen otro color, un color negro.- hablo la pelinegra, como buscando
algo en la bolsa que trajo.
-¿Cómo?, ¿Las piezas no tienen que tener el mismo color?- pregunto el castaño, al ver lo
que dijo la pelinegra. Los peones eran de color negro azabache.
-Me tarde más porque Ajuka-sama se quedó para examinarlas más a fondo y por eso
tarde más- respondió la pelinegra obviamente feliz por ya tener por fin sus amadas piezas
de ajedrez.
-No hay problema- respondió honestamente el Sekiryuutei.- ¿Por qué ese color?-
pregunto a la morena un poco intrigado por ese suceso.
Teóricamente el color de las piezas refleja la personalidad y tipo de poder de cada
persona, en este caso los Sitri reflejan el azul, los Gremory el rojo carmesí, los Astaroth el
verde y así sucesivamente. Los dragones también reflejan un tipo de color, como Ddraig
el color rojo, Albion el color blanco, Tannin el color purpura, Yu-long el verde y así
sucesivamente.

[Socio, esas piezas tienen nuestro poder]- hablo mentalmente el dragón al castaño.
(¿¡QUEEEE!?)- exclamo exaltado el castaño, mentalmenteeeee.
Vamos a gritar en nuestra mente…
[No tienes que decírselo, solo síguele el juego y haber que te dice]- le hablo finalizando la
llamada mental.
-Ajuka-sama me dijo que es porque ya tiene dueño estas piezas, ósea que no puedo
usarlo en otra persona que no sea esa persona “X” que no sé quién es...- respondió
desanimadamente la pelinegra, a sabiendas que les sera inútiles esas piezas antes de
encontrar al dueño.
-No te preocupes Sona, sé que lo encontraras...Is est propinquus quam vos reputo…- se
dijo a si mismo el castaño, lo último en un susurro para no ser escuchado por ella.
Está más cerca de lo que crees…Sona- pensó para sí mismo el castaño.
-Eso espero, Ise-kun- hablo levemente la pelinegra, acercándose al mismo.- ¿Este sera tu
ultimo día aquí?- pregunto la pelinegra, bajando la cabeza, apretando sus pequeñas
manitos por la impotencia que sentía.
-Si- respondió directamente el castaño, ya presentía que su hermana le conto todo a ella.
-Y, ¿Nos volveremos a ver?-
-Por supuesto.-
-Yo…también dentro de unas semanas tengo que ir a instalarme en el mundo humano-
-Qué bueno…-
La tensión en el ambiente gobernaba notablemente el lugar.
Algo malo, muy malo para los dos.
Lo único razonable que pudo hacer el castaño fue irse a su habitación, no pudo
despedirse de su amada…
Algo que lo seguirá por todo el tiempo.

N/a: esta parte seria antes de que Issei fuera a la reunión con los Maous, antes que
Sona e issei se encontraran en su habitación, en el capítulo anterior lo escribí, así
que léanlo.

Fin del Flashback – Salón del concejo estudiantil


Acercándose a paso lento, escuchando sus pies en el duro concreto del recorrido, las
aves cantar, el viento ondear las ramas de los árboles, las ardillas subiendo con su nuez a
la cima de los árboles, mis gases saliendo al exterior por el nerviosismo que tengo.
Bueno eso ya no tienes que escribirlo…
Por supuesto, eso le da un toque de olor a la trama.
Apunto de entrar al recinto del concejo, llegando a una puerta robusta.
Colocándose frente, disponiéndose a tocar…
Justo cuando iba a tocar la pared, en vez de tocar algo áspero y sólido como la madera,
golpeo algo suave y a la vez rígido…
Un rostro…
-Kyaaa~
Alzando la mirada para observar al autor del grito femenino.
Ahí estaba Shinra Tsubaki, la pelinegra voluptuosa, la reina de su amada.
-Perdón Tsubaki-san, estaba a punto de tocar y usted apareció.- se excusa el castaño,
para salvarse de un golpe de la misma.
-No hay problema Goch-san, solo pasa, Souna Shitori la espera- le decía la pelinegra al
castaño, ya recuperada por el “Inconveniente” ocurrido anteriormente.
Haciendo caso a lo dicho por la pelinegra, el castaño se dispuso a entrar al complejo, pero
no sin antes hacer su jugada.
-De nuevo ese “Kyaaa” se escuchó muy lindo…- sonrió el castaño, recibiendo como
respuesta un levísimo pero levísimo sonrojo de la misma.
Dejando atrás a la pelinegra se dispuso a dirigirse hacia el escritorio de su amada, que la
miraba seriamente, buscando algo, buscando el “Porque” de todo esto.
Mirando alrededor no había nada interesante, no había nadie a exacción de ellos, algo
raro ya que tiene que tener a su nobleza en estos casos.
Tenía un semblante serio, algo normal en ella. Él sabía cómo era ella, pero no pensó que
cambiaría tanto de esa Sona-chan a esta Sona Sitri.
Haciendo un ademan con su mano, entendiendo el mensaje que debía sentarse en el
lugar indicado.
Sentándose y acomodándose, sus puños apoyados en su nuca, solo dijo…
-Hola Souna Shitori-san…
La pelinegra aun lo miraba intrigada, pero con su cara de póker aun en ella.
El castaño sabía que la estaba observando, buscando algo prometedor por así decirlo en
él.
-Así que Goch Ise, de Europa, más específicamente de Suecia…- hablo primeramente la
pelinegra, sacando una carpeta de su escritorio, presumiblemente la misma que entrego a
su reina.
-Estas en lo cierto…- asintió por la información escuchada.- Y ¿Me uniré al consejo
estudiantil?- pregunto directamente el castaño, ya que a eso venia.
-Siempre hay un tiempo de prueba, si lo pasas te unes, pero si no…quedas fuera.-
respondió la pelinegra, guardando la carpeta nuevamente en su escritorio.
Colocando sus manos bajo su barbilla, observando detenidamente cada movimiento del
castaño, su aura, su expresión, todo lo que pueda saber de él.
-¿Entonces estoy dentro?-
-Primeramente tienes que pasar la prueba, luego tendrás que acoplarte a tus nuevos
trabajos.-
-Eso está bien, pero hay algo más entre manos, ¿no?-
-Rias me dijo que te propuso ingresar a su nobleza y que la rechazaste.- dijo sin rodeos la
pelinegra.- ¿Por qué?-…
-Porque no puedo, y ella no puede reencarnarme...- respondió acomodándose en su
lugar, alzando su pierna sobre la otra.
-Eso es interesante…- hablo la pelinegra, pero recordando algo que dijo, un click se
escuchó en su cabeza.- ¿No puede reencarnarte?, ¿Dices que eres muy poderoso?-
pregunto la pelinegra, algo incomodada por la respuesta del pelinegro.
-Algo así…-
-Ahhh…- respondió dudativamente, frotando los bordes de sus gafas, reclinándose en su
silla comodísima.
-¿Cuánto empiezo?-
-Mañana a primera hora, se acerca el año nuevo, habrá un baile para despedir el año, nos
ayudaras en eso- término de explicar al castaño, dándole una hoja.
-Eso suena a mucho trabajo- un suspiro pesado se escuchó en toda la sala.- Pero la
mejor forma de pasar el tiempo es trabajando.- hablo el castaño, subiendo el ánimo al
ambiente.
-Gracias…- fue lo único que respondió la pelinegra.
Observando alrededor, buscando…
-¿Y cuantas personas están en el consejo estudiantil?
Una leve sonrisa se asomó en su rostro, diciendo solamente “Pasen” al aire, se abrió la
puerta, entrando 4 personas, todas mujeres.
Solo una reconocía, la pelinegra voluptuosa, la reina de su amada.
Sentándose en sus respectivos lugares, en la gran mesa redonda que está en el centro
del salón, cada una miro al castaño.
La primera que rompió el hielo fue la heredera.
-Bienvenidos, estamos aquí para presentarnos a nuestro nuevo compañero de aquí en
adelante, se llama Ise Goch, es de Suecia y está en el segundo año.- la presento la rey a
sus nuevos compañeros, hablando gentilmente.
-Bienvenido Goch-san- dijeron todos al unísono, algunos con buenos ánimos, pero otros
con miradas despectivas.
Lo único que pudo hacer fue suspirar por la dura batalla que le espera para que pueda
estar bien con ellos.
-Gracias y por favor cuiden de mi…- hablo gentilmente hacia las presentes, tratando de
demostrar su mejor personalidad.- Y solo llámenme Ise- levantándose de su lugar,
haciendo una leve reverencia.
¿Ise?...- pensó para sí mismo la pelinegra.- No…Él está entrenando con Onee-sama…O
¿acaso?...-agitando su cabeza para no pensar en eso, pero solo empeoro, volviendo los
mejores momentos que paso con el castaño, momentos que marcaron sus vidas, el día
que se despidió de él, el primer día que lo vio…
Todos voltearon a ver la acción de la pelinegra, algo raro para sus miembros de su
sequito, alguien firme, fría y todo eso, no actúa así por así.
Para el castaño era algo normal, seguramente cuando se presentó el, hizo traer lo
recuerdos que paso con ella. A él no lo afectaba, porque a ella que de repente le
recuerden algo que fue muy importante para alguien es duro. Pero para el castaño que
siempre pero siempre tiene en su mente esos recuerdos solo puede sonreír y seguir
adelante.
-¿Qué pasa Kaichou?- pregunto una peli azul, su cabello le llegaba hasta la espalda,
hermosa, no tan voluptuosa como la reina pero tiene sus dotes, al parecer tenia gran
fuerza física, seguro es una torre.
-¿Eh?... no nada…- respondió súbitamente la heredera.- Bueno, espero que se lleven
bien de ahora en adelante, su nuevo compañero estará en fase de prueba hagan todo lo
que puedan para poder ayudarlo, cuento con ustedes…- se levantó la pelinegra, al
parecer ya con los ánimos renovados.
-Si Kaichou- respondieron todos al unísono, saliendo del salón.
Solo el castaño quedo en el salón, pensándolo bien era bueno, pero no podía hacer nada.
Aun…
-Puedes retirarse, mañana tienes mucho trabajo que hacer.- rompiendo el hielo, la
mismísima dama de hierro.
-Claro, hare todo lo que pueda Kaichou.- respondió el castaño, caminando a paso lento
hacia la puerta, pensando…
Antes hubiera dado estar un minuto a solas con su amada, ahora tenía que mentir,
engañar para lograrlo, no podía decirle al mundo que la ama, solo entre ellos dos, nadie
debía de saber quién es, esta misión es parte de mi entrenamiento, una misión dentro de
otra misión.
Los Maous no se pueden mover de donde estar porque sería declarado una guerra.
La única persona que puedo con esto sería alguien que no esté afiliada a ninguna facción.
Alguien sumamente poderoso, algo que desafía todo pronóstico…
Saliendo del salón, caminando por las oscuras calles de Kuoh, dirigiéndose directo hacia
el puente que lo conecta al camino directo hacia su casa.
-La única persona que puede cumplir esto soy yo, y nadie más- hablo el castaño al aire,
pero alguien lo escucho.
[Lo sabes socio, los Maous no pueden moverse por tanto que quieran, solo alguien que
no tenga nada que ver, actúa y destroza]-
-Sí, solo nosotros podemos hacerlos frente, somos…- extasiado por la emoción de poder
vivir nuevamente en el mundo humano, pero siempre hay algo entre manos.
[Si, socio diles que solo nosotros podemos contra todo, los Dioses nos temen]-
-¡Los digimon mandamos en el mundo!, ¿Verdad Draig?- hablo energéticamente el
castaño.
[Los Digimon domina… ¡OYE! somos Dragones D-R-A-G-O-N-E-S]-
-JAJAJAJAJAJA- se sujetaba su estómago para no ceder a la risa.
Pasando así el rato, llego al puente que lo llevaría hacia su casa, pero algo o mejor dicho
alguien le llamo la atención.
Una pelinegra voluptuosa, codeando a la reina Sitri, hermosa, ojos violetas, un uniforme
que no conocía el castaño…
Algo llamo su atención…
[Socio es una ángel caído, pero…]-
(Lose Draig, pero…me parece familiar)-
Caminando sigilosamente hacia la pelinegra, posicionándose atrás de la misma.
Colocando su mano sobre su hombro, algo que asusto a la pelinegra…
Mirando directamente a sus ojos azabaches del castaño, solo pudo abrir sus ojos como
una latona, por la persona que estaba ahí.

Si hay ojos asi, solo búsquenla en san google…

-Hola rey-chan…

Buenoooooooooo, aquí un nuevo capítulo, algo corto pero bueno.


Quería hacer que issei volviera a Kuoh, ya lo hice jajá pero con Rias, primeramente
quería que la mandara a la mierda pero luego pensé y lo deje asi nomas.
Dentro de poco viene el arco de Asia, y espero hacerlo con el mejor humor, porque
primeramente pensé en matar a Asia, porque no sirve para nada, hasta que pueda
entrar en balance break con fafnir no sirve para nada la pendeja esa.
Pero tengo que dejarla vivir…
Ya hice la presentación en el consejo estudiantil de Ise, ya explique porque tuvo
que cambiar su nombre, pero poco a poco les explicare en flashbacks.
Issei aún no se convertirá en demonio, pero no pasara mucho para eso, porque hay
partes de la historia que él tiene que ser demonio si o si, o le pongo un sequito pero
no quiero hacerlo muy cliché.
Perdón por lo del especial, no lo subí porque estaba bloqueado :v no me venía nada
a la cabeza, pero escribí unas 2000 palabras, lo subiré si puedo en año nuevo.
Bueno con esto se despide CiscoWriter.
Hasta la próxima…
Reviews
antifanboy: Gracias por tu comentario, me diste una nueva vista a mi fic, pero Issei no
desprecia ser humano, es humano, no va a dejar de ser humano pase lo que pase, esto lo
explicare poco a poco. ¡Gracias! Estoy haciendo lo mejor que puedo.
AnimeLoverQ8: This story is isseixharem… Esta historia es Isseixharem

¡Gracias!

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